Tania Blanco. Clean transparent poison.

Galería Punto

Barón de Cárcer, 37. Valencia

Vicente Chambó

Se trata de la primera exposición individual realizada en España por Tania Blanco (Valencia, 1978) después de su estancia en París. En ella, se aprecia una gran preocupación por el devenir de los acontecimientos sociopolíticos y la relación entre individuo, tecnología y recursos naturales. La muestra está compuesta por fotografías, esculturas, audiovisuales y sobre todo pintura con la que la artista pone de manifiesto un complejo universo imaginario, rico y a la vez crítico y duro, pero de una plasticidad pura y pulcra. Yo diría que su obra está dotada de una extraña belleza. Los códigos pictóricos de Tania Blanco mantienen identidad propia desde siempre, a pesar de las inquietudes que marcaron anteriores exposiciones, por ejemplo THE BRICK-GLAS CAVES (2004), HABITAT RADIX (2006) o VACUUM DOME (2007).

 

El recorrido por ésta exposición: CLEAN TRANSPARENT POISON comienza con un conjunto de pinturas de formato circular llenos de información sobre la amenaza nuclear  como pone de manifiesto la obra Royal Grey Suite, en la que unos humanos clónicos contemplan el horizonte enfundados en trajes anti radiación. De ésta, pasamos a otra obra con  título 25 air polluters en la que pueden leerse los nombres de las veinticinco empresas más contaminantes del aire de Estados Unidos, y continuamos con piezas como la titulada Gliphosphate; un cautivador ejercicio de meta pintura, o Not Us; lienzo desde el que nos contempla una inquietante oficial del ejército del aire estadounidense. Y así, obra por obra, la exposición va conduciendo al espectador hasta llegar a una serie de “libros” que realmente son esculturas cerámicas pintadas y presumiblemente salvados de las llamas, a juzgar por las visibles marcas de fuego, que en ocasiones parecen consumirlos. Los títulos de algunos de estos libros hacen alusión a un presente complejo, similar al que importantes escritores señalaron como el posible devenir de la sociedad occidental: 1984 de Orwell o Un mundo Feliz de Huxley; marcan la línea crítica por la que discurren y se entrecruzan mensajes relativos al control de la población, la manipulación mediática o los excesos cometidos por la élite económico-militar en diversos acontecimientos recientes, como la invasión a Libia, reflejada en una irónica recreación del diario New York Times.

 

Completan el montaje, maquetas y pequeñas piezas que articulan un juego de resonancias y relaciones entre las obras. La exposición se cierra con un vídeo de la artista y un ciclo de vídeo en el que se exhibe una recopilación de vídeos extraídos de youtube, seleccionados por el modo en que presentan diversas problemáticas recientes en el contexto de la información ajena a los medios de comunicación oficiales.

 

 

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