William Kentridge, en el diván de su estudio

‘7 fragmentos para Georges Méliès’, de William Kentridge
Incluye dos obras: ‘Día por noche’ y ‘Viaje a la luna’
Instalación de ocho canales, nueve pantallas, vídeo HD, blanco y negro, silencio
Piezas sonorizadas por Philip Miller
Comisario: Manuel Cirauqui
Fecha de realización: 2003
Sala Film & Video
Museo Guggenheim Bilbao
Hasta el 7 de febrero de 2021
Sábado 5 de septiembre de 2020

En recuerdo de Adolfo Santamaría, psicoanalista

Si hubiese una sola palabra para describir la instalación ‘7 fragmentos para Georges Méliès’, del artista William Kentridge (Johannesburgo 1955), ésta sería: Tummelplatz. Un término alemán que significa literalmente “un lugar donde hacer bullicio”, al estar compuesta con el verbo Tummein (hacer bullicio) y el sustantivo Platz (lugar). El diccionario alemán Duden define con dos acepciones el vocablo: como un lugar donde las personas de determinada categoría lo pasan bien, se sienten bien, se desarrollan en libertad y, también, como un lugar de juego.

La obra de este artista, premio Princesa de Asturias de las Artes en 2017, trasluce el significado de esta palabra, hasta tal punto que el propio Kentridge crea en 2016 un libro-exposición titulado Tummelplatz, cuyo contenido son diez fotograbados esteroscópicos.

William Kentridge en ‘7 fragmentos sobre Georges Méliès’, en el Museo Guggenheim de Bilbao. Foto: Begoña Siles

Recordar, repetir y elaborar

Estas tres palabras remiten al título del ensayo escrito por el psicoanalista Sigmund Freud en 1914: ‘Recuerdo, repetición y elaboración’. En este ensayo, Freud utiliza también el vocablo Tummelplatz para describir el  espacio entre el analista y el paciente como un lugar de debate, de representación y asociación libre de ideas y de metáforas que van derivando y entremezclándose.

William Kentridge, en la pieza ‘Viaje a la luna’ (una de las dos que compone la instalación del Guggenheim, la otra es ‘Día por noche’), recrea el estudio del artista como ese lugar de juego, de bullicio creativo y experimental, como un espacio donde el artista se debate entre la idea y la materialización creativa de la misma, donde creación y destrucción confluyen hasta llegar a la representación. Para Kentridge, el estudio es ese lugar donde el artista, al igual que el paciente en el diván del psicoanalista, indaga en sus medios y deseos pasados y presentes hasta que surja algo nuevo.

Imagen de ‘7 fragmentos de Georges Méliès’, de William Kentridge, en el Museo Guggenheim de Bilbao. Foto: Begoña Siles

El artista y el paciente psicoanalítico comparten la experiencia de reescribir en el proceso creativo y de subjetivación, respectivamente,  la huella de esos miedos, deseos, hasta sentir el movimiento de ir hacia delante desde una mirada retroactiva.

“A la hora de afrontar el trabajo no parto de un guion o un story board, tanto si se trata de una película,  de una obra escénica, como de animación. El secreto está en seguir un impulso incierto y dejar que sea el proceso de creación el que se encargue de clarificar este impulso”, precisa Kentridge en la entrevista para el programa Metrópolis de RTVE.

La instalación ‘7 fragmentos para Georges Méliès’ no sólo es una obra visual donde el artista reflexiona sobre el proceso creativo, sobre la investigación artística, como un espacio de juego y libre asociación de ideas, sino también un homenaje al gran pionero cinematográfico Georges Méliès (París-Francia, 1861-1938). Kentridge, al igual que Méliès, es un artista polifacético: no sólo indaga creativamente con la imagen en movimiento, sino también con otros medios de expresión como las artes plásticas -dibujo grabado, pintura- y escénicas -teatro, ópera y música-. Ahora bien, es el dibujo en blanco y negro la base de su proceso creativo en sus piezas audiovisuales y teatrales. Para el artista, el dibujo, en concreto al carboncillo, no sólo se acopla perfectamente al medio cinematográfico, sino que además es “un boceto visual del pensamiento”.

A la izda, imagen de ‘7 fragmentos de Georges Méliès, de William Kentridge, y a la dcha, fotograma de ‘Viaje a la luna’, de Méliès.

“Una de las cosas a tener en cuenta a la hora de hacer películas es que la velocidad del trabajo forma parte del modo de trabajo. Y, en este sentido, el dibujo al carboncillo no es como la pintura al óleo. El carboncillo te permite acelerar el proceso, porque basta pasar un paño para borrar, para que surja algo nuevo”, apunta el autor en la citada entrevista.

Kentridge, en esta  instalación ‘7 fragmentos para Georges Méliès’, se aleja de los temas que, principalmente, tratan sus obras tanto plásticas como escénicas -esto es, el apartheid, la exclusión social, el sufrimiento, la dominación y la emancipación en la era postcolonial-, para indagar en el complejo proceso creativo -la distancia entre la idea y la materialización, la investigación artística como un espacio de juego onírico y fantasmal-.

Imagen de ‘7 fragmentos sobre Georges Méliès’, de William Kentridge, en el Museo Guggenheim de Bilbao. Foto: Begoña Siles.

Para mostrarlo, el artista toma como referencia la película ‘Viaje a la luna’, realizada por Méliès en 1902, a modo de recuerdo, repetición y elaboración. Recuerdo impreso en el título dedicatorio de la instalación y en el nombre homónimo de una de las piezas del montaje instalativo. Repetición, a modo de reconocimiento, de la ilusionista técnica de montaje y planificación del fantástico director Méliès. Fantástico, en el doble sentido de la palabra: como magnífico y excelente director, y, además, como el creador de un cine singular por quimérico, mágico, fantasmagórico, a través de la explosión de apariciones y desapariciones, fragmentaciones y uniones de objetos y personas.

Y, por último, elaboración. La pieza ‘Viaje a la luna’ es una fiesta quimérica, fantasmagórica, de todos los objetos, dibujos y musas que habitan en el estudio y en la cabeza del artista en el momento de la creación. Objetos y dibujos que se desplazan de su lógica función para componer una absurda y breve metáfora a modo de greguería, tal y como  Ramón Gómez de la Serna las imaginó.

“Hay que tomarse en serio lo absurdo. Lo absurdo no es ni estúpido ni tonto. Se refiere siempre a una lógica que se ha roto. La idea de que una nariz pueda abandonar una cara plantea una lógica falsa, que nos sirve para hablar del miedo a las jerarquías o de la división de uno en varias personas. Si quieres hablar del apartheid en Sudáfrica, esos recursos sirven. El absurdo rompe la lógica racional y se apoya en lo irracional. Hay que tomarse en serio lo absurdo”, concluye Kentridge en la entrevista de Metrópolis.

William Kentridge
Imagen de ‘7 fragmentos sobre Georges Méliès’, de William Kentridge, en el Museo Guggenheim. Foto: Begoña Siles.

Begoña Siles

Jean-Michel Basquiat: Ahora es el momento

Museo Guggenheim Bilbao
Avenida Abandoibarra, 2. Bilbao
Hasta el 1 de noviembre de 2015

El Museo Guggenheim Bilbao presenta Jean-Michel Basquiat: Ahora es el momento, una muestra pionera en Europa que incluye un centenar de pinturas de gran formato y dibujos provenientes de diversos museos y colecciones particulares de EE. UU. y Europa.

Jean-Michel Basquiat. Panel de expertos, Acrílico y collage sobre madera 60 x 60 en 152.4 x 152.4 cm, 1982. Cortesia de  The Estate of Jean-Michel Basquiat.

Jean-Michel Basquiat. Panel de expertos, Acrílico y collage sobre madera 60 x 60 en 152.4 x 152.4 cm, 1982. Cortesia de The Estate of Jean-Michel Basquiat.

La exposición muestra las obras clave estructuradas en torno a los temas que le inspiraron a lo largo de la intensa carrera del artista. Famoso a la edad de 20 años por sus transgresores dibujos y pinturas, Jean-Michel Basquiat (1960-1988) revolucionó el mundo del arte de Nueva York a comienzos de los años ochenta. Nació y creció en Brooklyn, Nueva York, y desde niño destacó por sus habilidades intelectuales y artísticas, que su madre fomentó. Alcanzó la fama internacional gracias a obras poderosas y expresivas que abordaban temas como el racismo, la política o la hipocresía social.

Jean-Michel Basquiat. Autorretrato, Acrílico y collage sobre madera, 98,7 x 71,1 cm 1984. Cortesia de The Estate of Jean-Michel Basquiat.

Jean-Michel Basquiat. Autorretrato, Acrílico y collage sobre madera, 98,7 x 71,1 cm 1984. Cortesia de The Estate of Jean-Michel Basquiat.

Descritas por el propio artista como «el trampolín hacia las verdades más profundas del individuo», sus vitalistas y emotivas pinturas remitían al arte de la calle. Basquiat pronto deja atrás sus orígenes en el grafiti conceptual para exponer en galerías de arte. Sus pinturas a modo de lienzos y materiales reciclados como puertas abandonadas o embalajes siguen incluyendo el lenguaje y los símbolos de la calle y contienen imágenes que rinden tributo al hombre negro como rey y como santo. Las obras, poderosas y cargadas de emotividad, abordan temas como la identidad racial o la historia.

La fama de Basquiat fue creciendo a medida que realizaba exposiciones en Norteamérica y Europa; en poco tiempo se convirtió en un artista prolífico y en un personaje mediático del ámbito cultural. Cuando recibía a alguien en su casa o en su estudio, utilizaba las ideas que surgían a su alrededor como inspiración: pintaba al tiempo que charlaba, escuchaba música o veía la televisión con sus invitados.

Como artista, se sumergió no solamente en el arte elevado y en el grafiti, sino tambíen en el jazz y el rap, en el punk y en la cultura popular, en los manuales de anatomía y en los cómics, y trasladó toda esa complejidad a unas obras llenas de estratos que anticipan la cultura actual de internet.

Basquiat, en la imagencon Madonna de quien fue pareja,  fue protagonista del mundo neoyorkino de los años 80.

Basquiat, en la imagen con Madonna de quien fue pareja, fue protagonista del mundo neoyorkino de los años 80 y influyó a la cultura pop.

Basquiat abrió nuevos caminos en el arte contemporáneo. Su innovadora perspectiva artística sigue inspirando a artistas de nuestros días y plantea cuestiones que aún hoy son relevantes. En una misma pintura, Basquiat podía hacer referencia a numerosas ideas, a través de símbolos, imágenes o textos, que unas veces guardaban relación entre sí y otras, no. Trasladaba el contexto en el que vivía al lienzo sin narrativas definidas, anticipando la era de internet e invitando al espectador a reflexionar de manera crítica sobre el mundo circundante.

Jean-Michel Basquiat: Ahora es el momento explora algunos de los temas más importantes de la obra innovadora de Basquiat. La exposición, organizada por la Art Gallery of Ontario en colaboración con el Museo Guggenheim Bilbao, constituye el primer análisis temático de la producción de Basquiat y cuenta con el generoso patrocinio de Iberdrola.

Conferencia/Performance de Eduardo Hurtado

XVI ART PÚBLIC / UNIVERSITAT PÚBLICA
Campus dels Tarongers de la Universitat de València
Facultad de Magisterio. Aula PB5
14 de octubre de 2013, 11 horas
Comisario: José Luis Pérez Pont

Conferencia/Performance/Representación de Eduardo Hurtado:
EL ARTE SIEMPRE ES PÚBLICO
[ La función de lo que no sirve para nada ]Hablaremos del arte, del trabajo del arte, del trabajo del arte y el mercado del arte, del mercado del arte y el sistema del arte, del público, de lo público, de los públicos, del arte en general y del arte en particular…todo ello a partir de la experiencia de un sujeto fragmentado que ha tomado la decisión de hacer menos para conseguir ser radicalmente más efectivo y menos efectista.BIO_Eduardo Hurtado (Valladolid, 1986) es Licenciado en Bellas Artes y postgraduado en el Programa Interunivesitario de Historia Contemporánea, en estos momentos realiza su tesis doctoral como PhD Investigador dentro del Departamento de Historia Contemporánea de la UPV/EHU formando parte del grupo de investigación en Experiencia Moderna y de AHOA – Archivo de la Memoria.

Su ámbito de acción se sitúa en el análisis de los procesos de conformación de la imagen, en relación al aprendizaje de los gestos técnicos, la experiencia corporal y las narrativas de la instrucción partiendo de una perspectiva de género y los fundamentos de la escultura y la acción. Ha recibido diferentes premios y becas dentro del ámbito del análisis cultural y el comisariado, entre los que destacan la beca de investigación del Centro Cultural Montehermoso en 2009, Inéditos de Caja Madrid en 2010, la beca/taller Santander2016 o el premio Generaciones 2013.

Artista destacado en la pasada edición de ARCO, ha expuesto su trabajo en diferentes espacios, ferias y centros de arte, como el Instituto Cervantes de Berlín, Windsor Kulturgintza, Nuble, Teatro Calderón o el Museo Guggenheim de Bilbao. Se ha formado de manera paralela en talleres con Virginia Villaplana, Jon Mikel Euba, Valentín Roma o Esther Ferrer.

Eduardo Hurtado. S/T. Técnica mixta. Medidas variables: una aproximación a la acción feminista. Salón de Plenos del Ayuntamiento de Santander, 2011. Foto Zaida Salazar

Eduardo Hurtado. S/T. Técnica mixta. Medidas variables: una aproximación a la acción feminista. Salón de Plenos del Ayuntamiento de Santander, 2011. Foto Zaida Salazar

Todo el programa de ART PÚBLIC / UNIVERSITAT PÚBLICA 2013: pincha aquí.