Fotofestival Benidorm nace lleno de retratos

Fotofestival Benidorm 2017
Retrato. Mujeres fotógrafas
Diversos espacios de Benidorm (Alicante)
Del 15 de julio al 15 de agosto de 2017

La primera edición del Fotofestival Benidorm se dedica al retrato, a la representación, y en especial a la mujer en la fotografía; nueve fotógrafas que han hecho del retrato su modo de reflexionar y trabajar el medio fotográfico: 9+9 exhibiciones durante un mes.

Nueve exposiciones, intervenciones en el callejero de Benidorm, ya que Fotofestival Benidorm se caracteriza por utilizar el espacio público como lugar de encuentro, disfrute y reflexión del arte fotográfico. Y nueve escaparates de comercios de la ciudad que albergarán en sus vitrinas piezas de retratos de otras tantas fotógrafas.

Fotografía de Angelica Dass. Imagen cortesía de Fotofestival Benidorm.

Fotografía de Angelica Dass. Imagen cortesía de Fotofestival Benidorm.

Se apuesta por formatos y espacios expositivos no habituales: fachadas empapeladas, vinilos, escaparates, para acercar el arte fotográfico al público. Habrá conferencias, charlas, intervenciones, talleres, recorridos y cine. Un festival que se realiza gracias a la implicación directa de diferentes agentes locales, comerciantes y hoteleros y que cuenta con la participación de autoras de Méjico, Brasil y Argentina pero que a su vez está muy bien representado por fotógrafas nacionales, consolidadas, de media carrera y emergentes.

Obra de Sofía Moro. Imagen cortesía de Fotofestival Benidorm.

Obra de Sofía Moro. Imagen cortesía de Fotofestival Benidorm.

El leitmotiv o el motivo central del mismo es el retrato. En esta primera edición se ha querido rendir merecido homenaje a las fotógrafas. De entre las autoras afianzadas,  se cuenta con la presencia de la artista de Terrassa, Joana Biarnés (1935), la mexicana Lourdes Grobet (1940) y la hispano-brasileña, carioca, Angélica Dass (1979).

Fotografía de Bárbara Traver. Imagen cortesía de Fotofestival Benidorm.

Fotografía de Bárbara Traver. Imagen cortesía de Fotofestival Benidorm.

En la media carrera, están en las artistas madrileñas Sofía Moro (1966) y Estela de Castro (1978); y la bonaerense Romina Ressia (1981). También participan la toledana María Gómez (1990); la madrileña Bárbara Traver (1992) y la ilicitana María Urbán (1971), en virtud al I Premio del Festival Internacional de Fotografía de Benidorm, en el que fueron seleccionadas por un jurado compuesto por: Lucía Casani, directora de La Casa Encendida; Pilar Citoler, coleccionista y promotora del premio de fotografía de su nombre; Rosina Gómez-Baeza, directora de Factoría Cultural Madrid; Chantal Grande, de la Fundación Forvm para la fotografía; Ana Tallés, docente; y los co-directores del Fotofestival Alicia Lamarca Auer y José Luis Martínez Meseguer. Premio que ha sido patrocinado la Concejalía de Igualdad del Ayuntamiento de Benidorm.

Fotografía de Lourdes Grobet. Imagen cortesía de Fotofestival Benidorm.

Fotografía de Lourdes Grobet. Imagen cortesía de Fotofestival Benidorm.

Fotofestival Benidorm quiere implicar al pequeño comercio de Benidorm, de ahí que organice también una ruta de escaparates. Se trata de una exposición paralela de fotógrafas de Benidorm. Sus fotografías estarán expuestas en los escaparates de los nueve comercios que participan es esta edición; itinerario señalizado en el plano general. De esta manera los visitantes recorrerán los establecimientos y se promocionarán sus actividades comerciales. Las artistas que participan en este recorrido son: Dori Galiana, Alicia Lamarca, Gema Macias, Lola Marpi, Laura Medrano, Dara Nemethova, Ana Sanmartín, Ana Gemma Soto Sanchez y Olivia Such.

Fotografía de Joana Biarnés. Imagen cortesía de Fotofestival Benidorm.

Fotografía de Joana Biarnés. Imagen cortesía de Fotofestival Benidorm.

Artistas a través del objetivo de Martí Gasull

‘Retratos de artistas’, de Martí Gasull Avellán
el quadern robat
Còrsega 267, Barcelona
Del 25 de octubre de 2016 al 30 de enero de 2017

La exposición ‘Retratos de artistas’, de Martí Gasull Avellán, consta de 29 retratos y un autorretrato realizados entre los años 1965 y 2016. Una buena parte pertenece al conjunto de más de 4.000 negativos que Martí Gasull cedió el MACBA, en calidad de depósito.

Como escribe Bernat Gasull i Roig en el prólogo del catálogo de la exposición que ha tenido lugar entre los meses de mayo y septiembre de 2016 en el Museo de Montserrat: “Son fotos de artistas que mi padre ha tratado o conocido, con quienes incluso ha establecido una amistad firme y estrecha. Como él mismo dice, surgen del vicio de fotógrafo. A veces son fruto de un imprevisto: Un día me llama Guinovart y me dice: Martí, estoy en Barcelona y me han pedido una foto. ¿Puedo venir a tu estudio y en un minuto me haces una?. Claro que sí, le contesto. Resultado: tres horas jugando a hacer fotos. Por ello, más allá del gesto y el espíritu del artista, las imágenes muestran una disimulada admiración, amistad y afecto mutuos”.

Retrato de Jope-Mª Subirachs, de Martí Gasull, perteneciente a  la exposición. Fotografía cortesía de la galería.

Retrato de Jope-Mª Subirachs, de Martí Gasull, perteneciente a la exposición. Fotografía cortesía de la galería.

La mayoría de las fotografías están hechas con Hasselblad, pero también con Nikon y Linhof 9×12, y son ampliaciones a partir del archivo digital. A menudo, los retratos fueron realizados durante las sesiones dedicadas a fotografiar las obras de los artistas y captan la actitud reflexiva, concentrada, introspectiva y, a veces, irónica o soñadora de sus autores.

Con esta exposición que se presenta en el quadern robat, se quiere reivindicar la persona y la obra de Martí Gasull Avellán, que siempre atento y discreto, ha sido un testigo de excepción de la creación artística de nuestro país, así como un ejemplo de excelencia profesional de primer orden.

Martí Gasull Avellán nació en Barcelona, el 4 de Abril de 1944. Desde pequeño vivió de cerca el mundo de la fotografía a través de su padre, Martí Gasull Coral, cuya obra se pudo ver en la galería el quadern robat en el año 2015. Con él se inició profesionalmente, tanto en la fotografía industrial, como en el laboratorio, aprendiendo técnicas de revelado, diapositivas (Ektachrome) y todo lo relativo a la interpretación de la luz.

Retrato de Joan Brossa, de Martí Gasull, perteneciente a  la exposición. Fotografía cortesía de la galería.

Retrato de Joan Brossa, de Martí Gasull, perteneciente a la exposición. Fotografía cortesía de la galería.

Desde 1960 se dedicó al reportaje social con otros colaboradores, decantándose más tarde por encargos de calidad en el mundo industrial y publicitario. En los años setenta entró en contacto con el mundo del arte, que le fascinó profundamente. A partir de entonces, se especializó en la fotografía de obras de arte y puso todos los medios técnicos y su oficio para reproducir las obras de forma exacta y captar, además, todo lo que los artistas querían expresar en ellas. Esto le lleva a colaborar con editoriales, museos, galerías y a tener un contacto estrecho y enriquecedor con muchos artistas, como Tàpies, Subirachs, Guinovart, Aguilar, Plensa, Riera y Aragó, Brossa y tantos otros. Las fotografías de Martí Gasull han sido publicadas en numerosos libros y catálogos.

Retrato de Antoni Tápies, de Martí Gasull, perteneciente a  la exposición. Fotografía cortesía de la galería.

Retrato de Antoni Tápies, de Martí Gasull, perteneciente a la exposición. Fotografía cortesía de la galería.

Pintores pintados

Retratos como reflejo del tiempo, de Blas Parra
Tapinearte
C / d’En Bou, 10. Valencia
Hasta el 24 de abril de 2016

“Las posibilidades del retrato son infinitas. Lo más importante es que el semblante del retratado refleje su actitud hacia el mundo, su particular relación del yo con el universo”. Así lo afirma Blas Parra, artista polifacético que practica la pintura, la escritura y la labor editorial en El Nadir, además de traducir obras de teatro.

Su última exposición, ‘Retratos como reflejo del tiempo’ se puede visitar en Tapinearte hasta el 24 de abril. Reúne retratos de siete pintores de distintas épocas, desde Rembrandt a David Hockney pasando por Morisot, Mary Cassatt, Jackson Pollok, Larry Rivers y Pierre Bonnard. Piezas aparte de trasfondo político, Familia Real Española actualizada con fondo de bandera republicana y US First Ladies (Primeras damas USA).

Retrato de Larry Rivers, por Blas Parra. Imagen cortesía del autor.

Retrato de Larry Rivers, por Blas Parra. Imagen cortesía del autor.

La elección de estos artistas no es arbitraria. “Cada retratado alude a un tipo de libertad que la sociedad propone y el poder niega”, dice Parra. “Las políticas artísticas institucionales divulgan y ocultan, pero cuanto más divulgan más ocultan porque se basan en la selección crítica y el mercado. Todos los pintores que retrato superaron las limitaciones y reparos del medio social que supieron utilizar en su provecho”.

Parra es licenciado en Derecho, fue funcionario relacionado con la gestión de museos, ha ganado un par de premios literarios y presentados varias exposiciones individuales y colectivas: Galería La Nave, La Llotgeta, Galería Benassar (Madrid), Ibercaja (Valencia) Reales Atarazanas, Universidad Politécnica, Diario Levante, etcétera.

Jackson Pollock, por Blas Parra. Imagen cortesía del autor.

Jackson Pollock, por Blas Parra. Imagen cortesía del autor.

“Me siento un expresionista desplazado de algún centro con virajes hacia lo pop”, indica. “Trabajo todos los materiales, papel, cartón, madera, lienzo. Utilizo el gouasche, la acuarela, el acrílico, el óleo. Desde 1998 que presenté mi exposición en las Atarazanas con más de 50 retratos de escritores y prólogo de Bonet, practico el género retrato de iconos de la cultura, además de bodegones (collages) y algunos paisajes”.

También se ha hecho un autorretrato “y en cada retrato a partir de autorretratos de pintores que admiro me pinto yo mismo como ser virtuoso y a la vez desvalido, ambicioso y hasta tosco, en el sentido de nunca pulido, imperfecto. Las posibilidades del retrato son infinitas”.

Parra admira la obra de Antonio López, pero detesta “su mentiroso y congelado retrato de la realeza”. Cita como ejemplo de lo opuesto el gran retrato de Goya en el Prado y el encargo a Lucien Freud del retrato de la Reina Isabel de Inglaterra.

Rembrandt, por Blas Parra. Imagen cortesía del autor.

Rembrandt, por Blas Parra. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

El principiante Segrelles

Los dibujos académicos de Segrelles
Sala de Exposiciones de IberCaja
C / Barón de Cárcer, 17. Valencia
Inauguración: jueves 30 de abril
Hasta el 30 de mayo, 2015

Antes de alcanzar el éxito internacional, de ilustrar las portadas de publicaciones como The New York Times o la traducción de ‘Las 1.001 noches’ firmada por Vicente Blasco Ibáñez, mucho antes de convertirse en el artista que acabaría inspirando a cineastas como Guillermo del Toro, José Segrelles fue un niño de 8 años que demostraba un talento innato para dibujar en la escuela de su Albaida natal.

Un modesto centro de enseñanza primaria que un día visitó el Rector del Distrito Universitario de Valencia por aquel entonces, Francisco Moliner Nicolás, quien se quedó impresionado por el retrato que le hizo uno de los niños hasta el punto de insistir a su familia para que lo llevaran a la Escuela de Bellas Artes.

Fue así, por casualidad, como Segrelles llegó a la Academia de San Carlos en Valencia, donde de  1898 a 1903 tallaron a ese diamante en bruto con una formación cuyos frutos recoge la muestra ‘Los dibujos académicos de Segrelles’. Una exposición que se inaugura el 30 de abril y que puede visitarse hasta el 30 de mayo en la Sala de Exposiciones de IberCaja.

Dibujo de José Segrelles. Cortesía de IberCaja.

Dibujo de José Segrelles. Cortesía de IberCaja.

La colaboración de coleccionistas privados ha permitido reunir un total de 34 piezas, la mayoría inéditas. Un extenso conjunto para trazar un recorrido por el aprendizaje del joven Segrelles en aulas que compartían talentos como Pinazo, Benlliure o Fillol, casi una escuela de genios en uno de los periodos más fértiles del arte valenciano.

“Esta selección de obra permite asomarse a una de las etapas más desconocidas y curiosas de un artista, su formación, cuando empiezan a despuntar las claves de su estilo” comenta Vicent Vila, comisario de la muestra y director del Escalante Centre Teatral, que ya acogió esta temporada una exposición sobre el pintor.

Sandro Carbó, miembro de la Asociación Española de Críticos de Arte y coautor del catálogo de esta exhibición, destaca el retrato que se realiza a través de sus obras tempranas de un periodo fundamental del artista cuando adquirió los sólidos fundamentos técnicos que le acompañarían el resto de su trayectoria, convirtiéndole en un ilustrador a la altura de maestros como Doré o Rackman. Pero antes tuvo que pasar por las aulas y someterse a las directrices de profesores como Antonio Muñoz Degrain o Sorolla, que llevaba a los alumnos a la playa para dibujar en movimiento.

Con solo 13 años, Segrelles recibió la Medalla de San Carlos por sus excelentes calificaciones, “aunque en sus trabajos de clase encontramos a un artista que intenta cumplir con las normas académicas al tiempo que va conformando su propio estilo” señala Joan Josep Soler Navarro, Miembro de ICOM-Unesco y otro de los autores del catálogo.

Una personalidad artística que, a medida que crece, va sintiéndose asfixiada por el ambiente académico. Sin embargo, su formación se verá truncada por la muerte de su hermano, que le obliga a regresar a su Albaida natal. Pero éste no es más que el cierre del primer episodio de una apasionante historia en la que Segrelles desarrolló una rica y fructífera carrera.

Una trayectoria a la que, paralelamente, se rinde homenaje en la muestra ‘J. Segrelles. El laberinto de la fantasía’, programada  hasta finales de mayo en el MuVIM. Una propuesta que se complementa perfectamente con este acercamiento al despertar del artista valenciano que realizan los 34 dibujos alojados en la Sala de Exposiciones de IberCaja, cercana al Mercado Central.

Dibujo de José Segrelles. Cortesía de IberCaja.

Dibujo de José Segrelles. Cortesía de IberCaja.

Hugo Martínez-Tormo. Arde, dispara, golpea

Hugo Martínez-Tormo. Interlinks
Sala de Exposiciones del edificio Rectorado y Consejo Social del campus de Elche de la Universidad Miguel Hernández (UMH)

La desesperación es una realidad que se ha instalado en nuestro entorno más cercano. No son ya cuestiones subjetivas las que argumentan ese estado, sino circunstancias reales que los gobernantes tratan de disolver ante la opinión pública, a través de la narración estadística y la argumentación macroeconómica. Durante demasiado tiempo la sociedad adoptó una actitud pasiva y finalmente las consecuencias corren a su cargo, recayendo el mayor peso sobre las ramas más débiles.

Hugo Martínez-Tormo reúne en Interlinks siete instalaciones audiovisuales en las que aborda, de diferentes modos, la destrucción y la autodestrucción como reflejo del abandono y la desesperanza de una parte creciente de la ciudadanía. Cada uno de los proyectos desarrollados por el artista llevan consigo un código autorreferencial que toma al autor como medida de representación de la masa, como eslabón de una cadena que se hunde y arrastra tras de sí al resto de eslabones. La reflexión se conduce hacia la singularidad del individuo, como proyección de una constante relación de causa-efecto, que proporciona a su vez un espejo en el que verse reflejado.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

El arte moderno ha llevado a cabo un proceso de transfiguración de lo banal, desacralizando la obra clásica, la escultura, el lienzo, con la incorporación de objetos y materiales más humildes que arranca del uso cotidiano para someterlos al extrañamiento en el territorio del arte. Martínez-Tormo huye de lo rico y lo pomposo, para elevar lo desechado a una categoría en la que corresponde al artista mostrarnos que lo cotidiano es cualquier cosa menos corriente. Cada una de las instalaciones audiovisuales que el artista presenta en esta muestra parte de experimentaciones realizadas en primera persona, a partir de acciones o elementos cercanos que tienen el objetivo simbólico de representar diferentes formas de llevar a cabo un suicidio.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Broken Bubble (2014) aborda la desesperación de millones de personas tras el estallido de la burbuja económica, causada en parte por la sobredimensión del sector inmobiliario y por las ansias de enriquecimiento veloz. El artista comienza por realizar una pintura mural sobre el lateral de una construcción semiderruida, creando la escena de un tren de alta velocidad que se aproxima mientras sobre las vías yace en espera el propio autor. Una vez finalizada la pintura, desde la parte interior de la construcción, el artista echa a bajo a mazazos los 230 x 230 cm. de pared que ocupa el mural. Todo el proceso de creación y destrucción, costoso en ambos casos, es registrado en vídeo y reproducido en la sala, junto a diez sacas de escombros con 250 k. de los restos del muro.

Hugo Martínez-Tormo. Just passing through, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Just passing through, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

El ser humano posee una gran capacidad para inventar y crear, a la vez que parece proyectar la misma energía en sentido inverso, siendo capaz de hacer saltar por los aires cualquier lógica que garantice el equilibrio. Con Just Passing Through (2014) el artista muestra cinco autorretratos de grafito sobre papel, en los que ejemplifica –literalmente- cinco manera de pegarse un tiro. Se plantea un símil del suicidio con la acción destructora de la especie humana sobre el planeta. Sucesivamente cada uno de los dibujos acaba roto en numerosos pedazos, dentro de cinco urnas de metacrilato, mientras una proyección de video nos hace testigos silenciosos del proceso. Testigos silenciosos de la tragedia, durante nuestro paso.

Partiendo de la Teoría del Todo, que unifica desde la ciencia todas las teorías hasta ahora formuladas, simplificando la complejidad de la naturaleza y sus leyes, Hugo Martínez-Tormo lleva a la práctica su investigación a través de un juego físico en torno a las dimensiones. Hace converger distintas disciplinas artísticas, que habitualmente se emplean por separado, para romper la artificialidad de unas fronteras que no existen. La cuarta dimensión aportada por el tiempo, a través de la acción, modifica las dos dimensiones del plano o las tres dimensiones del volumen. El diálogo entre disciplinas y dimensiones es una seña de identidad de esta serie de trabajos, que relaciona metafóricamente la forma en la que las tecnologías de la comunicación y la velocidad en los medios de transporte han fulminado las tradicionales barreras de tiempo y espacio, haciéndonos cargar con todo lo que la globalización lleva consigo.

Hugo Martínez-Tormo. Dimensional game, 2013. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Dimensional game, 2013. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

En Dimensional Game (2013) el artista se representa en una pintura sobre poliestireno expandido, tras ingerir una sobredosis de cápsulas. En el vídeo vemos como lleva a cabo la destrucción del material que sirve de soporte al autorretrato, hasta quedar desmigado, esparcido sobre una superficie en una disposición que recuerda a la imagen –ahora deshecha- de las cápsulas caídas alrededor del personaje. Una acción tan letal como los efectos que el uso indiscriminado de ciertos materiales tiene sobre el equilibrio ambiental.

Unos moldes de arcilla, colgados de la pared, han servido para reproducir los brazos del artista en ese débil material. Una fotografía sobre aluminio nos muestra la imagen de esos brazos cubiertos de cortes, en tentativa suicida. Dialogo & Materia (2012) se completa con una plataforma que sostiene el mazo con el que se ha llevado a cabo la destrucción y los restos de arcilla. La pieza When X cuts Y (2012) relata cuando X corta con Y. En este caso Hugo Martínez-Tormo opta por un arma blanca para mostrar una nueva manera de autodestrucción, cortando consigo mismo. Un cristal transparente pintado con su retrato, en el que se refleja él mismo mientras cae a pedazos tras una serie de golpes secos. La acción, reproducida a cámara lenta, tiene a sus pies los restos afilados del cristal. En cada uno de los casos, la intervención del artista tiene efectos en el estado dimensional de los materiales, así como en su función y la interpretación que nos brinda.

Hugo Martínez-Tormo. When X cuts Y, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. When X cuts Y, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

El artista, dibujado con un kimono sobre papel negro, lleva a cabo un harakiri como forma ceremonial de buscar la muerte. Global Sepukku (2012) se compone de ese mismo dibujo, tras sufrir los efectos de las cuchillas de una trituradora de papel, mientras la proyección documenta el proceso de fragmentación del dibujo. El tiempo, y su capacidad de triturar la vida, se confronta con el afán devorador del fuego en Trialogue (2010). Un individuo, siempre sintetizado en la figura del autor, aparece sentado ardiendo junto a una garrafa de combustible. La acción, el tiempo, se ocupa de hacer arder la propia pintura hasta dejar a la vista el esqueleto chamuscado del bastidor. Las cenizas, reunidas en una urna, reposan como testimonio.

Hugo Martínez-Tormo. Global Seppuku, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Global Seppuku, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo viene desarrollando desde 2005 esta serie de trabajos, de los que aquí se muestra una selección, en los que la fragilidad del individuo y la fugacidad de la vida se brindan a la determinación del ser humano por llevar a cabo aquello que se propone. El resultado de los trabajos rebosa serenidad, a pesar de la dureza de las narraciones. La capacidad transformadora que nos caracteriza como especie encuentra sus sombras en los extremos, en los polos que hacen tambalear nuestro equilibrio.

Hugo Martínez-Tormo. Trialogue, 2010. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Trialogue, 2010. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

José Luis Pérez Pont

La razón poética de Marusela Granell

Marusela Granell
Razón poética
Galería Walden Contemporary
C / Denia, 74. Valencia
Hasta el 9 de enero de 2015

La Galería Walden Contemporary presenta la exposición  La razón poética de la artista Marusela Granell. Una suerte de homenaje al pensamiento y nuestra condición de seres orgánicos a través de la mirada de la poeta y pensadora María Zambrano.

A diferencia de trabajos anteriores, en los que la artista siempre ha reconocido y reivindicado un arte enteramente formalista, alejado aparentemente de lo conceptual, y donde la importancia de lo decorativo es reivindicado a través de la naturaleza e investigación de los materiales. Ahora profundiza precisamente en la necesidad de la investigación del texto, que al igual que en el disfrute de su lectura plantea la importancia del disfrute de la forma. En este sentido, Granell, presenta como primer retrato, de una serie de cerebros-retrato a María Zambrano y su razón poética. Y de ahí la importancia de que los cerebros sean formalmente bellos.

Hay una búsqueda de lo esencial a través del uso de los mínimos elementos que nos acerca a una pintura a caballo entre lo formal y el paisaje orientalista.  Un proceso de trabajo donde los materiales en bruto recrean grandes espacios de silencio y serenidad donde descifrar el sentir de lo oculto. Papeles casi desnudos, apostillados en el tiempo, desgastados, cansados de ser arte se inscriben en una mística de la penumbra, de la metafísica y como expresión poética. Una total desposesión que dan asilo a las realidades que el racionalismo ha arrojado al exilio.

Imagen cortesía Galería Walden Contemporary.

Imagen cortesía Galería Walden Contemporary.

Acompañan a la pieza “cerebro-María Zambrano”, dos grandes paisajes pintados con óleo sobre papel.  Paisajes pintados, rotos, descompuestos que posteriormente han sido unidos en cierto modo de manera casual, como si la idea fuera permitirles ser de otra manera, desposeer la obra para dejarla ser.

La muestra nos introduce a través de la obra “Claro de bosque” una suerte de puerta de grandes dimensiones, cuya enmarcación nos invita a adentrarnos  a través de esta particular cosmovisión, ya que si bien la mística sucede dentro del alma, también está fundada en la naturaleza propia del hombre y en modo alguno es ajeno a lo humano. Gestos, pinceladas, collages, rastros que deja la pintura, paisajes de  nuestro yo más profundo habitados por pájaros. Un lugar donde la obra encuentra finalmente una dimensión casi espiritual.

Granell es doctora en Bellas Artes y recibió el Premio Nacional  Angel Herrera a la Solidaridad  en 1999, y el Premio del Ministerio  de Cultura por la promoción  del arte contemporáneo español   (2000). Ha expuesto en lugares tan variados como la Berliner Kunst (2004), el Museo de la Ciudad, en Valencia (2004) o el Oxid, en Wintertur (2005).

Imagen cortesía Galería Walden Contemporary.

Imagen cortesía Galería Walden Contemporary.

La fotografía poética de Ricky Dávila

Ibérica, de Ricky Dávila
12 Star Gallery
32 Smith Square. Londres

Con 20 retratos y 4 paisajes desembarcó en la 12 Star Gallery, en el 32 de Smith Square, ‘Ibérica’, la exposición del fotógrafo bilbaíno Ricky Dávila. En colaboración con PhotoEspaña, la propuesta forma parte del 6º festival de arte y cultura contemporánea SPAIN NOW! encabezado por el Director Artístico Antonio Molina Vázquez, con el apoyo del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y la oficina de turismo de Londres.

Como nos comentaba Ricky Dávila, “Ibérica nació en el 2007, cuando la cosa se presenta al público en la forma de un libro y una exposición. Ambos han tenido un recorrido itinerante a nivel internacional, que empezó en Latinoamérica, luego ha estado en Francia, en España hasta llegar a Londres.” Según el fotógrafo, “es un proyecto que ha quedado a medio camino entre una aproximación personal y algo con fundamento documental, en el fondo no tiene pretensiones de tesis, ni de ilustrar una sociedad que es para mí inabarcable e inexplicable en muchos sentidos. Si es cierto que lo acometí con la ilusión de poder hacer algo utilizando este territorio, esta geografía peninsular como escenario de acción, y luego tiene un fundamento de paisaje de retrato que al final es apelable al clasicismo de los géneros.”

Exposición 'Ibérica', de Ricky Dávila, en 12 Star Gallery de Londres. Imagen cortesía del autor.

Exposición ‘Ibérica’, de Ricky Dávila, en 12 Star Gallery de Londres. Imagen cortesía del autor.

Este proyecto, que el retratista califica de orgánico, no sigue un corpus claro de trabajo. “A mí me encanta adaptar la exposición a distintos escenarios. Ha tenido muchos destinos internacionales y lo que me gusta muchísimo es adaptar el trabajo a cada una de las situaciones. Estar aquí en Londres en un evento como este es un privilegio y estoy feliz además.”

Toda esa derivación poética de Ricky Dávila ha concluido con un libro que salió el 13 de octubre y una exposición titulada ‘Todas las cosas del mundo, que se inauguró el 9 de Octubre en el MAC Fenosa de Barcelona, cuyo fundamento, intención y orden de inquietudes, según el autor, es puramente poética y personal. “Mi evolución personal es esa, hay una derivación de la prosa a la poesía, de la tercera persona a la primera, todo eso explica el último de los proyectos.”

En cualquiera de los casos, continúa argumentando, “si uno hace las cosas con un poco de voluntad poética y artística hace las cosas con independencia de la coyuntura del tiempo en el que están hechas. Quisiera pensar que el trabajo tiene distintas lecturas pero el mismo valor, da igual en el tiempo en el que se vea, incluso tengo una cierta sensación de que si en fotografía las cosas están bien orientadas, el tiempo es un gran aliado. Al final este tipo de imaginarios cobran un poso y una pátina que en su momento no tenían, o si la tenían era más de actualidad. A mí me gusta ver como este trabajo evoluciona con el paso de los años, y cobra un tinte menos coyuntural.”

Ricky Dávila (derecha) durante la inauguración de su exposición 'Ibérica', en 12 Star Gallery. Imagen cortesía del autor.

Ricky Dávila (derecha) durante la inauguración de su exposición ‘Ibérica’, en 12 Star Gallery. Imagen cortesía del autor.

En concreto,  indica que su mensaje “es una visión muy personal de un entramado social que yo mismo ni me explico, que no tiene pretensiones de tesis, por eso huyo de la responsabilidad de hacer de todo esto una declaración de principios o un trabajo social. Lo cierto es que algún valor documental queda, en este juego de aprehender la realidad que tiene la fotografía nunca la alcanza del todo, algo en el tiempo va quedando de documental. Todo esto, tiene mucho más de intención particular que de tesis. En el fondo a partir del milagro de que somos individuales cada uno, de cualquiera de los retratos los explicamos todos. La condición de un buen retrato creo que es la de la empatía, que tiene lugar cuando uno fotografía a una persona, pero también cuando el espectador llega a crear vínculos con los fotografiados.”

En la exposición se mostraron los retratos que orientan al espectador con la mirada, que se alternan a paisajes desenfocados y en movimiento, como un reflejo de ese viaje geográfico y poético. Esos paisajes participan como complemento, “es una cuestión de ritmo, de oxígeno: cuando iba a inventariar el trabajo y a darle forma al libro me di cuenta de que le faltaba un poco de pauta, de tránsito y de ritmo. Entonces acabé con el corpus de retratos y, con el trabajo ya concluido, decidí hacer estos paisajes para dar una cadencia casi a modo de soneto.”

Un gran amigo de Ricky Dávila es el fotógrafo Alberto García Alix, que fue uno de los finalistas del premio Deutsche Borse Photography prize 2014 en Londres con su serie de autorretratos. Al él le une un ligamen de amistad y admiración. Al hablar de Alberto argumenta que la herencia o relación fotográfica con el leonés “no es formal, sino acerca del porqué hacemos las fotografías. Hay cuestiones muy compartidas que tienen que ver, como el documentalismo contemporáneo, el humanismo de nuevo cuño, explicar el corazón de los demás a través de la fotografía pero con claves más modernas. Con ser fotógrafo realista, que de algún modo utiliza la realidad modelándola. Esos son los puentes, para mí es un maestro humanista en el sentido más clasicista de la palabra. Todo eso es una fuente de inspiración permanente. Lo que estoy haciendo ahora tiene más que ver con el trabajo de Alberto que esto, ya que la perspectiva es diferente.”

Obra de Ricky Dávila en la exposición 'Ibérica'. La 12 Star Gallery de Londres.

Obra de Ricky Dávila en la exposición ‘Ibérica’. La 12 Star Gallery de Londres.

Miguel Mallol

La entropía y el fruto del amor en Luis Adelantado

Entropía suave de Sarah Bernhardt y El único fruto del amor de Florentine & Alexandre Lamarche-Ovize.
En la galería Luis Adelantado
c/ de Bonaire, 6. Valencia.
Hasta el 16 de Abril.

Entropía suave de Sarah Bernhardt

Para su primera exposición individual en Luis Adelantado Valencia, Sarah Bernhardt ha creado un cuerpo de trabajo que explora la definición casual de entropía como mediadora de un sistema de declive o caos. Aplicando esto en distintos medios de expresión, Bernhardt ofrece una selección de obras que se niegan a comprometerse con su estado actual, sino que mas bien se marchitan en el espacio de la galería mediante la evaporación o la emisión constante de calor, se vuelven desobedientes y complejas en su anulación. El suave énfasis en la entropía es, simultáneamente, una alusión a la fragilidad de los materiales utilizados, y al mismo tiempo un reconocimiento de que la entropía es un término más rigurosamente aplicado a la termodinámica y a campos científicos más amplios.

A menudo, partiendo de elementos clásicos y mitológicos, todas las obras se van sobrecargando en el proceso de su desmantelamiento, ya sea por la liberación de calor, el borrado literal de sus detalles o la evaporación de su contenido. “Sin título (tótem)” es un conjunto de objetos sensiblemente marcados, verticalmente unidos en un intento de animar a la lectura de los signos improvisados. Otros trabajos incluyen dibujos medio borrados de esfinges y esculturas hechas de mármol, pero cubiertos y emitiendo calor. En general, estas obras evocan un mundo de imágenes inestables y resoluciones maleables. En la exploración de los límites de los materiales, Bernhardt se niega a hacer trabajos que podrían ser visto como didácticos. Su trabajos más recientes han presentado preguntas sobre el residuo de las formas mínimas – en qué momento abruman los materiales las formas, y por cuánto tiempo se puede sostener un sistema sensorial de reconocimiento?

Sarah Bernhardt nació en 1989 en Canterbury, Reino Unido y vive y trabaja en Londres. Tiene una licenciatura en Bellas Artes en la escuela de Arte y diseño Central Saint Martins, de Londres. Sus exposiciones recientes incluyen “Open Cube”, comisariada por Adriano Pedrosa, en White Cube Mason’s Yard de Londres (2013); “XV Convocatoria Internacional” de Luis Adelantado Valencia (2013); “Co-Respondent” en Transition Gallery de Londres (2013).

S/T. Sobre de 1862, letras adhesivas rojas, zumo. 13x13'3cm, 2014. Obra de Sarah Bernhardt. Imagen por cortesía de la galería.

S/T. Sobre de 1862, letras adhesivas rojas, zumo. 13×13’3cm, 2014. Obra de Sarah Bernhardt. Imagen por cortesía de la galería.

El único fruto del amor de Florentine & Alexandre Lamarche-Ovize.

Para su primera exposición individual en la galería Luis Adelantado, Florentine y Alexandre Lamarche-Ovize presentan una serie de objetos, esculturas, dibujos y collages recientes que exploran la problemática de la representación a través de varias capas de composiciones y formas. Lamarche-Ovize comenzaron a colaborar en 2006, y con los años han desarrollado un lenguaje complejo que toma prestada su sintaxis de diversas fuentes, como los cómics, la literatura y referencias a la historia del arte. Su obra estudia de manera energética la vida cotidiana, con sus objetos, texturas, colores y olores. Exploran intensamente lo que les rodea a través de su trabajo, retomando temas clásicos como el retrato o la naturaleza muerta a través de dibujos, collages, esculturas y carteles exuberantes. El título de la exposición, El único fruto del amor, hace alusión a la canción popular del mismo nombre, según la cual el único fruto del amor es el plátano. Esta introducción musical establece el tono de su obra – llena de humor y auto-burla. La exposición ha sido formulada con la serie del mismo título como punto central. Esta serie de jarrones de cerámica pseudo-funcionales ha sido creada a partir de dibujos de plátanos, brócoli y pak choi. Cada jarrón lleva una flor refinada hecha a mano, que los artistas compraron en un almacén. Estos objetos de apariencia grotesca exploran la problemática de la pintura a través del tema de la naturaleza muerta, con referencias al Pop y a la idea del mal gusto, y al mismo tiempo juegan con los límites de lo decorativo en el arte.

En los últimos años, Lamarche-Ovize han experimentado con la cerámica, un medio que se asocia más con lo artesanal que con el arte contemporáneo. Este medio maleable les permite explorar las posibilidades de la representación en un espacio tridimensional con un vocabulario que viene del dibujo. Una serie de estudios de dedos – evocadora de la herramienta básica del artista, o el último cenicero que los artistas utilizaron en su estudio antes de dejar de fumar, son otros ejemplos del interés inagotable de los artistas por temas mundanos y cotidianos. Estas esculturas, presentan de nuevo lo que parece ser una fuente inagotable de asombro por su entorno inmediato; experimentando constantemente con el principio de realidad Freudiano. En su reciente serie de collages, los artistas siguen reflexionando sobre su propia práctica, y sus procesos de trabajo. Algunas de estas obras como A Sarah y A Sara (2) exploran los temas del retrato y el motivo. Para la serie Collage Poubelle, los artistas reciclan sus propios dibujos fallidos. Componen trozos de estos dibujos sobre fragmentos de tela que luego cubren con una lámina de plexiglás. Este último gesto, añade profundidad a una composición que parece más interesada en sus tonalidades rítmicas. Usando el humor como un dispositivo de auto-reflexión, el trabajo de Lamarche-Ovize presenta una realidad muy rica pero fragmentada. Su práctica artística ofrece un sinfín de posibilidades para sumergirnos dentro y fuera del tiempo, del espacio y de nuestro entorno cacofónico.

Florentine y Alexandre Lamarche-Ovize (1978 y 1980), viven y trabajan en Aubervilliers, Francia. En 2011 fueron seleccionados para el “XIII Call” en Luis Adelantado Valencia. Sus exposiciones individuales incluyen La Galerie, Noisyle-Sec y Le Micro-Onde, Centre d’ art de l’ Onde, Velizy. Exposiciones recientes incluyen The Drawer, en la Galerie du jour Agnès B, París, The Left Over Method en la galería Radiator, Nueva York, y Ravine en Les Instants Chavirés, Montreuil. Su obra forma parte de varias colecciones públicas francesas como FMAC, París y la Colección Altadis.

To Sarah (retrato). Collage. 200x150cm, 2013. Obra de Florentine & Alexandre Lamarche-Ovize. Imagen por cortesía de la galería.

To Sarah (retrato). Collage. 200x150cm, 2013. Obra de Florentine & Alexandre Lamarche-Ovize. Imagen por cortesía de la galería.