‘El Reencuentro’ al desnudo tras el confinamiento

‘El Reencuentro’, de Vinz
Muro del MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Miércoles 19 de agosto de 2020

El MuVIM, firme en su apuesta por el arte urbano, abre sus puertas a un nuevo proyecto en su Muro, situado en el vestíbulo del museo. Con su obra ‘El Reencuentro’, el artista urbano Vinz Feel Free ocupa ahora el espacio que el centro de la Diputació de València dedica al arte urbano contemporáneo.

Para la diputada del MuVIM, Glòria Tello, “es significativa la importancia del arte urbano en València, con artistas como Vinz destacando en el ámbito internacional, y que también intervienen en el MuVIM para adentrarnos en su visión de los tiempos que vivimos”.

Detalle de la obra ‘El Reencuentro’, de Vinz. Imagen cortesía del MuVIM.

La obra está inspirada en todos aquellos momentos, sensaciones y experiencias vividas durante el reciente periodo de confinamiento. En este sentido, Vinz ha querido centrarse en el contacto físico y por eso muestra abrazos, saludos y caricias entre dieciocho individuos desnudos con cabezas de aves que simbolizan el amor y el deseo de libertad. Además, incorpora un personaje central que aparece invitando al espectador a formar parte del momento liberador.

La obra está llamada a convertirse “en todo un símbolo de todo aquello por lo que luchamos, para conseguir que llegara el día del reencuentro. Si en un futuro se producen más confinamientos, recordemos por qué vale la pena luchar. Hay que recordar siempre que, si un día lo logramos, lo volveremos a conseguir”, aclara Vinz.

Tras trabajar en las calles, Vinz decidió dar el salto a instituciones culturales tales como el Instituto Francés, el Centro de arte Contemporáneo de Perpignan, el Ayuntamiento de Valencia y el Centre del Carmen. Ahora, en palabras del propio artista, “es un honor poder trabajar en el MuVIM. Se trata de la institucionalización de la contracultura urbana de esta segunda década del milenio”.

Vicent Soler, más conocido como Vinz Feel Free, es un artista urbano valenciano licenciado en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia. En el año 2011 emprendió ‘Feel Free’, un proyecto que ha llegado a las calles y galerías de Europa y EE.UU., que expresa naturalidad y libertad personal con fotomontajes de cuerpos desnudos, mezclados con cabezas de animales. Vinz ha colaborado con artistas como Mario Testino, Hyuro y, próximamente, Spencer Tunick.

‘El Reencuentro’, de Vinz. Imagen cortesía del MuVIM.

«¡Mamá, yo a Montanejos ya no voy!»

’50 aniversari. València, seda i foc’, de Francis Montesinos
MuVIM
Quevedo 10, València
Desde el 30 de julio a diciembre de 2020
Viernes 31 de julio de 2020

“El país era marrón o negro, mientras que Ibiza era un mundo de color”. Mundo colorista que a Francis Montesinos le impactó: “Ibiza me marcó mucho por ese otro mundo mágico de libertad que me encontré”. A partir de ahí ya nada sería igual. “¡Mamá, yo a Montanejos ya no voy!”, dice que le espetó a su madre, dando por finalizadas sus estancias en el pueblo castellonense y abiertas las puertas de ese otro universo libertario recién descubierto. La pasión por el diseño y la moda, que su madre precisamente le inculcó simplemente dejándole hacer en su tienda Batallón, donde el entonces chaval se entretenía con bolitas, corchos, papeles y la más diversa pasamanería, ya no dejaría de correr al galope por sus venas.

Detalle de la fotografía de Francis Montesinos, obra de Colita, recogida en la exposición del MuVIM.

Y así, al galope, es como el MuVIM acoge alrededor de 300 piezas de sus 50 años de intensa creatividad al servicio de la moda: “Ha sido el motor de mi vida profesional y personal”, aseguró Montesinos con respecto a esa moda que, repleta de vivos colores y estampados, llena la Sala Alfons Roig del MuVIM. José Vicente Plaza, comisario de la exposición ’50 aniversari. València, seda i foc’, habló de “eclecticismo” en la obra del diseñador valenciano, que vendría a debatirse “entre el punk y la Virgen de los Desamparados”.

Esa mezcla de vanguardia y tradición, que desde sus inicios provocó sorpresa en el mundo de la moda, es lo que ha hecho de Francis Montesinos “un icono, uno de los valencianos que ha creado marca”, apuntó Carmen Ninet, subdirectora del MuVIM, quien se refirió a la tiranía de la moda contra la que el diseñador luchó mediante su “alegría de vestir”. Alegría que chisporrotea en la muestra con grandes hileras de sus más afamados vestidos, que aparece en el MuVIM como antídoto contra el tiempo gris del coronavirus que obligó a aplazar la inauguración de la muestra. “Es un regreso a la normalidad, que esperemos no se trueque”, precisó Ninet.

Vista de la exposición ’50 aniversari. València, seda i foc’, de Francis Montesinos en el MuVIM.

“El nuevo mundo comienza con esta exposición de Francis Montesinos”, ironizó Amador Griñó, jefe de Exposiciones del museo valenciano, espacio que abre así sus puertas a la moda con este recorrido por la insigne trayectoria del diseñador. Una moda que, a juicio de Griñó, guardaba todo su poder “en su caducidad”, porque simplemente con su valor de uso “no podría funcionar”. Montesinos, a rebufo de la máxima de Ralph Lauren (“yo no diseño ropa, diseño sueños”), supo sacarle partido al deseo que anidaba en él, para que mucha gente lo compartiera, hasta el punto, como dijo Plaza, que hay personas que han guardado su ropa “como un fetiche de sus propias vidas”.

El poeta Paco Brines se refiere a la obra del diseñador con estas palabras reproducidas en la nota de prensa: “El festín de los colores, las tentaciones del tacto, el deslumbramiento de la belleza. Una mirada niña, entre pagana y religiosa, se ha transmutado ahora en realización sorprendente y exaltada de la belleza del cuerpo humano”. De nuevo el colorido, a modo de gran “castillo” de fuegos artificiales, el tacto, que invita a restregar entre los dedos las telas de sus vestidos, y la belleza desencadenante, que Christian Dior ligaba al entusiasmo (“no existe belleza sin entusiasmo”), caracterizan la desbordante producción de Montesinos.

Dos piezas de la exposición ’50 aniversari. València, seda i foc’, de Francis Montesinos en el MuVIM.

Brines insiste en ese entusiasmo desde otra óptica más lírica: “Hagamos más hermosos al hombre y a la mujer, detengamos la vida en el filo emocionante de la trastornada juventud”, precisamente la que Montesinos descubrió en Ibiza. “Y advertimos”, concluye Brines, “que, gracias a Francis Montesinos, hemos aprendido a amar más y mejor la vida, porque nos la ha sabido entregar con aquello que la hace más valiosa: su mágica intensidad”. Fotografías, objetos relacionados con el trabajo de la moda, revistas, telas y vestidos muestran esa entrega del apasionado modisto en busca de una belleza que, en su caso, transita por el acto libertario de los primeros hippys y su secuela posterior más castiza que caracterizó a la movida.

Movida en la que se detuvo Montesinos para precisar que, si exceptuamos al manchego Pedro Almodóvar, todos los que la protagonizaron en Madrid fueron en su mayoría valencianos. “Fuimos la bandera de la Modernidad; decir que eras de Valencia te abría las puertas”, explicó quien resumió su actividad con esta frase: “Hablar de moda es hablar de libertad”. De ahí que Ibiza saliera en diversas ocasiones a relucir: “Ibiza ha sido el motor más importante de mi creatividad”.

Vista de la exposición ’50 aniversari. València, seda i foc’, de Francis Montesinos, en el MuVIM.

’50 aniversari: València, seda i foc’ reúne cientos de piezas, de las 800 que fueron almacenadas en Llíria para irla construyendo en la mente antes de su traslado al MuVIM, que a modo de “travelling” perfilan la trayectoria vital y profesional del diseñador. “No es barroca, sino acumulación de la memoria”, subrayó Griñó, para agregar a continuación: “Cada pieza es un trozo de Montesinos”. Trozos de un puzzle cuyo paisaje estaría integrado por su Valencia natal, la Barcelona industrial que después vivió, el Londres hippy, el Madrid de la Movida e incluso el París igualmente transgresor habitado por artistas que, como él, respiraban una libertad que no les cabía en el pecho.

Francis Montesinos aludió al salto que pensaba dar con esta muestra: “Del tour de las colecciones que empiece ahora un tour por los museos”. El punto de partida lo ha establecido el MuVIM: “Este es un trampolín de lujo para el tour de los futuros museos”, destacó Plaza, entre los que están el del Museo del Traje de Madrid o el de la Indumentaria de Barcelona, sin descartar otros con los que ya están en conversaciones. La complejidad de esta primera muestra “específica sobre moda que acoge un museo de estas características en los últimos años”, resaltó Griñó, da pie a esa apuesta por su itinerancia, a falta de la precisión relacionada con los supuestos derechos derivados de esta exposición de salida.

Dos piezas de la exposición ’50 aniversari. València, seda i foc’, de Francis Montesinos, en el MuVIM.

“La obra de Montesinos es un arte que nace y muere entre seda y fuego, tal y como lo hace su tierra, València”, explica el comisario de un artista cuyo discurso aparece enlazado por “la transgresión, la ironía y el folclore”, subrayando “la alegría, la libertad y el Mediterráneo” como constitutivos de su pasión. Pasión que tiene ecos de lo manifestado por el también diseñador Alexander McQueen, quien liga la moda a una forma de escapismo, más que a cierta privación de libertad. Nada de tiranía de la moda, como dejó dicho Ninet, sino de alegre manera de entender la vida a través de las prendas que nos alejan de la desnudez, sin por ello ocultar la naturaleza que, en el caso de Montesinos, emerge exultante mediante sus coloristas estampados.

Francis Montesinos, en su exposición. Fotografía de Raquel Abulaila por cortesía del MuVIM.

Salva Torres

MuVIM, tipografía con M de Museo y M de Modernidad

‘Tipografia’m’
Sala de la Torre del MuVIM
Quevedo 10, València
Hasta finales de septiembre de 2020
Jueves 30 de julio de 2020

El MuVIM exhibe en la Sala de la Torre la exposición ‘Tipografia’m’, centrada en el carácter eme, la decimotercera letra del abecedario valenciano y castellano. Partiendo de esta letra, los diseñadores participantes han buscado experimentar gráfica y conceptualmente con la tipografía, utilizando diversidad de técnicas para reivindicar el papel formal de la letra en el diseño y el arte.

En palabras de la diputada Glòria Tello, “aprovechamos la inclusión de la letra M en el acrónimo del MuVIM. M, de Museo, y M de Modernidad, que nos sirven de excusa para iniciar un análisis de formas y conceptos muy interesante. La tipografía es la base de la imprenta y del lenguaje impreso. Un síntoma de modernidad que siempre ha reclamado el esfuerzo y la psicología intuitiva de los mejores comunicadores. Con esta exposición avanzamos el trabajo que hay detrás de cada diseño tipográfico”.

Vista de la exposición ‘Tipografia’m’. Imagen cortesía del MuVIM.

Aislando este carácter eme de su contexto habitual, la palabra, la línea, el párrafo, la página, se pretende alejarlo del dominio de la lingüística y aproximarlo al terreno de lo visual, para intervenir en él como objeto puramente formal. Como afirman las comisarías de la exposición, Begoña Jordá y Nereida Tarazona, todo ello otorgará mayor visibilidad a la labor de tantos diseñadores de tipos que, con su esfuerzo y talento, han proporcionado una idiosincrasia especial y única a cada letra diseñada.

Esta exposición, que reúne un total de 35 obras, está organizada por el Máster en Artes Gráficas de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería del Diseño de la Universitat Politécnica de València. Junto a los diseñadores de este máster participan en ella figuras clave del diseño gráfico valenciano, nacional e internacional como Boke Bazán, Laura Meseguer, Gimeno Gràfic, SUC Estudio, Enrique Casp, Sebastián García Garrido y Diego Vainesman.

El catálogo de la exposición cuenta con un prólogo del experto en comunicación y diseño Joan Costa, autor de casi 50 libros considerados un referente fundamental en el ámbito académico y profesional. Una frase de su texto ha servido de punto de arranque creativo a la diseñadora Begoña Jordá para la configuración del cartel promocional de la muestra. A través de la técnica de transfer se ha construido una imagen tipográfica cuya protagonista es la letra eme, elemento referente de la exposición, y que combina a la perfección con la máxima de Joan Costa: “El homenaje a una sola letra es un homenaje a toda la cultura”.

Desde el año 2016 el Master en Artes Gráficas organiza junto con el MuVIM una exposición anual en torno a la experimentación tipográfica (‘Caixa alta, caixa baja’, 2016; ‘Letramoforsis’, 2017; ‘Retalls tipogràfics’, 2018; ‘Perdiendo el tipo’, 2019). ‘Tipografia’m’ continúa la estela de todas ellas y presenta una vez más diferentes ejemplos de cómo, al igual que en las primeras vanguardias artísticas, a través del diseño y el arte se puede profundizar en el binomio palabra e imagen que constituyen el carácter tipográfico.

Una joven observa una de las obras de la exposición ‘Tipografia’m’. Imagen cortesía del MuVIM.

Premio Internacional de Carteles MAKMA al MuVIM

Convocante: MAKMA
Dotación: 7.000 euros
Modo de presentación: online
Plazo de admisión: hasta el 31 de julio de 2020

Premio Internacional de Carteles MAKMA al MuVIM
Comunicación/ Incomunicación

El cartel como mapa y territorio ilustrado de las contradicciones humanas

Comunicar, anunciar, instruir, notificar, manifestar, transmitir. Incomunicar, ocultar, omitir, boicotear, enmudecer. Dos polarizadas temáticas tan antagónicas como radicalmente contemporáneas, a partir de las que reflexionar acerca del individuo y su entorno íntimo, social, cultural y político. Entorno sacudido (las circunstancias obligan) por una pandemia que este año nos ha forzado al confinamiento en casa. Es ahí, entre las cuatro paredes de nuestros hogares, donde más se ha puesto en evidencia la necesidad de comunicarnos, al tiempo que sufríamos la incomunicación. No es oportunismo, sino la oportunidad por antonomasia para reflexionar en torno a tan áspera experiencia, que nos ha conmovido a todos obligándonos, más que nunca, a repensar nuestras formas de vida. El cartel, que viene de muy lejos, se antoja como una de las mejores formas para sintetizar las múltiples contradicciones que nos asolan hoy en día.

Bases

MAKMA Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea convoca la primera edición del Premio de Carteles, con el lema ‘Comuniación/Incomunicación. El cartel como mapa y territorio ilustrado de las contradicciones humanas’, cuya exposición tendrá lugar en el MuVIM, Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat.

  1. La convocatoria está abierta a cualquier persona, tanto a título individual como colectivo, sin límite de edad y con las restricciones e incompatibilidades previstas en la legislación vigente.
  2. Los carteles deben ser inéditos, específicos y adaptados a los requisitos técnicos y temáticos que se indican en las presentes bases. Cada participante podrá presentar hasta tres propuestas diferentes.
  3. Los carteles podrán realizarse empleando cualquier técnica o procedimiento pictórico, fotográfico, digital o mixto. En cualquier caso, todos los carteles se reproducirán en papel, dentro de un formato 50 x 70 cm. con orientación vertical.
  4. Para su valoración por parte del jurado, se enviará un archivo en formato JPG con un volumen no superior a 5 MB. En caso de resultar seleccionado, se requerirá el archivo en alta resolución para su reproducción.
  5. Los archivos se enviarán hasta las 23:59 h. del 31 de julio de 2020 por correo electrónico a convocatorias@makma.net indicando: nombre, apellidos, dirección, teléfono, correo electrónico y fotocopia del DNI, pasaporte, tarjeta de residencia u otro documento legal de identificación.
  6. Los carteles seleccionados formarán parte de una exposición que tendrá lugar en el MuVIM a finales de 2020, con posterioridad a la finalización de la pandemia. Las propuestas premiadas se darán a conocer con ulterioridad a la apertura del museo.
  7. El jurado estará formado por profesionales de reconocido prestigio en el ámbito del diseño, las artes visuales y la cultura contemporánea. Su composición se comunicará tras la deliberación.
  8. Se otorgará un primer premio dotado con 5.000 euros, y dos accésit de 1.000 euros cada uno.
  9. La participación en esta convocatoria implica la aceptación de las presentes bases. El fallo del jurado será inapelable.
  10. Los autores/as tanto del cartel premiado como de los accésit cederán a MAKMA y al MuVIM los derechos de reproducción y comunicación pública del mismo.
  11. MuVIM y MAKMA recibirán una copia firmada, cada uno, de la obra premiada.

FAQ Preguntas frecuentes

¿Tiene que figurar en el cartel el lema ‘Comunicación/Incomunicación. El cartel como mapa y territorio ilustrado de las contradicciones humanas’?
No es necesario. El lema, su subtítulo y el texto introductorio de las bases son la referencia conceptual y temática para crear el contenido del cartel, pero no es necesario que figuren en su composición. De ser obligatorio, se hubiera incluido en las bases un epígrafe específico con las indicaciones pertinentes.

¿Debo incluir los nombres de MAKMA, el MuVIM o sus logotipos?
No, tal y como se indica en las bases, no se requiere la inclusión de estos elementos.

¿Puedo presentar un cartel en horizontal?
No, en las bases se indica la obligatoriedad de la orientación vertical.

¿Es necesario enviar el archivo original en PDF?
No, en la fase de selección de propuestas solo se ha de enviar una imagen JPEG para su valoración por parte del Jurado.

¿Si mi imagen es demasiado pesada para ser enviada por e-mail, puedo recurrir a plataformas como WeTransfer?
No, el tamaño máximo admitido del archivo JPEG es de 5MB y su envío es exclusivo por correo electrónico a la dirección convocatorias@makma.net

¿Podemos presentarnos como colectivo?
Sí, es posible presentarse como colectivo. En este caso deberá adjuntarse los datos personales de todas las personas integrantes: nombre, apellidos, dirección, teléfono, correo electrónico y fotocopia del DNI, pasaporte, tarjeta de residencia u otro documento legal de identificación.

“Los artistas vivimos siempre confinados”

‘La alegría de pintar’, de Olga Sinclair
Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 10. Valencia
Del 23 de julio al 27 de diciembre de 2020
Viernes 24 de julio de 2020

“Soy hija de un gran maestro”. Olga Sinclair se refiere, claro está, a su padre Alfredo Sinclair, de quien mamó su pasión por la pintura en el caribeño Panamá. Se dice que fue el primer panameño en explorar el expresionismo abstracto, algo que transmitió a su hija, no sin antes recordarle que para llegar a la abstracción primero tenía que hartarse de pintar bodegones. “El artista que no domina el bodegón, no domina la gran pintura”, dice Olga Sinclair que le insistía su padre. Y ella, que ya tenía en vena la sangre pictórica de su progenitor, no ha parado desde entonces de seguir otra de las máximas de su padre: la transformación constante de su pintura. “La vida me pide cambios, nunca reposo”, subraya.

Retrato de Olga Sinclair, junto a una de sus obras, en su exposición ‘La alegría de pintar’ en el MuVIM.

El MuVIM le dedica una exposición en la Sala Parpalló bajo el elocuente título de ‘La alegría de pintar, con obras en su mayoría de gran formato, realizadas en tres meses fruto de su confinamiento en Madrid. “Mi vida ha sido pintar, incluso con alegría dentro del confinamiento”, señala quien, además de mostrar esa alegría trufada de densos claroscuros, asume el legado de su padre en un apartado que contiene algunas de sus obras, al tiempo que exhibe una serie de “piezas domésticas”, a las que aludió Amador Griñó, Jefe de Exposiciones del MuVIM. “Las hice con restos de té de manzanilla, betadine o lavavajillas sobre papel fabriano”, apunta la artista, con respecto a esa serie de obras pequeñas que contrastan con el resto de la producción presentada.

Su pasión por la pintura queda ahí delatada, en los más diminutos detalles, luego ampliada en sus trabajos más contundentes, todos ellos caracterizados por esa alegría colorista, la gestualidad del trazo y una rotunda expresividad. Tan rotunda que, por seguir el halo de otro ilustre caribeño como Bob Marley, diríase que uno se da cuenta de la fuerza de su pintura, porque parece la única opción. Olga Sinclair, continuando los pasos de su padre y tras recalar en Madrid a los 18 años y empaparse de los grandes pintores que descubrió en el Museo del Prado, atesora esa fuerza que traslada a su pintura, porque parece que no le queda otra.

‘Arlequín con mascarilla’, de Olga Sinclair. Imagen cortesía del MuVIM.

Y al igual que Marley dijo que cuando la música llega ya no sientes el dolor, con la obra de Olga Sinclair pasa otro tanto: marcada por la luminosidad caribeña que baña de alegría su producción, el dolor también forma parte subterránea de su obra, que late bajo capas de pintura colorista, siendo el pálpito de ese ritmo apasionado el que contiene la desazón transformándola en un carnaval de rojos, naranjas, lilas, azules y sobre todo amarillos. “Soy puro Caribe, necesito luz”, resalta la artista, quien ante el tríptico ‘Umbras’ dice que empezó “confundida” y luego se fue “aliviando” hasta dar con ese amarillo a modo de luz al final del túnel.

Su confinamiento en Madrid, sin duda productivo, porque de ahí ha salido la obra que ahora expone en el MuVIM, “ha sido como un renacer”, destacando esa espiritualidad profana que atraviesa su trabajo, y que le lleva a señalar: “Me gusta saber que no estamos solos en el universo”. Soledad que también le da pie a manifestaciones como las incluidas en la muestra: “Los momentos de soledad son seductores y temibles convirtiendo el escenario en una parodia sin sentido ni memoria”. Olga Sinclair pinta, conmovida por esos estados de ánimo contradictorios, para aplacar el dolor que subterráneamente recorre igualmente su pintura, con el fin de alcanzar la catarsis que transforma las sombras en una luz resplandeciente.

Obras de Olga Sinclair en ‘La alegría de pintar’ en el MuVIM.

“Pinto porque los espíritus me susurran locamente dentro de mi cabeza, decía El Greco, y creo yo que no son espíritus los que susurran, son las neuronas cansadas de tanto mirar, sin intervenir en el aburrido escenario de lo contemplado, condenado a existir invariablemente, sin un toque placentero de explorar lo intocable, de manejar lo invariable”, apunta en otra cita recogida en la exposición. Su admiración por Francis Bacon, cuya carnalidad abrupta y desgarrada diríase en las antípodas de su pintura festiva, tiene su razón de ser si atendemos a la ejecución plástica que los emparenta: “La energía y la fuerza de Bacon ha dejado huella en mi obra”, reconoce.

Al haber vivido en seis países, Olga Sinclair piensa que cada cultura ha dejado igualmente huella en su trabajo: “Mi pintura es caribeña, con mucho color, pero con una densidad latente europea”. Por eso ‘El prisma de Orión’ (“punto de fuga de la exposición”, precisa Griñó), la única obra pintada con anterioridad al confinamiento, atesora el intenso amarillo del Caribe, salpicado de grises y negros que parecen restos tormentosos en pugna con la luminosidad de un Panamá igualmente contradictorio: tan bello como convulso.

Obras de Alfredo Sinclair, en un apartado de la exposición ‘La alegría de pintar’, de Olga Sinclair en el MuVIM.

Alfredo Sinclair (1914-2014) nació cuando se puso en pie el Canal de Panamá y, justo cuando se celebraba el centenario de ambos, del pintor y del Canal, el artista falleció. Su hija tuvo el honor, por encomienda de la Autoridad del Canal, de conmemorarlo pintando una obra colectiva por obra de la Fundación que lleva su nombre, en la que más de 5.000 niños batieron el récord de realizar una pieza con el mayor número de artistas posible. De nuevo la pasión por la pintura y el arte como motor de cambio, trazando el perfil de una Olga Sinclair que ya piensa en nuevos retos. “Me voy a tender hacia la verticalidad”, dice, señalando el ‘Priapo herido’ que sobresale del conjunto, precisamente por ser la única obra en formato vertical de toda la exposición. “El ser humano tiene que vivir todas las situaciones posibles”, resalta. ‘La alegría de pintar’ es una de ellas, y estará en el MuVIM hasta el 27 de diciembre.

Olga Sinclair en su exposición ‘La alegría de pintar’. Imagen cortesía del MuVIM.

Salva Torres

Fragments y el paisaje urbano de Markel Redondo

IV Beca Fragments | Markel Redondo
Unió de Periodistes Valencians
Viernes 12 de junio de 2020

La Unió de Periodistes Valencians ha otorgado al fotógrafo Markel Redondo la IV Beca Fragments para la producción de un ensayo fotográfico destinado a investigar la transformación del territorio de la Comunitat Valenciana a través del paisaje.

Según ha explicado el autor en su propuesta, viajará “por todo el territorio con el fin de establecer un relato contemporáneo de los paisajes afectados por el urbanismo brutal entre la década de los 90 y los 2000, poniendo especial atención a las zonas del litoral”.

Fotografía de Markel Redondo. Imagen cortesía de la Unió de Periodistes Valencians.

El objetivo final, tal y como ha señalado Redondo, es el de documentar los efectos que producen el desarrollismo urbano, el turismo y la desertización tanto en el paisaje como en los habitantes. “Espero que el proyecto sirva también para reflexionar sobre el tipo de entorno y el tipo de turismo que queremos”, ha afirmado, al tiempo que ha cuestionado “si buscamos un turismo de masas que busca sol, golf y fiesta o un turismo sostenible que respete el medio ambiente y sea coherente con el entorno y el resto de habitantes”.

Markel Redondo (Bilbao, 1978) es graduado en fotografía y vídeo por la Universidad de Bolton (Reino Unido). Completó sus estudios en China con un máster en fotoperiodismo. Ha colaborado para varios medios internacionales y estatales como Time, New York Times, Le Monde, Stern y El País Semanal, entre otros. Actualmente está representado por Panos Pictures y desde 2018 es operador de drones habilitado por AESA en España. Ha participado en diferentes exposiciones y festivales como, Getxophoto, DOCfield Barcelona, Singapore International Photo Festival, Angkor Photo festival y Guernsey Photo Festival.

Fotografía de Markel Redondo. Imagen cortesía de la Unió de Periodistes Valencians.

El ganador de la cuarta edición de la beca dispondrá de un año para realizar su proyecto, con un presupuesto de 6.000 € en honorarios y un mínimo de 9.000 € para la producción de una exposición y un fotolibro. Fragments, con la coorganización de la Generalitat Valenciana, la colaboración del MuVIM y del Área de Cultura de la Diputación de Valéncia, y el compromiso y patrocinio de Aguas de Valencia, es un proyecto cultural compuesto por una beca de producción, un proyecto expositivo, un proyecto editorial y un programa de actividades que reflexionan sobre el periodismo gráfico.

Detalle de una las fotografías de Markel Redondo. Imagen cortesía de la Unió de Periodistes Valencians.

MAKMA

“Hay que acabar con la precariedad de los artistas”

#MAKMAEntrevistas | José Miguel Cortés (IVAM), Rafael Company (MuVIM) y Carlos Reyero (Museo de Bellas Artes de Valencia)
Día Internacional de los Museos
Lunes 18 de mayo de 2020

¿Ya nada será igual o todo volverá a su cauce? ¿Los museos deberán cambiar de modelo expositivo y la forma de mostrarlo? ¿Y, como los museos, el resto de agentes culturales y sociales que, a rebufo de lo que les sucede a estas instituciones más o menos longevas, se ha visto igualmente afectado en su actividad diaria por la inesperada irrupción de la pandemia a causa del coronavirus? A estas y otras cuestiones tratan de dar respuesta los directores del IVAM, José Miguel Cortés, del MuVIM, Rafael Company, y del Museo de Bellas Artes de Valencia, Carlos Reyero, con motivo del Día Internacional de los Museos, que cada 18 de mayo se viene celebrando desde hace ya más de 40 años.

“Yo rara vez entro en un museo de historia natural sin sentirme como si estuviera asistiendo a un funeral”, decía el ensayista John Burroughs. El poeta Jean Cocteau profundizaba en ese carácter funerario: “El Louvre es un depósito de cadáveres. Vas allí a reconocer a tus amigos”. Por el contrario, el literato Jules de Goncourt veía su lado positivo: “Lo que, tal vez, tiene más sentido que cualquier otra cosa en el mundo es un cuadro en un museo”. Para concluir, el escritor Henry James se refería a ellos mediante la siguiente paradoja: “En los museos y los palacios somos radicales y conservadores alternativamente”. Bueno, pues cuando todavía ni tan siquiera se había resuelto el papel de los museos en la sociedad de consumo, viene ahora un virus y zarandea aún más sus frágiles cimientos.

Obras de Jorge Peris. Imagen cortesía del IVAM.

“La pandemia pone de relieve, de forma dramática y en un contexto desolador, que determinados retos se han de abordar con mayor premura de la prevista. Hay generaciones que, aunque pueden estar acercándose al fenómeno museístico por prescripción de los educadores, o de otras personas, quizá no estén interiorizando -o no del todo- el altísimo valor cívico y cultural de estas instituciones”, señala Company, quien plantea que «la respuesta» a las necesidades de las nuevas generaciones “exige, con seguridad, algo más que la filmación de una exposición, por más que esto también deba hacerse”.

En el MuVIM dice haber tenido “experiencias fantásticas con, por ejemplo, la exposición permanente ‘La aventura del pensamiento’: han sido personas muy jóvenes las que han hecho venir al museo a sus amigos de fuera del instituto, a sus padres o abuelos… pero creo que deberemos reflexionar muy mucho. Al fin y al cabo, ya se han publicado libros con títulos tan sugerentes como ‘Por qué no vienen a los museos’, y por más que el MuVIM haya tenido cifras francamente magníficas de asistencia, las nuevas condiciones que la pandemia está creando no pueden obtener la callada por respuesta”.

La artista Julia Galán (dcha) y la comisaria Semíramis González, junto al mural ‘Un grito a voces’. Imagen cortesía del MuVIM.

“Yo hablaría”, afirma Cortés, “de dos tipos de cambios: unos más inmediatos y otros más profundos. De los inmediatos, nos encontramos con una gran paradoja, porque durante mucho tiempo hemos estado luchando porque los museos fueran más participativos, más accesibles, más colaborativos, incluso facilitar por ejemplo a personas invidentes que pudieran tocar determinadas esculturas o el hecho de que hubiera hojas de sala o revistillas para que la gente las cogiera y, de repente, todo esto se ha anulado completamente, y eso ya es de efecto inmediato. Aparte de las distancias, los recorridos, los geles, las mascarillas…”.

“Luego está el hecho”, añade Cortés, “de las exposiciones que podremos o no podremos hacer. Porque no es lo mismo hacer una de artistas valencianos, que las obras que tenemos que recoger están a tres calles, que el 80% de las internacionales que solemos hacer y que ahora estamos pendientes de un hilo, porque igual un correo que tiene que venir de Alemania, pues igual ahora no quiere venir, por no hablar del transporte y del cierre de fronteras”.

Vista de una de las salas del Museo de Bellas Artes de Valencia, por cortesía de la Generalitat Valenciana.

Para el director del IVAM, el museo hay que entenderlo “como una institución vinculada al resto de sectores sociales. Al igual que cuando se dice que de esta pandemia saldremos todos o no saldremos, del museo cabe decir lo mismo. Hay que reconfigurarlo, con los medios digitales, pero al mismo tiempo hay que plantear qué pasa con los otros sectores sociales, qué pasa con el desprecio profesional por los artistas y de las personas que colaboran con los museos, desde los técnicos hasta los que hacen los videos o las visitas guiadas. Hay que acabar ya con esta precariedad absoluta de los artistas, de manera que tengan las condiciones laborales pertinentes. Y esto no se soluciona con subvenciones, sino con programas estructurales de largo alcance y pensados, no con ocurrencias”.

¿En qué sentido ha cambiado la estrategia de los museos la inesperada aparición de la pandemia? Reyero responde que, “fundamentalmente, en tres direcciones”, y las enumera: “En primer lugar, una necesidad de potenciar los fondos propios y la especificidad de cada museo; en segundo lugar, un mayor cuidado por los intereses concretos de los visitantes: y, en tercer lugar, un relanzamiento de las actividades virtuales”.

Rafael Company, en el centro de la mesa, durante la presentación de una de las exposiciones del MuVIM. Imagen cortesía del MuVIM.

Company asegura que hacer conjeturas, con respecto a la tendencia futura del público que acude a los museos, ante un virus del que no conocemos casi nada le parece demasiado arriesgado. “La ‘democratización de la cultura’ tras la Segunda Guerra Mundial no puede ser considerada un fenómeno negativo: al contrario. Otra cosa es la existencia de determinados excesos y de mercantilizaciones abusivas. Pero, desde luego, a mediados de mayo de 2020 no se puede augurar nada concluyente ni sobre las dimensiones y paradojas del turismo de masas ni sobre los aspectos anejos. El tiempo dirá aunque, por desgracia, he de reconocer que alguna cabra siempre querrá tirar al monte”.

“El museo no existe sin público”, señala Reyero. “Será necesario promover experiencias más intimas con la obra de arte. Probablemente cambien las razones por las que se visita un museo”, añade. Company extiende la reflexión más allá de los miembros de la profesión museística: “Creo que debe abrirse mucho el abanico de consultas, que deben ser muchas las experiencias a contrastar, y muchas las ideas a valorar. Si entendemos que somos un servicio público, y lo somos, debemos comportarnos como tal. Y, en la nueva coyuntura, determinados factores no pueden obviarse; quiero que se me entienda bien: antes de la pandemia ya no podían ignorarse, pero es que después de la pandemia sería pura ceguera menospreciarlos. Las plurales necesidades sociales, siempre, en el centro de las iniciativas. E insisto en lo de plurales”. 

‘Radicantes’, ciclo de danza en el IVAM, por cortesía del Instituto Valenciano.

“Tenemos que cambiar la concepción”, subraya Cortés, “no puede ser que la gente entienda venir al museo cada dos o tres meses porque se cambia una exposición. Tenemos que plantear el museo como un lugar en el que uno acude habitualmente. Un museo no puede ser ese lugar sacrosanto, de templo, sino que debe ser un espacio más participativo y colaborativo, en el que la gente tenga el deseo y la necesidad de acudir periódicamente. Es un cambio no tanto de masas, sino de maneras de funcionar. Hay que estar preocupado por el entorno, pero sin dejar de ser un museo internacional”.

¿La percepción de los artistas e incluso del público tendrán igualmente consecuencias a la hora de la creación y del propio consumo? “En los museos de carácter clásico el canon de valoración de las obras depende de muchos factores. El hecho de que sean más o menos visitados no cambiará el prestigio de los artistas ni de las piezas”, apunta Reyero, quien afronta el Día Internacional de los Museos, este año bajo el lema de la igualdad, diversidad e inclusión, con “actividades presenciales restringidas” y el impulso de una pintura colaborativa online “con la ayuda de la artista plástica Tina McCallan”.

Vista de una de las salas del Museo de Bellas Artes, antes de que se desencadenara la pandemia. Imagen cortesía de la Generalitat Valenciana.

“Vamos a proponer a los usuarios, necesitamos 110, para pintar el cuadro ‘El oído’, de Miguel March (València, 1633-1670). Cada uno desde su casa pintará un cuadrado del cuadro y luego la artista unirá los cuadrados. El resultado final se publicará en la web y las redes sociales del museo. Es un proyecto que despierta la creatividad de los usuarios, los hace partícipes de una pintura colectiva y crea interés por la colección del museo”, agrega Reyero.

¿Saldremos de esta pandemia con otra percepción de la vida y del arte? Company se refiere a la inquietud reinante: “Muchas personas de la industria cultural tienen por delante meses, cuanto menos, de grandes zozobras. De reinvenciones perentorias. De cuestionamientos sobre la continuidad de muchas cosas. Y tampoco es, ni será un camino de rosas para los trabajadores de la administración: la vuelta a los despachos, a los espacios de siempre, no está exenta de interrogantes. Así que, resumiendo, en este mayo de 2020 y a pesar de todo, el MuVIM y otros muchísimos museos hemos querido y podido ‘izar el pabellón’ en la medida en que ha sido posible. Todo un logro, francamente”.   

  

Nuria Enguita y José Miguel Cortés. Imagen cortesía del IVAM.

“Los seres humanos somos muy olvidadizos”, proclama Cortés. “Si esto se soluciona de aquí al verano será una cosa, pero si en septiembre se produce un repunte y volvemos a encerrarnos será otra. Con la crisis de 2008 ya se habló de cambiar los sistemas productivos y estamos en 2020 y no ha cambiado nada. Tras los atentados terroristas de Nueva York se escribieron centenares de artículos diciendo que ya jamás se construirían rascacielos por el temor de la gente, y nunca se han construido más rascacielos que desde entonces. En la llamada fiebre española de hace un siglo murieron entre 50 y 100 millones de personas y afectó a la gente de entre 20 y 40 años, y quién se acuerda de todo aquello y qué cambió. No es bueno hacer predicciones en caliente”, subraya el director del IVAM, quien tiene previsto para este Día Internacional de los Museos la exhibición de varios videos sobre el tema de los signos, también un diálogo con Nuria Enguita (directora de Bombas Gens) y, con respecto a lo virtual, “tenemos que dar un paso adelante y, para ello, hace falta tiempo y mucho dinero e imaginación para hacerlo posible”, concluye.

Charlotte, obra del artista Iñaki Torres.

Salva Torres

Julia Galán: a voz en grito

Un grito a voces, de Julia Galán
Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 10. València
Hasta el 8 de noviembre de 2020

A finales del siglo XIX, el pintor noruego Edvard Munch se hizo eco de la angustia existencial humana mediante su obra El grito, a modo de presagio de la violencia letal que se avecinaba con las dos grandes guerras mundiales del siglo XX. En ese famoso cuadro, una figura andrógina ubicada en primer plano, con las manos a ambos de la cabeza y la boca abierta con expresión desencajada, mostraba la desesperación de quien se siente atropellado por la vida. El MuVIM, salvando las distancias temporales y estéticas, acoge en su vitral otro grito, en esta ocasión realizado por la artista interdisciplinar Julia Galán.

El título de la obra, Un grito a voces, ya interpela al espectador de un modo distinto a como lo hizo Munch, puesto que la boca abierta que ha creado Galán con la ayuda de una amiga actriz, sin duda presa de un desgarro parecido, termina suavizándose al decantarse en forma de voz. “Sí, no es solo un grito, sino a voces, de manera que el desgarro acaba transformado en mensajes”, explica la artista. Mensajes que, a su vez, protagonizan el panel dispuesto para ser recogidos del puño y letra de cuantos quieran aportar su grano de arena reivindicativo a la exposición.

Julia Galán (izda) junto a Semíramis González, comisaria de la exposición. Imagen cortesía del autor.

“No nací mujer para morir por serlo”; “si nosotras paramos se para el mundo”; “de camino a casa quiero ser libre, no valiente”; “disculpar las molestias pero nos están matando”, o “unidad y sororidad” son algunos de los mensajes ya recogidos en el panel como parte del proyecto expositivo. Mensajes que después serán recogidos en forma de libro, junto a diversas consignas de las formuladas en las pancartas del 8-M, Día Internacional de la Mujer, y una serie de reflexiones de mujeres vinculadas al arte y la cultura.

“Son gritos que se pueden leer. Voces y más voces de mujeres que reivindican su igualdad”, afirma Galán, cuya imagen del vitral parece estar ahora en boca de todas ellas. Una boca diríase seductora, incluso netamente publicitaria, si no fuera por ese fondo negro del que procede la angustia que solicita ser escuchada. “Es un grito que reverbera hacia el interior y el exterior del MuVIM para unirnos y reconocernos”, señala su autora. Sororidad o hermanamiento femenino en pos de esa igualdad de derechos paulatinamente alcanzada. “Queda todavía mucho por hacer”, subraya Galán. “Los cambios son desesperadamente lentos”, añade.

Que la mujer sea representada mediante ese grito obstinado que sale al encuentro del espectador, ya sea al entrar en el hall del MuVIM o desde el exterior mismo, tiene su explicación: “El cuerpo de la mujer se localiza en esa boca, porque ha estado mucho tiempo silenciada”, lo cual no quiere decir, como enseguida apunta Galán, que todo gire en torno al cuerpo, cuyo derecho a ser usado a voluntad, tal y como proclama el feminismo, protagonice muchas de sus proclamas. “Yo no disocio ambas cosas. El cuerpo ha estado sometido y el pensamiento también”. De ahí la necesidad de recuperar la voz, “las voces de miles de mujeres”, resalta Galán.

Semíramis González y Julia Galán, en el panel que acompaña al mural. Imagen cortesía del autor.

La intención es que ese grito “tenga impacto a través de las redes”, que salga “a la calle y se amplifique su voz”, porque es la voz, una vez atenuado el grito, lo que interesa a Julia Galán que se propague. Sabedora de que la razón no la tiene quien más grita, sino el que mejor argumenta, la artista promueve mediante las múltiples voces recogidas ampliar vínculos “con el objeto de crear normas, legislación y políticas en pro de la erradicación de la opresión de género”.

Ya en uno de sus anteriores trabajos, que tituló elocuentemente Adiestrada, la artista y doctora en Bellas Artes por la Universitat Politècnica de València se hacía eco de la problemática de la mujer frente a las normas sociales y los distintos roles. “Fue un video en el que se escuchaba a modo de letanía las voces de un hombre y una mujer en el proceso de adiestramiento de un perro, con las frases típicas de ‘siéntate’, ‘dame la pata’, etc., expresiones que sirven también para hablar del adoctrinamiento y domesticación de la mujer por el sistema patriarcal”.

El grito a voces del proyecto que ahora presenta en el MuVIM también tiene que ver con la sororidad, “pero no una sororidad romántica o ideal, sino una que tenga en cuenta las diferencias existentes entre las mujeres del mundo entero”. Mujeres que, como Rosa Luxemburgo, a rebufo del grito aquí proclamado, señaló que lo más revolucionario que una persona podía hacer era “decir siempre en voz alta lo que realmente está ocurriendo”. De nuevo la voz y de nuevo el sonido aumentado, corriendo el peligro de que el grito alcance el volumen de la furia. “Simboliza a millones de mujeres”, concluye Galán, que habla por boca de todas ellas en lo que ella misma denomina un clamor: “¡Por mí y por todas!”.

Semíramis González (izda) y Julia Galán, ante el vitral de su obra. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

Marta Pina ilustrará la imagen del 35 Cinema Jove

35 Festival Internacional de València – Cinema Jove
Del 19 al 27 de junio de 2019

El Festival Internacional de València – Cinema Jove, organizado por el Institut Valencià de Cultura, retorna al comienzo del verano con lo mejor del cine internacional realizado por jóvenes, cuya 35 edición se celebrará del 19 al 27 de junio.

Desde el año 2017 la imagen de Cinema Jove ha corrido a cargo de diferentes artistas e ilustradores que año tras año han plasmado la filosofía del festival. La cartelería ha sido realizada por artistas como Patricia Bolinches (2017), Daniel Rueda y Anna Devís (2018) y David de las Heras (2019).

Este año la encargada de plasmar la imagen de la 35 edición del festival será Marta Pina, diseñadora e ilustradora que utiliza medios tradicionales junto a sistemas de impresión más actuales, siendo una de sus señas de identidad el collage.

Portada de uno de los números de la revista Bostezo. Obra de Marta Pina.

Marta Pina crea piezas únicas que narran de una manera muy visual, a la manera de fotogramas reconvertidos, todo aquello que representa Cinema Jove: un festival ecléctico, joven, repleto de óperas primas y que invita a la exploración, sin olvidar su larga trayectoria y grandes clásicos.

A modo de referencia curricular, los trabajos de Marta Pina se han podido ver en la cartelería de diferentes festivales como Bing Bang Dones, del MuVIM, Christmas Design Festival, de Las Naves, o en revistas como La Leche, Bostezo o DXI Magazine.

Tal y como refieren desde la organización, “Pina reconoce ser consumidora del festival, siendo Cinema Jove una de las primeras experiencias culturas que recuerda al instalarse en València en su época de estudiante, lo que le aportaba una perspectiva como público que ha enriquecido la obra”.

Igualmente, destacan que “su capacidad de trabajo ha aportado un gran abanico de posibilidades a la hora de jugar con la imagen, recordando que, no solo se trata de una imagen gráfica, sino que se recalca la importancia del movimiento dentro de lo estático a la hora de la creación de los diferentes formatos, tanto redes sociales como cartelería urbana”, cuestión que se formula en perfecta sintonía con lo cinematográfico.

Cartel del festival Bing Bang Dones, del MuVIM. Obra de Marta Pina.

MAKMA

“El amor por Internet está lleno de máscaras”

‘Les Amours’, de Consuegra Romero
V Premio de Dibujo DKV-MAKMA
MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 29 de febrero de 2020

Hay en la más reciente obra de Consuegra Romero una línea que arranca en los cuadros del artista rococó Jean-Antoine Watteau (1684-1721), pasa por el clásico literario ‘Les Liaisons Dangereuses’ (1782), de Pierre Choderlos de Laclos, se detiene en la versión fílmica de Stephen Frears, ‘Las amistades peligrosas’ (1988), para terminar desembocando en el poliamor o el anarquismo relacional de nuestros días. Esa línea argumental se transforma en un abigarrado universo de líneas, cuidadosamente trabajadas mediante bolígrafo Bic, dando como resultado ‘Les Amours’, proyecto con el que ha ganado la quinta edición del Premio de Dibujo DKV-Makma, y que se presenta en el hall y el cubo del MuVIM.

Obra de Consuegra Romero por cortesía de la autora.

Su autora dice que le interesaba revisar el concepto de amor romántico, trasladándolo a su obra mediante una comparativa entre lo sucedido en aquel siglo XVIII y lo que acontece en la actualidad. “Compartimos varios movimientos en paralelo con aquella época, tanto desde el punto de vista de la revolución amorosa, con el libertinaje de entonces y el poliamor de ahora, como desde las revoluciones sociales, la burguesa del siglo XVIII y las que se están produciendo ahora con el cambio climático, los enfrentamientos ideológicos o la lucha mundial por los derechos de la mujer: muchos cambios a la vez contra un sistema ya establecido”, explica Consuegra Romero.

Sus dibujos, realizados con tinta Bic y en los que predomina el color azul, al que va sumando otras tonalidades para recrear en cierto modo las fiestas galantes de Watteau, están cargados de expresividad y de un fondo telúrico inquietante, fruto del diálogo entre cierta naturaleza interior convulsa y otra no menos agitada naturaleza exterior. “El amor romántico es un invento del siglo XVIII y lo vivía únicamente la aristocracia en salones de fiestas con máscaras, amores borrosos que no eran auténticos y que ahora están igualmente en Internet donde la mayoría de la gente encuentra parejas y donde no somos reales. El amor por Internet está lleno de máscaras”, subraya la artista.

Obra de Consuegra Romero por cortesía de la autora.

Dice que empezó en 2015 a utilizar el boli Bic por determinadas circunstancias ligadas al hecho de no tener en esos momentos pinturas y pincel. “Fue una manera de empezar a hacer dibujos de una manera distinta y que pienso se puede desarrollar, porque es una técnica que da mucho”. Tanto es así que no duda en proclamar que el bolígrafo “se puede utilizar como un pincel y como quieras”. ¿Y por qué la prevalencia del azul? “Porque es un tono de los Bic y el que mejor da para los claroscuros. También es más simbólico, porque tiene connotaciones más oníricas. Aunque he utilizado toda gama de colores”.

Esa mirada al pasado, que le ha llevado a basarse en la novela de Choderlos de Laclos, la película de Frears o los cuadros de Watteau, pero también en aspectos más biográficos relacionados con una época que ella lógicamente no ha vivido, termina ofreciendo una misma perspectiva ligada con la nostalgia de un tiempo que fue y que ahora Consuegra Romero evoca en sus dibujos. “Al principio dibujaba figuras siempre en interiores, pero luego me salí ya a la naturaleza, porque artistas como Watteau siempre me han interesado, al retratar reuniones de parejas en la naturaleza, rodeadas de árboles y en medio de paisajes característicos de esa época”.

Obra de Consuegra Romero por cortesía de la autora.

El paisaje siempre lo ha tenido muy presente, aunque haya optado en determinados dibujos por interiores en busca del típico sillón de época u otros elementos decorativos, pero decantando finalmente su obra hacia el rococó,  por aquello de subrayar los exteriores tan presentes en aquella pintura de mediados del XVIII. “El juego que le doy a la naturaleza en este proyecto tiene que ver con esa sensación de arrastre que provoca en los personajes; es una naturaleza movediza y que puede comerse al personaje”, subraya. 

Consuegra Romero insiste en la idea de máscara que sobrevuela el conjunto de ‘Les Amours’ y que el MuVIM acoge hasta el 29 de febrero. “La máscara tiene eso, que te la pones para hacer ver a otra persona lo que tú quieres que vea de ti, pero después la realidad es otra”. Como otra es la realidad que ofrece la publicidad actual y en la que también se detiene. “Hay mucha publicidad que se ha inspirado en esa época. Vogue, por ejemplo, tiene trabajos muy buenos que se han inspirado en aquel tiempo. Son imágenes que tienen ese mismo drama oculto, entre las apariencias y lo que eres verdaderamente”.

El Premio DKV-Makma dice que supone un reconocimiento a su trabajo “y eso es siempre un honor”. Y añade: “No me suelo presentar a concursos, pero pienso que es un poco la forma de vida que tenemos los artistas, porque muchas veces es casi nuestro sueldo de cinco meses de trabajo. De manera que es un sustento económico y un apoyo artístico”. 

Consuegra Romero durante el montaje de la exposición en el cubo del MuVIM. Foto: Vicente Chambó.

Salva Torres