Ya lo decía tu madre…

Río por no llorarme, de Barbàrie Teatre
V edición del Ciclo de Compañías Valencianas
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Del 5 al 7 de febrero de 2016

‘Ves, te lo dije…’; ‘no te tragues el chicle, que se te van a pegar las tripas’; ‘bébete el zumo antes de que se vayan las vitaminas’; ‘cuando tengas hijos te acordarás de mí’; ‘porque lo digo yo y punto’; ‘no me, no me…que te, que te…’, son algunas de esas frases míticas que todos hemos oído alguna vez en boca de nuestra madre. Sentencias que, sin saber por qué, se repiten generación tras generación, haciendo que las relaciones materno-filiales sean prácticamente las mismas en la antigua Mesopotamia que en lo más profundo de Ruzafa. Un compendio de sabiduría, sinsentido y desesperación que recoge la comedia Río por no llorarme (del 5 al 7 de febrero).

Esta propuesta inaugura la V edición del ciclo de Compañías Valencianas de Sala Russafa, que hasta finales de abril traerá las propuestas de cinco formaciones locales entre las que también se incluyen Vera Teatre, Redola Teatre, Xhido Dansa-Teatre y Bramant Teatre. Una programación para la que el centro cultural ha creado un abono que permite disfrutar de los 5 espectáculos por 39€.

La primera en saltar al escenario es Barbàrie Teatre para llevar a las tablas esta historia escrita por Xavi Domenech que ya pasó por el festival Russafa Escénica con gran éxito de público y que recientemente ha formado parte de la selección que el Rialto ha hecho de este festival.

Río por no llorarme. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Río por no llorarme, de Barbàrie Teatre. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Tomando siempre como punto de partida el humor, Río por no llorarme aborda la complejidad y diversidad de la relación entre madres e hijos. Un abismo que Sala Russafa intenta suavizar lanzando un descuento del 20% para aquellos espectadores que se atrevan llevar al teatro a sus madres.

Con una narrativa impecable, el montaje va combinando diferentes lenguajes entre los que destacan la interpretación y la danza, acompañados de novedosos recursos plásticos y audiovisuales. Y los jóvenes intérpretes Joan Ballester, Vicent Domingo, Àgueda Llorca y José A. Rodríguez dan vida a diversos personajes entre los que aparecen mamás amantísimas, sufridoras, ausentes, modernas, coraje, madrecitas del alma querida y hasta la madre de Bambi.

Todas ellas tienen su hueco en esta comedia que recurre al imaginario colectivo para mostrar un puzzle de situaciones fácilmente reconocibles que llevan al espectador de la carcajada a la emoción.

Un particular y divertidísimo homenaje a la figura materna porque madre no hay más que una, pero todas tienen algo en común… esa infalible zapatilla que, si lanzaran al unísono, haría temblar la Tierra.

Río por no llorarme. Sala Russafa.

Río por no llorarme, de Barbàrie Teatre. Imagen cortesía de Sala Russafa.

GOSSYPIUM, de BERENA ÁLVAREZ

Espai d’Art Fotogràfic
C/ Torn de l’Hospital, 19. Valencia
Hasta el 5 de abril, 2015

El aire que respiramos no solamente está compuesto por oxígeno y nitrógeno, sino también por imágenes, la gran mayoría procedentes de la publicidad, las cuales nos educan, moldean y construyen según los parámetros establecidos desde el punto de vista patriarcal, heterosexual, occidental y blanco. La fotógrafa Berena Álvarez Fernández (León, 1982), consciente de ello, subvierte a lo largo de su serie fotográfica Gossypium, esta considerada verdad absoluta, motivo por el cual nos va a proponer un choque potentemente cruel y provocador que nos enfrente a la iconografía adscrita al cuerpo de las mujeres a lo largo de la historia de las imágenes.

Pero vamos por partes. El título no es casual. Gossypium es el nombre genérico utilizado para designar las plantas herbáceas y los arbustos cultivados para  producir algodón, una fibra sensible a la vez que fuerte, que forma parte de nuestra cotidianeidad, de nuestro día a día. Por otra parte, “estar entre algodones” es una expresión coloquial principalmente vinculada a las mujeres y al deber ser, la cual nos vacía de todo contenido de inteligencia, situándonos en un nimbo en el que permanecemos inmaduras y en la tierna infancia, además de incompletas.

El color del algodón es el blanco, el color de la pureza, pero también el color con el que se simboliza la virginidad, adscrita al cuerpo de las mujeres y a una membrana que no solo nos habla de su supuesto honor, sino también del de su familia. El blanco, contrapuesto al color rojo, son los colores utilizados por Berena Álvarez en su trabajo. El color rojo significa atención y también es un color adscrito al cuerpo de las mujeres, pues es el color de la sangre menstrual, el color de la sangre esparcida tras la rotura del himen y el color de la violencia. Ambos colores serán los apropiados por Berena Álvarez para escenificar en un cuerpo masculino, la manera a través de la cual, hemos sido representadas las mujeres a lo largo de la historia.

Tomando como punto de partida el trabajo de la japonesa Ryoko Suzuki en su serie Blind del año 2001 donde su rostro y su cuerpo son atados con total dureza, Berena Álvarez también procederá a atar para sus fotografías a un modelo masculino. Para la cultura japonesa, las ataduras, también simbolizan placer para la mirada masculina, tal y como nos lo ha transmitido el polémico fotógrafo Nabuyoshi Araki, quien basándose en la técnica tradicional del Kinbaku, el considerado arte de atar con cuerdas, representa a modelos femeninas sometidas y humilladas como fetiches sexuales.

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Por otra parte, las mujeres hemos sido únicamente representadas como contenedoras de belleza para la mirada masculina y deleitarla a través de nuestros cuerpos ha sido la finalidad adscrita. Viejas, no servimos, somos rechazadas y consideradas brujas. Así lo han reflejado pintores como Tiziano, Rubens, Velázquez o Courbet a través de sus Venus de pieles nacaradas, y Goya a través de sus brujas entradas en años preparando el aquelarre. Solamente hemos entrado desnudas a los museos, porque nuestros cuerpos jóvenes han simbolizado lo estético y lo proporcionado, lo bello y también lo sublime. A lo largo de la historia del arte, los hombres han representado la inteligencia, el poder y la valentía, mientras que las canas y las arrugas eran sinónimo de experiencia y sabiduría.

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Dispuesta a deconstruir dichos significados, es un hombre el protagonista de su trabajo. Pero no un hombre cualquiera. Según los cánones de belleza patriarcal actuales, es un hombre joven, delgado, proporcionado y blanco, objetualizado por la fotógrafa con la finalidad de mostrarlo del mismo modo a como hemos sido representadas las mujeres a lo largo de la historia del arte. Para ello, Berena Álvarez se sirve de la fibra del algodón, anteriormente mencionada y  concretamente de un cordel de color rojo, para delimitar las zonas que de su cuerpo, a la artista le interesa mostrar.

¿Acaso los cuerpos femeninos no han sido diseccionados y desmembrados a lo largo de la historia del arte? ¿Qué hizo, por ejemplo Courbet, en El origen del mundo en 1866 o Duchamp al escenificar una violación vista por una mirilla en su obra Étant donnes iniciada en 1946? Al igual que en la obra de ambos artistas, considerados genios dentro de la historia del arte, Berena Álvarez no otorga importancia al rostro del modelo, ¿pues cuando tuvo importancia la individualización de un rostro femenino en escultura o en pintura? Ya que equiparadas a una serie, nos convertimos incluso en la temida mujer, privándonos de nuestra pluralidad y diferencias, mientras los hombres han sido los considerados iguales.

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Berena Álvarez, por tanto, persigue abrir la mente y con ello ser subversiva para que los hombres se den cuenta de la realidad de la escenificación de la violencia en los cuerpos de las mujeres. Con ella, el sometimiento del modelo indica reflexión frente a la realidad que no es otra que la violencia contra las mujeres, invisibilizada y a la vez permitida y tolerada por los medios de comunicación.

Las fotografías de Berena Álvarez levantarán ampollas y diferentes opiniones, pero seguro que muchas más en comparación a las que en estos momentos nos invaden con la intención de publicitar una película vendida a través del marketing editorial como porno para las mujeres amas de casa y para mamás, y que no es otra que Cincuenta sombras de Grey de la británica E. L. James, lo cual ya nos indica que estamos ante un porno convencional donde ellas tienen que ser las dominadas, porque de lo contrario y como nos indica Beatriz Gimeno, no sería propio ni de amas de casa ni de mamás.

Si el erotismo es desterrado del modelo masculino, protagonista de las fotografías de Berena Álvarez, ¿por qué se ve erotismo en la imagen que publicita la película en los cines donde la protagonista femenina decide ser sumisa para curarle a él la perversión? ¿Por qué toleramos unas imágenes y otras no? La cultura patriarcal que nos rodea es sádica con las mujeres y acepta dicho sadismo y dichas fantasías sexuales en el cuerpo de las mujeres con el propósito de excitar. Pero el trabajo de Berena Álvarez va mucho más allá. Su modelo es sumiso como lo ha sido a lo largo de la historia del arte el cuerpo de las mujeres. Pero la diferencia radica en serlo conscientemente o no, con una finalidad claramente política y subversiva.

Por otra parte, su trabajo deconstruye la clásica división de los sujetos y redefine la necesidad política de situar la idea de diferencia a través del género y de la sexualidad. Sus fotografías son disidentes frente a la norma, además de contestatarias frente a la realidad patriarcal que nos rodea y que se reproduce constantemente, y con ellas, la fotógrafa pretende conformar un nuevo léxico a través del cual podamos cobrar conciencia de cómo han estado configurados nuestros cuerpos en base al género como concepción social impuesta.

Irene Ballester Buigues

Ariño, Palma Académica por el gobierno francés

Atonio Ariño, condecorado con la Orden de las Palmas Académicas
Ministerio de Cultura de Francia
Institut Français de València
C / Moro Zeit, 6. Valencia
Lunes 7 de julio de 2014

El vicerrector de Cultura e Igualdad de la Universitat de València, Antonio Ariño, ha sido condecorado con la Orden de las Palmas Académicas por el Ministerio de Cultura francés, en un acto que tuvo lugar este pasado lunes (7 de julio) en la sede del Instituto Francés de Valencia (calle Moro Zeit, 6). Se trata de un reconocimiento a la colaboración de la institución académica valenciana con el Instituto Francés.

La condecoración del vicerrector Antonio Ariño, vicepresidente ejecutivo de la Fundació General de la Universitat de València, es la expresión del esfuerzo colectivo y en equipo, por parte de la Universitat, a través del Vicerrectorado de Cultura e Igualdad, para acercar lo mejor de la cultura francesa tanto a la institución académica como a la sociedad, desde el compromiso con una cultura crítica e ilustrada.

Las Palmas Académicas son una condecoración civil francesa que creó Napoleón en 1808. En su origen, solo constituían un título honorífico reservado a la universidad (a los liceos), si bien ahora son una condecoración extendida a otros sectores del mundo docente.

La condecoración de Antonio Ariño constituye un reconocimiento del gobierno de la República francesa por el trabajo desarrollado, a través del Vicerrectorado de Cultura e Igualdad, el cual ha permitido fortalecer lazos entre Francia y la Universitat de València.

El vicerrector recibió una medalla con dos olivos y una cinta de color violeta, símbolo de las Palmas Académicas. Estos árboles representan la autoridad, la fuerza, el honor y la dedicación, mientras que el color de la cinta se asocia al conocimiento y la sabiduría.

Antonio Ariño es catedrático de Sociología en la Facultat de Ciències Socials de la Universitat de València. Su investigación se centra en el ámbito de la Sociología de la Cultura, Políticas de Bienestar y Teoría Sociológica. Recibió el premio Nacional de Investigación con ‘La ciudad ritual’ (Anthropos). Actualmente, es director del Observatorio de la Participación y Condiciones de Vida de los Estudiantes Universitarios (ECoViPEU).

Fue director del Departamento de Sociología y Antropología Social (1997-2003), vicerrector de Estudios y Organización Académica (2003-1998), vicerrector de Convergencia Europea y Calidad (2006-2010), y vicerrector de Planificación e Igualdad (2010-2012). También fue vicepresidente de la Federación Española de Sociología.

 

Antonio Ariño, condecorado con la Orden de las Palmas Académicas por el Ministerio de Cultura francés. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Antonio Ariño, condecorado con la Orden de las Palmas Académicas por el Ministerio de Cultura francés. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.