Premio Internacional de Carteles MAKMA al MuVIM

Convocante: MAKMA
Dotación: 7.000 euros
Modo de presentación: online
Plazo de admisión: hasta el 31 de julio de 2020

Premio Internacional de Carteles MAKMA al MuVIM
Comunicación/ Incomunicación

El cartel como mapa y territorio ilustrado de las contradicciones humanas

Comunicar, anunciar, instruir, notificar, manifestar, transmitir. Incomunicar, ocultar, omitir, boicotear, enmudecer. Dos polarizadas temáticas tan antagónicas como radicalmente contemporáneas, a partir de las que reflexionar acerca del individuo y su entorno íntimo, social, cultural y político. Entorno sacudido (las circunstancias obligan) por una pandemia que este año nos ha forzado al confinamiento en casa. Es ahí, entre las cuatro paredes de nuestros hogares, donde más se ha puesto en evidencia la necesidad de comunicarnos, al tiempo que sufríamos la incomunicación. No es oportunismo, sino la oportunidad por antonomasia para reflexionar en torno a tan áspera experiencia, que nos ha conmovido a todos obligándonos, más que nunca, a repensar nuestras formas de vida. El cartel, que viene de muy lejos, se antoja como una de las mejores formas para sintetizar las múltiples contradicciones que nos asolan hoy en día.

Bases

MAKMA Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea convoca la primera edición del Premio de Carteles, con el lema ‘Comuniación/Incomunicación. El cartel como mapa y territorio ilustrado de las contradicciones humanas’, cuya exposición tendrá lugar en el MuVIM, Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat.

  1. La convocatoria está abierta a cualquier persona, tanto a título individual como colectivo, sin límite de edad y con las restricciones e incompatibilidades previstas en la legislación vigente.
  2. Los carteles deben ser inéditos, específicos y adaptados a los requisitos técnicos y temáticos que se indican en las presentes bases. Cada participante podrá presentar hasta tres propuestas diferentes.
  3. Los carteles podrán realizarse empleando cualquier técnica o procedimiento pictórico, fotográfico, digital o mixto. En cualquier caso, todos los carteles se reproducirán en papel, dentro de un formato 50 x 70 cm. con orientación vertical.
  4. Para su valoración por parte del jurado, se enviará un archivo en formato JPG con un volumen no superior a 5 MB. En caso de resultar seleccionado, se requerirá el archivo en alta resolución para su reproducción.
  5. Los archivos se enviarán hasta las 23:59 h. del 31 de julio de 2020 por correo electrónico a convocatorias@makma.net indicando: nombre, apellidos, dirección, teléfono, correo electrónico y fotocopia del DNI, pasaporte, tarjeta de residencia u otro documento legal de identificación.
  6. Los carteles seleccionados formarán parte de una exposición que tendrá lugar en el MuVIM a finales de 2020, con posterioridad a la finalización de la pandemia. Las propuestas premiadas se darán a conocer con ulterioridad a la apertura del museo.
  7. El jurado estará formado por profesionales de reconocido prestigio en el ámbito del diseño, las artes visuales y la cultura contemporánea. Su composición se comunicará tras la deliberación.
  8. Se otorgará un primer premio dotado con 5.000 euros, y dos accésit de 1.000 euros cada uno.
  9. La participación en esta convocatoria implica la aceptación de las presentes bases. El fallo del jurado será inapelable.
  10. Los autores/as tanto del cartel premiado como de los accésit cederán a MAKMA y al MuVIM los derechos de reproducción y comunicación pública del mismo.
  11. MuVIM y MAKMA recibirán una copia firmada, cada uno, de la obra premiada.

FAQ Preguntas frecuentes

¿Tiene que figurar en el cartel el lema ‘Comunicación/Incomunicación. El cartel como mapa y territorio ilustrado de las contradicciones humanas’?
No es necesario. El lema, su subtítulo y el texto introductorio de las bases son la referencia conceptual y temática para crear el contenido del cartel, pero no es necesario que figuren en su composición. De ser obligatorio, se hubiera incluido en las bases un epígrafe específico con las indicaciones pertinentes.

¿Debo incluir los nombres de MAKMA, el MuVIM o sus logotipos?
No, tal y como se indica en las bases, no se requiere la inclusión de estos elementos.

¿Puedo presentar un cartel en horizontal?
No, en las bases se indica la obligatoriedad de la orientación vertical.

¿Es necesario enviar el archivo original en PDF?
No, en la fase de selección de propuestas solo se ha de enviar una imagen JPEG para su valoración por parte del Jurado.

¿Si mi imagen es demasiado pesada para ser enviada por e-mail, puedo recurrir a plataformas como WeTransfer?
No, el tamaño máximo admitido del archivo JPEG es de 5MB y su envío es exclusivo por correo electrónico a la dirección convocatorias@makma.net

¿Podemos presentarnos como colectivo?
Sí, es posible presentarse como colectivo. En este caso deberá adjuntarse los datos personales de todas las personas integrantes: nombre, apellidos, dirección, teléfono, correo electrónico y fotocopia del DNI, pasaporte, tarjeta de residencia u otro documento legal de identificación.

Fragments y el paisaje urbano de Markel Redondo

IV Beca Fragments | Markel Redondo
Unió de Periodistes Valencians
Viernes 12 de junio de 2020

La Unió de Periodistes Valencians ha otorgado al fotógrafo Markel Redondo la IV Beca Fragments para la producción de un ensayo fotográfico destinado a investigar la transformación del territorio de la Comunitat Valenciana a través del paisaje.

Según ha explicado el autor en su propuesta, viajará “por todo el territorio con el fin de establecer un relato contemporáneo de los paisajes afectados por el urbanismo brutal entre la década de los 90 y los 2000, poniendo especial atención a las zonas del litoral”.

Fotografía de Markel Redondo. Imagen cortesía de la Unió de Periodistes Valencians.

El objetivo final, tal y como ha señalado Redondo, es el de documentar los efectos que producen el desarrollismo urbano, el turismo y la desertización tanto en el paisaje como en los habitantes. “Espero que el proyecto sirva también para reflexionar sobre el tipo de entorno y el tipo de turismo que queremos”, ha afirmado, al tiempo que ha cuestionado “si buscamos un turismo de masas que busca sol, golf y fiesta o un turismo sostenible que respete el medio ambiente y sea coherente con el entorno y el resto de habitantes”.

Markel Redondo (Bilbao, 1978) es graduado en fotografía y vídeo por la Universidad de Bolton (Reino Unido). Completó sus estudios en China con un máster en fotoperiodismo. Ha colaborado para varios medios internacionales y estatales como Time, New York Times, Le Monde, Stern y El País Semanal, entre otros. Actualmente está representado por Panos Pictures y desde 2018 es operador de drones habilitado por AESA en España. Ha participado en diferentes exposiciones y festivales como, Getxophoto, DOCfield Barcelona, Singapore International Photo Festival, Angkor Photo festival y Guernsey Photo Festival.

Fotografía de Markel Redondo. Imagen cortesía de la Unió de Periodistes Valencians.

El ganador de la cuarta edición de la beca dispondrá de un año para realizar su proyecto, con un presupuesto de 6.000 € en honorarios y un mínimo de 9.000 € para la producción de una exposición y un fotolibro. Fragments, con la coorganización de la Generalitat Valenciana, la colaboración del MuVIM y del Área de Cultura de la Diputación de Valéncia, y el compromiso y patrocinio de Aguas de Valencia, es un proyecto cultural compuesto por una beca de producción, un proyecto expositivo, un proyecto editorial y un programa de actividades que reflexionan sobre el periodismo gráfico.

Detalle de una las fotografías de Markel Redondo. Imagen cortesía de la Unió de Periodistes Valencians.

MAKMA

“Hay que acabar con la precariedad de los artistas”

#MAKMAEntrevistas | José Miguel Cortés (IVAM), Rafael Company (MuVIM) y Carlos Reyero (Museo de Bellas Artes de Valencia)
Día Internacional de los Museos
Lunes 18 de mayo de 2020

¿Ya nada será igual o todo volverá a su cauce? ¿Los museos deberán cambiar de modelo expositivo y la forma de mostrarlo? ¿Y, como los museos, el resto de agentes culturales y sociales que, a rebufo de lo que les sucede a estas instituciones más o menos longevas, se ha visto igualmente afectado en su actividad diaria por la inesperada irrupción de la pandemia a causa del coronavirus? A estas y otras cuestiones tratan de dar respuesta los directores del IVAM, José Miguel Cortés, del MuVIM, Rafael Company, y del Museo de Bellas Artes de Valencia, Carlos Reyero, con motivo del Día Internacional de los Museos, que cada 18 de mayo se viene celebrando desde hace ya más de 40 años.

“Yo rara vez entro en un museo de historia natural sin sentirme como si estuviera asistiendo a un funeral”, decía el ensayista John Burroughs. El poeta Jean Cocteau profundizaba en ese carácter funerario: “El Louvre es un depósito de cadáveres. Vas allí a reconocer a tus amigos”. Por el contrario, el literato Jules de Goncourt veía su lado positivo: “Lo que, tal vez, tiene más sentido que cualquier otra cosa en el mundo es un cuadro en un museo”. Para concluir, el escritor Henry James se refería a ellos mediante la siguiente paradoja: “En los museos y los palacios somos radicales y conservadores alternativamente”. Bueno, pues cuando todavía ni tan siquiera se había resuelto el papel de los museos en la sociedad de consumo, viene ahora un virus y zarandea aún más sus frágiles cimientos.

Obras de Jorge Peris. Imagen cortesía del IVAM.

“La pandemia pone de relieve, de forma dramática y en un contexto desolador, que determinados retos se han de abordar con mayor premura de la prevista. Hay generaciones que, aunque pueden estar acercándose al fenómeno museístico por prescripción de los educadores, o de otras personas, quizá no estén interiorizando -o no del todo- el altísimo valor cívico y cultural de estas instituciones”, señala Company, quien plantea que «la respuesta» a las necesidades de las nuevas generaciones “exige, con seguridad, algo más que la filmación de una exposición, por más que esto también deba hacerse”.

En el MuVIM dice haber tenido “experiencias fantásticas con, por ejemplo, la exposición permanente ‘La aventura del pensamiento’: han sido personas muy jóvenes las que han hecho venir al museo a sus amigos de fuera del instituto, a sus padres o abuelos… pero creo que deberemos reflexionar muy mucho. Al fin y al cabo, ya se han publicado libros con títulos tan sugerentes como ‘Por qué no vienen a los museos’, y por más que el MuVIM haya tenido cifras francamente magníficas de asistencia, las nuevas condiciones que la pandemia está creando no pueden obtener la callada por respuesta”.

La artista Julia Galán (dcha) y la comisaria Semíramis González, junto al mural ‘Un grito a voces’. Imagen cortesía del MuVIM.

“Yo hablaría”, afirma Cortés, “de dos tipos de cambios: unos más inmediatos y otros más profundos. De los inmediatos, nos encontramos con una gran paradoja, porque durante mucho tiempo hemos estado luchando porque los museos fueran más participativos, más accesibles, más colaborativos, incluso facilitar por ejemplo a personas invidentes que pudieran tocar determinadas esculturas o el hecho de que hubiera hojas de sala o revistillas para que la gente las cogiera y, de repente, todo esto se ha anulado completamente, y eso ya es de efecto inmediato. Aparte de las distancias, los recorridos, los geles, las mascarillas…”.

“Luego está el hecho”, añade Cortés, “de las exposiciones que podremos o no podremos hacer. Porque no es lo mismo hacer una de artistas valencianos, que las obras que tenemos que recoger están a tres calles, que el 80% de las internacionales que solemos hacer y que ahora estamos pendientes de un hilo, porque igual un correo que tiene que venir de Alemania, pues igual ahora no quiere venir, por no hablar del transporte y del cierre de fronteras”.

Vista de una de las salas del Museo de Bellas Artes de Valencia, por cortesía de la Generalitat Valenciana.

Para el director del IVAM, el museo hay que entenderlo “como una institución vinculada al resto de sectores sociales. Al igual que cuando se dice que de esta pandemia saldremos todos o no saldremos, del museo cabe decir lo mismo. Hay que reconfigurarlo, con los medios digitales, pero al mismo tiempo hay que plantear qué pasa con los otros sectores sociales, qué pasa con el desprecio profesional por los artistas y de las personas que colaboran con los museos, desde los técnicos hasta los que hacen los videos o las visitas guiadas. Hay que acabar ya con esta precariedad absoluta de los artistas, de manera que tengan las condiciones laborales pertinentes. Y esto no se soluciona con subvenciones, sino con programas estructurales de largo alcance y pensados, no con ocurrencias”.

¿En qué sentido ha cambiado la estrategia de los museos la inesperada aparición de la pandemia? Reyero responde que, “fundamentalmente, en tres direcciones”, y las enumera: “En primer lugar, una necesidad de potenciar los fondos propios y la especificidad de cada museo; en segundo lugar, un mayor cuidado por los intereses concretos de los visitantes: y, en tercer lugar, un relanzamiento de las actividades virtuales”.

Rafael Company, en el centro de la mesa, durante la presentación de una de las exposiciones del MuVIM. Imagen cortesía del MuVIM.

Company asegura que hacer conjeturas, con respecto a la tendencia futura del público que acude a los museos, ante un virus del que no conocemos casi nada le parece demasiado arriesgado. “La ‘democratización de la cultura’ tras la Segunda Guerra Mundial no puede ser considerada un fenómeno negativo: al contrario. Otra cosa es la existencia de determinados excesos y de mercantilizaciones abusivas. Pero, desde luego, a mediados de mayo de 2020 no se puede augurar nada concluyente ni sobre las dimensiones y paradojas del turismo de masas ni sobre los aspectos anejos. El tiempo dirá aunque, por desgracia, he de reconocer que alguna cabra siempre querrá tirar al monte”.

“El museo no existe sin público”, señala Reyero. “Será necesario promover experiencias más intimas con la obra de arte. Probablemente cambien las razones por las que se visita un museo”, añade. Company extiende la reflexión más allá de los miembros de la profesión museística: “Creo que debe abrirse mucho el abanico de consultas, que deben ser muchas las experiencias a contrastar, y muchas las ideas a valorar. Si entendemos que somos un servicio público, y lo somos, debemos comportarnos como tal. Y, en la nueva coyuntura, determinados factores no pueden obviarse; quiero que se me entienda bien: antes de la pandemia ya no podían ignorarse, pero es que después de la pandemia sería pura ceguera menospreciarlos. Las plurales necesidades sociales, siempre, en el centro de las iniciativas. E insisto en lo de plurales”. 

‘Radicantes’, ciclo de danza en el IVAM, por cortesía del Instituto Valenciano.

“Tenemos que cambiar la concepción”, subraya Cortés, “no puede ser que la gente entienda venir al museo cada dos o tres meses porque se cambia una exposición. Tenemos que plantear el museo como un lugar en el que uno acude habitualmente. Un museo no puede ser ese lugar sacrosanto, de templo, sino que debe ser un espacio más participativo y colaborativo, en el que la gente tenga el deseo y la necesidad de acudir periódicamente. Es un cambio no tanto de masas, sino de maneras de funcionar. Hay que estar preocupado por el entorno, pero sin dejar de ser un museo internacional”.

¿La percepción de los artistas e incluso del público tendrán igualmente consecuencias a la hora de la creación y del propio consumo? “En los museos de carácter clásico el canon de valoración de las obras depende de muchos factores. El hecho de que sean más o menos visitados no cambiará el prestigio de los artistas ni de las piezas”, apunta Reyero, quien afronta el Día Internacional de los Museos, este año bajo el lema de la igualdad, diversidad e inclusión, con “actividades presenciales restringidas” y el impulso de una pintura colaborativa online “con la ayuda de la artista plástica Tina McCallan”.

Vista de una de las salas del Museo de Bellas Artes, antes de que se desencadenara la pandemia. Imagen cortesía de la Generalitat Valenciana.

“Vamos a proponer a los usuarios, necesitamos 110, para pintar el cuadro ‘El oído’, de Miguel March (València, 1633-1670). Cada uno desde su casa pintará un cuadrado del cuadro y luego la artista unirá los cuadrados. El resultado final se publicará en la web y las redes sociales del museo. Es un proyecto que despierta la creatividad de los usuarios, los hace partícipes de una pintura colectiva y crea interés por la colección del museo”, agrega Reyero.

¿Saldremos de esta pandemia con otra percepción de la vida y del arte? Company se refiere a la inquietud reinante: “Muchas personas de la industria cultural tienen por delante meses, cuanto menos, de grandes zozobras. De reinvenciones perentorias. De cuestionamientos sobre la continuidad de muchas cosas. Y tampoco es, ni será un camino de rosas para los trabajadores de la administración: la vuelta a los despachos, a los espacios de siempre, no está exenta de interrogantes. Así que, resumiendo, en este mayo de 2020 y a pesar de todo, el MuVIM y otros muchísimos museos hemos querido y podido ‘izar el pabellón’ en la medida en que ha sido posible. Todo un logro, francamente”.   

  

Nuria Enguita y José Miguel Cortés. Imagen cortesía del IVAM.

“Los seres humanos somos muy olvidadizos”, proclama Cortés. “Si esto se soluciona de aquí al verano será una cosa, pero si en septiembre se produce un repunte y volvemos a encerrarnos será otra. Con la crisis de 2008 ya se habló de cambiar los sistemas productivos y estamos en 2020 y no ha cambiado nada. Tras los atentados terroristas de Nueva York se escribieron centenares de artículos diciendo que ya jamás se construirían rascacielos por el temor de la gente, y nunca se han construido más rascacielos que desde entonces. En la llamada fiebre española de hace un siglo murieron entre 50 y 100 millones de personas y afectó a la gente de entre 20 y 40 años, y quién se acuerda de todo aquello y qué cambió. No es bueno hacer predicciones en caliente”, subraya el director del IVAM, quien tiene previsto para este Día Internacional de los Museos la exhibición de varios videos sobre el tema de los signos, también un diálogo con Nuria Enguita (directora de Bombas Gens) y, con respecto a lo virtual, “tenemos que dar un paso adelante y, para ello, hace falta tiempo y mucho dinero e imaginación para hacerlo posible”, concluye.

Charlotte, obra del artista Iñaki Torres.

Salva Torres

Julia Galán: a voz en grito

Un grito a voces, de Julia Galán
Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 10. València
Hasta el 8 de noviembre de 2020

A finales del siglo XIX, el pintor noruego Edvard Munch se hizo eco de la angustia existencial humana mediante su obra El grito, a modo de presagio de la violencia letal que se avecinaba con las dos grandes guerras mundiales del siglo XX. En ese famoso cuadro, una figura andrógina ubicada en primer plano, con las manos a ambos de la cabeza y la boca abierta con expresión desencajada, mostraba la desesperación de quien se siente atropellado por la vida. El MuVIM, salvando las distancias temporales y estéticas, acoge en su vitral otro grito, en esta ocasión realizado por la artista interdisciplinar Julia Galán.

El título de la obra, Un grito a voces, ya interpela al espectador de un modo distinto a como lo hizo Munch, puesto que la boca abierta que ha creado Galán con la ayuda de una amiga actriz, sin duda presa de un desgarro parecido, termina suavizándose al decantarse en forma de voz. “Sí, no es solo un grito, sino a voces, de manera que el desgarro acaba transformado en mensajes”, explica la artista. Mensajes que, a su vez, protagonizan el panel dispuesto para ser recogidos del puño y letra de cuantos quieran aportar su grano de arena reivindicativo a la exposición.

Julia Galán (izda) junto a Semíramis González, comisaria de la exposición. Imagen cortesía del autor.

“No nací mujer para morir por serlo”; “si nosotras paramos se para el mundo”; “de camino a casa quiero ser libre, no valiente”; “disculpar las molestias pero nos están matando”, o “unidad y sororidad” son algunos de los mensajes ya recogidos en el panel como parte del proyecto expositivo. Mensajes que después serán recogidos en forma de libro, junto a diversas consignas de las formuladas en las pancartas del 8-M, Día Internacional de la Mujer, y una serie de reflexiones de mujeres vinculadas al arte y la cultura.

“Son gritos que se pueden leer. Voces y más voces de mujeres que reivindican su igualdad”, afirma Galán, cuya imagen del vitral parece estar ahora en boca de todas ellas. Una boca diríase seductora, incluso netamente publicitaria, si no fuera por ese fondo negro del que procede la angustia que solicita ser escuchada. “Es un grito que reverbera hacia el interior y el exterior del MuVIM para unirnos y reconocernos”, señala su autora. Sororidad o hermanamiento femenino en pos de esa igualdad de derechos paulatinamente alcanzada. “Queda todavía mucho por hacer”, subraya Galán. “Los cambios son desesperadamente lentos”, añade.

Que la mujer sea representada mediante ese grito obstinado que sale al encuentro del espectador, ya sea al entrar en el hall del MuVIM o desde el exterior mismo, tiene su explicación: “El cuerpo de la mujer se localiza en esa boca, porque ha estado mucho tiempo silenciada”, lo cual no quiere decir, como enseguida apunta Galán, que todo gire en torno al cuerpo, cuyo derecho a ser usado a voluntad, tal y como proclama el feminismo, protagonice muchas de sus proclamas. “Yo no disocio ambas cosas. El cuerpo ha estado sometido y el pensamiento también”. De ahí la necesidad de recuperar la voz, “las voces de miles de mujeres”, resalta Galán.

Semíramis González y Julia Galán, en el panel que acompaña al mural. Imagen cortesía del autor.

La intención es que ese grito “tenga impacto a través de las redes”, que salga “a la calle y se amplifique su voz”, porque es la voz, una vez atenuado el grito, lo que interesa a Julia Galán que se propague. Sabedora de que la razón no la tiene quien más grita, sino el que mejor argumenta, la artista promueve mediante las múltiples voces recogidas ampliar vínculos “con el objeto de crear normas, legislación y políticas en pro de la erradicación de la opresión de género”.

Ya en uno de sus anteriores trabajos, que tituló elocuentemente Adiestrada, la artista y doctora en Bellas Artes por la Universitat Politècnica de València se hacía eco de la problemática de la mujer frente a las normas sociales y los distintos roles. “Fue un video en el que se escuchaba a modo de letanía las voces de un hombre y una mujer en el proceso de adiestramiento de un perro, con las frases típicas de ‘siéntate’, ‘dame la pata’, etc., expresiones que sirven también para hablar del adoctrinamiento y domesticación de la mujer por el sistema patriarcal”.

El grito a voces del proyecto que ahora presenta en el MuVIM también tiene que ver con la sororidad, “pero no una sororidad romántica o ideal, sino una que tenga en cuenta las diferencias existentes entre las mujeres del mundo entero”. Mujeres que, como Rosa Luxemburgo, a rebufo del grito aquí proclamado, señaló que lo más revolucionario que una persona podía hacer era “decir siempre en voz alta lo que realmente está ocurriendo”. De nuevo la voz y de nuevo el sonido aumentado, corriendo el peligro de que el grito alcance el volumen de la furia. “Simboliza a millones de mujeres”, concluye Galán, que habla por boca de todas ellas en lo que ella misma denomina un clamor: “¡Por mí y por todas!”.

Semíramis González (izda) y Julia Galán, ante el vitral de su obra. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

Marta Pina ilustrará la imagen del 35 Cinema Jove

35 Festival Internacional de València – Cinema Jove
Del 19 al 27 de junio de 2019

El Festival Internacional de València – Cinema Jove, organizado por el Institut Valencià de Cultura, retorna al comienzo del verano con lo mejor del cine internacional realizado por jóvenes, cuya 35 edición se celebrará del 19 al 27 de junio.

Desde el año 2017 la imagen de Cinema Jove ha corrido a cargo de diferentes artistas e ilustradores que año tras año han plasmado la filosofía del festival. La cartelería ha sido realizada por artistas como Patricia Bolinches (2017), Daniel Rueda y Anna Devís (2018) y David de las Heras (2019).

Este año la encargada de plasmar la imagen de la 35 edición del festival será Marta Pina, diseñadora e ilustradora que utiliza medios tradicionales junto a sistemas de impresión más actuales, siendo una de sus señas de identidad el collage.

Portada de uno de los números de la revista Bostezo. Obra de Marta Pina.

Marta Pina crea piezas únicas que narran de una manera muy visual, a la manera de fotogramas reconvertidos, todo aquello que representa Cinema Jove: un festival ecléctico, joven, repleto de óperas primas y que invita a la exploración, sin olvidar su larga trayectoria y grandes clásicos.

A modo de referencia curricular, los trabajos de Marta Pina se han podido ver en la cartelería de diferentes festivales como Bing Bang Dones, del MuVIM, Christmas Design Festival, de Las Naves, o en revistas como La Leche, Bostezo o DXI Magazine.

Tal y como refieren desde la organización, “Pina reconoce ser consumidora del festival, siendo Cinema Jove una de las primeras experiencias culturas que recuerda al instalarse en València en su época de estudiante, lo que le aportaba una perspectiva como público que ha enriquecido la obra”.

Igualmente, destacan que “su capacidad de trabajo ha aportado un gran abanico de posibilidades a la hora de jugar con la imagen, recordando que, no solo se trata de una imagen gráfica, sino que se recalca la importancia del movimiento dentro de lo estático a la hora de la creación de los diferentes formatos, tanto redes sociales como cartelería urbana”, cuestión que se formula en perfecta sintonía con lo cinematográfico.

Cartel del festival Bing Bang Dones, del MuVIM. Obra de Marta Pina.

MAKMA

“El amor por Internet está lleno de máscaras”

‘Les Amours’, de Consuegra Romero
V Premio de Dibujo DKV-MAKMA
MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 29 de febrero de 2020

Hay en la más reciente obra de Consuegra Romero una línea que arranca en los cuadros del artista rococó Jean-Antoine Watteau (1684-1721), pasa por el clásico literario ‘Les Liaisons Dangereuses’ (1782), de Pierre Choderlos de Laclos, se detiene en la versión fílmica de Stephen Frears, ‘Las amistades peligrosas’ (1988), para terminar desembocando en el poliamor o el anarquismo relacional de nuestros días. Esa línea argumental se transforma en un abigarrado universo de líneas, cuidadosamente trabajadas mediante bolígrafo Bic, dando como resultado ‘Les Amours’, proyecto con el que ha ganado la quinta edición del Premio de Dibujo DKV-Makma, y que se presenta en el hall y el cubo del MuVIM.

Obra de Consuegra Romero por cortesía de la autora.

Su autora dice que le interesaba revisar el concepto de amor romántico, trasladándolo a su obra mediante una comparativa entre lo sucedido en aquel siglo XVIII y lo que acontece en la actualidad. “Compartimos varios movimientos en paralelo con aquella época, tanto desde el punto de vista de la revolución amorosa, con el libertinaje de entonces y el poliamor de ahora, como desde las revoluciones sociales, la burguesa del siglo XVIII y las que se están produciendo ahora con el cambio climático, los enfrentamientos ideológicos o la lucha mundial por los derechos de la mujer: muchos cambios a la vez contra un sistema ya establecido”, explica Consuegra Romero.

Sus dibujos, realizados con tinta Bic y en los que predomina el color azul, al que va sumando otras tonalidades para recrear en cierto modo las fiestas galantes de Watteau, están cargados de expresividad y de un fondo telúrico inquietante, fruto del diálogo entre cierta naturaleza interior convulsa y otra no menos agitada naturaleza exterior. “El amor romántico es un invento del siglo XVIII y lo vivía únicamente la aristocracia en salones de fiestas con máscaras, amores borrosos que no eran auténticos y que ahora están igualmente en Internet donde la mayoría de la gente encuentra parejas y donde no somos reales. El amor por Internet está lleno de máscaras”, subraya la artista.

Obra de Consuegra Romero por cortesía de la autora.

Dice que empezó en 2015 a utilizar el boli Bic por determinadas circunstancias ligadas al hecho de no tener en esos momentos pinturas y pincel. “Fue una manera de empezar a hacer dibujos de una manera distinta y que pienso se puede desarrollar, porque es una técnica que da mucho”. Tanto es así que no duda en proclamar que el bolígrafo “se puede utilizar como un pincel y como quieras”. ¿Y por qué la prevalencia del azul? “Porque es un tono de los Bic y el que mejor da para los claroscuros. También es más simbólico, porque tiene connotaciones más oníricas. Aunque he utilizado toda gama de colores”.

Esa mirada al pasado, que le ha llevado a basarse en la novela de Choderlos de Laclos, la película de Frears o los cuadros de Watteau, pero también en aspectos más biográficos relacionados con una época que ella lógicamente no ha vivido, termina ofreciendo una misma perspectiva ligada con la nostalgia de un tiempo que fue y que ahora Consuegra Romero evoca en sus dibujos. “Al principio dibujaba figuras siempre en interiores, pero luego me salí ya a la naturaleza, porque artistas como Watteau siempre me han interesado, al retratar reuniones de parejas en la naturaleza, rodeadas de árboles y en medio de paisajes característicos de esa época”.

Obra de Consuegra Romero por cortesía de la autora.

El paisaje siempre lo ha tenido muy presente, aunque haya optado en determinados dibujos por interiores en busca del típico sillón de época u otros elementos decorativos, pero decantando finalmente su obra hacia el rococó,  por aquello de subrayar los exteriores tan presentes en aquella pintura de mediados del XVIII. “El juego que le doy a la naturaleza en este proyecto tiene que ver con esa sensación de arrastre que provoca en los personajes; es una naturaleza movediza y que puede comerse al personaje”, subraya. 

Consuegra Romero insiste en la idea de máscara que sobrevuela el conjunto de ‘Les Amours’ y que el MuVIM acoge hasta el 29 de febrero. “La máscara tiene eso, que te la pones para hacer ver a otra persona lo que tú quieres que vea de ti, pero después la realidad es otra”. Como otra es la realidad que ofrece la publicidad actual y en la que también se detiene. “Hay mucha publicidad que se ha inspirado en esa época. Vogue, por ejemplo, tiene trabajos muy buenos que se han inspirado en aquel tiempo. Son imágenes que tienen ese mismo drama oculto, entre las apariencias y lo que eres verdaderamente”.

El Premio DKV-Makma dice que supone un reconocimiento a su trabajo “y eso es siempre un honor”. Y añade: “No me suelo presentar a concursos, pero pienso que es un poco la forma de vida que tenemos los artistas, porque muchas veces es casi nuestro sueldo de cinco meses de trabajo. De manera que es un sustento económico y un apoyo artístico”. 

Consuegra Romero durante el montaje de la exposición en el cubo del MuVIM. Foto: Vicente Chambó.

Salva Torres

«La muerte la tengo asumida, la he visto mucho»

Moreatón, de José Morea
Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 10. València
Hasta el 24 de noviembre de 2019

“Soy cáncer, pues hala, jódete”. José Morea (Chiva, 1951) no puede contener, como sucede en su obra, el desgarro interior que constituye su manera de ser y su forma de pintar. Lo dijo a propósito de un cáncer del que ha sido operado y que, por fortuna, parece controlado, llevándolo al terreno del horóscopo y al del humor negro. “La muerte la tengo asumida, la he visto mucho”, apuntó, recordando la enfermedad y los pocos meses de vida que le daban. Ahora, recién recuperado del “bichito”, como él lo llama, Morea hace acopio de sus 40 años de trabajo en el cubo del MuVIM, allí donde el museo, como recordó la diputada Glòria Tello, “nunca cierra”.

Bajo el título de Moreatón (“suena a maratón”; “no, qué va, se refiere a Tutankamón”, corrigió el artista), José Morea se adentra en la muerte, para dejar testimonio plástico de su visión en una muestra que él calificó de “lúdica y colorista”. Un “cóctel de obras” que repasa de un modo cronológico y como si fuera una “especie de dibujo animado”, lo que ha sido su trayectoria artística, tomando como referencia esa muerte que él desdramatiza. 

Vista interior del cubo donde se expone ‘Moreatón’, de José Morea. Imagen cortesía del MuVIM.

Y es que Morea no entiende la existencia bajo el gran ojo de Dios que aparece en una de las caras del cubo del MuVIM, sino constituida por la misma energía que destila su obra y su manera de entender la vida. Energía diríase volcánica, cuya lava apenas se mantiene apaciguada durante los breves instantes en que le toca explicarla públicamente. Lejos de los focos mediáticos, Morea la emprende a sablazos para depositar en su obra, como si fuera un tigre de Bengala, el fuego interior que anima, y de qué manera, su dilatada producción.

De la muerte, como apunta Vicente Jarque en el escrito que acompaña a la exposición, se ha ocupado el artista de diversas maneras en su trabajo, “a veces en imágenes torvas, o de connotaciones peligrosas o directamente autodestructivas, o en otras en las que manifestaba su asombro antes los mártires, pero siempre sin hacer de ella un drama”. No solo apartándose del drama, sino ocupándose de esa muerte a carcajadas, que resuenan en la explosión cromática que viene a sacudir el conjunto de su obra.

De hecho, el “ojo mesiánico de Dios”, al que aludió el propio artista, lejos de poner su mirada en un supuesto valle de lágrimas, se abre a la visión del espectador, para que sea éste quien pueda acceder al interior del cubo donde están las momias vinculadas a Tutankamón. De ahí la ironía del título expositivo, que si bien alude al Egipto faraónico embalsamador de muertes, tampoco reniega de ese maratón de imágenes que da cuenta de la intensa vida del artista. “La idea de Dios está ahí, pero mostrada con ironía”, señaló Morea, apuntando al “agujero de voyeur” que permite ver lo que el vinilo impide.

Dos obras de la exposición ‘Moreatón’, de José Morea, en el MuVIM. Foto: Makma.

Moreatón tiene su arranque en el escaparate del MuVIM, donde una serie de piezas remiten al posterior desarrollo de la exposición en el cubo exterior. Un cubo forrado con imágenes sobre vinilo que, a modo de gran carrusel o tiovivo, rememoran los diferentes estados de ánimo del artista, plasmados en obras que fueron creadas en lugares tan distantes como Pedralba, Valencia, Madrid, roma, Taormina o Salvador de Bahía, por citar algunos. Como dijo en alguna otra ocasión, “mi vida ha sido de pegar saltos”.

Impulsado por esa energía interior volcánica, Morea ha ido desmitificando no sólo el carácter tenebroso de la muerte, sino el sexo y la religión, por distintas razones. Su cosmogonía, sin duda reflejada en el aluvión de imágenes recogidas en el cubo y que conviene examinar con detenimiento, está más apegada a la tierra que al cielo: “El único título que tengo es el de perito agrícola”, apuntó con ironía. Una tierra llena de sepulturas que remiten a las reliquias de los santos Ambrosio, Gervasio y Protasio de la cripta de la basílica romana de Milán, aludidos por el artista.

“Las momias, en realidad de rostros intercambiables, no transmiten dolor, sino que incitan a la meditación”, señala Jarque. Meditación sobre la vida a través de la muerte que a Morea le ha rondado meses pasados. La “deuda histórica” que, según Amador Griñó, jefe de Programación del MuVIM, tenía el museo con el artista de Chiva queda saldada, mediante una exposición abierta las 24 horas del día y hasta el 24 de noviembre. Exposición en la que el visitante podrá contemplar el pulso de Morea entre eros y tánatos: “Una confrontación de la muerte junto al repaso y celebración de una vida”, precisa Jarque.

José Morea, ante el cubo del MuVIM donde se expone ‘Moreatón’. Foto: Makma.

Salva Torres

MuVIM: un museo diferente

MAKMA ISSUE #01
Opinión | Marc Borràs (jefe de investigación y gestión cultural del MuVIM)
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2018

El MuVIM es un museo que se avanzó a su tiempo. Una declaración tan pomposa puede resultar presuntuosa, sin duda, pero en este caso es rigurosamente cierta. Porque el Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat se definió, desde su inauguración en 2001, como un museo de ideas (consagrado, por tanto, a preservar, proteger y transmitir un bien intangible) y, sin embargo, no fue hasta 2007 —seis años después— que el ICOM modificó su definición de museo para amparar bajo ese concepto a aquellas instituciones que se ocupaban exclusivamente de conservar patrimonio inmaterial.

Es evidente que la particular naturaleza incorpórea del objeto museográfico del MuVIM le obligaba a modificar las estrategias discursivas empleadas hasta entonces en los museos cuyo cometido era almacenar, catalogar y exponer objetos materiales: un retrato, un resto arqueológico, una herramienta de labranza tradicional. Eso explica que la exposición permanente del MuVIM prescinda de objetos y textos explicativos y se vehicule a través de la palabra y las nuevas tecnologías de comunicación.

Página inicial del artículo publicado en MAKMA ISSUE #01.

Contra la univocidad del objeto museográfico

Los museos son entidades expertas en tratar con objetos. Pero no sólo eso. En el museo tradicional la relación entre el museo y el objeto es tan estrecha que la naturaleza del segundo determina el carácter del primero. Parece obligado pensar que un retrato al óleo solo puede ser expuesto en un museo de arte, el resto arqueológico en un museo de Prehistoria o la herramienta tradicional de labranza en un museo etnológico. Porque según parece, cada objeto solo puede ser interpretado de una —y solo una— manera.

A finales del siglo XIX, el matemático y filósofo alemán Gottlob Frege —fundador de la moderna filosofía del lenguaje— estableció una diferencia entre referencia (bedeutung) y sentido (sinn) que puede resultarnos especialmente útil ahora. Un mismo referente — Cervantes, por ejemplo— puede ser aludido a través de diferentes expresiones o descripciones definidas —“el manco de Lepanto”, “el autor de El Quijote”— que, a pesar de tener un mismo significado, tienen distinto sentido, porque nos aportan distinta información: puede ser que yo supiera que Cervantes escribió ‘El Quijote’, pero desconociera que quedó manco como desafortunada consecuencia de una batalla.

Esa —sutil— distinción fregeana permite combatir la tradicional univocidad del objeto museográfico, porque un mismo objeto —o referente— puede servirnos para distintos propósitos expositivos, es decir, que puede ser interpretado de distintas maneras que aportan también distinta información sobre él: nada impide que una obra de arte pueda ser utilizada para reflejar una idea o representar una época, ni que podamos valorar un resto arqueológico o cualquier objeto etnográfico tan solo por sus cualidades estéticas. El MuVIM apuesta, precisamente, por romper esa disciplina del sentido único proponiendo, en cambio, una lectura transversal: los objetos que aparecen en sus exposiciones no sólo se exhiben por sus (supuestas) características intrínsecas, sino porque sirven como acicate y excusa para reflexionar sobre un tema de más amplio calado intelectual o interés sociológico. Distintos retratos regios permiten explicitar cómo ha cambiado la imagen del poder. Fotografías de personajes mediáticos ilustran hasta qué punto se ha modificado el ideal de belleza.

Portada de MAKMA ISSUE #01, a partir de una de las obras del proyecto ‘Caminos del deseo’, del artista y miembro de MAKMA Ismael Teira.

La herida siempre abierta de la modernidad

Sin embargo, alguien podría pensar que hablamos de preservar ideas muertas, que han perdido la utilidad que un día tuvieron —como el bifaz de sílex o el molino manual de piedra— y que, precisamente por eso, se conservan en un museo: como residuos históricos que ya no tienen función social. Nada más lejos de la realidad. La Ilustración fue, en efecto, un movimiento intelectual que quiso reorganizar la (vida en) sociedad a partir de premisas racionales con un claro propósito emancipador: el de liberar al individuo de las numerosas trabas que impedían su pleno desarrollo. La liberación es —como dice Alain Finkielkraut— el gesto moderno por excelencia: libertad de conciencia y de pensamiento, libertad de expresión, libertad de reunión e incluso libertad para elegir quién y cómo nos gobierna.

La Ilustración propició una auténtica revolución de la mente que sentó las bases intelectuales y políticas de nuestro mundo, es cierto. Pero no fue la única partera de la modernidad: la industrialización, la expansión —también colonial— del capitalismo y, en general, la progresiva implantación de una racionalidad eminentemente instrumental han desembocado en una situación paradójica. Por una parte, la veta ilustrada ha permitido que el individuo atesore ahora una serie de derechos y libertades políticas inalienables. Pero, por otro lado, la racionalidad tecnocientífica ha reducido a ese mismo individuo a la impotencia: puede ejercer democráticamente sus derechos políticos pero difícilmente podrá cambiar el statu quo económico, por ejemplo, dado que la economía se presenta como una ciencia contra cuyas leyes poco o nada se puede hacer.

Esa ambivalente situación estructural genera conflictos, tensiones y disfunciones que se expresan social y, sobre todo, culturalmente. Y son precisamente esas manifestaciones culturales —en sus múltiples variantes expresivas (pensamiento, palabra, acción, perfomance, artes plásticas, audiovisuales, etc.)— la materia prima con la que trabaja un museo como el MuVIM, dado que son exteriorizaciones de ese permanente hiato entre promesa de plenitud e impotencia efectiva que caracteriza la vida del individuo moderno. En el siglo XVIII tanto como en el XXI.

Eso quiere decir que aquel ideal emancipador sigue vigente y no deja de desplegar nuevas estrategias discursivas ni de actualizar aquel caudal de ideas primigenio, con la esperanza de cerrar definitivamente la herida siempre abierta de la modernidad, aspirando, así, a completar la tarea inacabada de la Ilustración. Una Ilustración que no es tanto un corpus doctrinal como una actitud siempre crítica hacia el presente que nos ha tocado vivir, como dijo en su día Foucault. Y por todo eso —tanto por la particular naturaleza como por la permanente actualidad del objeto que custodia— el MuVIM es un museo diferente que no quiere dejar indiferente a nadie.

Imagen del hall del MuVIM. Fotografía de Jesús Granada cortesía del museo.

Marc Borràs

Consuegra Romero gana el V Premio DKV Makma

V edición del Premio Nacional de Dibujo DKV MAKMA
Artista: Pilar Consuegra Romero (1982, Pozoblanco, Córdoba)
Proyecto: ‘LES AMOURS’

El proyecto de Pilar García de Consuegra Romero (nombre completo de la artista) es el escogido entre una excelente cantidad de propuestas que lo han puesto muy difícil al jurado.

En palabras de la artista, “LES AMOURS”, -que como indica la cabecera así se titula el proyecto seleccionado- “Parte de una investigación sobre la evolución del concepto de amor romántico y de sus efectos en la relación afectiva de las mujeres en la actualidad”, que para Consuegra Romero (nombre artístico) influye en la perdurabilidad de un sistema social que promueve la desigualdad entre diferentes sexos y que hoy está en crisis. Así, desde la práctica artística centrada en el dibujo, propone una comparativa entre el momento actual y otro tiempo de transformación, como lo fue el s. XVIII, con la entrada y afianzamiento de la subjetividad y la individualidad como motores del arte y de la vida, -manifiesta la artista-.

Uno de los dibujos presentados por Consuegra Romero en el proyecto ‘LES AMOURS’. Bolígrafo sobre papel, 2019.

“LES AMOURS” se formalizará entre los meses de diciembre del presente 2019, y febrero de 2020 en el MuVIM, mediante dibujos y una instalación en el Cubo exterior del citado Museo, instalación compuesta por una serie de dibujos de distintos tamaños, una pieza escultórica central y una pieza sonora.

Primera propuesta (sujeta a variaciones) de la instalación para El Cubo de El MuVIM aportada en el proyecto ‘LES AMOURS’ por Consuegra Romero.

Las fuentes visuales y teóricas del proyecto beben de diversos manantiales, comenzando por los cuentos infantiles tradicionales que “educan” a niños y niñas desde la infancia en la idea del amor. Relatos populares en los que para la artista se impone un modelo ideológico claramente definido que prepara a los niños y a las niñas para asumir un papel en el que el rol masculino es protagonista, emprendedor y activo, y el femenino es secundario.

Otro caudal del que bebe “LES AMOURS”  resultará familiar a cinéfilos: “Las amistades peligrosas” (Les Liaisons dangereuses, 1782), de Pierre Choderlos de Laclos, considerada una obra maestra de la literatura francesa del s. XVIII, y olvidada a lo largo de todo el s. XIX, antes de ser redescubierta a principios del s. XX y llevada a la gran pantalla por Stephen Frears (1988, con Glenn Close, John Malkovich, Michelle Pfeiffer y Keanu Reeves) y en la que se plantean contradicciones sociales en la afectividad que se vive fuera de las normas, y que Consuegra Romero lleva al análisis a través de cierta comparativa.

Este análisis del arte y las costumbres del siglo XVIII, es fruto de una investigación sobre las formas estéticas del Rococó en pintores como Boucher, Watteau, o Fragonard, aunque Consuegra Romero, tiene especial fascinación por la mirada melancólica de Jean-Antoine Watteau, con el que dialoga de una manera intuitiva por la teatralidad y poética del paisaje, de la que se sirve y siente inspirada desde hace tiempo.

Uno de los dibujos propuestos en el Proyecto ‘LES AMOURS’ por Consuegra Romero. Bolígrafo sobre papel, 2019.

De estos pintores del Rococó, absorbe la mirada de una sociedad decadente que se refugia en la sensualidad y en lo mundano, al tiempo que anticipa nuevas formas de relacionarse.

Así pues, el tarro del debate se abre para dejar expuestas dos cuestiones tan alejadas en tiempo y forma como convergentes: “Las relaciones peligrosas del Rococó” y “las relaciones en Redes Sociales”, el “Anarquismo relacional” y el “Poliamor”, con el que la ‘Modernidad Líquida’ de Bauman nos refleja.

Pilar Consuegra Romero entre trazos, en su estudio. Imagen cortesía de la artista.

No teniendo suficiente con esto, los dibujos –muchos de ellos trazados casi compulsivamente con un bolígrafo Bíc- abordan otros aspectos a comparar entre el s. XVIII y la actualidad, como lo son la diferencia de clases y privilegios existentes entre descontentos y poderosos del Antiguo Régimen o entre las grandes fortunas actuales, en contraste con la situación de los migrantes, aspecto este último, del que se ocupa y preocupa la obra de Consuegra Romero con intensidad.

Vicente Chambó

Los delantales reivindicativos de Planells

Davantals Vivencials
MuVIM
C/ Quevedo, 10. Valencia
Hasta noviembre de 2019

El MuVIM acoge la obra ‘Davantals Vivencials’, una reflexión sobre la mujer trabajadora de la artista María José Planells, que ocupa el vitral del hall del Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat. Este vitral refuerza la apuesta del museo para hacer visible el trabajo de mujeres creadoras y feministas, como parte del compromiso del programa ‘Friendly Museum’, impulsado por el área de Cultura.

Maria Josep Amigó, vicepresidenta de la Diputación de Valencia, destacó que el vitral tenía, desde el año 2016, «caras de mujeres, de artistas, de creadoras, en definitiva, de trabajadoras”, siendo “un homenaje a las mujeres trabajadoras en general, pero también a aquellas mujeres que trabajan en una cosa tan nuestra como es un almacén de naranjas”.

Obra de María José Planells en el vitral del MuVIM. Imagen cortesía del museo valenciano.

Obra de María José Planells en el vitral del MuVIM. Foto de Abulaila por cortesía del museo valenciano.

Por su parte, el director del MuVIM, Rafael Company, puso de manifiesto el compromiso del vitral del museo, ya que “cada seis meses, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, en marzo, y con el Día Internacional de la Lucha Contra la Violencia de Género, en noviembre, cambia para dar visibilidad a las mujeres creadoras y para recordar a la sociedad valenciana las situaciones de desigualdad de género que, aún hoy en día, se siguen dando”. Company quiso recordar a “aquellas personas que no acaban de creer que el feminismo es una lucha social y justa, que sin la lucha feminista gran parte de ellas no tendrían derechos, porque los derechos de las mujeres son producto de esta lucha”.

El jefe de exposiciones del MuVIM, Amador Griñó, recordó que desde el museo “decidimos utilizar este vitral como enseñanza cotidiana no escrita para poner en valor el trabajo de las creadoras”. “La artista analiza con su obra la situación de la mujer trabajadora y, por eso, ha escogido un almacén de naranjas”, agregó. La fotografía de Planells, según palabras de Griñó, “es un canto al empoderamiento de la mujer en esta época de crisis, un recordatorio de la importancia de las mujeres en todos y cada uno de los momentos y ámbitos de nuestra vida”.

María José Planells pretende, con el proyecto ‘Davantals Vivencials’, rescatar una parte de la realidad de las mujeres y mostrarla, evitando que pase desapercibida. Para la artista, el delantal identifica la posición subordinada de la mujer y su tarea, siempre diferenciada de la que hace el hombre. Estos delantales son testimonios de las relaciones entre las mujeres y muestran el trabajo como un factor socializador.

Planells aseguró que la incorporación de la mujer al mundo laboral, aunque en diferentes condiciones de sus compañeros, “supuso un factor socializador que permitió que establecieran amistad entre ellas y compartieran problemas en común”.

Todos los trabajos que las mujeres han desarrollado, y el espacio donde lo han hecho, han servido para aplanar el camino que aún hoy es complicado para muchas de ellas. La ausencia de las mujeres que ya no están -esos delantales vacíos- y al mismo tiempo su propia presencia -porque aún están los delantales esperando a las mujeres que se los ponen cada día- nos sirven para reivindicar el trabajo de las que no están y de las que siguen estando, para continuar la lucha que es necesaria para visibilizar, día tras día, el papel cada vez más relevante de las mujeres en nuestra sociedad.

'Davantals vicencials', de María José Planells, en el MuVIM. Foto de Abulaila por cortesía del museo valenciano.

‘Davantals vicencials’, de María José Planells, en el MuVIM. Foto de Abulaila por cortesía del museo valenciano.