“La corrupción valenciana proviene del franquismo”

València sic transit, de Francesc Bayarri
Companyia Austrohungaresa de Vapors

La ciudad de Valencia es escenario de un juicio sumarísimo a la Transición española en la última novela del periodista y escritor, Frances Bayarri, ‘València sic transit’, presentada el jueves 7 de abril en la Fábrica de Hielo, que inaugura un nuevo sello editorial Companyia Austrohungaresa de Vapors. El relato repasa cuatro décadas de historia desde el crepúsculo del franquismo a la celebración de la Copa América y mezcla personajes reales con otros imaginarios. “No es una novela política, sino una narración sobre la inconsistencia de una vida humana y la perplejidad ante los movimientos de la Historia”, dice Bayarri. “Sus principales personajes son a menudo ridículos, casi siempre alcohólicos, a veces drogadictos, y en ocasiones suicidas. Una galería de caracteres donde se puede reconocer la caricatura de una generación”.

Francesc Bayarri (Almàssera, 1961) es autor de las novelas ‘L’avió del migdia’, premio Valencia de Literatura 2001; ‘Febrer’ (2004); ‘Cita en Sarajevo’, premio de los Escritores Valencianos de 2007. Ha participado en los libros colectivos ‘Nosaltres, exvalencians y País Valencià’, segle XXI. Actualmente es jefe del Gabinete de Prensa de la Universitat de València. Antes de incorporarse a la Universitat, en 1996, trabajó como periodista en varios medios.

Cubierta del libro 'València sic Transit', de Francesc Bayarri.

Cubierta del libro ‘València sic transit’, de Francesc Bayarri.

Se han vertido un sinfín de opiniones sobre la Transición tanto a favor como en contra. ¿Cuál es su ‘juicio sumarísimo’ a este proceso?

Creo que hay dos grupos de opiniones. Las generadas desde el poder, que siguen el mismo patrón: período modélico, reconciliación, superación de las dos Españas… Y un segundo grupo crítico con esta visión. En mi opinión, la Transición fue una gran decepción, que sólo se puede explicar por el miedo de todos y por la ausencia de cultura democrática después de cuarenta años de devastación.

¿Se identifica plenamente con la voz del narrador de la novela?

La novela está narrada en primera persona. Ese protagonista comparte con el autor el tiempo biológico y casi todos los escenarios, además del conocimiento personal de algunos personajes, que son reales en muchos casos. Pero la visión del mundo va divergiendo al compás del avance de la historia, entre el narrador y el autor. En el período de la infancia del protagonista existe una mayor carga autobiográfica, pero la realidad se va diluyendo con el paso de los años.

¿Qué rasgos definen la generación que describe en su libro?

Es una generación marcada por una ausencia de cultura democrática, que no se puede compensar de la noche a la mañana, pero con unas esperanzas, quizá excesivas, en la democracia. Una generación tremendamente politizada, a la que el desencanto por los sueños rotos marcó para siempre. También una generación que abrió los ojos al mundo, a la sexualidad, justo en el momento que caía la dictadura y comenzaba el nuevo tiempo.

En la novela aparecen personajes históricos como Vicent Ventura o Joan Monleón. ¿Por qué esos y no otros?

Son personajes con los que he coincidido realmente. Ventura era cliente de la imprenta de mi padre, por ejemplo. Y luego coincidimos en algunas iniciativas. Monleón presentaba un espacio Radio Cadena en los años ochenta, la misma radio donde yo hacía un programa de 6 a 8 de la mañana. Aparecen muchos más personajes reales, como Toni Mestre, Rosa Solbes, J.J. Pérez Benlloch, Maria Beneyto, Juli Esteve, Ferran Belda…, mezclados con otros de ficción, que son los verdaderos protagonistas.

Francesc Bayarri. Imagen cortesía del autor.

Francesc Bayarri. Imagen cortesía del autor.

Gregorio Morán dice que la raíz de la corrupción de los políticos valencianos está en la época de Zaplana. “Hemos venido a forrarnos”, dixit. ¿Está de acuerdo con su juicio o discrepa?

La corrupción valenciana proviene del franquismo. Antes también existía, por supuesto, pero el franquismo, que fue una dictadura sanguinaria en los primeros años, se acabó convirtiendo al final en una simple cloaca de corrupción. Como la Transición no limpió a fondo los resortes del franquismo, muchas prácticas han continuado activas. Todo esto unido a la falta de cultura democrática que deja indefensos a los ciudadanos por el mal funcionamiento de los controles y las garantías exigibles a una democracia consolidada. Sin que yo quiera restar a Zaplana y a los suyos su contribución al despropósito.

Sic gloria. ¿Qué glorias y miserias ha generado esta Comunidad en los últimos años?

Contrariamente a la idea según la cual los valencianos somos más corruptos que nadie, yo creo que tampoco en esto destacamos. Aquí, unos corruptos contaban 12.000 euros en un coche con una vaca por testigo, cuando un solo hijo de Pujol desvió cientos de millones. Si algún día se conociera el origen geográfico del dinero escondido en paraísos fiscales, los valencianos, para desilusión de aquellos que dicen que somos los mejores en todo, quedaríamos en posiciones muy modestas. Una cosa es que aquí los corruptos sean muy brutos, y otra cosa es que exista mayor corrupción per cápita.

¿Qué opina del presente impasse político?

Prefiero no tener gobierno a tener un mal gobierno. A pesar de las presiones de los medios, de las empresas del Ibex, de los mercaderes internacionales, de los cocineros de encuestas… el país no va peor que cuando gobernaba Rajoy con mayoría absoluta, o Rita Barberá, o Carlos Fabra o Rafael Blasco. Otra cosa es que la situación no deba eternizarse. Confío en el sentido común de la izquierda para poder llegar a un acuerdo de mínimos, insatisfactorio para todos, pero que regenere la atmósfera de este país.

Háblenos de la nueva editorial, la Companyia Austrohongaresa de Vapors.

Se trata de una editorial muy pequeña, de carácter familiar que dirige mi hija Anna. Sólo pretendemos publicar cinco o seis títulos al año, de diferentes géneros, con preferencia por temas de memoria histórica.

Francesc Bayarri. Imagen cortesía del autor.

Francesc Bayarri. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

“La ciencia ficción es más difícil que la fantasía”

Sindbad en el País del Sueño
Juan Miguel Aguilera
Editorial Fantascy
De venta en liberías

Juan Miguel Aguilera (Valencia, 1960) estudió diseño industrial, pero su vocación es la de diseñar historias en mundos paralelos, tanto en el ámbito de la ciencia ficción hard como de la fantasía oriental. A esta modalidad del género fantástico pertenece su última novela, Sindbad en el País del Sueño, un magnífico relato de aventuras de corte clásico, inspirado en las leyendas de Las Mil y Una Noches. Su trayectoria lo sitúa en uno de los peldaños más altos del podio de los escritores de literatura fantástica que en Valencia cuenta con dos primeras figuras: Laura Gallego, en versión juvenil, y Pilar Pedraza, en la línea gótica.

Una de las ilustraciones del libro 'Sindbad en el País del Sueño', de Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Una de las ilustraciones del libro ‘Sindbad en el País del Sueño’, de Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Aguilera escribió sus primeras obras en colaboración con Javier Redal, historias enmarcadas en la ciencia ficción dura, y ambientadas en La Saga de Akasa-Puspa, una recreación de mundos y ambientes consistente y detallista. Mundos en el abismo y sus continuaciones, Hijos de la eternidad y Mundos y demonios, combinan una trama típica de Opera Space con elementos de ciencia ficción hard. El refugio muestra una gran influencia científica en biotecnología, bioquímica, comunicación entre especies o en evolución. También ha colaborado con el conocido autor Rafael Marín Trechera y participado como guionista en la película Náufragos y en el cómic Avatar. Como ilustrador ha elaborado numerosas portadas para libros de ciencia ficción.

¿Su Sindbad tiene algo que ver con el de Las Mil y Una Noches?

He jugado con la idea de que se trata del personaje real cuya leyenda dio origen a los relatos de Las Mil y Una Noches. Para ello lo he situado en esta época, en el Bagdad del califa Harún al-Rashid, en el año 800 de nuestra era. Nunca me planteé adaptar los cuentos originales, sino crear una historia nueva con este personaje legendario. El que esté interesado en las historias de Sindbad que aparecen en Las Mil y Una Noches, podrá acceder a ellas en la traducción de Vicente Blasco Ibáñez gracias a unos códigos QR contenidos en mi libro. También he usado estos códigos, que se pueden entender como notas a pie de página, para ampliar la información histórica relacionada con la época y la ambientación de la novela.

¿El País de los Sueños y los seres que lo pueblan como djinn en sus diversas variantes están inspirados en algún relato o leyenda oriental, o son fruto de su imaginación?

Los djinn son citados muchas veces en el Corán. Es más, una de las suras está dedicada íntegramente a ellos. Por lo tanto, para un musulmán devoto los djinn existen sin ninguna duda, creen en ellos como yo creo en los maoríes aunque nunca haya visto a ninguno. Según el Corán, Alá creó a los ángeles en primer lugar, pero los hizo perfectos y sin voluntad propia. Luego se le ocurrió la idea de crear a los djinn, unas criaturas menos poderosas que los ángeles pero con libre albedrío, que decidirían por sí mismos si le eran fieles o no, y les dio la Tierra para habitarla. Por fin, Alá creo al ser humano, le dio la capacidad de decidir y también le dio la Tierra, lo que hizo inevitable el enfrentamiento entre hombres y djinn. Me parece una mitología fascinante, y aún más cuando es algo real para una parte importante de la humanidad. Organizando y dándole un poco más de coherencia a estas leyendas creé la trama fantástica de mi novela, imagino que de una forma semejante a como Tolkien utilizó las antiguas leyendas centroeuropeas como base para su Tierra Media.

Portada del libro 'Sindbad en el País del Sueño', de Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Portada del libro ‘Sindbad en el País del Sueño’, de Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

¿Cómo combina la fantasía y la realidad en cuanto a la descripción de lugares reales como Bagdag o las costas de África?

He intentado ser lo más riguroso posible con el entorno histórico, no olvidando nunca que se trata de una novela de aventuras. Es divertido pensar que algún detalle histórico le parecerá increíble a más de uno. Por ejemplo, el personaje de Yahiz es real; escribió el Libro de los Animales del que se habla en la novela, un claro precedente a la teoría de la evolución de Darwin. La embajada de Carlomagno es real y sucedió en esa época. Carlomagno, al hostigar a los rebeldes de al-Ándalus desde el norte, se convirtió en un inesperado aliado del califa Harún al-Rashid. Mi objetivo de mezclar datos reales con fantasía es suspender la incredulidad del lector, facilitarle que se sumerja en la historia, que crea que está leyendo algo real y que así disfrute más con la novela. Es como hacer un truco de magia: es una ilusión pero parece verdad.

¿Cómo se inserta este libro en el conjunto de tu obra?

Suelo decir que soy aficionado a la ciencia ficción pero no tanto a la fantasía. Sin embargo hay un tipo de fantasía que siempre me ha fascinado y es la que leía de niño, la que está relacionada con el universo de Las Mil y Una Noches y con películas como El viaje fantástico de Simbad, con los maravillosos efectos de Ray Harryhausen, o El ladrón de Bagdad, la versión protagonizada por Sabú. Es decir: Bagdad, las aventuras de navegantes en océano Índico, los comerciantes que regatean en un mercado por el valor de unas perlas, los genios (o djinn) saliendo de una lámpara, los animales gigantescos y fabulosos como el ave Roc, los desiertos misteriosos, las noches árabes, las junglas impenetrables… Ese era el mundo de fantasía de las novelas con las que crecí y todo eso está en Sindbad en el País del Sueño. Descubrí a Tolkien mucho más tarde y aunque también me gusta no puede emocionarme igual.

Varias veces ha escrito a cuatro manos con otro autor. ¿Qué sistema utilizasen estos casos?

Es difícil. Para empezar necesitas trabajar con alguien con quien ya exista un respeto mutuo, una admiración por la obra del otro, sólo así es posible confiarse tanto como para ceder parte de tu autonomía como autor. Después de eso, lo mejor es seguir un esquema muy detallado, no puedes empezar sin tenerlo todo claro de antemano. Aun así he tenido varios fracasos, novelas que he empezado con algún compañero y que no he llegado a terminar. Pero cuando sale bien, te sientes arrastrado por una especie de sinergia que hace que todo el esfuerzo valga la pena.

Una de las ilustraciones del libro 'Sindbad en el País del Sueño', de Juan Miguel Aguilerea. Imagen cortesía del autor.

Una de las ilustraciones del libro ‘Sindbad en el País del Sueño’, de Juan Miguel Aguilerea. Imagen cortesía del autor.

¿La ciencia ficción es en su opinión un apartado dentro del género fantástico o algo autónomo? Lo fantástico arrasa, sin embargo la ciencia ficción parece en punto muerto.  ¿Qué opina al respecto?

Creo que son géneros diferentes y tienen historias diferentes. La fantasía existe desde hace mucho, las novelas de caballería que leía don Quijote eran novelas de fantasía no muy diferentes a las actuales. La ciencia ficción es hija de la revolución industrial y la primera novela que podemos considerar como tal es el Frankenstein de Mary Shelley. Creo que la ciencia ficción es un género más difícil, mucha gente piensa en la saga de Star Wars cuando se habla de ciencia ficción, pero estas películas están más cerca de la fantasía que de la ciencia ficción. Blade Runner es un buen ejemplo de película de ciencia ficción, es más difícil, responde a los miedos de una época, muchas veces trata temas profundos y no suele ser tan divertida y escapista como la fantasía. Quizá por eso tiene menos éxito.

Es evidente que siente una fascinación por lo oriental y su rica y milenaria civilización. ¿Qué piensa cuando lee las noticias sobre los conflictos que asolan esa parte del mundo? ¿Por qué esos países se han quedado tan atrasados?

Tras publicar mi novela Rihla, palabra que significa viaje iniciático en árabe, me invitaron a un festival en Egipto, unos meses antes de la caída de Mubarak. Pasé el mes de junio de 2010 en el Cairo e hice buenos amigos allí. Gran parte de la documentación sobre los djinn, y la forma en la que los musulmanes los ven, la obtuve en ese viaje. Cuando volví a España seguí en comunicación con mis amigos y amigas egipcios, que a través de chats me informaban de todo lo que estaba pasando y cómo lo estaban viviendo. Muchos de ellos fueron muy activos durante la revolución y recuerdo que me emocioné a altas horas de la madrugada, cuando me contaron desde la plaza de Tahrir la dimisión de Mubarak. Me recordaron los sentimientos de alegría durante la Transición española, ese deseo legítimo de vivir en un país libre. Pero claro, entonces aparecieron los religiosos que habían permanecido agazapados durante toda esa lucha. ¿Por qué están atrasados? Porque el gran avance de occidente es la separación entre la religión y el Estado, y ese es un paso que ellos aún no han dado.

Las ilustraciones del libro son también suyas. ¿Aparte de escribir se dedica también a la pintura?

Soy diseñador. Tenía un estudio de diseño e ilustración con Paco Roca, el autor de Arrugas. La portada y las ilustraciones interiores de Sindbad en el País del Sueño las tuve claras desde el principio, formaban parte de mi imaginación mientras estaba escribiendo la novela. Hice muchos bocetos para decidir el aspecto de los djinn, quería diferenciar las distintas razas que los componen y a la vez ser fiel a las descripciones de los textos antiguos. Hice un modelo en 3d del dhow de Sindbad para orientarme en las descripciones, imaginaba la luz del puerto de Basora y también la de la jungla, y el aspecto físico de los personajes con mucho detalle. Tengo una imaginación visual y a veces intento plasmar estar imágenes con palabras y otras con ilustraciones.

Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Las constituyentes: mujeres haciendo historia

Las Constituyentes, de Oliva Acosta
Documental
De venta en librerías

“Yo no podía ser testigo de la historia, sino protagonista de ella” (Asunción Cruañes, diputada por el Partido Socialista de Alicante en 1977)

Asunción Cruañes, diputada por el Partido Socialista de Alicante en 1977. Imagen de 'Las constituyentes'.

Asunción Cruañes, diputada por el Partido Socialista de Alicante en 1977. Imagen de ‘Las constituyentes’.

El  documental Las constituyentes, dirigido por Oliva Acosta, está impregnado de la premisa feminista “hacer visible lo invisible”. Un postulado proclamado por la Segunda Ola del Movimiento Feminista en los años sesenta del Siglo XX para nombrar, narrar y recordar los actos realizados por las mujeres a lo largo de la Historia y que la mirada patriarcal ha ocultado.

Asunción Cruañes. Imagen del documental 'Las constituyentes, de Oliva Acosta.

Asunción Cruañes. Imagen del documental ‘Las constituyentes, de Oliva Acosta.

El documental de Oliva Acosta es fiel al objetivo de la premisa: nombrar a las 27 mujeres (6 senadoras y 21 diputadas) que formaron parte de las Cortes Constituyentes de 1977, configuradas tras las primeras elecciones democráticas realizadas en España después de la dictadura de Franco; narrar la participación activa de estas senadoras y diputadas en las diferentes comisiones que se crearon  para la elaboración del texto de la Constitución Española de 1978, y, por último, recordar que el activismo político y social de las mujeres estuvo presente en el periodo de la Transición Española y en  las Cortes Constituyentes.

“Los hombres se retiran de la política y se les sigue recordando. (…) De vosotras no hay rastro. Volvemos al anonimato. Nos quitan, nos rotan y de las mujeres importantes como vosotras no hay rastro” (Carmen Calvo, diputada por el Partido Socialista).

Carlota Bustelo, diputada por el Partido Socialista de Madrid en 1977. Imagen de 'Las constituyentes'.

Carlota Bustelo, diputada por el Partido Socialista de Madrid en 1977. Imagen de ‘Las constituyentes’.

La mirada feminista

El documental Las constituyentes no sólo es fiel a la premisa “hacer visible lo invisible”, sino también a la narrativa y estética del documental feminista surgido en la década de los sesenta del siglo pasado, en pleno resurgimiento del movimiento contemporáneo de mujeres. Fueron muchas las directoras, principalmente anglosajonas,  que encontraron en el género documental el modelo de expresión para mostrar  otras imágenes de lo femenino, para liberar las voces y promover las conversaciones de las mujeres más allá de la representación  del cine “oficial”. El documental feminista es un intento consciente de representar imágenes reales y positivas de las vidas, privadas o públicas, de las experiencias, de los sentimientos, de los pensamientos, … de las mujeres que contribuyen  a hacer  la Historia, con mayúscula, y la historia, con minúscula.

Carmen Alborch y Carlota Bustelo. Imagen de 'Las constituyentes'.

Carmen Alborch y Carlota Bustelo. Imagen de ‘Las constituyentes’.

Una representación positiva y real de las mujeres que debe surgir de la palabra, la conversación, el diálogo, la discusión entre las propias mujeres. Porque a través de la palabra, las mujeres participantes, sean éstas las protagonistas del documental, como las espectadoras del mismo, pueden autoafirmarse, reconocerse, identificarse y tomar conciencia para su liberación y luchar por la igualdad.

Las mujeres, protagonistas

Los rasgos narrativos y el modelo de exhibición del documental Las Constituyentes hacen que éste se inserte en la tradición del género documental feminista. La mirada feminista de la directora Acosta se proyecta sobre la narración no sólo en el hacer visible y otorgar la palabra a las 27 políticas de las Cortes Constituyentes del 77, sino también en el encuentro entre varias diputadas y senadoras actuales con algunas de las constituyentes, para que puedan dialogar. Además, Acosta considera interesante que se exhiba el documental en lugares culturales o educativos donde se pueda establecer, después de la proyección, una discusión de grupo para hablar sobre la realidad de las mujeres en la política y en la sociedad actual.

Carmen Quintanilla y Carmen Alborch, en 'Las constituyentes', de Oliva Acosta.

Carmen Quintanilla y Carmen Alborch, en ‘Las constituyentes’, de Oliva Acosta.

En el documental Las constituyentes, las mujeres son las protagonistas, sus palabras nos cuentan sus experiencias, sus opiniones, sus reflexiones sobre temas de su vida pública-política y sobre cuestiones de su vida privada- personal. Las  palabras  de las constituyentes exhalan emoción, fuerza, sentimiento y, también, serenidad. Una serenidad que procede de haber sido capaz de  comprometerse a participar en uno de los periodos más importantes de la Historia de España: la Transición democrática.

“Las 27 mujeres que estábamos allí, yo creo  que teníamos el valor de los pioneros que siempre son los que van por delante. Incluso a veces no saben lo que van a encontrar cuando terminen el camino. Pero saben que hay trabajo por hacer.” (Nona Inés Vilariño, diputada de Unión de Centro Democrático por La Coruña  en 1977)

Sentadas en círculo en el hall del Palacio del Senado, el documental nos muestra las reflexiones y las opiniones de las políticas de las cortes del 77 con las políticas actuales. Mujeres representantes de diferentes grupos políticos, pero que coinciden en un punto: todavía queda mucho camino para conseguir la igualdad en todos los ámbitos.

Sara Dueñas, diputada del Partido Popular. 'Las constituyentes', de Oliva Acosta.

Sara Dueñas, diputada del Partido Popular. ‘Las constituyentes’, de Oliva Acosta.

“El contenido del principio de igualdad está sin hacer. Y ahí tenemos un gran reto, vamos a rellenarlo nosotras, con políticas nuevas e imaginativas.” (Ana María Ruiz-Tagle, diputada del Partido Socialista por Sevilla en 1977)

“Igual hay que ser mujer”, escribió Julia Kristeva, para cambiar la realidad. Lo que sí tuvieron claro las pioneras constituyentes es que, en el proceso democrático, “la aportación de las mujeres tenía que ser importante, tenía que sumar otra sensibilidad, otra manera de ver las cosas y preparar el futuro.” (Rosina Lajo, diputada del Partido Socialista de Catalunya por Girona en 1977)

La cámara de Acosta se mueve suave por el círculo formado por las diputadas y senadoras, para no distorsionar la conversación. Los planos de los rostros, de las manos de las políticas se yuxtaponen con un ritmo acompasado a sus voces. Voces que proclaman un cambio en la política. “Hay que transformar la política, los contenidos de la política, la manera de hacer política.” (Carmen Calvo, diputada por el Partido Socialista).

Imagen del documental 'Las constituyentes', de Oliva Acosta.

Imagen del documental ‘Las constituyentes’, de Oliva Acosta.

Hay en esta declaración un acuerdo tácito entre todas las representantes, más allá de la ideología de sus partidos: “O la política se feminiza o nadie va a creer en la política.”  (Ana Oramas, diputada de Coalición Canaria).

La cámara de Acosta se aleja, las senadoras y diputadas continúan debatiendo. Todavía hay que “hacer muchas guerras, hay que pelear, hay que discutir, hay que convencer.” (María Dolores Calvet, diputada del Partido Socialista Unificado de Catalunya por Barcelona 1977).

Las mujeres constituyentes del documental: Soledad Becerril, Carlota Bustelo, Dolores Calvet, Virtudes Castro, Asunción Cruañes, María Izquierdo, Rosina Lajo, Belén Landaburu, Amalia Miranzo, Mercedes Moll de Miguel, Dolores Pelayo, Ana María Ruiz-Tagle, Esther Tellado, Nona Inés Vilariño.

Junto a ellas, en el Senado: Ana Oramas, Inés Sabanes, Carmen Alborch, Bibiana Aído, Sara Dueñas, Carmen Calvo, Carmen Quintanilla, Montserrat Surroca.

El documental se puede adquirir en la siguiente dirección: http://www.lasconstituyentestiendaonline.com

Imagen del documental 'Las constituyentes', de Oliva Acosta.

Imagen del documental ‘Las constituyentes’, de Oliva Acosta.

Begoña Siles

“La historia de España está en el cine de Berlanga”

Coloquio entre José Luis Berlanga, Rafael Maluenda y Antonio Santamarina

50 aniversario de ‘El verdugo’ (1963)

Sala Berlanga de La Filmoteca

Exagerados o no, lo cierto es que todos ellos coincidieron. Natural, tratándose del hijo, José Luis Berlanga. Lógico, si tenemos en cuenta que Rafael Maluenda dirige el Berlanga Film Museum. Y comprensible, puesto que Antonio Santamarina era el crítico encargado de presentar la película El verdugo, cuyo 50 aniversario de su estreno reunió a los tres en la Sala Berlanga de la Filmoteca de Valencia, moderados por José Antonio Hurtado. ¿La coincidencia? Pues que los tres vieron concentrada en el cine de Berlanga la historia de nuestro convulso país, antes por culpa de la guerra fratricida y ahora porque, a rebufo de ella, se siguen alentando las irreconciliables diferencias.

Fotograma de El verdugo, de Luis García Berlanga.

Fotograma de El verdugo, de Luis García Berlanga.

“La historia de este país se cuenta bien por las películas de Berlanga”, afirmó Santamarina. José Luis Berlanga fue mucho más allá: “El siglo XX completo lo abarca desde Novio a la vista, con la guerra de 1914, a París Tombuctú”. Rafael Maluenda, encargado de acoger en el museo virtual toda esa historia contenida en las películas de Berlanga, abundó en ello subrayando la importancia de la parte documental: “Presumía de caótico, pero lo cierto es que tenía infinidad de documentación bien organizada de su obra en su casa de Somosaguas”.

Antonio Santamarina, incrédulo con quien llegó a afirmar que no se podía vivir sin el cine de Roberto Rossellini, sí se atrevió a manifestar que lo realmente difícil era “vivir en este país sin Berlanga”.  Y, desde luego, que sin su cine España sería un país “más oscuro y más triste”. En todo caso, si el cine de Berlanga fuera únicamente reflejo de cierta coyuntura histórica, perdería el atractivo que sin duda suscita su filmografía más allá de nuestras fronteras. José Luis Berlanga lo tiene claro: “En las películas de mi padre se habla del individuo víctima de la sociedad y eso es lo que lo hace universal”.

Fotograma de 'El verdugo', de Luis García Berlanga.

Fotograma de ‘El verdugo’, de Luis García Berlanga.

Si Luis García Berlanga viviera, como lo hacen todavía hoy sus películas, continuaría reflejando en su cine la vida actual. “Por desgracia no tenemos su mirada para mostrarnos ahora la crisis que padecemos, y yo echo en falta esa mirada”, señaló Santamarina, quien volvió a incidir en esa capacidad de Berlanga para dejar testimonio fílmico de cuanto sucedía en la calle. “Es difícil explicar la Transición sin la trilogía del Patrimonio” [La escopeta nacional, Patrimonio Nacional y Nacional III], agregó Santamarina.

José Luis Berlanga subrayó lo “gran narrador” que era su padre. Narraciones que estaban siempre “al servicio del espectador”. “Nunca militó ni pudo militar en nada”, de ahí el “reproche” que en su día le hiciera el guionista Cesare Zavatttini, que intentando hacer cine social no había manera con Berlanga porque siempre tenía que meter humor. “La única vanidad de mi padre”, recordó José Luis Berlanga, “es que el término berlanguiano no fuera aceptado en la RAE”.

Fotograma de El Verdugo, de Luis García Berlanga.

Fotograma de El Verdugo, de Luis García Berlanga.

Salva Torres

Tactelgraphics. Lost Boys

Tactelgraphics. Lost boys
Galería Mister Pink
C/ Guillem de Castro, 110, Valencia
Hasta el 15 de octubre de 2013

Paul Ricoeur compara las visiones de la vida buena a una nebulosa. Las nebulosas están llenas de estrellas, tan llenas que no seremos capaces de contarlas, y las incontables estrellas brillantes y parpadeantes cautivan y tientan. Entre ellas, las estrellas podrían mitigar suficientemente la oscuridad para permitir a los errantes trazar algún tipo de camino, pero ¿qué estrella debería guiar sus pasos? ¿Y en qué momento debería uno decidir si la selección de una determinada estrella como guía entre la multitud de estrellas ha sido una decisión acertada o desafortunada? ¿Cuándo  debería uno llegar a la conclusión de que el camino elegido no lleva a ninguna parte y que ha llegado el momento de abandonarlo?[1] En una de esas encrucijadas se encuentra nuestro sistema económico y político. Los brillos y destellos que se superponían a la realidad habían logrado generar una máscara que ocultaban la verdad tras cada resplandor. Tanta luz artificialmente generada, administrada a ráfagas estertóreas sobre la población, produjo un efecto más pernicioso que la propia oscuridad, causando una ceguera general.

Tactelgraphics. La piscine (suite) 1, 2010. Serie SOS (SOMEWHERE OVER SUMMER). Fotografía montada sobre forex, vinilo blanco de corte sobre metacrilato. 130 x 100 cm. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics. La piscine (suite) 1, 2010. Serie SOS (SOMEWHERE OVER SUMMER). Fotografía montada sobre forex, vinilo blanco de corte sobre metacrilato. 130 x 100 cm. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics, integrado por Ismael Chappaz (Valencia, 1982) y Juanma Menero (Vila-real, 1982) presentan en la galería Mister Pink de Valencia su nuevo proyecto, titulado Lost boys (2013). Un trabajo que enlaza con Somewhere Over Summer (S.O.S.) (2012), iniciado con la serie La Piscine (2010), en el que se toma como escenario espacios residenciales y de ocio construidos en la época de la transición española, que muestran hoy un estado de decrepitud y abandono similar al de tantos ideales que se han visto mancillados en el proceso desarrollado en estas décadas democráticas. De las expectativas de desarrollo al desarrollismo, de la universalización de los derechos a la precarización generalizada, de la exaltación materialista de los grandes eventos a la amenaza de quiebra. Esa es, en cuatro palabras, la fisonomía de una sociedad que se dejó seducir por el fragor oportunista que prendió los estómagos de norte a sur y de este a oeste, sin hacer escala en otros órganos vitales que dictaran la oportunidad, o no, de tantos fuegos fatuos.

Tactelgraphics. Le Chemin, 2012. Serie SOS (SOMEWHERE OVER SUMMER). Fotografía montada sobre forex, vinilo blanco de corte sobre metacrilato. 130 x 100 cm. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics. Le Chemin, 2012. Serie SOS (SOMEWHERE OVER SUMMER). Fotografía montada sobre forex, vinilo blanco de corte sobre metacrilato. 130 x 100 cm. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Chappaz y Menero superponen a las imágenes formas geométricas realizadas en vinilo que actúan a modo de trama, de filtro que turbia la razón, para evidenciar la interferencia que tiene en la memoria y en las emociones nuestra percepción de los acontecimientos, así como en nuestra capacidad para procesar e interpretar la información encriptada que construye el relato social. Un relato del que nosotros, nuestras vidas, forman parte desde la autonomía de nuestras decisiones, a partir de la intensidad con la que deseemos que se produzcan cambios y nuestra capacidad para traducir esos deseos en potencialidades.

Tactelgraphics. Lost boys, 2013. Pieza única, fotografía sobre bastidor de madera, rótulo de neón y metacrilato. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics. Lost boys, 2013. Pieza única, fotografía sobre bastidor de madera, rótulo de neón y metacrilato. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Son numerosas las referencias cinematográficas y musicales que estimulan algunos de los proyectos de Tactelgraphics, que se definen como cinéfagos más que cinéfilos. En esta ocasión toman prestado el título de la película Lost boys (1987), dirigida por Joel Schumacher y traducido en España como Jóvenes ocultos, a partir del cual desarrollan un proyecto con varias series fotográficas. La pieza que da acceso a la exposición es una fotografía en blanco y negro que ha sido intervenida con un texto en neón superpuesto, en el que puede leerse Lost boys. Se trata de una imagen encontrada, datada en los años 1980, que reproduce un paisaje de camping próximo a Valencia, junto a un río, en el que se mezcla la sensación vintage como efecto del tiempo detenido y la superposición de capas como resultado de un sistema acumulativo.

Para la pieza We are phanthoms (2013), compuesta por una secuencia de fotografías polaroid, se ha elegido un espacio natural de cruising, en el que el personaje aplica la idea de disfraz –de ser otro- para escenificar un rol “fantasmal” con el que se evidencia la todavía persistente necesidad de ocultar la preferencia sexual. El uso de la máscara se hace más explícito en la serie Meshes of the afternoon (2013), título tomado de la película experimental dirigida y protagonizada por Maya Deren y Alexander Hammid en 1943. Para este trabajo realizan una serie de autorretratos en los que la identidad queda negada, para representar el momento de ocultación, en los que la complementariedad de los colores y su relación con títulos de canciones y grupos musicales juega el papel de definir las personalidades y reforzar la individualidad grupal del carácter.

Tactelgraphics. Serie MESHES OF THE AFTERNOON, 2013. The Chemical Brothers - Orange Wedge - 1999. 50 x 70 cm. Fotografía montada sobre forex, serie de 3. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics. Serie MESHES OF THE AFTERNOON, 2013. The Chemical Brothers – Orange Wedge – 1999. 50 x 70 cm. Fotografía montada sobre forex, serie de 3. Imagen cortesía Galería Mister Pink

El trabajo de vídeo Deconstructing lost boys (2013) reafirma el signo apropiacionista marcado en el proyecto. Ha sido compuesto a partir de fragmentos del film Lost boys –esa versión hardcore de Peter Pan- en los que no existe presencia humana, convirtiéndose en una sucesión de ambientes, elementos y encuadres en movimiento sobre la que se extiende en loop el resultado sonoro de la pieza principal de la película tras eliminar la intervención vocal de la misma. Podría decirse que se ha procedido a un proceso de higienización que conlleva la inevitable extinción de todo signo de vida, enlazando con los ambientes siniestros mostrados en Somewhere Over Summer (S.O.S.).

El uso de la superposición de capas en la construcción de la imagen, es empleado por los autores como referencia a las máscaras y los parches con los que los individuos ocultan aspectos personales socialmente problematizados. Si en Somewhere Over Summer (S.O.S.) centran su atención en el entorno y en el espacio como escenografía simbólica, en Lost boys abordan la representación del sujeto, de un modo autorreferencial, en el desarrollo de la identidad sexual desde la infancia y la adolescencia. Los condicionantes de un entorno hostil a las diferencias y con los diferentes han generado y genera elevados niveles de presión personal. La necesidad de pasar desapercibido es observada como una herramienta de superviviencia por algunos individuos en esos momentos incipientes, a la vez que supone una actitud de negación de la propia identidad. El asunto de la infancia es tratado aquí desde el territorio de la no-felicidad, rompiendo el estereotipo algodonado de un tiempo vital sin aristas, pues la realidad de los diferentes es dura en los primeros años de vida, un tiempo en el que la crueldad azota con dureza a quienes exceden los márgenes de lo estereotipado, aún hoy.

Tactelgraphics. Serie MESHES OF THE AFTERNOON, 2013. The Soft Pink Truth - Soft Pink Missy - 2001. 50 x 70 cm. Fotografía montada sobre forex, serie de 3. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics. Serie MESHES OF THE AFTERNOON, 2013. The Soft Pink Truth – Soft Pink Missy – 2001. 50 x 70 cm. Fotografía montada sobre forex, serie de 3. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics. Serie MESHES OF THE AFTERNOON, 2013. Aphex Twin - Yellow Calx - 1996. 50 x 70 cm. Fotografía montada sobre forex, serie de 3. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics. Serie MESHES OF THE AFTERNOON, 2013. Aphex Twin – Yellow Calx – 1996. 50 x 70 cm. Fotografía montada sobre forex, serie de 3. Imagen cortesía Galería Mister Pink

José Luis Pérez Pont


[1] Bauman, Zygmunt. El arte de la vida. De la vida como obra de arte. Paidós, Barcelona, 2009.