Los repliegues de la materia

‘Neomismos, el Barroco como pretexto (I)’ de Carlos Nicanor
Twin Gallery
C / San Hermenegildo, 28. Madrid.
Hasta el 4 de junio de 2016

Carlos Nicanor se somete constantemente a la búsqueda de la forma no existente, aquella que todavía no ha sido vista, manejada y catalogada. Es la premisa de la que parte, una utopía de lo no archivado en el imaginario. Pero se deja seducir por el repliegue de la materia. Se sumerge en la forma preconcebida, en la representación de lo externo, del afuera de las estructuras perceptivas para reconstruirlas. Se interesa por la forma como constructo social, irónico y subversivo, por las superficies que nos hablan de un espejismo que oculta un espacio mucho más complejo a prioiri, pero que, despojado de la ampulosidad externa, se torna concepto universal. Estas estructuras se comportan como espejos que a través de un juego de posiciones estratégicas generan una imagen, un escenario exterior. Una tramoya diseñada para hablar de lo nuevo a partir de la premisa de lo mismo, desde la contemporaneidad revestida de ornato. Es decir, desde un neo lenguaje.

Esto es el Barroco. Para el artista cada cosa debe ser contada de la manera más conveniente, y ahora ha elegido observar los mecanismos compartidos entre el presente y este episodio plástico. Neomismos está repleta de imágenes neobarrocas que rayan la evidencia superficial, una trampa sensorial, que suplican al espectador que colabore con ellas, no apropiándose de éstas sino, escuchando lo que a sus ojos les dice y recuerda. Nicanor elabora un relato a través de reflejos, retratos o naturalezas muertas; desde los géneros reinventados a los juegos de palabras, los galimatías y la crítica del absurdo. El marco es la ventana, la tramoya las superficies brillantes y la estructura la crítica inherente.

No se trata de un análisis ontológico de lo barroco, sino de trabajar con la parte teatral del género, jugar con las constantes históricas, con la derivación o sublimación estética y las transparencias ficticias. Esa ficción y realidad se entremezclan como las delicadas superficies textiles transparentes de una cortina mecida por el aire que entra por una ventana. Ese aire es lo vigente y la ventana es lo pretérito.

'Bodegón con aceituna'. Imagen cortesía de la galería.

‘Bodegón con aceituna’. Imagen cortesía de la galería.

A una y otra orilla del tópico, se parte de lo efectista y enfático. El huevo ocupa un lugar entre esos márgenes, la frontera sutil entre lo sagrado y lo profano, entre lo místico y lo absurdo. La poesía visual de la forma ovoide parte de la alegoría de la realeza que ahora se desplaza hacia la política y la economía actual. Encarna el poder fáctico, perdiendo poco a poco su origen metafórico. Qué fue primero, ¿la muerte del Fénix o su renacimiento?

El artista se siente atraído por esa narrativa de creación reversible y crea imágenes en reversa que parten de lo existente pero con un sentido de sospecha hacia la forma misma, hacia su origen. Así, el huevo es un contenedor, un regalo de monarcas y empresarios, conmemorativos de la supremacía: poder y perfección. Sin embargo, ese contenedor crea una ilusión a partir de lo simbólico y lo prosaico. Es el mecanismo desnudo, el cuál si llegamos a conocer, todos estaremos en condiciones de reproducirlo. Comprender el funcionamiento de estas estructuras otorga una soberanía reflexiva que permite partir hacía la crítica de los fundamentos sociales, políticos y teológicos.

De ahí que ‘Neomismos’ sea una construcción de imágenes porosas que erosionan y hacen permeable la frontera entre realidad y ficción -visibilizar mecanismos-, entre dobleces y pliegues que van hacia el infinito. Trata sobre ir a la contra de la ingenua defensa de la pureza del concepto de revisión y ejerce su versión desfigurada de la lógica del barroco: conocer el mundo a través de lo irreal. Esto es lo que Žižek llamaría el desierto de lo real -o capitalismo de ficción-, un mundo convertido en imágenes que acaban por ser más reales que la propia realidad.

Esa acción de dar existencia real a lo que realmente no la tiene se deja entrever en Retraso de Felipe V, imagen pixelada del rey, que produce una sensación de extrañeza. Lo antipictórico se debe a que pone en su misma estructura tres planos diferenciados: los perfiles y el frontal, como si de una escultura se tratara. La perspectiva es una subjetivación del personaje, según el movimiento del cuerpo el retrato se pliega y se repliega. Ese pliegue y repliegue es el barroco: la imitación, la simulación. La organización del espacio en pliegues de significación. Ésta es una imagen polisémica del retrato del rey que supera el contexto estético-histórico y parte de lo transcultural y transhistórico como principios de la ilusión visual. Los píxeles se organizan como pliegues, transforman la carne en fragmentos de madera y configuran una sátira de la inmortalidad que supone el ser convertido en imagen.

‘Neomismos’ genera un ambiente de anticuario moderno, en el que tiempo y espacio difieren. La materia se sale del marco, se apodera de él, se arruga y se desborda en escalas que responden a parámetros corporales. Exhalar e inhalar, respirar, es cuestión de tiempo, y la posición del cuerpo es cuestión de espacio. A través de Cartografía de la Isla de las Tortugas, se mapea una isla inventada que pertenece a un archipiélago barroco, un lugar por el que navegar de forma ensimismada. Esta pieza es un cuaderno de bitácora escrito al revés, acotado en un marco dorado suntuoso. Es un paisaje de islas tortugas, en las que probablemente se tome, como en ningún sitio, el aire de la banalidad. Ésta es otra de las ficciones posibles.

'My friend'. Imagen cortesía de la galería.

‘My friend’. Imagen cortesía de la galería.

Lo real se desdobla en representación y se instituye en metáfora, en temblor y euforia. Esta es una grieta en la sintaxis, es decir, una urgencia por la transgresión de la forma que cuestiona constantemente ese rompimiento sintáctico del lenguaje visual, como diría Omar Pascual Castillo. Carlos Nicanor se mueve con agilidad entre las capas de realidad, sin sentenciar una forma como verdadera -lo importante aquí no es la verdad-, sino la ilusión de una nueva génesis, una suma de formas creando un mapa o una cartografía meticulosa de la historia contada desde lo contemporáneo sin una linealidad histórica, sino como una superposición de tiempos infinitos.

La naturaleza muerta es ese tiempo infinito que se esconde detrás de una anamorfosis ontológica y fisiológica. Neomismos produce por tanto un efecto escenográfico del poder de la representación del capitalismo y de la sociedad del espectáculo. Una seducción sensorial en la que ser es ser percibido, por lo que el dominio debe ser percibido para existir en su trascendencia fosilizada.

Entonces nos preguntamos por lo que se esconde detrás de la naturaleza de lo real. Miramos a través del espejo y éste nos devuelve una imagen quebrada, un temblor recorre la carne y se activa ante la certeza de la existencia de lo velado sin poder tocarlo.

Dalia de la Rosa

Caminando hacia uno mismo

Subir hacia abajo
Daniel Torán
Círculo Rojo

Hay momentos en la vida en los que es necesario detenerse y plantearse si vale la pena seguir el camino escogido o se impone un cambio de rumbo. Son encrucijadas que suelen presentarse en cierto punto de la madurez, que a unos les llevan a tomar atajos o desvíos, y a otros a dar un cambio radical.  El proceso puede ser instantáneo, como la célebre caída del caballo de San Pablo, o lento y gradual. Puede tener un cariz religioso o, simplemente vital, la búsqueda de otros objetivos, de otra forma de vivir más en armonía con uno mismo. Es lo que le ocurre al protagonista de Subir hacia abajo. Viaje por el Himalaya y las profundidades de la mente (Círculo rojo). Un empresario agobiado por una situación de estrés que corta por lo sano y emprende un viaje al techo del mundo en busca de su propia identidad.  Es la primera novela de Daniel Torán, un relato  que tiene dos niveles de lectura; crónica de una travesía y testimonio de una experiencia de crecimiento personal.

Daniel Torán. Imagen cortesía del autor.

Daniel Torán. Imagen cortesía del autor.

“A menudo el trayecto necesario para un cambio requiere una paradoja, una escalada a contracorriente, una irrupción en sentido contrario para no dejarse llevar por la comodidad de la inercia”, escribe el autor en la contraportada. “Salir para adentrarse,  escapar para refugiarse, subir a lo más alto para bajar a lo más bajo. Cuando chocan fuerzas de valor opuesto la intensidad de la explosión nos vuelve más conscientes  y lúcidos”

El despegue y transformación de este ejecutivo imaginario es trasunto de la del propio autor dedicado durante tres décadas a Recursos Humanos y gran amante del montañismo que práctica desde que era scout.

Hace diez años decidió dar un giro a su existencia y retomó su afición al trekking, caminar campo a través pero a gran escala, pues en un viaje a Nepal se desplazó hasta el campo base del Himalaya, a 5.350 metros de altitud. “Iba en busca de montañas y encontré una gente maravillosa”, recuerda. “Personas hospitalarias, honestas, transparentes que me hicieron pensar en las contradicciones de la civilización occidental. Pese a las limitaciones del lenguaje mi comunicación con ellos era mucho más auténtica que la que tenemos aquí agobiados por las prisas y el estrés”.

Portada del libro 'Subir hacia abajo', de Daniel Torán. Círculo Rojo.

Portada del libro ‘Subir hacia abajo’, de Daniel Torán. Círculo Rojo.

El Nepal es un país atrasado en cuanto a infraestructuras, educación o sanidad, pero sus habitantes causaron gran impacto en Torán. “Viven al día como si respirar fuera un privilegio y son generosos de sí mismos sin esperar nada a cambio. Están enraizados en sus familias y tradiciones y practican de forma espontánea la tolerancia, la solidaridad y la ayuda al prójimo. Soy fanático de los viajes, he recorrido medio mundo y nunca había conocido gente de tal categoría espiritual”.

Los apuntes de su viaje y otros que le siguieron fueron el germen de este libro en el que Torán pretende implicar al lector tanto en el plano físico, la aventura, como en el espiritual. “Creo que Subir hacia abajo es una lectura apropiada para personas que atraviesan una crisis vital y se hacen preguntas sobre su vida. Pero también para amantes de la montaña que desean encontrar en ellas algo más que la pura experiencia sensorial”.

Paso a paso, a lo largo de jornadas de siete u ocho horas que se inicial con el amanecer, Torán describe con un lenguaje directo y ágil el periplo de un hombre que, a medida que asciende sobre la tierra, ahonda en las profundidades de su mente.

Ilustración de Claudia Torán . 'Subir hacia abajo', de Daniel Torán. Cortesía del autor.

Ilustración de Claudia Torán. ‘Subir hacia abajo’, de Daniel Torán. Cortesía del autor.

Ilustrado por su hija Claudia que estudió un master en Ilustración en la Universidad Politécnica y ahora se abre camino profesional en Londres, el libro incluye unas citas selectas que encajan con las vivencias del protagonista, como este proverbio hindú: “Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio”.

Con apenas 21 años Torán se inició en el mundo de la empresa y en él permaneció a los largo de tres décadas en la compleja labor de director de Recursos Humanos, “entre la espada de los empleadores y la pared de los empleados”, bromea. “Cuando yo empecé no había mujeres en este sector pero ahora son mayoría”. En la actualidad trabaja como coach personal y de empresas aunque se vuelca en la promoción de su libo pues lo importante es que la gente lo lea.

¿Recomendaría a todos los profesionales estresados un viaje a Nepal?  “Ni por asomo. Hoy día hay personas que viajan miles de kilómetros y cuando regresan sólo traen fotos, souvenirs y alguna anécdota insustancial. Para encontrarse a uno mismo no hace falta ir muy lejos. A veces basta darse un paseo por un jardín cerca de tu casa y descubrir la belleza de los árboles, los trinos de los pájaros, algo que de un sentido nuevo y total a la existencia”.

Torán pretende seguir adelante por esta nueva senda  en la que vuelca una vocación artística hasta hace poco latente que  ha transmitido a sus dos hijos. Jorge a punto de acabar Arquitectura y Claudia en su faceta de ilustradora.

Ilustración de Claudia Torán.

Ilustración de Claudia Torán del libro ‘Subir hacia abajo’, de Daniel Torán. Cortesía del autor. 

Bel Carrasco

Mostra Viva frente a Mostra corrupta

Mostra Viva del Mediterrani
Modelo de gestión de iniciativa ciudadana

Rita Barberá excuso la eliminación de un festival que llevaba 31 ediciones, «en el elevado gasto». Ahora sabemos, según afirma en un comunicado la iniciativa ciudadana que ha recuperado la Mostra, que el presupuesto «no iba a la promoción de cine, ni siquiera en su faceta más banal y glamurosa, sino presuntamente a engordar los bolsillos de algunos amigos».

La Mostra Viva del Mediterani, que nació en 2013, se basa en un modelo de gestión «radicalmente opuesto al que el Partido Popular utilizó con la Mostra de Valencia. La gestión corre a cargo de una asociación ciudadana constituida legalmente que vigila que nadie pueda hacer irregularidades o lucrarse personalmente».

Manuel Boix, durante la presentación del cartel de Mostra Viva 2015.

Manuel Boix, durante la presentación del cartel de Mostra Viva 2015.

Las tres ediciones celebradas los años 2013, 2014 y 2015 han sido posibles gracias a la colaboración de entidades como la Universitat de València, Octubre Centre de Cultura Contemporania, la Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas del Mediterráneo, Casa Árabe o los Premios Lux del Parlamento Europeo  o empresas como Cervezas Turia o Pollos Planes; y al trabajo voluntario de decenas de profesionales y aficionados del cine, la música, la escena, el arte y la literatura que «reaccionaron con indignación al ver cómo el anterior gobierno municipal del PP destrozaba la cultura y, ahora se confirma, la utilizaba para enriquecerse», subraya el comunicado.

Y añade: «Mostra Viva del Mediterrani desea contar con el apoyo de las administraciones públicas para alcanzar sus objetivos que no son otros que situar de nuevo a Valencia como lugar de referencia de las culturas mediterráneas. Una ciudad que sientan como suya los cineastas, músicos, artistas, escritores y actores de unos países que luchan por el respeto de los derechos humanos, el progreso y la paz de sus pueblos».

Detalle del cartel de Mostra Viva 2014, obra de José Morea.

Detalle del cartel de Mostra Viva 2014, obra de José Morea.

«Para evitar que nunca más se repitan episodios como los que ahora investiga la UCO de la Guardia Civil, la relación entre Mostra Viva del Mediterrani y las instituciones que la hacen posible, está regida por convenios de colaboración públicos y transparentes que obligan a justificar hasta el último euro empleado y a poner la contabilidad a disposición de nuestros socios», apuntan desde la iniciativa ciudadana.

«Estamos convencidos que este modelo de gestión de iniciativa ciudadana, con el voluntariado como base y la ayuda, seguimiento y supervisión de los poderes públicos, es el más eficaz para reconstruir el maltratado, por años de desprecio y saqueo, sector de la cultura», concluye el comunicado.

Algunos de los miembros de la iniciativa ciudadana responsable de Mostra Viva del Mediterrani. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Algunos de los miembros de la iniciativa ciudadana responsable de Mostra Viva del Mediterrani. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

 

Casa Bardín: cambiar para que nada cambie

Con fecha de 22/12/2015 se han hecho públicas, a través del Boletín Oficial de la Provincia de Alicante, las bases reguladoras para la selección de propuestas que darán cobertura al programa expositivo 2016-17 de la Casa Bardín, sede del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil Albert, organismo autónomo de la Diputación de Alicante.

Tras analizar dicha convocatoria consideramos que sería conveniente que una propuesta que empezó a andar a mediados de 2012, y cuya selección se ha venido realizando hasta ahora por medio de una comisión de dudosa imparcialidad (además de serios problemas de coordinación), pudiese comenzar a organizarse en base a códigos de trasparencia y corrección, tal y como exigen los nuevos tiempos.

Entre los parámetros de profesionalidad y responsabilidad que deben regir a los organismos públicos y por tanto a sus convocatorias, está el de dotar a las mismas de unas bases en consonancia con las Buenas Prácticas. Se hace indispensable por tanto, el que sus responsables sean conocedores de estas prácticas, su defensa y su aplicación. Y para que esto sea demostrable es necesario que la configuración de los jurados se establezca en base a códigos profesionales, parámetros que se demandan desde la sociedad, prueba de que los organismos financiados con fondos públicos responden a una realidad social y cultural nueva, que requiere de bases sólidas para que no caigan en entredicho los compromisos que desde Conselleria y Ayuntamiento se han asumido.

Desde AVVAC y AVCA defendemos que la puesta en práctica de procedimientos serios y rigurosos, es la única vía para que se asegure una selección y una difusión de aquellas propuestas merecedoras de interés cultural y social. Además de una manera eficaz de abolir las detestables prácticas de nepotismo y endogamia que impiden la configuración de un tejido profesional en las Artes Visuales en la provincia de Alicante.

Creemos que, desde la Institución en cuestión, no se ha valorado con la suficiente importancia el hecho de que no regular la selección de los miembros de este comité pone en entredicho su imagen, al tiempo que parece consolidar ciertas prácticas dudosas, en las que es muy fácil que se siga censurando a determinadas voces en desacuerdo con el amiguismo y las metodologías difusas.

Como indicamos, para garantizar unos términos de imparcialidad deseables, la designación de un jurado debe recaer en una comisión de expertos profesionales en la que exista representantes tanto de la sociedad civil (Asociaciones Profesionales de las Artes Visuales) como de la Administración, y que deberá tener carácter rotatorio y renovado en cada edición.

Esta comisión tendrá la siguiente arquitectura:

  • Un miembro (que en ningún caso será miembro de su Asociación) designado por la Asociación Valenciana de Críticos de Arte Contemporáneo (AVCA)
  • Un miembro (que en ningún caso será miembro de su Asociación) designado por la Asociación de Artistas Visuales de Valencia, Alicante y Castellón (AVVAC)
  • Un miembro designado por la Administración pública que será un/a profesor/a de universidad, un/a director/a de museo o centro de arte contemporáneo o un/a gestor/a cultural.

Esta comisión se encargará de seleccionar a los jurados, los cuales se deben de componer por profesionales de reconocido prestigio que tengan un contacto profesional directo y conocimiento profundo de los lenguajes de las artes visuales contemporáneas. Estos profesionales pueden ser críticos/as de arte, artistas visuales, profesores/as de universidad, gestores/as culturales y/o directores/as de museos o centros de arte contemporáneos.

Su composición se distribuirá de la siguiente manera:

  • 33,3 % crítico de arte contemporáneo
  • 33,3 % artista visual contemporáneo
  • 33,3 % profesor/a de universidad o director/a de museo o centro de arte contemporáneos. 2/3 de los miembros del jurado no deben tener ninguna relación con el ámbito territorial de la Comunidad Valenciana, con objeto de garantizar la mayor independencia e imparcialidad con respecto a los participantes.

Es importante recalcar la necesidad de una baremación de los contenidos que se pidan al participante (puntuación por cada uno de los ítems que se requieran en la documentación del concurso o beca), haciéndose obligatorio el trabajo de lectura y debate de toda la documentación proporcionada por los participantes.

Otra cuestión que requiere ser resaltada en un análisis crítico de las bases de la convocatoria, es la falta de concreción en los datos que se aportan. Se apela a la adecuación (del proyecto) al espacio expositivo, pero en ningún momento se facilita información sobre el espacio en cuestión ni acerca de las condiciones que lo rodean (duración de la exposición, horario de apertura al público, medidas de seguridad de la sala, etc.) Por lo que sería conveniente adjuntar tanto planos del espacio expositivo y sus dimensiones, así como una mayor profundización en lo relativo a las actividades de difusión anexas a la exposición, puesto que todas ellas se circunscriben a un ámbito genérico denominado “actos”. En el que se habla de actividades de naturaleza didáctica y otras relativas a jornadas críticas, sin precisar a qué tipo de trabajos se refiere. Consideramos pues necesario fijar funciones y actividades concretas, con el objetivo de facilitar la presentación de los trabajos.

Desde AVVAC y AVCA creemos que se hace una discriminación económica en perjuicio de las funciones y compromisos que el artista debe afrontar, al no contemplar el aporte económico que éste debe sufragar derivado de la adecuación de la obra al espacio expositivo y de su trasporte (la Diputación dispone de un servicio que realiza para otros centros expositivos de la ciudad el traslado de obra).

Por último, apelamos a la necesidad de establecer unos pactos ecuánimes y consensuados a través de un contrato entre institución y artista y crítico/comisario, con el fin de formalizar la actividad bajo unos mínimos de respeto mutuo, en lugar del documento unilateral que hasta ahora facilitaba la institución y que vulneraba en algunos puntos el Documento de Buenas Prácticas Profesionales en las Artes Visuales -en cuanto a las relaciones entre artista e institución se refiere- mediante la inclusión de cláusulas abusivas.

Sería deseable que estas apreciaciones sean tenidas en consideración, y que entre todos podamos contribuir a la mejora de las condiciones que se ofertan en beneficio de una consolidación del tejido profesional de nuestra provincia. Se hace exigible a las instituciones la puesta en marcha de procedimientos responsables frente a la inversión que la sociedad realiza a través de ellas.

“La participación ciudadana está sobrevalorada”

La política en tiempos de indignación, de Daniel Innerarity
Fòrum de Debats
La Nau de la Universitat de València

El filósofo y ensayista Daniel Innerarity vino a Valencia a presentar su libro La política en tiempos de indignación. Lo hizo en el Fòrum de Debats de La Nau de la Universitat tratando de preservar la política, que defiende como espacio de deliberación pública, de tanta agitación social. “Me gustaría que sirviera de orientación en un momento en que pasan demasiadas cosas, con mensajes cruzados antagónicos”. De manera que lo primero que hay que hacer es amortiguar tanta aceleración, arrojando cierta luz con pensamientos razonados.

La tarea es compleja porque, según Innerarity, “la indignación suele estar llena de lugares comunes”. Y sintiéndolo por Stéphane Hessel, autor del panfleto ¡Indignaos!, dice que lo que hace ahora más falta es “menos indignaos y más comprended”. Comprender, por ejemplo, que una sociedad no es democráticamente madura hasta que asimila la experiencia de que “la política es siempre decepcionante”, lo cual no impide “ser políticamente exigente”. En este sentido, afirma que la democracia oscila actualmente “entre el pelotón de los cínicos y el de los populistas que piensan que la realidad política no tiene ninguna complejidad”.

Portada del libro La política en tiempos de indignación. Galaxia Gutenberg.

Portada del libro La política en tiempos de indignación. Galaxia Gutenberg.

“Nuestros políticos abusan de las promesas”

Innerarity alerta, por tanto, de los políticos que nada saben de esa decepción: “Nuestros políticos abusan de las promesas”. Abuso que viene condicionado por la máxima de hacerse con el poder. “Nuestros sistemas están generando gente que sólo piensa en el asalto del poder y pocos que piensen en el ejercicio de ese poder”. Y lo precisa: “Hay muchos dedicados a vender un producto, en lugar de centrarse en la calidad de ese producto”. De manera que la política, de seguir por estos derroteros, “corre el peligro de convertirse en algo irrelevante”.

Tres son los momentos históricos por los que, a su juicio, ha pasado la democracia. Un primero de “desinterés de la gente, que llega hasta la crisis”. Luego con la crisis se produce “una gran agitación y politización en busca de los culpables”. Y un tercer momento, vaticina, que puede desembocar en que todo aquello “no sea más que un desahogo improductivo”. Por eso advierte: “Si no se hacen las cosas bien, se puede volver a la antigua decepción”.

La indignación insiste que no es suficiente. “Es una virtud cívica necesaria, pero insuficiente”. En La política en tiempos de indignación (Galaxia Gutenberg) lo amplía: “Puede ser que esas explosiones de airada protesta sean menos transformadoras de la realidad que el trabajo sostenido en el tiempo para formular buenos análisis y esforzarse pacientemente por introducir algunas mejoras”. Por eso no cree que la tan invocada democracia directa sea la fórmula perfecta.

Daniel Innerarity. Fotografía de Iñaki Porto.

Daniel Innerarity. Fotografía de Iñaki Porto.

Fascinación por las redes sociales: “¿Para qué necesito un profesor si tengo Google?”

“La participación ciudadana está sobrevalorada”, dice. Y lo está porque Innerarity piensa que la actual “fascinación por las redes sociales” manifiesta cierta utopía a favor de la “desintermediación”. Desconfianza hacia toda autoridad o figura mediadora, lo cual lleva “a suponer automáticamente que algo es verdadero cuando es transparente”. La “comunicación instantánea” como panacea. “¿Para qué necesito un profesor si tengo Google?”, exclama con voz interpuesta el filósofo.

Toda esta “enorme aceleración de la política”, de agitación y de instantaneidad, se sustenta “en el mundo de la moda”. De ahí la importancia de lo nuevo, igualmente “sobrevalorado en política”. Ahora es un gran valor, afirma Innerarity, “la virginidad, llegar inmaculado, presumir que no se tiene experiencia política”. Y, sin embargo, esa sobrevaloración de lo nuevo tiene su efecto colateral: “El tiempo que tarda el carisma en palidecer se ha acortado enormemente”.

También tiene palabras contra el modo en que los medios de comunicación reflejan la política en sus respectivos espacios. “Los políticos y los comentaristas preferidos para los debates suelen ser los más extremos o combativos”, quedando al margen “quienes son más proclives al compromiso”. Y añade: “Resulta informativamente más atractivo presentar a los políticos en una batalla encarnizada por la supervivencia que las complejidades de una sutil negociación”.

La política en tiempos de indignación que Daniel Innerarity propone en su libro pasa por mejorar los argumentos desacelerando tanta agitación. “Nunca vamos tan rápidos como cuando no sabemos adónde vamos”. De ahí que concluya diciendo: “Puede que en otras épocas pensar fuera una pérdida de tiempo”, pero “en la nuestra pensar es un ahorro de tiempo, un modo radical de actuar sobre la realidad”.

El filósofo Daniel Innerarity. EFE / Mikel Saiz.

El filósofo Daniel Innerarity. EFE / Mikel Saiz.

España reclama buenas prácticas al IVAM

El sector del arte español ha realizado un movimiento conjunto de posicionamiento acerca del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), lanzando un comunicado en el que se reivindica la necesidad de que el nuevo director aplique el Manual de Buenas Prácticas al funcionamiento integral de la institución, a la vez que se defiende su independencia, se reclama la despolitización del Consejo Rector y la auditoría externa de las cuentas de la etapa de Consuelo Ciscar.

Este es el contenido íntegro del comunicado, suscrito por diecisiete de las principales asociaciones estatales y autonómicas de las artes visuales en España, que representa a la práctica totalidad del sector:

«Ya son muchos los años que los profesionales de las artes visuales en la Comunidad Valenciana y del Estado español, tanto desde las asociaciones como fuera de ellas, vienen advirtiendo sobre la deriva del IVAM, que pese a haber comenzado su andadura como un  centro museístico de referencia a nivel nacional e internacional, con una cuidada atención a sus políticas expositivas y líneas de investigación, pasó a ser el ejemplo que todos conocemos de incoherencia museológica, nepotismo administrativo y opacidad contable.

La situación en la que nos encontramos en este momento merece una especial atención, puesto que se percibe una cierta voluntad de regeneración institucional que parece estar introduciendo aires de cambio en el IVAM. Sin embargo, para que toda esta serie de movimientos no quede únicamente en una puesta en escena sin trascendencia efectiva, las asociaciones representativas del sector que suscriben este comunicado entendemos que hay tres puntos básicos que en este momento deben ser atendidos, para que podamos hablar de una verdadera voluntad de cambio.

En primer lugar, como ya se ha hecho mención en anteriores ocasiones, la composición del Consejo Rector está lejos de ser la deseable en una Institución museística que pretenda actuar con rigor teórico-práctico, articulando un proyecto de una cierta continuidad temporal, ya que la gran mayoría de sus integrantes son políticos profesionales, miembros del actual partido en el poder. Esto supone una clara merma no sólo de las potencialidades museológicas y museográficas del IVAM (al no tratarse de expertos en la materia), sino también del carácter democrático de un museo que es público (al no existir representantes de la sociedad civil), sufragado con el dinero de todos, y que debe permanecer ajeno a los intereses de cualquier partido. El documento 0 del sector de las artes sobre Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte estipula que la composición del patronato de un museo debe ser de entre un 20% y un 33% de representantes de la administración titular, entre un 20% y un 33% de representantes de la sociedad civil (asociaciones, colectivos, etc.) y entre un 33% y un 50% de científicos y expertos en arte. A día de hoy este balance de porcentajes se incumple de manera desproporcionada.

Este proceso de despolitización tiene que ser inminente, y puede realizarse sin otro mecanismo que la pura voluntad política, puesto que el año pasado vimos cómo el Consejo Rector era transformado de plano para asumir la forma actual, sin que ello haya generado ningún impedimento administrativo. Entendemos, por tanto, que con la misma celeridad que se llevó a cabo ese proceso, puede ser revertido, por lo que los representantes del sector exigimos una inmediata reformulación del Consejo Rector, para que los miembros no pertenezcan en su mayoría a la Administración titular, sino que esta mayoría la constituyan los expertos en Arte o en gestión de museos de reconocida trayectoria, y haya una igual proporción de los representantes de la Administración titular y de los de la sociedad civil.

En segundo lugar, la independencia del director del IVAM es una cuestión que se ha puesto de relieve en los últimos días, con las polémicas levantadas a tenor de las injerencias del Consejo Rector en las decisiones del nuevo director del IVAM, José Miguel García Cortés. La independencia del director, “que se plasma en la programación de exposiciones y actividades culturales, atendiendo a criterios estrictos de profesionalidad” según una carta que el pasado día 27 de noviembre enviaron los propios trabajadores del IVAM a la Consejera de Cultura, es una demanda conjunta del sector de las artes visuales, que debe ser respetada para garantizar la coherencia en la propuesta museística de la dirección del IVAM. El Consejo Rector debe ser un órgano con el cual la dirección del IVAM trabaje conjuntamente, en un proceso de mutuo entendimiento, en base a ofertar una programación que cumpla no sólo con unos elevados estándares de calidad sino también con la función pública de incidir en la calidad de vida de los ciudadanos, a través de las capacidades expresivas de la práctica o consumo cultural y de la vertebración simbólica del territorio en el que se inserta el museo.

Recordamos aquí que es finalidad primera del IVAM “desarrollar la política cultural de la Generalitat en cuanto concierne al conocimiento, tutela, fomento y difusión del arte moderno”. Ello implica la generación de instrumentos y el desarrollo de programas que incentiven estos fines en todos los niveles de la estructura social. El IVAM es un Instituto, no un museo, y la dirección del mismo debe de ser permeable a la participación, diálogo y comunicación con la ciudadanía y los profesionales. Es necesario que la dirección del IVAM asuma los postulados de las buenas prácticas profesionales que en su día acordó el sector junto al Ministerio de Cultura como garantía de buen funcionamiento del mismo.

En tercer lugar, debido a los antecedentes de la anterior directora del IVAM, que salió de la dirección de Consorcio de Museos dejando un déficit de aproximadamente 14 millones de euros, y debido a que los informes aportados por el IVAM son insuficientes, se impone con urgencia una auditoría externa de las cuentas del IVAM cuyo resultado se haga público sin maquillajes, para saber en qué estado se encuentran actualmente y, si procede, que la justicia actúe como corresponda. Es de crucial importancia someter las cuentas del IVAM a una auditoría externa para que la actual dirección no se vea entorpecida por las consecuencias de una mala gestión anterior. La opacidad del IVAM en estas cuestiones llama la atención cuando se compara con regiones como el País Vasco, donde ya en 2003 se aprobó una Ley de Museos en la que se obliga a informar anualmente del precio de las obras adquiridas con dinero público.

Debido a lo anteriormente expuesto, entendemos que estas tres demandas deben ser atendidas, no sólo por constituir una reclamación conjunta del grueso de la sociedad civil, representada por diversas asociaciones y colectivos profesionales, sino por la necesidad de entender lo público únicamente desde la perspectiva de transparencia, participación y responsabilidad política que caracteriza a la auténtica democracia. La sociedad reclama un IVAM en el que el cambio no se limite a una serie de declaraciones bienintencionadas, sino que cumpla con rigor las funciones públicas para las que fue creado.»

SUSCRIBEN:

Arte Madrid. Asociación de Galerías de Arte Madrileñas

Art Barcelona. Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de Barcelona

Associació d’Artistes Visuals de Catalunya (AAVC)

Associació d’Artistes Visuals de les Illes Balears (AAVIB)

Associació Catalana de Crítics d’Art (ACCA)

Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España (ADACE)

Asociación Nacional de Investigadores en Artes Visuales (ANIAV)

Artistas Visuales Asociados de Madrid (AVAM)

Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA)

Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC)

Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales (CCCAV)

Consorcio de Galerías Españolas de Arte Contemporáneo (CGEAC)

Instituto de Arte Contemporáneo (IAC)

Mujeres en las Artes Visuales (MAV)

Sociedad Española de Estética y Teoría de las Artes (SEyTA)

Unión de Asociaciones de Artistas Visuales (UAAV)

Unión de Artistas Visuales de Andalucía (uavA)

 

Independencia y buenas prácticas para el IVAM

LA INDEPENDENCIA DE UN DIRECTOR DE MUSEO Y LAS BUENAS PRÁCTICAS

Las recientes polémicas desencadenadas por las decisiones de José Miguel García Cortés, tanto al respecto de la sala permanente para Miquel Navarro como por su decisión de anular las exposiciones programadas por Consuelo Císcar (al menos las que no hubieran sido aprobadas por el Consejo Rector), nos mueve a expresar nuestra perplejidad por las dimensiones que está alcanzando dicha polémica, que a nuestro modo de ver, está siendo orientada de una forma fuera de lugar.

Lo que salta a la vista en todo este proceso es la intromisión por parte de un Consejo Rector que fue reformulado el año pasado para que fuera únicamente integrado por políticos profesionales, como actualmente sucede, en lugar de expertos en Arte de reconocida trayectoria, que es lo que sería lógico. Esta falta de independencia, tanto del Consejo Rector respecto a los partidos políticos, como del director respecto al Consejo Rector, hace imposible entender un programa a medio/largo plazo para el IVAM, que de este modo está sujeto a los vaivenes de los resultados electorales, los intereses de partido y la instrumentalización más descarada.

Creemos que las argumentaciones del director del IVAM al respecto del caso de Miquel Navarro son completamente lógicas: la sala estaba prevista para la ampliación del museo, por lo que si no hay ampliación no hay sala, el escultor de Mislata ha estado presente en 49 exposiciones del IVAM y le han comprado dos instalaciones por valor de 1,2 millones de euros, por lo que no se puede decir que haya recibido un trato humillante, y finalmente en la Comunidad Valenciana hay más artistas aparte del mencionado, que también merecen ser promocionados y difundidos. Del mismo modo entendemos que lo más lógico para quien asumiera la nueva dirección del IVAM, después de Consuelo Císcar, era cortar por lo sano con las exposiciones apalabradas por ésta, para, en primer lugar, corregir la nefasta dirección del museo y, en segundo lugar, tener un mínimo margen de maniobra en la programación expositiva.

Es por eso que no entendemos que el debate no se centre en términos como la despolitización del Consejo Rector, la independencia del director del IVAM y el respeto a las buenas prácticas profesionales, puesto que gran parte de las polémicas como las surgidas con Uiso Alemany hubieran sido imposibles si se hubiera establecido una relación contractual con los artistas, como es de rigor en cualquier museo de excelencia, en lugar de llevarse a cabo de las maneras completamente faltas de profesionalidad de la anterior directora. El establecimiento de un contrato por escrito, el respeto a los derechos de autor y la contraprestación económica por los servicios prestados, son la base de una práctica institucional sana y democrática, y por lo tanto no entendemos, ni desde AVCA ni desde AVVAC, la renuencia de José Miguel García Cortés a pronunciarse a favor de las buenas prácticas profesionales y a comprometerse con ellas desde la dirección del IVAM, algo que el sector percibe como necesario si lo que se pretende es una sincera regeneración del panorama artístico de la Comunidad Valenciana.

Por lo tanto, animamos a la dirección del IVAM a defender su derecho a tomar las decisiones que considere oportunas y a seguir los pasos necesarios para conseguir un IVAM respetuoso con los profesionales y entendido democráticamente, ajeno a los intereses de ningún partido político, ya que estamos hablando de un museo que es de todos los valencianos.

Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC)

Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA)

El IVAM ejecutado

“Si la deuda no fuera saldada en término, será cumplido el pacto con una libra de tu propio cuerpo”
El mercader de Venecia, William Shakespeare

La historia del IVAM está jalonada, como si de una carrera de relevos se tratara,  por la interrogación continuada de artistas, agentes y críticos ligados a la defensa de la cultura y el arte contemporáneos. Desde distintas posiciones, otros tantos agentes culturales hemos seguido como espectadores los vericuetos, las narraciones y transformaciones que ha sufrido dicha institución.

El concurso internacional para cubrir la dirección del IVAM supone un paréntesis abierto a otros horizontes de posibilidad. Una oportunidad para interrogar la institución cultural como caso de estudio y proceso abierto. Incluso, me atrevo a decir como patrón de otras muchas instituciones valencianas.

Transparencia y auditoria
Hace unos meses, frente a las escaleras del IVAM se concretaron estos dos conceptos clave que resumían la exigencia inequívoca del mundillo cultural para establecer un nuevo comienzo.

Y era cierto. Nadie hasta ahora había investigado la historia del IVAM a través  de sus documentos auditados, tal vez, por ser esta tarea muy técnica, difícil y poco agradecida. En paralelo, la información aportada a los candidatos que han optado a la dirección del IVAM – y suponemos a disposición del jurado- ha sido claramente insuficiente. La sorpresa fue mayúscula, pues la documentación era tan escasa y tan poco reveladora de la situación, que ningún profesional podría presentar un proyecto de futuro acorde a las circunstancias específicas de la institución, sino tan solo un desideratum. Ésta constaba de las cantidades consignadas por capítulos de la Generalitat para los presupuestos de 2011 y 2012, una brevísima descripción de la colección, y un correo electrónico de contacto para solicitar más información.

Esa clamorosa falta de información, junto a otros detalles como la configuración del jurado y las bases del concurso, me animaron a interesarme en la cuestión a pesar de no ser mi especialidad profesional.

Lo primero fue conseguir los presupuestos ejecutados ya que estos contienen un balance contable profesional y específico que puede ofrecer un retrato más certero de la institución que se aborda. Lo siguiente fue completar la serie económica, recuperar los informes de los auditores para, finalmente, contrastar todos esos documentos. Y todo aquello conseguía arrojar mucha luz sobre la institución e innumerables sombras sobre el proceso “público, profesional, independiente y transparente” en cuestión.

El resultado final es un complejo amasijo de información económica que tiene difícil construcción narrativa si no es puntualizada con algunos hechos que pertenecen a la historia de la institución. Sin ellos, sería difícilmente comprensible su evolución hasta la actualidad.

En 1989 se inaugura el Instituto Valenciano de Arte Moderno que contará desde sus inicios con dos sedes: el IVAM-Julio González y el IVAM-Centre del Carme. El gasto en adquisiciones es elevado ya que se está constituyendo la colección del IVAM. El presupuesto anual es de unos 7 millones de euros. La plantilla está constituida por 45 personas. Es la época de Tomás Llorens,  Carmen Alborch y Vicente Todolí que seguirá hasta 1994 con un alto grado de especificación en las inversiones, gastos, definición de los puestos en la plantilla y otros detalles cuyo rastro no volverá a encontrarse en el resto de la historia del IVAM.

A partir de 1994, José Francisco Yvars, toma las riendas de la institución. Apenas un año más tarde se inicia una redefinición de conceptos cuanto menos significativos y que asientan una nueva forma de entender la cultura. Así, la consignación presupuestaria de la Generalitat se transformará en “aportaciones de los socios a perdidas”. Los visitantes dejarán de ser contados a partir de 1996 desapareciendo como dato verificable y auditado. La voz del auditor hace constar una serie de irregularidades sustanciales. A saber, que el Consejo Rector aprueba la valoración de las donaciones sin contar con informes de expertos independientes. Igualmente, aparecen las primeras contrataciones no sujetas a la Ley 13/95 de Contratos de las Administraciones Públicas, en especial en la carencia de publicidad en los medios oficiales.

A lo largo de los siguientes años, aparecen las primeras modificaciones presupuestarias -es decir, como se gasta más de lo que se ingresa la Generalitat debe ampliar el crédito presupuestario inicial-. En 1999, se realizan adquisiciones con procedimiento irregular y documentación incompleta, extemporánea o incoherente.

En 2000, es nombrado director Kosme de Barañano, marcando una agresiva política cultural caracterizada por el déficit, las cuantiosas modificaciones presupuestarias, las adquisiciones de obra y contrataciones irregulares que fueron refrendadas por el Consejo Rector del IVAM. La Agencia Tributaria inició un procedimiento de inspección. Aun así al año siguiente el Consejo Rector a propuesta del director aprueba una modificación de la plantilla, su reclasificación y un incremento general de los gastos de personal en la que los altos cargos son beneficiarios del 82% del total de esta modificación.

Son los años de mayor crítica en torno al IVAM y su gestión encarnada por la plataforma cívica Ex-Amics de l’IVAM. En 2001, el auditor hace constar “disminuciones significativas en la venta de entradas y catálogos”. Igualmente, hace constar por primera vez el concepto de “Tesorería” que acumula 3 millones de euros no sometidos a fiscalización por no existir normativa reguladora.

Aún así el año 2002, el IVAM cesa sus actividades en el Centro del Carmen ante fuertes protestas de la comunidad artística más crítica, mientras a contracorriente y sin sentido el Consejo Rector aprobaba el proyecto de ampliación del IVAM Centre Julio González, encargado al estudio de arquitectos SANAA. Aparecían irregularidades en el concepto Patrocinios, pues cuatro importantes proveedores del IVAM son clasificados como “Amigos del IVAM”. El año 2003, La Agencia Tributaria sigue investigando al IVAM y siguen habiendo problemas de Tesorería acumulando un total de 5’2 millones de euros no fiscalizados.

En 2004, inicia Consuelo Ciscar su etapa como directora del IVAM. Con su llegada se pierde casi totalmente el acceso a los documentos públicos.  Así, los balances contables se presentan sin ningún esfuerzo de mediación ni interés en hacer efectivo el mandato de comunicación pública.  Los informes de auditores públicos son sustituidos gracias a una ley aprobada por el Gobierno Valenciano. En su lugar, serán contratados auditores externos a través de la Conselleria de Hacienda y Administraciones Públicas. Aún así, los periodos de 2005 a 2007, y de 2009 a 2012 no presentan los informes de auditoria.

Se determina un calendario de pagos por parte de la Generalitat para hacer frente a los casi 4 millones de euros correspondientes al proyecto de ejecución realizado por SANAA. Estas transferencias no se realizaron o no aparecen contabilizadas expresamente en los balances de 2005 a 2007. En 2008, el auditor recuerda que esos gastos deben darse de baja del balance o, en caso contrario, ser clasificados como inmovilizado material.

Las irregularidades de épocas anteriores se convierten en hábito. Por ejemplo, aunque no se vuelven a aprobar modificaciones presupuestarias , en su lugar, se acumula una deuda significativa sostenida por los proveedores. Una dinámica a medias legal pero sin duda altamente letal para la responsabilidad pública de una institución y para el aseguramiento de la independencia en la gestión.

De este último periodo tan solo voy a resaltar dos conceptos específicos que dan cuenta de las incoherencias en el tiempo, en las formas, en la comunicación política y en la pública: los visitantes y la deuda.

Visitantes
El año 1995 es el último en que se contabiliza, publica y audita el número de visitantes. Como he comentado más arriba, este indicador de función y gestión social desaparece completamente.

Sin embargo, el IVAM informaba a la revista The Art News Paper de una afluencia total de 1,296.284 de visitantes durante el año 2012.

Cualquier lector sabe ya reconocer un publirreportaje en cuanto lo ve, máxime si el artículo no está firmado y además indica expresamente que “las informaciones han sido proporcionadas por las instituciones y que no han sido cotejadas”. Es curioso que el balance contable de ese mismo año haga constar una recaudación por venta de entradas de tan solo 40.623’33 €.  Si la entrada del IVAM cuesta 2€ saquen sus cuentas y conclusiones aquellos lectores que hasta aquí han llegado.

Deuda
El siguiente aspecto no es menos interesante ya que se trata del presupuesto ejecutado del mismo año. Precisamente, el año en que el Consell aprueba el plan especial de pago a proveedores, el balance contable parece correcto a simple vista.

Sin embargo, recordamos que sigue habiendo una parte no fiscalizada en el IVAM llamada “Tesorería” de la cual no hay noticia pública pero que en el año 2003 era de 5’2 millones de euros.

Por otra parte, aparece en la última hoja del Balance Contable de 2012 “un saldo pendiente de pago a los proveedores que acumulaba un aplazamiento superior al plazo legal de pago establecido en la Ley 15/2010 de 5 de julio y que ascendía a 2.749.139’12 €”.

El análisis del comportamiento económico de la última dirección del IVAM arroja una cifra media anual de 9 millones de euros. Con crisis o sin ella la última dirección ha sido incapaz de replantear y recalibrar los objetivos de esta institución. Así, aunque los presupuestos aprobados por la Generalitat fueran de 6 millones y aunque la contabilidad del IVAM se encargara de “ventilar” la facturación más retrasada, no es difícil presagiar una deuda importante que ha sido omitida expresamente en esta curiosa convocatoria pública.

En sencillos datos, el IVAM, ha reducido en los últimos doce años a casi la mitad su espacio expositivo. Sus presupuestos y plantilla no han reflejado dicha reducción sino que prácticamente han sido doblados.

Además, acumula una deuda de casi 3 millones de euros para el año 2012. No han sido publicados los datos de 2013 aunque siempre suelen estar disponibles a finales de junio. Ha pagado el proyecto de ejecución de una ampliación que debiera ajustarse a los precios actuales y busca dirección…

Miembros del jurado para seleccionar al nuevo director/a del IVAM.

Miembros del jurado para seleccionar al nuevo director/a del IVAM.

Eva Caro

«Las universidades privadas, ¿en qué ranking están?»

Ester Alba Pagán (Valencia, 1974) es, desde marzo de 2012, decana de la Facultat de Geografia i Història de la Universitat de València. Su nombre saltó a los medios de comunicación en junio de 2013 a causa de su incorporación al Consejo Rector del IVAM, en representación de la Universitat de València en ese órgano. Su perfil independiente y progresista la convierten en un “perro verde” en el Consejo Rector de un Institut Valencià d’Art Modern que nunca estuvo tan politizado como ahora, ni atesoró tanto descrédito.

En una intensa entrevista/conversación, que publicamos en tres partes,  da un repaso crítico a la situación de la educación pública, el talento de tantos que se ven forzados a emigrar, las nuevas dinámicas en los estudios de historia del arte, el estado en el que se encuentra el IVAM, el descabezamiento del Museo de Bellas Artes de Valencia y la necesidad de aplicar modelos de transparencia y concurrencia pública frente a las habituales designaciones “a dedo” para acceder a los entornos profesionales de la cultura.

En esta primera parte, abordamos con Ester Alba su campo de trabajo más directo, el de la educación y la universidad. Desde su experiencia docente, pero también desde su responsabilidad institucional, nos indica la repercusión fatal que algunas políticas educativas y económicas del Gobierno español y de la Generalitat Valenciana están teniendo en la práctica, así como su preocupación por el futuro de los estudiantes y los peligros que amenazan la autonomía universitaria y su modelo de gobernanza.

 

La educación y la cultura no aparecen como asuntos prioritarios en la agenda política, ¿en qué dirección crees que van las decisiones del gobierno valenciano y en qué medida afectan al sistema educativo? 

Soy madre de dos niños pequeños y por decisión consciente y coherente estudian en un colegio público, creo que es importante no sólo defender la educación pública, de calidad, desde la teoría sino también desde la práctica. Esta postura no sólo se da como parte integrante de una sociedad que reclama el no desmantelamiento de la educación pública, sino también como profesional, como docente comprometida desde mi puesto laboral con la docencia universitaria, pública y de calidad. Al respecto, me siento orgullosa de ser una persona que  trabaja en educación pública. Al margen de ciertos indicadores, siempre utilizados en provecho de quien los publicita y mostrando un talante de autocrítica y capacidad de mejora,  considero que los mejores profesionales, sin duda, trabajan en la educación pública. Y, ¿cuál es la base de este argumento? Pues lo es la garantía que nos proporciona el actual sistema de acceso al puesto de profesor en la educación primaria, secundaria o superior en el sistema educativo público español. Un sistema basado en un concurso público que garantiza, en un alto porcentaje, la igualdad de oportunidades.

Es decir, en la actualidad no se accede a trabajar en un colegio, en un instituto o en una universidad del sistema público porque uno o una sea más amigo, más conocido o caiga mejor o peor a determinadas personas; sino porque ha superado un concurso de oposición, que garantiza la transparencia y permite que aquellos mejores expedientes, aquellas personas mejor preparadas, sean las que acaben trabajando como profesores en la educación pública. Yo creo que este sistema de acceso es el que garantiza que la educación pública en España haya sido una educación de calidad, y ese es el camino realmente, trabajando eso sí todos y todas al unísono para mejorar día a día.

Respecto a la universidad. A lo largo de las últimas décadas, la universidad pública ha sido un motor de cambio de nuestra sociedad, clave en la democratización del conocimiento y en la incorporación de la mujer a la esfera pública. La universidad pública ha dado respuesta a la demanda formativa de la sociedad, velando por la igualdad de oportunidades y promoviendo la movilidad social. Es mucho lo que queda por hacer, mucho lo que mejorar, sí. Pero a veces se pierde la memoria histórica y olvidamos de dónde venimos. ¿Cómo compararnos con universidades de larga tradición e historia democrática? Me parece absurdo ¿A caso nos olvidamos que hace apenas cuatro décadas que superamos el proceso de transición? Lo que no hay que olvidar es el camino que desde entonces ha recorrido la universidad pública española, con un crecimiento, consolidación y calidad internacional realmente vertiginosa. Ello no significa que no seamos conscientes de la necesidad de mejorar, de abordar los problemas de la universidad española, comenzando por el primordial: ser capaces de ofrecer una formación de calidad, rigurosa, profesional y crítica, como corresponde a la concepción de la universidad como un servicio público con una función fundamental para una sociedad democrática.

Una de las cuestiones que más me preocupa, en este sentido, es el cambio de modelo de gobernanza. Es decir, en el modelo de cómo se gestiona, cómo se dirige una universidad, un centro educativo público en general, apuntado ya en la LOMCE y para universidades en el llamado Informe de expertos solicitado por el Ministro de Cultura.  Es decir, el cómo una persona accede a los puestos de gobierno y de gestión académica. Creo que la autonomía universitaria es algo que hay que defender. La gestión de la universidad tiene que estar en manos de la propia universidad, la elección del rector o rectora debe ser democrática por parte de toda la comunidad universitaria, que sean ellos quienes decidan qué persona es la que quieren que dirija la universidad, su rumbo y la defensa de los valores universitarios, sin intervencionismos políticos.

Otro asunto que me preocupa, en relación a determinadas decisiones políticas, es el modelo en el sistema de acceso al mundo universitario. Un sistema de acceso que ha sufrido un bloqueo alarmante, a través de la imposición de la famosa “tasa de reposición”, que ha impedido la carrera académica habitual dentro de la universidad. Es decir, se han bloqueado las promociones a titular de universidad y a catedrático negando la legítima aspiración de los profesores a mejorar en su puesto docente tras pasar la exhaustiva evaluación a la que les somete una agencia independiente de evaluación de la calidad.

Pero lo más alarmante es que esto ha afectado, también, a los jóvenes profesores e investigadores: los ayudantes doctores y becarios de investigación. Una figura de profesor en formación, mileurista, que tras sus cinco años en la universidad ve como sus esperanzas de consolidarse se han evaporado. La tasa de reposición nos impide sacar concursos públicos y transparentes para su consolidación en la figura de contratado doctor o titular de universidad –que recordemos que es una oposición pública y transparente-, y asistimos al riesgo de exclusión de este profesorado que se ha formado del sistema universitario español. Un tanto sucede con los jóvenes doctorandos e investigadores postdoctorales. Jóvenes que se integran en grupos de investigación, que realizan estancias de investigación en el extranjero, en centros de investigación punteros, que formamos con nuestro dinero público, para que luego no tengan cabida dentro del sistema universitario. Creo que es algo que no nos podemos permitir: invertir en la formación de talentos y que esa inversión no se devuelva a la sociedad. La comunidad universitaria en pleno está concienciada de la necesidad de priorizar políticas universitarias conducentes a consolidar y estabilizar laboralmente a aquellos que hemos formado, el problema es concienciar a los políticos que nos gobiernan de ello. La estabilización laboral de los ayudantes doctores es una prioridad que está ya en la agenda de política de personal de esta universidad. Pero, más difícil es digerir el ver la cantidad de chicos y chicas, jóvenes promesas, que han realizado su tesis doctoral, a la que han dedicado no sólo mucho tiempo y esfuerzo sino también han invertido parte de sus economías familiares, algunos con gran dificultad, que marchan a buscarse un futuro más allá de nuestras fronteras. Estamos formando investigadores para que se vayan a fortalecer las economías de otros países, en vez de fortalecer nuestra economía, nuestra cultura, nuestro pensamiento, nuestro avance social… Todo ello agravado por una circunstancia añadida en el caso de la Universitat de València: la media de edad elevada de su plantilla. Esto puede generar un grave problema futuro no sólo desde el punto de vista científico, al no renovar equipos de investigación, sino también desde el aporte al trabajo diario de la ilusión, las ganas de trabajar y de hacer las cosas bien, de refrescar, en definitiva, el mundo universitario. Si no somos capaces, ahora mismo, de insertarlos dentro del mundo universitario, éste será uno de nuestros peores fracasos.

Además, el sistema de acceso no solamente está bloqueado, sino que también se quiere cambiar el sistema de contratación, a tenor de las opiniones vertidas por el informe de expertos, a través de un sistema “liberal”, competitivo, lo que significaría una contratación directa, “a dedo” o en base a determinadas cuestiones, ello no deja de suscitar ciertos interrogantes. Existe una cierta hipocresía y demagogia en argumentos que atacan a la universidad por endogámica. Es cierto que hay mucho que mejorar y avanzar en ese sentido, pero siendo transparentes. La pregunta es ¿con contrataciones “a dedo” se lucha contra la endogamia?, ¿o es todo lo contrario? Una reflexión que a mí me gustaría “hacer en voz alta”, porque, quiero decir que aquí se utilizan determinados términos de una manera muy demagógica, y luego la realidad de las alternativas que se plantean, parece que conducen, precisamente, a otro camino, que no es el que se pretende mejorar. Es bastante curioso. Por otro lado, la finalidad de esta nueva modalidad de contrato es poder insertar a los mejores expertos internacionales en nuestras universidades y eso mientras estamos expulsando del sistema universitario español a los que nosotros formamos y condenándolos a un futuro incierto.

Desde tu posición al frente de la Facultat de Geografia i Història de la Universitat de València, ¿qué perspectiva de futuro ves a los estudiantes en estas materias y qué acciones llevarías a cabo en materia de política educativa y laboral si tuvieras la capacidad para ello?

Todos los años la Facultat organiza varias actividades dirigidas a la orientación de los/las estudiantes que se incorporan a la universidad. Una serie de acciones que van dirigidas a los estudiantes de bachillerato, en ese crucial periodo de transición o de inserción en el mundo de la universidad, que es un mundo desconocido y nuevo para ellos. Actividades, como el programa Conèixer, que es una especie de “puertas abiertas” para que los estudiantes de secundaria entren, conozcan la universidad, conozcan la facultad y qué estudios de grado, máster y doctorado ofertamos. Esta facultad es conocida como la Facultat de Geografia i Història, pero aquí tenemos cuatro títulos de grado: Geografía y Medio Ambiente, Historia, Historia del Arte, e Información y Documentación, que se dedica al tema de la archivística, bibliotecas, documentación y gestión de archivos en general, tanto de la empresa pública como de la privada, archivos sanitarios de hospitales, y que es una carrera muy interesante y con una gran inserción laboral. Pero además tenemos una decena de másteres oficiales. En arte y patrimonio cultural como  el Máster en Historia del Arte y Cultura Visual, o el  Máster en Patrimonio Cultural: identificación, análisis y gestión; en historia como el Máster en Historia Contemporánea, Máster en Historia e Identidades Hispánicas en el Mediterráneo Occidental (siglos XV-XIX), Máster en Historia de la Formación del Mundo Occidental (Antigua, medieval y Moderna) y el Máster en Arqueología; así como másteres en geografía y desarrollo local: Máster en Técnicas para la gestión del Medio Ambiente y del Territorio, Máster en Gestión y Promoción del Desarrollo Local, Máster en Cooperación al Desarrollo y el Máster en Gestión de Recursos Hídricos.

Realmente, se ha realizado un gran esfuerzo por parte de esta Facultad, entendida tradicionalmente como una facultad de letras, por conseguir que una amplia oferta de especialización, pero sobre todo mirando a una profesionalización del estudiante al servicio de la sociedad. Esto no significa una mercantilización de la universidad, ni la incorporación de la empresa dentro del mundo de la universidad, no confundamos, lo que estamos es preparando a nuestros estudiantes a través de materias que tienen que ver con el mundo de la profesión y de la investigación. De hecho, carreras como Historia del Arte se han preocupado por asignaturas que normalmente no habían tenido hasta ahora cabida dentro de estos estudios, como pueden ser la museología, la museografía, la gestión del patrimonio cultural, etc., se trabaja mucho la crítica de arte, y estamos trabajando en proporcionar estudios de expertización a través del nuevo Laboratorio de Historia del Arte. Yo creo que ese enriquecimiento es importante, hay que abrirse a otras disciplinas, el contacto entre universidad y sociedad es muy significativo y muy importante.

En relación a las cuestiones de política educativa, una de nuestras mayores preocupaciones es la orientación de los y las alumnos/as que acaban sus estudios universitarios. A ellos dirigimos una serie de actividades de orientación hacia el mundo de la especialización (posgrado, másteres y doctorados), el mundo de la investigación, pero también el mundo de las salidas profesionales. En estos momentos  no podemos más que ser sinceros y mostrar realmente que estamos ante un panorama de incertidumbre, “hay muchas nubes negras en el horizonte” y no se ven visos de despeje. En estas circunstancias la mejor apuesta de futuro es estar lo mejor preparados posible, la preparación, la adquisición de conocimiento, es algo que van a tener siempre. Les podrán quitar la ilusión, sus derechos sociales, cosas que hasta ahora hemos dado por seguras y hemos conocido como algo hecho y hemos descubierto que no era así, pero el conocimiento, el saber, el pensamiento crítico, la formación de calidad los van a acompañar siempre y van a formar parte de lo que ellos son como seres humanos pero también de lo que ellos pueden aportar a la sociedad como universitarios, esa sociedad del conocimiento tan ansiada, siempre en boca de todos, pero que realmente no se apuesta por ella. Si conseguimos que salgan bien preparados, no sé si encontrarán trabajo en este país, pero al menos espero que en algún lugar se valore esa preparación.

En materia de política educativa yo creo que ha sido un error muy, muy grande, la subida de las tasas universitarias, que afecta a los alumnos de grado, pero que sobre todo afecta a los alumnos de master, lo que se paga por crédito, que ronda los 40, casi 50€ por un crédito de master, es realmente un absurdo. Esto es algo que habría que replantearse, el precio de los postgrados, de los másteres en la universidad pública, para hacer más accesible a toda la comunidad universitaria los estudio de especialización. Porque el grado, son grados generalistas evidentemente, pero si lo que requerimos es que de la universidad salgan bien preparados para una respuesta a la sociedad no lo van a poder hacer si no acceden a un master. Y esa vía en muchas ocasiones la estamos cortando para aquellos estudiantes con menos recursos u obligándolos a cursar másteres en otros países europeos donde son mucho más baratos.

La universidad debe realizar y exigir un cambio en la política del gobierno por la reducción de las tasas universitarias. Dentro de las políticas propias, la Universitat de València ha realizado una apuesta muy fuerte con la convocatoria de becas propias, cuyo presupuesto ha cuadruplicado, con el fin de que ningún alumno/a quede fuera del sistema universitario por motivos económicos. Y esto es un contexto presupuestario difícil y complicado; de verdadera asfixia económica. La Universitat de València padece una cierta insuficiencia económica y financiera no provocada por ella. Desde que estoy en el gobierno de la Facultat primero como vicedecana y ahora como decana he visto como el presupuesto se reducía cada año alrededor de un 10% y hemos hecho política económica de austeridad. Esta insuficiencia económica ha venido provocada por  los recortes reales aplicados al presupuesto universitario, como se ha aplicado recortes en educación no universitaria, en sanidad y en política social. Hoy las universidades se encuentran con un presupuesto que se sitúa en niveles de 2004 en términos reales. El retroceso es evidente. Pero, agravando este problema, nos encontramos con el incumplimiento por parte de la Generalitat Valenciana del pago de la deuda contraída con las universidades y reconocida por la propia Generalitat. La llamada deuda histórica que en el caso de Universitat de València equivale a casi 300 millones de euros, el equivalente a toda una anualidad. Es decir, en la época de bonanza, el gobierno valenciano ya no liquidaba a las universidades el dinero comprometido, sino que parte de éste se iba acumulando en una deuda que ya ha pasado a ser histórica y cuya liquidación, pese a haber sido pactada con las universidades, se está demorando. Este importe que se debe, que podría haber laminado los efectos de los recortes, y que se corresponde con gastos ya comprometidos por las universidades y ejecutados, sigue siendo una asignatura pendiente.

No es ya que se recorte el presupuesto o que no se pague la deuda contraída. Es que cuando se comprometen fondos para la subvención ordinaria, la Generalitat suele pagar a través de mecanismos financieros que generan intereses. Las universidades públicas han ido asumiendo esos intereses, por lo que han tenido que ajustar aún más sus presupuestos. Eso sin contar con el efecto que tiene el retraso en el pago de subvenciones e importes correspondientes a fondos de investigación. Ese dinero debe ejecutarse en paralelo al proyecto, y en muchos casos no hay otra solución que adelantarlo por parte de las universidades, asumiendo de esta forma una carga en forma de intereses sobre ese capital. En resumen, el problema de las tensiones de tesorería de las universidades públicas se deriva de los retrasos en el cumplimiento de obligaciones del gobierno, con el efecto de tener que hacer un ejercicio adicional de austeridad para superar esta difícil situación.

Y, por último, en cuanto a política laboral, en los últimos años se ha realizado un notable esfuerzo por la incorporación de  prácticas externas en las carreras, que tradicionalmente era algo propio de las carreras de ciencias o tecnológicas, lo tenían bastante claro, en las carreras de humanidades nos ha costado un poquito más, pero se ha hecho un esfuerzo muy grande para que el alumno pueda acceder al mundo laboral, ya en las propias carreras. Eso sí, sin que las prácticas externas degeneren en mano de obra barata o gratis para las empresas y que con ello se eviten contratar. La práctica externa debe de tener un carácter formativo evidentemente, no se trata de que el alumno vaya a trabajar sino a formarse, y a conocer el mundo laboral: cómo funciona un museo, cuál es el organigrama de un museo, cuáles son las funciones, cómo trabaja una galería de arte, nosotros tenemos muchos convenios precisamente con las galerías de arte donde van nuestros alumnos a formarse, y yo creo que incentivar este tipo de prácticas es bastante importante. También intentamos que los profesionales se inserten en la formación universitaria organizando jornadas, seminarios con el fin de que cuenten su experiencia profesional de primera mano a los alumnos/as  y conozcan de cerca la realidad laboral, yo creo que eso es algo importante.

Ester Alba Pagán.

Ester Alba Pagán.

Las entidades bancarias están buscando nuevas fuentes de beneficios que puedan sustituir el negocio de las hipotecas y parece que han fijado su atención en la sanidad y en la educación. ¿Qué opinión tienes de la línea privatizadora que está impulsando el Gobierno de España en esos sectores? 

Nuestra respuesta ahí es contundente, hay aspectos donde lo privado no cabe, hay determinados derechos que todos tenemos como ciudadanos, uno es la sanidad, otro es la educación y la cultura, habría otros derechos de los que podríamos hablar, pero estos yo creo que son los fundamentales, es una cuestión de pacto de estado. Hay cosas que son intocables, inviolables. Tanto la sanidad como la educación deben ser públicas, y no pueden ser entendidas nunca como un negocio, es decir, ¿la sanidad y la educación tiene que ser rentables económicamente?, y más cuando en este país en muchas ocasiones la rentabilidad económica se entiende desde unas miras de enriquecimiento inmediato, cortoplacista. La sanidad y la educación son rentables, y lo son como apuesta de futuro, a largo plazo, pues revierten en una sociedad bien preparada, una sociedad que tiene un bienestar social, así se enriquece.  A mí me asustan mucho los cambios legislativos, no por el hecho de que haya un cambio, sino por el número elevado de ellos ¿cuántos cambios legislativos ha tenido la educación desde la transición? Esto es absurdo. Cada vez que accede un partido distinto al gobierno se vuelve a cambiar ley, y se vuelve a reformar, un parche tras otro. Esto es una cuestión de estado, debemos de tenerlo claro. La educación es una cuestión de consenso entre todos, y de construir una educación que ha de ser pública, accesible a todos y que sobre todo garantice la igualdad de oportunidades; es un derecho constitucional ¿si no de qué estamos hablando? Yo creo que en ese sentido vamos un poco a la deriva, tengo esa impresión. No sé si naufragaremos en algún momento o ya lo estamos haciendo.

En el sector profesional del arte contemporáneo en Valencia se ve con extrañeza la escasez de docencia en materia del arte de las últimas décadas. ¿A qué se debe?

Sí que es cierto, porque es algo que yo he comprobado como alumna de Historia del Arte en esta Facultad.  Si echamos la mirada hacia atrás, de manera tradicional, los estudios de arte propugnados por los departamentos de la universidad española, con algunas salvedades como Barcelona, se mantenía un planteamiento excesivamente tradicional. Aquello de que “después de Goya no había arte”, significaba una especie de freno a partir del siglo XIX. Pero, sin embargo, esto ya no es así, precisamente la reforma universitaria sirvió al departamento de Historia del Arte de la Universitat de València para reflexionar sobre estos vacíos. En el Consejo de departamento de Historia del Arte, el órgano de gestión más importante del departamento, de manera democrática se discutió la elaboración de los nuevos planes de estudio y se hizo un gran esfuerzo por insertar, no solo esas asignaturas profesionales que comentábamos antes, sino también asignaturas que tuviesen que ver con el arte contemporáneo y las manifestaciones artísticas más actuales. Lo que sucedía con aquellas asignaturas de Arte contemporáneo anuales de la antigua licenciatura es que el profesor empezaba por la Ilustración, Revolución Francesa, Neoclasicismo, Romanticismo, Impresionismo, Vanguardias, pero no se llegaba nunca al final del temario, el problema es que lo último siempre quedaba por dar, precisamente aquello relacionado con el arte actual. Detectado ese problema, con la reforma de los planes de estudio se sacaron esos bloques temáticos del final y se crearon asignaturas nuevas, concretamente asignaturas que tienen que ver con las últimas tendencias, con el llamado arte actual, y con la cultura visual: dedicada a la fotografía, dedicado al cine, además hemos tenido excelentes profesores como Pilar Pedraza, yo creo que una de las profesoras más queridas de nuestro departamento, como también nuestros profesores valiosísimos en el mundo de la historia del cine. Esto ha revolucionado nuestros estudios, de hecho el máster en Historia del arte y cultura visual muestra el esfuerzo por insertar todo lo que tiene que ver con el mundo contemporáneo, con el mundo del arte actual, de las nuevas expresiones artísticas, el mundo del género también, la importancia de la mujer artista, que ha sido muy denostado a lo largo de la historia, etc. Es un master, que además es de los pocos que a nivel nacional ha alcanzado la Mención de Calidad, y que deriva en un Doctorado de excelencia. El cambio ha sido fundamental, ¿sabes dónde más lo notamos? En el trabajo final de master, y en las tesis doctorales en donde el porcentaje de estudios de investigación se dirigen al mundo del arte contemporáneo, al mundo del mass media, al mundo de la cultura visual, del cine, del cómic, les interesa muchísimo el arte actual, el arte con el que ellos se identifican, se relacionan. Pero esa mirada más tradicional de la Historia del Arte, que mira y analiza el pasado, también tiene que existir. Hemos pasado de un extremo al otro lado. Debemos recuperar el entusiasmo por el arte clásico, el arte medieval, el barroco, pues están perdiendo interés en la formación de nuevos investigadores, que están más entusiasmados por estas nuevas tendencias.

Sin embargo, los alumnos de grado, porque no todo el mundo se puede permitir hacer un máster, perciben esa falta de docencia en la materia, y cuando hacen trabajos de fin de grado, perciben por parte de cierto profesorado cierto desprecio hacia lo contemporáneo y una infravaloración por los trabajos realizados sobre esas materias.

Puede ser, mi visión es distinta, yo soy profesora de arte contemporáneo, por lo que no voy a denostar precisamente lo que explico, lo que trabajo, y lo que investigo, de hecho mis proyectos de investigación en la actualidad están relacionados con el tema del arte, mujer, arte contemporáneo, y todo lo que significa una revisión del arte producido por mujeres en el arte actual. Desconozco si compañeros míos, dedicados a otros ámbitos artísticos, o a otra manera más tradicional de entender el mundo del arte, pueden ver con otros ojos el arte contemporáneo, o el Arte Actual, el arte del presente. Es cierto que de manera tradicional se ha dado una cierta confrontación en la manera de ver y entender la historia del arte. Una confrontación que tiene una tradición muy larga, entre el hecho de “yo soy un historiador del arte”, soy historiador, y por tanto, mi visión del arte no solo tiene que ver con el análisis de la imagen, con la percepción del objeto artístico, con su contextualización histórica, etc. sino con la documentación de primera mano, utilizando fuentes primarias, visitando el archivo, descubriendo documentos que nos permita una relectura de las cuestiones artísticas que se tratan desde un punto de vista de etapa o de periodo histórico en relación al arte. Y que consideran, y así en muchas ocasiones ha sucedido y ha pasado, que el arte más actual o el arte contemporáneo, cuando uno entra a investigar esa parcela temporal concreta está haciendo más crítica de arte que historia, pero no es cierto. Es decir, la única diferencia es lo temporal, entre un pasado remoto o un presente que ya comienza a ser pasado también. De ahí que en el máster tratemos ambos aspectos: la historia del arte y la cultura visual en dos itinerarios diferenciados, para recoger ambas visiones.

Lo difícil de trabajar arte actual es encontrar la distancia temporal necesaria, ese poso histórico que necesita el arte. Así como dirimir algunas cuestiones que, por otra parte comienzan a ser tradicionales: ¿qué es verdaderamente el arte? o ¿qué artistas son los merecedores de formar parte de la historia del arte en mayúsculas?, porque no todos pueden entrar, y nos falta una perspectiva evidentemente temporal o histórica para ello, pero también todos sabemos que el arte se revisa continuamente, que incluso la apreciación sobre determinados artistas o sobre determinados movimientos artísticos, cambia, evoluciona y lo que en un momento determinado se apreciaba ya no se aprecia. La consideración de lo artístico es mutable evidentemente, porque es tan mutable como nuestro pensamiento, el arte forma parte de nuestra concepción del mundo, de manera global, desde el punto de vista de nuestro pensamiento y nuestra relación con la sociedad. Estamos en la efeméride del Greco, un artista que ha gozado de una escasísima fortuna artística a lo largo de la historia, pero hoy nadie duda de su valía y excepcionalidad. Aunque dentro de la profesión de la historia del arte hay quien mantiene una visión más tradicional del arte, también es cierto que este departamento, en los últimos años, se ha nutrido de jóvenes profesores con ideas nuevas que se han formado en Nueva York, en París, en Italia y que nos hemos movido para conocer nuevas tendencias en el mundo de la historia del arte. La historia del arte ya no es esto de la estampita de las vírgenes, hemos cambiado un poco. En cualquier caso, nosotros proporcionamos herramientas para que el alumno se interese en profundizar en procesos de creación de distintas épocas. Y el arte actual, ciertamente, constituye uno de los aspectos que despierta más admiración, interés e inquietud.

¿Qué ambiente se respira entre el profesorado y los alumnos de la facultad ante el precipicio social que muestra la realidad?

Los alumnos en la actualidad están muy comprometidos y a mí esto es algo que me gusta mucho, me siento muy orgullosa de los estudiantes de esta facultad. Cuando empezaba a estudiar en la facultad y cuando comencé a dar las primeras clases con la beca de investigación, siempre escuchabas aquello de que los alumnos “ni sienten, ni padecen”; es decir que parecía que nada les interesaba, no participaban en las clases, eran muy apáticos, parecía que nada les preocupaba. Mi sorpresa fue descubrir que aunque parecían dormidos no lo estaban realmente. Hubo un curso excepcional, los profesores les llamamos la “generación de los valientes”, aquellos que lucharon y se manifestaron por la continuidad y la autonomía de la disciplina de la Historia del Arte.

En la actualidad, como resultado de la difícil situación actual el cambio es más visible: los alumnos son participativos, comprometidos, están llenos de ilusión, de luchar por lo que ellos consideran que son sus derechos, pero además están muy próximos a los problemas sociales y son solidarios con los más desfavorecidos. Nuestros alumnos concretamente, han hecho algunas acciones muy interesantes como las jornadas de un libro por un kilo de comida, preocupándose por sus compañeros más desfavorecidos, hacen piña y se mueven mucho desde ese punto de vista. Están muy activos, tanto en lo social como en lo ideológico podíamos decir, sobre todo defendiendo la universidad pública, la universidad en que se están formando y que aprecian.  Y la aprecian y estiman porque la Universitat de València es la UNIVERSIDAD, con mayúsculas, es la universidad de todos los valencianos. Es la universidad más antigua, no nos olvidemos de que la Universitat tiene más de 500 años, y forma parte de nuestro  patrimonio cultural, de nuestra historia como pueblo. La tenemos que defender también desde ese punto de vista, de lo que es y lo que significa en la sociedad actual como elementos histórico y cultural, que ha formado parte de nuestro pasado, nuestro presente y que ha de formar parte de nuestro futuro, es un legado del que no podemos prescindir. También la universidad es un referente para la sociedad valenciana. Es una institución respetada y respetable. Es un lugar de conocimiento y del saber. Independiente de los poderes políticos y de los avatares partidistas.

Respecto al profesorado la cosa es un poco más complicada. Muchos se han jubilado en los últimos años con una sensación agridulce, con la impresión de que ya no pueden más, que se les agota la energía de luchar y de ver como esto está en peligro, y un poco se han ido con esa zozobra de qué es lo que pasará. A ello, se ha unido el cambio de la dedicación docente del profesorado, es decir, si tú investigas mucho estás a 16 créditos, si eres joven y estás iniciando tu carrera te ponemos a 24, pero si creemos que no investigas lo suficiente te ponemos a 32 créditos, con lo que el profesor entra en un bucle interminable de clases que le impiden investigar y del que es difícil salir. Esto ha creado un conflicto, incluso ha dividido y enfrentado la posición del profesorado. La investigación forma parte de nuestra profesión, es un tercio de nuestra dedicación, nosotros somos personal docente e investigador, somos profesores y somos investigadores. Pero la manera en la que se mide la investigación es quizás lo inadecuado, pues se aplican a la producción científica de Humanidades o Ciencias Sociales criterios propios de las Ciencias Experimentales, bajo unos criterios determinados de calidad-impacto, que son muy discutibles, y son discutibles porque no todas las áreas, ni la calidad ni los impactos científicos se miden de la misma manera. La universidad no es homogénea y, consecuentemente, no se pueden aplicar las mismas condiciones ante situaciones distintas y diferenciadas.

Esta manera de medir la investigación es propia de sistemas “liberales” del mundo anglosajón, no se trata de evaluar la calidad, novedad e interés del texto publicado, sino de en qué revista o editorial lo has publicado (lo que se decide con criterios un tanto competitivos: medir y no evaluar). Esto sorprende y más cuando en investigación de historia, lo que tiene sentido es investigar la historia del lugar, del locus, la historia está ligada al territorio, a la sociedad, así lo defiende incluso organismos de carácter internacional como la UNESCO y el ICOM que plantean el estudio y la defensa del Patrimonio desde conceptos nuevos como el Heritge Place, es decir el patrimonio ligado a su lugar. En muchas ocasiones esta perversión de quién es considerado o  no “investigador” de acuerdo a estos parámetros mercantilistas ha creado una ruptura muy fuerte en el mundo universitario, que es algo que preocupa, y más cuando, lo que tenemos que hacer es “ir todos de la mano”, cohesionados con una actitud firme y conjunta frente a quienes intentan socavar la autonomía universitaria, con ese tipo de reformas internas.

A todo esto se le añade aquellas críticas que alzan su voz ante la presencia de las universidades españolas en los rankings. Y esto enlaza con la preocupación ante la situación financiera de todas las universidades públicas, por ese precipicio económico al que estamos siendo sometidos. Cuando se escucha aquello de que las universidades públicas no están en los rankings … bueno, no estamos en los rankings y ¿dónde están las privadas? ¿En qué ranking están? No se les espera siquiera… me llama muchísimo la atención. Y cuando uno observa qué universidades son las que están ocupando los primeros lugares en los rankings científicos, evidentemente son las universidades que tienen un mayor presupuesto, tienen suficiencia económica y pertenecen a países democráticos que creen, apoyan y sostienen sus universidades a las que dedican el 3% de su producto interior bruto, mientras nosotros estamos en el 1’33% PIB, creo recordar.  Universidades, además, que tienen y que gozan de una gran autonomía universitaria. Es que esto nadie lo cuenta, es decir, no están arriba porque sí, sino porque cuentan con un sistema que permite su crecimiento como universidad desde el punto de vista docente y científico. Son cuestiones que debíamos tener claras. El problema de la universidad es que la sociedad no es consciente de todas estas cuestiones, nos falta hacernos visibles y comunicar nuestros problemas.
(Transcripción: Ana Flores Díaz)

José Luis Pérez Pont

En la segunda parte de esta entrevista, Ester Alba aborda su actual relación con el IVAM, como miembro de su Consejo Rector, y expone la necesidad de que los museos cuenten con una dirección científica, a la que se acceda mediante un proceso transparente de concurso público, para garantizar la idoneidad profesional del perfil de los candidatos, “como en el resto del mundo civilizado”. LEER MÁS…

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Ester Alba Pagán. Foto: Adela Talavera

Ester Alba Pagán. Foto: Adela Talavera

Lo elemental del detective Mario Rabasco

Espacios contingentes, de Mario Rabasco
La Nau de la Universitat de València
C / Universidad, 2. Valencia
Hasta el 27 de abril

“Actúo en cierta forma como un policía”. Y, para ello, Mario Rabasco se sirve de la fotografía documental. Tirando de esos dos hilos, la acción detectivesca y la herramienta fotográfica, encontramos en la obra de Rabasco una sugerente visión de lo que puede dar de sí el solapamiento entre ciencia y arte en el marco de la sociedad contemporánea. Por un lado, la más estricta racionalidad; meticulosa, fría, ordenada. Por el otro, la paradójica revelación de cierto misterio, precisamente allí donde la ausencia de figuras parece dejar un halo fantasmal de profundas resonancias líricas.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Diríase, siguiendo el enunciado de uno de los más famosos detectives de la literatura universal, que Rabasco parte de lo elemental para dejar rienda suelta a la imaginación. Y, como Sherlock Holmes, su obsesiva actividad detectivesca viene acompañada de cierto correlato melancólico. He ahí las dos caras, sin duda ejemplares, de nuestra modernidad: la racionalista, sustentada en la eficacia tecnológica, y la romántica, en tanto subjetividad que tiende a salirse del estrecho marco de las leyes empíricas. Los Espacios contingentes de Mario Rabasco, que La Nau acoge, son una brillante muestra de esa doble faz: transparente y opaca.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València

“Trato de buscar la sustancia de cada espacio y congelarlo mediante la fotografía”. E inmediatamente después, que esos espacios “tengan trascendencia”. Para lograr esa comunión entre la imagen documental y la imagen diríamos mística, Rabasco se planta en los espacios a fotografiar y, como un sabueso, olisquea el lugar con el fin de encontrar su alma. ¿El resultado? Unas imágenes frontales, sinónimo de “honestidad”, y “muy geométricas, con mucha claridad”. En resumen, una serie de espacios “de ceremonia y sacrificio”, en lugares “profanos”.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau.

Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, echó mano de la fenomenología para explicar el modus operandi de Mario Rabasco: “Va quitando capas para encontrar la sustancia”. Funcionando, para ello, “como una especie de danzante”. Rabasco lo dijo con otra palabras: “Yo transito por los espacios y durante ese tránsito dejo que sea mi memoria la que trabaje”. Y agregó: “Intento ser sintético, incluso descaradamente super sintético”. Plantado en mitad de esos espacios vacíos, hasta un total de 43 pertenecientes a distintas facultades de la Universitat de València, dependencias rectorales o laboratorios, Rabasco corre el riesgo de perderse por amor a esos lugares que tanto le encandilan.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau.

“No necesito que haya nadie”. Es más: “Necesito que sea la ausencia la que señale y explique estos espacios”. Por eso el artista habla de “autoría compartida”, que se manifiesta “a través de lo que otros han dejado allí”. Pep Benlloch, comisario de la exposición Espacios contingentes. Estudio visual de la Universitat de València, amplió esa importancia de lo ausente: “Si hubiera personas sería redundante, porque esos lugares vacíos remiten precisamente a la actividad humana”. Es la huella o el rastro dejado por esa actividad, lo que provoca el misterio que anida en las fotografías de Mario Rabasco.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau.

De nuevo la tecnología, la fría captura que se extiende durante horas, conviviendo con la acerada mirada, inquisitiva, obsesiva, magnetizada por el lugar. En ocasiones sale a colación el nombre de David Lynch, maestro de los espacios siniestros. Pero también, quizás más pertinente, el de David Cronenberg, éste sí más interesado en captar los misterios que se esconden bajo la escalofriante transparencia tecnológica. Mario Rabasco, en cualquiera de los casos, sigue la estela de su propia intuición recorriendo espacios “muy familiares” para él. Tan familiares como extrañamente habitados por seres ausentes. A veces, diríamos, que hasta se oyen voces.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres