El Jazz del Palau de Valencia hace equilibrios

XX Festival de Jazz del Palau
Palau de la Música y otros espacios de la ciudad de Valencia
Del 3 al 16 de julio de 2016

“El mundo nos mira”, recordó Francesc Colomer, secretario autonómico de la Agencia Valenciana de Turismo, evocando la repercusión de festivales como el FIB de Benicàssim (Castellón). Lo dijo mientras se presentaba la marca Musix con la que la Generalitat quiere promocionar las grandes citas musicales de la Comunidad Valenciana. Una marca de prestigio que permita la “remontada reputacional” (Colomer dixit) de una tierra yerma por culpa de la corrupción. De manera que un chute de autoestima, rayana en el chauvinismo, no venía mal.

Y entre esas citas musicales ofrecidas como espejo de admiración foránea, el nuevo Festival de Jazz de Valencia muestra su candidatura. Lo hace con una fórmula sencilla, auspiciada por un músico y el propietario de un club con años de vuelo. El músico se llama Francisco Blanco Latino, saxofonista del colectivo Sedajazz, y el propietario es Chevi Martínez, dueño del Jimmy Glass, local ubicado en el barrio del Carmen de la capital valenciana. Ambos, espoleados por mucha gente de la profesión, decidieron presentar su proyecto al nuevo equipo del Ayuntamiento de Valencia. Y salió elegido.

El saxo Charles Lloyd. Festival Internacional de Jazz de Valencia.

El saxo Charles Lloyd. Festival Internacional de Jazz de Valencia.

“Con el tiempo nos copiarán”

No proponen ninguna revolución, para eso ya están otros. Lo que sí proponen es un “equilibrio” (palabra que no dejan de repetir) “entre artistas internacionales, nacionales, diferentes estilos de jazz y la participación de músicos autóctonos en nivel de igualdad con el resto”. Ese cóctel bien agitado y servido “por todos los rincones de Valencia”, además de los tradicionales conciertos en el Palau de la Música, dibujan el perfil del nuevo festival: “Creo que con el tiempo nos copiarán otros festivales de fuera”, señalan convencidos.

Glòria Tello, concejala del Cultura del Ayuntamiento de Valencia, lo tuvo siempre muy claro: “Quería darle un giro al festival, que se acerque a los barrios, que potencie a nuestros músicos y que cuente con la gente que programa jazz en la ciudad el resto del año”. Por eso piensa que esta vigésima edición es “totalmente diferente a las anteriores”, ya que “empapará de jazz a toda Valencia”. “Es un festival más abierto, diverso, dinámico, participativo y con mayor presencia de músicos de la tierra”, agrega.

Perico Sambeat. Fotografía de Miquel Monfort por cortesía del Festival de Jazz de Valencia.

Perico Sambeat. Fotografía de Miquel Monfort por cortesía del Festival de Jazz de Valencia.

Aunque Chevi Martinez y Blanco Latino saben que festivales señeros como los de San Sebastián o Vitoria ya sacan el jazz a la calle, “lo hacen en dos o tres sitios y casi siempre con algunas de las figuras internacionales que traen”. En su caso, proponen casi todos los barrios de la ciudad y con los músicos locales protagonizando los conciertos. “Estamos hablando de músicos autóctonos que gozan de gran prestigio internacional”. Y citan a Perico Sambeat, Carlos Gonzálbez, Ramón Cardo o Fabio Miano, presentes en la edición de este año.

Los 60.000€ de presupuesto que aporta el Ayuntamiento de Valencia son insignificantes, comparados con los de otras grandes capitales, “20 veces superior al nuestro”. Pero aunque la necesidad obliga, lo cierto es que la filosofía, de contar con mayor dotación económica, “no cambiaría”. Lo dicen satisfechos ya del cartel que han presentado en esta edición 20 que hasta el 16 de julio cuenta con figuras como Hermeto Pascoal, Vein Trio & Dave Liebman, Juan Perro y el que consideran el mayor reclamo del festival: el saxo Charles Lloyd (Memphis, Tennessee, 1938).

Charles Lloyd. Imagen cortesía del Festival Internacional de Jazz de Valencia.

Charles Lloyd. Imagen cortesía del Festival Internacional de Jazz de Valencia.

La única oportunidad de ver a Charles Lloyd

“Para los amantes del jazz es la única oportunidad que tienen de verle en la península, porque tenía todas las fechas ocupadas”. Será quien cierre el festival el sábado 16 de julio (22.00h) en el Palau de la Música, dotándolo del espíritu que trasluce el nuevo modelo de certamen: un jazz para todo tipo de públicos, que llegue a todos los rincones (de la ciudad, del alma) y que vaya calando, “de manera que la gente se acerque al jazz, lo conozca y favorezca nuevos públicos a futuro”.

Y Lloyd se presta a ello. Viene del Memphis que mamaron Elvis Presley o B. B. King, “seres espirituales a quienes se dio una existencia material”, por utilizar una expresión del propio Lloyd al referirse a nuestra condición humana. Abanderando esa espiritualidad con su saxo, que tiene por la mejor arma para cambiar el mundo, llega en exclusiva a Valencia en cuarteto: Jason Moran (piano), Reuben Rogers (bajo) y Eric Harland (batería) le acompañan. Viene a demostrar que su música “no es blanda, sino tierna”, convencido de que es lo que necesita el mundo: “ternura”. Lo repite cada vez que puede y, cuando no, coge su saxo y hace que suene a madera partiendo del metal.

Charles Lloyd es la figura, la estrella, de un Festival de Jazz de Valencia que se ofrece para el que lo quiera imitar: “Que no se destine todo el presupuesto público a las figuras internacionales”, subrayan Blanco Latino y Chevi Martínez. Se trata de buscar el “equilibrio” (de nuevo la palabra) entre los ingredientes de su fórmula jazzística: músicos locales, nacionales e internacionales dispuestos a subirse al escenario del Palau de la Música con la misma naturalidad que patean los barrios de la ciudad. Ahora que “el mundo nos mira”, Valencia irradia ternura.

Salva Torres

No sé qué pasa que lo veo todo negro

Black is Back, de Luis Rivera
Galería Alba Cabrera
C / Félix Pizcueta, 20. Valencia
Hasta finales de julio de 2016

La versión al castellano que muchos grupos han hecho del ‘Paint it black’ de The Rolling Stones, ahora que se cumplen 50 años de su grabación, comienza así: “No sé qué pasa que lo veo todo negro”. Entonces sabíamos que se debía al racismo y la ausencia de ciertos derechos civiles por los que Rosa Parks, una década antes, luchó negándose a ceder su asiento a un blanco en un autobús. ¿Hay razones ahora para verlo todo negro? Sí, pero desde otro punto de vista: el que muestra Luis Rivera en la galería Alba Cabrera mediante la exposición Black is back.

Black is Back, de Luis Rivera. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

Black is Back, de Luis Rivera. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

“El machismo y el racismo son dos grandes atrocidades”, exclama Rivera. Y a lomos de esas dos grandes lacras va dando rienda suelta a su imaginación en forma de siluetas, figurativas y abstractas. Siluetas que parecen devolver la vida, a partir de sombras y viceversa, a quienes hicieron del jazz un enorme acto creativo y reivindicativo por su discriminado color. El propio Rivera lo subraya al pie del retrato de James Brown, cuando este canta orgulloso: “Say it loud, I’m black I’m proud” (Dílo alto, soy negro y estoy orgulloso).

Y orgulloso exhibe Luis Rivera el centenar de piezas, 22 más grandes y móviles, 80 pequeñas y 11 compuestas, que conforman su Black is back visual y sonoro. Visual, porque mediante una aplicación de móvil con linterna saltan a la vista esas siluetas como prolongación de sombras ilustres: Billie Holiday, Duke Ellington, Ella Fitzgerald, Miles Davis, Louis Armstrong, B.B. King, Ray Charles, Aretha Franklin o Jimi Hendrix. Y sonoro, porque mediante la aplicación de lector QR se puede escuchar la música incorporada en las piezas.

Black is Back, de Luis Rivera. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

Black is Back, de Luis Rivera. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

Así es como Black is back convierte la galería Alba Cabrera en Nueva Orleans o Nueva York, para que Valencia destile autenticidad negra. “Juego a la abstracción desde la figuración y viceversa en un acto reivindicativo de la negritud”. Una negritud que Rivera rescata de su lectura peyorativa en torno a lo oscuro y negativo, para que resalten y brillen los astros del jazz. Desde el “grito de protesta” con el que arranca la exposición con Billie Holiday y su “saxo preferido” Lester Young, al puñetazo con el que cierran el recorrido Malcom X, Martin Luther King o Cassius Clay, del que Rivera recuerda su famoso “vuelo como una mariposa, pico como una abeja”.

“A mí en la facultad me decían que el negro es la ausencia de color. Bueno, pues yo aquí digo que el negro es color”. Dicho y hecho. A partir de numerosas sombras, Rivera ha ido dando forma a esos rostros del jazz, algunos fácilmente reconocibles y otros reducidos a unos cuantos trazos minimalistas.  “Se crea un lenguaje con el espectador que se contagia de la idea de descubrir quién es quién”. Todos esas siluetas poblando la sala como si de una jam session antológica se tratara. Mezcla de pintura, escultura, efectos de luz y sombras y evocaciones sonoras. “Es una proyección, un léxico que va más allá, creando incluso cierto espacio arquitectónico”.

Jimi Hendrix en 'Black is back', de Luis Rivera. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

Jimi Hendrix en ‘Black is back’, de Luis Rivera. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

Luis Rivera dice en el propio texto de la exposición que en la sala se pueden “escuchar canciones con sus teléfonos móviles, despertar sensaciones, descubrir recuerdos”. No es un ejercicio de nostalgia, sino la condensación de una vitalidad que el artista exhibe como muestra del poder energético que rezuma cierta memoria. “Es una reivindicación de la sombra”. Cómo desde el fondo inconsciente que el arte da forma, ese negro que está detrás, al que alude el título, puede transformarse en el blanco de la mirada. “Investigando sobre el negro, yo voy complicando el ojo”, que salta de una estructura a otra a modo de notas musicales de las primeras big bands a los sonidos más pop, pasando por el be bop, el rhythm and blues, el funk o el rock.

Por si cabía alguna duda, Luis Rivera explica que en Black is back  hay “música negra”, en un viaje que va “desde el origen del jazz con olor a algodón y libertad, hasta la rebeldía y el desafío, todo entre la luz, el color y las sombras, la expresividad, lo abstracto y lo figurativo”. Porque basta un ligero movimiento de la luz de la linterna del móvil para que Chuck Berry, Stevie Wonder, Bob Marley o la andrógina Grace Jones muden su expresión. Ahora ya se sabe por qué Luis Rivera lo ve todo negro.

Francisco Blanco Latino, de Sedajazz, con sus jóvenes músicos, interviniendo con motivo de la exposición 'Black is Back', de Luis Rivera. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Francisco Blanco Latino, de Sedajazz, con sus jóvenes músicos, interviniendo con motivo de la exposición ‘Black is Back’, de Luis Rivera. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Salva Torres

Jazz se escribe con V

XX Festival de Jazz de Valencia
Palau de la Música
Passeig de l’Albereda, 30. Valencia
Julio de 2016

Si, como dijo el compositor Leonard Bernstein, para conseguir grandes logros dos cosas eran necesarias, “un plan y no demasiado tiempo”, entonces Francisco Blanco ‘Latino’ y Chevi Martínez están de enhorabuena. Hacia finales de abril supieron que serían ellos los encargados de poner en marcha el 20 Festival de Jazz de Valencia. He ahí el poco tiempo. Pero como tenían un plan, con el que se presentaron a principios de año y por el que el Ayuntamiento de Valencia finalmente se decantó, el logro estaba asegurado.

Su plan es muy sencillo: “Dar la oportunidad a la gente que se lo merece”. Y esa gente está bien cerca: “Los músicos valencianos, que hay muchos y muy buenos, merecían nuestro apoyo; que tengan la puerta del festival abierta, cosa que antes no tenían”. Se acabó aquello de que nadie es profeta en su tierra. Ahora el Jazz se escribe con V, la que llevan incorporados los músicos valencianos que, como Perico Sambeat, Ramón Cardo, Carlos Gonzálbez o Fabio Miano exportan internacionalmente su creatividad.

Cartel de Dani Nebot. Imagen cortesía del Festival de Jazz de Valencia.

Cartel de Dani Nebot. Imagen cortesía del Festival de Jazz de Valencia.

El Fijazz de Alicante, con el triple de presupuesto que Valencia

Está por ver lo que sucede con el Fijazz de Alicante, que sale por primera vez a concurso público con una dotación presupuestaria tres veces superior a la de Valencia. La que será su XVIII edición sigue en el aire, a expensas del proyecto ganador. Paralelamente, acaba de nacer Jazz on the Med, iniciativa privada impulsada por Esatur (Jorge Rodríguez) y El Refugio (Dani Barbieri) con la colaboración de Fundación Caja Mediterráneo.

Y nace Jazz on the Med, complemento al Fijazz

“No lo vemos como competencia al Fijazz, porque es bueno que pasen cosas en junio y julio, de manera que se complementan”, explica Toni Navarro, coordinador del Jazz on the Med, que ha arrancado con alrededor de 20.000€ y una propuesta atractiva. Por el Aula de Cultura de la CAM de la Alicante pasaron los días 2, 9 y 16 de junio Tino di Geraldo Sextet, Jorge Pardo y Javier Massó, y Perico Sambeat y Fabiano Miano Quartet. “Tuvimos una buenas respuesta de público, sin llegar a llenar, pero demostrando que están pasando cosas en Alicante aparte del reggaetón”, señala Navarro. Y el año que viene “más y mejor, esperemos que con la ayuda de algún patrocinador”.

Mientras, el Festival de Peñíscola sigue fiel al modelo que hasta el pasado año dirigía en Valencia Julio Martí: estrellas internacionales y el complemento de músicos valencianos. Así, actuarán en el Palau de Congressos de Peñíscola, del 21 al 28 de julio, la vocalista Cécile McLorin, Kenny Barron y John Abercrombie, reservando los conciertos gratuitos del Jazz a la Serena, que se reparten entre el Palau y la plaza de Santa María, para Grant Stewart, Yei Yi&co, Arantxa Domínguez, Ricardo Belda, Kiko Berenguer y Tat!, en un festival patrocinado por Transportes Monfort Belda.

Fabio Miano. Fotografía de Antonio Porcar por cortesía del Festival de Jazz de Valencia.

Fabio Miano. Fotografía de Antonio Porcar por cortesía del Festival de Jazz de Valencia.

“La realidad jazzística en Valencia ha cambiado radicalmente en los últimos años: ahora hay un público entregado al jazz y que apoya a los músicos de aquí”, dicen al unísono Blanco ‘Latino’ y Chevi Martínez, ambos a su vez celebrando, oh! casualidad, los 25 de años del colectivo Sedajazz y del club Jimmy Glass, respectivamente. “Llevamos años dedicándonos a crear afición”, añaden. Por eso ahora, con el cambio de gobierno (“la sensibilidad es otra”), decidieron presentar su plan al Ayuntamiento de Valencia.

Hermeto Pascoal. Fotografía de Aline Morena por cortesía del Festival de Jazz de Valencia.

Hermeto Pascoal. Fotografía de Aline Morena por cortesía del Festival de Jazz de Valencia.

“Apostamos por el cambio y por una iniciativa de futuro”

“Lo hacemos animados e impulsados por mucha gente, casi obligados por ellos, que han confiado en nosotros para sacar adelante el festival”. De manera que Latino y Chevi compaginan ahora el trajín diario con todo lo del festival. “Ya casi no tenemos vida privada”, se lamentan con ironía, pero con el acicate de “apostar por el cambio” y de saberse al frente de “una buena iniciativa y de futuro”. Eso sí, el proyecto es para este año, aunque confían en la posibilidad de continuar desarrollándolo más tiempo.

Porque ideas tienen muchas, aunque la falta de tiempo les haya obligado a centrarse en la vigésima edición, para la que cuentan con 60.000€ de presupuesto municipal, más los 15.000 del 17 Seminario Internacional de Jazz. No es mucho teniendo en cuenta que habrá 24 actuaciones (10 más que el pasado año) y 169 músicos participando en ellas, lo que da una idea del exiguo dinero destinado a cada artista. “En el Palau nos la jugamos a taquilla”, dicen. Asumen el riesgo que supone no llegar a cubrir los gastos derivados de los respectivos cachés, por eso animan a la gente a acudir a los conciertos.

Sant Andreu Jazz Band. Foto de Lilli Bonmati por cortesía del Festival de Jazz de Valencia.

Sant Andreu Jazz Band. Foto de Lilli Bonmati por cortesía del Festival de Jazz de Valencia.

“Este festival es un caramelo, porque aúna estilos diferentes y para todos los públicos”

El primero de todos, de entrada libre, será el domingo 3 de julio en los Jardines del Palau con la Sant Andreu Jazz Band. Joan Chamorro dirige esta banda de Barcelona formada mayoritariamente por jóvenes de entre 7 y 20 años, y de la que Ramón Tort realizó la película documental A film about kids and music ganadora del premio al mejor largometraje en el Festival de Cine de Austin (Texas). Latino habla de “caramelo” para definir el Festival de Jazz de Valencia, porque reúne “diferentes estilos, desde lo clásico a lo más vanguardista, y para todos los gustos”.

He ahí otra de las señas de identidad del nuevo modelo. “Dar siempre lo mismo no es educar a la gente, que tiene que conocer lo nuevo que se está haciendo”, subraya Chevi Martínez, harto de lo que alguien ha llamado la “nombrecitis”, esa obsesión por los grandes nombres del jazz, en detrimento de los nuevos solistas y formaciones. “Los grandes nombres tienen fecha de caducidad y los jóvenes han de conocer aquellos otros que empiezan a despuntar y nosotros dárselos a conocer”, como dicen que ya comienza a verse incluso en festivales tan prestigiosos como los de San Sebastián y Vitoria.

Carlos Gonzálbez. Imagen cortesía del Festival de Jazz de Valencia.

Carlos Gonzálbez. Imagen cortesía del Festival de Jazz de Valencia.

“Ojalá sirva de modelo a otros festivales”

Desean que su proyecto de jazz para todos los públicos, abierto a los diferentes barrios de la ciudad y con músicos de la propia tierra “ojalá sirva de modelo a otros festivales”. Y lo dicen seguros de que en otras ciudades “ya nos están mirando”, por las referencias que tienen. Y puesto que el festival tiene carácter internacional, su apuesta también se desmarca de la línea general, incidiendo en nombres “menos mediáticos pero de indudable calidad”.

De manera que junto a la Perico Sambeat Big Band, Ramón Cardo & The Nyora Boppers, Carlos Gonzálbez & Fabio Miano Quartet y la Orquestra de València, que por primera vez abre su repertorio al jazz en agrupación, figuran en el programa ilustres como Hermeto Pascoal, Charles Lloyd, Vein Trio & Dave Liebman o Juan Perro. Nombres quizás menos sonoros que los de Wynton Marsalis, Chick Corea o Diego El Cigala, pero que a juicio de Latino y Chevi Martínez merecían estar por ese compromiso hacia lo más emblemático.

Perico Sambeat. Fotografía de Miquel Monfort por cortesía del Festival de Jazz de Valencia.

Perico Sambeat. Fotografía de Miquel Monfort por cortesía del Festival de Jazz de Valencia.

“Perico Sambeat es uno de los valores europeos más importantes”

“El saxo Charles Lloyd fue el primero que vendió un millón de ejemplares por su disco Forest Flower de 1966”, destaca Chevi Martínez, anunciando el que será su único concierto en la península. Y de Hermeto Pascoal dice que nunca había estado en Valencia, siendo uno de los grandes músicos a nivel mundial, con “discos cinco estrellas, mientras aquí parece como si no existiera”. De hecho, Miles Davis dijo de este albino brasileño que era “el músico más importante del mundo”. Vein Trio, que ya ha estado en Valencia, concretamente en el Jimmy Glass, es la apuesta de vanguardia igualmente para todos los públicos. Como Juan Perro o Santiago Auserón (Radio Futura).

Domisol Sisters. Imagen cortesía del Festival de Jazz de Valencia.

Dómisol Sisters. Imagen cortesía del Festival de Jazz de Valencia.

En cualquiera de los casos, insisten en recordar que Perico Sambeat “es uno de los valores europeos más importantes, por sus arreglos y composiciones increíbles”, al igual que Gonzálbez, Miano o Cardo, “que están en un cartel de gran nivel”. Latino aprovecha para destacar también a las Dómisol Sisters, “que sorprenderán seguro, porque tienen un espectáculo muy bonito y de gran calidad”, sin olvidar a Iván ‘Melón’ y su swing cubano o The Big Team, compuesto por Jesús Santandreu, Michael Mossman, Abe Rábade, Carlos Martín, Nelson Cascais y Eric Ineke.

Y como en el espíritu del nuevo Festival de Jazz de Valencia está su despliegue por toda la ciudad, Russafa, el Cabanyal, Benimaclet, El Carme o el Mercado de Colón acogerán diversas actuaciones. También habrá jam sessions en otros espacios habituales de la ciudad, como El Vitti, El Deslunao, Café El Musical, No Hay Nada Mejor que 27 Amigos, Gestalguinos, Café Bigornia o el propio Jimmy Glass, a modo de cartel complementario al festival.

Juan Perro. Fotografía de Daniel Pérez por cortesía del Festival de Jazz de Valencia.

Juan Perro. Fotografía de Daniel Pérez por cortesía del Festival de Jazz de Valencia.

“Los festivales llenos de estrellas parece que fueran a dejarnos ciegos”

“Queremos que sea un festival con conocimiento, didáctico y, por supuesto, respetuoso con la música”. Nada que ver con esos “festivales llenos de estrellas, con las que parece que fuéramos a quedarnos ciegos”, ironiza Latino. El diseñador Daniel Nebot ha sido el encargado del cartel del XX Festival de Jazz de Valencia, calcando el espíritu de sus nuevos responsables. “El jazz se escribe con la J del saxo”, dijo durante la presentación.

Convencidos del largo recorrido del nuevo modelo de festival, confían a su vez en que “con el tiempo sea incluso un atractivo turístico”. Chevi Martínez apuesta por ese “turismo jazzístico”, porque considera que hay mucha gente que cuando viaja a otra ciudad “busca jazz”, apoyándose en la prueba objetiva del Jimmy Glass, donde “cada vez hay más público de ese tipo”. Y vaticina: “En poco tiempo veremos una explosión jazzística importante”. Explosión que, como diría Bob Marley, es lo que tiene de bueno la música: “Cuando te golpea, no sientes dolor”.

Charles Lloyd. Imagen cortesía del Festival de Jazz de Valencia.

Charles Lloyd. Imagen cortesía del Festival de Jazz de Valencia.

Salva Torres

Carles Llidó, latin jazz con sabor a conga

Handmade, de Carles Llidó
Auditorio Joan Plaça del Botànic
C/ Quart, 80. Valencia
Presentación CD, sábado 21 de mayo, 2016, a las 19.30h

El percusionista Carles Llidó lanza su segundo álbum: ‘Handmade’, una propuesta original, llena de matices y, como subraya su propio autor, es un trabajo muy elaborado, enmarcado en el latin jazz, en el que hay una interacción constante.

Portada de 'Handmade'. La fotografía es de Jaume Llidó.

Portada de ‘Handmade’. La fotografía es de Jaume Llidó.

Carles LLidó, nacido en Benifayó, (Valencia) es un músico con una amplia experiencia, sus congas han sonado en múltiples formaciones jazzísticas. Con el grupo Carles Llidó Septet publicó en 2011 su primer cd como líder : ‘Camino Sanjuán’.

Ahora, con el mismo sello, ‘Sedajazz Records’, lanza un segundo álbum: ‘Handmade’.

‘Después de la experiencia de ‘Camino Sanjuán’ decidí hacer otra clase de formación y otro tipo de color musical en la senda del latin jazz, aunque tal vez no sea un color tan evidente como al que estamos acostumbrados’ -explica Carles LLidó-.

El cd se grabó en dos sesiones, incluye siete temas originales y un estándar. Dos composiciones son de Llidó (‘Soliloquio’, ‘Rumba pá Migue’), tres del saxofonista d’Ontinyent Ivan Albuixech (‘Sifonia’, ‘Boston Omit’, ‘Lapsut’)  y dos de Álex Conde (‘Bulería’, ‘Bulería’), el pianista valenciano que reside desde hace cinco años en California.

Carles Llidó en pleno concierto.

Carles Llidó en pleno concierto. Imagen A. Sambeat.

‘Lo definiría como un trabajo muy elaborado y como indica el título, pasado por las manos. Destacaría sobre todo el nivel de interacción que hay en el cd, una interacción constante, no solamente en la parte de los solistas, sino también en la exposición de los temas’.

Creativo, variado y con el afán de llegar al público. En ‘Handmade’ la pluralidad es una constante, los diversos estilos, las fusiones, todas llenas de detalles, dotadas de energía musical.

‘La elección de los músicos tiene mucho que ver. No los he buscado por su virtuosismo, ni porque sean más mediáticos,  sino por lo que me transmiten. Para mí  lo importante es llegar al público, decirle algo’.

Aparte de los coros, los palmeros y la voz de Leo Yáñez, en ‘Handmade’ han grabado el cd con Carles Llidó (quién toca conga, cajón y percusiones) los siguientes músicos:

Carles Carbonell, bajo eléctrico, Kontxi Lorente y Álex Conde, piano, Naíma Acuña y Felip Sentandreu, batería. Ivan Albuixech, saxo alto, Rubén Carles, contrabajo y Voro García, trompeta. La gran mayoría son músicos valencianos o vinculados de una u otra forma con el colectivo Sedajazz.

‘El álbum es un poco una mezcla por lo que representa la música para mí en este momento. Por la cantidad de música que estoy  elaborando, puede que vaya por ese camino. Estoy moviéndome por diversos campos, ámbitos diferentes’.

Hay un tema, ‘Soliloquio’, en el que suenan solamente las congas de Llidó, en otros, ésta percusión ocupa un segundo plano.

Carles Llidó en uno de sus solos en una imagen de archivo.

Carles Llidó en uno de sus solos en una imagen de archivo.

‘No intento ser un instrumentista que actúe en un primer plano. Me gusta moverme en estas tesituras, en las tesituras en la que està la conga. Eso lo he aprendido de congueros muy importantes que hay en la actualidad como Paoli Mejías, Richie Flores, Miguel Angà o Giovanni Hidalgo’.

El único tema cantado,’Rumba pá Migue’, compuesto por Llidó, es un pequeño relato de la vida de su primer profesor, Miguel Berro, a quién está dedicado el álbum.

Miguel Berro le cambió la batería por las congas  a Carles Llidó, estudió con él cuatro años y posteriormente amplió su formación en Cuba.

‘El disco está dedicado a mi primer profesor porque nunca  tenemos de olvidar de dónde venimos. Miguel es como si fuera parte de mi familia. Él me puso las manos encima de la conga’.

Carles Llidó revisando las partituras en pleno concierto en Peñiscola. Imagen A. Sambeat.

Carles Llidó revisando las partituras en pleno concierto en Peñiscola. Imagen A. Sambeat.

Llidó agradece a su primer profesor su formación en la conga y también destaca la gran labor que desarrolla el colectivo valenciano Sedajazz, muy reconocido a nivel estatal.

‘Como lo tenemos en casa, a veces no le damos a Sedajazz la importancia que tiene. En este proyecto, por ejemplo, Jesús Sentandreu, me ha ayudado muchísimo. Si lo meditas, y te das cuenta, ves la gran cantera de músicos que ha salido de Sedajazz, es increíble. Y eso se lo hemos de  agradecer a Francisco Blanco, ‘Latino’, por las oportunidades que nos ha dado y que continúa dándonos para tocar’.

‘Handmade’ se presenta en Valencia y después el álbum sonarà en diversos festivales. Carles Llidó está volcado en promocionar este proyecto, pero ya avanza otra propuesta que surgió en la grabación del cd.

‘Antes de que acabe el año grabaré un disco a dúo con la pianista Kontxi Lorente. A Kontxi la conozco desde hace 15 años, he tocado con ella en distintas formaciones. Nos pasó una cosa muy curiosa e interesante en el estudio y de ahí surgió la idea de hacer algo juntos’.

Carles Figuerola

¿Quién enciende la mecha del jazz en Valencia?

Congreso Internacional ‘El Jazz en España’
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Del 28 al 30 de noviembre

Hace dos años la UNESCO promovió el 30 de abril como Día Internacional del Jazz. La Academia de Jazz de Francia designó a principios de este año como Mejor músico europeo de 2012 al saxofonista Jorge Pardo. Con anterioridad, el batería alicantino Ramón López ya había sido condecorado Caballero de las Artes y las Ciencias por el gobierno francés. Otro síntoma, este mucho más cercano, vendría a cerrar el círculo de la efervescencia última del jazz: la celebración en Valencia del primer Congreso Internacional “El Jazz en España”. Que Valencia sea la sede de tamaño encuentro en La Nau, del próximo día 28 al 30, no deja de ser igualmente sintomático. Como lo fue el hecho de que la Berklee eligiera la capital del Turia como única sede fuera de Estados Unidos.

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Hasta aquí las buenas noticias. Mejores incluso si tenemos en cuenta lo que nos dicen Francisco Blanco ‘Latino’, responsable de Sedajazz, Chevi Martínez, al frente de Jimmy Glass, y el “principalmente músico” pero igualmente responsable de Mercedes Jazz, Mario Rossy: que la afición al jazz en Valencia ha crecido “muchísimo” en los últimos años. Toda esa brillante eclosión, de la que darán cuenta los invitados al congreso sobre el jazz en España, arroja paralelamente una luz sombría: el enorme potencial de los músicos valencianos no se ve correspondido con el debido apoyo institucional. “El 95% de ese potencial se dilapida”, asegura el contrabajista Mario Rossy.

UN HERMOSO JARDÍN DESCUIDADO

Vayamos por partes. Primero están, o deberían de estar, los músicos por encima de todo. Y los músicos valencianos están a un nivel de primer orden internacional. ¿Entonces? “Hay más de 30 big bands en Valencia, pero no hay espacios para que toquen”, subraya Rossi, quien, apropiándose de una frase del pianista Albert Sanz, sostiene que la institución pública “no cuida nada su hermoso jardín”. Un jardín repleto de excelentes músicos que la Administración apenas riega con buenas palabras. “La ayuda institucional no tiene por qué ser económica, puede ser de tipo propagandístico o mediante protección cultural”, señala Chevi Martínez, que sin ir más lejos reunió la semana pasada a diez músicos valencianos, encabezados por Perico Sambeat, para rendir un sobresaliente homenaje al 50 aniversario de The Black Saint and The Sinner Lady de Charles Mingus.

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Blanco ‘Latino’, que lleva 20 años al frente del colectivo de músicos Sedajazz, pide a las instituciones públicas “que se tomen esto más en serio”. Porque no es de recibo que “los de fuera toquen a caché, mientras los de aquí tengamos que cobrar a taquilla”. “Faltan hábitos culturales saludables”, apostilla Rossy. Hábitos como los de crear un circuito estable de jazz, que a los músicos se les pague como merecen o de que haya más espacios en condiciones donde tocar durante todo el año. “Lo importante es que, de una vez por todas, el jazz se convierta en algo cotidiano”, argumenta Chevi Martínez. “El jazz no es cuestión de dos veces al año, sino de que sea algo vivo todos los días”, añade.

FUGA DE TALENTOS

“¿Alguien conoce el Festival de Jazz de Nueva York? No tiene relevancia conocerlo porque allí prima el jazz que se hace en los clubs durante todo el año, y cuando no existe ese tejido cultural de base entonces se tienen festivales”, indica Rossy. De manera que menos festivales “dedicados a traer figuras que resultan rentables” (Chevi) y más “programación estable” que evite la “fuga de talentos” (Rossy) que se viene produciendo en la Comunidad Valenciana. “Antes, cuando estaba el SARC de la Diputación, te llamaban de Casas de Cultura, pero es que ahora ni eso”, precisa Latino.

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Hay coincidencia en señalar la importancia de que se haga, por primera vez, un congreso para debatir acerca del jazz en España. Y, de nuevo, teniendo a Valencia como protagonista. Ahora bien, ¿el encuentro teórico dejará algún tipo de semilla práctica? “Yo tengo esperanzas”, dice Rossy, teniendo en cuenta que “el jazz cada vez va a mejor” y que “la demanda del público es innegable”. A su juicio, se necesita, sobre todo, poner en valor a los músicos y que estos, a su vez, “dejen de pasar la gorra, porque eso hace daño al sector”. Como hace daño que un festival como el de la Universidad Politécnica de Valencia, “que se hace con las mejores intenciones”, sea gratis.

Para Chevi Martínez, cuyo Jimmy Glass es la puerta de entrada en Valencia del mejor jazz neoyorkino, dado que la Administración “no está en situación de apoyar a la cultura, que al menos no ponga trabas a su desarrollo”. Latino, en este sentido, apunta el daño que ha hecho el 21% de IVA. “De una taquilla de 16.000 euros en el Festival de Jazz del Palau, para una gran orquesta, al final te quedas con 8.000”. Mario Rossy sólo pide un cambio en la política cultural, de manera que todo ese potencial de músicos que atesora Valencia sea debidamente explotado. ¿Quién se atreve, de verdad, a encender la mecha?

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Salva Torres