La Transición, en filmaciones de Super-8

Vestigios en Super-8: una crónica amateur de los años del cambio
Elena Oroz y Xose Prieto Souto
Filmoteca de Valencia
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Viernes 22 de febrero de 2019, a las 18.00h

La Filmoteca proyecta el viernes 22 de febrero, en sesión única, ‘Vestigios en Super-8: una crónica amateur de los años del cambio’ (2018), de Elena Oroz y Xose Prieto Souto, coincidiendo con la celebración del festival Humans Fest. La sesión será presentada por María Jesús Piqueras, técnica del Archivo Fílmico de La Filmoteca.

Vestigios. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Vestigios en Super-8: una crónica amateur de los años del cambio. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

En este proyecto de investigación y documental de montaje, Elena Oroz y Xose Prieto Souto han seleccionado una serie de filmaciones en Super-8, registradas por aficionados entre 1976 y 1979. Estas filmaciones ofrecen una mirada desde muy distintas perspectivas al cambio político vivido durante la Transición, así como al devenir de la vida cotidiana. El Archivo Fílmico de La Filmoteca participa en el proyecto aportando imágenes de películas en super-8 de sus fondos, que son reflejo de la realidad valenciana de aquel periodo histórico.

‘Vestigios en Super-8: una crónica amateur de los años del cambio’ es una iniciativa impulsada por Filmoteca Española en colaboración con La Filmoteca del IVC, el Centro Galego das Artes da Imaxe, Filmoteca de Andalucía, Filmoteca de Castilla y León y Filmoteca de Navarra. Su difusión se enmarca dentro de la celebración estatal del cuarenta aniversario de la Constitución Española.

Vestigios en Super-8: una crónica amateur de los años del cambio. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Vestigios en Super-8: una crónica amateur de los años del cambio. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Según Oroz y Prieto Souto, el documental recoge “desde los carteles electorales que cubren el paisaje urbano de la ciudad, hasta la familia que disfruta del tiempo de verano bajo la sombrilla de una playa, pasando por las procesiones religiosas, los festejos tradicionales, el trabajo de mar y campo, el cumplimiento del servicio militar o las numerosas demostraciones de protestas vecinales, laborales o identitarias”.

Los comisarios del proyecto que podrá verse en La Filmoteca también destacan que “en conjunto, el programa muestra manifestaciones que expresan reivindicaciones, algunas hoy olvidadas, rituales que perviven de tiempos anteriores o el encuentro con lo violento. Se propone así un recorrido en super-8 por unas geografías simbólicas descentradas del cambio político”.

Vestigios en Super-8: una crónica amateur de los años del cambio. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Vestigios en Super-8: una crónica amateur de los años del cambio. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

“El mérito es de la historia y de mi agente literario”

La cocinera de Castamar, de Fernando J. Múñez
Editorial Planeta
Años 2019

En este momento puede haber en España decenas, cientos, quizá miles de escritores dispuestos a vender su alma al diablo para publicar en una gran editorial. Dispuestos a hacer lo que sea para que un sello de proyección internacional haga un lanzamiento a bombo y platillo de su obra. Un sueño hecho realidad para Fernando J. Múñez (Madrid, 1972),  que debuta en las letras con ‘La cocinera de Castamar’, una firme apuesta de Planeta para arrancar el año. Feliz, exultante, pletórico, este madrileño amante del arroz en todas su variantes que pasó los veranos de su infancia en las playas de Alicante, desvela algunas claves de su éxito. No, no se trata de ninguna fórmula o clave secreta, sino de una combinación de talento creativo, voluntad y tesón (cuatro años ha invertido en su libro), sumados a un cúmulo de circunstancias favorables. “Yo lo atribuyo a mi agente literario y a la propia historia”, responde Múñez, “aunque también a mi madre que me sugirió que escribiera algo más a su gusto”.

Que nadie se llame a engaño. La cocinera… no es la típica novela para señoras de clase media y cierta edad. El autor, que se mueve en el mundo de la publicidad y los audiovisuales como guionista, ha tenido el acierto de combinar una serie de ingredientes muy variados, desde lo romántico y erótico a lo social pasando por la gastronomía, para brindar un homenaje a la literatura clásica de antaño desde una mirada actual con un punto de vista claramente femenino, y hasta feminista.

Fernando J. Múñez. Fotografía de Carlos Ruiz por cortesía del autor.

Fernando J. Múñez. Fotografía de Carlos Ruiz por cortesía del autor.

Estamos en 1920, en la España de Felipe V. Clara Belmonte es una joven educada por su padre médico muerto en la guerra, que al quedar huérfana se ve obligada a trabajar y acaba desempeñando el papel de oficial de cocina en la mansión que posee, en Boadilla, Diego de Castamar, un duque viudo que tras  la muerte de su esposa diez años atrás, todavía llora su pérdida. Entre fogones se produce un encuentro que desencadena una relación romántica en la que los sabores y aromas de los alimentos hacen el papel de un secreto lenguaje sensual, como el de los abanicos en otro contexto. En torno a la pareja protagonista danzan como en una pavana un grupo de personajes, sirvientes y nobles, algunos muy villanos, y acontecen conjuras, engaños, lances, amores ilícitos y misterios.

“Situé la acción en 1720 porque soy un apasionado del siglo XVIII, que es poco conocido”, comenta Múñez. “Además, el telón de fondo de la Guerra de Sucesión que devastó España y media Europa tiene también importancia en la trama porque dejó a las personas heridas en el alma. La guerra es un monstruo”.

Y un detalle curioso. Como alguna heroína imaginaria de nuestro tiempo Clara Belmonte sufre agorafobia, un trastorno con el que el autor ha querido tal vez simbolizar la represión social que obligaba a la mujer a vivir enclaustrada entre cuatro paredes.

Fernando J. Múñez. Fotografía de Carlos Ruiz por cortesía del autor.

Fernando J. Múñez. Fotografía de Carlos Ruiz por cortesía del autor.

Múñez empezó a escribir a los 14 años, tiene muchos relatos en el cajón, y ha leído con voracidad a los autores del XVIII y XIX como Pierre Choderlos de Laclos, Jane Austen o las hermanas Brönte, entre otros muchos.  “He querido hacer un fiel retrato de sociedad tal como era en el Antiguo Régimen”, afirma. “Una sociedad clasista, con jerarquías férreas, permeabilidad nula, rígida, despiadada y patriarcal en la que la mujer estaba especialmente oprimida”. Así, a través de los personajes femeninos de la novela el autor refleja cómo los diferentes tipos de mujeres reaccionaban a esa opresión que les ofrecía muy pocas salidas. Ser esposas y madres subordinadas siempre a la tutela masculina. O ser monjas, prostitutas o cortesanas.

La gastronomía es un elemento aglutinante del argumento lo que ha obligado a Múñez a documentarse sobre los usos y costumbres culinarias de la época. “La comida y la manera de servirla definía mucho a las distintas clases sociales. Mientras las clases humildes se alimentaban casi exclusivamente de pan, legumbres, verduras y apenas comían carne, en las meses de la aristocracia se ofrecían opulentos banquetes con cinco platos a base de carne de caza, pescado y dulces”.

En resumen, La cocinera de Castamar es una historia de amplio espectro, apta para todo tipo de público y que complace a distintos paladares. Una historia amable y romántica, pero también con sus aristas y oscuridades. ¿La veremos plasmada en la gran o pequeña pantalla? Es muy posible.

Del triunfo editorial de Múñez los autores bisoños y novicios pueden sacar algunas conclusiones. El papel crucial de un buen agente literario, la importancia de dar oídos a los sanos consejos de las madres, que siempre tienen razón, y de construir una buena historia. Pero antes que todo y sobre todas las cosas haber leído mucho y con buen criterio para seguir desbrozando el camino que marcaron los clásicos.

Fernando J. Múñez. Fotografía de Carlos Ruiz por cortesía del autor.

Fernando J. Múñez. Fotografía de Carlos Ruiz por cortesía del autor.

Bel Carrasco

Taller sobre fiscalidad para artistas profesionales

‘Fiscalidad, contratación y modelos prácticos’
Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC)
Museu 2, València
Jueves 21 de febrero de 2019
De 17:00 a 21:00

Bajo el título ‘Fiscalidad, contratación y modelos prácticos’, el próximo 21 de febrero, de 17:00 a 21:00, tendrá lugar en el Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) un primer taller teórico-práctico para artistas visuales, enfocado a dotar de conocimientos legales necesarios y de herramientas básicas, para poder desenvolverse bien como profesionales.

Desde AVVAC se ha diseñado este taller, en una única jornada dividida en varios bloques, contando con especialistas legales en el campo de las artes visuales, colaboradores habituales de la asociación y con amplia experiencia. Alexandre Devís (abogado) y Jorge Seguí (asesor fiscal), pondrán al alcance de las/los artistas de la Comunidad Valenciana, conocimientos prácticos sobre temas como el funcionamiento del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), los derechos de propiedad intelectual, cuestiones sobre facturación, contratación, etc.

AVVAC. MAKMA

En el contexto de este taller se presentará, en el último bloque, el ‘Libro Blanco de contratos para artistas visuales’, editado recientemente por la Plataforma Assembleària d’Artistes de Catalunya (PAAC), presentación que correrá a cargo de Tomás Pariente, artista gráfico y miembro de su equipo de redacción. Considerado de gran interés para los profesionales del sector, este documento recopila entre otras cuestiones, más de una veintena de modelos diferentes de contratos, que tratan de recoger la complejidad y variedad de las actividades que se desarrollan en este sector, facilitando así una relación laboral equitativa, que no lesione los derechos de las/os artistas. Editado además bajo licencia Creative Commons, puede descargarse y consultarse libremente en la página web de la PAAC (http://www.paac.cat/p/1/108/0/Publicacions).

Recordemos que estudios recientes de la UNESCO y otros publicados en nuestro país indican que el empleo y la condición social de las/los artistas siguen siendo muy precarios, con escaso acceso a la seguridad social, las pensiones y otras prestaciones sociales, además de reflejar unos ingresos qué, en un altísimo porcentaje, no alcanzan el salario mínimo interprofesional en su cómputo anual.

Artistas Visuales de Valencia Alacant i Castellò (AVVAC9 pertenece, junto al resto de asociaciones de artistas visuales del estado, a la Unión de Artistas Contemporáneos de España (UNIÓN_AC), que a su vez es representante en España de la International Association of Art (IAA).

Miembros de AVVAC publicitan el curso en las aulas de la Facultad de Bellas Artes de la UPV. Fotografía: Rafael Alguer (AVVAC).

Miembros de AVVAC publicitan el curso en las aulas de la Facultad de Bellas Artes de la UPV.
Fotografía: Rafael Alguer (AVVAC).

AVVAC trabaja promoviendo la profesionalización de la condición de artista, las buenas prácticas, la defensa de sus condiciones de trabajo, económicas y sociales, como parte esencial para el desarrollo de las libertades y la cultura, tal como se recoge en la Constitución Española, entendiendo como imprescindible agrupar y formar a las/los artistas en la defensa de sus intereses, y para un mejor desarrollo del arte contemporáneo en la Comunidad Valenciana. Para combatir la injusta precariedad que padecen las/los artistas visuales, AVVAC, junto a la UNIÓN_AC, trabaja intensamente en avanzar hacia la creación de un Estatuto del Artista, que recoja sus derechos y los regule de un modo más equitativo.

Esta reivindicación histórica ha recibido recientemente un impulso, cuando el pasado 28 de diciembre de 2018, el Consejo de Ministros aprobó un Real Decreto-ley de medidas de urgencia sobre la creación artística, (http://www.congreso.es/backoffice_doc/prensa/
notas_prensa/61825_1536230939806.pdf) con las que se pretende garantizar un adecuado desempeño de la actividad artística, atendiendo a sus peculiares características, que la hacen merecedora de un régimen fiscal, laboral y de la Seguridad Social específico. Se pone de manifiesto de esta manera, la urgente necesidad de amplias reformas destinadas a superar la profunda crisis en la que sobreviven sus profesionales, donde las medidas hasta ahora aprobadas por el Gobierno, no serían mas que una pequeño avance para el sector, que, sin duda, desde AVVAC valoramos
positivamente, sobre todo por haber sido aprobadas por unanimidad de grupos políticos que componen el Congreso de los Diputados.
Lamentamos, por otra parte, que debido al adelanto electoral recientemente anunciado,
las 75 medidas recomendadas para su reforma hechas por el Congreso queden en suspenso, cuestión que deseamos no sea mas que un retraso circunstancial y momentáneo y que se pueda retomar el trabajo en esa dirección, tras los comicios.

Se comprende fácilmente (y más con este panorama) la importancia de dotar de formación legal relacionada con la actividad de las artes plásticas a los profesionales del sector, de modo que puedan desenvolverse legalmente de la mejor forma posible. Así, desde Artistes Visals de València Alacant i Castelló (AVVAC) se ha comenzado con este taller en Valéncia, un ciclo que en fechas próximas se repetirá en otras ciudades de la comunidad, entre ellas Alicante y Castellón.

Miembros de AVVAC visitan la Facultad de Bellas Artes de la UPV publicitando el curso. Fotografía: Rafael Alguer (AVVAC).

Miembros de AVVAC visitan la Facultad de Bellas Artes de la UPV publicitando el curso. Fotografía: Rafael Alguer (AVVAC).

AVVAC

El ‘Ciutat d’Algemesí’ exhibe sus obras finalistas

XXIV Premio de Pintura ‘Ciutat d’Algemesí’
Sala d’Exposicions Municipal d’Algemesí
Carrer de la Muntanya, 24. Algemesí (València)
Hasta el 24 de febrero de 2019

La Sala d’Exposicions Municipal d’Algemesí exhibe hasta el 24 de febrero la exposición de las obras finalistas del XXIV Premio de Pintura ‘Ciutat d’Algemesí’, un certamen que, por su dotación económica de 6.000€ al primer premio y por la reputación y prestigio de su jurado, es uno de los más concurridos y valorados del panorama español.  Más de 275 obras han sido presentadas a concurso en esta edición que ha contado con la colaboración de la Diputación del Valencia y con un jurado de excepción que ha tenido la ardua labor de seleccionar las 20 obras finalistas que componen esta exposición que resume visualmente los códigos de la pintura en la encrucijada actual.

Obra de María Carbonell. Imagen cortesía del Premio de Pintura Ciutat d'Algemesí.

Obra de María Carbonell. Imagen cortesía del Premio de Pintura ‘Ciutat d’Algemesí’.

El jurado ha estado compuesto por José Manuel Ciria, pintor representante de la nueva abstracción instalado en Nueva York, Pilar Tébar, directora de la Asociación de Críticos de Arte de Valencia, Marisol Salanova, crítica de arte, Esteve Adam, pintor premio BMV y Eugenio Ampudia, artista visual internacional que acaba de recibir el premio AECA de mejor artista vivo en ARCO.

Ellos han sido los encargados de realizar esta selección de obras que marcan las diversas directrices del lenguaje pictórico en la actualidad. Observamos la vigencia de la abstracción en su vertiente más expresionista basada en la “pintura-pintura” de Rebeca Plana, Ion Etxeberria y Luis Olaso; otras indagaciones abstractas van en la senda vinílica de Juan Carlos Forner y Elena Rato. Apreciamos una nueva e importante oleada surrealista en el realismo inquietante de Núria Farré, Inma Fierro, Eduardo Serrano, Isabel Gómez, Eva Vázquez y Xavier Monsalvatje.

Obra de Isidoro Moreno. Imagen cortesía del Premio de Pintura Ciutat d'Algemesí.

Obra de Isidoro Moreno. Imagen cortesía del Premio de Pintura ‘Ciutat d’Algemesí’.

La revisión del paisaje nos llega con las geometrías de Blai Tomás y el impulso abstracto de Antoni Roig. Al mismo tiempo señalamos una corriente neodadá a la hora de incorporar la acción de tejer en la técnica de Jarr o Alexandra Knie. Mención merece la pincelada vigorosa de Alejandro Martínez que simula un dibujo a sanguina, el jugoso gesto de Inma Coll e Isidoro Moreno y la dignidad de su Can. La visión más crítica con la realidad nos la da la figuración enérgica y reivindicativa de María Carbonell.

Los límites entre la fotografía y la pintura bajo el concepto anglosajón de imagen nos lo aporta la obra ganadora de Pedro Peña, Museum Hall¸ declinada en clave monumental a partir de la combinación de varias técnicas. Sin duda una oportunidad única para descubrir el complejo y excitante escenario pictórico español en la actualidad.

Obra de Pedro Peña, ganadora del Premio de Pintura Ciutat de Algemesí. Imagen cortesía de la organización.

Obra de Pedro Peña, ganadora del XXIV Premio de Pintura ‘Ciutat d’Algemesí’. Imagen cortesía de la organización.

El glamour punzante de Nadia Lee Cohen

Nadia Lee Cohen. Not a Retrospective
La Térmica
Avenida de los Guindos, 48. Málaga
Inauguración: viernes 22 de febrero, a las 20.00h
Del 22 de febrero al 12 de mayo de 2019

La Térmica y Contemporánea presentan la primera gran exposición individual que hasta la fecha se ha realizado de la fotógrafa Nadia Lee Cohen, aclamada por el público y la crítica internacional desde que con solo 22 años fuera incluida en el Premio de fotografía Taylor Wessing y expusiera su obra en la National Portrait Gallery de Londres.

Nadia Lee Cohen. Imagen cortesía de La Térmica.

Nadia Lee Cohen. Imagen cortesía de La Térmica.

Nadia Lee Cohen (Reino Unido, 1990) es una fotógrafa, cineasta y artista de autorretrato inglesa que reside en Los Angeles (EEUU). Es esta la ciudad que más le inspira desde su primer viaje a Estados Unidos en 2014, y consecuencia de su fascinación por la sociedad americana y el suburbio, y la conformista vida en esas zonas residenciales. Ambientes que transmiten la idea de la perfección y, por ello, idóneos para hacer una punción directa y transgredirla. Nadia cuenta historias que suceden tanto en el interior de esas casas en las que los protagonistas femeninos combaten ese sofocante conformismo con el escapismo sexual, como en los exteriores, donde los rótulos y luminosos de las grandes marcas de consumo que dominan las escenas junto a guiños al mundo pop alimentan las referencias culturales de la narración.

Pippa, de Nadia Lee Cohen. Imagen cortesía de La Térmica.

Pippa, de Nadia Lee Cohen. Imagen cortesía de La Térmica.

A primera vista, las fotografías son llamativas, glamurosas y llenas de colores saturados, pero en una inspección más cercana se detecta un elemento melancólico. Es precisamente esta yuxtaposición la que le interesa a Nadia y nos da la clave de gran parte de su trabajo. Aunque se expresa sin tabúes, ella prefiere un enfoque más sutil en lugar de crear imágenes que tengan como objetivo sorprender al espectador. De esa manera, anima a la audiencia a absorber y contemplar la narrativa detrás de la imagen que aparece ante sus ojos.

Sus fotografías enturbian los límites entre la fantasía y la realidad, lo animado y lo inanimado, desafiando la lógica con un toque de ironía y humor. Nada es lo que parece. Nadia se esfuerza en construir contenidos reconocibles para el espectador a los que añade algo que interfiere dicha familiaridad sugiriendo que hay algo fuera de lugar. De este modo, modifica la atmósfera para que esta sea un poco más sombría y rara, y pone a prueba la sensación de seguridad del espectador.

Not a Retrospectiva, de Nadia Lee Cohen. Imagen cortesía de La Térmica.

Not a Retrospectiva, de Nadia Lee Cohen. Imagen cortesía de La Térmica.

En dichas situaciones ficticias, y en el centro de todo, se hallan las mujeres, su sujeto favorito. En cada una de las imágenes sus modelos trascienden el papel de actrices y encarnan los caracteres del personaje asignado. Nadia prefiere fotografiar gente real a modelos profesionales: Rotundas, sensuales y surreales, lejos de la belleza convencional.

El elemento de la moda en su obra es también difícil de pasar por alto, tanto por su experiencia en el diseño, como por su educación en el London College of Fashion, aunque ella admite estar más atraída por el cine (Alfred Hitchcock, John Waters, Stanley Kubrick y los hermanos Cohen) y la fotografía cinematográfica (Willian Eggleston, Philip DiCorcia, Cindy Sherman, Larry Sultan…). La exposición incluye alrededor de medio centenar de fotografías de todas las series realizadas hasta la fecha y cuatro trabajos audiovisuales.

Sarah and Friends, de Nadia Lee Cohen. Imagen cortesía de La Térmica.

Sarah and Friends, de Nadia Lee Cohen. Imagen cortesía de La Térmica.

“El mundo ha entrado en un bucle extraño”

Shakespeare en Berlín, de Chema Cardeña
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Hasta el 17 de febrero de 2019

William Shakespeare ya lo advirtió siglos antes de que Chema Cardeña lo situara en el Berlín del nazismo: “Sabemos lo que somos, pero no en lo que podemos convertirnos”. Para responder a la pregunta ¿cómo fue posible tal horror?, ya sea el desencadenado en la Alemania de Hitler o en cualquier otro lugar agitado por idéntica cerrazón de ideas, el sociólogo Zygmunt Bauman, en su libro Modernidad y Holocausto, acude a Herbert Kelman. Este profesor austriaco de ética social apunta que las inhibiciones morales contra las atrocidades violentas disminuyen cuando se dan tres condiciones.

La primera, señala Kelman, es que la violencia esté autorizada “por unas órdenes oficiales emitidas por los departamentos legalmente competentes”. La segunda, que las acciones estén dentro de “una rutina creada por las normas del gobierno”. Y la tercera, que las víctimas de la violencia estén deshumanizadas “como consecuencia de las definiciones ideológicas y del adoctrinamiento”. Chema Cardeña, preguntándose lo mismo que Bauman, Kelman y tantas otras personas sorprendidas por semejantes estallidos de violencia masiva, la pone en escena en su exitosa Shakespeare en Berlín.

'Shakespeare en Berlín', de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

‘Shakespeare en Berlín’, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

“La estrenamos en 2016 en la Sala Gaudí de Barcelona y llevamos ya tres temporadas de gira”, señala Cardeña, sorprendido por lo que “ha cambiado el mundo en tres años”. Después de su estreno, volvió a la capital condal precisamente el 1 de octubre de 2017, fecha de celebración de la polémica consulta popular para decidir el futuro político de Catalunya. “Si Shakespeare en Berlín ya tenía fuerza en su momento, ahora ha ido cogiendo vigor después de todo lo ocurrido”, apunta el autor de una obra galardonada con el Premio de la Crítica Literaria Valenciana 2018, que hasta el próximo domingo se representa en la Sala Russafa de Valencia. Después proseguirá su gira por ciudades del País Vasco, Asturias, Comunidad de Madrid, Extremadura y Castilla y León.

“No quería hacer un panfleto, ni juzgar a nadie, sino mostrar la vida de gente anónima que vive algo tan tremendo como lo que pasó en Alemania”. Para ello, Cardeña se mete en la piel de Leo, un actor de ascendencia judía, amigo del fotógrafo Martin, encarnado por Juan Carlos Garés, y de la cineasta Elsa, que interpreta Iria Márquez. Amigos que se irán distanciando por culpa de una ideología nazi que favorece a la pareja, en tanto alemanes, y persigue a Leo por su condición de judío. La pareja se dejará llevar del ambiente pro nazi, dando la espalda al amigo, al que acusarán incluso de complicarles la vida con sus inoportunas visitas a casa en busca de auxilio.

'Shakespeare en Berlín', de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa

‘Shakespeare en Berlín’, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa

Cardeña se refiere a la “banalidad del mal “ que acuñó la ensayista Hannah Arendt, para explicar la conducta de la pareja protagonista en su obra. “Aceptan el régimen utilizando la famosa excusa de que solo hicieron lo que se les ordenó. El yo no sabía nada, no vale”. Y añade: “No aprendemos, aquello que pasó volvería a ocurrir”. De hecho, se muestra sorprendido por lo que de forma larvada ya está gestándose en muchos lugares de Europa, incluida España. “Desde [Donald] Trump, el mundo ha entrado en un bucle extraño que no sé adónde nos lleva”.

¿Los populismos y los nacionalismos van de la mano? Cardeña piensa que hay un “maniqueísmo claro” en todo ello. “El populismo está imbuido de algo visceral, que lleva al supremacismo, la xenofobia y el odio. No entiendo que se utilice la patria como bastón con el que pegar a la gente”. Y añade: “El nivel cultural se resiente mucho cuando entra lo visceral”. Por eso dice que no le sorprende lo ocurrido en Alemania, un país culto y muy desarrollado. “Solo podía pasar en un país que hace las cosas a la perfección. De ahí las fábricas de exterminio construidas para destruir un pueblo entero”.

'Shakespeare en Berlín', de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

‘Shakespeare en Berlín’, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Un audiovisual de Javier Marcos sirve para completar la escena, mostrando imágenes documentales que contextualizan lo ocurrido durante el nazismo. “La gente joven desconoce lo sucedido y las imágenes ayudan a situarles en aquel momento. No quería imágenes de guerra, sino que se viera lo que ocurría en la calle con el incendio del Reichstag o durante la noche de los cristales rotos, con los guardias de asalto maltratando a judíos en plena calle. Javier ha buscado en archivos, hasta el punto de que hay imágenes inéditas”, subraya Cardeña.

En el audiovisual participa el actor Juan Mandli interpretando al judío Leo, que rememora los hechos desde Buenos Aires en 1966. Su postura es la del espectador igualmente contrariado con lo sucedido años atrás. “Se puede extrapolar igualmente a la actualidad, porque hay paralelismos evidentes. La ultraderecha está en Holanda, en Austria, en Hungría… Y hay gente que se deja seducir por ella. Somos bastante estúpidos”.

'Shakespeare en Berlín', de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

‘Shakespeare en Berlín’, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

¿Shakespeare en Berlín puede ayudar a remover conciencias? “Me encantaría que sirviera. Hay gente que de hecho coincide a la hora de advertir esos paralelismos y sale del teatro muy concienciada, por la emoción y la reflexión que suscita. ¡Ya me gustaría que el teatro tuviera ese poder!”, admite Cardeña, que ha ido madurando la obra durante 20 años atraído por esa banalidad del mal que pone en escena y que le valió también diversas candidaturas a los Premios Max como Mejor Espectáculo teatral y Autoría, además de su nominación como Mejor Actor de Reparto.

“Que Shakespeare apareciera en el título lo tenía desde el principio claro. Es lo único que queda puro en medio de esa barbarie”. Su personaje acude a él en diversos momentos de la obra, con el fin de preservar el arte del genial dramaturgo inglés, incluso en tiempos de cólera. “Tampoco quería un final en el que hubiera buenos y malos”, subraya Cardeña. Un final, en todo caso, muy shakespeariano que da pie al remate final por parte del espectador. Un espectador que termina haciéndose eco de las palabras del propio autor de Hamlet: “El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos”.

'Shakespeare en Berlín', de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa

‘Shakespeare en Berlín’, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa

Salva Torres

La memoria como última defensa

La última defensa. La memoria olvidada, de José Aleixandre
Colegio Mayor Rector Peset
Plaza del Horno de San Nicolás, 4. Valencia
Hasta el 19 de marzo de 2019

La sala de la muralla del Colegio Mayor Rector Peset acoge la exposición fotográfica ‘La última defensa. La memoria olvidada’, de José Aleixandre, que nos presenta en imágenes algunas de las construcciones de la Línea de Defensa Inmediata, mostrando los aspectos más esenciales e interesantes, fruto de un laborioso y riguroso trabajo de investigación y documentación.

La muestra compatibiliza el enfoque estético y el interés patrimonial, intentando visibilizar una parte de nuestro patrimonio olvidado, recuperar su importancia para la comprensión de nuestra historia más cercana y sensibilizar a la ciudadanía valenciana para comprender aspectos concretos de la contienda sufrida con el objetivo de defender su conservación y puesta en valor patrimonial de los restos aún existentes.

La construcción de la Línea de Defensa Inmediata comenzó el 22 de julio de 1938 encargada por el Estado Mayor Republicano, dirigida por Sebastián Carrer Vilaseca, y que se finalizó el 29 de marzo de 1939, una vez concluida la guerra civil española. Su longitud es de unos 26 kilómetros, y discurre por los municipios de El Puig, Rafelbunyol, Náquera, Bétera, Moncada, San Antonio de Benagéber, Paterna, La Eliana y Riba-roja.

Hoy en día se puede considerar como la línea defensiva que se mantiene en mejores condiciones en nuestra comunidad y supone un potencial didáctico para conocer estas construcciones de carácter defensivo de retaguardia construidas con escasez de medios y que nos ayudan a comprender una nueva dimensión de la crudeza de la guerra civil.

Fortín en El Puig. Foto de José Aleixandre por cortesía del Colegio Mayor Rector Peset.

Fortín en El Puig. Foto de José Aleixandre por cortesía del Colegio Mayor Rector Peset.

“El mundo clásico es más adictivo que los superhéroes”

Pánikas, de Pilar Pedraza
Ediciones El Transbordador
Fecha de publicación: 23 de enero de 2019

Un cerebro tumefacto con un ojo incrustado en su interior servido entre viandas típicamente mediterráneas: higos, uvas y almendras. Es la impactante portada de la última ficción de Pilar Pedraza, Pánikas (Transbordador), una imagen que refleja el contenido de esta novela corta pero intensa, escrita en tiempo récord en la que la autora regresa al mundo contemporáneo sin perder el vínculo con el clásico y sus dioses paganos.

Sofía Fontbona, profesora universitaria, es invitada a participar en un seminario sobre la Antigüedad en una isla del Dodecaneso, donde sufre una intensa experiencia que desencadena una serie de episodios neurológicos que ella denomina, Surfear en el infierno (Surfear en los infiernos es el título de un relato previo germen de esta historia). “Pánikas es, ante todo, una novela del cuerpo, un diario de la enfermedad si se prefiere”, escribe en el prólogo Luis Pérez Ochando, autor del diseño de la cubierta (…) “Describe, sin concesiones, la fragilidad de nuestro envoltorio, la fragilidad de nuestra carne”… En el relato se insinúa la posibilidad de una utopía que concilia lo intelectual y lo sensual, una de las señas de identidad de Pedraza, así como el enfrentamiento entre lo racional y lo visceral, lo sagrado y lo profano, la vigilia y el sueño… En suma, una piedra preciosa más ensartada en ese collar de varias vueltas que es la obra de Pilar Pedraza.

Portada del libro 'Pánika', de Pilar Pedraza.

Portada del libro ‘Pánikas’, de Pilar Pedraza.

Con esta historia regresa al presente tras su trilogía ‘Las Antiguas’, pero sin renunciar al mundo clásico.

El mundo clásico es adictivo, más que los superhéroes y más que seguir la marcha del mundo por la prensa. Al menos para mí, que siempre he sido una niña rarita.

Se rumorea que escribió esta novela en sólo unas pocas semanas.

Así fue. Cuando supe que Jean Cocteau escribió ‘Les enfants terribles’ en dos semanas, en un hospital, mientras se desintoxicaba del opio gracias a la generosidad de Coco Chanel, me entraron unas ganas locas de emularle, a ver qué pasaba. Suelo ser muy lenta escribiendo, y una novela no me lleva menos de un año o más, algunas mucho más porque tardo en pillarles el mecanismo que hace clic, pero escribí ‘Pánikas’ en un rapto fulgurante de dos semanas y la corregí en una. Todo un récord del que estoy muy orgullosa. Cocteau, el maestro, sonríe desde donde se halle. Pero no lo recomiendo, es peligroso para las neuronas y se pierde mucho fósforo.

Da la impresión que ‘Pánikas’ es un frasco de esencia pedraziana en el que sintetiza sus leit motivs.

Es lógico que, después de más de treinta años escribiendo y publicando, una posea un estilo personal, unas obsesiones, unos fetiches reconocibles —lo contrario daría qué pensar—, pero ‘Pánikas’ está lejos de ser un destilado. Quizá todo lo contrario. Hay en ella una gran libertad, es como un juego, como una partida de ajedrez conmigo misma, pero de ningún modo un catálogo o breviario. Tiene algo en común con ‘La Pequeña Pasión’, pero nada con la trilogía ‘Las Antiguas’ y menos aún con ‘El síndrome de Ambras’ o ‘La fase del rubí’, por ejemplo. Y carece completamente de pretensión alguna: es lo que es, y nada más.

La protagonista sufre unos traumáticos episodios delirantes que denomina “Surfear en el infierno”. ¿Es nuestra mente el peor demonio?

El cerebro a veces enferma biológicamente, y la mente lo aprovecha para producir horrores sensacionales, pero en sí misma no es un demonio ni está habitada por monstruos, sino por imágenes especulares más o menos deformadas. Yo amo a mis monstruos, pero me horroriza lo que puede pasarles a mis neurotransmisores.

Portada del libro 'Amante germano', de Pilar Pedraza.

Portada del libro ‘El amante germano’, de Pilar Pedraza.

¿No teme que sus colegas y ex alumnos se den aludidos por algunos de sus comentarios no muy halagüeños sobre el ambiente académico?

Si una ficción está ambientada en un universo universitario o en un convento o cuartel, es lógico que salgan a relucir roña y trapos sucios en cantidad. A estas alturas, eso es algo que no me produce la menor represión o autocensura. El ambiente académico está lejos de ser idílico y no veo inconveniente en expresar mis opiniones y recuerdos al respecto.

“Escucha y aprende, Sofía. El Gran Pan no ha muerto”, termina el relato. ¿Nuestra sociedad presta oídos al dios fauno?

Todas las sociedades son malas, y para el que vive en ellas, pésimas. El dios de pezuña hendida no ha muerto, pero corre graves riesgos en el capitalismo ciego y lelo que nos ha tocado, como a otros les tocó la reacción termidoriana o las guerras púnicas. El peor peligro para nuestro Pan interior es que nos convirtamos en autómatas, burócratas o consumidores de basura. Hay que luchar contra eso.

¿Una feminista, bragada en las letras como usted, estará encantada con el movimiento ‘Me too’.

Lo estoy. Todo lo que haga avanzar la conciencia de las mujeres -y de los hombres inteligentes y por lo tanto feministas- es positivo, aunque produzca daños colaterales como toda revolución. Ya lo dijo Robespierre. El ‘Me too’ puede haber causado algún mal injustamente y que dé miedo a los machistas y sus beatas. De eso se trata, de romper el silencio, la sumisión y el abuso sexual de mujeres, niños y hombres, venga de donde venga.

Pilar Pedraza. Imagen cortesía del autor.

Pilar Pedraza. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Dissabte Negre en La Mutant

Dissabte Negre
La Mutant
C / Joan Verdeguer, 22-24. Valencia
Sábado 9 de febrero de 2019

La primera edición de un evento necesario para la ciudad como Dissabte Negre ha sido una realidad el pasado 9 de febrero en La Mutant. Un evento creado para convertirse en un espacio para los sonidos más duros del metal. El mayor reclamo en su primera edición era la banda de death metal seminal Entombed A.D., que lo dieron todo sobre las tablas.

Dissabte Negre.

Dissabte Negre en La Mutant. Fotografía de Laura Ojeda.

No eran los únicos que estarían machacando tímpanos ese día, aunque yo llegué solo para los suecos. El cartel contaba con bandas del nivel de Traidor, que presentaban su último trabajo ‘Holocausto cotidiano’ (2018). También estuvieron los gallegos Black Panda y Nashgul, demostrando que por aquellas tierras el metal no decae. Nashgul aplastan al personal con un poco de grindcore.

Llegué veinte minutos antes del concierto de los suecos, no pude ver a Automuro y su thrash metal de corte americano. Una lástima. La sala estaba prácticamente llena, con el personal con muchas ganas de fiesta. No era la primera vez que Entombed A.D. llegaban a la ciudad, pero el precio (únicamente 10 euros) lo transformaba en un concierto más que atractivo. Es por ello que fue genial poder ver a, según la organización, 350 personas en el festival. Algo que lo sitúa, para una primera edición, en una más que buena posición.

Dissabte Negre en La Mutant. Fotografía de Laura Ojeda.

Dissabte Negre en La Mutant. Fotografía de Laura Ojeda.

Delante de los afortunados teníamos a una de las grandes leyendas del Death, no era cosa menor. Un grupo que comenzó su carrera con uno de los álbumes más perfectos y crudos que se han hecho. Es más que una banda: son unos visionarios. El 1989, los chicos de Entombed firmaron un contrato histórico, que cambiaría parte de la música de metal extremo.

‘Left hand path’ se transforma en una obra maestra y el camino sonoro por el que el resto de bandas suecas y europeas iban a caminar con sus próximos discos. Con este álbum comenzó todo, o casi todo. Y aquí estaban, bueno, una de las bandas que apareció de la escisión de la banda original. El caso es que aquí estaban lo más parecido a Entombed con Petrov (su extraordinario vocalista al frente) desmenuzando sus mejores temas. Cayeron canciones como ‘Left hand Path’, ‘Serpent Speech’ o ‘Wolverine Blues’.

Dissabte Negre en La Mutant. Fotografía de Laura Ojeda.

Dissabte Negre en La Mutant. Fotografía de Laura Ojeda.

Pogos, saltos desde el escenario de la gente que subía a lanzarse a los brazos del resto del público. Violencia sonora y sobria. La Mutant sonaba mejor de lo pensado para tanta potencia. Un lugar más que adecuado para poder seguir realizando conciertos de este nivel. Petrov estuvo muy comunicativo y divertido durante todo el show, incluso intentó hablar en castellano y beber lo que parecía cazalla.

Uno de esos conciertos extraños por estas tierras y que deberían realizarse más, vista la cantidad de gente que asistió.

Dissabte Negre en La Mutant. Fotografía de Laura Ojeda.

Dissabte Negre en La Mutant. Fotografía de Laura Ojeda.

Javier Caro

Viaje reflexivo a bordo de la máquina del tiempo

Anna i la màquina del temps, de Manuel Valls, dirigida por Cristina Fernández
Teatro Martín i Soler del Palau de les Arts
Avda. Professor López Piñero, 1. Valencia
Del 6 al 24 de febrero de 2019

El Teatro Escalante, dependiente de la Diputació de Valencia, presenta la segunda producción de la temporada: ‘Anna i la màquina del temps’, un espectáculo creado por Dacsa Produccions e inspirado en la obra de H. G. Wells. De Wells se mantiene la idea de la máquina del tiempo y del viaje a una sociedad post apocalíptica, pero la protagonista en este caso es Anna, la hija de un científico, una niña curiosa que quiere aprender de todo lo que le rodea. El montaje se escenifica en el Teatro Martín i Soler del Palau de les Arts, del 6 al 24 de febrero.

De forma accidental, Anna acaba encima de una máquina que sólo viaja hacia el futuro y en ese viaje por el tiempo se encuentra con los “números”, una especie de humanos sometidos por unos seres superiores que les han quitado la capacidad de pensar. “Sobre esa realidad me gustaría que pensaran los niños”, dice Manuel Valls, autor del texto. “Vivimos en una sociedad en la cual apenas podemos opinar, votamos cada cuatro años y parece que los políticos asumen que tienen un cheque en blanco”, añade Valls.

Anna i la máquina del temps. Imagen cortesía del Teatro Escalante

Anna i la máquina del temps. Imagen cortesía del Teatro Escalante

La producción busca que niños y niñas aprendan a diferenciar entre lo que está bien y lo que está mal, haciendo frente a alguien que quiere imponerse a los demás en el colegio, cuidando el medio ambiente o ayudando a los que lo necesitan. La protagonista del espectáculo aprende a tomar decisiones ante situaciones injustas.

El dramaturgo también tiene un mensaje para los adultos, el padre de Anna es un científico obsesionado con su trabajo y Anna le hará entender que el tiempo que vivimos no es infinito y hemos de saber invertir nuestro tiempo con aquellos a los que queremos. ‘Anna i la màquina del temps’ es la conjunción perfecta entre aventura y emoción. Grandes dosis de fantasía para estimular la imaginación de nuestros niños pero sin perder la conexión con la realidad de cada día, dónde juegan un papel fundamental las emociones y los sentimientos.

“Un espectáculo con vídeo-mapping es complejo porque has de definir la naturaleza de la imagen; en ocasiones es un ambiente, otras es un personaje más que ayuda a contar la historia, otras veces puede ser un simple efecto que requiere detalle y precisión”, explica la directora de la obra, Cristina Fernández, que destaca el esfuerzo de un gran equipo liderado por Manuel Conde.

Responsables de 'Anna i la màquina del temps'. Imagen cortesía del Teatro Escalante.

Responsables de ‘Anna i la màquina del temps’. Imagen cortesía del Teatro Escalante.

Fernández admite que le gusta enfrentarse a las historias desde el movimiento: “Creo que el dinamismo en una historia de aventuras como ésta es importante y así la he abordado, desde el cuerpo de cada uno de los intérpretes: Laura Romero, Manuel Valls, Alejandra Mandli, Clara Crespo y Ramón Ródenas, un elenco de profesionales con unas maravillosas trayectorias a los que he tenido la gran suerte de dirigir”.

Dacsa Produccions ha reunido a un experimentado equipo de profesionales en las artes escénicas: Luis Crespo ha construido el espacio para que todos los lenguajes tengan cabida; Luis Perdiguero ilumina la escena; la música la componen Luna y Panorama de Insectos; María Almudéver es la diseñadora de vestuario y la ayudante de dirección; los gráficos Jordi Alonso, Melissa Franch y Premier Frame han creado y animado las imágenes; y Amador Artiga hace posible que la técnica no falle cada día.

Josep Policarpo, director del Teatro Escalante, valora el acento femenino que tiene esta producción del Escalante. Tanto él como Javier Crespo, responsable de Dacsa Produccions, han trabajado sin complejos para definir un equipo creativo mayoritariamente femenino.

Por su parte, Rosa Pérez Garijo, diputada de Teatros, insiste en que el Escalante está haciendo una apuesta decidida por la producción de espectáculos con un sello netamente valenciano: “Nuestras inversiones han de consolidar el tejido profesional valenciano y hacerlo crecer artísticamente para que se consiga la mayor proyección posible. En ese camino continuamos trabajando”.

Anna i la màquina del temps. Imagen cortesía del Teatro Escalante.

Anna i la màquina del temps. Imagen cortesía del Teatro Escalante.