Spotlight: periodismo, Iglesia y pederastia

Spotlight
Año: 2015
País: Estados Unidos
Director: Thomas McCarthy
Guión: Thomas McCarthy, Josh Singer
Actores: Mark Ruffalo, Michael Keaton, Rachel McAdams, Liev Schreiber, John Slattery,Stanley Tucci, Brian d’Arcy James, Gene Amoroso, Billy Crudup, Elena Wohl, Doug Murray, Sharon McFarlane, Jamey Sheridan, Neal Huff, Robert B. Kennedy, Duane Murray, Brian Chamberlain, Michael Cyril Creighton, Paul Guilfoyle, Michael Countryman

1 - Spotlight

De “Spotlight” tienen que correr ríos y ríos de tinta aunque sería más lógico en estos tiempos hablar de ríos digitales. Sí o sí porque el quinto largometraje de la filmografía de Tom McCarthy lleva implícita la polémica, porque el guión es meticuloso y riguroso con los hechos reales acaecidos, porque es un ejemplo para una profesión depreciada en los últimos tiempos como es el periodismo, porque parece una película de las llamadas “de antes” y porque reivindica el cine de verdad, el de calidad, el que tiene arte y envejecerá bien, un detalle del que no se prodiga habitualmente la industria cinematográfica hollywoodiense.

0 - Spotlight - Destapa la verdad 2

Nos ubicamos y para ello hay que remontarse al año 2002, justo cuando los ríos que predominaban todavía eran de tinta, después del famoso atentado de las torres gemelas y antes de que las corrientes digitales tuvieran como afluentes las actuales redes sociales. En el periódico The Boston Globe hay una sección llamada Spotlight formada por cuatro periodistas que ejercen su labor vocacional a partir de cuidadosos reportajes de investigación. Con el nuevo director del rotativo de la capital y, al mismo tiempo, ciudad más poblada del estado de Massachusetts, surge la posibilidad de tratar un artículo sobre curas pederastas.

0-Spotlight-pelicula-4A partir de aquí la trama crece y crece entre víctimas, acusados, testimonios, documentos, trabas, dificultades y el ocultismo casi impenetrable y cómplice de la Iglesia. Lo que parecían unas cuantas manzanas podridas desemboca en un escándalo de pedofilia con insólitas dimensiones y que afecta a todo el sistema de la institución eclesiástica. El papel que desarrollan todos los actores para desenmascarar el turbio asunto me parece excelente, con mención especial para Michael Keaton como editor o, sobre todo, para Mark Ruffalo como reportero.

0 - Spotlight 2No es la primera vez que el género de cine periodístico encuentra grandes referencias, empezando por “The paper (Detrás de la noticia)” o, muy especialmente “Todos los hombres del presidente”, el clásico de los años setenta con Dustin Hoffman o Robert Redford como intérpretes destacados. Tampoco es el primer caso que menta la pederastia en el seno de la Iglesia católica y más de uno se acordará de ejemplos como “La duda” con actores de la talla de Philip Seymour o Meryl Streep o, sin ir mucho más lejos, de la arriesgada y controvertida película con detalles autobiográficos del manchego Pedro Almodóvar, «La mala educación», esa que tanto indignó a ciertos sectores conservadores.

0spotlight-cartelEstamos pues ante una historia real, conmovedora, de denuncia sobre algo tan horrible, atroz y sucio como son los abusos sexuales a los niños, de la que en su día se conocieron algunos detalles pero que en la peli del director de Nueva Jersey adquiere una magnitud todavía mayor debido a la minuciosidad de la misma y al impacto que puede llevar consigo un gran film. En tiempos en los que el Papa Francisco parece que quiere dar un giro a una institución arcaica, inquebrantable e involucionista, en tiempos de un amarillismo donde impera el pseudoperiodismo más sensacionalista que, entre otras cosas, utiliza informaciones sin contrastar, no debería extrañarle a ningún espectador de los que visualicen «Spotlight» que el Boston Globe consiguiera el Premio Pulitzer del 2003, así como tampoco debería parecerle raro a nadie que nos encontremos ante una película con abundantes nominaciones a los Premios Oscar o a los Globos de Oro. El tiempo lo dirá pero apuesto a que estamos ante un futuro clásico del séptimo arte.

JJ Mestre

* Artículo publicado también en el siguiente enlace del Espacio Woody/Jagger

“La corrupción es lo que más me cabrea”

El regreso del Catón, de Matilde Asensi
Planeta Libros

Matilde Asensi es sin duda la escritora valenciana que más libros de ficción vende. En el cambio de milenio se dio a conocer con El salón de ámbar y Iacobus, pero fue El último Catón (2001), su tercer título, el que la consagró a nivel internacional.  Tras su trilogía Martín Ojo de Plata, Asensi recupera la historia que le dio celebridad con El regreso de Catón, número uno en la lista de best sellers, una tirada inicial de 200.000 ejemplares y más de veinte millones de lectores. “No me abruman estas cifras”, dice la autora.  “Procuro que se queden fuera de mi vida y de mi trabajo, porque quiero seguir siendo yo, una persona normal que disfruta con lo que hace, sin presiones”.

En esta historia la pareja de arqueólogos y paleógrafos, Ottavia y Farag Boswell,  protagonistas de El último Catón, son 15 años más mayores, pero mantienen sus ansias de aventuras, y por encargo de unos ancianos archimillonarios emprenden la búsqueda de los huesos de Jesús y su familia. Con ese objetivo emprenden un largo y accidentado viaje que les lleva desde Canadá a Tierra Santa pasando por Mongolia, las alcantarillas de Estambul y la Ruta de la Seda. Acción, misterios y secretos antiguos se entretejen en las peripecias de los personajes que culminan su periplo en las entrañas del monte Merón, en la Alta Galilea, al norte de Israel. Una intrincada red de túneles y pasadizos creada 800 años atrás por los descendientes de los Asesinos, en la actualidad ismailitas nazaríes.

El regreso del Catón, de Matilde Asensi. Planeta

El regreso del Catón, de Matilde Asensi. Planeta

¿Le molesta que le comparen con Dan Brown o con Indiana Jones?

No, pero no lo entiendo. Es como comparar un coche con un pez. Aunque lo de Indiana Jones me gusta, al contrario que lo de Dan Brown.

¿Resucitó a Catón para complacer a sus seguidores o por deseo personal?

Por las dos cosas y, además, en ese orden: primero para complacer a mis lectores que pedían más de la misma canción como en la radio y, segundo y a continuación, ya por deseo personal.

¿Cómo les ha puesto 15 años encima a sus personajes?

Contando las cosas que les han ocurrido durante este tiempo. Como cualquiera de nosotros, siguen siendo los mismos pero con más experiencia, con más historia.

¿Cuál fue la parte más dura del proceso de documentación? ¿Estuvo personalmente en alguno de los lugares que describe?

Lo más difícil fue encontrar toda la bibliografía que necesitaba. Casi siempre necesito libros raros que ya no se encuentran en ninguna parte y, en El regreso del Catón, fue aún más difícil por la crisis y la falta de reediciones. Y, sí, estuve en muchos de los lugares que describo.

Matilde Asensi. Fotografía de Carlos Ruiz.

Matilde Asensi. Fotografía de Carlos Ruiz.

La Iglesia planea sobre toda la historia. ¿Se considera católica y/o practicante? ¿Qué opina del Papa Francisco?

No, no me considero católica ni practicante. Ni siquiera creyente. Pero he crecido dentro de esa fe y no de otra distinta. Quizá por eso puedo decir que Francisco me cae muy bien, es el Papa que necesitaba la Iglesia católica hace mucho tiempo.

Si se descubrieran los huesos de Cristo y su familia y se pidiera probar científicamente, ¿cómo cree que afectaría al cristianismo y al mundo en general?

Al cristianismo, en nada. La fe seguiría siendo la misma porque la fe siempre va más allá de cualquier argumento. Al mundo en general, como descubrimiento histórico, le aportaría un gran conocimiento sobre los orígenes de nuestra cultura occidental.

Usted es una defensora acérrima de Internet y las redes sociales. ¿No cree que también tienen su lado oscuro?

Tienen el mismo lado oscuro que la vida fuera de Internet. Internet y las redes sociales son un espejo de la sociedad, nada más.

Le esperan varias semanas de viajes y entrevistas para promocionar su obra. ¿Cómo lleva esa parte del oficio de escritor de éxito?

Es agotador, pero también muy satisfactorio porque entras en contacto con tus lectores. De todas formas, creo que es la parte más dura del oficio de escribir.

¿Qué es lo que más le cabrea de la realidad que vivimos?

La mentira y la corrupción política. La manipulación en la que nos hacen vivir para seguir agarrados a los cargos públicos. No entiendo cómo pueden dormir por la noche sin tener pesadillas o remordimientos. Si de verdad creen lo que dicen (cosa que considero imposible), es que viven dentro de una burbuja y no se enteran de lo que vive, opina y siente la gente de la calle.

Matilde Asensi. Fotografía de Carlos Ruiz.

Matilde Asensi. Fotografía de Carlos Ruiz.

Bel Carrasco

“Las guerras ahora son económicas”

¿Economía de guerra o guerra de las economías?, por Paco Álvarez
Institut Français de Valencia
C / Moro Zeid, 6. Valencia
Conferencia pronunciada el martes 4 de junio

El centenario de la I Guerra Mundial (1914-18) está siendo recordado mediante diversas conferencias y ciclos de películas, como los que se vienen desarrollando en el Institut Français de Valencia y próximamente en el Festival Internacional Cinema Jove, respectivamente. Paco Álvarez, ex vicepresidente de la Bolsa de París y ahora responsable de la “bitácora de divulgación de la cultura financiera y bursátil” labolsaylavida.org, se hizo cargo de esa guerra en una conferencia en el citado instituto francés de título elocuente: ‘¿Economía de guerra o guerra de las economías?’

Y es que para Paco Álvarez no admite dudas: “Yo siempre he asociado las guerras a la economía”. Y para demostrarlo se puso a enumerar la serie de datos que lo confirman. Datos todos ellos enmarcados en la máxima que presidió tanto aquella gran guerra como la actual crisis económica: “Las guerras empiezan o se hacen por temas económicos, para poseer más tierras, más mano de obra, más producción, más poder, que es lo que persigue el modelo económico vigente”.

Uno de los cuadros expositivos utilizado por Paco Álvarez en su conferencia '¿Economía de guerra o guerra de las economías?'. Institut Français de Valencia.

Uno de los cuadros expositivos utilizado por Paco Álvarez en su conferencia ‘¿Economía de guerra o guerra de las economías?’. Institut Français de Valencia.

Por eso Paco Álvarez concluyó: “Las guerras ahora son económicas”. Y agregó: “Hay guerras de obuses, de bombas, de cañones, y en los países civilizados eso se transforma ahora en guerra económica”. Quiso dejar claro que, aun no siendo idénticas, porque “muertos hay algunos, pero no son comparables con los del 14-18”, sin embargo en la actualidad “hay millones de familias que lo están pasando muy mal”. De manera que, en su opinión, las muertes se han transformado en injusta precariedad y pobreza.

“Renault fabricaba tanques para Francia, antes de convertirse en potente industria del automóvil”. Al igual que España fabrica bombas lapa, “el país que más produce”, con la lógica intención “de venderlas; de nuevo, la relación entre economía y guerra”. Paco Álvarez subrayó que la famosa “economía de guerra” procede de la “medida que toma un gobierno para ganarla”, utilizando como instrumento para conseguir esa victoria “los propios seres humanos”.

Paco Álvarez. Imagen capturada en Youtube.

Paco Álvarez. Imagen capturada en Youtube.

En su conferencia recordó cómo un corresponsal de la televisión pública alemana se le acercó al final de una charla pronunciada en Madrid, para reconocerle lo siguiente: “Alemania intentó en 1914 y luego en 1940 dominar Europa, y ahora lo está intentando de otra manera”. De nuevo la guerra y la economía. Paco Álvarez señaló que precisamente Alemania es la que está ahogando a los países del sur por haber sido unos “viva la virgen, y ahora nos castiga”. ¿Cómo? “Impidiendo al Banco Central Europeo prestar dinero a bajo interés, mientras lo hace con los bancos al 0,25% para que ellos compren deuda pública al 3 ó 4%”. Con tan jugosos beneficios, “¿por qué los bancos van a prestar dinero a las pymes y familias si obtiene mucho más con la compra de esa deuda pública?, se preguntó el analista financiero.

Para finalizar su explicación, Paco Álvarez echó mano de una serie de citas, entre las que destacan éstas: “El sistema económico actual asesina”. Lo dijo en el periódico turinés La Stampa, nada menos que el Papa Francisco. “El capitalismo lleva en sí la guerra”, pronunciada por Jean Jaurés, político socialista francés, fundador de L’Humanité, asesinado al poco de iniciarse la I Guerra Mundial.

Paco Álvarez. Imagen de su web labolsaylavida.org.

Paco Álvarez. Imagen de su web labolsaylavida.org.

Salva Torres

Orsi: «No hay corruptos sin corruptores»

Fantasmas del desierto, de Guillermo Orsi
Editorial Almuzara
De venta en librerías

“Se nace para sobrevivir, no para ser feliz”. Con esta categórica afirmación en boca de uno de sus personajes arranca la última novela del argentino Guillermo Orsi (Buenos Aires, 1946),  Fantasmas del desierto (Editorial Almuzara). Considerado uno de los grandes maestros de la novela negra, su nombre se ha barajado incluso para el Nobel, Orsi ha cosechado numerosos premios en España, desde el Emecé (1978) o el Umbriel (2004)  al prestigioso Premio Hammet (2009) que concede la Semana Negra de Gijón por Ciudad santa.

Portada de Nadie ama a un policía, de Guillermo Orsi.

Portada de Nadie ama a un policía, de Guillermo Orsi.

“Fantasmas del desierto es la segunda novela en la que aparece Pablo Martelli, alias Gotán (tango al revés), un policía que decidió abandonar la Federal cuando ésta fue reclutada como fuerza de apoyo en las tareas represivas de la última dictadura”, dice Orsi. “Un tipo digno, que paga por ello un precio muy alto, pero que no se baja de su necesidad de implicarse en casos complicadísimos cuando estos se le pre​sentan. Y es que, aun retirado, no puede dejar de ser policía. En esta novela y tras un comienzo de historia convencional con homicidio, se enfrenta de a poco con el poder real. Y en su condición más tremenda y siniestra. Hay una mujer joven que lo convence de que su actuación es necesaria, otro amor inasible, otro fantasma que pretende aprehender como si fuera real”.

Basta leer los primeros capítulos del libro para percibir la contundencia y la rabia que destila el lenguaje de Orsi, un autor sin pelos en la lengua que tira con bala, denunciando la corrupción a todos los niveles. Obispos pedófilos, empresarios cementeros que urden oscuros negocios en minas de oro, policías vendidos. Con su afilado escalpelo, Orsi disecciona la inmundicia con un gesto elegante sin contaminarse de ella.

Portada de Ciudad Santa, de Guillermo Orsi.

Portada de Ciudad Santa, de Guillermo Orsi.

“Los rostros, o mejor, las máscaras de la corrupción son las mismas donde ésta represente su farsa”, señala. “Los gobiernos son corruptos pero porque hay un poder real, efectivo y permanente, sobre el poder político, que corrompe para ajustar los lazos de sus negocios privados. No hay corruptos sin corruptores, sólo que estos últimos mantienen un bajo perfil y tratan de pasar desapercibidos, mientras señalan y acusan a diestra y siniestra”.

Pese a que hoy sea un argentino quien ocupa el trono de Pedro y a las críticas acervas que le dedica en su novela, Orsi dice que no opina mucho sobre la Iglesia “porque no me considero parte de su rebaño”. “Sólo la tomo en cuenta cuando invade zonas terrenales», añade, “cuando se mete, y mal, con temas tan delicados como el aborto, por ejemplo, y pretende decidir sobre el cuerpo de las mujeres, comulguen o no con su doctrina. Y no, no es santo de mi devoción, esa iglesia. El Papa Francisco se llama Bergoglio y es un político astuto, quiere poder, como cualquier político, astuto o tonto. Si llegó al Vaticano y se transformó en Francisco, habrá que estar alertas ya que sospecho que no es Dios lo que lo preocupa”.

‘Vivimos en jaulas de papel, decoradas por dentro con dibujitos de Disney y falsos mapas que nos tientan a buscar tesoros’, reflexiona Gotán. ‘Los poderes son hábiles decoradores de la nada’. ‘No siempre –o por lo general nunca- los buenos negocios son compatibles con la felicidad de los pueblos’.

Portada de Fantasmas del desierto, de Guillermo Orsi

Portada de Fantasmas del desierto, de Guillermo Orsi

Sólo su gato, que responde al  nombre de Félix Jesús, se escapa de su ácida y mordaz visión del mundo. ‘Se sabe que la condición humana les cae mal a los gatos, no le encuentran lógica alguna a contar con un cerebro tan pesado que, al paso de los años, se carga de prejuicios, sofismas, falacias y otras resacas de esa actividad compulsiva y sin salida a la que llamamos pensamiento’. “El Gato Félix ha estado tan presente en los iconos con los que de niños pretendieron moldear nuestras mentes como Jesús de Nazaret”, dice Orsi. “Me quedo con Félix”.

El autor bonaerense no se incluye dentro de ninguna de las corrientes del género. “Me siento cómodo escribiendo”, afirma. “Surge un conflicto, unos personajes y empieza el juego. De la cantidad de muertos y de amores que luego se sumen al mismo, ya no soy responsable. O intento que no se me acuse de ello”.

Portada de Tripulantes de un viejo bolero, de Guillermo Orsi

Portada de Tripulantes de un viejo bolero, de Guillermo Orsi

En cuanto al apogeo de la novela negra, constata que en Argentina se vive “cierto auge del género, en el que el lector que tal vez antes no frecuentaba encuentra zonas especulares, datos de la realidad que confluyen guiados por la ficción literaria y que tal vez le permiten una más cabal comprensión de lo que está sucediendo con las relaciones de poder y la violencia en nuestras sociedades. De los escritores e​spañoles del género, necesariamente hay que remitirse a Vázquez Montalbán, un clásico. De los más nuevos o modernos se sabe y se lee poco. Estamos lamentablemente aún fragmentados como lectores, por un mercado que lucra con esa fragmentación”

El ‘Efecto Premio’ pasa pronto, sentencia Orsi. Sin embargo, reconoce que le han servido “para aliviar cuentas, cuando fueron en efectivo y me han gratificado cuando como, en el caso del Hammett, llevan implícito el reconocimiento de tus pares”, concluye Orsi.

La editorial Almuzara ha publicada numerosos títulos des escritor argentino. “Pensamos que Orsi, como Roberto Bolaño en otro ámbito, ha conseguido trascender el género negro confiriéndole una calidad literaria de alto rango”, dice Javier Ortega, editor de este sello. “Va siendo hora de que las academias e instituciones dejen de lado sus prejuicios hacia la literatura de género -empiezan a hacerlo tímidamente- y reconozcan su papel esencial a la hora de reflejar los aspectos más turbios de nuestra sociedad. La obra de Orsi, repleta de imágenes poderosas, de diálogos punzantes y acerados y personajes que buscan ansiosamente la redención, es una metáfora admirable de nuestro tiempo, en el que la corrupción y la impunidad de los gobernantes han logrado que el idealismo y la honestidad parezcan conductas anacrónicas, propias del pasado”.

Guillermo Orsi

Guillermo Orsi

Bel Carrasco