Cartografías de Silvia Mercé en Xàbia

‘Profundidades accesibles’, de Silvia Mercé
Comisariada por Marisa Giménez Soler
La Casa del Cable Espai D’Art
Triana 24, Xàbia (Alicante)
Del 1 de junio al 1 de julio de 2018
Inauguración: viernes 1 de junio a las 20h

Buscar a través del arte su lugar en el mundo, descubrir y conquistar ese recodo íntimo en el que las ausencias se transforman en luz y ya no duelen tanto, cartografiar un mapa propio de emociones donde las coordenadas crucen en el mismo plano recuerdos y anhelos, espejismos y vivencias. Enloquecer la brújula, esquivar el Norte, distraer los rumbos y lanzarse al mar.

Y entonces cambiar de esencia, de piel, fundirse con las profundidades teñidas de leyendas e historias, plantar cara a las mareas, escuchar sin miedo el eco lejano de los cantos que en la antigüedad cautivaron a aquel héroe aqueo, superar límites y así… dejarse mecer, permanecer.

Solo desde ese lado, desde esas aguas, rocas, islas, orillas…, desde esa mirada, es posible imaginar visiones contemporáneas inyectadas de color, energía y talento como las que nos propone en esta exposición, ‘Profundidades accesibles’, la artista Silvia Mercé. Sirenas, “sirenos”, seres mitológicos revolcados de modernidad; hábitats, fondos y paisajes marinos imbuidos de fuerza y sugerente transgresión. Peces, cetáceos… que se escapan de su ámbito, sumergiéndose en un fascinante caos de trazos, líneas y esbozos.

Silvia Mercé. Makma

El agua que seduce y atrapa, el cielo que empuja a la elevación, a la trascendencia. Lo desconocido, lo misterioso, siempre ha despertado la curiosidad de la artista. Su primera exposición, allá por los años noventa, que tuvo lugar en La Esfera Azul, se llamó ‘Mirando las estrellas’. Desde entonces, su inspiración ha transitado varias veces en busca de respuesta por el octavo cielo, desde donde, según la teoría medieval geocéntrica, estos astros irradian su luz. También las plantas que imagina Silvia trepan y se elevan hacia lo infinito. De savia bruta y hoja perenne, se agarran a la vida negando su rareza y fragilidad.

Los títulos que aúnan sus series guían su recorrido artístico y también vital; ‘Algunas especies raras. Géneros, familias, tribus y subespacios’, representada con varias piezas en esta muestra, nos habla de la identidad inmutable, de la incapacidad manifiesta de la raza humana de mezclarse con los otros, de mimetizarse con la naturaleza, de empatizar.

Errante y viajera, Silvia Mercé necesita experimentar, lanzarse a nuevos retos, dar vueltas por el mundo, enriquecerse de sensaciones, alimentar su alma, para más tarde parar, tomar aliento y regresar a sus puntos de referencia a los que se aferra fuertemente.

De sus viajes, de cómo vive y cómo siente, nacen obras que encapsulan recuerdos. Fotografías, collages, dibujos, pinturas… que ella luego mezcla y manipula digitalmente, deteniendo en el tiempo imágenes que son ya reminiscencias, momentos que fueron mágicos; frases repetidas, marcadas a modo de tatuaje que reflejan un estado de ánimo, un grito en la noche, un estallido de felicidad, una ráfaga de placer. Esquinas de la memoria que el color tiñe, intensificando para siempre instantes que no volverán, pero que reivindican su presencia en estos micromundos que componen la existencia.

Imagen general de una parte de la exposición 'Profundidades accesibles', de Silvia Mercé, comisariada por Marisa Giménez, en La Casa del Cable Espai D'Art de Xàbia. Fotografía cortesía de la artista.

Imagen general de una parte de la exposición ‘Profundidades accesibles’, de Silvia Mercé, comisariada por Marisa Giménez, en La Casa del Cable Espai D’Art de Xàbia. Fotografía cortesía de la artista.

Marisa Giménez Soler

 

Xàbia ya incumple el Código de Buenas Prácticas

AVVAC (Asociación de Artistas Visuales de Valencia, Alicante y Castellón) ha emitido un comunicado de denuncia sobre la Convocatoria que el Ayuntamiento de Xàbia ha hecho pública recientemente para cubrir la programación de sus espacios expositivos durante el próximo año 2016.

En dicha convocatoria AVVAC denuncia la vulneración de los derechos fundamentales de los profesionales de las Artes Visuales, tales como los derechos de contratación o de remuneración. Así mismo, continúa diciendo el comunicado, existe una irresponsabilidad manifiesta por parte de este organismo tanto al delegar en los propios artistas los gastos que se puedan derivar de la actividad como a eximir cualquier responsabilidad que asegure la integridad de la obra durante el periodo de préstamo. De manera igualmente incomprensible se exige la donación de una obra por parte del artista participante en la actividad.

Además de ello, todas estas cuestiones “ponen en tela de juicio la postura del actual Conseller de Cultura, Vicent Marzá, respecto a su compromiso con las Buenas Prácticas. La convocatoria que se ha hecho pública desde el Ayuntamiento de Xàbia es un agravio a la profesionalización de todos los artistas en general, y supone un nuevo obstáculo en la dificultosa tarea de configurar un tejido cultural sostenible en la Comunidad Valenciana”.

De izquierda a derecha, Albert Girona, Vicent Marzà y Carmen Amoraga, durante la presentación del Código de Buenas Prácticas en el Teatro Principal de Valencia.

De izquierda a derecha, Albert Girona, Vicent Marzà y Carmen Amoraga, durante la presentación del Código de Buenas Prácticas en el Teatro Principal de Valencia.

Este es el texto completo del Comunicado al Ayuntamiento de Xàbia

Qué ganamos con las malas prácticas 

Resulta preocupante que de nuevo la Associació d´Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC), se vea obligada a señalar y llamar la atención a una institución pública, en este caso el Ayuntamiento de Xàbia. El Ayuntamiento de esta localidad incurre en el incumplimiento de las buenas prácticas profesionales en lo que se refiere al trato a los artistas visuales. Después de años de denuncia pública de las diversas asociaciones profesionales y de la extrema precariedad que viene amenazando la supervivencia del sector, es sorprendente y decepcionante la falta de conocimiento y respeto que se detecta hacia los productores de contenidos (los creadores) en la convocatoria pública para la presentación de proyectos expositivos de carácter artístico, con fecha del 19 de noviembre del año en curso, destinados a cubrir la programación de la temporada 2016 -2017.

Que una convocatoria pública, a estas alturas, después de que recientemente se haya oficializado un compromiso institucional firme por las buenas prácticas, no contemple un trato profesional a los artistas, obviándose no sólo la remuneración por su trabajo si no además exigiéndoseles el pago en obra por el mero hecho de exponer sus obras, es una afrenta a la consideración del artista como un profesional y un trabajador más con derecho a vivir de su labor como el resto de profesionales de cualquier sector.

En las bases de la convocatoria también resulta llamativo el desconocimiento de unas nociones mínimas acerca de las buenas prácticas, haciéndose además nula mención de la firma de un contrato entre el artista y la institución. De nuevo recordamos que cualquier relación entre artista, centro de arte y/o artista-galerista debe ser negociada y reflejada en un contrato por escrito donde se aclaren y definan las condiciones del compromiso y obligaciones entre ambos (albarán, seguros, transporte, fechas de entrega, depósito, etc).

Especialmente grave es que la propuesta esté avalada por profesionales de diversos espacios dependientes de Consellería, a través de técnicos vinculados al Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana y profesores de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia, así como responsables del Espai Rambleta dependiente del Ayuntamiento de Valencia. Esta actuación pone en entredicho el compromiso del actual Conseller de Cultura, Vicent Marzà, con las buenas prácticas y con el sector profesional de las artes visuales, ignorando las recomendaciones que hacía en noviembre de 2014 el Defensor del Pueblo tras la queja presentada al mismo por parte de los artistas visuales de la Comunidad Valenciana.

De izquierda a derecha Albert Girona, Vicent Marzà y Carmen Amoraga, durante la presentación del Código de Buenas Prácticas en el Teatro Principal de Valencia.

De izquierda a derecha Albert Girona, Vicent Marzà y Carmen Amoraga, durante la presentación del Código de Buenas Prácticas en el Teatro Principal de Valencia.

No cabe en la cabeza que los responsables que están al frente y al servicio de las instituciones públicas aún no sepan tratar a los creadores como profesionales desde la horizontalidad y la igualdad. Las iniciativas públicas deben ser enfocadas de manera profesional para que la dinamización de los diferentes espacios expositivos que pueblan los municipios de la Comunidad Valenciana se caractericen por la calidad y el rigor.

En lo concerniente a las bases reguladoras de la convocatoria arriba mencionada observamos una falta absoluta de tacto ante el desarrollo del tejido artístico al comprobar que dicho Consistorio anima a aquellos que deseen participar en la convocatoria a correr con los gastos que la muestra del proyecto desarrollado pueda generar, dando por hecho que el creador que participe quedará suficientemente remunerado por su trabajo tras su presentación pública en alguno de los espacios de Ca Lambert o la Casa del Cable en Aduanas del Mar. Es más, dicho creador, como muestra de su agradecimiento por tan elevado honor se obliga a donar una obra de su autoría a la entidad convocante.

Desde la Asociación de Artistas Visuales de Valencia, Alicante y Castellón (AVVAC), queremos subrayar que estas prácticas no suponen un refuerzo de cara al desarrollo investigador de los artistas, que al no remunerar la labor de estos investigadores se amplía el abismo profesional que estos deben afrontar, que estas políticas culturales tan solo conducen a un amateurismo de las propuestas en detrimento de la calidad de contenidos, que es responsabilidad de las instituciones que la sociedad ha constituido actuar de forma éticamente responsable y ejemplar en el trato que dispensa a los ciudadanos, y entendemos que esta actuación supone un abuso y una falta de respeto por las prácticas artísticas y hacia quienes desarrollan dicha actividad.

Es imprescindible que nos quede claro que configurar una sociedad justa basada en el respeto pasapor valorar a todos los individuos que la constituyen por igual, y que una consideración profesional bajo ningún concepto debe vulnerar los mínimos que permita el desarrollo de la actividad dignamente.

Junta Directiva AVVAC

Esculturas para llevar

Artefactus Espai d’Art
C/ Mestre Ángel Palencia, 6. Xàbia (Alicante)
Hasta el 28 de marzo de 2015

10 Verónica Adler -MAKMA

“Es la Arquitectura una ciencia que debe ir acompañada de otros muchos conocimientos y estudios, merced a los cuales juzga de las obras de todas las artes que con ella se relacionan. Esta ciencia se adquiere por la práctica y por la teoría.

La  práctica es una continua y repetida aplicación del uso en la ejecución de proyectos propuestos, realizada con las manos sobre la materia, correspondiente a lo que se desea formar. La teoría, en cambio, es la que puede explicar y demostrar, de acuerdo con las leyes de la proporción y del razonamiento, la perfección de las obras ejecutadas.

Por tanto, los arquitectos que sin teoría, y sólo con la práctica, se han dedicado a la construcción, no han podido conseguir labrarse crédito alguno con sus obras, como tampoco lograron otra cosa que una sombra, no la realidad, los que se apoyaron sólo en la teoría.”[1]

2 Verónica Adler -MAKMA

Quizás sea la necesidad de transmitir la esencia de la arquitectura a través de mis piezas lo que ha hecho de ellas una arquitectura que nace de las manos, es como si proyectar fuera dibujar en el aire. La arquitectura como una medio de expresión que busca las formas, los volúmenes, la simplificación, las proporciones.

Recuerdo durante mi formación la necesidad de resolver los proyectos intentando conseguir que cumplieran las tres cualidades conocidas como las virtudes de Vitruvio: firmitas, utilitas, venustas. Que funcionara pero al mismo tiempo que fuera resistente, que sea resistente y además bello. Este intento de cumplir lo aprendido me ha llevado a crear una arquitectura que está pensada para ser llevada, son objetos que se adaptan, se transforman en la piel, se convierten en parte fundamental, hasta alcanzar el carácter de lo escultórico.

5 Verónica Adler -MAKMA

¿Pero qué hay de la necesidad de que la pieza “resista”?, pues bien esta primera condición ha provocado que mi formación en el conocimiento de las estructuras se traslade a este nuevo campo, ahora no se trata de calcular un edificio, se trata del estudio y del análisis de la pieza, la cinemática aplicada,  teniendo en cuenta su evolución en el tiempo bajo la acción de las fuerzas. El interés por aplicar el movimiento, no basta con que sea estática, necesito que varíe y es en esta búsqueda del equilibrio donde se generan las formas.

Introduciendo conceptos y elementos estructurales como las rótulas la pieza va modificando su posición, para que no sea un único objeto, sean dos, tres o más….  El movimiento y con él la versatilidad, la capacidad de adaptarse con sencillez a diversas funciones, adquiriendo el carácter de lo inconstante.

1 Verónica Adler -MAKMA

Siempre he tenido una fascinación especial por las máquinas, o mejor dicho por su interior, el sistema mecánico que permite su funcionamiento, sus engranajes, ruedas, cadenas, resortes… en definitiva el sentido de la obra mecánica. Es por ello que las piezas han evolucionado buscando esta semejanza, convirtiéndose en artificios mecánicos o artefactos, pero no en sentido peyorativo, sino según el origen etimológico de la palabra, “arte factus” la obra mecánica hecha con arte.  Esta relación condiciona los materiales con los que la obra se realiza, ya no se trata de manejar la plata, el oro… en los que pensamos directamente cuando hablamos de joyería. Se busca la experimentación con otros materiales, el latón, el cobre, caucho, neopreno… usados a escala industrial y raramente aplicados en este ámbito.

Sin embargo no sólo es el interior de la máquina lo fascinante, sino también su exterior, “la carcasa” el armazón exterior que sirve de soporte y protección de la pieza. El contenido queda expuesto o incluido en un elemento al que también se le confiere dicha versatilidad, no quedándose exclusivamente en la función de proteger sino que además debe permitir exponer la pieza. El diseño de la máquina como un todo, no sólo su interior (la pieza) sino también su exterior (la carcasa).

3 Verónica Adler -MAKMA

El resultado es un objeto que no se puede clasificar dentro de joyería, ni dentro de la escultura, ni en la arquitectura, es el resultado de los vínculos existentes entre las diversas materias, una reflexión sobre el arte, donde se interrelaciona la mecánica, la escultura, la joyería y la arquitectura.

Verónica Adlert

9 Verónica Adler -MAKMA

Verónica Adlert es Doctor Arquitecto por la U.P.V. y profesor asociado en el Departamento de Mecánica de los Medios Continuos y Teoría de las Estructuras de la misma Universidad desde julio de 2014. También es miembro del Equipo Coordinador de la Titulación “Especialista Universitario en Rehabilitación de Edificación” en el Centro de Formación de Posgrado de la U.P.V. Ha colaborado en el Departamento de Mecánica de los Medios Continuos y Teoría de las Estructuras en diversos trabajos profesionales de cálculo estructural desde el año 2000, mucho antes de acabar sus estudios en la Escuela de Arquitectura con una calificación en su Proyecto Final de Carrera de Matrícula de Honor en el año 2006. Además de todo esto ha realizado el Máster Oficial en Conservación del Patrimonio Arquitectónico, especialidad Técnicas de Intervención, dentro del programa de doctorado en Arquitectura, Edificación, Urbanística y Paisaje de la U.P.V. en 2009 con una calificación de Matrícula de Honor.



[1] Marco Lucio Vitruvio Polión ”Los Diez Libros de la Arquitectura” Libro Primero, Capítulo I, p.5, Ed Iberia, S.A., 2000.

Reunión de artistas latinoamericanos en Xábia

Artistas Latinoamericanos en la Colección Tomás Ruiz
Casa del Cable de Xàbia
Av. Marina Española. Xàbia (Alicante)
Hasta el 6 de enero de 2015

No siempre es fácil encontrar en un solo espacio expositivo un conjunto coherente, y a la vez con un discurso propio e independiente, de obras de artistas latinoamericanos; un territorio plástico fascinante todavía desconocido para la mayor parte del público. La Casa del Cable de Xàbia nos ofrece, en esta ocasión, la oportunidad de llevar a cabo un recorrido sensitivo de la mano de algunas de las obras de la Colección Tomás Ruiz.

Dibujo de Ignacio Iturria. Cortesía de Colección Tomás Ruiz.

Dibujo de Ignacio Iturria. Cortesía de Colección Tomás Ruiz.

Debido a la fusión de tradiciones indígenas, europeas, africanas y asiáticas, los artistas latinoamericanos desarrollan de manera exitosa una suerte de hibridación cultural que les conduce a una estética mestiza, a un sincretismo cultural que, unido a la atención que prestan a las vanguardias, lleva las obras que realizan más allá de lo meramente exótico, en un inestable diálogo entre su variada y rica tradición y el ritmo vertiginoso de cambios que vive el subcontinente en la actualidad.

Dibujo de José Gurvich. Cortesía de Colección Tomás Ruiz.

Dibujo de José Gurvich. Cortesía de Colección Tomás Ruiz.

El público que visite esta exposición podrá encontrar desde obras de artistas de reconocido prestigio como José Gurvich, Fernando Prats, José Mederos o Ignacio Iturria hasta obras de artistas jóvenes. Gracias a este nuevo proyecto que impulsa el Ayuntamiento de Xàbia, el público asistente recorrerá algunas de las sendas del arte latinoamericano contemporáneo, de la mano de dibujos y de algunos óleos, descubriendo estéticas y discursos plásticos diferentes.

Dibujo de Marco Arce. Cortesía de Colección Tomás Ruiz.

Dibujo de Marco Arce. Cortesía de Colección Tomás Ruiz.

Los artistas que integran la exposición son: Gustavo López Armentía y Angela Bassano (Argentina); Antonio Hélio Cabral y José Carlos Viana (Brasil); Fernando Prats (Chile); Natalia Granada (Colombia); José Mederos, Eric Rojas, Douglas Pérez, Elsa Mora, Gertrudis Ribalta, Eduardo Ponjuán, Carlos Sosa Quintana y Kcho (Cuba); Dr. Lakra y Marco Arce (México); Martín López Lam (Perú); Ignacio Iturria y José Gurvich (Uruguay); Ronaldo Peña, Blanca Haddad y Carlos Rivera (Venezuela).

Dibujo de Natalia Granada. Cortesía de Colección Tomás Ruiz.

Dibujo de Natalia Granada. Cortesía de Colección Tomás Ruiz.

Dibujo de Carlos Rivera. Cortesía de Colección Tomás Ruiz.

Dibujo de Carlos Rivera. Cortesía de Colección Tomás Ruiz.

Dibujo de Martín López Lam. Cortesía de Colección Tomás Ruiz.

Dibujo de Martín López Lam. Cortesía de Colección Tomás Ruiz.

Marta Ruiz Espinós

SET cumple 10

Javi Moreno, Juan Olivares, Cristina Almodóvar, Rubén Tortosa, Ibán Ramón, Isidro Ferrer, Lukas Ulmi, Sara Sanz, Sean Mackaoui, Sergio Barrera, Andreu Alfaro, Chema Madoz.
Set Espai d’Art
C/ En Grenyó, 7. Jávea (Alicante)
Inauguración: 12 de julio, 20 h.
Hasta el 30 de agosto de 2014

Set Espai d’Art celebra sus primeros 10 años en su sede de Jávea (Alicante). Para festejarlo inaugura una exposición colectiva con algunos de los artistas representados por esta galería, con piezas especialmente seleccionadas, a través del dibujo, pintura, fotografía, escultura, instalación y obra gráfica.

Fachada de Set Espai d'Art en el casco antiguo de Jávea (Alicante). Imagen cortesía de la galería.

Fachada de Set Espai d’Art en el casco antiguo de Jávea (Alicante). Imagen cortesía de la galería.

Árbol ‘in’ urbe

Árbol objeto, de Álvaro Tamarit
Galería Alba Cabrera
C / Félix Pizcueta, 20. Valencia
Hasta el 10 de enero

Los árboles en las ciudades es el último vínculo que nos conecta con la naturaleza de la que hemos sido voluntariamente desterrados. Una naturaleza pródiga y benéfica, pero también hostil y destructora, que de amante madre puede mudar en un instante en cruel madrastra. El árbol en la urbe nos recuerda de dónde venimos, cuando una ardilla podía atravesar la península desde Gibraltar a los Pirineos yéndose por las ramas. También dónde podemos acabar, en un árido desierto, donde la felicidad y la belleza serían espejismos imposibles.

Obra de Álvaro Tamarit, en 'Árbol objeto'. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Obra de Álvaro Tamarit, en ‘Árbol objeto’. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Implantados entre el asfalto y el cemento, cada uno en su respectivo alcorque, los árboles prestan su sombra en los sofocantes meses estivales, consumen los detritos de los coches y ponen una nota de gracia y color en un ambiente gris. ¿Quién no ha soñado alguna vez en vivir en la copa de un árbol gigantesco como Tarzán, o en el interior de un tronco hueco, como la pandilla de Peter Pan?

Algunas personas tienen una conexión especial con estos vegetales que pueden vivir cientos de años y  saben morir dignamente de pie.

Ciudad con cubierta vegetal, de Álvaro Tamarit. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Ciudad con cubierta vegetal, de Álvaro Tamarit. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Algunas incluso los convierten en materia artística, como Álvaro Tamarit (Xàbia, 1976) cuya última exposición,  Árbol objeto, en la sala Alba Cabrera, es una reflexión sobre su importancia en el complejo y delicado tapiz de la vida.

“Llevo años trabajando sobre este tema, el uso que damos a los árboles y a la madera, una materia viva que derrochamos demasiado”, dice Tamarit. “En esta muestra presento una mezcla de piezas antiguas y otras más recientes”.

Los trabajos de Tamarit combinan el procesamiento de la madera con el soporte collage analógico y los relieves en tres dimensiones. Esculturas singulares que ensalzan  la belleza de la madera, bajorrelieves de ciudades invadidas de vegetación, grandes árboles que acogen ciudades. También objetos juguetes a la manera de Joaquín Torres García, como su barco biblioteca, inspirado en la noticia de que un cargamento de libros iba a ser enviado a África por mar.

Obra de Álvaro Tamarit, en 'Árbol objeto'. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Obra de Álvaro Tamarit, en ‘Árbol objeto’. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

A diferencia de otros artistas que buscan durante años su propio camino y lenguaje, Tamarit confiesa que desde que estudiaba en Bellas Artes “tenía mi propia forma de pensar y sabía cuál iba a ser mi camino siempre en libertad”.

En su taller de Xàbia la madera es la gran protagonista y utiliza fotografías de sus viajes, imágenes de periódicos y revistas para componer sus collages, “siempre analógicos”, reivindica.

“Utilizo algunas máquinas sencillas como lijadoras o taladros, pero las manos son las que más trabajan”, apunta.

Vive entre Xàbia y Cambridge, un eje privilegiado que le permite contrastar las grandes diferencias en la apreciación del arte entre España e Inglaterra. “Allí dan ayudas desde 100 a 2.000 euros a devolver sin interés para que la gente adquiera piezas artísticas”, comenta.

Sus últimas exposiciones se presentaron en Alemania, Holanda y en Valencia, en la galería Set.

Bel Carrasco

Obra de Álvaro Tamarit, en 'Árbol objeto'. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

Ciudad en la sierra, de Álvaro Tamarit, en ‘Árbol objeto’. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

Más madera!

Álvaro Tamarit. La vida de un árbol
SET Espai d’Art
Pl. Miracle del Mocadoret (junto Pl. de la Reina)
Valencia
Inauguración: 30 de mayo, 20h.
Hasta el 29 de junio de 2013

Álvaro Tamarit. Banco con sillas. Imagen cortesía SET Espai d'Art

Álvaro Tamarit. Banco con sillas. Imagen cortesía SET Espai d’Art

Carl Honoré[i] es tajante cuando expresa que ha llegado el momento de poner en tela de juicio nuestra obsesión por hacerlo todo más rápido. Ciertamente correr no es siempre la mejor manera de actuar. La evolución opera sobre el principio de la supervivencia de los más aptos, no de los más rápidos. No olvidemos quién ganó la carrera entre la tortuga y la liebre. A medida que nos apresuramos por la vida, cargando con más cosas hora tras hora, nos estiramos como una goma elástica hacia el punto de ruptura. Es evidente que la velocidad ha ayudado a rehacer el mundo de manera extraordinaria y en algunos casos liberadora, pero el problema es que nuestro amor por la velocidad, el deseo de hacer más y más cada vez en menos tiempo, ha llegado demasiado lejos. Se ha convertido en una adicción, en una idolatría. La argumentación de Honoré contra la velocidad empieza por la economía. El capitalismo moderno genera una riqueza extraordinaria, pero al coste de devorar recursos naturales con más rapidez que aquella con la que la madre naturaleza es capaz de reemplazarlos. El coste humano del “turbocapitalismo” hace que nuestra existencia se ponga al servicio de la economía, cuando debería ser a la inversa. Centenares de miles de kilómetros de selva tropical húmeda amazónica desaparecen todos los años. Joaquín Araujo[ii], desde una perspectiva ecológica, adelantó en España todo un exhaustivo estudio del estado de la cuestión, poniendo de manifiesto datos incómodos para los gobernantes de cualquier signo. Porque si algo acompaña de un modo indisoluble a la vida veloz es la generación de ficción, y nada gusta más en la política que la reelaboración de la realidad, su adaptación narrativa para construir el discurso más conveniente. También el arte es una herramienta de interpretación, un motor de producción de imágenes a través del cual trasladar a la sociedad interrogantes.

Tengamos en cuenta que en una sociedad de compradores y una vida de compras, somos felices mientras no perdamos la esperanza de llegar a ser felices[iii]; estamos asegurados contra la infelicidad siempre que podamos mantener esta esperanza. En una sociedad de consumidores, todos los lazos y ataduras deben ajustarse al patrón de la relación existente entre los compradores y los artículos adquiridos: los artículos no están pensados para durar más de lo previsto y deben abandonar el escenario de la vida tan pronto como empiezan a ser un obstáculo más que un adorno, mientras no se espera que los compradores deseen jurar fidelidad eterna a las compras que se llevan a casa ni les garanticen un derecho permanente de residencia. Una reflexión que podríamos extrapolar con semejanza a las fluctuantes relaciones personales.

En este contexto de pensamiento se desarrolla el trabajo de Álvaro Tamarit (Xàbia, 1976), con La vida de un árbol pone en escena todo un desarrollo de piezas que manifiestan la idoneidad de reutilizar, las posibilidades estéticas del ejercicio de recuperación de materiales –especialmente maderas de múltiples procedencias- , convertidos en restos de la civilización que son elevados a la categoría de arte. La idea del consumo incesante extendida mundialmente en las últimas décadas, legitimando el exceso como modo de vida, ha dado lugar a una directriz fundacional de corrientes de actuación pública que han sabido fomentar el dispendio y trasladar al futuro la deuda, pero que deben ahora inevitablemente afrontar una nueva realidad.

Tamarit practica un modo de beneficioso “egoísmo” al entender que puede suministrarse de materia prima, para producir su obra, mediante la recuperación que antes mencionábamos, sin coste económico y concediéndole a los materiales una segunda vida que los aparta del fulminante concepto de desecho. El artista aborda la misión ingente de reciclar su mundo, de contribuir a transformar en útil lo que el sistema ya había dado por perdido o había convertido en un stock sin salida comercial, apostando por la sostenibilidad como un equilibrio entre la ecología y la economía.

La semilla de todos los cambios que el mundo necesita está ya depositada en el interior de cada uno de nosotros, se inicia ahora un pulso individual en el que debiéramos ser capaces de apostar por el sentido común, capaces de hacer prevalecer los valores frente a los espejismos. Álvaro Tamarit, a su manera, ha encontrado a través de su trabajo la vía para descorrer la cortina de humo con la que lo cotidiano nubla nuestra mirada, y desde ahí nos invita –también a usted- a mirar primero hacia dentro para ver con claridad lo que nos rodea.

José Luis Pérez Pont


[i] Honoré, Carl. Elogio de la lentitud. Un movimiento de alcance mundial cuestiona el culto a la velocidad. RBA, Barcelona, 2008.

[ii] Araujo, Joaquín. La muerte silenciosa. España hacia el desastre ecológico. Temas de hoy, Madrid, 1990.

[iii] Bauman, Zigmunt. El arte de la vida. De la vida como obra de arte. Paidós, Barcelona, 2009.

Álvaro Tamarit. Alfombra arbórea. Imagen cortesía de SET Espai d'Art

Álvaro Tamarit. Alfombra arbórea. Imagen cortesía de SET Espai d’Art