‘Così fan tutte’, vórtice de fragilidad contemporánea

‘Così fan tutte’, de Stefano Montanari (dirección musical) y Silvia Costa (dirección escénica)
Palau de les Arts
Av. del Professor López Piñero 1, València
Estreno: domingo 27 de septiembre
Jueves 24 de septiembre de 2020

Tras la reciente cancelación del ‘Requiem’, de Mozart –una ópera instituida en coproducción con el Festival d’Aix-en-Provence, el Adelaide Festival, el Theatre Basel, el Wiener Festwochen y La Monnaieque, que debía inaugurar la temporada 2020-21–, Les Arts reemprende su cronograma con una urgente versión del dramma giocoso del compositor salzburgués, ‘Così fan tutte‘, bajo la dirección musical del virtuoso violinista italiano Stefano Montanari –quien debuta sobre este proscenio en calidad de corifeo de la Orquesta de la Comunitat Valenciana y del Coro de la Generalitat para la presente serie de funciones– y la dirección escénica de la trevisana Silvia Costa.

Una singular versión de la ópera que Mozart rubricaría en comunión con el insigne libretista Lorenzo da Ponte –junto a ‘Las bodas de Fígaro’ y ‘Don Giovanni’– con la que no solo “mantener la importancia de Mozart como pilar básico de nuestra programación”, secunda Jesús Iglesias Noriega, director artístico de Les Arts, sino también “adaptarnos y seguir adelante” frente a las vicisitudes y consecuencias devenidas en el ámbito profesional a causa de la COVID-19.

Noriega recuerda, igualmente, que, si bien “la cultura ha sido muy importante” de un modo virtual “durante el confinamiento, el arte se hace y se cocina aquí, en vivo, con los artistas sobre un escenario”, en tanto que las emociones y peculiaridades de cada representación “no se transmiten en una grabación”.

Stefano Montanari dirigiendo los ensayos de ‘Così fan tutte’. Fotografía cortesía de Les Arts.

En base a esta apuesta por el repertorio mozartiano, el Palau de Les Arts ha programado cuatro representaciones del título –el 27 y 30 de septiembre, y el 2 y 4 de octubre– con las que aproximar al público a las cuitas de este intercambio de parejas dieciochesco, procurando “mantener la música por encima de todo, y propiciar una escena en la que no se profundizara en exceso en los personajes”, manifiesta Silvia Costa, “sino consolidar la simetría y la estética entre ellos”, supeditados “a la línea de canto”, ya que, tal y como refiere Montanari, “hemos tenido que eliminar algunos fragmentos de la obra” para eliminar el descanso, por motivos de protocolo sanitario, y reducir la duración a dos horas y cuarto.

A pesar de las presentes complejidades por la premura y la necesaria adecuación, “la relación entre la música y la escena funciona de un modo muy bello, porque la escena es sencilla y lineal, lo que permite a la música y a los cantantes cierta libertad interpretativa”, asevera Stefano Montanari. Un vínculo entre ambas extremidades de la producción con las que “hemos creado un espacio abstracto y simétrico que permite ver dos universos distintos y paralelos”, apunta Costa, edificando “un mundo metafísico” en el que “resaltar la soledad de los personajes cuando interactúan entre sí”.

Un cosmos operístico cuya diégesis comanda la joven ascendente soprano Federica Lombardi (en el papel de Fiordiligi), junto a la mezzosoprano Paula Murrihy (Dorabella), la ascendente soprano valenciana Marina Monzó (doncella Despina), el barítono Davide Luciano (Guglielmo), el tenor Anicio Zorzi Giustiniani (Ferrando) y el bajo argentino Nahuel di Pierro (Don Alfonso).

Così fan tutte
Parte del equipo de ‘Così fan tutte’ durante los preparativos de la obra. Fotografía cortesía del Palau de les Arts.

Un elenco sobre el que Montanari refiere que “es muy importante que hablemos de cantantes que no son simples ejecutores, en los que prima lo que ponen de sí mismos para tratar sentimientos universales que, como en cualquier obra de Mozart, tienen una vigencia” que permite considerar a sus piezas “como obras contemporáneas”.

Una contemporaneidad que descansa en la propia semántica de ‘Così fan tutte’, cuyo título “podría haber sido, en realidad, ‘La escuela de los amantes’, sin necesidad de hacer exclusiva referencia al mundo femenino”, comenta el director musical, para quien “el final de la ópera es bastante abierto, tratando sobre la fragilidad de las relaciones humanas” y permitiéndonos comprobrar “cómo en un minuto podemos ver trastocada una idea preconcebida que antes teníamos en firme”.

A la postre, con la presente versión “se trata de evitar cualquier tipo de juicio sobre la situación” concreta de los personajes, añade la directora escénica, para radiografiar “mediante colores inherentes” a todos los caracteres de la obra esa correspondencia genérica entre los individuos, a modo de “carrusel emocional”.

Un “vórtice de emociones” (Silvia Costa) tan apasionado como incógnito, cuya incertidumbre bien pudiera asemejarse a cuanto esté por venir en el horizonte de contenidos de Les Arts, ya que, tal y como concluye Jesús Iglesias Noriega, “es muy difícil manejar tiempos de futuro, frente a la situación sanitaria y las normativas que puedan conducirte en una dirección u otra. Estamos trabajando actividad por actividad y cada título tiene sus propias particularidades. ¡Ojalá lleguemos hasta el final de la temporada!”.

El director artístico de Les Arts, Jesús Iglesias Noriega (tercero por la derecha), secundado por Silvia Costa, responsable del concepto escénico, y Stefano Montanari, director musical de ‘Così fan tutte’, junto a parte del elenco actoral. Foto: MAKMA.

Jose Ramón Alarcón

«Tenemos una misión de divulgación artística»

#DesayunosMAKMA | Abierto València 2020
«Tenemos una misión de divulgación artística»
Con los galeristas Pablo Vindel (The Liminal), Amalio Vanaclocha (Galería Vangar) e Ignacio Borafull (La Mercería)
Entrevista de Salva Torres y Merche Medina
Jueves 24 de septiembre de 2020

La octava edición de Abierto València, organizada por LAVAC del 25 de septiembre al 2 de octubre de 2020, además de portar consigo un cambio de imagen que ha implementado el diseñador valenciano Antonio Ballesteros, renueva su compromiso anual con el cronograma cultural de la ciudad en un inicio de temporada extraordinariamente inusual como consecuencia de la COVID-19, que, aún cuando ha trastocado el desarrollo habitual del evento, no ha mermado la necesaria voluntad de reemprender todo aquello que la pandemia se ha llevado consigo durante los últimos meses en el universo del arte.

Por ello, desde MAKMA hemos querido contar con el testimonio de tres jóvenes galeristas que han incorporado, recientemente, sus respectivos proyectos al mapa del mercado del arte valenciano: Amalio Vanaclocha, director de la Galería Vangar –que participa en Abierto València con la artista María Marchirant y su proyecto ‘La bañera de la rusa’–; Ignacio Borafull, responsable de La Mercería –iniciando la temporada de LAVAC con ‘What Remains’, de Lucía Blas–; y Pablo Vindel, quien emprende, junto a Carmen Mariscal, la galería The Liminal, exhibiendo ‘Ofrecer la protección más adecuada’, propuesta de la artista francesa Anaïs Florin que se programa en paralelo a Abierto València, aguardando su participación para venideras ediciones.

En primer lugar, ¿cómo habéis sobrellevado el fulminante cese de la actividad durante el estado de alarma?

Pablo Vindel (PV): Ha sido tremendamente extraño. En The Liminal estábamos en pleno proceso de reforma y acondicionamiento del espacio. Con el corte, a mitad de marzo, nosotros lo hemos vivido con mucha incertidumbre.

Amalio Vanaclocha (AV): Nosotros llevamos año y medio y la verdad es que empezamos bien. Con el parón te entra el miedo de cuándo podrás abrir. Pasa un mes, dos y tienes que seguir pagando. Después del confinamiento he percibido ganas de salir a las galerías y se ha vuelto a la normalidad muy poco a poco. Tuvimos que anular o posponer exposiciones a 2021. No obstante, me mantengo optimista.

Ignacio Borafull (IB): He notado bastante bajón. La respuesta del Gobierno fue una buena ayuda: recibir el cese de actividad, dejar de pagar autónomos, etc. El trastoque a la programación fue muy gordo, ya que te elimina exposiciones, hay que posponer, cancelar… No sabes cuándo vas a poder programar y tienes mucha incertidumbre. Así que, en mi caso, decidí hacer una exposición para la reapertura y comenzar, después, con Abierto València.

Una de las consecuencias más significativas de la pandemia ha sido la necesidad de potenciar la vertiente online en detrimento de la presencialidad. ¿De qué modo afecta a vuestro trabajo cotidiano en la galería?

IB: Es algo que va a ser complementario y necesario, pero no va a sustituir completamente a la galería y el espacio físico y presencial. La obra se disfruta más en persona que en un medio digital.

AV: Me sigo resistiendo a que la galería sea un medio digital. La proximidad, el recorrido por la exposición, su contexto… Aunque sí me ha pasado que he gestionado ventas por redes sociales. Estas ventas permiten que el negocio siga funcionando, pero ojalá no se pierda nunca la experiencia de que la gente siga acudiendo al espacio y se establezcan lazos.

IB: En la galería tenemos una misión de divulgación cultural y artística y eso, quizá, se pierda en el medio digital. Somos espacios a los que nos encanta que la gente venga. El espacio abierto de cara al público es muy importante.

PV: No puede ser un sustitutivo, pero, en este caso, nosotros hemos creado un segundo espacio que solo existe virtualmente; y creo que de esa manera estás ofreciendo otra experiencia. La galería, además de ser un lugar de venta y encuentro, también la entiendo como un lugar de producción de arte, dinámicas, conocimiento y reflexión. En este sentido, pasar a un espacio virtual –que no es un sustitutivo, sino un proyecto en sí mismo– sí que puede ser que genere una nueva dinámica de trabajar.

Una de las obras de la expsoción en The Liminal ‘Ofrecer la protección más adecuada’, de Anaïs Florin. Fotografía cortesía de la galería.

¿Se ha transformado la idea primigenia con la que emprendísteis vuestras galerías?

AV: Mantengo la idea de dar a conocer artistas que no son conocidos en València. Dar a conocer y promocionar a artistas jóvenes y de media carrera, manteniendo, ante todo, la ilusión en el proyecto.

PV: Hay ciertos cambios. Nosotros incidimos mucho en la cuestión de que somos una galería productora de arte contemporáneo. Tenemos un programa de residencias artísticas y de talleres en torno al libro de artista que sirven a la gente para conectar con la galería y dinamizar el espacio, cuestiones que requieren contacto y presencia física, en un principio. Ahora estamos planteando estas residencias artísticas online, donde se generan dinámicas muy interesantes, incluso espacios de intimidad. Frente a ese escenario, creo que debemos tomar, en vez del daño colateral, el beneficio colateral.

¿Cómo convive vuestra programación expositiva con la naturaleza comercial de la galería?

IB: Quizás mi primera motivación no sea vender, sino crear un proyecto con el que me siento involucrado. Pienso que a raíz de hacer cosas interesantes vamos mejorando y, al final, quizás nos vaya a llevar a un beneficio económico. Si solamente nos centramos en el tema económico estamos perdiendo muchísima alma en el arte. La razón de abrir la galería es para hacer proyectos que, muchas veces, no he conseguido hacer sin tener este espacio.

AV: No hay que perder de vista que es un negocio. Cuando programo, incluso a mí me gusta, porque el artista tiene interiorizado ese mensaje. Podemos hacer algún proyecto que sea muy potente, pero podemos no vender nada. Siempre has de saber conjugar un poco las dos líneas. Eso sí, a los artistas les doy total libertad para trabajar en la galería.

‘Beina’, de María Marchirant, perteneciente a la exposición ‘La bañera de la rusa’. Fotografía cortesía de la Galería Vangar.

En consecuencia, ¿cómo planteáis vuestra selección y nómina de artistas?

PV: La selección (volviendo a la idea de incertidumbre) es un trabajo más allá del negocio, tremendamente vocacional, del artista y del galerista. Debes tener una afinidad, respeto y amor por el trabajo que estás representando. Además, somos una galería feminista y queer (la única manifiestamente con esta idiosincrasia). Feminista fundamentalmente, porque representamos a práctica y exclusivamente a mujeres (salvo algún artista queer que no se identifica como mujer).

IB: Intento trabajar con gente con la que me llevo y me puedo comunicar bien. Si tuviera a un artista que me fuera a vender mucho, pero con el que no me llevase bien, decidiría no trabajar con él.

AV: Una de las señas de identidad fue esta. Yo veía algunas malas relaciones entre artista y galerista. No puedo permitir que un artista de mi galería vaya hablando mal de mí por el trato que le doy o las condiciones que le ofrezco. Sí es cierto que su producción es importante, pero pesa más en la balanza el feeling que tenga con ese artista, propiciando que ambos rememos en este barco y veamos cómo mejora la galería y cómo crece el proyecto; es decir, que vaya madurando la galería al mismo ritmo que sus carreras.

IB: Llega mucha gente a presentarte portfolios, y no tenemos la capacidad de asumir tanto volumen de artistas. Queremos darle al artista el espacio y el tiempo que se merece. Por eso hay que comunicar muy bien las condiciones, las expectativas y darle un punto de realidad.

Pablo Vindel (The Liminal), Amalio Vanaclocha (Galería Vangar) e Ignacio Borafull (La Mercería). Foto: Merche Medina.

Y en cuanto a su desarrollo venal, ¿qué particularidades distinguen al mercado del arte en España respecto de otros países?

IB: Yo, que estudié fuera, advierto que a la formación en España le hace falta conocimiento del mercado, y debería incorporarse en la universidad de manera constante. Explicar, invitar a las galerías y a todo tipo de profesionales del resto del mundo artístico y cultural, que al final también son mercado. Hay que hacer esas distinciones, como en otros países. En Estados Unidos, por ejemplo, hay otra forma de funcionar: allí tienen claro que no es un tabú hablar de empresa y de industria. Al final, la cultura es un industria y es una parte importante del PIB. En España hay mucho miedo porque se piensa que cualquier cuadro va a ser carísimo.

AV: Tener una galería de arte es, desde el principio, algo muy vocacional. Tuve muy claro que quería tener una galería, pero sin tener ni idea de cómo funcionaba. Después [tras cursar Historia del Arte en la Universitat de València], me formé en un museo de Barcelona y sí que vi que el sector cultural, allí, está más profesionalizado y tienen un público muy fiel.

IB: En otros países el arte se ve de una manera menos elitista, al contrario que aquí, donde todavía queda un poso de pensamiento de que al arte no es para el público general. Yo abrí la galería para que todo el mundo pueda tener obra original de calidad y que, en realidad, no es muy cara y puede adquirir gente de toda capacidad económica.

PV: Todo pasa por la comunicación, la reorientación en la enseñanza y el ajuste de expectativas del público, de los artistas y de los propios galeristas. Yo trabajé en Chicago y es verdad que ese pudor no existía, pero tampoco en ningún otro trabajo. No sé si es una cuestión de que allí el sector cultural ha sabido sobrepasar ese umbral o es que el sector laboral, en general, habla de dinero sin ningún tipo de pudor.

Detalle de una de las piezas de la exposición ‘What Remains’, de Lucía Blas. Fotografía cortesía de La Mercería.

¿Qué expectativas os brinda, por tanto, un evento como Abierto València? ¿Influye decisivamente en la elección del proyecto con el que iniciar la temporada?

IB: Desde luego, da más visibilidad. Mediante las campañas publicitarias y los gallery walks llegas un público distinto del habitual. Se nota una afluencia mayor en Abierto València que durante el resto del año. Las rutas hacen que el público vaya en el mismo día a varias galerías, cuando, normalmente, acude a ver una sola exposición por día. Eso cambia, también, la manera de percibir el arte y la propia ciudad. Abierto València ayuda a la gente a percibirlo como un gestalt: el todo frente a la individualidad de cada uno.

AV: Apuesto porque el artista con el que abro Abierto València sea de aquí, como, en este caso, María Marchirán, con la que dar a conocer un proyecto en el que lleva trabajando mucho tiempo. En ese sentido, espero dar a conocer al artista y a la propia galería.

PV: No participamos de Abierto València, pero en próximas ediciones espero que sí. Creo que hay otra cuestión de la galería que creemos importante, que es aunar lo global y lo local. Realmente, se trata de generar un nexo fuerte entre ambos y una serie de dinámicas con las que experimentar.

Hemos apostado por artistas internacionales (salvo en un caso), pero lo hemos hecho con un sentido muy claro, y es que el programa de residencias, que implementamos como parte de la faceta productora de la galería, da la bienvenida a artistas locales, de forma que podemos generar esas sinergias con los artistas internacionales, que representamos y traemos para sus exposiciones. Así que, en paralelo con Abierto València, hemos apostado por una artista local de origen francés, Anaïs Floran, que trabaja y reside aquí –València es su tema de trabajo y creíamos que era una buena manera de conectar esas facetas–.

divulgación artística, Abierto València 2020
Los galerístas Pablo Vindel (The Liminal), Amalio Vanaclocha (Galería Vangar) e Ignacio Borafull (La Mercería). Foto: Merche Medina.

Merche Medina

“Mi novela habla del amor como opuesto a enfermedad”

‘Dicen los síntomas’, de Bárbara Blasco
16º Premio Tusquets Editores de Novela
Domingo 20 de septiembre de 2020

Premios literarios hay muchos, aunque no tantos como los escritores quisieran. Todos ellos son bienvenidos, especialmente los mejor dotados económicamente y los envueltos en un halo de prestigio. El Premio Tusquets es uno de los más glamurosos que existen en España y este año ha recaído, por segunda vez consecutiva, en una autora valenciana. En 2019, fue Elisa Ferrer, por ‘Temporada de avispas’; en 2020, Bárbara Blasco, por ‘Dicen los síntomas‘ (en librerías a partir del 6 de octubre).

Bárbara Blasco (València, 1972) alcanza este importante galardón tras un par de prometedores títulos, ‘Suerte’ y ‘La memoria del alambre’, además de varios trabajos colectivos. Casada con otro escritor, Kike Parra, ambos (a quienes tuvimos ocasión de entrevistar en MAKMA, durante el estado de alarma, en la serie ‘Remando en el mismo barco. Testimonios de parejas dedicadas a la cultura’) imparten talleres de escritura creativa en Fuentetaja.

Bárbara Blasco, Novela
Bárbara Blasco. Imagen cortesía de la autora.

La protagonista de su novela, Virginia, debe acompañar al hospital a su padre, con quien no tiene buena relación, cuando este cae gravemente enfermo. La situación pone a prueba los vínculos con su madre y su hermana, en un momento crítico de su vida en el que la maternidad empieza a ser una urgencia. El paciente que ocupa la cama contigua a la de su padre se acaba convirtiendo en su cómplice y surge lo inesperado.

Blasco estudió Dirección Cinematográfica en el CECC (Centre d´Estudis Cinematogràfics de Catalunya), guion en la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños, en Cuba, y en la UIMP, en la escuela de guionistas Luis García Berlanga. Licenciada en periodismo, ha trabajado en diversos medios locales de València y en el gabinete de prensa de la Bienal. En su primera juventud ejerció oficios muy variados: dependiente, teleoperadora, ayudante de mago, vendedora de enciclopedias y bailarina de cabaré…

Bárbara Blasco. Imagen cortesía de la autora.

¿Qué fue lo primero que sintió al saber que había ganado el premio?

Plenitud, una plenitud que no sé bien cómo definir, como si algo dentro quisiera reventar las costuras de mi cuerpo. Sentí ganas de gritar y de bailar, de dejarlo salir de alguna manera. También quise dar muy sentidamente las gracias, pero me atoré y lo hice con torpeza. Y alivio, también sentí cierto alivio.

¿Cómo cree que este premio cambiará su vida?

Espero que no cambie demasiado porque me ha costado mucho alcanzar este pequeño equilibrio, esta vida sencilla pero que contiene para mí todo lo importante. Es evidente que tendré más visibilidad, espero llegar a más lectores. Me encanta, además, hacerlo de la mano de Tusquets, una editorial que conserva una forma clásica de ver el mundo, serena y con valores, y a la vez es moderna. Me estoy mentalizando de que la visibilidad también traerá críticas y trolls, y gente que no perdona que ocupes un espacio que consideran que merecen ellos.

La palabra ‘síntoma’ en el título hará pensar a más de uno que la novela trata de la covid. ¿De qué habla realmente?

No todo es covid, por más que se empeñen. La novela está escrita antes de la pandemia y sí, trata la enfermedad, pero también de las complejas relaciones familiares y del amor como antónimo exacto de enfermedad.

¿Cómo surgió y se fue forjando la historia?

‘Dicen los síntomas’ surgió de esa necesidad que tenemos los humanos de interpretar la existencia de forma trascendente, de darle un significado simbólico a todo, de construir metáforas sobre la enfermedad.

¿Qué se enseña y aprende impartiendo talleres de escritura creativa?

Yo he aprendido mucho dando talleres, a veces una buena idea surge del alumno que menos esperas. La vida se empeña en desmontar cualquier cosa parecida a las certezas, también en el taller. En cuanto establecemos una regla, esa regla deja de cumplirse. Incluso la regla de ‘no hay reglas’ muere al ser formulada, al menos en la escritura. Un taller es, sobre todo, un espacio de libertad para experimentar y crear sin miedo.

¿Cómo interpreta que haya tanta gente dispuesta a escribir?

Las motivaciones de quien se apunta son variadas. Los talleres que imparto no están dirigidos exclusivamente a gente que quiere ser escritor y publicar. Si fuera así, no haríamos deporte salvo para convertirnos en deportistas de élite. Creo firmemente que la escritura mejora la realidad de cualquiera. Y no solo se enseña a escribir en el taller, también a leer.

De aquellos trabajos de supervivencia que tuvo de joven, ¿alguno dejó huella? ¿Cree que esa variada experiencia laboral la enriqueció como escritora?

No echo de menos ninguno, de hecho ejercí esos oficios de forma mediocre y diletante, pero sí han servido para mirar el mundo desde distintos lugares, para ponerme en otras pieles. Bienvenidas sean, literariamente hablando.

Bárbara Blasco. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

‘Così fan tutte’ inaugura la temporada de les Arts

‘Così fan tutte’, de Stefano Montanari (dirección musical) y Silvia Costa (dirección escénica)
Palau de les Arts
Av. del Professor López Piñero 1, València
Estreno: domingo 27 de septiembre
Viernes 18 de septiembre de 2020

El Palau de les Arts reúne a nuevas estrellas del repertorio mozartiano para la producción de ‘Così fan tutte’, que inaugurará este 27 de septiembre la temporada 2020-2021 en la Sala Principal, una exquisita comedia de enredos y engaños, que disecciona las relaciones amorosas en un mundo que, en las postrimerías del siglo XVIII, estaba a punto de cambiar definitivamente, con la cual Les Arts mantiene su apuesta por la obra de Mozart como referente imprescindible en su programación.

Un momento de los ensayos de ‘Così fan tutte’. Fotografía cortesía del Palau de les Arts.

Bajo la dirección musical de Stefano Montanari y escénica de Silvia Costa, Federica Lombardi, Paula Murrihy, Marina Monzó, Anicio Zorzi Giustiniani, Davide Luciano y Nahuel Di Pierro ensayan en Les Arts la primera producción del curso operístico. Un reparto de jóvenes pero experimentados intérpretes, habituales en este repertorio en los repartos de los teatros y festivales de mayor prestigio en el circuito operístico, para el título que cierra la brillante trilogía Mozart-Da Ponte.

En el apartado escénico, Silvia Costa se encuentra inmersa en los trabajos de un montaje, con atrezo y vestuario, confeccionado por el equipo técnico del teatro, e iluminación de Marco Giusti, que está adaptado a los requisitos de la nueva normalidad, pero que conserva la esencia y el frescor del celebrado ‘dramma giocoso’ de Mozart.

El violinista y director Stefano Montanari, batuta de acreditado prestigio en los repertorios barroco y clásico, compagina los trabajos en sala con los solistas y el Cor de la Generalitat, con las primeras lecturas de la partitura con la Orquestra de la Comunitat Valenciana.

Detalle de los ensayos de ‘Così fan tutte’. Fotografía cortesía del Palau de les Arts.

Igualmente, debuta en Les Arts, con el papel de Fiordiligi, la ascendente soprano Federica Lombardi, consagrada pese a su juventud como una de las intérpretes más cotizadas, especialmente en los papeles mozartianos, en teatros como La Scala de Milán, el Metropolitan de Nueva York, la Staatsoper de Viena o la Ópera de Múnich. Por su parte, en el rol de su hermana Dorabella, se presenta ante el público valenciano la mezzosoprano Paula Murrihy. Habitual en los teatros de ópera europeos y estadounidenses, la cantante irlandesa es además una de las voces de referencia para Teodor Currentzis, con quien colabora regularmente con su agrupación MusicAeterna.

La valenciana Marina Monzó cierra la terna femenina como la intrigante doncella Despina. La ascendente soprano, después de su aplaudido trabajo en ‘La tabernera del puerto’ la pasada temporada, hará con ‘Così fan tutte’ su esperado debut operístico en Les Arts. Y en el apartado masculino, canta por primera vez en la Sala Principal el barítono italiano Davide Luciano (Guglielmo) que, gracias a sus incursiones en el repertorio clasicista y belcantista, se ha revelado como uno de los nuevos valores en su tesitura con trabajos en Nueva York, Milán, Berlín o Moscú, entre otras plazas.

Para interpretar a Ferrando, regresa a la capital del Turia el tenor italiano Anicio Zorzi Giustiniani. Colaborador habitual de los máximos expertos en clasicismo y barroco musical como René Jacobs, Marc Minkowski, Ottavio Dantone y Fabio Biondi, el público de Les Arts recordará su intervención en ‘Le cinesi’, de Gluck en 2017. Completa el elenco principal, el bajo argentino Nahuel di Pierro como el viejo y manipulador filósofo Don Alfonso. Consumado intérprete mozartiano en la actualidad, el cantante bonaerense realizó en el Palau de les Arts algunas de sus primeras incursiones profesionales con intensa presencia en la primera temporada del teatro.

Además del estreno de ‘Così fan tutte’ el próximo 27 de septiembre, Les Arts ha programado otras tres representaciones del título los días 30 de ese mismo mes, y el 2 y 4 de octubre. Entre las actividades alrededor de la obra, el lunes 21 de septiembre, a las 19:30, Ramon Gener ofrecerá su habitual conferencia introductoria en el Auditori, mientras que el miércoles, 23 de septiembre, el Aula Magistral acogerá un coloquio del ciclo ‘Perspectives’ con los protagonistas de este título.

Así mismo, Marc Minkowski y Les Musiciens du Louvre protagonizarán la segunda incursión del repertorio mozartiano de esta temporada con la versión en concierto de ‘Mitridate, re di Ponto’ en la Sala Principal el próximo 20 de noviembre.

Così fan tutte
Parte del equipo de ‘Così fan tutte’ durante los preparativos de la obra. Fotografía cortesía del Palau de les Arts.

MAKMA

Cuando el cartel diseña la idiosincrasia del territorio

‘Prohibit Fixar Cartells. REA. Cartells valencinas 2000_2020’, de VV.AA.
Comisarios: Boke Bazán y MacDiego
Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana y Asociación de Diseñadores de la Comunitat Valenciana (ADCV)
Sala Carlos-Pérez
Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC)
Museo 2, València
Hasta el 8 de noviembre
Viernes 11 de septiembre de 2020

Asevera el laureado diseñador José María Cruz Novillo (Premio Nacional de Diseño 1997) que “si el arte es un viaje de ida, el diseño es un viaje de vuelta”; un trayecto de vínculos y reciprocidades que, entre otras resoluciones y formatos, erige al cartel en una extremidad compositva determinante por las razones morfológicas y semánticas que configuran su naturaleza creativa.

Y así parece corroborarse en la muestra colectiva ‘Prohibit Fixar Cartells. REA. Cartells valencians 2000_2020‘, una exposición que procura una ubérrima travesía “por el mapa territorial” de la Comunidad Valenciana durante las últimas dos décadas –al calor inmediato de la designación de València como Capital Mundial del Diseño 2022–, mediante “600 carteles de 365 autoras y autores de las diferentes generaciones, en un comienzo de siglo en el que la creativadad valenciana goza del mayor prestigio”, tal y como se rubrica en el texto curatorial, comandado por los artistas Boke Bazán y MacDiego.

Una exhibición antológica –que acoge la Sala Carlos-Pérez del Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC), hasta el 8 de noviembre– organizada por el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana y la Asociación de Diseñadores de la Comunitat Valenciana (ADCV), que se “entronca con la tradición del cartelismo valenciano”, afirma Bazán, cuyo propósito, “más allá de buscar únicamente la excelencia tipográfica o estilística, lo que pretende es trazar una panorámica”, a modo de sinopsis, de cuantas singularidades han venido a definir, a través de este soporte, la idiosincrasia estética de las instituciones públicas y del tejido empresarial privado –dos figuras imprescindibles para el devenir profesional del diseño, en tanto que “esto no pasa si no hay un cliente que haga el encargo. Entidades públicas y empresas que confían en la cultura y en la creatividad y que, precisamente, permiten que todo esto suceda”–.

Una evolución, semántica y cualitativa, que ramifica su influjo, además, por el vasto entorno del espacio público, en tanto que «la sociedad también demanda una mayor calidad en el paisaje gráfico urbano, y eso nos hace mejores como sociedad», reflexiona María Lapiedra, directora de comunicación de Valencia Capital Munidal del Diseño 2022.

Así mismo, rememora MacDiego, no sin cierta mordacidad, que “la historia del cartel valenciano, hasta los años setenta y ochenta, era una, y cuando el señor Mackintosh entró en nuestra casas pasaron cosas que afectaron al modo de trabajar”. Por ello, en la presente exposición “se pueden ver”, igualmente, “pequeñas diferencias entre lo que pasaba hace veinte años y lo que pasa ahora”.

Detalle compositivo de una de las salas que acoge ‘Prohibit Fixar Cartells. REA. Cartells valencinas 2000_2020’. Foto: Jose Ramón Alarcón.

Y tales disimilitudes asientan buena parte de sus raíces tanto en la transformación de la gestión política como en la «implantación de un tipo de contratación a nivel profesional conseguido en los últimos años», matiza Ángel Martínez, presidente de la ADCV, para quien este factor ha devenido en un «aumento de la calidad del diseño gráfico y general que se ve reflejado en la exposición».

Un progreso que transita, a la par, por el devenir tecnológico, cuyo desarrollo afecta y modifica el curso del cartelismo en su extremidad última y representativa, en tanto que el cartel se encuentra “en un momento de cambio genético”, refiere Bazán, ya que, aún cuando “es objeto de exposiciones y acaba siendo objeto de coleccionismo”, en los últimos años “se está despojando del papel a causa de los medios digitales”.

En ese sentido, recuerda el artista y comisario, “ya trabajamos y diseñamos en digital, movemos en digital y presentamos y reproducimos en digital; no únicamente por los medios y redes sociales, sino porque los propios mupis y otros espacios de representación ya lo son”.

El diseñador subraya, de igual modo, la existencia y disponibilidad de “carteles que tienen movimiento (representados en la exposición a través de un monitor), incluso con sonido”, cuestión que le conduce a sugerir una ineludible interrogante: “¿Podemos seguir llamándole cartel a esto?”.

Cartel
Detalle de dos carteles pertenecientes a la exposición ‘Prohibit Fixar Cartells. REA. Cartells valencinas 2000_2020’. Foto: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

‘Oh! La Cultura’: casi 100 actuaciones este otoño

‘Oh! La Cultura- Otoño’
Institut Valencià de Cultura
Alicante, Castellón y València
Jueves 3 de septiembre de 2020

La secretaria autonómica de Cultura, Raquel Tamarit, y los responsables del Institut Valencià de Cultura han presentado la programación de ‘Oh! La cultura – Otoño’ en Alicante, Castellón y València, que se llevará a cabo desde septiembre hasta diciembre con espectáculos callejeros y actividades de música, teatro, circo y danza en salas privadas de todo el territorio valenciano.

En palabras de Tamarit, “seguimos implementando las medidas para reactivar la cultura valenciana en tres frentes: por una parte, la atracción del público a actividades culturales en vivo, porque la cultura es segura; por otra, acompañamos a las compañías y los grupos de música valencianos con nuestro compromiso de contratarlos para actuaciones durante el otoño; y en tercer lugar, para apoyar a las salas privadas de música y de artes escénicas valencianas que se han acogido a esta iniciativa alquilándoles sus espacios para programar las propuestas valencianas que hemos contratado”.

Oh! La Cultura
Presentación de ‘Oh! La Cultura’, en el Teatro Principal de Valencia. Imagen cortesía del IVC.

La secretaria autonómica de Cultura y Deporte añadió: “Creemos muy importante que lo que hagamos desde Cultura de la Generalitat en apoyo a las compañías, las salas y los espectadores pueda servir y animar a otras instituciones con competencias en materia cultural, porque la cultura cura y porque organizar estas actividades es factible aplicando en todo momento las medidas de seguridad que determinen las autoridades sanitarias”.

La edición de otoño de ‘Oh! La cultura’ prevé una programación de 95 actuaciones en directo concretadas en 12 espectáculos de calle, 51 espectáculos de teatro, danza y circo, y 32 conciertos.Por lo que respecta a los espectáculos de calle, tres se celebrarán en la ciudad de València, seis en Castellón y tres en Alicante. Los 51 espectáculos de teatro, circo y danza a cargo de compañías valencianas se llevarán a cabo en 14 salas de València, una de Gandia y una de Elche. Los 32 conciertos tendrán lugar en 16 salas de todo el territorio valenciano.En esta programación participarán 51 compañías valencianas de artes escénicas en salas privadas, otras 12 compañías valencianas en los espectáculos de calle y 23 grupos de música valencianos.

Abel Guarinos y Alícia Garijo, durante la presentación de ‘Oh! La Cultura’ en Alicante. Imagen cortesía del IVC.

El director general del Institut Valencià de Cultura, Abel Guarinos, presentó la programación de Alicante junto a la coordinadora del IVC en Alicante, Alícia Garijo. En cuanto a los espectáculos de calle, tendrán lugar el 10, 11 y 12 de septiembre en diferentes espacios de la ciudad. El 10 de septiembre la compañía Visitants llevará a cabo el espectáculo ‘Maletes de Terra’ en la plaza de Séneca a las 20.00 horas. Al día siguiente, la compañía La Fam hará ‘The Wolves’ en la Explanada también a las 20.00 horas. Y por último, el 12 de septiembre tendrá lugar el concierto familiar de Ramonets en las Antiguas Cocheras de los Tranvías a las 18.30 horas.

‘Maletes de terra, de la compañía Visitants, en ‘Oh! La Cultura’, del IVC.

Cuatro salas privadas ofrecerán ocho conciertos de la programación musical d’‘Oh! La cultura – Otoño’, con grupos y fechas que se anunciarán próximamente. Se trata de las salas Stereo y Babel Live Stage, en Alicante; la sala Euterpe, en Sant Joan d’Alacant; y la sala The One, en Sant Vicent del Raspeig. Además, la sala La Carreta de Elche también se ha acogido al plan y ofrecerá tres espectáculos de teatro con cuatro funciones cada uno, de manera que se podrá disfrutar de 12 representaciones en septiembre, octubre y noviembre.

Raquel Tamarit y Alfonso Ribes, durante la presentación de ‘Oh! La Cultura’ en Castellón. Imagen cortesía del IVC.

La secretaria autonómica de Cultura de la Generalitat, Raquel Tamarit, y el coordinador del IVC en Castellón, Alfonso Ribes, presentaron la programación específica de la capital de La Plana, que incluye conciertos y espectáculos al aire libre.

Con respecto a la muestra de espectáculos de calle se concentra en los días 18, 19 y 20 de septiembre. El viernes 18 de septiembre a las 19.00 horas está programado en el patio del Museu de Belles Arts el espectáculo ‘El Pirata Barba’, de la compañía Xarop Teatre. A las 22.30 horas, la atención se trasladará a la explanada del Auditori i Palau de Congressos, con ‘Féi’, de la compañía La Fam.

‘Lazarillo, el hambriento’, de Teatro de la Resistencia, en ‘Oh! La Cultura’, del IVC.

El sábado al mediodía La Troupe Malabó llevará la música y el circo al Passadís de les Arts, en el parque Ribalta, con la obra ‘Sonata Circus’. A las 19.00 horas, en el mismo espacio, se representa ‘Oyun’, a cargo de El Fedito. La programación de artes callejeros concluye el domingo 20 de septiembre con dos espectáculos más. Al mediodía, en el Museu de Belles Arts, Teatro de la Resistencia interpreta ‘Lazarillo, el hambriento’ y a las 19.00 horas La Gata Japonesa representa ‘Los viajes de Bowa’ en el Passadís de les Arts.

En cuanto a la programación musical en salas, en Castellón se ha acogido al plan el pub Terra, donde tendrán lugar dos conciertos, con grupos y fechas que se anunciarán próximamente.

Roberto García y Marga Landete, durante la presentación de ‘Oh! La Cultura en Valencia. Imagen cortesía del IVC.

El director adjunto de Artes Escénicas del IVC, Roberto García, y la directora adjunta de Música y Cultura Popular del IVC, Marga Landete, fueron los encargados de presentar la programación diseñada para las comarcas de València. En lo que respecta a los espectáculos de calle, tendrán lugar en tres días consecutivos en la plaza del Agua de La Marina. El 10 de septiembre con el espectáculo ‘Save the temazo’, de Col·lectiu Frenètic; el 11 de septiembre con ‘Distopia’, de Xarxa Teatre; y el 12 de septiembre con ‘Píxels’, de La Banda del Drac y Scura Plats.

El resto de la programación se concretará en las comarcas de València en 22 conciertos en 11 salas privadas diferentes. En la ciudad de València, habrá conciertos en las salas Loco Club, 16 Toneladas, Matisse Club, La Salà, el Espai Octubre y el Café Mercedes Jazz. También se han acogido al plan La Casa de la Mar, en Alboraia; Rock City, en Almàssera; Repvblicca, en Mislata; Paberse Club, en Sedaví; y el Teatre del Raval, en Gandia.

‘Distopia’, de Xarxa Teatre, estará en ‘Oh! La Cultura’, del IVC.

Por lo que respecta a teatro, danza y circo en sala, habrá 43 espectáculos a cargo de compañías valencianas, que tendrán lugar en 14 salas privadas de la ciudad de València y una de Gandia. Cada espectáculo contará con cuatro funciones en días consecutivos, de modo que en las salas habrá un total de 48 espectáculos en cartel que sumarán 189 representaciones en total.

Las salas de artes escénicas que se han adherido al plan y que ofrecerán la programación de ‘Oh! La cultura – Otoño’ son el Teatre Flumen, el Teatro Círculo, la Sala Ultramar, la Sala Russafa, Sala Cabanyal (La Estrella), Sala Petxina (La Estrella), El Teatret, Carme Teatre, Off Teatro, Teatre Talia, Teatre Micalet, Sala L’Horta, Espacio Inestable y La Màquina, además del Teatre del Raval de Gandia. Toda la programación de ‘Oh! La cultura – Otoño’ se podrá consultar en la web del Institut Valencià de Cultura.

MAKMA

La felicidad está en los bares

‘Happy Hour’, de Jürgen Schadeberg
Galería Railowky
Grabador Esteve 34, Valéncia
Hasta el 30 de septiembre
Domingo 30 de agosto de 2020*

* Con motivo del fallecimiento del fotógrafo alemán Jürgen Schadeberg a los 89 años, MAKMA recupera el artículo de Bel Carrasco, publicado originalmente el pasado 22 de julio de 2020.

Ir de bares ha sido uno de los placeres prohibidos durante las semanas de confinamiento que más ha echado en falta el personal. Llámense bares, pubs, cafés, tascas o tabernas, esos espacios comunes donde la gente comparte soledades y compañías, algarabías y raros silencios desempeñan una función clave. Desde tiempos remotos han sido centros de encuentros e intercambios: intrigas y conspiraciones políticas, tertulias literarias, citas románticas, entrevistas clandestinas y hasta peleas multitudinarias.

La Galería Railowsky les brinda homenaje con ‘Happy Hour’, un viaje por medio mundo a través de las rotundas imágenes del fotografo alemán, afincado en València, Jürgen Schadeberg.

La ‘Hora Feliz’ es una estrategia comercial de los bares para enganchar a los clientes en horas de poco público, pero nosotros queremos darle un valor distinto, el de intentar volver a las horas felices en las que podemos socializar –aunque sea poco a poco–, recuperar la alegría de vivir y reencontrarnos con los amigos», dice Juan Pedro Font de Mora, de la Fundación Railowsky.

«Esta esposición es un canto a la vida y al deseo de compartir con los amigos una copa en un bar, una metáfora visual de lo que todos y todas deseamos hacer, volver a vivir como antes de la COVID-19 , sin miedos, sin mascarillas, pudiéndonos besar y abrazar».

Jürgen Schadeberg
Foto de Jürgen Schadeberg. Imagen cortesía de Railowsky.

A lo largo de varias décadas, Schadeberg ha plasmado el ambiente relajado y bullicioso de todo tipo de bares, desde el típico pub de aire irlandés a la tasca española con zócalo de azulejos y viejecitas vestidas totalmente de negro. Desde obreros reposando ante su jarra a grupos de la jet en Cannes celebrando un festín.

Son 33 imágenes que plasman estos enclaves de ocio a lo largo de medio siglo y medio mundo –de 1961 al 2006–, en sitios tan dispares como Nueva York, Torremolinos, Málaga, Mijas, Cannes, París y ciudades de Sudáfrica, donde el autor vivió la lucha contra el apartheid y se convirtió en el fotógafo preferido, además de amigo, de Nelson Mandela.

Una galería de retratos de personas de distintas edades y condición social captadas en soledad ante una jarra de cerveza, con su pipa y su perro, o en grupo bullicioso, en estado reflexivo o en plena diversión.

Nacido en 1931, Schadeberg bien podría definirse como ‘Hijo del siglo XX’, testigo de excepción de acontecimientos históricos decisivos, desde la Segunda Guerra Mundial al nombramiento de Mandela como primer presidente negro de Sudáfrica. Durante su infancia sufrió un bautismo de fuego en sentido literal, pues vivía en Berlín junto a su madre, actriz que interpretaba pequeños papeles en el teatro y en el cine.

Foto de Jürgen Schadeberg. Imagen cortesía de Railowsky.

La primera parte de sus memorias, ‘Tal como yo lo veo’, editadas por la Universitat Politécnica de València, describe ese periodo de su vida bajo el constante estallido de las bombas. Carreras a los refugios, incendios, cadáveres, sirenas de las ambulancias, muerte, destrucción y hambre.

Lo hace con una prosa sencilla y eficaz que delata su pasión por la lectura desde temprana edad –sin dramatismos ni cargar las tintas–, intercalando simpáticas anécdotas (como el atracón que se dio para simular su buena puntería en un campamento donde los nazis programaban a los niños, con hechos de gran crudeza). El terror de los supervivientes de Berlín, sobre todo de las mujere,s a las atrocidades que cometían los soldados rusos, el miedo, la locura… En esos años bélicos se inició ya en la fotografía con una pequeña Kodak, siendo una de sus modelo ‘Cosima’, una perra afgana a la que no le gustaba jugar a la pelota, a la que disfrazó con su pijama y un sombrero.

Al término de la guerra y tras una rápida recuperación de la ciudad vencida, Jürgen emprendió su carrera de fotógrafo y, con 19 años, viajó a Johannesburgo, donde se había instalado su madre después de casarse con un británico. Tras algunos trabajos precarios se sumó al equipo de la mítica revista Drum, dedicada a la comunidad de color centrada en música y espectáculos, y con la cámara colgada del cuello asistió en primera línea a la lucha contra el apartheid. En 1951, en una asamblea del CNA, retrató por primera vez a Nelson Mandela, «un tipo alto, carismático, que transmitía mucha confianza en sí mismo», describe en sus memorias.

Foto de Jürgen Schadeberg. Imagen cortesía de Railowsky.

Fue el primero de una serie en la que inmortalizó al lider africanista. En las huelgas contra el apartheid, en el juicio en el que fue condenado a cadena perpetua, en la cárcel, durante su liberación y, por fin, en su elección como presidente del país. En sus memorias relata con detalle y desde su óptica personal la evolución del proceso que vivió Sudáfica con títulos muy gráficos: ‘En Blanco y negro’, ‘En negro y blanco’ y ‘A todo color’.

En 2007, Schadeberg y su esposa Claudia abandonaron Sudáfrica y se instalaron primero en Normandía y luego en Berlín. En 2013 se afincaron en La Drova, un caserío cercano a Barx, pequeño pueblo de La Safor, donde una comunidad cosmopolita convive en armonía con los naturales de allí. Al año siguiente recibió un doble reconocimiento por su trayectoria: la Universitat Politécnica de València lo nombró doctor honoris causa y el prestigioso Institute of Contemporary Photography de Nueva York le otorgó un galardón por el conjunto de su obra.

Debido a las circunstancias, las visitas a la exposición se organizan con cita previa, en grupos reducidos de diez personas y con visitas guiadas en horario de 19:30 a 20:30. Se puede elegir día y solicitar visita a través del correo de La Librería Railowsky, sede de la exposición: libreria@railowsky.com. Quien no pueda asistir a las visitas guiadas podrá verla en el horario de verano de la librería: de lunes a viernes de 10:00 a 14:00 y de 17:30 a 21:30. Sábados de 10:00 a 14:00 (excepto agosto, cuyo cierre será del 8 al 23). Las visitas guiadas se realizarán los días 16, 17, 20, 21, 22, 23 y 24 de julio de 2020.

Foto de Jürgen Schadeberg. Imagen cortesía de Railowsky.

Bel Carrasco

Las buenas compañías

#MAKMAArtistas #MAKMAOpinión | MAKMA ISSUE #02
Marisa Giménez Soler | Las buenas compañías
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Martes 11 de agosto de 2020

Siempre me llamaron la atención esos artistas cuya memoria supera las barreras del tiempo y el olvido y son recordados en los libros de historia del arte no solo por su talento, por su trabajo y sus obras más personales, sino por la capacidad que tuvieron de influir, de agitar, de provocar, hasta llegar a alterar el acontecer cultural de su entorno, su ciudad y hasta de su época. Fueron capaces de levantar pasiones, unir voluntades, provocar encuentros, impulsar corrientes, movimientos, quebrantar comportamientos establecidos y dar la vuelta a conceptos aparentemente inmutables.

Existen algunos ejemplos muy claros de esas personas que dejaron constancia de ese carácter carismático, arrollador, que ansiaba acuñar ideas rompedoras, a veces subversivas, libertadoras… Firmaron manifiestos, gritaron consignas, se enfrentaron al poder, a leyes férreas y a mentes censoras. Muchas de sus acciones supusieron pasos de gigante en pro de la modernidad ansiada.

Páginas iniciales del artículo publicado en MAKMA ISSUE #02.

Hay también otros arrullos, otros vientos, que incitan uniones, pactos y encuentros, que hacen mecer complicidades. Se constatan con el paso de los años, son sutiles, pero el tiempo los hace fuertes y duraderos. El artista Vicente Talens (València, 1962-2017) sería uno de esos alentadores de proyectos compartidos, apoyo de causas imposibles y sueños por cumplir que hizo posible que cantidad de iniciativas nacieran o llegaran a ser realidad. Algunas perduran aún hoy, otras ya no están porque agotaron su andadura o porque nacieron ya bajo el concepto de lo efímero.

A su alrededor, gracias a esa generosidad infinita, a esa manera altruista, plagada de color, humor y surrealismo que tenía de ver y vivir la vida, se fueron tejiendo hilos de afinidad, de pasiones y querencias compartidas. Amistad, buen rollo, “quedadas “, viajes, cruces casuales, conversaciones cortas y largas, risas…. entre artistas, gestores, profesionales, coleccionistas, amantes y no amantes del arte, público en general.

A él le encantaba compartir amigos, conocer a los amigos de sus amigos, incidir en las casualidades, las coincidencias, destacar lo que une, lo que seduce, lo mejor del otro, valorar caracteres, exagerar aptitudes y encantos. Esa suerte de energía fue creando durante décadas una red en la que nos movíamos confiados y que, hoy en día, sentimos todavía cómo permanece mágica, firme y protectora.

Sin su impulso no habrían salido muchísimos proyectos culturales, infinidad de colaboraciones entre artistas plásticos, músicos, diseñadores y escritores. La Esfera Azul, la galería Mr. Pink, el Podenco, el Museo del Ruso… no hubiesen abierto las puertas sin su apoyo. Fue el incitador, el acelerador, el perseguidor incansable de utopías.

Tengo claro que yo me dedico a este mundo del arte contemporáneo, en gran parte, por él. Que ya en sus fiestas tan concurridas y divertidas que montaba desde finales de los años 80 –y donde lo conocí– se percibía de lejos que era desprendido, ocurrente y genial, que compartir y disfrutar de los momentos buenos estaba impreso en sus genes, y que en la gente que quería estaba parte de su fuerza.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

Trabajador inagotable, de su cabeza brotaban ideas sin tregua. Desde su estudio salieron sus obras a museos, galerías, espacios culturales y a lejanos y cercanos lugares de lo más ecléctico. El Distrito 8 (como le gustaba nombrar a su barrio) está cargado de referencias. Allí trabajaba y allí dejó parte de su talento en la decoración de locales míticos de la noche como La Habana o Carioca, cuyas paredes, techos y suelos mostraban sus figuras fetiche, sugerentes, provocadoras, guardianas de sus secretas iconografías –que más tarde morarían, también, en otros rincones de València, como On the Rocks o Radio City–.

En una de sus últimas entrevistas a la revista Cool Valencia contestaba así a la pregunta:

“Como buen amante de la ciudad, si viniera un amigo a visitarla por primera vez, ¿qué recomendaciones le harías? ¿Cuál sería tu ruta perfecta? Lo primero, llevarlo a las 9:30 al Bar Alhambra… a partir de ahí estará gratamente inoculado para disfrutar del resto de la ciudad”.

POSDATA. Por si el alcalde de València o alguien influyente del Ayuntamiento lee este artículo: ¡Una calle con el nombre de Vicente Talens! Se lo merece. Si es posible, por favor, en el Distrito 8.

Las buenas compañías, Vicente Talens
El artista Vicente Talens.

Marisa Giménez Soler

Karamustafa, un canto a lo kitsch y la pluralidad

Gülsün Karamustafa
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
Guillem de Castro 118, València
Del 29 de julio al 18 de octubre de 2020
Miércoles 29 de julio de 2020

“Yo no me considero 100% de nada”, aseguró José Miguel Cortés, director del IVAM, al tiempo que comisario de la exposición dedicada a Gülsün Karamustafa, con la que cierra en Valencia su ciclo como máximo responsable del instituto valenciano. En la que es, por el contrario, la primera muestra de la artista turca en España, Cortés puso el acento en la “hibridez” de su obra, que viene a recoger “lo mejor de cada mundo”, refiriéndose al oriente y el occidente del Estambul donde reside. De manera que, al igual que Karamustafa no se siente de ninguno de esos dos mundos en su plenitud, también Cortés se despide del IVAM dejando esa impronta de museo mediterráneo, plural y ajeno a la modernidad homogénea de la que dijo huir.

Karamustafa
Un espectador contempla la obra ‘Shrine on line’, instalación de Gülsün Karamustafa. Imagen cortesía del IVAM.

Para hablar del trabajo de Karamustafa, Cortés titula su texto en el catálogo “Entre dos mundos”, recalcando en todo momento esa preposición “entre” como la mejor forma de caracterizar una obra que el IVAM acoge hasta el 18 de octubre. De manera que si “pintar es recordar la oscuridad”, tal y como proclama el Premio Nobel turco Orhan Pamuk, su homóloga en el terreno de la plástica se zambulle en esa oscuridad, motivada en su caso por el encarcelamiento durante meses por oponerse a la dictadura militar de su país, para aclarar las dudas que motivan su quehacer artístico.

“Soy una contadora de historias. Cuando un tema me atrae, para entenderlo y captar bien su esencia lo abordo, en un primer momento, desde un ángulo muy amplio”, dice la artista en una cita recogida en la exposición, entresacada de su entrevista con Frida Sandström, que continúa así: “Puede ser algo relacionado con mi vida diaria, un fragmento de la historia o de mi memoria”. A veces, incluso, le gusta ponerse “a prueba con relatos de otros lugares y conectarlos con los míos”. Todo ello, volviendo a lo expuesto por Cortés, con la finalidad de atrapar lo que ocurre entre esos dos mundos, recogiendo lo mejor de cada lado.

Visión parcial de la exposición de Gülsün Karamustafa. Imagen cortesía del IVAM.

Su visión, por tanto, no es nada oscura, aunque su creatividad transite por esas zonas sombrías a las que Pamuk alude, sino altamente colorista, rayando en ocasiones el kitsch del que se nutre para que emerja en su obra, de nuevo, el espacio fronterizo entre la alta cultura y la cultura popular. Como apuntó el director del IVAM, ante la imagen de esa niña asomada a la ventana del tren que le llevaba de su Ankara natal al gran Estambul, cruce de caminos entre Asia y Europa, Karamustafa no ha dejado de acoger en su trabajo los elementos traídos por la migración rural, imbricados con los propios de la ciudad cosmopolita, para reflejar las contradicciones de esa mezcolanza.

“La obra de la artista turca se ha centrado en representar todo ese mundo híbrido, barroco y sugerente que ofrecía una nueva realidad social en la que muy varios elementos, como la ropa o los diferentes objetos de uso cotidiano (alfombras, tejidos o piezas decorativas), nos abrían a nuevas visiones y relaciones con nuestro entorno más inmediato”, explica Cortés. Sus pinturas, he aquí la gestación del mundo plural fruto de la dialéctica entre espacios opuestos, “se convierten así en una especie de campo de batalla”, que el comisario de la exposición enseguida corrige para hablar mejor de “lugar de convivencia”, en el que cohabitan la cultura moderna, “producto de la desarrollada urbe metropolitana”, y ese otro “deseo por preservar las tradiciones más arraigadas en los pequeños pueblos de Turquía”.

Vista de la exposición de Gülsün Karamustafa. Imagen cortesía del IVAM.

Gülsün Karamustafa, siendo ésta su primera exposición en España, ya estuvo antes por aquí con un proyecto en torno a los travestis y transexuales realizado en Puerto de Sagunto, que la artista desarrolló en los balcones del renovado Teatro Romano. ¿Por qué en los balcones?, se preguntó Cortés, para poner el acento en ese carácter íntimo de las casas y el propiamente público de los balcones que dan al exterior. De nuevo, la frontera entre lo privado y lo social, siempre el “entre” como característico de su producción, en este caso poniendo en diálogo Valencia y Estambul, dos ciudades mediterráneas hermanadas por esa focalización de lo marginal.

“Más que los entornos artísticos lo que me atraía era la calle”, resalta la artista en su entrevista con Cortés. Una calle poblada de seres que tan pronto sacaban a relucir sus costumbres rurales, objeto de cierta controversia, como un cosmopolitismo igualmente desafiante. “Del choque entre la ciudad y la cultura rural nació una cultura híbrida que acabó enriqueciéndose considerablemente y conquistando a ciudad”, apunta Karamustafa, destacando los objetos más coloristas de los migrantes “para alegrar sus grises, tristes y paupérrimas vidas”, lo cual “condujo a una explosión de lo kitsch”.

Vista de la exposición de Gülsün Karamustafa. Imagen cortesía del IVAM.

Explosión recogida en la muestra a través de alfombras, paneras con edredones de chillones colores o instalaciones con gallos cerámicos y peanas de indudable homenaje kitsch. La memoria, el exilio, los orientalismos a ojos del occidental medio y propiamente el kitsch son las temáticas que atraviesan la obra de la artista turca, según explicó el comisario. También la masculinidad y la feminidad están contempladas en el conjunto expositivo, mediante videos y fotografías. Una masculinidad en su versión más llorona, fruto de la tristeza que en tres varones provoca el abandono de sus respectivas mujeres, que Karamustafa recoge en un audiovisual protagonizado por tres ilustres actores turcos.

El harén, en tanto espacio de esa otra feminidad fantasiosa desde el punto de vista masculino, le ofrece a la artista la posibilidad de poner en cuestión ese lugar, poniendo en relación cuerpos desnudos de mujer con otras siluetas negras que realzan la sensualidad enturbiándola. Aquella oscuridad de Pamuk recordándonos ahora que la frontera entre el placer y el goce siniestro es muchas veces sutil y objeto de indudables riesgos. “Mis obras abren casi siempre nuevas vías, creando a cada paso lecturas distintas con los espectadores”, destaca la artista en su entrevista con Cortés, quien resume así la exposición: “Es un canto a la pluralidad de visiones”. Amplitud que también asume como propia, a modo de despedida: “En contra de toda visión cerrada y sectaria, he apostado por la multiculturalidad y la amplitud de miras”. 

   

Vista de la exposición de Gülsün Karamustafa, que aparece de niña en la fotografía cuando viajaba en tren de Ankara a Estambul. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

Premio Internacional de Carteles MAKMA al MuVIM

Convocante: MAKMA
Dotación: 7.000 euros
Modo de presentación: online
Plazo de admisión: hasta el 31 de julio de 2020

Premio Internacional de Carteles MAKMA al MuVIM
Comunicación/ Incomunicación

El cartel como mapa y territorio ilustrado de las contradicciones humanas

Comunicar, anunciar, instruir, notificar, manifestar, transmitir. Incomunicar, ocultar, omitir, boicotear, enmudecer. Dos polarizadas temáticas tan antagónicas como radicalmente contemporáneas, a partir de las que reflexionar acerca del individuo y su entorno íntimo, social, cultural y político. Entorno sacudido (las circunstancias obligan) por una pandemia que este año nos ha forzado al confinamiento en casa. Es ahí, entre las cuatro paredes de nuestros hogares, donde más se ha puesto en evidencia la necesidad de comunicarnos, al tiempo que sufríamos la incomunicación. No es oportunismo, sino la oportunidad por antonomasia para reflexionar en torno a tan áspera experiencia, que nos ha conmovido a todos obligándonos, más que nunca, a repensar nuestras formas de vida. El cartel, que viene de muy lejos, se antoja como una de las mejores formas para sintetizar las múltiples contradicciones que nos asolan hoy en día.

Bases

MAKMA Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea convoca la primera edición del Premio de Carteles, con el lema ‘Comuniación/Incomunicación. El cartel como mapa y territorio ilustrado de las contradicciones humanas’, cuya exposición tendrá lugar en el MuVIM, Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat.

  1. La convocatoria está abierta a cualquier persona, tanto a título individual como colectivo, sin límite de edad y con las restricciones e incompatibilidades previstas en la legislación vigente.
  2. Los carteles deben ser inéditos, específicos y adaptados a los requisitos técnicos y temáticos que se indican en las presentes bases. Cada participante podrá presentar hasta tres propuestas diferentes.
  3. Los carteles podrán realizarse empleando cualquier técnica o procedimiento pictórico, fotográfico, digital o mixto. En cualquier caso, todos los carteles se reproducirán en papel, dentro de un formato 50 x 70 cm. con orientación vertical.
  4. Para su valoración por parte del jurado, se enviará un archivo en formato JPG con un volumen no superior a 5 MB. En caso de resultar seleccionado, se requerirá el archivo en alta resolución para su reproducción.
  5. Los archivos se enviarán hasta las 23:59 h. del 31 de julio de 2020 por correo electrónico a convocatorias@makma.net indicando: nombre, apellidos, dirección, teléfono, correo electrónico y fotocopia del DNI, pasaporte, tarjeta de residencia u otro documento legal de identificación.
  6. Los carteles seleccionados formarán parte de una exposición que tendrá lugar en el MuVIM a finales de 2020, con posterioridad a la finalización de la pandemia. Las propuestas premiadas se darán a conocer con ulterioridad a la apertura del museo.
  7. El jurado estará formado por profesionales de reconocido prestigio en el ámbito del diseño, las artes visuales y la cultura contemporánea. Su composición se comunicará tras la deliberación.
  8. Se otorgará un primer premio dotado con 5.000 euros, y dos accésit de 1.000 euros cada uno.
  9. La participación en esta convocatoria implica la aceptación de las presentes bases. El fallo del jurado será inapelable.
  10. Los autores/as tanto del cartel premiado como de los accésit cederán a MAKMA y al MuVIM los derechos de reproducción y comunicación pública del mismo.
  11. MuVIM y MAKMA recibirán una copia firmada, cada uno, de la obra premiada.

FAQ Preguntas frecuentes

¿Tiene que figurar en el cartel el lema ‘Comunicación/Incomunicación. El cartel como mapa y territorio ilustrado de las contradicciones humanas’?
No es necesario. El lema, su subtítulo y el texto introductorio de las bases son la referencia conceptual y temática para crear el contenido del cartel, pero no es necesario que figuren en su composición. De ser obligatorio, se hubiera incluido en las bases un epígrafe específico con las indicaciones pertinentes.

¿Debo incluir los nombres de MAKMA, el MuVIM o sus logotipos?
No, tal y como se indica en las bases, no se requiere la inclusión de estos elementos.

¿Puedo presentar un cartel en horizontal?
No, en las bases se indica la obligatoriedad de la orientación vertical.

¿Es necesario enviar el archivo original en PDF?
No, en la fase de selección de propuestas solo se ha de enviar una imagen JPEG para su valoración por parte del Jurado.

¿Si mi imagen es demasiado pesada para ser enviada por e-mail, puedo recurrir a plataformas como WeTransfer?
No, el tamaño máximo admitido del archivo JPEG es de 5MB y su envío es exclusivo por correo electrónico a la dirección convocatorias@makma.net

¿Podemos presentarnos como colectivo?
Sí, es posible presentarse como colectivo. En este caso deberá adjuntarse los datos personales de todas las personas integrantes: nombre, apellidos, dirección, teléfono, correo electrónico y fotocopia del DNI, pasaporte, tarjeta de residencia u otro documento legal de identificación.