Una ‘Pa-ra-da’ muy necesaria

Pa-ra-da, de Marco Pontecorvo
Sala Matilde Salvador
C / Universidad, 2. Valencia
Viernes 9 de junio, a las 19.00h

Taller de clown impartido por Miloud Oukili y Mia Zemfir
Plataforma per Russafa
C / Literato Azorín, 39. Valencia
Sábado 10 de junio, de 10.00 a 15.00h

La actividad. El viernes 9 de junio, a las 19:00 h, tendrá lugar un pase de ‘Pa-ra-da’, con presentación y coloquio de Miloud Oukili, moderado por Daniel Gascó, crítico de la Cartelera Turia, a quienes acompañará también, Mia Zemfir, una de las niñas rumanas rescatadas por Miloud, que ahora tiene 30 años. El pase es gratuito y tendrá lugar en la sala Matilde Salvador, situada en el Centro Cultural La Nau. Al día siguiente, sábado 10 de junio, de 10-15 h, Miloud y Mia impartirán un taller de clown en la Plataforma per Russafa (C/Literato Azorín, 39), que tiene un coste de 25 € para menores de 17 años y 40 € para mayores.

Los hechos. Miloud Oukili averigua, a través de Facebook, que este viernes 9 de junio la Plataforma per Russafa programa un pase de ‘Pa-ra-da’ (2008). Acto seguido, ofrece presentarla a cambio de costearle el billete de París a Valencia. La respuesta de la modesta asociación es positiva. Dado el interés de la actividad, se suma como coorganizador el Vicerrectorado de Cultura e Igualdad de la Universidad de Valencia.

Pa-ra-da, de Marco Pontecorvo.

Pa-ra-da, de Marco Pontecorvo.

El contenido. Esta magnífica película, ópera prima de Marco Pontecorvo, hijo del director de ‘La batalla de Argel’, narra un episodio esencial de la vida de Miloud, clown parisino que viajó a Rumanía, encontrando un paisaje desolador a su llegada. En la misma estación de tren, una niña le recibe ofreciéndole sexo oral. Grupos de criaturas desnutridas campan alrededor de las vías de tren, esnifando todo el día pegamento. Su esperanza de vida difícilmente rebasa la mayoría de edad. La odisea de Miloud empieza cuando decide integrarse en este grupo, en contra de la postura burocrática de las ONG, y crear una asociación que los rescate educándoles en el clown de calle. Una historia áspera, autorizada curiosamente para todos los públicos, que culmina con un triunfo: la formación de PA-RA-DA, cuya labor sigue vigente.  En noviembre de 1999, Miloud recibió el premio UNICEF2000 por su compromiso con los menores.

Taller de clown.

Cartel del taller de clown impartido por Miloud Oukili. 

El origen. La Plataforma per Russafa luchó durante 10 años por que el barrio tuviese su escuela. Su perseverancia e interés por la educación lograron que se hiciese realidad en 2014, con la inauguración del Colegio público 100, situado en la calle Puerto Rico.

Paco Nueda, socio de la Plataforma, plantea a Daniel Gascó, responsable junto a su hermana del videoclub Stromboli, una propuesta cinematográfica inusual. Escoger cuatro películas que giren en torno al espacio de un aula para un ciclo de Cine y Educación. Y una sugerencia: que a ser posible sean títulos que aborden temas sociales.

Dice Gascó que la selección final del ciclo tiene mucho que ver con algo que leyó de  Roberto Rossellini: “La educación tal y como la hemos concebido hasta hoy es una castración. Su objetivo es imaginar un hombre que nos convenga. ¿Y qué hombre conviene a todos? El hombre sumiso”. El punto flaco principal del sistema de aprendizaje, ¿no será, quizá, que siga enfocado principalmente para formar personas que deberán afrontar un mundo muy competitivo? Un objetivo que sólo refuerza la idea de exclusión, marginación, cuando prioriza a los miembros de un mundo irreal, habitado exclusivamente por personas con plenas facultades físicas y mentales. El viaje cinematográfico propuesto incide en nuestra relación con el “otro”, personas que no gozan de nuestros privilegios. Un encuentro esencial que revela hasta qué punto nos queda mucho que aprender.

La Mia Classe.

La mia clase, de Daniele Gaglione.

El ciclo. Cuatro largometrajes europeos inéditos en España que intentan resolver la siguiente cuestión: ¿Cómo comunicarnos con los enfermos mentales, los sordos o los refugiados políticos? La respuesta viene inscrita en la película inaugural, de Giulio Mamfredonia, ‘Si può fare’ (2008) (Se puede hacer). Basta entender que nunca se debe mentir a un loco, que los sordos no viven rodeados de silencio, sino de un lenguaje a menudo más preciso que el nuestro, y que deberíamos eliminar nuestras fronteras y abrirnos a todas esas personas que difícilmente han llegado a nuestras costas en una patera. Tras haber proyectado ‘Le pays des sourds’ (1992), pieza maestra de Nicholas Philibert, y antes de clausurar el 23 de junio con ‘La mia clase’ (2013), de Daniele Gaglione, ‘PA-RA-DA’ es la tercera estación del ciclo. La presencia de Miloud y Mia hacen que este pase sea muy especial. El film de Marco Pontecorvo es una muestra de un tipo de cine que, alejado del glamour, educa nuestra mirada y concentra toda su fuerza en  el compromiso social.

Cartel de 'Pa-ra-da', de Marco Pontecorvo.

Cartel de ‘Pa-ra-da’, de Marco Pontecorvo, que se proyecta en La Nau. 

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