Semana Negra: imaginario colectivo

XXXII Semana Negra
Antiguo astillero naval de Gijón
Del 5 al 14 de julio de 2019

Como cada verano, y van treinta y dos, la Semana Negra se reinventa para seguir siendo el festival literario, cultural, reivindicativo, festivo y popular más longevo de España. El mismo espíritu iconoclasta y comprometido nos lleva a proponer nuevas ideas para el debate y a retomar argumentos que la actualidad nos incita a llevar a las mesas de discusión.

Más de un centenar de autores participarán con sus propuestas y obras en esta edición del festival. Ahora solo adelantaremos algunos nombres y propuestas. Se irán añadiendo autores y temas en sucesivas entregas.

El cartel anunciador de la XXXII Semana Negra, siguiendo la tradición de que un año lo realice un artista extranjero y el siguiente uno español, será obra del dibujante español Víctor Santos, conocido internacionalmente por sus obras en el cómic, con títulos tan significativos como ‘Polar’ o ‘Filthy Rich’. Recientemente ha visto una de sus obras (‘Polar’) producida por Netflix y llevada a la pantalla por el director Jonas Ackerlund. Sigue la estela de Eduardo Risso, Carme Solé, Lorenzo Mattotti, Peret, José Muñoz, Miguel Calatayud, Jacques Loustal, Miguelanxo Prado…

Numerosos serán los temas y propuestas que compondrán las actividades y los debates del encuentro de escritores en esta nueva edición de la Semana Negra. Contaremos con tres carpas de actividades simultáneas, lo que nos permitirá ofrecer un elevado número de presentaciones de libros, debates y encuentros con los lectores donde el público asistente tendrá que elegir entre la interesantísima oferta literaria y cultural.

Volveremos a tener espacios y mesas de debate dedicados a analizar las últimas aportaciones en la novelística negra, en especial la escrita en español. También contaremos con apartados específicos para los géneros de novela histórica, la ciencia ficción y la fantasía, el libro de no ficción, la poesía y lenguajes como el cómic, el cine documental y la plástica.

Imagen aérea de la distribución morfológica de la Semana Negra de Gijón en el antiguo astillero naval. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen aérea de la distribución morfológica de la Semana Negra de Gijón en el antiguo astillero naval. Fotografía cortesía de los organizadores.

Federico García Lorca y Antonio Machado, los dos escritores españoles más reconocidos del siglo XX, serán recordados en sendas mesas redondas y actividades.

Se cumplirán 75 años del final de la Segunda Guerra Mundial y la Liberación de París. Al frente de los soldados que desalojaron a los nazis de la Ciudad de la Luz estaban los republicanos españoles de La nueve. Historiadores, novelistas y narradores hablarán de estos héroes españoles de la lucha contra el fascismo.

La novela negra es el eje troncal de este festival. Contaremos con la presencia de autores y autoras de probada trayectoria y que han estado muy activos en los últimos tiempos, así como con nuevos valores que están surgiendo o empezando a desarrollar su obra en la narrativa negra en español. José Luis Muñoz, Tatiana Goransky, Francisco Bescos, Berna González Harbour, Javier Valenzuela, Enrique Llamas, Jorge Eduardo Benavides, Carmen Mola, Paco Gómez Escribano, Carme Chaparro o Graziella Moreno son el comienzo de una larga lista que recogerá lo más importante de lo que se está escribiendo y leyendo ahora mismo en el género policíaco en nuestra lengua común.

Insistiremos en el apartado que denominamos ‘Novela negra española ¿demasiada policía?’, que pondrá en tela de juicio la actual tendencia en la novela de crímenes a situar como protagonistas a agentes del orden en lugar de al investigador privado. Valores de primer nivel de la novela española como Eugenio Fuentes, Marta Sanz, Andreu Martín o Lorenzo Silva se encontrarán con nuevos nombres que pisan fuerte: Marta Robles, Noelia Lorenzo Pino o Carlos Bassas del Rey son algunos de ellos. El thriller sigue siendo un género en alza y volverá a contar con su propio espacio. ‘Thriller: la ficción paranoica’ es el título que englobará esta sección.

La novela histórica, además del fallo y entrega del prestigioso premio Espartaco, volverá a contar con una amplia representación en las actividades literarias del festival. La presencia de algunos de los más significativos autores de este género como Alfonso Mateo-Sagasta, Fermín Goñi, Fritz Glockner o Pilar Sánchez Vicente se unen a Empar Fernández, José María Espinar o Jesús Maeso de la Torre, primeros de una lista que se alargará y que abordará temas tan interesantes como ‘Novela histórica, ¿luz o sombra sobre la Historia?’.

La Ciencia Ficción y la literatura fantástica tendrá nutrida representación de autores que llegarán a la SN con sus últimos libros bajo el brazo como finalistas del premio Celsius, que se fallará el último viernes del festival, o para debatir y acercar al público las últimas novedades. Nombres como Rosa Montero, Elia Barceló, Luis Artigue, Cristina Higueras, Victoria Álvarez o Ricardo Vigueras abren la lista de participantes en este apartado. Uno de los temas que dará lugar a homenajes y mesas de debate será el nombre propio más importante de la literatura de Ciencia Ficción de los años sesenta y pilar de la novelística norteamericana: ‘Philip K. Dick’.

La literatura italiana, la francesa, la nórdica, la checa o la anglosajona volverán a estar presentes en el recinto del festival de la mano de algunos de sus más prestigiosos representantes, que más adelante os anunciaremos.

La poesía llenará un par de madrugadas la Carpa del Encuentro de la Semana Negra. Las ya clásicas veladas: una dirigida por el poeta y novelista Carlos Salem, con las últimas tendencias en la revitalizada poesía joven, de difusión tecnológica o tradicional, y la ya histórica explosión de versos que, bajo la dirección de Luis García Montero, nos traerá a algunos de los mejores poetas en la noche del encuentro literario gijonés. Aunque no solo las veladas poéticas, la poesía, los recitales y presentaciones, como viene sucediendo en los últimos años, llenaran varias tardes las carpas del festival.

Imagen del logotipo de cabecera del periódico noir 'A Quemarropa' sobre un collage mural ubicado en el recinto del festival. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen del logotipo de cabecera del periódico noir ‘A Quemarropa’ sobre un collage mural ubicado en el recinto del festival. Fotografía cortesía de los organizadores.

El lenguaje del cómic es uno de los que, desde su primera edición, la SN ha potenciado con notable éxito de público y resonancia. En esta edición tendremos ejes muy diferentes a lo largo del festival. Aquí os anunciamos el primero. La presencia del autor español más versado en la actualidad sobre el género negro, Víctor Santos, cuya obra ‘Polar’, decíamos, acaba de ser adaptada a la pantalla por Netflix y que cuenta con una amplia trayectoria en títulos del género negro, de los que hablaremos con él largo y tendido.

Contaremos con una sólida representación de lo que se está haciendo en Latinoamérica en el mundo de las viñetas, con la presencia del colombiano José Campoh, la boliviana Alexandra Ramírez y el mexicano Luis Gantús.

La puesta de largo de la nueva obra del escritor Carlos Salem junto al artista argentino Iñaki Echeverría nos permitirá presentarla y hablar con uno de los más interesantes dibujantes actuales de la Argentina. El guionista Pepe Gálvez nos hablará de sus últimas novelas gráficas y el vasco Kike Infame presentará sus nuevos trabajos. Este apartado seguirá aumentando gloriosamente. Seguiremos informando.

Pero la Semana Negra no solamente es narración, también es ensayo y discusión social.

Por cuarto año consecutivo impulsamos el espacio Aula Universitaria Semana Negra / Extensión Universitaria de la Universidad de Oviedo, con la colaboración del Vicerrectorado de Extensión Universitaria y Proyección Internacional de la Universidad de Oviedo y bajo la dirección del profesor Rubén Vega. Hacemos crecer este espacio, que tan buena acogida ha tenido. Este año las charlas versarán sobre propuestas tan diferentes como ‘Los superhéroes y el derecho’ o ‘La violencia sobre la mujer en la novela negra en México’. Más adelante ampliaremos la información sobre los diferentes temas y charlas del programa.

Nuevamente volveremos a tratar asuntos como la justicia, la corrupción y la investigación policial con responsables de informativos de diversos medios, escritores y jueces. Entre otros ponentes estarán el escritor y periodista especializado Carles Quílez, los periodistas de investigación Nacho Carretero, Manuel Marlasca o Alfonso Egea.

Revisaremos la ‘Memoria de los niños de la guerra’ con la presencia de uno de ellos, Paco Robles y el libro de Miguel Ángel Fernández.

A los 15 años del 11M traeremos a debate las consecuencias del mayor atentado terrorista de la historia de España aprovechando el reciente libro -y la presencia- de Marisol Pérez Urbano.

La música, sus historias negras y blancas formarán parte de una mesa de debate en la que también presentaremos la novela de Julio Castejón, líder de la banda ‘Asfalto’ y buen conocedor de la música y su intrahistoria en nuestro país.

Volveremos a prestar la máxima atención a los lectores más jóvenes y las secciones de literatura infantil y juvenil regresarán a la Semana Negra más potentes que nunca. ¿Qué mejor modo de fomentar la lectura que involucrando a niños y jóvenes? Para ello contaremos con cuentacuentos infantiles, autores juveniles de los que arrasan, booktubers… Estén atentos porque la programación que preparamos va a sorprender.

La Semana Negra es universal, pero no olvidamos a los autores asturianos y en asturiano, y tendrán voz, igualmente, las asociaciones culturales y sociales cercanos para que sigan participando en las actividades del festival.

La SN pondrá, como siempre, en manos de los asistentes un número diario del periódico decano de la prensa negra mundial, ‘A Quemarropa’, que, además de colaboraciones temáticas de firmas de prestigio, contendrá el programa diario definitivo y mantendrá a los lectores al tanto de lo que sucede en el encuentro de escritores y demás actividades del festival. Será gratuito hasta final de existencias. Coleccionistas, estén atentos para no perderse ningún número.

La SN regalará a los asistentes libros únicos, que luego se volverán objeto de búsqueda y codicia. Y en este apartado anunciamos ya que se obsequiará a los presentes con el catálogo de la exposición ‘Víctor Santos’. Esta publicación recogerá íntegra la exposición y contendrá una larga entrevista con el artista a cargo del dibujante y teórico Kike Infame. Se regalará en la exposición y en el acto central de la charla con Víctor, en la Carpa del Encuentro. No serán las únicas publicaciones que los asistentes podrán conseguir. Anunciamos que habrá más. Y continuaremos la actividad, entre festiva y divulgadora, que iniciamos el año pasado con los remates de libros por sorpresa en las tres carpas de actividades.

La programación musical, una de las piezas fuertes de la Semana Negra, volverá a traer los míticos conciertos nocturnos, gratuitos como siempre, con algunas sorpresas que muy pronto podremos anunciar.

El apartado de exposiciones no estará descuidado. En el cómic tendremos la dedicada a la obra del artista Víctor Santos, un recorrido a través de 40 de sus mejores originales que devuelve el género negro a las muestras de cómic de la SN.

Michel Suárez y Alex Zapico iluminarán la Carpa del Encuentro con otra de sus maravillosas y sorprendentes exposiciones de fotografía, que acompañarán con mesa de debate. El tema: ‘Dandis’.

No faltará fotoperiodismo ni proyecciones y estrenos de cine, documentales de reciente elaboración y complicada visualización en los circuitos habituales, con la presencia de sus autores.

Y más exposiciones, y más Feria del Libro, y más terrazas, y más mercadillo interétnico, y mas atracciones de feria, y más… que seguiremos contando.

Semana Negra de Gijón. Makma

Semana Negra

“El ero-guro es un transgénero bastardo”

Entrevista con Jesús Palacios
‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’ (Satori Ediciones)
XXXI Semana Negra de Gijón

Bajo una incivilizada y asfixiante canícula, tan portuaria como insólitamente cantábrica, Jesús Palacios (Madrid, 1964) transita avezadamente por el tórrido asfalto de la XXXI Semana Negra de Gijón, portando en el morral de caza su más rozagante título, ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, una de esas lúbricas publicaciones de Satori que erigen al sello gijonés (y a sus progenitores, Marián Bango y Alfonso García), en una excelsa editorial de referencia para el orbe patrio necesitado de ardor oriental y japonología.

Abanderado por Palacios, en calidad de editor literario, coordinador y ensayista, ‘Eroguro’ se revela como un proyecto de consumación polifónica por el que transitan, en compañía del escritor madrileño, autores como Iria Barro Vale, Daniel Aguilar, Rubén Lardín y Germán Menéndez Flórez –quien secunda por estos lares y a quemarropa al creador de turbios enveses goremaníacos y conspicuos sótanos infernales, zombis y hollywoodienses–.

El volumen –que cuenta con una ilustración en portada de Shintaro Kago (‘Head Explosion’) y la rúbrica de artistas como Miguel Ángel Martín, Sandra Uve, Félix Ruiz, Albert McTorre, Suki, Pablo Morales de los Ríos y Lolita Aldea–, atesora los más inquietantes mimbres y conceptos proposicionales como para situarse frente a uno de esas conjunciones y florilegios que se alumbran, ya de partida, verticales, totémicos y endriagos. Por ello, se antojaba preciso y necesario que MAKMA alzara la mano y cuestionara, supeditados a la fértil prosodia de Jesús Palacios.

eroguro-satori

¿Qué raíces fonéticas y semánticas perfilan el término ero-guro, sin duda un peculiar extranjerismo híbrido?

El ero-guro, como su propio nombre indica, es una corriente cultural, que en Japón surge en las primeras décadas del siglo XX, aunque se pueden trazar sus orígenes hasta mucho tiempo antes, dentro de las grandes tradiciones culturales niponas. Es una costumbre que los japoneses tienen también de adoptar vocablos de otros idiomas, sobre todo del mundo anglosajón, para definir cosas que no forman parte del propio lenguaje y de la tradición concreta japonesa; de ahí que se llame ero-guro-nansensu, siendo erótico, grotesco y sin sentido o absurdo (siendo esta la traducción más adecuada).

Una corriente cultural que se extiende por toda una serie de elementos propios de la cultura japonesa del siglo XX, que caracteriza una forma particular de abordar y mostrar en su literatura y sus artes gráficas y formas de expresión más contemporáneas, como el cine y, sobre todo, el manga; un universo donde lo erótico, lo sensual y lo sexual se mezclan, se da citan y se simbiotizan con un sentido del humor y del horror marcadamente grotesco, que busca la erotización de lo terrible, de la deformidad, de la mutilación, de los elementos que asociamos con la propia fisicidad del horror. Es un concepto que encaja, en cierto modo, con la idea expuesta por Freud acerca del Eros y el Tanatos –de la pulsión de vida y la pulsión de muerte–, de cómo el erotismo y los impulsos aparentemente opuestos de muerte, dolor y destrucción, van inextricablemente unidos en la experiencia humana y en su expresión artística.

A todo ello se le suma ese elemento del nonsense, del absurdo, porque detrás de todas esas expresiones culturales hay una especie de mirada desesperanzada hacia el ser humano, por una parte muy lúdica (e incluso con su dosis de crítica social), pero, sobre todo, es índice del absurdo de la existencia humana; en un mundo donde cosas como la mutilación y la exhibición gráfica de la violencia se convierten en sensualidad pura, en fetichismos eróticos, se convierten en una incitación al carpe diem.

En el prólogo, ‘Eroguro: el lado oscuro de Japón’, haces referencia a sus raíces espurias como género, indicando que es “un producto bastardo de una época y lugar concretos, los años veinte y treinta en Japón”.

El ero-guro es un género de géneros, un metagénero o un transgénero que participa de muchas expresiones culturales distintas y de muchos elementos bastardos; fundamentalmente, es un género bastardo, porque también surge a principios del siglo XX en un momento en el que Japón se está abriendo a Occidente, se está abriendo a la influencia no solo de Estados Unidos, sino también a la que provenía de la URSS y de todos los ámbitos occidentales, con todas sus vanguardias, con todos sus ismos.

 

¿Qué elementos singularizan a esta corriente cultural para radicarse y evolucionar con tal grado de excepcionalidad en Japón?

Se puede pensar que todo ello podemos aplicarlo a, prácticamente, todas las expresiones culturales del mundo entero, de la cultura occidental: sea el Marqués de Sade en Francia y toda la tradición decadentista y perversa de la literatura francesa o de la inglesa, con Oscar Wilde; obviamente, la gran figura central, muy importante para el desarrollo del ero-guro en Japón, es la Edgar Allan Poe (el santo patrón del ero-guro).

A pesar de que eso es cierto y se refiere a una experiencia universal del ser humano, en Japón adquiere unas tonalidades muy propias y distintivas. Japón, por sus características físicas y geográficas, por su aislamiento de Occidente y tardar tanto tiempo en integrarse en su corriente cultural, desarrolla estas inquietudes, esos elementos mórbidos y esta estetización del mal, de la violencia y de lo perverso, de una forma particularmente extrema.

Por una serie de condicionantes, que se abordan y reflexionan en el libro, podemos incluir que Japón es una sociedad muy tradicionalista, una sociedad donde ha habido siempre, salvo en breves períodos de su historia, un gran control jerárquico de los comportamientos sociales y culturales de la población y, por tanto, una especie de censura especialmente potente por parte del Emperador y del Estado. Bajo ese régimen feudal e imperialista, que presionaba tanto sobre las formas de expresión vinculadas con la sensualidad, el erotismo, la violencia, etc., se provocó que esa presión hiciera salir a los fantasmas libidinales de una forma radicalmente perversa, por comparación con la nuestra.

¿En qué territorios de la creación debemos encontrar los antecedentes, causas, motivos e influjos del ero-guro?

En ese momento hay un gran movimiento joven en Japón que quiere modernizar el país en todos los sentidos, y uno de ellos también es el sentido estético y cultural. Recibe con los brazos abiertos el cine expresionista alemán y toda esa serie de películas fantásticas y morbosas, como ‘El Gabinete del Doctor Caligari’, ‘Nosferatu’, etc., ideas del futurismo y el constructivismo, el cubismo, la deconstrucción del cuerpo humano y todo tipo de ideas vanguardistas, pero que al mismo tiempo encaja, que es lo importante –de ahí esa idea netamente bastarda y japonesa del fenómeno, que lo diferencia y lo distancia del resto de esas expresiones erótico-grotescas que podemos encontrar en otras tradiciones culturales occidentales–, en un terreno muy abonado, como el teatro Kabuki, la época dorada de las artes gráficas japonesas, como el grabado Ukiyo-e, que empieza alrededor del siglo XVI y continúa hasta el siglo XIX, donde aparecen dos fenómenos concomitantes con el ero-guro y que lo nutren.

Normalmente, cuando hablamos de Ukiyo-e pensamos en las bonitas vistas del monte Fuji, de Tokio, pero, aparte de esto, existían también los llamados “grabados de primavera”, entendiéndose “primavera” como un eufemismo para sexo, para erotismo, que llegaron a ser terriblemente explícitos, hasta que en un momento determinado el Emperador dictó un edicto que prohibía esas expresiones pornográficas que, sin embargo, el pueblo japonés había asumido, hasta entonces, como perfectamente lícitas.

Bajo inquietantes neones onomatopéyicos de la XXXI Semana Negra de Gijón, Jesús Palacios posa con un ejemplar de 'Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa', de Satori Ediciones. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Bajo inquietantes neones onomatopéyicos de la XXXI Semana Negra de Gijón, Jesús Palacios posa con un ejemplar de ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, de Satori Ediciones. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Por otra parte, tenemos los grabados Muzan-e, que vienen a traducirse como “grabados sangrientos”, y que eran la manera en que los artistas gráficos japoneses, cuando no existía la fotografía e, inlcuso, cuando ya empezó –pero era demasiado cara para la mayor parte de los medios periodísticos japoneses–, representaban con todo lujo de detalles los crímenes populares de la época. Era la página de sucesos, pero en lugar de recurrir o utilizar una fotografía, publicaban un maravilloso grabado en madera que representaba, por ejemplo, al samurai que degolló a su mujer y sus dos hijos y, después, se ahorcó, y lo hacían recurriendo a todo tipo de elementos coloristas y truculentos.

Por tanto, ya el propio Japón había generado una serie de tradiciones de lo grotesco, de lo erótico, muy ligadas entre sí; una concepción particularmente exótica a nuestros ojos de todo lo que eso conlleva, muy diferenciada de la occidental, y al choque y la influencia del exterior, de la llegada y recepción de la obra, principalmente, de Edgar Allan Poe, obras divulgativas como las de Freud o como el ‘Psychopathia sexualis’, de (Richard) von Krafft-Ebing –que conoció varias traducciones al japonés–; un aperturismo cuando, curiosamente, en Japón había mucha censura para lo interior, pero lo extranjero en ese momento se veía como particularmente chic, un signo de modernidad, sobre todo en el período Taiso –que fue un período muy corto, de un emperador muy débil (que son los mejores emperadores que se pueden tener)–, que permitió, precisamente, que entraran todas esas influencias modernizantes occidentales.

¿De qué modo se reciben esos céfiros modernizantes en el horizonte de las circunstancias políticas, literarias y artísticas imperantes?

De ese encuentro, de todas esas tendencias, de la novela popular occidental, la novela policial, de crimen y misterio, los primeros atisbos de ciencia ficción, la literatura, sobre todo, decadente, surge una gran reacción contra un realismo social, digamos, de primer cuño que hubo en Japón, a imitación de las novelas y las ideas de (Émile) Zola o del primer (Gustave) Flaubert, etc.; una reacción esteticista y espiritualista, en cierto modo.

Curiosamente, el ero-guro, con todo lo que tiene de fisicidad y perversión, es también un género muy simbolista. De todas esas fusiones surge este gran monstruo maravilloso que es el ero-guro, porque fueron unos aires de libertad absoluta los que se vivieron en esos años 10 y 20 en Japón, hasta incluso los primeros 30 o, prácticamente, hasta la entrada de Japón en la II Guerra Mundial, momento en el que el gobierno japonés pretende resucitar el espíritu imperial y militarista necesario, patriótico, para invadir el resto del mundo y para llevar su idea del orden y del concierto al resto de Asia.

Obviamente, el ero-guro, con toda esa carga de nihilismo, de visión sórdida de la humanidad, de sacar a la luz el lado oscuro de los seres humanos –en relatos, por ejemplo, como ‘La oruga’, de Edogawa Rampo, escritor que se hizo llamar así en honor a Edgar Allan Poe–, era lo que menos convenía a la ideología militarista y totalitaria del Japón que ya se preparaba para entrar en la II Guerra Mundial y para conquistar a sus vecinos asiáticos.

El ero-guro fue algo que transpiraba por toda la sociedad nipona. El término se le atribuye al gran escritor japonés Yasunari Kawabata, –que luego sería ganador del Premio Nobel–, que en su primera novela, muy vanguardista, ‘La pandilla de Asakusa’, dice que en los años 30 todo en Japón transpiraba erotismo, grotesco y absurdo, y de ahí surgió esa etiqueta. El ero-guro propiamente dicho muere con su expansión imperialista y colonial en Corea del Sur y en Manchuria, pero, verdaderamente, no muere nunca, porque en realidad pasa a formar parte del propio riego sanguíneo de la cultura japonesa y se imbrica absolutamente en ella.

Pasada la II Guerra Mundial, la gran catástrofe que dejó a Japón reducida a cenizas, prácticamente –no solo Hiroshima y Nagasaki, con el terror atómico, sino también Tokio, que fue pulverizada por los bombardeos–, fue el escenario ideal para que esas ideas de erotismo desesperado, de revalorizar las experiencias del cuerpo humano y de llevarlo a sus límites, volvieron a surgir no solo en la literatura, sino en nuevas formas que previamente no había podido reflejar el ero-guro de la novela, porque no era el momento adecuado ni desde el punto de vista histórico ni tampoco de las propias capacidades de esos medios de expresión artística, como el cine y el manga.

Germán Menéndez Flórez y Jesús Palacios durante la presentación en la carpa A Quemarropa de 'Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa', de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Germán Menéndez Flórez y Jesús Palacios durante la presentación en la carpa A Quemarropa de ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

¿Qué papel debe atribuírsele al manga en el fenómeno presente del ero-guro?

El manga ha sido el gran embajador de la cultura popular japonesa y, por tanto, gran embajador del ero-guro, a través de la obra de mangakas como Hideshi Hino, Suehiro Maruo o Shintaro Kago, de quien es la portada del libro, y de los que también se ocupa un artículo del volumen. El cine y el manga van a hacer que el ero-guro llegue hasta nuestros días gozando de un excepcional grado de salud.

¿Cuáles han sido los principales motivos que han refrendado la necesidad de abordar este ensayo polifónico?

Uno de los impulsos principales del que surgió el hacer el libro sobre ero-guro fue que la propia editorial Satori estaba publicando cada más y más autores concretamente de este género, en la colección de ficción, sobre todo, pero también, en algunos casos, en la de clásicos estaban dando a conocer a autores no solo consagrados y más conocidos, como el caso de (Junichiro) Tanizaki –que es un autor que, aunque muchas veces no se dice, más de la mitad de su obra es ero-guro–, sino también obras inéditas de Edogawa Rampo –que como he mencionado, es el gran personaje central del género–, al igual que otros como Kyusaku Yumeno –que estaba inédito en nuestro país– o Ango Sakaguchi, autor de ‘En el bosque, bajo los cerezos en flor’. Todo este tipo de escritores que antes eran prácticamente desconocidos aquí o, en algunos casos, mal traducidos del francés o del inglés, Satori lo estaba dando a conocer.

A través de esas lecturas me di cuenta de que no existía ningún libro que diera el marco referencial para encajar a todos esos autores y los temas de los que hablaban y su universo ero-guro, que además tenía esa extensión, después de la II Guerra Mundial, hacia el cine y hacia el manga. En manga había salido mucho editado, muchas publicaciones que se habían agotado, pero que ahora se están editando; por ejemplo, en Glenat y en otras editoriales se estaba publicando a Suehiro Maruo, que adapta muchas obras de Edogawa Rampo y de Kyusaku Yumeno, etc., pero también otros mangakas cercanos al ero-guro, como Junji Ito, como Hideshi Hino –que, a su vez, también es un director de cine de terror ero-guro–.

También en los festivales de cine y en el mundo de los aficionados al cine oriental, directores muy prestigiados e interesantes, como Sion Sono o como Takashi Miike, en las útimas décadas, habían utilizado el género del ero-guro para muchas de sus obras, adaptando, en algún caso, obras literarias, pero siempre muy cercanos al ero-guro; y otros clásicos de los años 60 y 70, como el propio autor de ‘El imperio de los sentidos’, Nagisa Oshima, y otros menos renombrados, que poco a poco se han ido dando a conocer, como Seijun Suzuki, tenían que ver con ese universo.

Y una vez más, te encontrabas con que no había ninguna obra que permitiera acceder al contexto general que, de alguna manera, unificaba todas esas películas, cómics y obras literarias, y que diera también el marco histórico y teórico para fundamentar la existencia del ero-guro, el porqué era así y no solo las anécdotas del nombre del género, sino la naturaleza particular de la expresión de lo erótico-grotesco en Japón, las vicisitudes históricas a las que se debe su aparición, que tienen que ver con fenómenos como el terremoto de Kanto a principios de siglo XX, hasta cómo desaparece al llegar la II Guerra Mundial por la intromisión, cada vez más brutal, de la censura militar, etc.

¿Qué tipo de publicaciones y ensayos existían sobre la materia hasta el momento?

Había libros en el extranjero, en inglés y en francés, pero fundamentalmente tesis doctorales publicadas en forma de libro y, sobre todo, centrados más en el aspecto sociológico que en literario y cultural. Porque, efectivamente, el ero-guro, más que un género literario en sí mismo, era una corriente histórica, artística, que impregnaba todo. A ese respecto, sí que hay un par de libros que lo abordaban, pero que paraban todos con el final de la era del ero-guro en los años 30 y que dejaban de lado expresiones contemporáneas y populares, como la novela de género, el manga, el anime, el hentai, el porno, etc.

Todo eso faltaba, por eso creo que, realmente, el libro es único (en España, desde luego, al 100%) e, incluso, diría que a nivel internacional no existe ninguna otra publicación que se haya atrevido a abordar el ero-guro desde las distintas ópticas de los distintos medios, géneros, etc., en los que te lo encuentras.

El escritor Jesús Palacios posa con un ejemplar de 'Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa', de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El escritor Jesús Palacios posa con un ejemplar de ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

La memoria melanítica de la XXX Semana Negra de Gijón

XXX Semana Negra de Gijón
Antiguo astillero de naval de Gijón
Del 7 al 16 de julio de 2017

Con cronológica regularidad estival, el antiguo astillero naval de Gijón acoge la trigésima edición de la Semana Negra, vertebrando un cronograma de diez jornadas que transitan desde el inmediato viernes 7 al domingo 16 de julio de 2017, a través de las que conmemorar implícitamente tres décadas erigidas en referencia del mapa noir peninsular y transoceánico, a partir de cuyos mimbres el festival literario se ha ido nutriendo de territorios y extremidades consanguíneos al género negro y consolidando una morfología excepcional que responde a todas las acepciones del término.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes institucionales junto al cartel de su trigésima edición, obra de Carme Solé Vendrell, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes institucionales junto al cartel de su trigésima edición, obra de Carme Solé Vendrell, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

En un encuentro con los medios en la ‘Carpa del Encuentro’, aún con los paños menores propios de las ultimaciones del montaje, José Luis Paraja -director del comité organizador- y Ángel de la Calle -director de contenidos del festival- han rubricado los definitivos acentos que conformarán la presente edición, en compañía institucional de Jesús Martínez Salvador -concejal de Turismo del Ayuntamiento de Gijón- y de José Ramón Tuero -Director General de Deporte en el Gobierno del Principado de Asturias-, amén de la presencia de Monserrat López -concejala de Cultura- y diversos representantes políticos de la ciudad, como Mario del Fueyo -XSP-, Aurelio Martín -IU-, Lara Martínez y José María Pérez -PSOE- y Joaquín Merediz -Ciudadanos-.

Provisto con el lirismo propio que reporta la efeméride del presente julio, José Luis Paraja ha apelado a los vestigios, al pulso de la memoria asentada bajo el curso de veintinueve ediciones, recordando que el noir “era un género sin consolidar y en busca de espacio”, allá por 1988, año en el que se incoaba un encuentro que ha contemplado una “diáspora de festivales” ulteriores, ramificados como “hijos de la Semana Negra”.

Quizás por ello (e igualmente fruto de las incertidumbres y vicisitudes económicas que han singularizado los últimos meses), la programación prevista pretende “emular aquel espíritu”, invitando a referentes del género que entonces principiaban, como Juan Madrid o Lorenzo Silva, quienes se aventuraban por el territorio en compañía de un ignoto Leonardo Padura, convertido en la actualidad en paradigma indubitable que “aquí encontró su camino”.

Imagen del poeta asturiano Ángel González, fallecido en 2008, a quien la Semana Negra rinde homenaje, Fotografía cortesía del festival.

Imagen del poeta asturiano Ángel González, fallecido en 2008, a quien la Semana Negra rinde homenaje. Fotografía cortesía del festival.

Uniformada con la melanítica ilustración de Carme Solé Vendrell -quien firma el cartel del presente año- y los tejados de la incertidumbre sobre los que toca el violín el emblemático Rufo -gestado por el diseñador Kike Herrero-, la XXX Semana Negra de Gijón traza un horizonte de un centenar de actividades con el sello de más de ciento treinta autores nacionales e internacionales -mayoritariamente de habla hispana-, con los que procurar una aproximación a diversos órdenes temáticos, tales como la justicia en la novelística negra -con Carlos Quílez y Graciella Moreno Graupera-, la ecología, el medioambiente y el cambio climático -con Euginio Fuentes y María Inés Krimer, entre otros-, la ciencia ficción y la fantasía -entre los que destacan con emergencia Miguel Aguerralde y Alberto Caliani-, así como la novela histórica -en compañía de Javier Azpeitia o Luis García Jambrina- y la fonética internacional de Sophie Hénaff o Cecilia Ekbäck.

La prosodia que nutre el género negro latinoamericano se encontrará representada por imprescindibles e ínclitos como Paco Ignacio Taibo II -creador y director in arsentia de la Semana Negra-, Tatiana Goransky, Fernando López -responsable del festival argentino Córdoba Mata-, Vladimir Fernández o Jorge F. Hernández, quienes procurarán compañía literaria a representantes de la literatura oriunda de Asturias -como Alejandro M. Gallo, Miguel Barrero, Pilar Sáncehz Vicente o Julio Rodríguez- y del consagrado orbe peninsular -como Rosa Montero, Ramón Pernas, Marta Robles o los mencionados Juan Madrid y Lorenzo Silva-.

El pulitzer asturiano Javier Bauluz refrenda un nuevo ‘Encuentro de Fotoperiodismo’, mientras que cuarenta originales producidos en Francia, Argentina, Gran Bretaña y España -gestados por Marika Vila, Susanna Martín o Iñaki Echeverría- posibilitan la exposición ‘Visualizando el maltrato: la violencia de género en el cómic’. Por su parte, los poetas Carlos Salem y Escandar Algeet, acompañados de Olaia Palacios, María Nieto y Andrés Treceño, procuran la lírica sabatina y nocturna habitual a una Semana Negra que, memoria mediante, rinde homenaje a la figura y vestigios del vate asturiano Ángel González, quien durante las venturosas ediciones de mediados de los noventa posibilitó la injerencia de su voz poética, tan radiográfica como los meandros dipsómanos y prosaicos del género.

De este modo, la XXX Semana Negra de Gijón, uniformada con el mixto overol de la cultura popular se asienta durante diez jornadas “en un erial convertido en una celebración cultural” que “nunca ha perdido de referencia el contexto social ni el compromiso” y determina su propedéutica con la “tentación de mirar atrás” para refrendar la idiosincrasia de su presente.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes institucionales frente a la figura de Rufo, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes políticos e institucionales frente a la figura de Rufo, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

 

Resaca negra: Vicente Marco

Entrevista con el escritor valenciano Vicente Marco, a propósito de la presentación de su novela ‘Ópera Magna’ (Editorial Almuzara), XXIX Premio Novela de Jaén, en la XXIX Semana Negra de Gijón

El escritor valenciano Vicente Marco, refrendado autor de novela, relato corto y teatro -atesora más de cuarenta premios literarios, entre ellos el galardón Valencia 2015, que concede la Institución Alfonso el Magnánimo, por su última novela ‘Mi otra madre’ (Editorial Lengua de Trapo)- ha paseado sobre la gravilla de los antiguos astilleros de la ciudad asturiana con ejemplares de una de sus últimas obras, ‘Ópera Magna’ (Editorial Almuzara), aupado por un oxigenado estilo y una convulsa acción merecedores del XXIX Premio Novela de Jaén, para completar su ciclo en el cronograma de actividades de la XXIX Semana Negra de Gijón.

Te encuentras por primera vez a orillas del Cantábrico, en pleno estío, participando en la Semana Negra de Gijón. ¿Qué te parece haber recibido la invitación del festival para una novela que, en principio, tú mismo no asociabas al género, pero que tus lectores sí han vinculado explícitamente con el noir?

Creo que mis novelas no son de ningún género en concreto, pero sí engloban a muchos de ellos. ‘Ópera Magna’ podría ser un thriller psicológico, una novela de género negro, de intriga. Sin duda, me encanta estar en Gijón hablando de ella.

Según describes cuando conversas acerca de esta novela, su argumento parte de una historia peculiarísima, de un apunte autobiográfico.

Efectivamente. Todo nace cuando voy a Segovia a recoger un premio literario. Resulta que el que ha obtenido el accésit no recibe ninguna atención, la prensa no le hace mucho caso y yo me acerco, descubriendo a una persona muy particular, tan singular que da origen a ‘Ópera Magna’. Ahí lo dejo.

El germen que da pie a la trama evoluciona en tu mente durante el camino de regreso a Valencia, tras la recogida del premio. ¿Advertías que esa historia atesoraba ya los mimbres suficientes para desarrollarla?

Sí, prácticamente ya se encontraba pergeñada durante mi regreso a Valencia desde Segovia. Ya la tenía toda en mi mente y lo que hice fue transcribirla.

El escritor Vicente Marco y el periodista José Antequera, de la revista GURB, en un instante de la presentación de 'Ópera Magna' en la carpa 'A quemarropa', durante la XXIX Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El escritor Vicente Marco y el periodista José Antequera, de la revista GURB, en un instante de la presentación de ‘Ópera Magna’ en la carpa ‘A quemarropa’, durante la XXIX Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

En Semana Negra has comentado que Diego Leonarte -uno de los tres personajes protagonistas y trasunto primigenio de ese inquietante individuo- viene a ser, a la postre, un híbrido de múltiples perfiles que te has ido encontrando a lo largo de tu existencia y, probablemente, de la muchos de los lectores que se aproximen a la novela.

Sí, en efecto, como muchos personajes, para caracterizarlo me basé en las experiencias que he tenido con perfiles similares, de manera que construí a Leonarte como un Frankenstein.

Otro aspecto reseñado por estos lares se emparenta con la fluidez del estilo, que suele particularizar muchas de tus publicaciones, aunque, en este caso, de una modo más afianzado.

Aquí era más importante aún realzar esa manera mía de escribir, para dejar la trama sólo en lo fundamental, que era lo que a mí me interesaba que el lector captara, evitando todos los añadidos que podría haber alrededor, con lo cual las descripciones son muy escasas, tanto de personajes, que se caracterizan por las acciones que van realizando y por los diálogos, como en lo que respecta a las descripciones paisajísticas, por ejemplo. De este modo, la ceñí estrictamente a la trama.

¿Crees que tu estilo es reconocible desde un primer momento o, finalmente, advertido por el contenido de tus publicaciones?

Los lectores sí pueden reconocerme por la manera en que escribo, eso es evidente. Después los temas de parte de mi obra quizás sean más universales, como la preocupación acerca de qué narices hacemos aquí. No es un tema mío, sino de muchísimos escritores. No sólo el qué hacemos aquí, que es un poco más manido, sino el motivo por el que no lo sabemos. Una inquietud acerca de qué hay ahí que nos impide conocer la verdad de nuestra existencia, si es algo premeditado o una cuestión realmente fortuita, el motivo por el que nuestra mente es limitada a la hora de conocer y responder a las grandes preguntas del universo.

Sin duda, una cuestión que intensificas generosamente en publicaciones como ‘Los que llegan por la noche’ (Versos y Trazos Editorial), en la que se compendian diversos historias encapsuladas en esa línea.

Los cuentos de ‘Los que llegan por la noche’ los escribí hace tiempo. Después, Versos y Trazos los recopiló en un único volumen, muy bien editado. Son historias concretas, diferentes, donde lo fundamental es hablar de la importancia del azar en nuestras vidas, de la escasa importancia de nuestra decisiones. Nos creemos que somos importantes, que somos capaces de manejar nuestro destino, pero después los sucesos están ahí y la mayoría de veces es como si alguien nos estuviera guiando y nos pusiera en la mano varias alternativas para elegir. Se puede pensar que uno toma las decisiones, pero la gran pregunta no deja de ser quién o qué te ofrece estas alternativas.

¿Pueden considerarse como un florilegio de relatos emparentados con ciertos conceptos o territorios alumbrados por la Filosofía?

Sobre todo con la filosofía de la causalidad. Los hechos están concatenados, se van moviendo y desconoces a dónde vas a parar. Es la transcripción de un posicionamiento vital. Cuando escribo intento transmitir todo lo que me nace acerca de cuanto he pensado. Eso es lo importante.

En tanto que dramaturgo, amén de novelista, ¿has encontrado en la morfología del teatro un vehículo oportuno para proponer determinadas situaciones que a través de la narrativa más convencional no es posible?

El teatro me permite escribir un tipo de obra y contenidos que en novela son más difíciles de comercializar, especialmente el humor; el género teatral me ha servido para encauzarlo. Me gusta mucho reírme de todo y el humor es el arma más potente del ser humano, aunque ello no quiere decir que todas mis obras teatrales sean humorísticas. Las editoriales y concursos literarios apuestan muy poco por ello.

El escritor valenciano Vicente Marco, en un instante de la presentación de 'Ópera Magna' en la carpa 'A quemarropa', durante la XXIX Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El escritor valenciano Vicente Marco, en un instante de la presentación de ‘Ópera Magna’ en la carpa ‘A quemarropa’, durante la XXIX Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

“Trato de escribir con la mayor independencia posible”

Entrevista con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015 Leonardo Padura, a propósito de su reciente participación en la XXIX Semana Negra de Gijón

Portando frescos los vestigios de su galardón como Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, el escritor cubano Leonardo Padura ha procedido con su natural y habitual visita al festival noir por excelencia, rubricando una de las ediciones de mayor calado programático en las casi tres décadas de trayectoria de la Semana Negra de Gijón.

Padura, quien afirma que el premio ha tenido “a nivel oficial muy poca repercusión” en su país, admite que “ha sido una gratificación a muchos años de trabajo y también un reconocimiento a la cultura y literatura cubanas”. Durante la clausura del festival se ha exhibido en primicia el documental ‘Vivir y escribir en La Habana’, dirigido por su esposa, Lucía López Coll, que retrata al escritor transitando por el callejero de Mantilla, en el extrarradio sur-habanero, mientras fuma café y se desgrana parte del acervo que particulariza la saga de su heterodoxo policía Mario Conde.

En un encuentro con los medios, Leonardo Padura insiste en que “no soy economista, ni sociólogo, ni politólogo. Soy un escritor que vive, observa y escribe sobre una realidad desde una perspectiva más íntima y afectiva que sociológica o política”, aunque no evita las ineludibles referencias a los últimos acontecimientos diplomáticos entre Cuba y Estados Unidos. De hecho, anuncia que “estoy escribiendo una novela, ‘El último despertar’, en la que recupero a mi personaje, Mario Conde. Despierta el 17 de diciembre de 2014, día en que se anunció el restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Mario se levanta temprano con una de sus resacas habituales y tiene el presentimiento de que ese día va a pasar algo”. Un suceso que “no sabemos cómo va a evolucionar, ya que quedan muchas cosas pendientes, más allá de las cuestiones diplomáticas. Falta el restablecimiento de una serie de puentes que se rompieron durante cincuenta años, principalmente a nivel económico”.

Leonardo Padura durante un instante de su encuentro con los medios en la XXIX Semana Negra de Gijon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Leonardo Padura durante un instante de su encuentro con los medios en la XXIX Semana Negra de Gijon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Conversando sobre Mario Conde y acerca de un país que “ha visto quebrada su homogeneidad” desde los años del período especial, en la yerma década de los 90′, en la que, desde entonces, su personaje “recorre La Habana tratando de dar testimonio” -“me interesa la crónica de la realidad cubana contemporánea”, aunque con un “extraño sentimiento de no reconocer, de pertenecer cada vez menos”-, Leonardo Padura responde a algunas cuestiones para Makma acerca del universo literario, periodístico y social emparentados con su devenir biográfico.

En las últimas cuatro décadas su país ha transitado de la generación del marielito, del ostracismo de Reinaldo Arenas, por ejemplo, a una generación ulterior -de la que usted es uno de sus más ínclitos exponentes- que ha permanecido en Cuba y ha ofrecido un testimonio singular de la isla a través de la obra literaria. Sin embargo, ¿existe un poso evidente de tal metamorfosis entre los lectores cubanos, teniendo en cuenta los problemas de distribución de ejemplares en el país?

Creo que sí existe una metamorfosis en el lector porque existe una metamorfosis en el consumo de la cultura. Este es un tema muy complejo porque es muy abarcador. No podemos entender lo que está pasando con los lectores si no entendemos qué está pasando con los consumidores de cine y televisión, que son los medios más influyentes. En Cuba existen diferentes maneras de acceder a los consumos audiovisuales. Existen vías alternativas que reciben programación fundamentalmente de canales de Miami. Otra vía se llama el paquete, personas que reúnen toda una enorme cantidad de información y programación y la distribuyen en discos duros para descargar en las computadoras de los usuarios, a diferentes costes. Los que quieren estar al día pueden tener acceso. Hay una diversidad que antes no existía. El acceso a internet sigue siendo muy limitado, pero mucho más posible que hace cinco años.

Con respecto a la literatura, es un poco más complicado. Igualmente existen vías digitales, como por ejemplo ‘Campaña por la literatura inteligente’, desarrollada por un muchacho cubano, quien desde hace años sube a una gran lista de correo electrónico toda la literatura digital que recibe; de hecho, ahora mismo estoy leyendo una vieja novela de Tom Wolfe por esa vía. El libro físico tiene el gran problema de que no se importan libros en Cuba. El Grupo Planeta en México ha obtenido un permiso para importar fondos que allá no se distribuyen para venderlos en Cuba. Pero la producción de libros internos está deprimida y con los problemas económicos actuales se va a deprimir un poco más. Tan solo se publica el 40% de los libros previstos y ello genera una gran carencia de posibilidades de lectura, lamentablemente, en el país de lengua española donde se creó una gran y mayor masa de lectores potenciales. Hay libros que circulan poco o mal. De mi novela ‘Herejes’ se hicieron 4.000 ejemplares y se distribuyeron 2.000. Sin embargo, en la pasada Feria del Libro de La Habana se hizo una edición cubana de ’1984′ (el más maldito de los títulos en Cuba) y se presentó, convirtiéndose en el libro suceso de la feria.

¿Qué le parece que su Mario Conde circule generosamente por las mesas del Café Versailles de Miami, durante décadas epicentro de la emigración cubana anticastrista en Litte Havana?

Mira, lo de Miami me ha sorprendido muy gratamente. Siempre tuve la impresión de que Miami era una ciudad poco lectora. Estamos hablando específicamente de la comunidad cubana. En los últimos años he tenido dos o tres presentaciones en su feria del libro muy satisfactorias. En el documental que presentamos acá (‘Vivir y escribir en La Habana’), que hizo mi esposa Lucia López Coll, que tiene que ver con la serie de Mario Conde, se exhibió en el Centro Cultural Español de Miami y hubo personas que lo vieron por los vidrios por la cantidad de gente que acudió. Ha habido un recambio generacional, una gran cantidad de jóvenes que llegan con referencias de lo que ha ocurrido en la comunidad cubana de los últimos años.

Leonardo Padura, junto al actor Jorge Perugorría, durante un instante del rodaje de 'Vientos de La Habana'. Imagen cortesía de la productora.

Leonardo Padura, junto al actor Jorge Perugorría, durante un instante del rodaje de ‘Vientos de La Habana’. Imagen cortesía de la productora.

Recientemente se ha exhibido en España la película ‘Viva’, una coproducción cubano-irlandesa, dirigida por el realizador dublinés Paddy Breathnach, cuyo argumento se adentra en ciertos sótanos de La Habana, en la sordidez y la nocturnidad de las drag queens, entre otras cuestiones. A pesar de su condición de foráneo, retrata la capital de un modo muy sobrio, difícilmente visto en otras cintas. ¿Considera que la sobriedad es el mejor modo de retratar y dignificar la ciudad de La Habana?

A veces se abusa a la hora de representar las ruinas de La Habana, que existen, que son reales. Pero es mucho más rica La Habana que las ruinas. Hay lugares muy precarios y otros relucientes, donde se aprecia esa revitalizacion de la ciudad. En general, muchas veces al mirar solamente a la parte sórdida de la ciudad se da un retrato parcial. Por esa época reciente circuló también ‘El rey de La Habana’, inspirada en la novela de Pedro Juan Gutierrez, que presenta esa parte de la ciudad de un modo mucho más profundo. Creo que ‘Viva’ lo presenta con cierta distancia, quizás más objetiva. En San Sebastián se va a presentar la película y la serie de Conde. La película ‘Vientos de La Habana’, a partir de mi novela ‘Vientos de Cuaresma’, y la serie para televisión de cuatro películas de 90 minutos con las cuatro primeras novelas de Mario Conde, protagonizada por Jorge Perugorría. Creo una de las cosas más interesantes es la forma en que el director español Félix Viscarret se acercó y fotografió La Habana, la estética de esa riqueza posible de ciudad, esa grandeza en su decadencia, que puede ser contradictoria.

¿En qué medida afectan a su proceso de escritura los ineludibles márgenes de censura con los que debe convivir en su país?

Trato de escribir con la mayor independencia posible. En el primer momento que fue posible me hice escritor independiente, siendo el pionero en Cuba. Tengo en mi casa el documento que atestigua que fui el primero que acudió al Instituto del Libro y se inscribió con la figura de escritor independiente, en 1995. Tras el premio ‘Café Gijón’ de 1996, entré en contacto con la editorial Tusquets y esto me ayudó muchísimo a tener esa independencia. He escrito lo que he querido escribir. Siempre uno respeta determinadas convenciones que no tienen que ser necesariamente políticas, sino sociales.

Recuerdo una anécdota de hace siete u ocho años. ‘El País’ me pidió un pequeño cuento para el suplemento de verano. Había leído en un periódico varios años antes la noticia acerca de un señor que había esperado a cumplir ochenta años para matar a su esposa. El hombre no resistía a la vieja y la mató, porque a los ochenta años, aunque se tiene responsabilidad civil, ya no vas a la cárcel. Me dije, “voy a escribir un cuentecito sobre esta historia”. Se lo mandé a una amiga lectora, residente en España, y me dijo: “ni se te ocurra, si publicas eso te van a crucificar”. Así que lo viré al revés. La vieja mata al viejo, lo cual también es posible. Eso demuestra determinados conceptos: que algo puede resultar desapropiado e hiriente.

Leonardo Padura durante un instante de su encuentro con los medios en la XXIX Semana Negra de Gijon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Leonardo Padura durante un instante de su encuentro con los medios en la XXIX Semana Negra de Gijon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Adentrándonos en el territorio del periodismo cubano, ¿qué le parce la figura y el fenómeno de Yoani Sánchez y su ‘Generación Y’, quien ha adquirido una gran relevancia internacional y permanentemente suena como candidata para los Premios Princesa de Asturias? ¿Ha tenido contacto con ella en la isla durante los últimos años?

Poco contacto. Conozco desde hace mucho tiempo a su esposo, Reinaldo Escobar; fue compañero mío en el diario ‘Juventud Rebelde’. Me cuesta mucho trabajo acceder a su labor por los problemas de acceso a internet a los que hacía referencia. Creo que han demostrado un poder de resistencia tremendo. Primero en el blog y ahora en el periódico ’14ymedio’, que veo y leo de manera aleatoria.

Usted, que ha crecido como escritor al paso de las sucesivas ediciones de la Semana Negra -de hecho, acudió a la primera, en 1988, como corresponsal de ‘Juventud Rebelde’, ¿qué cambios advierte en el devenir de la Semana Negra como formato y cuál ha sido su experiencia particular en el festival?

Yo vine a la primera y a la segunda edición como periodista. Sentí en aquellas primeras semanas negras algo que siento menos ahora (pero es lógico), en lo que empezó siendo un festival muy gremial. El primero se hizo en El Musel, fuera de la ciudad. Sentía una gran comunicación entre los escritores que venían. Todo el tiempo estábamos juntos, comíamos juntos, hablábamos mucho. Era un momento en que editorialmente había un boom de la novela negra en España. Surgieron colecciones como ‘Etiqueta Negra’ y ‘Cosecha Roja’. La novela negra acababa de independizarse del resto de la literatura y tenía un carácter propio. Eso hacía que el grupo también lo tuviera. Para mí fue decisivo en mi trabajo como escritor; haber podido, con muy poco dinero, comprar algunos libros, ir con dos maletas para La Habana repleta de ejemplares, algunos regalados; conocer a Manolo Vázquez Montalbán, Juan Madrid, González Ledesma, escritores norteamericanos, franceses e italianos. Se creó una cofradía y eso es muy difícil de mantener. El festival ha tenido que adaptarse a diferentes momentos políticos y económicos. Sigue siendo un festival de resistencia, lo cual es casi un milagro. Sigue siendo una referencia para los escritores y lectores de novela policíaca. A pesar de que ahora existen muchos festivales de novela negra, el origen de todo eso estuvo aquí, en Gijón, con aquella primera Semana Negra que sentó las bases de lo que ha pasado hasta hoy.

El escritor cubano Leonardo Padura posa frente a los neones diurnos de la Semana Negra. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El escritor cubano Leonardo Padura posa frente a los neones diurnos de la Semana Negra. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

Caso abierto en canal: William Gordon

Entrevista con William Gordon, autor de ‘Caso abierto’ (Editorial Debolsillo)
XXIX Semana Negra de Gijón
Antiguo astillero de Naval Gijón
Hasta el 17 de julio de 2016

En el marco de la XXIX edición de la Semana Negra de Gijón, henchida de una generosa nómina de autores del género, destaca sobre el plano la figura de un letrado revestido con los céfiros del oeste norteamericano, la corona borsalina y negra y la vírgula mexicana en la inflexión de su lenguaje grave, William Gordon.

Tercera participación en la Semana Negra de Gijón, tras una década de trayectoria literaria y sexto título publicado, ‘Caso abierto’, que solidifica lo que debemos entender como una serie en toda regla.

Ante todo estoy muy contento de haber escrito seis libros de tema policíaco y los mismos personajes. Tras ello reside una cuestión muy curiosa: antes de escribir mi primera novela publicada, ‘Duelo en Chinatown’, había escrito ‘El defectuoso’. Mi mujer en esa época (Isabel Allende) me dijo que era impublicable porque había un enano pervertido y nadie en su sano juicio podría acostarse con él. Me preguntó por qué no escribía libros policíacos, siendo abogado y sabiendo mucho de temas forenses.

Los temas de mis libros los saqué de esta primera novela. Cuando llegué a la tercera era consciente de que no podía cesar y debía regresar al personaje del enano, porque éste se parecía mucho emocionalmente a mi padre. En la novela (‘El enano’) había una dominatrix que se asemejaba a la amante de mi padre, a quien odiaba porque se quedó con el poco dinero que él recaudaba en su iglesia, como predicador. Tras la muerte de mi padre, ella se hizo cargo de la familia y nos trasladamos a vivir a un apartamento de su propiedad en un gueto mexicano de Los Ángeles. Tras la publicación de ‘El enano’ todos me decían, para mi desgracia, que la dominatrix era un personaje fascinante.

Cuando llegué al sexto libro, ‘Caso abierto’, yo tenía una historia de amor entre un abogado americano y Enma, una mujer francesa. Sin embargo, mi ex exposa me exhortó a incluir una trama diferente. Finalmente, me di cuenta de que era una historia sobre la pérdida, pérdidas mías escondidas tras la ficción. Entonces, introduje unos crímenes y un secuestro en el argumento. Me quedé satisfecho porque había cumplido con todos los temas que me afectaban y quería publicar en los libros anteriores.

Por este motivo, ahora estoy preparando una nueva serie de diez relatos cortos, de los que tengo escritos cuatro hasta el momento.

William Gordon. Makma

El personaje protagonista, Samuel Hamilton -un periodista de investigación- claramente se transforma a lo largo de sus novelas, sin embargo otras cuestiones y elementos comunes en todas ellas son estáticos, como el personaje de Melba y la ciudad de San Francisco.

Eso es exactamente porque sitúo mis novelas en los años 60. No quería que cambiara San Francisco porque era una época fantástica. La ciudad era una mezcla de razas, costumbres y gastronomía que era perfecta para la novela. Sin embargo, ahora se ha transformado mucho, tras el crecimiento de Silicon Valley. Los ricos están destruyendo el ambiente de la ciudad, que era tan lindo.

Diversos autores, como Tennessee Williams o Jack Kerouac, han volcado su narrativa sobre la ciudad en esa época. ¿Qué elementos contiene su mirada sobre la San Francisco de los años 60?

Por aquel entonces había un tipo llamado David Talbot, abogado irlandés, que cambió la ciudad por sí solo. Peleaba por la justicia social, la libertad de pensamiento, incluso por el movimento gay. Transformó el ambiente de la ciudad en ese punto de los años 60. Yo era un aspirante a escritor, estudiante de leyes en la Universidad de California. Venía todos los domingos a San Francisco para ver los toros en un bar llamado ‘El Matador’, regentado por un gringo apodado El niño de California, quien retransmitía las corridas y viejas películas sobre Manolete. Cada domingo veníamos y conversábamos. En aquellos días habían cerrado una calle en la que muchos jóvenes acudían a tomar tragos a los bars y eran secuestrados en la zona portuaria. El ambiente se trasladó a la parte norte de Broadway, en North Beach, en la que se encontraba un restaurante irlandés, ‘Vanessi’s, que menciono mucho en mis libros. La zona era una especie de antojo italiano, con un tipo tocando la mandolina. Era fácil enamorarse del ambiente. Cerca había un bar gay, ‘El gato negro’, y diversos bares de lesbianas. Todos ellos eran ilegales, pero la policía lo permitía fruto del soborno. Igualmente, frecuentaba la librería ‘City Lights’, fundada por un poeta bukowskiano. Uno, de joven, se podía sentir parte de algo que efectivamente pasó. Vino la época de los hippies y del movimiento gay. Luego, como he dicho, San Francisco se deshizo, y yo la capto como era entonces.

Era una época sin celular, sin ADN, sin tecnologías. Uno tenía que hacer el trabajo de ir a buscar las claves. Como abogado también tenía que hacer el mismo procedimiento. Me encantaba ese proceso.

Durante medio siglo ha ejercido como abogado de causas civiles, no penales.

A mi me gusta mucho el proceso criminal, pero no quería enviar a nadier a la cárcel. No tenía apetito para ello.

¿Ha podido influir este aspecto de su trayectoria profesional en su obra literaria, sobre todo desde la perspectiva moral, explícita en sus novelas como un posicionamiento?

Sí. Se dice que la novela policíaca es un cuento moral. Un ejemplo muy importante: en México el detective no puede ser policía, porque son tan corruptos que nadie se cree que puedan resolver nada.  En esas novelas el bueno siempre gana, pero no necesariamente mendiante el método ortodoxo.

William Gordon junto a su hijastro, el también escritor Jason Kersten, durante un instante de la presentación de 'Caso abierto' en la XXIX Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

William Gordon junto a su hijastro, el también escritor Jason Kersten, durante un instante de la presentación de ‘Caso abierto’ en la XXIX Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

¿Es su obra una forma de hacer justicia a través de sus personajes?

Sí, eso es muy importante. Especialmente para la gente marginal, sobre la recae una especie de venganza si comenten algún tipo de delito. Estos días ha habido en Dallas el asesinato de cinco policías. Una forma de venganza del negro contra el blanco. Es un miedo latente en los Estados Unidos, porque siempre se ha tratado despóticamente a los negros. Yo era abogado de los mexicanos y los extranjeros en el sistema y, efectivamente, puedo corroborar que eran tratados así de mal. Era muy difícil que ellos ganaran en el sistema legal. De todo esto hablo, por ejemplo, en ‘El rey de los bajos fondos’, mi segunda novela, en la que centro la atención en unos mexicanos acusados del asesinato de un armenio. Hay una mezcla de contradicción sobre quién es ‘El rey de los bajos fondos’. Yo, como contador de historias, estoy describiendo una batalla tribal, un conflicto de unos contra otros.

¿Cuál es el origen de este título?

Leí un artículo en Los Ángeles Times acerca de una batalla entre mexicanos y negros por quién iba a limpiar las botas de los ricos, sobre quién sería ‘El rey de los bajos fondos’.

En ‘Duelo en Chinatwon’ parte con un férreo estilo que se mantiene reconocible hasta ‘Caso abierto’.

Mi padre, borracho y mujeriego, era predicador de una iglesia y ganaba dinero convenciendo a sus fieles para que hicieran lo que él decía. Yo lo escuchaba y no lo creía ni por un segundo, pero me encontraba fascinado por él, por su carisma. Aprendí de esta experiencia y la apliqué durante mi ejercicio profesional. Me convencí de que podía convencer a un jurado si disponía de media hora para desarrollar mi discurso, que tenía presentación, nudo y desenlace, con un twist final para resolverlo. Por eso, cuando comencé a escribir, a los 60 años, ya me encontraba preparado, tras mi experiencia previa en la abogacía. De ahí procede mi estilo.

El escritor norteamericano de novela negra William Gordon frente a los galpones  de la Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El escritor norteamericano de novela negra William Gordon frente a los galpones de la Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

LIJ y noir italiano en la Semana Negra de Gijón

XXIX Semana Negra de Gijón
Avance de programación
Antiguo astillero de Naval Gijón
Del 8 al 17 de julio de 2016

La Semana Negra apuesta por la literatura para los más jóvenes 

Las nuevas generaciones volverán a tener un lugar privilegiado en la programación de la Semana Negra, y no solo como temática -los niños, su desprotección y su realidad social a través de los ojos de novelistas suecos y españoles-, sino también con actividades y autores que hacen lectores entre el público más joven.

Además de la presentación de las obras juveniles más destacadas del momento, los cuentacuentos didácticos, ya consolidados a lo largo de las últimas ediciones, seguirán siendo una herramienta para dar a conocer a los más peque-ños a distintos autores clásicos y, este año, para acercarlos también al mundo de la adopción.

Como novedad, contaremos con la presencia de un booktuber, los divulgadores de libros más cercanos a los jóvenes actuales en este tiempo donde el peso de las nuevas tecnologías y los medios audiovisuales cada vez es mayor, un es-cenario que condiciona la relación de los más jóvenes con la literatura y sobre el que habrá tiempo para debatir en esta edición de la Semana Negra.

Imagen aérea de la distribución morfológica de la Semana Negra de Gijón en el antiguo astillero naval. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen aérea de la distribución morfológica de la Semana Negra de Gijón en el antiguo astillero naval. Fotografía cortesía de los organizadores.

La presentación del libro La cruzada de los niños de Bertolt Brecht (edición de El Jinete Azul), en la que estará presente su ilustradora, la genial artista Carme Solé Vendrell, se convertirá, sin duda, en un momento mágico.

Más allá de las cuestiones estrictamente literarias, el apartado social tendrá este año una relevancia especial. La Semana Negra, en sus numerosas activida-des y debates, dará amplio espacio a diferentes asociaciones que trabajan con niños y jóvenes, propiciando el análisis social.

La asociación asturiana Asturadop presentará La Estrella Nigeria y otros cuentos sobre adopción para concienciar a los más pequeños sobre este tema, mientras que la asociación cultural Mar de Niebla dará a conocer en una mesa redonda su trabajo diario y a pie de calle en Gijón para igualar en lo posible las oportunidades de los niños y jóvenes más desprotegidos con las del resto de la sociedad.

Se tratarán también dos asuntos que, lamentablemente, son de gran actualidad: la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo presentará la guía Mi cole, tu refugio, que aborda la cuestión de los niños y jóvenes refugiados, y la Fundación Municipal de Servicios Sociales de Gijón presentará su pionero programa contra la violencia y el acoso en las aulas, un tema que protagonizará otra de nuestras mesas redondas.

Actualidad, debate, análisis, compromiso, promoción de la lectura y entrete-nimiento bajo una misma carpa, la de la XXIX Semana Negra, también para los más jóvenes de la casa.

Imagen del logotipo de cabecera del periódico noir 'A Quemarropa' sobre un collage mural ubicado en el recinto del festival. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen del logotipo de cabecera del periódico noir ‘A Quemarropa’ sobre un collage mural ubicado en el recinto del festival. Fotografía cortesía de los organizadores.

Italia en la Semana Negra 

En la XXIX edición de la Semana Negra de Gijón, los autores italianos tendrán una destacada presencia.

Comenzaremos ya en el Tren Negro con Mirko Zilahy, el joven escritor italiano que con su primera novela, Así es como se mata, ha batido récords de venta en el país alpino, y que estará con sus lectores el sábado 9 en el recinto de la Semana Negra para presentar a su personaje, el comisario Enrico Manzini, en España. También nos acompañará uno de los más significativos novelistas italianos, viejo conocido de los habituales al festival gijonés, Pino Cacucci, quien, de la mano de la editorial Hoja de Lata, nos presentará su novela Los del San Patricio. Será en la tarde del miércoles 13 de julio.

Uno de los escritores del género negro italiano con más seguidores en España es Maurizio de Giovanni. Viene a la Semana Negra para presentar su nueva novela en nuestro país, Los bastardos de Pizzofalcone, la nueva historia con el inspector napolitano Giussepe Lojacono. Será el sábado 16.

El miércoles 13, en la nueva sección que la Semana Negra presenta este año, Aula Semana Negra, participará Alessandro Portelli, profesor emérito de la Universidad La Sapienza de Roma, y autoridad mundial en historia oral, además de experto en temas de memoria y cultura popular. Nos hablará de su reciente libro sobre Bruce Springsteen y de la cultura de la clase trabajadora norteamericana.

El creador y director de la multitudinaria Comicon de Nápoles, Clau-dio Curzio, estará también en el recinto semanero para participar en la reunión de responsables de festivales que se darán cita, con la ayuda del Ministerio de Cultura, en la Semana Negra.

Italia, país de moda en la novela negra, estará muy bien representada en la Semana Negra del 2016.

Semana Negra de Gijón. Makma

 

 

 

“Asesinaría a los autores de libros de autoayuda”

Los muertos viajan deprisa
Nieves Abarca y Vicente Garrido

Las Semanas Negras de Gijón y A Coruña son escenarios de tres brutales asesinatos de los que son víctimas otros tantos escritores.  La inspectora Valentina Negro y el criminólogo Javier Sanjuán entran de nuevo en liza, a la caza de un asesino implacable y escurridizo. Los muertos viajan deprisa, última entrega de la serie noir de Nieves Abarca y Vicente Garrido, sigue fiel al estilo de esta pareja literaria. Más allá de la trepidante intriga policial los autores ofrecen una amena crónica de estos encuentros de escritores de novela negra hoy tan en boga, de las complicidades y rivalidades que se establecen entre ellos. Abordan el tema del plagio y la impostura, al tiempo que ahondan en el corazón del mal. Un aliciente añadido es descubrir la clave oculta en la identidad de los personajes.

“Nos lo pasamos muy bien pensando en si los lectores adivinarían quiénes son los escritores y sus modelos reales”, confiesan. “Pero mantendremos el secreto, cada lector tiene que adivinarlo por sí mismo”. En el caso de que se hiciera una película o serie inspirada en sus novelas, piensan que “Bárbara Lennie sería la Valentina ideal y para Sanjuán podría servir muy bien Rodolfo Sancho”. En cuanto a sus series preferidas, la de Abarca es Sherlock, “la adaptación moderna del detective más grande es brutal, imaginativa, novedosa y excelentemente actuada”. La de Garrido es 22/11/63, adaptación de la magnífica novela de Stephen King, “por la ambientación magnífica y la intriga incesante que ya estaban en el libro”.

Cubierta del libro 'Los muertos viajan deprisa', de Nieves Abarca y Vicente Garrido.

Cubierta del libro ‘Los muertos viajan deprisa’, de Nieves Abarca y Vicente Garrido.

¿Algún autor o autora al que les apetezca asesinar…hipotéticamente hablando?

Sólo a los autores de libros de autoayuda. Los escritores de novela negra por lo general somos poco asesinables, buena gente que madruga y se acuesta prontito. Tenemos nuestras rarezas, eso sí. Pero por lo general procuramos tener un perfil bajo. La maldad va por dentro.

Si en el Festival VLC Negra se hubiera producido un crimen este año ¿cuál sería la víctima, el escenario y el modus operandi ideal?

Sin duda Pierre Lemaitre. Sería una noticia de alcance mundial. En el Hotel Reina Victoria, asfixiado en su habitación con las páginas de su última novela. Una de las chicas de la limpieza lo encontraría al amanecer en un escenario dantesco. Pero solo es imaginación. No creo que Lemaitre se dejase asesinar fácilmente.

¿Por qué nos fascinan las historias de crímenes cuando en la vida real somos cada vez más pusilánimes, sensibleros con los animales y súper protectores con los niños?

Por eso mismo. El crimen afecta a la esencia del ser humano, al miedo, a la supervivencia. Nos gusta leer en el sofá cosas que jamás seríamos capaces de mirar a la cara en la realidad. Leemos como un niño es secuestrado y violado pero un segundo de exposición a un acto parecido nos destruiría psicológicamente, si somos personas normales, por supuesto.

Portada de 'El hombre de la máscara de espejos'.

Portada de ‘El hombre de la máscara de espejos’, de Nieves Abarca y Vicente Garrido.

¿Qué ventajas e inconvenientes tiene seguir fiel durante cuatro libros a los mismos protagonistas? 

¿Ventajas? Da gusto hacer evolucionar a los personajes, se les coge cariño, el escritor se divierte haciéndolos sufrir o haciéndolos felices, se convierten en hijos a los que amas y odias. Las desventajas son el aburrimiento. Si eres un creador necesitas cambiar de aires y buscar nuevas metas. Saber que puedes escribir otras cosas diferentes.

Muerte y sexo, Eros y Thanatos. ¿Cómo establecen la dosis de erotismo de cada novela? 

Cada novela tiene un pulso distinto que, en realidad, depende del tipo de asesino. Si el asesino es un sádico sexual, describimos los crímenes tal y como ocurren en la realidad. Si creamos otro tipo de criminal, las muertes ocurrirán de otro modo. El erotismo deviene de la creación del personaje. En Los muertos viajan deprisa hay menos carga sexual que en las anteriores por el tipo de trama y también para variar el clima de lectura. Nos gusta experimentar, hacer cosas nuevas, tanto en lo que respecta a las tramas como en el uso del lenguaje.

¿Se producen muchos crímenes de este tipo en el mundo real? 

Se producen muchos crímenes sexuales en el mundo, aunque gracias a Dios no es una constante en nuestro país. Pero violaciones, asesinatos de mujeres, trata…Es una lacra a nivel mundial, y en muchos países no está ni siquiera perseguido.

¿Hay peligro de que este boom de la negra estalle y muera de éxito?

En realidad no. Lo único que ocurrirá es que, como pasa siempre en la vida de los libros, solo sobrevivirán los que tengan algo que decir literariamente. Los demás escritores buscarán otros caminos que estén de moda o vendan, como ocurrió con el sado en la erótica. Para escribir buena novela negra hace falta, además de técnica un alma negra. No vale cualquiera. Por no hablar del exceso de tramas absolutamente iguales, escenas calcadas de otros libros o de series de televisión, personajes cliché, y lo peor, la búsqueda del favor del lector mayoritario sin mayor esfuerzo. La novela negra pertenece al mundo de la oscuridad, a lo marginal, disecciona lo peor del ser humano. Edulcorarla no hace otra cosa que pervertir su esencia.

Nieves Abarca y Vicente Garrido. Imagen cortesía de los autores.

Nieves Abarca y Vicente Garrido. Imagen cortesía de los autores.

Bel Carrasco

Avance de la XXIX Semana Negra de Gijón

XXIX Semana Negra de Gijón
Avance de programación
Antiguo astillero de Naval Gijón
Del 8 al 17 de julio de 2016

La vigésimo novena edición de la Semana Negra tendrá lugar entre los días 8 al 17 de julio del 2016 en los terrenos del antiguo astillero Naval Gijón, el mismo lugar donde se han realizado sus cuatro anteriores ediciones.

Cada año, el espíritu de sorpresa y novedad logra que el festival literario, cultural, reivindicativo, festivo y popular más longevo de España vuelva a reinventarse. Ese espíritu llevará a que iniciemos nuevas propuestas para el debate, pero también a que retomemos argumentos que vuelven a estar en las mesas de discusión. Como siempre, rodearemos todo ello con los mejores ropajes de la fiesta, el entretenimiento, la música y los diferentes lenguajes de los que se sirve la narración para explicarse y explicarnos, y lo haremos, frente al mar, con muchos de los mejores creadores y artistas del mundo, entre y con la gente. De nuevo la fiesta de la cultura, y en la sombra, la promoción de la lectura como objetivo.

En este primer avance de actividades anunciaremos los nombres de algunos de los escritores y artistas que participarán en la Semana Negra, así como los primeros temas y debates de la larga serie que se van a tratar en esta edición. Al final serán más de cien autores los que participarán con sus propuestas y obras en la vigésimo novena edición del festival, y de los que aquí apenas adelantamos un tercio.

Este avance también es para que los lectores más acérrimos, los participantes de clubes de lectura, los incondicionales de las bibliotecas y los muchos habituales que se preparan para abastecerse en la feria del libro de la Semana Negra puedan empezar a hacer sus listas y lecturas.

Ángel de la Calle y Jose Luis Paraja, directores de la Semana Negra de Gijón, durante un instante de la rueda de prensa. Fotografía cortesía de los organizadores.

Ángel de la Calle y Jose Luis Paraja, directores de la Semana Negra de Gijón, durante un instante de la rueda de prensa. Fotografía cortesía de los organizadores.

El cartel anunciador de la XXIX Semana Negra, siguiendo la última tradición de que un año lo realice un artista extranjero y el siguiente uno español, será obra del ilustrador italiano afincado en Francia, Lorenzo Mattotti; sigue la estela de Peret, José Muñoz, Miguel Calatayud, Jacques Loustal y Miguelanxo Prado. Lorenzo Mattotti es una leyenda de la ilustración, el cómic y la cartelería mundial. Portadista de Vanity y The New Yorker, autor del cartel de festivales como Cannes o San Remo, realizador de películas de animación, colaborador de cineastas como Antonioni o Soderbergh y autor de cómics como Fuegos y novelas gráficas como La mujer en la ventana. Otro cartel que los coleccionistas de obra gráfica desearán poseer, y que haremos público en el mes de mayo.

Numerosos son los temas que compondrán las actividades y los debates del encuentro de escritores en esta vigesimonovena edición de la Semana Negra. Avanzaremos ahora que, por su importancia, volveremos a tener espacios y mesas dedicados a analizar la violencia sobre la mujer en la novelística negra, en especial la escrita en español. Contaremos con escritores y escritoras que abordan el tema en sus obras y publicaremos y debatiremos el manifiesto que hemos elaborado conjuntamente todos los festivales dedicados a la literatura de género negro en España.

Los niños, su maltrato, su desprotección. Su dura vida real, desde el punto de vista de novelistas tan diferentes como los escritores suecos o españoles. También es un tema duro, pero presente, y que dará pie a intervenciones artísticas como las desarrolladas en la Semana Negra durante los últimos años.

La aparición de últimas novelas y libros de autoras consagradas internacionalmente, como Alicia Giménez Bartlett, junto a nuevos pero seguros valores como Carmen Conde, Carmen Moreno, Graziella Moreno Graupera o Susana Hernández, es un buen motivo para preguntarnos si la narrativa del mejor género negro pasa por las escritoras.

Hablando de géneros, en un momento en el que brilla más que nunca, volveremos a tener con nosotros en Gijón a algunos de los mejores escritores de ciencia ficción escrita español. Avancemos los nombres de Rodolfo Martínez, Víctor Conde o José Carlos Somoza.

La novela histórica volverá a ser otro de los géneros bien representados en el festival. El mundo de entreguerras, la antigua Roma o el oscuro siglo XIX latinoamericano serán revisitados de la mano de autores como Carlos Fortea o León Arsenal.

Imagen aérea de la distribución morfológica de la Semana Negra de Gijón en el antiguo astillero naval. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen aérea de la distribución morfológica de la Semana Negra de Gijón en el antiguo astillero naval. Fotografía cortesía de los organizadores.

El más complejo o excitante género negro en español estará representado por autores que vuelven con obras nuevas bajo el brazo. Sus nombres no dejan indiferente a ningún lector: Juan Ramón Biedma, Juan Bolea, Toni Hill, Alejandro Gallo, Manuel Moyano, Juan Bas, Fernando Marías, Víctor del Árbol y un largo etcétera.

Francia va a estar representada este año, entre otros autores, por dos de los más importantes escritores de la novísima generación que estrenan obra para la Semana Negra, Ian Manook y Emmanuel Grand.

Si algo novedoso está sucediendo en la literatura negra en los últimos años está pasando en Latinoamérica. Por eso la Semana Negra, puente habitual de la literatura de este género entre la América de habla española y Europa, contará este año con la presencia de clásicos y nuevos autores que siguen revolucionando el género. Venezuela va a estar representada por Marcos Tarre Briceño; Chile, por Luis Sepúlveda y Dauno Tótoro; Cuba, por Leonardo Padura; Guatemala, por Dante Liano; Ecuador, por Alfredo Noriega, y Argentina, por Fernando López, Marcelo Luján, y Ernesto Mallo, entre otros. Y es solo el comienzo de la lista.

En esta ocasión la representación de la tierra asturiana será numerosa y de primer orden. Vuelve Ricardo Menéndez Salmón con nueva y premiada novela bajo el brazo. Los jóvenes valores Pablo Rivero, Miguel Barrero y Nacho Guirado presentarán sus últimos trabajos. Ignacio del Valle nos hará partícipes de la tercera entrega de su personaje Andrade. Como punta de lanza de la cantidad de talento literario que esta saliendo en la actualidad de esta tierra.

El cómic continúa siendo otro de los lenguajes que nunca abandonamos. La exposición Enric Sió, la guerra del poeta recorrerá, en la carpa de Exposiciones de la Semana Negra y en cuarenta páginas originales, el trabajo que el impres-cindible autor catalán Enric Sió (1942-1998) desarrolló a lo largo de años tras-cendentales en la historia de este país. Autor de Lavinia 2016 o la guerra dels poetes, primer cómic abiertamente político publicado durante el franquismo, es el creador de, al menos, dos obras cumbre del cómic, Mis miedos y Mara. 

En este año significativo, 2016, cuando vivimos en el futuro que Sió y Emili Teixidor imaginaron en el lejano 1967, queremos dedicar la exposición y el catálogo que la recogerá y nos permitirá recordar su obra a este genio, reivindicativo y rebelde, que hizo soñar a una generación con que otro mundo era posible.

No será esta la única exposición. Junto a las del Encuentro de Fotoperiodismo que dirige Javier Bauluz, podrán verse la dedicada al tema de los niños en el mundo, en la carpa del Encuentro, y la mural de la calle de Palafox, ambas obra del fotógrafo Alejandro Zapico.

Imagen del logotipo de cabecera del periódico noir 'A Quemarropa' sobre un collage mural ubicado en el recinto del festival. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen del logotipo de cabecera del periódico noir ‘A Quemarropa’ sobre un collage mural ubicado en el recinto del festival. Fotografía cortesía de los organizadores.

Como es tradición, la poesía será un arma cargada de presente en la Semana Negra. Para abrir boca, os anunciaremos ahora la velada que conducirá Carlos Salem junto a Escandar Algeet. Los que ya han asistido a las anteriores veladas dirigidas por estos poetas de lo cotidiano saben lo que es estar a las tres de la madrugada rodeados de cientos de seguidores participando en un acto tan literario y tan potente. En la carpa del Encuentro. Y no será la única.

Este año, el apartado social en la Semana Negra tendrá diversos ejes. Tendremos una serie de conferencias-debate que agruparemos bajo el nom-bre Aula Semana Negra. Profesores y catedráticos de las universidades de Lisboa —Raquel Varela—, Barcelona —Enrique Fernández o Adoración Guamán—, o Valencia, debatirán de física, historia o el tratado de libre comercio (TTIP) de forma accesible. Hablaremos del pensamiento libertario, su historia, su realidad y vigencia con Frank Mintz, Michel Suárez e Isabel Escudero. Seguiremos potenciando la novela juvenil con la presencia de autores que hacen lectores entre el público más joven. El humor contra la intolerancia no podía faltar, y los responsables de la re-vista Mongolia presentarán aquí su número de verano.

El “libro” que este año regalará la Semana Negra (sábado 18 de julio) va a ser una absoluta sorpresa. Tal vez ni siquiera se pueda decir que es un libro. Se leerá y será de papel, pero…

Nos falta hablar de los autores de lengua inglesa, y de los italianos, y de Petros Márkaris, que viene con su nueva novela. Y de los dos mejores escritores suecos de serie negra del momento, los autores de la trilogía Los rostros de Victoria Bergman, Erik Axl Sund, un nombre para dos escritores…, pero eso será la próxima vez. Y los homenajes a Manu Leguineche y a Yulián Semiónov y…

Estos son los primeros apuntes de un programa que seguirá creciendo en nombres y temas para debatir y en el que muchas sorpresas están aún por llegar.

Y habrá diario A Quemarropa (decano de la prensa negra europea), claro. Y…, y esto es la Semana Negra, así que los visitantes se encontrarán mercadillo interétnico, feria del libro, atracciones para niños y jóvenes, debates, terrazas, música, exposiciones, bares, charlas, restaurantes, baile, tertulias, churros, colas para el pulpo, periodistas de medio mundo, bastante reflexión, muchas firmas de libros y el mar del puerto gijonés como horizonte. El mejor lugar del mundo para estar esos días de julio.

SEMANA NEGRA

 

Orsi: “No hay corruptos sin corruptores”

Fantasmas del desierto, de Guillermo Orsi
Editorial Almuzara
De venta en librerías

“Se nace para sobrevivir, no para ser feliz”. Con esta categórica afirmación en boca de uno de sus personajes arranca la última novela del argentino Guillermo Orsi (Buenos Aires, 1946),  Fantasmas del desierto (Editorial Almuzara). Considerado uno de los grandes maestros de la novela negra, su nombre se ha barajado incluso para el Nobel, Orsi ha cosechado numerosos premios en España, desde el Emecé (1978) o el Umbriel (2004)  al prestigioso Premio Hammet (2009) que concede la Semana Negra de Gijón por Ciudad santa.

Portada de Nadie ama a un policía, de Guillermo Orsi.

Portada de Nadie ama a un policía, de Guillermo Orsi.

“Fantasmas del desierto es la segunda novela en la que aparece Pablo Martelli, alias Gotán (tango al revés), un policía que decidió abandonar la Federal cuando ésta fue reclutada como fuerza de apoyo en las tareas represivas de la última dictadura”, dice Orsi. “Un tipo digno, que paga por ello un precio muy alto, pero que no se baja de su necesidad de implicarse en casos complicadísimos cuando estos se le pre​sentan. Y es que, aun retirado, no puede dejar de ser policía. En esta novela y tras un comienzo de historia convencional con homicidio, se enfrenta de a poco con el poder real. Y en su condición más tremenda y siniestra. Hay una mujer joven que lo convence de que su actuación es necesaria, otro amor inasible, otro fantasma que pretende aprehender como si fuera real”.

Basta leer los primeros capítulos del libro para percibir la contundencia y la rabia que destila el lenguaje de Orsi, un autor sin pelos en la lengua que tira con bala, denunciando la corrupción a todos los niveles. Obispos pedófilos, empresarios cementeros que urden oscuros negocios en minas de oro, policías vendidos. Con su afilado escalpelo, Orsi disecciona la inmundicia con un gesto elegante sin contaminarse de ella.

Portada de Ciudad Santa, de Guillermo Orsi.

Portada de Ciudad Santa, de Guillermo Orsi.

“Los rostros, o mejor, las máscaras de la corrupción son las mismas donde ésta represente su farsa”, señala. “Los gobiernos son corruptos pero porque hay un poder real, efectivo y permanente, sobre el poder político, que corrompe para ajustar los lazos de sus negocios privados. No hay corruptos sin corruptores, sólo que estos últimos mantienen un bajo perfil y tratan de pasar desapercibidos, mientras señalan y acusan a diestra y siniestra”.

Pese a que hoy sea un argentino quien ocupa el trono de Pedro y a las críticas acervas que le dedica en su novela, Orsi dice que no opina mucho sobre la Iglesia “porque no me considero parte de su rebaño”. “Sólo la tomo en cuenta cuando invade zonas terrenales”, añade, “cuando se mete, y mal, con temas tan delicados como el aborto, por ejemplo, y pretende decidir sobre el cuerpo de las mujeres, comulguen o no con su doctrina. Y no, no es santo de mi devoción, esa iglesia. El Papa Francisco se llama Bergoglio y es un político astuto, quiere poder, como cualquier político, astuto o tonto. Si llegó al Vaticano y se transformó en Francisco, habrá que estar alertas ya que sospecho que no es Dios lo que lo preocupa”.

‘Vivimos en jaulas de papel, decoradas por dentro con dibujitos de Disney y falsos mapas que nos tientan a buscar tesoros’, reflexiona Gotán. ‘Los poderes son hábiles decoradores de la nada’. ‘No siempre –o por lo general nunca- los buenos negocios son compatibles con la felicidad de los pueblos’.

Portada de Fantasmas del desierto, de Guillermo Orsi

Portada de Fantasmas del desierto, de Guillermo Orsi

Sólo su gato, que responde al  nombre de Félix Jesús, se escapa de su ácida y mordaz visión del mundo. ‘Se sabe que la condición humana les cae mal a los gatos, no le encuentran lógica alguna a contar con un cerebro tan pesado que, al paso de los años, se carga de prejuicios, sofismas, falacias y otras resacas de esa actividad compulsiva y sin salida a la que llamamos pensamiento’. “El Gato Félix ha estado tan presente en los iconos con los que de niños pretendieron moldear nuestras mentes como Jesús de Nazaret”, dice Orsi. “Me quedo con Félix”.

El autor bonaerense no se incluye dentro de ninguna de las corrientes del género. “Me siento cómodo escribiendo”, afirma. “Surge un conflicto, unos personajes y empieza el juego. De la cantidad de muertos y de amores que luego se sumen al mismo, ya no soy responsable. O intento que no se me acuse de ello”.

Portada de Tripulantes de un viejo bolero, de Guillermo Orsi

Portada de Tripulantes de un viejo bolero, de Guillermo Orsi

En cuanto al apogeo de la novela negra, constata que en Argentina se vive “cierto auge del género, en el que el lector que tal vez antes no frecuentaba encuentra zonas especulares, datos de la realidad que confluyen guiados por la ficción literaria y que tal vez le permiten una más cabal comprensión de lo que está sucediendo con las relaciones de poder y la violencia en nuestras sociedades. De los escritores e​spañoles del género, necesariamente hay que remitirse a Vázquez Montalbán, un clásico. De los más nuevos o modernos se sabe y se lee poco. Estamos lamentablemente aún fragmentados como lectores, por un mercado que lucra con esa fragmentación”

El ‘Efecto Premio’ pasa pronto, sentencia Orsi. Sin embargo, reconoce que le han servido “para aliviar cuentas, cuando fueron en efectivo y me han gratificado cuando como, en el caso del Hammett, llevan implícito el reconocimiento de tus pares”, concluye Orsi.

La editorial Almuzara ha publicada numerosos títulos des escritor argentino. “Pensamos que Orsi, como Roberto Bolaño en otro ámbito, ha conseguido trascender el género negro confiriéndole una calidad literaria de alto rango”, dice Javier Ortega, editor de este sello. “Va siendo hora de que las academias e instituciones dejen de lado sus prejuicios hacia la literatura de género -empiezan a hacerlo tímidamente- y reconozcan su papel esencial a la hora de reflejar los aspectos más turbios de nuestra sociedad. La obra de Orsi, repleta de imágenes poderosas, de diálogos punzantes y acerados y personajes que buscan ansiosamente la redención, es una metáfora admirable de nuestro tiempo, en el que la corrupción y la impunidad de los gobernantes han logrado que el idealismo y la honestidad parezcan conductas anacrónicas, propias del pasado”.

Guillermo Orsi

Guillermo Orsi

Bel Carrasco