Disparando a la realidad con Alexander Petrosyan

‘Desde Rusia con amor’, de Alexander Petrosyan
Galería Railowsky
Grabador Esteve, 34. Valencia
Hasta el 15 de diciembre de 2020
Martes 27 de octubre

Para la mirada occidental Rusia es ese dinosaurio que sigue allí tendido al despertar del sueño de la historia. Un gigante desconocido que yace en medio de la tundra congelado bajo capas de nieve y hielo. Y lo más inquietante: Ignoramos si se trata de un pacífico hervíboro que se contenta con pacer y rumiar o de una bestia feroz. La gran madre Rusia con su incomparable revolución, sus bebedores de vodka y acrobáticos bailarines ejerce la fascinación de los misterios que nunca se acaban de desvelar.  Tan lejana y tan próxima en algunas de sus manifestaciones culturales con las que podemos sentirnos plenamente identificados.

Galería Railowsky nos trae un fragmento del alma eslava con la muestra ‘Desde Rusia con amor’ que reúne 32 fotografías de Alexander Petrosyan, un hallazgo de Vicente Dolz, patrono de Fundación Railowsky. «Se trata de un fotógrafo desconocido por estos lares, pero que os sorprende por su increíble ojo fotográfico, perspicaz y de fuerte juego colorista», comentan los organizadores de la exposición abierta hasta el 15 de diciembre. «A través de imágenes cotidianas relata el día a día de la Rusia actual. En un país en el que resulta complicado realizar fotografía de calle, Petrosyan tiene la habilidad y el humor para mostrar  escenas impactantes, llenas de fuerza y color».

Alexander Petrosyan
Fotografía de Alexander Petrosyan. Imagen cortesía de Railowsky.

En las fotografías de Petrosyan tradición y modernidad se funden o solapan creando intensos contrastes. La chica de rojo ante un batallón de cadetes fuertemente abrigados. Un desfile de encapuchados que portan teas y al fondo una mujer en bikini. Los yuppies que saborean un helado mientras esperan un taxi. Grupos de migrantes cargados de bártulos. Gente a remojo en termas naturales. El poderío militar de San Petesburgo, sus edificios imperiales y callejones oscuros sirven de escenario a una fauna variopinta que incluye desde la anciana contrahecha que arrastra su carrito sobre la calle nevada a un par de jóvenes envueltas en edredones que reposan en una azotea.

Petrosyan es un avezado artista de las calles que ha desarrollado un sexto sentido para captar esa escena inesperada, insólita, sorprendente, como la de la mujer con un ceñido vestido rojo que se cuela por la ventana de un mugriento edificio.

“Al filmar la vida en las calles, puedes comprender mejor la sociedad”, dice el fotógrafo en una entrevista realizada por Vicente Dolz. “Ahora esas fotos pasan desapercibidas y subestimadas, pero después de un tiempo serán juzgadas por la posteridad sobre nuestro tiempo. Las modas pasarán, las fotos edulcoradas, amables, las fotos que acarician la vista y los adornos formales se desperdiciarán, porque en la perfección técnica de las posibilidades del futuro, todo esto resultará en una frivolidad arcaica, valioso sólo en términos de estudiar los gustos y preferencias del pasado”.

Reconoce que con la experiencia ha desarrollado “cierta habilidad” para captar esos momentos especiales en ocasiones con un guiño surrealista o humorísico. “Es mi intento de escapar de la rutina de predecir significados y estereotipos tradicionales. La comparación de lo incongruente da lugar a una nueva percepción de lo habitual”.

Fotografía de Alexander Petrosyan. Imagen cortesía de Railowsky.

Desde que le regalaron una cámara de niño no ha dejado de cosechar imágenes. “Primero hice autorretratos, después estudié en el Departamento de Fotografía Cinematográfica del Instituto de Cultura, pero casi todo el tiempo fui autodidacta. La educación fotográfica disponible entonces distaba mucho de ser perfecta. No existía Internet y tuve que aprender todo poco a poco. Todos los logros se obtuvieron mediante la experiencia práctica, mediante ensayo y error”.

Se considera más cazador que pescador o cosechador. “No es de extrañar que las palabras ‘disparar’ en referencia a disparar un arma y en el sentido de tomar una fotografía estén escritas de la misma manera. Nunca sabes si un disparo te traerá un trofeo, pero intentas hacerlo una y otra vez. Mi objetivo es disparar la realidad en la que vivo y mi próximo proyecto la foto que todavía no he tomado”.

Petrosyan se dedicó inicialmente a la fotografía en blanco y negro debido a las dificultades de encontrar un laboratorio en color. Con la llegada de los mini laboratorios, probó el color, “sin darme cuenta realmente de cuál era su significado”, dice, pero que ha llegado a tener un gran peso en su obra.

En cuanto a la cámara, su principal requisito es “que no interfiera en la rapidez para disparar ni irrite a las personas que fotografío”. No suele utilizar cámaras grandes y elije según sus preferencias prácticas. “Ahora disparo principalmente con cámaras sin espejo. Me gusta estar preparado para disparar y rápido para escoger las imágenes. Utilizo una cámara sin espejo Olympus EM-1 Mark 2: una cámara ligera, silenciosa, pequeña y rápida. Ésta es una gran ventaja para disparar en la calle. La principal tarea de la cámara es no distraer al fotógrafo y no dificultar la toma”.

Nacido en 1965, Petrosyan pasó su infancia en Lviv (Ucrania). Se dedicó activamente a la fotografía en 2000. Entre 2003 y 2008 trabajó como fotógrafo en el semanario de la ciudad Mi distrito. Desde 2008 hasta la actualidad en la editorial Kommersant. Sus trabajos han aparecido en prestigiosas publicaciones, como Newsweek, National Geographic, GEO, Le Monde, Russian Reporter, Spark, Money, Poder, Kommersant, Noticias, Argumentos y hechos, Komsomolskaya Pravda y Negocios Petersburgo.

Fotografía de Alexander Petrosyan. Imagen cortesía de Railowsky.

Bel Carrasco

Iara Lee: «Chernóbil es un símbolo del peligro nuclear»

#MAKMAEntrevistas | Iara Lee
‘Stalking Chernobyl: Exploration After Apocalypse’
59′
Cultures of Resistance Films, 2020
11 de mayo de 2020

El pasado domingo 26 de abril de 2020 el International Chernobyl Disaster Remebrance Day (Día Internacional de Recuerdo de los Desastres de Chernóbil) conmemoraba los 34 años que han transcurrido desde el trágico accidente nuclear, en 1986, acaecido en la central Valdímir Ilich Lenin de Chernóbil, en el Óblast de Kiev, provincia ucraniana perteneciente, entonces, a la Unión Soviética. Uno de los más relevantes desastres medioambientales del devenir de la humanidad cuya oscurantista gestión habría influido decididamente (entre otras razones de geopolítica internacional) en el trayecto hacia la desintegración del raquis político federal y del Gobierno neurálgico de la URSS, un lustro después.

Y nada más plausible que rubricar la efeméride a través del documental ‘Stalking Chernobyl: Exploration After Apocalypse’, un palpitante e inmersivo filme de la directora, productora y activista paranaense, de ascendencia coreana, Iara Lee (Ponta Grossa, Brasil, 1966), quien se adentra en la ‘Zona de Exclusión’, de la intrépida mano tanto de stalkers (acechadores) como de guías oficiales, para radiografiar cuál es la presente situación en Chernóbil.

Un documental que ha sido estrenado mundialmente de manera online y gratuita –iniciativa en la que ha colaborado ‘Humans Fest. Festival Internacional de Cine y Derechos Humanos de València’ mediante #HumansResistencias, «serie de documentales donde se denuncian situaciones de injusticia en todos los continentes»–, cuyo contenido prosigue disponible a través de las cuentas de Cultures of Resistance Films en YouTube y en Vimeo.

En consecuencia, MAKMA entrevista a la cineasta Iara Lee con el fin de acechar en su compañía los ingredientes y ponderaciones que perfilan su turbadora y audaz película.

¿Cómo se gestó el proyecto de ‘Stalking Chernobyl’?

Cuando visité por primera vez la ‘Zona de Exclusión’ de Chernóbil, en 2017, no tenía intención de hacer una película. Sin embargo, la cultura que encontré allí me cautivó. Tienes esta área que fue el sitio de uno de los desastres más terribles en la historia de la era nuclear, pero ahora han pasado tres décadas. Los bosques y la vida silvestre se han apoderado de nuevo de lugares que los humanos abandonaron. Y la gente también ha comenzado a regresar. Algunos son buscadores de emociones; algunos son artistas; algunos son científicos. Quería documentar lo que están encontrando allí y su fascinación por lo postapocalíptico.

Tal y como se menciona en el documental, las primeras grabaciones existentes después del desastre nuclear se filmaron con una voluntad histórica y sociológica, como documento para las generaciones futuras, pero también como un relato heróico de los acontecimientos. ¿’Stalking Chernobyl’ nace, salvando las distancias, con esa misma intención, 34 años después, para nuestras presentes y futuras generaciones?

Por lo general, no encaro al cine con un propósito didáctico por adelantado. Por el contrario, generalmente, encuentro un tema en mis viajes que me interesa y, si llama mi atención, lo sigo y veo qué deviene del proceso. En este caso, la ‘Zona de Exclusión’ fue un lugar muy cautivador que resuena con todo tipo de problemas sociales y existenciales. No me propuse hacer una declaración específica sobre estos, aunque creo que la película lleva muchos mensajes: incluidos los peligros de las tecnologías que no podemos controlar y el apetito de riesgo, a veces autodestructivo, de la humanidad.

La central nuclear de Chernóbil (al fondo) reporta epílogo a la vista panorámica de Prípiat. Fotografía de Thierry Vanhuysse cortesía de Cultures of Resistance Films.

A pesar de la aparente seguridad y coordinación de las visitas turísticas por los lugares menos lesivos para la salud, ¿sigue siendo Chernóbil un emplazamiento de alto riesgo?

Esta es una de las preguntas más importantes que todos nos hacemos y de la que no resulta tan fácil encontrar información. En primer lugar, no soy una experta y por la relevancia del asunto invito a cada uno a informarse por su cuenta antes de hacer la elección de visitar Chernóbil o no. El Gobierno de Ucrania habilita las visitas turísticas coordinadas declarando que no hay ningun riesgo, pero siempre que se respeten los caminos indicados por el guía. Cuando las visitas son ilegales y fuera de este marco los niveles de peligrosidad aumentan considerablemente.

¿Consideras que la popularización de Chernóbil como fenómeno cultural y singular destino turísitico pone en peligro su pervivencia y su legado?

Es sabido que los visitantes –quienes están en tours oficiales y los llamados stalkers, que entran ilegalmente– sacan objetos de la ‘Zona de Exclusión’ como recuerdos, también modifican los espacios y depositan objetos como, por ejemplo, muñecas, que son muy populares–.

La región se ha convertido en un lugar de moda para visitar, pero en lugar de concentrarse en el aspecto trágico, el Gobierno debería promover la ‘Zona de Exclusión’ como un lugar de reflexión sobre el desastre nuclear. Ahora, 34 años después, se estima que la catástrofe habría matado hasta a unas 900.000 personas y dejado a millones de afectados por las radiaciones nucleares, que provocan cáncer y otras enfermedades. Chernóbil se ha convertido en símbolo de la peligrosidad que encierra el uso de la energía nuclear, y es por eso que hay que tener respeto, tratando de conservarlo intacto para generaciones futuras.

Una pareja de stalkers contempla la central nuclear de Chernóbil. Fotografía de Vlad Vozniuk/URBEX cortesía de Cultures of Resistance Films.

¿De qué modo se fraguó el contacto con los stalkers que figuran en el documental y cuáles fueron las complejidades de incursionar junto a ellos en la zona?

Conocí al stalker Oleg Shalashov y otros más jóvenes, y formas estratégicas de obtener imágenes de ellos. Quería hacer una película sobre los stalkers, pero no convertirme en ellos. Mi aventura en la ‘Zona de Exclusión’ fue más controlada y no excedió las áreas declaradas algo seguras.

Personalmente, hago películas en zonas de guerra y zonas de conflicto del mundo –estaba en Beirut cuando Israel nos bombardeó en 2006; en el barco humanitario Mavi Marmara en Gaza cuando los comandos israelíes nos atacaron en medio de aguas internacionales y mataron a 9 personas en el barco…–, pero la radiación invisible es para mí aún más aterradora que enfrentar a los Gobiernos terroristas estatales y, a pesar de lo aventurera que soy, no estoy entusiasmada con la adrenalina posterior al colapso nuclear; sin embargo, me pareció intrigante que muchos de los padres de estos acechadores fueron «liquidadores» obligados a limpiar Chernóbil hace 34 años, mientras que sus hijos quieren ir allí voluntariamente, ahora, para la exploración aventurera. Siempre estuve fascinada por la insaciabilidad humana por la emoción, el placer, la curiosidad humana infinita, incluso si eso significa explorar sitios de radiación como Chernóbil.

¿Son necesarios los stalkers para difundir y preservar la memoria y las huellas postapocalípticas de Chernóbill?

Esto es algo que creo que los espectadores deben decidir por sí mismos. Intento incluir voces con diferentes perspectivas. Descubrí que los stalkers poseen una subcultura fascinante, pero no estoy tratando de defenderla normativamente.

Teniendo en cuenta el modo en que la naturaleza y los seres vivos se han adueñado del lugar, convirtiéndose en un gigantesco pulmón verde, ¿son las zonas de exclusión, como la de Chernóbill, imprescindibles para combatir el cambio climático?

No estoy segura de ir tan lejos para decir que son esenciales, pero creo que es interesante señalar que, incluso en medio del desastre, a veces podemos encontrar aspectos positivos inesperados. La eliminación de personas de la ‘Zona de Exclusión’ ha permitido que la naturaleza florezca. El hecho de que tantas personas estén en cuarentena durante la pandemia actual ha provocado una fuerte caída de las emisiones de CO2. Esto no es para minimizar la tragedia inherente a estos eventos, solo para señalar desarrollos que no necesariamente podrían haberse previsto, y que sugieren formas de vida que no habíamos contemplado previamente.

¿Qué claves podemos encontrar en el documental que emparenten ‘Stalking Chernobyl’ con tus proyectos y filmografía precedentes?

Sobre todo esto están las preocupaciones ambientales y de derechos humanos, críticas relacionadas con nuestro consumo de energía y si deberíamos estar buscando fuentes de energía nuclear en una era de cambio climático. Entonces, para mí, esto no es solo un vistazo a una subcultura underground, sino también una oportunidad para que el público piense más profundamente sobre algunos problemas sociales muy relevantes. Estos problemas se exhiben en la ‘Zona de Exclusión’, pero nos afectan en todo el mundo.

Uno de los testimonios de ‘Stalking Chernobyl’ asocia los espacios utópicos al concepto de paraíso: «Vivir al lado de la naturaleza, sin dañarla. Era un espacio utópico (Prípiat y Chernóbil) donde la ciencia, el progreso humano y la naturaleza se relacionaban y vivían en paz». ¿Están los espacios utópicos condenados a ser, por naturaleza, un turbio recuerdo de lo que pudieron haber sido? ¿Existe el espacio utópico sin apocalipsis?

Esta es una pregunta muy interesante, y muy filosófica. Me recuerda una cita del fallecido escritor uruguayo Eduardo Galeano: «La utopía se encuentra en el horizonte. Cuando me acerco dos pasos, retrocede dos pasos. Si procedo diez pasos hacia adelante, se desliza rápidamente diez pasos hacia adelante. No importa cuán lejos llegue, nunca puedo alcanzarlo. ¿Cuál es, entonces, el propósito de la utopía? Es para hacernos avanzar.» Creo que la utopía es siempre un ideal que nunca se realiza, pero que nos empuja hacia algo. No creo que sea siempre un recuerdo del pasado, pero puede ser una visión del futuro.

La cineasta Iara Lee durante un instante del encuentro online celebrado el pasado 26 de abril de 2020. Foto: MAKMA.

Jose Ramón Alarcón

Weegee: El temible burlón del fotoperiodismo

Weegee The Famous
Festival Valencia Negra
Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 10 y Guillem de Castro, 8. Valencia
Hasta el 31 de agosto

Ningún criminal lo era, “por muy Al Capone que sea”, hasta que llegaba Weegee y lo retrataba. Así lo recordó Silvia Oviaño, comisaria de la exposición que el MuVIM, en el marco del festival Valencia Negra, le dedica a toda una auténtica leyenda del fotoperiodismo. Llegó a contar con una emisora de radio portátil de onda corta conectada a la de la comisaría, lo que le permitía llegar a los sucesos antes que la propia policía. Eso, más el cuarto oscuro que tenía en el maletero del coche, le convertía en el reportero gráfico más rápido del Nueva York de los años 30 y 40. Su leyenda ha ido creciendo con los años, no así la fama que alcanzó desde el principio.

Summer, The Lower East Side, 1937. Fotografía de Weegee en la exposición 'Weegee The Famous' en el MuVIM.

Summer, The Lower East Side, 1937. Fotografía de Weegee en la exposición ‘Weegee The Famous’ en el MuVIM. ©Weegee-Caravan.

De hecho, la exposición del MuVIM se llama así: ‘Weegee The Famous’. Adjetivo que se ganó a pulso, tras otorgárselo él mismo, convencido de la calidad de su trabajo. Tanto es así que optó por convertirse en freelance para que sus fotografías aparecieran firmadas con esa rúbrica: The Famous. “Cronista de fotografía negra”, subrayó Oviaño, Weegee se hizo famoso por esos disparos rápidos y certeros (“retocaba la escena del crimen, para desesperación de la policía”), pero también por la manera que tenía de radiografiar las calles de la ciudad y sus gentes.

“Era un fotógrafo de calle”, destacó la comisaria. Calles que pateó como nadie, al tiempo que dignificaba la profesión del fotoperiodista con imágenes tomadas al vuelo y reveladas con su temible espíritu burlón. “Poseía un gran sentido del humor”, señaló Oviaño. Espíritu que tal vez le venía de su afición por la güija, de cuya pronunciación fonética se supone que le viene el sobrenombre de Weegee, ya que el suyo verdadero era Arthur H. Fellig (1899-1968). Arthur, una vez llegó a Estados Unidos, porque de su natal Ucrania salió con el nombre de Usher.

Simply Add Boiling Water. Fotografía de Weegee en la exposición 'Weegee The Famous' en el MuVIM.

Simply Add Boiling Water. Fotografía de Weegee en la exposición ‘Weegee The Famous’ en el MuVIM. ©Weegee-Caravan.

Sea como fuere, Weegee sintetizó las cualidades del fotoperiodista: rapidez de gatillo en situaciones límite de tiempo, agudeza para encuadrar lo relevante y el aderezo de un talento innato para congelar en un instante la fluyente vida. Algo que hizo igualmente con los retratos de damas de la alta sociedad, de personajes famosos como Marilyn Monroe, Andy Warhol, Peter Sellers o la pin-up Betty Page, y hasta cualquiera de los mendigos o gente de mal vivir que se encontraba por esas calles que tan a menudo frecuentaba.

Fue tal su talento, que hasta el MoMA de Nueva York abrió las puertas de su museo, algo inaudito, al fotoperiodismo de Weegee. En España, tan sólo la Fundación Telefónica y ahora el MuVIM se han hecho eco de sus hallazgos fotográficos. “El fotoperiodismo no era considerado hasta que apareció él”, insistió Oviaño, a la que secundó Bernardo Carrión, como portavoz de Valencia Negra. “La fotografía, y sobre todo la Weegee, es fundamental dentro del territorio negro; es una exposición que ya teníamos pensada desde la pasada edición”.

Two Offenders in the Paddy Wagon. Fotografía de Weegee en la exposición 'Weegee The Famous' en el MuVIM.

Two Offenders in the Paddy Wagon. Fotografía de Weegee en la exposición ‘Weegee The Famous’ en el MuVIM.

El casi centenar de piezas exhibidas en el hall del MuVIM abarca desde lo sórdido y la carnaza (asesinatos y sucesos), a la crónica de la ciudad, siempre bajo ese toque divertido que tanto Oviaño como Carrión recordaron a modo de sello de su trabajo.

También el cine se nutrió de su talento, haciéndose eco de sus imágenes películas como The Naked City (‘La ciudad desnuda’), de Jules Dassin, o ‘The Public Eye’ (El ojo público), de Howard Franklin, protagonizada por Joe Pesci en una imagen calcada a la que el propio Weegee tomó como autorretrato y que sirve para abrir la exposición. Carrión concluyó advirtiendo de lo difícil que lo tendría ahora Weegee con los medios digitales y la velocidad de la red social. ¡Quién sabe!

Lovers with 3-D glasses at the Palace Theater (Infra-red), 1943. Fotografía de Weegee en el MuVIM.

Lovers with 3-D glasses at the Palace Theater (Infra-red), 1943. Fotografía de Weegee en el MuVIM. ©Weegee-Caravan.

Salva Torres

Poliniza 2015, graffitis en 17 muros

Poliniza 2015
X Festival de Arte Urbano
Universitat Politècnica de València (UPV)
Del 11 al 15 de mayo, 2015

La Universitat Politècnica de València (UPV), a través de su Área de Actividades Culturales, acoge Poliniza 2015, X edición de su Festival de Arte Urbano, que tendrá lugar del lunes 11 al viernes 15 de mayo en las instalaciones de su campus de Vera.

Nacido en abril de 2006 con la intención de hacer confluir simbióticamente dos mundos inicialmente alejados como la universidad y el arte urbano, Poliniza se convirtió pronto en un referente debido a su originalidad y realismo: se interviene directamente, sin falsos muros que retirar una vez finalizado el evento, por lo que las obras permanecen hasta la siguiente edición del festival, respetando a su vez el carácter efímero del grafiti.

También sobresale Poliniza por su impacto mediático e internacionalidad: alumnos de ‘Pintura y Entorno’ y el Máster de Producción Artística al margen, 179 artistas de 15 países diferentes – Reino Unido, Italia, Alemania, México, Países Bajos, Francia, Colombia, Cuba, Ucrania, Polonia, Chile, Bélgica, Argentina, Rusia y España – habrán participado en el mismo a la conclusión de la presente edición.

Graffiti de Deih en el Poliniza 2013. Imagen cortesía de la UPV.

Graffiti de Deih en el Poliniza 2013. Imagen cortesía de la UPV.

45 artistas pictóricos intervendrán sobre 700 m2 divididos en 17 muros

Este año, participarán 45 artistas pictóricos: siete individuales y una crew seleccionados a través del IX Certamen de Intervenciones de Pintura Mural (en la primera edición, la selección se realizó sin concurso), 24 alumnos de la asignatura de ‘Pintura y Entorno’ de la Facultad de Bellas Artes y 12 del Máster de Producción Artística de la UPV.

Los seleccionados a través del certamen son KAWAMO (Oaxaca de Juárez, México), Roberto Cireddu (Muravena, Italia), Juan Sánchez (Murcia), H101 (Badalona), FEOFLIP (La Laguna, Tenerife), SABEK (Madrid), SPOGO (Badalona) y la crew RESKATE (Barcelona).

Serán ellos, junto a los 36 artistas UPV citados, los encargados de intervenir directamente sobre 17 muros del campus (tres del Ágora, 11 de la Facultad de Bellas Artes, uno del Rectorado y dos de la ETS de Gestión de la Edificación). En total, más de 700 metros cuadrados en los que desde el lunes 11 comenzaron a trabajar los artistas hasta el viernes 15 de mayo.

Graffiti de Dulk en el Poliniza de 2014. Imagen cortesía de la UPV.

Graffiti de Dulk en el Poliniza de 2014. Imagen cortesía de la UPV.

Capoeira, performance, slackline, mercado de fanzines y mucho más

El festival – en el que colaboran Montana, Pinturas José Antonio García, Art i Clar, Suproval y Love Valencia – incluirá el martes 12 y el miércoles 13 (Facultad de Bellas Artes, 11 a 18 h) el mercado ambulante de fanzines ‘El Fansinet’.

Además, el martes 12, en el Ágora (14 h), tendrá lugar la acción escénica ‘Ser o no ser’, realizada por alumnos del Taller de performance teatral de la Escuela Superior de Arte Dramático de Valencia.

El jueves 14, a la misma hora (14 h) y en el mismo lugar – Ágora UPV – todo aquel que lo desee podrá disfrutar en directo del I Encuentro de Capoeira e Interculturalidad, que precederá al taller MenudoPoliniza, creado específicamente para niños de 6 a 11 años y que incluye, entre otros aspectos, la visita guiada a los diversos espacios en los que trabajan los artistas (las 80 plazas están cubiertas desde hace semanas).

Por último, el viernes 15, mientras los artistas acaban sus obras, tendrá lugar de 10 a 16 horas, frente a la pista de atletismo de la UPV, el Slackline Day UPV, que incluirá exhibiciones y talleres gratuitos de slackline y malabares.

Graffiti de Julieta en el Poliniza de 2008. Imagen cortesía de la UPV.

Graffiti de Julieta en el Poliniza de 2008. Imagen cortesía de la UPV.

La exposición ’10×10 Poliniza’, abierta al público hasta el próximo 9 de junio

Con motivo del décimo aniversario del festival, la UPV inauguró el pasado 26 de marzo la exposición ’10×10 Poliniza’, que incluye más de 900 fotografías realizadas por Kike Sempere de las nueve ediciones precedentes del festival.

La muestra, ubicada en la sala de exposiciones del edificio de Rectorado del campus de Vera (planta baja), puede visitarse libremente hasta el 9 de junio de lunes a viernes laborables, entre las 11 y las 14 h en horario matinal, y de 17 a 20 h en el vespertino.

Graffiti de Stinkfish en el Poliniza de 2012. Imagen cortesía de la UPV.

Graffiti de Stinkfish en el Poliniza de 2012. Imagen cortesía de la UPV.

Poliniza 2015, la inscripción se acaba

IX Certamen de Intervenciones de Pintura Mural
Poliniza 2015, del 11 al 15 de mayo de 2015
Universitat Politècnica de València
Plazo de inscripción: hasta el 23 de marzo de 2015

La Universitat Politècnica de València, a través de su Área de Actividades Culturales, presenta el IX Certamen de Intervenciones de Pintura Mural, cuyos ganadores participarán en Poliniza 2015, la décima edición del festival de arte urbano de la UPV, que este año tendrá lugar entre el 11 y el 15 de mayo de 2015.

Obra de Karasurbanas en el Poliniza de 2014. Imagen cortesía de Universitat Politècnica de València (UPV).

Obra de Karasurbanas en el Poliniza de 2014. Imagen cortesía de Universitat Politècnica de València (UPV).

Nacido en abril de 2006 con la intención de hacer confluir simbióticamente dos mundos inicialmente alejados como la universidad y el arte urbano, Poliniza se convirtió pronto en un referente debido a su originalidad, realismo (se interviene directamente, sin falsos muros que retirar una vez finalizado el evento, por lo que las obras permanecen hasta la siguiente edición del festival, respetando a su vez el carácter efímero del grafiti), internacionalidad (más de 350 artistas, 197 de ellos pictóricos, de 15 países diferentes – Italia, Alemania, México, Países Bajos, Francia, Colombia, Gran Bretaña, Cuba, Ucrania, Polonia, Chile, Bélgica, Argentina, Rusia y España –, han participado en las nueve ediciones precedentes) e impacto mediático.

Grafitti de La Mesa en el Poliniza de 2012. Imagen cortesía de la UPV.

Grafitti de La Mesa en el Poliniza de 2012. Imagen cortesía de la UPV.

Bases y plazos de presentación de Poliniza 2015

Partiendo de la consideración de la pintura mural como aquella pintura realizada sobre un soporte arquitectónico que interacciona con su entorno urbano, todos los artistas mayores de edad interesados en participar pueden hacerlo, ya sea de manera individual o bien por grupos (crews). Así pues, en Poliniza 2015 caben desde las propuestas más académicas hasta el grafiti hip hop o el urban art.

Obra de Deih en el Poliniza de 2013. Imagen cortesía de la UPV.

Obra de Deih en el Poliniza de 2013. Imagen cortesía de la UPV.

El plazo de inscripción y presentación de solicitudes, ya abierto, finalizará el 23 de marzo de 2015. Para participar, los interesados deben rellenar la ficha de inscripción, a descargar en los próximos días a través de la página web oficial del festival (www.poliniza.es) y presentar en el Registro General de cualquiera de los tres campus de la UPV, junto a la misma, un CD/ DVD recopilatorio de imágenes con los principales trabajos murales de los interesados.

Los ganadores, además de participar en un festival de referencia internacional y del que disfrutan cada año más de 20.000 personas, recibirán un premio de 600 € por intervención concluida.

Obra de Viz Feel Free en el Poliniza de 2013. Cortesía de la Universitat Politècnica de València.

Obra de Vinz Feel Free en el Poliniza de 2013. Cortesía de la Universitat Politècnica de València.

Compañías valencianas en el Escalante

Cicle Companyes valencianes
Centre Teatral Escalante
C / Landerer, 5. Valencia
Del 11 de enero al 8 de marzo, 2015

Pasadas las vacaciones navideñas, el Escalante recupera su actividad regular con una nueva edición del ‘Cicle Companyies valencianes’. Del 11 de enero al 8 de marzo, el Centre Teatral de la Diputació de València ofrecerá una programación íntegramente dedicada a formaciones teatrales locales, con funciones en valenciano y castellano para público escolar y familiar.

Según Vicent Vila, Director del Escalante, la Diputación tiene como prioridad promocionar nuestra cultura y una de sus manifestaciones más vivas es el teatro. «Por eso, trabajamos para formar a sus profesionales en nuestra escuela de artes escénicas. También colaboramos con formaciones valencianas en una parte importante de nuestras producciones, creando desde hace 30 años espectáculos como, por ejemplo, ‘Contes dels Grimm’, con Anem Anant, o ‘El Mago de Oz’, con Ananda Dansa», destaca el director del Centre Teatral.

«Además, nuestro escenario está abierto a los espectáculos creados en Valencia», afirma Vila. Tanto es así, que en torno al 95% de las funciones programadas en el Escalante son de compañías valencianas, «aunque también recibimos a propuestas de diferentes puntos de España y de países como Italia, Portugal, Ucrania… porque es importante que los espectadores valencianos puedan ver lo que se hace aquí, pero también conocer y enriquecerse con lo que se hace en otras partes» explica el director del teatro de la Diputación.

Escena de Mr. Kidd, del grupo Bambalina. Imagen cortesía del Centre Teatral Escalante de la Diputación de Valencia.

Escena de Mr. Kidd, del grupo Bambalina. Imagen cortesía del Centre Teatral Escalante de la Diputación de Valencia.

La nueva edición del ‘Cicle Companyies valencianes’ incluirá a cinco compañías y se inaugura este domingo 11 de enero (18h.) con el estreno en Valencia de ‘Mr. Kidd’, la nueva propuesta de Bambalina Teatre Practicable.

Tras su paso por ciudades como Zaragoza, llega a la capital valenciana esta obra sin palabras, creada y dirigida por Eva Zapico, en la que los actores Ángel Fígols y Pau Gregori manipulan títeres de gran formato, así como diversos objetos. Echando mano de la música y coreografías, en una original puesta en escena con estética de cómic, contarán una tierna y divertida historia sobre el superhéroe que cada niño lleva dentro. (Vídeo Mr. Kidd: https://www.youtube.com/watch?v=fKv_vPKOHkI)

Ya Está! de PTV Clowns. Imagen cortesía del Escalante.

Ya Está! de PTV Clowns. Imagen cortesía del Escalante.

El domingo 18 de enero será el turno de PTV Clowns, una de las compañías más veteranas de la escena valenciana, con 40 años de trayectoria. Eduardo Zamanillo y Amparo Mayor se despiden con el espectáculo ‘Ya está!’ de dos de sus personajes clásicos: los payasos Hula y Piojo. Una ocasión para conocer la última aventura de estos divertidos y traviesos soñadores. (Vídeo Ya está!: https://www.youtube.com/watch?v=WnYQ7T_RmBw)

Cyrano de Bergerac, de L'Horta Teatre. Imagen cortesía del Escalante.

Cyrano de Bergerac, de L’Horta Teatre. Imagen cortesía del Escalante.

A partir del domingo 25 de enero y hasta el 26 de febrero será el turno de L’Horta Teatre, que repone ‘Cyrano de Bergerac’, una producción del Escalante que fue todo un éxito la temporada pasada. Roberto García es el autor y director de esta propuesta de la que se ofrecerán funciones en castellano y en valenciano. Una obra con una espectacular puesta en escena, desplegando sorprendentes efectos audiovisuales y mucho humor. Un divertido acercamiento al clásico francés en el que Cyrano comparte escenario con Marc, un joven fascinado por las nuevas tecnologías. (Vídeo Cyrano de Bergerac: https://www.youtube.com/watch?v=X4K6gUcSA1Q)

La Familia Romanesku, de La Nou Finestra. Imagen cortesía del Escalante.

La Familia Romanesku, de La Finestra Nou Circ. Imagen cortesía del Escalante.

Ya en el mes de marzo, el día 1, llegará La Finestra Nou Circ, una compañía valenciana de reciente creación (2012) especializada en circo e integración social. En el Escalante representarán ‘La Familia Romanesku’, un espectáculo que mezcla acrobacias, equilibrismo y malabares con el género clown para representar la vida cotidiana de un grupo que llega del Este de Europa, compartiendo mesa, casa y trabajo en familia, cargados de buen humor. (Vídeo La Familia Romanesku: https://www.youtube.com/watch?v=XbJUBnER-sM)

M i les balenes, de La Lupa Teatre. Imagen cortesía del Escalante.

M i les balenes, de La Lupa Teatre. Imagen cortesía del Escalante.

El ciclo se cerrará el 8 de marzo con Lupa Teatre, una joven compañía caracterizada por observar los pequeños detalles en sus montajes para niños y adultos. En ‘M i les balenes’, los protagonistas son unos viejos juguetes y las historias de los niños con quienes jugaron. Xavier Puchades y Guada Sáez han creado y dirigido este montaje en valenciano, que combina la interpretación con el uso de títeres para retrotraer al público a una época en la que a la imaginación no se le acababa la cuerda. (Vídeo M i les balenes: https://www.youtube.com/watch?v=w7JN-zknnqo)

Con esta pieza termina un ciclo que durante casi tres meses dedica en exclusiva el escenario del Escalante a producciones realizadas por profesionales valencianos y caracterizadas por la gran calidad artística de los montajes. «Pese a los durísimos efectos de la crisis sobre la cultura, la programación de este ciclo es una prueba de que el teatro valenciano, los espectáculos que se crean para los pequeños espectadores, son de muy buen nivel» defiende Vila, quien remarca la factura, creatividad y puesta en escena de las piezas seleccionadas, una muestra de respeto por los infantes como público.

«En el Escalante entendemos que el teatro infantil no es un teatro menor y trabajamos para que tanto con el colegio como con sus familias los fines de semana, los niños puedan disfrutar de una programación variada y de calidad a precios populares, cumpliendo con nuestra función como teatro público» sostiene el director del Centre Teatral de la Diputació de València.