Un centenar de artistas derriba el muro Mediterráneo

Mediterrani: Mar de Murs
Octubre Centre de Cultura Contemporània
C / Sant Ferran, 12. Valencia
Inauguración: jueves 6 de octubre, a las 20.00h
Hasta el 30 de octubre de 2016

Más de un centenar de artistas y creadores participan en la exposición ‘Mediterrani: Mar de Murs’ que acoge el Octubre Centre de Cultura Contemporània de Valencia y que ofrece una singular mirada a los conflictos y las desigualdades del Mediterráneo y Europa y plantea una reflexión sobre  la crisis de los refugiados. La exposición está englobada dentro de los actos de Mostra Viva del Mediterrani, el festival de cine que se celebra esta semana y ha recuperado y mantiene activo el espíritu de la Mostra de Cine del Mediterrani.

La exposición ofrece una original reflexión sobre un complicado momento geopolítico que ha dejado de lado la identidad y proximidad cultural y el intercambio de ideas para convertirse en un simple juego de intereses sociales, políticos y económicos. Coordinada por la catedrática de Escultura y académica de San Carlos, Amparo Carbonell, la muestra parte de una sencilla idea: la creación de obras de arte y reflexiones a partir de ideas y objetos encontrados en la orilla del mar y que evocan espíritu de libertad y comunicación entre culturas y sociedades próximas y ahora distantes.

Vista de la exposición Mediterrani: Mar de Murs, en el OCCC. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Vista de la exposición Mediterrani: Mar de Murs, en el OCCC. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Cuadros, esculturas, instalaciones, poemas, textos, simples objetos abandonados a su suerte y deteriorados por el mar pero representativos de nuestro presente proponen un sinfín de sensaciones en las paredes del antiguo edificio El Siglo. Actúan al mismo tiempo  como metáfora, crítica y objeto de reflexión en torno a las desigualdades, los conflictos bélicos y el distanciamiento que la actual situación está generando entre un Norte preocupado de su economía y un Sur necesitado de la solidaridad.

Para Amparo Carbonell, esta exposición ”tiene como punto de partida las miradas individuales de un grupo heterogéneo de personas que se interrogan sobre los muros que levantamos desde Europa. Por eso la hemos llamado ‘Mediterrani: Mar De Murs’. La propuesta a los participantes fue que elaborara pequeños objetos tomando como referencia esos otros que tal vez llevaríamos con nosotros en un bolsillo, en una maleta o en un hatillo si tuviéramos que salir con límite de equipaje”. Al mismo tiempo, según recuerda la comisaria de la exposición, cada uno de ellos tenía que ir acompañado de una pequeña historia que lo situara y armara de intención. El resultado ha sido un espacio lleno de piezas de pequeño tamaño y cargadas de significado.

Vista de la exposición Mediterrani: Mar de Murs, en el OCCC. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Vista de la exposición Mediterrani: Mar de Murs, en el OCCC. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Por ello, Amparo Carbonell propone una visita tranquila y anima al espectador a que se detenga en cada pieza y lea las historias que hay escritas en las etiquetas ya que están llenas de curiosidades. “Es una muestra poco habitual, en la que se conjugan muchos factores y una magnífica oportunidad para reflexionar en un lugar  ahora cargado de energía y motivación”, añade la comisaria de la exposición.

La muestra multidisciplinar estará abierta hasta el 30 de octubre. Es una gran oportunidad para descubrir infinidad de originales propuestas creadas ex profeso para la ocasión y generar al mismo tiempo un proceso de reflexión en torno a un conflicto interminable que ha llenado las orillas del Mediterráneo de  drama e insolidaridad.

Algunas piezas de la exposición Mar de Murs.

Algunas piezas de la exposición Mediterrani: Mar de Murs, en el OCCC. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Ruta del cómic

V Jornadas de Cómic, Valencia Línea Clara, Prehistoria y cómic
Mercado de Tapinería (24-26 junio), IVAM (hasta 2 de octubre), Museo de Prehistoria (hasta noviembre de 2016)

Cómic, tebeos, historietas…Da igual el nombre que les demos. Imágenes y textos hacen muy buenas migas. Viñetas y bocadillos entablan una productiva alianza, pues las primeras actúan de reclamo entrando por los ojos, y las palabras confirman y amplían lo que se está viendo. Los dos hemisferios cerebrales trabajan al unísono para interpretar una historia y gozar de ella. Tras el cuento ilustrado que te leen los padres y abuelos, el tebeo es la primera lectura. La primera que uno elige. Con el paso de los años algunos se pasan al libro, pero otros muchos permanecen fieles a la inmediatez del cómic que ya ha conquistado el título de octavo arte ingresando en un par de museos valencianos: el IVAM y el Museo de Prehistoria. Además, del 24 al 26 de junio el Mercado de Tapinería se convertirá en un gran quiosco ilustrado con las Jornadas del Cómic de Valencia. Es evidente que los héroes de la historieta han elegido la ciudad del Turia y el inicio del cálido verano para manifestarse.

Valencia Línea Clara. Imagen cortesía del IVAM.

Valencia Línea Clara. Imagen cortesía del IVAM.

Miguel Calatayud, Sento Llobell, Mique Beltrán, Manel Gimeno, Micharmut, Daniel Torres, Mariscal… ¿A quién lo le suenan estos nombres vinculados a la etapa dorada del cómic valenciano desde finales de los setenta a su máximo esplendor una década después? La exposición VLC. Valencia Línea Clara, inaugurada el 9 de junio en el IVAM, rinde homenaje a estos artistas que por fin reciben la consideración que se merecen al ver sus obras ocupar el contenedor más prestigioso de la ciudad. Bajo el influjo de Equipo Crónica y Equipo Realidad este puñado de excelentes dibujantes se cobijaron bajo el paraguas Nueva Escuela Valenciana, “una etiqueta comercial con la que no se identifican”, según Álvaro Pons, comisario de la muestra.

Incluye un total de 200 originales de estos autores y una selección de revistas y fanzines que, al igual que ellos, marcaron en su día un punto de inflexión y deriva hacia la modernidad: Víbora, Bésame Mucho, Cairo, El Gat Pelat.

Cartel de Prehistoria y cómic del Museo de Prehistoria de Valencia.

Cartel de Prehistoria y cómic del Museo de Prehistoria de Valencia.

Túnel del tiempo

La exposición del Museo de Prehistoria, comisariada también por Pons, viaja todavía más lejos hacia el pasado en un intrépido viaje a los albores de la humanidad. Prehistoria y cómic reúne más de un centenar de tebeos publicados entre principios del siglo XX y la actualidad e incluye conferencias, talleres y visitas concertadas que se irán sucediendo hasta finales de noviembre. El itinerario de la muestra se inicia con una reflexión sobre la representación gráfica prehistórica en torno a tres aspectos relacionados con el mundo de la narración gráfica. Las primeras ilustraciones que plasman el origen de la Humanidad, un guiño al arte rupestre levantino y la novela de ficción como fuente de inspiración de muchos autores de tebeos.

En un segundo ámbito se muestran distintos personajes que aparecen en los comics, tanto los de trazo infantil y caricaturesco como los realistas, incluidos héroes selváticos y los primitivos monstruosos. Purk el Hombre de piedra, el Pequeño Pantera Negra, Altamiro de la cueva, Hug el troglodita, junto a  iconos del cómic americano, como Alley Oop, Tor, Los Picapiedra o Turok, además de otros héroes prehistóricos del cómic francófono: Tounga, Rahan, o las nuevas heroínas Lucy o Vo’ hounâ. El tercer ámbito se estructura en cinco bloques: el útil, el fuego, el mundo de fieras, el arte paleolítico y el megalitismo.

Cartel de las V Jornadas de Cómic de Valencia en el Mercado de Tapinería.

Cartel de las V Jornadas de Cómic de Valencia en el Mercado de Tapinería.

Batallas de dibujantes

Hay superhéroes que no llevan máscaras, ni mallas o capa voladora pero realizan increíbles prodigios. Como los miembros de la Asociación Valenciana de Cómic (Asovalcom) que, con el mínimo apoyo institucional, llevan ya cinco años realizando encuentros anuales para difundir su afición, las Jornadas de Cómic de Valencia. El Mercado de Tapinería se convertirá del 24 al 26 de junio en punto de encuentro de unos 3.000 amantes de las historietas procedentes de toda España. Habrá charlas, talleres para niños, exposiciones, presentaciones, mercadillo profesional y batallas de dibujantes.

El magnífico y sugerente cartel de esta edición es obra de Pepe Moreno y entre los platos fuertes figuran la exposición de Carlos Azagra, las ilustraciones pop de El Quijote de Miguel Ángel Martín y una colectiva de una veintena de autoras desde Ana Oncina a Xùlia Vicente. También la presentación de El ala rota de Antonio Altarriba y Kim, secuela de El arte de volar en el que el autor recrea la vida de sus padres. Un pasacalle presidido por la efigie de Pumby pondrá broche final a la gran fiesta del cómic valenciano.

Bel Carrasco

Clásicos contemporáneos en Sala Russafa

IV Festival de Talleres de Teatro Clásico
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Del 5 al 28 de junio, 2015

Sala Russafa ofrece la cuarta edición de su Festival de Talleres de Teatro Clásico, que  promueve una nueva visión de autores y textos que forman parte de la historia de la literatura universal, programando montajes que recuperan su esencia, pero desde acercamientos novedosos.

El autor, director y actor Chema Cardeña es el responsable de la programación del festival que se celebra del 5 al 28 de junio. “Este año, la nota dominante es la traslación, las cuatro piezas para adultos que hemos seleccionado han trabajado textos icónicos, pero llevándolos a una época y contexto totalmente distintos, que nos permite hacer nuevas lecturas sobre historias y personajes que todos conocemos”, comenta Cardeña.

Elenco de La dama boba, de Iria Márquez. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Elenco de La dama boba, de Iria Márquez. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Un ejemplo claro es el estreno de ‘La Dama Boba’ (5- 7 de junio), con la que arranca el festival. La actriz y docente Iria Márquez dirige la nueva versión de este texto de Lope de Vega, pieza clave del teatro del Siglo de Oro español. Nueve actores que durante ocho meses han recibido una formación actoral intensiva interpretan esta comedia de enredos entre damas, galanes y criadas. Sin embargo, al ritmo del jazz norteamericano de los 50′, Márquez traslada la trama al siglo XX y cambia el género de algunos personajes, haciendo que vivan situaciones equívocas que dan nuevas interpretaciones a los versos originales de Lope.

Además, el festival sirve para reivindicar el trabajo realizado en cursos de iniciación, profundización y perfeccionamiento en las artes escénicas -impartidos tanto dentro como fuera del centro cultural- que dan a conocer nuevos intérpretes de la escena valenciana. “Las tres ediciones precedentes han tenido muy buena acogida por parte del público y han sido un trampolín para muchos intérpretes. Incluso a raíz de los talleres y espectáculos han surgido nuevas compañías, como Verona Teatro o Kalicnicta Teatre”, señala Cardeña.

Cartel de la obra Julio César. Cortesía de Sala Russafa.

Cartel de la obra Julio César. Cortesía de Sala Russafa.

Este año se da la alternativa a los once nuevos actores que interpretan ‘Julio César’ (12 al 14 de junio). En esta versión, el clásico de Shakespeare es la pieza que ensaya una mal avenida compañía contemporánea. Representando escenas del magistral drama, surge la comedia coral más pura y farandulera, con equívocos, gags y ágiles réplicas creados por Ana Campos, una de las integrantes del taller y autora del texto, en colaboración con su director, Chema Cardeña.

La IV edición del festival ha invitado al Centro de Artes Visuales del Puerto de Sagunto a presentar una interesante propuesta escrita y dirigida por Mariola Ponce. ‘Olvidando a Lear’ (20 y 21 de junio) traslada al famoso villano creado por Shakespeare a mediados del siglo XX y le presenta aquejado de alzhéimer, en una residencia de ancianos donde le atiende la enfermera Cordelia y el Dr. Kent. El espectáculo, que parte de ‘El Rey Lear’, combina versos originales, audiovisuales y nuevas tramas para plantear un dilema entorno al valor de la palabra, el recuerdo y la condescendencia.

Imagen de Hamlet-Haipur, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Imagen de Hamlet-Jaipur, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Por último, la programación para adultos del IV Festival de Talleres de Teatro Clásico de Sala Russafa se cierra con el estreno del 25 al 28 de junio de ‘Hamlet-Jaipur’. Chema Cardeña firma y dirige una sorprendente versión que traslada la famosa tragedia shakesperiana de la corte medieval de Dinamarca a la convulsa India de 1946. Hamlet se transforma en Harjinder, un joven que lucha por la independencia frente al Imperio Británico. “Ha sido necesario crear un nuevo personaje para introducir la trama histórica y trabajar el argumento, incluyendo la filosofía y religión hindú, haciendo desaparecer conceptos como el monoteísmo o los fantasmas, para incorporar otros más propios de esta cultura, como la conexión astral mediante la que se encuentran Hamlet/Harjinder  y su difunto padre” comenta Cardeña.

Una selección de piezas que incluye una propuesta familiar interpretada por los alumnos del Taller de Teatro para Niños que imparte Amparo Vayá en Sala Russafa. Sus pequeños actores subirán a las tablas del centro cultural para contar la historia de ‘Una casa monstruosa’, una pieza escrita y dirigida por la propia Vayá que podrá verse el 21 de junio a las 12h a un precio de 3€. Para el resto de la programación, se ofrece la posibilidad de disfrutar de los espectáculos con entradas simples (6€) o mediante un abono para cuatro representaciones a 18€.

Imagen promocional de 'Olvidando a Lear', de Mariola Ponce. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Imagen promocional de ‘Olvidando a Lear’, de Mariola Ponce. Imagen cortesía de Sala Russafa.

 

Las fotos e historias de David Rota

Common Greatness: una foto y una historia
David Rota
Microteatre València
C / Cádiz, 59. Ruzafa (Valencia)
Del 4 al 29 de marzo, 2015

El proyecto que David Rota expondrá del 4 al 29 de marzo en Microteatre València se llama ‘Common Greatness: una foto y una historia’. Con él pretende, a través de la fotografía y acompañada de un pequeño texto, que la gente se presente por su historia, es decir, por lo que ha vivido.

Imagen de David Rota en la exposición Common Greatnes: una foto, una historia.

Imagen de David Rota en la exposición ‘Common Greatness: una foto y una historia, en Microteatre València. Cortesía del autor.

Como todo está en evolución, ‘Common Greatness’ también ha ido creciendo, ya que Rota empezó haciendo fotos únicamente sonriendo y escuchando la historia de viva voz para después transcribirla. Luego dejó de centrarse únicamente en la sonrisa para dar más juego con la fotografía, ya sea apoyándose en objetos que traían los participantes, o variando la expresión, el encuadre, la proporción, el tamaño de la imagen, o cualquier elemento que le ayudara a representar a la persona y lo que ha vivido.

Del mismo modo, la historia, que escuchaba, transcribía y daba forma, ha dado paso (gracias al consejo de uno de sus profesores, Mario Rabasco) al manuscrito del propio participante, en el que en un par de líneas resume, de su puño y letra, sus propias vivencias.

Imagen de David Rota en la exposición 'Common Greatness: una foto y una historia' en Microteatre València. Cortesía del autor.

Imagen de David Rota en la exposición ‘Common Greatness: una foto y una historia’ en Microteatre València. Cortesía del autor.

La intención del trabajo es variada pero destaca, por encima de todo, el mostrar la idiosincrasia, la psicología y/o la personalidad de cada uno a partir del retrato y de sus propias reflexiones.

Expresiones, objetos, muecas, guiños, encuadres o cualquiera de los elementos antes señalados, así como el tamaño de letra, los posibles acompañamientos a la escritura, la separación, la decoración, el nerviosismo, la repetición de palabras, o incluso faltas de ortografía, todo en conjunto forma la personalidad del retratado, al que se le pone imagen e historia.

Cada uno cuenta lo que quiere, pues esa peculiaridad es la que le hace ser la persona que es. Es la magia que envuelve y gira en torno a la persona en particular. Una foto y una historia, en resumen.

Imagen de David Rota en la exposición 'Common Greatness: una foto y una historia' en Microteatre València. Cortesía del autor.

Imagen de David Rota en la exposición ‘Common Greatness: una foto y una historia’ en Microteatre València. Cortesía del autor.

Fotografia de David Rota en la exposición 'Common Greatness: una foto y una historia' en Microteatre València. Cortesía del autor.

Fotografia de David Rota en la exposición ‘Common Greatness: una foto y una historia’ en Microteatre València. Cortesía del autor.

Fotografía de David Rota.

Fotografía de David Rota en la exposición ‘Common Greatness: una foto y una historia’ en Microteatre València. Cortesía del autor.

CREADOR.ES: el texto sube a escena

II Residencia de dramaturgos CREADOR.ES
Las Naves, Espacio de Creación Contemporánea
C / Juan Verdeguer, 20. Valencia
Del 8 al 21 de septiembre, 2014

El autor y director argentino Alejandro Tantanian es el responsable del taller central de la segunda edición de la residencia de dramaturgos CREADOR.ES  que se celebra en Valencia desde el 8 al 21 de septiembre, un recorrido desde los textos a la escena. Tendrá lugar en las Naves, Espacio de Creación Contemporánea, entidad patrocinadora de las residencias teatrales y escenario de la mayor parte de las actividades.

Bajo el título, ‘El bosque de los textos’, Tantanian guiará a  los participantes  por el zigzagueante camino que va desde los textos no teatrales a los escénicos, haciendo hincapié en todos los lenguajes que integran la representación teatral: la actuación, el espacio y el ritmo.

El dramaturgo Alejandro Tantanian. Imagen cortesía de CREADOR.ES

El dramaturgo Alejandro Tantanian. Imagen cortesía de CREADOR.ES

Ofrecer a los dramaturgos una formación no convencional de la mano de reputados profesionales del mundo de las artes escénicas y promover la cooperación cultural entre los países de habla hispana son los dos objetivos de este encuentro. Este año participan 16 alumnos, la mayoría españoles, además de dos de Colombia, dos de México y uno de Estados Unidos.

El taller de Tantanian se completará con un Taller de Análisis de Espectáculos a cargo de la directora adjunta de CREADOR.ES, Rosa Sanmartín. Las mañanas del 10 al 21 de septiembre, los dramaturgos de esta edición trabajarán colectivamente para desentrañar las claves y pautas necesarias para enfrentarse al análisis de una pieza escénica.

Una escena de 'El reformador del mundo', de Tantanian. Imagen cortesía de CREADOR.ES

Una escena de ‘El reformador del mundo’, de Thomas Bernhard, dirigido por Omar Morán. Imagen cortesía de CREADOR.ES

Clases magistrales

Por otra parte, las residencias teatrales cuentan de nuevo con el patrocinio de La Nau Espai Cultural y el Aula de Teatre de la Universitat de València, que acogerán el ciclo de clases magistrales impartidas por profesionales del sector.  ‘Un dramaturgo ante los clásicos’ es el nombre de la primera sesión programada para la tarde del 8 de septiembre e impartida por Ernesto Caballero, Director del Centro Dramático Nacional, que afrontará el difícil reto de la huella de los clásicos.

El autor y director valenciano Paco Zarzoso abordará la compleja relación entre el teatro y la poesía en la clase magistral del lunes 15, ‘Teatro y poesía’, que desentrañará las claves de la hermandad entre estas dos expresiones artísticas.

El dramaturgo jienense Alberto Conejero cerrará el miércoles 17 de septiembre el ciclo con ‘El “yo” como personaje dramático en la dramaturgia española contemporánea’, un seminario que pretende abordar las distintas estrategias dramatúrgicas y poéticas subyacentes en la aparición del “yo” como voz enunciadora en la dramaturgia española contemporánea y/o la presencia de lo autobiográfico en la construcción del personaje.

El miércoles 10 tendrá lugar la mesa redonda ‘Dramaturgias valencianas fuera de nuestras fronteras’, un espacio de diálogo y reflexión sobre la situación de nuestros dramaturgos en el extranjero. Moderada por Tantanian, contará con la participación de Juli Disla, Alejandro Tortajada, Víctor Sánchez, Jerónimo Cornelles y Gabi Ochoa.

Los días 13, 14, 15 y 16 de septiembre se desarrollará el ‘Taller intensivo de experimentación escénica’ a cargo de la actriz, directora y docente argentina Fernanda Orazi.

Una escena de 'El reformador del mundo', de Thomas Bernhard, dirigido por Omar Morán. Imagen cortesía de CREADOR.ES

Una escena de ‘El reformador del mundo’, de Thomas Bernhard, dirigido por Omar Morán. Imagen cortesía de CREADOR.ES

Actividades paralelas

Las residencias proponen una serie de actividades paralelas que complementarán la oferta matutina, como la presentación del libro Cine Quirúrgico, Ispahán, Una anatomía de la sombra, El Orfeo y Los Mansos de Alejandro Tantanian, y la de los tres textos breves seleccionados en la pasada edición. Además, se realizará un encuentro informal entre los autores de CREADOR.ES, los autores teatrales afiliados a AVEET y los miembros de Comitè Escèniques. La editorial valenciana Episkenion ha realizado la publicación digital de los textos seleccionados en la pasada edición.

”El Reformador del mundo’

El 14 de septiembre en la Escuela Off, a las 20 horas, se representará el espectáculo estrella de este año, ‘El reformador del mundo’, un texto de Thomas Bernhard, dirigido por el director chileno Omar Moran. La obra se centra en un hombre inválido de rasgos obsesivos compulsivos que escribe un tratado para reformar el mundo. Postrado en su hogar vive al cuidado de una extraña y silenciosa mujer y espera ansioso que llegue el día en que lo galardonarán con el título de Doctor Honoris Causa por parte de una prestigiosa universidad.

A través de monólogos delirantes, la pluma del dramaturgo austríaco Thomas Bernhard  da vida a un personaje que, a pesar de su condición, aborda la vida a través de la sátira y el humor negro. “Nuestra puesta en escena no está fundada en el lamento y la victimización del hombre, sino en el manejo de un texto de una extraordinaria verborrea narrativa y en la exposición de la ironía en la construcción de personajes misántropos, hipocondríacos y con una tremenda lucidez respecto a su entorno”, afirma el director Omar Morán.

Miembros del equipo organizador de CREADOR.ES. Imagen cortesía de la organización.

Miembros del equipo organizador de CREADOR.ES. Imagen cortesía de la organización.

Bel Carrasco

Yoko Ono: Imagine (II)

Yoko Ono. Half-A-Wind Show
Museo Guggenheim
Avenida Abandoibarra, 2. Bilbao
Hasta el 1 de septiembre

El Museo Guggenheim Bilbao acoge la exposición Yoko Ono. Half-A-Wind Show, una muestra multidisciplinar de casi 200 obras entre instalaciones, películas, objetos, textos, fotografías, vídeos, dibujos y documentos de audio, creadas desde los años 60 hasta la actualidad. En todas ellas es la idea, el concepto, la dominadora absoluta de la obra.

Imagen extraída del video de Néstor Navarro, por cortesía de su autor.

Imagen extraída del video de Néstor Navarro, por cortesía de su autor.

Está claro que en la obra conceptual, la idea prevalece sobre el objeto, lo que se omite es tan importante o más que lo que se muestra. Puede incluso prescindir del objeto, llevando la obra completamente al plano de lo imaginario, como en algunos conciertos de esta artista (Tokio, 1933), en los que el público tiene que imaginarse la música.

Pero visto un poco más de cerca la obra de Yoko Ono nos damos cuenta de otra cosa: mucho más que la idea, lo que le interesa es sobre todo el hecho en sí de idear, de imaginar, o sea, de conceptuar; la operación de sacar al objeto de su contexto para que se convierta en idea, mejor dicho para que participe de la actividad de idearse.

Imagen extraída del video de Néstor Navarro, por cortesía del autor.

Imagen extraída del video de Néstor Navarro, por cortesía del autor.

Además, los conceptos varían en función del tiempo y del espacio: un mismo objeto puede cambiar de concepto años después de haber sido visto o también por influencia del espacio en que se sitúan. La propia artista aseguraba en la rueda de prensa que muchas de sus obras le parecían distintas en esta exposición porque hacía mucho tiempo que no las veía y porque además el espacio en que se habían puesto hacía que parecieran diferentes.

De la idea de los opuestos, muy presente en el trabajo de Yoko Ono, se desprende otra también recurrente en su obra: la de la fragmentación, el corte, la disección, la disgregación, el despiece, las partes, y su opuesto, la recomposición, la reunión, la agregación, la integración.

Imagen extraída del video de Néstor Navarro, por cortesía de su autor.

Imagen extraída del video de Néstor Navarro, por cortesía de su autor.

Una nueva idea encontramos en la obra de Yoko Ono y que se deriva de los opuestos antes mencionados: la del envolvimiento, ocultamiento, desaparición, y su contrario, la aparición en su desnudez y liberación (no sólo en un sentido corporal o físico, sino también social y feminista).

Para acceder al artículo completo de Iñaki Torres, ver: https://www.makma.net/yoko-ono-imagine/

Para el video de la exposición: http://vimeo.com/89905083

 

Yoko Ono: Imagine

Yoko Ono. Half-A-Wind Show
Museo Guggenheim
Avenida Abandoibarra, 2. Bilbao
Hasta el 1 de septiembre de 2014

Un momento de la rueda de prensa de presentación de la exposición de Yoko Ono en el Museo Guggenheim de Bilbao. Foto. Iñaki Torres

Un momento de la rueda de prensa de presentación de la exposición de Yoko Ono en el Museo Guggenheim de Bilbao. Foto. Iñaki Torres

El Museo Guggenheim Bilbao presenta la exposición Yoko Ono. Half-A-Wind Show, una muestra multidisciplinar de casi 200 obras entre instalaciones, películas, objetos, textos, fotografías, vídeos, dibujos y documentos de audio, creadas desde los años 60 hasta la actualidad. En todas ellas es la idea, el concepto, la dominadora absoluta de la obra. Vasto edificio para tan frágil andamiaje, el de las ideas.

Está claro que en la obra conceptual, la idea prevalece sobre el objeto, lo que se omite es tan importante o más que lo que se muestra. Puede incluso prescindir del objeto, llevando la obra completamente al plano de lo imaginario, como en algunos conciertos de esta artista (Tokio, 1933), en los que el público tiene que imaginarse la música. O como cuando en 1958 Yves Klein presenta su exhibición El Vacío con pinturas invisibles, es decir, con una sala vacía, o pretendiendo cuatro años después vender a orillas del Sena su sensibilidad pictórica.

Pero visto un poco más de cerca la obra de Yoko Ono nos damos cuenta de otra cosa: mucho más que la idea, lo que le interesa es sobre todo el hecho en sí de idear, de imaginar, o sea, de conceptuar; la operación de sacar al objeto de su contexto para que se convierta en idea, mejor dicho para que participe de la actividad de idearse.

Ajedrez blanco, de Yoko Ono, en el Museo Guggenheim de Bilbao. Foto: Iñaki Torres

Ajedrez blanco, de Yoko Ono, en el Museo Guggenheim de Bilbao. Fotos: Iñaki Torres

Por ejemplo, una campana fuera del campanario y puesta sin intención decorativa en un museo, como ella ha hecho aquí, es un objeto que reclama ser visto como idea porque al sacarlo de su contexto, el objeto pierde el anclaje del significado asociado a su función para abrirlo a otros sentidos, ya sean los de la propia artista o los que el espectador pueda dar. De esta manera la obra se forma por significantes que cambian continuamente de significado gracias a la participación del público. En palabras de la propia artista: “Para hacer algo, primero te lo tienes que imaginar, así que todo arranca de un concepto, y las obras acaban siendo conceptuales. Casi siempre le pido a la gente que participe, y eso hace variar el concepto”.

Por tanto, lo que hay que destacar aquí como más importante es el “significar” más que el significante o el supuesto significado, el acto de idear o imaginar, más que el objeto o incluso el concepto.

Además, los conceptos varían en función del tiempo y del espacio: un mismo objeto puede cambiar de concepto años después de haber sido visto o también por influencia del espacio en que se sitúan. La propia artista aseguraba en la rueda de prensa que muchas de sus obras le parecían distintas en esta exposición porque hacía mucho tiempo que no las veía y porque además el espacio en que se habían puesto hacía que parecieran diferentes.

Media habitación, de Yoko Ono, en el Museo Guggenheim de Bilbao.

Media habitación, de Yoko Ono, en el Museo Guggenheim de Bilbao.

Pero hay que decir que esta alteración del significado de las cosas sigue estando dentro del campo del concepto. Nos puede parecer absurdo, pero el absurdo sobreviene sólo por desplazamiento de contexto. De los dos principios que rigen toda lógica, el de identidad y el de contradicción, sólo el primero se ve afectado en el arte conceptual haciéndolo parecer absurdo: las cosas dejan de ser lo que ellas son. Sin embargo, la otra proposición permanece intacta: una cosa dada tiene algo opuesto a ella.

Es aquí, en este juego de opuestos, donde encontramos una de las ideas que la artista ha desarrollado a lo largo de toda su carrera. Los opuestos y su conciliación. Lo vemos sobre todo en sus instalaciones y en sus performances, como en la instalación Pieza de equilibrio, donde se muestra en la parte izquierda un potente imán que atrae bruscamente todos los objetos que contiene una oscura habitación, jugándose en ella con el sentido del equilibrio, no sólo físico sino también mental.

El mismo principio de equilibrio entre opuestos encontramos en la instalación Ajedrez blanco, o Media habitación.

Pieza de envolver para Londres, de Yoko Ono, en el Museo Guggenheim de Bilbao.

Pieza de envolver para Londres, de Yoko Ono, en el Museo Guggenheim de Bilbao.

En esta idea de la conciliación de los opuestos, también vemos la influencia zen que Ono expresa con las ideas de agua, aire o cielo, en obras como Eventos y Piezas agua, o Todos somos agua, Piezas respiración, Pintura para el viento, Dispensadores de aire, TV Cielo o Máquina cielo. Esta última idea, la del cielo, es en sí misma integradora de contrarios como vacío y lleno, sin límites, profundo y claro, inasible, callado y elocuente. Las máquinas expendedoras de cápsulas de aire o de cielo, en el sentido del aire que todos compartimos, y también en un sentido más profundo de que cada parte contiene el todo.

De la idea de los opuestos, al estar incluida en ella, se desprende otra también recurrente en su obra: la de la fragmentación, el corte, la disección, la disgregación, el despiece, las partes, y su opuesto, la recomposición, la reunión, la agregación, la integración.

Lo vemos en Pintura en partes, en la instalación Pieza reparación, en la mencionada Media habitación, o en las performances Pieza corte, y Pieza promesa, presentada dos días antes de la exposición, en la que se rompe un jarrón en el escenario pidiéndose la participación del público para que recoja sus trozos con la promesa de que se reúnan dentro de diez años y recompongan el jarrón. El jarrón es tanto cada uno de sus trozos como el jarrón resultante de la futura recomposición.

Una nueva idea encontramos en la obra de Yoko Ono y que se deriva de los opuestos que decíamos más arriba: la del envolvimiento, ocultamiento, desaparición, y su contrario, la aparición en su desnudez y liberación (no sólo en un sentido corporal o físico, sino también social y feminista).

Mosca, de Yoko Ono, en el Museo Guggenheim de Bilbao.

Mosca, de Yoko Ono, en el Museo Guggenheim de Bilbao.

Pieza desaparición, Pieza escondite, Pieza barrido, Eventos de envolver el león, la silla convertida en crisálida Pieza de envolver para Londres, Piezas bolsa, Pintura sombra, Pintura humo, Pintura tiempo, o la publicación Esto no está aquí, son obras que exploran esa idea de lo que se borra, se oculta o desaparece, y de su opuesto.

En la actuación Pieza cielo para Jesucristo, también presentada como preludio a la exposición dos días antes, los músicos de una orquesta de cámara son envueltos con vendas mientras ejecutan una pieza musical hasta que les es imposible seguir tocando. Lo conceptual en ella, definida por el peso que ejerce lo que se calla sobre lo que se escucha, siendo protagonista de la performance en igual medida que su contrario, podemos imaginar la actuación en un plano ideal siguiendo la dirección inversa: los músicos de una orquesta de cámara envueltos en vendas son estatuas inmóviles, estáticas crisálidas. Conforme se van desprendiendo de sus vendas, empiezan a tocar música hasta que completamente libres de ataduras la ejecutan en un despliegue de potentes sonidos. Es un movimiento de contracción y expansión, de conciliación de los opuestos.

Pintura para dar la mano, de Yoko Ono, en el Museo Guggenheim de Bilbao.

Pintura para dar la mano, de Yoko Ono, en el Museo Guggenheim de Bilbao.

La idea contraria al envolvimiento, la encontramos en los DVD Pintura para dar la mano, Surgiendo, Pintura para dejar pasar la luz del atardecer, Pintura para ver en la oscuridad, o su película Libertad con banda sonora de John Lennon, donde la libertad es en realidad una liberación.

Idea del envolvimiento y liberación, también formando parte de la meditación zen, como puede apreciarse en la película Pieza cerilla, o en obras como Grabación en cinta magnetofónica de la nieve cayendo al amanecer, Piezas de la mañana, Pintura para ver en la oscuridad, Pintura para dejar pasar la luz del atardecer, Pintura sombra, o Pintura humo.

En otro plano más contemplativo, encontramos la exploración del cuerpo hecho de un modo que éste se presenta como si nos fuera extraño. Lo vemos en la película Traseros y sobre todo, en Mosca, donde una mosca recorre en primer plano el cuerpo desnudo de una mujer haciéndonos descubrir el cuerpo como si fuera un paisaje. El hecho de que sea un insecto el que protagoniza la acción, nos hace pensar que visto el cuerpo desde su plano de dos dimensiones, imaginar un plano tridimensional –el cuerpo que recorre- nos parecería absurdo. De la misma manera, vistas las obras de esta artista desde la perspectiva habitual en la que cada cosa sólo puede ser ella misma, siempre nos van a aparecer absurdas.

La interacción del público no acaba aquí. Como ya hemos dicho, cada una de las obras tendrá tantos sentidos como le dé cada espectador. A fin de cuentas, esta multiplicidad de sentidos estará siempre ligada a la lógica de múltiples dimensiones que encierra todo acto artístico.

Imagen perteneciente a una de las obras de Yoko Ono en el Museo Guggenheim de Bilbao.

Imagen perteneciente a una de las obras de Yoko Ono en el Museo Guggenheim de Bilbao.

Iñaki Torres

Sala Russafa: reinventando los clásicos

III Festival de Talleres de Teatro Clásico
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Hasta el 6 de julio

La enseñanza del arte dramático es una de las facetas de la Sala Russafa, un foco cultural en el barrio del mismo nombre que lucha contra viento y marea para aguantar el tirón de la crisis. A sus aulas han acudido este curso 76 alumnos de los que 24 son menores, un número superior a los anteriores, que demuestra que la afición crece.

Fruto de esa labor pedagógica es la tercera edición del Festival de Talleres de Teatro Clásico, que se celebra hasta el 6 de julio. “Difundir el teatro de corte clásico es uno de los motivos por los que creamos Sala Russafa, junto a la voluntad de apoyar a las nuevas generaciones de la escena valenciana, tanto en la formación como en la exhibición”, explica Chema Cardeña, director del Festival.

Figuras imperecederas y dramas eternos protagonizados por Don Juan, Otelo o Romeo y Julieta han sido reinventados para adaptarlos  al público contemporáneo de forma que su esencia cale y perdure. Beber en estas caudalosas fuentes  de sabiduría y conocimiento del alma humana es la base de la formación actoral que durante cinco meses ahonda no sólo en las técnicas de interpretación, sino también en otros aspectos del oficio. Así, los estudiantes deben escribir o reescribir textos para los personajes que interpretan, diseñar el vestuario, el cartel o escenografía de las piezas, entre otras de las muchas tareas relacionadas con el montaje de una pieza.

Integrantes de la compañía que representa 'Otelo'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Integrantes de la compañía que representa ‘Otelo’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

“El trabajo es muy distinto al que se realiza para un montaje teatral al uso, aquí hay mucho más tiempo y los actores tienen una implicación mayor en el resultado final”, dice  Cardeña. “Esto hace que las obras sean arriesgadas y rupturistas con el concepto más conservador de representación, llevando al escenario la investigación que en muchas ocasiones precede a la creación de un espectáculo”.

El cartel de esta tercera edición del Festival  incluye cuatro montajes: uno de actores aficionados, dos de profesionales y una compañía invitada.  El primero, Don Juan de tod@s se representó del 12 al 16 de junio, una pieza en la que conviven todos los Don Juanes que crearon Molière, Zorrilla, Lord Byron o Tirso de Molina.

Fiesta Shakespeare

Seguirán distintas versiones y adaptaciones de piezas de William Shakespeare, coincidiendo con la celebración del 450 aniversario del nacimiento del autor inglés. Romeo x Julieta, del 19 al 22 de junio, sitúa la apasionada historia de amor imposible en el Flower Power de los años setenta, en una comuna hippie que prepara la representación de los amores prohibidos entre los Capuleto y Montesco. Los alumnos del taller  llevan a las tablas un montaje novedoso, apoyado en la música de la época, que va mostrando paralelismos entre lo que ocurre en la comuna y lo que viven los personajes de la pieza más popular del dramaturgo inglés.

La tercera propuesta es El moro de Venecia (Otelo), del 26 al 29 de junio, cuando se cumplen más de 400 años desde su primera representación. Un nuevo acercamiento a esta pieza en la que tiene especial relevancia la expresión corporal y la danza. Los integrantes del curso de interpretación para profesionales de Sala Russafa parten de la simbología animal para recrear un mundo en el que dominan los instintos y emociones más primitivas.

El Festival culmina con la compañía de Teatro de Sombras Avoramar. Mariola Ponce y Vicent Ortolá (Teatres de la Llum) dirigen a un grupo de discapacitados físicos e intelectuales que encuentran en las artes escénicas una herramienta para integrarse, expresando inquietudes y aptitudes a través de su experiencia de la interpretación. Por tercer año consecutivo visitan el Festival, en esta ocasión con Enfadados con Shakespeare (6 de julio), un montaje en el que todos los miembros de la compañía aportan su particular visión de las emociones encontradas que tan bien supo retratar el autor inglés a través de sus personajes.

Sala Russafa pone a disposición del público un abono por 18€ para disfrutar de las cuatro propuestas de este Festival en el que se espera alcanzar el éxito de anteriores ediciones, con llenos prácticamente diarios. “Los espectadores tienen la oportunidad de descubrir nuevos talentos y de acercarse a piezas y personajes clásicos desde puntos de vista muy distintos a lo habitual” explica su director. “Al mismo tiempo a los actores, les damos lo fundamental: la opción de que les vean haciendo su trabajo”., concluye Cardeña.

Escena 'Romeo y Julieta'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena ‘Romeo y Julieta’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Bel Carrasco

Carmen Grau: El arte como forma de vida

Carmen Grau (Valencia, 1950) nos abre las puertas de su taller mostrándonos sus últimas experimentaciones plásticas. La viveza de sus grandes ojos verdes, su abundante pelo rojo rizado y su risa frecuente contagian vitalidad. Una pintora en continua evolución que se expresa a través de diferentes formatos. Artista comprometida, sus creaciones exhiben una fina ironía en un juego continuo con los materiales. Utilizando el conglomerado como soporte básico surgen propuestas plásticas que incorporan materiales reciclados y objetos encontrados al discurso narrativo. Gubia en mano extrae a la madera su esencia. Su obra se explica, se argumenta, se compone de vivencias, pero es la materia la que sugiere e inspira sus piezas. Profesora de pintura en la Facultad de Bellas Artes desde 1986, para ella la pintura es un oficio que se enseña, el arte es otra cosa. Pintora de reconocido prestigio − el IVAM adquirió su obra Tarot imaginario (1983)−, Carmen es una de las pocas mujeres cuya obra (La prisión, 1988) forma parte de la histórica Colección Martínez Guerricabeitia, que se caracteriza por el compromiso político de sus pinturas. Para Carmen el arte es algo más que una expresión plástica, como ella misma afirma “el arte es una forma de vida”.

Tarot imaginario. (Col. IVAM).22 piezas de 42x29 cts. 1983-84

Carmen Grau. Tarot imaginario. (Col. IVAM).22 piezas de 42×29 cts. 1983-84

¿Cuáles han sido tus últimos proyectos?

Proyectos… ¿de qué tipo? Mi última exposición en Obrapropia en realidad no era un proyecto, surgió de repente, hacía tiempo que no exponía en Valencia, lo preparamos en menos de un mes, me ofrecieron la posibilidad y lo hicimos. Proyecto actual en firme no… hay muchas ideas, varias colectivas en preparación aquí en Valencia. He expuesto muchas veces en colectivas, fuera de España ninguna individual. Expuse en Barcelona, Madrid y Bilbao; en Ulan Bator, Helsinki, Nueva York, Marrakech, Francia, Bélgica, siempre en colectivas, surgían contactos internacionales solicitando obras mías a través de la Galería Punto y Arte Xerea, entre otros.

Nos gustaría que nos contases cómo te iniciaste como artista.

No tengo idea de un momento concreto de inicio. Mi padre era ilustrador −el decano de los ilustradores en Valencia−, José Grau. Trabajaba para Inglaterra y otros lugares donde la ilustración estaba mejor retribuida. Antiguamente los ilustradores no tenían conciencia artística, era algo que se ejercía como medio de vida, sin una consideración de arte, casi infantil. Yo dibujaba desde que tengo recuerdo. Era la única de mis hermanos −dos gemelos y yo− a la que mi padre dejaba entrar al taller. Los gemelos no podían, era un espacio reservado. Mi padre murió en 1998, conoció mis exposiciones. En mi taller está su mesa de dibujo. Una buena mesa que encargó mi abuelo cuando él tenía 17 años y le dijo: seré dibujante. Por otro lado, mis series africanas deben mucho a mi tío, vivía en Guinea Ecuatorial, enviaba tejidos, hasta un mono, tenía especial cariño hacia mí. El bolso que aún cuelga en el taller fue regalo suyo, lo llevé a la Facultad durante mis años de estudiante, lo he dibujado innumerables veces.

Carmen Grau en su taller

Carmen Grau en su taller, con el bolso de su tío. Fotografía de Mª Ángeles Pérez-Martín

Muchos artistas consideran que la pintura por sí misma es generadora de pensamiento, que no existe una relación formal entre el pensamiento del artista y el hecho artístico ¿Qué opinas?

La obra es generadora de pensamiento, te hace ir más allá. Cuando creas el esfuerzo mental y físico te hace indagar, aprendes de la vida, del mundo. Había un profesor, don Víctor Gimeno, que decía: “el arte es todos los días”. Es un carrito que va por un camino recogiendo cosas, el carro anda, pero a la que te descuidas tienes que correr detrás de él, se va si no sigues creando. Por eso todos los días hay que ir al taller. Yo así lo hago. Para mí todo es secundario, todo excepto mi trabajo. La facultad es algo accidental, en principio fue transitorio y se ha convertido en continuo. Necesitaba asegurar el futuro, la inestabilidad del artista no se puede compaginar con una familia. Se dio la posibilidad de entrar como docente en una ampliación. Mi idea no era dar clase, aunque fueran solo dos o tres días suponía una distracción de mi trabajo, además yo no pensaba que tendría mucho que decir. Tras la solicitud me devolvieron la instancia desestimada, leer aquello sacó el samurái que llevo dentro y lo impugné. Nadie había impugnado, mucha gente se siente prisionera de las decisiones de otros, pasaron nueve meses, aporté nueva documentación más explícita y fui seleccionada, era 1986.

Tu trayectoria docente ¿piensas que ha ampliado tus horizontes en la investigación plástica? ¿Qué recursos plásticos aportas a tus alumnos?

La investigación plástica se da solo por el hecho de preparar una clase. Te hace estar más atenta. A mí no me interesa profundizar en otros derroteros creativos. Me gusta mi propio camino creativo. Como profesor debes dar lo mejor, debes estar informado. Por supuesto, eso repercute en tu obra, en tu conocimiento de la creación. La relación con los alumnos no es una alimentación, yo tengo mi propio sentido plástico creado, es una rueda que ya está en marcha. Entre los alumnos hay gente interesante como personas, algunos creativamente pueden serlo.

Comenta Horacio Silva que no echa de menos la docencia y que tantos estudiantes que no llegarán a ser artistas es algo desesperanzador, ¿qué piensas acerca de ello?

No echaré de menos la docencia. No está la carrera de Bellas Artes preparada para formar artistas. Antes casi el 95 % éramos pintores o queríamos serlo, un  2 o 3 % ya sabían que iban a dar clases, eran monjas o frailes, profesores de dibujo que ya tenían esa predeterminación; solo un pequeño porcentaje de chicos y chicas que no sabían lo que querían ser. Ahora el porcentaje se ha invertido, es facultad, ahora hay administrativos que les gusta dibujar, muchos estudian por obtener la titulación, no son pintores, en dibujo también se nota y en escultura.

La mayoría de tus obras tienen título. En tus dibujos aparecen personajes polémicos…

En cierto modo los títulos vienen de mi carácter comprometido. Mis temas son la mujer, el medio ambiente… el dibujo –en el que está trabajando actualmente− se inicia con músicos, aparecen personajes que me interesan, Michael Moore, Susan Sarandon, Hugo Chávez, Antich, falta Renau, se genera un caos. Estados Unidos no es un lugar al que me gustaría ir. Renau es un referente, realicé mi particular American Way of life en homenaje a Renau, aparecen citas, su “Hello Stupid”, todas iguales, la calavera. Es una obra del 84 de la que no me puedo deshacer. Realizada con fotocopias, algo que entonces era muy poco habitual, pero yo pensé que no iba a volver a dibujar lo que ya había trabajado otro.

Chillida comenta su sufrimiento creativo… ¿Qué proporción de sufrimiento e ironía hay en tus creaciones?

Creando se disfruta y también se sufre, pero está la satisfacción del resultado. No solo es diversión el trabajo; el esfuerzo, hasta el agotamiento físico se siente. Hay diversión, el montaje de personajes en un dibujo tiene cierta dosis de juego. Se hace con un objetivo claro, pero cuando te introduces dentro de un formato, cuando la técnica ya te ha agotado, pierde emoción el trabajo y, de repente, te entra el pánico, es algo cíclico, suele sucederle a muchos artistas.

Tú dominas el conglomerado…

Es mi material, siempre será mi soporte, le sigo viendo posibilidades, a veces solo como soporte, pero se hace presente en la obra. Ahora estoy haciendo collage con piel. Al llegar a esta casa había retales de piel, el antiguo dueño lo iba a tirar, a mí me había sugerido cosas, le dije ya lo tiraré yo si no le encuentro utilidad. Le fui dando vueltas hasta que me di cuenta de lo que debía hacer, el díptico azul de mi última exposición surgió de ahí. Necesitas aportar a lo que haces, cuando creas el material carece de lo que quieres, el arte es un enamoramiento que acaba apagándose si no se renuevan los estímulos.

En tus ensamblajes se ve una tendencia clara hacia la tridimensionalidad ¿se debe a una vocación escultórica?, ¿son estas piezas las que te llevaron a tu Taller narrativo?

Todo eso funciona. Los ensamblajes tienen incisiones de gubia, máscaras inacabadas. Trabajé en la serie de máscaras a finales de los ochenta. La escultura que hay en el Campus de la Universidad Politécnica de Valencia fue presentada en la exposición del Taller narrativo en el Almudín. Realicé en madera dos obras, en bronce no era posible entonces. El rector invitó a hacer algo para el Campus, le presenté las maquetas y fue aceptado, quiso una de las más grandes. Era el rector Justo Nieto, sincero y humano, escuchaba siempre sin evasivas, si era blanco, blanco, si era negro, negro.

Obras de Carmen Grau en su taller

Obras de Carmen Grau en su taller. Fotografía de Mª Ángeles Pérez-Martín

Un elemento común de tu obra son esos personajes de pequeño tamaño que se pierden en espacios vacíos evocando a los primitivos románticos ¿cómo surgieron en tu obra?

El personaje viene del rastro. A veces es romántico, pero a veces es malo, está en la picota, como los falleros, los quemo, otros están a punto de caer. Me encontré un futbolín muy antiguo, todavía conservo alguno de los muñecos, la varilla era aún de madera. Estaban en el suelo en el rastro, la vendedora me dijo: lléveselos todos, no se arrepentirá. Me los regaló porque se estaban rompiendo. Nada más verlo supe que encontraría algo, eran personajes, lo vi claro. En una primera etapa el personaje formaba parte de un todo repetitivo, entre ellos había uno señalado, a uno le pasaba algo, como la vida misma, el listillo, el que destaca.

Había uno que era el ecológico, un experimento. A mí me interesa el elemento plástico, dependiendo de la técnica surge algo propio, que ya lleva implícito, si lo que creo no es novedoso no me interesa. El ecológico surgió de un problema. Yo había detectado que en toda la historia del arte no aparecía el verde en pintura, nunca en una obra que no fuera un paisaje o bodegón. Es un color que da problema, siempre aparece como complementario si no es en paisaje. Nada me gustaba al componer. De repente puse verdes, vejiga, hiedra, esmeralda, verdes evidentes, con el blanco y el negro y su mezcla, los grises, y las figuritas del personaje como motivo. Ya apareció claramente. La obra fue premiada en Pego y la adquirió el Ayuntamiento.

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Esculturas de Carmen Grau en su taller. Fotografía de Mª Ángeles Pérez-Martín

Tu obra La prisión en la colección de la Universitat de València incluye un texto poético, algo recurrente en otras de tus piezas ¿qué surge primero el texto o la materia?

Fue una compra de la Fundación Martínez Guerricabeitia, esa serie no ha salido a la luz, únicamente esta obra, en ella aparecen textos de poetas vascos. En una exposición celebrada en los ochenta en La Lonja, una colectiva, conocí a unos chicos vascos, yo ya tenía libros de Oteiza, hablé con ellos y me trajeron una antología de poetas vascos. A raíz de esa obra hice la serie, ya tenía la idea desde que leí los poemas de Oteiza. Había uno que describía una cárcel, cómo era, leí el texto y lo vi claramente, surgió la obra apenas en dos sesiones. Fue muy duro, es de las pocas obras que he concluido con esa rapidez. Cuando creo hay piezas que están cerca de lo que quieres, pero a veces el material se rebela y no acaba de quedar tu idea. Normalmente suele salir bastante cercano, mi proceso es lento, se pierde mucho por el camino, son muchas sesiones, pero este salió a la primera y al día siguiente lo acabé. Fuimos a Arco al día siguiente, acudimos unos cuatro años seguidos con Punto, una galería puntera en aquellos momentos. Luego, tras abandonar Punto en los noventa, fui con Arte Xerea durante tres años más. Arte Xerea fue un proyecto ilusionante, pero no acabó de afianzarse. Nunca tuve un catálogo, pero las ventas fueron numerosas.

Algunos pintores afirman que cuando tienen que abandonar su taller les supone una gran pérdida, un divorcio… una muerte… ¿hasta qué punto es fundamental el espacio creativo?

Yo he cambiado mucho de taller, pero lo puedo entender, te quedas mal. Añoro momentos puntuales, obras que hice en el piso donde vivíamos, de allí salieron cosas fantásticas. El espacio habitable estaba ocupado por la obra de los dos, Mariano hizo en el suelo murales, no teníamos ni paredes, aquello no era un estudio, y con un niño por ahí haciendo agujeros en las paredes. Esa época la recordamos con cariño, dentro de la precariedad era ilusionante. Luego nos trasladamos a un piso en la calle Orihuela solo taller, ya teníamos dos hijos. Después alquilamos otro arriba y me quedé yo en el taller, mi pintura ensucia más.

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Carmen Grau en su taller. Fotografía de Mª Ángeles Pérez-Martín

¿Crees que el hecho de ser mujer ha condicionado tu proyección artística o ya es un tema superado?

No, no es un tema superado, sigue habiendo predominante artistas hombres en las galerías. Condiciona mucho en la vida, es una especie de engaño la igualdad, es una mentira, debemos seguir luchando por ello. Hay más mujeres de las que se hacen visibles. Estudian más chicas que chicos, pero hay de todo. Ahora es la animación lo que distrae, la pintura no tiene actualmente mucho seguimiento. No se imparte la docencia como debe ser. Si te impones vas por mal camino, no es un colegio, ni un instituto, Bellas Artes es otra cosa, aún no podemos explicarnos que sea una titulación, vienen porque quieren aprender a pintar. Yo enseño a alumnos de cuarto y quinto, pintar es un oficio, la creatividad es otra cosa. A veces los docentes no saben ver al artista. Es enseñar un oficio, hay que practicar, atender a las claves, no solo hay una técnica. Pintar es una manera de hacer visual algo que se puede hacer con una foto. Se puede dibujar con proyector, pero a mí me gusta equivocarme, ganarle al dibujo. Si un alumno decide usar el proyector no es mi problema, pero todos los grandes sabían dibujar, Lucien Freud, todos, sus bocetos estaban hechos a mano.

Hacerlo bien como docente es respetar la forma de hacer de cada uno, da igual que sea abstracción, academicismo, Pop Art, lo que hagan yo lo potencio. Da lo mismo lo que se trabaje, mi gusto personal lo dejo fuera del Campus, hacer discípulos sería un error. Siempre algún alumno sigue la estela, pero no necesariamente, eso no se impone. Estoy dirigiendo cuatro tesis, tengo un proyecto de investigación vigente, aunque a nivel institucional está detenido. Tuve subvención de la Generalitat, se hicieron muchas cosas, ahora sin recursos no se puede hacer nada, pero el proyecto está ahí durmiendo. Está la publicación de todos estos años de investigación preparada pero pendiente.

El IVAM tiene obra tuya ¿no es así? ¿Cómo ha sido tu relación con instituciones y galerías a lo largo de tu dilatada carrera?

Mala relación, no he tenido ayuda institucional. Mi obra la compró Carmen Alborch. Vinieron a mi estudio cuando estaba en Arte Xerea, Carmen era vecina mía de pequeña, nos conocemos de hace mucho tiempo, pero no era una amistad. El último año de su mandato −fue ministra en el 90− vino con Todolí a elegir una obra, se iban a llevar el Autorretrato barroco, pero al final se llevaron el Tarot. Me dijeron: ¿no has expuesto aún? Pues vas a exponer. Pero luego se marchó y el proyecto quedó en eso. Este verano se hizo una exposición en el IVAM de Jaime Siles con fondos propios sobre pintores que han pintado poesía. Allí estaba el Tarot (el mago es Borges), se ha expuesto únicamente ese fragmento de la obra en esta exposición, nunca nada más. No hay posibilidades de exponer allí, es algo sabido, siempre ha sucedido así, se ha privilegiado a algunos artistas y se han ignorado otros, desde el inicio ha sido catapulta política.

Eduardo Arroyo comenta que el estado del arte actual le aburre, que está muy burocratizado y que en todos los museos se ve lo mismo ¿qué piensas que se podría hacer para mejorar el empobrecimiento de la cultura en Valencia?

No hay empobrecimiento, hay cantera, pero si solo se potencia a unos cuantos la obra permanece en el estudio, no se hace visible. El arte −no solo en Valencia− no es “los que llevan el arte”, el arte es quien lo hace, es él mismo, no tiene edad, no tiene sexo, es bueno o es malo. Los que lo gestionan, los que parece que lo promocionan, casi todos los que han llevado el arte han sido ineptos, personas que solo han hecho su carrera. No se trata de promocionar solo a la gente joven, hay artistas consagrados a los que se ignora, no todo es emergente, yo sigo contenta, creando cosas nuevas. No hago las cosas pensando en los demás, es todo una mediocracia, no solo en Valencia. Yo no estoy en contra de nadie concreto, yo soy yo misma, más bien estoy en contra de todo, solo creo en las individualidades. Yo encuentro a gente humana y me fascina, pero las masas no las soporto. El arte no es un elemento de consumo, es una forma de vida.

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Carmen Grau en su taller. Fotografía de Mª Ángeles Pérez-Martín

Mª Ángeles Pérez Martín