Bleda y Rosa. Revolución y guerra

Bleda y Rosa. Prontuario. Notas en torno a la Guerra y la Revolución
Galería Fúcares
C/ Doctor Fourquet 28, bajo. Madrid
Inauguración el 1 de Febrero, a las 12h
Hasta el 29 de marzo

Un profundo cambio se fue instalando en el pensamiento de hace ahora algo más de dos siglos. Importantes transformaciones sociales, políticas, filosóficas y culturales fueron dando paso a una nueva forma de entender el mundo, a una ruptura con el antiguo régimen hasta entonces anclando en supuestos asumidos e inamovibles. Se asentó el pensamiento ilustrado y surgieron los procesos revolucionarios. Pero cada revolución, a pesar de estar condicionada por su propio contexto -por sus particularidades contra las que luchar- tuvo como tarea común la búsqueda de la igualdad y la libertad, aunque para ello recurriera a la guerra y la violencia.

Obra de Bleda y Rosa. Imagen por cortesía de la galería.

Obra de Bleda y Rosa. Imagen por cortesía de la galería.

La Guerra de la Independencia en España, también se nutrió de aquellos ideales liberales, de los alzamientos populares, de las revueltas y de la necesidad de establecer un nuevo orden político. Tratando de acercarnos a este momento histórico, abordamos en un grupo de carpetas -concebidas y ordenadas a modo de episodios- el período que se extiende desde 1805 a 1814, haciendo para ello un compendio o prontuario de anotaciones y referencias que giran en torno al levantamiento , guerra y revolución de España.

Esta particular forma de reunir, confrontar o poner en diálogo distintos elementos inscritos en la historia, nos permite activar desde el presenta -a través de la confluencia y la tensión entre texto e imagen- nuevas lecturas o narrativas. En último término, este trabajo propone también una reflexión sobre la multiplicidad de significados que contiene y despliega el propio concepto de historia: sobre el estado de las cosas, sobre su narración y sobre el conocimiento del pasado.

Obra de Bleda y Rosa. Imagen por cortesía de la galería.

Obra de Bleda y Rosa. Imagen por cortesía de la galería.

Manuel Martinez Ojea en la Imprevisual Galería

El pensamiento desacostumbrado de Manuel Martinez Ojea
En la Imprevisual Galería
C/ Dr. Sumsi 35, izq. Valencia.
Hasta el 7 de Febrero de 2014

Cuando Manuel Ojea mostró “Las cerezas de Eva” me asaltaron conjeturas.  Ahí estaba el árbol, y su ramaje verde primaveral se abría como un cajón de  juguetes para revelar otro misterio: las cerezas.

"Las cerezas de Eva", obra de Manuel Martinez Ojea. Imagen por cortesía de la Galería.

«Las cerezas de Eva», obra de Manuel Martinez Ojea. Imagen por cortesía de la Galería.

No se detenía en preámbulos como la florescencia, la cosecha. ¿Acaso una elipsis intencional? De modo que, en la obra coexistían dos tiempos claramente diferenciados. Ambos afloraban desde un metalenguaje con inoculta ambigüedad. El texto integrado al cuadro invitaba también a otras lecturas no sólo bíblicas, sino también genéricas. Con cierto grado de incertidumbre y aprendizaje, Manuel Ojea, redescubre la realidad, en un discurso plástico que versa sobre sí mismo, que nos devuelve como contrapropuesta la parodia, pero también el contexto de sus experiencias personales, visiones de un universo nunca ausente de cubanía, donde lo simple se hace profundo e inconmensurable. Todo ocurre en un instante en el cual la obra bidimensional transmuta hacia objeto esculturado e irrumpe en lo corpóreo. De modo que un solo símbolo adquiere multiplicidad de significados o se convierte en pretexto para una idea menos evidente.

"Raíz de la Torre", obra de Manuel Martinez Ojea. Imagen por cortesía de la Galería.

«Raíz de la Torre», obra de Manuel Martinez Ojea. Imagen por cortesía de la Galería.

Cada obra contenida en esta muestra gira en torno a sí misma, se autoconfirma, se reinterpreta. Y es que a Manuel siempre le ha inquietado la frase de René Magritte: “Todo nos hace pensar que detrás de un objeto se esconde otro”. A la que yo sumaría otra igual de certera del surrealista belga: “Es raro ver lo que uno mira y saber que no tiene nada necesario de aprender. Parece que uno renuncia a ver, uno pasa sin ver y vuelve a caer en la actividad explicativa del pensamiento acostumbrado: si por ejemplo uno ve un árbol, lo pierde de vista sustituyéndolo por un símbolo…” . De eso se trata, pues. La obra de Manuel nos enseña a mirar con el pensamiento desacostumbrado.

"Cielo, mar y tierra", obra de Manuel Martinez Ojea. Imagen por cortesía de la Galería.

«Cielo, mar y tierra», obra de Manuel Martinez Ojea. Imagen por cortesía de la Galería.