Si robas a un ladrón son cien años de perdón

Cien años de perdón, de Daniel Calparsoro (España, Argentina y Francia, 2016)
Guión: Jorge Guerricaechevarría
Producción: Juan Gordon, Emma Lustres, Borja Pena, Alvaro Augustin, Ghislain Barrois, Elena Alcolea, Mechi Tarelli, Merry Colomer (morena films), Micky Buye, Alicia Telleria.
Director de fotografía: Josu Inchaustegui
Montaje: Antonio Frutos
Música: Julio de la Rosa
Actores: Luis Tosar, Rodrigo de la Serna, Raúl Arévalo, Patricia Vico, Joaquín Furriel, Luciano Cáceres, Marian Álvarez, José Coronado…

Luis Tosar en un fotograma de '100 años de perdón', de Daniel Calparsoro.

Luis Tosar en un fotograma de ‘100 años de perdón’, de Daniel Calparsoro.

Que una película de la actual cartelera comercial tenga en el elenco de actores protagonistas a Luis Tosar es casi con toda seguridad una buena garantía en el mundo del celuloide contemporáneo. Y eso teniendo en cuenta que “El Gallego” (así se le apoda al intérprete lucense en esta peli) no es la principal figura del reparto ya que “El Uruguayo” (papel representado por el argentino Rodrigo de la Serna) lleva un poquillo más de voz cantante.

Fotograma de '100 años de perdón', de Daniel Calparsoro.

Fotograma de ‘100 años de perdón’, de Daniel Calparsoro.

Si tuviésemos en cuenta una sinopsis breve y escueta de “Cien años de perdón”, el nuevo film del barcelonés Daniel Calparsoro, es fácil que más de un potencial espectador se limitara a pensar que estamos ante el enésimo rodaje sobre un atraco a una entidad bancaria. Sin embargo hay mucho más, empezando por un argumento que juega con la codicia de todas las partes involucradas. A ello hay que sumar el excelente papel de todos sus actores sin excepción, incluidos los secundarios, así como una tensión que con ciertas cuotas de humor mantiene viva la llama del interés a lo largo de toda la cinta y, lo más destacable, que posee una fuerte carga de denuncia social donde más de un pormenor puede recordar detalles de vigente actualidad.

Fotograma de '100 años de perdón', de Daniel Calparsoro.

Fotograma de ‘100 años de perdón’, de Daniel Calparsoro.

Es en el último apartado del anterior párrafo donde “100 años de perdón” engatusa y más engancha al espectador. En primer lugar porque el banco que sufre el asalto está ubicado en la ciudad de Valencia. Teniendo en cuenta la forma en que se va desarrollando la trama es obvio asociar ficción con realidad ya que la Comunidad levantina ha sido un nido de corrupción en los últimos años y, por ende, centro de vergüenzas para sus habitantes ante el resto de un mundo tan descolocado como indignado por las abundantes noticias relacionadas.

Como segundo aspecto directamente conectado con esa coyuntura de sobornos, cohechos, corruptelas y putrefacción política está un disco duro oculto en una caja fuerte de la sucursal bancaria asaltada, con información comprometedora y que adquiere enorme protagonismo hasta convertirse en el centro de la intriga. Aquí también es obvio y evidente que cualquier espectador que se halle al corriente de la actualidad piense en el disco duro del famoso tesorero Luis Bárcenas y su misteriosa desaparición en la sede del PP como por arte de birlibirloque.

Cartel promocional de '100 años de perdón', de Daniel Calparsoro.

Cartel promocional de ‘100 años de perdón’, de Daniel Calparsoro.

A todo ello se añaden aspectos muy interesantes en el thriller como los detalles que dotan de un perfil muy particular a cada uno de los personajes, especialmente a los atracadores. Entre ellos también aparecen recelos, desconfianzas y malos rollos al truncarse su inicial plan de fuga pero acaban variando de forma diametral su imagen ante el espectador en todo este turbio asunto. De ser los malos a acabar siendo los buenos, una especie de héroes como Robyn Hood en esta coproducción hispano-argentina. Es ahí donde considero que está uno de los grandes méritos de la película.

Cartel de la película '100 años de perdón', de Daniel Calparsoro.

Cartel de la película ‘100 años de perdón’, de Daniel Calparsoro.

Por todo lo anteriormente expuesto considero que nuevamente el cine español está de enhorabuena mal que le pese al frente que lo critica injusta y despiadadamente. Aquí hay otro ejemplo por el que sentir orgullo. Además pocas veces he visto tan acertado y con tan fina ironía el título de una película, en este caso haciendo uso del refranero español con un clásico cuyo origen se remonta a los tiempos de “La tragicomedia de Calixto y Melibea”, la obra atribuida a Fernando de Rojas y más conocida como “La Celestina” («Quien engaña al engañador…» más popular como «el que roba a un ladrón…»). Porque existe una tendencia generalizada y casi inconsciente de atenuante y de disculpa a todo aquel que comete una mala acción contra un malvado. Es por ello que “El Uruguayo”, “El Gallego” y sus otros tres compinches tendrán 100 años, como mínimo, de perdón, al menos entre el populacho.

JJ Mestre

* Texto adaptado para Makma del artículo publicado en enlace del Espacio Woody/Jagger.

Ruz-Bárcenas, juicio al saqueo de lo público

Ruz-Bárcenas, dirigido por Alberto San Juan
Autor: Jordi Casanovas
Intérpretes: Pedro Casablanc y Manolo Solo
Teatro Talía
C / Caballeros, 31. Valencia
Hasta el 10 de mayo, 2015
Jueves y viernes, 20.30h., sábado, 18.30 y 21.00, y domingo, 18.30

Decía Freud que dos lapsus o dos negativas seguidas equivalían a una afirmación. Alberto San Juan, que dirige en el Teatro Talía la obra ‘Ruz-Bárcenas’, trajo a colación las dos veces que María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, patinó inconscientemente con la palabra saqueo. La primera fue en 2012 al referirse a Castilla La Mancha, comunidad a la que trataría de ‘saquear’ de la situación en que se encontraba. La segunda, hace un mes, cuando dijo: “Hemos trabajado para saquear a nuestro país adelante”. Si Freud levantara la cabeza, pediría a Cospedal que se tumbara de inmediato en el diván.

De izquierda a derecha, Manolo Solo, Alberto San Juan y Pedro Casablanc, subidos al cartel de la obra 'Ruz-Bárcenas', en el Teatro Talía. Fotografía: Roberto Fariña.

De izquierda a derecha, Manolo Solo, Alberto San Juan y Pedro Casablanc, subidos al cartel de la obra ‘Ruz-Bárcenas’, en el Teatro Talía. Fotografía: Roberto Fariña.

Alberto San Juan, a partir de un texto de Jordi Casanovas, lo que hace es sentar en el diván de la escena a Luis Bárcenas, ex tesorero del PP, interpretado por Pedro Casablanc, al que interroga el juez Pablo Ruz (Manolo Solo). Casanovas traduce a lenguaje teatral de manera literal las declaraciones judiciales del 15 de julio de 2013, en las que Bárcenas reconoció la existencia de una contabilidad B en el Partido Popular.  Con ese “material dramático inmejorable”, San Juan recrea la situación de “dos hombres enfrentados: uno en busca de la verdad y otro tratando de salvar el pellejo”. Y pellejo hay mucho.

Pedro Casablanc (izquierda) y Manolo Solo, en un momento de la obra 'Ruz-Bárcenas'. Teatro Talía de Valencia.

Pedro Casablanc (izquierda) y Manolo Solo, en un momento de la obra ‘Ruz-Bárcenas’. Teatro Talía de Valencia.

«Los grandes medios de comunicación han colaborado en el saqueo»

‘Ruz-Bárcenas’, que estará en el Talía hasta el domingo 10 de mayo, es, en palabras de San Juan, “una ventana a través de la cual se puede contemplar todo un sistema de corrupción sufrido durante décadas sin saberlo y del que ahora empezamos a saber”. Y lo que empezamos a saber, por las declaraciones de Bárcenas que María Dolores de Cospedal ratifica con sus lapsus, es que el “sistema de saqueo de los fondos públicos se ha hecho mano a mano entre el PP y el PSOE al servicio de las empresas del IBEX 35”. San Juan, puestos a entrar a saco, incluyó a los medios de comunicación: “No con la colaboración de los periodistas, sino con la de los propietarios de esos medios”.

El “valor documental” de ‘Ruz-Bárcenas’, que pone en escena con “inmejorables palabras” esa oscura trama de “sobresueldos y caja B”, permite al espectador participar en la “confrontación política que se está produciendo entre la gente, la sociedad, y el sistema de poder que representan ciertos políticos y empresas”. Eso sí, San Juan vaticinó que estamos ante “un cambio de ciclo histórico que, como el anterior, ha durado 40 años”.

Detalle del cartel de la obra 'Ruz-Bárcenas'. Teatro Talía de Valencia.

Detalle del cartel de la obra ‘Ruz-Bárcenas’. Teatro Talía de Valencia.

«Bárcenas es un chivo expiatorio»

Pedro Casablanc y Manolo Solo se metieron en la piel de Bárcenas y Ruz de manera distinta. Casablanc reconoció haber tenido “un rollo de empatía” con su personaje. San Juan terció que en una de las funciones un espectador le llegó a decir que Bárcenas le caía bien. “¿A quién no le cae bien Hannibal Lecter? [personaje psicópata de la película ‘El silencio de los corderos’]”, señaló Casablanc. San Juan afirmó que si había algo a favor del ex tesorero del PP, y por lo cual podías identificarte, era su papel de “chivo expiatorio; el que paga por todos”. Solo, en cambio, dijo que simplemente había tratado de interpretar a un joven juez que “siente a su espalda el peso de la mirada de todo un país”.

La “lluvia de información” aparecida en los medios de comunicación “parece inabarcable”, puntualizó San Juan, “pero si fijas tu atención en un solo punto resulta comprensible y piensas que puedes cambiarlo y acabar con ello”. La saturación informativa como antídoto contra el pensamiento. Con ‘Ruz-Bárcenas’, su director pretende fijar esa atención de un público “ávido de ver lo que sucede en ese interrogatorio”.

“En el fondo hay algo de catarsis”, subrayó San Juan, para quien Rita Barberá “es un personaje interesante desde un punto de vista dramatúrgico y sociológico”, aunque le produzca “enorme rabia y tristeza las políticas públicas que ha llevado”. “En este país gusta el carácter populista de gente como Rita o Esperanza Aguirre”, concluyó Casablanc. Alberto San Juan precisó que, más que insultar a sus votantes, estaría bien “revisar el punto de tu persona que conecta con ellas”.

Alberto San Juan, director de 'Ruz-Bárcenas', subido a la fachada del Teatre Talia. Fotografía: Roberto Fariña.

Alberto San Juan, director de ‘Ruz-Bárcenas’, subido a la fachada del Teatre Talia. Fotografía: Roberto Fariña.

Salva Torres

Balance de la política cultural valenciana

Mesa redonda: Política cultural valenciana. Balance de legislatura
Galería pazYcomedias
Plaza del Patriarca, 5. Valencia
6 de mayo de 2015, 19 h.

En este momento de crisis económica los cambios devenidos en el concepto mismo de cultura, el lugar que ocupa en la sociedad del conocimiento y la articulación colectiva de determinadas demandas sociales y profesionales al respecto, plantean la necesidad inaplazable de una renovación del modelo de actuación pública en el ámbito de la cultura. En una economía moderna basada en el conocimiento y la creatividad, los recursos destinados a educación, investigación y pensamiento no son un gasto sino una inversión. De ahí que se haga necesario evaluar profundamente la utilidad, el sentido y la función de las políticas públicas llevadas a cabo hasta ahora y, analizando la situación del sector, trabajar en la elaboración de programas que propongan respuestas nuevas y soluciones eficaces ante el momento que atraviesa el sector cultural en la Comunitat Valenciana.

Tras una legislatura particularmente convulsa en materia de política cultural y ante las elecciones municipales y autonómicas a la vuelta de la esquina, se propone un balance de estos últimos cuatro años a través de un diálogo con los portavoces parlamentarios de cultura de los grupos políticos con representación en Cortes Valencianas:

-Miguel Ángel Mulet (Partido Popular)
-Juan Soto (PSPV-PSOE)
Josep Maria Pañella Alcàcer (Coalició Compromís)
Esther López Barceló Esquerra Unida del País Valencià (EUPV)

Modera: Jose Luis Perez Pont

Con la colaboración de la Plataforma Valenciana x la Cultura

Esta mesa redonda forma parte del programa de actividades paralelas de la exposición «Sobre el cómo y el cuánto», de Isidro López-Aparicio, que actualmente puede visitarse en pazYcomedias. Un proyecto específico desarrollado para la galería acerca del valor y el uso del dinero, además de una gran instalación realizada in situ con la que se cuestiona el desmantelamiento del sistema educativo.

Isidro López-Aparicio. Funambulismo educativo, estructuras formativas, 2015. Cortesía Galería pazYcomedias.

Isidro López-Aparicio. Funambulismo educativo, estructuras formativas, 2015. Cortesía Galería pazYcomedias.

Morán: “Hoy la censura es económica no política”

El cura y los mandarines, de Gregorio Morán
Editorial Akal

El término intelectual es relativamente moderno. Fue acuñado en Francia a finales del siglo XIX, durante el llamado affaire Dreyfus, e inicialmente se usó despectivamente para designar a quienes apoyaban al capitán judío, representantes del mundo de la cultura y del arte como Émile Zola, Octave Mirbeau o Anatole France. Más tarde adquirió un significado positivo. La figura del intelectual se entiende como la de un hombre sabio, testigo crítico del poder, una mezcla de Pepito Grillo y mosca cojonera que vigila excesos y abusos, y vela por la ética y el bien común. ¿Qué pasa cuando los intelectuales relajan su función crítica y se dedican a jalear y enaltecer a los poderosos?

Es lo que ha ocurrido estas últimas décadas en España denuncia Gregorio Morán en su último trabajo, un ensayo de 800 páginas, ‘El cura y los mandarines. Historia no oficial del Bosque de los Letrados’ (Akal), que se presentó recientemente en la UNED de Valencia. Un lúcido y exhaustivo repaso a nuestra reciente historia cultural y política, entre 1962 y 1996, concebido desde “la ironía y el sarcasmo más que desde la ira”, dice Morán.

Este trabajo de Morán fue en principio un proyecto para la editorial Crítica, del grupo Planeta, pero un capítulo sobre la Real Academia Española (RAE) en el que se juzga con dureza al anterior director Víctor García de la Concha, algunos de sus integrantes y las normas de la casa, provocó un desencuentro y, finalmente, lo editó Akal.

Portada de 'El cura y los mandarines', de Gregorio Morán. Editorial Akal.

Portada de ‘El cura y los mandarines’, de Gregorio Morán. Editorial Akal.

¿Qué pasó con todos aquellos intelectuales que en los sesenta fueron progres, en los setenta moderados, en los ochenta conservadores y en los noventa carcas? 

Esa evolución se debe en parte a la edad, pero también a que en los sesenta tenían escasos intereses personales que defender y ahora sí los tienen. Los intelectuales de mi generación son ya mayores, piensan en el retiro y se han hecho institucionales. Quieren ser académicos, ganar premios y se preocupan más de medrar que de su propia obra. Entre los últimos intelectuales beligerantes e independientes sólo se me ocurre mencionar a Sánchez Ferlosio, Juan Goytisolo y, por supuesto a Rafael Chirbes.

¿Le guarda rencor a Planeta?

Ningún rencor. Como dice uno de los personajes de El Padrino, no se trata de nada personal, sólo una cuestión de negocios. También un indicio de que hoy día el problema de la censura es económico no político o ideológico.

¿Por qué eligió a Jesús Aguirre , el cura como hilo conductor?

Aguirre fue quizá el más exitoso de los intelectuales de su generación, aunque no el más el brillante. Un personaje fascinante que superó grandes dificultades como hijo que fue de madre soltera, que llegó a ser duque de Alba consorte y estuvo en todas las salsas políticas y culturales de su época. Todo el mundo hablaba mal de él, pero su trayectoria es alucinante. Estuvo en las huelgas mineras del 62, en el contubernio de Munich, y hasta ofició la única misa por Grimau tras ser ejecutado. Dio un giro radical desde la defensa de la lucha armada a ser duque de Alba. Me fascinaba la animosidad que existía hacia Jesús Aguirre, el desdén que sufría por su propio grupo. No le consideraban un igual y, sin embargo, yo le considero el más representativo.

Cultura y poder. ¿Un amor imposible en este país?

El Franquismo despreció la cultura y la Transición tampoco le dedicó mucho interés. Los socialistas  trataron mejor que la derecha a los intelectuales y artistas, pero se cobraron los favores con el tema de la OTAN, que nadie regala nada y menos el poder. También el PP de Aznar tuvo su mandarinato cultural pero esa época no está incluida en mi libro.

Alguna predicción para las próximas elecciones.

Me he equivocado en muchas ocasiones en este aspecto, pero veo con buenos ojos la irrupción de Podemos. No sé si ganarán o no, pero creo que su existencia es positiva porque traen aires y savias nuevos contra una casta imperfecta, corrupta y agotada, incapaz de regenerarse desde dentro.

Gregorio Morán (Oviedo, 1947) es autor de un puñado de libros fundamentales para interpretar la historia cultural y política de la España contemporánea. Entre ellos: ‘Adolfo Suárez: historia de una ambición’,  ‘Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985’, ‘El precio de la transición’, ‘El maestro en el erial: Ortega y Gasset y la cultura del franquismo’, ‘Los españoles que dejaron de serlo’, ‘Adolfo Suárez: Ambición y destino’.

Gregorio Morán. Cortesía del autor.

Gregorio Morán. Cortesía del autor.

Bel Carrasco

La banda sonora de Podemos

Mitin de Podemos
Pabellón Fuente de San Luis. Valencia
Domingo 25 de enero, 2015

La puesta en escena del mitin de Pablo Iglesias en el pabellón Fuente de San Luis fue apoteósico. Más de 10.000 personas lo aclamaron, entre las que llenaron las gradas y quienes rodearon el escenario a pie de pista. Un clamor que arrancó con el ‘People have the power’ (La gente tiene el poder) de Patti Smith y terminó con ‘Al vent’ de Raimon. En medio, una sola interferencia: la de quien portó una pancarta que decía: “Espero no tener que cantarle Cuervo ingenuo”. Se refería, claro está, a la canción de Javier Krahe, que éste dedicó a Felipe González cuando incumplió su promesa de sacarnos de la OTAN.

Algunos de los jóvenes en el mitin de Podemos, sosteniendo algunas de las letras que conformaban la frase Ahora es el momento.

Algunos de los jóvenes en el mitin de Podemos, sosteniendo algunas de las letras que conformaban la frase Ahora es el momento.

Pablo Iglesias cantó hace bien poco esa canción con Krahe, sustituyendo en la letra a González por los socialistas y la OTAN por Angela Merkel, a la que los socialistas, en la versión de Iglesias, rendían sumisión. Se entiende que el joven que se coló en el mitin de la Fonteta acabara despedido entre gritos de ¡fuera, fuera!, cuando miembros de seguridad lo expulsaron del pabellón. Era la única nota discordante de un mitin que transcurrió en todo momento por senderos de gloria.

Había pancartas de Podemos Russafa, Rocafort, Pobla de Valldigna, Utiel-Requena, Massanassa, Aldaia, Alaquas, Orihuela, Calp, Paterna o Algiròs. Y había muchos globos y camisetas color lila. Una puesta en escena sobria, pero enardecida cuando Pablo Iglesias compareció por uno de los laterales del pabellón aclamado como las estrellas del rock. Los organizadores prefirieron el ‘People have the power’ de Patti Smith que el ‘We are the champions’ de Queen, para calentar el ambiente. Tema éste último quizás reservado para lo que Pablo Iglesias aventuró después: “Tic, tac, tic, tac, comienza la cuenta atrás para Mariano Rajoy”.

Pablo Iglesias, líder de Podemos, rodeado de la multitud que llenó la Fonteta  de San Luis, al acabar su alocución.

Pablo Iglesias, líder de Podemos, rodeado de la multitud que llenó la Fonteta de San Luis, al acabar su alocución.

Y como un reloj, el líder de Podemos fue desgranando las tropelías del gobierno de Rajoy, en medio de las interrupciones del clamor popular. “En noviembre de 2014 sólo una de cada tres personas que dejaba el paro lo hacía por haber encontrado un empleo (…) Constructores y mafiosos compran el partido del gobierno para que legislen a su favor (…) Según la Agencia Tributaria, el 76,4% de los asalariados ganan menos de 1.000€ al mes”.

Y de nuevo el tic, tac: “El 70% de los fondos que ha recibido Grecia ha ido a pagar intereses y deuda privada, y el 19% a los bancos. En Grecia esta noche ya se escucha, tic, tac, tic, tac, tic, tac, y queremos que se escuche en España muy pronto también”. E insistió, a ritmo de metrónomo, que romper España era “vender la soberanía a la troika”, entregársela “a constructores, a mafiosos y a corruptos”. Por lo que tocaba darle cuerda a ese otro reloj que empuñaba con pasión el líder de Podemos: “A la corrupción le decimos: tic, tac, tic, tac, tic, tac”.

Iñigo Errejón, con gafas, abriéndose paso detrás de un tapado Pablo Iglesias, en el mitin de Valencia.

Iñigo Errejón, con gafas, abriéndose paso detrás de un tapado Pablo Iglesias, en el mitin de Valencia.

El reloj que anunciaba el esperado cambio de política en España (“a veces David le puede ganar a Goliat”), dejó paso al emotivo, incluso sensiblero recurso de leer la carta de una niña, Nerea, de Ribarroja, en la que, entre otras cosas, daba las gracias a Pablo Iglesias “por devolver la ilusión a mis padres”. Si no fuera por lo enardecido del mitin, más de uno recordaría aquella niña de Rajoy, sin duda más ficticia que la real Nerea, pero igualmente utilizada para tocar corazones que deberían, pum, pum, pum, pum, regirse por razones menos tiernas y con más sustancia.

‘Al vent’ de Raimon puso el colofón musical de un mitin continuamente interrumpido por gritos de “Sí-se-puede” o “Sí, sí, sí, nos vamos a Madrid”, en referencia a la movilización programada para el próximo día 31. Porque como dijo Iñigo Errejón, que antecedió a Iglesias en el escenario de La Fonteta: “En España va a haber un cambio y lo va a protagonizar la gente, no Podemos”. Y la gente que abarrotó el pabellón municipal se fue pensando, como rezaba en una pancarta, que ¡És l’hora de la gent! Lástima que entre esa gente no hubiera ninguna alusión a los científicos ni a los artistas cuyo talento se desperdicia por anemia del I+D+i y el lamentable IVA cultural. Ciencia y cultura que Podemos descuidó en el mitin de Valencia. Tic, tac, tic, tac, tic, tac…

Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, durante el mitin en el pabellón Fuente de San Luis en Valencia. Europa Press.

Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, durante el mitin en el pabellón Fuente de San Luis en Valencia. Europa Press.

Salva Torres

La Participación Obligada

Líneas Inesperadas:  Fernando Flores
La participación obligada

Profesor de Derecho Constitucional y miembro del Institut de Drets Humans de la Universitat de València. Coordina y edita el blog sobre derechos humanos Al revés y al derecho. Es miembro de la Plataforma Salvem el Cabanyal.

 

¿Puedes hablar un poco de ti, de tu formación, tu recorrido y tu situación actual?

Soy profesor de Derecho Constitucional. En el año 2004 me llamaron para ocupar un cargo en el Ministerio de Justicia. Fui Director de Gabinete de Luís López Guerra, Secretario de Estado del Ministro de Justicia Juan Fernando López Aguilar.

Realmente, yo estaba en Venezuela haciendo un trabajo de antropología con los indígenas. Toda la campaña me pilló allí. Había vivido en Ecuador  y trabajado con el tema indígena. Estuve ya en el principio del proceso constituyente venezolano.

Tú has estado en contacto con todos los desarrollos del derecho y todo lo que está pasando en Ecuador, ¿no?

Sí, ese tema lo conozco bastante bien. Yo no tengo vinculación política militante, no soy militante del PSOE. Dio la casualidad que al incorporarse Fernando López Aguilar como Ministro de Justicia llamó a Luís López Guerra como Secretario de Estado.

Luis López Guerra fue mi tutor y director de tesis constitucional. Fue él quien me llamó cuando estaba en Venezuela.

Es así como vuelvo a Madrid. Trabajo en el Ministerio de Justicia durante cuatro años. Luego, trabajé como asesor durante dos años de María Teresa Fernández de la Vega. Después estuve trabajando un año como Secretario General Técnico de Presidencia y organizando el Consejo de Ministros. Luego, pasé al Ministerio de Defensa con Carmen Chacón.

Pero, todos esos pasos ¿quizás valías para todo?

No, estuve en Justicia con Luís porque es amigo mío y mi tutor. Además es  una de las personas que más admiro intelectualmente. Así, cuando me dijo «ven”, por supuesto, me puse a trabajar con él…

“Lo dejaste todo”

Sí, prácticamente, cuando entras ahí lo dejas todo. Pero recordarás que esa primera legislatura del PSOE no llegaron a durar tres años. No cumplieron totalmente la legislatura. Mandaron a Juan Fernando López Aguilar de candidato a Canarias.

Entró en su lugar Mariano Fernando Bermejo. Alguien debía quedar como enlace de la etapa anterior. Decidieron que fuera yo y por eso me quedé un año más.

Cuando el PSOE vuelve a ganar las elecciones en el 2008; Mariano sigue, pero yo ya no quiero seguir en Justicia. Mi idea era volver a Valencia pero la vicepresidenta me llamó para trabajar, como Asesor del Gabinete.

Estuve casi dos años como asesor-coordinador de su gabinete. Después me pidió que organizara las propuestas normativas de los ministerios. Es ahí cuando estuve trabajando con la Ley de Libertad Religiosa y la Ley de Transparencia.

Cuando ella “sale”, Carme Chacón, me pidió que me fuera con ella para llevar la Dirección General de la Política de la Cultura en Defensa. Había que trabajar en relación con universidades y el mundo de la investigación, el tema cultural de museos, patrimonio, publicaciones, ¡Que es bien interesante! Las Fuerzas Armadas son, después de la Iglesia, la institución con más patrimonio cultural de España.

Y ahora estoy en Valencia como Profesor Titular del Departamento Constitucional. Volvía reincorporarme a la Universidad donde tengo una plaza de titular.

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

De las áreas en las que estás interesado y que continuas investigando quizás la más importante sea  la de participación, ¿no?

Sí,  de hecho empecé una tesis sobre la democracia interna de los partidos políticos en los años 90. Lo primero que conocí fue el funcionamiento interno de los partidos políticos. Últimamente hay un nuevo interés por este tema.

¿Y en tu tesis llegabas a algunas conclusiones?

Bueno, en aquel momento, recuerdo que todo el mundo me preguntaba el porqué de hacer una tesis sobre algo que no existía. Yo estaba muy consternado. Recuerdo que mi profesor entonces, Joaquín García Morillo, quería que me fuera a Alemania para especializarme. El problema era que  yo no sabía alemán y empecé a estudiar como un loco, en el Centro Alemán.

A la vez escribí una carta a un profesor del que había leído un libro sobre partidos políticos. Era un politólogo de origen español que nació en Alemania, Juan José Linz. Había recibido el Premio Príncipe de Asturias y estaba como Catedrático de Sociología y Ciencia Políticas en la Universidad de Yale.

Lo que te da tener veinticuatro años y darte igual todo hizo que le escribiera una carta mandándole mi planteamiento de tesis. Me consiguió una beca para Yale y allí fui.

Recuerdo perfectamente lo primero que me dijo en su casa, mientras sacaba libros sobre el Nacional Socialismo, el Partido Fascista Italiano, el Partido Nazi Alemán, el Partido Comunista de la Unión Soviética. Juan José Linz me dijo:

“La democracia es un tema de grado, lo primero que tienes que hacer es leer todo aquello que significa grado cero, que es básicamente todo sobre la eliminación del contrario. Esto es, Stalin, Hitler, son los partidos extremos. A partir de ahí no todo es democrático pero tú mismo debes plantear los criterios sobre lo que consideras democrático”.

Ese fue mi planteamiento de tesis desde aspectos jurídicos además. Básicamente, todo lo tocante a los derechos de los afiliados y cuando los afiliados pueden reclamar sus derechos ante los dirigentes de los partidos y ante los propios tribunales.

¿Como el Comité de Garantías?

Exacto. Todo el tema de los Comité de Garantías dentro del partido. Fuera de ellos les pertenece acudir a los Tribunales Civiles porque los partidos políticos son asociaciones privadas con relevancia constitucional y con funciones públicas.

Me imagino que esa es la aportación de base germánica que contiene  la Constitución Española de 1978 ¿no?

Sí. La ley alemana, la Ley de Partidos del año 1967 es la que más influye.

Pero el hecho de estudiar a los partidos políticos por dentro lo que me llevó a ver sobre todo el autismo de los partidos. Ver como con el paso del tiempo van sucediendo en dos cosas. La primera, los partidos políticos se institucionalizan y se convierten en Estado alejándose de la sociedad. La segunda, unida a lo anterior, es que su función de servir de correa de transmisión de la sociedad hacia la toma de decisiones, su control y seguimiento (práctica o totalmente) se anula. Es así como se entra, desde hace muchos años, en toda la discusión de los límites de la representación.

Yo desde hace bastante años defiendo que el sistema será representativo y participativo o no será; no será democrático. Hay gente que lo venimos defendiendo desde hace tiempo. Existen dos posturas contrarias: los que dicen que no nos representan, y los que niegan “roussonianamente” que pueda existir una representación. Esto último a mi modo de ver es utópico. De hecho, mira Podemos que lo está organizando de forma vertical. No puedes elegir por personas.

Sí, algo me han comentado que está todo pre-pinchado y tú tienes que tener la reacción política de eliminar nombres pero es una lista que está prefabricada.

Es muy difícil. Por ejemplo, si estoy de acuerdo con el 80% del equipo de Pablo Iglesias habrá diez personas que me interesaran. Resuelta que esto puede ser difícil porque me va a tomar quince minutos y ya sabemos como funcionamos. Si no es medianamente ágil acabaré haciendo lo fácil.

Como debe constituirse como partido político según las formas sistémicas puede haber surgido una confusión. El hecho de constituirse como un disfraz o Caballo de Troya puede confundirle reproduciendo las mismas sinergias ¿no?

Yo no soy muy nominalista pero lo que sí me gusta es no confundir. Siempre digo: “Si esto quieres que le llamemos ‘buzón’. No tengo ningún problema y no voy a ponerme a discutirlo. Si quieres nos ponemos a discutir sobre conceptos. Pero si estamos hablando de otra cosa y decir que ese ‘buzón’ es instrumental entonces; no voy a perder ese tiempo”.

Para mí “partido político” no desmerece pero hay una serie de movimientos que durante un tiempo han querido decir: «Nosotros no somos partidos políticos». Y hay que contestarles: «Vale, ¿Entonces cómo te quieres llamar?».

Sí, pero por nuestra Constitución deben constituirse como partidos políticos y entrar dentro de ese encaje…

Y ellos en su página Web se definen como “partido político” porque es la manera de presentarse en las elecciones. Pero me da igual si dijeran: “Bueno, no somos un «partido político».

Entonces, lo llamaremos de otra manera pero al final cumplirá las funciones de los partidos. A saber; agregar intereses, si funcionan bien hacer de correa de transmisión y recibir lo que piensa la gente, informar a la gente, construir… Por eso no me entretengo en si somos partidos o no somos partidos.

En Venezuela, tuve ya la discusión sobre si el Movimiento Bolivariano de Chávez era partido o no. Yo les decía: «Ustedes son partido político». En algunos ámbitos me tacharon de reaccionario y demás. Al final, montaron el Partido Socialista Unificado de Venezuela. Y esto porque en colectivos complejos y/o Estados lo que necesitas es una organización.

Otra cosa es que yo crea que Podemos sí está experimentando. Eso hay que aplaudírselo absolutamente. Hacer de otra manera política: más participativa.

Ahora están buscando un equilibro pragmático porque quieren llegar al poder. Lo bueno de ellos es que se conocen.

Sí, quieres decir que son colegas…

Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias, Iñigo Errejón son colegas. Pero, además, han militado mucho en la izquierda y saben de la capacidad de la izquierda para destruirse a sí misma antes de llegar a cualquier lado. Y como lo saben, imagino que decidieron tomárselo en broma o en serio. En broma, significaba conseguir quince eurodiputados e ir de acompañamiento. En serio, implicaba ser conscientes que iban a trabajar en contra y aceptar múltiples contradicciones. Y la decisión fue la última; la de tomárselo en serio.

Las personas que estamos fuera tenemos la obligación de llamarles la atención pero sin acritud. Creo que es bueno que tengan contrapeso. Que les digan: «Eh, ¡Que os estamos vigilando!». El poder siempre hay que vigilarlo. Y por otra parte decir: “¡Denle!¡Tiren adelante!”.

En el fondo creo que de ahí van a salir cosas buenas. Va a salir el intento. Se va a avanzar. En esa parte estoy de acuerdo.

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

Volviendo a la participación, si no me equivoco, la única forma de participación política que se acepta y constituye en un momento dado es a través de los partidos políticos. Las asociaciones que fueron tan relevantes quedaron absolutamente neutralizadas. ¿Crees que los partidos políticos empezaron a romper ahí la correa de transmisión?

Ahí sucede que constitucionalmente, después de casi cuarenta años de dictadura, se toman una serie de decisiones para “asegurar la Transición”. Se adopta un sistema electoral que básicamente produzca un bipartidismo por lo menos a nivel estatal. A sabiendas  que a nivel autonómico; regional en aquel momento, van a existir otros partidos menores. Sin embargo a nivel estatal está todo controlado. Por eso IU, entonces PC, en las primeras elecciones saca un 9% frente al 24-27% del PSOE. La UCD sacó el 34% si no me equivoco. Fue bastante chocante para muchos.

Después, se hace un sistema electoral. Un sistema bipartidista frente al peligro de una alta fragmentación. Se teme una debilidad que pueda producir esta fragmentación, las coaliciones y demás. Así, es como se fortalece muchísimo a los partidos políticos.

Y lo otro son los sindicatos,

Sí, aunque sabes su importancia está muy vinculada a los partidos. UGT hasta hace  poco era PSOE y CCOO es la correa de transmisión del PC.

Lo que se hace es poner a los partidos como centro del sistema político gracias a la Ley de Partidos y a la Ley Electoral porque deciden quiénes son los candidatos. Pero también el resto de leyes ayudan a reforzar esta centralidad ya que finalmente son los partidos los que deciden quien está en el Tribunal Constitucional, en el Consejo del Poder Judicial, en el Tribunal de Cuentas,…

Claro, y es un sistema que se cierra en sí mismo ¿no?

Sí, es un sistema que se cierra sobre ellos. Al final son los parlamentarios los que están eligiendo. Son las asociaciones de jueces con los dirigentes de los partidos políticos. Cuando se elige el Tribunal Constitucional son los dirigentes de los partidos políticos negociando su cuota. Los parlamentarios son la prolongación de los partidos institucionales en el parlamento. Esa es la confusión. Y esto sucede igual en el Tribunal de Cuentas, el Defensor del Pueblo, La Cámara de Comercio, las Cajas de Ahorro, la Comisión nacional del Mercado de Valores.

Ya desde el inicio se separa al ciudadano, bajo cualquier forma, de poder ejercer esa labor de control.

Absolutamente, al ciudadano se le aleja. Hay una cosa curiosa. El artículo 6 de nuestra Constitución dice que: “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política.”

Es decir, “concurren con otros”. Concurrir es un sitio donde van otros. Y entonces, ¿Dónde están los otros que concurren a la formación de la voluntad popular?

Bueno, pensaran que concurren con otros partidos políticos ¿no?

Sí, pero ese “concurrir”, teóricamente, es con otras manifestaciones de la participación ciudadana.

¿Dónde se nos ha quedado Max Weber? Lo digo por la posición que piensa ya él para la sociedad civil.

Claro. En 1904-1905, en una sociedad predemocrática, lo que está ya diciendo Max Weber es que el partido político se va a burocratizar. Eso es lo que dice: ¡Cuidado, señores, que esto se va a convertir en un fin en sí mismo!

Pero plantea la necesaria posición de las asociaciones, aunque sean sectoriales.

Claro, efectivamente. Pero no hay en el ámbito constitucional ninguna herramienta realmente seria de participación si no es a través de los partidos políticos porque la Iniciativa Legislativa Popular, ni te cuento.

Ya lo hemos visto lo que ha pasado durante los últimos años ¿no?

Sí, ya lo sabemos. Fíjate, incluso el derecho de petición que se plantea como un derecho de participación me parece una burla. Será una carta a un ministro que podrá contestar cualquier cosa. El ministro, de hecho, nunca se entera del derecho de petición. Éste te lo está resolviendo el Gabinete de la Secretaría de Estado, o de una Dirección General y te está respondiendo básicamente de una manera técnica.

Pero esta situación es la que lleva al colapso del sistema que estamos viviendo ahora, ese «autismo» del que hablabas…

Lo que sucede en realidad es que la gente no es muy participativa…

Tampoco se han dado las plataformas, esas palabras de la constitución como «promover», “remover obstáculos” y «velar»…

Exacto. Digamos que nunca sabremos, pero en la Transición hubo un movimiento social muy importante y participativo. Con todo mi cariño, en parte, le atribuyo al PSOE el habérselo “cargado”.

¿Porque practicó el entrismo?

Claro, tú lo has dicho. Eso fue lo que hizo. Asociaciones de vecinos, organizaciones que eran independientes y autónomas, cuya función era controlar -porque el mundo constitucional es el mundo del control del poder- quedaron desactivadas.

El PSOE, sobre todo, lo que hizo fue practicar el «entrismo». Ocupó las asociaciones de vecinos que eran potentes y ocupó  las asociaciones donde había gran participación ciudadana. Si tú ocupas los espacios de poder y de control es «pan para hoy y hambre para mañana»

Y, luego, lo hizo el PP…

Sí, cada partido político lo hizo a su manera. Incluso crearon sus propias asociaciones también. Es la perversión en el extremo. Por ejemplo, la Ley de Participación Ciudadana de la Comunitat Valenciana del año 2008, no ha tenido uso ninguno. Y esto porque son unos cuantos grupos de asociaciones cooptadas por intereses políticos.

Es algo en lo que no se ha creído. Hubo un primer momento en que eso pudo articularse pero fue malogrado por los partidos políticos. Creyeron que ellos eran los únicos que entendían el espacio político y todavía lo creen. En mi opinión el PSOE todavía lo cree, IU algo también. Creo que Compromís y Podemos quizás estén más influidos por otra visión aunque no lo tengo tan claro. Podemos desde luego que sí porque tiene un montón de gente que viene del mundo de la participación. Pero esa confusión entre el partido y la institución lleva a menospreciar lo que dice la gente.

Y, sobre todo, sucede que determinado tipo de asociaciones con dinero tienen sus vías de “lobby”En España el mundo del “lobby” ya existe, no como en EEUU, sino de una manera escondida y subrepticia. Creo por eso que hay que regular los “lobbys” . Los diputados se reúnen con los grupos de empresarios. Frente a eso el ciudadano quiere saber lo que se discute porque son nuestros representantes y me da igual de qué partido sean. Son nuestros representantes porque un diputado en cuando es elegido ya no es representante de los intereses de su partido sino de todos los españoles. Lo que no puede ser es que cuando me dirijo a un diputado del PP me mire como si no estuviera a mi servicio.

Hubo una desactivación en los años 80. No sabemos que hubiera pasado. Lo que sabemos es lo que vino después; una absoluta ocupación del asociacionismo por parte de los partidos. Primero por parte del PSOE, después del PP y una enorme dificultad ciudadana de hacerse sitio ahí dentro.

A partir de ahí hubo una ilusión de crecimiento económico. Parecía que no hacía falta participar porque los partidos políticos se encargaban de todo. Esto incluso llevó a mucha gente a despreciar a los movimientos ciudadanos que decían: «Oiga, esto no está bien» o “Esto es pan para hoy y hambre para mañana” o “Se están burlando de los derechos de la gente” o “Hay corrupción”.

El tema de la corrupción que está saliendo ahora no es de hoy

Sí, el tema de la burbuja, ahora dicen que nadie lo advirtió. Eso no es cierto ya que a poco que te interesaras y leyeras sabías de esta corrupción.

Claro. Yo fui del colectivo Terra Crítica que el Levante eliminó de sus editoriales hace tres o cuatro años. Ahora repaso los artículos sobre participación ciudadana del Colectivo Terra Crítica que escribí hace tiempo. Tuve una bronca en el Levante con Josep María Felip por el tema de la Ley de Participación Ciudadana. Dije: «Esta ley es propaganda. No se la cree quien la hace». Ya que entre otras cosas ha utilizado a asociaciones “de las suyas”. Se reunieron en la universidad en la Facultad de Derecho. Fueron allí pero han acabado diciendo que es una ley de participación respaldada por la gente y no es así. Más bien, para construir la ley has llamado a unos “amiguetes”  que hicieron cuatro modificaciones de carácter técnico. Así, la sacaron. Por cierto, esa ley contiene cuatro instrumentos de participación y todavía no se ha llevado a cabo ni uno de ellos.

Te diré más, desde el Cabanyal planteamos al Gobierno la implementación de un Jurado Ciudadano. Lo más alucinante es que lo mandamos a Presidencia y a los dos meses nos envíaron una carta contestándonos que habían trasladado nuestro expediente a la Consellería de Cultura y Deporte. Claro, ni ellos mismos sabían que la Dirección General de Participación dependía de Presidencia, Agricultura, Agua y Participación Ciudadana. ¡Ni ellos mismos saben lo que hacen!

Es como el tema de la regeneración democrática y la transparencia. Es de sentido común. Yo defiendo que una ley o unas normas de participación ciudadana deben ir unidas al concepto de transparencia. Debe ser una Ley de Participación Ciudadana y Transparencia.

La una sin la otra es inconcebible.

Exacto, no tiene sentido. Y esto porque el ciudadano no puede participar sin tener una información precisa, rápida, completa, efectiva y que pueda comprender. Lo que no puede ser es que la Mesa de las Cortes Valencianas sea la más condenada en toda España por no dar información a los diputados. Si no se la dan a los diputados te puedes imaginar a los ciudadanos. Sencillamente, se burlan de nosotros.

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

Recuerdo en este sentido una frase de Julio Anguita diciendo: «Lo único que queremos es que realmente la democracia que tenemos se ponga en funcionamiento. Eso sería lo más radical». La constitución en cierto sentido funcionaría si construyéramos elementos reales. Parece que hemos vivido con una constitución de corcho. No ha habido un fuste importante y no se ha tomado en serio. ¿Qué opinas de esto?

Lo que no se ha cumplido es la implementación de la ley. Nuestra constitución es, por decirlo así, socialdemócrata, pero bajita. Es decir, podría haber sido más si los jueces hubieran interpretado más a favor de los derechos sociales. Si los políticos hubieran hecho políticas sociales más convencidas.

Pero en el tema de la participación, al final lo que pides es que se cumpla lo que hay. Yo, lo que pido es que el Tribunal de Cuentas ¡Cumpla su función!. Yo que estoy absolutamente en contra de cómo funciona el sistema de control parlamentario, creo que las minorías deben controlar a la mayoría. No es posible que el grupo parlamentario mayoritario tenga más tiempo que la posición minoritaria. El grupo mayoritario lo que hace es consultarle al Gobierno las preguntas que éste previamente le ha presentado. Oiga, si el parlamento ya no tiene la función legislativa porque ésta la tiene el Gobierno, por lo menos, resérvele al parlamento la única función que le queda: la función de control.

Desde otro punto de vista también pensé que España llevaba un retraso legislativo y de ajuste con la realidad brutal. Luego creo que simplemente ha sido una posición muy cómoda que ha creado una ilusión de estabilidad. Podían haber trabajado un poquito más. Creo que el poder legislativo y el ejecutivo no han hecho lo suficiente. No han puesto sobre la mesa un debate público, coherente, que pudiera llevar a cabo ampliaciones legales. En suma, armonizar más la realidad.

Yo no creo que haya una falta de legislación, yo creo que se sobre legisla.

Sí, pero es una legislación coercitiva; no innovadora. De aquella función legislativa que genera nuevas libertades y derechos como una buena Ley de Participación. 

Claro, es que los partidos son juez y parte. Los que hemos estado centrados en el mundo de la participación, los que hemos trabajado ese tema desde la democracia interna de los partidos y los que estamos en el mundo participativo somos unos utópicos o unos frikis.

Ahora, nos miran con un poquito más de «respeto» pero con cierto escepticismo. Muchos piensan que es un tema de ida y vuelta, una moda pasajera. En cierto modo, lo va a ser.

Es que las energías renovadoras de la sociedad se pueden sostener hasta cierto tiempo ya que son ciclos ¿no?

Claro, además, normalmente las olas o movimientos pendulares te llevan al programa máximo. Yo respeto a Podemos pero no lo defiendo de una manera «sagrada» o «histérica». A algunos amigos seguidores de Podemos les digo: «Dentro de dos años tu estarás ‘cagándote’ en Podemos y yo seguiré defendiendo con cautela lo que están haciendo».

Y con el tema de la participación ciudadana igual. No creo en la participación ciudadana como la que va a resolver todo. Estuve en el principio del 15M. Vivía en Madrid. Estuve en las discusiones y entiendo la postura radical que dice: “No nos representan”. Puedes, entonces, subirte a la ola y que te aplauda todo el mundo  recuperando a Rousseau y su Contrato Social. O decir: «Todo esto está muy bien pero hay niveles de discusión. Una cosa es la discusión asamblearia y otra bien diferente cuando tenemos que decidir y gestionar”. Entonces, ¿estamos hablamos todos de lo mismo? Y les diré: “No”.

Así, no nos llevaremos a engaño. De todos modos, todos estos temas son muy complejos y la izquierda tiene que estudiarlos más.

Del grito social que supuso el 15M a la situación en la que nos encontramos ahora, quizás van a tener que generarse políticas públicas con esos maximalismos pendulares. Quizás haya un espacio donde la política de nuevo sea un lugar de consenso y pluralidad. De ahí las leyes de participación y también los espacios en los cuales no se está mirando ahora: los espacios intermedios. Tendremos que plantearnos las pequeñas cuestiones de convivencia, habrá ganadores y perdedores en ese espacio…

Hay diferentes niveles de acción política. El nivel local es el nivel de participación ciudadana máximo.  El nivel autonómico es el nivel de participación ciudadana medio y el nivel estatal es un nivel de participación ciudadana muy reducido. Y esto  porque las decisiones que se toman ahí el tema de la participación ciudadana es importante pero relativo. Hay gente que defiende que esta participación ciudadana debe ser vinculante. Hay gente que dice: «Hemos ido allí y no nos han hecho caso».

Pero, ¿estamos defendiendo la participación ciudadana que yo exijo o tiene que ser igual para todo el mundo? Yo tengo una cosa absolutamente clara. En cuanto la derecha vea que la participación ciudadana va en serio, la utilizará y creará sus herramientas. No me cabe ninguna duda,

¿Porque tiene una visión instrumental? ¿Porque articulan y prefabrican sin complejos?

Cada vez utilizan más esta palabra. Se creen la palabra «participación» como se creen la de «libertad». En realidad, van a lo que van.

Por eso te decía los programas de políticas públicas en la línea planteada por Joan Subirats. Es esta una línea más técnica, pensada desde los procesos compartidos con la pluralidad de actores. ¿Podría ser una veta hermosa de desarrollo?

Claro, estoy absolutamente de acuerdo. Y , de hecho, es necesaria porque implica  que tú finalmente te autocontroles y te relacionas con un montón de gente. Aunque siempre están los que intentan utilizar los partidos políticos.

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

Quería preguntarte sobre algo que me interesa mucho. Cuando miramos a toda la serie de “instituciones medias” como salas de exposiciones, museos, gestión de la cultura, podemos comprobar la emergencia de la participación ciudadana. Considero que hay un trabajo importante que hacer e implementar en muchos sentidos. Primero, porque el cuerpo de personas que trabajan en las instituciones están cortados de la realidad. Segunda, porque precisamente la cultura es aquello que compartes y donde debería haber más debate público. ¿Has pensado lo que significaría implementar estas cuestiones de participación y transparencia en esos espacios sociales?

No, personalmente porque estoy centrado en la participación ciudadana como proceso de toma de decisiones públicas.

Sí pero, por ejemplo, un Consejo Rector del IVAM. Un órgano que responde a l a misma organización de “los notables” impulsores de otras constituciones. ¿No debería renovarse como dispositivo para que entrara una parte ciudadana?

Totalmente, pero no solo que entrara, ya que la experiencia te dice que las organizaciones ciudadanas más potentes negocian.

Para mí lo más importante en el tema de la participación está en el seguimiento y la rendición de cuentas. Lo que yo quiero es que usted tenga cada seis meses o un año que hacer una audiencia pública en la que me explique lo que ha hecho y responda justificadamente por lo que usted hace.

Pero eso no es la prensa ¿no?

A no, no. Eso no es la prensa. La prensa es todos los días.

Un ejemplo reciente, en el IVAM, podríamos observar estas emergencias sociales. Hace unos meses se pidieron clarísimamente dos cosas: transparencia y auditoria. El nuevo director consideró que había hecho público su proyecto explicándolo a la prensa pero no está disponible a través de su página Web.

A mí eso no me sirve.

Hay dos cosas. Una, las organizaciones ciudadanas hay que dejarles clara cuál es su posición. Y es que no son los representantes de la voluntad general. Es decir, la Plataforma Salvem el Cabanyal, no es la que tiene que resolver el caso urbanístico del Cabanyal. Pero, sí la que fuerce a nuestros representantes públicos, sea Rita Barberà u otro, a escuchar de verdad al ciudadano. A dar cumplidas explicaciones de sus decisiones. Igualmente, tiene que someterse a control y auditoría económica para saber como y en que se gasta el dinero.

La verdad es que en el tema del Cabanyal no han sido ninguno de los partidos de la oposición los que han cumplido con sus funciones. Si el tema está donde está es gracias al esfuerzo de una plataforma ciudadana. Ésta ha conseguido con su propio dinero. Y además sin tener cauces de participación ciudadana.

A pesar de todo, lo que quiero es que ganemos un poco de tiempo, dinero y respeto al ciudadano. Tener unos cauces en los que la gente pueda no solamente participar para decir “y lo que yo digo va a misa”.  Sino, más bien, participar y que haya transparencia. Entonces la gente podrá discutir y participar.

El problema está en que el político toma decisiones y tiene miedo de lo que sus decisiones van a implicar. Claro, los medios de información son muy importantes ya que pueden apoyar o distorsionar el mensaje. Siendo sinceros y realistas habría que buscar un cierto equilibrio.

Pero, en el fondo, hay que conseguir la legitimidad perdida. El problema es que la política ha hecho un poco como la bolsa. Se ha ido yendo arrastrada a otras esferas y separándose de los ciudadanos. Estamos ahora en un desierto.

El problema de la participación ciudadana es que alguien pueda pensar que ésta cambia las cosas por si solas y no es verdad.

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

En la Plaza del Doctor Collado de Valencia acabamos charlando como buenos amigos mientras la noche y el frío se iban cerrando. Esta conversación tiene ya tres semanas.

Mientras tanto, dos hechos clave colocan esta Línea Inesperada en un lugar de referencia. Una gran noticia fue la publicación del proyecto del IVAM en su página Web. La otra noticia fue protagonizada por los Jueces Decanos en Valencia que han lanzado un Documento con 58 medidas para luchar contra la Corrupción.

Eva Caro.

Tareas para el nuevo director del IVAM

El pasado 24 de abril se publicaba en eldiario.es/cv un artículo en el que se detallaban las cuatro tareas urgentes a llevar a cabo en el IVAM para su regeneración, antes del cambio de dirección. La Conselleria de Cultura no ha llevado a cabo esas tareas de limpieza, ¿las llevará a cabo el director electo, José Miguel García Cortés?

La trayectoria de García Cortés está ligada a la de Consuelo Ciscar, pues fue ésta quien lo nombró director de La Gallera y posteriomente del Espai d’Art Contemporani de Castelló (EACC). También fue llamado para estar al frente de un proyecto frustrado, que pretendía convertir el Centre del Carme de Valencia en un gran centro cultural al estilo del CCCB de Barcelona.

En el sector del arte crece el escepticismo ante la estrecha relación que ha vinculado al recién elegido director del IVAM con quien se considera que ha sido su peor directora, pues puede que la condición del nombramiento sea no remover el pasado.

Las tareas siguen sobre la mesa:

“Una auditoría para conocer las cuentas

El IVAM tiene un presupuesto cercano a los 6 millones de euros, la mitad que hace un lustro. Aunque la Generalitat asegura que sus cuentas están bajo control y supervisadas anualmente por la Sindicatura de Comptes, asociaciones como Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC), Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA) y Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunitat Valenciana (LaVac) han pedido una auditoría.

De hecho, la gestión de Císcar ha estado marcada por compras tan discutidas como las realizadas por tres millones de euros al artista al que promovía José María Aznar o las 61 fotografías adquiridas por casi medio millón a Gao Ping, el galerista chino ahora en prisión por liderar una trama dedicada al blanqueo de dinero.

Despolitizar el Consejo Rector

El Consejo Rector del museo, liderado por la consejera de Cultura, María José Catalá, y su equipo, e integrado, mayoritariamente, por profesionales afines al PP, debería hacerse el haraquiri. Debería, cree gran parte del sector, promover su renuncia para dejar paso a un “órgano al que deberían integrarse profesionales cualificados elegidos por concurso público, con un jurado integrado únicamente por profesionales del sector no vinculados al IVAM», como ya ha pedido, por ejemplo, AVVAC.

Frenar las gestiones de Císcar

Con la destitución de Císcar, la mujer de Rafael Blasco, a la espera de condena por la supuesta apropiación de fondos públicos destinados a la cooperación, se deberían frenar todas sus gestiones a la espera del nombramiento del nuevo director. Según fuentes del sector, Císcar ha trabajado últimamente a destajo para acelerar compras, concretar la futura programación del museo e incluso pretendería asistir a la Bienal de Dakar en representación del IVAM.

Destitución del personal de confianza

Desde el sector se ha denunciado en varias ocasiones la necesidad de “ racionalizar el estado de la últimamente engordada plantilla” del IVAM.  Hay quién va más lejos y pide la destitución del equipo de confianza de Císcar –al menos los cinco subdirectores y dos administrativas- y la conformación de una nueva estructura en la que, además, se depuren las duplicidades generadas por la superposición de los profesionales nombrados por Císcar a aquellos heredados de su predecesor, Kosme de Barañano (…)”.

Voro Maroto

«La desmemoria de Suárez es la de muchos otros»

‘La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar’, de Pilar Urbano
Jornadas literarias de la Institució Alfons el Magnànim
MuVIM de la Diputación de Valencia

Pilar Urbano llega, se sienta y, en cuanto le dan la palabra, se lanza por el tobogán de la historia para narrar hechos silenciados durante mucho tiempo. Escuchándola, en el preciso instante en que se cumplen 100 días de la campaña de promoción de su controvertido libro ‘La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar’, se cae a pedazos la difundida teoría de la Transición modélica en España. De eso nada. Las casi 900 páginas del libro lo desmienten. Por eso ha levantado furibundas reacciones en su contra.

“La prensa ha hecho la omertà, el silencio informativo, a mi libro”, afirma con rotundidad, momentos antes de protagonizar en el MuVIM la jornada literaria de la Institució Alfons el Magnànim. Considerada una “autora molesta, lo cual es un honor”, Pilar Urbano desgrana en el volumen los entresijos del 23-F, sus antecedentes y secuelas, con abundante documentación probatoria, siguiendo los parámetros del mejor periodismo de investigación. “Me dedico al reportaje de tomo y lomo”, puntualiza irónica. Reportaje que le ha llevado a sufrir la inquina de quienes prefieren seguir manteniendo en secreto todo cuanto rodeó a la “chapuza salvaje del golpe de Estado de Tejero”.

Pilar Urbano, en el MuVIM. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Pilar Urbano, en el MuVIM. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

“La desmemoria de Suárez tiene que ver con lo físico, lo cual ha permitido al Rey dormir en paz. Pero esa desmemoria no es sólo de Suárez, sino de muchos otros que sabían lo que ocurrió y jamás han escrito nada”. Pilar Urbano se refiere, por ejemplo, a la implicación del Rey en la trama golpista del 23-F. “El Rey no tuvo nada que ver, aunque sabía lo de Armada”, cuya operación fue paralizada doce días antes, aunque no abortada, puesto que el propio Armada, Cortina (del CESID) y Tejero reactivaron el plan golpista.

Pilar Urbano se sumerge en lo que considera “agujero negro” de nuestra más reciente historia, “como el criminal que vuelve al lugar del crimen para, en lugar de borrar las huellas, desvelar lo que pasó”. Lo hace utilizando “fuentes nuevas”, la de aquellos que “una vez pasado el tiempo ya no tienen nada que perder”, y cita a ex diputados, ex alcaldes, ex ujieres o gente que estaba en segunda fila, como el diplomático Máximo Cajal, “que se enteró de todo”.

Pilar Urbano, en el MuVIM. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Pilar Urbano, en el MuVIM. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

“No es un libro de ficción”, recalca, para defenderse de quienes, rizando el rizo, han dicho que se trataba de “novela ficción” (¿?). “Por eso se ha perseguido, porque es un libro de historia y la historia duele, pica, escuece”. Como cuando dice que el Rey, como capitán general de Franco, “daba continuidad al franquismo”. De ahí que durante los seis primeros meses de su reinado se debatiera entre “el miedo y la prudencia”, motivados por la negativa de que se instalara la democracia en España. “Se abogaba entonces por una apertura y renovación, pero parsimoniosa”, resumida en la frase: “Los socialistas pueden esperar; los comunistas deben esperar”.

“Este libro se ha intentado que no saliera”, pero una vez publicado su autora subraya que todos los medios “querían entrevistas en exclusiva, para después irse descolgando todas por órdenes de arriba”. De la abdicación del Rey afirma que se debe a varios factores acumulativos: “La serie de desgracias en torno a la familia real, los hechos acaecidos al propio Rey y las pasadas elecciones del 26-M, rompiendo el mapa del bipartidismo”, con la irrupción de grupos como Podemos, “que no se sabe todavía si son bengala o motor de cambio”. Abdicación, en todo caso, express, que ha pillado por sorpresa a todos. La prueba, dice Urbano, “es que no estaba hecha ni la ley de aforamiento, ahora que se estaba planteando lo de los increíbles 10.000 aforados que tenemos en este país”.

La escritora y periodista Pilar Urbano. Imagen cortesía del MuVIM de la Diputación de Valencia.

La escritora y periodista Pilar Urbano. Imagen cortesía del MuVIM de la Diputación de Valencia.

Salva Torres

«Lo de Valencia no es enfermedad, es pandemia»

Desayunos Makma en Lotelito
Entrevista a Joaquín Leguina, por el equipo de dirección de Makma (José Luis Pérez Pont, Vicente Chambó y Salva Torres)
Presentación en Valencia de su libro ‘Historia de un despropósito’
Editorial Temas de Hoy

A Joaquín Leguina, un molesto Zapatero, le llegó a decir: “Leguina escribe muy buenas novelas…pero, la verdad, últimamente en política no atina demasiado”. ¿Y quién lo hace? A tenor de lo ocurrido en los últimos años, diríase que la sentencia de Zapatero bien pudiera ser el reflejo, no de Leguina, sino de los sucesivos gobiernos que han creado la burbuja económica, la han explotado y siguen, erre que erre, traspasándose las culpas. Para dar cuenta de tamaño agujero político, Joaquín Leguina ha escrito Historia de un despropósito, cuyo subtítulo ofrece elocuentes pistas de por dónde van los tiros: Zapatero, el gran organizador de derrotas.

Joaquín Leguina. Fotografía: Biel Aliño.

Joaquín Leguina. Fotografía: Biel Aliño.

Entre bocado y bocado de una tostada de pan con tomate y sorbos de caña, Leguina va tejiendo con sus palabras el descosido producido por las políticas de Zapatero. Bueno, más que políticas…”A Zapatero le gustaba levantarse por la mañana y tener una ocurrencia, para salir luego en los periódicos”. Porque, como dice el que fuera durante doce años presidente de la Comunidad de Madrid, la “trivialidad ideológica” de Zapatero consiste precisamente en eso, en la “falta de sustancia, de basamento”. Para que semejante insustancialidad haya calado dentro del PSOE, ha sido necesario pasar “de la confrontación de ideas, al comentario”.

Joaquín Leguina, en un momento de los 'Desayunos Makma'. Fotografía: Biel Aliño

Joaquín Leguina, en un momento de los ‘Desayunos Makma’ en Lotelito. Fotografía: Biel Aliño

“ES NECESARIA UNA LIMPIEZA DEMOCRÁTICA”

“En los orígenes del partido se discutía y no pasaba nada, pero ahora sólo hay comentarios elogiosos hacia los mandos”. En Historia de un despropósito va incluso más lejos: “La prensa ha ayudado mucho”, confundiendo “interesadamente la confrontación de ideas con la división interna”. De ahí la “obsesión por la imagen” de Zapatero, que redujo el debate al lema: “Vale más un gramo de imagen que un kilo de acciones”. Concepción que muestra, en opinión de Leguina, el “camino hacia ninguna parte” de la sociedad reflejo de esa política descafeinada.

Joaquín Leguina. Fotografía: Biel Aliño.

Joaquín Leguina. Fotografía: Biel Aliño.

Leguina, que arrastra las frases empujadas por un deje socarrón, se enerva cuando piensa en la solución a tamaño despropósito. “Es necesario hacer una limpieza democrática, que pierda el PP, y me da igual quién gane, porque esto está lleno de mierda”. Y como está al tanto de lo que sucede en Valencia, no duda en hacer extensible ese tufo maloliente. “Esto de Valencia no es una enfermedad, sino una pandemia, porque lo de aquí ocurre en muchos otros sitios”. Recuerda, sin ir más lejos, que él estuvo en la inauguración del IVAM hace 25 años (“aquél era un proyecto hermoso”), pero desde que “esta señora [Consuelo Císcar] se casó con quien se casó, se ha ido llenando de mierda”. Y apela, de nuevo, a la limpieza democrática.

Joaquín Leguina, en un momento de los 'Desayunos Makma' en Lotelito. Fotografía: Biel Aliño.

Joaquín Leguina, en un momento de los ‘Desayunos Makma’ en Lotelito. Fotografía: Biel Aliño.

“ESTAMOS EN UN CAPITALISMO SIN CAPITALISTAS”

Limpieza para sanear la economía. “Estamos en un capitalismo sin capitalistas”, porque quienes manejan la Bolsa “son tiburones”, cuya fuerza consiste en “poder largarse en cualquier momento”. En su blog, Leguina pone el caso de César Alierta, presidente de Telefónica con un sueldo anual de 14 millones, que se llevará otros 6,2 en acciones por sus desvelos a favor de la empresa. Es decir, lo que ganará un funcionario de grado alto en 400 años de trabajo. ¿Cómo se corrige esto? “Con medidas políticas que nadie termina de tomar”. Un despropósito más. Suma y sigue.

De Elena Salgado, única ministra que estuvo durante todos los años de gobierno Zapatero, dice, a rebufo de lo apuntado, que “trató bien a los de arriba y mal a los de abajo”. En el contexto valenciano, cita a Ciprià Císcar, hermano de la directora del IVAM, “uno de los tíos más cultos que conozco, aunque no le sirva de nada”, para dejar constancia del cúmulo de despropósitos que va desgranando en las 280 páginas del libro. Entre ellos ( y van…), el reparto del pastel de las televisiones privadas. Eso sí, Leguina subraya el acierto de Zapatero a la hora de despolitizar Televisión Española. “Pero, ¿por qué no despolitizó todas las televisiones, incluidas las autonómicas? Pues porque no se atrevió con los nacionalistas”.

Joaquín Leguina, en un momento de los 'Desayunos Makma' en Lotelito. Fotografía: Biel Aliño

Joaquín Leguina, en un momento de los ‘Desayunos Makma’ en Lotelito. Fotografía: Biel Aliño

“TÚ DICES LEY DE MECENAZGO EN HACIENDA Y TE SACAN EL REVÓLVER”

Y aquí Leguina coge aire. “¡Qué necesidad tenía Zapatero de meterse en el juego perligrosísimo que le propuso Maragall! Además, ¿qué quiere decir una España plural? Porque si es plural, entonces Cataluña también debe ser plural. Zapatero abrió un melón que llevó a la frustración y a una reforma estatutaria que, como en el camarote de los Hermanos Marx, termina siempre con la frase ‘y además dos huevos duros’. Eso fue un desastre, que llevó a la ruina al PSC [Partido Socialista de Catalunya] y a despertar los instintos de los separatistas”.

Y la cultura, ¡ay, la cultura! “La concepción de [Cristóbal] Montoro y sus muchachos es que la cultura es entretenimiento y si lo es, pues toma 21%”. Y si al dinero público no se le espera, tampoco caben muchas esperanzas con la entrada de ingresos por la vía privada. “Tú dices Ley de Mecenazgo en Hacienda y te sacan el revólver”. Total, que el despropósito continúa, a falta de esa limpieza democrática que el autor de Tu nombre envenena mis sueños estima de rigurosa necesidad. Porque “apretarse el cinturón puede ser bueno, pero es incompatible con –a la vez- bajarse los pantalones”. Y de eso nada. Palabra de Joaquín Leguina.

Joaquín Leguina. Fotografía: Biel Aliño

Joaquín Leguina. Fotografía: Biel Aliño

Salva Torres

Joaquín Leguina en los Desayunos Makma

Desayunos Makma
Joaquín Leguina
C / Virués, 6 (esquina calle Barcas). Valencia
Jueves 20 de febrero, a las 11.00h

Desayunos Makma, tras arrancar el pasado día 6 de febrero con los valencianos nominados a los Goya, Álex Montoya y Adriana Navarro, prosigue con su serie de entrevistas en Lotelito de Valencia, en esta ocasión con el que fuera primer presidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina.

Autor de ensayos y novelas, Leguina viene a Valencia para presentar su último libro ‘Historia de un despropósito’, cuyo subtítulo ya anticipa el blanco de sus críticas: ‘Zapatero, el gran organizador de derrotas’. Publicado en Editorial Temas de Hoy, el ex secretario general de la Federación Socialista Madrileña repasa los años de Zapatero como presidente del gobierno, radiografiando, no sólo su figura, sino el legado que dejó como consecuencia de sus ambiguas políticas.

El equipo directivo de Makma, compuesto por José Luis Pérez Pont, Vicente Chambó y Salva Torres, entrevista a Joaquín Leguina este jueves a las 11.00 horas en Lotelito, para desmenuzar el contenido de esa ‘Historia de un despropósito’.

Desayunos Makma

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