Valencia Negra dispara sus contenidos

VI edición de VLC NEGRA
Diversas sedes
Del 4 al 13 de mayo de 2018

La sexta edición del festival cultural VLC NEGRA se celebrará entre el 4 y el 13 de mayo en Valencia. Un año más, esta cita con la literatura y otras expresiones artísticas que rodean al género negro crece en número de autores internacionales, actividades, sedes, clubes de lectura y municipios donde se celebrarán eventos. Además de Valencia, el festival visitará las localidades de Aldaia, Benetusser, Burjassot y La Font de la Figuera.

Se celebrarán encuentros con autores, firmas de libros, clubes de lectura, representaciones teatrales –’Un crimen perfecto’, de Noir Productions, en Sala Russafa–, proyecciones de películas, series y documentales –en la Filmoteca Valenciana–, cenas y eventos con menú noir –en El Mercat y Gastroestudio–, exposiciones –en el Museu Etnogràfic de València, de la mano de H Negra–,  28 conciertos, – en 16 toneladas, Wah wah, El Loco Club, La Edad de Oro y Black Note–, masterclass, talleres infantiles y juveniles, se entregarán premios literarios en diferentes categorías y se convocará el concurso de microrrelatos #280 tirs.

En esta edición desaparece el certamen de cortos 360 VLC NEGRA, pero el festival seguirá dirigiéndose a los jóvenes mediante actividades de fomento de la lectura en nueve centros educativos de ESO y Bachiller. En total, se han organizado 115 actividades, 13 más que en la anterior edición.

Un instante de la rueda de prensa de la VI edición de VLC NEGRA. Fotografía cortesía del festival.

Un instante de la rueda de prensa de la VI edición de VLC NEGRA. Fotografía cortesía del festival.

Una de las señas de identidad de VLC NEGRA es su vocación de extender la oferta cultural por toda la ciudad e incluso a otros municipios. Así, tendrá presencia en salas de teatro, cines, librerías, museos, centros culturales, fundaciones, centros educativos, bibliotecas, establecimientos gastronómicos, escuelas de adultos, bodegas o institutos oficiales. En total, serán 40 las sedes de VLC NEGRA en 2018 frente a las 28 de la pasada edición.

Como cabezas de cartel, Donna Leon y Benjamin Black participarán en la VI edición del festival VLC NEGRA. La escritora estadounidense, que actualmente vive a caballo entre Venecia y Zurich, tendrá un encuentro con los lectores el miércoles 9 de mayo, a las 20 horas, en el Teatre Talía. Donna Leon es una de las escritoras de novela negra más leídas en el mundo y ha sido traducida a 23 idiomas. De las 28 novelas que ha publicado desde 1992 —al ritmo de una por año— 27 están protagonizadas por el comisario veneciano Guido Brunetti. Leon compartirá protagonismo con el irlandés Benjamin Black, seudónimo bajo el que John Banville escribe novela negra. Su personaje principal, el patólogo irlandés Quirke, ha protagonizado siete de las 11 novelas que ha publicado Black. Como Banville ha escrito 20 más. Su encuentro con los lectores será el sábado 5 de mayo a las 20 horas en la Fundación Bancaixa.

El festival casi duplica el número de autores internacionales con respecto a la pasada edición. Francia estará representada con cuatro autores: dos de ellos, Bernard Minier y Frank Thillez, están considerados, actualmente, los dos mejores autores de thrillers del país vecino. Les secundarán Romain Puértolas y Marin Ledun. Italia aporta tres: Santo Piazzese, Ben Pastor y Marko Zilahy. También habrá un peruano, Jorge Eduardo Benavides. Leon y Black completan la nómina de extranjeros en VLC NEGRA 2018.

Igualmente, VLC NEGRA vuelve a contar con los dos autores más veteranos y reputados del panorama nacional, algo que ya hizo en su primera edición, en 2013: Juan Madrid y Andreu Martín. También asistirán dos ganadores del premio Mejor Novela VLC NEGRA: Carlos Zanón y Alexis Ravelo, además de Alicia Giménez Barlett (Premio González Ledesma), Víctor del Árbol, Fernando Marías, Espido Freire, José Carlos Somoza, Jerónimo Tristante o Vicente Garrido. Pasqual Alapont, Jordi Colonques i Joan Canela, Susana Hernández, Ariadna Herrero o Martí Dominguez son algunos de los autores valencianos y en lengua catalana que podrá escuchar y ver el público.

Bernardo Carrión, Llordi Llobregat y Santiago Álvarez durante la rueda de prensa de la VI edición de VLC NEGRA. Fotografía cortesía del festival.

Bernardo Carrión, Llordi Llobregat y Santiago Álvarez durante la rueda de prensa de la VI edición de VLC NEGRA. Fotografía cortesía del festival.

Nominados y promoción

Este año se ha puesto especial énfasis en la promoción de los 15 autores nominados en las tres categorías. Además de la iniciativa del cruce de libros en Metrovalencia, se han grabado videos de los finalistas a Mejor Novela y Millor Novel.la para dar visibilidad a sus autores a través de las redes sociales de VLC NEGRA, así como otra serie de acciones de promoción mediante redes sociales y en librerías. Recordamos los nominados en las tres categorías, que pueden votarse a través de las redes sociales y físicamente en la Fira del Libre de este año:

MEJOR NOVELA

‘Por encima de la lluvia’, de Víctor del Árbol, (Destino, 2017)
‘Morir no es lo que más duele’, de Inés Plana (Espasa, 2018)
‘Taxi’, de Carlos Zanón (Salamandra, 2017)
‘Cuídate de mí’, de María Freixa (Plaza y Janés, 2018)
‘El peor de los tiempos’, de Alexis Ravelo (Alrevés, 2017)

MILLOR NOVEL.LA

‘Males decisions’, de Susana Hernández (Crimscat, 2017)
‘L’assassí que estimava els llibres’, de Martí Domínguez (Proa, 2017)
‘Napalm’, de Joan Canela i Jordi Colonques (Bromera, 2017)
‘Seràs un dels nostres’, de Ariadna Herrero (Llibres del delicte, 2017)
‘El mal que m’habita’, de Pasqual Alapont (Bromera, 2017)

BEST NOVEL

‘La transparencia del tiempo’, de Leonardo Padura (Tusquets, 2018)
‘Años de sequía’, de Jane Harper (Salamandra, 2017)
‘Canción dulce’, de Leila Slimani (Cabaret Voltaire, 2017)
‘El lado oscuro del adiós’, de Michael Connelly (AdN, 2017)
‘Sirenas’, de Joseph Knox (Roja y negra, 2018)

El festival cuenta por segundo año con el patrocinio del Vino Icono, de Bodega la Viña de la Font de la Figuera, que a través de ANECOOP aporta casi la mitad del presupuesto del festival.

Bernardo Carrión, Llordi Llobregat y Santiago Álvarez durante la rueda de prensa de la VI edición de VLC NEGRA. Fotografía cortesía del festival.

Bernardo Carrión, Llordi Llobregat y Santiago Álvarez durante la rueda de prensa de la VI edición de VLC NEGRA. Fotografía cortesía del festival.

 

La memoria melanítica de la XXX Semana Negra de Gijón

XXX Semana Negra de Gijón
Antiguo astillero de naval de Gijón
Del 7 al 16 de julio de 2017

Con cronológica regularidad estival, el antiguo astillero naval de Gijón acoge la trigésima edición de la Semana Negra, vertebrando un cronograma de diez jornadas que transitan desde el inmediato viernes 7 al domingo 16 de julio de 2017, a través de las que conmemorar implícitamente tres décadas erigidas en referencia del mapa noir peninsular y transoceánico, a partir de cuyos mimbres el festival literario se ha ido nutriendo de territorios y extremidades consanguíneos al género negro y consolidando una morfología excepcional que responde a todas las acepciones del término.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes institucionales junto al cartel de su trigésima edición, obra de Carme Solé Vendrell, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes institucionales junto al cartel de su trigésima edición, obra de Carme Solé Vendrell, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

En un encuentro con los medios en la ‘Carpa del Encuentro’, aún con los paños menores propios de las ultimaciones del montaje, José Luis Paraja -director del comité organizador- y Ángel de la Calle -director de contenidos del festival- han rubricado los definitivos acentos que conformarán la presente edición, en compañía institucional de Jesús Martínez Salvador -concejal de Turismo del Ayuntamiento de Gijón- y de José Ramón Tuero -Director General de Deporte en el Gobierno del Principado de Asturias-, amén de la presencia de Monserrat López -concejala de Cultura- y diversos representantes políticos de la ciudad, como Mario del Fueyo -XSP-, Aurelio Martín -IU-, Lara Martínez y José María Pérez -PSOE- y Joaquín Merediz -Ciudadanos-.

Provisto con el lirismo propio que reporta la efeméride del presente julio, José Luis Paraja ha apelado a los vestigios, al pulso de la memoria asentada bajo el curso de veintinueve ediciones, recordando que el noir “era un género sin consolidar y en busca de espacio”, allá por 1988, año en el que se incoaba un encuentro que ha contemplado una “diáspora de festivales” ulteriores, ramificados como “hijos de la Semana Negra”.

Quizás por ello (e igualmente fruto de las incertidumbres y vicisitudes económicas que han singularizado los últimos meses), la programación prevista pretende “emular aquel espíritu”, invitando a referentes del género que entonces principiaban, como Juan Madrid o Lorenzo Silva, quienes se aventuraban por el territorio en compañía de un ignoto Leonardo Padura, convertido en la actualidad en paradigma indubitable que “aquí encontró su camino”.

Imagen del poeta asturiano Ángel González, fallecido en 2008, a quien la Semana Negra rinde homenaje, Fotografía cortesía del festival.

Imagen del poeta asturiano Ángel González, fallecido en 2008, a quien la Semana Negra rinde homenaje. Fotografía cortesía del festival.

Uniformada con la melanítica ilustración de Carme Solé Vendrell -quien firma el cartel del presente año- y los tejados de la incertidumbre sobre los que toca el violín el emblemático Rufo -gestado por el diseñador Kike Herrero-, la XXX Semana Negra de Gijón traza un horizonte de un centenar de actividades con el sello de más de ciento treinta autores nacionales e internacionales -mayoritariamente de habla hispana-, con los que procurar una aproximación a diversos órdenes temáticos, tales como la justicia en la novelística negra -con Carlos Quílez y Graciella Moreno Graupera-, la ecología, el medioambiente y el cambio climático -con Euginio Fuentes y María Inés Krimer, entre otros-, la ciencia ficción y la fantasía -entre los que destacan con emergencia Miguel Aguerralde y Alberto Caliani-, así como la novela histórica -en compañía de Javier Azpeitia o Luis García Jambrina- y la fonética internacional de Sophie Hénaff o Cecilia Ekbäck.

La prosodia que nutre el género negro latinoamericano se encontrará representada por imprescindibles e ínclitos como Paco Ignacio Taibo II -creador y director in arsentia de la Semana Negra-, Tatiana Goransky, Fernando López -responsable del festival argentino Córdoba Mata-, Vladimir Fernández o Jorge F. Hernández, quienes procurarán compañía literaria a representantes de la literatura oriunda de Asturias -como Alejandro M. Gallo, Miguel Barrero, Pilar Sáncehz Vicente o Julio Rodríguez- y del consagrado orbe peninsular -como Rosa Montero, Ramón Pernas, Marta Robles o los mencionados Juan Madrid y Lorenzo Silva-.

El pulitzer asturiano Javier Bauluz refrenda un nuevo ‘Encuentro de Fotoperiodismo’, mientras que cuarenta originales producidos en Francia, Argentina, Gran Bretaña y España -gestados por Marika Vila, Susanna Martín o Iñaki Echeverría- posibilitan la exposición ‘Visualizando el maltrato: la violencia de género en el cómic’. Por su parte, los poetas Carlos Salem y Escandar Algeet, acompañados de Olaia Palacios, María Nieto y Andrés Treceño, procuran la lírica sabatina y nocturna habitual a una Semana Negra que, memoria mediante, rinde homenaje a la figura y vestigios del vate asturiano Ángel González, quien durante las venturosas ediciones de mediados de los noventa posibilitó la injerencia de su voz poética, tan radiográfica como los meandros dipsómanos y prosaicos del género.

De este modo, la XXX Semana Negra de Gijón, uniformada con el mixto overol de la cultura popular se asienta durante diez jornadas “en un erial convertido en una celebración cultural” que “nunca ha perdido de referencia el contexto social ni el compromiso” y determina su propedéutica con la “tentación de mirar atrás” para refrendar la idiosincrasia de su presente.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes institucionales frente a la figura de Rufo, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes políticos e institucionales frente a la figura de Rufo, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

 

“Trato de escribir con la mayor independencia posible”

Entrevista con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015 Leonardo Padura, a propósito de su reciente participación en la XXIX Semana Negra de Gijón

Portando frescos los vestigios de su galardón como Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, el escritor cubano Leonardo Padura ha procedido con su natural y habitual visita al festival noir por excelencia, rubricando una de las ediciones de mayor calado programático en las casi tres décadas de trayectoria de la Semana Negra de Gijón.

Padura, quien afirma que el premio ha tenido “a nivel oficial muy poca repercusión” en su país, admite que “ha sido una gratificación a muchos años de trabajo y también un reconocimiento a la cultura y literatura cubanas”. Durante la clausura del festival se ha exhibido en primicia el documental ‘Vivir y escribir en La Habana’, dirigido por su esposa, Lucía López Coll, que retrata al escritor transitando por el callejero de Mantilla, en el extrarradio sur-habanero, mientras fuma café y se desgrana parte del acervo que particulariza la saga de su heterodoxo policía Mario Conde.

En un encuentro con los medios, Leonardo Padura insiste en que “no soy economista, ni sociólogo, ni politólogo. Soy un escritor que vive, observa y escribe sobre una realidad desde una perspectiva más íntima y afectiva que sociológica o política”, aunque no evita las ineludibles referencias a los últimos acontecimientos diplomáticos entre Cuba y Estados Unidos. De hecho, anuncia que “estoy escribiendo una novela, ‘El último despertar’, en la que recupero a mi personaje, Mario Conde. Despierta el 17 de diciembre de 2014, día en que se anunció el restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Mario se levanta temprano con una de sus resacas habituales y tiene el presentimiento de que ese día va a pasar algo”. Un suceso que “no sabemos cómo va a evolucionar, ya que quedan muchas cosas pendientes, más allá de las cuestiones diplomáticas. Falta el restablecimiento de una serie de puentes que se rompieron durante cincuenta años, principalmente a nivel económico”.

Leonardo Padura durante un instante de su encuentro con los medios en la XXIX Semana Negra de Gijon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Leonardo Padura durante un instante de su encuentro con los medios en la XXIX Semana Negra de Gijon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Conversando sobre Mario Conde y acerca de un país que “ha visto quebrada su homogeneidad” desde los años del período especial, en la yerma década de los 90′, en la que, desde entonces, su personaje “recorre La Habana tratando de dar testimonio” -“me interesa la crónica de la realidad cubana contemporánea”, aunque con un “extraño sentimiento de no reconocer, de pertenecer cada vez menos”-, Leonardo Padura responde a algunas cuestiones para Makma acerca del universo literario, periodístico y social emparentados con su devenir biográfico.

En las últimas cuatro décadas su país ha transitado de la generación del marielito, del ostracismo de Reinaldo Arenas, por ejemplo, a una generación ulterior -de la que usted es uno de sus más ínclitos exponentes- que ha permanecido en Cuba y ha ofrecido un testimonio singular de la isla a través de la obra literaria. Sin embargo, ¿existe un poso evidente de tal metamorfosis entre los lectores cubanos, teniendo en cuenta los problemas de distribución de ejemplares en el país?

Creo que sí existe una metamorfosis en el lector porque existe una metamorfosis en el consumo de la cultura. Este es un tema muy complejo porque es muy abarcador. No podemos entender lo que está pasando con los lectores si no entendemos qué está pasando con los consumidores de cine y televisión, que son los medios más influyentes. En Cuba existen diferentes maneras de acceder a los consumos audiovisuales. Existen vías alternativas que reciben programación fundamentalmente de canales de Miami. Otra vía se llama el paquete, personas que reúnen toda una enorme cantidad de información y programación y la distribuyen en discos duros para descargar en las computadoras de los usuarios, a diferentes costes. Los que quieren estar al día pueden tener acceso. Hay una diversidad que antes no existía. El acceso a internet sigue siendo muy limitado, pero mucho más posible que hace cinco años.

Con respecto a la literatura, es un poco más complicado. Igualmente existen vías digitales, como por ejemplo ‘Campaña por la literatura inteligente’, desarrollada por un muchacho cubano, quien desde hace años sube a una gran lista de correo electrónico toda la literatura digital que recibe; de hecho, ahora mismo estoy leyendo una vieja novela de Tom Wolfe por esa vía. El libro físico tiene el gran problema de que no se importan libros en Cuba. El Grupo Planeta en México ha obtenido un permiso para importar fondos que allá no se distribuyen para venderlos en Cuba. Pero la producción de libros internos está deprimida y con los problemas económicos actuales se va a deprimir un poco más. Tan solo se publica el 40% de los libros previstos y ello genera una gran carencia de posibilidades de lectura, lamentablemente, en el país de lengua española donde se creó una gran y mayor masa de lectores potenciales. Hay libros que circulan poco o mal. De mi novela ‘Herejes’ se hicieron 4.000 ejemplares y se distribuyeron 2.000. Sin embargo, en la pasada Feria del Libro de La Habana se hizo una edición cubana de ‘1984’ (el más maldito de los títulos en Cuba) y se presentó, convirtiéndose en el libro suceso de la feria.

¿Qué le parece que su Mario Conde circule generosamente por las mesas del Café Versailles de Miami, durante décadas epicentro de la emigración cubana anticastrista en Litte Havana?

Mira, lo de Miami me ha sorprendido muy gratamente. Siempre tuve la impresión de que Miami era una ciudad poco lectora. Estamos hablando específicamente de la comunidad cubana. En los últimos años he tenido dos o tres presentaciones en su feria del libro muy satisfactorias. En el documental que presentamos acá (‘Vivir y escribir en La Habana’), que hizo mi esposa Lucia López Coll, que tiene que ver con la serie de Mario Conde, se exhibió en el Centro Cultural Español de Miami y hubo personas que lo vieron por los vidrios por la cantidad de gente que acudió. Ha habido un recambio generacional, una gran cantidad de jóvenes que llegan con referencias de lo que ha ocurrido en la comunidad cubana de los últimos años.

Leonardo Padura, junto al actor Jorge Perugorría, durante un instante del rodaje de 'Vientos de La Habana'. Imagen cortesía de la productora.

Leonardo Padura, junto al actor Jorge Perugorría, durante un instante del rodaje de ‘Vientos de La Habana’. Imagen cortesía de la productora.

Recientemente se ha exhibido en España la película ‘Viva’, una coproducción cubano-irlandesa, dirigida por el realizador dublinés Paddy Breathnach, cuyo argumento se adentra en ciertos sótanos de La Habana, en la sordidez y la nocturnidad de las drag queens, entre otras cuestiones. A pesar de su condición de foráneo, retrata la capital de un modo muy sobrio, difícilmente visto en otras cintas. ¿Considera que la sobriedad es el mejor modo de retratar y dignificar la ciudad de La Habana?

A veces se abusa a la hora de representar las ruinas de La Habana, que existen, que son reales. Pero es mucho más rica La Habana que las ruinas. Hay lugares muy precarios y otros relucientes, donde se aprecia esa revitalizacion de la ciudad. En general, muchas veces al mirar solamente a la parte sórdida de la ciudad se da un retrato parcial. Por esa época reciente circuló también ‘El rey de La Habana’, inspirada en la novela de Pedro Juan Gutierrez, que presenta esa parte de la ciudad de un modo mucho más profundo. Creo que ‘Viva’ lo presenta con cierta distancia, quizás más objetiva. En San Sebastián se va a presentar la película y la serie de Conde. La película ‘Vientos de La Habana’, a partir de mi novela ‘Vientos de Cuaresma’, y la serie para televisión de cuatro películas de 90 minutos con las cuatro primeras novelas de Mario Conde, protagonizada por Jorge Perugorría. Creo una de las cosas más interesantes es la forma en que el director español Félix Viscarret se acercó y fotografió La Habana, la estética de esa riqueza posible de ciudad, esa grandeza en su decadencia, que puede ser contradictoria.

¿En qué medida afectan a su proceso de escritura los ineludibles márgenes de censura con los que debe convivir en su país?

Trato de escribir con la mayor independencia posible. En el primer momento que fue posible me hice escritor independiente, siendo el pionero en Cuba. Tengo en mi casa el documento que atestigua que fui el primero que acudió al Instituto del Libro y se inscribió con la figura de escritor independiente, en 1995. Tras el premio ‘Café Gijón’ de 1996, entré en contacto con la editorial Tusquets y esto me ayudó muchísimo a tener esa independencia. He escrito lo que he querido escribir. Siempre uno respeta determinadas convenciones que no tienen que ser necesariamente políticas, sino sociales.

Recuerdo una anécdota de hace siete u ocho años. ‘El País’ me pidió un pequeño cuento para el suplemento de verano. Había leído en un periódico varios años antes la noticia acerca de un señor que había esperado a cumplir ochenta años para matar a su esposa. El hombre no resistía a la vieja y la mató, porque a los ochenta años, aunque se tiene responsabilidad civil, ya no vas a la cárcel. Me dije, “voy a escribir un cuentecito sobre esta historia”. Se lo mandé a una amiga lectora, residente en España, y me dijo: “ni se te ocurra, si publicas eso te van a crucificar”. Así que lo viré al revés. La vieja mata al viejo, lo cual también es posible. Eso demuestra determinados conceptos: que algo puede resultar desapropiado e hiriente.

Leonardo Padura durante un instante de su encuentro con los medios en la XXIX Semana Negra de Gijon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Leonardo Padura durante un instante de su encuentro con los medios en la XXIX Semana Negra de Gijon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Adentrándonos en el territorio del periodismo cubano, ¿qué le parce la figura y el fenómeno de Yoani Sánchez y su ‘Generación Y’, quien ha adquirido una gran relevancia internacional y permanentemente suena como candidata para los Premios Princesa de Asturias? ¿Ha tenido contacto con ella en la isla durante los últimos años?

Poco contacto. Conozco desde hace mucho tiempo a su esposo, Reinaldo Escobar; fue compañero mío en el diario ‘Juventud Rebelde’. Me cuesta mucho trabajo acceder a su labor por los problemas de acceso a internet a los que hacía referencia. Creo que han demostrado un poder de resistencia tremendo. Primero en el blog y ahora en el periódico ’14ymedio’, que veo y leo de manera aleatoria.

Usted, que ha crecido como escritor al paso de las sucesivas ediciones de la Semana Negra -de hecho, acudió a la primera, en 1988, como corresponsal de ‘Juventud Rebelde’, ¿qué cambios advierte en el devenir de la Semana Negra como formato y cuál ha sido su experiencia particular en el festival?

Yo vine a la primera y a la segunda edición como periodista. Sentí en aquellas primeras semanas negras algo que siento menos ahora (pero es lógico), en lo que empezó siendo un festival muy gremial. El primero se hizo en El Musel, fuera de la ciudad. Sentía una gran comunicación entre los escritores que venían. Todo el tiempo estábamos juntos, comíamos juntos, hablábamos mucho. Era un momento en que editorialmente había un boom de la novela negra en España. Surgieron colecciones como ‘Etiqueta Negra’ y ‘Cosecha Roja’. La novela negra acababa de independizarse del resto de la literatura y tenía un carácter propio. Eso hacía que el grupo también lo tuviera. Para mí fue decisivo en mi trabajo como escritor; haber podido, con muy poco dinero, comprar algunos libros, ir con dos maletas para La Habana repleta de ejemplares, algunos regalados; conocer a Manolo Vázquez Montalbán, Juan Madrid, González Ledesma, escritores norteamericanos, franceses e italianos. Se creó una cofradía y eso es muy difícil de mantener. El festival ha tenido que adaptarse a diferentes momentos políticos y económicos. Sigue siendo un festival de resistencia, lo cual es casi un milagro. Sigue siendo una referencia para los escritores y lectores de novela policíaca. A pesar de que ahora existen muchos festivales de novela negra, el origen de todo eso estuvo aquí, en Gijón, con aquella primera Semana Negra que sentó las bases de lo que ha pasado hasta hoy.

El escritor cubano Leonardo Padura posa frente a los neones diurnos de la Semana Negra. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El escritor cubano Leonardo Padura posa frente a los neones diurnos de la Semana Negra. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

LIJ y noir italiano en la Semana Negra de Gijón

XXIX Semana Negra de Gijón
Avance de programación
Antiguo astillero de Naval Gijón
Del 8 al 17 de julio de 2016

La Semana Negra apuesta por la literatura para los más jóvenes 

Las nuevas generaciones volverán a tener un lugar privilegiado en la programación de la Semana Negra, y no solo como temática -los niños, su desprotección y su realidad social a través de los ojos de novelistas suecos y españoles-, sino también con actividades y autores que hacen lectores entre el público más joven.

Además de la presentación de las obras juveniles más destacadas del momento, los cuentacuentos didácticos, ya consolidados a lo largo de las últimas ediciones, seguirán siendo una herramienta para dar a conocer a los más peque-ños a distintos autores clásicos y, este año, para acercarlos también al mundo de la adopción.

Como novedad, contaremos con la presencia de un booktuber, los divulgadores de libros más cercanos a los jóvenes actuales en este tiempo donde el peso de las nuevas tecnologías y los medios audiovisuales cada vez es mayor, un es-cenario que condiciona la relación de los más jóvenes con la literatura y sobre el que habrá tiempo para debatir en esta edición de la Semana Negra.

Imagen aérea de la distribución morfológica de la Semana Negra de Gijón en el antiguo astillero naval. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen aérea de la distribución morfológica de la Semana Negra de Gijón en el antiguo astillero naval. Fotografía cortesía de los organizadores.

La presentación del libro La cruzada de los niños de Bertolt Brecht (edición de El Jinete Azul), en la que estará presente su ilustradora, la genial artista Carme Solé Vendrell, se convertirá, sin duda, en un momento mágico.

Más allá de las cuestiones estrictamente literarias, el apartado social tendrá este año una relevancia especial. La Semana Negra, en sus numerosas activida-des y debates, dará amplio espacio a diferentes asociaciones que trabajan con niños y jóvenes, propiciando el análisis social.

La asociación asturiana Asturadop presentará La Estrella Nigeria y otros cuentos sobre adopción para concienciar a los más pequeños sobre este tema, mientras que la asociación cultural Mar de Niebla dará a conocer en una mesa redonda su trabajo diario y a pie de calle en Gijón para igualar en lo posible las oportunidades de los niños y jóvenes más desprotegidos con las del resto de la sociedad.

Se tratarán también dos asuntos que, lamentablemente, son de gran actualidad: la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo presentará la guía Mi cole, tu refugio, que aborda la cuestión de los niños y jóvenes refugiados, y la Fundación Municipal de Servicios Sociales de Gijón presentará su pionero programa contra la violencia y el acoso en las aulas, un tema que protagonizará otra de nuestras mesas redondas.

Actualidad, debate, análisis, compromiso, promoción de la lectura y entrete-nimiento bajo una misma carpa, la de la XXIX Semana Negra, también para los más jóvenes de la casa.

Imagen del logotipo de cabecera del periódico noir 'A Quemarropa' sobre un collage mural ubicado en el recinto del festival. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen del logotipo de cabecera del periódico noir ‘A Quemarropa’ sobre un collage mural ubicado en el recinto del festival. Fotografía cortesía de los organizadores.

Italia en la Semana Negra 

En la XXIX edición de la Semana Negra de Gijón, los autores italianos tendrán una destacada presencia.

Comenzaremos ya en el Tren Negro con Mirko Zilahy, el joven escritor italiano que con su primera novela, Así es como se mata, ha batido récords de venta en el país alpino, y que estará con sus lectores el sábado 9 en el recinto de la Semana Negra para presentar a su personaje, el comisario Enrico Manzini, en España. También nos acompañará uno de los más significativos novelistas italianos, viejo conocido de los habituales al festival gijonés, Pino Cacucci, quien, de la mano de la editorial Hoja de Lata, nos presentará su novela Los del San Patricio. Será en la tarde del miércoles 13 de julio.

Uno de los escritores del género negro italiano con más seguidores en España es Maurizio de Giovanni. Viene a la Semana Negra para presentar su nueva novela en nuestro país, Los bastardos de Pizzofalcone, la nueva historia con el inspector napolitano Giussepe Lojacono. Será el sábado 16.

El miércoles 13, en la nueva sección que la Semana Negra presenta este año, Aula Semana Negra, participará Alessandro Portelli, profesor emérito de la Universidad La Sapienza de Roma, y autoridad mundial en historia oral, además de experto en temas de memoria y cultura popular. Nos hablará de su reciente libro sobre Bruce Springsteen y de la cultura de la clase trabajadora norteamericana.

El creador y director de la multitudinaria Comicon de Nápoles, Clau-dio Curzio, estará también en el recinto semanero para participar en la reunión de responsables de festivales que se darán cita, con la ayuda del Ministerio de Cultura, en la Semana Negra.

Italia, país de moda en la novela negra, estará muy bien representada en la Semana Negra del 2016.

Semana Negra de Gijón. Makma