El Mediterráneo conflictivo en pantalla

Ciclo de películas sobre el Mediterráneo
Filmoteca de Valencia
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Hasta el 3 de julio de 2016

La Filmoteca presenta un ciclo de cinco películas sobre el Mediterráneo con motivo de la exposición ‘Entre el Mito y el Espanto: El Mediterráneo en conflicto’ que se exhibe en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) hasta el próximo 3 de julio. Organizada en colaboración con el IVAM, esta selección de películas rodadas en diversos países mediterráneos presenta en la última semana de mayo dos películas producidas en el Magreb en épocas muy distintas.

Los balizadores de Dios.

Los balizadores del desierto, de Nacer Khemir. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

El ciclo se inició el  martes 24 de mayo, con la proyección en la sala Berlanga de la película tunecina ‘Los balizadores del desierto’ (1984) de Nacer Khemir. Ganadora de la Mostra de Cinema del Mediterrani de València en 1984,  es una fábula llena de lirismo que rinde homenaje al esplendor de la cultura árabe y que destaca por el carácter casi pictórico de sus encuadres.

Los caballos de Dios.

Los caballos de Dios, de Nabil Ayouch. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

‘Los caballos de Dios’ (2012) de Nabil Ayouch por su parte, es una producción marroquí, con participación francesa y tunecina, que cuenta cómo dos hermanos que viven en los barrios más pobre de Casablanca se convierten en terroristas islámicos. La película es una interpretación libre de los atentados terroristas que tuvieron lugar el 16 de mayo de 2003 en Casablanca.

Calabuch, de Luis García Berlanga. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

Calabuch, de Luis García Berlanga. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

En la primera quincena del mes de junio está prevista la proyección de dos clásicos del cine europeo de la década de los cincuenta ‘Stromboli, tierra de Dios’ (1949) de Roberto Rossellini y ‘Calabuch’ (1956) de Luis García Berlanga. También podrá verse el documental  ‘Algèria, el meu país’ (2012) de Juli Esteve.

 

Fotograma de Los caballos de Dios. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

Fotograma de Los caballos de Dios. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

Ética y estética de Roberto Rossellini

Ciclo Roberto Rossellini
Filmoteca de CulturArts IVAC
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Del 5 de febrero al 10 de abril de 2015

La Filmoteca de CulturArts IVAC acoge un ciclo de Roberto Rossellini con algunas de sus más sobresalientes películas ahora restauradas. Películas que permiten adentrarse en una filmografía que su propio autor entendía como “vía privilegiada de conocimiento”, dada la concepción que Rosselini tenía del cine como arte, el cual permitía “aproximarse con exactitud a la verdadera naturaleza humana”. Aproximación que requería, según sus palabras, renunciar “a cualquier forma de búsqueda estética y a una toma de posición personal que reconstruyera otra realidad diferente a la observada”.

Ana Magnani en un fotograma de L'amore, de Roberto Rossellini. Filmoteca de CulturArts IVAC.

Ana Magnani en un fotograma de L’amore, de Roberto Rossellini. Filmoteca de CulturArts IVAC.

Rossellini pensaba que el cine había de ser sobre todo “un vehículo para comunicar ideas” y que las imágenes “deberían ponerse enteramente al servicio de éstas, nunca de una estética”. El profesor de la Cátedra de Cine de la Universidad de Valladolid Luis Martín Arias, en uno de sus Escritos, dedicado al cineasta italiano, considera una contradicción entre la teoría y la práctica de Rossellini, puesto que “efectivamente el cine (la imagen audiovisual en general) es ante todo ‘apariencia’ y ‘ficción’, pero no experiencia directa de las cosas”. De tal manera que el cine “sólo puede salvar esa instrumentalización, que ejerce sobre la imagen la sociedad de consumo, precisamente cuando alcanza valor estético, algo que paradójicamente rechazaba, al menos teóricamente, Rosselini, al final de su filmografía”.

Fotograma de 'Roma, ciudad abierta', de Roberto Rossellini. Filmoteca de CulturArts IVAC.

Fotograma de ‘Roma, ciudad abierta’, de Roberto Rossellini. Filmoteca de CulturArts IVAC.

Martín Arias, citando a Miguel Ángel Laviña, apunta que, no obstante, algunas secuencias del cine de Rossellini quedarán en la retina del espectador “como parte de la memoria del siglo XX”. Como por ejemplo: “Pina-Ana Magnani corriendo por las calles de Roma, el niño Edmund escuchando en un gramófono a Hitler entre las ruinas de Berlín o la refugiada Karine-Ingrid Bergman perdida por las laderas del volcán Stromboli”. Y agrega: “Es una buena forma de entender la obra de un autor que por vez primera logró conjugar realidad y ficción, Historia y Cine”.

Fotograma de 'Alemania, año cero', de Roberto Rossellini. IVAC La Filmoteca.

Fotograma de ‘Alemania, año cero’, de Roberto Rossellini. IVAC La Filmoteca.

El Progetto Rossellini, fruto de la colaboración entre Cinecittà Luce, la Cineteca Nazionale, la Cineteca di Bologna y Coproduction Office, ha permitido la restauración de una serie de películas del cineasta italiano, uno de los más influyentes de la historia del cine, al que La Filmoteca dedicó una retrospectiva completa en 2005. Diez años después, los espectadores tienen la oportunidad de disfrutar de la restauración en DCP de algunos de los títulos más emblemáticos de Rossellini. Esta es la lista del ciclo de películas que durante dos meses se proyectarán en la Sala Berlanga.

‘Roma, ciudad abierta’ (Roma, città apera, 1945). Durante la ocupación nazi de Roma, la Gestapo persigue al ingeniero Manfredi, jefe de la Resistencia, que contará con la ayuda de un camarada tipógrafo a punto de casarse y del cura Don Pietro.

‘Stromboli, tierra de Dios’ (Stromboli, terra di Dio, 1949). Para escapar de un campo de concentración, una mujer lituana acepta casarse con un pescador de la pequeña isla de Stromboli, que se convertirá en otra prisión para ella.

‘Paisà’ (1946). Película de seis episodios, ambientada durante la Segunda Guerra Mundial en Sicilia, Nápoles, Roma, Florencia, Romaña y los Estuarios del Po, y cuyo objetivo es ofrecer el retrato de un pueblo en lucha por su libertad.

Fotograma de 'El general de la Rovere', de Roberto Rossellini. IVAC La Filmoteca.

Fotograma de ‘El general de la Rovere’, de Roberto Rossellini. IVAC La Filmoteca.

‘El general de La Rovere’ (Il genérale della Rovere, 1959). En 1943, en Génova, un estafador aprovecha la ocupación para sacar dinero a las familias de algunos prisioneros. Cuando los alemanes le arrestan, le ofrecen asumir el papel de un general de la Resistencia para obtener información de los prisioneros políticos.

‘Alemania, año cero’ (Germania, anno cero, 1947). En el Berlín de posguerra, un ex nazi inculca a un niño, que vive con su padre enfermo, la idea de que sólo los fuertes tienen derecho a sobrevivir.

‘La máquina matamalvados’ (La macchina ammazzacattivi, 1952). De camino a una localidad costera, un grupo de americanos atropella a un vagabundo que desaparece por arte de magia. El misterioso personaje reaparece en el pueblo, donde es confundido con San Andrés.

Fotograma de 'Te querré siempre', de Roberto Rossellini. La Filmoteca de CulturArts IVAC.

Fotograma de ‘Te querré siempre’, de Roberto Rossellini. La Filmoteca de CulturArts IVAC.

‘Te querré siempre’ (Viaggio in Italia, 1953). Un matrimonio inglés viaja a Nápoles para gestionar la venta de una villa que un pariente les ha dejado como herencia. En ese entorno ocioso, lejos de las preocupaciones de la vida cotidiana, pronto se produce una crisis en la pareja.

‘Ya no creo en el amor’ (La paura. Non credo più a l’amore, 1954). Una mujer casada que tiene un amante comienza a recibir amenazas de una joven que le pide que confiese su infidelidad a su marido.

India, matri bhumi (1958). Un documental que introduce elementos de ficción para representar aspectos de la vida en la India a finales de los años 50.

‘El amor’ (L’amore, 1948). Film compuesto por dos episodios protagonizados por Anna Magnani: “El milagro”, en el que ella se imagina que conoce a San José y se enamora de él, y “La voz humana”, en la que una mujer mantiene una conversación telefónica con su ex amante.

Ingrid Bergman en un fotograma de 'Stromboli', de Roberto Rossellini. IVAC La Filmoteca.

Ingrid Bergman en un fotograma de ‘Stromboli’, de Roberto Rossellini. IVAC La Filmoteca.

“La historia de España está en el cine de Berlanga”

Coloquio entre José Luis Berlanga, Rafael Maluenda y Antonio Santamarina

50 aniversario de ‘El verdugo’ (1963)

Sala Berlanga de La Filmoteca

Exagerados o no, lo cierto es que todos ellos coincidieron. Natural, tratándose del hijo, José Luis Berlanga. Lógico, si tenemos en cuenta que Rafael Maluenda dirige el Berlanga Film Museum. Y comprensible, puesto que Antonio Santamarina era el crítico encargado de presentar la película El verdugo, cuyo 50 aniversario de su estreno reunió a los tres en la Sala Berlanga de la Filmoteca de Valencia, moderados por José Antonio Hurtado. ¿La coincidencia? Pues que los tres vieron concentrada en el cine de Berlanga la historia de nuestro convulso país, antes por culpa de la guerra fratricida y ahora porque, a rebufo de ella, se siguen alentando las irreconciliables diferencias.

Fotograma de El verdugo, de Luis García Berlanga.

Fotograma de El verdugo, de Luis García Berlanga.

“La historia de este país se cuenta bien por las películas de Berlanga”, afirmó Santamarina. José Luis Berlanga fue mucho más allá: “El siglo XX completo lo abarca desde Novio a la vista, con la guerra de 1914, a París Tombuctú”. Rafael Maluenda, encargado de acoger en el museo virtual toda esa historia contenida en las películas de Berlanga, abundó en ello subrayando la importancia de la parte documental: “Presumía de caótico, pero lo cierto es que tenía infinidad de documentación bien organizada de su obra en su casa de Somosaguas”.

Antonio Santamarina, incrédulo con quien llegó a afirmar que no se podía vivir sin el cine de Roberto Rossellini, sí se atrevió a manifestar que lo realmente difícil era “vivir en este país sin Berlanga”.  Y, desde luego, que sin su cine España sería un país “más oscuro y más triste”. En todo caso, si el cine de Berlanga fuera únicamente reflejo de cierta coyuntura histórica, perdería el atractivo que sin duda suscita su filmografía más allá de nuestras fronteras. José Luis Berlanga lo tiene claro: “En las películas de mi padre se habla del individuo víctima de la sociedad y eso es lo que lo hace universal”.

Fotograma de 'El verdugo', de Luis García Berlanga.

Fotograma de ‘El verdugo’, de Luis García Berlanga.

Si Luis García Berlanga viviera, como lo hacen todavía hoy sus películas, continuaría reflejando en su cine la vida actual. “Por desgracia no tenemos su mirada para mostrarnos ahora la crisis que padecemos, y yo echo en falta esa mirada”, señaló Santamarina, quien volvió a incidir en esa capacidad de Berlanga para dejar testimonio fílmico de cuanto sucedía en la calle. “Es difícil explicar la Transición sin la trilogía del Patrimonio” [La escopeta nacional, Patrimonio Nacional y Nacional III], agregó Santamarina.

José Luis Berlanga subrayó lo “gran narrador” que era su padre. Narraciones que estaban siempre “al servicio del espectador”. “Nunca militó ni pudo militar en nada”, de ahí el “reproche” que en su día le hiciera el guionista Cesare Zavatttini, que intentando hacer cine social no había manera con Berlanga porque siempre tenía que meter humor. “La única vanidad de mi padre”, recordó José Luis Berlanga, “es que el término berlanguiano no fuera aceptado en la RAE”.

Fotograma de El Verdugo, de Luis García Berlanga.

Fotograma de El Verdugo, de Luis García Berlanga.

Salva Torres