Carles Mondrià ilustra a Gerard Vergés

Art i literatura. Glossari infidel d’imatges
Carles Mondrià ilustra Gerard Vergés
Octubre Centre Cultura Contemporània
C/ San Fernando, 12. Valencia
Hasta el 24 de julio

La de la imagen y la palabra es una de las relaciones más estudiadas tanto por artistas plásticos como por creadores literarios. La gran mayoría de las obras consecuentes reflexionan de distinta manera y muchas son las propuestas que vinculan lo textual con lo visual. Viendo de lejos estas posibilidades y como una nueva forma de fomentar la lengua catalana, el Centro de Documentación de Arte Valenciano Contemporáneo (CDAVC) Román de la Calle y Arola Editors se han unido para presentar el proyecto ‘Art i literatura. Glossari infidel d’imatges’ en el Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Fruto del proyecto y de la colaboración entre ambas entidades, surge la exposición de Carles Mondrià donde ilustra los poemas de Gerard Vergés sobre el ‘Jardín de las Delicias’. La compleja narratividad que Hyeronymus van Aeken Bosch, más conocido como El Bosco, elaboró para el tríptico del ‘Jardín de las Delicias’ hace que, todavía hoy, continúe siendo considerada una de las obras más complejas de la Historia del Arte. El paraíso, el infierno, Adán y Eva y un nexo común en las tres partes: el pecado. La temática no es, ni mucho menos, algo original en la época. Pero a través de la ejecución, composición, estética y, sobre todo, gracias la maestría en la narratividad, el observador de la obra del Bosco se sumerge en una nueva historia, casi como si no tuviera nada que ver con la temática bíblica.

'Lacrima vitrum' una de las obras creadas por Carles Mondrià. Fotografía: María Ramis.

‘Lacrima vitrum’ una de las obras creadas por Carles Mondrià. Fotografía: María Ramis.

Una obra de arte tan atemporal no suele pasarle desapercibida a casi ningún creador, es por ello quizá que Gerard Vergés se interesó por la misma y compuso poesía. Unos versos que entremezclan la sensualidad, reflexión, escritura y el placer de los sentidos. Partiendo de esta base también Carles Mondrià enfoca su trabajo del mismo modo componiendo visualmente, tomando elementos y simplificándolos. “No se trata de ilustración tal cuál, sino sugerencias”, explica el artista. Sorprende el material y el resultado obtenido si atendemos a la trayectoria del artista. Confiesa que nunca se había enfrentado a un trabajo como este, donde tuviera que aportar su visión particular de otra interpretación realizada sobre otra obra plástica diferente.

Ricad Silvestre, comisario de la muestra nos indica que “no es casual hablar de palabra e imagen”, pues CDAVC tiene entre sus objetivos la reflexión sobre la imagen y la colaboración expositiva y literaria. El resultado de todo este proyecto de comisariado, editorial y artístico es la re-edición del libro de Arola Editors con la inclusión de las imágenes de las obras recién expuestas. Apostar por el arte contemporánea ha supuesto el resalte de todo el conjunto del libro, donde podemos leer las poesías de Vergés, contemplar la originalidad de El Bosco, y por supuesto, realizar una comparativa con las obras de Mondrià. Mucha Historia dista de unas a otras interpretaciones pero siempre atendiendo y dejándose llevar por un sentido comunicativo y primigenio, ese derivado de su existencia continúa, de la palabra y de la imagen.

Algunos poemas de Vergés también estaban expuestos. Fotografía: María Ramis.

Algunos poemas de Vergés también estaban expuestos. Fotografía: María Ramis.

María Ramis

La brújula de Room Art

Room Art, 2015. Migraciones visuales
Sala Acadèmia
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 22 de marzo

Vivimos en un mundo paradójico: cada vez más global, más transfronterizo, con un mayor trasiego de vidas humanas volando de acá para allá y, a la vez, un sentimiento de territorialidad cada vez más acusado. Como si la férrea pertenencia a un lugar se hubiera difuminado, al tiempo que se experimenta una necesidad loca de fomentar espacios de poderoso arraigo identitario. El sujeto, como tal, no se reconoce en esa abstracción del mundo al que lo reduce el carácter mercantil de la globalización. Y no duda, para recuperar su identidad diluida, en buscarla allí donde siente el calor de cierta madre tierra.

Obra de Daniel Coves en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Daniel Coves en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Los 12 jóvenes artistas que integran la exposición ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’, comisariada por Ricard Silvestre, muestran sus obras en la Sala Acadèmia de La Nau a modo de brújulas orientativas en medio de ese contradictorio mundo. Por eso unos se aproximan al perplejo y silente sujeto, con el fin de reflejar sus dudas, mientras otros acuden a los objetos que configuran su mundo, para renegociarlo, y algunos más simplemente levantan acta de la dificultad de habitarlo. En cualquiera de los casos, se trata de un amplio abanico de propuestas encaminadas a arrojar alguna luz y muchas sombras acerca de los actuales vaivenes existenciales.

Obras de Ewa Okolowicz en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obras de Ewa Okolowicz en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Patrocinada por Romeu y Rom Editors, por medio del Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani ‘Romà de la Calle’ (CDAVC), la tercera edición de Room Art (la primera que se celebra en La Nau) reúne fotografía, pintura, escultura, videocreación, instalación y dibujo. Y lo hace con esta nómina de artistas: Aldo Alcota, Nuria Antolí, Daniel Coves, Adriana Chávez, Natuka Honrubia, Su-pi Hsu, Manuel Martínez Ojea, Pau Pascual, Vicente Perpiñá, Paula Prats, Ewa Okolowicz y Karina Vagradova. Artistas que buscan desentrañar, ya sea de forma poética o inclinando su propuesta más del lado ideológico, lo que nos acontece a los sujetos en el siempre difícil cometido de ubicarnos en ese “desierto de lo real” al que aludía ‘Matrix’, película de los hermanos Wachowski.

Obra de Vicente Perpiñá en 'Room art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Vicente Perpiñá en ‘Room art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Hay quienes, como Karina Vagradova, aluden a la ‘maldita velocidad’ e interponen el paisaje como lugar donde se citan en silencio densas interrogantes. Paula Prats incide en lo mismo hurgando en la nevada Islandia y sus iridiscencias. Daniel Coves se fija en esa aceleración del tiempo, congelándolo, para mostrar al sujeto cotidiano que las prisas ocultan. Y en esta línea habría que situar igualmente el video de Pau Pascual, en el que se muestran los contrastes entre los grandes edificios, la abstracta metrópolis, la infancia y cierto paisaje de una más abrupta naturaleza. Su-pi Hsu tira de ciertos hilos para reflejar el complejo equilibrio de un minúsculo sujeto en el mundo globalizado.

Obra de Su-Pi Hsu en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Su-Pi Hsu en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

De los objetos que dan pistas, las suscitan con ironía o ayudan a configurar nuestro mundo, se ocupan Nuria Antolí y Natuka Honrubia. Como ofrecen pistas los imaginativos montajes de Manuel Martínez Ojea, los objetos patagónicos de Ewa Okolowicz, los delirios de un errante de Aldo Alcota o la igualmente delirante propuesta ilustrativa de Vicente Perpiñá, con ese hombrecillo en manos de una mujer de armas tomar. Adriana Chávez, con su espectacular video instalación, se decanta por arrojar luz bañada en múltiples sombras del poder colonizador.

Imagen del video de Pau Pascual en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Imagen del video de Pau Pascual en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

‘Migraciones visuales’, pues, de 12 artistas, con reflexiones de otros tantos críticos de arte del panorama artístico valenciano, que se reparten el trasiego entre Valencia y Barcelona, Reino Unido, Alemania, Polonia, Rusia, Islandia, Japón, México, Chile o Estados Unidos. Un viaje de ida y vuelta para mostrar las contradicciones que nos habitan, ya sea porque el cuerpo es de por sí territorio de arenas movedizas o porque el exterior nunca ha sido un lugar cómodo y amable.

Obra de Karina Vagradova en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Karina Vagradova en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

Ver visiones: los políticos

Ver visiones. Reinterpretando el presente
Centro del Carmen
C/ Museo, 2. Valencia
Comisariado por Álvaro de los Ángeles y José Luis Pérez Pont
Hasta el 13 de julio de 2014

Lucebert (Galería Rosalía Sender) / Ángel Masip (Parking Gallery)
CIS: Los/as políticos/as en general, los partidos, la política.

Lucebert. S/T, 1991. Acrílico sobre cartón. 50 x 65 cm. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Lucebert. S/T, 1991. Acrílico sobre cartón. 50 x 65 cm. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Que el arte sea capaz de mantener una mirada renovada sobre la realidad, sin duda expresa una aspiración antidogmática. Caracterizarla no es convenir en una perspectiva de mera diferenciación formal, ni plantearse un contenido conceptual en mensajes críticos cuyo significado encaje en deter­minaciones públicas, sino más bien percibir que la terminología empleada constituye la concreción de un saber insuficiente para fijar aquella renovación. Así, advertido el lector, y, por extensión, haciendo precavido al espectador, cabría tan solo señalar ya no una aspiración, sino una necesidad: el hecho creativo de la desobediencia.

Para el recto obrar, el saber era requisito fundamental en la creencia de Sócrates. La efectividad en la tarea dependía de un quehacer amparado por el saber, que originando el preguntar socrático, ponía en tela de juicio la asunción indigesta de “verdades”. En este sentido, el trágala de lo exterior-real nunca alimentaría la poética de los artistas, pues la creatividad incorpora algo similar a un saber subversivo, y todos somos conscientes que la renovación únicamente lo es del statu quo, lo es de lo político encorsetado, no en lo correcto, sino en un pensamiento oligárquico, depredador de la res pu­blica, y, a la larga, estructurante de un ser humano dócil, de mentalidad dúctil, maleable. Frente a esta situación, no cabe el artista apacible a las cuestiones de la polis, o amansado por aquello que la regula conforme a un programa de existencias sumisas. Sería como incubar un cómplice descrédito.

Ángel Masip. Main Landscape, 2010. Serigrafía sobre lona de PVC, estructura de madera, tubos fluorescentes y cable eléctrico. 266 X 500 X 60 cm. c/u. Imagen cortesía del artista y Parking Gallery.

Ángel Masip. Main Landscape, 2010. Serigrafía sobre lona de PVC, estructura de madera, tubos fluorescentes y cable eléctrico. 266 X 500 X 60 cm. c/u. Imagen cortesía del artista y Parking Gallery.

En el caso de las obras de Lucebert (Ámsterdam, 1924-Alkmaar, 1994) y A. Masip (Alacant, 1977), quizá la fragmentación de tiempos cronológicos e imágenes de nuestra incierta postmodernidad, pue­da facilitarnos algunos nexos teóricos y simbólicos hacia los cuales, desde sus pinturas o instalaciones, nuestra percepción se ve concernida hacia, cuanto menos, una resistencia de múltiples perfiles que, a pesar de facetarse en dos siglos distintos, conjuga ser tan rebelde como resistente, pues ambos artis­tas experimentan en su trabajo el tener frente a sí el proceloso control del Poder, es decir, son testi­gos de aquello que ha desbancado a la política como espacio de diálogo y honesta negociación con la ciudadanía. Este hiato, una falla profunda que actualmente se nos pone de manifiesto, por proximidad administrativa, en el insondable desprestigio institucional del Estado español, y por sentir identita­rio, en nuestro maltrecho País Valencià, no deja de ser cíclico y universal si hiciéramos un poco de historiografía. Aunque ahora, aquí y ante el abismo, crece una acuciante comprensión intelectual del artista respecto de su compromiso social no especialmente ligado a funcionalidades expresas. Diga­mos que es más esclarecedor en la metáfora, que da más luz.

Lucebert. S/T, 1976. Gouache, tinta y lápiz sobre papel. 65 x 50 cm. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Lucebert. S/T, 1976. Gouache, tinta y lápiz sobre papel. 65 x 50 cm. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Así, al holandés del grupo CoBrA le arrastra en el gesto una radical protesta contra la injusticia a la cual no se subyuga, sobrepasándola, salvajemente, a partir de lo originario de la expresión ma­terializada, por ejemplo, en un tirano deformado por el trazo. La subjetividad responde con ello al poder político. Son las emociones, aquellas que revolucionan el cuadro, dado que pintor y poeta, a pesar de sus diferencias metodológicas, están marcados por igual frente al abuso de la política. De ahí que el grafismo sea el de un demente o un niño que garabatea. Un todo de materializacio­nes plásticas de lo indefenso por valioso, sin corromper, sin destruir, vital, verdadero, en perenne pulsión de una existencia creadora que apelaría a lo fantástico, improvisando la plasmación de los miedos, obsesiones y pasiones de un hombre que grita a su vez por saberse sartriano, o amigo del Saura bestial, o invitado de Brecth.

Lucebert. S/T, 1978. Ceras y tinta sobre papel. 50 x 65 cm. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Lucebert. S/T, 1978. Ceras y tinta sobre papel. 50 x 65 cm. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Es crucial, por tanto, que la poética de Lucebert defienda el derecho que le asiste a éste, como crea­dor, a vivir en conflicto con la política decadente. ¿Cómo sino escapar a la violenta represión policial de los obreros en el Ámsterdam de 1930? ¿Qué hacer para despreciar íntimamente la condena a tra­bajos forzados impuesta por el ocupante nazi? ¿De qué modo expresar la protesta contra las medidas del gobierno holandés en contra de la Independencia de Indonesia? Ciertamente sus composiciones poseen la consistencia atávica de lo primitivo, pues en su historia de juventud acontece el desastre institucionalizado. La desobediencia de la pintura lo es a la ley que los gestores políticos imponen por encima de la voluntad democrática de la ciudadanía. Y volviendo al filósofo ateniense, las consecuen­cias que lo anterior comporta nos retornaría a uno de los interrogantes del Critón, puesto que en ese diálogo, Sócrates se plantea: ¿cómo puede sobrevivir un Estado y no caer cuando los juicios decreta­dos carecen de toda fuerza y son invalidados y quebrantados por individuos particulares? El artista, que para nosotros puede convertirse en ese individuo tan solo con un gouache, es capaz de profanar la demagogia con un pincel. En el libro V de la Política, Aristóteles escribe que “antiguamente, cuando se convertía la misma persona en demagogo y estratega, orientaba el camino hacia la tiranía “. Luce­bert advierte con su obra de este peligro y, al tiempo que desintegra la figura, permite que el especta­dor arraigue en la prevención de sí mismo.

Lucebert. S/T, 1988. Gouache sobre papel. 50 x 70 cm. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Lucebert. S/T, 1988. Gouache sobre papel. 50 x 70 cm. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Las cautelas anteriores, interpretadas bajo los focos del torcido y violento siglo XX, se explican y justifican aún más en el presente si pensamos en la engañosa ilusión de una política moral. Aranguren habla de esto en la lectura de Humanismo y terror, cuando llama la atención, a propósito del origen violento del Poder sobre el que reflexiona Merleau-Ponty, que para el filósofo francés todos los regí­menes establecidos han “olvidado” una violencia primaria porque ya no existe un reconocimiento de ésta como tal, simplemente se ha institucionalizado y autojustificado por la Ley aunque no se reco­nozca en aras de una inmaculada pureza. Y, a través de esta pureza, se dice proseguir con la falsa tarea del buen gobierno como proyecto de dominación. La distorsión es entonces instrumento planteado para la disolución de la crítica sitiando lenguajes, envolviendo discursos y asediando alternativas hasta extender la doctrina sin especulación, tratando de asentar una generalizada apatía indolente, un pai­saje tibio e indiferente a una percepción profunda.

Lucebert. S/T, 1988. Gouache sobre papel. 42 x 59,5 cm. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Lucebert. S/T, 1988. Gouache sobre papel. 42 x 59,5 cm. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Aquella panorámica, que hacemos confluir con un ambiental naturalismo amanerado, suplanta la reflexión de fuste por un candoroso y pueril mundo feliz, ahora adobado, con toques de espectacula­ridad, más allá de Huxley. Consciente de esta actitud postiza, Ángel Masip ni condena ni desautoriza. Su obra recalca una distancia, está en otro lugar, sanciona otro paisaje aún estando dentro de él. Los territorios naturalistas que se configuran en su pieza se han conducido a través de un aprendizaje y cuestionamiento del género pictórico en propia carne. Experimentándolo al óleo o conceptualizando sus sentidos y resortes hermenéuticos mediante diversas estrategias y materiales que operan en la estructura tridimensional, la travesía del artista ha sido una tenaz investigación sobre las predetermi­naciones ideológicas prendidas al paisaje, más que sobre la verificación de significados concretos. Ma­sip no debate sobre la especificidad, sino que convive con la convención escenográfica, únicamente, con la intención de emitir dudas alrededor de algo considerado solvente en la percepción. No oculta sus alternativas a nivel formal, no lo hizo en su “Meteorismo” y tampoco en “Filología para más tarde”, pero la búsqueda de una alternativa auténtica ha dejado paso a mostrar el insoportable sucedáneo azul, el fingimiento de un paisaje encubierto sin disimulo: la doblez, ya, sin farsa.

Ángel Masip / Lucebert en "Ver visiones. Reinterpretando el presente".

Ángel Masip / Lucebert en “Ver visiones. Reinterpretando el presente”.

El animal político de Aristóteles en realidad se automanifiesta en el paisaje de la ciudad y en la obser­vación del cambio. Masip también observa esa transformación cultural de la sociedad, sujeta visual­mente a algunas rémoras, pero tal vez, y sin querer salvar al mundo cambiante, alerta de la completa no-entidad diseñada por el establishment. El movimiento del artista es, pues, de autoafirmación, con algunas indicaciones entre bastidores, que proyecta indefectiblemente un encontrarse examinante frente al “paisaje”. Un paisaje sin horizonte, que es donde las sombras del Poder se liberan de respon­sabilidad social y creatividad.

Ricard Silvestre

Pincha aquí y lee el texto curatorial de Álvaro de los Ángeles y José Luis Pérez Pont.
+ Info de Ver visiones.

Ver visiones: El presente reinterpretado

VER VISIONES. Reinterpretando el presente
Centro del Carmen
C/Museu, 2. Valencia
Inauguración: 16 de mayo a las 20:00 h.
Hasta el 13 de julio de 2014

VER VISIONES. Reinterpretando el presente es un proyecto comisariado por Álvaro de los Ángeles y José Luis Pérez Pont.

Ángel Masip ("Ver visiones. Reinterpretando el presente"). Imagen cortesía de La VAC.

Ángel Masip (“Ver visiones. Reinterpretando el presente”). Imagen cortesía de La VAC.

La exposición que acoge el Centro del Carmen de Valencia hasta el 13 de julio y que se inaugura en el marco del Día Internacional de los Museos, es una nueva colaboración entre LaVac y Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana.

Ángel Masip ("Ver visiones. Reinterpretando el presente"). Imagen cortesía de La VAC.

Ángel Masip (“Ver visiones. Reinterpretando el presente”). Imagen cortesía de La VAC.

Tras la selección de 21 artistas, representados por las galerías integrantes de LaVac, y la invi¬tación a 10 críticos de arte de la Comunitat Valenciana, se realiza un recorrido que rein¬terpreta el presente a través de un diálogo simbólico entre las obras de los artistas y algunos ítems destacados del último barómetro de opinión del CIS.

Carmen Calvo ("Ver visiones. Reinterpretando el presente"). Imagen cortesía de La VAC.

Carmen Calvo (“Ver visiones. Reinterpretando el presente”). Imagen cortesía de La VAC.

Según los comisarios, Álvaro de los Ángeles y José Luis Pérez Pont: “La intención de Ver visiones es generar un recorrido que, por sí mismo, construya un relato dentro del espacio del Centre del Carme, de importantes connotaciones históricas y gran presencia arquitectónica. Los artistas se han agrupado en nueve parejas, ocupando la Sala Goerlich y los ocho espacios a ambos lados de la Sala Ferreres, y en un grupo de tres a lo largo del pasillo de esta última. A su vez, cada uno de estos emparejamientos se ha vinculado con uno o varios de los asuntos estudiados en la encuesta más reciente del CIS, generando una doble relación: la de los artistas entre sí, cuyas vinculaciones responden a criterios tanto de cercanía como de disparidad, y la de éstos con el tema seleccionado de la encuesta sociológica. El círculo se cierra con los textos realizados por diez críticos que vin¬culan, desde su posición subjetiva, cada uno de los grupos de artistas y sus temas asociados.

Darío Villalba ("Ver visiones. Reinterpretando el presente"). Imagen cortesía de La VAC.

Darío Villalba (“Ver visiones. Reinterpretando el presente”). Imagen cortesía de La VAC.

Darío Villalba ("Ver visiones. Reinterpretando el presente"). Imagen cortesía de La VAC.

Darío Villalba (“Ver visiones. Reinterpretando el presente”). Imagen cortesía de La VAC.

Por todos estos motivos, la narración resultante de esta selección de obras –y así pues su recorrido– no responde a los criterios pre-establecidos de planteamiento, nudo y desen¬lace, por continuar con la metáfora literaria, sino que más bien su discurso se construye con pequeños relatos independientes (o incluso composiciones poéticas) que, puestos en común y en escena, conviven y generan, a su vez, nuevas relaciones espaciales e inespera¬das convivencias narrativas. Desde su genealogía, el proyecto ha propuesto como princi¬pal argumento la pretensión de generar “visiones”, en el sentido de facilitar la imaginación de nuevos escenarios posibles entre el arte, la sociedad y la política. Una posible versión de estas visiones se ofrece aquí, propiciando un encuentro con el público y deseando que sean ellos quienes las concluyan.”

Javier Palacios ("Ver visiones. Reinterpretando el presente"). Imagen cortesía de La VAC.

Javier Palacios (“Ver visiones. Reinterpretando el presente”). Imagen cortesía de La VAC.

Javier Palacios ("Ver visiones. Reinterpretando el presente"). Imagen cortesía de La VAC.

Javier Palacios (“Ver visiones. Reinterpretando el presente”). Imagen cortesía de La VAC.

Artistas:
Art al Quadrat (Collblanc)
Pilar Beltrán (Cànem)
Bimotor (Aural)
Carmen Calvo (Benlliure)
Jorge Carla (Cuatro)
Equipo Realidad (Punto)
Bartolomé Ferrando (Galería del Palau)
Josep Ginestar (Isabel Bilbao)
Damià Jordà (Misterpink)
Lucebert (Rosalía Sender)
Oswaldo Maciá (Espaivisor)
Hugo Martínez Tormo (Kessler Battaglia)
Ángel Masip (Parking Gallery)
Miaz Brothers (Paz y Comedias)
Roberto Mollá (Trentatrés Gallery)
Javier Palacios (Espai Tactel)
El Roto (Alba Cabrera)
Amparo Tormo (Galería Thema)
Lukas Ulmi (Set espai d’Art)
Darío Villalba (Luís Adelantado)
Enrique Zabala (Rosa Santos)

Críticos:
David Arlandis, Alba Braza, Johanna Caplliure, Maite Ibáñez, José luis Giner, José Luis Martínez Meseguer, Ricard Silvestre, Pilar Tébar, Salva Torres, Rosa Ulpiano.

Equipo Realidad ("Ver visiones. Reinterpretando el presente"). Imagen cortesía de La VAC.

Equipo Realidad (“Ver visiones. Reinterpretando el presente”). Imagen cortesía de La VAC.

Galerías asociadas a LaVac:
Luis Adelantado, Aural, Benlliure, Isabel Bilbao, Alba Cabrera, Cànem, Collblanc, Cuatro, Kessler Battaglia, Mister Pink, Del Palau, Parking Gallery, Paz y Comedias, Punto, Rosa¬lía Sender, Rosa Santos, Set Espai d’art, Espai Tactel, Thema, Trentatrés, Espai Visor.

Equipo Realidad ("Ver visiones. Reinterpretando el presente"). Imagen cortesía de La VAC.

Equipo Realidad (“Ver visiones. Reinterpretando el presente”). Imagen cortesía de La VAC.

Lee el texto de los comisarios. Pincha aquí.

Fanny Galera. Épica de la ilusión

Fanny Galera. Ilusiones
Ademuz Espai d’Art
El Corte Inglés
Avda. Pío XII, 51. Valencia
Inauguración: 9 de abril, 19.30h.
Hasta el 17 de mayo de 2014

No obedeceré todavía, que con mis ojos veo que está muy lejana la tierra donde, según afirman, he de hallar refugio; antes procederé de esta suerte por ser, a mi juicio, lo mejor: mientras los maderos están sujetos por las clavijas, seguiré aquí y sufriré los males que haya de padecer, y luego que las olas deshagan la balsa me pondré a nadar, pues no se me ocurre nada más provechoso.
Homero. Odisea. (Canto V).

Un fragmento de biografía… siempre fue. El propio pasado queda ubicado ahí, en la memoria, contenido en los tejidos de ideas que hacen aparecer, luego, un renovado sentido. Y ese es el presente del artista, es su realidad, pero no como una referencia contextual de carácter social, ni un encuentro cultural, ni tampoco una formalidad estética. Se trata de un presente autoconfigurador, equilibrante de estos aspectos sin renunciar a nada, esencialmente lanzado a la vivencia en todos y cada uno de sus límites, insatisfecho, esperanzado e hilvanado de oficio, éste último, además, tan soslayado de la intelligentsia creativa postmoderna. La propia construcción, que no refuta lo real, es un hacerse en consecutivas imágenes, criterios, objetos y recuerdos, degustando lo pertinente al tiempo que tiempla lo insustancial, porque nada es inalterable aún en prolongado deterioro. Es posible actuar con las luces tenues, tantear los desperfectos, no desballestar la nave de los argonautas. El timón de la ilusión orienta el viaje, desde la experiencia, de quien se sabe inclinado a palpitar, aún con cercas y vallados, sin descanso.

Fanny Galera (escultura en metal). Imagen cortesía de la artista.

Fanny Galera (escultura en metal). Imagen cortesía de la artista.

El ejercicio ilusionante de Fanny Galera (Valencia, 1973) no es dogmático, por más que exista un sustrato deseante ligado a demostrar una verdad íntima. En modo alguno se contagia de aquella “idea delirante” freudiana, un apremio para destinos crueles detenidos en la historia. Es, su poética, una práctica artística que activa y es a la vez activadora de la persona en la conciencia del itinerario. Andan en la travesía sus escenografías para breves representaciones escultóricas, atemperados modos de hacer humanidades mínimas en tamaño, pero de grandes aspiraciones y anhelos que, paradójicamente o tal vez por ello, se han reunido en el lugar de la figura episódica. Así, los sucesos han permanecido como oportunidades, momentos, eventualidades y motivos de su hábitat personal.

Quizá lo perecedero se asienta en la contingencia del cobre filífero que circunda propósitos, intenciones y proyectos. Se diría que la expectativa está capturada dando elocuente cuerpo y forma a volúmenes pacientes que el cable se encarga de recorrer. Privándole al espacio de vacíos, sustrayéndoselos con las manos puestas en el papel o en el aire, el quehacer de la artista valenciana asimila a J. Plensa o gesticula en lo ínfimo con J. Muñoz, otras moldea una torsión entre la apariencia de lo inacabado de Rodin y la síntesis deslizada de Giacometti, referentes modernos para una mayor levedad tridimensional en la obra de Galera, naturalmente elaborada en proceso, casi suturada en un silencio interno, coleccionada, presentada fundida a la cera perdida, o suspendida en el éter como hipotética sustancia aristotélica. Estas nuevas tanagras contemporáneas, a sabiendas que el arte se basa en su voluntad de ilusión, se reúnen perpetuando la pequeña danza de la existencia, biológica, de esencialidad vital sobre la cual aproximarse y presenciar de cerca ideas y formas, sin excepción ni prioridades entre ambas, antes al contrario, más bien un punto de vista que se amplifica con la sensibilidad y la razón.

Fanny Galera (escultura en metal). Imagen cortesía de la artista.

Fanny Galera (escultura en metal). Imagen cortesía de la artista.

Nietzche indica que la perspectiva debería considerarse como la condición básica de toda la vida. A ello hay que apelar a través de la necesidad de las ilusiones, no como trompe-l’oeil pictórico, tampoco en función de un gozoso y crédulo sentirse “iluminado” en la imaginatio, sino jugando mediante la esperanzada tarea del arte y la vida, esa a la cual se refería el filósofo de Röcken. En cierto modo, una confianza in ludere. ¿Cómo sino podría alguien dejar un lastre pétreo de mil fragmentos y reconstruirse luego? ¿Cuándo sería oportuno emplazarse al dialogo con los demás? ¿Dónde buscar el fértil significado de las gemas? ¿Quién no ha completado alguna vez un arco iris entre la niebla de su propia visión?

Fanny Galera (escultura en metal). Imagen cortesía de la artista.

Fanny Galera (escultura en metal). Imagen cortesía de la artista.

Cabe entonces inclinarse ante la ilusión vital de las apariencias, las del animal fantástico (CONILL, Jesús (1991). El enigma del animal fantástico. Madrid, Tecnos.) que somos, y digerirlas sin ingenuidad pero con sobria inocencia. En este sentido, el espectador se advertirá tal cual son los personajes sin caducidad, los que no fingen ser dúctiles, aquellos atravesados por una luz flexible que los hace cimbrear, vibrando en vertical o en nuestra segura, opaca, eventualidad personal. Seguramente estos argumentos, siendo ya de todos, sí condensan la idea de una ilusión con historia y, por tanto, con más de un sólo tiempo. Ilusiones intersubjetivas, sentidas y practicadas en un desarrollo sin simulacros o espejismos. No estamos pues ante el desvanecimiento (BAUDRILLARD, Jean (2006). El complot del arte: ilusión y desilusión estéticos. Madrid. Amorrortu.) de la ilusión estética de Baudrillard, sino en el ímpetu afinado de la creación. Nunca la filigrana se ha convertido en algo tan poco ornamental, ni en falseado prologo decorativo.

Se trata de un selecto encaje imperfecto. Esto lo sabemos. Pero igualmente y por ello, percibimos exquisitas narraciones secretas, invisibles, que acechan hasta la curiosidad del metal. Si intuimos los rostros, por diminutos que estos sean, estamos predestinados a multiplicar las ilusiones, siempre compartidas y nunca inéditas pues…siempre fueron.

Ricard Silvestre.
Institut de Creativitat i Innovacions Educatives. Universitat de València – Estudi General.

Fanny Galera, "Ilusiones". (cable eléctrico 98x38x95 cm). Imagen cortesía de la artista.

Fanny Galera, “Ilusiones”. (cable eléctrico 98x38x95 cm). Imagen cortesía de la artista.

Los brotes verdes de El Corte Inglés

Ademuz Espai d’Art. El Corte Inglés

Josep Albert

Valencia

Avda. Pío XII, 51

Hasta el 27 de abril

Ahora que al capitalismo sólo se le ven las orejas de lobo, conviene recordar que en su origen nace con la piel del cordero. Es decir, nace para ponerle coto a los privilegios de reyes y nobles, en aras de una relación comercial entre iguales. Después, como toda herramienta, ha ido adquiriendo otros usos más innobles, siempre empuñada por el depredador humano que también llevamos dentro. Recuperar su función productiva, frente a la únicamente especulativa, es la tarea que nos aguarda para recuperar tanto crédito perdido.

Es lo que hacen desde hace cuatro años, aunque su origen esté en el cambio de siglo, la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, la Universitat de València y El Corte Inglés. Mediante la acción conjunta de los tres, se ha impulsado el Ademuz Espai d’Art para dar a conocer la trayectoria de los jóvenes creadores valencianos. Es una iniciativa pionera en el ámbito estatal de los centros comerciales de El Corte Inglés, que Madrid adaptó el pasado año, para llegar incluso después a tener un espacio en la feria ARCO. Es decir, que la iniciativa valenciana ha cuajado y goza de una prometedora salud.

MECENAZGO EMPRESARIAL

“Fuimos muy románticos”, reconocen fuentes de El Corte Inglés, y con “un punto de mecenazgo”. Un punto al que Román de la Calle, presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, le pone su particular acento: “Es importante subrayar la generosidad de El Corte Inglés, que desembolsa 15.000 euros para el Premio Nacional de Pintura que cumple ahora su XIV edición y no se queda con ninguna obra, puesto que todas ellas se depositan en el Museo de Bellas Artes”. “Se apuesta por la gente joven con financiación privada”, señala Ricard Silvestre, coordinador de un proyecto que avala científicamente el Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani (CDAVC) de la Universitat de València.

Esa “complicidad entre el tejido empresarial y las dinámicas institucionales”, tal y como subrayan fuentes de El Corte Inglés, tiene su origen precisamente en el premio de pintura establecido en el año 2000. “Es la parte del león”, afirma Román de la Calle, porque a partir de ahí se fueron estrechando las relaciones entre la Academia de Bellas Artes y El Corte Inglés. Al aval de la academia, y al aval empresarial se le ha sumado después el aval científico de la Universitat de València. Y con esos tres avales, el Premio Nacional de Pintura cumple ya 14 años, Ademuz Espai d’Art está a punto de cerrar su cuarta temporada, al igual que los ciclos de conferencias en torno a “Los últimos 30 años del Arte Valenciano Contemporáneo” que se celebran por cuarto año consecutivo en el Ámbito Cultural del centro comercial de Colón.

ARTE Y NATURALEZA: JOSEP ALBERT

Román de la Calle insiste en reconocer la importancia del “mecenazgo” de El Corte Inglés, “que se mantiene en tiempos tan duros”. Ademuz Espai d’Art nace precisamente en el contexto de mayor dureza de la crisis. Y ahí sigue, a punto de cerrar su cuarta temporada de apoyo a los jóvenes artistas valencianos. “Jóvenes que posiblemente no se conozcan, pero que están trabajando bien”, asegura Ricard Silvestre, que destaca igualmente el catálogo (“con el tiempo serán pequeñas joyas”) que acompaña a cada una de las seis exposiciones anuales del Ademuz Espai d’Art. El artista de Xátiva Josep Albert será quien ponga el broche al cuarto año, después de haber expuesto Clara Monzó, Irina Pérez, Luna Bengoechea y Cristina Fernández. En puridad, habrá una muestra más: la de Keke Vilabelda, como ganador del XIII Premio Nacional de Pintura con el que habitualmente se clausura cada temporada.

Ademuz Espai d’Art, ubicado en la tercera planta de El Corte Inglés de Ademuz en Valencia, tiene cada año una temática. Se inició con una selección de “Académicos 2009”; luego se centró en “El retrato”; el pasado año fueron las “Identidades individuales y colectivas”, y ahora gira en torno a “Arte y Naturaleza”. Josep Albert ha elegido para la ocasión una serie de piezas, que tienen al algodón, la madera, el mármol y la nogalina como materiales protagonistas. Porque Albert tiene como principio, a la hora de trabajar su obra, que el ritmo de la naturaleza y el suyo propio estén acompasados.

Quien se acerque al espacio artístico de Ademuz, respirará a través de los pulmones del arte y la naturaleza que Josep Albert airea. Y lo hace siguiendo el instinto natural de quien observa los ciclos vitales y se pone a la escucha. Como si fuera un demiurgo, Albert rescata materiales inertes y les da vida. Esa amalgama de inquietud por la naturaleza, a la que solemos darle la espalda, y recreación artística es lo que finalmente transpiran esas cortezas de pino, esas ramas retorcidas o esos blancos algodones y mármoles de Carrara que el artista de Xátiva trabaja como si en ello le fuera la vida. Es una prueba más de que Ademuz Espai d’Art late con fuerza, a las puertas ya de su quinta temporada.

Salva Torres