“Sólo quiero un poco de tiempo”

Olivia y Eugenio, de Herbert Morote, dirigida por José Carlos Plaza
Intérpretes: Concha Velasco, Hugo Aritmendiz, Rodrigo Raimondi
Teatro Olympia
C / San Vicente Mártir, 44. Valencia
Hasta el 31 de enero de 2016

“Yo quiero ser Concha, Conchita!”. Nada más. Porque, como ella misma dice, “yo no tengo nada que ver con los personajes que interpreto”. Aunque en esta ocasión haga una excepción: “La obra tiene un final esperanzador, por eso la acepté”. Porque, a pesar de los pesares, “apuesta por la vida”. Como Concha Velasco que, en Olivia y Eugenio, dirigida por José Carlos Plaza y presentada en el Teatro Olympia, parece encarnar la demanda de su protagonista: “Sólo quiero un poco de tiempo”. Tiempo que no tienen muchos de los actores ya fallecidos con los que ha trabajado. Y, de nuevo, las excepciones: “José Sacristán y yo, que somos de edad parecida, y Arturo Fernández, un poco más mayor, somos la imagen viva de la cultura de la posguerra”.

Con Olivia y Eugenio, texto escrito por Herbert Morote, la actriz vallisoletana prolonga esa cultura hasta la más rabiosa actualidad. “Se abordan temas importantes, pero para mí el principal sería el de quién es normal en este mundo”. Y se interroga por esa normalidad preguntando a su vez: “¿Lo son los corruptos, los terroristas, los traficantes?” Y todo ello para subrayar la presencia en la obra de Hugo Aritmendiz, actor con Síndrome de Down que acompaña a Concha Velasco durante todo el tiempo de la representación, algo que la actriz considera un hecho inusual.

Concha Velasco y Hugo Aritmendiz en 'Olivia y Eugenio'. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Concha Velasco y Hugo Aritmendiz en ‘Olivia y Eugenio’. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Olivia y Eugenio trata de una mujer poderosa a la que le diagnostican un cáncer terminal. En semejante tesitura, piensa en el suicidio, no sin antes repasar su situación en el marco de esa actualidad plagada de corrupción, inseguridad y violencia. Sólo Eugenio, el hijo con Síndrome de Down, parece al margen de tan cruda realidad. “Ellos son adorables”, señaló Concha Velasco en relación a cuantos padecen esa enfermedad. “No tienen el germen de la maldad”, subrayó mientras cogía de la mano a Hugo Aritmendiz, nervioso ante los medios. Apenas pudo esbozar que trabajaba en una pastelería y que le gustaría seguir como actor.

La influencia de Eugenio en la vida de Olivia, marcada por ese cáncer, será determinante. A alguien se le escapó el final de la obra y Concha Velasco le restó importancia: “Sí, me convence para que no me suicide, pero tampoco pasa nada por saber el final, porque lo importante es todo lo que va sucediendo”. Esa “mujer socialmente poderosa se siente rechazada por tener un hijo con Síndrome de Down”. De ahí que la actriz pusiera de nuevo el acento en la supuesta normalidad del mundo, que desprecia a seres como Eugenio y acepta otra serie de comportamientos asociales.

Escena de 'Olivia y Eugenio'. Fotografía de Javier Naval. Teatro Olympia de Valencia.

Escena de ‘Olivia y Eugenio’. Fotografía de Javier Naval. Teatro Olympia de Valencia.

Con cerca de un centenar de películas a sus espaldas, obras de teatro y series de televisión, Concha Velasco reconoció su “versatilidad” profesional como fruto de su biografía familiar. “Quizás se deba a que soy hija de una maestra y un militar que me educaron en la disciplina”. De ahí que tenga “tiempo para todo”. Eso y que lo suyo “es vocacional”. Contó que siendo niña ya le dijo a su madre aquello tan célebre de “mamá, quiero ser artista”.

También tuvo tiempo para ironizar sobre la presencia del hijo de la diputada de Podemos, Carolina Bescansa, en el Congreso. “Eso de llevar niños al trabajo… Estos camerinos han sido guarderías donde se han criado los niños”. Y puso como ejemplo sus dos hijos, a los que crío mientras iba de gira con espectáculos como Filomena Marturano. Eso sí, tanta versatilidad y tiempo para todo tiene igualmente sus excepciones: “Ahora todo el mundo quiere dirigir. Yo sólo quiero ser actriz”. Tener la suerte de “poder vivir otras vidas”, para después volver a ser sin más “Concha, Conchita”.

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Concha Velasco en 'Olivia y Eugenio'. Teatro Olympia de Valencia.

Concha Velasco en ‘Olivia y Eugenio’. Teatro Olympia de Valencia.

Salva Torres

Los mítines: ¿a quién y para qué?

Proyecto de ensayo y reportaje fotográfico
Gala Font de Mora

Según la RAE, un mitin (del inglés meeting) es una reunión donde el público escucha los discursos de algún personaje de relevancia política y social. Más descriptivo imposible. Wikipedia tiene otra definición más relevadora: mitin es tanto un discurso como una estrategia de naturaleza política, en su vertiente discursiva es un reclamo electoral, expositivo y persuasivo, cuya finalidad es conseguir adeptos o clientes.

Mitin del PSOE en la Plaza de Toros de Valencia en mayo de 2015. Fotografia: Gala Font de Mora.

Mitin del PSOE en la Plaza de Toros de Valencia en mayo de 2015. Fotografia: Gala Font de Mora.

Reclamo electoral. ¿Su finalidad? Conseguir adeptos o clientes. ¿Estamos seguros de ello? No de que sea un reclamo electoral, que parece que lo es, sino de que trate de lograr adeptos y, lo que es más sorprendente, clientes. Los que van a un mitin, ¿no son simpatizantes o militantes? Si además son clientes, ¿qué producto se vende en un mitin?

De estas y otras cuestiones pretende dar cuenta un proyecto todavía inconcluso, que aúna exposición de fotografía, charlas y proyección de películas, en torno a los mítines. Porque además de preguntarnos por su finalidad y el tipo de público que acude a ellos, nos interesa poner el acento en su necesidad. ¿Son, de hecho, necesarios en la era virtual de las redes sociales? Y de serlo, ¿qué necesidades cubren?

Mitin del PP en la Plaza de Toros de Valencia en mayo de 2015. Fotografía: Gala Font de Mora.

Mitin del PP en la Plaza de Toros de Valencia en mayo de 2015. Fotografía: Gala Font de Mora.

Las fotografías realizadas por Gala Font de Mora durante la campaña electoral del pasado mes de mayo de 2015 permiten que fijemos nuestra atención en el lenguaje corporal, gestual y simbólico del público receptor de esos discursos políticos que se ofrecen como reclamo en los mítines. Son fotografías tomadas en los mítines centrales realizados por algunos de los principales partidos que concurrían a las elecciones en Valencia. Conjunto de fotografías reveladoras del ambiente que rodea a ese encuentro de personas en torno a un líder más o menos carismático. En todo caso, un líder que reúne un conjunto de supuestas virtudes sobre las cuales se depositan muchas esperanzas.

Mitin de Compromis en el Parque de Cabecera en mayo de 2015. Fotografía: Gala Font de Mora.

Mitin de Compromis en el Parque de Cabecera en mayo de 2015. Fotografía: Gala Font de Mora.

Alrededor del conjunto de fotografías de Gala Font de Mora, se pretende debatir acerca de la importancia de los mítines, siglos después de que la oratoria y la retórica grecorromanas dejaran paso al concepto de mitin tal y como se dio a conocer en el siglo de la Ilustración y que, hoy en día, mantiene su vigencia con notables y significativos cambios a causa de la irrupción de las nuevas tecnologías. Charlas debate con expertos en la materia, así como un ciclo de películas con trasfondo político, ayudarán a abordar la importancia de los mítines en una sociedad del espectáculo distinta a la que conocíamos hace no mucho tiempo.

Reportaje fotográfico de Gala Font de Mora

Mitin de Podemos en la Facultad de Geografía de la Universitat de València en mayo de 2015.

Mitin de Valencia en comú-Podemos en la Facultad de Geografía de la Universitat de València en mayo de 2015.

Mitin del PP en la Plaza de Toros de Valencia en mayo de 2015.

Mitin del PP en la Plaza de Toros de Valencia en mayo de 2015.

MItin del PSOE en la Plaza de Toros de Valencia en mayo de 2015.

MItin del PSOE en la Plaza de Toros de Valencia en mayo de 2015.

Mitin de Compromis en el Parque de Cabecera en mayo de 2015.

Mitin de Compromis en el Parque de Cabecera en mayo de 2015.

Mitin de Valencia en Comú / Podemos en la Facultad de Geografía de la Universitat de València en mayo de 2015.

Mitin de Valencia en Comú-Podemos en la Facultad de Geografía de la Universitat de València en mayo de 2015.

Mitin del PSOE en la Plaza de Toros de Valencia en mayo de 2015.

Mitin del PSOE en la Plaza de Toros de Valencia en mayo de 2015.

Mitin del PP en la Plaza de Toros de Valencia, con Rita Barberá, Alberto Fabra y Mariano Rajoy, en mayo de 2015.

Mitin del PP en la Plaza de Toros de Valencia, con Rita Barberá, Alberto Fabra y Mariano Rajoy, en mayo de 2015.

De izquierda a derecha, Áurea Ortiz, Jordi Peris, Pablo Iglesias, Antonio Montiel y Fabiola Meco. Fotografía: Gala Font de Mora.

De izquierda a derecha, Áurea Ortiz, Jordi Peris, Pablo Iglesias, Antonio Montiel y Fabiola Meco en el mitin de Valencia en comú-Podemos, en la Faculta de Geografía de la Universitat de València en mayo de 2015. Fotografía: Gala Font de Mora.

Repensar la ciudad a partir de Rogelio López Cuenca

ROGELIO LÓPEZ CUENCA. “Els pronoms febles”
Galería PazYcomedias
Plaza del Patriarca, 5, bajo. Valencia
Del 10 de diciembre al 9 de enero de 2016
Comisario: Jose Luis Perez Pont
Programa de actividades paralelas
-10 diciembre, 19h. Asamblea Solar Corona
“El Solar Corona. Un modelo de autogestión en autorreflexión”
Después de cuatro años llevando a cabo múltiples tareas de gestión, cuidados, construcción, comunicación, cultivo, asociación, etc. llevados por el ímpetu del día a día los miembros de la asamblea necesitan sentarse a reflexionar. Echar la vista atrás para tratar de entender el camino recorrido y mirar al futuro. ¿Necesita reformularse el Solar Corona? ¿Nos afectan los recientes cambios de los gestores de la ciudad?
Los miembros de la Asociación Solar Corona están llevando a cabo una serie de asambleas especiales para tratar de responder a estas y otras preguntas. Estos encuentros que internamente llamamos «cumbres» se realizan siempre en otros espacios distintos del solar. Esta asamblea será en abierto.
El solar de Corona es un espacio gestionado y dinamizado por vecinos/as y diferentes asociaciones del barrio del Carmen, situado en el casco histórico de la ciudad de Valencia, en la misma calle Corona que da nombre al proyecto.
Se trata de un espacio al aire libre, de carácter comunitario, para la realización de actividades sociales y culturales, tanto por parte del colectivo que gestiona el espacio, como por las diferentes entidades y vecinos que desean hacerlo.
Al mismo tiempo, el solar también cumple la función de ser un pequeño parque comunitario en un centro histórico caracterizado por la falta de espacios públicos, de manera que varios días a la semana el solar abre sus puertas para uso y disfrute de los más pequeños.
La fórmula de uso del espacio está regida por un contrato de cesión de uso por parte del propietario donde se fijan las condiciones para ello, y que es renovado año a año entre ambas partes.
Rogelio López Cuenca. Los pronombres, 1993. Cortesía Galería pazYcomedias.

Rogelio López Cuenca. Los pronombres, 1993. Cortesía Galería pazYcomedias.

-11 diciembre, 17h. Mujeres y Punto / 19h. Conferencia de Mercè Galán
+Encuentro: Mujeres y Punto. “No quiero ser un huevo frito”
La teoría del huevo frito hace referencia al aislamiento que sufre una mujer en una relación de pareja insana o de maltrato. Ya que la mujer se ve obligada a dejar de vivir su vida para vivir para él, otorgándole la autoridad a él y viviendo para su cuidado.
Si la mujer y el hombre son representados gráficamente por círculos, podemos decir, que la mujer sufre un gran aislamiento de su mundo, y su eje pasa a ser su pareja; el hombre sigue manteniendo su familia, sus amigos, su trabajo, etc. Aspectos a los que ella se ve obligada a renunciar.
En una relación sana, si seguimos con la misma representación gráfica, la mujer mantiene su mundo con su familia, su trabajo, sus amigos, su tiempo libre y su pareja, forma parte de ese mundo. Ambos tienen una relación igualitaria y ninguno se ve obligado a renunciar a nada involuntariamente.
Mujeres y Punto es un colectivo abierto en el que participan
principalmente mujeres, pero también algunos hombres, que a través de la realización de labores tradicionalmente femeninas como tejer o hacer ganchillo, llevan a cabo acciones artísticas en el espacio público. Se reúnen una vez a la semana y también reciben por correo postal y otros medios aportaciones de personas que participan en la distancia en sus proyectos, bajo el objetivo de igualdad de género, en todos los ámbitos públicos.
Actualmente están trabajando en un proyecto que identifica el nombre de las calles de una zona de Valencia, el barrio de Ruzafa, en el que de unas 35 calles, 8 se refieren a ciudades o países, 26 tienen nombre de hombres y solo 1 hace referencia a una mujer. Están llevando a cabo una acción, tejiendo cuadrados de 20 x 20 cm. en morado, para intervenir las placas de las calles, así como invitando a otros colectivos a extender la acción a otros barrios de la ciudad. En la Galería pazYcomedias llevarán a cabo uno de sus encuentros semanales, a la vez que realizarán la presentación de su dinámica de trabajo, en el contexto de la exposición de Rogelio López Cuenca, en referencia directa a algunos aspectos abordados en la misma.
+Conferencia: Mercè Galán. “Cautivas del silencio. Representaciones
desde el arte contra la violencia de género”
Cautivas del Silencio hace referencia a dos tipos de invisibilidad por un lado, la que sufren las mujeres en el hogar y que algunas artistas recogen en su trabajo, y por otra parte, la invisibilidad que sufren las propias artistas en la esfera del arte, en cuanto a una baja presencia o participación en galerías, ferias e Instituciones museísticas. A diferencia de que lo que sucede en el espacio público, la violencia que ocurre dentro de las cuatro paredes de la casa, suele estar oculta y silenciada, por ello, es tan importante visibilizarla y
denunciarla y el arte es una de las prácticas con gran capacidad comunicadora e incluso catalizadora.
Mercè Galán es artista intermedia. Doctora por la Universidad Politécnica de Valencia, su investigación se ha centrado principalmente en torno a las prácticas artísticas contemporáneas que se imbrincan con la violencia y el género desde una perspectiva feminista. Seleccionada a cursar un año en el Centro de Arte y Tecnología de la National University of Australia con la Beca Promoe, colaboró en varios grupos activistas feministas y queer en la reivindicación de sus derechos. En Valencia participó en el nacimiento del grupo Zona de Intensidad del Colectivo Lambda, así como del grupo artístico CVG (Contra la Violencia de Género). Es cofundadora del portal de arte Submergentes.org, y colabora con artículos en el portal Feminicio.net. Como docente invitada ha impartido talleres y seminarios, tanto a nivel tecnológico con el uso de cámaras y edición, como a nivel teórico. Su obra fotográfica y videográfica ha sido seleccionada en distintos certámenes.
Rogelio López Cuenca. Los pronombres, 1993. Cortesía Galería pazYcomedias.

Rogelio López Cuenca. Los pronombres, 1993. Cortesía Galería pazYcomedias.

-14 diciembre, 19h. Conferencia de Ángel Álvarez
Conferencia: Ángel Álvarez. “A cada uno lo suyo / Suum cuique / Jedem das Seine”
Una significación de la tipografía como lenguaje y reflexión de cómo sus valores formales y de uso pueden alcanzar connotaciones sociales e ideológicas en base a acontecimientos del siglo XX.
Ángel Álvarez, es diseñador gráfico, editor y profesor de tipografía en el Máster de Diseño e Ilustración de la Facultad de Bellas Artes en la Universidad Politécnica de Valencia. Desde Tipode Office centra su trabajo en la tipografía como lenguaje aplicada a diferentes campos, fundamentalmente al diseño editorial. Dirige el proyecto Open Publishing Room donde reflexionar sobre la práctica editorial.
Rogelio López Cuenca. Home, 2015. Cortesía Galería pazYcomedias.

Rogelio López Cuenca. Home, 2015. Cortesía Galería pazYcomedias.

-15 diciembre 18h. Proyección documental «A tornallom» / 19h. Mesa redonda: Pasado y futuro de la huerta. Una mirada desde el presente. Salón de actos del IVAM. Centre Julio González
A partir de la proyección del documental «A tornallom», que aborda la problemática de las políticas de desarrollo urbano llevadas a cabo en las últimas décadas en Valencia y sus efectos en zonas como La Punta.
Participan en la mesa redonda:
-Javier Canales, arquitecto y miembro de Per l’Horta
-Jordi Belver, afectado y miembro de Per L’Horta
-Antonio Montiel, secretario general de Podemos CV Podem
-José Juan Martínez, miembro de Artxiviu de l’Horta
-Daniel T. Marquina, miembro de Artxiviu de l’Horta
Per L’Horta és un moviment social hereu de la primera Iniciativa Legislativa Popular per la protecció de l’Horta de València (ILP) constituit formalment com associació sense ànim de lucre.
Per L’Horta no pretén ser un grup més en defensa del territori, sinó que vol ser catalitzador de totes aquelles accions o polítiques que vagen encaminades a l’aconseguiment dels objectius que es proposaven a la ILP. És a dir, accions i polítiques per la protecció de l’Horta de València, de posar en valor aquest paisstge, el seu patrimoni agrícola, hidric i cultural i històric.
Per L’Horta pretén ser un moviment cívic que incidisca en la realitat per canviar l’estat actual de menyspreu cap a l’agricultura i els valors patrimonials del nostre món rural.
Los protagonistas de la historia agraria de la Huerta de Valencia desaparecen sin que hasta hoy nadie se haya ocupado de recoger, ordenar y divulgar sus recuerdos y experiencias.
Este formidable caudal de saberes, indispensable para entender estos paisajes culturales del agua, es el objeto de Artxiviu de l’Horta, un proyecto que indaga en esta memoria y esta realidad, y que pretende ser archivo y vehículo de conocimiento y conservación.
Rogelio López Cuenca. Los pronombres, 1993. Cortesía Galería pazYcomedias.

Rogelio López Cuenca. Los pronombres, 1993. Cortesía Galería pazYcomedias.

-16 diciembre, 20h. Concierto: Grup Instrumental de València
LIVING ROOM MUSIC
John Cage Dream (1948)
para piano
Luciano Berio Lied (1983)
para clarinete
Cole Porter Ev’ry Time We Say Goodbye (1944)
para voz y piano
Johann S. Bach Musikalisches Opfer BWV 1079
Sonata Sopr’il Sogetto Reale:
Largo
Allegro
para flauta, violín y violonchelo
György Ligeti Sonata für Violoncello/Dialogo (1948/53)
para violonchelo
Erroll Garner Misty (1954)
para clarinete, violín, violonchelo y piano
Erik Satie Gnosienne I (1890)
para piano
Vinícius de Moraes Valsinha (1970)
para voz, clarinete, violonchelo y piano
John Cage Living Room Music (1940)
para cuatro intérpretes
G. F. Händel Lascia Ch’io Pianga de Rinaldo (1711)
para voz, flauta, clarinete, violín, violonchelo y teclados
Lou Reed Femme Fatale (1967)
para voz, flauta, clarinete, violín, violonchelo y percusión
GRUP INSTRUMENTAL DE VALÈNCIA
Carmen Bou, voz
José Mª Sáez Ferríz, flauta
José Cerveró, clarinete
Carlos Apellániz, piano
Mª Carmen Antequera, violín
Mayte García, violonchelo
Joan Cervero, director
Rogelio López Cuenca. Bauhausiedlung, 2002. Cortesía Galería pazYcomedias.

Rogelio López Cuenca. Bauhausiedlung, 2002. Cortesía Galería pazYcomedias.

-17 diciembre, 17h. Colectivo CraftCabanyal / 19h. Plataforma Salvem el Cabanyal // 19.30h. Conferencia de Fernando Flores
+Encuentro: CraftCabanyal. “Bordando la Orden Ministerial CUL/3631/2009 de 29 de diciembre para su cumplimiento”
Como signo de reconocimiento a la Orden Ministerial, la cual ha amparado y salvaguardado el patrimonio del barrio Cabanyal – Canyamelar – Cap de França el colectivo CraftCabanyal está realizando una nueva acción artística a desarrollar por todas las personas que quieran participar junto a numerosos vecinos y vecinas del Cabanyal, como homenaje a la Orden Ministerial y al mismo tiempo una acción reivindicativa de su cumplimiento, así como la necesidad de solicitar al actual equipo de gobierno iniciativas que permitan visualizar cuanto antes signos de recuperación de una situación que actualmente es intolerable y que no se puede prolongar más en el tiempo, así como iniciar el compromiso de todos con la revitalización y que permita sobre todo a los vecinos recuperar las condiciones de vida dignas que han perdido, particularmente en las zonas más afectadas por la degradación del barrio.
En la galería se celebrará de 17 a 19h una sesión abierta en la que sumar la participación para llevar a cabo este proyecto simbólico, para que cada persona puede bordar una letra, un trazo, una palabra… contribuyendo a formalizar el deseo de protección del barrio del Cabanyal mediante el cumplimiento de esa Orden Ministerial.
+Presentación: Emilio Martinez Arroyo. “El Cabanyal: en estado crítico”
El barrio del Cabanyal es un Conjunto Histórico Protegido de la ciudad de Valencia, declarado Bien de Interés Cultural en 1993. Desde 1998 el barrio está amenazado por un proyecto municipal que pretende ampliar una avenida que pretendía atravesar su parte central. La plataforma Salvem el Cabanyal se crea para oponerse a este plan, considerando que el resultado de partir un Conjunto Histórico en dos mitades no son dos medios Conjuntos Históricos, sino la destrucción del patrimonio de todos.
El Cabanyal-Canyamelar es desde finales del XIX un barrio de Valencia, el barrio marinero de la ciudad. Guarda todavía el sistema urbano reticular derivado de las barracas, antiguas viviendas típicas de la zona valenciana.
Una vez más se ha producido la eterna confrontación: entre la conservación del patrimonio o el “desarrollo especulativo” de una ciudad. Desde el siglo pasado los habitantes del Cabañal han vivido con la amenaza de la prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez, hasta que llegó la construcción de la estación de RENFE en la confluencia con la Avenida de Serrería. Se creía que ahí se finalizaba la historia de una Avenida-Paseo, que tenía su inicio-final en los jardines de Viveros y su final-inicio en la estación de RENFE y en el barrio del Cabanyal. Era la tan deseada conexión de Valencia con los Poblados Marítimos.
Pero en el Pleno del Ayuntamiento de Valencia del día 24 de Julio de 1998, el Partido Popular, que gozaba de mayoría y en contra de las demás fuerzas políticas (Partido Socialista, Esquerra Unida y Unió Valenciana), aprobó el anteproyecto de Prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez hasta el mar. El proyecto de prolongar la avenida supone la destrucción de 1651 viviendas, destruyendo la trama urbana de este conjunto declarado Bien de Interés Cultural (BIC), al seccionar la población en dos mitades totalmente aisladas.
Durante estos últimos 17 años, Salvem el Cabanyal ha llevado a cabo una ingente labor como estructura ciudadana, interviniendo en numerosas esferas públicas y privadas, con el objetivo de preservar este conjunto patrimonial. Tras el cambio de gobierno municipal resultante de las elecciones del pasado 24 de mayo, la situación se encuentra cada vez más en un estado crítico. Emilio Martínez aborda con su presentación la posición de Salvem el Cabanyal tras los últimos movimientos políticos.
+Conferencia: Fernando Flores. “Espacio público y espacio privado ¿derechos diferentes?”
¿Es la vivienda un derecho del espacio privado? La libertad de manifestación ¿lo es solo del espacio público? ¿Y nuestra privacidad? ¿Y la libertad de información? Los derechos son una red delicada e interdependiente que se extienden por todo nuestro espacio vital, superando la separación de lo público y lo privado. La debilidad de uno de ellos afecta a todos los demás.
Fernando Flores es profesor de Derecho Constitucional, miembro del Institut de Drets Humans de la Universitat de València. Trabaja sobre sistemas de protección de derechos fundamentales; partidos políticos, democracia participativa y procesos constituyentes. También sobre temas relativos a seguridad y defensa.
Ha sido Director del gabinete del Secretario de Estado del Ministerio de Justicia, Asesor de la Vicepresidenta Primera del Gobierno, Secretario General Técnico del Ministerio de la Presidencia y Director General de Relaciones Institucionales del Ministerio de Defensa.
Rogelio López Cuenca
-9 de enero, 19h. Conferencia de Raúl de Arriba
Conferencia: Raúl de Arriba. “Economía del sábado noche”.
Desde el estallido de la crisis global, la política económica ha recobrado un nuevo protagonismo. Tanto el plano de la reflexión científica, como la praxis (con intervenciones públicas inimaginables hasta hace poco, como las nacionalizaciones de empresas) o la discusión pública (con tertulias televisivas en horarios de máxima audiencia dedicadas a la economía), reflejan este renovado interés por la política económica. ¿Es posible resumir sus temas clave en unas cuantas frases cortas?
Raúl de Arriba es doctor en Economía y profesor titular de la Universidad de Valencia. Actualmente es director del Máster Oficial en Política Económica y Economía Pública de dicha Universidad. Ha sido investigador visitante en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (Francia) y en el Núcleo de Investigación en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales (Portugal). Ha publicado más de 60 trabajos entre artículos, libros y capítulos de libro sobre temas de política económica internacional, pluralismo y creatividad en la economía y política económica. Adicionalmente, es guionista y realizador de los documentales Brass Sounds (2003) y La fábrica (2005), producidos por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

Políticas culturales: ¿hay alguien ahí?

Las políticas culturales
Debats de La Nau de la Universitat de València
Con: Yuri Aguilar (UPyD), Pepe Almería (Podemos), Carmen Amoraga (PSPV-PSOE), Robert Lisart (EUPV), Miguel Ángel Mulet (PPCV) y Josep Mª Pañella (Compromís)
Moderador: Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València
Martes 28 de abril, 2015

La maquinaria electoral está servida. Y cuando esa maquinaria se pone en marcha lo tritura todo. Incluida, claro está, la reflexión en profundidad de los asuntos que preocupan a los ciudadanos. Por ejemplo, la política cultural, que era el núcleo del debate organizado por La Nau de la Universitat de València en su Aula Magna. Se reunieron todos los partidos valencianos con representación institucional que concurren a las próximas elecciones autonómicas. Con la salvedad de Ciudadanos, que declinó su asistencia.

De izquierda a derecha, Robert Lisart, Yuri Aguilar, Miguel Ángel Mulet, Antonio Ariño, Carmen Amoraga, Pepe Almería y Josep María Pañella. La Nau de la Universitat de València.

De izquierda a derecha, Robert Lisart, Yuri Aguilar, Miguel Ángel Mulet, Antonio Ariño, Carmen Amoraga, Pepe Almería y Josep María Pañella. La Nau de la Universitat de València.

Se habló de todo y de nada. ¿Los diez minutos que Antonio Ariño, vicerrector de Cultura y moderador del debate, concedió a cada uno de los intervinientes justifica la cascada de consignas, lugares comunes y escaso calado de las, llamémoslas así, propuestas? No, en diez minutos se pueden decir quizás no muchas más cosas, pero sí mejor argumentadas. De manera que puestos a nadar en el agua de los tópicos, nadie mejor que Miguel Ángel Mulet (PPCV) para abrir el debate.

Y lo abrió tendiendo la mano que mece la cuna al resto de partidos en la oposición: “Tenemos que encontrar puntos de encuentro”. Mulet se refería a los puntos que vendrían a cerrar una herida por la que se desangran las políticas culturales perpetradas por su partido en el gobierno hace ya unos cuantos años. Su intervención fue lo más parecido a lo que Pepe Iglesias ‘El zorro’ llamó “un cuchillo sin mango y sin hoja”.

Luego vino la intervención del resto de representantes políticos, por este orden: Carmen Amoraga (PSPV-PSOE), Yuri Aguilar (UPyD), Pepe Almería (Podemos), Robert Lisart (EUPV) y Josep Mª Pañella (Compromís). Todos ellos mirando de reojo al representante ‘popular’, objeto de la correspondiente crítica, pero todos ellos enarbolando la bandera de otra política cultural menos “clientelar”, menos dada al “despilfarro” y más asentada en los principios del “sentido común” y del consenso con los “profesionales del sector”.

Imagen del Palau de les Arts.

Imagen del Palau de les Arts.

Se habló de “restaurar los concursos públicos, tal y como se ha hecho en el IVAM” (Lisart), de “bajar el IVA al 4%” (Pañella) en justa correspondencia con otros países europeos, así como de recuperar la RTVV, la señal de TV3, el Circuit Teatral y hasta la Mostra. Aguilar puso igualmente el acento en el estímulo del mecenazgo, en la desaparición de las diputaciones y en el fomento del doblaje en valenciano. Salió a colación el Palau de les Arts y el Palau de la Música, dos espacios públicos que, en ocasiones, hasta se hacen la competencia programando lo mismo a la vez (Lisart).

Se habló de todo ello y más, pero sin salirse un centímetro del programa electoral. De hecho, cuando un representante de la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana preguntó por cuestiones relacionados con su sector, salvo Amoraga, nadie las tenía contempladas en su programa. Como nadie contempló, más allá de tan genérico repaso a los despropósitos del Partido Popular, ofrecer argumentos de cierto calado en las supuestas políticas culturales del ansiado futuro cambio de gobierno.

Se habló de los músicos valencianos, de los artistas plásticos, de los escritores y libreros, de los actores y actrices, del teatro, del audiovisual… Pero salvo las propuestas de recuperar lo habido y por haber, sin que nadie se dignara a esbozar mínimamente cómo lo harían, bajo qué parámetros y con qué criterios, el mapa de las políticas culturales quedó dibujado con dos o tres pinceladas de la mejor de las voluntades. Nada que ver con el dibujo de un plan a medio y largo plazo para que la cultura, terreno mal abonado, diera poco a poco sus frutos más allá del ditirambo hacia los profesionales del sector o la reprobación acerca de lo tristemente acontecido durante los últimos años. Cultura viene de cultivar y por lo que se vio y escuchó en La Nau hubo más exposiciones trilladas, que verdaderas propuestas encaminadas a separar el grano de la paja.

Uno de los montajes falleros 2015.

Detalle de una de las Fallas 2015. Makma

Salva Torres

Morán: “Hoy la censura es económica no política”

El cura y los mandarines, de Gregorio Morán
Editorial Akal

El término intelectual es relativamente moderno. Fue acuñado en Francia a finales del siglo XIX, durante el llamado affaire Dreyfus, e inicialmente se usó despectivamente para designar a quienes apoyaban al capitán judío, representantes del mundo de la cultura y del arte como Émile Zola, Octave Mirbeau o Anatole France. Más tarde adquirió un significado positivo. La figura del intelectual se entiende como la de un hombre sabio, testigo crítico del poder, una mezcla de Pepito Grillo y mosca cojonera que vigila excesos y abusos, y vela por la ética y el bien común. ¿Qué pasa cuando los intelectuales relajan su función crítica y se dedican a jalear y enaltecer a los poderosos?

Es lo que ha ocurrido estas últimas décadas en España denuncia Gregorio Morán en su último trabajo, un ensayo de 800 páginas, ‘El cura y los mandarines. Historia no oficial del Bosque de los Letrados’ (Akal), que se presentó recientemente en la UNED de Valencia. Un lúcido y exhaustivo repaso a nuestra reciente historia cultural y política, entre 1962 y 1996, concebido desde “la ironía y el sarcasmo más que desde la ira”, dice Morán.

Este trabajo de Morán fue en principio un proyecto para la editorial Crítica, del grupo Planeta, pero un capítulo sobre la Real Academia Española (RAE) en el que se juzga con dureza al anterior director Víctor García de la Concha, algunos de sus integrantes y las normas de la casa, provocó un desencuentro y, finalmente, lo editó Akal.

Portada de 'El cura y los mandarines', de Gregorio Morán. Editorial Akal.

Portada de ‘El cura y los mandarines’, de Gregorio Morán. Editorial Akal.

¿Qué pasó con todos aquellos intelectuales que en los sesenta fueron progres, en los setenta moderados, en los ochenta conservadores y en los noventa carcas? 

Esa evolución se debe en parte a la edad, pero también a que en los sesenta tenían escasos intereses personales que defender y ahora sí los tienen. Los intelectuales de mi generación son ya mayores, piensan en el retiro y se han hecho institucionales. Quieren ser académicos, ganar premios y se preocupan más de medrar que de su propia obra. Entre los últimos intelectuales beligerantes e independientes sólo se me ocurre mencionar a Sánchez Ferlosio, Juan Goytisolo y, por supuesto a Rafael Chirbes.

¿Le guarda rencor a Planeta?

Ningún rencor. Como dice uno de los personajes de El Padrino, no se trata de nada personal, sólo una cuestión de negocios. También un indicio de que hoy día el problema de la censura es económico no político o ideológico.

¿Por qué eligió a Jesús Aguirre , el cura como hilo conductor?

Aguirre fue quizá el más exitoso de los intelectuales de su generación, aunque no el más el brillante. Un personaje fascinante que superó grandes dificultades como hijo que fue de madre soltera, que llegó a ser duque de Alba consorte y estuvo en todas las salsas políticas y culturales de su época. Todo el mundo hablaba mal de él, pero su trayectoria es alucinante. Estuvo en las huelgas mineras del 62, en el contubernio de Munich, y hasta ofició la única misa por Grimau tras ser ejecutado. Dio un giro radical desde la defensa de la lucha armada a ser duque de Alba. Me fascinaba la animosidad que existía hacia Jesús Aguirre, el desdén que sufría por su propio grupo. No le consideraban un igual y, sin embargo, yo le considero el más representativo.

Cultura y poder. ¿Un amor imposible en este país?

El Franquismo despreció la cultura y la Transición tampoco le dedicó mucho interés. Los socialistas  trataron mejor que la derecha a los intelectuales y artistas, pero se cobraron los favores con el tema de la OTAN, que nadie regala nada y menos el poder. También el PP de Aznar tuvo su mandarinato cultural pero esa época no está incluida en mi libro.

Alguna predicción para las próximas elecciones.

Me he equivocado en muchas ocasiones en este aspecto, pero veo con buenos ojos la irrupción de Podemos. No sé si ganarán o no, pero creo que su existencia es positiva porque traen aires y savias nuevos contra una casta imperfecta, corrupta y agotada, incapaz de regenerarse desde dentro.

Gregorio Morán (Oviedo, 1947) es autor de un puñado de libros fundamentales para interpretar la historia cultural y política de la España contemporánea. Entre ellos: ‘Adolfo Suárez: historia de una ambición’,  ‘Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985’, ‘El precio de la transición’, ‘El maestro en el erial: Ortega y Gasset y la cultura del franquismo’, ‘Los españoles que dejaron de serlo’, ‘Adolfo Suárez: Ambición y destino’.

Gregorio Morán. Cortesía del autor.

Gregorio Morán. Cortesía del autor.

Bel Carrasco

La banda sonora de Podemos

Mitin de Podemos
Pabellón Fuente de San Luis. Valencia
Domingo 25 de enero, 2015

La puesta en escena del mitin de Pablo Iglesias en el pabellón Fuente de San Luis fue apoteósico. Más de 10.000 personas lo aclamaron, entre las que llenaron las gradas y quienes rodearon el escenario a pie de pista. Un clamor que arrancó con el ‘People have the power’ (La gente tiene el poder) de Patti Smith y terminó con ‘Al vent’ de Raimon. En medio, una sola interferencia: la de quien portó una pancarta que decía: “Espero no tener que cantarle Cuervo ingenuo”. Se refería, claro está, a la canción de Javier Krahe, que éste dedicó a Felipe González cuando incumplió su promesa de sacarnos de la OTAN.

Algunos de los jóvenes en el mitin de Podemos, sosteniendo algunas de las letras que conformaban la frase Ahora es el momento.

Algunos de los jóvenes en el mitin de Podemos, sosteniendo algunas de las letras que conformaban la frase Ahora es el momento.

Pablo Iglesias cantó hace bien poco esa canción con Krahe, sustituyendo en la letra a González por los socialistas y la OTAN por Angela Merkel, a la que los socialistas, en la versión de Iglesias, rendían sumisión. Se entiende que el joven que se coló en el mitin de la Fonteta acabara despedido entre gritos de ¡fuera, fuera!, cuando miembros de seguridad lo expulsaron del pabellón. Era la única nota discordante de un mitin que transcurrió en todo momento por senderos de gloria.

Había pancartas de Podemos Russafa, Rocafort, Pobla de Valldigna, Utiel-Requena, Massanassa, Aldaia, Alaquas, Orihuela, Calp, Paterna o Algiròs. Y había muchos globos y camisetas color lila. Una puesta en escena sobria, pero enardecida cuando Pablo Iglesias compareció por uno de los laterales del pabellón aclamado como las estrellas del rock. Los organizadores prefirieron el ‘People have the power’ de Patti Smith que el ‘We are the champions’ de Queen, para calentar el ambiente. Tema éste último quizás reservado para lo que Pablo Iglesias aventuró después: “Tic, tac, tic, tac, comienza la cuenta atrás para Mariano Rajoy”.

Pablo Iglesias, líder de Podemos, rodeado de la multitud que llenó la Fonteta  de San Luis, al acabar su alocución.

Pablo Iglesias, líder de Podemos, rodeado de la multitud que llenó la Fonteta de San Luis, al acabar su alocución.

Y como un reloj, el líder de Podemos fue desgranando las tropelías del gobierno de Rajoy, en medio de las interrupciones del clamor popular. “En noviembre de 2014 sólo una de cada tres personas que dejaba el paro lo hacía por haber encontrado un empleo (…) Constructores y mafiosos compran el partido del gobierno para que legislen a su favor (…) Según la Agencia Tributaria, el 76,4% de los asalariados ganan menos de 1.000€ al mes”.

Y de nuevo el tic, tac: “El 70% de los fondos que ha recibido Grecia ha ido a pagar intereses y deuda privada, y el 19% a los bancos. En Grecia esta noche ya se escucha, tic, tac, tic, tac, tic, tac, y queremos que se escuche en España muy pronto también”. E insistió, a ritmo de metrónomo, que romper España era “vender la soberanía a la troika”, entregársela “a constructores, a mafiosos y a corruptos”. Por lo que tocaba darle cuerda a ese otro reloj que empuñaba con pasión el líder de Podemos: “A la corrupción le decimos: tic, tac, tic, tac, tic, tac”.

Iñigo Errejón, con gafas, abriéndose paso detrás de un tapado Pablo Iglesias, en el mitin de Valencia.

Iñigo Errejón, con gafas, abriéndose paso detrás de un tapado Pablo Iglesias, en el mitin de Valencia.

El reloj que anunciaba el esperado cambio de política en España (“a veces David le puede ganar a Goliat”), dejó paso al emotivo, incluso sensiblero recurso de leer la carta de una niña, Nerea, de Ribarroja, en la que, entre otras cosas, daba las gracias a Pablo Iglesias “por devolver la ilusión a mis padres”. Si no fuera por lo enardecido del mitin, más de uno recordaría aquella niña de Rajoy, sin duda más ficticia que la real Nerea, pero igualmente utilizada para tocar corazones que deberían, pum, pum, pum, pum, regirse por razones menos tiernas y con más sustancia.

‘Al vent’ de Raimon puso el colofón musical de un mitin continuamente interrumpido por gritos de “Sí-se-puede” o “Sí, sí, sí, nos vamos a Madrid”, en referencia a la movilización programada para el próximo día 31. Porque como dijo Iñigo Errejón, que antecedió a Iglesias en el escenario de La Fonteta: “En España va a haber un cambio y lo va a protagonizar la gente, no Podemos”. Y la gente que abarrotó el pabellón municipal se fue pensando, como rezaba en una pancarta, que ¡És l’hora de la gent! Lástima que entre esa gente no hubiera ninguna alusión a los científicos ni a los artistas cuyo talento se desperdicia por anemia del I+D+i y el lamentable IVA cultural. Ciencia y cultura que Podemos descuidó en el mitin de Valencia. Tic, tac, tic, tac, tic, tac…

Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, durante el mitin en el pabellón Fuente de San Luis en Valencia. Europa Press.

Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, durante el mitin en el pabellón Fuente de San Luis en Valencia. Europa Press.

Salva Torres

Alicia post-Podemos

Alicia en Wonderland, de Chema Cardeña, versión del clásico de Lewis Carroll
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Hasta el 11 de enero de 2015

“Una declaración de intenciones, una muestra de que el teatro y la sociedad está por reinventar, de que no hay barreras entre la música, la danza o la interpretación, de que las historias para niños también pueden ser para adultos y de que los clásicos son grandes porque pueden tener nuevas vidas hoy día». Así define el actor y director Chema Cardeña su obra ‘Alicia en Wonderland’, una irónica y ácida versión libre y para adultos del clásico de Lewis Carroll. Con este montaje que combina la interpretación, danza y música en directo, Sala Russafa salta al año que viene e inicia la celebración de los veinte años de la compañía Arden que culminará la próximo mes de abril. Esta atrevida pieza se puede considerar,  en palabras de su director, “una propuesta post-Podemos, si es posible hablar en pasado del presente, y quién sabe si del futuro”.

Elenco de 'Alicia en Wonderland', de Chema Cardeña. Sala Russafa

Elenco de ‘Alicia en Wonderland’, de Chema Cardeña. Sala Russafa

Alicia ha crecido y es una treintañera con una licenciatura y un par de másters que no logra encontrar un hueco a su medida en el competitivo mundo laboral. En su viaje al otro al país no tan maravilloso de hoy,  la protagonista tropieza con el nepotismo, la burocracia, las estafas, la corrupción de algunos políticos y demás miserias del tiempo que nos ha tocado vivir. El propósito de Cardeña es sacudir al público, estimular su conciencia, tocando temas como la justicia, la sanidad o la educación, siempre desde la óptica del humor.

“Es más fácil llegar a la mente del espectador si le abrimos la boca con una carcajada”, dice Cardeña. “En esta función hay momentos en que nos cuesta mucho aguantar la risa, incluso a los propios actores, pero las situaciones y personajes que interpretamos son un puro retrato de nuestra sociedad. Nos hemos acostumbrado a hechos y situaciones tan delirantes y kafkianas que  cuando las pones sobre las tablas, inevitablemente llega la comedia”. Al igual que la historia original de Lewis Carroll puede leerse como un retrato de los inicios del siglo XX en Inglaterra, una monarquía alejada del pueblo y el feminismo incipiente, ‘Alicia en Wonderland’ muestra con humor e ironía una radiografía de la actualidad española.

Iria Márquez es Alicia, Rosa López la Reina de Corazones, José Doménech el Sombrerero Loco y Darío Torrent La Liebre. Juan Carlos Garés da vida a El Señor Blanco, Cardeña interpreta a El Señor Azul la oruga y Toni Aparisi es el sonriente gato Chausure Le Chasir.

Cartel de 'Alicia en Wonderland', obra de Paula Bonet. Sala Russafa

Cartel de ‘Alicia en Wonderland’, obra de Paula Bonet. Sala Russafa

Música, luces y danza

Tres disciplinas se reúnen sobre las tablas para contar esta historia. El bailarín y coreógrafo Toni Aparisi (Premio Max) es el responsable de la danza y sobre él recae el mayor peso de las coreografías. “Todos los actores tenemos que bailar un poco, igual que intervenimos en la música en ciertos momentos. Algunos incluso cantan solos, como Rosa López o Darío Torrent», explica Cardeña.

La música es otro de los elementos clave de la puesta en escena. David Campillos dirige a una banda en la que colaboran Johnny B.Zero, José Montoro (The Someone Else’s) y Rebeca Ibáñez (Néstor Mir & The Pinnetes), ofreciendo divertidas versiones de grandes éxitos de artistas como Michael Jackson, Lou Reed, Las Bácara, Bob Marley, Pink Floyd o The Rolling Stones, que interactúan con la trama.

“Los efectos escénicos y la iluminación son muy importantes”, apunta Cardeña. “Queremos que la gente se ría, que se lo pase bien, que llore de risa en vez de impotencia frente a ciertos temas, porque también es una manera de hacer crítica», concluye.

Escena de 'Alicia en Wonderland', de Chema Cardeña. Sala Russafa

Escena de ‘Alicia en Wonderland’, de Chema Cardeña. Sala Russafa

Bel Carrasco

La Participación Obligada

Líneas Inesperadas:  Fernando Flores
La participación obligada

Profesor de Derecho Constitucional y miembro del Institut de Drets Humans de la Universitat de València. Coordina y edita el blog sobre derechos humanos Al revés y al derecho. Es miembro de la Plataforma Salvem el Cabanyal.

 

¿Puedes hablar un poco de ti, de tu formación, tu recorrido y tu situación actual?

Soy profesor de Derecho Constitucional. En el año 2004 me llamaron para ocupar un cargo en el Ministerio de Justicia. Fui Director de Gabinete de Luís López Guerra, Secretario de Estado del Ministro de Justicia Juan Fernando López Aguilar.

Realmente, yo estaba en Venezuela haciendo un trabajo de antropología con los indígenas. Toda la campaña me pilló allí. Había vivido en Ecuador  y trabajado con el tema indígena. Estuve ya en el principio del proceso constituyente venezolano.

Tú has estado en contacto con todos los desarrollos del derecho y todo lo que está pasando en Ecuador, ¿no?

Sí, ese tema lo conozco bastante bien. Yo no tengo vinculación política militante, no soy militante del PSOE. Dio la casualidad que al incorporarse Fernando López Aguilar como Ministro de Justicia llamó a Luís López Guerra como Secretario de Estado.

Luis López Guerra fue mi tutor y director de tesis constitucional. Fue él quien me llamó cuando estaba en Venezuela.

Es así como vuelvo a Madrid. Trabajo en el Ministerio de Justicia durante cuatro años. Luego, trabajé como asesor durante dos años de María Teresa Fernández de la Vega. Después estuve trabajando un año como Secretario General Técnico de Presidencia y organizando el Consejo de Ministros. Luego, pasé al Ministerio de Defensa con Carmen Chacón.

Pero, todos esos pasos ¿quizás valías para todo?

No, estuve en Justicia con Luís porque es amigo mío y mi tutor. Además es  una de las personas que más admiro intelectualmente. Así, cuando me dijo «ven”, por supuesto, me puse a trabajar con él…

“Lo dejaste todo”

Sí, prácticamente, cuando entras ahí lo dejas todo. Pero recordarás que esa primera legislatura del PSOE no llegaron a durar tres años. No cumplieron totalmente la legislatura. Mandaron a Juan Fernando López Aguilar de candidato a Canarias.

Entró en su lugar Mariano Fernando Bermejo. Alguien debía quedar como enlace de la etapa anterior. Decidieron que fuera yo y por eso me quedé un año más.

Cuando el PSOE vuelve a ganar las elecciones en el 2008; Mariano sigue, pero yo ya no quiero seguir en Justicia. Mi idea era volver a Valencia pero la vicepresidenta me llamó para trabajar, como Asesor del Gabinete.

Estuve casi dos años como asesor-coordinador de su gabinete. Después me pidió que organizara las propuestas normativas de los ministerios. Es ahí cuando estuve trabajando con la Ley de Libertad Religiosa y la Ley de Transparencia.

Cuando ella “sale”, Carme Chacón, me pidió que me fuera con ella para llevar la Dirección General de la Política de la Cultura en Defensa. Había que trabajar en relación con universidades y el mundo de la investigación, el tema cultural de museos, patrimonio, publicaciones, ¡Que es bien interesante! Las Fuerzas Armadas son, después de la Iglesia, la institución con más patrimonio cultural de España.

Y ahora estoy en Valencia como Profesor Titular del Departamento Constitucional. Volvía reincorporarme a la Universidad donde tengo una plaza de titular.

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

De las áreas en las que estás interesado y que continuas investigando quizás la más importante sea  la de participación, ¿no?

Sí,  de hecho empecé una tesis sobre la democracia interna de los partidos políticos en los años 90. Lo primero que conocí fue el funcionamiento interno de los partidos políticos. Últimamente hay un nuevo interés por este tema.

¿Y en tu tesis llegabas a algunas conclusiones?

Bueno, en aquel momento, recuerdo que todo el mundo me preguntaba el porqué de hacer una tesis sobre algo que no existía. Yo estaba muy consternado. Recuerdo que mi profesor entonces, Joaquín García Morillo, quería que me fuera a Alemania para especializarme. El problema era que  yo no sabía alemán y empecé a estudiar como un loco, en el Centro Alemán.

A la vez escribí una carta a un profesor del que había leído un libro sobre partidos políticos. Era un politólogo de origen español que nació en Alemania, Juan José Linz. Había recibido el Premio Príncipe de Asturias y estaba como Catedrático de Sociología y Ciencia Políticas en la Universidad de Yale.

Lo que te da tener veinticuatro años y darte igual todo hizo que le escribiera una carta mandándole mi planteamiento de tesis. Me consiguió una beca para Yale y allí fui.

Recuerdo perfectamente lo primero que me dijo en su casa, mientras sacaba libros sobre el Nacional Socialismo, el Partido Fascista Italiano, el Partido Nazi Alemán, el Partido Comunista de la Unión Soviética. Juan José Linz me dijo:

“La democracia es un tema de grado, lo primero que tienes que hacer es leer todo aquello que significa grado cero, que es básicamente todo sobre la eliminación del contrario. Esto es, Stalin, Hitler, son los partidos extremos. A partir de ahí no todo es democrático pero tú mismo debes plantear los criterios sobre lo que consideras democrático”.

Ese fue mi planteamiento de tesis desde aspectos jurídicos además. Básicamente, todo lo tocante a los derechos de los afiliados y cuando los afiliados pueden reclamar sus derechos ante los dirigentes de los partidos y ante los propios tribunales.

¿Como el Comité de Garantías?

Exacto. Todo el tema de los Comité de Garantías dentro del partido. Fuera de ellos les pertenece acudir a los Tribunales Civiles porque los partidos políticos son asociaciones privadas con relevancia constitucional y con funciones públicas.

Me imagino que esa es la aportación de base germánica que contiene  la Constitución Española de 1978 ¿no?

Sí. La ley alemana, la Ley de Partidos del año 1967 es la que más influye.

Pero el hecho de estudiar a los partidos políticos por dentro lo que me llevó a ver sobre todo el autismo de los partidos. Ver como con el paso del tiempo van sucediendo en dos cosas. La primera, los partidos políticos se institucionalizan y se convierten en Estado alejándose de la sociedad. La segunda, unida a lo anterior, es que su función de servir de correa de transmisión de la sociedad hacia la toma de decisiones, su control y seguimiento (práctica o totalmente) se anula. Es así como se entra, desde hace muchos años, en toda la discusión de los límites de la representación.

Yo desde hace bastante años defiendo que el sistema será representativo y participativo o no será; no será democrático. Hay gente que lo venimos defendiendo desde hace tiempo. Existen dos posturas contrarias: los que dicen que no nos representan, y los que niegan “roussonianamente” que pueda existir una representación. Esto último a mi modo de ver es utópico. De hecho, mira Podemos que lo está organizando de forma vertical. No puedes elegir por personas.

Sí, algo me han comentado que está todo pre-pinchado y tú tienes que tener la reacción política de eliminar nombres pero es una lista que está prefabricada.

Es muy difícil. Por ejemplo, si estoy de acuerdo con el 80% del equipo de Pablo Iglesias habrá diez personas que me interesaran. Resuelta que esto puede ser difícil porque me va a tomar quince minutos y ya sabemos como funcionamos. Si no es medianamente ágil acabaré haciendo lo fácil.

Como debe constituirse como partido político según las formas sistémicas puede haber surgido una confusión. El hecho de constituirse como un disfraz o Caballo de Troya puede confundirle reproduciendo las mismas sinergias ¿no?

Yo no soy muy nominalista pero lo que sí me gusta es no confundir. Siempre digo: “Si esto quieres que le llamemos ‘buzón’. No tengo ningún problema y no voy a ponerme a discutirlo. Si quieres nos ponemos a discutir sobre conceptos. Pero si estamos hablando de otra cosa y decir que ese ‘buzón’ es instrumental entonces; no voy a perder ese tiempo”.

Para mí “partido político” no desmerece pero hay una serie de movimientos que durante un tiempo han querido decir: «Nosotros no somos partidos políticos». Y hay que contestarles: «Vale, ¿Entonces cómo te quieres llamar?».

Sí, pero por nuestra Constitución deben constituirse como partidos políticos y entrar dentro de ese encaje…

Y ellos en su página Web se definen como “partido político” porque es la manera de presentarse en las elecciones. Pero me da igual si dijeran: “Bueno, no somos un «partido político».

Entonces, lo llamaremos de otra manera pero al final cumplirá las funciones de los partidos. A saber; agregar intereses, si funcionan bien hacer de correa de transmisión y recibir lo que piensa la gente, informar a la gente, construir… Por eso no me entretengo en si somos partidos o no somos partidos.

En Venezuela, tuve ya la discusión sobre si el Movimiento Bolivariano de Chávez era partido o no. Yo les decía: «Ustedes son partido político». En algunos ámbitos me tacharon de reaccionario y demás. Al final, montaron el Partido Socialista Unificado de Venezuela. Y esto porque en colectivos complejos y/o Estados lo que necesitas es una organización.

Otra cosa es que yo crea que Podemos sí está experimentando. Eso hay que aplaudírselo absolutamente. Hacer de otra manera política: más participativa.

Ahora están buscando un equilibro pragmático porque quieren llegar al poder. Lo bueno de ellos es que se conocen.

Sí, quieres decir que son colegas…

Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias, Iñigo Errejón son colegas. Pero, además, han militado mucho en la izquierda y saben de la capacidad de la izquierda para destruirse a sí misma antes de llegar a cualquier lado. Y como lo saben, imagino que decidieron tomárselo en broma o en serio. En broma, significaba conseguir quince eurodiputados e ir de acompañamiento. En serio, implicaba ser conscientes que iban a trabajar en contra y aceptar múltiples contradicciones. Y la decisión fue la última; la de tomárselo en serio.

Las personas que estamos fuera tenemos la obligación de llamarles la atención pero sin acritud. Creo que es bueno que tengan contrapeso. Que les digan: «Eh, ¡Que os estamos vigilando!». El poder siempre hay que vigilarlo. Y por otra parte decir: “¡Denle!¡Tiren adelante!”.

En el fondo creo que de ahí van a salir cosas buenas. Va a salir el intento. Se va a avanzar. En esa parte estoy de acuerdo.

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

Volviendo a la participación, si no me equivoco, la única forma de participación política que se acepta y constituye en un momento dado es a través de los partidos políticos. Las asociaciones que fueron tan relevantes quedaron absolutamente neutralizadas. ¿Crees que los partidos políticos empezaron a romper ahí la correa de transmisión?

Ahí sucede que constitucionalmente, después de casi cuarenta años de dictadura, se toman una serie de decisiones para “asegurar la Transición”. Se adopta un sistema electoral que básicamente produzca un bipartidismo por lo menos a nivel estatal. A sabiendas  que a nivel autonómico; regional en aquel momento, van a existir otros partidos menores. Sin embargo a nivel estatal está todo controlado. Por eso IU, entonces PC, en las primeras elecciones saca un 9% frente al 24-27% del PSOE. La UCD sacó el 34% si no me equivoco. Fue bastante chocante para muchos.

Después, se hace un sistema electoral. Un sistema bipartidista frente al peligro de una alta fragmentación. Se teme una debilidad que pueda producir esta fragmentación, las coaliciones y demás. Así, es como se fortalece muchísimo a los partidos políticos.

Y lo otro son los sindicatos,

Sí, aunque sabes su importancia está muy vinculada a los partidos. UGT hasta hace  poco era PSOE y CCOO es la correa de transmisión del PC.

Lo que se hace es poner a los partidos como centro del sistema político gracias a la Ley de Partidos y a la Ley Electoral porque deciden quiénes son los candidatos. Pero también el resto de leyes ayudan a reforzar esta centralidad ya que finalmente son los partidos los que deciden quien está en el Tribunal Constitucional, en el Consejo del Poder Judicial, en el Tribunal de Cuentas,…

Claro, y es un sistema que se cierra en sí mismo ¿no?

Sí, es un sistema que se cierra sobre ellos. Al final son los parlamentarios los que están eligiendo. Son las asociaciones de jueces con los dirigentes de los partidos políticos. Cuando se elige el Tribunal Constitucional son los dirigentes de los partidos políticos negociando su cuota. Los parlamentarios son la prolongación de los partidos institucionales en el parlamento. Esa es la confusión. Y esto sucede igual en el Tribunal de Cuentas, el Defensor del Pueblo, La Cámara de Comercio, las Cajas de Ahorro, la Comisión nacional del Mercado de Valores.

Ya desde el inicio se separa al ciudadano, bajo cualquier forma, de poder ejercer esa labor de control.

Absolutamente, al ciudadano se le aleja. Hay una cosa curiosa. El artículo 6 de nuestra Constitución dice que: “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política.”

Es decir, “concurren con otros”. Concurrir es un sitio donde van otros. Y entonces, ¿Dónde están los otros que concurren a la formación de la voluntad popular?

Bueno, pensaran que concurren con otros partidos políticos ¿no?

Sí, pero ese “concurrir”, teóricamente, es con otras manifestaciones de la participación ciudadana.

¿Dónde se nos ha quedado Max Weber? Lo digo por la posición que piensa ya él para la sociedad civil.

Claro. En 1904-1905, en una sociedad predemocrática, lo que está ya diciendo Max Weber es que el partido político se va a burocratizar. Eso es lo que dice: ¡Cuidado, señores, que esto se va a convertir en un fin en sí mismo!

Pero plantea la necesaria posición de las asociaciones, aunque sean sectoriales.

Claro, efectivamente. Pero no hay en el ámbito constitucional ninguna herramienta realmente seria de participación si no es a través de los partidos políticos porque la Iniciativa Legislativa Popular, ni te cuento.

Ya lo hemos visto lo que ha pasado durante los últimos años ¿no?

Sí, ya lo sabemos. Fíjate, incluso el derecho de petición que se plantea como un derecho de participación me parece una burla. Será una carta a un ministro que podrá contestar cualquier cosa. El ministro, de hecho, nunca se entera del derecho de petición. Éste te lo está resolviendo el Gabinete de la Secretaría de Estado, o de una Dirección General y te está respondiendo básicamente de una manera técnica.

Pero esta situación es la que lleva al colapso del sistema que estamos viviendo ahora, ese «autismo» del que hablabas…

Lo que sucede en realidad es que la gente no es muy participativa…

Tampoco se han dado las plataformas, esas palabras de la constitución como «promover», “remover obstáculos” y «velar»…

Exacto. Digamos que nunca sabremos, pero en la Transición hubo un movimiento social muy importante y participativo. Con todo mi cariño, en parte, le atribuyo al PSOE el habérselo “cargado”.

¿Porque practicó el entrismo?

Claro, tú lo has dicho. Eso fue lo que hizo. Asociaciones de vecinos, organizaciones que eran independientes y autónomas, cuya función era controlar -porque el mundo constitucional es el mundo del control del poder- quedaron desactivadas.

El PSOE, sobre todo, lo que hizo fue practicar el «entrismo». Ocupó las asociaciones de vecinos que eran potentes y ocupó  las asociaciones donde había gran participación ciudadana. Si tú ocupas los espacios de poder y de control es «pan para hoy y hambre para mañana»

Y, luego, lo hizo el PP…

Sí, cada partido político lo hizo a su manera. Incluso crearon sus propias asociaciones también. Es la perversión en el extremo. Por ejemplo, la Ley de Participación Ciudadana de la Comunitat Valenciana del año 2008, no ha tenido uso ninguno. Y esto porque son unos cuantos grupos de asociaciones cooptadas por intereses políticos.

Es algo en lo que no se ha creído. Hubo un primer momento en que eso pudo articularse pero fue malogrado por los partidos políticos. Creyeron que ellos eran los únicos que entendían el espacio político y todavía lo creen. En mi opinión el PSOE todavía lo cree, IU algo también. Creo que Compromís y Podemos quizás estén más influidos por otra visión aunque no lo tengo tan claro. Podemos desde luego que sí porque tiene un montón de gente que viene del mundo de la participación. Pero esa confusión entre el partido y la institución lleva a menospreciar lo que dice la gente.

Y, sobre todo, sucede que determinado tipo de asociaciones con dinero tienen sus vías de “lobby”En España el mundo del “lobby” ya existe, no como en EEUU, sino de una manera escondida y subrepticia. Creo por eso que hay que regular los “lobbys” . Los diputados se reúnen con los grupos de empresarios. Frente a eso el ciudadano quiere saber lo que se discute porque son nuestros representantes y me da igual de qué partido sean. Son nuestros representantes porque un diputado en cuando es elegido ya no es representante de los intereses de su partido sino de todos los españoles. Lo que no puede ser es que cuando me dirijo a un diputado del PP me mire como si no estuviera a mi servicio.

Hubo una desactivación en los años 80. No sabemos que hubiera pasado. Lo que sabemos es lo que vino después; una absoluta ocupación del asociacionismo por parte de los partidos. Primero por parte del PSOE, después del PP y una enorme dificultad ciudadana de hacerse sitio ahí dentro.

A partir de ahí hubo una ilusión de crecimiento económico. Parecía que no hacía falta participar porque los partidos políticos se encargaban de todo. Esto incluso llevó a mucha gente a despreciar a los movimientos ciudadanos que decían: «Oiga, esto no está bien» o “Esto es pan para hoy y hambre para mañana” o “Se están burlando de los derechos de la gente” o “Hay corrupción”.

El tema de la corrupción que está saliendo ahora no es de hoy

Sí, el tema de la burbuja, ahora dicen que nadie lo advirtió. Eso no es cierto ya que a poco que te interesaras y leyeras sabías de esta corrupción.

Claro. Yo fui del colectivo Terra Crítica que el Levante eliminó de sus editoriales hace tres o cuatro años. Ahora repaso los artículos sobre participación ciudadana del Colectivo Terra Crítica que escribí hace tiempo. Tuve una bronca en el Levante con Josep María Felip por el tema de la Ley de Participación Ciudadana. Dije: «Esta ley es propaganda. No se la cree quien la hace». Ya que entre otras cosas ha utilizado a asociaciones “de las suyas”. Se reunieron en la universidad en la Facultad de Derecho. Fueron allí pero han acabado diciendo que es una ley de participación respaldada por la gente y no es así. Más bien, para construir la ley has llamado a unos “amiguetes”  que hicieron cuatro modificaciones de carácter técnico. Así, la sacaron. Por cierto, esa ley contiene cuatro instrumentos de participación y todavía no se ha llevado a cabo ni uno de ellos.

Te diré más, desde el Cabanyal planteamos al Gobierno la implementación de un Jurado Ciudadano. Lo más alucinante es que lo mandamos a Presidencia y a los dos meses nos envíaron una carta contestándonos que habían trasladado nuestro expediente a la Consellería de Cultura y Deporte. Claro, ni ellos mismos sabían que la Dirección General de Participación dependía de Presidencia, Agricultura, Agua y Participación Ciudadana. ¡Ni ellos mismos saben lo que hacen!

Es como el tema de la regeneración democrática y la transparencia. Es de sentido común. Yo defiendo que una ley o unas normas de participación ciudadana deben ir unidas al concepto de transparencia. Debe ser una Ley de Participación Ciudadana y Transparencia.

La una sin la otra es inconcebible.

Exacto, no tiene sentido. Y esto porque el ciudadano no puede participar sin tener una información precisa, rápida, completa, efectiva y que pueda comprender. Lo que no puede ser es que la Mesa de las Cortes Valencianas sea la más condenada en toda España por no dar información a los diputados. Si no se la dan a los diputados te puedes imaginar a los ciudadanos. Sencillamente, se burlan de nosotros.

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

Recuerdo en este sentido una frase de Julio Anguita diciendo: «Lo único que queremos es que realmente la democracia que tenemos se ponga en funcionamiento. Eso sería lo más radical». La constitución en cierto sentido funcionaría si construyéramos elementos reales. Parece que hemos vivido con una constitución de corcho. No ha habido un fuste importante y no se ha tomado en serio. ¿Qué opinas de esto?

Lo que no se ha cumplido es la implementación de la ley. Nuestra constitución es, por decirlo así, socialdemócrata, pero bajita. Es decir, podría haber sido más si los jueces hubieran interpretado más a favor de los derechos sociales. Si los políticos hubieran hecho políticas sociales más convencidas.

Pero en el tema de la participación, al final lo que pides es que se cumpla lo que hay. Yo, lo que pido es que el Tribunal de Cuentas ¡Cumpla su función!. Yo que estoy absolutamente en contra de cómo funciona el sistema de control parlamentario, creo que las minorías deben controlar a la mayoría. No es posible que el grupo parlamentario mayoritario tenga más tiempo que la posición minoritaria. El grupo mayoritario lo que hace es consultarle al Gobierno las preguntas que éste previamente le ha presentado. Oiga, si el parlamento ya no tiene la función legislativa porque ésta la tiene el Gobierno, por lo menos, resérvele al parlamento la única función que le queda: la función de control.

Desde otro punto de vista también pensé que España llevaba un retraso legislativo y de ajuste con la realidad brutal. Luego creo que simplemente ha sido una posición muy cómoda que ha creado una ilusión de estabilidad. Podían haber trabajado un poquito más. Creo que el poder legislativo y el ejecutivo no han hecho lo suficiente. No han puesto sobre la mesa un debate público, coherente, que pudiera llevar a cabo ampliaciones legales. En suma, armonizar más la realidad.

Yo no creo que haya una falta de legislación, yo creo que se sobre legisla.

Sí, pero es una legislación coercitiva; no innovadora. De aquella función legislativa que genera nuevas libertades y derechos como una buena Ley de Participación. 

Claro, es que los partidos son juez y parte. Los que hemos estado centrados en el mundo de la participación, los que hemos trabajado ese tema desde la democracia interna de los partidos y los que estamos en el mundo participativo somos unos utópicos o unos frikis.

Ahora, nos miran con un poquito más de «respeto» pero con cierto escepticismo. Muchos piensan que es un tema de ida y vuelta, una moda pasajera. En cierto modo, lo va a ser.

Es que las energías renovadoras de la sociedad se pueden sostener hasta cierto tiempo ya que son ciclos ¿no?

Claro, además, normalmente las olas o movimientos pendulares te llevan al programa máximo. Yo respeto a Podemos pero no lo defiendo de una manera «sagrada» o «histérica». A algunos amigos seguidores de Podemos les digo: «Dentro de dos años tu estarás ‘cagándote’ en Podemos y yo seguiré defendiendo con cautela lo que están haciendo».

Y con el tema de la participación ciudadana igual. No creo en la participación ciudadana como la que va a resolver todo. Estuve en el principio del 15M. Vivía en Madrid. Estuve en las discusiones y entiendo la postura radical que dice: “No nos representan”. Puedes, entonces, subirte a la ola y que te aplauda todo el mundo  recuperando a Rousseau y su Contrato Social. O decir: «Todo esto está muy bien pero hay niveles de discusión. Una cosa es la discusión asamblearia y otra bien diferente cuando tenemos que decidir y gestionar”. Entonces, ¿estamos hablamos todos de lo mismo? Y les diré: “No”.

Así, no nos llevaremos a engaño. De todos modos, todos estos temas son muy complejos y la izquierda tiene que estudiarlos más.

Del grito social que supuso el 15M a la situación en la que nos encontramos ahora, quizás van a tener que generarse políticas públicas con esos maximalismos pendulares. Quizás haya un espacio donde la política de nuevo sea un lugar de consenso y pluralidad. De ahí las leyes de participación y también los espacios en los cuales no se está mirando ahora: los espacios intermedios. Tendremos que plantearnos las pequeñas cuestiones de convivencia, habrá ganadores y perdedores en ese espacio…

Hay diferentes niveles de acción política. El nivel local es el nivel de participación ciudadana máximo.  El nivel autonómico es el nivel de participación ciudadana medio y el nivel estatal es un nivel de participación ciudadana muy reducido. Y esto  porque las decisiones que se toman ahí el tema de la participación ciudadana es importante pero relativo. Hay gente que defiende que esta participación ciudadana debe ser vinculante. Hay gente que dice: «Hemos ido allí y no nos han hecho caso».

Pero, ¿estamos defendiendo la participación ciudadana que yo exijo o tiene que ser igual para todo el mundo? Yo tengo una cosa absolutamente clara. En cuanto la derecha vea que la participación ciudadana va en serio, la utilizará y creará sus herramientas. No me cabe ninguna duda,

¿Porque tiene una visión instrumental? ¿Porque articulan y prefabrican sin complejos?

Cada vez utilizan más esta palabra. Se creen la palabra «participación» como se creen la de «libertad». En realidad, van a lo que van.

Por eso te decía los programas de políticas públicas en la línea planteada por Joan Subirats. Es esta una línea más técnica, pensada desde los procesos compartidos con la pluralidad de actores. ¿Podría ser una veta hermosa de desarrollo?

Claro, estoy absolutamente de acuerdo. Y , de hecho, es necesaria porque implica  que tú finalmente te autocontroles y te relacionas con un montón de gente. Aunque siempre están los que intentan utilizar los partidos políticos.

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

Quería preguntarte sobre algo que me interesa mucho. Cuando miramos a toda la serie de “instituciones medias” como salas de exposiciones, museos, gestión de la cultura, podemos comprobar la emergencia de la participación ciudadana. Considero que hay un trabajo importante que hacer e implementar en muchos sentidos. Primero, porque el cuerpo de personas que trabajan en las instituciones están cortados de la realidad. Segunda, porque precisamente la cultura es aquello que compartes y donde debería haber más debate público. ¿Has pensado lo que significaría implementar estas cuestiones de participación y transparencia en esos espacios sociales?

No, personalmente porque estoy centrado en la participación ciudadana como proceso de toma de decisiones públicas.

Sí pero, por ejemplo, un Consejo Rector del IVAM. Un órgano que responde a l a misma organización de “los notables” impulsores de otras constituciones. ¿No debería renovarse como dispositivo para que entrara una parte ciudadana?

Totalmente, pero no solo que entrara, ya que la experiencia te dice que las organizaciones ciudadanas más potentes negocian.

Para mí lo más importante en el tema de la participación está en el seguimiento y la rendición de cuentas. Lo que yo quiero es que usted tenga cada seis meses o un año que hacer una audiencia pública en la que me explique lo que ha hecho y responda justificadamente por lo que usted hace.

Pero eso no es la prensa ¿no?

A no, no. Eso no es la prensa. La prensa es todos los días.

Un ejemplo reciente, en el IVAM, podríamos observar estas emergencias sociales. Hace unos meses se pidieron clarísimamente dos cosas: transparencia y auditoria. El nuevo director consideró que había hecho público su proyecto explicándolo a la prensa pero no está disponible a través de su página Web.

A mí eso no me sirve.

Hay dos cosas. Una, las organizaciones ciudadanas hay que dejarles clara cuál es su posición. Y es que no son los representantes de la voluntad general. Es decir, la Plataforma Salvem el Cabanyal, no es la que tiene que resolver el caso urbanístico del Cabanyal. Pero, sí la que fuerce a nuestros representantes públicos, sea Rita Barberà u otro, a escuchar de verdad al ciudadano. A dar cumplidas explicaciones de sus decisiones. Igualmente, tiene que someterse a control y auditoría económica para saber como y en que se gasta el dinero.

La verdad es que en el tema del Cabanyal no han sido ninguno de los partidos de la oposición los que han cumplido con sus funciones. Si el tema está donde está es gracias al esfuerzo de una plataforma ciudadana. Ésta ha conseguido con su propio dinero. Y además sin tener cauces de participación ciudadana.

A pesar de todo, lo que quiero es que ganemos un poco de tiempo, dinero y respeto al ciudadano. Tener unos cauces en los que la gente pueda no solamente participar para decir “y lo que yo digo va a misa”.  Sino, más bien, participar y que haya transparencia. Entonces la gente podrá discutir y participar.

El problema está en que el político toma decisiones y tiene miedo de lo que sus decisiones van a implicar. Claro, los medios de información son muy importantes ya que pueden apoyar o distorsionar el mensaje. Siendo sinceros y realistas habría que buscar un cierto equilibrio.

Pero, en el fondo, hay que conseguir la legitimidad perdida. El problema es que la política ha hecho un poco como la bolsa. Se ha ido yendo arrastrada a otras esferas y separándose de los ciudadanos. Estamos ahora en un desierto.

El problema de la participación ciudadana es que alguien pueda pensar que ésta cambia las cosas por si solas y no es verdad.

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

En la Plaza del Doctor Collado de Valencia acabamos charlando como buenos amigos mientras la noche y el frío se iban cerrando. Esta conversación tiene ya tres semanas.

Mientras tanto, dos hechos clave colocan esta Línea Inesperada en un lugar de referencia. Una gran noticia fue la publicación del proyecto del IVAM en su página Web. La otra noticia fue protagonizada por los Jueces Decanos en Valencia que han lanzado un Documento con 58 medidas para luchar contra la Corrupción.

Eva Caro.

Líneas Inesperadas. Gestar Cultura

El primer dossier de esta aventura inesperada se ha desarrollado en el Cabanyal. Sin duda, el inicio es un anclaje al que siempre volver.

Llevaba tiempo pensando la ciudad. La he sobrevolado, la he colocado en escala, la he observado como una maqueta pero lo que más he hecho ha sido vivirla y caminarla. A la vez, las redes sociales hablan y cuentan su propia historia. Una historia llena de iniciativas. De repente, aparecieron muchas mujeres y sabía que de su mano recorrería sus calles.

“La vida moderna de las mujeres de hoy es muy complicada. Trabajar en colectivo desde la multiplicidad de necesidades, de hijos pequeños, medianos, no hijos y diferentes trabajos. Es super complicado. Hay que tener muchas ganas”.

La Colectiva Invisible

¿Cómo empezáis el colectivo?

Encontramos una convocatoria y fue una excusa. Lo vivimos como una llamada a juntarnos, presentarnos y si cuajaba pues seguíamos. Si no, ¡nos reíamos un rato! Finalmente.,¡Cuajó!

Ha pasado casi un año desde que tuvimos aquella primera reunión en noviembre de 2013. Todas teníamos ganas de trabajar con otras. Queríamos incorporar diferentes puntos de vista y disciplinas en torno al tema de la mujer, la maternidad subversiva, las cuestiones de género, etc. Y, lo que fuera surgiendo.

Al inicio hubo algunas personas más aunque nos hemos quedado nosotras. Cayeron un par de teóricas porque lo más complicado, al principio, fue conciliar los diferentes perfiles. De un lado, las mujeres con formación teórica; una con base en sociología, la otra filósofa-comisaria, historiadora del arte y con una gran formación en colectivos de mujeres. Esto sumado a las dificultades que nos encontramos para sincronizar relojes hizo que no encontráramos cómo articular los procesos de producción plástica y visual.

Fue un reto: ¿Cómo presentamos un proyecto con una base teórica que van a hacer las teóricas? Era una mitad de personas muy teóricas y otra mitad de personas que venían de una práctica muy directa. No lo conseguimos cuadrar bien.

¿Eso no lo conseguisteis?

Bueno, al final somos todas un poco teóricas ¿No?  (Risas)

Realmente, no lo conseguimos pero tampoco tuvimos el tiempo de enfocarnos bien en ello. Fue bastante improvisada la forma en que nos fuimos juntando y las reuniones que fuimos teniendo. De un modo casual fuimos quedando nosotras.

La convocatoria os marcaba un inicio pero ¿después pudisteis recuperar esa parte? O ¿se quedó por el camino?

Sí, quedamos alguna vez todas las que nos habíamos presentado. Pero somos personas que solemos estar en muchas cosas a la vez y la gente se va descolgando por prioridades.

Individualmente, cada una de vosotras tenéis un trabajo bien desarrollado en ámbitos de arte contemporáneo, intervenciones urbanas, ilustración, derecho y movimientos sociales, etc. Todas vosotras sois como “motores” culturales.

Las seis pisamos fuerte.

La Colectiva Invisible. Foto: Patricia García Carbonell

La Colectiva Invisible. Foto: Patricia García Carbonell

Juntas lleváis un año pero, ¿Cómo os ponéis a trabajar en este proyecto Prenyades de revolució que vemos ahora en Valencia?

Este proyecto viene de otra propuesta que era para un festival de Bélgica, en Lieja, el Festival Contre/Bandes. Tenía mucho que ver con una perspectiva de género. Lo ha montado una amiga también muy activa, Émilie. Le propusimos colaborar.

Al principio contaba con financiación pero luego ha pasado un poco “una cosa española”. Es decir, la estructura artística contaba con proyectos europeos que la amparaba. Uno de los que la lleva fue acusado de corrupción o de malversar fondos. Así que se ha cortado toda la financiación.

Cuando vimos Intramurs pensamos que podíamos lanzarlo ahí. Habíamos hablado de lo que queríamos hacer, del trabajo con una embarazada, de la imagen.

En un principio, estábamos interesadas en una línea más en sintonía con el tema de la obra anterior. Es decir, vincularla con Guy Debord, los situacionistas, Tiqqun... En suma, una línea más revolucionaria. Y, la frase era el título de un libro de Tiqqun: L’insurrection qui vient.

Como es sabido, hubo en torno a este librito mucho debate. Teníamos fotos con esa frase para Bélgica y, por si acaso, hicimos fotos en español y en valenciano. Estábamos en plan: “Bueno, ¡vamos a aprovechar la barriga!”. Entonces cuando salió Intramurs dijimos: “Este material ¡nos quema en las manos!”.

Teníamos muchas ganas de hacer cosas. Y, en el contexto sociopolítico actual poner esa imagen es un acto significativo.

Es cierto, el espacio donde lo habéis presentado no es neutro ¿no? Porque lo habéis hecho en el Torno del Hospital. ¿Habéis tenido en cuenta su historia?

No conocemos la historia de la calle Torno del Hospital, no. Cuéntanosla. ¡Que la incorporamos!

Bueno, el Torno del Hospital era donde dejaban las mujeres precarias a sus hijos…

Claro, el torno era lo que giraba… Estas coincidencias son las más lindas. El torno era como una gatera y era donde metían al niño…

Sí, los niños entraban así pero también era el lugar donde mujeres del interior iban a completar la economía familiar haciendo de madres de leche. Entonces, no había leche industrial y ellas los alimentaban y criaban hasta los tres años de edad. Se les pagaba por esos servicios y luego ellas devolvían a los niños ya crecidos.

Pues, ¡menuda coincidencia! La verdad es que habíamos tenido en cuenta que es un solar, un espacio cerca del barrio chino, donde hay condones, colchones, etc. Habíamos tenido en cuenta el contexto actual pero no su historia y este relato aún redondea más la intervención, sin duda. Una amiga nos contó que en ese solar estaba la prostitución más a la vista, la más dura y brutal, que se ejercía ahí. Así que pensamos que ese espacio era muy potente. De hecho, estuvimos localizando los solares y cuando hicimos la selección final, quedó éste por ser el más accesible pero también por su ubicación.

La verdad es que pensé que lo habíais tenido en cuenta por las redes de maternidades otras que podían existir.

No. Habíamos tenido en cuenta toda la otra parte de ciudad, la de un barrio como Velluters. Además, nos tocó limpiar todo aquello para que se viera bien, ya que la imagen iba a ras de suelo. Es una mujer que sale de la tierra, que es aún más poderosa. Queríamos evidenciar un uso alternativo del espacio. De hecho, había un par de colchones que ahora mismo ya no están. Hemos profanado el espacio.

Bueno, la frase “Prenyades de revolució” ¿Cómo sale?

Nos pareció muy interesante por el momento político. Es una metáfora muy evidente de las ganas de cambio. Pero de un cambio real, desde el interior. Esa fue una de las lecturas que más nos interesó de las que fueron surgiendo.

Durante una reunión en Navidad nos planteamos trabajar sobre cosas concretas y reales que estaban sucediendo y nos preocupaban como el tema del aborto. Empezamos a darle vueltas hasta que lo vinculamos con la frase de L’insurrection qui vient. Nos gustó mucho. Por un lado, tiene una dimensión social: Emprenyades es el título de una obra que en castellano significa Cabreadas, -y, es cierto, estamos muy cabreadas-. Por otro, por llevar la revolución dentro pero también por estar pariendo revolución. Es decir, por ser revolucionarias y además parir revolución.

En aquel momento, sí que hablamos de hacer imágenes fáciles a favor del aborto. Pero nos pasamos justo al otro extremo.

Así fue el proceso en aquella reunión. La verdad es que fue bastante errático. Teníamos cosas que decir, aunque entonces no estuvieran completamente definidas. Teníamos las ganas. Queríamos unir maneras diferentes de vivir la maternidad con el concepto de maternidades subversivas. Teníamos intereses sociales que todas nosotras en diferentes ámbitos hemos mostrado: unos intereses de transformación a un nivel más “político”. Y ya sabemos “lo personal es político”.

Siguiendo con la idea de las maternidades subversivas, en los últimos años aparece con fuerza la idea que las mayores transformaciones son las de la esfera de los cuidados, ¿no? Las habéis tenido, imagino, en cuenta en vuestra vida personal y en una mirada social más amplia, ¿o no?

Sí, pero la acción en sí tampoco va tan relacionada con el tema de la maternidad. La hemos tratado desde un nivel más metafórico. Sí, coincide que aquí la mitad somos madres, pero sobre todo, que estaba la ley de Gallardón como un fantasma. Aunque  tampoco queríamos hacer una acción en concreto contra la ley del aborto, eran cosas que nos afectaban. Buscamos una imagen más metafórica de algo que teníamos en común. Era una energía en la que sí conectamos como mujeres y queríamos sacarla.

Estas circunstancias de repente se concretan en una imagen. Somos muy conscientes, las que somos madres ahora y las otras también, de situaciones como que de repente una de nosotras no podía venir porque tenía que cuidar a alguien, ¡el tema de los cuidados está ahí! De hecho, hacemos las reuniones con los hijos. Vamos con guardería detrás. Elegimos bien los lugares en que podemos hacerlas.

Recaen sobre nosotras, las mujeres, los cuidados, lo que tiene repercusiones fundamentales a nivel económico y político. Si no se parte de una reconsideración general del papel de los cuidados en la sociedad ¡no hay ninguna revolución posible!

Durante el I Encuentro de “Arte y nuevas formas de participación ciudadana” que hicimos hace poco en la Facultad de Bellas Artes, hablando con Javier Toret salió el tema: en las reuniones de Podemos o en las de Guanyem ¡hay tres tías! ¿Por qué? Porque nosotras no podemos liberarnos.

El propio nombre La Invisible es un indicio. La Mujer Invisible es una superhéroe de los años sesenta cuyo superpoder era ser invisible. Y es que las mujeres en la sociedad norteamericana de los años sesenta eran invisibles. Un poquito como ahora, aquí. Puede significar muchas cosas cuando ves el panorama político televisivo con sus debates testosterónicos. Por ejemplo, en Podemos, el programa de género que han hecho conecta sólo con una parte del sector porque deja totalmente de lado la labor de los cuidados. Hay un género mujer que se carga con los cuidados que no está reconocido ni respetado, ni a nivel de conciliación familiar, ni legislado, nada. De valoración económica ni qué decir, porque tú estás produciendo. Por el contrario, en Francia por hijo a cargo, por hijo criado recibes dos años de seguridad social automáticamente. Si es la mujer la que cría al niño se le computan dos años pero si ha sido el hombre, también. ¿Por qué en España el cuidado queda fuera de cualquier tipo de retribución laboral? El Estado de derecho ha dejado a los cuidados y la maternidad al margen.

El otro día, Raimundo Viejo, comentaba que ya estaba harto. Hubo una jornada de Podemos en la Petxina y en el debate salió un barbudo del antiguo PC hablando de todo lo que ellos habían hecho, de todas sus medallas, etc. Raimundo le contestó que estaba harto de machos alfa que se reunían en el partido mientras las mujeres estaban en su casa haciéndoles la cena, cuidando de los hijos, etc. Raimundo comentó que cuando las mujeres vayan a asambleas se habrán terminado todas esas viejas historias.

Pero las mujeres siguen sin poder ir. Por mucho que sea otra generación. Mucha maternidad subversiva y mucho tal pero… (Risas)

Bueno, volviendo al tema de la pieza. Al principio no era sólo un cuerpo embarazado sino muchos cuerpos embarazados. Pensamos poner fotos con muchos cuerpos y todos con distintas frases y mensajes. Lo que pasa es que luego derivó en hacer una muy grande. Era más impactante.

Imagen cortesía La Colectiva Invisible.

Imagen cortesía La Colectiva Invisible

Y ¿trabajar en la calle? No habéis ido a una galería de arte…

Eso vino solo. Todas nosotras, cada una desde su disciplina, trabajamos en la calle y el espacio urbano como un espacio de diálogo, un espacio para interactuar con el contexto.

De hecho, una vez, intentamos presentarnos a una convocatoria para una sala y no funcionó. Vimos que no nos apetecía. Nos vimos colgando en una sala, esto, y es que no… No lo hicimos.

En cuanto a las intervenciones que hemos hecho ni lo pensamos. Todas habíamos asumido, de una forma natural, que íbamos a trabajar en la calle. Durante las primeras reuniones lo comentamos pero como no hubo ningún disenso, estaba clarísimo que queríamos trabajar en el espacio público. Y, ocupar un espacio tradicionalmente masculino, porque la calle lo es. Está muy bien el que ni nos tengamos que plantear el por qué lo hacemos, ¿no?

Además, lo que también nos interesa de trabajar en los espacios públicos es que llegas a otro tipo de gente del que llegarías en lugares cerrados. Eso es lo interesante de nuestro discurso. Es un discurso más cotidiano y más popular. A lo que queremos llegar, sobre lo que queremos trabajar es justamente lo que pasa en el día a día. De eso nos alimentamos. Eso es lo que nos motiva. A todas como madres, como mujeres…

Además lo desligáis totalmente de la institución arte.

Nos hemos relacionado así. Esto nació de una convocatoria-excusa pero luego en las reuniones que tenemos todo es muy natural, muy fácil y muy poco atado a algo que tiene que ser productivo para ya y generar objetos, piezas.

No es siempre fácil porque cada una tenemos nuestras agendas y nuestro orden de prioridades pero sí que la relación se ha construido de una forma muy vivencial. A partir de ahí es muy fácil producir en ese sentido. De forma natural, sobre algo que forma parte de nuestro cotidiano y en el que todas podemos encontrarnos porque nos vamos construyendo como grupo conociéndonos personalmente.

El primer año nos costó hasta que nos encontramos todas y realmente hubo una conexión. Algo que nos unió mucho es que en cada reunión lo pasábamos muy bien. El placer es un gran denominador. Era juntarnos, estar trabajando y divertirnos, reír. No hay nada más lindo que trabajar y pasarlo bien.

Habéis hecho esto pero no ha sido la primera cosa que habéis presentado. ¿Concretar y presentar cosas os hace avanzar?

Sí, claro, nos hace avanzar, seguro. Hacer una intervención juntas y que se haga pública nos afirma en lo que somos. Lo necesitábamos. Ha sido, a la vez, muy guay ver las reacciones directas ya sea de gente del circuito -a través de comentarios de Intramurs-, ya sea luego de gente a pie de calle, o de los vecinos de enfrente, o de la gente que pasa…Funciona con los dos públicos. Cada uno se lo guisa y se lo cuenta con su propia historia y funciona. Eso motiva.

Pero una intervención así, a nivel de práctica artística, no tiene nada que ver con los trabajos que cada una de nosotras hacemos por separado.

La Envidia. Imagen cortesía La Colectiva Invisible

La Envidia. Imagen cortesía La Colectiva Invisible

Bueno, hay técnicas que algunas utilizáis. Cada una ha aportado lo suyo pero, ¿Cómo lo habéis hecho para unir de esa manera?

Creemos que no se puede reconocer la línea de ninguna en el trabajo colectivo. Es un conjunto de todas. Es difícil distinguir lo que es de cada una. Es muy diferente a las prácticas que tenemos individualmente. Nos gusta ver que desde una práctica diferente a la de cada una de repente piensas: esto no es lo que yo hago, esto es lo que hemos hecho.

No nos reconocemos y ninguna sabemos si eso va a funcionar. De repente, piensas qué guay es tener una segunda práctica que no es mía, que es nuestra y que funciona también de forma autónoma. En este sentido también funciona porque es un mensaje muy positivo. Es un nombre que empodera. Vas por la calle y la gente lee esa frase: Prenyades de revolució. Y la gente piensa: “Claro ¡Pues sí! ¿Porqué no? ¡Yo también!”.

De hecho, los vecinos el día que estábamos encolando salieron todos al balcón. Estaban emocionados porque les estábamos poniendo bonito el barrio. Ya cuando hablamos con la presidenta de la comunidad de vecinos propietaria de la medianera estaba tan ilusionada que no paró hasta que convenció a todos los vecinos. Estaba orgullosa y encantada de que se lo pusiéramos en su medianera. Si no hubiera sido así ya no quedaría nada de ella pero, al revés, la gente la respeta.

Todo esto es porque venimos un poco heridas de la primera intervención que hicimos. Duró unas pocas horas. Era una obra en un parque y unos chavalillos adolescentes la arrancaron toda. Era un encolado de una frase alrededor del parque. La volvimos a encolar toda y nos la volvieron a arrancar. Los riesgos de trabajar en la calle pero aprendimos que habíamos invadido su espacio de juego. Fue una lección. Aunque luego nos ayudaron a pegarlas.

Imagen cortesía La Colectiva Invisible

Imagen cortesía La Colectiva Invisible

Y, en adelante… ¿Seguís pensando otros proyectos?

Nos vamos reuniendo, cohesionándonos. Vamos viendo a cada una qué le interesa. En este año hemos encontrado un espacio común. Un espacio que compartimos y nos interesa. Sentirnos bien es muy importante. Lo siguiente suponemos que surgirá como una deriva. Las convocatorias son buenas para pensar en un contexto y en un formato y a partir de ahí pues ver si encaja algo. Vamos trabajando así como si nos fueran llegando estímulos o sugerencias para estar en un contexto. Intramurs es un contexto que representa a todo un grupo artístico que está aquí. El futuro es incierto. Pero hay ganas. La última acción nos puso las pilas.

No hemos comentado que el mural está compuesta por 300 papeles. Es muy importante porque trabajamos con presupuesto cero. Podíamos partir de hacer esta obra enviando la fotografía a un sitio y gastarnos 600 € o hacerlo de una manera muy artesanal. Es un mosaico de DIN A3, con impresiones desiguales.

También es verdad que la misma imagen pero superperfecta te coloca en otro espacio simbólico, ¿no?

Sí, una producción costosa tiene unas implicaciones totalmente distintas. Además, cuando trabajas en la calle siempre está ese margen de error en el que tú interactúas con el soporte y el contexto. Se te ha olvidado algo en el taller y tienes que improvisar.

Yo quiero una camiseta. 

-Y acabamos riéndonos porque tampoco lo habían pensado.-

La Colectiva Invisible. Foto: Patricia García Carbonell

La Colectiva Invisible. Foto: Patricia García Carbonell

Este mes de octubre, tras siete años en silencio, el Comité Invisible ha sacado un nuevo texto titulado À nos amis. Este librillo es un manifiesto para la revolución de hoy que, tras las ocupaciones de las plazas en el mundo, dibuja un horizonte atravesado por el placer de la fraternidad y el encuentro.

¿Otra casualidad? No, es pura armonía, pensamiento y sincronía.

 

Líneas Inesperadas, por Eva Caro.

 

«La desmemoria de Suárez es la de muchos otros»

‘La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar’, de Pilar Urbano
Jornadas literarias de la Institució Alfons el Magnànim
MuVIM de la Diputación de Valencia

Pilar Urbano llega, se sienta y, en cuanto le dan la palabra, se lanza por el tobogán de la historia para narrar hechos silenciados durante mucho tiempo. Escuchándola, en el preciso instante en que se cumplen 100 días de la campaña de promoción de su controvertido libro ‘La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar’, se cae a pedazos la difundida teoría de la Transición modélica en España. De eso nada. Las casi 900 páginas del libro lo desmienten. Por eso ha levantado furibundas reacciones en su contra.

“La prensa ha hecho la omertà, el silencio informativo, a mi libro”, afirma con rotundidad, momentos antes de protagonizar en el MuVIM la jornada literaria de la Institució Alfons el Magnànim. Considerada una “autora molesta, lo cual es un honor”, Pilar Urbano desgrana en el volumen los entresijos del 23-F, sus antecedentes y secuelas, con abundante documentación probatoria, siguiendo los parámetros del mejor periodismo de investigación. “Me dedico al reportaje de tomo y lomo”, puntualiza irónica. Reportaje que le ha llevado a sufrir la inquina de quienes prefieren seguir manteniendo en secreto todo cuanto rodeó a la “chapuza salvaje del golpe de Estado de Tejero”.

Pilar Urbano, en el MuVIM. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Pilar Urbano, en el MuVIM. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

“La desmemoria de Suárez tiene que ver con lo físico, lo cual ha permitido al Rey dormir en paz. Pero esa desmemoria no es sólo de Suárez, sino de muchos otros que sabían lo que ocurrió y jamás han escrito nada”. Pilar Urbano se refiere, por ejemplo, a la implicación del Rey en la trama golpista del 23-F. “El Rey no tuvo nada que ver, aunque sabía lo de Armada”, cuya operación fue paralizada doce días antes, aunque no abortada, puesto que el propio Armada, Cortina (del CESID) y Tejero reactivaron el plan golpista.

Pilar Urbano se sumerge en lo que considera “agujero negro” de nuestra más reciente historia, “como el criminal que vuelve al lugar del crimen para, en lugar de borrar las huellas, desvelar lo que pasó”. Lo hace utilizando “fuentes nuevas”, la de aquellos que “una vez pasado el tiempo ya no tienen nada que perder”, y cita a ex diputados, ex alcaldes, ex ujieres o gente que estaba en segunda fila, como el diplomático Máximo Cajal, “que se enteró de todo”.

Pilar Urbano, en el MuVIM. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Pilar Urbano, en el MuVIM. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

“No es un libro de ficción”, recalca, para defenderse de quienes, rizando el rizo, han dicho que se trataba de “novela ficción” (¿?). “Por eso se ha perseguido, porque es un libro de historia y la historia duele, pica, escuece”. Como cuando dice que el Rey, como capitán general de Franco, “daba continuidad al franquismo”. De ahí que durante los seis primeros meses de su reinado se debatiera entre “el miedo y la prudencia”, motivados por la negativa de que se instalara la democracia en España. “Se abogaba entonces por una apertura y renovación, pero parsimoniosa”, resumida en la frase: “Los socialistas pueden esperar; los comunistas deben esperar”.

“Este libro se ha intentado que no saliera”, pero una vez publicado su autora subraya que todos los medios “querían entrevistas en exclusiva, para después irse descolgando todas por órdenes de arriba”. De la abdicación del Rey afirma que se debe a varios factores acumulativos: “La serie de desgracias en torno a la familia real, los hechos acaecidos al propio Rey y las pasadas elecciones del 26-M, rompiendo el mapa del bipartidismo”, con la irrupción de grupos como Podemos, “que no se sabe todavía si son bengala o motor de cambio”. Abdicación, en todo caso, express, que ha pillado por sorpresa a todos. La prueba, dice Urbano, “es que no estaba hecha ni la ley de aforamiento, ahora que se estaba planteando lo de los increíbles 10.000 aforados que tenemos en este país”.

La escritora y periodista Pilar Urbano. Imagen cortesía del MuVIM de la Diputación de Valencia.

La escritora y periodista Pilar Urbano. Imagen cortesía del MuVIM de la Diputación de Valencia.

Salva Torres