Un plus para las residencias artísticas

VI ‘Residencias de Creación e Investigación Artística’
Magda Arques Castelló, Fluenz (Sergi Hernández y Carlos Izquierdo), Miquel Ponce Díaz, Paola Ruiz Moltó y Sosa (MªJosé Carrilero Cuenca)
Sala Sempere | MUA Alicante
Hasta el 18 de octubre
Jueves 8 de octubre de 2020

A pesar de que la definición de museo fuera revisada hace poco por el ICOM y de que, todavía hoy, no se haya llegado a una nueva y definitiva, existe desde hace tiempo, en dicha definición, una serie de conceptos que aluden a esfuerzos todavía actuales. La mayoría de museos tratan en mayor o menor medida de conectar con su comunidad y mantenerse participativos, ya que, tal y como reza la nueva propuesta del ICOM, “Los museos son espacios democratizadores, inclusivos y polifónicos para el diálogo crítico sobre los pasados y los futuros”.

Esa polifonía referida se genera en numerosas actuaciones y muchas veces, como es en el caso de las residencias artísticas, recae de manera evidente en la formación e investigación –otros dos pilares que suelen reunirse en las precedentes y ya apiladas descripciones–. Es así como, el MUA desarrolla, desde hace unos años, una serie de residencias artísticas que cumplen con el objetivo de apoyar, promocionar y difundir la creación e investigación, sobre todo aquella que se desarrolla en torno al ámbito local. 

Este programa de residencias aprovecha los espacios disponibles y los pone a disposición del artista o colectivo, para más tarde completar el ciclo con el foco divulgativo, centrado en la exposición de los proyectos finalizados durante las correspondientes estancias. Así mismo, también se recogen encuentros y otras actividades enfocadas a la profesionalización y proyección de los participantes.

En la última y sexta edición del programa fueron seleccionados cuatro artistas y un colectivo que trabajan diferentes disciplinas. La exposición no solo se concibe como un espacio donde exponer los proyectos, también se pueden –y deben– rastrear las huellas de los diálogos generados entre artistas y las nuevas formas de compartir experiencias. 

Detalle de la obra ‘D’aquella pols’, de Miquel Ponce Díaz. Imagen cortesía del MUA.

Por supuesto, estas estancias posibilitan a cada artista y colectivo centrarse durante un tiempo en acabar algunos de sus proyectos. Miquel Ponce Díaz, uno de los seleccionados, explora la capacidad de la pintura a través de los restos residuales de la misma. ‘D’aquella pols’ es el título de este interesante proyecto donde la memoria y el paso del tiempo juegan un papel vertebrador. Además, la situación de algunos componentes a ras del suelo fundamenta la idea de materialidad mientras se difumina el resultado pictórico abstracto. 

Desde una perspectiva documentalista, la instalación de Magda Arques Castelló se ha registrado minuciosamente en una web creada por la autora. Aquí se recogen todos los procesos de ‘Els nostres cossos’, una instalación transmedia donde el registro, la impresión 3D y los ensamblajes se destinan al análisis de la corporeidad y su relación con el entorno cotidiano. Partiendo de unas conversaciones específicas se generan discursos sobre la diversidad de entender y de vivir. Aquí el proceso se convierte en un conjunto complejo y fragmentado, cargado de un simbolismo que aúna lo industrial y lo rizomático. 

Se infiere una continuidad discursiva –quizá no pretendida– en el proyecto presentado por Paola Ruiz Moltó, donde extraños hilos y aparatos propios de laboratorio nos aproximan a un ambiente pseudocientífico que procura reproducir fenómenos naturales que pasan desapercibidos. La inmersión que se consigue con el sonido en ‘Escuchar el lenguaje de las algas’ deriva de esa especie de parafernalia científica incorporada, así como de la importancia del sonido. Este proyecto, inspirado en el trabajo de la bióloga Suzanne Simard, requiere la participación del visitante con la percepción del “no sonido”, una experiencia total que reinterpreta el paisaje más cercano y dispone al espectador a enfrentarse a los sonidos del mediterráneo.

Detalle de la instalación ‘Escuchar el lenguaje de las algas’, de Paola Ruiz Moltó. Imagen cortesía del MUA.

Asegurando esa capacidad de lo visual del paisaje, Sosa (Mª José Carrilero Cuenca) presenta ‘Desde el viento seco’, un relato con tintes biográficos familiares donde la memoria se difumina con las características de lo mediterráneo, dando lugar a una composición pictórica central que se apoya en diversos elementos como la fundamentación gráfica y la documentación audiovisual previa. Otra manera de entender lo sublime del paisaje alejada de su versión decimonónica.

Rastreamos así una línea donde la capacidad visual y el sonido se compenetran hasta llegar a ‘Fase’, del colectivo Fluenz. Como ya han hicieron con otras piezas, como Liminal, Carlos Izquierdo y Sergi Hernández parten de un concepto y desarrollan un trabajo en plena concordancia. En este caso, los textos de Hannah Arendt relacionados con la pluralidad de la acción humana sirven de pistoletazo de salida y enmarcan esta pieza audiovisual envolvente que recoge toda clase de matices.

Una ventana a una realidad paralela que se nos muestra diversa y vasta. Este panorama complejo es, desde luego, el soporte conceptual y conductor por el que las ‘Residencias de Creación e Investigación Artística’ del MUA –y, en general, de cualquier espacio– deberían continuar para cerrar el ciclo polifónico que encierra la definición de museo actual. 

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Imagen promocional ‘Residencias PLUS MUA‘.

María Ramis

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