Harddiskmuseum, el museo de arte intangible

Harddiskmuseum, de Solimán López
Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT)

Los artistas visuales tienen un lugar destacado en esta sociedad, existen lugares y espacios donde pueden expresarse, decir lo que creen, lo que piensan: el mundo los mira, pero, ¿qué tipo de arte refleja nuestro tiempo?

Vivimos en una realidad en la que existe un sinfín tanto de intereses como de oportunidades; y para interactuar en ella utilizamos la creatividad como medio para resolver los problemas que se nos presentan. Como nos recuerda Nietzsche en su obra, necesitamos la estética para no sucumbir ante la realidad.

Los museos son una fuente inagotable de información donde podemos acceder a la contemplación y al disfrute de obras de arte únicas, genuinas, producto del pensamiento y la actividad de los artistas. En los espacios museísticos podemos contemplar el presente y el pasado de la historia humana a través del arte. Tenemos museos clasificados por temáticas, estilos, períodos de tiempo, etc.; de este modo podemos contemplar la línea de tiempo humana a través del arte.

Pero ¿dónde se expone el arte intangible? El Harddiskmuseum está especialmente creado para albergar obras de arte intangibles, un museo creado por un artista, donde el arte digital y lo efímero -efímero como puede serlo el concepto de un bit, que no tiene color, ni tamaño ni peso y puede desplazarse a la velocidad de la luz- se expresan en toda su amplitud. Obras creadas por medio de un código, de tipo binario, a base de ceros y unos, donde bits y pixeles se combinan para crear nuevos conceptos artísticos ampliando las fronteras del arte. Esto es lo que se respira, por ejemplo, en las obras de Solimán López, que no por proceder -entre otras cosas- de un lenguaje en código binario, sus obras tengan frialdad ni sentido de lo humano, todo lo contrario.

Código binario.

Cereos y unos son parte del código binario. Imagen capturada de Internet.

En palabras de Solimán López http://solimanlopez.com/ -artista y director de ESAT LAB- el laboratorio de la Escuela Superior de Arte y Tecnología www.esat.es: «El harddiskmuseum no divaga en un desierto de propuestas alternativas, sino que se suma al arte urbano, efímero, net-art y otros soportes para dialogar sobre este organigrama del arte y la sociedad. Abrir una línea confusa entre la figura del artista, la del museo, la de los presupuestos de cultura, la de la sociedad del conocimiento, la de la memoria, el starsystem del arte y, por qué  no, entretejer nuevos modelos expositivos, participativos, creativos y productores de ideas y reflexión».

En el Harddiskmuseum (HDDM) nos encontramos con obras de arte digitales, recientes -si contamos el poco tiempo que los artistas disponen de esta tecnología, más asequible que en sus comienzos-, obras creadas por medio de computadoras. Sabemos cómo finalmente internet ha cambiado el funcionamiento del mundo, pero antes de ello las imágenes realizadas con ordenadores también han influido en el mundo, en este caso, en el mundo del arte.

Las posibilidades que nos presenta la tecnología informática son infinitas, hoy día crear por medio de la combinación de software y hardware nos permite desarrollar un nuevo lenguaje visual donde los artistas se expresan. Lo digital es el código de comunicación común a todas las personas, instituciones, gobiernos y empresas. En comparación con otros medios de expresión artística, el ordenador se ha convertido en un instrumento que ha transformado nuestra sociedad y cultura como no lo ha hecho ningún otro en las últimas décadas.

El Harddiskmuseum pretende además reflexionar al respecto de la idea de convertir un museo en sí mismo en obra de arte, en instalación interactiva y obra colectiva, donde cada individuo y actor del mencionado organigrama del arte, desarrolla su mismo trabajo en torno a una propuesta artística, porque el disco duro no entiende de contenidos, sólo abre su memoria para que sea impregnada de buenas o malas ideas. Según nos dice el creador del museo.

Harddiskmuseum.

Vista frontal del Harddiskmuseum.

La observación de las obras en el HDDM se realiza de forma presencial, física. Así como algunas obras de arte creadas por la humanidad viajan en satélites para exponer al universo la creatividad del ser humano, en el caso del museo de arte intangible, las obras se exponen en pantallas; el soporte natural de los artistas que crean por medio de ordenadores: los futuros Miró, Velázquez, Dalí o Goya.

Por medio de unas carpetas que el espectador deberá tocar se visualizará la obra; imagen que será proyectada en una pantalla, como si hubiera sido pintada en un lienzo. En este aspecto el museo es convencional: hay que ir hasta él para ver las obras que allí se alojen, pero la experiencia sensorial, la contemplación de la obra y la emoción que nos depare, será distinta, inédita, actual, moderna o futurista -moderna tanto como lo es la tecnología de que disponemos-. Aunque su contenido es digital, la estructura del museo -el disco duro- es analógica, está creado con átomos. Su arquitectura y sus partes están compuestas de acero, plástico, etc.

Según Gilles Lipovetsky, «en la era hipermoderna, ser artista no es sólo crear obras con la esperanza de que se reconozcan en el futuro, sino también comunicar una imagen, figurar en el “Kunst Kompass”, estar cada vez más presente y ser cada vez más hipervisible en el mercado mundial del arte».

Manifiesto intangible.

Portada del Manifiesto Intangible de Solimán López.

Vivimos en un mundo globalizado, en pocos años hemos pasado de vivir únicamente en un mundo analógico, sólo compuesto de átomos, a vivir también (porque lo analógico no murió) en un mundo digital. Átomos y bits hoy día interactúan permanentemente diseñando el mundo actual donde vivimos. Lo digital ha convertido la imagen en un texto no convencional que, convertido en viral, se funde en el alma de lo global. Sepamos cómo movernos en este mundo en el que los bits son los protagonistas.

Según la web del HDDM http://harddiskmuseum.com/ el equipo del museo está formado por artistas, diseñadores, pedagogos, críticos, comisarios y profesionales del mundo del arte, la cultura y la educación que ponen a disposición del mundo una nueva herramienta de apoyo y difusión.

La repercusión que ha tenido en prensa escrita, redes sociales, revistas digitales y medios de comunicación ha sido muy completa y amplia; El Mundo, Europa Press, Makma, Revista Gràffica, Arteinformado, Informativos Telecinco, Madrid Press, Yahoo, Bonart, Radio Onda Cero, etc. han sido algunos de los medios -entre más de 30- que se han hecho eco de la noticia difundida a mediados del mes de junio por la Plataforma de Arte Contemporáneo (PAC) http://www.plataformadeartecontemporaneo.com

Muchas de las obras del HDDM nos invitarán a la reflexión y al pensamiento. El museo se presentó en sociedad en el mes de Septiembre del 2015 en la Galería Punto, Valencia. El nombre de la exposición sugiere la cualidad de su contenido: líquido.

Alejandro Macharowski

 

FUNAMBULISTA DEL TIEMPO

Funambulista del tiempo
Sala Inestable,
C/ Aparisi Guijarro, 7. Valencia.
Última sesión, 15 de Marzo a las 20h.

Funambulista del tiempo, es la puesta en escena de lo que podríamos denominar teatro global independiente. Sus creadores: la compañía Grotesque y Cía., parten de la necesidad de comunicación entre las distintas disciplinas artísticas de sus integrantes y el interés por compartir sus lenguajes con el público. En este caso, la obra surge de los poemas de Francisco Javier Muñoz y la interpretación pictórica a modo de escenografía de María Balibrea (www.mariabalibrea.es).

Los seres grotescos que circundan al personaje principal: Emma, provocan que nos asomemos a nuestros propios monstruos, a los que Nietzsche califica como ‘la decadencia de tu tipo’ y que se ocultan definiendo a la propia sociedad que les rechaza como seres marginales.

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El concepto: volcado sobre Emma, subyace durante toda la trama de la obra, en la que van haciendo aparición contradicciones colmadas de monstruos y personajes grotescos que escapan de su imaginario,  (plasmado en la pintura),  cobrando vida en híbridos, sombras, máscaras o imágenes que deforman lo deformado; por medio de la danza (Raquel Revert y Arantxa Blasco) y la danza aérea (Araceli López). Estos se mueven al compás de la música y el canto (Dani Benedito y Gloria Aleza), entrando y saliendo de la protagonista a su antojo.

Los monstruos y seres marginales definen a Emma a modo de contra-norma,  desde sus límites y al mismo tiempo sin pretenderlo, presentando la ambigüedad propia de lo grotesco. Esta cualidad ofrece la posibilidad de definir y caracterizar sin palabras, caminando a través de nuestra sensibilidad. De ahí la riqueza de este espectáculo de teatro global.

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Por su parte,  el director, Domingo Ferrandis  consigue un ambiente fantástico,  gracias al montaje de los elementos escénicos (Raúl Aleixandre), en el que conviven ‘monstruos reales’ y otros que no lo son tanto; a saber, en un ambiente en el que la fantasía contribuye a comprender la realidad. Domingo aprovecha los trabajos de los citados Javier Muñoz en cuanto al texto, y María Balibrea en lo que se refiere a la obra pictórica, (en este caso proyectada) para internarse en un universo de emociones que se muestran, unas veces contenidas y encorsetadas, y otras libres y explosivas.

Movimientos complejos en lugares híbridos

BIAM 2014
Premi 13ena Biennal d’Art Ciutat d’Amposta
Centre d’Art Lo Pati
Hasta el 30 de agosto de 2014

Una característica ya previsible del arte contemporáneo es la contaminación entre prácticas en su búsqueda, siquiera formalmente, de la novedad y como material necesario para adecuarse a la sociedad cambiante. Como dice una frase célebre que tiene algo de mágica, “la novedad es vieja como el mundo”, y aún así, en el presente debe prevalecer la opción de permitirnos caer de nuevo en la trampa más dulce: responder con frases ya dichas a las preguntas tantas veces planteadas. Una mirada mínimamente distinta al motivo de análisis puede conseguir un cambio notable en el modo como enfrentamos nuestros grandes temas y deseos, y ese pequeño gesto vale su peso en oro dentro del sistema artístico, ávido y necesitado de estímulos constantes.

Vista de sala con obras de Joan Morey y Marc Larré. BIAM 2014.

Vista de sala con obras de Joan Morey y Marc Larré. BIAM 2014.

La emergencia es consustancial al arte contemporáneo. Es un recurso que ha aceptado con resignación o incluso promovido con naturalidad, reflejo de un mundo cambiante, pero seguramente también de un ámbito profesional dado a la inestabilidad y la búsqueda sin tregua de lo novedoso. La última entrada de la magna obra Arte desde 1900 (Akal, 2006) orquestada por H. Foster, R. Krauss, Y-A. Bois y B. Buchloh corresponde al año 2003 y en ella se nombra la exposición Zona de emergencia, comisariada por Francesco Bonami para la 50ª Bienal de Venecia, como ejemplo de la “naturaleza informal y discursiva de gran parte del arte y el comisariado recientes”. Los teóricos de October resumen eficazmente una serie de prácticas que pare ellos “se inspiran en una amplia lista de precedentes como los objetos preformativos de Fluxus, los materiales humildes del Arte Povera y las estrategias específicas para el sitio de artistas críticos con las instituciones”. Estas tres características, a las que se suman los procedimientos archivísticos de índole y condición muy variadas, marcan la mayoría de los proyectos que se han realizado en el ámbito del arte contemporáneo de las últimas décadas. Y todo indica que sigue siendo así.

La posible confusión entre las nomenclaturas arte contemporáneo o arte actual (un modo de ir más allá de la historia en un momento en que el presente parece estirarse sin fin) la resuelve Giorgio Agamben sin hablar de arte, pero sí de un genérico lo contemporáneo que fácilmente puede asumirlo dentro de su definición. Regresa a Nietzsche para indicar que éste “sitúa su pretensión de ‘actualidad’, su ‘contemporaneidad’ respecto del presente, en una desconexión y en un desfase”. Y continúa explicando Agamben que “pertenece en verdad a su tiempo, es en verdad contemporáneo, aquel que no coincide a la perfección con éste ni se adecua a sus pretensiones, y entonces, en este sentido, es inactual; pero, justamente por esto, a partir de ese alejamiento y ese anacronismo, es más capaz que los otros de percibir y aferrar su tiempo.”[1]

El alejamiento es también la distancia crítica óptima para realizar un análisis ajustado de una situación concreta; y el anacronismo no es tanto la voluntad expresa de vivir en otras épocas pasadas, como la necesidad de no aceptar todo lo que el presente ofrece y con lo que apabulla y aturde. Es en esos matices donde sí parece posible encontrar vías de definición de lo contemporáneo en contraste con las propias de lo actual. Aferrarse a su tiempo, entendido éste con una cierta perspectiva histórica y complejidad, es lo que la actualidad no puede hacer, pues precisamente por su carácter actual, debe ir adecuándose a las variaciones ad infinitum que las tendencias marcan.

Vista de sala con obra de Mariona Moncunill. BIAM 2014.

Vista de sala con obra de Mariona Moncunill. BIAM 2014.

Los movimientos complejos en espacios híbridos bien podría entenderse asimismo como movimientos híbridos en espacios complejos. Entendiendo por movimiento una acción al respecto de un deseo social, personal o político que acontece en un espacio no tanto real, aunque también, como imaginado. La hibridación implica complejidad, y ésta a su vez no puede siquiera definirse sin la mezcolanza y la transversalidad de varios agentes que actúan inequívocamente sobre una cuestión precisa. Las prácticas artísticas lo son especialmente por el contexto donde se ofrecen y por la actitud de quien lo lleva a término.

Al hablar de la fotografía dentro del ámbito del arte contemporáneo, Peter Osborne indica que ésta “pasó a formar parte del ‘arte’ en el momento en que el ‘arte’ pasó a ser post-conceptual. (…) Podría decirse (…) que la fotografía es arte en la medida en que es una práctica post-conceptual.”[2] Del mismo modo, determinadas prácticas y dispositivos, no vinculados directamente al arte, lo son en la medida en que representan una práctica post-conceptual. La 12ª edición de BIAM tiene la cualidad, tal vez única en su historia, de aunar el trabajo emergente de artistas jóvenes o muy jóvenes que presentan obras llamadas a inscribirse en el panorama de la contemporaneidad artística, junto con el trabajo de artistas pertenecientes a una generación consolidada, incluso podría decirse de media carrera, que tal vez participen de esa señal de emergencia que sigue emitiendo el sistema artístico dentro del Estado español, inoperante para establecer unos mínimos que permitan extender la profesionalización artística. Es también esta particularidad híbrida, intergeneracional, polivalente en los trabajos y compleja en los dispositivos y los temas tratados una característica del momento presente, donde el medio artístico es cuestionado bien desde la técnica, bien desde la credibilidad de su alcance real; tanto desde su autonomía tendente al ensimismamiento como desde la funcionalidad social y política de sus planteamientos. Unas cuestiones aferradas a su tiempo, y que aquí emergen para definirlo.

Vista de sala con obras de David Mutiloa y Olalla Castro. BIAM 2014.

Vista de sala con obras de David Mutiloa y Olalla Castro. BIAM 2014.

Álvaro de los Ángeles


[1] Giorgio Agambem, “¿Qué es lo contemporáneo?”, en Desnudez, Anagrama, Barcelona, 2011, p. 18.
[2] Peter Osborne, “Filosofía y fotografía: La ontología social de la imagen”, en Instantáneas de la fotografía, Arola Editors, SCAN 2009, Tarragona, p. 119.

“Dios es el gran ausente del arte contemporáneo”

Homenatge a Déu, de Gabriel Alonso y Tomàs Serra
Galería estudio de Gabriel Alonso
C / Denia, 23. Valencia
Hasta mediados de mayo

Las figuraciones plásticas de Dios han sido una constante en la historia de los textos artísticos. Hasta que llegó Nietzsche y decretó su muerte, confirmando así su existencia. Si muere es porque antes estaba vivo. En todo caso, la figura divina como tal desaparece del arte, dejando que su vacío sea llenado por abstracciones más desgarradas. Gabriel Alonso y Tomàs Serra, quién sabe si para abrir cierto debate al hilo de la reciente Semana Santa, retoman aquel halo místico para montar una exposición que pretende ser un singular Homenatge a Déu.

Obra de Gabriel Alonso en la exposición 'Homenatge a Déu'. Imagen cortesía del autor.

Obra de Gabriel Alonso en la exposición ‘Homenatge a Déu’. Imagen cortesía del autor.

Singular porque, aún volviendo a Dios, lo que hacen Alonso y Serra es aproximarse a su figura desde lugares distintos y controvertidos. Gabriel Alonso toma prestadas las imágenes de la crucifixión y de la María Magdalena para suavizar tanto dolor y sufrimiento. “Son imágenes más suaves y amables, y menos sanguinolentas de lo que hizo Mel Gibson en el cine (La pasión de Cristo)”. Es precisamente esta pasión del hijo de Dios la que seduce a Alonso: “La idea de un hombre clavado en una cruz tiene mucha fuerza, más allá de la liturgia”.

Tomàs Serra por su parte se acerca a la figura de Dios adoptando un punto de vista más humano, menos dado a mitologías y escenas metafísicas. Lo suyo es el cuerpo con toda su crudeza. “Tiene poca literatura”, explica Gabriel Alonso, en cuyo estudio de la calle Denia en Ruzafa se exhiben las diez obras que integran el Homenatge a Déu. Así, en valenciano, dice Alonso que suena mejor. Además, sin proponérselo, resulta que déu se refiere tanto a Dios como a diez, que son las piezas mostradas.

Obra de Tomàs Serra en la exposición 'Homenatge a Déu'. Imagen cortesía del estudio Gabriel Alonso.

Obra de Tomàs Serra en la exposición ‘Homenatge a Déu’. Imagen cortesía del estudio Gabriel Alonso.

Ya hace diez años, un grupo de artistas valencianos, entre los que se encontraban los propios Alonso y Serra, expuso en la galería Rosalía Sender una serie de obras bajo el título de Plaers de butxaca. Siguiendo esa estela más lúdica y placentera, vuelven ahora a la carga ellos dos en solitario con esta propuesta nacida de cierta “tormenta de ideas”. Lo sintomático es que haya sido Dios el tema elegido. “Dios es el gran ausente del arte contemporáneo”, subraya Gabriel Alonso. De manera que volver sobre sus pasos era una manera de abrir cierto debate o, cuando menos, “buscar su resonancia para ver qué pasa”.

Y lo que pasa es que Dios, como aquello que no termina de ser entendido, se halla en el centro del acto creativo. “La representación tiene mucho que ver con lo sacro: el símbolo y el mundo”. De hecho, como destaca Alonso, el origen del arte tiene una de sus explicaciones en los chamanes, “que eran intermediarios entre la gente y esa fuerza X que nos desborda”. Homenatge a Déu es una forma de plantarle cara a ese origen sacro por caminos que huyen de él.

Obra de Gabriel Alonso en la exposición 'Homenatge a Déu'. Imagen cortesía del autor.

Obra de Gabriel Alonso en la exposición ‘Homenatge a Déu’. Imagen cortesía del autor.

“El concepto de Dios ha cambiado mucho, antes era más jerárquico y autoritario, mientras que ahora nos ablandamos y eso se refleja en su figuración”. Un Cristo blando, a veces diminuto en proporción a María Magdalena, secundado en el calvario por figuras igualmente blandas, es el que Alonso representa. También juega con una lapidación a San Esteban con toques futbolísticos, en tanto los que apedrean visten camisetas de Madrid y Barça. “Es que el fútbol es una religión, con su templo del Valencia [por Mestalla] y todo”.

Tomàs Serra se ciñe al cuerpo desnudo por todo campo de operación profana. Toma como referentes ciertos cuerpos del natural para recrearlos a base de multitud de líneas que parecen diseccionarlo. “Su obra tiene mucho de análisis, de ver más allá de la apariencia”. Reconstruye anatomías como si fuera Prometeo o Frankenstein, para hurgar en la creación por vía recreativa. Su Dios tiene que ver con la materia en continua transformación. Gabriel Alonso y Tomàs Serra homenajeando a Dios cada cual a su manera.

Obra de Tomàs Serra en la exposición 'Dios'. Imagen cortesía de la galería estudio de Gabriel Alonso.

Obra de Tomàs Serra en la exposición ‘Homenatge a Déu’. Imagen cortesía de la galería estudio de Gabriel Alonso.

Salva Torres

¿Cómo crear una campaña con artículos sugerentes?

Alejandro Macharowski
Artículo seleccionado por la agencia Be Republic de Barcelona para su campaña The Positive Seeds

¿Cómo crear una campaña positiva con artículos sugerentes? Esta ha sido la idea de la agencia publicitaria Be Republic de Barcelona, una empresa especializada en comunicación interactiva que ha diseñado una campaña llamada The Positive Seeds en la que me han tenido en cuenta -entre otros autores- al considerar que ¿Es el diseño una respuesta a la totalidad de la vida? es un artículo que funcionaría para esta campaña que habla sobre la creatividad, las ideas y la participación. Un mensaje que nos llega a través de una web interactiva invitándonos a participar en ella como una manera de innovar en nuestro entorno.

Vivimos en una realidad que a veces no nos lo pone fácil, no estamos en el universo virtual, hecho a medida, de Second Life, tu mundo, tu imaginación, sino en el mundo que el hombre ha creado para sobrevivir  desde que camina sobre la faz de la tierra. Hoy día vivimos en una sociedad -una construcción social amplia y compleja- en donde existen un sinfín tanto de intereses como de oportunidades, y para interactuar en ella utilizamos la creatividad como medio para resolver los problemas que se nos presentan.

En palabras de Walter Benjamín: «La creatividad se define como la capacidad de resolver problemas con cierto grado de innovación».

Ilustración de Alejandro Macharowski.

Ilustración de Alejandro Macharowski.

Tenemos una mente prodigiosa que posee una tecnología que desconocemos en gran medida, una herramienta útil -junto a la razón y los sentimientos- con la cual podemos crear soluciones como ningún otro ser vivo sobre la tierra, de manera que todo esto nos permite interactuar en el mundo donde vivimos, en una época donde lo digital es el código de comunicación común a todas las personas, instituciones, gobiernos y empresas.

Un bit no tiene color, ni tamaño, ni peso y puede desplazarse a la velocidad de la luz, nada menos que a 300.000.000 km por segundo, gracias a ello la información digital que uno genera da la vuelta al mundo en menos de un segundo -recordemos que 12.742 km mide el diámetro de la tierra-, pero si observamos el mundo como si fuera solo una red digital, su tamaño es ínfimo. Esto jamás ha sido logrado por ningún otro ser vivo en la tierra, salvo por el hombre. Por eso vivimos en un mundo globalizado, en pocos años hemos pasado de vivir únicamente en un mundo analógico, solo de átomos, a vivir también (porque lo analógico no murió) en un mundo digital. Átomos y bits hoy día interactúan permanentemente diseñando el mundo actual donde vivimos.

Imagen capturada de Internet.

Imagen capturada de Internet.

«La hipermodernidad ha creado una situación nueva que afecta al saber mismo, hoy estamos en el “doble caos” de la abundancia y la inmediatez, jamás ha estado disponible tanta información» (La cultura-mundo. Lipovetsky-Serroy, 2010, p. 180).

Considero la campaña de Be Republic una idea original ya que su mensaje, no sólo se transmite a través de la palabra, sino también por medio de la imagen y del diseño. En palabras de Nietzsche: «necesitamos la estética para no sucumbir ante la realidad»

De este modo, la agencia de publicidad ha creído que mi artículo -escrito originalmente para la revista Gràffica en 2013- es una semilla que aporta un valor añadido a esta idea y por eso lo ha incluido en su campaña

Imagen extraída de la web de Be Republic.

Imagen extraída de la web de Be Republic.

El mío es un artículo sobre las ideas de un diseñador que en los años setenta revolucionaba el mundo del diseño, texto que se ha integrado a esta campaña digital aportando su mensaje, cuando lo analógico (en la época de Jones) era lo único que existía, y lo hace a través de una web dinámica, de diseño atractivo y novedoso creada para transmitir una idea: dar un mensaje positivo al mundo. Me alegra saber que mi texto ha aportado su granito de arena a esta idea aunque, a veces,  una grata sorpresa como es ésta, me hace reflexionar en cómo uno puede llegar a desconocer cuál es su trascendencia en Internet. Lo que me lleva a creer que la red (lo digital) ha convertido la palabra en un texto que, convertido en viral, se funde en el alma de lo global.

Imagen extraída de la web de Be Republic.

Imagen extraída de la web de Be Republic.

J.C. Jones, en su libro Diseñar el Diseño (1985), nos dice, entre otras cosas, que el azar puede ser el motor en la generación de nuevas ideas, capaz de crear nuevos pensamientos. Las ideas de Jones me han inspirado como profesor: algunas de ellas las he adaptado a la didáctica de mis asignaturas y las he aplicado con mis alumnos en la Escuela Superior de Arte y Tecnología de Valencia (ESAT) donde desempeño mi labor docente.

¿Es el diseño una respuesta a la totalidad de la vida? es el título de uno de los capítulos en que el autor sostiene que el diseño -como acto de diseñar- no tiene nada que ver con la certeza, pues diseñar es crear algo nuevo y lo nuevo siempre es incierto en un mundo donde el hombre quiere tener el control.

Portada del libro de J. C. Jones.

Portada del libro de J. C. Jones.

Les dejo con mi artículo, comprueben si se ha elegido bien, y si mi semilla (o mejor dicho la de J. C. Jones), que revolucionaría el mundo del diseño en el siglo pasado, les transmite algo positivo. Jones hablaba de crear métodos de diseño novedosos, y para traer sus ideas a los tiempos actuales he escrito la reseña de uno de sus libros más inquietantes, creativos y provocadores. Espero que su legado sea una semilla positiva para las personas que vivimos en un siglo distinto al de Jones. Sepamos cómo movernos en este mundo digital en el que los bits son los protagonistas.

Alejandro Macharowski

 

Eduardo Hurtado en la jaula del arte

Eduardo Hurtado: «El arte siempre es público»
Conferencia, performance, representación
Aula PB5 de la Facultat de Magisteri
Inauguración de Art Públic / Universitat Pública

A Eduardo Hurtado (Valladolid, 1986) el arte le confunde. “Me harta, pero me pone mucho”. El hartazgo lo manifestó mediante la presentación de un video de 14 minutos que dijo ser el “registro de una acción en lo real”. Esa acción, en plano fijo, recogía el arduo proceso de elaboración de un moño, con el que una madre preparaba a su hija de cara a una actividad de gimnasia rítmica. La niña se dejaba hacer, como el espectador se dejaba llevar por la evidente crítica contra la “manipulación” femenina. Acto seguido, Eduardo Hurtado se fue quitando la ropa hasta quedarse en calzoncillos y con los ojos vendados con su propia camiseta. Subido a la mesa donde daba la conferencia, performance, representación, fue desplegando una serie de posturas reveladoras de su confuso estado de ánimo.

Eduardo Hurtado, durante la conferencia performance inaugural de Art Públic / Universitat Pública

Eduardo Hurtado, durante la conferencia performance inaugural de Art Públic / Universitat Pública

“Lo fragmentario es más interesante que lo terminado”, afirmó luego, una vez recobrada la postura de conferenciante vestido. “La idea de permanencia me asusta”, agregó después. Y entre lo fragmentario, efímero, agotado y estimulante discurso en torno a la función del arte (“que yo no tengo claro”), Eduardo Hurtado fue mostrando, a base de pinceladas de su trabajo, los universos paralelos en los que se mueve: el universo de un “sistema del arte que me agota”, y el universo del arte como “proceso de construcción del sujeto”. Un arte, éste sí con “capacidad de movilizar al sujeto”, desgajado del conjunto del sistema del arte que dice tenerle agotado.

Eduardo Hurtado, durante la conferencia performance inaugural de Art Públic / Universitat Pública

Eduardo Hurtado, durante la conferencia performance inaugural de Art Públic / Universitat Pública

¿Por qué le agota, nos agota, el mercado del arte? Porque lo vivimos como una ficción, una impostura, un eslabón más de la larga cadena con la que el “sistema” (palabra que repitió Hurtado a lo largo de su conferencia performance) nos aprisiona en la jaula de su lenguaje mecanicista. He ahí, tirando del hilo, el simulacro, la mascarada de lo social que denunció Nietzsche, y al que siguieron después los numerosos imitadores del relativismo posmoderno. Desencantados, incluso “hartos” de esa mascarada, que partiendo del sistema del arte se extiende a la representación política y al universo de la economía salvaje, al sujeto contemporáneo parece no quedarle más salida, a tenor de lo expuesto por Eduardo Hurtado, que la “resistencia” y el “ser un peligro cuestionándolo todo”.

De nuevo, la encrucijada, la confusión, la grieta, el laberinto, la jaula del lenguaje. Porque si lo cuestionamos todo, también cabe cuestionar el propio discurso con el que Eduardo Hurtado inauguró la XVI edición de Art Públic / Universitat Pública, bajo el título de ‘El arte siempre es público’. Y si nos resistimos, también cabe resistirse a sus palabras, volviéndonos impermeables a su demanda de intervención social para cambiar el mundo. Si resultó harto elocuente la conferencia, performance, representación de Eduardo Hurtado, de ahí su enorme interés, fue por la doblez de su discurso: la realidad revelada como burda manipulación y, por contraste, el gesto radical de un cuerpo soliviantado por la mascarada en que se inscribe su experiencia. Así arrancó en el Campus de Tarongers Art Públic / Universitat Pública, con un acto sin duda acorde con su filosofía: la de mostrar públicamente los diversos malestares de nuestra sociedad.

Eduardo Hurtado, en un momento de la conferencia performance inaugural de Art Públic / Universitat Pública

Eduardo Hurtado, en un momento de la conferencia performance inaugural de Art Públic / Universitat Pública

 

Salva Torres

Cine de mujer, ¿un nuevo género?

¿Por qué lo llaman cine de mujeres cuando quieren decir cine?

Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM)

C / Quevedo, 10. Valencia

Hasta el 16 de abril

Nietzsche definió al hombre libre (y ya puestos, a la mujer) como “aquel que piensa de otro modo de lo que podría esperarse en razón de su origen, de su medio, de su estado y de su función o de las opiniones reinantes de su tiempo”. La libertad no entiende de identidades excluyentes, discursos autoafirmativos y mapas territoriales de indudable homogeneidad étnica. La libertad es otra cosa, sin duda peligrosa por cuanto viene a cuestionar la cerrazón corporal y mental que la inseguridad ha promovido a lo largo de los tiempos. Cerrazón provocada por el miedo a ese otro rabiosamente distinto que se halla en el origen de todo.

Hacer ciclos, exposiciones o festivales dedicados a la mujer pueden servir para reivindicar cierta igualdad, pero acarrea también caer en la “trampa” sugerida por la propia Áurea Ortiz, directora del sugerente ¿Por qué lo llaman cine de mujeres cuando quieren decir cine? “Por un lado, pretende decir que el cine que hacen las personas del sexo femenino es cine y no ‘cine de mujeres’, esa etiqueta reduccionista, pero por otra, el único vínculo de unión de las películas que lo conforman es el hecho de estar dirigidas por mujeres”.

Las mujeres directoras de las películas que conforman el ciclo del Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM), atrapadas en esa red lanzada por Áurea Ortiz, discreparían igualmente. Ninguna pondría objeción, lógicamente, a la visibilidad de su cine en aras de la igualdad, pero en tanto creadoras libres (y Agnès Varda es un sobresaliente ejemplo) les traería al pairo su condición femenina: el cuerpo que habitan no dice nada a favor o en contra de su talento. Es más: Varda, a punto de cumplir los 85 años, lleva casi 60 rompiendo moldes artísticos, empujada por su espíritu libertario más que por su corporalidad femenina.

Pensar a contracorriente de “su origen” y de las “opiniones reinantes de su tiempo” es lo que hace a esas mujeres libres. Y encorsetarlas en este nuevo género de “cine de mujeres”, tan del gusto de la corrección política, es hacer un flaco favor a su espíritu, digamos, indomable. “La comedia romántica ¿es cosa de mujeres?”, como se pregunta Nacho Moreno, en la conferencia que acompaña a la proyección de El amigo de mi hermana (Lynn Shelton). “El cine bélico, ¿es cosa de hombres?”, como se cuestiona Carlos Losilla, para la presentación de En tierra hostil (Kathryn Bigelow). Y vuelta a empezar: ¿cosas de hombres? ¿cosas de mujeres? ¿Y…? La libertad escapa a esos encapsulados, y la libertad es el riesgo que han de correr unos y otras para tratar de articular sus rabiosas diferencias, entre sí y para sí.

Que es lo que hacen, por otra parte, Agnès Varda, Lucía Puenzo, Lynn Shelton, Kathryn Bigelow y Greta Schiller en las películas del, ahora sí, estupendo ciclo: Las playas de Agnès, XXY, El amigo de mi hermana, En tierra hostil y París era una mujer, respectivamente. Películas que entre el 10 y el 16 de abril se proyectarán en el MuVIM, acompañadas de conferencias: las ya citadas de Nacho Moreno y Carlos Losilla, junto a las de la propia Áurea Ortiz, Santi Barrachina y Luci Romero.  Películas todas ellas que, de una u otra manera, cuestionan precisamente los compartimentos estancos a los que pretenden reducirnos tanta corrección política. ¿Cine de mujeres? No, por favor. Simplemente cine y del bueno. 

Salva Torres