Perceval Graells traza su memoria

Traçant memòries, de Perceval Graells
La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4. Valencia
Inauguración: jueves 2 de junio, a las 20.00h
Hasta el 26 de julio de 2016

Traçant memòries es una mirada al pasado. Todos aquellos primeros recuerdos y vivencias de la vida de Perceval Graells. Es volver a la infancia, a los juegos y a aquellos momentos siempre felices con su familia y amigos. La muestra está compuesta por unas 50 obras, algunas en papel y otras en tela pero todas en técnica mixta (óleo, acrílico, ceras, lápiz…)

Simplement estiu, de Perceval Graells. La Llotgeta.

Simplement estiu, de Perceval Graells. La Llotgeta.

Estos recuerdos son sobre todo del lugar donde nació y pasó su infancia, Alicante y del pueblo de su madre, Tarazona de la Mancha. Por eso hacen referencia tanto al campo y sus viñas como al mar Mediterráneo.

Uno de los recuerdos más antiguos que tiene la artista es dibujar y pintar en una mesa blanca y donde las horas pasaban sin darse cuenta. A través de esta exposición quería volver a sentir esa sensación a través del trazo. Tener esa libertad de trazo que tenía en aquellos momentos.

A través de la mirada, el cor, de Perceval Graells. La Llotgeta.

A través de la mirada, el cor, de Perceval Graells. La Llotgeta.

Años más tarde Perceval Graells ha visto algunas pinturas que guardó su padre de sus primeros años de vida y dice que ese trazo tiene mucho que ver con lo que en esta muestra se puede observar.

Perceval Graells.

Perceval Graells. Imagen cortesía de la autora. 

El traje de madera y el caracol

La idea fija, de Quique Marzal
Galería Mr. Pink
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Hasta el 17 de junio de 2016

Quique Marzal presenta en Mr. Pink su último proyecto ‘La idea fija’, con el caracol como representación de la ruptura con la realidad y como hilo conductor de la exposición. Vicent Van Gogh, Edgar Allan Poe, Robert Louis Stevenson y Franz Kafka son los personajes elegidos por Quique Marzal para hablarnos de esa ruptura. Un sofá en frente de ellos nos invita a sentarnos, contemplarlos y si queremos meditar más a cerca de esa “realidad”.

Edgar Allan Poe, por Quique Marzal. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Edgar Allan Poe, por Quique Marzal. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

El traje de madera y el caracol

Una vez tuve vida y la savia corría por todo mi ser, desde las raíces hasta la última rama de mi inmensa copa. De mí brotaban hojas y frutos que alimentaban y daban cobijo a multitud de pequeños seres que acogía generosamente, y ellos a su vez me hacían una enorme y grata compañía. Cada año, una nueva capa, y en cada capa los recuerdos de todas las estaciones vividas.

Crecía feliz, soberbio y desafiante, ajeno a que mi sola presencia pudiera molestar o interesar a nadie, y ese fue mi error. Los humanos sólo vieron en mí una enorme cantidad de madera. Materia prima, sólo eso era yo. Sin importarles cuánta vida había en mí, segaron en pocas horas lo que tardé años en construir. Abandoné la vida con un estruendo que hizo temblar el suelo y desparramar en todas direcciones a mis pequeños inquilinos, desahuciados ya de lo que había sido su hogar.

Franz Kafka, por Quique Marzal. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Franz Kafka, por Quique Marzal. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

De todos ellos, al que más añoro es a ese pequeño ser que me acariciaba con su deslizar húmedo y lento, dejando sobre mi ruda piel un delicado rastro brillante para que la luna lo encontrara y que, escondido en su espiral, pasaba los largos inviernos pegado a mi cuerpo en un fundido abrazo.

Ahora ya no soy nada de lo que fui. Mi propia memoria de árbol se ha olvidado para convertirse en la de otros. Sólo soy madera o pulpa de papel, y en el peor de los casos sólo alimentaré algún fuego donde se cueza lentamente esa pobre y oscura sopa que únicamente consuela a los soñadores.

Los humanos acabaron con mi vida, pero me dieron -sin saberlo- la inmortalidad mediante miles de vidas plasmadas en hojas de papel, en libros. Ellos, que ambicionan la eternidad y no aceptan ni la muerte ni el olvido (y que en su delirio incluso el suicidio lo convierten en un acto romántico y heroico), no se dan cuenta de que no deja de ser el fin, y que es en ese justo momento donde yo, con mi cuerpo ya inerte e incorrupto, les arroparé con su último traje de madera a medida, como en un interminable juego de Matrioskas, eso seré yo, árbol caído que acogerá a otros árboles caídos soñadores de fantasías utópicas.

Vincent Van Gogh, por Quique Marzal. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Vincent Van Gogh, por Quique Marzal. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Me pudriré con ellos y seré el único testigo de todas sus íntimas metamorfosis, del resurgir de la vida al fundirse con la muerte.

Ya sólo soy madera que a veces con forma de silla me veo obligada a soportar a la humanidad resumida en nalgas que a fuerza de utilizarme acabarán por destrozarme. Madera con la que algún pintor loco y suicida hizo de mí una obra maestra al formar parte de ese bastidor que se oculta tras la tela que cuelga en algún importante templo del arte. Otras veces soy un manuscrito, único, incunable, privilegiado en mis páginas y atesorado por lo que de fantasía dejaron garabateado en mí sus atormentados narradores.

Añoro a mi querido caracol, aquel que sin saber cómo ni por qué inevitablemente siempre vuelve, ése con el que ahora los seres humanos se afanan en borrarle arrugas al paso del tiempo con sus babas, las mismas que humedecían generosamente mi corteza con su vida y que los laboratorios no podrán nunca ni imaginar que solo era amor lo que su piel desprendía, no la eterna juventud.

Vista de la exposición de Quique Marzal. Imagen cortesía de Mr. Pink

Vista de la exposición de Quique Marzal. Imagen cortesía de Mr. Pink

Javier Velasco

El documental melancólico de Chris Marker

Sans soleil, de Chris Marker
Presentación a cargo de Begoña Siles
Filmoteca de CulturArts
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Jueves 28 de abril, a las 19.00h

La Filmoteca de Valencia proyecta este jueves 28 de abril (19.00h), en la sala Berlanga, ‘Sans soleil’ (1982) del cineasta francés Chris Marker. La proyección se enmarca dentro del ciclo semanal Básicos Filmoteca, que en esta edición se centra en la historia del cine documental. La presentación del documental y del posterior coloquio corren a cargo de Begoña Siles, profesora de la Universidad CEU-Cardenal Herrera.

Sans soleil, de Chris Marker. Filmoteca de Valencia.

Sans soleil, de Chris Marker. Filmoteca de Valencia.

A medio camino entre el documental y la ficción, Marker reflexiona en ‘Sans Soleil’ sobre la memoria humana, sobre sus mecanismos de funcionamiento y sus limitaciones. ‘Sans soleil’ es una película documental, pero también un cuaderno de viaje y un ensayo cinematográfico de carácter experimental, ya que Marker piensa, reflexiona y hace filosofía, a través de las imágenes.

Sans soleil, de Chris Marker. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

Sans soleil, de Chris Marker. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

La película no es una narración convencional, sino más bien un recorrido personal, con múltiples conexiones y relaciones, que se vale de las imágenes para transmitirnos las ideas, los pensamientos y las reflexiones del realizador. En el film, una narradora lee y a veces comenta las cartas que le envió el camarógrafo (ficticio) Sandor Krasna. La película también contiene imágenes de archivo, fragmentos de programas de televisión y escenas filmadas en Japón y Guinea Bissau, entre otros lugares del mundo.

Las sesiones de ciclo semanal Básicos Filmoteca se celebran todos los jueves a partir de las 19.00 horas, son de un marcado carácter didáctico y cuentan con una presentación y un coloquio a cargo de un especialista cinematográfico.  La entrada de todas las sesiones es gratuita con la presentación del carnet de estudiante.

Fotograma de 'Sans soleil', de Chris Marker. Filmoteca de CulturArts IVAC.

Fotograma de ‘Sans soleil’, de Chris Marker. Filmoteca de CulturArts.

Cuatro compañías valencianas en Feten

XXV edición de FETEN
Feria Europea de Artes Escénicas de Gijón
Del 20 al 26 de febrero de 2016

Cuatro son las compañías valencianas que este año recalan en la vigésimo quinta edición de FETEN. Los títeres, la magia, las historias sobre amistad y fantasía y las aventuras no faltarán en las propuestas con las que La Carreta Teatro, El Teatre de l’Home Dibuixat, Nacho Diago Cía. y La Teta Calva recalan en Gijón. De ellas, además, La Carreta Teatro estrenará en primicia su último trabajo, ‘El Sol y el Girasol’, una imaginativa historia llena de fantasía realizada con la mágica técnica del teatro negro y una fantástica banda sonora original, que cuenta cómo Sol y Girasol lograrán cumplir sus sueños. La compañía presentará, en calidad de estreno absoluto, un entrañable cuento que trata sobre el derecho a ser diferente.

Durante el pasado fin de semana el público espectador y profesional pudo disfrutar de ‘El oro de Jeremías’. Se trata de un montaje creado por La Teta Calva en el que las persecuciones a caballo, la música en directo, los trenes de la tierra prometida, los títeres, los buscadores de oro, los indios y las estrellas guiarán a Billy, protagonista de la lección de vida que su abuelo Jeremías le dará.

La Carreta Teatro.

El sol y el girasol de La Carreta Teatro en Feten.

Por su parte, y durante cuatro jornadas (martes a viernes), la magia será protagonista en el Paseo de Begoña de la mano de Nacho Diago Cía. Se trata de un espectáculo de magia diseñado para una sola persona (5 minutos) en un espacio escénico asombroso, ‘La Caja’. En su interior hay todo un teatro en el que lo imposible se convertirá en real y lo real podrá dejar de serlo por momentos. La ilusión hará que el público encuentre recuerdos, sombras, músicas, misterios, risas o, incluso, a uno mismo.

Finalmente, un ser que habita un universo particular en el que juega con las imágenes completará la participación de compañías procedentes de la Comunidad Valenciana en el Centro de Cultura Antiguo Instituto (Sala 2A) el miércoles 24. El Teatre de l’Home Dibuixat participa en FETEN con ‘Screen Man’, el hombre pantalla, que la vida puso en su camino al pequeño títere soñador Pomodoro, con quien logran una relación de confianza y solidaridad enormes.

Teatro de objetos, de actores, marionetas y títeres, música, danza, circo, clown o las adaptaciones de clásicos y las últimas tendencias multimedia toman desde el pasado sábado y hasta el viernes 26 de febrero los escenarios y calles de Gijón en el marco de FETEN 2016. La Feria Europea de Artes Escénicas para Niños y Niñas de la ciudad asturiana celebra una edición muy especial, la vigésimo quinta. Y lo hace con la puesta en escena de más de 160 representaciones que 72 compañías proponen en una Feria que, además, reunirá a más de 600 profesionales acreditados durante seis intensas jornadas. La calidad de los trabajos reinará en las calles de Gijón un año más junto a una importante presencia internacional que, a través de siete países, avala uno de los encuentros clave tanto en el sector escénico de nuestro país como en el del resto de Europa.

Organizada por la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular y por el Ayuntamiento de Gijón, FETEN cuenta con el patrocinio, entre otros, del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) y la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Principado de Asturias.

l'Home Dibuixat.

Screen Man de Teatre de l’Home Dibuixat, en Feten.

 

Poesía y pintura de Esther Gómez

Exposición colectiva, con obra de Esther Gómez
Museo Manaut
Santa Amalia, 2. Valencia

“La expresión de los sentimientos, los recuerdos y la pasión”, así conjuga la artista Esther Gómez Gómez sus obras poéticas con su obra artística, cerca de una veintena de obras pintadas al óleo y en las que imprime una gran sensibilidad, fuerza y emoción. En su libro ‘Mirando al mar’, publicado el 17 de diciembre, se presentan sus primeros trabajos como poeta acompañados de sus obras más emblemáticas, aquellas que ya han sido expuestas en salas privadas de países como República Checa, Polonia, Roma y, por supuesto, en ciudades españolas como Madrid, Almería, Córdoba, Marbella o Valencia.

“Me gusta captar los colores, la belleza y el encanto de un paisaje o figura. Es en mis viajes donde tomo fotografías que luego me sirven para traspasar esa imagen a un lienzo y crear obras contemporáneas, que beben del realismo, pero con toques impresionistas inspirados en algunos de mis autores favoritos: Eduardo Manet, Monet o Velázquez”, explica la pintora.

Obra de Esther Gómez. Imagen cortesía de la autora.

Obra de Esther Gómez. Imagen cortesía de la autora.

Nacida en Talavera de la Reina pero afincada en la ciudad del Turia, Esther Gómez Gómez es artista desde niña, aunque no ha sido hasta recientemente que ha comenzado a pintar de manera más profesional. Igual que la pintura, la poesía es una de las constantes a lo largo de su vida. “Desde pequeña siempre he escrito poesía, es intrínseco a mi, es mi manera de expresarme y comunicar mis sentimientos”, señala.

De la misma manera que su vertiente literaria, Esther también ha cultivado la pintura desde bien pequeña, además de cursar estudios y participar en exposiciones. La primera de ellas fue en 1986, a la edad de 18 años, cuando intervino de su primera exposición colectiva en la Casa de la Cultura de Talavera de la Reina, con muy buenas críticas. Desde entonces, no ha dejado de exponer en muestras tanto colectivas como individuales, en ciudades como Roma, Polonia, Madrid, Praga, y distintas ciudades de España. Tiene obras en colecciones privadas como Japón, Inglaterra, Roma, Polonia, Praga y  España.

Obras de Esther Gómez. Imagen cortesía de la autora.

Obras de Esther Gómez. Imagen cortesía de la autora.

“Me encanta combinar poesía y pintura. Soy una feroz lectora de poesía, y siempre escribo al mismo tiempo que estoy trabajando en un cuadro. Una labor complementa a la otra y me permite exprimir todo lo que siento en cada proceso creativo”. Sus poesías siempre han sido acompañadas de sus obras pictóricas, pinturas que se mueven en un mundo real de marinas, paisajes, escenarios urbanos o dibujos a lápiz. Cada uno de sus lienzos, introduce a su espectador en un mundo real, en el que los sentidos y los sentimientos, expresan la magia de sus pinceles plasmados poéticamente.

Además de la presentación del libro de Esther Gómez Gómez, el Museo Manaut ha inaugurado su Exposición Colectiva de Navidad en la cuál se incluyen las obras ‘Atardecer en Venecia’ y ‘Música’ de la pintora, acompañada de los lienzos de 21 artistas más, entre los que se incluyen Manuel Adlert, Miguel Aparicio, Marisa Arcos, Amparo Berenguer, Adoración Blanch, Tatiana Boïls, José Carretero, José Casanova, José Luis Checa, Carmen Ciorraga, Miguel Diana, José Estellés, Sacramento Hernandis, Gilberto Macareño, Lola Manaut, Stella Manaut, Pascual Marcos, Flora Miravalles, Julia de la Rua, Paco Seoane y Hampton Terry. La exposición también cuenta con dos piezas escultóricas de Maite Andrés y Antonio Sánchez.

Obra de Esther Gómez. Cortesía de la autora.

Obra de Esther Gómez. Cortesía de la autora.

En un lugar (mítico) del Quijote

En un lugar del Quijote, de Ron Lalá
Dirección: Yayo Cáceres
Teatro Talía
C / Caballeros, 31. Valencia
Hasta el 8 de marzo, 2015

La compañía de humor, teatro y música Ron Lalá presenta su visión contemporánea de uno de los grandes mitos de la literatura universal: Don Quijote de la Mancha. Un canto a la imaginación, al libre albedrío y a la rebeldía necesaria en el marco de una época que guarda sorprendentes parecidos con nuestra actual crisis de principios de siglo. Un viaje del XVII al XXI a lomos de Rocinante.

Escena de 'En un lugar del Quijote', de Ron Lalá. Imagen cortesía de Teatro Talía.

Escena de ‘En un lugar del Quijote’, de Ron Lalá. Imagen cortesía de Teatro Talía.

Con espíritu dialéctico entre tradición y modernidad, los ronlaleros recrean las correrías del caballero andante y su escudero y, simultáneamente, el proceso de escritura de la novela por parte de un Cervantes desencantado, sarcástico y lúcido espejo de la terrible situación social, económica y política de la España del Siglo de Oro. Para ello, Ron Lalá apela a la magia del teatro (la transformación y movimiento del tiempo y el espacio) para plantear un formato cervantino donde las carcajadas se funden con la reflexión, las canciones con las escenas y la participación del público con los textos adaptados de la obra.

Escena de 'En un lugar del Quijote', de Ron Lalá. Teatro Talía de Valencia.

Escena de ‘En un lugar del Quijote’, de Ron Lalá. Teatro Talía de Valencia.

El personaje de Cervantes está presente en escena con una doble función: una de ellas es su faceta de autor que acota, explica, realiza “notas al pie”, detiene o acelera la acción, realiza saltos de tiempos y espacios entre escenas… es el autor como demiurgo, pues presenciamos en directo la creación de su inmortal novela. Pero, por otro lado, asistimos también a su periplo vital, nos asomamos al ser humano: sus cuitas, sus recuerdos, sus dificultades, su “crisis de identidad” (tan reflejada en su ficticio caballero) y su desencanto de veterano de guerra frustrado como humanista, como soldado, como autor teatral, como viajero… Compendio y símbolo de los males que aquejaban a la España culta y humanista, Cervantes supone en sí un personaje no poco quijotesco, trasunto de toda una época.

Escena de 'En un lugar del Quijote', de Ron Lalá. Teatro Talía de Valencia.

Escena de ‘En un lugar del Quijote’, de Ron Lalá. Teatro Talía de Valencia.

Esta duplicidad de planos (plano del Quijote, plano de Cervantes) está exprimida al máximo en escena con yuxtaposiciones, juegos, interacción con el público, música en directo de diversos estilos y el sello de la compañía: un humor sutil, irónico, crítico, que en esta ocasión se pone al servicio del genio cervantino para acercar al gran público el absoluto clásico universal de nuestra cultura.

Una mirada moderna, sin complejos, con música en directo, de un mito siempre vivo. Un tipo de espectáculo “abierto”, directo, burlesco y dinámico, a la vez culto y popular. Una función en que se suceden a ritmo vertiginoso los momentos más divertidos de la novela, los diálogos más ingeniosos, las reflexiones cervantinas y un puñado de canciones hilarantes. Un juego formal, escénico, textual y musical entre tradición y modernidad, puesto al servicio de la carcajada inteligente. Un espectáculo para aprender, reír, participar y, sobre todo, revivir el mito del Quijote repensando el presente.

Escena de 'En un lugar del Quijote', de Ron Lalá, bajo la dirección de Yayo Cáceres. Teatro Talía de Valencia.

Escena de ‘En un lugar del Quijote’, de Ron Lalá, bajo la dirección de Yayo Cáceres. Teatro Talía de Valencia.

Miki Leal, por los cerros de Úbeda

Balada heavy, de Miki Leal
Galería Luis Adelantado
C / Bonaire, 6. Valencia
Hasta el 10 de abril

Miki Leal, en fructífero diálogo con Isabel Puig (de AVALEM: Asociación Valenciana de Educadores de Museos), fue presentando su obra, ‘Balada heavy’, el día de la inauguración en Luis Adelantado. Y entre las cosas que dijo, y dijo unas cuantas a rebufo de los interesantes apuntes de su narradora acompañante, esta reflexión: “Construyo la imagen desde dentro, pero me interesa lo que sucede alrededor”. Algo parecido destacó Isabel Puig, en relación con el bodegón de los vinilos: “El vinilo es una excusa para irse al fondo, a lo que sucede alrededor”. “Hago lo figurativo y luego me pongo a jugar para irme por otros sitios”, agregó el artista.

Obra de Miki Leal en la exposición 'Balada heavy'. Imagen cortesía de Galería Luis Adelantado.

Obra de Miki Leal en la exposición ‘Balada heavy’. Imagen cortesía de Galería Luis Adelantado.

Diríase que Miki Leal se va por los cerros de Úbeda al entonar (pintar) esa ‘Balada heavy’ que da título al conjunto expositivo. Da igual que en el centro de su obra haya cuatro músicos de jazz recortados de una revista, las figuras de una foto de Cartier-Bresson, que pose junto a su primo con mucho verde detrás, que haya bodegones, paisajes o esos vinilos. Da lo mismo, porque Miki Leal lo que pretende es dejarse llevar por los recuerdos que emanan de cada una de esas presencias centrales.

Modern jazz, de Miki Leal en 'Balada heavy'. Imagen cortesía de Luis Adelantado.

Modern jazz, de Miki Leal en ‘Balada heavy’. Imagen cortesía de Luis Adelantado.

De ahí la importancia, que subrayó Isabel Puig, de poner especial “atención a los bordes, a las rupturas”. Del centro, pues, a la periferia. O por decirlo de otra forma: Miki Leal reúne objetos de grato recuerdo para él y, a partir de esos objetos que capitalizan su recuerdo, se extravía por los meandros de la memoria. Una memoria que hace “guiños” a la historia del arte, a su afición por la música, y más en concreto por el jazz y, por supuesto, a todos esos objetos (camisas, zapatos, discos, cuernos de jabalí africano, nudos de árbol) de su “mundo personal”.

Bodegón de Miki Leal en la exposición 'Balada heavy'. Cortesía de Galería Luis Adelantado.

Bodegón de Miki Leal en la exposición ‘Balada heavy’. Cortesía de Galería Luis Adelantado.

Miki Leal se aproxima a todo aquello que le toca, le motiva, le subyuga, con firme convicción (de ahí que lo ubique en el centro de su obra), para después interponer, velar o sumar elementos que hagan de ese recuerdo una labor arqueológica. El artista agrega geometrías, rayaduras, bordes negros o material cerámico a cuanto constituye el objeto de sus recuerdos, de forma que la balada heavy a la que alude el título de la exposición sea una música original que te lleva a otra parte.

Vista general de la exposición 'Balada heavy', de Miki Leal. Imagen cortesía de Luis Adelantado.

Vista general de la exposición ‘Balada heavy’, de Miki Leal. Imagen cortesía de Luis Adelantado.

“Tiene un aspecto terapéutico”, apuntó Miki Leal, tras observar ese desplazamiento de lo figurativo a lo abstracto; de lo nítido a lo difuso. Terapia que entronca el recuerdo con la inevitable reinterpretación de aquello que propició cierta experiencia singular. De la supuesta objetividad, en tanto suceso real que deja su huella indeleble en la memoria, a la subjetividad como rememoración de un pasado que, en tanto nos conmueve, es necesariamente reactualizado.

Por eso las figuras y los objetos pierden su condición inicial de prístino recuerdo, para disolverse, difuminarse o simplemente mezclarse con toda suerte de evocaciones presentes. Que Miki Leal se vaya por los cerros de Úbeda es una manera de decir que, en el fondo, los recuerdos siempre tienen esa condición de extravío, de carácter incierto y errático. Lo que hace el artista, con la evocación musical que propone en la galería Luis Adelantado, es reinterpretar aquello que sintió al contemplar un cuadro, una fotografía o poseer ciertos objetos, con pinceladas que transforman su obra en un lúdico recorrido sensorial por los vericuetos de la memoria.

Obra de Miki Leal en la exposición 'Balada heavy'. Imagen cortesía de Galería Luis Adelantado.

Obra de Miki Leal en la exposición ‘Balada heavy’. Imagen cortesía de Galería Luis Adelantado.

Salva Torres

La Sala Off reabre con música y vientos

El cazador de vientos, de Toñi Forascepi
Sala Off
C / Turia, 47. Valencia
Días 9 y 11 de enero de 2015, a las 19.00h

Mestral, Ponent, Garbí o Llebeig, Llevant, Gregal o Tramuntana. Son algunos de los poéticos nombres de las brisas y vientos que acarician las tierras valencianas para alivio del calor cada vez más tórrido. Todos ellos protagonizan la pieza musical con la que la Sala Off se pone de nuevo en modo ‘on’ después de seis años de silencio y unas obras de aislamiento acústico para evitar quejas vecinales que provocaron su cierre. Una buena noticia para los amantes de las artes escénicas y el teatro independiente.

Actores y público al final de la función de 'El cazador de vientos' en Sala Off. Fotografía: Cecilia Cristolovean.

Actores y público al final de la función de ‘El cazador de vientos’ en Sala Off. Fotografía: Cecilia Cristolovean.

‘El cazador de vientos’ es una pieza de teatro musical para todos los públicos diferente y atrevida, dirigida por Toñi Forascepi y basada en un texto del premiado escritor y dramaturgo valenciano Vicente Marco. “Creé un texto dramático a partir de unas indicaciones de la escuela, en concreto de su director Pedro Jiménez Acosta”, dice Marco. “Deseaban que contuviera los elementos propios del género: amor, romanticismo, buenos, villanos y algo de humor. Compuse El cazador… a partir de una idea inicial que me facilitó la primera directora del proyecto Anaís Duperreim. A partir de ese momento mi trabajo concluyó y ellos se pusieron en marcha”.

La obra habla de los sueños, de la posibilidad de imaginar un mundo diferente, de la fuerza de las personas y de las verdades escondidas tras la realidad que nos rodea. Inspirada en las canciones favoritas de los valencianos, recrea la hipotética situación de Krog, un anciano que recoge los vientos en grandes maletas con la intención de que lo empujen muy lejos, y evitar que su familia lo ingrese en una residencia geriátrica. Con la ayuda de la música, las emociones y los recuerdos invaden el escenario. Se mezclan situaciones reales con ficticias, desdibujando así los límites que separan la realidad de la ficción.

Nueve actores que también son cantantes y bailarines muestran su potencial creativo en escena. Pertenecen a la Compañía Off, que en febrero de 2013 estrenó ‘Flechas del Ángel del Olvido’, de Jose Sanchis Sinisterra, dirigida por  José Zamit. En el actual montaje colaboran varios profesores de la Escuela Off, con una puesta en escena característica del género musical supervisada por Toñi B. Forascepi.

Una escena de 'El cazador de vientos', de Toñi Forascepi, en Sala Off. Fotografía: Cecilia Cristolovean.

Una escena de ‘El cazador de vientos’, de Toñi Forascepi, en Sala Off. Fotografía: Cecilia Cristolovean.

15 años en escena

Pedro Giménez y Rafael Cruz fundaron hace 15 años la Escuela Off. Desde entonces el centro contribuye a la formación, producción y exhibición de las artes escénicas valencianas. En estos años se han realizado una treintena de montajes propios, se han formado en artes escénicas a más de 5.000 alumnos y han impartido clases 50 profesores. ‘El cazador de vientos’ estará en cartel hasta el 11 de enero y se representa a las 19 horas.

Con esta pieza musical se abre una temporada en la que Off busca reencontrarse con su público y dar a conocer gran parte del trabajo que se hace en la escuela día a día. Tanto por parte del personal docente en activo, como por los más de 200 alumnos que pasan por sus aulas durante el año, que tendrán un espacio donde mostrar proyectos escénicos. En algunos casos, con puestas en escena de gran nivel profesional.

Festival europeo

La segunda semana de febrero la escuela y la sala Off acogerán el festival europeo Ministry for Favourite Songs, una de las últimas actividades de este proyecto internacional. La escuela y la sala se convertirán en espacio de acogida de diferentes creaciones que marcan tendencia por su calidad artística en los países participantes.

Durante estos días, artistas de toda Europa se darán cita en Off para intercambiar impresiones y experiencias, y clausurar este proyecto que durante dos años ha estado viajando por los países que participan en un interesante intercambio artístico, que ha tenido a la música como principal protagonista.

Una escena de 'El cazador de vientos' en Sala Off.

Una escena de ‘El cazador de vientos’, de Toñi Forascepi, en Sala Off. Fotografía: Cecilia Cristolovean.

Bel Carrasco

Alberto Feijóo: Something we used to Know

Alberto Feijóo: Something we used to Know

Tras su exposición en el Centro 14 (Alicante), Alberto Feijóo (Alicante, 1985) nos explica su trabajo Something we used to know: “Los lugares frecuentados, los acontecimientos presenciados, las relaciones interrumpidas, todos esos fragmentos de recuerdos que, como los objetos que antes atesorábamos, ocupan un espacio en un almacén que es nuestra memoria.

Alberto Feijóo "Something we used to know" (tabla de madera 100 x 80 cm combinada con fotografías enmarcadas de medidas variables). Imagen cortesía del artista.

Alberto Feijóo “Something we used to know” (tabla de madera 100 x 80 cm combinada con fotografías enmarcadas de medidas variables). Imagen cortesía del artista.

“Something we used to know” que se podría traducir como: “algo que solíamos conocer”, es un trabajo que gira en torno a la Juventud y a sus recuerdos.
El foco se centra en la etapa de la vida comprendida entre la adolescencia y la vida adulta, de límites difusos y abierta a miles de interpretaciones y enfoques.

Alberto Feijóo "Something we used to know" (tabla invertida apoyada sobre dos pomelos 80 x 60 cm). Imagen cortesía del artista.

Alberto Feijóo “Something we used to know” (tabla invertida apoyada sobre dos pomelos 80 x 60 cm). Imagen cortesía del artista.

Todos estamos configurados de nuestras experiencias pasadas y somos un producto de las mismas. La manera de expresión física y mental de un determinado tramo vital en un individuo deja un remanente que lo acompaña para siempre.
De esta manera, se pretende que dos momentos en el tiempo se pongan en relación, pasado y presente se entrelazan formando así superposiciones de capas que, en distintiva, son recuerdos.

Alberto Feijóo "Something we used to know" (Bodegón  de fruta: lo componen frutas naturales y frutas pintadas con pintura acrílica en spray en varios colores. Esta pieza es efímera y se degrada conforme avanza la exposición). Imagen cortesía del artista.

Alberto Feijóo “Something we used to know” (Bodegón de fruta: lo componen frutas naturales y frutas pintadas con pintura acrílica en spray en varios colores. Esta pieza es efímera y se degrada conforme avanza la exposición). Imagen cortesía del artista.

Uno de los elementos catalizadores es la Música, mediante la cual canalizamos nuestra energía.
Dicha disciplina, es una forma más de encuentro social y de expresión artística. Un elemento diferenciador que agrupa y a la vez disgrega grupos de personas con los que nos sentimos identificados e incluso formamos parte.

Alberto Feijóo "Something we used to know". Imagen cortesía del artista.

Alberto Feijóo “Something we used to know”. Imagen cortesía del artista.

“Something we used to know” se configura de fotografías en su mayoría, pero también de objetos y de documentos de épocas pasadas, cosas que se desentierran para la ocasión y que forman parte de un imaginario personal. Este trabajo consta de dos formatos, por un lado una publicación y por otro una exposición. Ambos tienen cosas comunes y lugares de encuentro aunque están concebidos de manera independiente.

Alberto Feijóo "Something we used to know" (fotografía). Imagen cortesía del artista.

Alberto Feijóo “Something we used to know” (fotografía). Imagen cortesía del artista.

En resumen,” este proyecto es un intento de analizar la identidad, el anhelo de recordar lo que fuimos y de recuperar lo perdido”.

Alberto Feijóo "Something we used to know" (fotografía). Imagen cortesía del artista.

Alberto Feijóo “Something we used to know” (fotografía). Imagen cortesía del artista.

Alberto Feijóo "Something we used to know" (Fotografía). Imagen cortesía del artista.

Alberto Feijóo “Something we used to know” (Fotografía). Imagen cortesía del artista.