Cine egipcio dirigido por mujeres en la Mostra

34 Mostra de València-Cinema del Mediterrani
Avance de programación
Del 24 de octubre al 3 de noviembre de 2019

La Mostra de València-Cinema del Mediterrani, que celebra su 34 edición del 24 de octubre al 3 de noviembre del 2019, continúa revelando su programación. Una de las múltiples miradas del festival se detendrá en el cine egipcio dirigido por mujeres.

Junto al repaso del nuevo cine hecho en el mediterráneo en su Sección Oficial y la Sección Informativa Mostra de Valencia-Cinema del Mediterrani quiere visibilizar la creación cinematográfica egipcia hecha por mujeres y la diversidad de puntos de vista que la generan, desde lo más comercial a lo político, en su ciclo ‘La revolución de la mujer en el cine egipcio’.

La primavera árabe que emergió en el norte de África fue una oportunidad fundamental para el cambio de la figura de la mujer en la sociedad. Y de aquel movimiento y rompiendo estereotipos y tabúes, el programa de Mostra de València proyectará doce películas de ocho directoras: Kamla Abu Zekry, Sandra Nashaat, Ayten Amin, Mariam Abou Ouf, Hala Khalil, Hala Lotfy, Nadine Khan y Amal Ramsis.

Cartel de la 34 Mostra de València, protagonizado por el pez-cámara realizado por el diseñador e ilustrador valenciano Diego Mir.

Además, se realizará una mesa redonda con siete de las directoras del ciclo con el objetivo de acercar al público las diferentes realidades políticas, de género y culturales en Egipto. “Una mirada al cine hecho por mujeres en el mundo árabe y su labor como exponente de una realidad que nadie más está en posición de representar”, apunta Glòria Tello, concejala de Patrimonio y Recursos Culturales del Ayuntamiento de València.

‘Yom lel-Sittat/A Day for Women’ (2016), de Kamla Abou Zekr, analiza las relaciones de género y toca el tema del creciente fanatismo religioso. En un barrio pobre de El Cairo se inaugura una piscina pública. Los domingos están reservados para mujeres, pero la decisión no agrada a los hombres. La situación da pie a un retrato tragicómico del final de la era Mubarak. Fue Premio del público en el Arab Film Festival.

En ese contexto de revolución política surge también el largometraje ‘Tamantashar Yom/18 Days’ (2011), un trabajo colectivo realizado por diez directores egipcios y formado por varios cortometrajes independientes que ofrecen testimonio de la revuelta que acabó con la dimisión de Hosni Mubarak después de treinta años en el poder. Otra película que pone el foco en la revolución de la plaza de Tahrir es ‘Nawara'(2015), de Hala Khalil.

Dos thrillers dirigidos por Sandra Nashaat nos dan el pulso del cine de acción y más comercial de la industria egipcia dirigido por mujeres. ‘Masgoon Transit/Transit Prisoner’ (2008), trepidante trabajo sobre espías y ‘El-Maslaha’ (2012), exitoso blockbuster sobre narcotraficantes.

La programación cuenta además con cuatro comedias: ‘Kas wa lask/Cut and Paste’ (2006), de Hala Khalil; ‘Bebo Wa Bashir’ (2011), de Mariam Abou Ouf; ‘Harag W’ Marag/Chaos, Disorder’ (2012), de Nadine Khan; y ‘Villa 69’ (2013), de Ayten Amin. Y las películas dramáticas ‘Wahed-Sefr/One-Zero’ (2009), de Kamla Abou Zekri, y ‘Al-khoroug lel-nahar/Coming Forth by Day’ (2012), de Hala Lotfy.

‘Yom lel-Sittat/A Day for Women’ (2016), de Kamla Abou Zekr. Fotografía cortesía de la Mostra de València.

Completa el ciclo un trabajo de no-ficción: el documental ‘You Come from Far Away’ (2018), de Amal Ramsis, sobre la extraordinaria historia de una familia palestina que a lo largo del siglo pasado se dispersó como consecuencia de la guerra civil española, la segunda guerra mundial y la guerra civil libanesa. Mejor documental en el Festival de Cartago.

Activistas en su cotidianidad

Desde mediados de los años noventa el cine egipcio, la industria cinematográfica más importante y la de mayor difusión del mundo árabe, ha experimentado una notable incorporación de mujeres cineastas. Hasta entonces, el número de directoras árabes era aún minoritario, siendo los nombres más conocidos los de las tres pioneras que iniciaron la industria fílmica en Egipto: Aziza Amir, Assia Dagher y Mary Queeny.

Sin embargo, los temas de los trabajos de estas pioneras eran completamente comerciales en base a los criterios de la época y no tocaban los derechos de la mujer. Es a partir de los 70, y especialmente los 80, cuando se empiezan a ver películas en las que aparecen mujeres y tratan tímidamente sobre sus derechos.

Es con la llegada de una nueva generación de directoras egipcias, las que surgieron en la primera década del siglo XXI, que las películas comienzan a centrarse en la vida cotidiana de las mujeres. Y que han funcionado como un catalizador importante del feminismo en Egipto y, por su proyección, en el mundo árabe.

Una generación joven, cosmopolita, que conoce muy bien la situación y las problemáticas del mundo árabe, con una mayor educación cinematográfica, y que unida a la viabilidad tecnológica están dando lugar a singulares y múltiples propuestas.

La directora egipcia Maryam Abou Ouf. Fotografía cortesía de la Mostra de València.

MAKMA

Así que pasen cinco años

MAKMA ISSUE #01
Opinión | Juan Carlos Garés (gerente de Sala Russafa y confundador y administrador de Arden Producciones)
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2018

Un lustro da mucho de sí, pero como todos sabemos, el tiempo es lo más relativo que podamos tener entre las manos; o mejor dicho, es tan relativo que se nos escurre entre los dedos, como si de agua se tratara.

Y el tiempo, cuando lo relacionamos con el ámbito cultural, puede ser más particular y relativo si cabe, pues lo que parece un gran avance en el logro de estructuras, de creación de nuevos estilos, de obtención de libertades… puede resultar en realidad un ínfimo paso adelante. O hacia atrás.

Cualquier sociedad puede medir su desarrollo en la medida en que sus habitantes consumen cultura; al menos es uno de los parámetros habituales y difundidos para calibrar si un país crece o no en desarrollo.

Y me pregunto, ¿es proporcional el consumo de cultura con el índice de desarrollo en nuestro país? ¿La evolución moral y el cuidado de los valores crece a medida que asciende el interés por el conocimiento? Seguramente me estoy poniendo muy profundo y el tema es más para un ensayo sobre sociología que para un escueto artículo de opinión que pretende poner en valor las iniciativas culturales, esas que reman contra corriente y que, a pesar de ello, consiguen llegar a mar abierto y navegar… Así que, mejor pensemos que efectivamente el consumo cultural nos hace mejores, que nuestro país crece cuanto más se cuida y fomenta la cultura y que la involución moral en las libertades es solo un fugaz y pasajero momento en nuestra evolución. Y dejemos los estudios socio-filosóficos para quien corresponda.

Página inicial del artículo publicado en MAKMA ISSUE #01.

En nuestro último lustro hemos vivido (y vivimos) una inusual eclosión cultural. Aunque habría que analizar si ha sido (y es) consecuencia de nuevas infraestructuras, programas e intenciones políticas, o simplemente responde a una silenciosa revolución/revulsión ante la nulidad de incentivos y el desprecio sistemático por el fomento de lo intangible: el pensamiento.

En la cultura escénica –a la que yo pertenezco y en donde milito– asistimos a un impetuoso relevo generacional, ávido de cambios y hambriento de nuevos caminos para los agentes activos (los que crean, ellos y ellas) por los que transitar, pidiendo con vehemencia un hueco para sus creaciones. En realidad, en cualquier ámbito de la Cultura ocurre algo parecido; un momento de cambio nacido, seguramente, de la precariedad absoluta, que se define con la denuncia, la acusación y el hartazgo. Un cambio con un fuerte aroma contestatario que irrumpe con paso firme y que rechaza cualquier perfume a anterior. Y no es para menos, es comprensible. Durante más de tres décadas hemos ido cimentando las estructuras creativas en terrenos fangosos que han hecho que edificios aparentemente sólidos se tambaleen y muestren ahora sus muchas grietas.

Una sociedad repleta de iconos surreales seguramente propicia que el surrealismo se prodigue, a pesar de que sus metáforas cuesten mucho de entender. Como un drama lorquiano, en el que, a día de hoy, nos cueste comprender sus símbolos y sus claves. Es el momento del triunfo de lo básico, de lo evidente, lo explícito, frente a la sutilidad de la reflexión, frente a los mensajes subliminales que invitan al cambio íntimo. También la pugna entre lo artificioso y lo hiper-naturalista; entre lo disfrazado y lo desnudo.

Una amiga con la que disfruto mucho conversando opina que la realidad que se vive en nuestra céntrica capital es bien diferente a la de “las provincias”, su periferia. Posiblemente no le falte razón y la evolución de las artes en los micro-universos periféricos sean para analizar aparte, sin comparativas, sin competiciones.

Portada de MAKMA ISSUE #01, a partir de una de las obras del proyecto ‘Caminos del deseo’, del artista y miembro de MAKMA Ismael Teira.

Hace diez años, después de veinticinco de profesión, empezamos a construir un teatro en un barrio de Valencia donde hacía décadas que ya no existían las artes escénicas; un barrio en cambio, en el que hubo una gran tradición teatral, donde llegaron a convivir una decena de teatros y ateneos en los que regularmente se consumía cultura. Y en medio de ese desierto, ya sin nostalgia por lo que hubo, creamos un lugar para intentar resucitar el gusto por la escena. Tras ocho temporadas hiperactivas, seguimos en el empeño… Pero lo nuestro, ya se sabe, es vocacional. Además, nosotros nacimos sin demasiados referentes directos, cogiendo el testigo de valientes teatros universitarios de los setenta, a los que conocimos solo de refilón. Y sin proponérnoslo, sin desearlo ni quererlo, mi generación se convirtió en referente para los que venían detrás. ¡Menos mal que no éramos conscientes de esa responsabilidad!

Ha pasado el tiempo y con la mirada que te otorga la distancia, intentas analizar el presente. Y el pasado reciente. Los últimos cinco años creo que han sido detonante de un paso de época y, por tenerlo tan cerca, tan próximo, aún nos cuesta ver que estamos inmersos en pleno proceso de cambio; pero el cambio es imparable, lento pero incansable, irreversible. Relevo de generación, de género y de generales. Los referentes se cuestionan. Nuevos patrones para nuevos horizontes.

Por eso los y las emprendedoras de nuestros ámbitos culturales deben tener ese valor añadido de combatientes en tierra hostil. Los que han demostrado su permanencia con resistencia zen y los que irrumpen queriendo demostrar que tienen mucho que contar. Porque el compromiso es la fórmula mágica, la que en verdad crea ese tejido mestizo tan necesario. Pero a unos y a otros solamente les es deseable la calma que equilibra al creador airado, esa que te abre el horizonte y te permite relativizar tu lugar en el mundo.

Cinco años no es nada. Y es mucho. Felicidades.

‘Shakespeare en Berlín’, de Arden Producciones.

Juan Carlos Garés

Estival y periférica comedia europea en el CCCC

Ciclo de cine ‘¿De qué nos reímos en Europa?’
Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC)
Museu 2, València
Programación del martes 20 al domingo 25 de agosto de 2019
A las 22:00

El Centre del Carme Cultura Contemporània, dentro de su ciclo de cine ‘¿De qué nos reímos en Europa?’, abre la puerta a la comedia griega con firma femenina con la proyección, el martes 20 de agosto, de ‘Attenberg’ (2010), dirigida por la cineasta Athina Rachel Tsangari.

Probablemente sea el cine griego el que está produciendo el cine más crítico y arriesgado de Europa. Este es el filme más celebrado de Athina Rachel Tsangari, quien produjo los primeros filmes de Yorgos Lanthimos. ‘Attenberg’ ofrece surrealismo punk en manos de sus dos jóvenes protagonistas, capaces, entre otras muchas cosas, de reproducir con gracia algunas piruetas de los Monty Python, las del sketch del ‘Ministerio de los Andares Tontos’. La Academia de Cine de Grecia la escogió para optar al Oscar a la mejor película extranjera.

‘Århus by night’ (1989), de Nils Malmros.

Otro de los platos fuertes de la semana se podrá ver el miércoles 21 de agosto. La comedia danesa ‘Århus by night’ (1989), de Nils Malmros, es aparentemente una versión nórdica de ‘La noche americana’ (1973), de François Truffaut, pero esta obra, inédita en España, resulta muy superior.

Que el cine puede ser una herramienta que ayuda a trascender nuestras propias limitaciones es lo que acaba contando este memorable filme de Nils Malmros. A diferencia del mítico filme francés, aquí el rodaje expuesto alude a una película que sí existe, ‘Dregen’ (Boys, 1977), que significó el tránsito de cineasta amateur a profesional cuando era el único que hasta entonces rodaba en su ciudad. En cada una de sus obras, este personalísimo cineasta danés va narrando su vida, siendo esta la más divertida.

El jueves 22, llega el turno de ‘Shik’ (‘El traje’, 2003), con dirección de Bakhtyar Khudojnazarov, una coproducción de Rusia, Alemania, Francia, Italia y Ucrania.

‘El traje’, de Bakhtyar Khudojnazarov.

Los protagonistas de ‘El traje’ tan solo buscan mejorar sus oportunidades, pero el éxito de este empeño puede resultar titánico en un país tan complejo como Rusia. Como ya demostró en ‘Luna Papa’, Bakhtyar Khudojnazarov imprime ese brío alegre que despide la poética de Emir Kusturica para aliñar el periplo ingenuo de sus tres protagonistas, ansiosos de obtener y compartir un precioso traje que debería cambiar sus grises vidas.

En medio de sus colaboraciones con Pier Paolo Pasolini, Mauro Bolognini presenta con ‘Arrangiatevi’ (1959), el viernes, 23 de agosto, una obra magistral que se origina a raíz del grave problema de la vivienda que se dio tras la II Guerra Mundial. Con un argumento muy propio de la época de su producción, ofrece un retrato mordaz de un país azotado por una ley, Merlín, y volcado en la elección de un papa que sucediera a Pío XII.

El sábado 24, la comedia alemana ‘Das leben ist eine Baustelle’ (‘La vida en obras’, 1997), de Wolfgang Becker, nos conduce hacia un viaje a lo desconocido, como lo definió su director “porque nunca sabemos qué nos depara el mañana”.

‘La vida en obras’, de Wolfgang Becker.

Muy propio del momento de su producción, este filme de culto de Wolfgang Becker tiene la habilidad de utilizar el caótico paisaje germánico que siguió a la caída del muro para generar una saludable y torrencial diversión. Todo un mérito para una comedia ligeramente romántica gestada cuando Eros y Tánatos estrechaban fuertes lazos, ese cine de los noventa que daba cuenta del azote temible que produjo el sida en las relaciones más personales.

Otra de las joyas de este ciclo se podrá ver el domingo 25. ‘Tandem’ (Francia, 1987) supuso el descubrimiento asombroso por parte de la crítica de Patrice Leconte, quien hasta entonces no pasaba de ser un cineasta comercial especialista en urdir comedietas y películas de acción. Esta road movie de aires claramente quijotescos oculta una historia íntima y sutil. En sus capas externas, disfrutamos de un argumento delicioso y amargo; en las más profundas, de una historia de amor entre hombres que, por supuesto, también palpitaba en la pluma compleja de Cervantes. Su primera secuencia no narrativa describe perfectamente qué es exacta y visualmente eso que llamamos cine. Según Daniel Gascó, “aparte de guionista y director, Patrice Leconte hizo de operador de cámara dando una lección magistral de cómo se escribe con la luz y las imágenes”.

‘Tandem’, de Patrice Leconte.

¿De qué nos reímos en Europa?

El Centre del Carme Cultura Contemporània refresca las noches de agosto con su ciclo de cine de comedia europea ‘¿De qué nos reímos en Europa?’. Hasta el próximo 30 de agosto de 2019, el ciclo presenta varios títulos producidos en el siglo XX y XXI pertenecientes a diversos puntos de la geografía europea. Clásicos poco vistos, obras maestras ignotas, filmes asombrosos que no llegaron a estrenarse en España comparten cartel con perlas imprescindibles de la comedia europea que hace mucho tiempo que no son exhibidas.

El CCCCinema del Centre del Carme se ofrece a las 22 horas, con entrada gratuita, cada noche de agosto, excepto los lunes. Las películas se proyectan en versión original, con subtítulos en español. Toda la programación se puede consultar en www.consorcimuseus.gva.es.

‘Attenberg’, de Athina Rachel Tsangari.

MAKMA

Cuando hay verdad

¿De qué nos reímos en Europa?
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Agosto de 2019

En estos últimos años de bulimia cultural con fondo anoréxico aparecen, de vez en cuando, eventos culturales que redimen a la Instituciones Programadoras de su estulticia ideologizada y cansina.

Nada asegura que un proyecto cultural vaya a funcionar, pero lo que ha quedado claro es que todo depende generalmente del personaje que se lo inventa, de sus conocimientos y de su capacidad de trabajo. Podría parecer esta afirmación una perogrullada innecesaria, y casi lo sería si no fuera porque resulta del todo necesario reivindicar los proyectos realizados por verdaderos expertos. 

Cabe la pregunta, ¿qué sería un verdadero experto? Pues aquel que no sólo está bien informado. Y también aquel cuya independencia “natural” le ha mantenido lejos de los poderes fácticos, o al menos a la distancia justa. Un estudioso, un ratón de biblioteca, un apasionado, un conocedor y un trabajador impenitente. De alguna forma y a su manera (la de cada cual) un sabio que aleja de sus conocimientos toda esa deriva “revolucionaria” que, paradójicamente demandan las Instituciones. Todo lo contrario, pues, a un “intelectual orgánico”, por naturaleza mediocre. Si no directamente incompetente.

Una de las veladas de cine en el Centre del Carme. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Cuando se dan estas cualidades a un experto sólo le queda explosionar. Cosa que hará sólo y exclusivamente cuando alguien se lo permita con una simple contratación basada en la confianza. Acaba de pasar aquí, en Valencia. El Centro Cultural del Carmen ha contratado a Dani Gascó para hacer un ciclo de cine en los claustros del Museo. 

La propuesta ha sido -y es- excelente debido a una doble imprevisibilidad: 1. la contratación de un experto de verdad, Dani Gascó, que no era previsible en un mundo tan burocratizado e ideologizado como el valenciano (decir cultura valenciana podría ser un perfecto oxímoron), y 2. la extraña y excelente selección de películas que el propio Dani Gascó se ha encargado en ocasiones de traducir y subtitular -en un empeño generoso y atrevido. Un recorrido por la comedia europea desde el punto de vista de un conocedor independiente. Y conviene insistir en esto último.

Así, la propuesta de Dani en el Carmen ha sido posible cuando ciertos planetas se han alineado de una forma en la que no suelen hacerlo y el resultado, casi azaroso por ello, ha sido un evento cultural valenciano del todo original, culto y popular, ameno y culturizante, imprevisible y por ello necesario. Espero que en ediciones venideras no me valencianicen al bueno de Dani y lo dejen así, independiente y ciudadano del mundo. Dicen que las comparaciones son odiosas. No es exacto: son buenas, al menos, cuando el dinero público está por en medio.

Fotograma de ‘La vida de bohemia’, de Aki Kaurismaki, dentro del ciclo ‘¿De qué nos reímos en Europa?’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Alberto Adsuara

MuVIM: un museo diferente

MAKMA ISSUE #01
Opinión | Marc Borràs (jefe de investigación y gestión cultural del MuVIM)
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2018

El MuVIM es un museo que se avanzó a su tiempo. Una declaración tan pomposa puede resultar presuntuosa, sin duda, pero en este caso es rigurosamente cierta. Porque el Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat se definió, desde su inauguración en 2001, como un museo de ideas (consagrado, por tanto, a preservar, proteger y transmitir un bien intangible) y, sin embargo, no fue hasta 2007 —seis años después— que el ICOM modificó su definición de museo para amparar bajo ese concepto a aquellas instituciones que se ocupaban exclusivamente de conservar patrimonio inmaterial.

Es evidente que la particular naturaleza incorpórea del objeto museográfico del MuVIM le obligaba a modificar las estrategias discursivas empleadas hasta entonces en los museos cuyo cometido era almacenar, catalogar y exponer objetos materiales: un retrato, un resto arqueológico, una herramienta de labranza tradicional. Eso explica que la exposición permanente del MuVIM prescinda de objetos y textos explicativos y se vehicule a través de la palabra y las nuevas tecnologías de comunicación.

Página inicial del artículo publicado en MAKMA ISSUE #01.

Contra la univocidad del objeto museográfico

Los museos son entidades expertas en tratar con objetos. Pero no sólo eso. En el museo tradicional la relación entre el museo y el objeto es tan estrecha que la naturaleza del segundo determina el carácter del primero. Parece obligado pensar que un retrato al óleo solo puede ser expuesto en un museo de arte, el resto arqueológico en un museo de Prehistoria o la herramienta tradicional de labranza en un museo etnológico. Porque según parece, cada objeto solo puede ser interpretado de una —y solo una— manera.

A finales del siglo XIX, el matemático y filósofo alemán Gottlob Frege —fundador de la moderna filosofía del lenguaje— estableció una diferencia entre referencia (bedeutung) y sentido (sinn) que puede resultarnos especialmente útil ahora. Un mismo referente — Cervantes, por ejemplo— puede ser aludido a través de diferentes expresiones o descripciones definidas —“el manco de Lepanto”, “el autor de El Quijote”— que, a pesar de tener un mismo significado, tienen distinto sentido, porque nos aportan distinta información: puede ser que yo supiera que Cervantes escribió ‘El Quijote’, pero desconociera que quedó manco como desafortunada consecuencia de una batalla.

Esa —sutil— distinción fregeana permite combatir la tradicional univocidad del objeto museográfico, porque un mismo objeto —o referente— puede servirnos para distintos propósitos expositivos, es decir, que puede ser interpretado de distintas maneras que aportan también distinta información sobre él: nada impide que una obra de arte pueda ser utilizada para reflejar una idea o representar una época, ni que podamos valorar un resto arqueológico o cualquier objeto etnográfico tan solo por sus cualidades estéticas. El MuVIM apuesta, precisamente, por romper esa disciplina del sentido único proponiendo, en cambio, una lectura transversal: los objetos que aparecen en sus exposiciones no sólo se exhiben por sus (supuestas) características intrínsecas, sino porque sirven como acicate y excusa para reflexionar sobre un tema de más amplio calado intelectual o interés sociológico. Distintos retratos regios permiten explicitar cómo ha cambiado la imagen del poder. Fotografías de personajes mediáticos ilustran hasta qué punto se ha modificado el ideal de belleza.

Portada de MAKMA ISSUE #01, a partir de una de las obras del proyecto ‘Caminos del deseo’, del artista y miembro de MAKMA Ismael Teira.

La herida siempre abierta de la modernidad

Sin embargo, alguien podría pensar que hablamos de preservar ideas muertas, que han perdido la utilidad que un día tuvieron —como el bifaz de sílex o el molino manual de piedra— y que, precisamente por eso, se conservan en un museo: como residuos históricos que ya no tienen función social. Nada más lejos de la realidad. La Ilustración fue, en efecto, un movimiento intelectual que quiso reorganizar la (vida en) sociedad a partir de premisas racionales con un claro propósito emancipador: el de liberar al individuo de las numerosas trabas que impedían su pleno desarrollo. La liberación es —como dice Alain Finkielkraut— el gesto moderno por excelencia: libertad de conciencia y de pensamiento, libertad de expresión, libertad de reunión e incluso libertad para elegir quién y cómo nos gobierna.

La Ilustración propició una auténtica revolución de la mente que sentó las bases intelectuales y políticas de nuestro mundo, es cierto. Pero no fue la única partera de la modernidad: la industrialización, la expansión —también colonial— del capitalismo y, en general, la progresiva implantación de una racionalidad eminentemente instrumental han desembocado en una situación paradójica. Por una parte, la veta ilustrada ha permitido que el individuo atesore ahora una serie de derechos y libertades políticas inalienables. Pero, por otro lado, la racionalidad tecnocientífica ha reducido a ese mismo individuo a la impotencia: puede ejercer democráticamente sus derechos políticos pero difícilmente podrá cambiar el statu quo económico, por ejemplo, dado que la economía se presenta como una ciencia contra cuyas leyes poco o nada se puede hacer.

Esa ambivalente situación estructural genera conflictos, tensiones y disfunciones que se expresan social y, sobre todo, culturalmente. Y son precisamente esas manifestaciones culturales —en sus múltiples variantes expresivas (pensamiento, palabra, acción, perfomance, artes plásticas, audiovisuales, etc.)— la materia prima con la que trabaja un museo como el MuVIM, dado que son exteriorizaciones de ese permanente hiato entre promesa de plenitud e impotencia efectiva que caracteriza la vida del individuo moderno. En el siglo XVIII tanto como en el XXI.

Eso quiere decir que aquel ideal emancipador sigue vigente y no deja de desplegar nuevas estrategias discursivas ni de actualizar aquel caudal de ideas primigenio, con la esperanza de cerrar definitivamente la herida siempre abierta de la modernidad, aspirando, así, a completar la tarea inacabada de la Ilustración. Una Ilustración que no es tanto un corpus doctrinal como una actitud siempre crítica hacia el presente que nos ha tocado vivir, como dijo en su día Foucault. Y por todo eso —tanto por la particular naturaleza como por la permanente actualidad del objeto que custodia— el MuVIM es un museo diferente que no quiere dejar indiferente a nadie.

Imagen del hall del MuVIM. Fotografía de Jesús Granada cortesía del museo.

Marc Borràs

Contra las muletas, cultura universitaria

MAKMA ISSUE #01
Opinión | Antonio Ariño (vicerrector de Cultura e Igualdad de la UV)
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2018

Cuando llegué por primera vez al Vicerrectorado de Cultura se me preguntó, desde un medio de comunicación, que cuál era el proyecto que traía para La Nau y en qué medida iba a suplir las carencias de otras administraciones –estoy hablando del año 2011–. No dudé ni un segundo (creo) en la respuesta: la misión cultural de la Universidad viene regulada en la legislación universitaria, por tanto, no entra en competencia con otras administraciones ni debe adoptar una función supletoria.

¿Cuál es el planteamiento que debe seguir la Universidad en relación con la cultura? Al menos hay que remontarse al último cuarto del siglo XIX cuando, entre otros, Rafael Altamira puso en marcha la extensión universitaria, para encontrar un enfoque certero. Su planteamiento era muy claro. En una universidad elitista, había que sacar el saber a las calles, a los barrios obreros, a las clases populares. Por otro lado, decía que toda persona es siempre “más que su profesión”, el químico también se ha de formar como ser humano (y, añadiríamos hoy, como ciudadano).

Página inicial del artículo publicado en MAKMA ISSUE #01.

Así pues, la misión cultural de la Universidad se bifurca en dos dimensiones: la democratización del saber que se genera en sus espacios de investigación y se transmite en sus aulas, y la formación integral para quienes forman parte de la comunidad universitaria y, en especial, para el estudiantado.

Esta misión no ha perdido vigencia, aunque en una sociedad digital y del aprendizaje han cambiado (o deben cambiar) los medios, los programas y las formas de llevarlos a cabo. La cultura que debe transmitir y/o crear la Universidad no es cualquier cultura. Hay muchas formas culturales aborrecibles. El sello “cultura” no es garantía de nada. La cultura que compete a la Universidad ha de ser, en primer lugar y sin género de dudas, una cultura científica y crítica, que se basa en el conocimiento más sólido y se orienta a desmontar prejuicios y mitos de toda clase que proliferan y abundan en cualquier sociedad.

Puede resultar sorprendente, pero hay que afirmarlo con rotundidad: nuestra sociedad da pábulo y crédito a toda clase de prejuicios y mitos. Los estamos viendo apoderarse de gobiernos y gobernantes estos días, en la Europa post-ilustrada, como si retornáramos a épocas nefastas. Miles de millones de personas murieron y mataron en las dos guerras mundiales por mitos y prejuicios. Ahora estos pueden sustentarse en un ropaje científico o incluso revestirse con los argumentos de que se actúa por el bien general y el bien público, pero no hay tal y la función de la Universidad debe seguir siendo la de desenmascarar y la de provocar.

Portada de MAKMA ISSUE #01, a partir de una de las obras del proyecto ‘Caminos del deseo’, del artista y miembro de MAKMA Ismael Teira.

Desenmascarar. Cuando se dice que vivimos en la era de la posverdad se da pábulo a un mito. ¿Ha existido alguna era de la verdad? ¿Cuándo no han intentado todos los poderes existentes legitimarse más allá del cimiento democrático? ¿Cómo defender sin sonrojo que la educación nos hace libres? ¿Qué educación? ¿Qué libertad?

Provocar. Porque es muy fácil acomodarse a clichés explicativos y parece tarea ardua cambiarlos por otros más convincentes si alguien no sacude nuestro sopor. Conviene recordar el poema de Brecht sobre el hombre con muletas que fue a visitar al médico. Este le preguntó: ¿por qué llevas muletas? Porque estoy tullido, respondió el paciente. El médico le invitó a caminar, aunque fuera a cuatro patas; le quitó las muletas y se las rompió en la espalda. “Ahora estoy curado. Ando. Me curó una carcajada. Tan sólo a veces, cuando veo palos, camino algo peor por unas horas”.

La cultura que proponemos en exposiciones, seminarios, conferencias, talleres, debería provocar nuestros modos de pensar y quitarnos las muletas. Cultura crítica, pero también cultura inclusiva y democrática.

Claustro y deambulatorio del Centre Cultural La Nau. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Antonio Ariño

‘Blade Runner’ en la Filmoteca d’Estiu

Blade Runner, de Ridley Scott
Filmoteca d’Estiu
Jardines del Palau de la Música
Jueves 8 de agosto de 2019, a las 22.30h

La Filmoteca d’Estiu proyecta en los jardines del Palau de la Música, el clásico de ciencia ficción ‘Blade Runner’ (1982), de Ridley Scott. La película podrá verse también el viernes 9 de agosto. Protagonizada por Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young, Edward James Olmos y Daryl Hannah, ‘Blade Runner’ está basada parcialmente en la novela de Philip K. Dick ‘¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?’ (1968). 

Ambientada en el siglo XXI, la película se centra en las aventuras de un antiguo policía que tiene la misión de retirar a unos replicantes rebeldes. La película es uno de los grandes clásicos de la ciencia ficción de los años ochenta. 

La celebración de la Filmoteca d’Estiu es posible gracias al Ayuntamiento de València, que cede los jardines del Palau de la Música como espacio para las proyecciones, y a la colaboración de Cerveza Turia. 

La Filmoteca de València mantiene su oferta cinematográfica en la ciudad durante el mes de agosto con la celebración de la Filmoteca d’Estiu y sus proyecciones al aire libre. Los criterios de programación de la Filmoteca d’Estiu son los mismos que se siguen el resto del año en la Sala Berlanga: versión original, calidad en las proyecciones y un precio asequible. 

Las proyecciones de la Filmoteca d’Estiu se celebran de lunes a domingo, excepto los miércoles, que no hay sesión. La proyección se inicia a las 22.30 horas y la taquilla se abre a las 21 horas. El precio de la entrada general es de 3,50 euros y de 25 euros para el abono de diez sesiones.

Harrison Ford, en ‘Blade Runner’. Filmoteca d’Estiu.

Humor común europeo

¿De qué nos reímos en Europa?
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Agosto de 2019

El humor tiene infinidad de rostros y registros. Un sinfín de manifestaciones que dependen del talante y estado de ánimo de cada persona y de multitud de factores de su entorno, territorio, idioma, nivel cultural…Eso lo saben bien los cómicos y humoristas nómadas que actúan en directo ante distintos públicos, pues evalúan las distintas reacciones que provocan sus chistes, monólogos y sketch. ¿Se podría hablar de un humor común europeo en lo que se refiere al séptimo arte? Es la cuestión que plantea el ciclo de cine de comedia ¿De qué nos reímos en Europa?, organizado por el Centre del Carme que, a lo largo del mes de agosto, ofrece 26 títulos producidos en los siglos XX y XXI. 

Clásicos poco conocidos, obras maestras ignotas, y films interesantes que por motivos diversos no llegaron a estrenarse en España comparten cartel con títulos imprescindibles de la comedia europea descatalogados. En palabras de José Luis Pérez Pont, director del Centre, “no es un repositorio de películas sino una propuesta específicamente diseñada para el Centre del Carme, con la ayuda del crítico Daniel Gascó, cuya intención es potenciar y poner en valor la comedia como un género que nos permite  tratar ciertos temas y problemáticas desde otro punto de vista, con el humor como aliado”.

Una de las noches de cine en el Claustro del Centre del Carme. Imagen cortesía del Centre del Carme.

“En este ciclo abordamos la comedia, un género en ocasiones poco atendido en los circuitos especializados, que nos sirve para construir el relato de la forma de vida de los europeos, en la línea de la exposición European Puzzle, con múltiples miradas a Europa y países como Alemania, Italia, Francia, España además de Rusia, Ucrania, Suecia o Hungría, etcétera”, añade Pérez Pont

Por su parte, Gascó define su propuesta como “un amplio recorrido geográfico y temporal por las diferentes formas de humor que ha dado el viejo continente desde que el cine comenzó su andadura hasta nuestros días».

Fotograma de ‘Solo para hombres’, de Fernando Fernán Gómez.

Dos películas españolas del pasado siglo están incluidas en el menú: ‘Solo para hombres’(1960), de Fernando Fernán Gómez, con él mismo como protagonista junto a una bellísima Analia Gadé, una denuncia en clave satírica de la situación que sufría la mujer en la España franquista sin más posibilidades de realizarse que ser madre, monja o prostituta. También ‘La línea del cielo’ (1984) , de Fernando Colomo, protagonizada por Antonio Resines en la piel de Gustavo, un fotógrafo que viaja a Nueva York, intenta con poco éxito dominar el inglés y se enamora locamente de una española.

Italia es el país más representado, con media docena de títulos, “obras maestras que sirven para poner nuestro énfasis en una comedia modélica que ha influido en todo el mundo”, dice Gascó. Se refiere a ‘Perfetti sconosciutti’ (2016), una siniestra fábula sobre las relaciones de pareja y el influjo en la intimidad de las redes sociales que ha generado hasta nueve remakes, cuya versión original italiana cerrará el ciclo. 

Fotograma de ‘Mafioso’, de Alberto Lattuada.

Se verá también ‘Mafioso’ (1962), un trabajo magistral escrito por Marco Ferreri y Rafael Azcona, y dirigido por Alberto Lattuada, que guarda vínculos con ‘El verdugo’ (1963); una de las comedias más celebradas con Totò, ‘Arrangiatevi’ (1959); un film de culto, ‘Si può fare’ (2008) que seguramente inspiró a Javier Fesser en ‘Campeones’ (2017); el insólito debut de Maurizio Nichetti, ‘Ratataplan’ (1978) y uno de los mejores exponentes de lo que se llamó neorrealismo rosa, ‘Domenica d’agosto’ (1950) que, simbólicamente se proyectará un domingo de agosto.

Alemania es el segundo país con más representación en el ciclo que incluye: ‘Viktor und Viktoria’ (1933), célebre film musical que versionó con mucho éxito Blake Edwards medio siglo después. Tanto ‘La vida en obras’ (1997) comoIm juli’ (2000) derrochan la misma vitalidad que sus jóvenes protagonistas, quienes deben lidiar con un mundo plagado de fronteras o vivir el amor en tiempos de Sida. Dos títulos transgresores representan a las cineastas europeas, con escasa presencia en este género: ‘Hombres, hombres’ (1985) de Doris Dörrie y el filme griego ‘Attennberg ‘(2012) de Athina Rachel.

Fotograma de ‘Hombres, hombres’, de Doris Dörrie.

Que países como Francia o Gran Bretaña, tan fecundos en el género de la comedia estén menos representados en el ciclo se debe, según Gascó, «a que su producción es más conocida y el espíritu que hemos procurado insuflar a esta selección ha sido el del descubrimiento, porque sospechamos que Europa, en toda su extensión, sigue siendo un territorio por (re)descubrir”.

No obstante, hay que celebrar la inclusión de ‘The Rutles’ (1978), la fantástica parodia que Eric Idle, miembro de los Monty Python, hizo a los Beatles; ‘Tandem’ (1987), film que reveló a Patrice Leconte como gran autor y la ópera prima de Cédric Klapisch, inédita también en España, que inaugurará el ciclo: ‘Riens du tout’ (1990).

Excepto los lunes, todas las noches de la semana el Centre del Carme abre sus puertas, a las 22 horas, para ofrecer una película gratuita y en versión original, y disfrutar del cine a la fresca en el corazón de la ciudad y en un entorno cargado de historia.

‘The Rutles’, de Eric Idle, que se proyecta en el Centre del Carme.

Bel Carrasco

Manel será cabeza de cartel del Deleste 2019

Manel
Deleste 2019
Jardines del Turia. Valencia
9 de noviembre de 2019

Manel ya luce rutilante como primer cabeza del Deleste 2019. El festival otoñal y urbano de la ciudad de València ha sido elegido por el grupo barcelonés para presentar su quinto y esperado disco. El cauce del río Turia será la nueva ubicación de esta octava edición que seguirá apostando por la comodidad de los espectadores, el cuidado sonido, el aforo limitado y el no solapamiento entre conciertos.

El nuevo espacio principal del festival (el mismo que se usa estos días para la Filmoteca d’Estiu) permitirá crecer al festival hasta las 3.000 espectadores. «Consideramos que el cauce del río Turia es uno de los mayores atractivos de la ciudad, un pulmón verde, luminoso y maravilloso en el que disfrutar de una experiencia musical inolvidable y después poder volver a casa sin complicaciones, con buenas conexiones. Además, la ubicación no es casualidad pues seguimos estando conectados con el Palau de la Música con el que hay una relación total de colaboración y a cuya filosofía de #UnPalauObert nos seguimos sumando”, apuntan sus responsables. 

Las entradas del Deleste, cuyo cartel aun promete muchas sorpresas que se desvelarán antes del 15 de septiembre, ya están a la venta a través de Wegow a un precio de 55 € (más gastos de comisión). Otorgar la misma relevancia a al día que a la noche y la concentración de todas las actuaciones en un solo día volverán a ser señas de identidad de un festival que se desarrollará íntegramente al aire libre.

Una experiencia musical para disfrutar sin prisa y con los cinco sentidos de la mano de Cervezas Alhambra, de nuevo patrocinador principal del festival. La cervecera sigue demostrando así su apoyo al arte que no sigue ni los convencionalismos ni las reglas, ofreciendo momentos únicos e irrepetibles que combinan la excelencia musical y el espíritu artesanal intrínseco en la marca a través del maridaje con sus principales variedades -Alhambra Especial, Alhambra Reserva 1925 y Alhambra Reserva Roja-.

Patrocinadores como Movistar, Vermut Vermell, el vermut mediterráneo de elaboración artesanal, Zummo Living Culture o Arroz Dacsa volverán a hacer posible una edición de este encuentro sonoro de iniciativa privada.

Manel. Imagen cortesía de Deleste.

 

Contra el olvido

El silencio de los otros, de Almudena Carracedo y Robert Bahar
Filmoteca d’Estiu
Jardines del Palau de la Música
Passeig de l’Albereda, s/n. Valencia
Lunes 5 de agosto de 2019, a las 22.30h

La Filmoteca d’Estiu proyecta en los jardines del Palau de la Música de Valencia, el documental español ‘El silencio de los otros’, de Almudena Carracedo y Robert Bahar. La película podrá verse también el martes 6 de agosto.

‘El silencio de los otros’ revela la lucha silenciada de las víctimas del largo régimen del general Franco que continúan buscando justicia hasta nuestros días. Filmada a lo largo de seis años, la película sigue a las víctimas y los supervivientes del régimen franquista a medida que organizan la denominada ‘querella argentina’ y confrontan un ‘pacto del olvido’ sobre los crímenes que padecieron.

Desde su estreno, ha recibido más de 30 premios y nominaciones en certámenes de cine nacionales e internacionales, entre los que destacan el Premio del Público, en la sección Panorama; el Premio Cine por la Paz, en la Berlinale; los premios Goya, Forqué y Platino al mejor documental, y el Gran Premio del Jurado en el Sheffield Doc/Fest. También fue preseleccionada para los Óscar y nominada a los European Film Awards.

La celebración de la Filmoteca d’Estiu es posible gracias al Ayuntamiento de València, que cede los jardines del Palau de la Música como espacio para las proyecciones, y a la colaboración de Cerveza Turia.

La Filmoteca de València mantiene su oferta cinematográfica en la ciudad durante el mes de agosto con la celebración de la Filmoteca d’Estiu y sus proyecciones al aire libre. Los criterios de programación de la Filmoteca d’Estiu son los mismos que se siguen el resto del año en la Sala Berlanga: versión original, calidad en las proyecciones y un precio asequible. 

Las proyecciones de la Filmoteca d’Estiu se llevan a cabo de lunes a domingo, excepto los miércoles, que no hay sesión. La proyección se inicia a las 22.30 horas y la taquilla se abre a las 21 horas. El precio de la entrada general es de 3,50 euros y de 25 euros para el abono de diez sesiones. 

Fotograma de ‘El silencio de los otros’. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.