El simbolismo invernáculo de Alberto Conejero

‘Todas las noches de un día’, de Alberto Conejero, dirigida por Luis Luque
Pentación Espectáculos
Con Ana Torrent y Carmelo Gómez
Teatro Olympia
San Vicente Mártir 44, València
Hasta el 17 de febrero de 2019

“Pese a las veladuras que aparentan cubrirlos (sus cuadros de la vida), no tienen ninguna artificiosidad: a través de esos velos se disciernen siempre, con toda precisión, los contornos de algo substancial, de algo que brota de la fuente misma de la humana existencia y que no es en modo alguno efímero o pasajero”
(Maurice Maeterlinck)

Tal epígrafe, que la investigadora de la UCO Juana Toledano Molina recoge en su ensayo ‘Teatro simoblista en España: algunas formas del poema drámatico’, se formula atribuido al dramaturgo belga Maurice Maeterlinck (1862-1949), prócer del teatro simbolista francófono y de generosa influencia en todas las dramaturgias europeas, tal y como el actor, escritor teatral y profesor de la RESAD Daniel Sarasola postula en la destacada antología ‘Simbolismo y modernismo en el teatro español’ (Fundamentos, 2011).

Todas las noches de un día. MAKMA

La sentencia de Maeterlinck bien puede erigirse aquí a modo de exordio de cuanto acontece, palpitante, en la obra de Alberto Conejero ‘Todas las noches de un día’, que fondea en el Teatro Olympia de València, hasta el próximo 17 de febrero, de la mano de Ana Torrent y Carmelo Gómez, orientados por el rumbo del director madrileño Luis Luque.

Modernismo contemporáneo, lirismo dramático, teatro de ensueño, introspección narrativa, calima truculenta y decadente; aditamentos proposicionales del simbolismo para un texto alegórico que rubrica el prolífico y ubicuo autor jienense –indubitable adalid, junto a Juan Mayorga, de la presente escena española–, henchido de la analepsis que Conejero procura germinar en el espacio metafórico de un invernadero decimonónico, erigido en una reliquia superviviente de los azares biográficos de sus personajes.

Ana Torrent (Silvia) y Carmelo Gómez (Samuel) encarnan a dos seres atormentados por sus respectivos abolengos, tan discordantes como miméticos en el castigo, cuyas penitencias lastran la onerosa carga de la espectral memoria familiar. Silvia, última habitante de un caserón hostigado por las urbanizaciones colindantes, en el que subsiste un viejo invernadero al cuidado obsesivo de Samuel. Entre ambos surge una relación de necesidad y desequilibradas correspondencias, cimentada por el tiempo relativo que propicia su aislamiento, como testigos inanes de cuanto acontece fuera de su no-lugar.

 

‘Todas las noches de un día’ uniforma su relato epidérmico a partir del interrogatorio policial al que Samuel debe enfrentarse, tras la incierta desaparición de Silvia, tesitura que propicia las escenas retrospectivas y la interpolada evolución de la memoria. Samuel se ve inquirido por un agente –in absentia– que asiste, junto al público, a los delirios del recuerdo, entre premonitorias tormentas estacionales, ipomoeas albas, hemerocallis y cactáceas que habitan su invernáculo, convertido en mazmorra, en jaula última para sus íntimas evocaciones.

Carmelo Gómez y Ana Torrent fascinan e impresionan, tornan inteligibles las cuitas y contribuyen decisivamente –junto a la labor escenográfica de Monica Boromello y la música de Luis Miguel Cobo– a elevar las razones poéticas de un libreto definido por el propio Conejero como “un texto que tiene algo de thriller, algo de melodrama y algo de tratado de botánica”.

Carmelo Gómez y Ana Torrent durante un instante de 'Todas las noches de un día'. Fotografía cortesía de Teatro Olympia.

Carmelo Gómez y Ana Torrent durante un instante de ‘Todas las noches de un día’. Fotografía cortesía de Teatro Olympia.

Jose Ramón Alarcón

Andy Multitalento Chango

Andy Chango. El hombre nada
Clan Cabaret
C / Capitán Segarra, 16. Alicante
Sábado 26 de enero de 2019

Andy Chango invitó a una hora de inteligencia en Clan Cabaret de Alicante. El argentino con su último espectáculo, ‘El hombre nada’, dejó humor del bueno sobre el escenario acompañado por su inseparable órgano electrónico.

Un personaje multitalento, más propio de la época renacentista, que narró su vida bien escrita con fina ironía. Chango demostró una vez más que tiene una lucidez ebria inabarcable. Desencajó al publico alicantino sumido en la directa carcajada.

Andy Chango. Sala Clan Cabaret de Alicante.

Andy Chango. Sala Clan Cabaret de Alicante.

Un espectáculo recomendable sin duda. El monólogo que combina con música y sus andares optimistas de un lado al otro del escenario proporcionaron una obra de teatro mordaz y muy divertida.

El hombre nada se ríe de todo y todos se ríen con el hombre nada. Andy Chango como artista es un género en sí mismo que no tiene desperdicio, consigue zafarse de lo políticamente correcto y realizar una obra de verdad, con alma.

Andy Chango a su paso por la sala Clan Cabaret de Alicante. Foto: Lorena Riestra.

Andy Chango a su paso por la sala Clan Cabaret de Alicante. Foto: Lorena Riestra.

Rockero, escritor, músico, cantante, showman televisivo y además argentino. Habló de lo que importa y de lo que no con sabiduría existencial, dejando encantado a los espectadores y con las ganas de que el show durara un poco más.

Mucha suerte Flaco, esperamos volverte a ver pronto.

Andy Chango

Andy Chango como ‘El hombre nada’. Sala Clan Cabaret de Alicante.

Raúl Bartleby

Las confesas desdichas de ‘Cinco horas con Mario’

‘Cinco horas con Mario’, de Miguel Delibes, dirigida por Josefina Molina
Sabre Producciones y Pentación Espectáculos
Con Lola Herrera
Teatro Olympia
San Vicente Mártir 44, València
Hasta el 3 de febrero de 2019

El Teatro Olympia de València acoge, hasta el próximo domingo 3 de febrero de 2019, ‘Cinco horas con Mario’, ínclita adaptación de una de las obras de referencia del escritor vallisoletano –y otrora académico– Miguel Delibes, bajo la sempiterna dirección de Josefina Molina y el conspicuo protagonismo de Lola Herrera.

Erigida en un ineludible clásico de la escena contemporánea española, la presenta gira –que circula, de nuevo, tras la congratulaciones por el quincuagésimo aniversario de la publicación de la novela en 1966– cursa una tercera versión que atisba 2020 como horizonte definitivo, aupada por el natural, inmaculado y octogenario atletismo de la actriz castellana, cuya etapa de madurez curricular parece haberse forjado en asociación con la deriva de esta perenne función, desde que las céntricas y montepías tablas madrileñas del Marquina alumbraran su controvertido estreno en pleno y transicional otoño de 1979.

Lola Herrera, como Carmen Sotillo, durante un instante de la representación de 'Cinco horas con Mario'. Fotografía cortesía del Teatro Olympia de València.

Lola Herrera, como Carmen Sotillo, durante un instante de la representación de ‘Cinco horas con Mario’. Fotografía cortesía del Teatro Olympia de València.

Carmen Sotillo (Lola Herrera) prosigue paseando, cuatro décadas después, ese soliloquio de velatorio doméstico y crepuscular, propicio para el monólogo confeso frente al difunto, cuya relación marital ejemplifica un lúgubre acervo de inquinas y desdichas, soledades vívidas y recriminaciones póstumas, náuseas, contrición, adulterios inconsumados y soterradas lujurias.

“Aparte de desempeñar un papel determinante en la trama, son seres presionados por el entorno social, víctimas de la ignorancia, la política, la organización, la violencia o el dinero”, aseveraba Delibes acerca de buena parte de la nómina de personajes que puebla el cosmos de su narrativa. De este modo, Menchu y Mario ilustran, huérfanos de excesos escenográficos, el testimonio arquetípico de los antagonismos de la burguesía media de provincias en la adusta, lóbrega, católica y opresiva España de los años sesenta.

En reprobatorias palabras de Carmen a las citas bíblicas que parecen orientar las inquietudes del difunto, Mario encarna la figura de un introspectivo catedrático de instituto, zaherido por frustraciones literarias y una sospechosa y social religiosidad posconciliar, cuyo vituperado sentido de la dignididad y de la justicia social lo hubieron transformado en un marido taciturno, estéril frente las necesidades y aspiraciones tradicionales, económicas, religiosas y románticas de su esposa, paradigma y dechado esta de heredadas y tópicas virtudes inmovilistas y anhelos de la clase media del momento.

Las ineludibles transformaciones etopéyicas y culturales, acaecidas desde su publicación y ulterior adapatación teatral, han posibilitado superar el incipiente maniqueismo que exudaba el troquel de sus personajes, tal y como el propio Delibes indicaba en la nota del autor para la edición de 2008 de su novela: “Mas fueron suficentes unos años para que las cosas empezaran a cambiar. Los lectores ya no se mostraban unánimes en sus juicios: Mario no era el bueno ni Menchu la mala. ¿Por qué iba a ser bueno Mario? ¿Por qué mala Menchu? ¿Por haber recibido una educación trasnochada? Pero Mario, tan entregado a su causa, no entendió a su esposa, que, con muy poco esfuerzo, se hubiera puesto de su lado (…) De todo esto me doy cuenta ahora. En su momento estaban muy próximos y pesaban mucho los papados de Juan XXIII y Pablo VI. Ante la torpeza ajena, los partidarios de aquéllos se irritaban antes que disculparla, aunque la ingenuidad no merecía este castigo”.

Sin embargo, esa misma metamorfosis y evolución del mapa de inquietudes y costumbres ha convertido, por momentos, su primogénita causticidad y humor críticos en liviana hilaridad e hiperbólica mojiganga. No obstante, a pesar de estos signos reumatoides de su osamenta, ‘Cinco horas con Mario’ pervive, por pluma y devenir, en el imaginario presente de consecutivas generaciones de espectadores que han tenido (y aún atesoran) la fruición de aclamar la sobrecogedora prosodia de Lola Herrera.

La actriz Lola Herrera durante un instante de la representación de 'Cinco horas con Mario'. Fotografía cortesía del Teatro Olympia de València.

La actriz Lola Herrera durante un instante de la representación de ‘Cinco horas con Mario’. Fotografía cortesía del Teatro Olympia de València.

Jose Ramón Alarcón

Auge y deceso del nazismo en Sala Russafa

‘Shakespeare en Berlín’, de Chema Cardeña
Arden Producciones
VIII Cicle de Companyies Valencianes
Sala Russafa
Denia 55, València
Del 31 de enero al 17 de febrero de 2019

El teatro a veces funciona como un espejo. Es lo que ocurre con el thriller histórico ‘Shakespeare en Berlín’, que vuelve a Sala Russafa dentro de su VIII Cicle de Companyies Valencianes, justo cuando el panorama político y social español lo hacen más actual que nunca.

Del 31 de enero al 17 de febrero de 2019 sube al escenario del teatro de Ruzafa, donde se creó esta pieza de Arden Producciones que arranca su cuarto año en gira, tras visitar medio centenar de ciudades españolas como Madrid, Barcelona o Sevilla, además de saltar a Portugal dentro del Circuito Ibérico de las Artes Escénicas. Se trata de uno de los últimos y más exitosos espectáculos de la formación valenciana, impulsora del teatro de Ruzafa; y, para algunos, uno de los mejores textos de Chema Cardeña, quien escribe y dirige la pieza en la que interpreta uno de los papeles y por la estuvo nominado a Mejor Actor de Reparto en los Premios MAX.

Shakespeare en Berlín. MAKMA

“Cuando creamos este espectáculo nunca pensamos que tendría tanto recorrido, pero es que en cada ciudad y en cada momento en que lo hemos representado, el público ha tenido una lectura muy condicionada por lo que estaba pasando en las calles. Por ejemplo, cuando lo estrenamos en Barcelona en 2016, el espectáculo fue acogido con mucho entusiasmo, y al volver un año después, en plena efervescencia del 1 de octubre, la interpretación que hizo el público del mismo espectáculo, fue mucho más intensa”, comenta Cardeña.

Mezclando referencias históricas en una interesante trama de thriller, ‘Shakespeare en Berlín’ recrea el nacimiento, crecimiento y ascenso al poder del nazismo a través de la amistad de un matrimonio, formado por un profesor de fotografía y una directora de cine, con un exitoso actor judío. Los que fueran inseparables compañeros tendrán que atravesar un periodo en que la sociedad se transforma y los transforma, con el auge de políticas populistas y discriminatorias, la pérdida de derechos individuales y el incremento de la confrontación social.

“En los últimos años hemos visto cómo no sólo en el mundo, también en Europa y España crecía la ultra derecha. Y al acabar la función la gente nos decía que cada vez nos parecíamos más a esa Alemania que, en plena depresión económica, encontró un chivo expiatorio perfecto a quien culpar de sus problemas”, argumenta el dramaturgo.

Además del apoyo de la crítica, con el Premio de la Crítica Literaria Valenciana 2018, la pieza ha recibido otros reconocimientos entre los que Cardeña destaca los dos Premios del Público (El Puig y L’Aculdia), además de la nominación para el mismo galardón en el Certamen de Haro. “Es emocionante que los espectadores se sientan tocados por lo que está ocurriendo en el escenario, que se planteen cómo actuarían ellos, que se genere un debate espontáneo al salir del teatro. Es de las mejores cosas que te pueden pasar como dramaturgo”, admite Cardeña.

Él mismo, Juan Carlos Garés e Iria Márquez, con la colaboración especial de Juan Mandli, dan vida a este espectáculo, homenaje a la palabra y a la emoción, con toques noir y que echa la vista atrás para hablar del presente. “Pero, sobre todo, del futuro, si queremos evitar que la historia se repita”, señala su autor y director.

FEBRERO CON PROPUESTAS VALENCIANAS, NACIONALES E INTERNACIONALES

Durante tres semanas, ‘Shakespeare en Berlín’ permanecerá en Sala Russafa, dentro del VIII Cicle de Companyies Valencianes, en el que también se integra la pieza ‘Anónimas’ (22-24 de febrero). Este espectáculo de danza urbana sobre tacones habla sobre el empoderamiento de la mujer y abre la programación de un ciclo especial dedicada a La Dona, que continuará alrededor de la jornada del 8 de marzo, con diferentes propuestas escénicas y culturales.

Además, el centro acogerá en febrero la producción argentino-española ‘El Trinche’ (19 y 20 febrero) dirigida por Jorge Eines, que se acerca a la figura de este astro del fútbol argentino. Y el ‘Ultrashow’ del humorista canario afincado en Barcelona, Miguel Noguera (15 y 16 de febrero) dará un toque surrealista al fin de semana de los enamorados.
Por último, la programación mensual se completa con una nueva sesión de ‘El Arte de Conocerte’ (9 de febrero), una experiencia escénica que se apoya en la Escuela Gestalt de la psicología, dirigida por el productor teatral y terapeuta Óscar Cortés.

Iria Márquez, Chema Cardeña y Juan Carlos Garés protagonizan 'Shakespeare en Berlín'. Fotografía cortesía de Arden Producciones.

Iria Márquez, Chema Cardeña y Juan Carlos Garés protagonizan ‘Shakespeare en Berlín’. Fotografía cortesía de Arden Producciones.

La ESAD da vida a la obra de Eugène Ionesco

El Joc de la Pesta
Teatre Talia
Carrer del Cavallers, 31. Valencia
Del 24 al 27 de enero de 2019

El Teatre Talia de Valencia acoge del 24 al 27 de enero la obra de teatro ‘El Joc de la Pesta’, de la mano de los alumnos de la ESAD como taller final de carrera. Se trata de una adaptación de ‘Jeux de Massacre’ de Eugène Ionesco, dramaturgo caracterizado por escribir teatro absurdo. La trama gira en torno a un mal que recae en una ciudad, una peste la cual se desconoce su origen. La gente muere, creando un continuo malestar ya que nadie sabe quién será el siguiente. La situación cada vez se vuelve más oscura creando un círculo vicioso de decisiones autoritarias y absurdas.

‘El Joc de la Pesta’ a través de esta ‘enfermedad’ va creando una crítica de la sociedad actual ambientada bajo una estética de mediados del siglo XX. En ella encontramos una crítica a las clases, sobre todo a la clase alta, mostrando que, a pesar de tener todo el dinero del mundo, la muerte nos llegará de igual modo a todos. También habla de los políticos salvapatrias que llegan en momentos de desesperación, una ciencia que busca más a los culpables que una cura o la pérdida de libertades a cambio de una mayor seguridad.

'El Joc de la Pesta' en el Teatro Talia. Fotografía de Vicente A. Jiménez

‘El Joc de la Pesta’ en el Teatro Talia. Fotografía de Vicente A. Jiménez

La peste es la verdadera protagonista de esta obra. Es percibida como un pecado, como un mal externo e incurable. La población queda dividida en dos formas de ver esta enfermedad: los que se lamentan por haber cometido errores que les lleve a morir y los que culpan a otro para alejar de ese mal de ellos. Todo intento es irrelevante ya que este mal no juzga, sino que castiga sin piedad. La peste es un reflejo de quienes somos en momentos de desesperación.

La obra quita tensión con el absurdo mediante repeticiones de palabras, mímica en algunas ocasiones y con movimientos bruscos y poco humanos, característico de este tipo de teatro, consiguiendo que en conversaciones serias salga alguna carcajada. Cabe destacar el uso que han realizado en la obra de recursos como marionetas que le dan una mayor variedad a la obra y frescura o el buen uso de luces creando una mayor inmersión en esa ciudad caída en la locura.

‘El Joc de la Pesta’ en el Teatro Talia. Fotografía de Vicente A. Jiménez

‘El Joc de la Pesta’ en el Teatro Talia. Fotografía de Vicente A. Jiménez

Sin duda, el trabajo de los alumnos de la ESAD en la obra ha sido de calidad, trayendo una adaptación muy interesante al valenciano de la obra de Ionesco. Próximamente habrá otra obra interpretada por los alumnos de la ESAD, ‘Ay Carmela!’ del 31 de Enero al 3 de Febrero. A continuación, los nombres de los que dieron vida a ‘El Joc de la Pesta’ en el Teatre Talia:

Dramaturgia y dirección: Ramón Moreno
Versión valenciana: Ramón Moreno
Reparto: Lucía Aránega, Yasmina Burdeus, Luis Chover, Roberto Hoyo, Paula López Collado, Fran Morales, Eva María Puig, Jasmine Ribes, Daniel Ruizar
Figuración: Agus Carreño / Manuel Climent y Canchal / Rosa de los Santos / Arturo García / Ana Lacruz / Yasmina Moll / Ana Olcina / / Ilion Trebicka / Tomás Verdú
Iluminación: Víctor Antón
Vestuario: Rocío Cabedo y alumnado de 4.º B
Peluquería y maquillaje: Alumnado de Segundo del Ciclo Superior De Estilismo y Dirección de Perruquería (IES El Cabañal)
Movimiento: Luis Meliá
Voz: José Montesinos
Construcción títeres: Linda Vitolo
Pintura telón de fondo: Gerard Mínguez
Diseño gráfico: Assad Kassab
Fotografía: Vicente A. Jiménez
Grabación video: Senina Moreno
Producción ejecutiva: Toni Pastor y alumnado de 4.º B
Agradecimientos: EMT de Silla, Amparo Pedregal, Luly Folch

Cartel Promocional de 'El Joc de la Pesta'

Cartel Promocional de ‘El Joc de la Pesta’ en el Teatro Talia.

La lucha maloliente por el poder

El llimpiaculos del rey, de Chema Cardeña
Producción: alarcón&cornelles
Sala Russafa. Centre Cultural Docent d’Arts Escèniques
C / Dénia, 55. Valencia
25, 26 y 27 de enero de 2019

La atrevida y atípica comedia ‘El limpiaculos del rey’ abandona el trono que ha situado en el escenario de Sala Russafa durante sus dos primeras semanas de estreno, agotando las localidades en varias funciones, logrando el favor de la crítica y trasmitiendo al público el trasfondo de un montaje que cuenta más allá de lo aparente.

Con tres últimas funciones, hasta el domingo 27 de enero se mantiene en cartel esta pieza, dentro del ‘VIII Cicle de Companyies Valencianes’ del teatro de Ruzafa, que hasta mediados de marzo da protagonismo a las propuestas de formaciones de la Comunitat.

Chema Cardeña, en 'El limpiaculos del rey'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Chema Cardeña, en ‘El limpiaculos del rey’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La apertura de la octava edición de esta programación especial ha venido de la mano de la formación valenciana alarcón&cornelles, formada por dos figuras destacadas dentro de la escena local: el cómico y actor Rafa Alarcón, impulsor del Circuit de Café Teatre; y el autor, actor y director Jerónimo Cornelles, Director del Festival Russafa Escènica.

La obra se ha desarrollado dentro del programa ‘Graners de creació 2019/2022’ como un encargo de escritura y dirección a Chema Cardeña, quien ha elegido una curiosa forma de llevar a las tablas el tema de la ambición: desde la carcajada pero sembrando una semilla para la reflexión.

Retrocediendo al  siglo XVI, la trama se sitúa en la corte de Enrique VIII, cuando éste desea deshacerse de su primera esposa, Catalina de Aragón, circunstancia que sacude los cimientos de reino y hasta de la Iglesia, con bandos enfrentados y un aire de traición irrespirable. Dos jóvenes arribistas se disputarán el puesto de limpiaculos real para estar lo más cerca posible del poder, entrando en una lucha tan maloliente como hilarante, base de una comedia con trasfondo y de plena actualidad, que describe uno de los aspectos más inherentes al ser humano: la ambición.

Jerónimo Cornelles (izquierda) y Rafa Alarcón, en 'El limpiaculos del rey'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Jerónimo Cornelles (izquierda) y Rafa Alarcón, en ‘El limpiaculos del rey’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

“Creo que el público está captando lo que la obra quiere contar. Más allá de la anécdota y de lo llamativo del título, la obra refleja la estupidez, hasta dónde somos capaces de llegar para conseguir algo porque creemos que nos dará lo que necesitamos. Todo ocurre en clave de comedia, pero no deja de ser una reflexión sobre la necesidad de ser alguien, de no pasar desapercibido en este mundo y de tener poder. Me parece que son temas de plena actualidad, con muchos paralelismos con lo que nos está ocurriendo ahora mismo”, puntualiza Cardeña.

El propósito de la formación, una vez acabadas las tres semanas en cartel en Sala Russafa, es llevar la pieza a otros escenarios, tanto de la Comunitat Valenciana como de otras autonomías. Alarcón, Cornelles y el propio Cardeña componen el elenco de esta historia que incluye personajes y episodios reales en su trama, localizada en el gabinete privado donde el rey dispone de ‘su otro trono’. Una ocasión para asomarse a un lugar privilegiado, donde se tejen y descubren complots, intrigas y alguna que otra indigestión.

Escena de 'El limpiaculos del rey'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘El limpiaculos del rey’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Cuculand Souvenir, en contra de la superficialidad

Cuculand Souvenir, de Roberto Olivan
Teatre El Musical
Plaza del Rosario, 3. Valencia
Sábado 19 de enero de 2019, a las 20.30h

El Teatre El Musical de Valencia presenta ‘Cuculand Souvenir’, el último espectáculo de Roberto Olivan que fusiona circo, danza y artes visuales para reflexionar sobre el impacto de las nuevas tecnologías en nuestra vida cotidiana. La pieza llega a València tras un exitoso paso por el Teatre Nacional de Catalunya.

El título del espectáculo es ya una declaración de intenciones de Olivan. Cuculand quiere representar una tierra de locos, mientras que con Souvenir se hace referencia a la superficialidad que se ve en el hecho diario. “Nos fijamos mucho en las cosas que parecen ser o que están por encima cuando a mí lo que me interesa es el contenido, lo que está más profundo. Por eso Souvenir es una pequeña crítica a esta visión superficial de las cosas”, explica Olivan.

Cuculand Souvenir, de Roberto Olivan. Foto de Albert Vidal por cortesía del Teatre El Musical.

Cuculand Souvenir, de Roberto Olivan. Foto de Albert Vidal por cortesía del Teatre El Musical.

Sobre el escenario, siete artistas mostrarán pequeños fragmentos de nuestras vidas diarias. Historias aisladas e independientes, pero con sentido propio, tal como sucede con las publicaciones diarias que encontramos en los muros de nuestro entorno digital. Historias visuales que conforman un mosaico de imágenes sugeridas que invitan al observador a dejarse llevar y conectar los puntos bajo su propio criterio, huyendo de la dramaturgia lineal convencional. Historias vinculadas a la tecnología en esa especie de tierra de locos, donde irónicamente nuestra genialidad nos convierte a la vez en amos y esclavos del progreso tecnológico.

El espectáculo es una invitación a la reflexión dejando de lado cuestiones éticas, morales o de principios. Y se hace mediante una retrospección sobre los dos lados de una misma moneda, la esperanza como tragedia o como elemento de reconstrucción. “Estamos envueltos de gran cantidad información, de noticias, de comentarios, de gente que pierde su trabajo, que pierde su creencia en los valores y en la dignidad. Todo eso me preocupa. Estamos  llegando a un límite del cual no sé si hay vuelta atrás. Creo que debemos trazar una línea y no dejar pasar ciertas cosas. No me gustaría llegar a un futuro pensando que podíamos haber cambiado alguna cosa y no lo hicimos”, cuenta Olivan.

Cuculand Souvenir, de Roberto Olivan. Imagen cortesía de Teatre El Musical.

Cuculand Souvenir, de Roberto Olivan. Imagen cortesía de Teatre El Musical.

Con ‘Cuculand Souvenir’, Olivan apuesta por el carácter arriesgado de un lenguaje potencialmente innovador, donde la espectacularidad del circo y la fluidez de la danza integran aspectos de la esencia conceptual de la tecnología que nos rodea cotidianamente, creando una atmósfera de texturas futuristas con una profunda relación entre el movimiento, la luz y la música.

‘Cuculand Souvenir’ llega al Teatre El Musical tras su exitoso paso el pasado mes de noviembre por el Teatre Nacional de Catalunya. Y lo hace en una única función para todos los públicos el sábado 19 de enero a las 20.30 h. Las entradas están disponibles a un precio de 12 euros en las taquillas del teatro y en la página web www.teatreelmusical.es/entrades

Cuculand Souvenir, de Roberto Olivan. Foto de Asier Goikoetxea por cortesía de Teatre El Musical.

Cuculand Souvenir, de Roberto Olivan. Foto de Asier Goikoetxea por cortesía de Teatre El Musical.

Homenaje a Carles Santos en Fundació Caixa

Homenaje a Carles Santos
Sala San Miguel de la Fundació Caixa Castelló
Plaza de la Hierba, s/n, 2º
Castellón

Es imposible definir la personalidad artística de Carles Santos (Vinaròs, 1940-2017). Es un creador que ha roto todas las fronteras a través de un universo renacentista personalísimo. Músico de formación clásica. Desde 1978 y hasta 2017 se dedicó exclusivamente a la composición e interpretación de su propia obra. Aparte de la producción musical creó una serie de obras que por sus características pluridisciplinares son presentadas en el ámbito teatral.

Carles Santos también se aventuró en el mundo de la imagen, dejando un considerable legado de grabaciones, que completaría con su trabajo como compositor de música cinematográfica y guionista. A toda esta labor se le añadirá el texto poético, el diseño, la obra gráfica, y todo medio en el que pueda encontrar un vehículo de expresión de su creatividad, realizando el recorrido que va desde la acción y la performance hasta el espectáculo musical y la ópera.

Carles Santos. Foto de Miguel Lorenzo por cortesía de Fundació Caixa Castelló

Carles Santos. Foto de Miguel Lorenzo por cortesía de Fundació Caixa Castelló

Hay que recordar las composiciones musicales para grandes eventos como las Fanfarrias de las Ceremonias Olímpicas y Paralímpicas de Barcelona ’92, la ‘Fanfàrria Biennal per a 2001 músics’ con motivo de los actos de inauguración de la Bienal de las Artes de Valencia y en noviembre de 2001 la versión escénica de la Cantata ‘El adiós de Lucrecia Borgia’, estrenada en Valencia el mismo año, para la inauguración de la nueva sede del Teatre Lliure en Barcelona.

Carles Santos, recibió varias menciones de su labor y proyección artística: Premio Ciudad de Barcelona a la Proyección Internacional 1996, Premio Ciudad de Barcelona Música 1993, Creu de San Jordi 1999, FAD 1998, Premio Nacional de Composición de la Generalitat de Catalunya 1990, Premio Nacional de Teatro 2001 de la Generalitat de Catalunya, Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes 2007, mejor obra para-teatral 2008 por la Asociación de críticos de Barcelona por “Brossalobrossotdebrossat” 2008, Medalla de Oro de la Universidad Jaume I de Castellón. Durante su trayectoria recibió 13 premios MAX y fue galardonado con el Premio Nacional de Música en el año 2008.

Hablamos pues de un artista cuya trayectoria, cargada de puntos de referencia artísticos, estéticos e ideológicos, abarca una producción extensa y variada, generando un discurso que da cuenta de un creador sobre el que se cruzan los avatares y contradicciones del pensamiento y de la vanguardia artística de las últimas décadas.

La Fundación Caja Castellón, con la colaboración de la Diputación de Castellón, la Univeritat Jaume I, la Fundació Caixa Vinarós y la Galeria Cànem de Castelló, evoca la prolífica obra de un experto en vanguardias, entre la transgresión y la crítica social, sin perder de vista la investigación en las artes escénicas, con el objetivo, una vez más, del reconocimiento a la trayectoria y personalidad extraordinarias de esta figura irrepetible, artista imprescindible y creador integral.

Carles Santos. Imagen cortesía de Fundació Caixa Castelló.

Carles Santos. Imagen cortesía de Fundació Caixa Castelló.

REBOTA REBOTA Y EN TU CARA EXPLOTA

‘REBOTA REBOTA Y EN TU CARA EXPLOTA’ de Agnés Mateus y Quim Tarrida
Sala Mutant
Carrer de Joan Verdeguer, 16. Valencia.
22 de Diciembre de 2018.
El pasado 22 de Diciembre tuvo lugar la performance ‘REBOTA REBOTA Y EN TU CARA EXPLOTA’ de Agnés Mateus y Quim Tarrida en la sala Mutant.

‘REBOTA REBOTA Y EN TU CARA EXPLOTA’ es una performance directa: a las mujeres se las asesina, los feminicidios están a la orden del día y la respuesta de nuestra sociedad nunca llega, entretenida en cosas banales y mirando hacia otro lado. Agnés Mateus a través de su humor y descaro lleva al público hasta la indignante cifra real de mujeres, niñas y niños asesinados.

Agnés Mateus, intérprete y creadora de la obra 'REBOTA REBOTA Y EN TU CARA EXPLOTA'

Agnés Mateus, intérprete y creadora de la obra ‘REBOTA REBOTA Y EN TU CARA EXPLOTA’

La obra continuamente hace reflexionar al espectador, planteando cuestiones sobre la cultura que nos han inculcado, conceptos, insultos, trato, privilegios, etc. El machismo impregna todo lo que nos rodea: los cuentos de hadas, los libros, cine, deportes,… Los nombres de mujeres relevantes quedan relegados a un segundo puesto o directamente al desconocimiento. La performance nos habla continuamente de lo injusta que supone la realidad por el simple hecho de haber nacido con unos genitales concretos.

El olvido es otro de los conceptos con los que juega ‘REBOTA REBOTA Y EN TU CARA EXPLOTA’. Olvidar es el superpoder del ser humano y se suele recurrir a él muy a menudo. La distracción juega mucho con este olvido creando estímulos con la televisión, publicidad, deportes, videojuegos, noticias banales, etc., consiguiendo que apartemos nuestra mirada de lo que verdaderamente importa, en este caso la violencia de género. Agnés Mateus ni olvida ni perdona, no perdona las vejaciones que reciben las mujeres dia a dia, ni los asesinatos, ni nada.

Agnés Mateus, intérprete y creadora de la obra 'REBOTA REBOTA Y EN TU CARA EXPLOTA'

Agnés Mateus, intérprete y creadora de la obra ‘REBOTA REBOTA Y EN TU CARA EXPLOTA’

Agnés Mateus Continuamente juega con las distracciones en la obra, haciendo al espectador mirar hacia un lado, pero este no tiene por qué ser el correcto. La obra es una representación del maltrato, empezando con insultos hasta el trágico final, el asesinato. Se pasa de las risas del principio a la total seriedad e impotencia del final.

Es una obra que permite reír, estremecerse, estar en tensión, sentirse incómodo o triste al mismo tiempo y levantarte de la butaca con una reflexión taciturna un largo tiempo. No se mostrarán imágenes de la obra, ya que perdería parte de la magia que se crea dentro de la sala. Os invito a ir al siguiente bolo de ‘REBOTA REBOTA Y EN TU CARA EXPLOTA’ y reflexionar tras la magnífica actuación de Agnés Mateus.

Agnés Mateus

Agnés Mateus, intérprete y creadora de la obra ‘REBOTA REBOTA Y EN TU CARA EXPLOTA’

Chucho, experiencia estética de un domingo de teatro

Chucho, de Mafalda Bellido, bajo la dirección de Xavier Puchades
Intérpretes: Jordi Ballester y Mafalda Bellido
Sala Ultramar
C / Alzira, 9. Valencia
Del 1 al 18 de noviembre de 2018

Pocas veces obtiene uno la satisfacción que todas las propuestas estéticas al fin y al cabo pretenden, porque eso es lo que pretenden todos los creadores de propuestas estéticas: que el espectador sienta, durante la percepción misma de la obra (teatro, pintura, cine, danza), una satisfacción que deviene, no tanto del placer (más o menos equívoco) en sí mismo cuanto de sentir lo que sólo puede ser proporcionado por la expresión coherente de una verdad. En cualquier caso soy consciente de que se trata ésta de una afirmación difícil en la medida en que el relativismo ha hecho del lenguaje un revolutum que precisamente le ha venido de perlas a la Ideología Dominante del hoy.

Primero: el término satisfacción puede encontrarse relacionado con el placer pero también con el displacer, es decir, la satisfacción no necesariamente implica disfrute continuado (aunque podría haberlo y en mi caso lo hubo), sino una suerte de sensaciones contradictorias que son satisfactorias en la medida en la que responden a una verdad coherentemente expresada desde la propuesta estética. En realidad a esa coherencia le hemos llamado siempre Belleza, pero como bien sabemos este término es uno de los que lleva tiempo discriminado por sospechoso. Como el de verdad, inscrito en la misma frase inmediatamente anterior.

Mafalda Bellido en 'Chucho'. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

Mafalda Bellido en ‘Chucho’. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

Yo reivindico aquí, en la obra de teatro ‘Chucho’ (vista el pasado domingo [4 de noviembre] en un teatro alternativo y pequeño que suelo frecuentar), una belleza que se encontraría en la misma propuesta escénica y que responde a una verdad que siendo inevitablemente subjetiva ha sabido trascender esa nimiedad que es al fin y al cabo la subjetividad. Para eso ha estado siempre el arte, ¿no?, para que a través de expresiones inevitablemente subjetivas se alcance una verdad trascendida por la belleza, que para uno no es sino una forma de llamar a la adecuación oportuna entre el texto o contenido (voluntad) y su adecuación (forma) en la propuesta.

Así, ‘Chucho’ le ha proporcionado a uno una verdadera experiencia estética; la que se obtiene cuando todo cuadra: un texto inteligente, un tono interpretativo adecuado, un control de los tiempos mesurado, una escenografía casi inexistente (por innecesaria) y un montaje, en definitiva, en el que se ha hecho prevalecer una cierta sensatez. ¿Sensatez? Sí, sensatez, eso de lo que carecen la práctica totalidad de las barrocas propuestas estéticas que nos rodean por doquier desde hace ya unos años. Y no se trata de una defensa del minimalismo (Vs. Barroquismo), no, lo que en uno hay es más bien un rechazo contundente hacia todas esas producciones que se constituyen, organizan y proyectan para ideologizar al espectador, cada vez más adocenado precisamente por haber caído en la trampa del barroquismo ideologizador bienpensante.

‘Chucho’ se encuentra en otra dimensión debido, pues, a la verdad que hay en ella con independencia de su autoconsciencia, como sucede con toda verdadera obra de arte. Su sencillez no debe despistarnos y debemos agradecer el tono elegido en la interpretación que oscila hábilmente entre lo humorístico, lo cómico y lo dramático, pero sin abandonar nunca el aspecto humano que los personajes necesitan para poder suministrar pequeñas (las justas) identificaciones. Muchas de las obras de teatro que uno ha visto en los últimos años son insoportables por equivocar el tono de las interpretaciones respecto al texto concreto al que remiten, más allá de los propios textos que, en general, suelen adolecer de ingenuismos panfletarios. El auténtico mal del hoy, el de la ideologización sin arte ninguno.

Jordi Ballester y Mafalda Bellido en 'Chucho'. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

Jordi Ballester y Mafalda Bellido en ‘Chucho’. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

Alberto Adsuara