‘Macho Man’ de Álex Rigola en Festival 10 Sentidos

Festival 10 Sentidos
Centre del Carme Cultura Contemporània
C / Museo, 2. Valencia
Mayo de 2019

El Centre del Carme Cultura Contemporània será de nuevo una de las sedes principales del Festival 10 Sentidos el próximo mes de mayo, que en su VIII edición pretende reflexionar acerca del concepto de violencia y generar un diálogo para desmantelar el sistema violento e injusto en el que vivimos. Bajo el lema ‘Bestias’ la cita con las artes vivas en València, impulsada y promovida por Caixa Popular, pretende aproximarse a todo tipo de contextos violentos, con el fin de destaparlos y denunciarlos.

En este contexto el Festival 10 Sentidos y el Centre del Carme se han involucrado como coproductores en el último trabajo del director Álex Rigola, ‘Macho Man’, un espectáculo-instalación de teatro documento sobre violencia machista. Este artefacto dramatúrgico se instalará en el centro de cultura contemporánea en mayo y tratará de despertar la conciencia del espectador sobre uno de los temas más preocupantes de la sociedad actual. Se trata de un viaje escénico y experimental en forma de instalación donde el público pasa a ser el protagonista, desplazándose por los distintos espacios como si fuera un laberinto. Mediante un sistema de audio sin hilos, una mujer que ha sufrido violencia de género hace de guía y de documentalista.

Macho Man. Fotografía de Marti Artalejo por cortesía de Festival 10 Sentidos.

Macho Man. Fotografía de Marti Artalejo por cortesía de Festival 10 Sentidos.

El Centre del Carme Cultura Contemporània vuelve a involucrarse en la gestación del Festival 10 Sentidos, aunando esfuerzos, filosofías y objetivos. Presentando, entre otras propuestas, ‘Macho Man’, que ya se pudo ver en el festival Temporada Alta de Girona y que pasará por los Teatros del Canal de Madrid antes de recalar en València.

‘Macho Man’ no muestra sangre, ni cadáveres, pero revuelve conciencias y estómagos. Ese es el objetivo de esta propuesta y de todas en las que ya trabaja el Festival 10 Sentidos que afronta su octava edición. “Tengo una hija y no quiero que viva en un mundo como éste”, ha afirmado Rigola para explicar las motivaciones que le llevaron a poner en marcha este proyecto que se fijará en València durante varios días para que todo tipo de públicos puedan acudir a él.

Macho Man. Fotografía de Marti Artalejo por cortesía de Festival 10 Sentidos.

Macho Man. Fotografía de Marti Artalejo por cortesía de Festival 10 Sentidos.

El Festival 10 Sentidos, además, concertará una serie de visitas escolares con el fin de informar a las nuevas generaciones sobre la violencia machista y de aproximarle con realidades tristemente frecuentes a nuestro alrededor. Para esta labor cuenta con la colaboración del Institut Valencià de la Joventut-IVAJ, que busca concienciar y educar a las generaciones más jóvenes. El equipo detrás de este montaje escénico se ha percatado de que muchas chicas muy jóvenes, tras asistir, saben ponerle nombre a cosas que les ocurren, que les han ocurrido o que podrían ocurrirles en el futuro. Esa es una de las motivaciones con esta pieza.

En ‘Macho Man’ se plantea un recorrido aproximado de unos 60 minutos. El público pasea en grupos de ocho personas por las once salas diferentes en las que los espectadores leerán, pasearán, escucharán, elegirán e interactuarán con los espacios y con otros participantes. En el laberinto se toparán con testimonios y conversaciones reales, así como con textos, sentencias, declaraciones, fotografías, libros y vídeos que sirven para aproximarse en primera persona a esta lacra. El Instituto de la Mujer cifró en 47 las víctimas asesinadas presuntamente por sus parejas o ex parejas en 2018. Si se contabilizasen otros casos en los que los asesinos no tienen o han tenido una relación sentimental con sus víctimas, se reconocería a otras 50 víctimas de violencia machista el año pasado, como sucedió con casos como los de Diana Quer o Laura Luelmo.

Macho Man. Fotografía de Marti Artalejo por cortesía de Festival 10 Sentidos.

Macho Man. Fotografía de Marti Artalejo por cortesía de Festival 10 Sentidos.

En el recorrido, en un espacio diseñado por Max Glanzel, se incluyen recovecos interactivos en los que el espectador ha de señalar qué sentencias judiciales son reales o no, y en los que se evalúa el nivel de machismo o la implicación de cada cual en la lucha contra la violencia a través de preguntas en una instalación similar a los vis a vis carcelarios.

Rigola ha precisado de 10 meses de exhaustiva documentación para levantar el proyecto y el asesoramiento de la psicóloga Alba Alfageme. El montaje corre a cargo de Heartbreak Hotel, una compañía de artes escénicas con el espíritu de investigación de nuevas formas de narración escénica pero también con el deseo de confrontar el público con los valores de nuestra sociedad contemporánea.

Macho Man, de Álex Rigola.  Fotografía de Marti Artalejo por cortesía de Festival 10 Sentidos.

Macho Man, de Álex Rigola. Fotografía de Marti Artalejo por cortesía de Festival 10 Sentidos.

Bestias con los 10 Sentidos

Bestias
Festival 10 Sentidos
Mayo de 2019

Somos brutos, somos feroces, somos crueles. Somos indomables, somos impulsivos, somos temerarios. Somos viscerales, somos imprevisibles, somos violentos. La violencia impregna distintos ámbitos de nuestra sociedad y forma parte de nuestro día a día. El Festival 10 Sentidos desatará en 2019 a las bestias. A aquellas con las que convivimos, a aquellas a las que disculpamos, a aquellas que tememos, a aquellas que reconocemos frente al espejo. ¿Pero somos así por naturaleza o lo aprendemos? ¿Por qué son tan frecuentes la hostilidad y la crueldad entre los seres humanos?

El Festival 10 Sentidos, en su VIII edición, pretende reflexionar acerca del concepto de violencia, que nos abruma y nos fascina a partes iguales, que nos rodea y nos persigue, y generar un diálogo para desmantelar el sistema violento e injusto en el que vivimos.

Anthony Hopkins en 'El silencio de los corderos'.

Anthony Hopkins en ‘El silencio de los corderos’.

Por ello, el Festival 10 Sentidos, que se ha consolidado en València como una propuesta que trata de visibilizar, a través de propuestas artísticas diferentes, realidades de nuestra sociedad, quiere sacar de la jaula a esas bestias en su próxima edición, que se celebrará en mayo de 2019. Creadores nacionales e internacionales se darán cita un año más en un encuentro referente de las artes vivas en Valencia y escaparate de artistas con distintas capacidades.

El Festival 10 Sentidos cuenta de nuevo con el patrocinio principal de Caixa Popular, que se implica una vez más en esta edición para formar parte y colaborar mientras se pone en marcha toda la estructura y la programación. La entidad sigue comprometida en dar soporte a esta cita que aúna dos de los pilares fundamentales de su filosofía, la cultura y la implicación social y solidaridad.

El festival anima a creadores de todas las disciplinas a enviar sus propuestas para participar en la programación artística de esta VIII edición a través de una convocatoria para la presentación de sus trabajos.

10 Sentidos pone en marcha el Open Call 2019 con el que se abre el plazo para la presentación de propuestas que guarden relación con el lema de este año, Bestias. Artistas locales, nacionales y del ámbito internacional de cualquier disciplina escénica, visual y artes vivas, podrán enviar sus trabajos para formar parte de la programación. El plazo está abierto hasta hasta el próximo 12 de noviembre. La dirección para el envío de proyectos es info@festival10sentidos.com y para facilitar la recepción de los trabajos es necesario indicar en el asunto del mensaje el nombre de la convocatoria ‘Open Call 2019’.

Esta convocatoria no es la única vía que utiliza el festival para articular la programación. La Dirección Artística selecciona propuestas y trabajos de forma paralela a lo largo de todo el año. El Festival 10 Sentidos, patrocinado por Caixa Popular, programó el año pasado más de 50 actividades, recibió alrededor de 125 artistas de todo el mundo y tuvo presencia en casi 30 sedes de la ciudad.

Obra de Cristian Newman. Imagen cortesía de Festival 10 Sentidos.

Obra de Cristian Newman. Imagen cortesía de Festival 10 Sentidos.

El arte como cebo

Blanco Nocturno, de Chema López
Galería Rosa Santos
C / Bolsería, 21. Valencia
Hasta el 25 de noviembre de 2016

“¿Tú qué ves ahí?”, interroga el artista junto a la obra que sirve de arranque a la exposición ‘Blanco nocturno’ en la galería Rosa Santos. Una obra de intenso fondo negro que termina abriéndose a la luz en su parte superior. “Yo diría que un pozo”. El artista asiente, aunque reconoce que muchos ven la luna. En todo caso, da igual, porque a Chema López lo que le interesa es precisamente eso: generar la inquietud de lo que significa ese blanco en medio de tamaña negritud. Para ello, invita al espectador a seguirle en la serie de pistas que conforman el recorrido narrativo de la muestra con la que ganó el Abierto Valencia, la fiesta de apertura de la temporada de las galerías de arte en la Comunidad Valenciana.

El título ‘Blanco nocturno’ dice provenir de una novela de Ricardo Piglia: “Me gusta por su estructura policiaca”. La misma con la que el propio Chema López construye su relato expositivo. “Me interesa crear cierto suspense, de manera que el espectador tenga que descifrar el contenido de los cuadros, más allá de su parte superficial”. Acostumbrados al aluvión de imágenes que ofrece la televisión y que circulan por Internet, López invita a una lectura más atenta, casi detectivesca.

Obra de Chema López en la exposición 'Blanco nocturno'' de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

Obra de Chema López en la exposición ‘Blanco nocturno” de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

De hecho, en el primer piso de la galería muestra un dibujo infantil extraído de la película ‘El cebo’, de Ladislao Vajda. Un cebo utilizado como máxima del trayecto expositivo. “En la película, el asesino hace trucos de ilusionismo con los que atrae a las niñas, al tiempo que ese dibujo de la niña sirve a la policía como prueba para irlo descubriendo”. De manera, como dice Chema López, que la ficción “es manipulación” pero también “fuente de verdad”. De ahí, la alusión a Demócrito: “Si existe la verdad está en el fondo de un pozo”.

Por eso ‘Blanco nocturno’ empieza aludiendo al pozo de la entrada, en cuya imagen está impreso el título de la exposición y el nombre invertido del artista (“como si fuera un reflejo más”), y concluye en el tercer piso con otro pozo, éste rodeado de cañas, “para que la gente no se caiga”. Entre ambos, Chema López va dejando huellas de su inquietud artística que el espectador, adoptando su misma posición, recorre con la curiosidad de quien sigue un rastro criminal.

Obra de Chema López en la exposición 'Blanco nocturno' de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

Obra de Chema López en la exposición ‘Blanco nocturno’ de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

El blanco y negro que caracteriza la obra de Chema López tiene mucho que ver con esa visión oscura de la realidad. “Estoy muy influenciado por las películas antiguas y por la crónica negra”, reconoce. También por cierto “pensamiento trágico”. Pensamiento que le lleva a plantear su ‘Blanco nocturno’ como el “intento de salir a la luz”, concitado en la imagen de entrada, a través de diversos “señuelos”. La linterna y la lupa, en manos del director de cine Nicholas Ray, otro de sus referentes, vendrían también a arrojar luz en esa oscuridad integrada por una talla de la cabeza de San Juan Bautista, el bosque por el que se adentra la niña de ‘El cebo’ a modo de Caperucita, o los cuerpos sin vida de los maquis asesinados en Mas Clarà el 4 de enero de 1960.

Obra de Chema López en la exposición 'Blanco nocturno' de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

Obra de Chema López en la exposición ‘Blanco nocturno’ de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

La infancia, tan presente a lo largo del recorrido, se enmarca en esa crónica negra dominada por la violencia más extrema. Atinada es, en este sentido, la referencia a ‘El espíritu de la colmena’, de Víctor Erice, allí donde la niña protagonista pregunta, viendo a su vez ‘Frankenstein’, “¿por qué la mata?”. La “intertextualidad”, tan utilizada por Chema López, va dejando una pista tras otra con el fin de que el espectador vaya desentrañando el misterio. “Trabajo como si fuera un montaje cinematográfico”. Misterio asociado a la infancia (“nunca deberíamos perder esa mirada inocente de ver las cosas”) y a los peligros que la acechan. Peligros que tienen que ver con cierta luz de blancura tan cegadora y siniestra como iluminadora.

¿Qué es la imagen?, se pregunta Chema López en una de las piezas. “Un abrir y cerrar de ojos”, responde. ‘Blanco nocturno’ es una sucesión de esas imágenes que, mediante un montaje narrativo valedor del premio a la mejor exposición de Abierto Valencia 2016, ofrece la posibilidad de adentrarse en la ficción como artificio donde rastrear cierta verdad. La verdad del artista que hurga en las formas para ceñir el caos dotándolo de sentido.

Obra de Chema López en la exposición 'Blanco nocturno' de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

Obra de Chema López en la exposición ‘Blanco nocturno’ de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

Más ‘Bodas de Sangre’ en Flumen

Bodas de sangre, de Jose Saiz
Teatro Flumen
C / Gregorio Gea, 15. Valencia
Del 22 de octubre al 20 de noviembre de 2016

El Teatro Flumen se viste de gala con los nuevos estrenos. Tras el éxito de ‘Bodas de Sangre’ la pasada temporada, repone este espectáculo producido por Teatro Flumen bajo la dirección de Jose Saiz. El reestreno oficial fue el jueves 27 de octubre y se mantendrá en cartel hasta el 20de noviembre. Por otro lado, el viernes 28 de octubre inauguró un nuevo espectáculo de Saga Producciones bajo la dirección igualmente de Jose Saiz, ‘Dulce Condena – Historia no oficial de Los Rodríguez’, que estará en el Flumen hasta el 19 de noviembre.

Bodas de sangre, de Jose Saiz. Imagen cortesía de Teatro Flumen.

Bodas de sangre, de Jose Saiz. Imagen cortesía de Teatro Flumen.

‘Bodas de Sangre’ nos cuenta la tragedia poética de Lorca al compás del flamenco más puro. Esto es lo que dice la sinopsis: “Un pueblo andaluz. Una boda. Dos familias enfrentadas. La novia sigue enamorada de su antiguo novio Leonardo. Una vez celebrada la ceremonia, se entrega a él y huyen juntos apasionadamente. El esposo abandonado los persigue y, cuando encuentra al amante de su mujer, lo desafía a un duelo de navajas”.

El sentido trágico de la vida, la muerte y la violencia que acompaña a los hombres durante toda su vida, se va manifestando a través de los presagios y el dolor de la madre en la reposición de ‘Bodas de sangre’.

‘Dulce Condena – Historia no oficial de Los Rodríguez’ permitirá revivir los grandes éxitos de Los Rodríguez, en este homenaje teatralizado como nunca antes se había visto. El espectáculo cuenta de manera extra oficial la vida y obra de este grupo mítico.

Madrid 1990. Julián Infante y Ariel Rot deciden volver a unirse tras ‘Tequila’. Para ello cuentan con Germán Vilella a la batería y traen desde Argentina a Andrés Calamaro. ¡Qué mejor forma de empezar nuestra historia!

Bodas de sangre, de Jose Saiz. Imagen cortesía de Teatro Flumen.

Bodas de sangre, de Jose Saiz. Imagen cortesía de Teatro Flumen.

 

Carla Gabarda obliga a mirar

Violencia & Mass Media
Espai d’Art Nuevo Centro
C/ Menéndez Pidal 15. Valencia
Hasta el 23 de octubre de 2016

Lo que ofrece Carla Gabarda al espectador en su exposición ‘Violencia & Mass Media’ es, ni más ni menos, que su mirada más íntima hacia los conflictos existentes actuales y que afectan, aunque no lo parezca, a todo nuestro alrededor. Esas imágenes que continuamente observamos en los medios, casi cotidianas, que se repiten mientras tenemos la televisión de fondo… Esas de las que no solemos darnos cuenta, o como añade acertadamente María Ángeles Pérez-Martín en el catálogo, “simplemente las (que) apartamos de nuestra mente lo más rápido posible”, son precisamente las que Gabarda trata de desmenuzar y presentar al espectador en el Espai d’Art de El Corte Inglés de Nuevo Centro.

'To the end V'. Imagen cortesía del Centre de Documentació de Art Valencià Contemporani.

‘To the end V’. Imagen cortesía del Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani.

Estéticamente agradables pero conceptualmente incómodos, los óleos de la joven artista Carla Gabarda parecen mantenerse a la espera. El título de la serie ‘To the end’ apunta claramente a esta no-finalización conceptual y remarca el efecto oscilante de la situación política y social perteneciente a esos conflictos todavía sin resolver.

A partir de fotografías periodístícas, Gabarda pixeliza sus desoladores paisajes. Optando por una efectiva descomposición, tanto la luz como las texturas, toman fuerza a través de la aplicación del óleo sobre la madera. Ciudades como Gaza o las sirias Alepo y Homs, se han convertido en símbolos de arquitecturas imposibles donde un característico color ceniza y polvo inunda incluso el cielo. La ausencia de figuras humanas no hace más que agravar la sensación de ahogo, un hecho aparentemente contradictorio pero que consigue su principal objetivo: hacer reflexionar al espectador y obligarle a mirar.

El Ámbito Cultural de el Corte Inglés, la Real Academia de Bellas Artes y el Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani unen esfuerzos, una vez más, para dar cobijo a obras de jóvenes artistas. La temporada comienza con Carla Gabarda que, desde luego, es un claro ejemplo de arte emergente, todavía no contaminado por las propuestas del mercado y que surge a raíz de un reflexión completamente personal.

'To the end I'. Imagen cortesía del Centre de Documentació de Art Valencià Contemporani.

‘To the end I’. Imagen cortesía del Centre de Documentació de Art Valencià Contemporani.

María Ramis.

Lo bello y lo siniestro de Crajes

Crajes
Plastic Murs
C / Dénia, 45. Valencia
Hasta el 21 de octubre de 2016

‘Lo bello y lo siniestro’ es el título de un libro de Eugenio Trías que, para el caso que nos ocupa, viene que ni pintado. Arranca el texto con dos citas igualmente pertinentes. La primera, de Rilke, dice así: “Lo bello es el comienzo de lo terrible que todavía podemos soportar”. La segunda, de Schelling, apunta: “Lo siniestro es aquello que, debiendo permanecer oculto, se ha revelado”. Crajes, sabiéndolo o no, sigue el rastro dejado por ambas citas en su exposición de la galería Plastic Murs. Y lo hace añadiendo otro aspecto primordial: el humor.

Con el humor o ironía a veces tierna y otras macabra, presente en sus trabajos en forma de adorables dibujos animados o escatológicos instantes amorosos, Crajes logra amortiguar lo siniestro haciéndolo soportable. Trías viene a decir que la repulsión que provoca lo siniestro, encuentra en el humor su antídoto: “Contracarga de placer opuesta a la sobrecarga de violencia con la que el sujeto reacciona al objeto que suscita en él el sentimiento de lo siniestro”.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Carla Rendón y Jessica Ruiz, es decir, Crajes, muestran lo femenino como objeto de esa doble experiencia en torno a su imagen: por un lado, la belleza que encandila, y que ambas artistas recrean de forma glamurosa, y, por otro, el cuerpo que asusta por su destilado de sangre y asociación letal con el esqueleto y la muerte. “Nos interesa la dualidad”, dicen. Romper con el estereotipo de la mujer bella de la que se nutre la publicidad, para que aflore su reverso oscuro como parte indisoluble de la propia mujer. “Lo femenino como concepto de belleza es algo muy vacío, por eso lo contraponemos con algo macabro”, explican estas jóvenes artistas.

De manera que el esqueleto, tan presente en su obra, les sirve para mostrar esa parte macabra de lo femenino, al tiempo que desembraga lo siniestro para que aparezca lo fantástico. “El esqueleto siempre lo asociamos con algo malo y es algo que tenemos dentro”, señalan, para remachar: “Lo bueno y lo malo están dentro de nosotros”. Crajes lo que hace es mantener “una conversación” entre ambos aspectos, sirviéndose en ocasiones de la imaginería religiosa cristiana. De ahí el ejemplo que ponen de María Magdalena y la Virgen María: “Socialmente siempre se entiende como la una o la otra”. Crajes ve ambos aspectos de lo femenino como partes indisociables de la mujer.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

El largo título de la exposición, ‘Accipite et manduca ex hoc omnes: hoc est enim corpus meum, quod pro vobis tradetur’, que remite a la eucaristía cristiana (Tomad y comed todos de él, este es mi cuerpo, que será entregado por todos vosotros), evoca también esa violencia que anida en lo humano desde tiempo inmemorial. Violencia sacralizada que, en el caso de Crajes, aflora desprovista de representación simbólica, para someterse a la pura ficción. “No queríamos sangre realista, sino artificial”, dicen con respecto a las lágrimas rojas de algunas de sus obras.

El rojo también lo asocian al universo del cineasta Stanley Kubrick, por el que sienten predilección. “Los óleos tienen composiciones de corte cinematográfico”, resaltan. Al igual que por Courbet, de quien hicieron una versión de su polémica obra ‘El origen del mundo’, y al igual que le sucedió al pintor también ellas sufrieron críticas ahora vía internet. “A raíz de aquello, ahora mostramos el sexo de forma más explícita”. Lo cual les lleva a manifestar cierta perplejidad: “Estamos insensibilizados ante imágenes hiperviolentas mostradas en los medios y luego ven sangre en una exposición y se escandalizan”. Como tampoco entienden el “tabú que todavía existe en torno a la sexualidad de la mujer”.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

La exposición también incluye algunos bordados (“es la primera vez”) y porcelanas con imágenes alusivas a esa sexualidad incomprendida. Crajes lo que hace es poner sobre el tapete esa incomprensión que, después de todo, remite al origen mismo de la vida. De manera que Carla Rendón y Jessica Ruiz utilizan el cuerpo femenino para rendir cuentas de esa dicotomía entre lo bello y lo siniestro, poniendo el acento en este último. “Es una exposición sobre la maldad humana”, concluyen. Una maldad diluida en ácido como agente provocador.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Salva Torres

¿Las apariencias engañan?

I Am a Cliché, de Natacha Lesueur
Espai Tactel
C / Denia, 25. Valencia
Hasta el 5 de agosto de 2016

“Dentro de la ornamentación encuentro una violencia que me interesa”, dice Natacha Lesueur, Premio Ricard en 2000 y cuya obra figura en las colecciones públicas y privadas más prestigiosas de Europa. En su primera exposición en nuestro país, la artista nacida en Cannes muestra en Espai Tactel esa violencia revelada por medio de la ornamentación. Lo hace a través de una serie de rostros y figuras femeninas reveladores de lo que anuncia el título de la exposición: I Am a Cliché. “Cliché en el doble sentido fotográfico y de estereotipo”, aclara Lesueur.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Fotografías y estereotipos en torno a la mujer, unas veces retratada con pelucas de época o impresiones sobre la piel a modo de tatuajes modernos, y en otras evocando iconos de la cultura como Carmen Miranda. “Es representativa de muchas cuestiones ligadas al problema de la identidad”. Y Lesueur señala la condición de portuguesa que se fue a Brasil para después triunfar en Hollywood, donde se explotó su folclorismo (famosos fueron sus peinados rebosantes de frutas): “Pasó de la fantasía a la tragedia”, subraya la artista.

Esa conjunción de imágenes aparentemente seductoras, en las que aparecen huellas de cierta degradación o violencia, constituye el sello del trabajo que presenta en Espai Tactel. “Me interesa la ornamentación como huella, ya sea a través del pelo, las joyas o la ropa, en tanto marcas identitarias impuestas a la mujer”. Ahí estaríamos hablando de cierta imposición externa, a la que se superpone otra que bien pudiera ser interna, como en esas pelucas quemadas de dos mujeres gemelas. “Agresión interior o exterior”, cuestiona la propia artista, para aceptar que pueda ser “de los dos”.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

De hecho, las pelucas, que remiten al barroco y a los tiempos de María Antonieta, fueron moda francesa impulsada por la propia reina de la corte gala. De manera que la ornamentación tiene una doble cara que Lesueur indaga en su trabajo. “Voy de la superficie a la profundidad y a esa lesión corporal focalizada en la peluca”. Y en la superficie de su obra se pueden contemplar rostros, nucas y figuras que atraen a primera vista, al tiempo que afloran señales inquietantes quebrando la imagen. “Es una crítica a la mujer como objeto de consumo”.

De ahí la importancia de Carmen Miranda: “Quedó encasillada y perdió su esencia real, acabando mal”. Lesueur rescata su imagen a través de una modelo que viene a revelar su carácter manipulable por los mass media. “Se ha utilizado su imagen como modelo de la carta del pantone, porque refleja su piel y los diversos colores de la fruta en sus peinados”. La artista toma esa referencia y le da una vuelta de tuerca: “Una mujer reinterpretando a otra mujer”. El caso de Carmen Miranda sería el de “la imagen superando al personaje”.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

I Am a Cliché reúne una decena de fotografías, dos intervenciones en la propia sala y dos videos en torno a esa mujer estereotipada que, de tanto repetirse, termina por ofrecer una imagen degradada de sí misma. Degradación que Natacha Lesueur inscribe en su obra mediante ornamentos igualmente ambiguos, tan pronto impuestos, denotando la agresividad que ello supone, como asumidos para mostrar cierta diferencia. “Ambigüedad acerca de lo que quieres y lo que no”.

El rostro de una mujer cuya cabellera cumple la función del velo ofrece de nuevo la idea de “lo que aparece y desaparece”. También hay un paisaje hecho con una cámara especial de infrarrojos, sobre el cual destaca un rostro ambiguo sobre una peana. La figura y el fondo revelando una vez más esa doblez tan del gusto de la artista francesa, que en los videos explora las posibilidades de la imagen estática y en movimiento, del rostro con unos ojos saltones de Barbie. Lesueur acoge en la superficie de su obra ese gusto por lo femenino, repleto de huellas que orientan la mirada hacia capas más profundas. Capas, en todo caso, a flor de piel.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Salva Torres

El desafío de la igualdad

Mujer e igualdad: participación política y erradicación de la violencia
Diversas autoras, coordinación Ruth Abril Stoffels
Universidad CEU Cardenal Herrera

La presencia de la mujer en la vida política ha aumentado de forma notable en las últimas tres décadas, pero todavía no alcanza la deseable paridad. En 1982, las mujeres diputadas y senadoras en España representaban el 4% del total, treinta años después esta cifra se sitúa entre el 33 y el 36%. Lo mismo sucede a nivel local, donde la media de concejalas es del 35%. Solo en el caso de los parlamentos autonómicos la media de diputadas sube hasta el 43%.

Es unos de los reveladores datos que ofrece el estudio multidisciplinar, ‘Mujer e igualdad: participación política y erradicación de la violencia’, que se presentó el pasado 14 de abril en el Palacio Colomina de Valencia. Coordinado por la profesora agregada de Derecho y directora de la Unidad de Igualdad de la Universidad CEU Cardenal Herrera, Ruth Abril Stoffels, incluye textos de 16 profesores universitarios, juristas y expertos en distintas áreas.

El libro aborda también el estado actual de la protección institucional y jurídica de los derechos de las mujeres y su tratamiento en los medios, el cine y la publicidad. Además, la violencia física y verbal en la infancia y un glosario de términos vinculados al “discurso del logro de la igualdad”.

Fotograma de 'El silencio de los corderos', de Jonathan Denme.

Fotograma de ‘El silencio de los corderos’, de Jonathan Demme.

El aumento de la presencia de la mujer en la política  contrasta con el estancamiento del número de víctimas de violencia de género. Una media de 50 en los últimos 15 años, que ha llegado a 75, en 2008 y 73 en 2010. El decano de la Facultad de Derecho de la CEU-UCH, Joaquín Marco, destaca al respecto la pervivencia del patriarcado en la sociedad española, la menor posibilidad de independencia económica de las mujeres, las doctrinas jurídicas sobre la protección de la privacidad del hogar y la familia y la inacción del Estado en su papel de “catalizador del cambio social”, necesario para erradicar este tipo de violencia.

A nivel internacional el panorama es aún más preocupante. Según la catedrática de Derecho Internacional de la CEU-UCH, Susana Sanz, la violencia contra la mujer varía entre el 13 y el 61%, según los Estados, aunque las cifras no solo son destacables en los países menos desarrollados: “En la UE, entre el 40 y el 50% de las mujeres ha experimentado algún tipo de acoso sexual en el trabajo. En Estados Unidos, el 83% de las niñas entre 12 y 16 años afirma haber sufrido ese acoso sexual en la escuela”.

El libro  también analiza los retos y problemas de la Ley 1/2004 de violencia de género y las garantías procesales específicas para las mujeres que sufren violencia, como la asistencia letrada a las víctimas o la dispensa del deber de declarar por relación conyugal. La profesora de Derecho Procesal de la CEU-UCH Rosa Pascual destaca: “La no declaración de la víctima en el juicio oral de un caso de violencia de género puede afectar directamente al resultado del proceso si resulta ser la única prueba de cargo existente”. En este sentido, las abogadas especialistas en esta materia Concepción García y María José Hurtado subrayan  que “solo informando a las víctimas de las medidas existentes para protegerlas y dándoles acceso a la independencia económica podrán salir del ciclo de violencia en el que están inmersas”.

Fotograma de 'El club de la lucha', de David Fincher.

Fotograma de ‘El club de la lucha’, de David Fincher.

Crítica a los medios

¿Cuál es el papel de los medios de comunicación en la lucha contra la violencia machista? La profesora de Periodismo de la CEU-UCH Begoña Echevarría plantea las recomendaciones y decálogos de la profesión, como los de la FAPE o la Unió de Periodistes Valencians. “Es imprescindible que los medios sigan incorporando la violencia de género a la agenda pública, pero hay que visibilizarla mejor. Hay que tratar con mayor profundidad  sus causas y consecuencias, dar la voz a expertos y a las propias víctimas, y publicar también noticias positivas sobre aportaciones eficaces para afrontar el problema”. La violencia representada y la “imagen de la mujer que aún nos venden”, tanto en el cine como en la publicidad, las series de televisión o los videojuegos, son también abordadas en esta obra por Begoña Siles y Chari García.

Elia Saneleuterio, profesora de Didáctica de la UV, y Rocío López, profesora de Psicología de la Educación de la CEU-UCH, analizan la violencia física y verbal en la infancia, tanto en la escuela (bullying) como a través de las redes sociales. En 2012, el ciberbullying afectaba ya al 4% de los escolares, unos 180.000 cada año.

Fotograma de 'American Psyco'.

Fotograma de ‘American Psycho’, de Mary Harron.

Bel Carrasco

La belleza convulsa de Liliana Maresca

Retrospectiva de Liliana Maresca
Espaivisor
C / Carrasquer, 2. Valencia
Hasta el 15 de abril de 2016

“Busco una fisura hacia otra realidad…Porque esta se agota rápidamente”. Dicho y hecho. Liliana Maresca (1951-1994) encontró esa fisura que buscaba, de tanto intentarlo con su obra transgresora. De manera que se topó bien pronto con la muerte. Tenía 43 años, dedicados a hurgar en la belleza con los materiales punzantes de su intensa, apasionada creatividad. Quería tanta autenticidad, que no dudó en jugar con los límites que separan la vida de la muerte.

El arte es representación, porque de lo real sólo podemos saber por vía interpuesta. Pero Maresca quiso siempre forzar esa representación, con el fin de hallar la esencia de las cosas. Y la esencia, en muchos casos, tenía cierto sabor letal. La galería Espaivisor de Valencia da cuenta de tan excesiva creatividad en la primera retrospectiva de su obra en España. Lo hace mediante fotografías, piezas de escultura, un video, recortes de prensa, escritos a máquina y documentos performance, en los que aflora, por muy distintos que sean los soportes, su vena artística siempre al borde del colapso, del agujero negro que todo lo engulle.

Su intensa actividad en las décadas de los 80 y 90 en la Argentina postdictatorial alumbró exposiciones que tan pronto denunciaban aspectos relacionados con el Descubrimiento de América, como con las abusivas leyes del actual mercado capitalista. Se rodeaba de artistas plásticos, músicos o actores con los que montaba singulares y provocadoras escenografías. Hacía lo propio en su serie de fotografías, realizadas por Marcos López, en las que se representaba a sí misma desnuda tras objetos que parecían subrayar el esqueleto de su anatomía. No era la Frida Kahlo de la columna vertebral rota, pero se asemejaba.

Liliana Maresca en una de sus fotografías performance realizada por Marcos López. Imagen cortesía de Espaivisor.

Liliana Maresca en una de sus fotografías performance realizada por Marcos López. Imagen cortesía de Espaivisor.

“Mi misión es molestar, hacer cosas que sean una patada en los huevos”

En la exposición de Espaivisor hay numerosos recortes de prensa que recogen algunas de sus declaraciones más apasionadas, fruto del sentimiento que revelaba su propio arte. “Yo creo que mi misión en la vida es molestar. Hacer cosas que sean una patada en los huevos”. A punto de morir, casi a modo de testamento, produjo una muestra cuyo título ya manifiesta su inquebrantable pulso vital: ‘Frenesí’. Un frenesí que arramblaba con todo, incluido el sistema que viene a controlar tamaños excesos. “Si el sistema permite la existencia de algo que se escapa de él, es para inocularlo luego”.

Para que tal cosa no sucediera, Liliana Maresca no cejó en su empeño de violentar los límites en cuyo interior yace la paz. O no. “Si nuestros trabajos produjeran violencia es porque ella está en la realidad, en los dibujos animados, en los noticieros, en la calle”. Sabedora de esa violencia que nos habita, más allá de la candidez rousseauniana, Maresca desplegó toda una batería de actividades encaminadas a subrayar ese carácter violento de la naturaleza humana. Violencia que ella sabía destinada a formar parte del propio tejido social.

“Esto que hoy parece delirante, no convencional, va a ser aceptado y dejará la marginalidad”. Maresca parecía anunciar con ello la deriva televisiva, allí donde el asesinato, por seguir a Hitchcock, se instala cómodamente en las casas a través de la pequeña pantalla. Todo es fagocitado por el mercado, salvo el pensamiento en su estado puro. “Desde el momento en que pensás de una manera distinta al resto de artistas te estás marginando”. En esa marginalidad se movió siempre la artista que tomó el propio cuerpo como recipiente de experiencias traumáticas. La primera de todas ellas, aniquilar su yo.

Una de las piezas de escultura de Liliana Maresca. Imagen cortesía de Espaivisor.

Una de las piezas de escultura de Liliana Maresca. Imagen cortesía de Espaivisor.

“Hay que hacerse un yo para hacerlo mierda”

“Uno tiene que ser paranoico. Hay que hacerse un yo para hacerlo mierda”. No sólo el suyo, que sin duda dinamitó a diario poniéndose a sí misma contra las cuerdas, sino los múltiples yoes que la animaban a dejar en calma la realidad. Nadie lo logró, porque Liliana Maresca siguió y siguió profundizando en esa fisura que le transportaba a otra realidad. En una de sus propuestas artísticas, se metió en un ataúd para limpiar los pedazos de mortaja que todavía quedaban dentro. Quería que los ataúdes fueran objeto de una exposición. Y la sola experiencia previa la conmovió. “Al tener que meterme tan dentro de la muerte, te puedo decir que la sentí”.

A Maresca le subyugaba esa experiencia de autenticidad, hasta el punto de llegar a ofrecerse al público para mostrar la simbiosis entre cuerpo y mercado. Un cuerpo que osciló entre el erotismo de su propia desnudez y la provocación ideológica revelada en sus montajes más políticos. Espaivisor se hace cargo de todo ello mostrándolo a pequeña escala, como si toda esa energía desbocada pudiera concentrarse en archivos documentales, imágenes en blanco y negro de gran poder evocador y alguna que otra escultura a modo de brillante ‘Curiosidad natural’ realizada con bronce y calabaza.

Fotografía de Liliana Maresca. Imagen cortesía de Espaivisor.

Fotografía de Liliana Maresca. Imagen cortesía de Espaivisor.

“Quería probar de todo y lo único que me faltaba era matar”

Su hija Almendra, presente en la inauguración, destacó en un aparte para MAKMA el carácter indomable de su madre. “Tuvo instantes de monogamia, pero siempre quiso explorar otras cosas”. Lo hizo con propia vida y, por extensión, con su arte. Y es que arte y vida en la trayectoria existencial de Liliana Maresca se confunden. Lo prueba este testimonio extraído de uno de los recortes de prensa que abundan en la exposición.

“Quería probar de todo y lo único que me faltaba era matar. Entonces por seguridad conseguí un revólver. Salí a caminar por la villa, tipo tres de la mañana. Yo pensaba: ahí me encuentro con alguien que me quiere violar y lo mato. Dormía con todas las ventanas abiertas, la puerta abierta. Nada, no pude matar a nadie”.

Así concebía la vida y el arte Liliana Maresca, artista de culto a quien Espaivisor dedica una retrospectiva que sólo tiene un precedente en Europa: la que le dedicó hace cuatro años la galería Spazio Nuovo de Roma. No hay más vestigio de su obra fuera de su Argentina natal, salvo algunas piezas expuestas en el Museo Reina Sofía de Madrid. Lo demás está en Valencia, donde hasta el 15 de abril permanecerá tan singular retrato de la artista que buscó una fisura hacia otra realidad y la encontró. “Vivía al límite”, concluyó su hija Almendra. Y el límite cedió para finalmente devorarla. Espaivisor contiene sus restos mortales llenos de intensa vida.

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Fotografía performance de Liliana Maresca realizada por Marcos López. Imagen cortesía de Espaivisor.

Fotografía performance de Liliana Maresca realizada por Marcos López. Imagen cortesía de Espaivisor.

Salva Torres

Riots Panorama o el paisaje urbano caótico

Riots Panorama, de Duarte Encarnaçao
Gabinete de Dibujos
Gris Magatzem d’Art
C / Literato Azorín, 14. Valencia
Marzo-abril de 2016

“¡El dibujo reacciona al mundo! ‘Riots Panorama’ representa un paisaje urbano caótico generado por varios acontecimientos en distintas ciudades del planeta, desde las manifestaciones de la “Primavera Árabe”, los motines suburbanos de París, Vancouver, Atenas y, principalmente, los hechos ocurridos en Londres en agosto de 2011, llevando la metrópolis a un estado de alarma caracterizado por violencia, desorden y terror en varios barrios (Hackney, Brixton, Walthamstow, Peckham, Battersea, Croydon, Lewisham…), la violencia juvenil puesta en escena a través del racismo, la guerra de clases, la crisis económica, la criminalidad, la ruptura moral y social asociada a la cultura de pandilla (en esta ocasión fueron detenidas cerca de 3.100 personas).

Drop City, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d'Art.

Drop City, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d’Art.

Este dibujo, como construcción, permite deslindar un paisaje artificial de la urbe agotada, postrevolucionaria y deshabitada, en otros tiempos, un lugar de hechos y protestas populares por parte de sus ciudadanos. El momento ahora es congelado por la tinta en puro fetichismo entre lo real e imaginado, subrayando referencias sensuales del sistema “starchitecture” (30 St Mary Axe de Foster + Partners o todavía las torres gemelas del World Trade Center de Minoru Yamasaki) que constituyen el enaltecimiento de la ciudad gloriosa que persigue la utopía de la “ciudad ideal”. ‘Riots Panorama’ conmemora a modo de postdesastre simbólico el fracaso de la vida urbana y capitalista.

Banks, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d'Art.

Banks, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d’Art.

Le acompaña la serie de dibujos ‘City Delicatessen’, que se desarrolla por parentesco a la serie de grabados Carceri d’Invenzione (1749) de Giovanni Battista Piranesi, recreando una arqueología de un presente incierto, y que consiste en una amalgama de rastros contemporáneos, donde sobresalen referencias a Drop City (el primer poblado hippie) y a los domos geodésicos de Buckminster Fuller, pero también a ciudades imaginadas desde el entorno de la actual crisis económica internacional, como por ejemplo Banks, dibujo que presenta de forma anecdótica a la banca como patéticas esculturas parlantes”.

Así describe Duarte Encarnaçao (Funchal, Madeira, 1975), autor de ‘Riots Panorama’, su intervención en el Gabinete de dibujos, un conjunto de cinco piezas meticulosamente dibujadas con tinta china, algunas de las cuales participaron anteriormente en la muestra de la Universidad de Zaragoza ’7×1 Usos’, comisariada por el grupo de investigación de esta Universidad con el que Duarte Encarnaçao colabora en ‘Los Usos del arte’. Caos urbano y crisis de ideales.

Riots Panorama, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d'Art.

Riots Panorama, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d’Art.