Convocatorias públicas en el Consorcio de Museos

Convocatorias públicas de proyectos expositivos 2017-2018
Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana

El Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana lanza sus tres primeras convocatorias públicas de proyectos expositivos 2017-2018. Con ellas se pone en marcha un nuevo modelo de gestión basado en la transparencia en los procesos de selección de proyectos, así como en la igualdad de oportunidades en el acceso a las programaciones de los museos públicos.

El director del Consorci de Museus, José Luis Pérez Pont, señaló que “es la primera vez que sale a concurso público la mayor parte de la programación de un ente museístico en la Comunitat Valenciana y es también la primera vez que en esta Comunidad se especifican, en unas convocatorias, los honorarios para artistas y comisarios, algo que el sector venía reclamando desde hace años”.

“Estas convocatorias son la base del proyecto con el que me presenté al concurso para dirigir el Consorci de Museus y constituyen el punto de partida de una nueva institución, más democrática, más participativa, más accesible y donde su programación sea verdaderamente un reflejo del arte que nos rodea”, recalcó Pérez Pont.

Logo de las convocatorias. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Logo de las convocatorias. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Las convocatorias se refieren específicamente a las exposiciones de carácter contemporáneo, pensando en el apoyo a los artistas actuales, a los comisarios y a su profesionalización. Asimismo las convocatorias están destinadas sobre todo a los artistas y comisarios nacidos o residentes en la Comunitat Valenciana, pero también hay una convocatoria de comisariado abierta a cualquier persona que presente un proyecto expositivo.

El Diari Oficial de la Comunitat Valenciana (DOCV) publicará en breve las tres primeras de una serie de convocatorias que aglutinan la mayor parte de la programación del Consorci de Museus para el próximo año.  Las tres primeras, las más importantes por su inversión, ya que suman entre todas 270.000€ son: Escletxes, convocatoria de producción artística y apoyo a la investigación; V.O. Convocatoria de comisariado; 365 dies, convocatoria de comisariado durante un año (de una sala del Centre del Carme). El plazo para presentar proyectos a las tres convocatorias finaliza el 14 noviembre.

A estas tres primeras le seguirá la publicación de otras convocatorias dirigidas al sector de la educación artística, para exposiciones de carácter social, así como de revisión de artistas valencianos de larga trayectoria.

Logo de la convocatoria Escletxes. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Logo de la convocatoria Escletxes. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Escletxes

El Consorcio de Museos pretende impulsar la creación artística y fortalecer el tejido cultural valenciano mediante la publicación de esta convocatoria de apoyo a la investigación y la producción artística. La iniciativa va dirigida a artistas y colectivos ligados a la creación contemporánea, que presenten propuestas que estén en vías de investigación y requieran de un impulso para su producción, debiendo tener como objetivos la experimentación e innovación en el ámbito de la creación artística.

Los proyectos seleccionados serán objeto, cada uno de ellos, de una exposición organizada por el Consorci de Museus en el Centre del Carme de Valencia, o en otros centros consorciados tanto de Alicante como de Castellón. Se ofrecen tres producciones de 15.000 €, incluyendo los honorarios del artista o artistas participantes (3.000 €). Además la entidad correrá con los gastos de la organización de la muestra así como del correspondiente catálogo.

Logo de la convocatoria V.O. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Logo de la convocatoria V.O. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

V.O.

El objetivo de esta convocatoria es la selección de tres proyectos de comisariado de carácter inédito para la realización de exposiciones durante los años 2017 y 2018 en el Centre del Carme de Valencia y en otros centros consorciados de Alicante y Castellón. Los proyectos que se presenten deben abordar la creación artística contemporánea y la innovación en los procesos creativos, promoviendo la movilidad de las producciones expositivas  y las diferentes disciplinas artísticas. Puede optar a la convocatoria cualquier persona, a título individual o colectivo. La dotación económica para cada uno de los proyectos es de 25.000 euros, donde se incluyen los honorarios de 3.000 € para comisariado y 3.300 para el artista o artistas participantes.

Logo de la convocatoria 365 dies. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Logo de la convocatoria 365 dies. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

365 dies

El objetivo de esta convocatoria es la selección de un proyecto de comisariado durante un año para la Sala 1 del Centre del Carme. El proyecto presentado deberá incluir no solo la programación expositiva, sino también el programa de actividades que va unido al proyecto. Los proyectos abordarán la creación artística más contemporánea. Se valorará, asimismo, la introducción de nuevos formatos expositivos, las estrategias educativas para aproximar al público el arte contemporáneo,  talleres, así como otras herramientas de divulgación, investigación y participación  ciudadana.

Podrá optar a la convocatoria toda persona, española o extranjera, residente o nacida en la Comunitat Valenciana, que presente un proyecto de comisariado, a título individual o colectivo, con una dotación para todo el proyecto de 90.000 €, incluidos los honorarios para comisariado de 12.000 € y 11.700 € para el artista o artistas participantes.

Albert Girona (izda), secretario autonómico de Cultura, y José Luis Pérez Pont, director del Consorcio de Museos, durante la presentación de las convocatorias. Imagen cortesía del Consorcio.

Albert Girona (izda), secretario autonómico de Cultura, y José Luis Pérez Pont, director del Consorcio de Museos, durante la presentación de las convocatorias. Imagen cortesía del Consorcio.

Fira Tàrrega. Ciudad y participación

36a edición de FiraTàrrega
Plaça de Sant Antoni, 1 Tàrrega. Lleida.
Del 8 al 11 de septiembre

La nueva edición de FiraTàrrega viene marcada por un eje conductor muy claro: la interculturalidad, la cualidad de las artes de calle que las hace capaces de dirigirse a personas y a contextos muy diferentes. Este año presenta los trabajos de 57 compañías, de 9 países, entre los que habrá 33 espectáculos de estreno.

El conjunto de la programación ofrece un cartel rico en formatos, géneros y estilos; una oferta para todo tipo de públicos y edades, donde participarán 30 compañías catalanas, 11 españolas y 16 internacionales. Un total de 60 propuestas, que tendrán lugar en diversos espacios públicos de la ciudad de Tàrrega (47 espectáculos) y en varias salas (13 montajes). Este año FiraTàrrega participa en la producción de 15 espectáculos, un 25% de la programación de esta edición.

El programa de la Fira se estructura en 5 secciones: Sección Oficial (selección de éxitos de la temporada y estrenos de ámbito internacional), Plataforma (espectáculos del Programa de Apoyo a la Creación y otros proyectos de coproducción), Ondara Park (proyectos centrados en la programación más festiva), Programa Abierto (espacio de colaboración entre el sector privado y FiraTàrrega) y Bonus tracks (con varias propuestas que complementan la programación de este año).

Para hacer más accesible toda la programación, la Fira vuelve a organizar los Itinerarios artísticos. Un total de 10 itinerarios con espectáculos para todos los gustos, que facilitarán la navegación del espectador por el programa de FiraTàrrega.

Sección Oficial. Ateneu Popular, Garbuix, 9 Barris, 20è Circ d'Hivern y V de Vavel. Imagen cortesía FiraTàrrega.

Sección Oficial. Ateneu Popular, Garbuix, 9 Barris, 20è Circ d’Hivern y V de Vavel. Imagen cortesía FiraTàrrega.

FiraTàrrega celebra su potencial intercultural

Este 2016 FiraTàrrega celebra uno de los valores más representativos de las artes de calle, su potencial intercultural. Es por ello que ofrecerá una selección de producciones que buscan superar contextos culturales concretos y dirigirse a públicos muy diversos. También contará con una selección de espectáculos centrados en la temática de la justicia social y en la construcción de ciudadanía en la Europa de hoy en día.

En esta línea, la compañía francesa Artonik, será la encargada de abrir esta edición con The Colour of Time, un ritual efímero que se origina con el fin de borrar las jerarquías y las diferencias entre las personas y de celebrar colectivamente la amistad, la interculturalidad y el mestizaje.

En la misma dirección, para celebrar el potencial intercultural de FiraTàrrega, esta edición contará con varias apuestas que giran en torno a esta cuestión. Coproducciones de gran formato como Manifesta, la última creación de los Obskené, un canto a la diferencia, festivo y lúdico; el estreno en España de Misa Fronteriza, de los mexicanos Universiteatro & Gorguz Teatro, una reflexión sobre la hibridación cultural; el estreno de Mulïer de Maduixa Teatre, un homenaje a todas las mujeres que, durante siglos de opresión, han luchado y siguen luchando por sus derechos; o el Cafe Europa de los italianos Ondadurto Teatro, una alegoría que retrata la hipocresía y los vicios de nuestra sociedad.

Novedades de FiraTàrrega 2016

Entre las novedades más importantes de este 2016, cabe destacar, dentro de la Sección Oficial, el nacimiento del #EspaiZebra, donde las compañías Baal y Les Impuxibles presentarán dos miradas sobre los lugares de paso entre sexualidades. También contaremos con la programación de #UrbanNation, un apartado dedicado a la cultura urbana que se expande para incluir los últimos trabajos de Montana Colors Cultura en colaboración con Tope, Iron Skulls Co., Get Bak, Arcopom, Ravid Goldschmidt & Quim Moya y los estadounidenses Ephrem Asherie Dance.

Este año FiraTàrrega presenta un foco artístico dedicado a Chile, una oportunidad para conocer la escena artística del país de la mano de propuestas como Fulgor, de Teatro Niño Proletario, que realizará una residencia creativa en la ciudad, dentro del Programa de Apoyo a la Creación. También se podrán ver los montajes Frames, de La Licuadora, Viaje no 9, de Teatro del Sonido y La cocina pública, de Teatro Container, esta última, ha implicado en su producción a varios vecinos de la ciudad de Tàrrega.

Sección Oficial. The Colour of Time. Compañía Artonik. Imagen Thierry Bonnet, cortesía FiraTàrrega.

Sección Oficial. The Colour of Time. Compañía Artonik. Imagen Thierry Bonnet, cortesía FiraTàrrega.

Mercado de artes escénicas y actividades profesionales

FiraTàrrega va mucho más allá de la exhibición teatral y año tras año trabaja para convertirse en un hub profesional de primer nivel, propiciando la relación entre compradores y vendedores, que contribuye a generar mercado y sinergias, posicionando el sector de las artes escénicas.

La Llotja, un pabellón ferial de 1.100 m2, es el espacio donde se producen las reuniones profesionales. Con stands, salas de actos, puntos de encuentro y los servicios necesarios, es el epicentro de las relaciones profesionales, ya que acoge presentaciones y conferencias. Los profesionales también cuentan con el Club Pro, el espacio de encuentro de tarde-noche más lúdico e informal, de conversación más distendida.

Este año FiraTàrrega ha renovado acuerdos profesionales nacionales e internacionales, que sirven como plataforma de promoción preferente, con la Associació d’Actors i Directors Professionals de Catalunya (AADPC), la Associació Professional d’Espectacles per a Tots els Públics (TTP), la Associació de Professionals de la Gestió Cultural de Catalunya (APGCC), la Xarxa Alcover de Teatres, la Asociación de Empresas de Distribución y Gestión de las Artes Escénicas (ADGAE), la Asociación de Circo de Andalucía (ACA), Xtrax (Reino Unido) y la Associazione Culturale C.L.A.P.S Spettacolo dal vivo (Italia).

Además, en la edición 2016 se incorporan dos asociaciones internacionales: Independent Street Arts Network, que aglutina a los profesionales de las artes de calle del Reino Unido, y ISACS Network, que agrupa a las entidades de la emergente escena de las artes de calle de Irlanda.

Por otra parte, cabe destacar el proyecto CASA – Circus and Street Arts Circuit, dentro del cual, del 5 al 11 de septiembre 10 profesionales de toda Europa visitarán Cataluña para explorar las artes de calle y circo, donde verán los principales espacios escénicos y de creación, además de participar activamente en la Fira, para conocer de primera mano nuestra realidad de las artes de calle y circo, con encuentros con las instituciones y entidades presentes en esta edición.

FiraTàrrega, ciudad y participación

FiraTàrrega entiende la participación de la ciudadanía como una parte clave en la gestación de las propuestas escénicas que se presentan. Y es que pretende acercar a la ciudadanía diversos proyectos de manera que no sólo se pueda ver su resultado, sino que se pueda participar activamente en el proceso. Implicar a las personas de forma activa, desde el minuto 0 del proceso de creación, proporciona una mirada diferente a los proyectos, democratizando la cultura. Por otra parte, las compañías tienen la oportunidad de interactuar con el público y de crear un diálogo con el paisaje humano y local de la localidad.

Muestra de ello, este año FiraTàrrega ha llevado a cabo una serie de talleres, castings, colaboraciones con asociaciones, escuelas y actores de la ciudad, con espectáculos que forman parte del Programa de Apoyo a la Creación. Destacan Algo de mí, algo de ti, de los mexicanos Carretera 45 Teatro; Massager, de la compañía coreana CCOT o El Diván de la peluquería de Sienta la Cabeza; y también con otros que forman parte de la programación general, como es el caso del espectáculo inaugural The Colour of Time, de la Cie. Artonik; la última creación de los valencianos El Pont Flotant; La cocina pública de los chilenos Teatro Container o #ciutatvisible los catalanes Colordellop.

Podéis consultar la programación de FiraTàrrega aquí

Cortos diversos y por la diversidad

I Certamen de Cortometrajes por la Diversidad
Museu Valencià de la Il.lustració i de la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 10. Valencia
Martes 24 de mayo, 2016, a las 19.00h

Los cortos ganadores del I Certamen de Cortometrajes por la Diversidad se presentan el martes 24 de mayo (19.00h) en el MuVIM. Es la primera edición de un certamen que pretende contribuir a la defensa de los valores de la diversidad e igualdad sexual y de género, a través de la producción audiovisual, de la mano de la Diputación Provincial de Valencia, a través de la Delegación de Juventud, Deportes e Igualdad del Área de Bienestar Social, que dirige Isabel García.

Revitalizar el concepto de género como algo dinámico y evolucionado que conduzca a superar la identificación de roles socialmente construidos, potenciando nuevos enfoques sobre la pluralidad de las identidades que caracterizan a las personas que componen la sociedad, es una de sus pretensiones. En definitiva, este certamen trata de promover un tejido participativo y solidario en defensa de la igualdad y la diversidad, como manifestación del valor de la integración social, que constituye uno de los ejes de las políticas de igualdad de la Diputación, l’Associació per la coeducació y el Colectivo Lambda, unidos en este proyecto.

El jurado, compuesto por la diputada de Igualdad, Isabel García, la directora del certamen y presidenta de l’Associació per la Coeducació, Paqui Méndez; Patricia Escortell,  en representación de Lambda (Col.lectiu de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales) y Pablo Hernández, coordinador del Aula de Cine de la Universitat de València, ha premiado con 1.000 euros a los cortometrajes ‘De vuelta’, de  Gabriel Dorado y ‘I Feel Lost/Me siento perdido’, de Juan Manuel Aragón, como los ganadores,  y una mención de honor al cortometraje documental  ‘La entrevista’, de Sara Gozalo, como un trabajo de especial interés para este colectivo.

De vuelta, de Gabriel Dorado. I Certamen de Cortometrajes por la Diversidad.

De vuelta, de Gabriel Dorado. I Certamen de Cortometrajes por la Diversidad.

‘De vuelta’ nos cuenta la historia de dos amigos que tuvieron una historia pasada que ahora reviven. Alex vuelve después de un tiempo a su pueblo con Jordi para celebrar la noche de San Juan. Sin embargo, debido a una tormenta estival, tienen que refugiarse en una antigua casa abandonada donde jugaban de pequeños. Allí resurgirán los conflictos del pasado.

Este cortometraje refleja el miedo a “salir del armario” de jóvenes y adolescentes  para  vivir su vida acorde con su orientación sexual, reprimiendo sus sentimientos y buscando en la heterosexualidad, orientación sexual permitida socialmente, la solución a un problema que se genera por la invisibilidad y el estigma que supone tener una orientación no normativa en pleno siglo XXI en occidente.

El jurado ha decidido premiar al cortometraje ‘De vuelta’ por visibilizar la dura represión que, especialmente en el ámbito rural, sigue condicionando tantas vidas y que a menudo deja a las personas LGTB dos únicas opciones: la renuncia a los deseos o el exilio. También se ha valorado la solidez en la construcción de los personajes y  la franqueza de sus interpretaciones.

I Feel Lost, de Juan Manuel Aragón. I Certamen de Cortometrajes por la Diversidad.

I Feel Lost, de Juan Manuel Aragón. I Certamen de Cortometrajes por la Diversidad.

‘I Feel Lost’ cuenta cómo Javier, invadido por un profundo vacío existencial tras ver el último capítulo de Lost, se ve atraído por una extraña fuerza que le impulsa cada vez más lejos en un excitante viaje iniciático. Lo que empieza como un juego puede terminar… como un juego. Las identidades y el género no son un juego, son una realidad muchas veces escondida.

El jurado ha elegido ‘I Feel Lost’ por construir, con pulso cinematográfico y fino sentido del humor, una nueva comedia de identidades que fluyen y mundos antagónicos que se cruzan. Personajes oscuros que se descubren a sí mismos en habitaciones de colorines hipersaturados. Nos habla de la necesidad de las personas por subvertir o modificar los roles de género impuestos y que no concuerdan con la diversidad de las personas que configuramos la sociedad. Nos muestra cómo aquello que entendemos como propio de hombres o mujeres no es real, pues los gustos no están determinados por nuestro sexo biológico.

La Entrevista, de Sara Gozalo. I Certamen de Cortometrajes por la Diversidad.

La Entrevista, de Sara Gozalo. I Certamen de Cortometrajes por la Diversidad.

‘La entrevista’, de Sara Gozalo, explora lo que se siente al intentar traducir la experiencia vivida del amor, usando el lenguaje burocrático de una solicitud de residencia en USA por matrimonio. Uno de los pasos más difíciles y de especial vulnerabilidad, es el momento de la entrevista, ése trámite que puede decidir tu futuro legal, pero que nunca podrá enturbiar el amor sincero, producto del convencimiento y la libertad de elección, que en este corto documental es analizado con gran sensibilidad, por lo que se convierte en un documento de referencia para las parejas del mismo sexo.

I Feel Lost, de Juan Manuel Aragón. Imagen cortesía de Cortos por la Diversidad.

I Feel Lost, de Juan Manuel Aragón. Imagen cortesía del I Certamen de Cortos por la Diversidad.

La ciudadanía, ‘Construyendo democracia’

Construyendo democracia
Fundación Chirivella Soriano
Palau de Joan de Valeriola
C / Valeriola, 13. Valencia
Inauguración: viernes 2 de octubre, a las 20.00h
Hasta el 10 de enero de 2015

La Fundación Chirivella Soriano inaugura el próximo 2 de octubre la exposición Construyendo democracia, en la que reúne siete propuestas artísticas que comparten un mismo síntoma: la necesidad de generar una reflexión en torno a cómo articular la esfera pública, al papel que tiene el ciudadano en la construcción de la misma y a la relación del arte con los procesos democráticos.

Obra de Alicia Framis, en la exposición Construyendo democracia. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Alicia Framis, en la exposición ‘Construyendo democracia’. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

A lo largo de los últimos años los acontecimientos socioeconómicos han acabado por derrumbar la estructura que sostenía el llamado estado de bienestar. Esta situación ha hecho evidente la necesidad de cambiar el rumbo de nuestro sistema político, destacando el papel fundamental y la importancia de la participación social en la construcción de un estado democrático.

En este sentido, es importante resaltar que el concepto de ciudadanía está inseparablemente vinculado al de democracia. Dicha relación define y alimenta uno de los pilares básicos de la democracia, ya que da permiso a que las propias personas planteen sus propuestas e intenten promoverlas mediante diferentes vías. Asimismo, este tipo de dinámicas ayuda a replantear sus lazos sociales al reclamar un compromiso con la cosa pública, circunstancia que implica una identificación del individuo con su comunidad, estando y actuando con y para la misma.

Obra de Santiago Cirugeda, en la exposición Construyendo mundos. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Santiago Cirugeda, en la exposición ‘Construyendo democracia’. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

La implicación del ciudadano como sujeto político permite construir y reclamar un cambio de modelo, tanto desde el punto de vista social como económico, que posibilite repensar la política y las formas de gobierno. Con ello se pretende ir más allá del marco de la democracia representativa y otorgar así a los miembros de la comunidad, con su participación, la legitimidad de poder negociar sus propuestas. Surge así la voluntad de incitar una nueva politización de la sociedad civil mediante la configuración de sociabilidades alternativas.

Obra de Colectivo Cambalache, en Construyendo mundos. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Colectivo Cambalache, en ‘Construyendo democracia’. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Los artistas que participan en Construyendo democracia son Xavier Arenós, Colectivo Cambalache (Carolina Caycedo, Adriana del Pilar García, Alonso Gil y Federico Guzmán), Santiago Cirugeda, DEMOCRACIA (Pablo España e Iván López), Domènec, Alicia Framis y Laia Solé.

Obra de Domènec, en la exposición Construyendo mundos. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Domènec, en la exposición ‘Construyendo democracia’. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

 

Gran alianza ciudadana por la cultura

Nace PICUV
Plataforma de Iniciativas Culturales Urbanas de Valencia

La Plataforma de Iniciativas Culturales Urbanas de Valencia (PICUV), una agrupación conformada por nueve de las iniciativas que han surgido en los últimos años en la ciudad cuyo objetivo común es el desarrollo de diferentes proyectos culturales independientes de artes plásticas, artes escénicas, música, danza y arte urbano, entre otras expresiones, se constituyó el lunes 27 de julio.

Estas iniciativas son el resultado de la participación y gestión de movimientos ciudadanos, asociaciones culturales y vecinales, productoras independientes y colectivos de artistas y gestores culturales de barrios tan emblemáticos como Russafa, Benimaclet, Cabanyal, Extramurs o Centro Histórico.

Todas ellas tienen un denominador común: surgen a partir de una necesidad colectiva de desarrollar e impulsar espacios culturales no convencionales en la ciudad, como respuesta ante la falta de políticas activas  en el desarrollo cultural, a la progresiva eliminación de los certámenes de referencia y a la reducción y eliminación por parte de la administración  de recursos presupuestarios vitales para el desarrollo de la cultura.

A iniciativas de mayor trayectoria como son Russafart (2008), Cabanyal Íntim y Russafa Escènica (2011), se suman otros proyectos más recientes como, Circuito Bucles, Ciutat Vella Oberta y Distrito 008 (2013), Benimaclet conFusión e Intramurs (2014), y MUV Circuito Música Urbana Valencia, que en 2015 celebrará su primera edición. A nivel práctico, esta alianza se hace efectiva con el fin de compartir recursos, buscar financiación, dinamizar el diálogo con las diferentes administraciones y trabajar en red con otras plataformas o colectivos a nivel estatal e internacional.

La diversidad que caracteriza a estas iniciativas unida a las nuevas formas de hacer, evidencia la necesidad y urgencia de investigar otros modelos de gestión. La participación, colaboración y autogestión de los distritos urbanos son piezas clave para el desarrollo de la cultura, de la cohesión social y el impulso de la economía.

La Plataforma de Iniciativas Culturales Urbanas de Valencia ha desarrollado un Manifiesto para exponer sus reivindicaciones donde destaca la importancia de que las Instituciones Públicas se impliquen en los modelos con los que trabajan los festivales de la PICUV; modelos de participación social  y de creación de  públicos cuya eficiencia para la dinamización de la cultura en los barrios ha quedado demostrada.

Entre ellos, se acentúa la necesidad de creación de un Plan estratégico que incluya el  fomento de las artes plásticas, artes escénicas, música, danza y arte urbano como elemento de dinamización de los barrios, del  ocio activo y del desarrollo económico en  la ciudad. Con este fin proponen establecer líneas presupuestarias definidas y una legislación que fomente la financiación público/privada,  que facilite la diversificación de los espacios escénicos y que permitan una mayor flexibilidad en el desarrollo de la actividad artística en espacios urbanos, asociativos y de ocio desde la convivencia.

Estas iniciativas se ha ido  constituyendo como un claro referente cultural y de vanguardia dentro del calendario artístico y escénico anual en la ciudad de Valencia, con proyección en el ámbito estatal e internacional. Los datos alcanzados de público y participación ciudadana demuestran que contribuyen de manera activa a la creación de públicos y al impulso de la cultura como un valor de desarrollo social de primer orden.

Integrantes de la Plataforma.

Integrantes de la Plataforma de Iniciativas Culturales Urbanas de Valencia.

Escif y la revolución de lo real

Escif. Todo lo que sobra
Falla Mossen Sorell – Corona
Marzo 2015, Valencia

La revolución de lo real

El tránsito del sistema dictatorial al modelo democrático ha supuesto que en el Estado español hayan convivido en el tiempo formas y comportamientos que han prolongado una determinada manera de entender la representación pública, así como su relación con la ciudadanía. La posición de vasallaje del individuo hacia sus representantes se pone de manifiesto cada vez que tiene lugar la escenificación del poder. Los coches oficiales, los escoltas, el despliegue de seguridad, la colisión de protocolos y toda una parafernalia inacabable que consume recursos, con el solo propósito de engrasar una ficción que adquiere la apariencia de normalidad a costa de una fórmula de repetición.
Con la fiesta de las Fallas en Valencia sucede algo similar, pues se ha pasado de la manifestación popular espontánea a un dispositivo instrumentado desde el poder político. El maximalismo, la sobredimensión y el exceso, característicos de la política municipal y autonómica valenciana en las dos últimas décadas, han estimulado el desenfreno también en el modo de entender las fallas, convertidas en “monumentos” desprovistos de contenidos significantes.

En el campo de las expresiones artísticas en el espacio público, se viene trabajando en la reconsideración del uso del arte en la ciudad, poniendo en cuestión la función ornamental o decorativa con la que el arte es empleado en tantas ocasiones. La faceta estética del arte no agota sus otras muchas posibilidades, más interesantes a mi parecer. La capacidad crítica y participativa del arte en el espacio público apela a una interpretación horizontal de la sociedad, con relaciones más naturales y menos regladas, contribuyendo al desarrollo de estímulos que activan en el individuo una progresión en la reconquista de la calle como lugar vertebrador de la comunidad. Ese proceso simbólico está conectado con la creciente necesidad que expresa la ciudadanía por recuperar el pulso con la realidad, saliendo del letargo de la opulencia falaz, para llevar a cabo un ejercicio de empoderamiento más participativo y menos autocrático.

La Falla Corona trabaja desde hace años para convertir el dispositivo fallero en una herramienta de experimentación cultural, huyendo de los estándares que parecen haber homologado estética y discursivamente las imágenes que cada año son devoradas por el fuego. Huir de la grandilocuencia y penetrar en los códigos de lo cotidiano no son tareas sencillas, cuando se piensa en el abigarramiento característico de las fallas. Sin duda se trata de un reto, que un artista urbano como Escif ha sabido formular con acierto. Los muros del centro histórico de Valencia le han visto crecer, mientras le sirven de bastidor para sus grafitis, cargados de mensajes en combustión, que buscan la complicidad del observador para hacer detonar las convenciones que durante demasiado tiempo han nublado el juicio de una mayoría. Pero a la vez que asistimos al final de esa época, Escif salta del muro para llevar a cabo una intervención que subvierte la estandarización fallera.

“Todo lo que sobra” pone en crisis el concepto de representación hegemónica, elimina los elementos centrales y rompe con la jerarquía del tamaño para llevarlo todo a una escala 1:1. Escif compone una narración realista que reconstruye el aspecto habitual del entorno a partir de materiales poco sofisticados como el cartón y la madera, que nos lleva al origen de las fallas. En la actualidad muchas calles, plazas e intersecciones son desalojadas de mobiliario urbano, de vehículos, semáforos y cualquier otro elemento que dificulte el uso del espacio público para el propósito de plantar las fallas, peatonalizando por unos días grandes áreas de la ciudad que habitualmente se encuentran subrogadas al tráfico rodado. Todo eso es lo que sobra, lo que se retira, para dejar disponible el espacio necesario en el que escenificar una catarsis anual de diversión autorizada. Pero en esta ocasión la falla pensada por Escif se arroga la responsabilidad de replicar los elementos retirados, con la intención de recomponer el aspecto cotidiano de este entorno, llevando a cabo el propósito de asemejarse a la realidad, mientras lo habitual es que las fallas se alejen de ésta para conducir al público por una experiencia espectacularizada. “Todo lo que sobra” es una réplica a la ciudadanía, una indicación que nos sugiere que recuperemos la iniciativa, que nos invita a pasar de la pasividad del que “mira” a la actitud del que “ve”. A veces son los pequeños gestos los que condensan la capacidad de transformarnos, y con ello extender cambios que nos revolucionan.

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Escif lleva a cabo en la Falla Corona un ejercicio de sensatez que deja en evidencia a todas esas epopeyas de poliespan disneyficado, que año tras año compiten por elevarse hacia equilibrios imposibles. Parece que ha llegado el momento de poner los pies en el suelo, la sociedad ha comenzado a mostrarse intolerante con los juegos de apariencias. Si es cierto que el fuego cumple la función de purificar y regenerar, Valencia –aunque solo sea en lo simbólico- deberá pronto arder para expiar sus excesos. De momento la Falla Corona ha comenzado por desprenderse de “todo lo que sobra”, invitando a deshacerse de los atributos inútiles para poder llegar mejor a la esencia de las cosas. Es frecuente que las ramas impidan ver el bosque, pero también sucede en ocasiones que las verdades fundamentales se muestran sencillas a los ojos de todos y es nuestro enrevesado entendimiento el que nos impide reconocerlas. En la sencillez reside no solo la belleza, sino también la inteligencia.

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José Luis Pérez Pont

Nota:
La versión popular del origen de las fallas dice que fueron iniciadas por el gremio de carpinteros. En la víspera del día de su patrón San José, quemaban en una hoguera purificadora, las virutas y todo lo que sobraba, haciendo limpieza de los talleres antes de entrar la primavera.

¿Como hacer una falla que no sea una falla, pero que si sea una falla? La propuesta consiste en reproducir aquellos elementos que “sobran” en el escenario habitual de una falla. Hacer una falla con todo lo que no es una falla, pero que irremediablemente forma parte de la transformación del paisaje urbano durante esta celebración; Tanto los elementos que han de quitarse para despejar el espacio, como aquellos que son accesorios al monumento fallero. Así pues, la falla consistirá en diferentes objetos copiados de la realidad, tales como una moto junto a la pared de Beneficiencia, un contenedor gris, una señal de tráfico, una rejilla de alcantarilla, dos coches aparcados en la plaza, dos cajas de petardos vacías, tres bicicletas con sus respectivos candados, tres bolardos negros, tres paquetes de tabaco, cuatro bolsas de snacks, cinco vallas de separación con sus respectivas publicidades, cinco chicles pegados, doce colillas, vasos rotos, muchos confetis,…

La Participación Obligada

Líneas Inesperadas:  Fernando Flores
La participación obligada

Profesor de Derecho Constitucional y miembro del Institut de Drets Humans de la Universitat de València. Coordina y edita el blog sobre derechos humanos Al revés y al derecho. Es miembro de la Plataforma Salvem el Cabanyal.

 

¿Puedes hablar un poco de ti, de tu formación, tu recorrido y tu situación actual?

Soy profesor de Derecho Constitucional. En el año 2004 me llamaron para ocupar un cargo en el Ministerio de Justicia. Fui Director de Gabinete de Luís López Guerra, Secretario de Estado del Ministro de Justicia Juan Fernando López Aguilar.

Realmente, yo estaba en Venezuela haciendo un trabajo de antropología con los indígenas. Toda la campaña me pilló allí. Había vivido en Ecuador  y trabajado con el tema indígena. Estuve ya en el principio del proceso constituyente venezolano.

Tú has estado en contacto con todos los desarrollos del derecho y todo lo que está pasando en Ecuador, ¿no?

Sí, ese tema lo conozco bastante bien. Yo no tengo vinculación política militante, no soy militante del PSOE. Dio la casualidad que al incorporarse Fernando López Aguilar como Ministro de Justicia llamó a Luís López Guerra como Secretario de Estado.

Luis López Guerra fue mi tutor y director de tesis constitucional. Fue él quien me llamó cuando estaba en Venezuela.

Es así como vuelvo a Madrid. Trabajo en el Ministerio de Justicia durante cuatro años. Luego, trabajé como asesor durante dos años de María Teresa Fernández de la Vega. Después estuve trabajando un año como Secretario General Técnico de Presidencia y organizando el Consejo de Ministros. Luego, pasé al Ministerio de Defensa con Carmen Chacón.

Pero, todos esos pasos ¿quizás valías para todo?

No, estuve en Justicia con Luís porque es amigo mío y mi tutor. Además es  una de las personas que más admiro intelectualmente. Así, cuando me dijo “ven”, por supuesto, me puse a trabajar con él…

“Lo dejaste todo”

Sí, prácticamente, cuando entras ahí lo dejas todo. Pero recordarás que esa primera legislatura del PSOE no llegaron a durar tres años. No cumplieron totalmente la legislatura. Mandaron a Juan Fernando López Aguilar de candidato a Canarias.

Entró en su lugar Mariano Fernando Bermejo. Alguien debía quedar como enlace de la etapa anterior. Decidieron que fuera yo y por eso me quedé un año más.

Cuando el PSOE vuelve a ganar las elecciones en el 2008; Mariano sigue, pero yo ya no quiero seguir en Justicia. Mi idea era volver a Valencia pero la vicepresidenta me llamó para trabajar, como Asesor del Gabinete.

Estuve casi dos años como asesor-coordinador de su gabinete. Después me pidió que organizara las propuestas normativas de los ministerios. Es ahí cuando estuve trabajando con la Ley de Libertad Religiosa y la Ley de Transparencia.

Cuando ella “sale”, Carme Chacón, me pidió que me fuera con ella para llevar la Dirección General de la Política de la Cultura en Defensa. Había que trabajar en relación con universidades y el mundo de la investigación, el tema cultural de museos, patrimonio, publicaciones, ¡Que es bien interesante! Las Fuerzas Armadas son, después de la Iglesia, la institución con más patrimonio cultural de España.

Y ahora estoy en Valencia como Profesor Titular del Departamento Constitucional. Volvía reincorporarme a la Universidad donde tengo una plaza de titular.

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

De las áreas en las que estás interesado y que continuas investigando quizás la más importante sea  la de participación, ¿no?

Sí,  de hecho empecé una tesis sobre la democracia interna de los partidos políticos en los años 90. Lo primero que conocí fue el funcionamiento interno de los partidos políticos. Últimamente hay un nuevo interés por este tema.

¿Y en tu tesis llegabas a algunas conclusiones?

Bueno, en aquel momento, recuerdo que todo el mundo me preguntaba el porqué de hacer una tesis sobre algo que no existía. Yo estaba muy consternado. Recuerdo que mi profesor entonces, Joaquín García Morillo, quería que me fuera a Alemania para especializarme. El problema era que  yo no sabía alemán y empecé a estudiar como un loco, en el Centro Alemán.

A la vez escribí una carta a un profesor del que había leído un libro sobre partidos políticos. Era un politólogo de origen español que nació en Alemania, Juan José Linz. Había recibido el Premio Príncipe de Asturias y estaba como Catedrático de Sociología y Ciencia Políticas en la Universidad de Yale.

Lo que te da tener veinticuatro años y darte igual todo hizo que le escribiera una carta mandándole mi planteamiento de tesis. Me consiguió una beca para Yale y allí fui.

Recuerdo perfectamente lo primero que me dijo en su casa, mientras sacaba libros sobre el Nacional Socialismo, el Partido Fascista Italiano, el Partido Nazi Alemán, el Partido Comunista de la Unión Soviética. Juan José Linz me dijo:

“La democracia es un tema de grado, lo primero que tienes que hacer es leer todo aquello que significa grado cero, que es básicamente todo sobre la eliminación del contrario. Esto es, Stalin, Hitler, son los partidos extremos. A partir de ahí no todo es democrático pero tú mismo debes plantear los criterios sobre lo que consideras democrático”.

Ese fue mi planteamiento de tesis desde aspectos jurídicos además. Básicamente, todo lo tocante a los derechos de los afiliados y cuando los afiliados pueden reclamar sus derechos ante los dirigentes de los partidos y ante los propios tribunales.

¿Como el Comité de Garantías?

Exacto. Todo el tema de los Comité de Garantías dentro del partido. Fuera de ellos les pertenece acudir a los Tribunales Civiles porque los partidos políticos son asociaciones privadas con relevancia constitucional y con funciones públicas.

Me imagino que esa es la aportación de base germánica que contiene  la Constitución Española de 1978 ¿no?

Sí. La ley alemana, la Ley de Partidos del año 1967 es la que más influye.

Pero el hecho de estudiar a los partidos políticos por dentro lo que me llevó a ver sobre todo el autismo de los partidos. Ver como con el paso del tiempo van sucediendo en dos cosas. La primera, los partidos políticos se institucionalizan y se convierten en Estado alejándose de la sociedad. La segunda, unida a lo anterior, es que su función de servir de correa de transmisión de la sociedad hacia la toma de decisiones, su control y seguimiento (práctica o totalmente) se anula. Es así como se entra, desde hace muchos años, en toda la discusión de los límites de la representación.

Yo desde hace bastante años defiendo que el sistema será representativo y participativo o no será; no será democrático. Hay gente que lo venimos defendiendo desde hace tiempo. Existen dos posturas contrarias: los que dicen que no nos representan, y los que niegan “roussonianamente” que pueda existir una representación. Esto último a mi modo de ver es utópico. De hecho, mira Podemos que lo está organizando de forma vertical. No puedes elegir por personas.

Sí, algo me han comentado que está todo pre-pinchado y tú tienes que tener la reacción política de eliminar nombres pero es una lista que está prefabricada.

Es muy difícil. Por ejemplo, si estoy de acuerdo con el 80% del equipo de Pablo Iglesias habrá diez personas que me interesaran. Resuelta que esto puede ser difícil porque me va a tomar quince minutos y ya sabemos como funcionamos. Si no es medianamente ágil acabaré haciendo lo fácil.

Como debe constituirse como partido político según las formas sistémicas puede haber surgido una confusión. El hecho de constituirse como un disfraz o Caballo de Troya puede confundirle reproduciendo las mismas sinergias ¿no?

Yo no soy muy nominalista pero lo que sí me gusta es no confundir. Siempre digo: “Si esto quieres que le llamemos ‘buzón’. No tengo ningún problema y no voy a ponerme a discutirlo. Si quieres nos ponemos a discutir sobre conceptos. Pero si estamos hablando de otra cosa y decir que ese ‘buzón’ es instrumental entonces; no voy a perder ese tiempo”.

Para mí “partido político” no desmerece pero hay una serie de movimientos que durante un tiempo han querido decir: “Nosotros no somos partidos políticos”. Y hay que contestarles: “Vale, ¿Entonces cómo te quieres llamar?”.

Sí, pero por nuestra Constitución deben constituirse como partidos políticos y entrar dentro de ese encaje…

Y ellos en su página Web se definen como “partido político” porque es la manera de presentarse en las elecciones. Pero me da igual si dijeran: “Bueno, no somos un “partido político”.

Entonces, lo llamaremos de otra manera pero al final cumplirá las funciones de los partidos. A saber; agregar intereses, si funcionan bien hacer de correa de transmisión y recibir lo que piensa la gente, informar a la gente, construir… Por eso no me entretengo en si somos partidos o no somos partidos.

En Venezuela, tuve ya la discusión sobre si el Movimiento Bolivariano de Chávez era partido o no. Yo les decía: “Ustedes son partido político”. En algunos ámbitos me tacharon de reaccionario y demás. Al final, montaron el Partido Socialista Unificado de Venezuela. Y esto porque en colectivos complejos y/o Estados lo que necesitas es una organización.

Otra cosa es que yo crea que Podemos sí está experimentando. Eso hay que aplaudírselo absolutamente. Hacer de otra manera política: más participativa.

Ahora están buscando un equilibro pragmático porque quieren llegar al poder. Lo bueno de ellos es que se conocen.

Sí, quieres decir que son colegas…

Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias, Iñigo Errejón son colegas. Pero, además, han militado mucho en la izquierda y saben de la capacidad de la izquierda para destruirse a sí misma antes de llegar a cualquier lado. Y como lo saben, imagino que decidieron tomárselo en broma o en serio. En broma, significaba conseguir quince eurodiputados e ir de acompañamiento. En serio, implicaba ser conscientes que iban a trabajar en contra y aceptar múltiples contradicciones. Y la decisión fue la última; la de tomárselo en serio.

Las personas que estamos fuera tenemos la obligación de llamarles la atención pero sin acritud. Creo que es bueno que tengan contrapeso. Que les digan: “Eh, ¡Que os estamos vigilando!”. El poder siempre hay que vigilarlo. Y por otra parte decir: “¡Denle!¡Tiren adelante!”.

En el fondo creo que de ahí van a salir cosas buenas. Va a salir el intento. Se va a avanzar. En esa parte estoy de acuerdo.

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

Volviendo a la participación, si no me equivoco, la única forma de participación política que se acepta y constituye en un momento dado es a través de los partidos políticos. Las asociaciones que fueron tan relevantes quedaron absolutamente neutralizadas. ¿Crees que los partidos políticos empezaron a romper ahí la correa de transmisión?

Ahí sucede que constitucionalmente, después de casi cuarenta años de dictadura, se toman una serie de decisiones para “asegurar la Transición”. Se adopta un sistema electoral que básicamente produzca un bipartidismo por lo menos a nivel estatal. A sabiendas  que a nivel autonómico; regional en aquel momento, van a existir otros partidos menores. Sin embargo a nivel estatal está todo controlado. Por eso IU, entonces PC, en las primeras elecciones saca un 9% frente al 24-27% del PSOE. La UCD sacó el 34% si no me equivoco. Fue bastante chocante para muchos.

Después, se hace un sistema electoral. Un sistema bipartidista frente al peligro de una alta fragmentación. Se teme una debilidad que pueda producir esta fragmentación, las coaliciones y demás. Así, es como se fortalece muchísimo a los partidos políticos.

Y lo otro son los sindicatos,

Sí, aunque sabes su importancia está muy vinculada a los partidos. UGT hasta hace  poco era PSOE y CCOO es la correa de transmisión del PC.

Lo que se hace es poner a los partidos como centro del sistema político gracias a la Ley de Partidos y a la Ley Electoral porque deciden quiénes son los candidatos. Pero también el resto de leyes ayudan a reforzar esta centralidad ya que finalmente son los partidos los que deciden quien está en el Tribunal Constitucional, en el Consejo del Poder Judicial, en el Tribunal de Cuentas,…

Claro, y es un sistema que se cierra en sí mismo ¿no?

Sí, es un sistema que se cierra sobre ellos. Al final son los parlamentarios los que están eligiendo. Son las asociaciones de jueces con los dirigentes de los partidos políticos. Cuando se elige el Tribunal Constitucional son los dirigentes de los partidos políticos negociando su cuota. Los parlamentarios son la prolongación de los partidos institucionales en el parlamento. Esa es la confusión. Y esto sucede igual en el Tribunal de Cuentas, el Defensor del Pueblo, La Cámara de Comercio, las Cajas de Ahorro, la Comisión nacional del Mercado de Valores.

Ya desde el inicio se separa al ciudadano, bajo cualquier forma, de poder ejercer esa labor de control.

Absolutamente, al ciudadano se le aleja. Hay una cosa curiosa. El artículo 6 de nuestra Constitución dice que: “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política.”

Es decir, “concurren con otros”. Concurrir es un sitio donde van otros. Y entonces, ¿Dónde están los otros que concurren a la formación de la voluntad popular?

Bueno, pensaran que concurren con otros partidos políticos ¿no?

Sí, pero ese “concurrir”, teóricamente, es con otras manifestaciones de la participación ciudadana.

¿Dónde se nos ha quedado Max Weber? Lo digo por la posición que piensa ya él para la sociedad civil.

Claro. En 1904-1905, en una sociedad predemocrática, lo que está ya diciendo Max Weber es que el partido político se va a burocratizar. Eso es lo que dice: ¡Cuidado, señores, que esto se va a convertir en un fin en sí mismo!

Pero plantea la necesaria posición de las asociaciones, aunque sean sectoriales.

Claro, efectivamente. Pero no hay en el ámbito constitucional ninguna herramienta realmente seria de participación si no es a través de los partidos políticos porque la Iniciativa Legislativa Popular, ni te cuento.

Ya lo hemos visto lo que ha pasado durante los últimos años ¿no?

Sí, ya lo sabemos. Fíjate, incluso el derecho de petición que se plantea como un derecho de participación me parece una burla. Será una carta a un ministro que podrá contestar cualquier cosa. El ministro, de hecho, nunca se entera del derecho de petición. Éste te lo está resolviendo el Gabinete de la Secretaría de Estado, o de una Dirección General y te está respondiendo básicamente de una manera técnica.

Pero esta situación es la que lleva al colapso del sistema que estamos viviendo ahora, ese “autismo” del que hablabas…

Lo que sucede en realidad es que la gente no es muy participativa…

Tampoco se han dado las plataformas, esas palabras de la constitución como “promover”, “remover obstáculos” y “velar”…

Exacto. Digamos que nunca sabremos, pero en la Transición hubo un movimiento social muy importante y participativo. Con todo mi cariño, en parte, le atribuyo al PSOE el habérselo “cargado”.

¿Porque practicó el entrismo?

Claro, tú lo has dicho. Eso fue lo que hizo. Asociaciones de vecinos, organizaciones que eran independientes y autónomas, cuya función era controlar -porque el mundo constitucional es el mundo del control del poder- quedaron desactivadas.

El PSOE, sobre todo, lo que hizo fue practicar el “entrismo”. Ocupó las asociaciones de vecinos que eran potentes y ocupó  las asociaciones donde había gran participación ciudadana. Si tú ocupas los espacios de poder y de control es “pan para hoy y hambre para mañana”

Y, luego, lo hizo el PP…

Sí, cada partido político lo hizo a su manera. Incluso crearon sus propias asociaciones también. Es la perversión en el extremo. Por ejemplo, la Ley de Participación Ciudadana de la Comunitat Valenciana del año 2008, no ha tenido uso ninguno. Y esto porque son unos cuantos grupos de asociaciones cooptadas por intereses políticos.

Es algo en lo que no se ha creído. Hubo un primer momento en que eso pudo articularse pero fue malogrado por los partidos políticos. Creyeron que ellos eran los únicos que entendían el espacio político y todavía lo creen. En mi opinión el PSOE todavía lo cree, IU algo también. Creo que Compromís y Podemos quizás estén más influidos por otra visión aunque no lo tengo tan claro. Podemos desde luego que sí porque tiene un montón de gente que viene del mundo de la participación. Pero esa confusión entre el partido y la institución lleva a menospreciar lo que dice la gente.

Y, sobre todo, sucede que determinado tipo de asociaciones con dinero tienen sus vías de “lobby”En España el mundo del “lobby” ya existe, no como en EEUU, sino de una manera escondida y subrepticia. Creo por eso que hay que regular los “lobbys” . Los diputados se reúnen con los grupos de empresarios. Frente a eso el ciudadano quiere saber lo que se discute porque son nuestros representantes y me da igual de qué partido sean. Son nuestros representantes porque un diputado en cuando es elegido ya no es representante de los intereses de su partido sino de todos los españoles. Lo que no puede ser es que cuando me dirijo a un diputado del PP me mire como si no estuviera a mi servicio.

Hubo una desactivación en los años 80. No sabemos que hubiera pasado. Lo que sabemos es lo que vino después; una absoluta ocupación del asociacionismo por parte de los partidos. Primero por parte del PSOE, después del PP y una enorme dificultad ciudadana de hacerse sitio ahí dentro.

A partir de ahí hubo una ilusión de crecimiento económico. Parecía que no hacía falta participar porque los partidos políticos se encargaban de todo. Esto incluso llevó a mucha gente a despreciar a los movimientos ciudadanos que decían: “Oiga, esto no está bien” o “Esto es pan para hoy y hambre para mañana” o “Se están burlando de los derechos de la gente” o “Hay corrupción”.

El tema de la corrupción que está saliendo ahora no es de hoy

Sí, el tema de la burbuja, ahora dicen que nadie lo advirtió. Eso no es cierto ya que a poco que te interesaras y leyeras sabías de esta corrupción.

Claro. Yo fui del colectivo Terra Crítica que el Levante eliminó de sus editoriales hace tres o cuatro años. Ahora repaso los artículos sobre participación ciudadana del Colectivo Terra Crítica que escribí hace tiempo. Tuve una bronca en el Levante con Josep María Felip por el tema de la Ley de Participación Ciudadana. Dije: “Esta ley es propaganda. No se la cree quien la hace”. Ya que entre otras cosas ha utilizado a asociaciones “de las suyas”. Se reunieron en la universidad en la Facultad de Derecho. Fueron allí pero han acabado diciendo que es una ley de participación respaldada por la gente y no es así. Más bien, para construir la ley has llamado a unos “amiguetes”  que hicieron cuatro modificaciones de carácter técnico. Así, la sacaron. Por cierto, esa ley contiene cuatro instrumentos de participación y todavía no se ha llevado a cabo ni uno de ellos.

Te diré más, desde el Cabanyal planteamos al Gobierno la implementación de un Jurado Ciudadano. Lo más alucinante es que lo mandamos a Presidencia y a los dos meses nos envíaron una carta contestándonos que habían trasladado nuestro expediente a la Consellería de Cultura y Deporte. Claro, ni ellos mismos sabían que la Dirección General de Participación dependía de Presidencia, Agricultura, Agua y Participación Ciudadana. ¡Ni ellos mismos saben lo que hacen!

Es como el tema de la regeneración democrática y la transparencia. Es de sentido común. Yo defiendo que una ley o unas normas de participación ciudadana deben ir unidas al concepto de transparencia. Debe ser una Ley de Participación Ciudadana y Transparencia.

La una sin la otra es inconcebible.

Exacto, no tiene sentido. Y esto porque el ciudadano no puede participar sin tener una información precisa, rápida, completa, efectiva y que pueda comprender. Lo que no puede ser es que la Mesa de las Cortes Valencianas sea la más condenada en toda España por no dar información a los diputados. Si no se la dan a los diputados te puedes imaginar a los ciudadanos. Sencillamente, se burlan de nosotros.

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

Recuerdo en este sentido una frase de Julio Anguita diciendo: “Lo único que queremos es que realmente la democracia que tenemos se ponga en funcionamiento. Eso sería lo más radical”. La constitución en cierto sentido funcionaría si construyéramos elementos reales. Parece que hemos vivido con una constitución de corcho. No ha habido un fuste importante y no se ha tomado en serio. ¿Qué opinas de esto?

Lo que no se ha cumplido es la implementación de la ley. Nuestra constitución es, por decirlo así, socialdemócrata, pero bajita. Es decir, podría haber sido más si los jueces hubieran interpretado más a favor de los derechos sociales. Si los políticos hubieran hecho políticas sociales más convencidas.

Pero en el tema de la participación, al final lo que pides es que se cumpla lo que hay. Yo, lo que pido es que el Tribunal de Cuentas ¡Cumpla su función!. Yo que estoy absolutamente en contra de cómo funciona el sistema de control parlamentario, creo que las minorías deben controlar a la mayoría. No es posible que el grupo parlamentario mayoritario tenga más tiempo que la posición minoritaria. El grupo mayoritario lo que hace es consultarle al Gobierno las preguntas que éste previamente le ha presentado. Oiga, si el parlamento ya no tiene la función legislativa porque ésta la tiene el Gobierno, por lo menos, resérvele al parlamento la única función que le queda: la función de control.

Desde otro punto de vista también pensé que España llevaba un retraso legislativo y de ajuste con la realidad brutal. Luego creo que simplemente ha sido una posición muy cómoda que ha creado una ilusión de estabilidad. Podían haber trabajado un poquito más. Creo que el poder legislativo y el ejecutivo no han hecho lo suficiente. No han puesto sobre la mesa un debate público, coherente, que pudiera llevar a cabo ampliaciones legales. En suma, armonizar más la realidad.

Yo no creo que haya una falta de legislación, yo creo que se sobre legisla.

Sí, pero es una legislación coercitiva; no innovadora. De aquella función legislativa que genera nuevas libertades y derechos como una buena Ley de Participación. 

Claro, es que los partidos son juez y parte. Los que hemos estado centrados en el mundo de la participación, los que hemos trabajado ese tema desde la democracia interna de los partidos y los que estamos en el mundo participativo somos unos utópicos o unos frikis.

Ahora, nos miran con un poquito más de “respeto” pero con cierto escepticismo. Muchos piensan que es un tema de ida y vuelta, una moda pasajera. En cierto modo, lo va a ser.

Es que las energías renovadoras de la sociedad se pueden sostener hasta cierto tiempo ya que son ciclos ¿no?

Claro, además, normalmente las olas o movimientos pendulares te llevan al programa máximo. Yo respeto a Podemos pero no lo defiendo de una manera “sagrada” o “histérica”. A algunos amigos seguidores de Podemos les digo: “Dentro de dos años tu estarás ‘cagándote’ en Podemos y yo seguiré defendiendo con cautela lo que están haciendo”.

Y con el tema de la participación ciudadana igual. No creo en la participación ciudadana como la que va a resolver todo. Estuve en el principio del 15M. Vivía en Madrid. Estuve en las discusiones y entiendo la postura radical que dice: “No nos representan”. Puedes, entonces, subirte a la ola y que te aplauda todo el mundo  recuperando a Rousseau y su Contrato Social. O decir: “Todo esto está muy bien pero hay niveles de discusión. Una cosa es la discusión asamblearia y otra bien diferente cuando tenemos que decidir y gestionar”. Entonces, ¿estamos hablamos todos de lo mismo? Y les diré: “No”.

Así, no nos llevaremos a engaño. De todos modos, todos estos temas son muy complejos y la izquierda tiene que estudiarlos más.

Del grito social que supuso el 15M a la situación en la que nos encontramos ahora, quizás van a tener que generarse políticas públicas con esos maximalismos pendulares. Quizás haya un espacio donde la política de nuevo sea un lugar de consenso y pluralidad. De ahí las leyes de participación y también los espacios en los cuales no se está mirando ahora: los espacios intermedios. Tendremos que plantearnos las pequeñas cuestiones de convivencia, habrá ganadores y perdedores en ese espacio…

Hay diferentes niveles de acción política. El nivel local es el nivel de participación ciudadana máximo.  El nivel autonómico es el nivel de participación ciudadana medio y el nivel estatal es un nivel de participación ciudadana muy reducido. Y esto  porque las decisiones que se toman ahí el tema de la participación ciudadana es importante pero relativo. Hay gente que defiende que esta participación ciudadana debe ser vinculante. Hay gente que dice: “Hemos ido allí y no nos han hecho caso”.

Pero, ¿estamos defendiendo la participación ciudadana que yo exijo o tiene que ser igual para todo el mundo? Yo tengo una cosa absolutamente clara. En cuanto la derecha vea que la participación ciudadana va en serio, la utilizará y creará sus herramientas. No me cabe ninguna duda,

¿Porque tiene una visión instrumental? ¿Porque articulan y prefabrican sin complejos?

Cada vez utilizan más esta palabra. Se creen la palabra “participación” como se creen la de “libertad”. En realidad, van a lo que van.

Por eso te decía los programas de políticas públicas en la línea planteada por Joan Subirats. Es esta una línea más técnica, pensada desde los procesos compartidos con la pluralidad de actores. ¿Podría ser una veta hermosa de desarrollo?

Claro, estoy absolutamente de acuerdo. Y , de hecho, es necesaria porque implica  que tú finalmente te autocontroles y te relacionas con un montón de gente. Aunque siempre están los que intentan utilizar los partidos políticos.

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

Quería preguntarte sobre algo que me interesa mucho. Cuando miramos a toda la serie de “instituciones medias” como salas de exposiciones, museos, gestión de la cultura, podemos comprobar la emergencia de la participación ciudadana. Considero que hay un trabajo importante que hacer e implementar en muchos sentidos. Primero, porque el cuerpo de personas que trabajan en las instituciones están cortados de la realidad. Segunda, porque precisamente la cultura es aquello que compartes y donde debería haber más debate público. ¿Has pensado lo que significaría implementar estas cuestiones de participación y transparencia en esos espacios sociales?

No, personalmente porque estoy centrado en la participación ciudadana como proceso de toma de decisiones públicas.

Sí pero, por ejemplo, un Consejo Rector del IVAM. Un órgano que responde a l a misma organización de “los notables” impulsores de otras constituciones. ¿No debería renovarse como dispositivo para que entrara una parte ciudadana?

Totalmente, pero no solo que entrara, ya que la experiencia te dice que las organizaciones ciudadanas más potentes negocian.

Para mí lo más importante en el tema de la participación está en el seguimiento y la rendición de cuentas. Lo que yo quiero es que usted tenga cada seis meses o un año que hacer una audiencia pública en la que me explique lo que ha hecho y responda justificadamente por lo que usted hace.

Pero eso no es la prensa ¿no?

A no, no. Eso no es la prensa. La prensa es todos los días.

Un ejemplo reciente, en el IVAM, podríamos observar estas emergencias sociales. Hace unos meses se pidieron clarísimamente dos cosas: transparencia y auditoria. El nuevo director consideró que había hecho público su proyecto explicándolo a la prensa pero no está disponible a través de su página Web.

A mí eso no me sirve.

Hay dos cosas. Una, las organizaciones ciudadanas hay que dejarles clara cuál es su posición. Y es que no son los representantes de la voluntad general. Es decir, la Plataforma Salvem el Cabanyal, no es la que tiene que resolver el caso urbanístico del Cabanyal. Pero, sí la que fuerce a nuestros representantes públicos, sea Rita Barberà u otro, a escuchar de verdad al ciudadano. A dar cumplidas explicaciones de sus decisiones. Igualmente, tiene que someterse a control y auditoría económica para saber como y en que se gasta el dinero.

La verdad es que en el tema del Cabanyal no han sido ninguno de los partidos de la oposición los que han cumplido con sus funciones. Si el tema está donde está es gracias al esfuerzo de una plataforma ciudadana. Ésta ha conseguido con su propio dinero. Y además sin tener cauces de participación ciudadana.

A pesar de todo, lo que quiero es que ganemos un poco de tiempo, dinero y respeto al ciudadano. Tener unos cauces en los que la gente pueda no solamente participar para decir “y lo que yo digo va a misa”.  Sino, más bien, participar y que haya transparencia. Entonces la gente podrá discutir y participar.

El problema está en que el político toma decisiones y tiene miedo de lo que sus decisiones van a implicar. Claro, los medios de información son muy importantes ya que pueden apoyar o distorsionar el mensaje. Siendo sinceros y realistas habría que buscar un cierto equilibrio.

Pero, en el fondo, hay que conseguir la legitimidad perdida. El problema es que la política ha hecho un poco como la bolsa. Se ha ido yendo arrastrada a otras esferas y separándose de los ciudadanos. Estamos ahora en un desierto.

El problema de la participación ciudadana es que alguien pueda pensar que ésta cambia las cosas por si solas y no es verdad.

Fernando Flores. Foto: Patricia García Carbonell

En la Plaza del Doctor Collado de Valencia acabamos charlando como buenos amigos mientras la noche y el frío se iban cerrando. Esta conversación tiene ya tres semanas.

Mientras tanto, dos hechos clave colocan esta Línea Inesperada en un lugar de referencia. Una gran noticia fue la publicación del proyecto del IVAM en su página Web. La otra noticia fue protagonizada por los Jueces Decanos en Valencia que han lanzado un Documento con 58 medidas para luchar contra la Corrupción.

Eva Caro.

España reclama buenas prácticas al IVAM

El sector del arte español ha realizado un movimiento conjunto de posicionamiento acerca del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), lanzando un comunicado en el que se reivindica la necesidad de que el nuevo director aplique el Manual de Buenas Prácticas al funcionamiento integral de la institución, a la vez que se defiende su independencia, se reclama la despolitización del Consejo Rector y la auditoría externa de las cuentas de la etapa de Consuelo Ciscar.

Este es el contenido íntegro del comunicado, suscrito por diecisiete de las principales asociaciones estatales y autonómicas de las artes visuales en España, que representa a la práctica totalidad del sector:

“Ya son muchos los años que los profesionales de las artes visuales en la Comunidad Valenciana y del Estado español, tanto desde las asociaciones como fuera de ellas, vienen advirtiendo sobre la deriva del IVAM, que pese a haber comenzado su andadura como un  centro museístico de referencia a nivel nacional e internacional, con una cuidada atención a sus políticas expositivas y líneas de investigación, pasó a ser el ejemplo que todos conocemos de incoherencia museológica, nepotismo administrativo y opacidad contable.

La situación en la que nos encontramos en este momento merece una especial atención, puesto que se percibe una cierta voluntad de regeneración institucional que parece estar introduciendo aires de cambio en el IVAM. Sin embargo, para que toda esta serie de movimientos no quede únicamente en una puesta en escena sin trascendencia efectiva, las asociaciones representativas del sector que suscriben este comunicado entendemos que hay tres puntos básicos que en este momento deben ser atendidos, para que podamos hablar de una verdadera voluntad de cambio.

En primer lugar, como ya se ha hecho mención en anteriores ocasiones, la composición del Consejo Rector está lejos de ser la deseable en una Institución museística que pretenda actuar con rigor teórico-práctico, articulando un proyecto de una cierta continuidad temporal, ya que la gran mayoría de sus integrantes son políticos profesionales, miembros del actual partido en el poder. Esto supone una clara merma no sólo de las potencialidades museológicas y museográficas del IVAM (al no tratarse de expertos en la materia), sino también del carácter democrático de un museo que es público (al no existir representantes de la sociedad civil), sufragado con el dinero de todos, y que debe permanecer ajeno a los intereses de cualquier partido. El documento 0 del sector de las artes sobre Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte estipula que la composición del patronato de un museo debe ser de entre un 20% y un 33% de representantes de la administración titular, entre un 20% y un 33% de representantes de la sociedad civil (asociaciones, colectivos, etc.) y entre un 33% y un 50% de científicos y expertos en arte. A día de hoy este balance de porcentajes se incumple de manera desproporcionada.

Este proceso de despolitización tiene que ser inminente, y puede realizarse sin otro mecanismo que la pura voluntad política, puesto que el año pasado vimos cómo el Consejo Rector era transformado de plano para asumir la forma actual, sin que ello haya generado ningún impedimento administrativo. Entendemos, por tanto, que con la misma celeridad que se llevó a cabo ese proceso, puede ser revertido, por lo que los representantes del sector exigimos una inmediata reformulación del Consejo Rector, para que los miembros no pertenezcan en su mayoría a la Administración titular, sino que esta mayoría la constituyan los expertos en Arte o en gestión de museos de reconocida trayectoria, y haya una igual proporción de los representantes de la Administración titular y de los de la sociedad civil.

En segundo lugar, la independencia del director del IVAM es una cuestión que se ha puesto de relieve en los últimos días, con las polémicas levantadas a tenor de las injerencias del Consejo Rector en las decisiones del nuevo director del IVAM, José Miguel García Cortés. La independencia del director, “que se plasma en la programación de exposiciones y actividades culturales, atendiendo a criterios estrictos de profesionalidad” según una carta que el pasado día 27 de noviembre enviaron los propios trabajadores del IVAM a la Consejera de Cultura, es una demanda conjunta del sector de las artes visuales, que debe ser respetada para garantizar la coherencia en la propuesta museística de la dirección del IVAM. El Consejo Rector debe ser un órgano con el cual la dirección del IVAM trabaje conjuntamente, en un proceso de mutuo entendimiento, en base a ofertar una programación que cumpla no sólo con unos elevados estándares de calidad sino también con la función pública de incidir en la calidad de vida de los ciudadanos, a través de las capacidades expresivas de la práctica o consumo cultural y de la vertebración simbólica del territorio en el que se inserta el museo.

Recordamos aquí que es finalidad primera del IVAM “desarrollar la política cultural de la Generalitat en cuanto concierne al conocimiento, tutela, fomento y difusión del arte moderno”. Ello implica la generación de instrumentos y el desarrollo de programas que incentiven estos fines en todos los niveles de la estructura social. El IVAM es un Instituto, no un museo, y la dirección del mismo debe de ser permeable a la participación, diálogo y comunicación con la ciudadanía y los profesionales. Es necesario que la dirección del IVAM asuma los postulados de las buenas prácticas profesionales que en su día acordó el sector junto al Ministerio de Cultura como garantía de buen funcionamiento del mismo.

En tercer lugar, debido a los antecedentes de la anterior directora del IVAM, que salió de la dirección de Consorcio de Museos dejando un déficit de aproximadamente 14 millones de euros, y debido a que los informes aportados por el IVAM son insuficientes, se impone con urgencia una auditoría externa de las cuentas del IVAM cuyo resultado se haga público sin maquillajes, para saber en qué estado se encuentran actualmente y, si procede, que la justicia actúe como corresponda. Es de crucial importancia someter las cuentas del IVAM a una auditoría externa para que la actual dirección no se vea entorpecida por las consecuencias de una mala gestión anterior. La opacidad del IVAM en estas cuestiones llama la atención cuando se compara con regiones como el País Vasco, donde ya en 2003 se aprobó una Ley de Museos en la que se obliga a informar anualmente del precio de las obras adquiridas con dinero público.

Debido a lo anteriormente expuesto, entendemos que estas tres demandas deben ser atendidas, no sólo por constituir una reclamación conjunta del grueso de la sociedad civil, representada por diversas asociaciones y colectivos profesionales, sino por la necesidad de entender lo público únicamente desde la perspectiva de transparencia, participación y responsabilidad política que caracteriza a la auténtica democracia. La sociedad reclama un IVAM en el que el cambio no se limite a una serie de declaraciones bienintencionadas, sino que cumpla con rigor las funciones públicas para las que fue creado.”

SUSCRIBEN:

Arte Madrid. Asociación de Galerías de Arte Madrileñas

Art Barcelona. Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de Barcelona

Associació d’Artistes Visuals de Catalunya (AAVC)

Associació d’Artistes Visuals de les Illes Balears (AAVIB)

Associació Catalana de Crítics d’Art (ACCA)

Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España (ADACE)

Asociación Nacional de Investigadores en Artes Visuales (ANIAV)

Artistas Visuales Asociados de Madrid (AVAM)

Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA)

Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC)

Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales (CCCAV)

Consorcio de Galerías Españolas de Arte Contemporáneo (CGEAC)

Instituto de Arte Contemporáneo (IAC)

Mujeres en las Artes Visuales (MAV)

Sociedad Española de Estética y Teoría de las Artes (SEyTA)

Unión de Asociaciones de Artistas Visuales (UAAV)

Unión de Artistas Visuales de Andalucía (uavA)

 

Taiat Dansa en el Guggenheim

No half measures. Episodios de danza en museos, por Taiat Dansa
Museo Guggenheim
Avenida Abandoibarra, 2. Bilbao
Domingo 9 de noviembre, a las 12.30 y 18.30 horas

Taiat Dansa sigue con su investigación sobre las posibilidades de la danza en el espacio museístico con su pieza ‘No half measures. Episodios de danza en museos’. Así, y tras su paso por el MuVIM, Museu Valencià de la Il.lustració i de la Modernitat de Valencia, el Bòlit Centre d’Art Contemporani de Girona, el MACBA Museu d’Art Contemporani de Barcelona, el Museum of the City of New York, el IAACC Pablo Serrano de Zaragoza, el CAAC Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla y el CAC Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, llega el turno de un nuevo episodio… Episodio VII en el Museo Guggenheim Bilbao.

Así, y de la mano del FestivalARTE que tendrá lugar en el Museo bilbaíno este fin de semana,  8 y 9 de noviembre, llegará ‘No half measures’ de Taiat Dansa.

FestivalARTE es un festival artístico, creativo y multidisciplinar con motivo del XVII Aniversario del Museo y de la gran muestra de las colecciones Guggenheim El arte de nuestro tiempo. En este festival se incluyen además numerosas actividades para todos los públicos.

La pieza ‘No half measures’ pretende observar la reacción del público habitual que suele acudir a los museos cuando se encuentra con una obra en movimiento. La obra surge a raíz de la invitación que el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad dirige a la compañía para celebrar el Día Internacional de los Museos.

No half measures, de Taiat Dansa, en el Museo Guggenheim de Bilbao. Imagen cortesía de Taiat Dansa.

No half measures, de Taiat Dansa, en el Museo Guggenheim de Bilbao.
Imagen cortesía de Taiat Dansa.

Las dos coreógrafas de la compañía, Inma García y Meritxell Barberá, retoman el interés por investigar de manera teórica la presentación, la historia y las posibilidades de la danza en el espacio museístico y la reacción del público que suele acudir a él. Cuatro rostros, que aparecen en permanente movimiento, construyen una ficción para narrar un devenir del cuerpo. La escena ofrece una visión panorámica del pensamiento individual que se manifiesta en un constante cuerpo a cuerpo. La memoria individual comienza a transitar desde la particular realidad de cada uno de los cuatro intérpretes hasta generar una ficción colectiva de encuentros, conductas y colisiones personales. Una generosa apuesta por reconocer tu identidad en un lugar con reciente identidad colectiva.

A partir del Episodio Piloto en el MuVIM, la pieza ‘No Half Measures. Episodios de danza en museos’ emprende una gira de actuaciones por los diferentes museos y centros de arte contemporáneos del territorio nacional e internacional.

La opinión del espectador, a través de unas preguntas que se les entregará por escrito y que podrán contestar libremente tras la presentación de la pieza, será fundamental para la posterior investigación teórica del proyecto. La experiencia contará entonces no sólo con la del artista e intérprete, sino también la del público a la hora de acercarse a la danza en un museo y sus particularidades con respecto a un espacio teatral convencional. El público va a formar parte aquí de un autorretrato colectivo desde la mirada, el pensamiento y la palabra, encaminado a recoger reflexiones que puedan ilustrarse en el estudio final. Esta ruta coreográfica va a estar recogida en Episodios que se irá numerando y apropiándose con el nombre de cada museo donde se va a exhibir el trabajo.

La compañía Taiat Dansa cuenta en esta ocasión con el coreógrafo y bailarín Manuel Rodríguez para crear juntos la dirección y creación coreográfica de la pieza. Junto a Inma García y Meritxell Barberá baila en esta obra el actor y bailarín Ramón Vera y Adrián Ros.

 

Taiat Dansa en un momento de la pieza que presentan en el Museo Guggenheim. Imagen cortesía de Taiat Dansa.

Taiat Dansa en un momento de la pieza que presentan en el Museo Guggenheim. Imagen cortesía de Taiat Dansa.

Censura y autocensura

World Press Photo 13
Fundación Chirivella Soriano / NOPO
C/ Valeriola, 13. Valencia
Hasta el 16 de febrero de 2014

La nueva edición de World Press Photo en Valencia aborda el derecho a la información y la participación.

En una sociedad como la nuestra, acostrumbrada a que exista un abismo entre la teoría y la práctica, sucede con frecuencia que la letra de algunos principios jurídicos fundamentales se queda solo en tinta seca sobre papel. Esa laxitud asumida por la población es un signo revelador que, posiblemente, nos haya llevado al callejón sin salida en el que parece que nos encontramos.

Aunque resulte recurrente, para hablar de libertad de expresión debemos remitirnos a la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Según su artículo 19, “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. Por su parte, la Constitución Española de 1978 reconoce y protege los derechos: “a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”, así como “a la producción literaria, artística, científica y técnica”. Dando un paso más allá, manifiesta que “el ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa”.

Sin embargo, estos derechos se ven continuamente vulnerados, nuestra libertad de expresión se ve limitada aquí y ahora, no es necesario referirse a regímenes totalitarios de otras latitudes ni a dictadores pasados. Cualquier ciudadano recibe cada día dosis de manipulación y censura en la información administrada a través de los medios de comunicación, esto es lo habitual, aunque parte del problema reside en la falta de capacidad crítica que nos hace aceptarla bajo la categoría de “verdad”. El caso de RTVV resulta incontestable en ese sentido.

La situación se agudiza cuando entramos en los territorios del arte y la cultura, pues si bien la sociedad se convierte en un sujeto pasivo de la limitación de derechos, los creadores reciben una presión activa y directa con el propósito de coartar su libertad de expresión, llegando en ocasiones a episodios de censura explícita que nuestro sistema democrático y de derecho todavía no ha sido capaz de remediar. Los gobernantes caen constantemente en la tentación no solo de determinar las pautas culturales de la sociedad, sino de intentar conducir las expresiones artísticas e intelectuales. La situación no es nueva y los ejemplos son numerosos, pero la resignación debería descartarse de entre las opciones posibles.

Puede que el más nocivo resultado de la presión política sobre los autores y los artistas sea el ejercicio de la autocensura. Esa es una realidad que se ha vivido en estas últimas décadas, pues la alta contaminación política que ejercen los gobernantes –en términos generales- sobre el ámbito cultural en España hace que se haya desarrollado en buena parte del sector un ejercicio automático de limitaciones en la libertad de expresión, que afectan a las creaciones que llevan a cabo, como estrategia de supervivencia a costa de una renuncia imperdonable. La dependencia de los recursos públicos y la falta de una cultura social que permita entender que los presupuestos y dotaciones de las instituciones públicas no son propiedad del partido político que gobierna, sino que deben estar al servicio de la ciudadanía, hace que en demasiadas ocasiones se empleen de una forma arbitraria y sectaria.

Podríamos remitirnos a casos de manual, pero también podemos hablar de aquello que por proximidad espacial y temporal hemos conocido de primera mano. El caso de la Comunitat Valenciana es paradigmático en lo que se refiere a disfuncionalidad gubernamental en las dos últimas décadas –los juzgados y la prensa están dando cuenta de ello-, pero también en términos de instrumentalización partidista de la cultura. El partido político en el poder ha interpretado que las instituciones culturales (museos, salas de exposiciones, teatros, auditorios, etc.) le pertenecen. En base a esa premisa las ha gestionado y las gestiona con total desprecio al sector profesional, convirtiéndolas en entornos de privilegio mediante nombramientos políticos y designaciones excluyentes.

Las listas negras de profesionales del arte y la cultura son una realidad en las instituciones públicas valencianas, como lo es la cancelación de proyectos aprobados técnicamente pero vetados políticamente antes de ser llevados a cabo. Esa es la realidad que pocas veces llega al conocimiento del público, pues solo trasciende cuando el escándalo es mayúsculo y afecta a un colectivo con músculo mediático, como podría ser la censura practicada en 2010 por la Diputación de Valencia con la exposición “Fragments d’un any”, en el MuVIM. Pero cuando la institución practica esos atropellos individualmente, y lo hace con frecuencia, se genera un cerco de silencio que neutraliza a la víctima.

El miedo es esa última frontera que como individuos debemos trabajar y superar, pues nos paraliza como personas y nos inhabilita como sociedad. Puede que sea esa la gran revolución que debe producirse y que ya se ha iniciado. Una revolución que no requiere de barricadas ni de manifestaciones, pues tiene lugar en lo más intimo de cada persona, sin proclamas, siendo necesariamente el resultado de una libre toma de consciencia. Eso facilita una nueva escena para el desarrollo de otro modelo social y político. En ese territorio, liberado de signos, nos vamos encontrando como individuos emancipados integrantes de una colectividad, capaces de interactuar sin renunciar a la dignidad personal que nos confiere el ejercicio autónomo de la expresión. La pluralidad es la base de una sociedad sana, mientras que las acciones represoras que hemos conocido en los últimos años son el resultado de la administración abusiva del poder en un sistema democrático.

Cuando todo parece perdido, se hace más necesario si cabe reforzar la práctica personal de la opinión y la expresión pública de las ideas propias, sin atender a las tijeras de un censor que ha perdido por completo su autoridad, pues su filo ya no corta. Nunca fue el momento de guardar silencio, pero ahora es sin duda el tiempo de hablar.

José Luis Pérez Pont