CALL: 17 años, 18 propuestas

XVII Edición de CALL, Convocatoria Internacional de Jóvenes Artistas
Galería Luis Adelantado
C / Bonaire, 6. Valencia
Hasta el 11 de septiembre de 2015

Un total de 18 propuestas, de las más de 500 presentadas, han sido las seleccionadas para la XVII Edición de CALL, la convocatoria internacional de jóvenes artistas de la galería Luis Adelantado. La selección de los artistas participantes ha estado a cargo de la directora de la galería Olga Adelantado.

Obra de Andreu Porcar en la XVII Edición de Call en Luis Adelantado. Cortesía de la galería.

Obra de Andreu Porcar en la XVII Edición de Call en Luis Adelantado. Cortesía de la galería.

Este año la presentación de dossieres ha sido similar a la del año pasado, pero como indica la propia Adelantado, “hemos notado que la calidad de las propuestas ha aumentado considerablemente, lo que nos indica una mayor profesionalización de los artistas que ya venimos observando en anteriores ediciones”. Y añade: “Cabe destacar también la calidad de las propuestas de los artistas españoles con respecto a otros años, un total de 13 artistas, de los cuales siete son de la Comunidad Valenciana. A los españoles les sigue la presencia peruana con dos artistas, y completa la selección una artista francesa, una artista alemana y otra suiza. Un total de 20 artistas y 18 propuestas”.

Obra de Camille Tsvetoukhine en CALL de Luis Adelantado. Cortesía de la galería.

Obra de Camille Tsvetoukhine en CALL de Luis Adelantado. Cortesía de la galería.

El recorrido artístico de los participantes es muy diverso y plural, si bien su edad oscila entre los 24 y 36 años. Muchos de ellos, a pesar de encontrarse en el primer tramo de sus carreras, ya tienen en su haber una trayectoria destacada con presencia en galerías e instituciones, síntoma de su rigurosidad e implicación profesional. Algunos ya tienen en su haber premios y menciones importantes.

Los medios con los que se expresan en sus obras son tan diversos y amplios como su background. Abarcan desde la fotografía, el dibujo, la pintura, la intervención, el collage, la instalación o el objeto escultórico.

Los artistas seleccionados en la XVII Edición de CALL de Luis Adelantado, con la responsable de la convocatoria Olga Adelantado en el centro de la imagen en primera fila. Cortesía de la galería.

Los artistas seleccionados en la XVII Edición de CALL de Luis Adelantado, con la responsable de la convocatoria Olga Adelantado en el centro de la imagen en primera fila. Cortesía de la galería.

Los 18 artistas participantes en la décimo séptima edición son: Alberto Feijóo (ESP), Julia Fuentesal & Pablo Muñoz de Arenillas (ESP), Usoa Fullaondo (ESP), Ainhoa Salas & Guillermo Lechón (ESP), Javier Martín (ESP), Amanda Moreno (ESP), Nina Paszkowski (SUI), Eduardo Peral (ESP), Sergio Pilan (ESP), Mercedes Pimiento (ESP), Andreu Porcar (ESP), Juan Carlos Rosa (ESP), Cristina Santos (ESP), Iván Sikic (PER), María Tinaut (ESP), Juan Diego Tobalina (PER), Camille Tsvetoukhine (FRA) y Anne Wölk (GER).

Obra de Usoa Fullaondo en la XVII edición CALL de Luis Adelantado. Cortesía de la galería.

Obra de Usoa Fullaondo en la XVII edición CALL de Luis Adelantado. Cortesía de la galería.

¿Qué queremos? Igualdad y pluralidad

Hace justo una semana aparecía publicado en la revista MAKMA un artículo de Alberto Adsuara bajo el título “¿Qué quieren?: miradas de mujeres”. El título ya dice mucho de lo que posteriormente será el contenido del mismo, pues a través de esa pregunta, más su posterior respuesta, es presentada en palabras, una opinión sobre una cierta acción que visibiliza el trabajo de las mujeres artistas en nuestro país.

Según el autor, las mujeres no dejamos de quejarnos. Y quejarnos, junto con llorar, es algo que para el patriarcado ha sido muy femenino. Nos quejamos por quejarnos, sin razón y además con vacío de inteligencia. Pues yo le digo, como feminista y progresista, que esto es mucho más que una simple queja, como usted lo plantea, esto es un cabreo. Un cabreo a través del cual exigimos igualdad situando además la idea de diferencia en el centro de nuestra actividad, de ahí que nuestras miradas sean plurales, como también lo son nuestros cuerpos. De esta manera es como dejamos de ser “la mujer”, cuya falta de diferencias, nos equipara a una serie, y cuya singularidad y falta de individualidad, usted nombra en el artículo.

Las mujeres han creado desde el inicio de los tiempos. Otra cuestión es que sus obras hayan sido reconocidas y su huella haya sido respetada por las generaciones siguientes. Y a la vista está que esto no ha sido así porque la historia de cualquier disciplina ha sido escrita desde el punto de vista masculino. La cuestión no es tener un pene o una vagina para poder ejercer o no de artista, porque el feminismo es plural, como lo son nuestros cuerpos, sino que es una cuestión mucho más peliaguda donde intervienen otros intereses. La mirada masculina ha sido la que ha dominado y preservado su estatus dentro de la Historia del Arte, plasmando en los lienzos cuerpos de mujeres desnudas para su propio deleite y disfrute erótico, algo que podemos comprobar a través de un paseo por las salas de un museo como el Prado. Nosotras no hemos entrado a los museos como artistas por derecho propio sino como mujeres desnudas objetualizadas, algo que muy bien denunciaron a partir de los años setenta del siglo XX las Guerrilla Girls y que continúan denunciándolo.

A lo largo del artículo usted coloca a las mujeres en una posición subordinada e incluso nuestras demandas de igualdad las pone en entredicho al cuestionarse que no sabe muy bien lo que perseguimos, si presencia o poder. Yo le digo que ambas cosas. Presencia para que nuestros trabajos sean visibles, y poder, o mejor dicho y utilizando un lenguaje feminista, que el arte sea una herramienta a través de la cual podernos empoderar visibilizándose nuestros trabajos y las diferencias con el patriarcado en los diferentes ámbitos artísticos. Pero no se crea que por tener una vagina nuestro trabajo está vacío de contenido intelectual y que por este motivo para el día 8 de marzo las salas se tengan que abrir para que expongamos únicamente a lo largo de ese mes. No, para nada, pues nuestro trabajo es mucho más que arte hecho por mujeres con toda la carga de negatividad que el patriarcado ha otorgado a la palabra femenino, porque nuestro trabajo es político, combativo y resistente.

Cada mes de marzo se nos recuerda que la igualdad, aunque pensemos que no es una utopía, no es real. Sí, ese mismo día, junto con el 25 de noviembre, en el que aparecen diferentes estadísticas sobre brechas salariales y de cifras de violencia de género y de feminicidio que nos estampan contra la cruda realidad y que nos recuerdan que todavía nos queda mucho camino por recorrer. ¿Nos estamos quejando también?

Como usted sabrá el artículo 26 de la Ley de Igualdad del año 2007 plantea acciones positivas, que no discriminaciones positivas que fomenten la participación de las mujeres en una sociedad que no es igualitaria. Una de esas acciones positivas ha sido el Festival Miradas de Mujeres que usted nombra en su artículo, así como el resto de festivales sobre mujeres artistas y diferentes exposiciones y conferencias que favorecen nuestro empoderamiento. Pero vayamos por partes. Esas acciones positivas, que usted considera que nosotras las imponemos (por cojones) y que nos las paga el papá estado, fomentan la igualdad partiendo de la base de que existe una desigualdad, y a través de la misma acción positiva se pretende que no se prive a la población de un país de poder disfrutar del trabajo realizado por mujeres artistas. Estas acciones positivas abren nuevos caminos, nuevas perspectivas y también nuevas miradas. Nosotras no llevamos ningún tipo de etiqueta en la que se nos identifique como mujeres discriminadas. Para nada, sino que consideramos que nuestro trabajo también es una herramienta para visibilizar la desigualdad de una sociedad patriarcal que impide que nuestras miradas se renueven. Y de eso se trata, de renovación, de regeneración y de que lenguajes anquilosados en el pasado, den paso a fuerzas performativas que produzcan nuevos efectos en la sociedad para dejar de ser lo otro del sistema.

Dentro del mismo artículo usted nombra que tras la finalización del franquismo las mujeres galeristas fueron las que ostentaron el poder en el arte, las mismas que subvirtieron aquello que Dalí consideraba de nosotras y que manifestó en presencia de Juana Mordó: “las mujeres no pueden hacer nada en materia de arte porque les faltan los testículos”. Pero que haya mujeres galeristas importantes en este país, no significa que la igualdad reine en el mundo del arte. Por ejemplo le recuerdo que los grandes museos de nuestro país siguen siendo dirigidos por hombres como es el caso del IVAM, dirigido por José Miguel García Cortés, el Reina Sofía, dirigido por Manuel Borja-Villel, el Museo del Prado dirigido por Miguel Zugaza o la dirección artística del Museo Thyssen que le corresponde a Guillermo Solana. Y sí, las mujeres formamos parte de sus equipos directivos de conservación y de restauración, pero los grandes puestos de trabajo les corresponden a ellos, por lo que tal vez le suene qué es el techo de cristal, tan sutil, apenas perceptible, pero muy duro de romper.

Una asociación como MAV (Mujeres en las Artes Visuales) a la cual le remito, y organizadora del Festival Miradas de Mujeres, cada año publica diferentes informes sobre el panorama artístico actual en el que las mujeres todavía jugamos con bastante desventaja, a pesar de ser muchas más las alumnas matriculadas en las facultades de Historia del Arte y de Bellas Artes. Sin ir más lejos, solamente un 23% de mujeres artistas han expuesto este año en ARCO[1]. Por lo tanto, desde el Festival Miradas de Mujeres y desde el feminismo estamos llevando a cabo prácticas que nos permitan alcanzar una cultura democrática de la que nutrirnos todos y todas. Nosotras ya tenemos claro que tanto nuestros cuerpos, como nuestras miradas son plurales, son diversas, pero en concreto usted no, porque como feministas y plurales no nos califica, sino, más bien y esto es mío, como hembristas, como lo opuesto a machismo porque usted ve quejas femeninas donde yo veo masculinidad herida y molesta. Así que para aclarar términos y posturas, le remito a la definición de feminismo, a su diversidad y a su pluralidad y a sus ganas de expansión.

Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró, junto  a Álvaro de los Ángeles (de espalda), Salva Torres y José Luis Pérez Pont. Foto: Consuelo Chambó.

Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró, junto a Álvaro de los Ángeles (de espaldas), Salva Torres y José Luis Pérez Pont. Foto: Consuelo Chambó.

Irene Ballester Buigues


[1] Informe MAV nº 14: presencia de mujeres artistas en ArcoMadrid 2015
http://www.mav.org.es/index.php/observatorio/informes-y-propuestas

 

Moingeon: Construcción de la solución

Sinergia, de Xavier Moingeon
Sporting Club Russafa
C / Sevilla, 21. Valencia
Inauguración: 9 de enero
Hasta el 31 de enero de 2015

Si tratamos de comprender la idea impulsora que una y otra vez nos conduce a nuevas exaltaciones, encontramos el mismo anhelo de creación inspirada que se atestigua en los primitivos y se conoce en los grandes períodos culturales. La experiencia primaria que precede a todo saber se desarrolla sin un plan, forzosamente, como todos los acontecimientos primordiales. La reevaluación del primitivismo desde una perspectiva contemporánea nos instala otra vez en la tensión en continua lucha y negociación en el arte.

Obra de Xavier Moingeon de la exposición Sinergia en Sporting Club Russafa. Imagen cortesía del autor.

Obra de Xavier Moingeon de la exposición Sinergia en Sporting Club Russafa. Imagen cortesía del autor.

No hay una visión de lo primitivo sino una pluralidad. Dimensión que nos permite dar cuenta de la pluralidad de visiones posibles donde el autor vincula la memoria del pasado con el presente. Los diferentes criterios constituyen una postura integradora que permite valorar una posición artística actual ante lo primitivo. Y en el proceso negociador de esa tensión entre los polos de la máxima proximidad a la naturaleza – naturalismo – y la máxima lejanía de la naturaleza – abstracción – el artista traslada ya el acento al proceso configurativo, renunciando al detalle en beneficio del efecto unitario, elige, abstrae. Es justo la tensión polar entre contenido expresivo y forma lo que el virtuosismo resuelve en favor de la forma, culminando cada vez en el componente acentuado, reduciendo cada vez esa imagen a sus factores determinantes.

Escultura de Antonio Sánchez. Sporting Club Russafa.

Escultura de Antonio Sánchez. Sporting Club Russafa.

El escultor Antonio Sánchez deja huella con su patrimonio genético de un equilibrio complejo entre lo innato y lo adquirido. Valorando la materia prima que la naturaleza le regala, ha sabido aportar con su gesto a base de cincel y martillo una lucha propia donde el individuo una vez realizado en el ejercicio de su expresión se petrifica dejando constancia eterna de su proceso. El resultado es un universo cálido con un sentir primario nutriéndose en ese nido. La temperatura constante e ideal. Gran flexibilidad. Marcada elasticidad. Compás y ritmo en un mundo de seguridad y vitalidad donde parece invitarnos a una regresión placentera y placentaria.

Obra de Xavier Moingeon de la exposición Sinergia en Sporting Club Russafa. Imagen cortesía del autor.

Obra de Xavier Moingeon de la exposición Sinergia en Sporting Club Russafa. Imagen cortesía del autor.

Y en ese registro los trazos del pintor Xabier Moingeon, que, con independencia de los medios expresivos frente a la realidad exterior y con primacía de la intuición sobre la razón, fija los circuitos donde establece las redes de cooperación que conducen al proceso negociador, integrando las leyes de la perspectiva con su pulsión interior. En su proceso de gestión ha sabido canalizar bien la liberación respecto de las compulsiones de la apariencia externa, ocupándose sólo de las propiedades puras traducidas en códigos universales para entrar en una “unio mystica” con el mundo.

Dentro de estos presupuestos los dos autores han sabido luchar en un proceso en el que ganan todos integrando lo mejor de cada uno en su proceso vital de necesidad de expresión, construyendo la solución para saciar el ansia de placer como un impulso primordial en la vida, como un medio para satisfacer las demandas de los impulsos de la vida. El placer no como idea, sino como experiencia organizada químicamente en el cerebro, fruto de la lucha en la consecución de una tregua entre nuestras pretensiones y nuestra propia naturaleza.

Obra de Xavier Moingeon de la exposición Sinergia en Sporting Club Russafa. Imagen cortesía del autor.

Obra de Xavier Moingeon de la exposición Sinergia en Sporting Club Russafa. Imagen cortesía del autor.

Constance Celta

Txomin Badiola en la Galería Pérez de Albéniz

Capitalismo Anal Capitalism de Txomin Badiola
En la Galería Moisés Pérez de Albéniz
C/ Doctor Fourquet, 20. Madrid.
Inauguración el 1 de Febrero

La obra de Txomin Badiola se dio a conocer a mediados de los años 80 dentro del contexto convencionalmente denominado “Nueva Escultura Vasca” que aglutinaba a un grupo de artistas radicados en Bilbao. Dicho grupo acabó caracterizándose, en primer lugar, por reivindicar un particular posicionamiento crítico del formalismo como actitud estética que se oponía a la oleada transvanguardista y neoexpresionista de la época, y en segundo término, por la resistencia, desde la práctica y el discurso, a los debates dominantes de la época que negaban la exclusividad mutua de los léxicos moderno y posmoderno. En el caso de Badiola, este posicionamiento derivó a finales de la década hacia actitudes deconstructivas, cuyo primer objetivo consistió en abordar cuestiones vinculadas a la recepción crítica de su trabajo anterior, siendo su materialización más reseñable la exposición ¿Quién teme al arte? presentada en Londres (1989) y Madrid (1990). Durante la década de los 90, la obras de Badiola evolucionaron hacia un determinado tipo de artefactos híbridos (o bastardos como él los denomina) conformados típicamente por un elemento de carácter arquitectónico confrontado a una pluralidad de sistemas sígnicos. Para que dicha articulación fuera posible Badiola hacía uso de lo que, siguiendo a Lyotard, denomina “Mala Forma”: una forma que es a la vez la norma (la ley) y su transgresión, una forma precaria e inestable en la que el deseo permanece atrapado. De hecho estas obras constituían una escenarización del campo del deseo como constructor y destructor de realidades, expresando una particular noción de lo político: “…primero, como exceso semiótico, reconstruyéndolo, después, para, finalmente (re)articularlo, mediante una blasfema, por promiscua, contigüidad entre referentes “codificables” como políticos y otros que desde una lógica política convencional resultarían inocuos. Su discurso estético trabaja en un doble plano: deconstruye la política mediante la saturación paródica de sus referentes tradicionales y establece al tiempo las condiciones de posibilidad para articular cultural, simbólica y discursivamente la política como otro”. Buena parte de estos trabajos fueron recogidos en la retrospectiva celebrada en 2003, en el MACBA de Barcelona y el Museo de Bellas Artes de Bilbao, titulada, precisamente Malas Formas, o en la, también retrospectiva, La Forme qui pense, en el año 2007 en el museo Saint-Etienne-Metropole, Francia.

Obra de Txomin Badiola.

Obra de Txomin Badiola. 2007.

En la última década Badiola ha ido desarrollando una personal actividad acerca de la noción de “herencia” que se distancia del apropiacionismo o la citación posmodernas; un peculiar modo afectivo de la historicidad, en donde de nuevo el deseo, motor tradicional de su trabajo, es fundamental: “El sujeto-artista es una superficie sobre la que se posan signos, palabras, estímulos, como si de una página en blanco se tratara. Donde Badiola dice “deseo” podría también leerse “amor”: el artista como receptor se sitúa en la posición del que ama, y se sabe que en el amor la dialéctica entre el que da y el que recibe está constantemente tensionada, sujeta a constantes inversiones y cambios de posición. Un planteamiento que utiliza sistemáticamente como herramienta la “mala interpretación”, el abuso de los “textos” bien sean estos producidos desde la literatura, el arte plástico, la política o los media. En sus trabajos de estos últimos años –como quedó patente en el conjunto de ejercicios propuestos dentro del proyecto Primer Proforma 2010– ha prestado una especial atención a la relación entre el lenguaje ins/escrito y el hablado como lugar en el que más evidente resulta la falacia que une inextricablemente la eficacia de la comunicación con el significado. En estas obras se trataría precisamente de suspender esa ligazón, como él mismo indica: “Se trataría de que el sentido aparezca como algo que apela no tanto a nuestra consciencia como a la pluralidad que nos constituye; como algo que surgiera a base de violentar las cadenas significantes que lo cierran alrededor de un significado que normalmente responde a uno o varios órdenes de la representación, es decir, de sujeción a la Ley”.

En la presente exposición, la obra Entelequia aparece como una gran valla metálica que, hacia el exterior, articula un espacio de grandes dimensiones, al tiempo que interiormente está articulada en una multitud de microrelaciones espaciales de diverso orden, todas ellas sujetas a su condición eminentemente plana. Esta obra es también una pantalla que proyecta un texto hablado. Se trata de un audio generado en uno de los ejercicios del Primer Proforma 2010 que consistió en someter consecutivamente a dos textos a múltiples traducciones a varios idiomas hasta que estuviesen totalmente corrompidos por lo que respecta a su significado original. Posteriormente, fueron leídos (hechos cuerpo) por los participantes en el ejercicio, recuperando de ese modo, al convertirse en voz, una extraña fulguración de sentido. El otro conjunto de obras comprende piezas agrupadas bajo el título de Capitalismo Anal. El póster/invitación de la exposición incluye en su reverso un texto –que es una recopilación de voces de varios autores– sobre la extraña fraternidad que se produce en la cultura actual entre el capitalismo, la religión y lo excremental; una situación en la que los significantes tradicionalmente vinculados con el discurso de la emancipación han sido de algún modo secuestrados con la consecuencia de la pérdida de todo referente de valor. En estas obras, una serie de frases vinculadas a este campo de referencias fueron perforadas en unas construcciones metálicas con unas características materiales/espaciales precisas. El elemento de autoridad, que en sí mismo conlleva una sentencia grabada sobre una superficie, está simultáneamente afirmado –por su materialidad cercana a la placa conmemorativa, las señales de aviso, o incluso el epitafio-, y negado –por el modo de su espacialidad que suspende las palabras en dimensiones más complejas ofreciendo una resistencia al automatismo de su lectura-.

cartel de la exposición.

cartel de la exposición.