La mirada del deseo

Entre tus líneas, dibujos de Nacho Casanova en Estudio 64 (Carrer de Benicolet, 2. Valencia). Hasta el 31 de julio
Un palco en el teatro del mundo. Colección pura formalidad, fotografías de Cueto Lominchar en la Sala Oberta de La Nau. Hasta el 12 de septiembre de 2017

Desde las Venus paleolíticas a los retratos cubistas de Picasso. De las opulentas modelos de Rubens a las estilizadas de Modigliani, el cuerpo femenino ha sido tema recurrente de los artistas como representación de la belleza y el deseo de poseerla. Nuevos tiempos y nuevas técnicas no han agotado ese filón como demuestran las exposiciones de Cueto Lominchar y Nacho Casanova presididas por la imagen de la mujer. Dos manifestaciones distintas y complementarias del arte voyeur.

Un mosaico de miles de recuadros que, a modo de teselas, captura imágenes de mujeres anónimas que deambulan por la calle. Un mural de instantes encadenados. Un calidoscopio de colores contundentes que compiten y se realzan entre sí. Un palco en el teatro del mundo. Colección pura formalidad, la exposición de Cueto Lominchar obliga a aguzar la vista, desafía al ojo a escrutar entre los fragmentos que conforman un retablo gigante. No se trata de buscar a Willy o resolver un acertijo, sino de descubrir la dinámica latente en una nutrida serie de imágenes fijas que funcionan por acumulación pero que no son en absoluto redundantes, pues descubren lo que hay de diferente en lo que parece una repetición de lo mismo.

Dueto de Cueto Lominchar. Imagen cortesía del autor.

Dueto de Cueto Lominchar. Imagen cortesía del autor.

Comisariada por Ricardo Forriols, la exposición reúne sólo una pequeña parte del archivo fotográfico de Cueto Lominchar, selección de dos mil imágenes entre cerca de 800.000, en torno a una idea vertebral: la ventana del estudio del artista como un palco abierto al teatro del mundo.

“Todas las fotos de esta exposición han sido registradas desde un mismo punto de vista, la ventana de un edificio de la Avenida Barón de Cárcer de Valencia desde el año 2000 hasta la actualidad. Son momentos, y personas que entraron en el ángulo de visión que la cámara y su objetivo podía visualizar desde esa ventana, que actuaba como un obturador y también como un cómodo palco en el teatro del mundo en el que observar lo cotidiano en su estado más dinámico, imprevisible e irrepetible”.

El conjunto aparece ordenado y clasificado, según archivo, día y hora. Se divide en cinco colecciones temáticas, materia de otros tantos otros foto-libros monográficos. Mujeres que simplemente caminan, sus sombras en el asfalto, mujeres que extienden un brazo en determinada dirección, entrando en el portal, ocultas tras una farola o semáforo. También una serie de abalorios, tatuajes y una dedicada a estampados textiles con la que intenta aislar elementos que luego se mezclan al azar como rizomas o fractales.

Dueto de Cueto Lominchar. Imagen cortesía del autor.

Dueto de Cueto Lominchar. Imagen cortesía del autor.

“Con todo este material he creado una especie de banco de imágenes en el que es posible insertar una secuencia, como los fotogramas de una película. Cada colección aísla uno de esos gestos que se consolidan al asociarse y que enfatizan, en su reiteración, la vitalidad y la belleza de los protagonistas de ese escenario colectivo que llamamos mundo. En este caso, un pequeño fragmento de este enorme territorio por el que deambulan cada día, en cada segundo, los misterios mas ocultos de los hechos explícitos y expuestos a la contemplación de las miradas curiosas y atentas a su relato”.

Uno de los aspectos más interesantes de la muestra es la colección Pura Formalidad, en la que Cueto Lominchar establece a modo de duetos de danza una sucesión de imágenes emparejadas, las suyas y las que atesora su mente empapada de cultura visual: pintura, escultura, cine, fotografía, etcétera.  Por medio de esa comparación o diálogo sugiere la posibilidad de un eco coincidente que parece atravesar nuestra historia desde la imagen en gestos, poses y actitudes que se repiten.

Obra de Nacho Casanova. Imagen cortesía del autor.

Obra de Nacho Casanova. Imagen cortesía del autor.

‘Plasmo mi deseo’

Combinando el lápiz con las nuevas tecnologías, Casanova difunde su obra a través de Instagram, donde cuenta con más de 36.000 seguidores la mayoría mujeres. Hasta final de mes se puede ver parte de su obra en Estudio 64, una colección de 30 piezas bajo el título Entre tus líneas, dibujos minimalistas que en escuetos trazos sugieren y seducen. Inició este proyecto hace un año, aunque no es nuevo en las lides eróticas, pues, en 2013 publicó un libro titulado Pornográfica (Diábolo) traducido simultáneamente a cuatro idiomas. Participará en breve en una exposición colectiva de arte erótico en Malmö (Suecia) y publica sus dibujos en revistas de todo el mundo, desde Nueva Zelanda a Estados Unidos, Francia e Italia. Ha publicado un par de novelas gráficas y tiene en marcha un par más.

“Trabajo en varios dibujos a la vez, y algunos nunca acaban de resolverse correctamente”, comenta. “Otros salen enseguida. Reflexiono mucho cuánta información voy a sustraer de mi arte final, y ese proceso es lento. Pero hay dibujos con los que me llevo peleando meses. Y otros salen en una hora desde el boceto hasta el arte final. En mi carpeta hay unos 600  diferentes. Solo he publicado en mi cuenta alrededor de 200. De los otros 400, muchos permanecerán ocultos para siempre. Otros irán saliendo pese a que voy produciendo nuevos. Me gusta tomarme mi tiempo y reflexionar bien qué publico y qué no”.

Obra de Nacho Casanova. Imagen cortesía del autor.

Obra de Nacho Casanova. Imagen cortesía del autor.

Como varón heterosexual centra su deseo en el cuerpo femenino. Lo que no quiere decir que no aprecie la belleza del cuerpo masculino e intente representarla. “Incluso tratando de traducir esa belleza hacia ese elemento que busco: el deseo sexual. Pero esto es muy subjetivo, y yo no trato de ocultar que estoy representando mi propio deseo”.

No marca en absoluto la línea entre lo erótico y lo pornográfico . “Este tema se lo dejo a mis espectadores. Supongo que lo que a unos nos parece sugerente, a otros les puede parecer directamente pornográfico, y viceversa. Esto, junto con reconstruir partes del dibujo, es un trabajo que les demando a mis espectadores. Yo dibujo lo que me apetece, y me mantengo neutral. Mi única intención es plasmar mi deseo. Nunca tengo muy claro cuándo va a aparecer la chispa de la inspiración, y tampoco me es fácil apresarla. Puedo ver una foto y puedo ver que contiene líneas que quiero dibujar, pero puede no ser el foco principal de la imagen. Me peleo con ella hasta que encuentro algo que me gusta. O simplemente me imagino algo, como la marca de la ropa interior sobre la piel, y busco referencias que contengan algo que quiero dibujar. Con eso monto un puzzle que poco a poco voy dejando en una imagen lo más minimalista posible”, concluye Casanova.

Obra de Nacho Casanova. Imagen cortesía del autor.

Obra de Nacho Casanova. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

El deseo reducido a su mínima expresión

Entre tus líneas, de Nacho Casanova
Estudio 64
Benicolet, 2, Plaza de Benimaclet. Valencia
Del 1 al 31 de julio de 2017

La galería Estudio 64 de Valencia acogerá del 1 al lunes 31 de julio  una muestra del trabajo reciente del ilustrador Nacho Casanova (Zaragoza, 1972), dedicada exclusivamente al erotismo y a la sensualidad. En su último trabajo, Nacho centra su obra especialmente en el tema del deseo íntimo, utilizando únicamente la línea monocroma, entrecortada y sutil como medio de expresión, invitando al espectador a completar con su imaginación, y a recorrer un camino entre lo explícito y lo delicado.

Las ilustraciones de Nacho inspiran proximidad, conectando con quien mira, con quien observa al otro lado, permitiéndole consumar la información que el autor ha decidido sustraer del arte final. Las ilustraciones más crípticas permiten esta interacción con el espectador, que sabe que está formando parte en ese momento de la representación de una intimidad sexual. Las ilustraciones creadas por Nacho son imágenes que invitan al espectador a sentirse inmerso en una situación sexual sugerente y cercana.

Obra de Nacho Casanova. Imagen cortesía de Estudio 64.

Obra de Nacho Casanova. Imagen cortesía de Estudio 64.

Entre tus líneas es una muestra que consta de 30 originales de formato íntimo, 14 x 14 cm, y 20 prints firmados de 42 x 29,7 cm. Un total de 50 obras seleccionadas de entre las más de 200 publicaciones que realiza en su cuenta de Instagram (@eroticasanova) en la cual muestra desde la intimidad del proceso al sugerente arte final, limpio y desnudo de adornos. Su cuenta de Instagram a pesar de tener un solo año de vida, cuenta con aproximadamente 35.000 seguidores de todo el mundo, en su mayoría de Australia, Estados Unidos, Francia e Italia principalmente, seguidores que mayoritariamente son mujeres frente a un público masculino minoritario.

Nacho Casanova, zaragozano de nacimiento, reside en Valencia, desde dónde muestra al mundo su último trabajo relacionado con el erotismo. Ha dibujado diez –y publicado nueve–, monografías de historieta (algunas en varios idiomas), ha ilustrado más de 50 contraportadas para El Naufraguito, ha rotulado más de 150 títulos para Diábolo Ediciones, más de 50 para Glénat/EDT, unos pocos para Dib•buks y, últimamente, maquetado unas cuantas revistas de divulgación científica.Ha sido presidente de APIV (Asociación Profesional de Ilustradores de Valencia), y actualmente compagina su trabajo de ilustrador, rotulista y diseñador editorial con la docencia, es profesor de diseño editorial en ESAT (Escuela Superior de Arte y Tecnología), así como tutor de proyectos de novelas gráficas en la misma escuela.

Cartel de la exposición 'Entre tus líneas', de Nacho Casanova. Imagen cortesía de Estudio 64.

Cartel de la exposición ‘Entre tus líneas’, de Nacho Casanova. Imagen cortesía de Estudio 64.

En la exposición ‘Entre tus líneas’, además de originales y prints a la venta, podrás encontrar bolsas de tela, artículos fetiche y las publicaciones de este nuevo Casanova que va a llenar de erotismo Estudio 64, la librería-galería especializada en ilustración de Valencia.

Entre tus líneas se inaugura el sábado 1 de julio de 2017 a partir de las 19,30h con la colaboración de Cervezas Ámbar. Previo a la inauguración, el viernes 30 de junio, Nacho atenderá a los medios de comunicación que deseen acercarse hasta Estudio 64 a las 12 del mediodía para una pequeña rueda de prensa que será refrescada por Cervezas Ámbar.

Obra de Nacho Casanova. Imagen cortesía de Estudio 64.

Obra de Nacho Casanova. Imagen cortesía de Estudio 64.

Los carteles ignífugos de la Fira del Llibre

50 Fires del Llibre de Valencia
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 15 de mayo de 2016

Es casualidad que la Feria del Libro de Valencia naciera en 1966, el año en que precisamente se estrenaba ‘Fahrenheit 451’, la película de François Truffaut en la que los bomberos se dedicaban no a apagar fuegos, sino a quemar libros. Casualidad, en todo caso, digna de estudio. Porque entonces, también la feria valenciana vivió momentos tensos por culpa de quienes arremetían contra ciertos libros sospechosos de quebrantar el ideario franquista. Lo curioso es que la película se sitúa en una sociedad posterior a 2010, en la que ahora estamos y en la que, por fortuna, los libros ya no es necesario quemar, porque según los datos estadísticos, cada vez se lee menos.

Cartel de la Fira del Llibre de 1967.

Cartel de la Fira del Llibre de 1967. Centro del Carmen.

Para hacer recuento de todo ello, el Gremi de Llibrers ha organizado, en colaboración con la APIV (Associació Professional de Il.lustradors de València), una exposición en el Centro del Carmen que recoge carteles de sus 51 ediciones y fotografías de José García Poveda, a modo de memoria gráfica de tan ardua reivindicación a favor del libro. Porque los libros, tal y como recoge la película, pueden ser el comienzo de la aventura de pensar. Siempre y cuando se lean con la debida intensidad, como recuerda Nacho Casanova, ilustrador del cartel de este año, en una entrevista en la web de la Feria: “Soy partidario de la lectura entusiasta, por inmersión, que es algo que hay que reivindicar: ya sabemos cómo les cuesta a los más jóvenes concentrar la atención”.

De ahí la escalerilla que Casanova coloca en su cartel para sumergirse en ese gran libro rojo que domina la ilustración. Un libro bien grande como colofón a esa historia de los carteles nacida en 1966, aunque el primero de los expuestos corresponda a la edición siguiente. “No es que no hubiera cartel el año de su inauguración, pero no se ha encontrado”, subraya Juan Antonio Rodríguez de Dios, hijo del primer presidente que tuvo la feria y que aporta a la muestra algunos de esos primeros carteles pertenecientes a su colección.

Cartel de la Fira del Llibre de 2016 obra de Nacho Casanova. Centro del Carmen.

Cartel de la Fira del Llibre de 2016 obra de Nacho Casanova. Centro del Carmen.

Gloria Mañas, directora de la Feria del Libro, destaca el crecimiento de la feria (“más expositores, más casetas y actividades, y más espacios”), al tiempo que se muestra “esperanzada” con el nuevo gobierno. “Ha adquirido compromisos con el sector del libro”, y apunta al Plan de Fomento de la Lectura, del que “se sabrán sus resultados en cuatro o cinco años”. También destaca Mañas el I Festival de Promoción Lectora que arranca en esta 51 edición destinada a maestros, bibliotecarios y agentes culturales.

Y como muestra, en este caso metafórica, del crecimiento de la feria, la artista Victoria Cano, a instancias de Javier Gay, asesor artístico de la exposición, ha montado un singular libro hecho de cuatro hojas con hierro y alambres a modo de jaula de la que cuelgan poéticos mensajes. “Es una escultura abierta, participativa, en la que se invita al público a que se atreva a pedir un sueño”, señala Cano. Y agrega: “¡Y ojo con lo que pides que a veces se cumple!”. Además, la artista, que exhibe en una sala contigua sus ‘Ecos & Huellas’, ha creado un dispositivo de realidad aumentada para captar la imagen de cuantos se atrevan a soñar alrededor de su escultura.

Los carteles, obra de artistas tan conocidos como Sento, Miguel Calatayud, Genovés, Rosa Torres o Luis Demano, permanecerán expuestos hasta el 15 de mayo, junto a las fotos de García Poveda distribuidas en 12 paneles, “algunos llenos de cadáveres”, apunta con humor negro el propio fotógrafo. Ilustres cadáveres, como los de Josep Vicent Marqués, Pepe Rubianes, Eduardo Haro Tecglen, Chumi Chumez o Dulce Chacón, entre otros tantos escritores y artistas que han pasado por la Feria del Libro durante sus 51 años de vida. Los bomberos de Fahrenheit 451 no han podido con ella.

Carteles de Fires del Llibre. Centro del Carmen.

Escultura de Victoria Cano con carteles al fondo de la exposición 50 Fires del Llibre. Centro del Carmen.

Salva Torres

“Los ilustradores somos cronistas de la vida”

Entrevista a Carlos Ortin
Ilustrador y profesor de la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT) de Valencia

Carlos Ortin es ilustrador freelance. Publica sus primeras historietas en las revistas más representativas de los años 80: Madriz y Cairo. Esta etapa (1983/1988) queda reflejada en el álbum recopilatorio Calor Humano, editado por La General. De forma simultánea realiza trabajos de literatura infantil, carteles y diseño editorial con ilustraciones de prensa para El País, el suplemento literario Babelia, los dominicales El País Semanal, La Mirada y El Dominical y las revistas Ciberp@ís, Tentaciones, Negocios, Ábaco y JotDown, entre otras. Ha recibido premios del Ministerio de Cultura a las mejores ilustraciones en 1986 por Signo 2, publicado por Editorial Gregal, y en 1999 por Narices, buhitos, volcanes y otros poemas ilustrados… de la Editorial Media Vaca. Durante los últimos diez años ha combinado sus trabajos de ilustración con actividades de comisariado de exposiciones, como Ilustrísimos, para las ferias de Bolonia, Beijing y Bogotá y Los hoteles de la imaginación para el MuVIM, y con la presidencia de la Federación de Asociaciones de Ilustradores Profesionales (FADIP) de 2003 a 2007. En la actualidad dirige el Curso Avanzado de Ilustración Profesional en la Escuela de Ilustración ESAT de Valencia, es profesor del Master de Diseño e Ilustración de la UPV y miembro del Observatorio de la Ilustración Gráfica. En esta amplia entrevista para MAKMA habla de la “edad de oro” que vive la ilustración, de la libertad que se respira como ilustrador, de la casi inexistente tradición de consumo de productos culturales en nuestro país, y de lo importante que resulta que existan dibujantes, porque saben hablar con imágenes. Carlos Ortin en estado puro.

Ilustración de Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

Ilustración de Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

¿Sigue siendo la ilustración un género menor dentro del amplio espectro de las artes plásticas? 

El objetivo de la ilustración no es hacer una obra única que se cuelgue en una pared, sino la comunicación, la reproducción masiva de mensajes gráficos ligados a una idea. La ilustración es cultura popular multifuncional y desea llamar la atención de un público amplio. Afortunadamente, las clasificaciones del tipo artes mayores, artes menores o artesanía en la plástica están desapareciendo en el contexto actual.

¿Ha mejorado su status en los últimos años? 

Últimamente he oído que la ilustración vive en España una “edad de oro”. Supongo que porque, de repente, casi todo el mundo ya conoce en qué consiste el oficio de ilustrador. No hace mucho tiempo cuando me preguntaban a qué me dedico, tras mi respuesta mi interlocutor abría mucho los ojos y repetía: “i-lus-tra-dooor… si, si…”, y ante su extrañeza yo decía: “bueno, dibujante”. También se nota una mayor presencia en los medios. En ese sentido sí que ha mejorado la consideración social. En otros aspectos sigue como siempre y además, afectada por las circunstancias actuales de crisis, incertidumbre digital, etc…

¿Se puede marcar el punto de inflexión en que tal cambio se produjo?

Ha sido una evolución gradual. A lo largo de los últimos veinte años han aparecido ilustradores mediáticos y todo lo que tiene que ver con la imagen ha adquirido pujanza. Por otro lado se ha convertido en un género atractivo para las nuevas generaciones de artistas por la gran variedad de estilos a desarrollar y medios donde expresarse. Se han dado cuenta que cualquier cosa creativa tiene antes que ser dibujada. La ilustración se escapa de cierta imagen de encorsetamiento y oficialidad que puedan tener otro tipo de artes. Respira libertad, comunicación y posibilidades.

Ilustración de Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

Ilustración de Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

Valencia cuenta con una notable tradición de dibujantes e ilustradores. Como siempre, ¿nadie es profeta en su tierra? ¿Por qué?

Valencia no es un centro editorial potente, tampoco industrial, por lo que nuestro oficio no cuenta aquí con muchos clientes. De modo que nuestros dibujantes e ilustradores tienen también la tradición de emigrar, lógicamente. Hoy día es más fácil trabajar para otros lugares desde aquí, aunque siempre se ha hecho.

Según un estudio, apenas el 40% de quienes se consideran ilustradores ejercen profesionalmente y viven de ello. Se trata de un mal endémico en este país, que se repite en otras profesiones. ¿Pero es especialmente sangrante con los ilustradores o no?

Sí, recuerdo ese estudio, lo elaboramos en la Asociación de Ilustradores. Es cierto que es un mal endémico español, pero te aseguro que lo mismo pasa con casi todos los trabajos creativos. Se publican muchos libros (en realidad, pocos ejemplares aunque muchos títulos) pero se venden pocos porque es verdad que hay pocos lectores, los canales de distribución son mediocres y casi no existe una tradición de consumo de productos culturales. Pero los nuevos tiempos traen nuevas posibilidades que muchos ilustradores están aprovechando con resultados esperanzadores.

¿Por qué la ilustración forma parte de los estudios en Formación Profesional y no tiene cabida como especialidad universitaria? ¿O eso ya se ha corregido?

Ya hace algún tiempo que se incluyó la ilustración como asignatura en el grado de Bellas Artes. En ESAT funciona como asignatura desde el principio y se le dedica un gran espacio, como la Escuela de Ilustración.

Ilustración de Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

Ilustración de Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

La ilustración abarca diferentes campos, publicidad, cómic, sector editorial, producción audiovisual, animación, multimedia. ¿Dónde tuvo más pujanza y dónde lo tiene ahora?

Vamos a establecer unas pocas diferencias. Un ilustrador es aquel grafista que elabora o recibe un texto, una idea o un mensaje y lo interpreta gráficamente. Es un autor. Por otro lado, un grafista que participa de un proyecto audiovisual rediseñando personajes, haciendo fondos o dando color, es un ilustrador técnico pero no un autor. Si hablamos de ilustración como un trabajo autoral, la mayor pujanza actualmente aunque sólo sea a nivel popular está en los “humoristas” gráficos, como El Roto, en el álbum ilustrado y en el cómic, que siempre tiene muchos aficionados. Los videojuegos movilizan cantidades de seguidores, dinero y profesionales. Pero sólo consideraría como ilustrador al creador de la imagen gráfica de estos productos.

¿La Escuela Valenciana del cómic ha tenido su continuidad en otros campos de la ilustración? ¿Los Calatayud, Torres, Micharmut, Sento, tienen sus continuadores?

La aportación a la narración gráfica española de estos monstruos y algún otro como Artur Heras, Mariscal, Mique Beltrán o Paco Giménez, fue muy importante hace veinticinco años y lo sigue siendo ahora. Mi generación se formó espoleada por su trabajo innovador y aparecieron ilustradores de la talla de Ana Miralles, Ana Juan, Ramón Marcos, Incha, Enric Solbes… y justo después llegaron Paco Roca, Txemacántropus, Pablo Auladell, Lalo Kubala, el equipo Grúa, Nacho Casanova… es decir, que sí, que la cosa continúa. Y los novísimos ya están aquí.

Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

¿Cómo puede considerarse al dibujo además de una forma de expresión libre? ¿Cómo memoria? ¿Como un pasatiempo? ¿Cómo registro de una época? ¿Como un oficio que nos permite ser profesionales en el desarrollo de una imagen? 

Realmente, el atractivo de la ilustración es que abarca todo eso. Combina la vocación y la necesidad de los artistas por expresarse gráficamente con la posibilidad real de desarrollar una carrera profesional en línea de sus intereses. Por otra parte, la ilustración es un arte comunicativo en el que los dibujantes ejercemos de cronistas del tiempo que nos ha tocado vivir, añadiendo un gran punto de interés a esta profesión.

¿Qué le recomendarías a los estudiantes de ESO y/o BACHILLER que estén interesados en el dibujo, la ilustración y el cómic? 

Pues que mientras llega el momento de hacer inmersión en la profesión que han elegido, aumenten su cultura popular, personal y visual. Que lo miren todo, que lo lean todo y que dibujen sin parar. Notarán una gran diferencia de inmediato.

¿Cuál ha sido el momento en que supiste que tu vida profesional iba a cambiar? ¿Existen “momentos clave” en nuestra historia que nos ayudan en ello? ¿Cómo participar en distintos eventos como concursos, ferias, salones, etc., que nos permiten darnos a conocer a los demás?

Creo que unas cosas llevan a otras. Cuando estás inmerso en una dinámica de trabajo, los diferentes momentos van llegando sin ser consciente. Sencillamente, aparecen necesidades y pones todos los medios para cubrirlas. Cuando era adolescente no paraba de dibujar y leer, entonces tuve la necesidad de enseñar lo que hacía a los demás. Después conoces gente que te muestra otros caminos y los recorres esperando encontrar el tuyo propio. Te presentas a concursos, conciertas citas con editores, estás al tanto de lo que hay, fracasas, aprendes, pruebas otra vez, vuelves a fracasar, pero mejor como decía Beckett, cada vez mejor.

Ilustración de Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

Ilustración de Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

Viendo tu trabajo en retrospectiva, aparte de logros profesionales y premios, en cuanto a lo personal ¿qué te ha dado el dibujo? ¿Porqué es importante que existan dibujantes?

Por lo que dije antes, no soy capaz de distinguir entre lo profesional y lo personal. Son dos partes de un mismo todo. Mi vida personal alimenta la faceta de ilustrador y viceversa. Y todos los grandes dibujantes que conozco actúan igual. No tenemos más horario de trabajo que el que nos imponemos y en cualquier momento surge el desencadenante. Nos hacemos preguntas y las desarrollamos gracias al dibujo y a las ganas de comunicar, de expresarnos. Es importante que existan dibujantes porque saben hablar con imágenes, y éstas siempre deben hacer pensar algo más allá a aquel lector que las descodifique. Por eso.

¿Cómo surge la necesidad de crear una “Escuela de Ilustración”?

La Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT) de Valencia detectó el creciente interés que por la ilustración se ha generado, tanto en los medios como por su gran interés comunicativo. A partir de ahí, la escuela supo rodearse de profesionales para ofrecer un curso novedoso, realista y competitivo, que muestra un panorama de la profesión muy útil para los más interesados. Cada curso aparecen nuevas preguntas. Llevamos ya siete ediciones tratando de aportar las respuestas.

Calidad estética, buena técnica, originalidad narrativa. ¿Son ésas las tres patas que definen a un buen ilustrador? ¿Se puede prescindir de alguna de las tres en favor de otras a tener en cuenta?

Si os fijáis, son las mismas tres patas que definen a, por ejemplo, un buen escritor, un buen director de cine, un buen compositor, un buen diseñador o un buen periodista. Y se puede decir que el creativo que prescinda de alguna de estas tres patas se caerá, indefectiblemente, del taburete.

Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

Alejandro Macharowski / Salva Torres