Los invitados: una invitación al compromiso solidario

Los invitados, de Ximo Flores
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Miércoles 18 y jueves 19 de octubre de 2017

Hace unas semanas que expiró el plazo que había otorgado la Unión Europea para reubicar y asentar a cerca de 180.000 personas huidas en la última crisis migratoria. Sin embargo, sólo se llegó al 25%, mientras que España acogió únicamente al 11% que tenía asignado.

Para que este tema no caiga en el olvido, Sala Russafa programa esta semana un ‘Especial Refugiados’, con la colaboración de la ONG CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado). Una ONG que lleva funcionando desde 1979, que en el último ejercicio ha visto aumentar un 160% sus intervenciones en España y que estos días va a disponer de un punto de información en el centro cultural.

Presentación de 'Los invitados'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Presentación de ‘Los invitados’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

“Es muy importante hacer llegar el mensaje de solidaridad a la ciudadanía, cuando pasan las noticias la gente cree que el problema se ha resuelto, pero ni mucho menos”, declaró Ángela Nzambi, Responsable de Voluntariado e Incidencia de la ONG en Valencia. En su opinión, las artes escénicas, como el resto de disciplinas artísticas, “son formas de expresión que ayudan a denunciar las violaciones de los derechos de las personas, las injusticias”. También pueden poner el foco en el papel que desarrollan las personas anónimas en este tipo de conflictos que parecen tan inabarcables, pero  “la gente de a pie puede hacer cosas extraordinarias, como demuestra la obra Los Invitados”, ha recalcado Nzambi.

El miércoles 18 y jueves 19 a las 20.30h se harán dos funciones especiales de esta pieza de la compañía valenciana Colectivo Fracasadas, que surgió al conocer el caso de un pescador y una anciana de 80 años que habían sido nominados al Premio Nobel de la Paz en 2016 por salvar centenares de vidas en los naufragios frente a las costas de Lesbos.

Los actores Manuel Puchades y Amparo Ferrer Báguena contactaron con ellos a través de redes sociales y viajaron a Grecia para conocerles personalmente. Les acompañó el cineasta Vicente Monsonís, responsable de un documental del que se proyectan fragmentos en la obra. Y  la fotógrafa Lilia Koutsoukou, que firma las fotografías que acompañan al montaje.

Cartel de Los invitados. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Cartel de Los invitados. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Ximo Flores dirige esta creación colectiva, que a los vídeos e imágenes, también se apoya en la proyección de textos para contextualizar las diferentes historias, basadas en casos reales de la reciente crisis migratoria, pero también en lo vivido en la posguerra y en la inmigración española hacia Alemania en los años 60.

Un trabajo con un fuerte componente gestual y de performance, valiente y sensible, que analiza el fenómeno migratorio desde la visión de los europeos que ven amenazada su identidad. Pero también desde el componente humano, el nexo común que se descubre entre todas las culturas cuando se analizan los pequeños hechos cotidianos.

El ‘Especial Refugiados’  de Sala Russafa sigue la estela de otras acciones del centro cultural que muestran su compromiso social. “Anteriormente, hemos colaborado con Valencia Ciudad Refugio y otras ONG como Casa Caridad o Cruz Roja. También hemos trabajado sobre la violencia de género con una mesa redonda y el espectáculo ‘Moby Dick (el mal amor)’ y hemos invitado a la reflexión sobre el papel femenino en la cultura valenciana”, recordó Juan Carlos Garés, director del centro cultural quien agradece el apoyo de diversas personalidades de la política, como Neus Fábregas, Regidora de Migración y Cooperación Internacional del Ayuntamiento de Valencia, o María Oliver, regidora de Acció Cultural, que estarán presentes en los coloquios que incluye la representación de Los Invitados para aportar su visión sobre esta problemática que “no deja de ser una flagrante violación de los derechos humanos ante la que no podemos quedarnos impasibles”.

Los invitados. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Los invitados. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Russafa Escènica reestrena siete de sus obras

Ciclo Russafa Escènica
Sala José Sancho del Teatre Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 4. Valencia
Hasta el 31 de enero, 2015
Jueves y domingo, a las 19.00h. Sábados, a las 20.30h. Precio: de 5 a 10€

Russafa Escènica, el festival de otoño de las artes escénicas en Valencia, comienza el año con la presentación del ‘Ciclo Russafa Escénica’ en el Teatro Rialto de Valencia que se extenderá hasta el 31 de enero. Un proyecto creado en colaboración con CulturArts y compuesto por seis de los estrenos absolutos que se pudieron ver en su cuarta edición el pasado mes de septiembre, más la incorporación de ‘Troya’, producción propia del festival estrenada en 2013.

Atilio y Blanquita, de Juan Mandli. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Atilio y Blanquita, de Juan Mandli. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Las tablas de la sala José Sancho acogerán un conjunto de propuestas que, en concordancia con la filosofía del festival de innovar y buscar nuevas formas de hacer teatro, fueron creadas para desarrollarse en formatos reducidos y espacios no convencionales como talleres, galerías de arte, estudios y pequeños comercios ubicados en el tradicional barrio valenciano de Ruzafa, cuya principal peculiaridad es la relación que se establece entre público y artistas.

De esta forma, las obras que componen el ciclo han sido readaptadas para responder al esquema propio del teatro a la italiana, lo que supone para las compañías participantes una oportunidad de consolidar sus propuestas y de abrirse a un nuevo público.

Fedra, de Javier Sahuquillo. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Fedra, de Javier Sahuquillo. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Entre las piezas seleccionadas hay un protagonismo de las tragedias griegas como ‘Edipo VLC’, dirigida por Ximo Flores e interpretada por la compañía Teatro de los Manantiales; ‘El eco de Antígona’ dirigida por Tannina;  ‘Fedra’, obra de Javier Sahuquillo y la compañía Perros Daneses y ‘Troya, la conquista de la felicidad’, de la mano de Chema Cardeña. Pero también se incorporan al cartel propuestas de danza como ’Dementiae-La Folie’, una reinterpretación de ‘El Carnaval de los animales’ dirigido y coreografiado por Toni Aparici; de cabaret  como ’Motel Damm’ de Lucía Aibar al frente de Volandera Teatre, y de teatro textual como ‘Atilio y Blanquita’, bajo la dirección de Juan Mandli con la compañía Tributeatro.

Dementiae-La Folie, de Toni Aparisi. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Dementiae-La Folie, de Toni Aparisi. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Con el propósito de acercar el teatro al mayor público posible, el ciclo Russafa Escénica con la ayuda de CulturArts hará descuentos a grupos y también a quienes presenten los carnets +Cultura, Jove, Universitario y Tercera Edad. Por otra parte, el ciclo incluirá una serie de sesiones ‘aftertalk’ después de los pases, organizados para alumnos de las distintas universidades y escuelas de teatro valencianas.

Russafa Escènica es un festival de carácter social y espíritu innovador que se ha consolidado en sus cuatro años de existencia como el festival por excelencia de las artes escénicas de nuestra comunidad y tiene el reconocimiento de ser el primer festival interdisciplinar nacido en España que fusiona las artes escénicas con las plásticas. Con todo ello, en su pasada edición logró congregar a más de 10.300 personas.

Programa del Ciclo Russafa Escènica:

Jueves 8. Edipo VLC, de Ximo Flores. 19 horas

Sábado 10. El eco de Antígona, de Taninna. 20.30

Jueves 15. Atilio y Blanquita, de Juan Mandli. 19.00

Sábado 17 y domingo 18. Troya, de Chema Cardeña. 20.30 (sábado) y 19.00

Jueves 22. Fedra, de Javier Sahuquillo. 19.00

Sábado 24. Motel Damm, de Lucía Aibar. 20.30

Sábado 31. Dementiae-La Folie, de Toni Aparisi. 20.30

Motel Damm, de Lucía Aibar. Cortesía de Russafa Escènica.

Motel Damm, de Lucía Aibar. Cortesía de Russafa Escènica.

Russafa Escènica: 621 espectáculos en diez días

Russafa Escènica: ‘Lo prohibido’
Diversos espacios del barrio de Russafa. Valencia
Del 19 al 28 de septiembre

El regreso del festival multidisciplinar Russafa Escènica al barrio valenciano de Ruzafa significa, principalmente, dos cosas: que el éxito de la tercera edición, con un público de 10.000 personas, ha supuesto una bocanada de aire fresco para seguir trabajando con más fuerza si cabe, y que el festival sigue fiel a su objetivo de seguir creciendo y expandiéndose.

Las fechas no han variado y el lugar tampoco. Esta edición, la cuarta ya, se desarrollará durante los diez días que van del 19 al 28 de septiembre. Russafa Escènica se consolida así como el festival de otoño por excelencia y mantiene su apego por el barrio con más colorido de Valencia y con más artistas por metro cuadrado.

Lo que sí que cambian son los números y es que, año tras año, las propuestas escénicas que se presentan al festival se multiplican y por ende también las que finalmente pasan a formar parte de la programación del festival. Esta edición bate récords y presenta 30 estrenos absolutos cuyo contenido gira en torno a una idea: “Lo prohibido”, lema que acompaña a este cuarto aniversario y también a sus tradicionales actividades paralelas, el otro pilar de la programación.

Cartel de 'Lo prohibido' de Russafa Escènica 2014. Obra de Jorge Montalvo.

Cartel de ‘Lo prohibido’ de Russafa Escènica 2014. Obra de Jorge Montalvo.

De entre ellos, 23 pertenecen a Viveros, como el festival bautizó a los espectáculos de aforo y duración reducidos, este año subdivididos en las categorías de “Teatro textual”, “Teatro Musical” y “Artes en Movimiento” (que incluyen danza, marionetas, performance e instalación). Por otro lado, están los Bosques, sus “hermanos mayores” en cuanto a cabida y tiempo que representarán 6 espectáculos y lo que supuso la gran novedad de la pasada edición, el Invernadero, repetirá este año con un nuevo taller de teatro.

Pau Martínez, director de L´Alqueria Blanca; Ximo Flores, que junto a Teatros de los Manantiales vuelve a producir un espectáculo después de muchos años; el bailarín y ganador de un premio MAX Toni Aparici; Sergio Caballero y Eva Zapico, que repiten en Russafa Escènica, esta vez como directores, y un largo etcétera de profesionales del mundo de las artes escénicas se darán cita en esta edición.

Con todo, el total de pases que sale de la suma de los tres formatos durante los diez días de festival y que se abrirán al público el próximo septiembre será de 621. Una vez más las tiendas, salas, talleres, comercios y bares serán invadidos por el teatro, la música, la danza y las artes plásticas dirigidos a un público de todas las edades.

Invernadero

Si el año pasado fue el actor, director y dramaturgo Chema Cardeña quien se encargó de dar vida a un proyecto cuyo fin es contribuir a que los actores y actrices que terminan su formación se incorporen al mercado laboral, este año será el dramaturgo, guionista y director de cine y teatro valenciano Gabi Ochoa, en colaboración con la Plataforma Creador, la Plataforma OTI, Las Naves de Valencia y la Sala Russafa, quien llevará el timón este apasionante proyecto pionero en la Comunidad Valenciana.

Después de realizar un exhaustivo taller de creación e investigación teatral, los once alumnos que han sido seleccionados entre las escuelas de arte dramático de Valencia -Esad, Escuela del Actor, Off, Escalante y Estudio Dramático-representarán una propuesta escénica dentro de la programación oficial del festival en la Sala Russafa que, en esta ocasión y siguiendo el hilo conductor del festival, lleva por título “No hables de ello”.

El equipo de Russafa Escénica, más o menos al completo. Fotografía: José Luis Abad.

El equipo de Russafa Escénica, más o menos al completo. Fotografía: José Luis Abad.

Carmen Amoraga, madrina del festival

La escritora Carmen Amoraga, premio Nadal 2014 por su novela “La vida era eso” y finalista en 2010 del Premio Planeta por “El tiempo mientras tanto”, ha querido demostrar su afecto con el festival Russafa Escènica dedicándole unas palabras que reflejan a la perfección el alma de esta próxima edición. Con la idea de “Lo prohibido” como telón de fondo, Amoraga ha profundizado en el terreno de las voluntades ocultas, la reafirmación de la propia personalidad y de los deseos. Un texto íntimo, con el sello indiscutible de la escritora y que invita a participar y disfrutar de Russafa Escènica 2014.

“Los padres siempre dicen que las primeras palabras de sus hijos fueron papá o mamá. Es falso. Lo primero que aprenden a decir los bebés cuando comienzan a hablar es esto: no. Y lo dicen claramente, sin titubear ni balbucear. Dicen que no aunque quieran decir que sí porque decir no les reafirma frente al mundo que todavía no dominan. Dicen no aunque quieran decir sí porque en ese no se esconde su firme voluntad, su determinación, su deseo, de plantarle cara al mundo como un ser autónomo, diferente, único”.

“Pero al poco tiempo ese no adquiere su verdadero significado, ese que nos acompaña durante el resto de nuestra vida. No queremos. No debemos. No podemos. No me apetece. No es bueno (para mí). Y en ese significado auténtico, íntimo, que hasta el final de nuestros días seguirá encerrando esa esencia de nuestra autoafirmación, no tiene cabida ese otro no que viene de fuera. No quieres. No debes. No puedes. No te apetece. No es bueno (para ti). Te lo prohíbo”.

“Frente a eso, el niño que todos llevamos dentro vuelve a decir aquella primera palabra. No. De todo esto, de lo prohibido, de lo prohibible, de los síes y de los noes de la vida, decididos o impuestos, nos hablarán, nos revolucionarán, con todas las fuerzas de todas las artes los participantes en esta nueva edición de Russafa Escènica, este festival único y apoteósico que transforma el centro de una ciudad en permanente movimiento. Prohibido perdérselo”. Palabra de Carmen Amoraga.

La programación ya se puede consultar en www.russafaescenica.com

El equipo, más o menos al completo, de Russafa Escènica: 'Lo prohibido'. Fotografía: José Luis Abad.

El equipo, más o menos al completo, de Russafa Escènica: ‘Lo prohibido’. Fotografía: José Luis Abad.

“Quiero que el público sienta a Nora”

Casa de muñecas, de Henrik Ibsen, bajo la dirección de Ximo Flores
Versión y adaptación: Jerónimo Cornelles y Ximo Flores
Intérpretes: Rebeca Valls, Jerónimo Cornelles, Teresa Crespo, Albert Forner, Miquel Mars y María Minaya
Teatro Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Estreno: Viernes 18 de octubre, a las 20.30h
Hasta el 10 de noviembre

Un café cerca del Teatro Rialto nos acompaña a la valenciana Rebeca Valls y a mí cuando hablamos  de su último trabajo. Tras una temporada encima de las tablas madrileñas, la actriz vuelve a su tierra natal para interpretar uno de los papeles más importantes de su carrera, o al menos eso afirma ella. Rebeca Valls dará vida a Nora Helmer, protagonista de la obra teatral Casa de muñecas escrita por el dramaturgo Henrik Ibsen, que cambió el teatro y su contenido. El trabajo más famoso y reconocido de Ibsen es precisamente éste que desde un primer momento negó que fuese feminista, a pesar de que muchos críticos lo considerasen así, algo que vuelve a recalcar Rebeca Valls, que afirma sentirse orgullosa de interpretar a este personaje y que para ella ha sido todo un reto.

Rebeca Valls, frente al cartel de Casa de Muñecas

Rebeca Valls, frente al cartel de Casa de Muñecas. Foto: Laura Alfaro

¿Qué significa para ti interpretar a Nora Helmer, uno de los iconos del teatro?

Hay un paralelismo entre Nora y yo. El secreto de Nora es su miedo y su orgullo para ella misma y es casi lo mismo que sentí yo cuando me ofrecieron el papel. Por un lado es la oportunidad de mi vida, porque es una suerte que a una actriz de mi edad le den este personaje y, a la vez, está el miedo porque hay que hacerlo bien y meterse en el mundo de Nora y en el de los Helmer.

¿Cuál es el mundo de los Helmer?

Me refiero al mundo de Henrik Ibsen, aunque no es el mismo que hemos planteado nosotros que lo hacemos desde la actualidad. El papel de la mujer en la sociedad de aquel entonces es muy diferente al que vivimos ahora. En ese momento la frase: “Torvaldo, siéntate aquí, tenemos que hablar”, fue una revolución. La gente se levantó del teatro, se paró la función porque que una mujer se plantara a su marido y le dijese eso, no se concebía.  Ahora esto ya no es así, pero sí que es verdad que no está del todo normalizado. Sigue existiendo violencia de género, desigualdad en el trabajo, en algunas familias e incluso en nosotras mismas está instaurado por educación. El director de nuestra obra se ha centrado más en la lucha por esos roles que siguen existiendo, incluso en el masculino, que para algunos hombres también es difícil de asumir.

Entonces se plantea que la igualdad es buena tanto para los hombres como para las mujeres.

Nosotros hablamos del individuo y no le ponemos sexo. Es ir hacia la libertad del ser humano, sin ser hombre o mujer, y completamente fuera de los roles que marca la sociedad.

El no estar obligado a tener un rol sino crearte el tuyo propio.

Exacto. Muchas veces se nos instaura uno, el cual asumimos, y construimos nuestro mundo en base a ese rol. Nosotros intentamos romper con todo esto y lo que hacemos es llevarlo hacia la espiritualidad y la pureza, porque a partir de ello nos enfrentaremos a un mundo sin tener prejuicios y podremos tener otras visiones que no sean las que nos marcan los demás.

El interpretar una obra con tanto trasfondo, ¿qué te ha aportado como actriz y como persona?

Si no me involucrase en Nora a nivel personal no valdría de nada y esta es la lucha que tengo que hacer cada segundo en el escenario. A pesar de que me meta en el mundo de Nora desde el principio, también tengo que ver lo que pienso yo para que mi personaje pueda liberarse de su rol y llegar al público.

¿Cómo definirías a Nora Helmer?

Tiene ingenuidad e inocencia pero también cosas vanidosas, a veces dice lo primero que se le viene a la cabeza porque no tiene algunos filtros por no pensar por sí misma y los que tiene se los han impuesto. Desde que ella oculta una cosa aprende a mentir y no le da importancia. Al hacerlo se oculta parte de lo que ella es en realidad y en el final se enfrenta a esa verdad. Es una mezcla rara y difícil pero muy rica porque tienes muchos matices. Por otra parte, el viaje que vive Nora a lo largo de la obra es radical porque empieza en un punto y termina en otro completamente diferente y el motivo de ese trayecto es el amor, sin él no tendría sentido. Lo bueno de Nora es que todo pasa en presente y en el escenario y no tienes que inventarte absolutamente nada.

Imagen de la obra 'Casa de muñecas', dirigida por Ximo Flores. Imagen cortesía de Teatro Rialto

Imagen de la obra ‘Casa de muñecas’, dirigida por Ximo Flores. Imagen cortesía de Teatro Rialto

¿Qué diferencia hay entre la Nora del siglo XIX y la del XXI?

Una de las partes es que no hay nadie bueno ni malo. Todos son víctimas y tienen un rol contra el que tienen que luchar desde la individualidad. En un principio no hay mucha diferencia porque la Nora nuestra también está encerrada en esa casa de muñecas, no es una Nora moderna que mire Internet ni el móvil. Ella hace y piensa lo que le dicen y actúa como una muñeca, dando placer, haciendo reír y teniendo un protocolo. Tiene que mostrar siempre felicidad y, por otro lado, no tiene ningún valor porque no ha hecho nada por sí misma. Por eso su secreto es a la vez su orgullo, porque es la primera vez que hizo algo sola, pero es algo que no puede contar.

Es fácil sentirse identificada con este personaje, ¿no?

Es muy fácil. Nora tiene un punto más espiritual o supersticioso y más fe que yo, por ejemplo, pero todas nos hemos visto en el rol de esposa y madre, porque casi va unido, pero no debería ser así, deberíamos sentirnos seres humanos. Deberíamos ser lo que queramos y no lo que nos impongan.

¿Cuál es la evolución que veremos de Nora?

La evolución ocurre en tan sólo tres días y en este tiempo ella es capaz de cambiar mucho. Esta es otra complicación que se añade y que realmente es un reto. El espectador vive el vía crucis con Nora. La transformación, la angustia y el miedo; el enfrentarse con uno mismo que es de lo que habla Ibsen. Este cambio llega en un momento que es necesario, porque la angustia casi es insoportable y es, o cortar esto, o suicidarte: hay dos caminos posibles y decide vivir marchándose. Me gustaría dar en esa última escena algo realmente auténtico, que cualquier mujer pueda sentir las palabras que está sintiendo Nora y las pudiera decir.

A mí la obra, en un principio, me recuerda un poco a Shirley Valentine, una mujer que vive en un rol y decide liberarse.

Puede haber semejanzas, pero la diferencia es el secreto inconfesable de Nora que es enfrentarse a sí misma. El modo de transcurrir y el motor va a ser diferente.

¿Qué opinaría Nora del asalto de las feministas que hubo en el Congreso de los Diputados hace unos días?

Es tan difícil eso. En el punto en el que acaba la obra, ella va a empezar a aprender por sí misma y se va a liberar de lo que tenía para no juzgar y no tener filtros. Esa pregunta se la tendrías que hacer a Nora tiempo después, porque al principio de la obra ella está, seguramente, en contra del aborto. Al final de la obra ella se enfrenta a sí misma y se va dándole igual la sociedad y eso es muy valiente.

¿Cómo crees que revolucionó Henrik Ibsen el teatro?

Ibsen a partir de Los pilares de la sociedad, que es una obra que escribió antes de Casa de muñecas, cambió el modo de escritura y modificó el teatro de cinco actos a tres. Transformó el modo de escribir, las historias que contaba no hablaban de héroes clásicos sino que empezó a mirar desde la introspección, lo que tenía delante y darle opinión a eso que veía. Ibsen decía que un espíritu de rebeldía verdadero es aquel que busca la felicidad en esta vida. Por eso creo que debíamos cambiar a la hora de interpretar esta obra, porque si Ibsen quería que fueran los problemas de aquí y del ahora, debíamos mostrarlos en el escenario. Por ello tengo que unirme tanto a Nora y pensar en lo que siento con respecto a lo que estamos hablando y sobre qué quiero luchar y cambiar.

Cartel anunciador de la obra 'Casa de muñecas', dirigida por Ximo Flores y protagonizada por Rebeca Valls. Imagen cortesía de Teatro Rialto.

Cartel anunciador de la obra ‘Casa de muñecas’, dirigida por Ximo Flores y protagonizada por Rebeca Valls. Imagen cortesía de Teatro Rialto.

¿Cómo es volver a actuar en tu tierra después de estar trabajando tanto tiempo en Madrid?

A mí me encanta volver aquí y me gustaría que se hicieran más cosas. Creo que se están esforzando para que sobreviva aquí el teatro. Si se fomentase, Valencia podría ser muy rica culturalmente. Para que la gente vaya más al teatro hay que darle más importancia, tanta como a la educación, aunque se debería dar más, como se hace en Francia o en otros países europeos. Si desde arriba no se le da esa importancia, nosotros también le iremos dando menos.

Has trabajado en muchas obras de teatro en Madrid, ¿qué diferencia ves de Madrid a Valencia con respecto al público?

En Madrid todo el mundo va a al teatro y aquí no hay placer ni ganas por ver cosas diferentes. No hablo sólo de teatro comercial, hablo de todo tipo como El Matadero, Microteatro, El Teatro Español… que siempre están llenos. Como actriz me encantaría hacer más teatro, pero como espectador creo que también gusta ver la sala llena y compartir ese viaje, de ver al actor en directo y disfrutar.

La actriz Rebeca Valls, frente al cartel de Casa de muñecas.

La actriz Rebeca Valls, frente al cartel de Casa de muñecas. Foto: Laura Alfaro

Laura Alfaro