Vanessa Colareta presenta Still Life: Story Behind

Vanessa Colareta. Still Life: Story Behind
Galería Nunc Contemporany
Wolstraat 15, Amberes. Bélgica
Inauguración: 15 de mayo a las 19:30 h.
Hasta el 6 de septiembre de 2014

La muestra expositiva de Still Life: Story Behind recoge obras seleccionadas de las series “Migrant” y “Éxodo”.

Vanessa señala: “La idea de “Migrant” surge de la convergencia de varios factores ligados a mi experiencia personal como inmigrante y como mujer, por las sociedades que he conocido y la cultura en la que he vivido”. Este cambio ha inspirado y desencadenado un deseo de compartir experiencias. Vanessa subraya el papel de las mujeres: “He decidido centrarme en las mujeres porque tienen una problemática particular, por ser mujer y por ser inmigrante. Las mujeres suelen tener condiciones laborales más precarias que los hombres. Ser inmigrantes las hace aún más vulnerables. . . “. La artista utiliza un género fotográfico inusual para denunciar este problema: la naturaleza muerta.

Vanessa Colareta, "Still Life: Story Behind" (Naturaleza Muerta. Fotografía). Imagen cortesía de la artista.

Vanessa Colareta, “Still Life: Story Behind” (Naturaleza Muerta. Fotografía). Imagen cortesía de la artista.

Vanessa Colareta, "Still Life: Story Behind" (Naturaleza Muerta. Fotografía). Imagen cortesía de la artista.

Vanessa Colareta, “Still Life: Story Behind” (Naturaleza Muerta. Fotografía). Imagen cortesía de la artista.

“La fotografía de naturaleza muerta tiene un gran potencial simbólico debido a los objetos que la componen. Estos objetos reflejan nuestra relación con el mundo y a través de ellos es posible esbozar un determinado estilo de vida o determinada una sociedad”. Este tema también se desarrolló en la serie “Éxodo”.

Vanessa Colareta, "Still Life: Story Behind" (Naturaleza Muerta. Fotografía). Imagen cortesía de la artista.

Vanessa Colareta, “Still Life: Story Behind” (Naturaleza Muerta. Fotografía). Imagen cortesía de la artista.

Representar objetos comunes para transmitir un mensaje de importancia social y política al espectador es una técnica poco común en la actualidad. Las naturalezas muertas de Vanessa Colareta reflejan la inestabilidad, preocupación, nostalgia e incertidumbre sobre el futuro.

Vanessa Colareta, "Still Life: Story Behind" (Naturaleza Muerta. Fotografía). Imagen cortesía de la artista.

Vanessa Colareta, “Still Life: Story Behind” (Naturaleza Muerta. Fotografía). Imagen cortesía de la artista.

Vanessa Colareta, "Still Life: Story Behind" (Naturaleza Muerta. Fotografía). Imagen cortesía de la artista.

Vanessa Colareta, “Still Life: Story Behind” (Naturaleza Muerta. Fotografía). Imagen cortesía de la artista.

Nacida en Lima, Perú en 1978, Vanessa Colareta vive y trabaja en Madrid. En 2013 fue nombrada Fotógrafa Profesional del Año en la categoría Naturaleza Muerta en los Sony World Photography Awards, Londres. Vanessa ha participado en exposiciones y eventos relacionados con las artes visuales, como “Art Lima 2014 ” en la Escuela del Ejército de Lima (Perú) , ” Sony World Photography Awards 2013 “, como parte del Mes de Arte , en la Casa de la Cultura en Bratislava, “Lima Photo 2013″ en el Centro de la Imagen, en Lima (Perú), “Sony World Photography Awards 2013″ en Somerset House de Londres y “Cafe Dossier” en La Tabacalera de Madrid , entre otros. Su educación artística comenzó en la Facultad de Bellas Artes en la Universidad Politécnica de Valencia, España y continuó con el máster en Artes Visuales y Multimedia, en la misma universidad.

Vanessa Colareta, "Still Life: Story Behind" (Naturaleza Muerta. Fotografía). Imagen cortesía de la artista.

Vanessa Colareta, “Still Life: Story Behind” (Naturaleza Muerta. Fotografía). Imagen cortesía de la artista.

Vanessa Colareta, "Still Life: Story Behind" (Naturaleza Muerta. Fotografía). Imagen cortesía de la artista.

Vanessa Colareta, “Still Life: Story Behind” (Naturaleza Muerta. Fotografía). Imagen cortesía de la artista.

Vanessa Colareta, "Still Life: Story Behind" (Naturaleza Muerta. Fotografía). Imagen cortesía de la artista.

Vanessa Colareta, “Still Life: Story Behind” (Naturaleza Muerta. Fotografía). Imagen cortesía de la artista.

Gran Carlos Pérez

Carlos Pérez falleció anoche.

Me duele que el tiempo no le haya permitido compartir con nosotros ese día cercano, en el que un ciclón humano desaloje de los órganos de poder a la inmundicia que hace ya tiempo se instaló en ellos.

Carlos Pérez (Valencia, 1947-2013) fue un erudito, uno de esos escasos ejemplares que pasó inadvertido para la mayoría. Conservador en el IVAM en los tiempos en los que ese centro fue digno de mención y en el Museo Reina Sofía. En su última etapa, como responsable del programa expositivo del Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM) logró poner en órbita un museo que hasta entonces carecía de rumbo y que, tras su marcha por jubilación, ha retornado a un estado que transita entre la intrascendencia y el sonrojo.

Recibió numerosas distinciones, entre ellas la de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia, en 2012. Pero por encima de todos sus méritos profesionales y su riqueza cultural, ha sido una persona extraordinaria, inteligente, lúcido y con un fino sentido del humor.

En esta Valencia, “capital de la Tierra de la modernidad imposible”, como él la denominó en sus últimos artículos publicados en El Paísno olvidaremos su ejemplo de integridad y su disposición a la travesura intelectual.

Su vitalidad y su combatividad resultaban estimulantes en un lugar y en un tiempo en el que los perfiles apesebrados y monodimensionales abundaban y abundan entre los trabajadores públicos de la cultura y los museos valencianos. Para algunos de nosotros -críticos de arte, comisarios de exposiciones, artistas, diseñadores y otros mediadores culturales independientes- ha sido una referencia inigualable en esta tierra valenciana, de modernidad imposible e ingratitud infinita. Nuestra generación ha podido disfrutar del ejemplo de pocos de sus mayores, envueltos como se han encontrado en una escalada sin fin de silencios y pleitesías al político de turno, por lo que Carlos era nuestro único norte posible.

No podemos decirte adiós, Carlos, porque formas parte de nosotros, de nuestras luchas y nuestros anhelos para hacer de la realidad un lugar mejor para todos y para todas. Un lugar donde políticos iletrados no determinen las pautas educativas de la población, ni crean que las instituciones culturales son propiedad del partido que gobierna. Un lugar donde la democracia tenga un sentido completo y la libertad sea en la práctica mucho más que las letras impresas de una vulnerada Constitución.

Queremos personas que vivan de pié, erguidas ante el despotismo y el abuso de esos que nos quieren de rodillas. Son siempre los mismos, pero nos encontrarán permanentemente en pié, pues nuestro deseo de justicia y equidad se encuentra insatisfecho.

Me duele tu marcha, Carlos, pero me reconforta tu ejemplo y tu enseñanza. Que tu siembra se propague y nos haga mejores.
Gracias, Carlos.

José Luis Pérez Pont

Tactelgraphics. Lost Boys

Tactelgraphics. Lost boys
Galería Mister Pink
C/ Guillem de Castro, 110, Valencia
Hasta el 15 de octubre de 2013

Paul Ricoeur compara las visiones de la vida buena a una nebulosa. Las nebulosas están llenas de estrellas, tan llenas que no seremos capaces de contarlas, y las incontables estrellas brillantes y parpadeantes cautivan y tientan. Entre ellas, las estrellas podrían mitigar suficientemente la oscuridad para permitir a los errantes trazar algún tipo de camino, pero ¿qué estrella debería guiar sus pasos? ¿Y en qué momento debería uno decidir si la selección de una determinada estrella como guía entre la multitud de estrellas ha sido una decisión acertada o desafortunada? ¿Cuándo  debería uno llegar a la conclusión de que el camino elegido no lleva a ninguna parte y que ha llegado el momento de abandonarlo?[1] En una de esas encrucijadas se encuentra nuestro sistema económico y político. Los brillos y destellos que se superponían a la realidad habían logrado generar una máscara que ocultaban la verdad tras cada resplandor. Tanta luz artificialmente generada, administrada a ráfagas estertóreas sobre la población, produjo un efecto más pernicioso que la propia oscuridad, causando una ceguera general.

Tactelgraphics. La piscine (suite) 1, 2010. Serie SOS (SOMEWHERE OVER SUMMER). Fotografía montada sobre forex, vinilo blanco de corte sobre metacrilato. 130 x 100 cm. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics. La piscine (suite) 1, 2010. Serie SOS (SOMEWHERE OVER SUMMER). Fotografía montada sobre forex, vinilo blanco de corte sobre metacrilato. 130 x 100 cm. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics, integrado por Ismael Chappaz (Valencia, 1982) y Juanma Menero (Vila-real, 1982) presentan en la galería Mister Pink de Valencia su nuevo proyecto, titulado Lost boys (2013). Un trabajo que enlaza con Somewhere Over Summer (S.O.S.) (2012), iniciado con la serie La Piscine (2010), en el que se toma como escenario espacios residenciales y de ocio construidos en la época de la transición española, que muestran hoy un estado de decrepitud y abandono similar al de tantos ideales que se han visto mancillados en el proceso desarrollado en estas décadas democráticas. De las expectativas de desarrollo al desarrollismo, de la universalización de los derechos a la precarización generalizada, de la exaltación materialista de los grandes eventos a la amenaza de quiebra. Esa es, en cuatro palabras, la fisonomía de una sociedad que se dejó seducir por el fragor oportunista que prendió los estómagos de norte a sur y de este a oeste, sin hacer escala en otros órganos vitales que dictaran la oportunidad, o no, de tantos fuegos fatuos.

Tactelgraphics. Le Chemin, 2012. Serie SOS (SOMEWHERE OVER SUMMER). Fotografía montada sobre forex, vinilo blanco de corte sobre metacrilato. 130 x 100 cm. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics. Le Chemin, 2012. Serie SOS (SOMEWHERE OVER SUMMER). Fotografía montada sobre forex, vinilo blanco de corte sobre metacrilato. 130 x 100 cm. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Chappaz y Menero superponen a las imágenes formas geométricas realizadas en vinilo que actúan a modo de trama, de filtro que turbia la razón, para evidenciar la interferencia que tiene en la memoria y en las emociones nuestra percepción de los acontecimientos, así como en nuestra capacidad para procesar e interpretar la información encriptada que construye el relato social. Un relato del que nosotros, nuestras vidas, forman parte desde la autonomía de nuestras decisiones, a partir de la intensidad con la que deseemos que se produzcan cambios y nuestra capacidad para traducir esos deseos en potencialidades.

Tactelgraphics. Lost boys, 2013. Pieza única, fotografía sobre bastidor de madera, rótulo de neón y metacrilato. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics. Lost boys, 2013. Pieza única, fotografía sobre bastidor de madera, rótulo de neón y metacrilato. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Son numerosas las referencias cinematográficas y musicales que estimulan algunos de los proyectos de Tactelgraphics, que se definen como cinéfagos más que cinéfilos. En esta ocasión toman prestado el título de la película Lost boys (1987), dirigida por Joel Schumacher y traducido en España como Jóvenes ocultos, a partir del cual desarrollan un proyecto con varias series fotográficas. La pieza que da acceso a la exposición es una fotografía en blanco y negro que ha sido intervenida con un texto en neón superpuesto, en el que puede leerse Lost boys. Se trata de una imagen encontrada, datada en los años 1980, que reproduce un paisaje de camping próximo a Valencia, junto a un río, en el que se mezcla la sensación vintage como efecto del tiempo detenido y la superposición de capas como resultado de un sistema acumulativo.

Para la pieza We are phanthoms (2013), compuesta por una secuencia de fotografías polaroid, se ha elegido un espacio natural de cruising, en el que el personaje aplica la idea de disfraz –de ser otro- para escenificar un rol “fantasmal” con el que se evidencia la todavía persistente necesidad de ocultar la preferencia sexual. El uso de la máscara se hace más explícito en la serie Meshes of the afternoon (2013), título tomado de la película experimental dirigida y protagonizada por Maya Deren y Alexander Hammid en 1943. Para este trabajo realizan una serie de autorretratos en los que la identidad queda negada, para representar el momento de ocultación, en los que la complementariedad de los colores y su relación con títulos de canciones y grupos musicales juega el papel de definir las personalidades y reforzar la individualidad grupal del carácter.

Tactelgraphics. Serie MESHES OF THE AFTERNOON, 2013. The Chemical Brothers - Orange Wedge - 1999. 50 x 70 cm. Fotografía montada sobre forex, serie de 3. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics. Serie MESHES OF THE AFTERNOON, 2013. The Chemical Brothers – Orange Wedge – 1999. 50 x 70 cm. Fotografía montada sobre forex, serie de 3. Imagen cortesía Galería Mister Pink

El trabajo de vídeo Deconstructing lost boys (2013) reafirma el signo apropiacionista marcado en el proyecto. Ha sido compuesto a partir de fragmentos del film Lost boys –esa versión hardcore de Peter Pan- en los que no existe presencia humana, convirtiéndose en una sucesión de ambientes, elementos y encuadres en movimiento sobre la que se extiende en loop el resultado sonoro de la pieza principal de la película tras eliminar la intervención vocal de la misma. Podría decirse que se ha procedido a un proceso de higienización que conlleva la inevitable extinción de todo signo de vida, enlazando con los ambientes siniestros mostrados en Somewhere Over Summer (S.O.S.).

El uso de la superposición de capas en la construcción de la imagen, es empleado por los autores como referencia a las máscaras y los parches con los que los individuos ocultan aspectos personales socialmente problematizados. Si en Somewhere Over Summer (S.O.S.) centran su atención en el entorno y en el espacio como escenografía simbólica, en Lost boys abordan la representación del sujeto, de un modo autorreferencial, en el desarrollo de la identidad sexual desde la infancia y la adolescencia. Los condicionantes de un entorno hostil a las diferencias y con los diferentes han generado y genera elevados niveles de presión personal. La necesidad de pasar desapercibido es observada como una herramienta de superviviencia por algunos individuos en esos momentos incipientes, a la vez que supone una actitud de negación de la propia identidad. El asunto de la infancia es tratado aquí desde el territorio de la no-felicidad, rompiendo el estereotipo algodonado de un tiempo vital sin aristas, pues la realidad de los diferentes es dura en los primeros años de vida, un tiempo en el que la crueldad azota con dureza a quienes exceden los márgenes de lo estereotipado, aún hoy.

Tactelgraphics. Serie MESHES OF THE AFTERNOON, 2013. The Soft Pink Truth - Soft Pink Missy - 2001. 50 x 70 cm. Fotografía montada sobre forex, serie de 3. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics. Serie MESHES OF THE AFTERNOON, 2013. The Soft Pink Truth – Soft Pink Missy – 2001. 50 x 70 cm. Fotografía montada sobre forex, serie de 3. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics. Serie MESHES OF THE AFTERNOON, 2013. Aphex Twin - Yellow Calx - 1996. 50 x 70 cm. Fotografía montada sobre forex, serie de 3. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics. Serie MESHES OF THE AFTERNOON, 2013. Aphex Twin – Yellow Calx – 1996. 50 x 70 cm. Fotografía montada sobre forex, serie de 3. Imagen cortesía Galería Mister Pink

José Luis Pérez Pont


[1] Bauman, Zygmunt. El arte de la vida. De la vida como obra de arte. Paidós, Barcelona, 2009.