Sagunt a Escena, haciendo de tripas corazón

Festival Sagunt a Escena
Teatre Romà de Sagunt y otros espacios de la localidad valenciana
Del 4 de agosto al 5 de septiembre de 2020
Martes 14 de julio de 2020

Hacer de tripas corazón es una expresión documentada en el siglo XVI que viene a ser algo así como sacar fuerzas de donde no hay o, más literalmente, convertir el ardor de tripas en un oxigenante y saludable corazón. El festival Sagunt a Escena, que este año cumple su 37 edición, ha estado sometido a las dudas generadas por la pandemia, hasta el punto, como recordó Abel Guarinos, director general del Institut Valencià de Cultura (IVC), de barajarse lógicamente su suspensión, para salir finalmente adelante “with a little help from my friends” (con una pequeña ayuda de mis amigos), que dirían The Beatles. En este caso, con una gran ayuda de las compañías valencianas, algunas de las cuales han optado por aguardar el estreno de sus últimas producciones a la llegada de Sagunt a Escena, festival revitalizado, en plena depresión por el todavía amenazante virus, gracias a esos estrenos.

Representantes institucionales y artistas en la presentación de Sagunt a Escena. Imagen cortesía del IVC.

Juan Vicente Martínez Luciano, director del festival que acoge Sagunto del 4 de agosto al 5 de septiembre, quiso dar las gracias “a todos los profesionales valencianos que se han volcado en ayudar al festival en todos los sentidos”. Ayuda que ha permitido, dijo, “mantener una calidad extraordinaria”, a pesar de las circunstancias tan desfavorables con las que se han encontrado este año para llevar a cabo su realización. “Lo hemos hecho muy conscientemente, porque es momento de estar junto a nuestras compañías y equipos artísticos, que han pasado por una gran oscuridad durante unos meses y queremos que brillen y muestren sus trabajos a los espectadores” del festival, recalcó Martínez Luciano.

De la oscuridad de las tripas, pues, a la luz que ofrece el corazón palpitante de todos los artistas y compañías aludidas. De ahí que el lema de esta 37 edición, alejándose de las habituales temáticas de otros años, se haya centrado precisamente en esa recuperación de la escena por parte de los profesionales valencianos que han estado tres meses largos parados, teniendo que suspender actuaciones y esperando que el temporal vírico amainara para reubicar sus proyectos. Recuperem l’escena se convierte, así, en el grito de guerra contra el coronavirus por parte del sector teatral.

Sol Picó y Jesus Salvador ‘Chapi’. Imagen cortesía de Sagunt a Escena.

Un grito, eso sí, contenido o, cuando menos, delimitado a la obligatoriedad impuesta para combatirlo, ya que el virus sigue ahí presente a la espera del anunciado rebrote otoñal. Sol Picó, haciendo de nuevo de tripas corazón, aunque en su caso menos, por cuanto la coreógrafa alcoyana tiene larga trayectoria de trabajo con las vísceras adscritas a su pasión por la danza más creativa y rompedora, estrenará en el Teatre Romà de Sagunt lo que ha dado en llamar de forma harto elocuente ‘Incovidsació en Do Major’, bajo la dirección musical de Jesús Salvador ‘Chapi y con la colaboración de Carles Dénia.

Como se apunta en la sinopsis de la obra, se trata de “un espectáculo de danza donde la improvisación, la repetición, el minimalismo y el concepto vírico de la situación actual, así como la ternura hacia nuestros mayores, el reencuentro con nuestros seres más queridos y el deseo de normalizar de alguna manera las relaciones sociales, rinden un homenaje a la sociedad en general”. Por fortuna, Sol Picó trasciende tan amable mensaje para convertirlo, sin duda, en una obra de arte que, como suele ser habitual en sus trabajos, se aleja de los tópicos establecidos por la buena comunicación.

‘Eduardo II, ojos de niebla’, de Jaime Azpilicueta. Imagen cortesía de Sagunt a Escena.

‘Incovidsació en Do Major’ es uno de los cuatros estrenos de los 11 espectáculos programados en el Teatre Romá. Los otros tres son ‘Elektra.25’, de la compañía Atalaya bajo la dirección de Ricardo Iniesta; ‘Eduardo II, ojos de niebla’, dirigido por Jaime Azpilicueta, y ‘Saguntilíada’, de Hongaresa de Teatre, dirigida por Paco Zarzoso, que cuenta con la coreografía de Jéssica Martín y, de nuevo, con la dirección musical de ‘Chapi’. Atalaya, que cumple 25 años adaptando textos del teatro clásico universal, se fija en esta ocasión en la Electra griega para reflexionar en torno al sentimiento universal de la venganza. Un tema tan actual como el virus que nos acecha y en el que han visto muchos una suerte de venganza contra la depredación medioambiental del ser humano.

Cartel de ‘Saguntilíada’, de Paco Zarzoso. Imagen cortesía de Sagunt a Escena.

‘Eduardo II, ojos de niebla’ también se sumerge, tirando del hilo de los clásicos, en las profundidades del ser humano, ahora cuestionando las instituciones que hemos fabricado para defendernos de la cruenta vida, en tanto son la iglesia, las monarquías o los bancos, es decir, la religión, la política y el dinero, los que se vuelven en nuestra contra. Zarzoso se vale de ‘Saguntilíada’ para ahondar en esas mismas grietas, poniendo en valor la cultura en tanto contenedora de “todas las preguntas que el ser humano se plantea continuamente”.

Darío Moreno, alcalde de Sagunt, se refirió precisamente a esa cultura, no como “un lujo”, sino como un “servicio público” que los representantes políticos como él debían tener muy en cuenta, de ahí los “precios asequibles” de los 39 espectáculos de Sagunt a Escena, como ejemplo de esa “democratización de la cultura”. Democratización que tiene, lógicamente, un coste. Guarinos señaló que este año se había incrementado en 100.000 euros el presupuesto, que alcanzaba los 645.000, de los que Diputación aportaba 70.000, como indicó Glòria Tello, diputada de Teatres.

‘Carmen.Maquia’, de Titoyaya Dansa. Imagen cortesía de Sagunt a Escena.

El mantenimiento del metro y medio de distancia entre los espectadores, lo que obliga a limitar el aforo al 75%, supone una merma en los ingresos de taquilla. Reducción que “asumiremos las instituciones públicas con gusto”, resaltó Guarinos, en la línea de lo apuntado por Darío Moreno con respecto a la cultura como servicio público. Tello abundó en esto: “Lo hacemos con la convicción de que la cultura es un servicio que resulta muy necesario para la sociedad y más en estos tiempos”.

Tiempos de pandemia que Sagunt a Escena combate con una programación “amplia, diversa y de calidad”, aseguró Guarinos. A los estrenos ya reseñados, se suman en el Teatre Romà los espectáculos ‘Carmen.Maquia’, de Titoyaya Dansa; ‘Romeo y Julieta’, en versión de Alfonso Zurro; ‘Anfitrión’, de Juan Carlos Rubio, además de la música de Manel, la Orquestra de la Comunitat Valenciana, la danza de Mayte Martín y la XVI Gala Benéfica de l’Alzheimer organizada por Afacam. El festival se abrirá con el teatro de calle ‘The Wolves’, de Carmen Esquivel, y el ‘Homenaje a Alicia Larrocha’, de Jorge Tabarés, dentro del Off Romà que viene a completar la programación de Sagunt a Escena.

Y, como suele ser habitual, un año más salió a colación el nombre de Juan Vicente Martínez Luciano y su continuidad al frente del festival, teniendo en cuenta que “habrá licitación”, según constató Guarinos, para la dirección del certamen: ¿el último de Martínez Luciano? “Este es su mejor festival”, señaló con ironía el director general del IVC, con respecto a la 37 edición, la quinta bajo su dirección. El aludido, tras referirse a la trama argumental de cierta película, se acogió a una frase repetida por el personaje fílmico: “Sin comentarios”, aunque luego añadiera que se trata de una decisión que tiene que estar “muy meditada”.

‘Elektra’, de la compañía Atalaya. Imagen cortesía de Sagunt a Escena.

Salva Torres

Gran Fele en el Off Romà

Orinoco Mix, de Circo Gran Fele
Off Romá del Sagunt a Escena
Casco urbano de Sagunto. Valencia
Sábado 23 de julio de 2016, a las 20.30h

El Off Romà llega al casco urbano de Sagunto con la presencia este sábado 23 de julio, a partir de las 20.30 horas, de la compañía valenciana Circo Gran Fele, dirigida por Rafael Pla, que presentará su espectáculo ‘Orinoco Mix’ en La Glorieta.

La presencia de este espectáculo en el Off Romà de Sagunt a Escena ha sido posible gracias a la colaboración público-privada que ha supuesto el que la entidad Caixa Popular haya sufragado esta representación. Una colaboración que ambas instituciones el Institut Valencià de Cultura y Caixa Popular quieren continuar y profundizar en el futuro.

‘Orinoco Mix’ es un espectáculo circense que embruja los sentidos, un puente entre el mundo real y el mundo onírico donde todo es posible, un espectáculo para todos los públicos, que muestra un circo diferente y para toda la familia.

Orinoco Mix, de Circo Gran Fele. Imagen cortesía de Sagunt a Escena.

Orinoco Mix, de Circo Gran Fele. Imagen cortesía de Sagunt a Escena.

Un espectáculo para los sentidos en el que no existe una línea argumental,sino una sucesión de escenas que, como en un sueño, nos permiten vivir aventuras surrealistas. Todo ello de la mano de unos increíbles artistas y sus movimientos perfectos, música en directo, brillantes efectos de iluminación y sonido, al ritmo de la música en vivo que permiten al público transportarse a mundos imaginarios y lejanos sin moverse de su sitio.

El Circo Gran Fele es una compañía de circo valenciana con más de veinte años de experiencia y multitud de premios que avalan su nivel y calidad. Una compañía que ha sido ganadora del Premio Max de Circo, del Premio Caleidoscopio de la Unión Europea y el Premio Nacional de Circo concedido por el Ministerio de Cultura en 2008, entre otros premios, lo que les ha convertido en una compañía sólida y de prestigio nacional e internacional.

Sagunt a Escena sigue su andadura con la actuación el domingo 24 en el Teatro Romano de la compañía Atalaya-TNT con el espectáculo ‘Madre Coraje’ de Bertolt Brecht adaptada y dirigida por Ricardo Iniesta.

Circo Gran Fele. Off Romà de Sagunt a Escena.

Circo Gran Fele. Off Romà de Sagunt a Escena.

 

Marat-Sade, teatro de auténtica locura

Marat-Sade, de Atalaya
Espai Rambleta
Bulevar Sur, esquina Pío IX. Valencia
Única función: sábado 4 de junio, a las 20.30h

“Es uno de los grandes textos del teatro universal”, dice Ricardo Iniesta, director de Atalaya. Lo cual justifica sobradamente su elección como parte del repertorio de la compañía sevillana. Si a eso le añadimos el hecho de que durante cinco décadas jamás ha llegado a Valencia el Marat-Sade de Peter Weiss, la sola representación en Espai Rambleta el próximo sábado adquiere rango de solemnidad. Algo, sin embargo, ajeno a cuanto ocurre en la obra que describe el choque de caracteres entre el colectivista Marat y el individualista Sade, en el marco de los años posteriores a la Revolución Francesa. Allí donde la solemnidad deja paso a la sordidez.

Pasados más de 200 años desde que Marat fuera asesinado por Charlotte Corday, en el tumultuoso contexto revolucionario, lo cierto es que la obra posee una absoluta actualidad. “Más actual no puede ser, porque se habla de desigualdad, de corrupción, de ir contra los banqueros, los oligarcas, los políticos incompetentes; algo que en Valencia habéis sufrido especialmente”, señala Iniesta. Un espectáculo que dadas las personalidades enfrentadas requería de actores en su madurez. “Es el más difícil que ha afrontado Atalaya y el más extenuante para los actores por su nivel de voltaje, de energía, de compromiso”.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

“La obra obliga a los actores a un sobreesfuerzo tremendo”

En este sentido, Iniesta comenta que es “cinco veces” Así que pasen cinco años, la obra con la que Atalaya ha estado en el Teatro Valle Inclán de Madrid, porque “requiere un sobreesfuerzo tremendo”. De ahí la necesidad de “actores muy consolidados”. Se da la coincidencia, además, de que se cumple el centenario del nacimiento de Peter Weiss, lo que termina por convertir Marat-Sade en un espectáculo de “rabiosa” actualidad. Rabia que en el escenario obliga a “darlo todo”.

El título original, con ser largo, resume la acción: La persecución y asesinato de Jean-Paul Marat representada por el grupo teatral de la casa de salud mental de Charenton bajo la dirección del Marqués de Sade, que Weiss acortó a Marat-Sade. Y es que la obra tiene lugar en esa casa de salud mental donde Sade utiliza a internos para representar un hecho de la Revolución Francesa. Teatro dentro del teatro, para poner en escena “el choque entre el individualista exacerbado que es Sade y Marat en tanto representante de las ideas colectivistas que llevaron a la revolución”, explica Iniesta.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

“Más peligroso que el mesianismo es la religión del dinero”

De nuevo, la actualidad. “Esas ideas colectivistas están ahora muy de moda”. Aunque el director de Atalaya subraya que el Marat “más humanista” termina siendo superado por el Sade “cínico, que defiende la destrucción del mundo por el individualismo feroz del hombre”. Hannah Arendt en ‘Sobre la revolución’ dice que “los tiranos se elevan al poder gracias a la ayuda de los pobres o pueblo llano”. ¿Es tan peligroso el mesianismo de ciertos líderes? “Eso es muy peligroso, pero bastante más peligroso son los dictados de la religión y, sobre todo, de la religión del dinero, de aquellos que no quieren que nada cambie”, sostiene Iniesta.

El Marat-Sade que llega a Espai Rambleta viene precedido del éxito cosechado en aquellas ciudades por las que ha ido pasando. “En Barcelona fue toda una catarsis, con el público gritando enfervorizado. Lo mismo que en Málaga, Valladolid…El público la verdad es que ha reaccionado muy cálidamente a nuestra propuesta”. Más que cálidos se muestran los personajes interpretados por Jerónimo Arenal (Marat), Manuel Asensio (Sade), Silvia Garzón (Corday) y Carmen Gallardo (narradora), cuyo papel como maestra de ceremonias “es fundamental” y de quien dice que no se ha llevado el Premio Max “porque no es de Madrid”.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

“Carlota Corday sería ahora como Marie Le Pen”

De las numerosas versiones de la obra de Peter Weiss, Iniesta dice haber aprendido “por dónde no ir”. Salvo el trabajo de Adolfo Marsillach en 1968, lo que supuso el estreno de Marat-Sade en España, ningún otro le ha aportado algo que no sea para perfilar a su manera los personajes. “A Carlota Corday la he visto en general muy ñoña, cuando era una tipeja peligrosa y llena de fuerza”. Por situarla en la actualidad, sería una mujer “en la extrema derecha, como Marie Le Pen”. Y añade: “Una mujer de los girondinos que defendía postulados reaccionarios y que quería cargarse la revolución”. De ahí el asesinato de Marat, que en pintura inmortalizara Jacques-Louis David.

De Sade tampoco ha encontrado Iniesta en otras obras el personaje que buscaba. Al final ha sido su propia investigación y búsqueda, mediante más de 100 ensayos, las que han ido decantando al maestro del sadomasoquismo. “Quien ha representado la locura y el sadismo no puede aparecer como un gran orador refinado”. El coro o cuarto estado es otro de los protagonistas indiscutibles del Marat-Sade de Atalaya. “El primer estado es la aristocracia, el segundo, la religión, el tercero, la burguesía, y el cuarto, el pueblo”, que viene a “equilibrar la balanza entre Marat y Sade”, explica el director.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

“Sade termina comiéndose a Marat”

Siendo Peter Weiss, a juicio de Iniesta, “partidario de las ideas de Marat, con el tiempo se fue radicalizando, al contrario de lo que sucede con la gente que se va haciendo mayor”. De manera que la “fuerza de Sade termina comiéndose a Marat, más apocado”. El individualista extremo aplastando al humanista moderado, en lo que bien pudiera constituir otra lección de vigente actualidad. “Esa idea de apocalipsis está sin duda sugerida”. E Iniesta cita ‘La estética de la resistencia’, en la que Peter Weiss revisita Marat-Sade para establecer esa relectura de su propia obra.

“La pobreza, no la carencia, es abyecta porque coloca a los hombres bajo el imperio absoluto de los cuerpos, de la necesidad”, recoge Arendt. Y los cuerpos están muy presentes en la obra de Atalaya. Cuerpos a punto de ser embalsamados, envueltos en mortajas. “Las grandes telas blancas que forman parte del tejido escénico dan esa idea de sábanas, mortajas, telones, columnas, que aluden a lo que sucede en los baños del hospital de Charenton”. Un teatro de locura en tiempos de revolución que alcanza a nuestros días. Todo ello en Espai Rambleta en una sola función que puede ser memorable. Como memorables son Marat y Sade en un pulso plenamente actual. Rabiosamente actual.

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Escena de Marat-Sade, de Atalaya.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Salva Torres

Actualizando a Brecht en las Naves del Español

‘Madre Coraje’, una producción de Atalaya
Naves del Español (Matadero Madrid)
Sala Fernando Arrabal
Plaza de Legazpi, 8. Madrid
Hasta el 4 de octubre de 2015

Aproximarse a la figura del dramaturgo augsburgués Bertolt Brecht compromete un protocolo de salutaciones y bienvenidas hacia el núcleo central de su obra, ineludible y sempiternamente actual, no tanto por las vicisitudes que nos son contemporáneas como individuos/ciudadanos, sino en lo que respecta al manejo de temas centrales que conforman el tuétano del devenir histórico de nuestra civilización. De este modo, cobra escasa relevancia la cronología y contextualización en las que el espectador asista a una de sus adaptaciones, puesto que algún luctuoso episodio nacional o transfronterizo se revelará consanguíneo con alguna de sus obras, muy a pesar de las abemoladas expectativas del dramaturgo alemán para con el horizonte internacional del siglo veintiuno.

"Madre Coraje" y tres hijos en una escena de la obra. Imagen cortesía del Teatro Español.

«Madre Coraje», dos de sus hijos y un campesino, en una escena de la obra. Imagen cortesía del Teatro Español.

Así sucede con ‘Madre Coraje’ -apocopada versión en texto, tiempo y título de ‘Madre Coraje y sus hijos’-, que Atalaya lleva a escena en las Naves del Español (tras un exitoso periplo previo, valedor de cuatro galardones en los II Premios del Teatro Andaluz), de la mano del ebdetense y Premio Nacional de Teatro Ricardo Iniesta, bajo cuya adaptación y dirección se conmemoraba, dos años atrás, el trigésimo aniversario de la compañía sevillana.

Bertolt Brecht escribe esta pieza teatral desde su exilio sueco, en 1939, tras huir de Alemania seis años atrás como consecuencia del ascenso al poder del Partido Nacionalsocialista. El dramaturgo, inspirándose en la novela del escritor del barroco alemán Grimmelshausen, ‘La pícara Coraje’, asienta la acción en plena afrenta de la conocida como ‘Guerra de los Treinta Años’ -contienda desarrollada en la Europa Central de la primera mitad del siglo XVII y que marcará el rumbo morfológico del continente en las centurias ulteriores-, con el intrínseco objetivo de dibujar un mapa crítico transtemporal relativo al fascismo en general y a la invasión de Polonia por parte de las tropas nazis en particular –episodio detonante de la Segunda Guerra Mundial-.

El actor Manuel Asensio como "Cocinero" en una instante de la función. Imagen cortesía del Teatro Español.

El actor Manuel Asensio como «Cocinero», en una instante de la función. Imagen cortesía del Teatro Español.

‘Madre Coraje’ se polariza en torno de la figura vertebradora de la obra, Anna Fierling, encarnada severamente por una plausible Carmen Gallardo -cuya trayectoria aumenta su lustre tras una premiada versión de la ‘Celestina’- que interpreta con aspereza a esta buhonera de dudosos escrúpulos, trápalas y firmes convicciones de supervivencia, cuyo ardid de mercader le permiten soslayar las reiteradas conflagraciones entre católicos y luteranos, a costa de la pérdida de sus tres hijos. De este modo, Brecht asesta un filo en la yugular de los dos grandes temas preceptivos que resultan coetáneos a cualquier autor/lector/espectador: la guerra y el comercio (en permanente alianza).

Ricardo Iniesta cumple aquí con la ortodoxia brechtiana del distanciamiento, en pro (el autor alemán) de provocar un ejercicio de conciencia crítica de los espectadores y “porque es una realidad que vemos cada día” (el director ubetense). Para ello, Iniesta se sirve de lo que en Brecht deben ser personajes arquetípicos, esteriotipados, de gestualidad histriónica, con una puesta en escena -aquí austera, esquelética y suficiente- de palpitantes aciertos estéticos, cacofónicos y musicales (muy notable -y discutida- la arrojada determinación de combinar el idioma alemán y el castellano en la veintena de ocasiones en las que el reparto actoral quebranta la cuarta pared de la sala Arrabal).

En definitiva, una muy digna versión en la que se le agradece al director haber acudido a las partes esenciales del texto, cuya dimensión crítica, aún cuando haya perdido gran parte de su poder de transgresión original (más bien fruto de nuestros inepatables tiempos), conviene revisitar con el fin de alejarse del proselitismo de la irracionalidad.

Jose Ramón Alarcón

 

La Celestina de Atalaya en Sala Russafa

‘Celestina, la tragicomedia’, de la compañía Atalaya
Sala Russafa
C / Dènia, 55. Valencia
Viernes 23 de enero, a las 20.30h.

Sala Russafa acoge este viernes 23 de enero el estreno en Valencia de ‘Celestina, la tragicomedia’, de la compañía andaluza Atalaya. Acreedora de cerca de 30 reconocimientos, entre los que destaca el Premio Nacional de Teatro, esta formación es una de las más consolidadas de la escena española, cosechando reconocimientos de crítica y público con montajes en los que revisitan clásicos de toda época y estilo, como ‘Hamlet’ (W. Shakespeare), ‘Medea’ (Eurípides) o ‘Divinas Palabras’ (Valle Inclán), entre otras.

Siempre con un fuerte componente estético, adaptando el texto y la interpretación al público contemporáneo, vertiendo una sacudida sobre el espectador que le traslada de la butaca a la escena, rompiendo la barrera de la cuarta pared.

Escena de 'La Celestina, la tragicomedia', que se presenta en Sala Russafa. Compañía Atalaya

Escena de ‘La Celestina, la tragicomedia’, que se presenta en Sala Russafa. Compañía Atalaya.

Este viernes, en el centro cultural de Ruzafa, ofrecen una única función del nuevo acercamiento, firmado por Ricardo Iniesta, al clásico de Fernando de Rojas, obra cumbre de la literatura dramática española.

Aparcando moralinas católicas, ‘Celestina, la tragicomedia’ se centra en la pasión, en el empeño por vivir y disfrutar del presente, para contar la historia de dos amantes en la que interviene La Celestina, una alcahueta y proxeneta a la que da vida la impresionante interpretación de Carmen Gallardo, galardonada por este papel como la Mejor Actriz de en los Premios Escenario de Sevilla y a la Mejor Interpretación Femenina en el XXXIV Festival de Teatro de Ciudad de Palencia (2012).

En un montaje ágil, con una puesta en escena pictórica, llena de erotismo, intriga, humor y brío, encontramos el retrato de una sociedad ambiciosa, gobernada por el dinero y las relaciones sociales. Pero el amor intentará pasar por encima de las convenciones y las tretas en este espectáculo que ha recibido excelentes críticas y que lleva tres temporadas en gira, recorriendo 14 comunidades autónomas y saltando a Latinoamérica.

Más allá de elencos estrella y grandes producciones, la función del viernes 23 es una ocasión única para disfrutar en Valencia de la calidad artística del teatro que se crea en otras comunidades autónomas.(VÍDEO: http://www.youtube.com/watch?v=0IW0_qsdoPY)

Escena de 'La Celestina, la tragicomedia', de la compañía Atalaya. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘La Celestina, la tragicomedia’, de la compañía Atalaya. Imagen cortesía de Sala Russafa.