«Los toros son más de lo que sucede en el ruedo»

Con motivo de la exposición ‘Los Toros son Cultura ¡Claro que sí!’, organizada por la revista Avance Taurino, en colaboración con la Diputación de Valencia y Simón Casas Producciones, implementada durante el desarrollo de la Feria de Fallas 2017 en el primer piso de la plaza de toros y que ha contado con la participación de un generoso número de artistas, literatos y periodistas  -Mario Vargas Llosa, Albert Boadella, Fernando Savater, Pere Gimferrer, Agustín Díaz Yanes, Andrés Calamaro, etc-, así como recapitulaciones axiomáticas e históricas de diversa índole -Camilo José Cela, Rafael Alberti, Pablo Picasso, Miguel de Unamuno, Ortega y Gasset, etc-, con el objetivo de aportar con sus respectivas sentencias un ejercicio de abogacía reflexiva de la tauromaquia, Makma entrevista al periodista Paco Delgado -comisario de la exposición, director de Avance Taurino y colaborador de información taurina en medios como Radio Nacional de España en la Comunidad Valenciana, La Razón, Las Provincias o Valencia Radio- y a Pedro Toledano -columnista taurino de dilata trayectoria en diferentes rotativas como El País, Levante y Las Provincias-, con la pretensión de conversar acerca de la cultura y el periodismo asociados al universo taurino.

¿Se alimenta esta exposición, ‘Los Toros son Cultura ¡Claro que sí!’, de la manifestación acontecida en Valencia el pasado 13 de marzo de 2016, bajo el lema ‘Los Toros, Cultura, Raíces y Libertad de un Pueblo’?

Paco Delgado (PD): ‘Los Toros son Cultura ¡Claro que sí!’ es una forma de dar conocimiento a la gente de que la fiesta de los toros es algo más de lo que sucede en el ruedo, que la fiesta tiene un componente cultural que excede, que es mucho, lo que acontece en el ruedo entre toro y torero, pero que no se limita a este comportamiento, que va mucho más allá, no solamente en el espacio, sino en el tiempo, porque la relación entre el hombre y el toro arranca, prácticamente, desde que aparecen sobre la faz de la tierra y se enfrentan por primera vez; ahí arranca la historia de la tauromaquia.

He apreciado que en el texto curatorial se hace una referencia a una acepción del término cultura emparentada con la antropología, como todo aquello fenotípico que va más allá de la genética.

PD: Sí, claro. Cultura es toda aquella creación humana que no tiene nada que ver con la genética, que requiere de un esfuerzo, de una dedicación y de una reflexión. A partir de ahí hay otras ciento sesenta y cuatro definiciones de cultura.

Paco Delgado y Pedro Toledano durante un instante de la entrevista. Fotografía: Merche Medina.

Paco Delgado (izda) y Pedro Toledano (drcha) durante un instante de la entrevista. Fotografía: Merche Medina.

Creo que esa acepción prácticamente nadie podría discutirla, salvo fruto del desconocimento, en tanto que compartida y universal. Sin embargo, ¿la acepción específica de cultura contemporánea que se maneja sigue atesorando un parentesco con la tauromaquia?

PD: El término cultura referido a tauromaquia lo tenemos que enfocar desde la etimología. Cultura viene de cultivación y la tauromaquia surge desde el momento en que se cultiva o se cría al toro, porque el toro es un animal que no tiene interés pecuniario, en tanto que no sirve para comer, ni para ayudar en las tareas del campo; no tiene interés nada más que para se lidie en una plaza.

Pedro Toledano (PT): La tauromaquia aparece como cultura cuando va tomando forma de expresión entre el torero y el toro. La tauromaquia llega a ser cultura por el camino del esfuerzo del hombre por crear algo con un material tan dúctil y maleable como es el toro de lidia. Es a partir de ahí cuando va ganando en expresión y llega hasta donde lo ha hecho hoy en día. Pero todo nace de la emoción, de la expresión que consigue el torero a través de su valor.

PD: De su valor y de su manera de intrepretar ese enfrentamiento, que lo traduce en arte. Luego ya enlazamos con ese concepto de arte y cultura en la que los toros han influido en toda las actividades del ser humano, desde la medicina hasta la pintura, la música o la arquitectura. Donde pongas la mirada vas a ver que hay huellas de la tauromaquia.

La tauromaquia, además, es una industria que tiene tres siglos tal y como la conocemos, pero ya existe de antes. En cualquier evento festivo o cualquier acontecimeinto social el toro estaba presente. Una boda, un bautizo real, una alianza, todo se festejaba con el toro. Y no olvidemos que los toros son la gran conquista social del pueblo español. Ahora mismo, en el contexto político en el que estamos, nadie se acuerda y algunos lo tienen como una cosa aristocrática, incluso franquista.

PT: Los aristócratas fueron apartados de la fiesta por el pueblo. El pueblo fue el que dijo “tú vienes aquí con el caballo a matar un toro, pero nosotros venimos a divertirnos”, con toda la expresión que ha ido evolucionando artísticamente.

Paco Delgado y Pedro Toledano durante un instante de la entrevista. Fotografía: Merche Medina.

Paco Delgado (izda) y Pedro Toledano (drcha) durante un instante de la entrevista. Fotografía: Merche Medina.

¿La evolucion cultural de la tauromaquia ha afectado, igualmente, a la genética y al ecosistema?

PT: Fíjate desde cuando Cúchares (Francisco Arjona) o Montes (Antonio) empiezan a torear, o darle forma a lo que es hoy la tauromaquia, lo que ha progresado hasta ahora, porque la propia genética del toro ha ido evolucionando hasta llegar a ser un material, de alguna manera, más dúctil, pero con la impronta de que es imprevisible.

PD: Hemos llegado a crear un animal artificial, un animal que no existía. Antes era un animal salvaje prácticamente intratable. Por la evolución y la genética se ha ido creando un animal que hace tres siglos no existía. Ahora tenemos un toro propio que es el toro de lidia, que en el momento en el que se supriman las corridas desparece.

PT: Y el bien ecológico que produce y que hemos visto a lo largo de la exposición. España es un país, afortunadamente, con mucho monte, no tenemos industria pero tenemos mucho campo y la crianza del toro está equilibrando el paisaje y la conservación del ecosistema.

PD: En el momento en que desaparezca el toro desaparece el ecosistema que es la dehesa. Y no solamente desparece el toro, sino un montón de especies que viven en ese ecosistema, aves, reptiles y demás que superviven gracias a la cría del toro. Sin contar ya los más de doscientos mil puestos de trabajo que genera su industria, los miles de puestos indirectos, el dinero que genera e ingresa el Estado gracias a la fiesta de los toros.

Unos de los apéndices fundamentales de la cultura taurómaca debemos encontrarlo en el periodismo taurino, en la crónica, como legado y constatación presente de su devenir histórico. ¿En qué media se ha transformado y cómo ha afectado a su desarrollo la transformación de los medios técnicos y audiovisuales o la formación cultural para el ejercicio de la comunicación?

PT: Creo que hemos salido perdiendo a través del tiempo. En la época anterior a nosotros, y como consecuncia de la guerrra civil, se incoporaron al mundo de la crítica personajes muy cultos, muy preparados, que no tenían cabida en el ámbito político que se estaba viviendo en España, y se refugiaron en la crítica de toros. Entonces había crónicas que eran una delicia. Ahora, el periodista, probablemente, domina más la técnica pero no la literatura, lo que era darle el carácter literiario a la crónica. En este sentido, creo que la crónica taurina del pasado era mejor que la presente.

PD: Ahí influyen dos factores: por un lado la inmediatez que requiere ahora el medio periodístico, en tanto que termina la corrida y tienes que tener la crónica ya hecha. Eso imposibilita que repases la crónica, que la pulas, que se repose. Antes salían las crónicas con dos o tres días de retraso, podía pensarse detenidamente, uno podía recrearse, hacer una pieza literaria. Ahora es una crónica de urgencia. Por otro lado, tenemos un fenómeno que es muy perjudicial, sobre todo para el aficionado, que es que el periodismo taurino está derivando en un medio publicitario de cara a las empresas y los toreros. Ahora hay muchos medios que no hablan para el público, sino para el profesional taurino, con lo cual diría que se está engañando al aficionado.

Pedro Toledano y Paco Delgado durante un instante de la entrevista. Fotografía: Merche Medina.

Pedro Toledano (izda) y Paco Delgado (drcha) durante un instante de la entrevista. Fotografía: Merche Medina.

En consecuencia, ¿ello contribuye a alimentar ese fenómeno endogámico, asociado a la tauromaquia, que imposibilita universalizar parte de lo que acontece en este ámbito, es decir, que posibilite una mayor democratización del conocimiento taurino?

PD: No es que se limite esa democratización, sino que se está teledirigiendo la información, se está manipulando.

PT: Creo que se ha derivado a proteger lo que es la fiesta y hemos caído en este error. El no criticar lo suficientemente claro lo que pasa en el ruedo para que los que nos leen, que no sean aficionados, no consideren que esto no merece la pena. Nosotros mismos hemos derivado hacia una fórmula de protección y, de alguna manera, le estamos hurtando al lector, aficionado y público asistente, muchos matices que en un momento dado se dirían y permitirían un mayor aprendizaje del aficionado. Hemos perdido algo de frescura.

La crónica taurina probablemente sea la que con más riqueza emplea el lenguaje y, por tanto, también exige de un lector mucho más avezado.

PT: Porque se utiliza mucho el léxico. La tauromaquia es muy rica en expresión, tanto en la plaza como en la literatura. Si embargo, la immediatez y la urgencia de hoy nos ha obligado a soslayarlo y nos basamos más en la técnica del momento.

PD: Un periodista que se dedique a la información taurina tiene que tener unos conocimentos profundos de lo que es la tauromaquia, con unas referencias más complejas de las que pueda tener otro tipo de periodismo.

¿Qué factores han influido en la progresiva animadversión y desconexión hacia la cultura taurina?

PT: Mucha culpa de esa desconexión que existe entre parte de la sociedad y el mundo del toro la tienen los políticos, sólo y exclusivamente. Ya sabemos lo fácil que es majear a las masas y para ser aficionado a los toros también debe tenerse un nivel de preparación más alto que en otras expresiones populares y artísticas, incluso.

PD: Para lograr una mayor conexión son fundamentales los medios masivos, la televisión, que otorgue mayor presencia a los toros. También influye que se ha perdido de vista la vida rural. La gente joven desconoce lo que es el campo.

PT: No han visto matar a un cordero, a un conejo o a un cerdo. Todo eso influye en la relación con la muerte, no se percibe con igual naturalidad.

PD: La corrida de toros, al fin y al cabo, es la representación de la vida. El sufrimiento, la cumbre, el afán de superación, la codicia y también está la muerte; es un personaje principal. Desde fuera la gente ni lo percibe ni se lo puede imaginar.

Pedro Toledano (izda) y Paco Delgado (drcha) durante un instante de la entrevista. Fotografía: Merche Medina.

Pedro Toledano (izda) y Paco Delgado (drcha) durante un instante de la entrevista. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

De Picasso TV a Picasso y el museo

Picasso y el museo
Fundación Bancaja
Plaza de Tetuán, 23. Valencia
Inauguración: jueves 29 de octubre
Hasta el 28 de febrero de 2016

Fundación Bancaja inaugura el próximo 29 de octubre la exposición Picasso y el museo, que estará presente en el Centro Cultural Bancaja hasta febrero de 2016 y que reúne una selección de más de 200 obras de Picasso entre grabados, óleos y fotografía.

Cartel de la exposición Picasso y el Museo. Cortesía de Fundación Bancaja.

Cartel de la exposición Picasso y el Museo. Cortesía de Fundación Bancaja.

La exposición refleja la importante fuente de inspiración que supusieron museos como El Prado, el Louvre, Museo del Trocadero o el Museo Ingres de Montauban en la obra de Pablo Picasso.

La exposición cuenta con obras procedentes de la Colección Fundación Bancaja, que se suman a las cedidas por el Museo Picasso de Málaga, la Fundación Picasso. Museo Casa Natal – Ayuntamiento de Málaga, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y la Fundación Telefónica.

Esta nueva propuesta expositiva permite conocer cómo Picasso mantuvo toda su vida la contemplación de las obras en los museos como método de aprendizaje y reinterpretación artística gracias a la inspiración de grandes autores como Zurbarán, El Greco, Goya, Velázquez, Delacroix, Rembrandt o Rafael.

En la mente del artista, proyecto de ESAT en la exposición Picasso y el museo. Imagen cortesía de ESAT.

En la mente del artista, proyecto de ESAT en la exposición Picasso y el museo. Imagen cortesía de ESAT.

Además, la muestra contará con la instalación interactiva En la mente del artista, desarrollada en colaboración con la ESAT, Escuela Superior De Arte y Tecnología, que permitirá a los visitantes participar activamente en la sala de exposición e interactuar con la exposición.

La vertiente didáctica estará también presente en este proyecto a través de talleres dirigidos a escolares y familias, personas mayores, personas con discapacidad y personas en riesgo de exclusión social.

Imagen de la exposición Picasso TV. Fundación Bancaja

Imagen de la exposición Picasso TV, que acogió Fundación Bancaja este año 2015.

El ‘éxito’ de Jacinto Salvadó

Jacinto Salvadó (1892-1983)
Galería Muro
C / Correjeria, 5. Valencia
Inauguración: jueves 26 de marzo
Hasta el 30 de abril, 2015

Lo poco que se conoce de la vida de Jacinto Salvadó es digna de una novela escrita por Alejandro Dumas. Una biografía que recorre dos guerras mundiales y una guerra civil, el fallecimiento traumático de un hijo, una grave enfermedad cuando tenía 10 años, largos viajes a pie por el norte de España,  problemas con la autoridad, residencia en diferentes países europeos, varios personajes de la vanguardia de principios de siglo, masonería, anarquismo, intrigas entre pintores famosos, un viaje fallido a Hollywood la meca del cine, profundo olvido oficial y merecida posterior recuperación histórica. Todos los ingredientes necesarios para dotar a Salvadó de una fuerte personalidad que cristaliza creativamente, porque todo lo que necesita un pintor  está en los libros, en el taller y en la calle, o sea, en la vida, y a Jacinto la suya le dio para mucho.

Obra de Jacinto Salvadó. Imagen cortesía de Galería Muro.

Obra de Jacinto Salvadó. Imagen cortesía de Galería Muro.

Diferente es la suerte crítica que nuestro protagonista ha tenido a lo largo del tiempo y, a pesar de ser muy valorado en algunos periodos, al llegar a la vejez se había convertido en un “transpapelado». Es solo muy al final de su vida cuando, gracias a la labor de galeristas como Juana Mordó y Basilio Muro, y de críticos como Juan Manuel Bonet,  comienza a fraguar el lugar que la historia reserva a este exitoso pintor español.

¿Y por qué digo exitoso si antes lo señalé como un olvidado? Porque desde mi punto de vista, una de las mayores cotas a las que puede aspirar un pintor es la de poder y querer pintar hasta el final. Sobreponerse a la incertidumbre, la moda, los contratiempos, el público, el mercado, los críticos, la vida, las responsabilidades cotidianas, las necesidades económicas, es mucho mas difícil de lo que puede parecer. La prueba fehaciente es que hay muchos artistas, grandes y pequeños, que dejaron de pintar.

Algunos por pereza, como Sebastian del Piombo (1485-1547), la mayoría porque abandonan antes de tiempo y otros porque delegaron completamente su taller en aprendices o ayudantes.  En cambio están los que como Picasso y Salvadó pintaron hasta el último suspiro. Si  traigo a colación al genio malagueño es por dos motivos, primero porque él es uno de los pocos a los que se les ha permitido cambiar de estilo sin pagar tributo por ello. Y puede que sea precisamente esto, el estilo, o mejor dicho la falta del mismo, de un estilo unitario, una de las causas que ha desubicado a Jacinto durante tanto tiempo en la historiografía oficial.

Obra de Jacinto Salvadó. Imagen obtenida de su web.

Obra de Jacinto Salvadó. Imagen obtenida de su web.

A muy pocos pintores se les deja campar a sus anchas por la pintura sin ser crucificado por ello -¡que le pregunten a Philip Guston (1913-1980)!-, porque como decía el actor Benicio del Toro en la película ‘Basquiat’ (Jualian Schnabel, 1996) para tener éxito tendrás que hacer siempre lo mismo. Y Jacinto Salvadó hizo siempre lo que le vino en gana; y segundo porque, para bien o para mal, Pablo Picasso ha sido uno de los personajes más influyentes en la figura de Salvadó. No ya en su persona o en su obra, sino en su nombre, en su recuerdo, en su lugar, en los libros.

Hasta su restauración como un nombre a tener en cuenta de la escuela de París española, Jacinto era más conocido por ser el modelo de un famoso arlequín pintado por Picasso y expuesto en El centro Pompidou de París, que por sus propios cuadros. Más nombrado por la anécdota que por el sudor vertido sobre sus obra. Porque esto es al fin y al cabo lo importante, o mejor dicho, estos, en plural, los cuadros, sus cuadros.

Y es que a pesar de que haya comenzado enumerando brevemente alguna de sus aventuras, un pintor no es por lo que vive o deja de vivir, por la cantidad de nombres conocidos que puede poner en la lista, por una biografía, sino por cómo es capaz de filtrar, transformar, y plasmar sus experiencias, sean estas del tipo que sean, en su pintura. Como técnica, idea y espíritu se objetualizan en la obra de arte. Por eso debemos respetar una obra que tan bien afronta el juicio del tiempo que es, sin duda, el último tribunal. Una pintura con aciertos y errores, con logros y fracasos, pero que desafía abiertamente a todos aquellos que quisieron desplazarlo de un lugar en nuestra memoria.

Obra de Jacinto Salvadó. Imagen extraída de su web.

Obra de Jacinto Salvadó. Imagen extraída de su web.

La mayoría de los críticos acierta en coincidir que su obra más lograda es aquella que realiza al llegar a la vejez, en la década de los 70. Bendita vejez para él. Una obra abstracta, acrílica -¡qué acorde para los tiempos!-, mineral pero también orgánica. Una obra que a muchos lleva a otra obra, a otros pintores, pero, como decía Balthus, “un pintor usa un pincel y otro también, ahí está la influencia».

Desde luego que Salvadó, como buen viajante y buen artista, siempre tuvo los ojos abiertos y decidió beberse sin tapujos todo lo que encontraba a su paso, destilando cuadros que siempre tenían algo de aquello y un poco de lo otro. Pero siempre dotando su trabajo con una entidad propia. Una personalidad que finalmente fragua mas allá de su madurez, en los años sabios, al final del camino, dejando para el recuerdo una serie pictórica que entra por derecho propio en esa cadena de conocimiento y experiencia que los seres humanos llaman cultura, y más concretamente en este caso, en la historia de la pintura.

La galería Muro le dedica a Jacinto Salvadó una exposición a partir del 26 de marzo, que coincide en el tiempo con otras dos en la Sala Dalmau de Barcelona (ya inaugurada el 3 de marzo, que se mantendrá hasta el 20 de abril) y en el Instituto Cervantes de París (del 8 de abril al 30 de mayo).

Obra de Jacinto Salvadó, extraída de su web.

Obra de Jacinto Salvadó. Imagen extraída de su web.

Pedro Paricio

Buñuel, el Guernica y Gaza

Luis Buñuel
Fallecido hace 31 años
Centro Buñuel de Calanda

Aunque Buñuel falleció hace 31 años, el 29 de julio en un hospital de la ciudad de México, su obra y su pensamiento siguen estando vivos, tanto como para hacerle reflexionar al espectador que ve por primera vez sus películas. Pero Buñuel también fue un intelectual comprometido con sus ideas y con su tiempo.

Fotograma de 'Un perro andaluz', de Luis Buñuel. Centro Buñuel de Calanda.

Fotograma de ‘Un perro andaluz’, de Luis Buñuel. Centro Buñuel de Calanda.

Defensor de la legalidad que representaba la República Española colaboró en el pabellón español de la Exposición Internacional de París del año 1937, para la que Picasso pintó una de las obras más emblemáticas del siglo XX, su famoso Guernica, una obra que reflejaba la tragedia de este pueblo bombardeado brutalmente por la Legión Cóndor alemana con el beneplácito franquista, y que Picasso pintó para que nunca más se repitiera esta tragedia. Buñuel ayudó a colgarlo en París y luego, exiliado tras la guerra civil española, convivió con este cuadro durante su estancia en el MOMA de Nueva York.

En su libro de memorias, Buñuel reflexiona sobre la guerra civil, y afirma: “Lo que me digo ahora, mecido por los sueños de mi inofensivo nihilismo, es que el mayor desahogo económico y la cultura más desarrollada que se encontraban al otro lado, en el lado franquista, hubieran debido limitar el horror. Pero no fue así. Por esta razón, a solas con mi dry-martini, dudo de las ventajas del dinero y de las ventajas de la cultura”. ¿Qué diría ahora al ver cómo la población indefensa de Gaza es bombardeada durante días por el ejército del Estado de Israel con total impunidad? ¿Qué diría de los cultos europeos que ignoran esta masacre? ¿Qué pensaría de los que la justifican?

Tras 31 años de su fallecimiento, es duro constatar el retroceso moral de nuestra sociedad, la escasa talla de los líderes políticos, incapaces de defender los derechos humanos, de imponer la paz a Israel y llevar ante la justicia a los responsables de crímenes contra la humanidad.

Detalle de la obra 'Guernica', de Pablo Picasso.

Detalle de la obra ‘Guernica’, de Pablo Picasso.

Javier Espada

Laura Iniesta, una vuelta a los orígenes

De puño y letra. Laura Iniesta
Galería Alba Cabrera
C / Félix Pizcueta, 20 bajo. Valencia
Hasta el 30 de junio

Acaba de llegar de Shangai, donde ha realizado dos murales de 9 x 11 metros para el New Campus de Pei. He ahí el cosmos de Laura Iniesta. Si quieren ver su microcosmos, lo tienen más cerca: en la galería Alba Cabrera, donde se exhibe una treintena de piezas de pequeño y gran formato que la artista catalana ha denominado De puño y letra. Cosmos y microcosmos que, en todo caso, parten de un mismo talante creativo: el de volver a empezar. “Que la sociedad y el hombre puedan ser mejores”. Lo dice convencida, fruto de la “reafirmación” en su trabajo. “Me siento muy segura”.

Y es que Laura Iniesta, ya sea desde la altura necesaria para calibrar el cosmos de sus murales, o a pie de obra, tiene muy claro el perfil que adoptan todas esas formas sinuosas, drapeadas, bulliciosas. “Es una vuelta a los orígenes”. Todo lo que hace últimamente aparece, como por arte de magia, encaminado hacia adelante, pero con la mirada puesta atrás. Como la suricata africana, cuyo cuerpo parece detenido en el presente, mientras su cabeza se retuerce como buscando algo del pasado. Laura Iniesta piensa que “se puede volver a empezar”. Y en ello está: encontrando, como Picasso, lo que no busca.

Red Comet, de Laura Iniesta. De puño y letra. Imagen cortesía de Alba Cabrera

Red Comet, de Laura Iniesta. De puño y letra. Imagen cortesía de Alba Cabrera

De hecho, trabaja por intuición. “Parto de un boceto, que luego se va transformando”. Para eso hay que estar “abierto de mente”. Abierto para “ir encontrándote las cosas”. Y con lo que se va encontrando Laura Iniesta es con negros (“me apasionan los distintos negros”), con los colores cálidos de la tierra y, sobre todos, el rojo, que es el que “lo ata todo”. Recuerda que, en su momento, pintó muchos azules, “pero ahora los rechazo”. En cambio, el rojo…

El rojo, en medio de la estampida de colores magmáticos que recorre su obra, es como una vuelta al redil de la pasión que tiende al desorden. Está de acuerdo con la metáfora del jazz: cada instrumentista improvisando por su cuenta, dejándose llevar por el caudal impetuoso de la sangre, para después volver al punto de encuentro melódico. El rojo sería ese límite fronterizo entre el excesivo orden y el loco desorden; entre la santa y el voluptuoso, que diría Bataille al hablar del erotismo.

Creuant el foc, de Laura Iniesta. Exposición De puño y letra. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera

Creuant el foc, de Laura Iniesta. Exposición De puño y letra. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera

Y algo de erotismo hay en la obra de Laura Iniesta, que se mueve entre el ímpetu y su atemperancia. Ímpetu cosmológico que al tocar tierra se disuelve en múltiples formas, todas ellas bailando, entre caprichosas y amenazantes, alrededor de ese rojo que hace de contrapunto para que el conjunto no se pierda en el caos o la monotonía. De puño y letra, sin duda, porque lo que viene a decir Iniesta es que se muestra segura de poder controlar esa pasión desbordante. Por eso el mural funciona cuando se pone de pie. “Si funciona en el suelo, también lo hace en la pared”. Para ello ha sido necesario “reafirmarse” en lo que hace; perderle el miedo a las formas caóticas, templando el pulso. Y Laura Iniesta lo logra enfrentándose al vacío presente, con la recuperación de sedimentos pasados. De ahí los colores cálidos, la tierra y ese color rojo doblegando al negro.

Aoul, de Laura Iniesta, de su exposición De puño y letra. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera

Aoul, de Laura Iniesta, de su exposición De puño y letra. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera

Salva Torres