3.000 horas de cultura digital en el Centre Cultural La Nau

Cuatro meses de digitalización de los contenidos culturales
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
Tiempo de pandemia por la Covid-19
Martes 28 de julio de 2020

Más de 42.000 visualizaciones, más de 160 vídeos, el equivalente a casi 3.000 horas de cultura digital. Este es el balance de los últimos cuatro meses en los que, por la situación provocada por la Covid-19, el Vicerrectorado de Cultura y Deporte de la Universitat de València ha digitalizado todos los contenidos culturales que ha producido.

“Desde el primer día, la consigna y apuesta clara del vicerrector de Cultura, Antonio Ariño, fue la de que habría que adaptarse a la situación, y que la Universitat debía volcar su cultura al formato digital y comenzar a crear ya directamente cultura digital. Esta ha sido una medida no solo destinada a salvar a uno de los sectores más afectados por la pandemia, como es el de la cultura, sino también dirigida a concienciar a la ciudadanía sobre una cuestión esencial: “quedarse en casa, con lo que nosotros sabemos hacer: cultura universitaria”, explica la periodista cultural de la Universitat de València, Magda R. Brox.

Cartel de DocuVir.20, laboratorio de cortos de La Nau.

Ahora todos los contenidos culturales están disponibles en el Canal YouTube del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, que se ha convertido en un repositorio de cultura digital con centenares de horas de programación muy variada para ser “consumida” en cualquier momento y desde cualquier lugar. En cuatro meses se han suscrito cerca de 1.000 personas.

“Aprovechando las vacaciones de agosto, queremos invitar a la sociedad a consumir estos contenidos culturales que se caracterizan por la diversidad: debates, música, literatura, danza, teatro, cómic, exposiciones, talleres para los más pequeños…, todo organizado en listas de reproducción específicas, con formatos nacidos durante el coronavirus y otros ya existentes, que han adaptado su programación”, puntualiza la periodista de la institución.

El Canal YouTube del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, en el marco de La Nau Digital, recoge un curso de literatura gratuito en cuatro sesiones; recomendaciones de lecturas donde escritoras y escritores, poetas o docentes comentan y aconsejan novelas, ensayos o libros de poesía; talleres creativos para menores; propuestas escénicas a cargo de estudiantes de la Universitat; presentaciones de películas del ciclo ‘Nits de Cinema’; conciertos de distintas formaciones; charlas del Aula de Còmic; conferencias y debates, entre otras propuestas.

Fotograma de ‘¿Quién puede matar a un niño?, de Narciso Ibáñez Serrador, en Nits de Cinema de La Nau.

Durante el estado de alarma y por la imposibilidad de realizar actividades presenciales en el Centre Cultural La Nau de la Universitat, el Vicerrectorado de Cultura y Deporte ha adaptado la programación al formato digital, y en lo que concierne a debates, conferencias y seminarios, además de digitalizar los ya existentes, ha lanzado varios programas online como ‘VALÈNCIA THINKS GLOBAL. Imaginem el futur’, ‘WebinarsLANAU’ y ‘Las personas mayores ante la Covid-19’. Entre los participantes a estas sesiones figuran fotoperiodistas, artistas, periodistas, políticos y profesores, como la Premio Nacional de Sociología y doctora ‘honoris causa’ por la Universitat de València, María Ángeles Durán.

En el ámbito audiovisual se ha creado ‘DocuVir.20’, un festival de cortometrajes online centrado en las nuevas formas de sociabilidad y solidaridad en tiempos de la Covid-19, con la colaboración de la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de València, y que permite visualizar en el YouTube de La Nau más de medio centenar de microrrelatos audiovisuales, entre ellos los dos premiados: Paréntesis (Premio al Mejor Cortometraje) y Galletas (Premio del Público).

En cuanto a las exposiciones, además de crear visitas virtuales por la obligación de cerrar los espacios, se han puesto en marcha nuevos proyectos como ‘Coronacrisis y cultura: Propuestas de creadores valencianos’, con una fase online (ya accesible) en el Canal Instagram del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, en la que los 50 creadores participantes llevan semanas trabajando y están realizando grabaciones en vídeo a través de las que exponen sus propuestas en tres momentos de la fase de creación, por lo que en total se emitirán 150 píldoras audiovisuales. La exposición física (fase offline), en la Sala Acadèmia del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, se abrirá previsiblemente el 29 de septiembre, siempre que la situación sanitaria lo permita.

Por último, y después de más de 30 años del festival ‘Serenates’, en esta edición las noches de música en el histórico claustro universitario, se han transformado en grabaciones en formato digital con un récord de participación con respecto a las anteriores ediciones: los 10 conciertos han registrado más de 6.000 visualizaciones.

Concierto de La Remembrança en Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

Un ‘Paréntesis’ en nuestras vidas

DocuVir.20
Certamen de cortometrajes online
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
Jueves 23 de julio de 2020

Cómo contar lo máximo sobre la situación de obligado enclaustramieno con los mínimos medios. Era el desafío que planteaba el proyecto DocuVir.20, un certamen de cortometrajes online que el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València y la Fundación General de la Universitat lanzaron el pasado mes de abril sobre la COVID-19 y las nuevas formas de sociabilidad y solidaridad desarrolladas durante la pandemia.

Con gran éxito de participación se seleccionaron un total de 54 obras, muestra de la gran diversidad de trabajos presentados, entre los que se encuentran cortos documentales, de ficción, experimentales y de animación, algunos firmados por destacados autores del cortometraje español.

Tras un proceso de unos cuatro meses llega la hora de conocer a los ganadores del Premio al Mejor Cortometraje y Premio del Público. ‘Paréntesis’, dirigido por la argentina Samira Karki y el colombiano Sebastián Londoño, se ha llevado el galardón a Mejor Corto premiado con 350 euros, mientras que la pieza más votada por el público ha sido ‘Galletas’, del sevillano Julio Casielles.

‘Paréntesis’, de Samira Karki y Sebastián Londoño. Imagen cortesía de La Nau.

Samira Karki y Sebastián Londoño trabajaron a distancia con la ayuda de varios compañeros que les enviaron imágenes y reflexiones desde diferentes partes del mundo.»El corto surgió de la imperiosa necesidad de relatar este momento que atravesamos», dice Karki. «Me parecía increíble pensar que la ficción queda pequeña muchas veces frente a estos sucesos de la vida real. Entonces se nos ocurrió empezar a hablar a nuestras amistades que estaban viviendo esto en distintas partes del mundo y que cada uno, en sus salidas permitidas o incluso desde sus propias casas, filmasen con sus celulares imágenes que para ellos representasen este momento tan particular”.

La cineasta ganadora detalla que “fue un proceso creativo interesante y nuevo. Entendimos que mucha gente ajena al cine y sin conocimientos previos es capaz de generar planos hermosos y transmitir mucho con las imágenes. Comprendimos que lo que estábamos viviendo era interesante y urgente para documentar. Por último, entendimos que este sentimiento era universal, que estábamos en la misma sintonía: vulnerables e interpelados por este momento de ‘paréntesis’ en nuestras vidas”.

‘Galletas’, de Julio Casielles. Imagen cortesía de La Nau.

El Premio del Público, dotado con 150 euros, es para ‘Galletas’, que recibió casi 400 votos de los cerca de 3.500 emitidos en total. Se trata de un corto de ficción dirigido por Julio Casielles y producido por Nucelar Films, que ahonda en la virtualización de las relaciones personales a consecuencia de la pandemia y da cuenta, en clave de comedia, de la capacidad de adaptación del ser humano y su empeño en seguir demostrando amor y aprecio hacia sus seres queridos pese a la distancia y la soledad impuestas por el confinamiento.

Además, se ha concecido un Accésit a ‘Metros/horas’, de la estudiante valenciana de Comunicación Audiovisual Ángela Sanz, una original propuesta de indudable calidad técnica en la que la protagonista, atrapada entre las paredes de su casa en el día 50 de cuarentena, sufre una distorsión de la percepción espacio-temporal, rodeada de sonidos cotidianos que se entremezclan en unos cuantos metros cuadrados en los que cualquier objeto se convierte en la puerta que abre la anhelada salida.

Imagen gráfica del cartel de DocuVir.20, obra de Patricia Bolinches.

De los más de 50 cortos seleccionados en esta primera edición de DocuVir.20, disponibles en el Canal de YouTube del Centre Cultural La Nau, 11 son los finalistas. Además de ‘Paréntesis’ y ‘Metros/Horas’, han sido escogidos por el Jurado Oficial: ‘Los días que pasan’ (Antonio Savinelli), ‘Al otro lado del charco’ (Borja Barroso), ‘Robot delivery’ (Ferran Carbonell), ‘A phone story’ (Nacho Errando), ‘Energía positiva’ (Nacho López Murria), ‘Resiliencia-19’ (Laura Cuenca), ‘Solo’ (Sendoa Cardoso), ‘Triaje’ (Teresa Barberena) y ‘Pánico en la habitación’ (Manuel Collado). 

DocuVir.20, cuya imagen es creación de la ilustradora y diseñadora gráfica valenciana Patricia Bolinches, es un proyecto del Vicerrectorado de Cultura y Deporte de la Universitat de València a través del Aula de Cine y el Observatorio Cultural. Se plantea como un laboratorio de cortometrajes para la innovación sociocultural con vocación de continuidad, y prevé celebrar su segunda edición en 2021.

‘Paréntesis’, de Samira Karki y Sebastián Londoño. Imagen cortesía de La Nau.

Fassbinder y Fellini reabren las puertas de La Filmoteca

La Filmoteca | Reanudación de la temporada
Ciclos ‘Fassbinder: amor y rabia’ y ‘Centenario Fellini’
Plaza del Ayuntamiento 17, València
A partir del jueves 25 de junio
Domingo 21 de junio de 2020

La Filmoteca vuelve a abrir las puertas el próximo jueves 25 de junio para cerrar una temporada que se vio truncada a mediados del mes de marzo por la emergencia sanitaria. Debido a las medidas de seguridad derivadas de la nueva situación, se programará una única sesión al día de jueves a domingo y con reducción del aforo de la sala.

En esta programación se podrán ver cuatro títulos de los ciclos de ‘Fassbinder: amor y rabia’ y ‘Centenario Fellini’, las dos grandes retrospectivas que han vertebrado la programación de los últimos meses y que continuarán en La Filmoteca después del verano. Recordamos clásicos de dos maestros del cine moderno europeo, autores de filmografías coherentes y singulares como pocas, sintetizadas en estas cuatro películas que ahora presentamos.

Las películas de Fellini son ‘Roma’ –un retrato mítico y sensual, en clave autobiográfica de la Roma fascista de los años treinta y la del comienzo de la dècada de los setenta que aporta, mediante secuencias autónomas, anotaciones humorísticas sobre la especial psicología de sus habitantes– y ‘Amarcord’–palabra descrita por su autor como: “la síntesis, casi la reverberación sonora de un sentimiento, un estado mental, una actitud, una manera de sentir y pensar dual contradictoria… Si combinamos ‘amore’ (amor), ‘core’ (núcleo), ‘ricordare’ (recordar) y ‘amaro’ (amargo), el resultado es ‘Amarcord’”–. Son dos de los títulos de Fellini más abiertamente autobiográficos en los que encontramos el barroquismo, la fantasía y el halo melancólico que definen la última etapa del cineasta italiano.

Un instante de la película ‘Miedo al miedo’ (1975), de Fassbinder. Fotografía cortesía de La Filmoteca.

Los pases de estas dos películas de Fellini son también un acontecimiento para cinéfilos, ya que se proyectan en copias DCP de su última restauración, llevada a cabo por la Cineteca de Bolonia en colaboración con otras instituciones italianas.

Así, ‘Roma’ se proyectará el jueves 25 de junio a las 20:00 y el viernes 26 de junio a las 18:00, mientras que ‘Amarcord’ se podrá ver el sábado 4 de julio a las 20:00 y el domingo 5 de julio a las 18:00.

Los filmes de R. W. Fassbinder escogidos son ‘El viaje a la felicidad de mamá Küster’–en el que un obrero de una planta química a punto de ser despedido asesina inesperadamente al hijo de su jefe y se suicida a continuación. Este hecho transforma por completo la vida de su mujer, que iniciará una odisea personal en la que deberá enfrentarse a las manipulaciones mediáticas y políticas– y ‘Miedo al miedo’–historia de una ama de casa que no encaja en el rol de esposa y madre, víctima de una violencia estructural muy sutil–. Los dos giran, como todo el cine de este autor, en torno a las relaciones de poder y de la discriminación sexual y de clase, mostradas con la estilización y teatralidad que caracterizan a su puesta en escena.

‘El viaje a la felicidad de mamá Küster’ se proyectará el sábado 27 de junio a las 20:00 y el domingo 28 de junio a las 18:00, mientras que ‘Miedo al miedo’ se ofrecerá el jueves 2 de julio a las 20:00 y el viernes 3 de julio a las 18:00.

Fotograma de ‘Amarcord’ (1973), de Fellini. Fotografía cortesía de La Filmoteca.

MAKMA

“El nivel de sufrimiento lo tenemos muy bajito”

WebinarsLaNau de la Universitat de València (15 de junio)
Con Paco Roca y Laura Pérez
Moderado por Álvaro Pons
Sábado 20 de junio de 2020

A los ilustradores Laura Pérez y Paco Roca la pandemia, como a todo el mundo, les pilló por sorpresa, aunque lo del confinamiento, en sus respectivos casos, forme parte consustancial de su actividad diaria. Confinamiento, claro está, que al ser de obligado cumplimiento por el estado de alarma decretado por el Gobierno, ha provocado en ellos una especial contrariedad. “No solo los dibujantes, hay muchas profesiones que estaban más habituadas a esto de estar encerrados en casa trabajando. También es verdad que esta situación nos ha sobrepasado a todos, incluso a los dibujantes de comic”, señaló Roca. “Yo no había estado tanto tiempo, lógicamente, sin salir de casa. Pero era como un sueño que, en mi caso, siempre había tenido, de que ojalá el mundo se parase por un tiempo para poder ponerme al día de todas las cosas pendientes”, añadió, quien terminó reconociendo: “Me ha faltado un mes más de cuarentena para ponerme al día con el mundo”.

Laura Pérez también aseguró haber trabajado confinada “desde hace muchos años”, porque su vida en la ilustración y ahora en el cómic siempre ha sido  trabajar “desde casa para cualquier tipo de cliente”. Lo que sí ha echado en falta, subrayó, “es salir a respirar, para descongestionar un poco las ideas. Y he tenido como una satisfacción oculta de decir, qué bien, por fin puedo estar encerrada del todo y no tengo compromisos sociales obligados, que en realidad te quitan tiempo. De manera que he aprovechado mucho estos meses e incluso me ha faltado un poco de tiempo”.

Paco Roca en un momento del WebinarsLaNau.

La Nau de la Universitat de València los reunió el pasado lunes en una nueva edición de WebinarsLaNau, en la que hablaron precisamente de su experiencia durante esta pandemia y del modo en que esta imprevista situación ha podido afectar igualmente al mundo del cómic, conversación que moderó Álvaro Pons, director del Aula de Cómic de la Universitat. “En este tipo de profesiones que tenemos”, abundó Roca refiriéndose a los dibujantes, escritores y demás, “es verdad que hay un poco de locura, en el sentido de que nos apasiona lo que hacemos y nos creamos nuestro propio mundo en el estudio. Lo único que me deprime en muchos casos es pensar que mientras tú estás aquí trabajando, pues igual tus amigos  están en un bar tomando una cerveza o alguno de viaje. Lo bueno de la cuarentena es que sabes que nadie estaba haciendo nada, con lo cual no tenías un sentimiento de malgastar tu vida”.

Laura Pérez, en un momento del WebinarsLaNau.

Paco Roca y Laura Pérez coindieron a la hora de señalar que lo extrañamente vivido seguro que tendrá su traslación a corto plazo en el trabajo de los creadores: “Es difícil abstraerte de la situación que hemos estado viviendo e imagino que todo eso cala en el trabajo que estás haciendo y en el trabajo futuro”, dijo Roca. “Si en esos momentos estás elaborando una historia, como en mi caso, es normal que haya recogido cosas de lo que me estaba afectando, algunas no tan evidentes pero sí relacionadas con la forma en que ves las cosas ahora, que han cambiado y no pueden ser como eran antes. Parecía una distopía, pero de repente era como si estuvieras en una película que ya se había grabado”, apuntó Pérez.

Álvaro Pons, en un momento del WebinarsLaNau .

Álvaro Pons, a modo de reflexión que dio pie a nuevas cuestiones, afirmó que nos hemos encontrado durante esta pandemia “con que el apocalipsis era más un drama doméstico, donde la realidad era la que se imponía en el día a día, en ese confinamiento, cada uno en su casa, y con la realidad de las muertes que ha habido en las residencias. Hemos tenido una experiencia real de eso que antes veíamos en la tele, y la hemos encontrado muy diferente, no por ello menos terrible”. Y se refirió al cómic ‘Arrugas’, de Paco Roca, donde se aborda el problema de la tercera edad, y a “lo sobrenatural” que está en la última obra de Laura Pérez.

“Creo que nos olvidaremos pronto de todo esto, pero quedará la vivencia y veremos de forma diferente determinados temas. Ha sido al menos un buen ejercicio para saber cómo es el comportamiento humano en un momento como éste, aunque quienes hayan vivido una guerra seguro que supera infinitamente este padecimiento que hemos tenido. De manera que pienso que tenemos el nivel de sufrimiento muy bajito en el día a día, más allá, por supuesto, de la gente que ha enfermado, que eso es otra cosa. Los demás nos hemos dado cuenta es que vivíamos muy cómodamente”, explicó Roca.

Portada del cómic ‘Arrugas’, de Paco Roca.

“Toda la ficción que hemos visto hasta ahora está llena sobre todo de acción”, resaltó Pérez, por oposición a la pasividad cotidiana a la que nos ha obligado la pandemia. “Hemos tenido que estar quietos en nuestras casas más o menos cómodamente. Mi tía abuela, que tiene 95 años, me dice que esto es peor que la guerra, porque es invisible. De manera que cada uno sufre su momento de ver que la realidad puede cambiar en cualquier instante. En un futuro, quienes hagan cómics referentes a esto le van a dar una naturalidad o un empuje distinto, en la que a lo mejor no hay tanta acción, pero sí algo más de reflexión, con un enfoque más humano, más realista quizás”.

“Toda esta pandemia ha hecho que todo el mundo se quedase en pausa”, insistió Roca, que dijo no haber tenido la agenda tan despejada desde 2008, porque todo estaba cancelado. “Por otro lado”, añadió, “pensaba que había tenido que venir una pandemia para tener el tiempo en mis manos, aunque la tecnología siempre está por delante y no se puede controlar, y al poco tiempo ya volvía a tener la agenda otra vez llena de charlas y talleres online. De manera que la tecnología nos hace la vida más sencilla, pero también se me ha complicado la existencia con las nuevas tecnologías”. “Muchas historias de cómics se van a ver influenciadas por esta acción directa de la tecnología que tenemos ahora”, apostilló Pérez.

Pons se refirió a lo “increíblemente activo” que ha estado el cómic durante el confinamiento a través de los webcómics en twitter, en Instagram, en Facebook, lo cual ha permitido, a su juicio, impulsar ese cómic digital que existe desde los primeros tiempos de Internet, pero que quizás ha dado ese salto para ser conocido por todo el mundo. “Al comienzo de la cuarentena, la necesidad de comunicarte acabó saliendo por donde sea y, teniendo la posibilidad de la comunicación vía online, ha sido la oportunidad perfecta.”, aseguró Roca, para quien la mayor dificultad, pese a todo, estaba en sacarle un beneficio a todas estas cosas, “porque durante todo este tiempo ha sido el altruismo total, gratis para todo el mundo, y te das cuenta que ha funcionado, pero sacarle beneficio es lo que todavía resulta un misterio. “ Las personas creativas se buscan la vida en el momento en el que estén”, remarcó Pérez. “Ha sido interesante, porque parecían los 80. Todo el mundo se hacía su fanzine, incluso El Víbora ha vuelto rescatando material antiguo. Tuvimos todos la sensación de una hermandad solidaria”, concluyó Roca.

‘Ocultos’, de Laura Pérez.

“Ha habido una generosidad rebosante de los autores a la hora de compartir sus materiales, y de las editoriales. ¿Esto abre la posibilidad de nuevos canales de distribución más allá del papel o el papel sigue siendo todavía demasiado fetiche?”, preguntó Pons. “El papel siempre va a ser un elemento fetiche, pero sí es cierto que mucha gente va a poder disfrutar más del contenido online. Lo importante es que haya difusión de las dos maneras: del digital y del libro, porque si se suman siempre habrá más público”, respondió Laura Pérez. “En la Comunidad Valenciana siempre ha habido una gran cantidad de autores, pero ahora quizás hay un momento de mayor interés por parte de los museos, de las librerías, de la universidad, y aquí se ha dado una confluencia de sinergias mayor quizás que en otros lugares”, señaló Roca.

En este sentido, el autor de ‘Arrugas’ subrayó la importancia que tiene la cultura como “punta de flecha” que sigue a las propuestas de la economía en tanto marca de un país o de una Comunidad. “Primero entra la cultura y luego otras cosas, y a veces se nos olvida eso, el gran valor que tiene la cultura, ya no solo por el dinero que pueden generar los autores, librerías, imprentas, fotomecánica, traductores, sino por la forma de vender un país. Francia y Estados Unidos se han vendido con su cultura y después ya viene todo lo demás”. “El apoyo a la cultura es el apoyo a un sello, a una distinción que tiene un territorio y que tienen unas personas que se dedican a ello. Y en Valencia siempre ha habido una historia impresionante en el terreno artístico”, concluyó Pérez.

Paco Roca y Laura Pérez. Imagen cortesía de WebinarsLaNau.

Salva Torres

La Lonja Medieval de Elche echa el cierre expositivo

#MAKMAOpinión | Comunicado de TAV (Taula de les Arts Visuals) por el cierre de la Lonja Medieval de Elche
Viernes 19 de junio de 2020

La TAV (Taula de les Arts Visuals) es una plataforma independiente integrada por un amplio grupo de profesionales pertenecientes a las principales asociaciones del arte contemporáneo, que tiene como objetivo encontrar, consensuar, redactar, proponer y defender medidas específicas que pongan en valor el sector de las artes visuales de nuestro territorio, con el fin de conseguir su profesionalización y su acceso a puestos de trabajo dignos.

Desde ella queremos expresar nuestro malestar por el cierre de la Lonja Medieval de Elche como sala de exposiciones, al ser el propio equipo de gobierno el que ha decidido destinarla temporalmente a la tramitación de ayudas para el pago del IBI y del agua, dejando a la ciudad sin un espacio emblemático que, junto con la Sala de la antigua Capilla Orden Tercera, programa gran parte de las muestras temporales de artes plásticas y de otras disciplinas.

Detalle expositivo en una de las salas de la Lonja Medieval de Elche.

En este nuevo momento de incertidumbre para nuestro tejido cultural en general, y para las artes visuales en particular, provocado por la crisis de la COVID-19, es sintomático que sea un espacio destinado al arte el elegido para perder, aunque sea temporalmente, su función. Esta es solo una muestra de la inacción de muchas administraciones y de su poca estima por la cultura, así como de la falta de respeto hacia los y las artistas programadas en la Lonja, con el consiguiente perjuicio que supone perder la oportunidad de exponer allí, al menos en un plazo medio.

Hechos como estos evidencian la falta de conexión de determinadas instituciones con la creación artística y ponen de manifiesto la ausencia de interlocución con los agentes y profesionales del sector. Sin duda, el conocimiento y asunción del código de buenas prácticas en el campo del arte por parte del Ayuntamiento, sería un instrumento adecuado para comenzar a buscar soluciones que no empiecen, precisamente, por limitar las posibilidades expositivas de los y las profesionales del arte.

Este tipo de decisiones pone de manifiesto, en general, la ausencia de una línea estratégica de acción en el arte contemporáneo de la ciudad; un proyecto fundamentado en las ‘Buenas Prácticas’ que no permita este tipo de soluciones de emergencia tan nocivas para el desarrollo sólido de la profesión del arte en nuestro territorio.

La TAV se pregunta si no hay en Elche otro espacio que pueda habilitarse como oficina para la tramitación de las ayudas a las que inicialmente aludíamos y se ofrece para dialogar y, en su caso, asesorar, para buscar alternativas e intentar que el programa de artes visuales de la ciudad no se vea afectado de esta manera y, finalmente, solicita que este espacio vuelva a formar parte de la infraestructura dedicada a la cultura en la ciudad de Elche.

Fachada de la Lonja Medieval de Elche.

La TAV está compuesta por:
AVVAC – Artistes Visuals d’Alacant, València i Castelló
AVCA – Associació Valenciana de Crítics d’Art
IAC – Instituto de Arte Contemporáneo (Sede Comunidad Valenciana / Murcia)
LaVac – Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana
MAV – Mujeres en las Artes Visuales (ACV Alacant, Castelló i València)

«El español es muy, pero que muy obediente»

#MAKMAEntrevistas | Jano García
‘La Gran Manipulación’ (La Esfera de los Libros, 2020)
Miércoles 17 de junio de 2020

“El Gobierno condenó el presente para salvar supuestamente el futuro, sin embargo, condenó el presente y ha condenado el futuro de generaciones enteras“. Es una de las rotundas afirmaciones que incluye ‘La Gran Manipulación’ (La Esfera de los Libros), de Jano García. Autor de dos libros que definen su postura ideológica –’El siglo del socialismo criminal’, en dos volúmenes y muy presente en las redes–, García reconstruye una minuciosa cronología del proceso de la COVID-19 y analiza el papel manipulador de los medios, especialmente de la televisión y las redes sociales. ¿Panfleto oportunista o lúcida reflexión? En todo caso un texto polémico escrito en tiempo récord por alguien que se define a sí mismo como «liberal pragmático” y autodidacta de la historia, “gracias al privilegio de haber nacido en una época en la que el acceso a la información es más sencillo, rápido y económico que nunca”. Lo que más le fascina de ella es que, como en un inmenso bucle, “todo lo que ocurre ahora ya ha ocurrido antes”. 

Jano García no se considera activista, agitador de conciencias ni youtuber. ”Vivo de vender libros y de mis podcast. Para mí YouTube y las redes sociales son una herramienta de trabajo, nada más. Lo que ocurre es que hoy en día compartes espacio, aunque sea virtual, con el activista y el youtuber, actividad respetable donde las haya, pero no es lo mío”. El pasado noviembre creó el programa ‘En Libertad’, la voz de “los inconformistas, de los que se niegan a rendirse y están dispuestos a dar la batalla por la verdad, (…) sin estar sometidos a intereses partidistas o vendidos a conglomerados empresariales”.

Portada del libro ‘La Gran Manipulación’, de Jano García.

Se mueve con soltura por las redes sociales. ¿Por qué este libro?

Era un deber moral dejar reflejado lo que hemos vivido. Nos olvidamos pronto de las cosas y lo hemos asistido a la mayor crisis económica, sanitaria y social desde el final de la última Guerra Civil.

Acusa al Gobierno de negligencia e incompetencia. ¿La derecha hubiera gestionado mejor la crisis?

No los acuso, simplemente relato los hechos que no son opinables y que demuestran su negligencia y responsabilidad directa de la pérdida de miles de vidas. Tampoco creo que la oposición lo hubiera hecho mejor. Son multitud las Comunidades Autónomas gobernadas por ‘la derecha’ que podrían haber hecho mucho más y ninguna de ellas protegió a los ciudadanos. No escuché a ningún político alertar sobre la inminente tragedia.

¿En qué momento deberían haberse aplicado las medidas de control?

En el mes de febrero ya eran varios los países que no permitían la entrada de personas procedentes de China. La primera semana de marzo muchos países cancelaron multitud de eventos e, incluso, teníamos el caso de Italia, que nos advirtió de lo que iba a ocurrir. Ahora sabemos que el epidemiólogo jefe de Reino Unido, Ferguson, afirmó que simplemente habiendo tomado medidas restrictivas una semana antes se habrían salvado la mitad de las vidas que han perdido los británicos.

¿Por qué cree que se tardó tanto en reaccionar? 

Por motivos puramente ideológicos. El 8M es el mayor espectáculo de masas del año y había que celebrarlo sí o sí. Si ese gran show político, basado en el puro sentimentalismo barato, tuviera fecha el 25 de febrero, por ejemplo, no hubiéramos esperado tanto tiempo para tomar medidas. El que crea que no habría cambiado nada es porque es estúpido.

¿Percibe algún vínculo entre la nueva normalidad y el nuevo orden mundial?

La nueva normalidad será la del mayor control del ciudadano utilizando la excusa de la salud. Ya vemos como el Gobierno ha pedido eliminar el dinero en efectivo y, claro, hay muchos pobres de intelecto que aplauden la medida, obviando que, de ser así, estaríamos en manos de los bancos que podrían cobrarnos tasas abusivas y dejar nuestro futuro en sus manos. La combinación banca-poder político es un cáncer para cualquier sociedad.

Gente paseando con mascarillas. EFE.

¿La mascarilla bozal es una metáfora de la pérdida de libertades a la que nos tendremos que acostumbrar?

Por supuesto. Esto ha servido a muchos gobiernos para saber hasta qué punto su población es obediente, y en el caso de España se ha demostrado nuevamente que el español es muy, pero que muy obediente.

¿Comulga con las teorías que corren sobre la vacuna como medio de control total?

No. Ahora bien, yo no me la pondré cuando esté disponible. Primero que se la ponga Sánchez y su ejecutivo.

Tilda a la sociedad española de fanática y enferma. Gente sumisa y borrega que se conforma con un sueldecito, pisito y vacaciones. ¿No es una visión demasiado pesimista del españolito de a pie?

Desgraciadamente, no. Es la realidad del español medio de las últimas décadas. Franco fue de los pocos dictadores del siglo XX que murió en la cama, lo que demuestra que a los españoles no les importa vivir bajo una dictadura mientras tengan esas necesidades cubiertas. 

Han pasado tres meses desde el vértice del horror y parece que ya se ha olvidado. La gente solo piensa en volver al bar y a la playa. ¿Confirma esto su negativa visión de la ciudadanía como una masa amorfa que sólo piensa en divertirse?

Efectivamente. Antes que las bibliotecas y los comercios han vuelto el fútbol y las terrazas. Que en España haya salido más gente a protestar por el asesinato de un negro al otro lado del charco que por los 45.000 muertos por culpa de la negligencia gubernamental, demuestra que tenemos una masa podrida.

¿Se atreve a hacer alguna predicción política y económica a medio o largo plazo?

Estamos asistiendo a la muerte de Occidente. Es algo que ya viene de tiempo atrás, unos diez años, pero que esta pandemia ha acelerado. Es evidente que este es el siglo de China y el sudeste asiático. Nosotros estamos en decadencia y en la era de los derechos, mientras que ellos están en auge y en la era del trabajo duro para vivir mejor. Algunos dicen que esto ya pasó tras la Segunda Guerra Mundial y que Europa se recuperó, pero olvidan que Asia también fue duramente golpeada durante la guerra. Ahora no, ahora ellos saldrán adelante porque la mayoría de sus ciudadanos solamente piensa en trabajar más para vivir mejor y mejorar la vida de su familia, mientras que en Occidente pensamos en trabajar menos y con sobrevivir nos conformamos.

Jano García. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Reconstruyendo el futuro tras la pandemia

Reconstruir el futuro. Fragmentos del antes para construir un después
Exposición colectiva
Galería Alba Cabrera
C / Joaquín Costa, 4. Valencia
Desde el 4 de junio de 2020

«Este confinamiento ha sido una dura prueba para nuestro equilibrio emocional y físico, a la vez que nos ha hecho reflexionar sobre muchas cuestiones que quizás pasábamos por alto antes de esta dramática experiencia», apunta Graciela Devincenzi, responsable de la galería Alba Cabrera.

«Creo que todos somos conscientes de la importancia que han tenido nuestros profesionales sanitarios en esta crisis. Hacia ellos todo nuestro agradecimiento y admiración. En otra medida, agradecidos por todo lo que nos han aportado nuestros artistas, ya sean plásticos, músicos, cineastas, literatos, etc. Sin la cultura, este aislamiento hubiera sido insoportable», añade.

Una de las obras de ‘Reconstruir el futuro’. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

«Pero también agradecidos», continúa diciendo Devincenzi, «por la oportunidad de redescubrir a nuestros vecinos, la solidaridad ciudadana, nuestra escala de valores, los momentos de introspección, el silencio… A todos y cada uno, esta situación nos ha aportado algo distinto, y nuestros artistas no son una excepción. Ahora necesitamos mostrar lo que estos solitarios días han provocado en nosotros. Qué hemos sentido y cómo lo queremos contar».

La galería Alba Cabrera ha preparado, en este sentido, una gran exposición, en la que cada artista ofrece algo especial. Piezas de mediano formato, creadas desde el confinamiento, y con ese espíritu de intimidad, que sin duda conectará con cada uno de nosotros. «Es el momento de acercarse de nuevo al Arte, y agradecer a los artistas que la vida sea mejor con sus creaciones. Es el momento de colaborar con nuestro apoyo, para que el Arte siga en nuestras vidas», resalta Devincenzi.

«Es el momento, después de la reflexión, de ser conscientes de los objetos que realmente nos van a hacer felices el resto de nuestras vidas, en el interior de nuestras casas, en el interior de nosotros mismos y que serán legado para nuestros sucesores. Es la esencia del Arte», agrega la responsable de Alba Cabrera.

Vista de la exposición ‘Reconstruir el futuro’. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

Retorno introspectivo a los orígenes del sida

#MAKMAOpinión #MAKMACine | ‘1985’, de Yen Tan
85′
Estados Unidos, 2018
‘Back to Indie’ | Filmin
Martes 16 de junio de 2020

Desequelibrados, aún, por el insólito escenario sanitario que ha devenido de la COVID-19, prosiguen palpitando con vigorosa actualidad las escenas y reflexiones rubricadas por Albert Camus en su novela ‘La peste’ (1947) –a buen seguro, uno de los títulos más generosamente referidos durante las primeras semanas de confinamiento–, en la que el autor procura una inquietante radiografía de la epidemia de contemporáneos acentos: «La plaga no está hecha a la medida del hombre, por lo tanto el hombre se dice que la plaga es irreal, es un mal sueño que tiene que pasar. Pero no siempre pasa, y de mal sueño en mal sueño son los hombres los que pasan, y los humanistas en primer lugar, porque no han tomado precauciones. (…) Continuaban haciendo negocios, planeando viajes y teniendo opiniones. ¿Cómo hubieran podido pensar en la peste que suprime el porvenir, los desplazamientos y las discusiones? Se creían libres y nadie será libre mientras haya plagas”.

Sin embargo, ni aquella peste oranesa –de coléricas inspiraciones históricas– ni la presente pandemia por coronavirus han adquirido el vergonzante estigma social que hubieron de padecer los primeros afectados por el virus del sida, una de las pandemias más severas –hoy cronificada y perniciosamente silenciosa– que han asolado el orbe de nuestra contemporaneidad.

Desde finales de los años ochenta, han sido innumerables las incursiones narrrativas y aproximaciones cinematográficas –desde el verídico testimonio documental, la memoria autobiográfica o la diégesis de la ficción– que han situado en el epicentro de la argumentación las complejas derivas y consecuencias sociales y sicológicas de la enfermedad durante sus primeros años de incidencia sobre la población de Estados Unidos –país de ineludible referencia tanto por el carácter pionero de su producción artística y su activismo sobre la materia como por la reaccionaria política social y sanitaria implementada durante la ultraconservadora era Reagan–.

De este modo, el cineasta estadounidense de origen malasio Yen Tan –director de los notables filmes de subgénero queer ‘Happy Birthday’ (2002) y ‘Pit Stop’ (2013)– retorna al núcleo cronológico de la pandemia en ‘1985’ (2018) –película que forma parte del ciclo de cine independiente norteamericano de la plataforma Filmin ‘Back To Indie’–, con el fin de seguir los pasos emocionales de Adrian (Corey Michael Smith), un joven publicista gay que viaja por Navidad, desde Nueva York, a Fort Worth, pueblo texano del que es oriundo, tras varios años de ausencia y distanciamiento familiar, portando consigo el oneroso secreto de su orientación sexual y de su reciente condición de enfermo de sida.

Un regreso, en absoluto estocástico, a un momento decisivo en el desarrollo universal de la pandemia por razones mediáticas y sanitarias, siendo 1985 el año en que se comercializaron, internacionalmente, las pruebas serológicas para el diagnóstico del VIH y, a la par, en el que fallecío el actor Rock Hudson –primera figura de reconocimiento internacional muerto (oficialmente) a causa del sida–, dotando de eximia fisicidad a una enfermedad que ya se había cobrado más de 20.000 víctimas anóminas en el país, guarismos que apenas se instituían en una lacra estadística del “cáncer gay” que era el desarrollo del sida para las autoridades.

Sin embargo, Tan huye de la convulsión urbanita de la enfermedad para acudir a su periferia geográfica y sicológica, perfilando un emotivo retrato, sapientemente contenido y doméstico, en el que confrontar la devastadora cuita introspectiva de Adrian con la atmósfera familiar, provinciana y (aparentemente) reaccionaria, en la que sus progenitores (espléndidos Virginia Madsen y Michael Chiklis) encarnan, sin mácula, el perfil del ciudadano medio norteamericano, abocado a mimetizar y perpetuar las tradiciones religiosoas y heteronormativas que prosiguen constituyendo el devenir moral de Estados Unidos.

Yen Tan, cuya película se inspira en diversos detalles de su cortometraje hómonino ‘1985’ (2016), recurre al empleo de un cacofónico blanco y negro, en tanto que “la idea es que el sida era un problema pintado en blanco y negro y la sexualidad también era un problema en blanco y negro: era bueno o malo. En un mundo en el que la sexualidad ahora está siendo vista más como un espectro, lo que es maravilloso, la monocromía nos lleva a un tiempo en el que las cosas no eran tan fluidas, y nuestra individualidad era reflejada como algo bueno o malo, como un etiqueta social”, asevera el director.

Una individualidad lacerada, entonces, por el flagelo del oscurantismo, abocada a aquella ausencia de libertad aventurada por Camus, no tanto por la incontenible diseminación de las plagas –en sus múltiples morfologías posibles–, sino por la gestión usufructuaria que las políticas reaccionarias siempre han viralizado en tiempos de desequilibrio.

Jose Ramón Alarcón

“La fanatización provoca la apolitización ciudadana”

‘La pandemia del neoliberalismo y Europa’ (9 de junio)
‘València Thinks Global. Imaginem el futur’
Encuentro online con los filósofos José Luis Villacañas, Nuria Sánchez y Luis Alegre. Moderado por Antonio Ariño
Centre Cultural La Nau Digital
Lunes 15 de junio de 2020

El sociólogo Jesús Ibáñez supo ver, a finales de los 70, la diferencia que había entre el capitalismo de producción, en el que el sujeto y las huellas que imprime a las cosas son barridos, con el fin de que los trabajos y los productos sean meramente intercambiables, y otro capitalismo de consumo, en el que “los hombres y las cosas son átomos insignificantes que se acoplan a los terminales del capital”, valiendo precisamente por esa “disponibilidad y capacidad de acoplamiento”. El neoliberalismo vendría a ser una vuelta de tuerca más a ese acoplamiento, con el beneplácito de un sujeto consumidor que olvida su inalienable libertad para caer en brazos de Morfeo, por simplificar, el dios del sueño.

No es que el capitalismo, y su neoliberalismo posmoderno, sea pernicioso por ese carácter alienante, que ya se dio, y de qué manera, en los regímenes comunistas, sino por su capacidad para llevar al extremo la deshumanización del sujeto, convertido en un objeto más de tan vasta maquinaria industrial y tecnológica. Para hablar de sus peligros y de sus grietas, quién sabe si abiertas de par en par como consecuencia de la pandemia por el coronavirus, La Nau de la Universitat de Valéncia reunió en un encuentro online a los filósofos José Luis Villacañas, cuyo último libro ‘Neoliberalismo como teología política’ (Ned Ediciones) sirvió de telón de fondo de la conversación, Nuria Sánchez y Luis Alegre, bajo el sugerente título de ‘La pandemia del neoliberalismo y Europa’.

José Luis Villacañas, en un momento de su intervención en el encuentro online de La Nau.

¿Por qué el neoliberalismo es una teología política? Porque, empezó diciendo Villacañas, “ofrece a los gobernados una gama de valores que es estrictamente idéntica a los valores de los gobernantes, ofreciendo una estructura de legitimidad. Como toda teología política tiene que estar en condiciones de interiorizar en el seno de los ciudadanos un esquema existencial que podamos considerar como comunidad de salvación”. Lo cual asoció con cierta conciencia de culpa que hace que quien no se adapte a este sistema neoliberal “no es por ningún tipo de razón que pudiera ser superada, sino exclusivamente por su culpabilidad, de manera que las vidas desdichadas o frustradas aparecen como un hecho originario, que no tiene que ser explicado adicionalmente, sino que depende de la propia mala gestión de la vida de quien ha fracasado”.

Como toda teología política, prosiguió Villacañas, “el neoliberalismo tiene necesidad de un otro trascendente, una dimensión sacrificial”, siendo ese otro trascendente “el proceso de acumulación capitalista”. ¿Cuál es la novedad de este sistema?, se preguntó el también autor de ‘Populismo’: “Que no tiene fisura, de manera que la razón instrumental de la economía, que hasta ahora era un simple medio, se convierte en un fin absoluto. Y esto condiciona la vida social de dos maneras: si no te has capitalizado, no puedes entrar en las esferas de acción, y si algo no puede favorecer la acumulación, deja de existir. Por ejemplo: si la sanidad no puede ser atendida por procesos de capitalización, no tienes derecho a la sanidad. Esto significa un estrechamiento de la vida social de índole extraordinariamente novedosa”.

Nuria Sánchez, en un momento de su intervención online en La Nau.

Nuria Sánchez señaló una de las grandes características de este neoliberalismo asimilado por el sujeto como parte natural de su psique: “La ética sacrificial se ha transformado en la ética del sujeto empresario de sí mismo”. Luis Alegre fue un poco más lejos: “El neoliberalismo nos ha robado el alma y lo ha sustituido por una especie de motor mecánico del homo economicus. Y una vez operada esta transformación no se aviene a diálogo”, porque “allí donde cada uno de los individuos nos hemos convertido en una especie de computadora de cálculo maximizador del propio beneficio, ya no hay propiamente diálogo en una dimensión política”.

Según Villacañas, “los límites del neoliberalismo no van a ser automáticos, porque la reactivación del mundo de la vida por la técnica nos puede llevar a mundos virtuales, que pueden evadir los límites medioambientales y, sin embargo, dar lugar a transformaciones ingentes del mundo de la vida que sigan manteniendo las premisas neoliberales, en tanto favorecen el aislamiento, los modos de vida mediados por la técnica, y el principio del placer. O hay militancia contra el liberalismo o los límites de éste pueden ir ampliándose indefinidamente”.

De izda a dcha y de arriba abajo, Alegre, Ariño, Villacañas y Sánchez, en el encuentro online de La Nau.

El neoliberalismo, explicó Sánchez, genera crisis de manera regular y cíclica: “Y la crisis es ese momento de verdad en el que la población se filtra a sí misma: miras en tu interior y te culpabilizas, y consideras que algo has hecho mal en tu plan vital. Pero el neoliberalismo ante la pandemia, cuando la alternativa es la vida o la muerte, recibe una conmoción importante, para la que parece que no tiene cobertura”.

Un mundo de la vida que está bien ordenado desde el punto de vista de la libertad, aseguró Villacañas, genera intensidad de experiencia y variaciones no programadas. Pero esa intensidad de la experiencia, subrayó, “se queda opacada cuando tu forma convencional de relacionarte con el mundo es a través de las dimensiones virtuales”. “Cualquiera que haya estado viviendo bajo el supuesto de que los cuerpos están gozando o están sufriendo, para él es imprescindible regresar al mundo de la presencialidad, sobre todo cuando vemos que solo sobre una vida construida, sobre una práctica de virtualidad, de distanciamiento, de inhibición del cuerpo, cabe pensar que un policía puede tener la rodilla en el cuello de alguien durante nueve minutos. Esta dimensión de insensibilidad del cuerpo, solo se explica desde esta dimensión de virtualidad”, agregó.

Luis Alegre, durante su intervención en el encuentro online de La Nau.

Alegre citó al escritor Oscar Wilde, para referirse a la vida como una obra de arte, lo cual “es, obviamente, todo lo contrario de vivirla como un libro de contabilidad”.

“El espectáculo al que hemos asistido, de abandono de tantas personas en residencias, va introduciendo en el psiquismo social el hecho de que tú te puedes permitir tener un padre o una madre de 80 o 90 años, cuando lo puedes pagar o cuando la Consejería de Sanidad lo puede pagar, y cuando no, pues te quedas sin ellos. Y ese mensaje lo han recibido muchas familias. Y están reaccionando tardíamente, después de que se haya producido el golpe”, resaltó Sánchez.

Portada del libro ‘Neoliberalismo como teología política’, de José Luis Villacañas.

Villacañas se refirió a la sociedad civil que en el fondo, subrayó, “sigue siendo una estructura afín al neoliberalismo, porque es el momento en que unos pierden y otros ganan y eso siempre ha sido la sociedad civil, incluso para Marx. Pero tenemos que encontrar un principio económico que no implique que unos pierden y otros ganan. Lo que ha demostrado la pandemia es que la vida no es así, sino que cuanto más vida pones en algo, más vida produces, más vidas salvas”. Alegre aludió a ese carácter mercantil de la democracia como una de sus principales amenazas. “Al ciudadano le corresponde un concepto de libertad que no es el mismo que el que le corresponde al de consumidor. La ciudadanía ha quedado disuelta a favor de la condición de consumidor, incluso de opciones políticas. También se han roto las relaciones intergeneracionales.

“Se participa en el consumo cuando se entra en un mundo de la vida tecnificado y se entra sin darse cuenta, por eso es tan peligroso. Cuando ves a chicos muy pequeños con su ipad, entran en eso con la vida y depende mucho de los padres que se haga de un modo controlado. Tenemos la sospecha de que la relación del neoliberalismo con la democracia era meramente instrumental y en cierto modo cínica”, señaló Villacañas, “La fanatización de la vida política lleva consigo la apolitización de la inmensa mayoría de los ciudadanos, esto es, lleva consigo una concentración del interés político en los fanáticos. Y la gente medianamente bien dispuesta a una vida común normalizada sale y abandona la escena. Y esto es algo que no debemos permitir; debemos disputarle el espacio político al neoliberalismo”, concluyó.

José Luis Villacañas presentando su libro, por cortesía de Ned Ediciones.

Salva Torres

Cumpliendo tablas

Companyia Hongaresa de Teatre (Isla de Córcega 58, Puerto de Sagunto, València)
L’Horta Teatre (Sant Martí de Porres 17, València)
Celebración por su 25 aniversario
Lunes 15 de junio de 2020

Los 25 años en una persona son sinónimo de plenitud física, de tener toda una vida por delante y casi todo por demostrar. En una compañía teatral independiente llegar a esa edad es una proeza, señal de buen hacer y de haber sabido conectar con el público. En este aciago año por la COVID-19 nada menos que cuatro compañías valencianas han cruzado o están a punto de cruzar ese simbólico umbral. Además de Companyia Teatre Micalet y Arden, que ya han sido felicitados por MAKMA con sendas entrevistas, lo hacen la Companyia Hongaresa de Teatre y L’Horta Teatre. Esta última ya ha superado los 45 tacos, pero celebra los 25 de su sala en el barrio de Castellar-Oliveral. 

La Hongaresa nació en diciembre de 1995, en Puerto de Sagunto, de la conjunción de tres amantes del teatro: Lola López, Luïsa Cunillé y Paco Zarzoso, y con el tiempo se convirtió en un proyecto vital y una empresa familiar.

‘Encrucijada’, de Paco Zarzoso. Foto de Jordi Pla por cortesía de Hongaresa Teatre.

Desde el principio supo desafiar el reto de que cada producción supusiera el estreno de un nuevo texto, ya fuera de los autores de la propia compañía o de otros. En cada una de sus propuestas, tanto textual como escénica, late el intento de explorar nuevos campos teatrales, lo cual le ha animado a experimentar con todos los géneros, desde la tragedia al cabaré metafísico pasando por la tragicomedia o el vodevil postdramático.

«Una de las claves de nuestra resistencia es que siempre hemos apostado por lo artístico», dice Paco Zarzoso. «También cuenta el habernos adaptado a hacer teatro con pocos recursos y el apoyo y ánimo de nuestros colaboradores. Optamos por un teatro de proximidad proyectado sobre un círculo de confianza que ya nos reconoce tanto en València como en Madrid o Buenos Aires».

‘Umbral’, de Paco Zarzoso. Imagen cortesía de Hongaresa Teatre.

El nombre Hongaresa, procedente del poema ‘Tristeza húngara’, es un certificado de su anhelo poético y el deseo de vivir de otra forma la realidad en países imaginarios. En estos momentos preparan un montaje para Sagunt a Escena que será una pieza coral, un canto de amor al teatro a lo largo de 15 siglos.

«El teatro ha sido siempre el gran espacio de la ‘juntura’ y lo que está ocurriendo es un poco diabólico», dice Zarzoso sobre el impacto de la COVID-19. «Se han perdido muchas funciones pero tengo la esperanza de que pronto pase todo y se valore más un colectivo que contribuye a alimentar la cultura y la dimensión espiritual de la gente».

Alfred Picó. Fotografía de Xavier Mollá por cortesía de L’Horta Teatre.

Sala L’Horta, ubicada en el barrio de Castellar-Oliveral, pedanía fuera del casco urbano de la ciudad, fue uno de los primeros espacios teatrales de gestión privada situados en la periferia antes que Espai Rambleta, El Musical o Las Naves. “La clave de nuestra permanencia está en la perseverancia y el haber encontrado una oferta teatral dirigida al público infantil, tanto para colegios como para público familiar, que se ha demostrado necesaria y complementaria a las ya existentes”, dice Alfred Picó, director de Sala L’Horta.

“Otra clave fundamental es el compromiso de los diferentes equipos profesionales que han pasado por L’Horta, sin ellos no hubiera sido posible. El premio a la continuidad  es comprobar que sin casi darte cuenta has ido avanzando, creciendo, y que para muchos colegios y familias eres su espacio de referencia. Ver a compañías amigas ensayar o estrenar sus espectáculos en la Sala, sentir que como espacio eres útil y necesario para las artes escénicas valencianas. Esta es una carrera de fondo y llevamos mucho recorrido”.

Exteriores de L’Horta Teatre, una tarde de función. Imagen cortesía de L’Horta Teatre.

Tras el paréntesis impuesto por la COVID-19 la compañía afronta el futuro con “el mejor de los ánimos, pero siendo realistas y conscientes de que va a ser un año muy, muy complicado y que vamos a tener que trabajar mucho y bien para volver a generar confianza tanto a los escolares como a las familias para que vuelvan a las Salas de teatro”, añade Picó. “Hemos planteado la próxima temporada en términos similares a años anteriores, ahora solo cabe trabajar y esperar. Nos volvemos a encontrar una vez más en un momento muy difícil, justo cuando empezábamos a recuperar un cierto tono después de la última crisis que casi nos lleva al cierre. Pero no es la primera vez que nos levantamos y lo volveremos a hacer, es nuestro trabajo y nuestro compromiso para con nosotros y nuestra sociedad”.

“Una sociedad crece y es rica gracias a todos los sectores y el mundo de la cultura no es ajeno a ese crecimiento, es un sector que aporta muchísimo a la sociedad y no sólo en el aspecto económico. Sin las artes escénicas valencianas, todos seriamos más pobres”, concluye Alfred Picó.

‘Umbral’, de Paco Zarzoso. Imagen cortesía de Hongaresa Teatre.

Bel Carrasco