Marco y Barreiro: elogios de la sombra y de la luz

II Bienal Mª Isabel Comenge
Primer premio: Álex Marco, por su obra ‘Paisaje de Puerto Vallarta’
Segundo premio: Toño Barreiro, por ‘Flexia X’
Fundación Juan José Castellano Comenge
Atarazanas del Grao
Plaza Juan Antonio Benlliure s/n, València
Hasta el 10 de enero de 2021
Lunes 26 de octubre de 2020

Dice Junichiro Tanizaki, en su imprescindible ensayo ‘El elogio de la sombra’, que en Occidente el más poderoso aliado de la belleza fue siempre la luz, mientras que en la estética tradicional japonesa lo esencial siempre ha sido captar el enigma de la sombra. Valga esta contraposición, para ubicar en fructífero diálogo los dos trabajos ganadores de la II Bienal Mª Isabel Comenge: el de Álex Marco, ‘Paisaje de Puerto Vallarta’, que ha obtenido el primer premio dotado con 15.000€, y el de Toño Barreiro, ‘Flexia X’, con 7.000€.

El Patronato de la Fundación Juan José Castellano Comenge, junto a la obra ganadora de la II Bienal Mª Isabel Comenge del artista Álex Marco. Imagen cortesía de la Fundación.

El paisaje aludido por Álex Marco en su obra está realizado con tinta china sobre papel Hahnemühle de 640 gramos. Un paisaje en blanco y negro que, siguiendo a Tanizaki, deja entrever, mediante una sutil combinación formal, el enigma del lugar digamos que cartografiado. “Lo bello no es una sustancia en sí, sino un juego de claroscuros producido por la yuxtaposición de las diferentes sustancias que va formando el juego sutil de las modulaciones de la sombra”, apunta el escritor japonés.

Barreiro
Toño Barreiro, junto a su obra ‘Flexia X’, galardonada con el segundo premio de la II Bienal Mª Isabel Comenge. Imagen cortesía de la Fundación JJ Castellano Comenge.

En ‘Flexia X’, Barreiro, en este caso enmendándole la plana a Tanizaki, logra con su pintura sintética sobre aluminio, de un potente color rojo, devolver a la luz sus propiedades igualmente enigmáticas. “Una piedra fosforescente en la oscuridad pierde toda su fascinante sensación de joya preciosa si fuera expuesta a plena luz”, señala el autor nipón, al que Barreiro contraría con su refulgente ‘corazón’, cuyo vigor no se apaga a plena luz, sino que se enciende por efecto de una geometría pulcramente trabajada.

De manera que tanto el paisaje en blanco y negro de Marco, como la representación en sí misma del volumen rojo de Barreiro, dialogan entre sí, en ese pulso por celebrar el enigma de la vida desde puntos de vista aparentemente contrapuestos. El “inventario de grafismos”, con el que Marco dijo reproducir lo que sucedía en el jardín de las esculturas del IVAM, recientemente presentado, es la prolongación natural de estos otros grafismos ahora imaginados para reproducir el Puerto de Vallarta.

Vista de la exposición que reúne las obras de los 29 artistas seleccionadas en la II Bienal Mª Isabel Comenge, en Atarazanas. Imagen cortesía de la Fundación JJ Castellano Comenge.

De mismo modo, el autor de ‘Flexia X’, con motivo de su exposición ‘Black Square Folded’ en la galería Shiras, afirmó que buscaba con su trabajo “algo que te haga vibrar”. Vibración que se puede percibir en la obra premiada por la Fundación Juan José Castellano Comenge, responsable de la Bienal Mª Isabel Comenge, que tiene como objetivo promover y difundir el arte en la Comunitat Valenciana. Las obras de Marco y Barreiro pasan a formar parte de la colección de la propia Fundación.

Junto a las dos piezas ganadoras, las Atarazanas del Grao del Ayuntamiento de Valencia reúne en su espacio las otras 27 seleccionadas, que podrán verse hasta el 10 de enero de 2021. Horacio Silva, como presidente del Jurado y comisario de la exposición, destacó la calidad de todas ellas y la dificultad que ha supuesto, dado el alto nivel, otorgar los premios. Valgan algunos nombres para constatarlo: María Aranguren, Sergio Barrera, Manuel Blázquez, José Luis Cremades, Volkan Diyaroglu, Inma Femenía, Carolina Ferrer, Oliver Johnson, Rebeca Plana, Nuria Rodríguez, Mery Sales, Carlos Sebastiá o Carolina Valls.

Vista de la exposición que reúne las obras de los 29 artistas seleccionados en la II Bienal Mª Isabel Comenge, en Atarazanas. Imagen cortesía de la Fundación JJ Castellano Comenge.

Nico Munuera, Carolina Ferrer y Volkan Diyaroglu recibieron tres accésits, respectivamente, de una convocatoria a la que se han llegado a presentar más de un centenar de artistas y cuyos premios de arte son los mejor dotados de la Comunitat Valenciana. “Muchos de los participantes son artistas de sobra consagrados”, resaltó Horacio Silva, que contó, a modo de anécdota, el susto que le dieron al ganador. Antes de comunicarle la concesión del Primer Premio, se le dijo que su obra había sido excluida por no atenerse a las medidas dispuestas en las bases. Del susto a la alegría pasó Álex Marco en cuestión de segundos.

Con ‘Paisaje de Puerto Vallarta’, Álex Marco muestra lo que se puede hacer con una serie de trazos a modo de signos, logrando, a base de ritmo, que el lugar imaginado emerja como sucede en los sueños. “Me gustaría hundir en la sombra lo que resulta demasiado visible”, señala Tanizaki, cuyas palabras recuerdan la sensación que la pieza Marco produce en el espectador, reclamando su participación para que, a la inversa, lo visible hundido en las sombras alcance la superficie del papel.

Todo lo contrario le sucede a la pieza de Toño Barreiro. Se muestra exultante, ofreciéndonos el pálpito del corazón que la ha gestado, mientras deja entrever por sus pliegues el arduo trabajo geométrico. Su forma sólida engaña a unos ojos que la ven maleable, flexible, como si el aluminio del que está hecha fuera, en el fondo, el papel con el que también concibió Marco su obra. Elogio, pues, de la sombra y de la luz, con el que la Fundación Juan José Castellano Comenge se suma, a su vez, al enigma de la vida.

A la izda., la obra de Álex Marco ganadora de la II Bienal Mª Isabel Comenge, junto a la pieza ‘Flexia X’, de Toño Barreiro, galardonada con el segundo premio.

Salva Torres

El ‘Ciutat d’Algemesí’ exhibe sus obras finalistas

XXIV Premio de Pintura ‘Ciutat d’Algemesí’
Sala d’Exposicions Municipal d’Algemesí
Carrer de la Muntanya, 24. Algemesí (València)
Hasta el 24 de febrero de 2019

La Sala d’Exposicions Municipal d’Algemesí exhibe hasta el 24 de febrero la exposición de las obras finalistas del XXIV Premio de Pintura ‘Ciutat d’Algemesí’, un certamen que, por su dotación económica de 6.000€ al primer premio y por la reputación y prestigio de su jurado, es uno de los más concurridos y valorados del panorama español.  Más de 275 obras han sido presentadas a concurso en esta edición que ha contado con la colaboración de la Diputación del Valencia y con un jurado de excepción que ha tenido la ardua labor de seleccionar las 20 obras finalistas que componen esta exposición que resume visualmente los códigos de la pintura en la encrucijada actual.

Obra de María Carbonell. Imagen cortesía del Premio de Pintura Ciutat d'Algemesí.

Obra de María Carbonell. Imagen cortesía del Premio de Pintura ‘Ciutat d’Algemesí’.

El jurado ha estado compuesto por José Manuel Ciria, pintor representante de la nueva abstracción instalado en Nueva York, Pilar Tébar, directora de la Asociación de Críticos de Arte de Valencia, Marisol Salanova, crítica de arte, Esteve Adam, pintor premio BMV y Eugenio Ampudia, artista visual internacional que acaba de recibir el premio AECA de mejor artista vivo en ARCO.

Ellos han sido los encargados de realizar esta selección de obras que marcan las diversas directrices del lenguaje pictórico en la actualidad. Observamos la vigencia de la abstracción en su vertiente más expresionista basada en la “pintura-pintura” de Rebeca Plana, Ion Etxeberria y Luis Olaso; otras indagaciones abstractas van en la senda vinílica de Juan Carlos Forner y Elena Rato. Apreciamos una nueva e importante oleada surrealista en el realismo inquietante de Núria Farré, Inma Fierro, Eduardo Serrano, Isabel Gómez, Eva Vázquez y Xavier Monsalvatje.

Obra de Isidoro Moreno. Imagen cortesía del Premio de Pintura Ciutat d'Algemesí.

Obra de Isidoro Moreno. Imagen cortesía del Premio de Pintura ‘Ciutat d’Algemesí’.

La revisión del paisaje nos llega con las geometrías de Blai Tomás y el impulso abstracto de Antoni Roig. Al mismo tiempo señalamos una corriente neodadá a la hora de incorporar la acción de tejer en la técnica de Jarr o Alexandra Knie. Mención merece la pincelada vigorosa de Alejandro Martínez que simula un dibujo a sanguina, el jugoso gesto de Inma Coll e Isidoro Moreno y la dignidad de su Can. La visión más crítica con la realidad nos la da la figuración enérgica y reivindicativa de María Carbonell.

Los límites entre la fotografía y la pintura bajo el concepto anglosajón de imagen nos lo aporta la obra ganadora de Pedro Peña, Museum Hall¸ declinada en clave monumental a partir de la combinación de varias técnicas. Sin duda una oportunidad única para descubrir el complejo y excitante escenario pictórico español en la actualidad.

Obra de Pedro Peña, ganadora del Premio de Pintura Ciutat de Algemesí. Imagen cortesía de la organización.

Obra de Pedro Peña, ganadora del XXIV Premio de Pintura ‘Ciutat d’Algemesí’. Imagen cortesía de la organización.

“Ha decaído el interés por ver las cosas en directo”

Desayunos Makma en Lotelito
Con Moisés Mañas, Álex Marco, Rebeca Plana y Paco Sebastián, con motivo de la feria
ARCO de Madrid, que se celebra en IFEMA del 24 al 28 de febrero de 2016
Entrevistados por Jose Ramón Alarcón, Vicente Chambó y Salva Torres, del equipo de redacción de Makma

Alguien que lea el titular de este artículo se preguntará: ¿cómo es que ha decaído el interés por ver las cosas en directo si ARCO es un hervidero de gente? Para encontrar la respuesta se hace necesario leer lo que han dicho Moisés Mañas, Álex Marco, Rebeca Plana y Paco Sebastián durante el encuentro mantenido con ellos en Lotelito de Valencia, teniendo precisamente como motivo la Feria de Arte Contemporáneo (ARCO) de Madrid, que este año celebra su 35 aniversario, y por la que han pasado los cuatro artistas valencianos.

Rebeca Plana y Paco Sebastiá, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Rebeca Plana y Paco Sebastián, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Entienden que ARCO es un “gran escaparate” del arte contemporáneo, donde, como en toda feria, “se compra y se vende”. Álex Marco: “Y donde tú eres el producto…”. Moisés Mañas: “…con tu dignidad, evidentemente, pero dentro de una feria”. Un escaparate que Paco Sebastián caracteriza así: “Funciona como un gran festival, pero cuando el festival se cierra la gente deja de ir a ver lo que después debería continuar en las galerías”. De manera que “no responde exactamente a una realidad; responde a una fantasía que cuando desaparece concluye esa fantasía”, precisa Sebastián.

Rebeca Plana: “La gente piensa que vamos allí a divertirnos y nosotros a lo que vamos es a interrelacionarnos con otros artistas, conocer a comisarios que han hablado de nosotros, a periodistas que nos han nombrado. Yo ARCO lo veo para aprender”. Y añade: “Vamos buscando lo que se hace de puertas afuera de nuestra ciudad”. Marco dice que va a las ferias para ver “lo que ha salido recién del horno; verlo en vivo”. “Con ARCO parece como si todo se produjera de golpe y luego desapareciera”, señala Sebastián.

Álex Marco (izda) y Moisés Mañas, durante el Desayuno Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Álex Marco (izda) y Moisés Mañas, durante el Desayuno Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Mañas afirma que al tratarse de un escaparate, “si no vendes, sabes que por lo menos tu obra ha tenido repercusión; a mí siempre me ha venido bien”. Según Paco Sebastián, “ARCO es una gran fiesta y estaría bien que se convirtiera en pequeñas fiestas después”. Pero tras la gran hoguera… “Tendría que servir para que nosotros fuéramos a esas pequeñas fiestas, que no vamos”, sostiene Plana. Esas pequeñas fiestas que son las inauguraciones de exposiciones en las galerías y, sobre todo, el día a día posterior es lo que se echa de menos.

Álex Marco y Paco Sebastiá, durante la charla. Fotografía: Fernando Ruiz.

Álex Marco y Paco Sebastián, durante la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

Moisés Mañas es contundente a este respecto: “Los que estudian Bellas Artes son bichos raros”. Y se explica: “Las facultades de Bellas Artes ya no son facultades de Bellas Artes, porque antes quien entraba a la facultad estudiaba Bellas Artes y ahora entran a estudiar animación. La ilusión de trabajar con galerías, ir a ferias y mostrar tu propio trabajo se ha diluido y el boom está en la animación o en la ilustración básicamente”. Rebeca Plana dice que fue hace dos semanas a la Facultad de Bellas Artes de Valencia “y no vi ningún alumno trabajando con bastidor, ni con carpeta debajo del brazo”.

Moisés Mañas, durante la charla. Fotografía: Fernando Ruiz.

Moisés Mañas, durante la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

“Todos quieren ser ilustradores o animadores, pero nadie quiere trabajar en arte contemporáneo. Es un momento complejo en el que los alumnos tienen unas carencias culturales espectaculares”, abunda Mañas. Según Álex Marco, en su generación “muy pocos alumnos iban también a las galerías o se enteraban de cómo estaba el comercio”. Rebeca Plana y Paco Sebastián, al unísono: “¡Eso sigue pasando!” Y Sebastián continúa: “Los alumnos ya no visitan las galerías, de manera que volvemos a lo mismo: ARCO concentra todo y luego ya no hay nada. Las microfiestas esas, después de la gran fiesta de ARCO, son como mucho las inauguraciones y poco más. Ha decaído el interés por ver las cosas en directo”.

Rebeca Plana, en un momento de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

Rebeca Plana, en un momento de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

Desinterés, pues, como efecto de esa tendencia a la espectacularidad, no sólo de las ferias sino del espacio visual en general, y de los cambios de hábitos: menos arte contemporáneo y más arte digital, con lo que eso conlleva de experiencias más instantáneas a través de Internet y las redes sociales. “En ARCO -explica Sebastián-, cuando hablas con otra galería siempre hay una mirada por encima del hombro, no por desprecio, sino porque están mirando al stand de enfrente. Nadie te atiende mirándote a los ojos, algo que a mi me molesta mucho”.

Moisés Mañas interviene para dejar clara una cosa: “Es que la galerías se gastan muchísimo dinero y si no lo rentabilizas cierras la empresa. De manera que el cachondeo, después de ARCO, y a nosotros los artistas nos interesa que ellos estén así”. Rebeca Plana cree en el concepto de galerista (“pienso que tienen que estar ahí”), porque a ella le han ayudado “mucho”, pero ahora comenta que está más por vender sus proyectos “sin necesidad de galeristas”. Y sale el nombre de Carlos Macià, al que le va muy bien trabajando por libre.

De izquierda a derecha, Vicente Chambó, Salva Torres, Jose Ramón Alarcón, Rebeca Plana, Paco Sebastián, Álex Marco, Moisés Mañas y Carles Claver, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Vicente Chambó, Salva Torres, Jose Ramón Alarcón, Rebeca Plana, Paco Sebastián, Álex Marco, Moisés Mañas y Carles Claver, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Con respecto al “efecto llamada” que generan ciertas piezas provocadoras en cada edición de ARCO, hay su controversia. “Las obras que generan ese efecto son las que hacen que la gente piense que el arte contemporáneo es una mierda”, indica Mañas. “La gente al final no va a ver arte contemporáneo, va al circo”, sostiene Plana. Aunque todos ellos reconocen que a veces el galerista utiliza alguna pieza provocadora, con el fin de atraer la atención y que la gente se fije en otras piezas expuestas al lado de esa. Álex Marco concluye que “la pieza reclamo de ese tipo de sensacionalismo seguro que aparecerá”. Y adelanta la de una galería de Alabama, que expone un Mercedes de los 70 en mitad del stand intervenido por un artista. Ellos cuatro se acercarán como cada año a ARCO, porque ARCO da para eso y mucho más.

Salva Torres

Rebeca Plana, en un lugar de la mancha

Top control, de Rebeca Plana
La Gallera
C / Aluders, 7. Valencia
Hasta finales de junio

Singular y plena de sentido la frase de Markus Lüpertz destacada en una de las paredes de La Gallera: “Tengo el deseo de la luz, pero estoy en la sombra”. La frase viene a expresar bien a las claras, que en su caso es bien a la sombra, lo que la propia Rebeca Plana muestra en su exposición ‘Top control’, serie de pinturas, algunas sobre colchones, dominadas por el intenso color, el trazo rotundo y las manchas. Singular y plena de sentido porque, al igual que Lüpertz, Rebeca Plana se deja llevar por cierta luminosidad interior, producto de su visceral forma de pintar, para reflejar las sombras de tan febril experiencia plástica.

Rebeca Plana, entre dos de sus obras, en La Gallera. Imagen cortesía del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana.

Rebeca Plana, entre dos de sus obras, en La Gallera. Imagen cortesía del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana.

Notorio, en este sentido, la utilización del colchón como soporte para algunas de las obras expuestas en La Gallera. La propia Rebeca Plana lo explica sin ambages: “El colchón porque ahí nacemos, dormimos, follamos y morimos”. Y por si hubiera alguna duda acerca de su directa forma de expresarse, verbal y plásticamente, agrega: “Me considero visceral. No me gusta la ambigüedad”. La visceralidad de su trabajo procede literalmente del lugar del cuerpo que la artista considera primordial a la hora de crear: “Pinto desde el estómago, más que desde el corazón”. Y a las pruebas hay que remitirse.

Detalle de una de las obras de Rebeca Plana en la exposición 'Top Control' de La Gallera.

Detalle de una de las obras de Rebeca Plana en la exposición ‘Top Control’ de La Gallera.

‘Top control’ es una sucesión de obras, pensadas para ocupar el lugar que en su día fue recinto de peleas de gallos, en la que Rebeca Plana expresa su particular lucha con la materia. Una lucha, en cualquier caso, exenta de abismos interiores: “No creo en el pintor atormentado”. De manera que Rebeca Plana, dejándose llevar por las contracciones de su estómago, va soltando gruesas y rotundas pinceladas como expresión de esa visceralidad. Son obras, por tanto, producto más del cuerpo que de la mente; más fruto de los ácidos estomacales que del torrente sanguíneo impulsado por los latidos del corazón.

Detalle de una de las obras de Rebeca Plana en la exposición 'Top Control' de La Gallera.

Detalle de una de las obras de Rebeca Plana en la exposición ‘Top Control’ de La Gallera.

Al no ser “pintora de caballete” (Rebeca, dixit), sus obras escapan al control del marco establecido, para expandirse por telas y colchones al modo en que lo hacen los sueños y, puestos a desear la luz encontrando la sombra, las pesadillas. De ahí ‘Top control’: “Yo no lo tengo, pero hay que pararse aquí en La Gallera”. De manera que Rebeca Plana, siempre atenta a esa “primera pincelada”, porque en su opinión “nunca hay una última”, pierde el control dentro de la seguridad de su taller, para terminar volcando tamaña visceralidad en el espacio expositivo que en cada caso ejerce de fin (provisional) de trayecto.

Diríase que a Rebeca Plana le duele el mundo y lo aplaca en sus trabajos mediante “saturación de color” y “manchas fuertes”. Los colchones en posición vertical, explicitando su imposible acomodo tradicional, son objeto de esa visceralidad plástica que deseando la luz se topa con el reino de las sombras. El gesto enérgico, abriéndose paso en la vida, es derroche de caudal en la obra de Rebeca Plana. Fiel a los dictados de su estómago, La Gallera arde en deseos motivados por tan efusivas manchas. ‘Top control’, a la espera de las próximas y siempre primeras pinceladas. La luz no encuentra forma de dar sentido a las sombras.

Dos de las obras de Rebeca Plana, en la exposición 'Top control' de La Gallera.

Dos de las obras de Rebeca Plana, en la exposición ‘Top control’ de La Gallera.

Salva Torres

Mujeres que inspiran

Mujeres que inspiran
Fundación Xam
Av. Pérez Galdós, 38. Valencia.
Inauguración: 28 de febrero, 20 h.
Hasta el 12 de abril de 2014

Mujeres que inspiran es una exposición colectiva adscrita al Festival “Miradas de Mujeres”. Una exposición en la que doce mujeres artistas han recibido el apoyo de la Fundación InspirArte; desde las primeras becadas de 2009 (Mª José Planells, Beatriz Carbonell, Delphine Dhilly, Francesca De Pieri, Lucía Zalbidea, Ángela Piñó) hasta las últimas participantes en la residencia de Ifitry, Marruecos, (María Aranguren, Lola Calzada, Rebeca Plana) pasando por aquellas que todavía están desarrollando proyecto y que sirven de enlace con otros países como Xussa Catalá, Mabel Grijalva o Tnana Khadija.

Según nos cuenta Pilar Algarra, directora de la Fundación InspiArte, el Festival “Miradas de Mujeres” es un buen entorno para mostrar el trabajo de estas doce artistas, muchas de ellas ya gozan de gran reconocimiento a su trayectoria, y otras muestran un enorme potencial. Como señala Pilar Algarra “Suponía un reto, y una nueva emoción, volver a juntar todas las procedencias -francesa, italiana, mexicana, marroquí, castellana, valenciana- y comprobar que son capaces de dialogar sin fisura porque en la base de todas ellas hay un alma creadora que las eleva a una misma altura, esa en la que el Arte es un bien para todos.”

Por su parte, Herminia Gallard, directora de L’Artería, abrió las puertas de la Fundación Xam, donde podremos visitar la exposición, un encuentro de muchas “miradas”, como símbolo del triunfo de la constancia.

 

Fotografía de la instalación de Lucía Zalbidea. Imagen cortesía de la Fundación InspirArte.

Instalación de Lucía Zalbidea. Imagen cortesía de la Fundación InspirArte.

De Rubens a Van Dyck y otras visiones

Programación 2014
Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana

Un repaso a las líneas generales de la programación del Consorcio de Museos para 2014 revela cierto aire sentimental. El grueso de las actividades previstas traza un dibujo cuyos contornos están delimitados por: conmemorativas, homenajes, exposiciones históricas, recuperación de artistas, muestras a modo de dedicatoria y retrospectivas. También hay exposiciones colectivas contemporáneas, apoyo al arte emergente y colaboraciones con otras instituciones, como las galerías de LaVAC, la Universitat de València o la Politécnica, que complementan esa mirada al pasado con una visión más actual.

Felipe Garín, director del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana. Fotografía: Miguel Lorenzo

Felipe Garín, director del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana. Fotografía: Miguel Lorenzo

Mirando hacia atrás nos topamos con una de las exposiciones estrella de la programación, según el Consorcio: De Rubens a Van Dyck. Colección Gerstenmaier. Esta muestra reúne la mayor parte de la pintura flamenca de la colección de Hans Rudolf Gerstenmaier y está previsto que pase por los museos de Castellón y Alicante, para finalizar su trayecto en el Centro del Carmen de Valencia a finales de noviembre. En esa misma línea, cabe destacar la recuperación de figuras como José Martínez-Medina, Monjalés, Arcadi Blasco, Antonio Cortina, Quico Torres, José Mingol, Antonio Marco, Ataulfo Argenta, o Javier Goerlich, junto a exposiciones dedicadas a Willy Ramos, Miguel Hernández, bocetos de imaginería valenciana (1939-1965), Llibrets de Falles o el Álbum Alcubierre de la Colección Abelló.

El homenaje a Soledad Lorenzo, cuya exposición con obras seleccionadas de los artistas de su propia colección ya está abierta al público, la dedicada a Elena Sorolla García (1895-1975) y Un segle de tebeos, igualmente homenaje a los dibujantes valencianos Rafael Boluda, Manuel Benet y Antonio Segura, se enmarca en la misma línea de recuperación del pasado. No tanto de recuperación, pero sí de mantenimiento de una exposición que llevaba camino de desaparecer, es la vuelta de Peregrinatio que se desarrolla en las ermitas de Sagunto, ahora con carácter bienal, y a cuyo frente se mantienen Tomás Ruiz y Fernando Castro.

Obra de Joan Forniés. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Obra de Joan Forniés. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

La sala La Gallera, con el certamen sonoro Off_Hz, del colectivo Audiotalaia integrado por Edu Comelles y Carlos Flores, y las exposiciones de Rebeca Plana y Agustín Serisuelo, abre la línea más contemporánea. Línea a la que se suman la muestra temática Ver visiones: Reinterpretando el presente, puesta en marcha por LaVAC y la Asociación Valenciana de Críticos de Arte, con comisariado de Álvaro de los Ángeles y José Luis Pérez Pont, o Pam Pam, proyecto expositivo de la Universitat Politécnica de Valéncia y la Universitat de València, en el que artistas y gestores culturales noveles han trabajado mano a mano.

Lo mismo sucede con el proyecto 3CMCV de apoyo al arte emergente, en esta ocasión bajo el lema ‘La ventana indiscreta’, con los artistas David Trujillo, Gema del Rey y Yasmina Morán y Sergio Luna, o Arte último Alicante en la Lonja del Pescado. Las muestras de Antonio Alcaraz, en torno al patrimonio industrial, y de Joan Forniés, sobre el paisaje, junto a la instalación Prova de l’Àngel, de Javier Codesal, o la exposición Trazas, centrada en el grabado, completarían esta visión contemporánea, que el ilustrador Paco Roca viene a cerrar con su visión de Los Borgia, en forma de exposición y libro ilustrado.

Obras e instalación de Antonio Alcaraz. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Obras e instalación de Antonio Alcaraz. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Salva Torres