La mirada del deseo

Entre tus líneas, dibujos de Nacho Casanova en Estudio 64 (Carrer de Benicolet, 2. Valencia). Hasta el 31 de julio
Un palco en el teatro del mundo. Colección pura formalidad, fotografías de Cueto Lominchar en la Sala Oberta de La Nau. Hasta el 12 de septiembre de 2017

Desde las Venus paleolíticas a los retratos cubistas de Picasso. De las opulentas modelos de Rubens a las estilizadas de Modigliani, el cuerpo femenino ha sido tema recurrente de los artistas como representación de la belleza y el deseo de poseerla. Nuevos tiempos y nuevas técnicas no han agotado ese filón como demuestran las exposiciones de Cueto Lominchar y Nacho Casanova presididas por la imagen de la mujer. Dos manifestaciones distintas y complementarias del arte voyeur.

Un mosaico de miles de recuadros que, a modo de teselas, captura imágenes de mujeres anónimas que deambulan por la calle. Un mural de instantes encadenados. Un calidoscopio de colores contundentes que compiten y se realzan entre sí. Un palco en el teatro del mundo. Colección pura formalidad, la exposición de Cueto Lominchar obliga a aguzar la vista, desafía al ojo a escrutar entre los fragmentos que conforman un retablo gigante. No se trata de buscar a Willy o resolver un acertijo, sino de descubrir la dinámica latente en una nutrida serie de imágenes fijas que funcionan por acumulación pero que no son en absoluto redundantes, pues descubren lo que hay de diferente en lo que parece una repetición de lo mismo.

Dueto de Cueto Lominchar. Imagen cortesía del autor.

Dueto de Cueto Lominchar. Imagen cortesía del autor.

Comisariada por Ricardo Forriols, la exposición reúne sólo una pequeña parte del archivo fotográfico de Cueto Lominchar, selección de dos mil imágenes entre cerca de 800.000, en torno a una idea vertebral: la ventana del estudio del artista como un palco abierto al teatro del mundo.

“Todas las fotos de esta exposición han sido registradas desde un mismo punto de vista, la ventana de un edificio de la Avenida Barón de Cárcer de Valencia desde el año 2000 hasta la actualidad. Son momentos, y personas que entraron en el ángulo de visión que la cámara y su objetivo podía visualizar desde esa ventana, que actuaba como un obturador y también como un cómodo palco en el teatro del mundo en el que observar lo cotidiano en su estado más dinámico, imprevisible e irrepetible”.

El conjunto aparece ordenado y clasificado, según archivo, día y hora. Se divide en cinco colecciones temáticas, materia de otros tantos otros foto-libros monográficos. Mujeres que simplemente caminan, sus sombras en el asfalto, mujeres que extienden un brazo en determinada dirección, entrando en el portal, ocultas tras una farola o semáforo. También una serie de abalorios, tatuajes y una dedicada a estampados textiles con la que intenta aislar elementos que luego se mezclan al azar como rizomas o fractales.

Dueto de Cueto Lominchar. Imagen cortesía del autor.

Dueto de Cueto Lominchar. Imagen cortesía del autor.

“Con todo este material he creado una especie de banco de imágenes en el que es posible insertar una secuencia, como los fotogramas de una película. Cada colección aísla uno de esos gestos que se consolidan al asociarse y que enfatizan, en su reiteración, la vitalidad y la belleza de los protagonistas de ese escenario colectivo que llamamos mundo. En este caso, un pequeño fragmento de este enorme territorio por el que deambulan cada día, en cada segundo, los misterios mas ocultos de los hechos explícitos y expuestos a la contemplación de las miradas curiosas y atentas a su relato”.

Uno de los aspectos más interesantes de la muestra es la colección Pura Formalidad, en la que Cueto Lominchar establece a modo de duetos de danza una sucesión de imágenes emparejadas, las suyas y las que atesora su mente empapada de cultura visual: pintura, escultura, cine, fotografía, etcétera.  Por medio de esa comparación o diálogo sugiere la posibilidad de un eco coincidente que parece atravesar nuestra historia desde la imagen en gestos, poses y actitudes que se repiten.

Obra de Nacho Casanova. Imagen cortesía del autor.

Obra de Nacho Casanova. Imagen cortesía del autor.

‘Plasmo mi deseo’

Combinando el lápiz con las nuevas tecnologías, Casanova difunde su obra a través de Instagram, donde cuenta con más de 36.000 seguidores la mayoría mujeres. Hasta final de mes se puede ver parte de su obra en Estudio 64, una colección de 30 piezas bajo el título Entre tus líneas, dibujos minimalistas que en escuetos trazos sugieren y seducen. Inició este proyecto hace un año, aunque no es nuevo en las lides eróticas, pues, en 2013 publicó un libro titulado Pornográfica (Diábolo) traducido simultáneamente a cuatro idiomas. Participará en breve en una exposición colectiva de arte erótico en Malmö (Suecia) y publica sus dibujos en revistas de todo el mundo, desde Nueva Zelanda a Estados Unidos, Francia e Italia. Ha publicado un par de novelas gráficas y tiene en marcha un par más.

“Trabajo en varios dibujos a la vez, y algunos nunca acaban de resolverse correctamente”, comenta. “Otros salen enseguida. Reflexiono mucho cuánta información voy a sustraer de mi arte final, y ese proceso es lento. Pero hay dibujos con los que me llevo peleando meses. Y otros salen en una hora desde el boceto hasta el arte final. En mi carpeta hay unos 600  diferentes. Solo he publicado en mi cuenta alrededor de 200. De los otros 400, muchos permanecerán ocultos para siempre. Otros irán saliendo pese a que voy produciendo nuevos. Me gusta tomarme mi tiempo y reflexionar bien qué publico y qué no”.

Obra de Nacho Casanova. Imagen cortesía del autor.

Obra de Nacho Casanova. Imagen cortesía del autor.

Como varón heterosexual centra su deseo en el cuerpo femenino. Lo que no quiere decir que no aprecie la belleza del cuerpo masculino e intente representarla. “Incluso tratando de traducir esa belleza hacia ese elemento que busco: el deseo sexual. Pero esto es muy subjetivo, y yo no trato de ocultar que estoy representando mi propio deseo”.

No marca en absoluto la línea entre lo erótico y lo pornográfico . “Este tema se lo dejo a mis espectadores. Supongo que lo que a unos nos parece sugerente, a otros les puede parecer directamente pornográfico, y viceversa. Esto, junto con reconstruir partes del dibujo, es un trabajo que les demando a mis espectadores. Yo dibujo lo que me apetece, y me mantengo neutral. Mi única intención es plasmar mi deseo. Nunca tengo muy claro cuándo va a aparecer la chispa de la inspiración, y tampoco me es fácil apresarla. Puedo ver una foto y puedo ver que contiene líneas que quiero dibujar, pero puede no ser el foco principal de la imagen. Me peleo con ella hasta que encuentro algo que me gusta. O simplemente me imagino algo, como la marca de la ropa interior sobre la piel, y busco referencias que contengan algo que quiero dibujar. Con eso monto un puzzle que poco a poco voy dejando en una imagen lo más minimalista posible”, concluye Casanova.

Obra de Nacho Casanova. Imagen cortesía del autor.

Obra de Nacho Casanova. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

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