Sala Russafa levanta su telón virtual

‘Teatro de manta y sofá’ | Ciclo digital
Sala Russafa
30 de marzo de 2020

Sala Russafa levanta un telón virtual para ofrecer a través de su página web un ciclo de programación que irá cambiando periódicamente, con nuevas propuestas teatrales para adultos y niños, todas ellas de acceso gratuito.

La iniciativa ‘Teatro de manta y sofá’ se suma a las de otras salas, compañías, centros e instituciones que están ofreciendo cultura manera altruista durante el confinamiento decretado por el estado de alarma.

Y arranca con ‘Buscando al Mago de Oz’, escrita y dirigida por Chema Cadeña. La pieza se incluye en la Tetralogía de los Cuentos Políticos, comedias para adultos con música en directo, que parten de personajes e historias de la literatura infantil para hacer un ácido retrato de la sociedad contemporánea.

Precisamente, esta primera propuesta hace un guiño a la situación actual, ya que retrata las triquiñuelas de la política europea cuando varios países –cada uno representado en alocadas versiones de los entrañables personajes del cuento clásico– emprenden un viaje, siguiendo el camino de baldosas amarillas, hacia Bruselas en busca de ayudas para intentar sobrevivir a las consecuencias de un tsunami (que bien podría ser cualquier tipo de hecatombe) que ha puesto patas arriba a la nación.

La pieza se podrá disfrutar a través de la página web del teatro, en la sección de programación, a través del siguiente enlace:
https://salarussafa.es/espectaculo/1/buscando-al-mago-de-oz-online.html.

Y, al igual que ocurre durante la temporada teatral, la cartelera irá cambiando periódicamente para ofrecer nuevas propuestas, como el resto de espectáculos que componen la ‘Teatralogía de los Cuentos Políticos’ (‘Alicia en Wonderland’, ‘Viaje a Nuncajamás’ y ‘La Revelación’), ‘Matar al Rey’ o la pieza familiar ‘Lazarillo’, entre otras.

LA PROGRAMACIÓN DIGITAL DE SALA RUSSAFA INCLUYE OBRAS QUE VUELVEN AL ESCENARIO SÓLO DE MANERA ONLINE

Este ciclo digital está compuesto por coproducciones de la sala con Arden, la compañía impulsora del teatro de Ruzafa, y por montajes firmados en exclusiva por la compañía valenciana. Además, se va a invitar a colaborar a otras formaciones que han pasado por el centro cultural.

“Para nosotros es muy importante que se mantenga el valor de la cultura, por eso hemos escogido piezas que ya no están en gira, que ya han terminado su recorrido por los escenarios. Para quienes las vieron en su momento, pueden rememorar el buen rato que pasaron en la butaca. Y los que se las perdieron en el momento, ahora podrán verlas”, señala el director de Sala Russafa Juan Carlos Garés.

El equipo de la sala es consciente de que la experiencia teatral es única porque es en vivo, porque la cercanía de los actores, la emoción del directo y la complicidad con el público también son parte del espectáculo. “Pero, hasta que podamos volver a disfrutar de ese hecho social que es acudir a una función, este tipo de iniciativas nos mantiene en contacto con el público. Y nos permiten aportar un granito de arena a la labor social que está teniendo la cultura en estos momentos”, señala Garés, quien opina que sería de justicia que fuera declarada bien de primera necesidad, como ya han hecho en Alemania o Francia.

“Se está consumiendo mucha cultura estos días, música, literatura, películas, series, cine… y teatro, para sobrellevar mejor el confinamiento. Creo que nos está ayudando a mantener la mente despierta, activa y creativa. Son las virtudes que siempre ha tenido estar en contacto con las expresiones artísticas, pero quizá ahora las estamos notando más que nunca y debería de haber un reconocimiento a un sector que se ha volcado y, en muchas ocasiones, de manera altruista”, afirma el director de Sala Russafa.

IMPULSO NECESARIO AL SECTOR

El director de Sala Russafa es miembro de la directiva de AVETID (Asociación Valenciana de Empresas de Teatro y Circo) y está participando de la respuesta coordinada que trata de dar el sector a esta situación, en contacto con las instituciones autonómicas y nacionales.

“Sabemos que las circunstancias han sido sobrevenidas, pero hay que trabajar desde ya para atenuar la crisis en la que se encuentran las artes escénicas por la suspensión de las representaciones, que tiene consecuencias para las salas, los actores, las productoras… Son muchísimos los profesionales afectados”, afirma Garés.

Una de las primeras demandas es que las administraciones se pongan al día en el pago de las ayudas concedidas en 2019 que aún están pendientes. “Sería una inyección de liquidez para un dinero que las salas y compañías adelantaron en su momento, endeudándose en muchas ocasiones, con la confianza de que los pagos institucionales llegarían. Ahora que se ha cortado cualquier posibilidad de generar ingresos, sería una manera de aliviar su situación financiera”, propone el director de Sala Russafa y productor de Arden.

Junto a la exención o aplazamiento de tasas fiscales, cita otro tipo de medidas que podrían hacer más fácil el regreso cuando termine el estado de alarma: “Por ejemplo, que nos ayudaran con un programa de desinfección y saneamiento de los teatros, para generar confianza en el público. También con una campaña de comunicación realmente ambiciosa y coordinada para atraer públicos cuando vuelva a alzarse el telón. Hay que poner en valor la cantidad y calidad de propuestas escénicas de València y la Comunidad Valenciana porque va a haber mucha más oferta de la habitual”, adelanta Garés.

Es un problema con el que tendrán que lidiar teatros y compañías. El aplazamiento de espectáculos va a reunir en el arranque y durante toda la próxima temporada una gran cantidad de obras en la cartelera. “No sé si va a haber público para acudir a tantas representaciones. Pero nosotros estamos intentando mantener todos los compromisos que teníamos con las compañías que iban a mostrar sus obras en Sala Russafa este último tercio de la temporada. Por coherencia y empatía, las queremos reubicar en la próxima. Pero a partir de octubre ya teníamos otras piezas programadas, así que tenemos que hacer un puzle realmente complicado. Pero nos estamos esforzando al máximo que para intentar que ninguna se quede fuera”, afirman desde el teatro. Un quebradero de cabeza que será más fácil de resolver si el sector actúa unido y con la ayuda de las instituciones.

Un instante de la representación de ‘Buscando al Mago de Oz’, de Chema Cardeña. Fotografía cortesía de Sala Russafa.

MAKMA

Señor de rojo en atmósfera gris

‘Señora de rojo sobre fondo gris’, de José Sámano
Adaptación de la novela homónima de Miguel Delibes
Con José Sacristán
Teatro Olympia
San Vicente Mártir 44, València
Hasta el 2 de febrero de 2020

Considerado por una generosa parte de la crítica literaria –que, omnímoda, poblaba con sus diligentes mecanografías las principales redacciones del último cuarto del siglo XX– como uno de los más eminentes novelistas de la historia de la literatura española –incluido en el florilegio junto a Cervantes y Galdós (¡carape!)–, Miguel Delibes Setién (Valladolid, 1920-2010) alumbró durante buena parte de su fecunda y dilatada trayectoria literaria un modo de narrar/escudriñar de vita et moribus, edificando en sus obras “una Castilla seca, dura, pobre, trabajadora, donde la penuria y la escasez es escasez y penuria y no literaria austeridad” (Francisco Umbral dixit).

Provisto de un límpido y específico castellano, Delibes pormenoriza la acción con infatigable suficiencia de la palabra precisa a través de la síntesis narrativa de sus personajes –predilección estilísitca edificada desde sus incios en El Norte de Castilla, en cuyo negociado de provincias “aprendí algo fundamental: decir mucho en poco espacio”, matizaba el autor en ‘Un año de mi vida’ (Destino, 1972).

Provisto de tales principios en el costal literario, el autor pucelano los ha paseado por la narrativa ortodoxa, el relato hechizado, los dietarios, las epístolas y las singulares haciendas del monólogo –territorio, este último, necesitado de la excepcionalidad (insólita y cualitativa, confesional y lírica)–. Y deba ser en los predios del soliloquio donde la voz del autor se torne, ineludiblemente, elegíaca, como así sucede, efectivamente, en ‘Cinco horas con Mario’ (1966) y ‘Señora de rojo sobre fondo gris’ (1991), tan semejantes en armadura como antagónicas en sus intenciones.

Será esta última en la que Delibes desabrigue, con carácter insólito, su trayecto vital más descarnado y afligido, pertrechando a su personaje –Nicolás, un célebre pintor abatido, in vita et in labore, por el fallecimiento de su esposa– con las cuitas verídicas y personales sufridas por el escritor con motivo de la enfermedad y óbito ulterior de su cónyuge Ángeles de Castro en 1974.

Desde su publicación, en los albores de la década de los noventa, han sido diversas e infructuosas las tentativas (y reticencias del novelista por razones de pudor y decoro) para adecuar la obra a las exigencias cinematográficas (Pilar Miró) y teatrales (José Sacristán), siendo, finalmente, sus herederos quienes procuraran el imprescindible nihil obstat para que el excelso actor chinchonense y el productor y director teatral José Sámano (recientemente fallecido) permutaran Señora de rojo en acontecimiento escénico desde el otoño de 2018, cuya gira nacional comparece en el Teatro Olympia de València hasta el 2 de febrero de 2020.

Mi gran curiosidad por ver cómo resolvía el fondo del cuadro no se vio defraudada: lo eludío, eludió el fondo; únicamente una mancha gris azulada, muy oscura, en contraste con el rojo del vestido, más atenuada en los bordes” (Nicolás, ‘Señora de rojo sobre fondo gris’)

‘Señora de rojo sobre fondo gris’, de Eduargo García Benito.

De este modo, Sámano, Sacristán e Inés Camiña rubrican una adaptación que procura concentrar los más relevantes y literales pasajes del monólogo, uniformando el estudio del pintor con el tono acrómático, plomizo y sombrío que predomina en el horizonte emocional del personaje (acierto escenográfico de Arturo Martín Burgos e inane, por contra, la iluminación implementada por Manuel Fuster, que desequilibra la atmósfera), acaso como si Nicolás/Delibes habitara en las penumbras del fondo fidedigno del cuadro que protagoniza Ángeles de Castro –pintado con elocuentes y gentiles pinceladas por el ilustrador, retratista y diseñador Decó Eduardo García Benito– y que presidió, incólume, el despacho del escritor durante el resto de sus días.

‘Señora de rojo sobre fondo gris’ encomienda su corpus dramático al ejemplar y prolijo oficio de Sacristán, remo embrionario y capital de una función supeditada al magisterio de su dicción y vigor recitativo, henchido de argucias y timbres graves y agudos con los que mantener despabilada a la audiencia, que debe permanecer atenta a la deriva confesional de los acontecimientos in absentia, siendo este un trance habitual en las cenagosas superficies del género del monólogo.

“Este tipo de obra donde no pasa nada –no hay acción externa– corre el riesgo de producir el aburrimiento e incluso el sopor”. Recupero aquí una atinada reflexión rubricada por Eduardo Haro Tecglen (El País, 9 de septiembre de 1989) con motivo de la representación de ‘La guerra de nuestros antepasados’, adapatación de la obra dialogada de Delibes, cuyo personaje protagonista, Pacífico Pérez, encarna el propio José Sacristán, acerca de cuyas virtudes Tecglen asevera: “El lenguaje puro castellano es un aliciente para escucharlo, y la interpretación de José Sacristán otro de la misma importancia”.

Impresiones que un servidor secunda asociadas a la presente Señora de rojo, siendo la prosodia del actor lo más destacado de un texto falto de oxígeno, que fatiga en lo narrativo y brilla cuando se torna lirismo descriptivo; solo entonces el relato se pausa y respira, y cobran sentido y presencia el desconsuelo por la pérdida y la desorientación creativa, la aflicción y la necesidad taciturna del recuerdo: la elegía.

A pesar de estas desigualdades y siendo ‘Señora de rojo sobre fondo gris’ la más que probable despedida de los escenarios de José Sacristán, deba ser este motivo suficiente para justificar la asistencia.

José Sacristán (Nicolás) durante un instante de la representación. Fotografía cortesía de Pentación Espectáculos.

Jose Ramón Alarcón

La inextricable fiesta de la señora Dalloway

‘Mrs. Dalloway’, de Carme Portaceli
Adaptación de la novela ‘La señora Dalloway’ (1925), de Virginia Woolf
Con Blanca Portillo e Inma Cuevas, entre otros
Teatro Principal
Barcas 15, València
Hasta el 12 de enero de 2020

Erigida en una obra de referencia inexcusable en el devenir del modernismo anglosajón y al calor de la vanguardia literaria de entreguerras, ‘La señora Dalloway’, cuarta novela de la eximia escritora londinense Virginia Woolf, ha visto refrendado su vigor estilístico y denuedo semántico a la sombra requerida y contemporánea de su mayúscula figura y ecuménica autoría.

Por ello, se antoja francamente incitante transitar bajo la techumbre perfumada de la Bright Young People y sus cuitas de interbellum, sobre el espinazo vertebral del monólogo interior y los flujos de conciencia que perfilan la deriva narrativa y, por ende, existencial de Clarissa Dalloway durante la jornada en la que acontece la diégesis –epicentro de los preparativos de una ínclita fiesta de sociedad por la que habrán de sucederse nebulosos episodios del pasado y vestigios idiosincrásicos–, en cuyo microcosmos de atribulados personajes Woolf disemina, mediante un dechado manejo de la analepsis, asuntos tan controvertidos (entonces) como universales (vigentes): insania, depresión y suicidio, represión sexual, lesbianismo, bisexualidad y feminismo, amén de conflictos y turbulencias sociales e intergeneracionales más radicalmente emparentados con el período en el que fue publicada la novela.

Blanca Portillo como Clarissa Dalloway durante un instante de la función. Fotografía cortesía del IVC.

Si con sugerente y dispar resultado, los cineastas Marleen Gorris –’Señora Dalloway’ (1997)– y Stephen Daldry –’Las horas’ (2002), adaptación cinematográfica de la novela homónima de Michael Cunningham (1998), inspirada en la obra de Woolf y que toma por título uno de los enunciados manejados original y transitoriamente por la escritora– hubieron procurado adecuación audiovisual a la compleja y retórica estructura del relato, no debía ser menor la tentación y el brete de transmutar los dominios de ‘La señora Dalloway’ en hacienda escénica.

De este modo, instituida como una de las producciones de referencia de la temporada del Teatro Español, y tras su estancia navideña en el Teatre Nacional de Catalunya, recala en el Teatre Principal del València ‘Mrs. Dalloway’, bajo la dirección de Carme Portaceli –quien rubrica la versión junto a Anna María Ricart y Michael De Cock (director del KVS o Teatro Nacional Flamenco de Bélgica)– y la figura de Blanca Portillo encabezando el cartel (apriorísticos elementos de seducción que justifican su inmaculado resultado en taquilla).

Así, con encomiables propósitos e irregulares aciertos (siendo benevolente) cobran acción morfológica las introspectivas aflicciones de los personajes de Woolf, sintetizados en ocho caracteres y diversas licencias –textuales y tecnológicas– que procuran economizar la puesta en escena y actualizar a las predilecciones coetáneas algunos de los temas explícitos y subyacentes manejados en la obra original.

La actriz Inma Cuevas (Sally). Fotografía cortesía del IVC.

Para ello, Portaceli, Ricart y De Cock se hubieron servido de los diarios y la carta manuscrita de suicido de la escritora con el fin de rubricar una de las más relevantes permutas de la presente versión: los personajes de Angélica (contenida y aséptica Gabriela Flores) –escritora flagelada por trastornos del estado de ánimo y trasunta de Woolf– y su esposo Max (excesivo atletismo y correcta acentuación la de Jimmy Castro), en sustitución del soldado Septimus y su novia Lucrezia. Una decisión de atractivos designios que naufraga en su disposición, al igual que zozobran buena parte de los elementos compositivos –ignominioso cierto empleo de la música original y el espacio sonoro procurado por Jordi Collet y el diseño de video de Miguel Ángel Raió, más propios de un ejercicio audiovisual de conciencia plena o mindfullness– y escenográficos –Anna Alcubierre convierte en insípido galpón las posibilidades de la caja escénica, por la que se pierde y empequeñece el octeto interpretativo, y acierta en el empleo efectista de sucesivos cortinajes que van acortando la perpendicular–.

Porque esta decidida versión de ‘Mrs. Dalloway’ principia y concluye erigida en un documento inextricable, argumentalmente ininteligible sin el sustento de la lectura original, confusa en su constitución, y excesiva, urgente y epidérmica en la evolución sentimental del apremiante arco de sus protagonistas, cuyo elenco actoral supervive con dignidad y cierto oficio. Plausible, aquí, el magisterio habitual de Blanca Portillo –capaz de enaltecer con su prosodia el desnortado rumbo de la obra– y la heterodoxa cadencia de Inma Cuevas, quien logra elevar a Sally por encima de la efervescencia protagónica de la presente señora Dalloway.

Blanca Portillo en la imagen promocional de ‘Mrs. Dalloway’. Fotografía de Sergio Parra cortesía del IVC.

Jose Ramón Alarcón

“HAMLET” POR UN SOLO TITIRITERO

“Hamlet” de Bambalina Teatre Practicable
Espectáculo en gira

Después del gran éxito que obtuvieron sus dos montajes más recientes; “La Celestina” y “Fausto”, la compañía Bambalina Teatre Practicable estrenaba el pasado 7 de agosto en el festival Sagunt a Escena “Hamlet”, una de las tragedias shakespeareanas más conocidas.

En la nueva producción, dirigida por Jaume Policarpo, se imponía una considerable limitación técnica al reducir el elenco a un único actor/manipulador, Jorge Valle, que debía asumir la interpretación de los numerosos personajes que recogía la adaptación de Policarpo.

Jorge Valle destacaba por la expresividad de su interpretación; sus manos pasaban de conformar un personaje a otro con una sorprendente agilidad y su voz se adaptaba y modulaba ante una sucesión constante de títeres. Pero la dificultad de mantener durante una hora y media una representación de un ritmo tan trepidante, y de abarcar la manipulación de diez marionetas, se volvía excesiva para un solo actor. De este modo, todo entraba en un cierto código humorístico que desdibujaba necesariamente la carga trágica y la profundidad de la obra y sus personajes. Por otro lado, el considerable esfuerzo físico y psíquico del intérprete, provocaba una especie de angustia en el espectador, una sensación que iba aumentando progresivamente, y que solo parecía acabar con el final de la representación y el descanso del actor.

Fotografía tomada de la representación de «Hamlet» de Bambalina Teatre Practicable.

La escenografía se articulaba como una especie de carrusel giratorio, conformado por una estructura metálica y sencillamente adornado por unas tiras de tela que cubrían el techo. El dispositivo contaba con una especie de barra central de la que colgaban los títeres cabeza abajo, de tal modo que Valle tan solo necesitaba elevarlos y colgarlos de unos enganches superiores para que el público los viera. Jaume Policarpo, también escenógrafo de la obra, nos presenta un mundo giratorio, una estructura que no deja de dar vueltas de un lado a otro entorno a un mismo eje. Es casi un tiovivo, un carrusel en el que no se avanza hacia ninguna parte. Tan solo en ciertos momentos, los personajes pueden salir de esa rueda infernal, e incluso observar su giro desde fuera.

Vista de la escenografía creada por Polisario para «Hamlet».

Durante la representación, eran frecuentes los juegos entre realidad y ficción, se señalaba que aquello que estaba ocurriendo en escena era en verdad una historia, una narración contada por un actor. Este mismo juego está en la obra de Shakespeare, hay una ficción y una realidad que se confunden, que se entremezclan; la ficción es a veces un modo de clarificar y mostrar la realidad, una realidad que es al mismo tiempo un fingimiento y una mentira. Tan solo en un momento, Valle se despega del títere, ya no confiere su voz a una marioneta, a una máscara, ya no hay un rostro que se oculta tras un rostro, es Hamlet dejando la comedia.

Fotografía tomada de la representación de «Hamlet» de Bambalina Teatre Practicable.

La compleja restricción que se impuso Policarpo, a pesar de estar llevada con sorprendente maestría dada la hazaña impuesta, tal vez se volvió un reto de excesivo riesgo, que implicó la perdida de aspectos fundamentales de la obra en favor de una proeza que, al fin y al cabo, tampoco aportaba un valor significativo. Puede que, en un deseo por esencializar la sumamente compleja tragedia shakespeareana, abarcándola desde la simplicidad más absoluta, se haya acabado perdiendo en la esencialidad misma de la obra que tanto se perseguía.

A pesar de todo ello, y como en todas las representaciones de Bambalina que haya podido ver, conseguían momentos de una singular belleza e ingenio. Me fascinaba la forma de aprovechar el espacio y de disponer los objetos en él. Con pocos recursos simulaban un universo rico y complejo; las imágenes se perfilaban en la mente del espectador, mientras que su imaginación se desplegaba al amparo de una representación que estaba cargada de ternura y de verdad.

Sofía Torró Álvarez.

Soñar inquietudes y retos con 10 Sentidos

‘Soñadores’ | IX Festival 10 Sentidos
Diversas sedes de València
Mayo de 2020

Las postrimerías del año que concluye portan consigo los preparativos del Festival 10 Sentidos, encuentro escénico de referencia de la ciudad levantina, cuya novena edición se llevará a cabo, durante el mes de mayo de 2020, bajo el lema ‘Soñadores’, un leitmotiv que focaliza la atención sobre la juventud y, en consecuencia, sobre aquellos que “están llamados a ser los reyes del futuro”, en base a “sus inquietudes, sus problemas, sus retos y sus compromisos”, tal y como indican desde la organización del festival, que, al igual que en ediciones precedentes, tendrá como ejes principales la danza, el teatro, la música, el cine y las artes plásticas; géneros con los que “mantener la filosofía de visibilizar, a través de propuestas artísiticas, diferentes realidades de nuestra sociedad”.

De este modo, el festival de las artes vivas de València, codirigido por Mertixell Barberá e Inma García, “hará protagonista a esa generación nacida a finales del siglo XX y principios de este, en la que nuestra sociedad debería depositar sus esfuerzos y esperanzas, y se aproximará a su lenguaje, a su ideología, a su modo de vivir, a su manera de crear”.

‘Soñadores’ pretende investigar y formular dubitaciones en torno a cuestiones relativas a “qué les define, qué sienten, cómo se relacionan o qué les preocupa”. Por ello, “la programación incorporará a creadores que sueñan, que arriesgan, que se comprometen, y buscará propuestas que ayuden a un público diverso a entender su idiosincrasia”.

Así mismo, 10 Sentidos “contará con otros artistas de distintas edades que plasmarán su propio punto de vista sobre el paso del tiempo y a los que se les propondrá observar e interactuar con un relevo generacional que a veces no obtiene la atención suficiente”.

Imagen de una de las propuestas escéncias del IX Festival 10 Sentidos. Fotografía de Juami Ponce cortesía de la organización.

MAKMA

JEKYLL Y HYDE, EL MUSICAL

Teatro Olympia. San Vicente Martir, 44. Valencia

Jekyll y Hyde, un extraordinario musical basado en la novela de Robert Louis Stevenson “El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde” de 1886, regresó a España del 7 al 10 de noviembre de 2019.

Se trata del singular musical de intriga, presentado en el Teatro Olympia de Valencia, que nos adentra en la dualidad primaria del hombre, entendida como una lucha entre la razón y el instinto, entre el bien y el mal que habita en cada uno de nosotros.

Tan solo existe una delgada línea entre un hombre bueno y uno malo.

La trama y el suspense, se consigue gracias a una excelente escenografía, vestuario de época, diseño de iluminación y efectos especiales con mucho realismo, que crean una atmosfera Victoriana del Londres tenebroso del siglo XIX. Los efectos de iluminación, el tratamiento sonoro y la ambientación general resultan ser completamente vanguardistas. La producción de la obra contaba con más de 150 trajes de vestuario, diseñados según los patrones de la época. La música, ganadora de múltiples premios en Estados Unidos, está compuesta de auténticos singles.

D.Jekyll y Mr. Hyde, el musical. Teatro Olympia.
Fotografía de Liliana Estrada

El musical, fue estrenado en Madrid en el año 2000 con Raphael como protagonista. La producción estuvo tres años en cartel y de gira por España. La misma producción se estrenó en México en el año 2016, durante dos temporadas, con gran éxito de público y críticas.

No obstante, antes de llegar a España, el estreno del musical tuvo lugar en Broadway en el año 1997. Tres años después fue presentado en España, incorporando temas musicales que no aparecen en la versión original y desarrollando una nueva puesta en escena completamente original. Desde su publicación, la novela ha sido víctima de múltiples versiones en teatro y cine.

D. Jekyll y Mr. Hyde, el musical. Teatro Olympia.

En la obra, la personificación del bien y del mal se centra principalmente en el doctor Henry Jekyll, interpretado en este caso por Abel Fernando, y que en su búsqueda de una sociedad perfecta, quiere ser capaz de anular la parte negativa de todo ser humano. Para ello, se reúne y pide permiso para experimentar su proyecto científico con personas, enfermos mentales de un psiquiátrico, pero su experimento es criticado y rechazado. La negativa, le conlleva a una obsesión, concluyendo por realizar un ensayo en sí mismo, liberando su parte maligna en un ser independiente, conocido como Edward Hyde o más bien llamado Míster Hyde.

D. Jekyll y Mr. Hyde, el musical. Teatro Olympia
Transformación, del bien al mal, del D. Jekyn a Mr. Hyde.
Fotografía de Theatre Properties

Un personaje que termina por oprimir a pacifico D. Jekyll, convirtiéndolo en un asesino en serie. Asesinando a aquellas personas, que cometían un acto inmoral o simplemente por gusto. Ambas personalidades luchan contra sí mismas, con el fin de apoderarse de la individualidad total. D. Jekyll, tenía una vida perfecta, la mujer más deseada de la nobleza, un amigo fiel y un gran talento. Sin embargo, quería cambiar y mejorar la sociedad y terminó por hacerlo pero no como él pretendía. Perdiendo todo.

Jekyll & Hyde el musical, con su estética gótica, se sitúa en la órbita de espectáculos clásicos del género. En este caso, lo hace por medio de un gran conjunto de actores y actrices, con gran talento, que introducen por completo en la historia desde el primer instante.

D. Jekyll y Mr. Hyde, el musical. Teatro Olympia
Fin

Adriana Florentino Vivó

El cambio de sexo que no marca la diferencia


‘Orlando’, la adaptación a teatro de la obra de Virginia Woolf, escrita por Vanessa Martínez
Sala Russafa
Dènia 55, València
7 de noviembre de 2019

Érase una vez un apuesto joven isabelino, noble y poeta, que a los treinta años se transforma en mujer y vive así durante casi cuatro siglos. Con la suave cadencia de un cuento, Virginia Woolf irrumpe de nuevo en nuestros escenarios de la mano de la directora Vanessa Martínez en la Sala Russafa, aprovechando el 9º Ciclo de Compañías Nacionales, con el estreno de ‘Orlando’. Esta nueva propuesta se presenta como un juego literario, musical y temporal en el que Rebeca Sala, Gustavo Galindo, Pablo Huetos, Pedro Santos y Gemma Solé interpretan a más de treinta personajes.

Rebeca Sala, Gustavo Galindo, Pablo Huetos, Pedro Santos y Gemma Solé – Imagen realizada por Irene Valdés durante la representación

Como decimos, la obra nos va llevando de época en época. Conforme se desarrolla la historia se va transformando, nos va ubicando en los distintos espacios y tiempos, desde los sonidos de John Dowland hasta el foxtrot, desde la Corte inglesa a Constantinopla. Otro aspecto que define la puesta en escena es el humor, un tejido capital para seguir la peripecia del protagonista.

Amor, deseo, guerra, erotismo, cambios de género. Todos estos componentes aparecen en ‘Orlando: una biografía’, (1928), la sexta novela de la escritora inglesa Virginia Woolf. Una obra de sorprendente actualidad, que condensa una feroz crítica a la moral victoriana y está inspirada en la amante de Woolf, la aristocrática poetisa Vita Sackville-West.

Y es que hace cien años, Virginia Woolf se cuestionó sobre las diferencias entre hombres y mujeres. Una de las respuestas que ofreció al mundo fue su ‘Orlando’, un personaje andrógino, posiblemente el primer transexual de la historia de la literatura, cuya vida es extrañamente longeva: nace en 1588, en época isabelina, y muere en el periodo de entreguerras, en 1928, fecha que coincide con la publicación de la novela de Woolf, como ya se ha apuntado. A pesar de vivir más de trescientos años, Orlando solo envejece en apariencia hasta los 36.

Pero no hagamos más spoiler. Contemos la historia de una manera diferente, como quiso hacer Vanessa Martínez, concretamente a partir de varios narradores omniscientes con cálamos de largos plumajes blancos.  

Dos narradores interpretando la obra ‘Orlando’ – Imagen realizada por Irene Valdés durante la representación

En primer lugar, Orlando conoce a la reina Isabel I, aunque nunca se la menciona directamente, pero cae en desgracia y se aleja de la corte. Cuando regresa, gobierna Jaime I.

Durante lo que se conoció en Inglaterra como ‘La gran helada’, en el invierno de 1683 a 1684, el protagonista se enamora perdidamente de una princesa rusa, llamada Shasha. Según él mismo expone, esa era la primera vez que había amado, la primera vez que había sentido algo tan cercano al amor. Los enamorados patinan juntos durante varios días, pero la historia no acaba del todo bien. Un día, el barco en el que había llegado Shasha deja de estar atrapado en las aguas congeladas del Támesis, cuyo suceso hace que la mentira y el abandono reinen en escena.

Sin embargo, eso solo lo sabe el espectador, esto es, la princesa rusa le prometió a Orlando amor eterno y, de hecho, la pareja queda en un punto para escaparse a vivir juntos, pero Shasha nunca llega a acudir. Orlando se queda en la cama recuperándose durante nada más y nada menos que una semana. Los narradores intentan espabilarle, pero su dolor es tan fuerte que ni con palizas consigue despertar. El fracaso de este romance lleva a Orlando a regresar a un poema –’El roble’– que dejó atrás en su juventud. 

Abramos un paréntesis recordando que la aventura apasionada de Orlando y Sasha representa el romance de Vita SackVille-West con Violet Trefusis, porque esta novela, además de la sátira a la biografía y el discurso feminista, es, ante todo, una carta de amor de Virginia Woolf a su gran amiga Vita, a la que dedica la obra. Cerramos paréntesis.

En este punto de la historia, llegamos a uno de los pasajes más famosos de esta singular novela: el momento en el que Orlando cambia de sexo. La obra, por su argumento, podría considerarse fantástica (de hecho, su protagonista se transforma por arte de magia –no mediante ninguna operación médica que explicara la transformación– y vive, ya lo hemos dicho, una vida anormalmente larga y, encima, no envejece). 

Entran entonces la Pureza, la Castidad y la Modestia (las tres mayores virtudes de una dama en esa época), pero las trompetas retumban cada vez que una de ellas habla: las exhortan a marcharse. El sonido de las trompetas se convierte en el mensajero que anuncia la resurrección, el cambio, que proclama el despertar de la naturaleza, la nueva esencia de Orlando. “Las horribles hermanas se desconsuelan, lloran al unísono, bailan en círculos y agitan sus velos de arriba abajo antes de pronunciar su despedida: «No siempre ha sido así. Pero los hombres ya no nos necesitan; las mujeres nos aborrecen. Nos vamos, nos vamos. Yo (dice la Pureza) a los palos del gallinero. Yo (dice la Modestia) a cualquier discreto rincón donde abunde la hiedra y las cortinas»’’.

Orlando tras su transformación – Imagen realizada por Irene Valdés durante la representación

La escena termina cuando Orlando despierta, abandonado por estas virtudes, solo en su cuarto, entre el sonido de las trompetas que siguen preguntando por la verdad. Es ahí cuando el narrador sentencia que era una mujer. Aquí sí que necesitamos recurrir al mayor spoiler: el cambio se había producido, una metamorfosis verdadera y permanente, pero que no había transformado la auténtica esencia de Orlando. Ser hombre es equivalente a ser mujer, no hay diferencias y, si las hay, son incómodas incomprensiones de la sociedad.

De esta manera, se pone a la mujer y al hombre en una balanza donde ninguno de los dos individuos es más que el otro, donde ambos sexos están equilibrados, como si dijéramos, en línea recta. Quizás sea este el motivo por el que Vanessa Martínez escoge a una actriz como protagonista de toda la obra, en lugar de coger en la primera parte a un hombre y en la segunda tras el gran cambio de sexo, a una mujer. 

Es entonces cuando nadie se extraña de su renacer femenino, nadie duda de que sea la misma persona; y esa aceptación permite al lector (en el caso del libro de Virginia Woolf) y, en este caso, al espectador en la representación de esta obra de teatro, percibir el cambio no como una fantasía, sino como la tesis de la autora de que las diferencias entre los dos sexos no afectan a la psique ni al alma de la persona. Uno puede ser hombre y mujer, y esto no lo cambia realmente.

A partir de este momento, los narradores omniscientes cuentan las aventuras de Orlando en femenino: se escapa con una tribu de gitanos con la que llega a la meseta central de Anatolia; pasado un tiempo, la añoranza LA fuerza a embarcarse hacia Inglaterra. A su regreso, se encuentra con que lo han declarado fallecido y que, al ser ahora mujer, no tiene derecho a poseer en propiedad su propio palacio. Pasado un tiempo, cruza el periodo victoriano, época en la que conoce a Shelmerdine, un aventurero con el que se acabará casando (y, por lo tanto, con quien podrá resguardar su herencia).

Nos encontramos ya con el final de la obra, concretamente en el primer tercio del siglo XX donde, mientras Orlando está dando a luz a un hijo carnal, ansía terminar su poema “El roble’’. Y así lo hace, antes de “acabar’’ de parir, escribe la última palabra de su poema, por fin. Podríamos decir que, al traer al mundo a su nuevo hijo, también da a luz al poema que tantísimos años le había costado escribir. Cabe hacer otro paréntesis dejando patente la clara alusión de “El roble’’ al poema narrativo «La tierra» («The land», en el original), de Vita SackVille-West. Cerramos paréntesis.

Saludo grupal del elenco de la obra ‘Orlando’ – Imagen realizada por Irene Valdés durante la representación

El asunto de la historia literaria es esencial, pues el desarrollo del poema “El roble” tiene que ver con las ganancias de libertad de las mujeres escritoras y de que no será hasta el siglo XX hasta cuando la autora tendrá “una habitación propia” y podrá escribir de tú a tú con los hombres, contrario a la fracasada “hermana de Shakespeare”, personaje imaginario a quien Woolf dedica uno de sus ensayos feministas más agudos.

Esta obra de la escritora inglesa es rompedora por lo que significó para el feminismo. Y Vanessa Martínez lo ha sabido representar de la misma manera, mediante escenas de pasión, erotismo, tristeza, igualdad y fuerza femenina, copiando ese afán de libertad que le enseñó Woolf, que toda mujer merece.

De hecho, podemos concluir manifestando que, por ejemplo, Borges, no era un gran admirador de la escritora inglesa, pero aún así, consideraba que ‘Orlando’ era una “novela originalísima. Sin duda, la más intensa de Virginia Woolf y una de las más singulares y desesperantes de la época”. Y es que tampoco podríamos evaluar la representación de teatro de la directora Vanessa Martínez con adjetivos diferentes a los del erudito escritor argentino.

Irene Valdés

Sala Russafa alza el telón de la nueva temporada

‘Alcem el teló’
Sala Russafa
Denia 55, València
Octubre de 2019

Sala Russafa se suma a los centros culturales que activan su programación tras el verano y lo hace mediante ‘Alcem el teló’, una selección de 5 propuestas que del 3 al 13 de octubre lleva a su escenario la música, la danza y el teatro para niños y adultos.

La primera de ellas es ‘A Circle In The Water’, un espectáculo con música en directo y danza que el 3 y 4 de octubre reúne a dos grandes talentos en la Sala Russafa.

Capella de Ministrers fue galardonado en 2018 con el International Classical Music Awards y el Premio Carles Santos en 2018, entre otros muchos reconocimientos. Desde hace 30 años trabaja en la investigación, recuperación y difusión del patrimonio musical español, publicando 58 álbumes, ofreciendo 1.500 conciertos e interaccionando con las artes escénicas. Su labor investigadora se remonta hasta el medievo y se asoma también a otras culturas, como la inglesa, que centra la selección de temas que componen el programa de este espectáculo que completa la aportación de otro referente, Toni Aparisi, uno de los más destacados intérpretes y coreógrafos valencianos y nacionales, ganador de varios Premios Max.

La música en directo del siglo XVI convive con la danza contemporánea en esta pieza nacida como banda sonora a la adaptación cinematográfica de la obra teatral ‘La Estancia’ (Arden Producciones), que se estrenará el próximo otoño. Una compilación de temas que giran alrededor de la melancolía, una emoción capaz de remover y activar sentimientos, despertando una sensibilidad que en la sociedad del siglo XXI muchas veces parece anestesiada.

La segunda propuesta de ‘Alcem el teló’ es ‘Las picardías de Molière’, que el 5 y 6 de octubre llena de encanto el escenario. Iria Márquez firma y dirige esta obra que retoma personajes de ‘El burgués gentilhombre’, ‘Las mujeres sabias’ y ‘Misántropo’, comedias de Molière que saltan del siglo XVII al XX en una pieza de nuevo cuño.

Su sugerente trama está ambientada en una noche de verano del París de 1973, coincidente con el 300 aniversario de la muerte del autor francés. Al ritmo de canciones de Françoise Hardy o Serge Gainsburg y apoyándose en proyecciones audiovisuales, avanza una comedia en la que protagonistas de algunos de sus clásicos interactúan, descubriendo filias y fobias, construyendo un fresco enredo amoroso.

Una producción que nace de un antiguo proyecto de Márquez y que estrena la formación valenciana Pànic Escènic, dentro de la programación especial de apertura de Sala Russafa.

La segunda semana de ‘Alcem el Teló’ se dedica a recuperar los espectáculos favoritos de quienes pasaron por las butacas del teatro la pasada temporada. Del 10 al 12 de octubre, nuevas funciones de ‘Shhhh!’, ganadora del galardón al Mejor Espectáculo Valenciano de la última edición de los Premios del Público de Sala Russafa. Marian Villaescusa firma y dirige, con el apoyo de Chema Cardeña, esta comedia que se atreve con una de las palabras y dolencias que más eufemismos recibe: el cáncer.

En su primera obra dramática, la valenciana ficciona su propia experiencia personal en una deliciosa crónica, llena de humor, con referencias a la cultura popular (desde Ingmar Bergman a Mónica Naranjo), capaz de despertar a un tiempo la carcajada y la emoción para romper tabús alrededor de un tema rodeado del mutismo al que hace referencia el título de la pieza.

Y, para los más pequeños, la programación especial de arranque de temporada incluye la versión en valenciano de la obra ganadora del último Premio de Público de Sala Russafa al Mejor Espectáculo Familiar, ‘La caverna del foc’. Se trata de un montaje de la formación valenciana Dínamo Producció Teatral que propone una aventura con los primeros pobladores de la Tierra como protagonistas.

El 12 y 13 de octubre puede verse esta pieza, escrita y dirigida por Ernest Sendín, que cuenta la historia de una joven Homo Sapiens que tendrá que enfrentarse a una terrible maldición. Sorpresivamente, encontrará un aliado en el último Neandertal, aprendiendo que todos compartimos un pasado común, que nos acerca y que pasa de generación en generación.

‘Alcem el teló’ se completa con una muestra de programación musical de la mano de ‘Innerlands’. El 8 de octubre a las 20:30h, la banda valenciana integrada por Paloma Grueso, Julio Arroyo, Marcos Carcelén, Rubén Torres, Santiago Álvarez, Vicente Merodio y Alfonso del Corral, presenta en concierto una nueva etapa que ha materializado en su último disco, ‘Amar Nacer’.

Melodías pop y folk se unen en canciones con cuidadas instrumentaciones que se alejan de anteriores trabajos, muy influenciados por la tradición folk más pura y hasta las raíces celtas. Estrenando formación, canciones y un álbum con un tono mucho más mediterráneo, donde caben el whistle o el violín junto a la guitarra de 12 cuerdas, el djembé o el cajón flamenco, la formación presentará esta nueva fase de un proyecto que cumple 10 años.

EL IX CICLO DE COMPAÑÍAS NACIONALES DE SALA RUSSAFA ARRANCA CON UNA VERSIÓN EN FEMENINO DE MACBETH Y SU ESCENARIO ACOGE UNA DE LAS FAMOSAS CHARLAS TEDx

‘Macbeth. Yo no me voy a morir’, de Jorge Eines. Fotografía cortesía de Sala Russafa.

Tras la presentación de la temporada, en octubre arranca el XIX Ciclo de Compañías Nacionales de Sala Russafa, que hasta el 8 de diciembre ofrecerá 11 propuestas para niños y adultos de compañías venidas de distintos puntos del país. La primera es el estreno en la Comunitat de ‘Macbeth. Yo no me voy a morir’. Del 18 al 27 de octubre puede verse este curioso acercamiento del director y dramaturgo Jorge Eines al clásico de Shakespeare, que llega a España tras haber sido puesto en pie en Buenos Aires en 2017 por una compañía argentina, con gran acogida de la crítica.

La acción arranca con el matrimonio Macbeth en una llanura en la que habita indefinidamente, suspendido en el tiempo, después de que las Brujas les hayan convertido en eternos al cumplir sus designios, asesinando a todos los que se interponían entre ellos y la corona. Los fantasmas se suceden en esta impactante reflexión sobre la ambición a la que dan vida dos actrices, Carmen Valls y Ana del Val, transformándose en los distintos personajes de esta historia.

Junto a esta programación escénica, el teatro acogerá una jornada de las famosas charlas TEDx. El 17 de octubre, de 19:30 a 22:30 h, el barrio de Ruzafa se convierte en espacio de reflexión para cinco ponentes entre los que ya se ha confirmado a Sonia El Hakim, analista, investigadora, formadora y consultora en Comportamiento No Verbal. También participará Emilio Vesica, fundador de la asociación valenciana Bioagradables, coordinador de proyectos de conservación y sensibilización ambiental. Y la dramaturga Marian Villaescusa, que volverá a subirse al escenario de Sala Russafa esta vez como ponente. A estas voces se sumarán otras y una actuación que completa una velada animada por la curiosidad, el conocimiento y la creatividad.

EN LA PROGRAMACIÓN FAMILIAR DE OCTUBRE DE SALA RUSSAFA, MAGIA EN BLANCO Y NEGRO JUNTO A UN REPASO A LA HISTORIA DEL ARTE DESDE EL HUMOR

En octubre, el teatro de Ruzafa suma otras dos propuestas escénicas para toda la familia, además de la Campaña Escolar que organiza, como cada temporada. Los días 19 y 20, la formación andaluza La Fundición y OriolO hacen un divertido repaso a la historia de la creatividad humana en ‘La primera obra de arte’. Grandes artistas, populares cuadros y famosas técnicas van trufando este montaje para espectadores a partir de cuatro años, que defiende la imaginación y la capacidad de crear por encima de todo. Su protagonista es el clown Oriol Boixander, colaborador de Comediants, Leo Basi o una de las joyas europeas, el Circo Roncali, quien combina la pantomima, los malabares, la interpretación musical, el baile y hasta la magia en una particular puesta en escena cargada de humor.

Por último, el 26 y 27 de octubre el Mago Black y el Mago White ofrecen una espectacular sesión de prestidigitación en blanco y negro. Paco Santofimia y José Manuel Rodrigo empezaron su andadura conjunta en 2011, en la formación andaluza Producciones Avanti. Desde entonces, han dejado al público con la boca abierta en sesiones donde aparecen y desaparecen objetos, hay fuegos de artificio, juegos de luces, mucho humor e incluso levitaciones, haciendo de ‘Black&White’ una asombrosa experiencia que repasa los grandes números del ilusionismo clásico y contemporáneo.

‘Black&White’, del Mago Black y el Mago White. Fotografía cortesía de Sala Russafa.

MAKMA

‘Arde’ Sagunt

XXXVI Sagunt a Escena
‘Palabras y Sonidos’
Teatro Romano de Sagunto
Hasta el 7 de septiembre de 2019

Inmunes al azote del calor, las piedras del Teatro Romano enmarcan la 36 edición del festival Sagunt a Escena con un contenido versátil que incluye desde piezas dramáticas inspiradas en los grandes clásicos a recitales de música, danza y circo. En total 32 espectáculos para todos los gustos que combinan producciones internacionales, estatales y valencianas. Bajo el lema ‘Palabras y Sonidos’, es el programa más musical de los últimos años.

A punto de cruzar el ecuador, el festival deja buen sabor de boca con montajes espléndidos como ‘Viejo amigo Cicerón’, coproducción del Teatro Romea y el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, un texto de Ernesto Caballero, dirigido por Mario Gas e interpretado por Josep Maria Pou, Bernat Quintana y Miranda Gas. Una obra que aproxima a los ciudadanos de hoy esta figura histórica, cuyas reflexiones mantienen plena vigencia, y que revive en escena junto a su secretario Tirón y su hija Tulia.

Cicerón fue protagonista de las luchas y transformaciones ocurridas en el siglo primero anterior a nuestra era en Roma, personificando la imagen de la integridad moral de quien mantiene la coherencia de sus convicciones políticas incluso en las circunstancias más adversas. Un político excepcional en medio de un mundo de mezquinas ambiciones personales, deslealtades y pequeños enredos propios de la vida pública. Político, jurista, orador, filósofo, divulgador, el personaje encarna la máxima de Terencio: Nada humano le era ajeno.

Una original versión del clásico inmortal ‘Hamlet’ se estrenó en el Centro Cultural Mario Monreal, producción de la compañía valenciana Bambalina Teatre Practicable, dirigida por Jaume Policarpo e interpretada por un solo actor manipulador de títeres, Jorge Valle. Bambalina propuso en su ‘Hamlet’ un juego particular con una de las tragedias de Shakespeare sin dar nada por supuesto, intentando hacer lo más difícil de la manera más sencilla. Con este punto de partida planteó un reto con títeres que representan los personajes de la tragedia y un solo intérprete-demiurgo buceando en la obra como quien llega a un planeta inexplorado. Otros espectáculos destacados fueron ‘Somni’, del Institut Valencià de Cultura, con Núria Vizcarra y Juan Carrillo, el homenaje al maestro Joaquín Rodrigo o el ballet ‘El Quijote de plata’, dirigido por Igor Yebra.

Imagen de la puesta en escena de ‘Divinas palabras’, dirigida por José Carlos Plaza. Fotografía cortesía de Sagunt a Escena.

Superados los rigores de la canícula, el festival afronta su segunda mitad en la que todavía tiene mucho que ofrecer. Un aluvión de propuestas entre las que destaca el ya sexto montaje que realiza José Carlos Plaza de ‘Divinas palabras’, de Valle-Inclán, en escena el 24 y 25 de agosto. Lo interpretan María Adánez, Javier Bermejo, Alberto Berzal, María Heredia, Chema León, Carlos Martínez Abarca, Ana Marzoa, Diana Palazón, Luis Rallo, José Luis Santar y Consuelo Trujillo. Escrito en 1919 y publicado en 1920, este texto se sitúa en un momento en que Ramón María del Valle-Inclán da forma a su visión esperpéntica de la realidad. Dividido en tres jornadas, se centra en la figura de un idiota, hidrocéfalo que, al morir su madre es explotado por sus tíos que lo exhiben por las ferias como un monstruo, que igual inspira compasión que burlas grotescas.

En palabras de José Carlos Plaza, se trata de “una obra claramente agresiva, a veces brutal. Inmersa en las raíces de un pueblo que, sin perder su pasión, se comporta con el instinto y no con la razón. Un instinto deformado que lleva a cometer acciones inimaginables y que corroen los pilares de una sociedad burguesa, retrógrada y castradora. Y todo ello a través de un acidísimo humor negro. Desde el concepto de la familia, reflejada como una unión forzada que se usa como tabla de salvación, al concepto del dinero como único y auténtico dios que todo lo domina. Desde una miseria social y moral, al concepto de orden establecido, corrupto y mezquino. O hasta los miedos más profundos de la ignorancia. Y, dominándolo todo, la religión”.

Enrico Barbaro y Asier Etxeandia protagonizan ‘Mastodonte’. Fotografía cortesía de Sagunt a Escena.

El 22 de agosto, Asier Etxeandia y Enrico Barbaro lanzan su primer proyecto musical, ‘Mastodonte’. Un viaje conceptual a través de la vivencia del ser humano desde una vida anterior a su nacimiento pasando por la niñez, la adolescencia, el descubrimiento de la pasión y el amor, la madurez, la perdida, el perdón y la muerte y serena aceptación de sus errores. El último día de agosto los amantes del flamenco tienen una cita con ‘Bailando con Carmen’, la primera ópera flamenca en la que el amor y la tragedia reflejan la sociedad actual.

Dentro del circuito Off Roma se incluye, entre otras opciones, ‘Juicio y muerte de Sócrates’ (19 y 20 de agosto), un espectáculo dividido en dos partes que revive los momentos de mayor tensión vividos durante el juicio al que sometieron al filósofo griego, acusado de introducir nuevas divinidades en Atenas y de corromper a la juventud, y su posterior suicidio. ‘Con dos coplas de más’ llega el 4 de septiembre, combinando música y poesía, y el 7 de septiembre tendrá lugar una actuación del ganador o ganadora de la edición de 2019 del Festival del Cante de las Minas.

Josep María Pou durante un instante de ‘Viejo amigo Cicerón’, dirigida por Mario Gas. Fotografía cortesía de Sagunt a Escena.

Bel Carrasco

Menuts a Escena, para que los niños conozcan el teatro

Menuts a Escena
Sagunt a Escena
Del 24 de julio al 4 de septiembre de 2019

La Dirección General de Cultura y Patrimonio ofrece una actividad complementaria a la programación de ‘Sagunt a Escena’ destinada al público infantil. Mientras los adultos asisten a las representaciones del Teatro Romano de Sagunto, los niños tienen actividades relacionadas con la obra representada. El proyecto ‘Menuts a Escena’ procura la conciliación familiar en un espectáculo cultural y permite que tanto adultos como niños disfruten de una misma obra teatral desde diferentes perspectivas. 

‘Menuts a Escena’ se puso en marcha el año pasado en Sagunto y es una iniciativa única en el marco de los festivales de teatro que se realizan en verano. La dinámica pretende que los niños conozcan mejor el mundo del teatro, trabajen los conceptos que aparecen en las obras representadas en ‘Sagunt a Escena’, puedan compartir el contenido de la obra con los familiares que han acudido a ver la representación y desarrollen sus habilidades de expresión corporal.

Las actividades se realizarán en el Museo Arqueológico de Sagunto en horario de 21.30 horas a 1.00 de la madrugada, coincidiendo con la representación teatral de los días 6, 8, 9, 24 y 25 de agosto, que corresponden al espectáculo de danza ‘El Quijote de Plata’ y a las obras de teatro ‘Viejo Amigo Cicerón’ y ‘Divinas Palabras’. La actividad va dirigida a niños de entre 6 y 12 años, y el aforo máximo será de 20 niños por sesión. ‘Menuts a Escena’ es un servicio gratuito pero que necesita reserva previa que se indicará y realizará en el momento de la compra de la entrada de ‘Sagunt a Escena’.

La actividad se compone de cinco experiencias estructuradas de forma distinta a través de las cuales los participantes se acercarán al mundo del teatro, aprendiendo valores que se desprenden de las obras trabajadas y divirtiéndose mientras desarrollan sus habilidades comunicativas.

En la introducción a la actividad, los niños descubren que un actor que iba a actuar esta noche se ha torcido el pie y, como no va a poder estar en la función, no quiere que la obra triunfe. Por este motivo el actor ha cogido los papeles del director, con el guión y la descripción de personajes, y los ha roto y escondido en el museo.

Menuts a Escena. Imagen cortesía del festival Sagunt a Escena.

La primera actividad es la de encontrar los papeles robados por todo el museo. Para ello tendrán que localizar los sobres que hay escondidos y reunirlos en el punto de encuentro, luego tendrán que recomponer los documentos hasta lograr la coherencia de la obra. 

El siguiente paso es leer el guión entre todos, seleccionar a los personajes y dotarles del vestuario adecuado para poder representar una parte de la obra que sus padres estarán viendo en el teatro romano. Para que la obra quede en la memoria, dibujarán cinco personajes de la obra en cinco pegatinas que podrán llevarse a casa y mostrar a sus padres.