Creciendo con Monique Bastiaans

La semana pasada, cuando todos paseábamos por la Plaza de la Virgen de la ciudad de Valencia, también caminábamos por un campo de cebada de 500 metros cuadrados de base que parecía caído del cielo. Un conjunto de más de 4.250 espigas de cebada hechas con arcilla por varios ciudadanos.

Algunos decían que se trataba de la ofrena a la verge, otros de les falles, de la mascletà… Era curioso ver cómo muchos transeúntes que paseaban por la plaza y desconocían el origen de esta instalación artística terminaban admirándola, se sentaban entre las espigas o se hacían fotos con la obra. Pero, ¿Quién había transformado ese entorno cotidiano?

Monique Bastiaans es la artista holandesa afincada en Chiva (Valencia) autora de esta obra llamada “Ejercicios para crecer”. Con este proyecto, era la primera vez en 70 años que se permitía el uso de la Plaza de la Virgen para una instalación artística no religiosa, una muestra de los cambios a nivel cultural que están pasando en Valencia. Por este motivo quise saber más sobre su obra y me reuní con ella, casualmente en el IVAM, otro espacio que también está cambiando.

Pregunta: Para alguien que no conozca tu obra: ¿Quién es Monique Bastiaans?

Monique Bastiaans: Soy escultora. Comencé hace muchos años trabajando la escultura en bronce, un material que conlleva un proceso muy lento para obtener la pieza final, y como mi cabeza pensaba más rápido,  comencé a pintar. Estuve un tiempo pintando hasta que llegué a España y volví a mis raíces, que son las tres dimensiones.

Cambiar de país también te cambia por dentro. Por este motivo cambié el material del bronce por otros que me permitían más rapidez en los procesos. Por ejemplo, utilizaba materiales encontrados o materiales sintéticos, aunque los estoy sustituyendo en este momento por materiales más limpios, como el cartón, el hierro y la cerámica.

P: ¿Y por qué ese cambio en tus materiales de trabajo?

M.B : Porque quiero respetar el medio ambiente. Ahora, por ejemplo, trabajo con engrudo que es un material natural que puedo devolver a la naturaleza. Si a mí me da placer trabajar con este material, imagínate a la tierra.

P: En tu obra trabajas en entornos naturales o evocas estos espacios. ¿De dónde viene esa motivación por trabajar en la naturaleza?

M.B: Creo que porque vivo en el campo. Estoy a gusto con las plantas y ese proceso de crecimiento alrededor también forma parte de mi vida y aprendo al observarlo. Además, una de mis frases favoritas es Natura Artis Magistra, es decir, que la naturaleza es la maestra de las artes. Y es cierto. No hay ningún artista que pueda sorprender con tanta variedad. Cada matiz de luz, cada color o cada momento cambia constantemente.

Fotografía de Eva Máñez

Monique Bastiaans. Foto: Eva Máñez.

P: Entonces, ¿podríamos clasificar tu obra dentro del Land Art?

M.B: Sí. En la naturaleza siempre soy muy respetuosa, nunca quedan residuos. A mí me interesa el diálogo entre la obra y el entorno. Por ejemplo, hice la obra “Mediodía se celebra en el interior” con una  red de nailon que no tendría sentido en otros lugares como un centro comercial. En cambio, en la naturaleza juega la luz del sol, el viento, el paisaje… De esta forma, la obra no termina donde físicamente termine la obra sino que forma parte del entorno.

P: ¿Y en qué momento te comienzas a interesar por la escultura en tu trabajo?

M.B: Desde niña. Cuando tenía diez años recuerdo que encontré dos palos de escoba y una cuerda y enseguida le di un nuevo uso. Me gustaba mucho experimentar con formas y materiales.

P: Imagino que hay algunos artistas que te han inspirado o con los que has tenido más relación a lo largo de tu trayectoria… ¿Cuáles serían?

M.B: Más que inspirarme, he fluido en una corriente. Dentro de lo que es el Land Art tengo mi visión particular, aunque obviamente me quedo sorprendida con obras de Christo y Jeanne-Claude o el trabajo con hojas de Goldsworthy.

Por otra parte, para mí Anish Kapoor es un artista magnífico. Así como Louise Bourgeois, de quien vi hace poco una exposición en Málaga con bocetos y dibujos suyos enormes… fue impresionante porque los pintó con casi cien años, poco tiempo antes de morir.

Fotografía de Eva Máñez.

Monique Bastiaans. Foto: Eva Máñez.

 P: Teniendo en cuenta tu trayectoria: ¿Qué temas se repiten en tu obra?

M.B: Podríamos decir que la naturaleza, la fertilidad y la religión son temas que se repiten. Trabajo con símbolos y, por ejemplo, las semillas son un símbolo de fertilidad pero también de optimismo. Soy una persona muy alegre y optimista y eso se impregna en mi obra. Vivimos en unos tiempos difíciles y me parece importante que algunos artistas reflejen esa cruda realidad pero yo no puedo hacerlo, quiero realzar la belleza de la vida y las cosas que podemos disfrutar.

Podría decir que mi trabajo es lúdico reflexivo. Hay mucha filosofía en cada obra y me gusta hacer reflexionar a la gente.

P: En tus proyectos en entorno natural, ¿Cómo llegas al espacio en el que quieres desarrollar tu obra?

M.B: Normalmente por medio de bienales o eventos artísticos. Te ofrecen lugares para trabajar con tu obra por ejemplo en los llamados “parques de escultura”, es algo muy común en Holanda y quizás no tan visto en España. Aunque es interesante que lo digas, porque una vez fui yo misma quien buscó el lugar para “Adeu Tristesa”, una obra sobre un campo con naranjos muertos. Con este trabajo yo tenía un concepto en la cabeza que quería realizar sí o sí , y busqué durante años el sitio adecuado.

P: Entonces, muchas veces el lugar en el que trabajas es el espacio que te ofrecen… Pero, ¿Sueles tener en cuenta la relación que hay entre el lugar, la población y sus tradiciones? ¿Llevas a cabo alguna fase de documentación sobre el espacio en el que trabajas?

M.B: La mayoría de veces sí. Visito el lugar y aprecio detalles que nadie puede contarme. Y si no puedo, Google Earth es algo estupendo para ver dimensiones y elementos del entorno.

Me gusta hablar con las personas, documentarme sobre la historia del lugar…yo creo que es algo muy importante. Además cada sitio nuevo me aporta ideas nuevas.

P: En el caso de “Ejercicios para crecer”, la obra instalada en la Plaza de la Virgen con motivo del Festival Intramurs, ¿Has realizado un proceso de documentación e información sobre el lugar?

M.B: Sí. Conozco bien la plaza. Al ser un espacio tan grande era un reto, pero conozco su historia y las tradiciones como la ofrenda a la virgen, algo que es muy importante para los valencianos. Por este motivo quise hacer una ofrenda a lo sensible, a la naturaleza y a la cultura.

De esta obra me interesa lo que vive y experimenta la gente. La pieza es tuya pero luego es de todos, porque cuando cada uno la interpreta a su manera, la hace suya.

P: Tú has trabajado tanto en espacios naturales, públicos como privados. ¿Dónde te sientes más a gusto?

M.B: Cada uno es diferente pero a mí me interesa más fuera. Una de las cosas más interesantes de trabajar en los espacios públicos es que llegas a un montón de gente que de otra manera no llegarías. Además, cuando expones en una galería la gente que visita tu obra es, normalmente, gente interesada en el arte contemporáneo. En cambio, en el espacio público haces obra para todos y muchas veces me gustaría tener un micrófono en las instalaciones para escuchar después las opiniones o comentarios de la gente, lo que pasa es que nunca tengo tiempo.

Por otro lado,  siempre estará presente el riesgo que corre tu obra en un espacio público. Está expuesta al vandalismo, algo que no ha pasado con “Ejercicios para crecer” y por eso el equipo que ha trabajado conmigo, yo incluida, estamos muy contentos.

Otra de las cuestiones interesantes son los elementos que juegan en la obra, como el sol, el viento, la lluvia… porque yo no sé cómo será el movimiento y a mí me gusta dejarme sorprender por la misma obra.

P: Cuando haces una instalación, ¿Qué efectos quieres provocar en el espectador?

M.B: El asombro. Por ejemplo, en Valencia hice una obra en la Playa de las Arenas instalando unas trece medusas de dos metros de diámetro. Me encanta el desconcierto, esa reacción similar a la de un niño que ve las cosas por primera vez.

En el caso de “Ejercicios para crecer” no había tanto desconcierto porque había cuatro cartelas explicativas, pero ojalá no estuviese ni mi nombre. Quiero que la gente se descubra en sí misma al ver cosas distintas a las que está acostumbrada.

P: Eso es interesante, ya que además “Ejercicios para crecer” es una obra que llama a la participación ciudadana, es una obra abierta al público en el sentido más amplio. ¿Habías trabajado de esta forma previamente?

M.B: Solo una vez, el año pasado y me gustó mucho. El principal motivo fue porque al trabajar con elementos de repetición es más interesante ver lo diferentes que pueden llegar a ser los resultados viniendo de distintas manos y no solo de las mías propias. De esta forma el proceso y la obra en sí vuelve a ser naturaleza, porque nosotros, las personas, somos naturaleza. Cada huella de cada persona es diferente y es más fácil conseguir esa naturalidad a través de la gente.

Por otro lado, creo que al hacer participar a la gente la conciencias mejor y es un proceso en el que todos colaboran. En “Ejercicios para crecer” participó mucha gente y estoy contentísima con el resultado.

Fotografía de Eva Máñez.

Monique Bastiaans. Foto: Eva Máñez

P: La verdad es que ha sido algo impresionante, no solo por la obra y la acogida que ha tenido, sino también por el espacio en el que ha estado: la Plaza de la Virgen. Un lugar simbólico por el que todo el mundo pasa.

M.B: Sí. Muchas personas se han acercado y me han dicho que se han sentido como en un pequeño oasis refrescante y para mí eso es muy gratificante. Los valencianos tienen que saber que hay algo más ahí afuera, además de petardos, que a mí me encantan, pero la apertura no está mal tampoco.

P: Y para terminar, ¿Qué trabajos te esperan y dónde volveremos a ver tu obra?

M.B: Ahora me voy a una Bienal en Lanzarote y si todo va bien haré unas obras en el Jardín Botánico de Valencia. Trabajaré con otros materiales más limpios, como por ejemplo la cerámica. Es un material que me interesa muchísimo por su antigüedad y lo versátil que es. Lo utilizaré a mi manera y le daré un uso nuevo.

En cuanto a festivales de Valencia, creo que no debería de volver a participar en un tiempo. No porque no quiera, sino porque prefiero que otros artistas aprovechen esa oportunidad. Tenemos que dar espacio a nuevos proyectos.

P: Con esta obra, y en general, con Intramurs y el resto de festivales que acoge Valencia, la puerta al exterior se va abriendo lentamente y nos llama a que sigamos trabajando más en esta línea de arte público.

M.B: Exacto, yo creo que si el año que viene otro artista trabajase en la Plaza de la Virgen la gente terminaría acostumbrándose a que el arte contemporáneo esté más presente en sus vidas.

Con Intramurs nos reunimos también para hablar de Holanda como ejemplo de arte público y lo poníamos en relación con Valencia. Fue interesante porque hablamos sobre los límites o la frontera que existe en el arte público y habían dos posturas: la idea de provocar y la de moderar. También vimos la importancia que tiene la efimeridad de las obras públicas. De hecho, hay un proverbio árabe que enlazaba muy bien con “Ejercicios para crecer” que dice: “Las cosas no valen por el tiempo que duran, sino por la huella que dejan.”, y es verdad.

Yo pienso que deberíamos seguir el camino del arte público, de la colectividad y la cooperación. Quizás Valencia termine siendo el ejemplo de arte público del sur de Europa… ¡Quién sabe!

Fotografía de Eva Máñez.

Monique Bastiaans. Foto: Eva Máñez.

Patricia García

 

Rutas vivas de Luis Vives

Paseo por Valencia de la mano de Juan Luis Vives
Francesc Hernàndez

Todo el mundo ha oído hablar del filósofo y humanista valenciano Juan Luis Vives, pero pocos conocen los interesantes avatares de su vida en la Europa de siglo XV, dignos de una película o serie de televisión. Juan Luis Vives (Valencia, 1492) se exilió a París hacia 1509, debido a la persecución que sufrió su familia judía, estudió en La Sorbona y, en 1514, publicó sus primeros libros en los que ya exponía la línea maestra de su pensamiento básico, que mantiene una absoluta vigencia. El poder del rey es relativo y, por tanto, debe ser aconsejado por los hombres sabios.

Dictó cursos en las principales universidades europeas (Lovaina, Oxford, La Sorbona), fue preceptor de la princesa María de Inglaterra, hija de Enrique VIII, y de Mencía de Mendoza, marquesa de Zenete. Amigo y colaborador de los humanistas más notables de su tiempo, como Erasmo de Rotterdam, Tomás Moro y Guillermo Budé, escribió más de sesenta obras de filología, filosofía, teoría social y política, ética y religión. Pese a este brillante currículo, el filósofo pasó épocas de penuria en las que sobrevivió económicamente comerciando con vinos. También sufrió en su propia carne la ira de la Inquisición; su padre fue condenado a la hoguera y los restos de su madre desenterrados y quemados, en 1528.

Jardín de la Batllía, una de las rutas de Luis Vives. Imagen cortesía de Francesc Hernàndez.

Jardín de la Batllía, una de las rutas de Luis Vives. Fotografía de Helena Dobón por cortesía de Francesc Hernàndez.

El gran pensador revive este otoño en Valencia. Por una parte, la Universitat acaba de recuperar  la Asociación de Amigos de Luis Vives, fundada en 1927 para difundir sus ideas mediante diversas actividades. Por otra, el profesor Francesc Hernández recupera un texto que escribió poco antes de fallecer en un ejercicio de nostalgia y demostración de excelente memoria.

Vives hizo un recorrido virtual por su ciudad natal a través de diálogos de tres personajes imaginarios, en ‘Las leyes del juego’. Hernàndez sigue este itinerario histórico en un libro ilustrado publicado por Carena: ‘Paseo por Valencia de la mano de Juan Luis Vives’. Los diálogos de Vives se intercalan con media docenas de rutas por el centro, desde la plaza Nápoles y Sicilia a la de la Virgen. Pese al paso del tiempo y a la voracidad de la piqueta destructiva, el trazado de estas vías se mantiene intacto.

“Vives abandonó Valencia en 1509, cuando era un joven de unos 17 años. Treinta años después y uno antes de morir, aquejado por las enfermedades, publicó su obra más célebre, que incluye un coloquio con un sentido recuerdo de su ciudad y una defensa de la justicia.  Mi libro es una invitación a leer ese diálogo, recorriendo a la vez las mismas calles por las que Vives imaginó que deambulaban sus personajes. Todas ellas han conservado el mismo trazado. Al hacer este paseo, el lector descubre muchas cosas sobre Valencia y sobre su intelectual más universal”.

Portada del libro de Francesc Hernàndez 'Paseo por Valencia de la mano de Juan Luis Vives'.

Portada del libro de Francesc Hernàndez ‘Paseo por Valencia de la mano de Juan Luis Vives’.

Personajes nobles

Borja, Cabanilles y Centelles. Los tres personajes creados por Vives, con nombres muy valencianos, están inspirados en parte en personas reales apreciadas por él. “Borja, por ejemplo, se inspira en Juan II Borja, pero con la edad de un hijo o un sobrino, como Francisco de Borja”, señala Hernàndez. “En cierto sentido estos personajes representan la nobleza que él hubiera deseado para sí,  con un personalidad cosmopolita, defensora de la universidad, amante del saber, de la justicia y la moderación. Por cierto, el Francisco de Borja real se estableció la Universidad de Gandía, la primera que utilizó los diálogos de Vives como libro de texto”.

En su libro Vives se refiere además a sus hermanas, a discípulos como Honorato Juan, a Ángela Zapata, una dama que tenía un círculo literario, al duque de Calabria y virrey de Valencia y a Mencía de Mendoza, la marquesa del Zenete, que protegía a Vives en su palacio de Breda. “La relación entre el filósofo y la marquesa es apasionante”, dice Hernàndez. “Se admiran mutuamente. Cuando la marquesa dejó Breda y vino a vivir a Valencia, trajo consigo un retrato en miniatura de Vives, que la casa editorial Mey-Huete copió en una xilografía. Precisamente un siglo después del nacimiento de Vives, esa tipografía se trasladó junto a San Martín, a poquísimos metros de la casa natal. Es una sorprendente casualidad”.

El título de la obra original de Vives, ‘Las leyes del juego’ hace referencia a los distintos juegos de pelota que se practicaban en la Valencia de su tiempo, y las reglas que debían seguir los jugadores. “Siguiendo el itinerario propuesto por Vives se advierte la coincidencia de trinquetes y restos romanos. Parece que los valencianos comenzaron a jugar al trinquete allí donde las vías enlosadas facilitaban el rebote de la pelota”.

Texto recuperado de Luis Vives. Imagen cortesía de Francesc Hernàndez.

Texto recuperado de Luis Vives. Imagen cortesía de Francesc Hernàndez.

Intelectual universal

Hernández reclama que se reponga el busto de Vives que se instaló en la plaza de Brujas. “Tampoco estaría de más señalar el lugar donde estuvo su casa natal, en la actual plaza de Margarita Valldaura, o que tuviera un espacio propio en la Ciudad de las Artes y las Ciencias”, añade.

Desde el punto de vista intelectual, Vives es sin duda el valenciano más universal, al nivel de Maquiavelo, Erasmo de Rotterdam o Tomás Moro. “Su tratado ‘Sobre las disciplinas’ se adelanta a la filosofía moderna”, afirma Hernàndez. “Se puede considerar un precursor de la antropología, de la psicología y de la pedagogía. También, un defensor de la formación de las mujeres y del trabajo social. Fue un modelo para el humanismo posterior. Su defensa apasionada de la paz, de la conciliación entre los países europeos, de la justicia, de las instituciones civiles, tienen plena vigencia”.

La interpretación de su pensamiento se beneficia además de investigaciones recientes y relevantes. Las aportaciones del profesor Calero sobre obras no latinas de Vives o las ediciones críticas que se preparan sobre su correspondencia, así como nuevas investigaciones sobre los conversos valencianos, permiten contemplar con una gran ilusión el futuro de los estudios vivistas. “Hay mucho que indagar todavía. Espero que ‘Paseo por Valencia de la mano de Luis Vives’ colabore en esta dirección”, concluye Hernàndez.

Plaza en la que nació Lluis Vives. Imagen cortesía del autor.

Plaza en la que nació Lluis Vives. Fotografía de Helena Dobón por cortesía de Francesc Hernàndez.

Bel Carrasco

Fin de los fotoperiodistas valencianos de los 90

Fotoperiodistas valencianos de los 90, PhotOn Festival
Coordinación: Juan Carlos Barberá, Emma Ferrer y Eduardo Ripoll
Sala de La Llotgeta
Plaza del Mercat, 2. Valencia
Hasta el 28 de julio

Fotoperiodistas valencianos en la exposición de La Llotgeta. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

Fotoperiodistas valencianos en la exposición de La Llotgeta. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

En los años 90 en Valencia, el fotoperiodismo está en su apogeo máximo, por numero de profesionales y por la calidad de muchos de ellos. El final de la década nos lleva al fin de siglo y al fin del fotoperiodismo con la concepción que se tenía desde Robert Capa, Gerda Taro o Chim y la guerra civil española, momento clave donde una nueva forma de ver y utilizar la fotografía en prensa hace nacer el fotoperiodismo.

Fotografía de Salva Garrigues. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

Julio Iglesias y Eduardo Zaplana. Fotografía de Salva Garrigues. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

Paso de siglo, fin de la fotografía analógica, y con la llegada del XXI la nueva tecnología, el digital, que acerca a toda la población a la acción de fotografiar y hace mella en los medios de comunicación. Esto lleva a pensar a muchos de estos medios que cualquiera puede hacer fotos. Con esta exposición queda claro que se equivocaron.

Rafael  Alberti en la plaza de la Virgen de Valencia. Fotografía de Manuel Molines. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

Rafael Alberti en la plaza de la Virgen de Valencia. Fotografía de Manuel Molines. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

Los fotógrafos de prensa cuya obra se exhibe en La Llotgeta son los que estuvieron en el día a día de esa época,  con fotografías seleccionadas por ellos de toda su vida laboral en medios de comunicación; fotografías que les traen recuerdos por los momentos pasados, por la calidad, por lo que trasmiten, o por cualquier otro motivo que les ha hecho posicionarlas en los primeros sitios de su memoria visual.

Ruiz Mateos en la cárcel. Fotografía de Jose Marín. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Ruiz Mateos en la cárcel. Fotografía de Jose Marín. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Todos los fotoperiodistas de esta exposición, que actualmente ya no trabajan en los diarios y revistas en los que estaban en los 90, la mayoría despedidos de los medios de comunicación con el pretexto de la crisis, siguen en el mundo de la imagen en otras disciplinas. Hay otros que las circunstancias les han hecho cambiar de profesión, pero todos siguen con la fotografía por bandera, ya sea de causas perdidas o de cercanía. Cuando la fotografía entra en tu vida es difícil alejarte de ella.

Fotografía de Jordi Vicent. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Fotografía de Jordi Vicent. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Actualmente, de los fotógrafos valencianos que estaban en los años 90, quedan menos del 50% trabajando en medios de comunicación y la mayoría lo hace como freelance. En esta muestra participan: Amparo Simó, Benito Pajares, Daniel García Sala, Ferran Montenegro, Jordi Vicent, Jorge Cencillo, Jose Marín, Josele Bort, Juan Navarro, Miguel Ángel Polo, Manuel Molines, Salva Garrigues, Vicente Martínez y Vicente Rodríguez.

Fotografía de Daniel García-Sala. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Fotografía de Daniel García-Sala. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

En ella se puede disfrutar de tres décadas de fotoperiodismo valenciano, que es lo que abarca el tiempo desde que Jordi Vicent fotografió a la última habitante del antiguo pueblo de Loriguilla, o Cencillo a una familia de gitanos de las “casitas de cartón” a principios de los 80, a nuestro mayor laureado, y uno de los más viajeros, como es Benito Pajares, con una foto sobrecogedora de una explosión en un oleoducto a las afueras de Nairobi, con un centenar de muertos en 2011.

Santiago Cañizares, portero del Valencia. Fotografía de Miguel Ángel Polo. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Santiago Cañizares, portero del Valencia. Fotografía de Miguel Ángel Polo. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

No dejando pasar todas las gestas deportivas del Valencia CF de los últimos años de los fotoperiodistas deportivos Polo, Simó o Vicente Rodríguez; la presencia de Alberti en la plaza de la Virgen, imagen tomada por Molines que sirve de cartel de la exposición, o las fotos de Ruiz Mateos cuando estaba en busca y captura haciendo uno de sus shows en la cárcel modelo, ya en desuso.

Fotografía de Ferran Montenegro. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

Fotografía de Ferran Montenegro. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

Y qué decir de las fotos de mitos del baloncesto como Larry Bird o Michael Jordan de la etapa americana, obra de Juan Navarro; el asesino del chat y un jovencísimo Enrique Iglesias en la sala Woody, de Vicente Martínez; los retratos de García-Sala; Julio Iglesias y Zaplana, de Salva Garrigues, y otras más que merece la pena visitar y disfrutar, mientras se leen los pies de foto que cada uno de los autores ha puesto a esta selección de sus fotografías, buscadas por ellos porque a cada uno le ha marcado en su historia de fotoperiodistas, no sólo por el personaje o lo que se ha trabajado, sino porque se han quedado en la retina visual histórica de cada cual.

Fotografía de Benito Pajares. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Fotografía de Benito Pajares. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

 

Más de un mes con Collado

Joaquín Collado
Agrupación Fotográfica Valenciana (Agfoval)
C / Beata, 8. Valencia
Y otros espacios: Ateneo, MuVIM, Railowsky, Rector Peset
Abril y mayo

Todo empezó en los años cincuenta, cuando Joaquín Collado se compró una cámara para retratar a su hijo. Lo que nació como un simple hobbie familiar se convirtió en pasión. Un largo y exhaustivo recorrido por todos los rincones de la ciudad de Valencia que, captados por su sensible mirada, configuran un retrato de su evolución antropológica y social. A partir de este mes el rico archivo Collado sale a la calle en una iniciativa de la Agrupación Fotográfica Valenciana (Agfoval), Un mes con Collado.

Más de un mes, casi dos de actividades y exposiciones con las que se pretende hacer un reconocimiento a la obra del fotógrafo valenciano que retrató con maestría y ternura el Barrio chino y otros rincones de Valencia, captando con su cámara la evolución de la ciudad y sus ciudadanos a lo largo de varias décadas.

Fotografía de Joaquín Collado. Imagen cortesía de Agfoval.

Fotografía de Joaquín Collado. Imagen cortesía de Agfoval.

Con esta iniciativa se pretende hacer justicia a su obra, ponerla en valor, difundirla, darla a conocer, estudiarla, analizarla y situarla en el lugar que le corresponde. Las imágenes de Joaquín Collado son la aportación valenciana a la fotografía humanista que se inició en los años cincuenta, con fotógrafos como Cartier-Bresson o Doisneau.

“Es interesante analizar los paralelismos entre la obra de Collado y esta nueva forma de hacer fotografía”, dice Luis Carrasco comisario de una de las muestras. “Especialmente, si se tiene en cuenta, como señala el mismo Collado, que era difícil conocer en aquellos tiempos a los grandes fotógrafos. Fue más adelante cuando se empezó a tener acceso a sus libros y ver lo que hacían”.

A través de la mirada amable, próxima y humana de Collado, la sociedad valenciana cuenta con un “acta notarial” de sus gentes y de sus tradiciones. Collado ha resumido su actitud frente a la fotografía con estas palabras: “Cuando se quiere hacer una foto de personas, lo más importante es la conversación”.

Además de su obra, Collado ha aportado a Valencia “más de cincuenta años de trabajo por la fotografía, organizando salones de otoño, eventos como Valencia Imagen, cediendo fotos a libros valencianos, colaborando con las instituciones del ámbito de la cultura, etcétera. Todo ello desde su entrega como secretario y presidente de la Agrupación Fotográfica Valenciana”, señaló Carrasco.

Exposiciones y actividades

El homenaje incluye tres exposiciones simultáneas y complementarias en distintos espacios de la ciudad que se inaugurarán a lo largo de este mes. Miradas en la sede de Agfoval, Manifestaciones religiosas, en el Ateneo, y La Valencia olvidada en el MuVIM.

Además se celebrarán numerosas actividades paralelas. El jueves 15 de mayo, la charla ‘Cómo leer una foto. Lectura de tres fotografías de Collado’, coordinado Manuel Marzal, a las 19,30 horas en la sede de Agfoval. El martes 20, Balaguer, Sampedro, Rives, Solaz y Carrasco realizarán un visionado de la obra del fotógrafo valenciano, ‘Análisis de la obra de Collado’, en el Colegio Mayor Rector Peset.

Las actividades continuarán el domingo 25, en el que se celebrará el taller ‘Fotografiar con Collado las fotos de Collado’. Un recorrido que comenzará a las 10 horas en la plaza de la Virgen y discurrirá por San Esteban, la plaza Nápoles y Sicilia, el Mercado y el Barrio Chino.

En junio, los sábados 7 y 28, a las 12 horas, se realizarán visitas guiadas a la exposición del MuVIM a las que asistirá el propio Collado. El martes 10, tendrá lugar en la Librería Railowsky la mesa redonda ‘Hablemos de Collado, sin Collado’, en la que colaboran Amics de Railowsky.

La charla ‘Collado, 30 años con Nuevo Centro’, se celebrará el jueves 12, a las 19 horas, en la zona de animación de Nuevo Centro.  Y el jueves 19 se realizará en el salón de actos del MuVIM una entrevista al fotógrafo que a sus 83 años todavía se mantiene en activo y mantiene su mirada atenta a cualquier “instante decisivo”.

Fotografía de Joaquín Collado. Imagen cortesía de Agfoval.

Fotografía de Joaquín Collado. Imagen cortesía de Agfoval.

Bel Carrasco

Un centenar de artistas arropa a d’Edeta

Al voltant de Silvestre d’Edeta. La Dona
Las Atarazanas
Plaza Juan Antonio Benlliure. Valencia
Hasta el 15 de septiembre

Ya habrá quien lo estudie, pero lo cierto es que el desnudo femenino es figura recurrente en la historia del arte. El feminismo más ortodoxo lo atribuye al dominio patriarcal. Vamos, que al ser hombres los que mayoritariamente han ocupado el centro de la mirada artística, es lógico que tomen por objeto el cuerpo de la mujer deseada. ¿Y cuando es la mujer quien mira? Pues resulta que, a falta de la oportuna investigación por hacer, vuelve el cuerpo femenino a ser objeto de la representación. El sexo, de hecho, era por extensión, hace hasta bien poco, exclusivamente el cuerpo femenino.

Obra de Francisco Ivars. Homenaje a Silvestre d'Edeta. Las Atarazanas

Obra de Francisco Ivars. Homenaje a Silvestre d’Edeta. Las Atarazanas

Manuel Silvestre Montesinos, más conocido por Silvestre d’Edeta, ya se tuvo que encoger de hombros cuando su escultura de la Plaza de la Virgen, dedicada al Río Túria, fue tachada de machista. Tuvo que explicar que el río, en la mitología, es figura masculina, mientras que la acequia, por donde discurren sus aguas, es femenina. Es lo que tiene confundir la igualdad jurídica con la manifiesta diferencia sexual. Diferencia que, en el caso de Silvestre d’Edeta, recorre de parte a parte su extensa obra. Tan extensa como los 104 años que el artista de Llíria está a punto de cumplir.

Para celebrar tamaña longevidad y virtudes artísticas, el colectivo Arteenred, junto a ex alumnos y compañeros de profesión, le rinde homenaje con una exposición en Las Atarazanas. Y puesto que el cuerpo femenino es figura recurrente en la obra de Silvestre d’Edeta, los 98 artistas que participan en el homenaje han creado piezas en torno a esa mujer repetida, que no repetitiva, en los trabajos del escultor valenciano. Y, así, Al voltant de Silvestre d’Edeta: La Dona es finalmente el título de la exposición que el martes se inaugura en Las Atarazanas.

Obra de José Manuel Ramos. Homenaje a Silvestre d'Edeta. Las Atarazanas

Obra de José Manuel Ramos. Homenaje a Silvestre d’Edeta. Las Atarazanas

Más de 120 obras llenarán el amplio recinto municipal. En el centro, unas 25 piezas del propio Silvestre, y alrededor de ellas, los 98 trabajos de los artistas que rinden homenaje al maestro. “Es como si arropáramos al artista”, explica José Manuel Ramos, organizador de la muestra y presidente del colectivo Arteenred. Tan arropado estará Silvestre d’Edeta que “casi nos falta espacio”, señala Ramos, sorprendido por tan efusiva respuesta en un lugar como Las Atarazanas, ya de por sí enormemente amplio.

Pinturas, algunas de 2,70 x 2, esculturas que alcanzan en ocasiones los seis metros de largo, grabados, cerámicas, videoarte y hasta una performance, llenarán el espacio del Grao. Entre los artistas que estarán Al voltant de Silvestre, cabe destacar a Aurora Valero, Enric Mestre, Silvia Llop, Francisco Ivars, Sofía Porcar, Nassio Bayarri, Amparo Santamarina, Rafael Raga, Stella Manaut, el propio José Manuel Ramos, Amparo Carbonell, Vicente Ortí, Josep Lluís Galiana y Miguel Molina. Artistas que, cada uno en su estilo y disciplina artística, han transformado La Dona de Silvestre, más académica, en una mujer adaptada a los tiempos actuales.

Obra de Enric Mestre. Homenaje a d'Edeta. Las Atarazanas

Obra de Enric Mestre. Homenaje a d’Edeta. Las Atarazanas

“Sus figuras femeninas están hechas en la época en que primaba el realismo”. José Manuel Ramos explica de la siguiente forma esa repetición casi obsesiva de la mujer en la obra de Silvestre: “Hablamos de un trabajador incansable y de alguien que no es un innovador, sino que ha ido remodelando sus planteamientos artísticos”. En Las Atarazanas se producirá tal “mezcla de culturas, de espacio y de tiempo”, subraya Ramos, que permitirá aunar “planteamientos realistas con otros más vanguardistas, conjugando pasado y presente”. La misma mujer, entendida de formas diferentes.

De hecho, hay esculturas que remiten al cuerpo femenino ondulado, más geométrico, desdibujado bajo capas de pintura, como pura ovulación, alzando su perfil al cielo o hundiéndose en la tierra. Decenas de figuras femeninas entroncando con la mujer en todas sus facetas, que Silvestre ha ido esculpiendo a lo largo del tiempo: “Luchadora, trabajadora, reivindicativa, madre”. Todas ellas Al voltant de Silvestre d’Edeta, que enfila su 104 cumpleaños magníficamente arropado.

Obra de Aurora Valero, para el Homenaje a Silvestre d'Edeta. Las Atarazanas. Imagen cortesía de Arteenred

Obra de Aurora Valero, para el Homenaje a Silvestre d’Edeta. Las Atarazanas. Imagen cortesía de Arteenred

Salva Torres