El vitral del MuVIM acoge a tres mujeres valientes

Dones valentes, de Maribel Domènech
Vitral del MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta noviembre de 2018

“Con la traducción al castellano se suele perder ese matiz”, aseguró el director del MuVIM, Rafael Company, “pero decir en El Cabanyal que una mujer es ‘valenta’ implica una connotación admirativa. Un modelo a seguir”. La obra de Maribel Domènech -artista, doctora en Bellas Artes y catedrática de Escultura de la Universitat Politècnica de València- que ocupará el vitral del museo hasta el mes de noviembre, lleva por título precisamente ‘Dones valentes’. En ella aparecen tres mujeres, las hermanas Martí, protagonizando una cacerolada a la puerta de su casa de El Cabanyal. Una casa sobre la que pendía la amenaza de la desaparición por el plan del anterior equipo de gobierno municipal que pretendía la prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez hasta el mar.

“Cuando se habla de movimientos sociales”, apuntó Maribel Domènech, “de salir a la calle para protestar o reivindicar algo, se suele pensar que se trata de acciones protagonizadas por gente joven y mayoritariamente masculina. Pero la realidad es que el grueso de esas reivindicaciones lo conforman mujeres y, en un número significativo, mujeres mayores. En mi obra yo he querido rendir homenaje a esas mujeres mayores que no han perdido el espíritu de lucha y rebeldía”.

Obra de Maribel Domènech. Imagen cortesía del MuVIM.

Obra de Maribel Domènech. Imagen cortesía del MuVIM.

Y, como ejemplo paradigmático, la artista mencionó las actuales movilizaciones contra la pérdida de valor adquisitivo de las pensiones. “Vivimos en una sociedad que ensalza la juventud permanente. Parece que con la edad las personas pierden valor, en el doble sentido de la palabra: que dejan de valer y que pierden el coraje. Cuando es exactamente todo lo contrario: como estamos viendo estos días, nuestros mayores son cualquier cosa menos personas pusilánimes. Han demostrado un ímpetu y arrojo admirables. Y que mantiene intacta la capacidad de indignarse contra las injusticias sociales, como la pérdida de valor adquisitivo de las pensiones que se han ganado con mucho esfuerzo a lo largo de su vida”, subrayó la artista.

La obra de Maribel Domènech está protagonizada por esas tres mujeres mayores vestidas de negro, de pelo blanco y rostros sonrientes, tocando la cacerola a la puerta de su casa contra la amenaza de derribo de su casa, construida por sus padres en 1908. En las manos llevan objetos cotidianos -mazas, cacerolas, martillos-que en aquellos días “se convirtieron en instrumentos de resistencia”, apostilló Domènech. Por eso mismo aparecen destacados en rojo en el vitral. Para la artista, las hermanas Martí representan a todos y todas las vecinas: su actitud, su fuerza y dignidad visibilizan el poder de la resistencia y del movimiento vecinal. Una resistencia que no fue baldía: “La casa se mantiene en pie y allí sigue viviendo la única de las hermanas que sigue viva, Pepa”.

Porque no se trataba tan sólo de un edificio, era mucho más: era un lugar de la memoria que atesoraba los recuerdos de varias generaciones de una misma familia. Precisamente, el trabajo artístico de Domènech ha buscado siempre reflexionar sobre “lo íntimo y social de la vida cotidiana”. No en balde la artista hace suyo el adagio de la feminista Carol Hanisch, quien en un ensayo publicado en 1970 aseguró que “lo personal es político”. Para Maribel Domènech “nuestra acción política como mujeres se configura en las decisiones que tomamos, dentro de la rutina, todos los días. La acción de las hermanas Martí, saliendo a la puerta de su casa para defenderla, era un ejemplo inmejorable de eso”.

La muestra del Vitral del MuVIM, comisariada por Elena Plaza, se complementa con ‘Reina 135′ -en alusión a la calle de El Cabanyal y el número de la vivienda- un vídeo de 2001 de Pedro Ortuño en el que aparecen dos de las hermanas Martí -Lola y Antonia- relatando ante las cámaras las vivencias transcurridas en la casa que el plan urbanístico pretendía derribar. Un documental “de gran valor etnográfico”, resaltó la artista. Otro vídeo, titulado ‘Acción continua’, repasa a su vez la trayectoria artística de Maribel Domènech.

Homenaje a la galerista Rosalía Sender

Dentro de las actividades de su ‘Setmana de la Dona’, el MuVIM también rindió un homenaje a la galerista Rosalía Sender, mujer trabajadora y políticamente comprometida que ha dirigido durante décadas una galería de arte contemporáneo con su nombre en la ciudad de Valencia. La galerista ha donado al museo un total de 161 obras de su colección particular, en la que se incluyen serigrafías, litografías y obras de artistas valencianos como Genovés, Renau, Equipo Crónica, Carmen Calvo o Rosa Torres, además de obras de Saura y Tàpies, entre otros.

La mayoría de la donación está compuesta por obra gráfica -en muchos casos dedicada personalmente a Rosalía Sender- realizada en las décadas de 1970, 1980 y 1990 por artistas valencianos. Se trata, en palabras de Amador Griñó, jefe de exposiciones del museo, de un “legado sentimental que ofrece una panorámica inmejorable del arte que se produjo en este país sobre todo durante la Transición a la democracia”.

La vida de Rosalía Sender es, según Griñó, “todo un ejemplo de compromiso cívico. Tuvo que vivir un penoso exilio después de la guerra civil y, a su vuelta, se implicó personalmente en la resistencia antifranquista, militando primero en la Juventud Socialista Unificada (JSU) y después, hasta 1986, en el PCE. Ambas facetas, la política y la artística, lejos de contradecirse se complementaban: en su galería expuso obras de artistas que habían sido compañeros de clandestinidad”.

Obra de Maribel Domènech. Imagen cortesía del MuVIM.

Obra de Maribel Domènech. Imagen cortesía del MuVIM.

Navegando por ‘El riu invisible’

El riu invisible, de Francisco Llop
MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 27 de mayo de 2018

Poner en valor y dinamizar el periodismo gráfico en la Comunitat Valenciana es el objetivo de  Fragments, un proyecto cultural de la Unió de Periodistes Valencians que por primera vez este año se podrá disfrutar en su formato completo, pues incluye el trabajo del artista becado en la pasada edición, Francisco Llop, cuya exposición, ‘El riu invisible’ se inauguró el 1 de marzo en el MuVIM. Creado por la Unió de Periodistes Valencians, en 2005,  Fragments comenzó siendo una muestra de las mejores imágenes publicadas en prensa hasta convertirse en un proyecto cultural más amplio que incluye una beca de producción para la realización de un ensayo visual de la realidad contemporánea de la Comunitat Valenciana dotada con 15.000€, una exposición, un fotolibro y un programa de actividades orientadas a facilitar la formación de todo tipo de audiencias.

Formación para el sector profesional en las nuevas técnicas, lenguajes y formas de distribución, en línea con la Beca de producción Fragments. Y por otro lado, una serie de actividades específicas que facilitan al público general dinámicas que les permitan alcanzar una mayor comprensión de esta disciplina en un contexto lúdico. Están protagonizadas por algunas de las voces mas interesantes del periodismo gráfico actual como Soni Bergera, Rob Hornstra, Pablo Casino, y Edu Ponces y Roger P. Gironés de Ruido de Photo.

Baño en al azud de Moncada, fotografía de Frencisco Llop. Imagen cortesía de Fragments.

Baño en al azud de Moncada, fotografía de Frencisco Llop. Imagen cortesía de Fragments.

“Ahora es imposible competir en inmediatez con millones de fotógrafos potenciales con un teléfono móvil en el bolsillo”, dice Biel Aliño fotógrafo de ‘El Mundo’ y miembro de la Unió. “Hay que abandonar la idea de tratar de llegar el primero a la noticia. Por eso, lo que Fragments propone es recuperar el ensayo y los reportajes de largo recorrido como género dentro del periodismo, volver a abordar desde esta perspectiva temas de fondo y mucho calado, que se escapan a la dinámica actual”.

La crisis ha dañado muy seriamente el periodismo gráfico. Según el último informe de la Unió de Periodistes Valencians, en el año 2004 se podían contabilizar 60 fotoperiodistas contratados, ahora no llegan a 15 en toda la Comunidad. “Eso supone una merma en la construcción de la memoria visual contemporánea de la Comunidad Valenciana de la que nos arrepentiremos con el paso de los años”, añade Aliño.

Toni en la caseta de gatos, de Francisco Llop. Imagen cortesía de Fragments.

Toni en la caseta de gatos, de Francisco Llop. Imagen cortesía de Fragments.

El pasado mes de diciembre de 2017, un jurado compuesto por Horacio Fernández, Ricardo Cases y Biel Aliño eligió el trabajo El río invisible, del fotógrafo valenciano Paco Llop como ganador de la  primera edición de la Beca Fragments. El proyecto aborda, desde la perspectiva del ensayo fotográfico, los esfuerzos que el hombre hace por dominar el entorno natural y las consecuencias de estas acciones en la vida cotidiana.  La obra de Llop plantea una serie de preguntas transmutadas en imágenes que  ayudan a comprender mejor esta realidad. “Más allá de la calidad de las fotografías su trabajo representa una forma honesta de visualización en la que el autor se aparta para dar  protagonismo a la realidad representada”, dice Pablo Brezo comisario de la exposición. “Es un trabajo carente de efectos, que va directo al grano, y que, en vez de explicarnos ‘cómo son las cosas’, nos plantea una serie de preguntas que nos ayudan a entenderlas mejor.”

Francisco Llop pertenece a esa estirpe de artista que encuentran la inspiración en lo cercano y familiar. A través de su medio de expresión ha relatado historias que le tocaban la fibra sensible. Los paisajes y trabajos de los que cultivan el arroz en la Albufera, la cordà de su pueblo, retratos de los afectados por la crisis que acudían a la sucursal bancaria en la que trabajaba, etcétera.

Fotografía de Francisco Llop. Imagen cortesía de Fragments.

Fotografía de Francisco Llop. Imagen cortesía de Fragments.

“Como fotógrafo siempre me ha interesado documentar mi entorno más cercano”, dice Llop. “Nací y vivo en Paterna, por lo que siempre he estado muy vinculado con nuestro río, lo tengo al lado de casa y el Plan Sur es la excusa perfecta para hablar del río. Tras la inauguración de esta gran infraestructura y el consiguiente desvío de las aguas del Turia fuera de la ciudad, el río desapareció de la memoria colectiva de los habitantes de Valencia, fue como si dejara de existir. Mi intención con este proyecto era rescatarlo, darle visibilidad, mostrar cual es  su realidad actual, los usos que se le dan a este espacio, mostrar la intensa vida que hay su alrededor”.

Así, sus imágenes captan a niños que se bañan, a ancianos que pescan donde muchos creen que ya no hay vida fluvial y personajes entrañables como Toni, un jubilado que ha construido con sus propias manos una cabaña para que se refugien los gatos  que pululan por la zona.

Francisco Llop. Imagen cortesía de Fragments.

Francisco Llop. Imagen cortesía de Fragments.

“A partir de 2013 me tomé el trabajo en serio, salía todas las semanas andando o en bicicleta, y en cada salida hacía una carpeta en el ordenador con las fotos que había tomado. Tengo 177 carpetas en el disco de mi ordenador que reflejan la cantidad de kilómetros recorridos”.

El libro incluye una selección de 45 fotografías y en la exposición se muestran 30 con formato de 103×78 centímetros. Una selección de imágenes con vida propia, que respiran y cuentan una historia. “La selección de imágenes ha sido la parte más dura y complicada por la gran cantidad de imágenes que tenía. En la recta final, cuando ya barajábamos 60 o 70 fotos, desprenderme de cada una de ellas me resultó muy doloroso. La ayuda de los editores, que tienen una visión más objetiva del trabajo, sin el apego emocional que yo tenía, fue fundamental”, concluye Llop.

Cortador de caña, de Francisco Llop. Imagen cortesía de Fragments.

Cortador de caña, de Francisco Llop. Imagen cortesía de Fragments.

Bel Carrasco

El MuVIM, con los pioneros del cómic

L’esclat dels clàssics
L’inici del còmic a la Península
MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia

Hasta llegar a ser el “noveno arte”, el cómic ha tenido que atravesar un largo camino que, al igual que en el salvaje oeste americano, ha necesitado de la pasión de muchos aventureros. Quizás emulando su propia experiencia, de artistas fajándose contra las adversas circunstancias, perfilaron el imaginario heroico del que después se nutrieron muchas personas. Entre ellas, el propio Rafael Company, director del MuVIM que acoge dos exposiciones centradas en esos orígenes del cómic: “Yo aprendí a leer con el TBO y Pulgarcito”, reconoció.

“El cómic está dentro de la cultura popular que ha llegado a atravesar fronteras”. Y precisamente a esas fronteras a las que se refirió Company aluden tanto la muestra L’esclat dels clássics, ubicada en la sala Alfons Roig, como L’inici del còmic a la Peninsula, instalada en el vestibulo del MuVIM. Dos exposiciones repletas de piezas únicas cedidas por coleccionistas privados y de las que, en algunos casos, sólo quedan “una decena de ejemplares en todo el mundo”, subrayó Enrique Trilles, comisario de ambas exposiciones.

L'esclat dels clàssics. Imagen cortesía del MuVIM.

L’esclat dels clàssics. Imagen cortesía del MuVIM.

A esos coleccionistas privados se refirió también Company, poniéndolos al mismo nivel que los artistas y personajes de tan rutilantes historietas: “El coleccionismo privado es una tarea constante, callada y heroica”, rematándolo con el adjetivo de “insustituible”. Gracias a todos ellos, el MuVIM reconstruye la historia del cómic internacional y español, evocando a sus pioneros en los Estados Unidos de principios del pasado siglo.

“En un mundo mayoritariamente analfabeto en el que no existía la televisión, los cómics eran el instrumento de comunicación para las clases más desfavorecidas”, citando Trilles a Umberto Eco, cuando dijo que el cómic “era el arte de los pobres y el paradigma de la cultura popular”. Entretenimiento y educación a partes iguales. A veces, incluso a contracorriente de lo que se proponía, como puso en evidencia Company: “Yo leí Hazañas bélicas y me hice objetor de conciencia”.

L'inici del còmic a la Peninsula. Imagen cortesía del MuVIM.

L’inici del còmic a la Peninsula. Imagen cortesía del MuVIM.

Esta y otras muchas lecturas se pueden extraer de las dos exposiciones del MuVIM, que han venido a coincidir con el gran evento de este fin de semana, el Salón Héroes Comic Con València: “Nos parece magnífico”. Tanto es así que el propio Museo de la Ilustración y de la Modernidad cuenta con un stand en dicha feria, en coherencia con la línea museográfica del MuVIM, que Xavier Rius, diputado de Cultura, ligó al València en vinyetes de principios de 2017.

La eclosión de los clásicos, cifrada en torno a los grandes maestros de la historieta norteamericana y a superhéroes como Superman, Batman o Flash Gordon, e incluso heroínas como Wonder Woman, fue sin duda una referencia para los grandes del cómic más próximos como Manuel Gago, José Sanchis (Pumby) o Víctor Mora (El Capitán Trueno), por citar algunos. “Los tebeos españoles –desde los años 30 hasta la actualidad- habrían sido otra cosa sin la presencia de los grandes personajes americanos, que sirvieron de molde para forjar los héroes más idiosincráticamente hispanos”, explicó Trilles.

Las piezas originales que se muestran en ambas exposiciones tienen el valor que se deduce del hecho, subrayado por el comisario, de que “se trataba de un arte industrial y serializado en el que la mayoría de fotolitos se desechaban”. Hay en la exposición primeras tiradas de Yelow Kid, el personaje con el que empezó el cómic moderno, según los especialistas, al igual que de Little Nemo o de Flash Gordon. “Todo el material que se exhibe en ambas exposiciones son piezas originales”, destacó Trilles.

L'esclat dels clàssics. Imagen cortesía del MuVIM.

L’esclat dels clàssics. Imagen cortesía del MuVIM.

El periodo que va de los años 30 a mediados de los 50, conocido como la edad de oro del cómic, protagoniza la parte central de La eclosión de los clásicos. A partir de ahí, tirando de se hilo, se llega a El inicio del cómic en la Península, donde aparecen personajes como El guerrero del antifaz, Cuto, El pequeño luchador o Pumby, nacidos a rebufo de los pioneros. “¿Cómo negar la influencia de aquellos héroes, de aquel estilo de dibujo, en Manuel Gago o en Jesús Blasco, por citar dos de las más grandes referencias de la historieta en la España franquista?”, se pregunta el comisario.

Las dos exposiciones que el MuVIM inaugura, y que se extenderán hasta finales de mayo y principios de junio, se incrustan justo en medio de lo que Company celebró como dos hechos significativos: el Salón Héroes Comic Con València y la novela gráfica El día 3, de Cristina Durán y Miguel Ángel Giner, sobre las víctimas del accidente del Metro en Valencia, que se presentó recientemente en el museo valenciano. “Estamos en el medio”, precisó Company, sacando pecho por ello y por que el MuVIM sea “el lugar natural para el cómic”.

El Guerrero del Antifaz. Imagen cortesía del MuVIM.

El Guerrero del Antifaz. Imagen cortesía del MuVIM.

Salva Torres

Aquellas cabezas rapadas

Jo sóc. Memòria de les rapades, de Art al Quadrat
Sala Alta del MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 1 de abril de 2018

“Yo recuerdo un día, estando en la cola del horno ‘Los amantes’ [Puerto de Sagunto], entró la Guardia Civil y cogió a varias mujeres para llevárselas; todo el mundo permaneció callado, sin protestar, y a continuación se las llevaron y las raparon”. El testimonio de Lola Alonso, recogido en el libro ‘Voces contra el olvido’ e incluido en la exposición ‘Jo sóc. Memòria de les rapades’, es uno de tantos que ha servido a Art al Quadrat para recrear en su exposición del MuVIM la serie de vilezas perpetradas contra numerosas mujeres durante el franquismo.

“El recuerdo de las mujeres a las que se rapaba la cabeza por “rojas” no lo ha podido olvidar”, se añade en el libro. Un recuerdo en el que sin duda sobresale el acto vil de sus ejecutores, pero del que conviene igualmente prestar atención a ese silencio de “todo el mundo” que asistía pasivo, “sin protestar”, ante semejante canallada. Quizás por eso, Rafael Company, director del Museo de la Ilustración y de la Modernidad, amplió el radio de acción de ese maltrato, a modo de advertencia: “No hay sociedad vacunada contra el desastre”.

Gema y Mónica del Rey, Art al Quadrat. Imagen cortesia del MuVIM

Gema y Mónica del Rey, Art al Quadrat. Imagen cortesia del MuVIM

Gema y Mónica del Rey, integrantes de Art al Quadrat, han querido por eso mismo trascender los límites espacio temporales de tan sistemática vileza, con el fin de hacer “memoria del presente”. Una memoria que ellas mismas caracterizaron así: “No es una recreación, sino la reescritura de esa memoria”. El proyecto que presentan en el MuVIM, que reúne fotografías, testimonios escritos y sonoros, e incluso la trenza cortada a una de aquellas rapadas, Marina Torres Esquer, viene precedido de una profunda investigación que culminó en noviembre con una acción performance en Sagunto.

En aquella acción, las hermanas Gema y Mónica del Rey se raparon mutuamente el cabello e hicieron el mismo paseíllo al que obligaban a esas mujeres “rojas”, con el fin de recrear la humillación sufrida. “Eran castigos aleatorios que ocurrían sin sanción jurídica alguna; eran cotidianos”, explicaron las artistas, que rememoran tan singular calvario mediante fotografías tomadas durante su acción en Sagunto. “Las víctimas quedaban marcadas indefinidamente, aunque no tuvieran secuelas físicas, pero sí quedaron grabadas en el imaginario colectivo de toda la población, probablemente para siempre”, recuerda Enrique González Duro en ‘Las rapadas. El franquismo contra la mujer’, también recogido en la exposición.

Art al Quadrat en una imagen de su acción en Sagunto. Imagen cortesía del MuVIM.

Art al Quadrat en una imagen de su acción en Sagunto. Imagen cortesía del MuVIM.

Un imaginario colectivo que Art al Quadrat está poco a poco reconstruyendo gracias a los testimonios de algunas de aquellas mujeres. “Existen en el álbum familiar, pero al ser tan íntimo se guardan. No ha llegado el momento de sacar todo eso con orgullo”, subrayan. Gema y Mónica del Rey están ello: “Vamos a ir ampliando la investigación”. Su intención es evocar lo que subyace en el título de la exposición ‘Jo sóc. Memória de les rapades’, que permanecerá en el MuVIM hasta el 1 de abril: “Aquello que sucedió de forma cotidiana, darle visibilidad hoy”. Actualizarla y que el espectador llegue a encarnar, sentir como propias, aquellas vejaciones.

Susana Blas, comisaria de la muestra, señaló que el rapado no era más que “la punta del iceberg”, bajo el cual se esconden acciones más viles aún, como pueden ser el rapado del pubis e incluso las violaciones. Art al Quadrat pretende sacar a la luz ese oscuro pasado: “Cuanto más se habla del problema menos miedo se tiene”. Company, consciente de los límites de toda exposición, pero también de sus virtudes, agregó: “No se puede reparar el mal, pero es una exposición sanadora”. Amador Griñó, jefe de exposiciones del MuVIM, abundó en ese aspecto sanador del arte, en el sentido de servir de vehículo para “restituir el honor perdido”.

Montaje fotográfico de la exposición de Art al Quadrat en el MuVIM.

Montaje fotográfico de la exposición de Art al Quadrat en el MuVIM.

‘Jo sóc. Memòria de les rapades’ tiene esa doble vertiente de investigación acerca de sucesos ocurridos en el pasado, al tiempo que arroja luz al presente. De hecho, hay una sección compuesta por nueve fotografías, en la que se recrea mediante instantáneas tomadas en la actualidad, los diversas causas por las que eran sometidas al rapado: asistir a ciertos mítines, repartir determinadas hojas, tomar el sol con vestidos de escote o simplemente atreverse a pensar o leer de forma diferente a la estipulada.

“Cuando alguna se había significado por su firmeza de juicio, por su combatividad político-social o por lo llamativo de sus actitudes, era vista como algo fuera de lo común por la gente bien pensante, debiendo ser públicamente corregida para que se arrepintiera”, recoge González Duro. Company apeló a los “esfuerzos útiles” de exposiciones como la de Art al Quadrat, “porque ayudan a pensar en lo que ocurrió”. Incluso fue más lejos: “Intentamos modificar pautas en un sentido humanístico”.

Art al Quadrat en el MuVIM.

Imagen de la exposición de Art al Quadrat. Imagen cortesía del MuVIM.

Salva Torres

La servilleta de MAKMA

Restaurante Mar de Avellanas
Plaza Colegio del Patriarca, 6
Valencia

Cena-balance anual MAKMA en el Restaurante Mar de Avellanas de Valencia, con Salva Torres y Vicente Chambó, Miguel Gregori, Ismael Teira, Juanjo Mestre, Merche Medina, José Ramón Alarcón, Carles Claver, Andrés Herráiz y Victoria Herrera.

Doce meses no caben en un resumen de tres líneas, sobre todo si valoramos acontecimientos o artistas visuales, actores, músicos, comisarios, bailarines, gestores culturales y protagonistas poco mediáticos por los que MAKMA siente interés. Son consignas invariables, por y para los muchos espacios y nombres a los que referirse, y citarlos uno a uno aquí supondría exponerse a olvidar al más desafortunado de ellos.

Tomando notas. Fotografía Fernando Ruiz.

Cinco años tomando notas. Agenda por año. Fotografía Fernando Ruiz.

Por otro lado, ordenar algunas de las ideas que siguen bullendo después de media década requiere inspirar y expirar con profundidad, el aire entra en los pulmones como después de subir la cuesta más vertical, como hace ya cinco años cuando MAKMA nace en un escenario complicado, en plena crisis. La sociedad está atenazada, los talentos emigran para poder alimentarse, las expropiaciones de viviendas son dramáticas y la corrupción ahoga la esperanza de los más fuertes. Simultáneamente, los medios de comunicación de papel y las hormigoneras han desaparecido del paisaje. Estamos en un escenario cuya predicción únicamente muestra catástrofes, pero la creación de un medio como Makma tiene posibilidades de ofrecer esperanza, de aportar algo de luz y megáfonos. Debe ajustar sus esfuerzos en base al soporte digital, y si mantiene la filosofía de involucrarse para poner en valor el talento y a las entidades que se ocupan de dar visibilidad a ese talento cumplirá una buena labor. Hay elementos cuya supervivencia en la franja más árida del desierto están necesitados de esperanza, y la sequía es menos cruel con riego por goteo.

Amparela Benlliure y Rosa Santos posando ante el fotógrafo Fernando Ruiz ante la mirada de Salva Torres en la sesión fotográfica para el Desayuno Makma con motivo de Abierto Valencia 2017. Fotografía, Vicente Chambó.

Amparela Benlliure y Rosa Santos posan para el fotógrafo Fernando Ruiz ante la mirada de Salva Torres en la sesión fotográfica para el ‘Desayuno Makma’ con motivo de Abierto Valencia 2017. Fotografía, Vicente Chambó.

Todavía quedan numerosos protagonistas activos en el sector, son los que con su fuste y resistencia han sobrevivido con lo mínimo, siguiendo con su plan de exposiciones en un páramo de difícil retorno. Al final, pasada la criba de la selección natural, en una sequía tan brutal solo pueden sobrevivir los poetas hibridados con genes de gladiador. Seguro que muchos de nuestros lectores están levantando la mano.

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Y es que en materia de cultura, artes visuales, escénicas o energías renovables, no hay legislación fiscal ni plan efectivo que haya dado con la clave, y estamos perdiendo el tiempo. Un país de creativos es una potencia en exportación de ideas y de valores. Un patrimonio no explotado que con algunos ajustes movería montañas.

Es verdad que tenemos en nuestra sociedad una cuestión importante a solventar que se percibe claramente cuando se viaja fuera de nuestras fronteras: por falta de información, de educación o de lemas formativos, bajo el manto espiritual de poner la otra mejilla, la ganancia se antoja censurable y poco digna de un artista honesto. Así vamos por mal camino. Son muchas teclas, muchos mimbres que tocar por parte de todas las instituciones para cambiar la mentalidad. Aquí queda la reflexión: en los países (no mejores ni peores) cuya mayoría confesional (practicante o no) es protestante, el esfuerzo tiene como legítima correspondencia el premio, el estímulo y la retribución por ese esfuerzo, por ese logro.

"Introspección" Graffiti del jovencísimo Juan Pablo Bracho presentado a Fresh Art, 2017. Fotografía, archivo MAKMA.

“Introspección” Graffiti del jovencísimo Juan Pablo Bracho presentado a Fresh Art, 2017. Fotografía, archivo MAKMA.

Hemos de tener claro que el desarrollo profesional en materia de cultura requiere una compensación económica por el trabajo. Y cuando el profesional destaca por sus capacidades en una selva tan dura no debería ser cuestionado. En una sociedad con todas estas complicaciones, quien consigue salir adelante honestamente, más bien debería ser digno de admiración y de estudio.

Los lobbies han existido siempre, galerías, críticos, medios, o editores, son piezas clave en la consolidación de un artista, al igual que el productor, director, o gestor de un teatro. Los apoyos determinan el futuro del protagonista, sí. Incluso a menudo se observa la búsqueda de estrategias, la puesta en marcha de la inteligencia, la sintonía de intereses comunes, sí. Pero en los casos de los que MAKMA se ocupa son apoyos independientes, imparciales y justos. Unas veces más, otras veces menos acertados, pero los creativos que cuentan con estos apoyos son ídolos de quienes buscamos la ética en la estética. El mensaje sincero. Por esto sentimos que cuanto más preparada esté la sociedad, más honesta será la criba del artista que se consagrará y más garantías de sinceridad tendrá su discurso. Esto es evidente. Y aquí está Makma para aportar su grano de arena, y esto pasa también por despertar el interés del público que debe sentirse partícipe, atreverse a valorar y potenciar su criterio en el mundo de la creatividad, desarrollar sus argumentos pros y contras.

La mirada de Bizco Books en La Nau, durante el Festival del libro SINDOKMA. Fotografía, Vicente Chambó.

La mirada de Bizco Books en La Nau, durante el Festival del libro SINDOKMA. Fotografía, Vicente Chambó.

Estos son algunos de los pensamientos que durante noches, días, semanas y meses se alternan en orden pero no en intensidad. A veces saben esperar y resurgen como fruto de la excitación al ponerse sobre el teclado. Hoy, aunque de forma un poco desordenada y muy directa necesitaban salir de paseo para poner en valor el trabajo de los que se esfuerzan por hacer bien el día a día sin desfallecer. Este proyecto llamado MAKMA les apoya.

Antonio Damián y Antonio Alcaraz ante el cartel del memorial Emilio Sdun. Fotografía, Vicente Chambó.

Antonio Damián y Antonio Alcaraz ante el cartel del memorial Emilio Sdun. Fotografía, Vicente Chambó.

Estas palabras solo reclaman lluvia para los poetas-gladiadores. Los que siguen sobreviviendo en esta franja más extrema del desierto. Los que consiguen que sus siembras, díganse actividades diarias, exposiciones, películas, guiones y versos, broten con brío. Los que interpretan su danza poniendo el alma. Los que producen las cosechas en condiciones adversas. Nos gusta esta gente por ello, porque sólo los sabios humildes pueden ajustar sus regaderas para sacar el mejor partido al escenario.

Para redactar el balance del año 2016, y cuya impronta se repite para el caso de 2017, me vino a la memoria el caso de la sentada en un restaurante no identificado -probablemente en París- que al parecer reunió a Picasso, Georges Braque, Juan Gris, Max Jacob, André Salmon, Jean Cocteau y Guillaume Apolinaire. Comieron y bebieron tres bocados y ocho tragos más de los que cabían en sus buches, y a la hora de abonar la cuenta todos se hicieron los suecos. Miraban hacia un lado y el otro y silbaban. Entonces Picasso toma la iniciativa, y abre los brazos apartando copas, platos y cubiertos dejando despejada su parcela de mantel. Toma su estilográfica, hace un dibujo sobre una servilleta y solicita la presencia de la dueña del restaurante. Una vez que ésta acude, le ofrece la servilleta para sufragar los gastos. La dueña, sonriente, solicita a Picasso que firme el dibujo. El genio, mirando a la señora, le responde:

“Estoy pagando el almuerzo, no comprando el restaurante”.

Dibujo sobre papel  firmado por Pablo Picasso. Fotografía, cortesía colección particualr.

Dibujo sobre papel firmado por Pablo Picasso. Fotografía, cortesía colección particular.

Estamos algo al sur de París. Concretamente en la Plaza del Colegio del Patriarca de Valencia, los protagonistas toman asiento en el Restaurante Mar de Avellanas, MAKMA ha convocado al equipo en pleno. Hay que hacer balance del año a pesar de las ausencias. Brindar en hermandad. Entre los reunidos siempre queda huella de alguna servilleta coloreada, algún dibujo ilustrado sobre el mantel, aunque cualquier papel es válido si la rugosidad de la servilleta no resulta ser un buen soporte. Es genial planear el futuro sobre tanta vocación en suma. El equipo es fundamental.

Dibujo sobre papel de Ismael Teira. Imagen tomada sobre el mantel. Fotografiada con dispositivo móvil por alguno de los convocados makma.

Dibujo sobre papel de Ismael Teira. Imagen tomada sobre el mantel. Fotografía, dispositivo móvil de alguno de los convocados del equipo makma.

En realidad, la entrega y dedicación a informar de cada uno de los componentes de MAKMA nace por el respeto a la propia condición inventiva. Ama al prójimo como a ti mismo. Construir y crear con humildad es algo innato en todos y cada uno de los miembros presentes, esto no es casualidad. Makma, (mejor repetirlo que quedarse corto), es el resultado de esa voluntad que hace cinco años puso en marcha un proyecto de comunicación innovador y riguroso con vocación de informar y crear, sobre y para creativos y actores de la cultura.

De izquierda a derecha y de arriba abajo, de pie: Carles Claver, Merche Medina, Salva Torres, Andrés Herráiz, Victoria Herrero, Ismael Teira y Migu Gregori. Sentados: José Ramón Alarcón, Vicente Chambó y Juanjo Mestre. Restaurante Mar de Avellanas. Fotografía, selfie del equipo MAKMA.

De izquierda a derecha y de arriba abajo, de pie: Carles Claver, Merche Medina, Salva Torres, Andrés Herráiz, Victoria Herrera, Ismael Teira y Miguel Gregori. Sentados: José Ramón Alarcón, Vicente Chambó y Juanjo Mestre. Restaurante Mar de Avellanas, cena balance anual. Fotografía, selfie del equipo MAKMA.

Probablemente, Picasso y los suyos no siguieron ningún orden establecido en sus intervenciones, no creo que pidieran turno de palabra en aquella sentada gastronómica (con la que yo me la jugaría), no de derecha a izquierda, ni de izquierda a derecha, si no de arriba a abajo, al centro y para dentro (trago). Tampoco en esta cena hay turnos. Aquí el vino es de Fontanars dels Aforins y levantar la mano presta a confusión. Cuando alguno de los comensales alza el brazo no se está seguro si pretende decir  “Camarero sírvame” o está pidiendo turno de palabra. En cualquier caso, hay que maridar el Capuccino de foie y maíz o los Mejillones Thai. Y dar el correspondiente sorbo, en compañía del plato principal: Suquet de Corvina y Canelón de Carrillera. De postre, Gelée de cacahuete y chocolate amargo. Con este menú, Picasso habría tenido que recurrir a la estilográfica de Apollinaire para firmar una servilleta a cada cocinero.

Caligrama de Guillaume Apollinaire. Imagen cortesía colección particular.

Caligrama de Guillaume Apollinaire. Imagen cortesía colección particular.

Es más, el propio Guillaume Apollinaire sonreiría si pudiera, al ser recordado con una frase de su ‘Manifiesto Cubista’:

“La buena voluntad no garantiza en absoluto la victoria”

Y con esta frase trasciende la buena voluntad a que hizo referencia Apollinaire y que MAKMA siempre tuvo como consigna: el paso a la acción. Tomar partido en el sector cultural. Es un ejemplo de ello el premio de dibujo organizado por DKV y MAKMA, que ya va por su III edición, y de cuya exposición: ‘La vendedora de Fósforos’ de Marta Beltrán, se puede disfrutar en el MuVIM hasta el 14 de Enero.

La vendedora de fósforos. MuVIM. De Marta Beltrán. III edición premio de dibujo DKV-MAKMA. Fotografía Consuelo Chambó.

La vendedora de fósforos (MuVIM hasta 14 de enero de 2018). De Marta Beltrán. III edición premio de dibujo DKV-MAKMA. Fotografía Consuelo Chambó.

Puro dibujo a color inspirado en la filmografía del cineasta Aki Kaurismäki, del que se proyectó el título ‘La fabricante de cerillas’ como actividad complementaria en el MuVIM, con una posterior mesa redonda de la que salieron interesantes reflexiones por parte de la artista, Marta Beltrán y la profesora y directora de la Cátedra Berlanga Begoña Siles, además de Salva Torres y José Ramón Alarcón, especialistas y seguidores de la obra del director Finlandés.

Di izquierda a derecha, Salva Torres, Marta Beltrán, José Ramón Alarcón y Begoña Siles en la mesa redonda del MuVIM. Fotografía Vicente Chambó.

Di izquierda a derecha, Salva Torres, Marta Beltrán, José Ramón Alarcón y Begoña Siles en la mesa redonda del MuVIM. Fotografía, Vicente Chambó.

Y, hablando de cine, el turno para hacer balance de 2017 llega de la mano de Salva Torres, que entra de lleno con datos para recalcar:

“Seis aspirantes a los Goya el año en que La Fimoteca cumple 30 años”

Conforme recuerda Salva Torres: “El audiovisual valenciano sigue de enhorabuena. El año 2017 concluye con seis aspirantes a los premios Goya, donde estarán presentes con diversas nominaciones en varias categorías. Paco Plaza lo hará en el apartado de Mejor Director por la película ‘Verónica’, por la que opta igualmente en la categoría de Mejor Guión Original, en este caso de la mano de Fernando Navarro.

Escena de la película 'Verónica' de Paco Plaza. Fotografía, cortesía de la productora.

Escena de la película ‘Verónica’ de Paco Plaza. Fotografía, cortesía de la productora.

Los alicantinos Sami Natsheh y Arly Jones, al Mejor Cortometraje de Animación por ‘Colores’, lo mismo que Raúl Díez por ‘El ermitaño’, junto a Adán Aliaga y Álex Lora, al Mejor Corto Documental por ‘The Fourth Kingdom’, completan el resto de aspirantes valencianos a los Goya”

Exposición en La Nau. 30 años de filmoteca.

Exposición en La Nau de la Universitàt de València. 30 años de filmoteca. Fotografía cortesía La NAU.

Torres, destaca el peso de la producción valenciana, más allá de los premios, y recuerda la realización de dos largometrajes: “Alberto Adsuara ha terminado su ‘Error fatal’, película en fase de proyección y distribución, y Nacho Ruipérez está concluyendo su ópera prima ‘El desentierro’, cuyo rodaje ha llevado a cabo en diferentes paisajes de la Albufera, con Leonardo Sbaraglia entre los protagonistas. Además, la Filmoteca de València celebra sus 30 años con una exposición temporal en La Nau de la Universitat de València, a falta de una sede fija que pueda mostrar su rico patrimonio audiovisual”. Concluye Salva.

José Ramón Alarcón, por su parte, replantea la importancia del paso a la acción de MAKMA con el Festival del Libro Sindokma:

“Las máximas que configuran la idiosincrasia y el devenir de MAKMA durante sus cinco años de existencia se focalizan no solo en el refrendo, sino en la contribución al mapa cultural del que formamos parte. En este orden de proactividad debemos destacar la consolidación del Festival del Libro SINDOKMA, cuya tercera edición, celebrada a finales de octubre en el Centre Cultural La Nau, ha consumado una sobresaliente evolución en sus postulados, polarizados en torno de la significancia de los valores de la edición independiente y contemporánea”

Editores y colaboradores celebran la clausura del Festival SINDOKMA el pasado mes de octubre en La NAU.

Editores y colaboradores celebran la clausura del Festival SINDOKMA el pasado mes de octubre en La NAU.

Alarcón, recuerda que “SINDOKMA ha contado con la presencia de medio centenar de expositores nacionales (allegados desde Madrid, Barcelona, Asturias, Zaragoza, Cuenca, Sevilla y Murcia) y se ha configurado un relevante cronograma de contenidos, como la exposición ‘Tipografía y Dadá libros’, comisaridada por Antonio Alcaraz y Antonio Damián, además de una treintena de actividades (entre mesas redondas, presentaciones y talleres infantiles, como el impartido por PINTA), presencia de autores e instituciones invitadas, como el periodista y escritor Javier Valenzuela, Paz Fernández, directora de la biblioteca de la Fundación Juan March, y Jim Lorena, quien, de la mano de Antonio Damián y ‘librodeartista.info‘ han tendido puentes culturales con el país mexicano desde SINDOKMA”

Portavoz del equipo MAKMA en agradecimientos, Alarcón añade: “Debemos destacar el imprescindible apoyo de la Conselleria D’Educació, Investigació, Cultura i Esport, del Centre Cultural La Nau, del Ayuntamiento de València y las empresas Gandia Blasco y Alhambra, a la par que la decisiva cooperación del Col·legi Major Rector Peset, del IVAM, la ESAT, la UPV, la EASD, el Museu Joan Fuster de Sueca, Masquelibros, La Plaza se Mueve y Tapinearte. Presencias y cooperaciones que nos han permitido atender a excelsas y heterodoxas propuestas, cuya visibilización de contenidos se erige tanto en una estrategia de suma relevancia para el editor como una decisiva labor didáctica para el festival y para MAKMA, desarrollando una labor pedagógica que justifica y asegura el devenir futuro del proyecto, en el que ya nos encontramos trabajando de cara a la cuarta edición, que tendrá lugar del 25 al 28 de octubre de 2018”

Para Merche Medina: “Teatro y Danza es, sin duda, una de las pestañas de nuestra revista con mayor dotación de contenidos, de los que MAKMA también ha formado parte mediante diversas acciones y apoyos al ámbito escénico de la ciudad”

En cuanto a la colaboración de MAKMA, Merche Medina añade, “El pasado mes de junio entregábamos, por segundo año consecutivo, el Premio Makma al Mejor Espectáculo Nacional de Teatro en los VI Premios del Público de Sala Russafa, que en 2017 ha recaído en ‘Marx en el Soho’, de La Casa Escénica, concediendo a la compañía teatral una pieza del artista y miembro de MAKMA Ismael Teira. Igualmente, hemos respaldado mediáticamente proyectos como el Festival 10 Sentidos, de cuya sexta edición, bajo el lema ‘PorMayores’, MAKMA  ha sido media-partner, auxiliando a difundir el notable trabajo emprendido por sus artífices, Mertixell Barberá e Inma García”

Para concluir su balance de 2017, Medina apuntaba “Y, por descontado, han transitado por nuestra sección aquellas propuestas escénicas de mayor interés que han formado parte de la programación del año de teatros y salas de la ciudad y de la Comunidad Valenciana, tarea que proseguiremos desarrollando con mayor ahínco”

Por su parta, Ismael Teira, acude a la cena con una carpeta repleta de documentos y estadísticas que revisan en cifras y datos los apoyos a las convocatorias a las que MAKMA da visibilidad.

“En 2017 hemos publicado en MAKMA decenas de convocatorias dirigidas, principalmente, a artistas visuales que trabajan en el territorio español. La suma total es cuantiosa: 1.027.000, más de un millón de euros destinados a premiar la creación artística. Un porcentaje significativo de esta cifra proviene de las convocatorias del Consorcio de Museos para dotar de programación al Centro del Carmen. Son destacables también los casi 200.000 euros que la Fundación Botín destinó a sus 8 becas de Artes Plásticas este año; pero también hay que aplaudir la intensa labor llevada a cabo en algunos municipios valencianos, como los Premios Adquisición 2017 del Ayuntamiento de Mislata, los certámenes de pintura de Pego, Algemesí y Sant Joan d´Alacant, o las Becas Hàbitat Artístic de Castelló de la Plana; sin olvidarnos de iniciativas privadas como la de Mustang Art Gallery para seleccionar una escultura conmemorativa para su sede en Elche; o las diferentes propuestas que lanzó en 2017 DKV Seguros: 4ª Beca de Producción a la Creación Videográfica DKV/ES BALUARD, IX edición de Fresh Art y III Premio de Dibujo DKV/MAKMA que este año duplicó su dotación económica, alcanzando los 5.000 euros.

La Imagen corresponde a la la exposición de la convocatoria “Premios de adquisición Mislata 2017. Compromiso social en las artes visuales” Al fondo, la obra de Rosalía Banet

Bienal de Mislata. El banquete hambriento 3, 2010. Fotografía, Kike Sempere.

Bienal de Mislata. El banquete hambriento 3, 2010. Fotografía, Kike Sempere.

En materia de música, Juajo Mestre sentencia,

“Harto difícil es siempre sintetizar y condensar con pocas palabras lo más destacable en una añada a nivel musical. Con la subjetividad y parcialidad que ello implica por los gustos y, al mismo tiempo, con el propósito de ser ecuánime y neutral en la medida de lo posible por la experiencia de lo mucho escuchado, me gustaría remarcar a nivel internacional sendos debuts en solitario de Danny de La Matyr y de Ron Gallo, el asentamiento de nombres como Nikki Lane, The Parson Red Heads o Doug Tuttle, la calidad que siempre ofrecen Robyn Hitchcock, The Sadies o Son Volt, y los soberbios retornos de Peter Perrett y de The Dream Syndicate. En el plano nacional el segundo trabajo de Germán Salto, todavía no muy conocido pero que vuelve a demostrar enorme talento y sensibilidad. Y por supuesto un valor seguro como el granadino José Ignacio Lapido, así como el “enemigo” Josele Santiago que está cada vez más brillantemente establecido sin su mítica banda. En cuanto a los numerosos conciertos que en el 2017 he tenido el privilegio de asistir me parecieron enormemente vibrantes los de The Sadies, Cracker, Luna, Germán Salto, Redd Kross y, muy especialmente, el de los granadinos Lagartija Nick presentando su nuevo álbum”

En temas de redes, informática alternativa y territorios afines, Miguel Gregori se moja,

“En mi opinión el evento del 2017 es  El Space Apps Challenge de Las Naves celebrado del 28 al 30 de abril, un Hackathon Global de 48 horas para desarrolladores, diseñadores, científicos, ingenieros, emprendedores y estudiantes.

En este Hackathon participaron más de 160 ciudades alrededor de todo el mundo simultáneamente. Los equipos crearon aplicaciones móviles, software, hardware, visualizaciones de datos y soluciones para plataformas frente a desafíos diseñados directamente por la NASA para contribuir a misiones de exploración del espacio y ayudar a mejorar la vida en la tierra”

Para Victoria Herrera, es fundamental la presencia de la iniciativa privada donde no llega la pública:

“Este año se ha combinado el pasado y el presente creando una nueva perspectiva de futuro. Gracias a la reapertura del espacio Bombas Gens, se ha podido llevar a cabo esta excepcional simbiosis con una acogida sin parangón, no solo por la gran rehabilitación de un espacio de todos, sino por las nuevas propuestas artísticas que han vestido sus paredes y han jugado a dar una nueva lectura a un cuento ya conocido”

Dori López ante el edificio de Bombas Gens. Fotografía

Dori López en su Balcón frente al edificio de Bombas Gens. Imagen cortesía de Dori López.

Andrés Herráiz, por su parte, se queda con la poesía: “Dentro de la variedad cultural a la que MAKMA ha dado dado visibilidad este último año, considero a Lara Pairó Agüera como una de las grandes apuestas dentro de la poesía emergente. La entrevista que realicé en torno a “Del Silencio”, su último poemario publicado en Ediciones En Huida, me permitió descubrir a una joven poetisa crítica con una sociedad en la cual el poema ha devenido, en muchas ocasiones, en un simple Tweet. Sus poemas son fruto de una poesía intimista, y en muchas ocasiones desgarradora que ahonda en las complejidades del estar, el vivir y el callar”

Página interior de la edición de

Página interior de la edición de “Del silencio”de Editorial La Huida. Imagen cortesía de la Editorial.

Para Carles Claver: “El comienzo de las emisiones de À Punt Ràdio y la –confiemos- inminente (re)apertura de la televisión pública sirven un prometedor escenario al sector audiovisual valenciano, una situación que contrasta enormemente con los tiempos vividos hasta hace muy poco. De hecho, existe ya un buen número de productoras que han empezado con la producción y rodajes de programas para À Punt. En breve -si el recurso presentado por la Unió de Periodistes no ralentiza o, incluso, impide la consolidación del proceso de reapertura- se sumarán muchas otras productoras, estudios de doblaje y profesionales del sector a la dinámica creadora y creativa que origina la puesta en marcha de un medio de comunicación transversal y potente, a pesar de las estrecheces económicas con las que tendrá que lidiar.

Eso con respecto a los profesionales, en cuanto a la sociedad en general creo –y vuelvo a esperar- que será la gran beneficiada. Por fin los valencianos recuperamos un servicio público que nunca debió desaparecer. Ahora de lo que se trata es de no repetir errores del pasado y, sobre todo, neutralizar cualquier pulsión de tipo político-influencer. Es obvio pero no por eso debemos dejar de repetirlo, si alguien debe regir los parámetros y los contenidos de À Punt Mèdia esa debe ser la sociedad valenciana. En este sentido, el respeto y la promoción del valenciano, así como una programación que nos enriquezca culturalmente deben conformar sus pilares, como así me consta que empieza a ser, debo decir. Llegados a este punto, necesito pecar de optimista.

Para finalizar con el que ya es año de recuerdo 2017, dos referencias que se nos han ido y duele:

Recortar en educación, cultura e investigación, es hipotecar el porvenir.

Juan Goytisolo

“Apenas somos / un haz de luz centrífuga / pero qué luz”

José Ignacio Montoto

Vicente Chambó

Marta Beltrán y la mujer en el cine de Kaurismäki

III edición del Premio de Dibujo DKV-MAKMA (2017)
Proyecto ganador: La vendedora de fósforos
Artista: Marta Beltrán Ferrer (Granada, 1977)
Sala Alta del MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Del 14 de diciembre de 2017 al 14 de enero de 2018

La convocatoria del premio de dibujo organizado por DKV seguros y MAKMA, revista de artes visuales y cultura contemporánea, reconoce el mejor proyecto de dibujo contemporáneo en relación a cuentos o relatos. La convocatoria se erige como un referente para aproximar el arte contemporáneo al público en general y para poder ser la primera experiencia expositiva incluso para visitar en familia.

Aunque el título ‘La vendedora de fósforos’ toma nombre del cuento de Hans Christian Andersen publicado en 1845, Marta Beltrán se inspira inicialmente en Iris (Kati Outinen), personaje inexcusable de la película de Aki Kaurismäki ‘La chica de la fábrica de cerillas’ (1990) para confeccionar el presente proyecto de dibujo.

Marta Beltrán durante el montaje de la exposición. Fotografía de Vicente Chambó.

Marta Beltrán durante el montaje de la exposición. Fotografía de Vicente Chambó.

En el proceso de elaboración está presente el sentimiento de compasión que despiertan los dos personajes: la pequeña cerillera en el cuento e Iris en el citado film, respectivamente, que a pesar de tener una personalidad y un final tan diferentes, mantienen cierto paralelismo en muchos aspectos, tales como la necesidad, la humildad social y la deshumanización del entorno en el que subsisten.

“Quiero creer que la humanidad puede enderezar su rumbo a pesar de que hasta los perros tienen más bondad que nosotros” (Aki Kaurismäki)

El sentimiento de desamparo que avivan los citados personajes, es comparable a la exaltación de valores y sentimientos más profundos de los cuentos de tradición oral, como la bondad, la amistad, la lealtad, la compasión o la gratitud, pero también la envidia y la maldad. Sentimientos presentes en las películas rodadas por Kaurismäki y, en particular, durante las décadas de los años 80 y 90 del siglo pasado. Años en los que se estrenaron títulos como ‘Sombras en el Paraíso’, ‘Ariel’, ‘Nubes pasajeras’, ‘La vida de Bohemia’, ‘Contraté a un asesino a sueldo’ o ‘Hamlet va de viaje de negocios’, títulos concretos de entre los que Marta Beltrán construye su personal visión a través del dibujo como arte definitivo en este proyecto.

En todos estos títulos, destacan personajes masculinos que también afloran todo tipo de sentimientos de humanidad, piedad o ternura, pero Marta Beltrán se centra en la soledad de los personajes femeninos y en las diferentes maneras con las que superan las dificultades en ese entorno de la clase humilde del norte de Europa tan bien plasmado por Kaurismäki.

Marta Beltrán junto a una de sus obras. Fotografía de Vicente Chambó.

Marta Beltrán junto a una de sus obras. Fotografía de Vicente Chambó.

Los dibujos de la exposición representan algunas de las secuencias y personajes de las referidas películas con los que Marta elabora un discurso propio, instantes en los que la escena en concreto adquiere la categoría de clave para el ojo de la artista, que ve en la representación femenina, una fuente de expresión de contenidos y emociones inconscientes.

El resultado es un relato múltiple que no pierde la relación con la historia del cuento de Andersen, a través de ese hilo conductor común ya referido anteriormente: la humildad del estrato social del que proceden los personajes femeninos, la dificultad, y la diversidad de opciones y caminos para salir adelante. La concordancia entre dichos personajes y una persona de carne y hueso, cuya vocación pase por realizarse como artista en la actualidad, en una sociedad como la que habitamos, está vista para sentencia.

El premio de dibujo DKV-MAKMA está integrado en el programa de arte Arteria DKV, a través del cual DKV Seguros promueve diferentes acciones dirigidas a fomentar la creación artística, como una vía de comunicación y expresión, motor de salud y forma de potenciar el desarrollo personal.

El programa Arteria DKV incluye también el fondo de obras de la Colección DKV, que cuenta con cerca de 550 piezas realizadas por 225 artistas españoles, el concurso ‘Fresh Art’ dirigido a estudiantes pre-universitarios, y la cátedra de empresa ‘DKV Arte y Salud’ en colaboración con la Facultad de Bellas Artes de la Universitat Politécnica de Valencia (UPV) que contribuye a la formación y difusión de nuevos artistas.

Marta Beltrán. Fotografía de Vicente Chambó.

Marta Beltrán. Fotografía de Vicente Chambó.

El MuVIM, tras la tempestad, sigue trabajando

Reunión de trabajo en el MuVIM
Miércoles 13 de diciembre de 2017

Tras la tempestad viene la calma. O eso parece. Después de que saltara la noticia de que el MuVIM pudiera ser subsede del IVAM, hecho éste que fue categóricamente desmentido tanto por el director del museo de la ilustración, Rafael Company, como por el propio diputado de Cultura, Xavier Rius, ambos responsables continúan dando muestras de normalidad con respecto al funcionamiento del MuVIM.

Como ejemplo, la reunión de trabajo mantenida por Xavier Rius con el equipo directivo del Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat, al que asistieron el propio director del museo, Rafael Company; Carmen Ninet, como subdirectora, y Amador Griñó, jefe de exposiciones.

La reunión ha servido para conocer y perfilar aspectos relativos al programa de exposiciones temporales, así como a las actividades didácticas derivadas. También se abordaron cuestiones relativas a la colaboración con otras personas e instituciones que van a mantener vínculos con el MuVIM durante los próximos meses, bien con la cesión de piezas, bien con la colaboración o participación en varios estudios.

El MuVIM continuará en 2018 manteniendo el mismo presupuesto y algunas mejoras en su personal gestor. Según Company, el museo se continúa vindicando como “un museo activo de las ideas”, a la vez que ha incidido en que “estamos ultimando una programación que haremos pública en el mes de enero”

Con esta reunión de trabajo se abordan vectores de proyección para los próximos meses y que quedan orientados a ámbitos como son: la recuperación de la memoria de los valencianos, con estudios y presentaciones de objetos de la iconografía valenciana de los últimos siglos; la colaboración con otras entidades, con la continuación de proyectos como el de fotoperiodismo Fragments, avalado por la Unió de Periodistes; o la presencia de artistas contemporáneos en activo que abordan planteamientos que profundizan en el pensamiento y en la crítica de la sociedad actual.

Según Xavier Rius, “el MuVIM es un escaparate ideal para continuar haciendo una tarea activa en favor de una ciudadanía, a la que debemos facilitar contenidos de calidad, necesariamente más allá del puro entretenimiento”. En ese sentido, el MuVIM “resulta, a estas alturas, un escaparate excelente para promover y difundir el conocimiento y educar, tanto en el disfrute estético como en aspectos críticos para con nuestra sociedad”.

MuVIM

MuVIM

Iris o la venganza de Madame Bovary

La chica de la fábrica de cerillas, de Aki Kaurismäki
Con motivo de la exposición ‘La vendedora de fósforos’, de Marta Beltrán, ganadora del III Premio de Dibujo DKV-MAKMA
Proyección de la película y posterior charla coloquio con José Ramón Alarcón, Marta Beltrán, Begoña Siles y Salva Torres
Aula Magna del MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Viernes 15 de diciembre de 2017, a las 19.00h

La película ‘La chica de la fábrica de fósforos’, de Aki Kaurismäki (1990), es el principal relato inspirador del trabajo artístico titulado ‘La vendedora de fósforos’ de la autora Marta Beltrán, ganadora de la III edición del premio de dibujo DKV-Makma.

‘La chica de la fábrica de fósforos’, ‘Sombras en el paraíso’ (1986) y Ariel (1988) componen la trilogía del proletariado. Una trilogía que junto a otras obras dirigidas por este director en las décadas de los 80 y 90, como ‘Hamlet va de negocios’ (1987) ‘Contraté un asesino a sueldo’ (1990) o ‘Juha’ (1998), han sido referencia para la creación de la obra de Marta Beltrán.

El universo cinematográfico de Aki Kaurismäki está atravesado por “el sol negro de la melancolía” del poema ‘El desdichado’, del poeta Gérard de Nerval.

Fotograma de 'La chica de la fábrica de cerillas', de Aki Kaurismäki.

Fotograma de ‘La chica de la fábrica de cerillas’, de Aki Kaurismäki.

Una melancolía que, como señala Julia Kristeva en “Sol negro. Depresión y melancolía”, habla “de un abismo de tristeza, de un dolor incomunicable que nos absorbe a veces, y a menudo duramente, hasta hacernos perder el gusto por cualquier palabra, cualquier acto, inclusive, el gusto por la vida”. Y ese afecto melancólico no sólo parece consumir a los personajes de las historias de Kaurismäki, hasta hacerles perder ese sentido de la vida, sino que su bilis negra se extiende como una densa pátina por todos los elementos que configuran su estética cinematográfica.

Una estética abrumada por la acedía, por la herrumbre, por el hastío, por la desolación que enfatiza la vida cargada de penas solitarias, de tragos amargos, de autómatas rutinas, de silencios vacíos y de palabras incoloras de los protagonistas.

El relato de ‘La chica de la fábrica de fósforos’ está atravesado por ese sentir melancólico. Iris, la protagonista, la chica de la fábrica de fósforos, arrastra la vida con esa aflicción melancólica. Una tristeza desencantada que marca el ritmo automático y mecánico de su hacer diario, sus inertes silencios y sus desidiosas palabras.

Fotograma de 'La chica de la fábrica de cerillas', de Aki Kaurismäki.

Fotograma de ‘La chica de la fábrica de cerillas’, de Aki Kaurismäki.

Una melancolía que sólo se evapora con la lectura de las novelas románticas de Sergeanne Golon y Sara Orwing. Y, probablemente, al igual que Emma, la protagonista de ‘Madame Bovary’, de Gustave Flaubert, encuentra en esas novelas la felicidad  anhelada. Una felicidad sujetada a palabras como amor, pasión…. Una dicha ansiada que espera hallar abrazada a un hombre, al compás de la música. Pero a Iris, como a Madame Bovary, el hombre, ilusión de su felicidad y al cual entrega todo su amor, la repudia: una  primera vez con palabras vejatorias, durante una supuesta cena romántica en un restaurante (“si te crees que hay algo entre nosotros estás equivocada. Nada me emociona tan poco como tu afecto”), y una segunda, entregándole un cheque con dinero para que se deshaga del hijo que esperan.

Palabras y acciones humillantes que hieren el corazón de Iris al sentirse ultrajada en su orgullo y decepcionada en sus esperanzas amorosas. Una decepción que proviene, como muy bien enuncia la letra del tercer y último tango del film, de las vanas fantasías en que se han convertido todos sus maravillosos sueños. Maravillosos sueños diurnos de amor romántico que la evadían y, a la vez, velaban la fría, gélida y cruel realidad.

Fotograma de 'La chica de la fábrica de cerillas', de Aki Kaurismäki.

Fotograma de ‘La chica de la fábrica de cerillas’, de Aki Kaurismäki.

Así, Iris, abatida por su fracaso sentimental, parece destinada a abismarse en el odio y la venganza. Sentimientos que recorren y corroen también a Madame Bovary: “Al malestar pos su fracaso se unía la indignación en su pudor. Le parecía que la providencia se encarnizaba en sus acosos contra ella y, fortificando su orgullo, nunca en su vida se había tenido en tanto, ni había sentido tanto desprecio por los demás. Un sentimiento como belicoso la transfiguraba. Le hubiera gustado liarse a puñetazos con los hombres, escupirles a la cara, machacarlos. Y según continuaba andando a toda prisa, pálida, temblando, rabiosa, escudriñando el horizonte vacío a través de las lágrimas que llenaban sus ojos, era como si se deleitara en aquel odio que le estaba sofocando”.

Ambas heroínas, Iris y Madame Bovary, tras sus humillantes y dolorosas experiencias amorosas se ven ahogadas en el odio. Un odio que ni la hija de Madame Bovary, Berthe, ni el futuro hijo de Iris, pueden acallar.

Un odio melancólico que aplasta todo sentido, toda fe, tal y como el tango del film de Kaurismäski canta y el encuadre en primer plano muestra: “La flor frágil del amor se ha marchitado y el hielo ha aniquilado mi fe”.

Fotograma de 'La chica de la fábrica de cerillas', de Aki Kaurismäki.

Fotograma de ‘La chica de la fábrica de cerillas’, de Aki Kaurismäki.

Derrotadas por la desesperanza, ambos personajes se abocan hacia la pulsión de muerte: suicidio -autodestrucción- y venganza -la destrucción de los otros-. Madame Bovary se envenena con arsénico; Iris envenena a los otros con matarratas.

Dos respuestas diferentes ante la desesperanza: el personaje de Flaubert se siente culpable y arrepentida, aunque ya es tarde para la dicha, de ahí su autodestrucción. “Que no se culpe a nadie…Ella pensaba que por fin iba a poner punto final a todas las traiciones, las vilezas y las apetencias sin cuento que habían labrado su perdición”.

El personaje de Kaurismäki no siente arrepentimiento ni culpabilidad: los otros son los culpables. Y será,  otra vez,  la letra del tango del relato fílmico quien cante el sentir de la  heroína: “¿Cómo has podido convertir todos mis maravillosos sueños en vanas fantasías?”

Fotograma de 'La chica de la fábrica de cerillas', de Aki Kaurismäki.

Fotograma de ‘La chica de la fábrica de cerillas’, de Aki Kaurismäki.

Begoña Siles

El arte y el poder en las ideas

Cartell Cubà 1959-1989. Crònica gràfica de la història recent de Cuba
Sala Parpalló del MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 15 de octubre de 2017

El cartel cubano mantuvo las distancias con la etapa sombría del realismo socialista y la influencia nociva del triunfalismo panfletario de la propaganda revolucionaria. Desde una conceptualización creativa que marcó una insuperable diversidad estética y definió una personalidad única en el contexto contemporáneo, supo acompañar cada episodio y acontecimiento político, histórico y cultural del incipiente proceso que definió la Cuba posterior a 1959. De modo que esta cartelística se convirtió en una mediadora atípica en las relaciones entre el nuevo poder y la propaganda.

Ciertamente no fue una relación idílica. No estuvo ajena a censuras, ni al voluntarismo ideológico que invadió la institucionalidad. Pero lo que realmente le otorgó una dimensión internacional y un protagonismo sin precedentes, fue un lenguaje nacido de la síntesis de recursos expresivos bajo los designios del pop art, el arte óptico, el art noveau y todas las reformulaciones artísticas que se asimilaban en la isla y se cubanizaban al mismo tiempo, mientras desarrollaba una iconografía y un simbolismo sin apego alguno al cartel comercial.

Vista de la exposición sobre el cartel cubano. Imagen cortesía del MuVIM.

Vista de la exposición sobre el cartel cubano. Imagen cortesía del MuVIM.

El Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM) abre, al parecer, una nueva etapa de “redescubrimiento” museístico al dejar inaugurada esta amplia muestra que agrupa no solo la vanguardia del diseño gráfico cubano que tuvo el mayor exponente en el cartel de cine -conocido por anteriores muestra exhibidas en este recinto-, sino en todo el escenario político y propagandístico en un período de tres décadas enmarcadas entre 1959 y 1989, año que marca la caída del muro y el impás de una crisis material que se extiende hasta el presente.

La exposición comprende un recorrido visual por la gráfica de los primeros 30 años de la revolución cubana. El poder de la propaganda del régimen naciente jugó un papel fundamental en los mensajes destinados a crear una conciencia colectiva sobre el ejercicio de la soberanía e identidad nacional. Un remix de carteles representativos de la época, diseñados por los principales exponentes de la gráfica cubana. La ausencia de mujeres diseñadoras es un denominador común en este período. Pocas oportunidades tuvieron las creadoras para dejar su impronta en la nueva cartelística cubana que nacía con fuerza renovadora del lenguaje visual imperante. ¿Casualidad? “No hay motivos aparentes”, según explicaba la comisaria de la exposición, Moraima Clavijo, “solo es un hecho constatable que a fecha de hoy, sigue siendo un tema a revisar”.

En la etapa que comprende la muestra, la producción de carteles fue inmensa. Los contenidos propagandísticos a divulgar, eran los logros de la revolución repletos de metáforas visuales. El juego de imágenes, los héroes de la revolución, las efemérides, la contienda de la caña de azúcar, la campaña de alfabetización, las organizaciones de masas, la pesca y los actos culturales eran los temas recurrentes a tratar en la gráfica naciente.  Carteles cargados de color con influencias del pop art norteamericano, el realismo socialista, el art deco o influencias tan dispares como la gráfica polaca.

Un cartel que nace de la necesidad, aunque la actividad creativa era desbordante, faltaba todo lo demás. Se contaba con pocos recursos para desarrollar los diseños y trabajaban con medios precarios. De ahí su virtud, un nuevo sello marcaba la identidad del cartel cubano, limitados medios técnicos y la fuerza visual de las ideas, imperaba en los diseños.

Uno de los carteles de la exposición. Imagen cortesía del MuVIM.

Uno de los carteles de la exposición. Imagen cortesía del MuVIM.

El movimiento cultural de los primeros años de la revolución cubana marcó un inédito rumbo en la cinematografía. La producción era insaciable, películas filmadas en Cuba y gestionadas desde el ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica), necesitaban transmitir un mensaje acorde con los nuevos tiempos. Temas recurrentes como pasajes de la revolución, los héroes de la patria, la cultura con influencias de la Unión Soviética y el bloque socialista del este eran las historias contadas bajo el prisma revolucionario. Un cine cubano que expresaba las realidades protagonizado por la sociedad del momento, la experiencia de la revolución y sus hechos trascendentales. En este contexto se desarrolla una gráfica muy visual, con motivos aparentemente simples donde la idea prevalecía en el resultado final.

Muchos creadores conforman la escuela cubana del cartel, entre los que destacan Rafael Morante, Julio Eloy, Alfredo Rosgaaart, Eduardo Muñoz Bach (de origen Valenciano), René Azcuy o Antonio Pérez NIKO, algunos en activo a fecha de hoy. Un movimiento renovador marcado por una época, que supieron adaptarse al contexto internacional para crear la identidad de la gráfica cubana que prevalece hoy día. Estos y muchos otros diseñadores y artistas trabajaron sin descanso durante más de una década, creando una ingente producción con la que conseguirán además de informar de la ajetreada vida cultural del momento, elevar el cartel publicitario a la categoría de obra de arte.

Según palabras de la comisaria Moraima Clavijo, el objetivo principal de la exposición ‘Cartell Cubà 1959-1989. Crònica gràfica de la història recent de Cuba’ “es el de dar a conocer la importancia de la producción gráfica cubana y la efervescencia creativa de la segunda mitad del siglo XX en un campo como el de las artes gráficas, convertidas (con el cartel propagandístico a la cabeza) en vehículo de expresión de las complejas vicisitudes sociales de la etapa inmediatamente posterior al triunfo revolucionario”.

Vista de la exposición sobre el cartel cubano. Imagen cortesía del MuVIM.

Vista de la exposición sobre el cartel cubano. Imagen cortesía del MuVIM.

Con esta muestra el MuVIM realiza su particular aportación al conocimiento del arte y los artistas latinoamericanos y la inclusión de los mismos en los circuitos nacionales y locales, estrechando relaciones y creando sinergias con centros internacionales. La muestra forma parte de un proyecto expositivo mayor que bajo el título de ‘Poder y Propaganda’ alberga además la muestra ‘Les imatges del poder’ que inaugurará el museo el próximo día 29 de junio.

Inmersos en plena Revolución tecnológica digital, nos encontramos en una época dominada por un lado por la licuada actualidad política y la supuesta alteración de las estructuras del poder, y por otro por el bombardeo iconográfico y la continua aparición de nuevos o renovados códigos visuales, aparentemente, cada vez más simplificados. Resulta de especial relevancia en este contexto plantear una reflexión como la que aborda el MuVIM con esta propuesta.

El ciclo ‘Poder y Propaganda’ lo conforman dos exposiciones de tesis que investigan, reflexionan y dan algunas pistas sobre cómo se construye -y se ha construido históricamente- la imagen del poder, poniendo de manifiesto la potencia propagandística, expresiva y comunicativa de la imagen artística, y su maleabilidad al servicio de las exigencias del poder (centralizado, absolutista, o democrático, horizontal y “enredado”), siempre atento a los gustos y tendencias del momento.

La muestra se divide en cuatro grandes bloques (‘El cartel político’, ‘El cartel cultural’, ‘El cartel de cine’ y ‘El cartel institucional’) que abordan las similitudes y discordancias en el desarrollo del arte del cartel y su devenir estético según el carácter de su ámbito de actuación y el tipo de organismo emisor que realizaba el encargo.

Las obras expuestas, 57 carteles originales de la época, realizados en serigrafía y una selección de fotografías que ilustran el paisaje urbano cubano con algunas de sus vallas más representativas, forman parte de los fondos del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana (26 carteles), y de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (31 carteles).

Además, el MuVIM ha enriquecido la muestra incorporando parte de su recién adquirida colección de 14 carteles cubanos que, a partir de octubre, conformarán (junto con una serie de paneles divulgativos y otros elementos) la versión itinerante de esta exposición. Una apuesta del MUVIM por dotar de fondos al museo como una experiencia inicial que pretende ser de largo recorrido.

Uno de los carteles de la exposición. Imagen cortesía del MuVIM.

Uno de los carteles de la exposición. Imagen cortesía del MuVIM.

Los diseñadores cubanos y el arte del cartel

Tres son las características que comparten todas las obras que se integran en esta muestra: su falta de finalidad comercial, hecho que los sitúa en el ámbito de la propaganda institucional, su gran calidad artística, y su carácter innovador representativo de una estética y lenguaje propios cultivados y llevados a su máxima expresión a lo largo de este particular período.

El nuevo régimen surgido de la Revolución vio en la democratización cultural una de sus principales estrategias de acción para el desarrollo del nuevo orden social. Proliferan en esta época políticas culturales orientadas a corregir desigualdades ilustrando a las masas, y a preservar y construir la nueva identidad cultural cubana.

En la propaganda, a través de soportes tradicionalmente publicitarios y de la mano de una generación de artistas y diseñadores locales, el régimen cubano encuentra una excelente vía de comunicación directa con el pueblo que se convertirá además en un fecundo campo de experimentación artística que sentará las bases para la aparición y el desarrollo de un lenguaje y un estilo propios que elevarán el cartel a la categoría de obra de arte.

La vida cultural y el cine como campo de experimentación

En la efervescencia creativa cubana del arte del cartel tendrán un papel decisivo una serie de instituciones oficiales, fundadas tras la victoria revolucionaria, para la promoción cultural en el país. El cine, con la aparición en 1959 del ICAIC – Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfico, se convierte en el principal campo de experimentación artística y en la vía para el desarrollo de un diseño gráfico caribeño de nuevo signo.

Destacan en este ámbito los carteles reinterpretados a la manera cubana de películas importadas (japonesas, checas, soviéticas, francesas, italianas, rumanas, alemanas, polacas, búlgaras, coreanas, etc). Esa libertad de reinterpretar, por artistas cubanos, la publicidad de estas películas se revela como uno de los factores cruciales para la expansión de este particular universo gráfico y del ocio cinematográfico.

Uno de los carteles de la exposición. Imagen cortesía del MuVIM.

Uno de los carteles de la exposición. Imagen cortesía del MuVIM.

Propaganda con influencias artísticas

Los creadores del momento, que ya habían formulado las directrices de la emergente estética cubana vinculada al ámbito cultural, supieron aprovechar estas experiencias, reconvertir soportes y códigos propios del lenguaje publicitario de tintes capitalistas, superar la herencia del realismo socialista y crear una gráfica política de nuevo sello al servicio de la revolución.

Los carteles de esta sección son una buena muestra de cómo las soluciones estéticas se despegan de la rigidez socialista inicial para jugar con las posibilidades expresivas del color, el uso de recursos propios de tendencias pictóricas como el art nouveau, la abstracción geométrica, el pop art o el informalismo y la potencia comunicativa del diseño puramente tipográfico.

La ciudad y el paisaje urbano

Otra de las características más sobresalientes del diseño gráfico cubano de estas décadas es su importante proyección urbana. Más allá de la intencionalidad del mensaje que se quería divulgar, y del valor creativo de la pieza en sí, tanto el cartel como la valla van a convertirse en elementos absolutamente representativos, icónicos, del paisaje urbano cubano. En la exposición se muestra una serie de fotografías y reproducciones de los ejemplos más significativos de este período. Su carácter efímero, su constante renovación y su valor creativo, convierten a estos soportes en huellas documentales, testigos directos de la historia gráfica, política y social de la isla y en verdaderas obras de arte.

Vista de la exposición sobre el cartel cubano. Imagen cortesía del MuVIM.

Vista de la exposición sobre el cartel cubano. Imagen cortesía del MuVIM.

Arístides Rosell

Cortos por la visibilidad

II Edición de Cortos por la Diversidad
Ganadores: ‘MAI’, de Marta González Gallego, y ‘Siempre fui Álex’, de Sancho Ortíz de Lejarazu y Roberto Ruiz Céspedes
Mención Especial: ‘Dobles armarios, dobles apoyos’, de Noemi Soriano y Blanca Barberá, una producción de Plena Inclusión Comunidad Valenciana, y ‘Orgull de poble’, dirigida por la plataforma ciudadana Reiniciem Benissa
Entrega de premios: en el MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Martes 13 de junio, 2017, a las 19.00h

Si hay una idea que se repite, hasta convertirse en un principio, en la teoría de Freud es que la sexualidad humana es compleja. Una complejidad que la separa del instinto reproductor de las otras especies, del ligazón de la naturaleza orgánica-corporal, para unirla al deseo, a la psique de cada sujeto.

Si hay un pensamiento crítico inherente al feminismo, tanto a nivel teórico, como a nivel de movimiento social y político, es el que está relacionado con el sistema sexo-género. Un sistema que  estructura  y legitima la división de los seres humanos en dos sexos. Un sistema que en cada época histórica señala culturalmente qué roles, tareas, actitudes, qué modos de pensar, de amar, de sexualidad, de relacionarse, etc… deben llevar a cabo cado uno de los sexos biológicos que conforman el sistema.

Mai, de Marta González Gallego. Imagen cortesía de Cortos por la Diversidad.

Mai, de Marta González Gallego. Imagen cortesía de Cortos por la Diversidad.

El II Certamen Cortos por la Diversidad, patrocinado por la Diputació de València- Joventut, Esports i Igualtat-, organizado por Associació per la Coeducació y en colaboración con Lambda (Co.lectiu de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales), está pensado para hacer visible la complejidad de la sexualidad humana y criticar cómo el sistema sexo-género oprime, oculta y reprime los otros modos de sexualidad, de amor, que no estén sujetos a la representación heterosexual. Y, además, el certamen tiene como objetivo sensibilizar y concienciar de la existencia de otras orientaciones y/o identidades sexuales, como lesbianas, gays, transexuales y bisexuales.

Libertad y Felicidad

Libertad y felicidad son las dos palabras que los personajes, tanto de los dos cortometrajes de ficción ganadores, ‘Mai’ y ‘Siempre fui Alex’, como los documentales que han recibido una mención especial, ‘Dobles armarios, dobles apoyos’ y ‘Orgull de Poble’, pronuncian con diferentes tonos  emocionales: con pena, con alegría, con resentimiento, con ira, con esperanza, etc… Los cuatro cortos narran historias donde los personajes proclaman la libertad de amar desde la diversidad para hallar la preciada felicidad.

Siempre fui álex.

Siempre fui Álex, de Sancho Ortiz de Lejarazu y Roberto Ruiz Céspedes. Imagen cortesía de Cortos por la Diversidad.

‘Mai’ relata una historia de amor lésbico. ‘Siempre fui Alex” narra, desde el punto de vista inocente de un niño, la realidad transexual de un personaje llamado Alex. ‘Dobles armarios, dobles apoyos’ trata, a través de diferentes testimonios, de las “dobles puertas” que deben abrir las personas de discapacidad intelectual: la  primera, que se reconozca su derecho a la sexualidad, y, la segunda, que se acepte su orientación y/o identidad sexual no normativa. ‘Orgull de Poble’ muestra las experiencia de personas lesbianas, gays, transexuales y bisexuales en un pueblo pequeño como Benissa.

Cuatro cortos comprometidos con una causa: visibilizar, sensibilizar y reivindicar la diversidad sexual y amorosa con un aire inocente, sencillo, optimista, feliz y solidario. Un compromiso que potencia el mensaje de la causa en detrimento de la fluidez narrativa, de la profundización en los personajes y de cierta riqueza estética.

En principio, puede ser loable que la representación artística se movilice por un compromiso social, político, etc… Ahora bien, si el compromiso  escora la narración hacia la causa, la fuerza del relato se perderá. Difícil equilibro el que debe mantener el artista con su obra y su ideología.

En este sentido, y para terminar, conviene traer a colación las palabras pronunciadas por  el recientemente fallecido Juan Goytisolo en el discurso del Premio Cervantes 2014: “No se trata de poner la pluma al servicio de una causa, por justa que sea, sino de introducir el fermento contestatario de ésta en el ámbito de la escritura (…)” para no condenar “a la obra a la irrelevancia”.

Mai, de Marta González Gallego. Imagen cortesía de Cortos por la Diversidad.

Mai, de Marta González Gallego. Imagen cortesía de Cortos por la Diversidad.

Begoña Siles