The Sadies, la deseada gira del ‘Northern passages’

The Sadies
Gira española 2017
Presentación álbum ‘Northern passages’
28 de marzo
Sala 16 Toneladas
C/ Ricardo Micó, 3 de Valencia

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Si hay una gira deseada y altamente recomendable este año en España esa es la de The Sadies. Ocho oportunidades para ver a la admirada banda de culto canadiense en Barcelona, Santander, Zarautz, Madrid, Valencia, Zaragoza, A Coruña y Pontevedra.

El grupo de Toronto formado por Dallas Good, Travis Good, Sean Dean y Mike Belitsky comenzó en 1998 con la publicación de «Precious moments». Es a  partir del 2007 de «New seasons» cuando comienzan a conocerse más por Europa.

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Dos extraordinarios discos como «Darker circles» e «Internal sounds», fechados respectivamente en el 2010 y 2013, asentaron definitivamente su trayectoria y despertaron la admiración de un mayor número de críticos y de fans.

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Un nuevo trabajo, otra vez de una calidad excepcional, se publicó a principios del mes de febrero del 2017. Lleva por título «Northern passages» y es un nuevo paso adelante en su original y particular cóctel de estilos como el country-rock, surf, garage, western,… Cuenta con alguna colaboración como la de Kurt Vile, su portada con la aurora boreal refleja la belleza de los inviernos en su nórdico país de origen. No faltan sus pinceladas profundas, misteriosas y místicas entre influencias de The Byrds, Johnny Cash, The Band,…

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En Valencia abrirá la velada la banda valenciana de rhythm&blues y garage Thee Vertigos. Cualquiera de las citas en esta gira es una oportunidad magnífica de disfrutar en directo de The Sadies, una de las bandas actuales internacionales más interesantes y que además presentan el que es y será, con toda seguridad, uno de los mejores discos del año.

Juanjo Mestre

«Star Wars marcó la historia del cine»

Memorias de una galaxia muy lejana
Pau Gómez
El Búho de Minerva

En el vasto espacio de la mítica saga Star Wars ha aparecido un cuerpo celeste acuñado en Valencia. De la Galaxia Lucas a la Galaxia Gütemberg, Memorias de una galaxia muy lejana, de Pau Gómez editado por El Búho de Minerva. Un proyecto cien por cien valenciano que, con profusión de imágenes, describe anécdotas y curiosidades del rodaje de la mítica saga de ciencia ficción y la opinión de una docena de cineastas sobre estos filmes.  El objetivo es doble. Describir su proceso de creación descubriendo algunos de los secretos mejor guardados, y presentar el  homenaje que un grupo de directores y guionistas brindan a unas películas que marcaron sus trayectorias.

Es una fórmula combinada que Pau Gómez (Valencia, 1978) ya utilizó en 29 miradas sobre Spielberg, basado en su tesis sobre separación familiar en la obra de este director. Fascinado por el género fantástico y el séptimo arte,  ha publicados sendos estudios sobre Christopher Nolan y David Fincher: Un mago en el laberinto (2014) y El viajero de las sombras (2015). Su último proyecto, Robert Zemeckis: El tiempo en sus manos (2015), se acaba de editar con motivo del 30 aniversario del estreno de Regreso al futuro.

Fotograma de El Imperio Contraataca.

Fotograma de El Imperio Contraataca.

“La primera película de Star Wars significó un antes y un después en la historia del cine por muchos motivos, pero principalmente por la capacidad de George Lucas de combinar géneros clásicos como el western, el cine de samuráis o las aventuras de capa y espada bajo un envoltorio de ciencia-ficción”, dice Gómez, que ha publicado también un par de libros sobre Indiana Jones. “Podía haber sido una catástrofe, pero la apuesta acabó convirtiéndose en el mayor éxito de todos los tiempos. Lo que vino después es una obra monstruosa que en sus primeras continuaciones nunca perdió la calidad del original, incluso la superó en El Imperio contraataca, aunque en sus precuelas se esfumó aquel espíritu por culpa de la visión empresarial de Lucas. Ahora, con la franquicia en manos de Disney, ese universo se ampliará hasta más allá de lo que nunca pudimos imaginar. Al menos la cosa ha empezado bastante bien con El despertar de la Fuerza.

Las curiosidades de los rodajes que cuenta Gómez se refieren sobre todo a la trilogía original. Por ejemplo, que Lucas quería a Al Pacino para interpretar a Han Solo, que Harrison Ford trabajaba como carpintero cuando consiguió el papel, que los asteroides se hacían con patatas, y que Lucas estuvo a punto de arruinarse por querer financiar de su bolsillo El Imperio contraataca. “En las precuelas todo estaba mucho más controlado, y salvo las pataletas de Ewan McGregor por tener que rodar delante de una pantalla verde, no hubo anécdotas significativas”, comenta Gómez. “En cambio, la nueva película sí que tiene detalles bastante curiosos, como el hecho de que Daniel Craig interprete a un soldado de la Primera Orden en una escena clave en la que aparece la protagonista. Nunca llegamos a verle la cara, por supuesto”.

Making off de una de las películas de la saga Star Wars.

Making off de una de las películas de la saga Star Wars.

En el prólogo del libro Guillermo del Toro escribe: “Cuando vi Star Wars por primera vez, salí del cine –que estaba en un centro comercial–, di una vuelta a la manzana y acto seguido decidí volver a entrar. No lo había hecho nunca y no he vuelto a hacerlo desde entonces. Era el día del estreno en Guadalajara, México. Yo tenía trece años. Aquel mismo día la vi unas seis o siete veces”. Junto a Álex de la Iglesia y una decena de directores y guionistas rinde su tributo al gran maestro.

“La mayoría de los textos aluden a ese niño interior que todos estos directores recuperan cada vez que ven las películas de la saga, como reconoce Juan Carlos Fresnadillo”, dice Gómez.  Eduardo Chapero-Jackson firma un texto muy interesante en el que hace una lectura política de cada episodio de Star Wars en función de la época de su creación: la América desencantada de los setenta por la guerra de Vietnam o el Watergate. Paco Cabezas hace una oda al frikismo, mientras Álex de la Iglesia muestra su descontento por la trilogía de la precuela. Borja Cobeaga imagina a un J.J. Abrams adolescente que fantasea con dirigir algún día una película de Star Wars.

En España abundan los clubes de fans de Star Wars, especialmente en Madrid, Barcelona y Sevilla. En la Comunidad Valenciana funciona uno de los más activos: la Saga Skywalker. “Son una gente increíble, verdaderos apasionados de la saga”, señala Gómez. “Hace poco tuve la oportunidad de conocer personalmente a su fundador, Pedro Torromé, y a varios de sus miembros, y fue un inmenso placer compartir con ellos mis impresiones sobre estas películas tan emblemáticas”, concluye.

Licenciado en Periodismo y Doctor en Comunicación Audiovisual, Pau Gómez ha trabajado  en Ràdio 9, donde dirigió y presentó los programas especializados en cine Pati de butaques y Cinema Nou. Fue guionista, productor y locutor en los magazines Coses que passen. También ha sido presentador del espacio cinematográfico Ficcionari en Punt 2. Es autor de las novelas La estirpe del mal (2011) y El último sello (2013).

Fotograma de la última película de Star Wars.

Fotograma de la última película de la saga Star Wars.

Bel Carrasco

Cuando el algodón engaña

Viento, cuadriláteros, amor, peines y flechas (cómo capturarlos), de Carla Fuentes
Pepita Lumier
C / Segorbe, 7. Valencia
Hasta el 14 de febrero de 2016

Tiene aspecto angelical. Incluso el nombre artístico que usa, Littleisdrawing, apela al frasco pequeño que contiene la esencia de su liviana figura. Hasta ahí, diríase que Carla Fuentes es una especie de campanilla que bate sus alas para dibujar una realidad amable. Sin embargo, nada más lejos de la verdad. Verdad que bien pudiera estar más cerca de lo que Wyndham Lewis, citado por ella en su serie sobre ciclismo, afirma: “La función del artista es crear, hacer algo; no hacerlo bonito, como suponen las viudas, los soñadores y los marchantes de arte de aquí. En cualquier síntesis del universo debe incluirse lo grosero, lo hirsuto”.

Por eso con Carla Fuentes, el algodón engaña. Lo pasas, pensando encontrar ese aspecto amable que arroja su figura, e incluso un primer vistazo de su obra, y lo que te encuentras es la aspereza del mundo. “Me gusta que se vea el material más crudo”. De ahí, prosigue la artista, que sus trazos negros “cuanto más negros mejor”. Y concluye: “No busco la perfección ni la armonía”. Busca trasladar a sus dibujos aquello que le choca “a nivel estético”. Y lo que le choca, y acoge en la galería Pepita Lumier de Valencia, son las historias que tienen que ver con el ciclismo, el boxeo, todo lo que rodea a la conquista del Oeste, más lo relacionado con los peluqueros africanos y los moteles de Estados Unidos.

Obra de Carla Fuentes. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Obra de Carla Fuentes. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Para seguir aproximándonos a sus anhelos creativos, escuchemos lo que dice Eduardo Arroyo acerca del boxeo que tanto impactó a la propia Carla Fuentes, y que ella recoge en su exposición: “El pintor es un hombre solo. El boxeador es un hombre solo. El ring es un cuadrado blanco, marcado por la sangre, sudor, lágrimas. El sudor, la sangre y la resina donde se representa el drama”. Un drama que Carla Fuentes hace suyo bajo apariencia amable, mostrando a base de sus famosas líneas en el rostro, lo crudo de la experiencia humana.

Serie Moteles, de Carla Fuentes. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Serie Moteles, de Carla Fuentes. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

No es casual que se inspire, precisamente, en artistas descarnados como Lucien Freud o desgarrados por el color como David Hockney. Viento, cuadriláteros, amor, peines y flechas (cómo capturarlos), tal es el largo título de su exposición, es un compendio de esa misma trabazón entre lo áspero y lo colorista para dar fe del drama existencial sin necesidad de grandes batallas. El viento del ciclismo, los cuadriláteros del boxeo, el amor de los moteles, los peines de esas asombrosas peluquerías y las flechas indias del salvaje Oeste, se van sucediendo en acrílico, color y grafito sobre papel capturados al vuelo por Carla Fuentes, quien subraya: “Trabajo muy intuitivamente”.

Creación de Carla Fuentes para la firma Bimba y Lola.

Creación de Carla Fuentes para la firma Bimba y Lola.

Lo mismo sucede en sus trabajos de moda para firmas como Bimba y Lola, Pull&Bear, Women’s Secret o Naguisa. Bajo la apariencia fresca y amable de una blusa, una chamarra, unas botas, unos zapatos o una ropa interior, emerge la contestación juvenil en forma de rostro poco cabal o de complemento chirriante. “No es el 100% de lo que muchas veces te gustaría hacer, pero la verdad es que las marcas me dan bastante libertad”. Libertad que es total en el caso de las cinco series de trabajos que presenta en Pepita Lumier. “Me apetecía que se vieran, más allá de las redes sociales”.

Hair Salon, de Carla Fuentes. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Hair Salon, de Carla Fuentes. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Con la sorpresa del boxeo se encontró en Los Ángeles mientras acompañaba al grupo Polock durante su gira, grupo para el que trabaja en la ilustración de sus discos. “Vi un combate y me pareció muy crudo”. A partir de ahí se interesó por las historias de Jake LaMotta, Sugar Ray Robinson, Panama Al Brown o Cassius Clay, a los que pinta con esa mezcla de pop y art brut que refleja esa doblez de lo crudo y lo cocido; del glamour y lo grosero. Lo mismo ocurre con las historias en torno al ciclismo y sus figuras: Eddy Merckx, Jacques Anquetil, Felice Gimondi, Luis Ocaña. Historias de la conquista del Oeste, con sus caballos, su cowboys e indios (“aquí la parte de los indios la tuve que dejar por falta de espacio”). Historias de las peluquerías y peluqueros africanos, con sus hilarantes cortes de pelo, sus carteles y tipografías. E historias de moteles norteamericanos que a Fuentes le impactaron por su “estética kitsch”.

Le Tour, de Carla Fuentes. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Le Tour, de Carla Fuentes. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Viento, cuadriláteros, amor, peines y flechas (cómo capturarlos) sorprende por esa manera que tiene Carla Fuentes de pasarle el algodón a la vida. Una vida aparentemente amable, con destellos de cierto glamour, color y ambiente fashion, tras el cual se esconden sombras repartidas por el rostro a modo de cicatrices. Huellas del áspero mundo en combate con las luces del oropel que, a primera vista, engaña. ¡Cuidado con Littleisdrawing!

Ali en el coche, de Carla Fuentes. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Ali en el coche, de Carla Fuentes. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Salva Torres

¡Menudo ‘Pájaro’ en el Mercedes Jazz!

Pájaro
Café Mercedes Jazz
C / Sueca, 27. Valencia
Jueves 11 de febrero, a las 20.30h

Pájaro llegan desde Sevilla con un nuevo trabajo, tras el éxito de SantaLeone. El nombre y la guitarra rockera de Andrés Herrera ‘Pajaro’ han sonado siempre acompañando a otros músicos como Raimundo Amador, Kiko Veneno o Silvio Melgarejo.

La apuesta por su proyecto personal ha sido un acierto y su evolución es constante, con colaboraciones de los anteriormente mencionados y su propia banda. Un viaje por el western hasta el rock, flamenco y un estilo propio forjado a base de esfuerzo y cariño.

Andrés Herrera 'Pájaro'. Imagen cortesía de Mercedes Jazz Café.

Andrés Herrera ‘Pájaro’. Imagen cortesía de Mercedes Jazz Café.

Tras casi 100 conciertos por todo el Estado español y tocar en los principales festivales, así como ser el grupo invitado de Bob Dylan en su ultima gira, vuelven con nuevas canciones que, sin duda, harán llevar al grupo a otro nivel.

Andrés Herrera ‘Pájaro’ visita de esta forma Valencia dentro del ciclo de conciertos íntimos del Mercedes Jazz Café, en un formato dúo acústico muy especial. Será el jueves 11 de febrero, a las 20.30h, con entradas anticipadas desde 12€; en taquilla, 15€.

Andrés Herrera 'Pájaro'. Imagen cortesía de Mercedes Jazz Café.

Andrés Herrera ‘Pájaro’. Imagen cortesía de Mercedes Jazz Café.

Viggo Mortensen: «No pienso como una estrella»

Viggo Mortensen
Presentación de la película ‘Jauja’, de Lisandro Alonso
Sala Berlanga de la Filmoteca de Valencia
Viernes 6 de febrero, 2015

Llegó a Valencia desde Madrid vía Nueva York para presentar en La Filmoteca su última película ‘Jauja’. Fue visto y no visto. Un viaje relámpago que se confirmó muy a última hora. Aún así, Viggo Mortensen tuvo tiempo de introducir brevemente el film de Lisandro Alonso y de advertir: “Luego responderé a sus preguntas o les consolaré si no tengo respuestas”. Y es que ‘Jauja’, premiada en el pasado Festival de Cannes, es una película que obliga a una mirada atenta e inquisitiva por parte del espectador. Un espectador que asiste perplejo al viaje del capitán Gunnar Dinesen en busca de su hija por los salvajes territorios de la Pampa argentina.

Viggo Mortensen, en la Sala Berlanga durante la presentación de su última película 'Jauja'. Imagen cortesía de CulturArts IVAC.

Viggo Mortensen, en la Sala Berlanga durante la presentación de su última película ‘Jauja’. Imagen cortesía de CulturArts IVAC.

Viggo Mortensen dijo no pensar “en términos de estrella”. De ahí que aceptara participar en un proyecto con bajo presupuesto y cuya contemplación requiere, precisamente, saltarse la visión complaciente que ofrece el cine más comercial. “El 99% de los guiones que me llegan son poco interesantes”, subrayó. Nada que ver con el de Lisandro Alonso, un director que “piensa y dirige como un genio”.

Genialidad manifiesta en ‘Jauja’, donde Viggo Mortensen encarna al capitán Dinesen comandando un grupo de soldados que se enfrenta a una tribu indígena, los Cabeza de Coco. Todo ello en el contexto de la Conquista del Desierto, periodo colonizador de la Pampa de finales del siglo XIX. De hecho, la naturaleza es protagonista de una historia contada en formato diapositiva de los antiguos westerns. “El formato fue fruto de la casualidad, pero Lisandro supo estar abierto a la suerte y utilizarlo de manera genial”.

Fotograma con el que se abre la película 'Jauja', de Lisandro Alonso. De espaldas, Viggo Mortensen, junto a Villbjork Malling Agger.

Fotograma con el que se abre la película ‘Jauja’, de Lisandro Alonso. De espaldas, Viggo Mortensen, junto a Villbjork Malling Agger.

‘Jauja’, que hace alusión a ese país mítico e imaginario de la abundancia y la felicidad, se abre con un plano fijo del inmenso paisaje habitado por ese padre y su hija Inge (Villbjork Malling Agger). Paisaje que terminará siendo una pesadilla para el personaje que encarna Mortensen, en oposición a su hija, la cual llega a decir: “Siento el desierto en mí, creciendo por dentro”. Por alusiones: “Cuando me caigo y digo ‘país de mierda’ fue real y Lisandro lo mantuvo porque le pareció que quedaba bien”.

Viggo Mortensen en un fotograma de 'Jauja', de Lisandro Alonso.

Viggo Mortensen en un fotograma de ‘Jauja’, de Lisandro Alonso.

Como quedaba bien el acento argentino con deje danés que utiliza en la película: “No exagero nada, porque mi padre habla así”. Sus orígenes daneses y su estancia en Argentina, donde aprendió el castellano, permiten a Mortensen identificarse plenamente con su personaje. Tanto, que llegó incluso a sugerir a Lisandro, para abaratar costes, utilizar algunos temas musicales compuestos por el polifacético actor. “Le dije que tenía algunas canciones, las escuchó e incorporó finalmente dos: la que suena cuando estoy bajo las estrellas y la del final”. Es la primera vez que Lisandro Alonso utiliza banda sonora en sus películas, al igual que la primera vez que trabaja con actores profesionales.

Viggo Mortensen reconoció haber tenido suerte a la hora de elegir las películas que, quiera o no, le han concedido el aura del estrellato. De hecho, hubo una larguísima cola en La Filmoteca para ver la película y al actor de cerca. La Sala Berlanga se abarrotó. “La trilogía de ‘El señor de los anillos’ me ayudó mucho, porque he podido elegir los guiones y directores que más me gustan”. Y citó a David Cronenberg, con quien ha trabajo en ‘Una historia de violencia’ o ‘Promesas del Este’, por la que fue candidato al Oscar, y al propio Lisandro Alonso.

Viggo Mortensen y Villbjork Malling Agger en un fotograma de la película 'Jauja', de Lisandro Alonso.

Viggo Mortensen y Villbjork Malling Agger en un fotograma de la película ‘Jauja’, de Lisandro Alonso.

Visiblemente cansado, tras el largo y precipitado viaje a Valencia, Viggo Mortensen se fue creciendo a medida que las preguntas se sucedían. Despojado de su cazadora marrón, luciendo una camiseta azul con lema de Perú, el actor se encontró con la sorpresa de un regalo inesperado: una mujer entre el público le entregó dos camisetas diseñadas por ella a modo de emotivo homenaje. También él dejó huella de su paso por Valencia firmando en valenciano el libro de honor de la Filmoteca. Eso sí, se fue insistiendo en su apuesta por una película de la que se mostró orgulloso: “Jauja la veré dentro de 10 ó 20 años y la seguiré viendo bien”. Palabra de Mortensen, una estrella de andar por casa.

Viggo Mortensen, en la Sala Berlanga de la Filmoteca de Valencia durante la presentación de su última película 'Jauja'. Imagen cortesía de CulturArts IVAC.

Viggo Mortensen, en la Sala Berlanga de la Filmoteca de Valencia durante la presentación de su última película ‘Jauja’. Imagen cortesía de CulturArts IVAC.

Salva Torres

La ¿última? exposición de Manolo Sánchez

‘De luces a sombras’, de Manolo Sánchez
Aula de Cultura La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4. Valencia
Hasta el 25 de julio

“Cuando no hay luz el principio del túnel es como el final, sombra”. Esta afirmación de Nilo Casares sirve de preámbulo a la exposición de Manolo Sánchez en La Llotgeta de la que él es comisario. Porque la falta de luz en los ojos del artista, que va perdiendo progresivamente la visión, es la que provoca que el casi centenar de obras expuestas parezca provenir del reino de las sombras. Sombras cinematográficas, porque son muchos los iconos del cine recogidos en la exposición; sombras bélicas, principalmente de la guerra civil española, sombras de vampiros y de mujeres fatales, igualmente cinéfilas.

Obra de Manolo Sánchez en la exposición 'De luces a sombras' en La Llotgeta. Imagen cortesía del comisario Nilo Casares.

Obra de Manolo Sánchez en la exposición ‘De luces a sombras’ en La Llotgeta. Imagen cortesía del comisario Nilo Casares.

Sombras todas ellas debidas al hilo de luz con el que cuenta Manolo Sánchez a la hora de pintar. Con el 5% de visión en un ojo y el 15% en el otro, el artista de Chiva se las ingenia para mostrar 93 obras realizadas casi a tientas, en la que se presume que puede ser su última exposición. Razón por la cual Nilo Casares animó a Sánchez para que produjera tan prolífica serie dedicada a su gran pasión por el cine clásico de los años 50.

'De luces a sombras' de Manolo Sánchez, en La Llotgeta. Imagen cortesía de Nilo Casares.

‘De luces a sombras’ de Manolo Sánchez, en La Llotgeta. Imagen cortesía de Nilo Casares.

Recreando algunos de los iconos de ese cine clásico, principalmente del género negro, del oeste y de vampiros, Manolo Sánchez ha invertido el proceso de creación. Primero los ha dibujado y luego los ha trasladado a la pantalla del ordenador, donde con la lupa de aumento ha podido concluir una obra dominada por la escala de grises, que finalmente ha impreso en un papel especial. El resultado es ‘De luces a sombras’, un amplio muestrario de rostros astillados cuya proximidad al constructivismo se debe más a las limitaciones físicas que a una cuestión de estilo.

Obras de Manolo Sánchez en 'De luces a sombras'. Aula de Cultura La Llotgeta.

Obras de Manolo Sánchez en ‘De luces a sombras’. Aula de Cultura La Llotgeta.

“Son los destellos que él va teniendo”, explica Nilo Casares en relación con la serie de trabajos expuestos en La Llotgeta. Trabajos de un pintor con “mirada cinematográfica”, subraya el comisario. Una mirada que parece conjugar la falta de luz con su propia pasión por un tipo de cine, igualmente dominado por las sombras en las que parecen envueltos los personajes. Detectives repletos de claroscuros, mujeres zarandeadas por una vida turbia o vampiros saliendo de la oscuridad a punto de chupar la sangre de una víctima. También está la guerra civil española, que Sánchez rememora mediante vivencias de su pasado en Chiva.

Obra de Manolo Sánchez en 'De luces a sombras'. Aula de Cultura La Llotgeta. Imagen cortesía del comisario Nilo Casares.

Obra de Manolo Sánchez en ‘De luces a sombras’. Aula de Cultura La Llotgeta. Imagen cortesía del comisario Nilo Casares.

Diseñador gráfico y pintor, Manolo Sánchez accedió a trabajar ‘De luces a sombras’, tras encontrarse con Nilo Casares en La Filmoteca de Valencia para ver Amanecer de Murnau. Esa paradoja de quien perdiendo la vista convoca al comisario de su futura exposición para contemplar entre sombras dicho amanecer de película, también es característico del artista: “Tiene un gran sentido del humor”, puntualiza Casares. Humor de quien alumbra 93 piezas a partir del chorro de sombras que anega su mirada.

Obra de Manolo Sánchez en 'De luces a sombras'. Aula de Cultura La Llotgeta. Imagen cortesía del comisario Nilo Casares.

Obra de Manolo Sánchez en ‘De luces a sombras’. Aula de Cultura La Llotgeta. Imagen cortesía del comisario Nilo Casares.

De ahí el oportuno título ‘De luces a sombras’. La luz de las estrellas cinematográficas y de los resistentes al franquismo derivando, gradualmente, merced a la amplia paleta de tonalidades grisáceas, hacia el reino de las sombras. Manolo Sánchez, haciendo de la necesidad virtud, ha explotado al máximo la escasa luz de sus ojos para mostrar un caleidoscopio de rostros de enorme fuerza expresiva. Casi un centenar de obras al filo de lo imposible, con La Llotgeta haciendo de testigo mudo de la que puede ser la última exposición de Manolo Sánchez. Salvo que el Amanecer de Murnau le haya vuelto a iluminar por dentro.

Obra de Manolo Sánchez en 'De luces a sombras'. Aula de Cultura La Llotgeta. Imagen cortesía del comisario Nilo Casares.

Obra de Manolo Sánchez en ‘De luces a sombras’. Aula de Cultura La Llotgeta. Imagen cortesía del comisario Nilo Casares.

Salva Torres

“Hablo de la insultante impunidad del poder”

Les escopinades dels escarabats, de Andreu Martín
Editorial Bromera
XXV Premi Ciutat d’Alzira

Les escopinades dels escarabats. Los escupitajos de los escarabajos. No, no se trata de un manual de entomología, sino del curioso título de la novela de Andreu Martín, uno de los maestros de la novela negra española y prolífico autor de literatura juvenil, que se ha alzado este año con el XXV Premi Ciutat d’Alzira que concede la editorial Bromera. Una obra de plena actualidad, cargada de mala leche que retrata la sociedad actual a través de una colección de personajes que se mueven tanto en las altas esferas como en los bajos fondos. Ricos empresarios, políticos poderosos, jueces estrellas subidos al pedestal de su prepotencia. Y por otra parte, un periodista en paro, una prostituta que adora los westerns y un policía informático acostumbrado a fracasar en el amor. Combinando el ritmo frenético de la música country y el gusto amargo del gintonic, Martín conduce al lector a un ritmo de vértigo por un paisaje familiar por el que desfilan desde Bárcenas y Urdangarín o la infanta Cristina hasta el Gran Wyoming y la semana BCNgra.

Andreu Martín. Imagen cortesía del autor.

Andreu Martín. Imagen cortesía del autor.

¿Qué representan los escupitajos de los escarabajos?

Los escupitajos de los escarabajos hacen referencia a las protestas de los ciudadanos y a la insultante sensación de impunidad que transmiten políticos, banqueros, multinacionales y, en definitiva, el dios mercado. Según uno de los personajes de mi novela esos escupitajos ‘no llegan ni al séptimo subterráneo del pedestal donde se erige mi estatua’. ¿Quién diría eso?  Alguien que se considera muy por encima del resto de los mortales y sabe que puede transgredir impunemente. La novela es un grito de rabia contra alguien así y trata de demostrar que algún día los escupitajos de las cucarachas sí pueden alcanzar su objetivo.

¿De qué sirve fabular sobre unos hechos de sobra conocidos que denuncian cada día los periódicos?

La novela está escrita desde la indignación no desde la denuncia y la clave de ficción permite hablar de las grandes verdades a través de la mentira. Todo está explicado en los diarios y parece que la realidad supera la ficción. Pero no es así porque la novela va más allá, puede juzgar la realidad y hacer que los criminales paguen por sus fechorías.

Detalle de la portada del libro 'Les escopinades dels escarabats', de Andreu Martin, en la editorial Bromera.

Detalle de la portada del libro ‘Les escopinades dels escarabats’, de Andreu Martin, en la editorial Bromera.

Después de tantos libros, historietas, guiones e incluso obras de teatro o películas, ¿cómo alimenta su imaginación para inventar nuevas tramas? ¿Qué considera más importante: el argumento o los personajes?

Los personajes, como los actores, deben nacer y estar al servicio del argumento. Lo importante de un personaje no es cómo es sino qué hace. ¿Y cómo alimento mi imaginación? Simplemente, me asomo al mundo y miro.

¿La crisis y la corrupción son caldos de cultivo para la buena literatura?

Todo es caldo de cultivo para la buena literatura. La crisis y la corrupción son un buen material para la literatura negra.

Portada del libro 'Les escopinades dels escarabats', de Andreu Martín. Editorial Bromera.

Portada del libro ‘Les escopinades dels escarabats’, de Andreu Martín. Editorial Bromera.

¿Echa de menos a sus lectores juveniles? ¿Qué piensa de la juventud actual amargada por el paro y la falta de oportunidades?

No he abandonado nunca a mis lectores juveniles, así que ni yo los echo en falta ni ellos a mí. Y, eso sí, compadezco el futuro que les espera porque no lo van a tener tan fácil como yo. En la guerra que nos han declarado, el objetivo del enemigo no es sólo el Estado del Bienestar sino también, y sobre todo, el Estado del Bienser.

¿Qué significa para usted el premio Ciudat d’Alzira y cómo valora la trayectoria de la editorial Bromera?

Como todos los premios, una oportunidad para vivir un poco mejor de mi profesión de novelista. Respecto a Bromera, me gustan las editoriales no muy grandes pero ambiciosas que reciben a sus autores con risas y fotos y donde puedes estrechar la mano de todos los que trabajan en tu obra, desde el director hasta el encargado del almacén.

Andreu Martín. Imagen cortesía del autor

Andreu Martín. Imagen cortesía del autor

Bel Carrasco

«Mi generación teme al futuro»

Esta noche arderá el cielo, de Emilio Bueso
Editorial Salto de Página
De venta ya en librerías

Emilio Bueso (Castellón de la Plana, 1974) empezó a escribir para conjurar sus pesadillas y le tomó gusto a la escritura. Escribe de noche como los búhos y a un ritmo frenético. Tres novelas en los últimos tres años y otra en preparación para la próxima primavera. La última que acaba de publicar, Esta noche arderá el cielo, es una mezcla de road movie y western en un escenario muy particular, la Tras-taiga, una carretera de 666 kilómetros que recorre uno de los espacios más vacíos del mundo, al norte de Canadá. Mac, un  apasionado de las motos y la mecánica, con algún tornillo suelto en la cabeza y Perla, su ex novia recién separada de su marido, emprenden un viaje de aventura que les llevará a vivir una pesadilla.

Imagen de Emilio Bueso, autor de 'Esta noche arderá el cielo'.

Imagen de Emilio Bueso, autor de ‘Esta noche arderá el cielo’.

 

Bueso es un crack de la tecla que combina su profesión de informático y creación literaria con un estilo personal que concilia “lo más crudo del realismo con lo más alucinante de lo fantástico”, dice. Los numerosos premios que ha cosechado estos últimos años (Ignotus, Celsius y Nocte) y las reediciones de Cenital, ficción apocalíptica distópica, lo acreditan con un maestro del género.
Pregunta: ¿Por qué elegiste un escenario tan peculiar para Esta noche arderá el cielo?
Respuesta: Estuve por esa zona practicando senderismo y me impresionó mucho el paisaje, un páramo que no es bosque ni tundra, la taiga. Por la noche se ven millares de estrellas con nitidez y la luminiscencia de la aurora boreal lo inunda todo. Es otro mundo. Un espacio donde el tiempo se detiene. Con esta historia he trabajado el sentido de la maravilla y la capacidad de asombro, un registro diferente al de mis dos novelas anteriores, Diástole y Cenital, más ásperas.

P: ¿Cuál crees que es el mayor temor de la gente de tu generación?
R: Los de mi generación le tenemos cada vez más miedo al futuro, es lo que exploré con Cenital. En Esta noche arderá el cielo me he metido más por los derroteros del abandono y el desamparo. Siempre he pensado que hay pocas cosas más perturbadoras que contemplar, en todos los sentidos, unos horizontes vacíos. Verse en medio de un páramo, sin metas, encarrilado en algo lineal que sabes que acabará mal.
P: ¿Escribir te ayuda a conjurar los miedos o los amplifica?
R: Depende del escritor, y de lo escrito. Desde luego que si le lanzas una mirada larga al abismo puede que el abismo te la devuelva. Es el atractivo que tiene la literatura de terror, que resulta mucho más peligrosa, que ataca las emociones más fuertes.
P: ¿Por qué crees que Cenital es tu novela de mayor proyección hasta ahora?
R: Porque la nueva acaba de salir. Y porque, por mucho que digan que algunas cosas son cíclicas, probablemente nunca salgamos de esta crisis. Y nunca es demasiado tiempo, incluso para las secuoyas.
P: Cómo te ayudan los premios que has recibido a seguir en la brecha?
R: Los que he ganado hasta ahora apenas tienen dotación económica, son golpes de aliento que te da la crítica. Hacen que no pierdas de vista que todavía quedan cosas que van más allá de las cifras.
P: Con las redes sociales e infinidad de blogs parece que hoy todos queremos escribir y nadie tiene tiempo para leer. ¿Qué opinas al respecto?
R: Que la escritura nace de la lectura antes que del tener algo que contar, de la experiencia, del sentir, o el pensar. Todo el mundo tiene cuentas en Internet, y todo el mundo tiene una historia dentro, pero las más potentes no caben en los ciento cuarenta caracteres de un twitt. Requieren miles y miles de palabras, espacio en los comercios y difusión en los medios. Las personas que le dan la espalda a eso se están perdiendo muchas cosas irrepetibles.
P: ¿Tiene futuro el libro?
R: A veces pienso que ya no. Hay mucha gente que ya no quiere pagar por leer. Y casi todas las novelas grandes que he leído serían mucho más pequeñas si se hubieran tenido que escribir por amor al arte. Un autor que solo trabaja por un reconocimiento inmaterial terminará produciendo menos y, en muchos casos, mucho peor. Más tarde o más temprano, todos los creativos con posibles se terminan cansando de ver su nombre en letra de imprenta y terminan viendo cómo se les exigen unas cotas de calidad que requieren cada vez más tiempo y energía.
P: Tu próximo proyecto.

R: En mayo sale mi quinta novela. Está basada en los mundos de H.P. Lovecraft, y ambientada en lo más oscuro de África. Será una historia sucia, terrible y conmovedora. Intento que todas las mías lo sean, pero luego terminan pareciendo tan diferentes entre sí.

Portada del libro de Emilio Bueso, 'Esta noche arderá el cielo', de la Editorial Salto de  Página

Portada del libro de Emilio Bueso, ‘Esta noche arderá el cielo’, de la Editorial Salto de Página

Bel Carrasco

Pre-producción de un western

WESTERN: SÁHARA
Una visión western del Sáhara Occidental
un proyecto de Left Hand Rotation

 

Fotografía de Jan Bosowski, cortesía de Left Hand Rotation.

Fotografía de Jan Bosowski, cortesía de Left Hand Rotation.

 

El colectivo Left Hand Rotation acaba de publicar en las redes (descarga libre y bajo licencias Creative Commons) «WESTERN: SÁHARA», proyecto que documenta el proceso de pre-producción de un western participativo en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf (Argelia) bajo el marco del evento ARTifariti 2012.

En el mundo contemporáneo no existe quien no es visto. La situación del Sáhara Occidental es un conflicto en ángulo muerto, que escapa desde hace décadas del plano de lo mediático, lo que ha permitido que intereses económicos y políticos bloqueen una posible resolución. La situación actual del Sáhara occidental (todavía colonia española) continua hoy en día con más de 200.000 personas en el exilio.

En 2011 se inicia en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, el proyecto de la Escuela de Formación Audiovisual Abidin Kaid Saleh, creando las condiciones necesarias para que la comunidad saharaui allí exiliada se apropie del lenguaje audiovisual y relate su propia historia, iniciando una vía que enlaza con el llamado cine del tercer mundo, nacido en los procesos de descolonización de los años 60, y que encuentra en el audiovisual una herramienta política de autorepresentación, que transforma el acto de filmar en una memoria útil, que utiliza el cine como medio para reconquistar la historia arrebatada, como testimonio de la propia cotidianidad.

Ante la necesidad de mediatizar el conflicto del Sáhara Occidental, nos preguntamos: ¿Como generar imágenes competitivas en el mundo globalizado? , y sobre todo, ¿cómo conseguir que, al mismo tiempo, esas imágenes sean capaces de transmitir la subjetividad de la comunidad que las generó? ¿Se pueden utilizar códigos globales para difundir lo local?

EL TRAILER

Partimos del trailer como pieza de difusión mediática de un producto audiovisual, y proponemos crear, desde los campamentos, y de forma colaborativa con su población, el tráiler de una película sobre la creación del estado saharaui.

Comenzamos con el análisis del western como cine político, que aborda la relación entre el individuo y el Estado, eficiente y calculada propaganda, visión mitológica del nacimiento de una nación, que ha sustituido a la propia historia.

EL DOCUMENTAL

Cada uno de los pasos del proceso de pre-producción (decisión de la historia, guión, storyboard, etc.) es consensuado entre los colaboradores que participan en el proyecto, y documentado, generando un registro de este grupo expresándose a través de la ficción y donde “lo importante no es lo que muestran, sino lo que esconden y sobre todo aquello que no sospechan que está en ellos” (Bresson).

VIDEOS DESCARGABLES

Documental: https://vimeo.com/64131222
Trailer: https://vimeo.com/63402048
Teaser: https://vimeo.com/63412425

SOBRE LEFT HAND ROTATION

LEFT (el concepto abstracto) HAND (el objeto, lo material) ROTATION (la acción) es un giro en la dirección contraria que puede producirse en cualquier momento, un tornillo que hay que apretar justo al contrario de lo esperado. Left Hand Rotation es un colectivo artístico que desarrolla proyectos experimentales en múltiples formatos y soportes como video, instalaciones o intervenciones en el espacio público. El colectivo está principalmente integrado por un núcleo alrededor del cual orbitan múltiples colaboradores, de manera que el grupo crece y se adapta, trabajando de manera anónima. Left Hand Rotation pretende provocar un aluvión incesante de contradicciones irresolubles, cuya finalidad es la búsqueda de su integración paradójica.

Fotografía de Jan Bosowski.

Fotografía de Jan Bosowski, cortesía de Left Hand Rotation.

Howard Hawks ejemplar

“En un mundo dominado por el caos, el hombre debe salir adelante; si puede hacerlo con honor, mejor”. Así pensaba Howard Hawks (1896-1977), el director de cine clásico al que La Filmoteca del IVAC le dedica una amplia retrospectiva hasta el 21 de abril. Es lo que pensaba y lo que plasmó con igual esfuerzo heroico en sus 47 películas. Películas que un gran admirador suyo, el también director Peter Bogdanovich, dijo estar “pobladas de héroes; hay pocos villanos, casi ningún cobarde”. La crisis económica actual le enmendaría la plana a Hawks, hasta invertir la proporción de héroes y villanos que pueblan nuestra realidad más inmediata.

La Filmoteca, que a falta de concretarse el holding CulturArts mantiene su autonomía, ha decidido mostrar su rostro más enérgico con esa lúcida retrospectiva del director, entre otras, de La fiera de mi niña, Los caballeros las prefieren rubias o la trilogía de Río Bravo, El Dorado y Río Lobo, su última obra realizada en 1970. Un total de 47 películas, 21 de las cuales conforman la retrospectiva del IVAC, y de cuya producción Howard Hawks se limitó a decir: “Todo lo que hago es contar historias; creo que nuestro trabajo es entretener”.

Un entretenimiento que para sí quisieran muchos productos banales de la actualidad y que le costó al propio Hawks la etiqueta de “buen artesano”. Es más: muchos críticos, hastiados de cierta intelectualidad cinéfila, ensalzaron la aparente sencillez de sus películas para advertir que en el cine de Howard Hawks no cabían los mensajes profundos. Jean-Luc Godard, icono de la nouvelle vague francesa, terció en el asunto para hablar de la “lucidez inadvertida” que destilaba cada uno de los trabajos del director de El sueño eterno.