Las mujeres de la Bauhaus en Filmin

‘Bauhaus’, Gregor Schnitzler
Alemania, 2019
105 min.
Filmin
Estreno: lunes 1 de abril de 2019

El lunes 1 de abril de 2019 se celebra el centenario de la fundación, en Weimar (Alemania), de la escuela Bauhaus, una institución pensada como una comunidad preocupada por dar respuestas a las necesidades sociales a través del trabajo creativo. Su influencia en el mundo del arte, la arquitectura y el diseño es fundamental para aprender la historia de la estética del siglo XX.

Esa misma jornada Filmin estrena en España ‘Bauahus’, la película con la que la televisión pública alemana ha conmemorado el centenario y que se estrenó en Alemania hace apenas unas semanas.

El filme se centra principalmente en el rol que jugaron las mujeres en la institución, y está protagonizado por Alicia von Rittberg (‘charité’), que se pone en la piel de Lotte Brendel, una joven estudiante que, contra la voluntad de sus padres, decide ingresar en la Bauhaus.

Pese a ser un personaje inventado, está inspirado en la figura de la diseñadora Alma Siedhoff-Buscher, una de las muchas artistas que pasaron por la Bauhaus y a las que, en demasiadas ocasiones, se ha condenado a ser una nota al pie de página al hablar de la relevancia histórica de la escuela.

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Bauhaus’ está dirigida por Gregor Schnitzler (‘Qué hacer en caso de incendio’) y cuenta con el apoyo de la actual directora del Archivo Bauhaus, Annemarie Jaeggi: «La película da una idea de la creatividad, curiosidad y pasión que se vivieron en aquel centro de experimentación que fue la Bauhaus», afirma.

Bauhaus. MAKMA

A contratiempo: Historias ocultas

A contratiempo. Medio siglo de artistas valencianas (1929 – 1980)
Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)
C/ Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 2 de septiembre

La reciente exposición inaugurada el 26 de abril y que se titula “A contratiempo. Medio siglo de artistas valencianas (1929 – 1980)”, constituye un homenaje a todas las mujeres represaliadas y oprimidas durante el franquismo y la repercusión que sufrieron hasta bien entrados los 80. “A quienes una vez detenidas, les rapaban el pelo, obligaban a beber aceite de ricino para provocarles diarreas y pasearlas por las calles, mientras que el resto del pueblo las insultaba y apedreaba”.

Dolores Casanova. Historia de Inglaterra. Óleo sobre lienzo, 180 x 150 cm. Fotografía de Lucía Cajo Ferrando.

Dolores Casanova. Historia de Inglaterra. Óleo sobre lienzo, 180 x 150 cm. Fotografía de Lucía Cajo Ferrando.

Exhibición comisariada por Mª Jesús Folch e Isabel Tejeda, ambas con un mismo objetivo, reconstruir las biografías borradas de aquellas creadoras femeninas que a pesar de la continuidad de su trabajo, se las asocia a sus maridos y sus nombres quedan en el olvido. Artistas que dan un paso hacia la modernidad jugando con la representación de nuevos estereotipos sociales y artísticos. La muestra se divide en 2 grandes bloques, en primer lugar “Una generación perdida: II República, Guerra Civil y Exilio” marcada con el inicio de la publicación en Blanco y Negro en 1929 de Manuela Ballester, determinando así su oposición contra el academicismo que dominaba en la ciudad de Valencia. En segundo término, “Dictadura y Transición”, con  toda una recopilación de fotografías y obras pictóricas en las que es evidente el retorno a los estándares de la mujer sumisa, obedeciendo a la representación de temas concretos marcados por el régimen franquista. Muestra que reúne a artistas como Cecilia Bartolomé, Soledad Sevilla, Victoria Civera, Cristina Grau, Ángela García Codoñer, Isabel Olvier, Monika Buch, Ana Peters, Juana Francés, Jacinta Gil o Amparo Segarra.

Conseguir mayor visibilidad dentro de un mundo machista en el que la mujer debía estar bajo sumisión y que tradicionalmente ha sido y es asociada a un rol de valores característicos, cordialidad, sensibilidad, compasión y como no, obediencia. Donde en el campo del arte únicamente se permitía participar a damas de alta posición social o vinculadas a dirigentes y hombres que estuvieran relacionados con el régimen franquista. Prototipos de mujer a las que se les preestablecían  temas concretos a representar como son los religiosos, políticas de propaganda con mujeres realizando las actividades ‘propias’ a su sexo, bodegones, paisajes, retratos de personajes de la alta sociedad. Ideas que se alejaban en gran mesura a la representación de vanguardias históricas consideradas contrarias al ‘espíritu español’. Incluso en las diversas Exposiciones Nacionales de Bellas Artes realizadas tras la Guerra Civil, donde escasas artistas como Julia Minguillón,  Rosario de Velasco, Amparo Palacios Escrivá entre otras y no menos importantes, participan verso un aplastante número de hombres siendo reconocidas nacionalmente pero nunca a la proyección mediático-propagandística que podía llegar cualquier artista de sexo masculino. No porque sus obras fueran de menor exquisitez, técnica o gusto sino porque la ambición, competencia y ego predominantes del rol masculino machista causaba gran estruendo dentro de las estructuras sociales.

Carmen Calvo. Sin título, 1969. Técnica mixta y gouache sobre tabla, 90 x 65 cm. Fotografía de Lucía Cajo Ferrando.

Carmen Calvo. Sin título, 1969. Técnica mixta y gouache sobre tabla, 90 x 65 cm. Fotografía de Lucía Cajo Ferrando.

A partir de 1960/70 y gracias al aumento económico y la entrada masiva de turistas en el país, en el ámbito artístico se decide romper con el academicismo implantado hasta el momento y se lleva a cabo una nueva búsqueda hacia la renovación estética y prácticas abstractas que estimulará a las artistas para desarrollar técnicas, colores y representaciones novedosas, destacando las figuras de  Juana Francés y Jacinta Gil, quien realiza composiciones donde la metáfora del hombre y de la maquina adquieren un significado crítico a la sociedad y orden social. Aun así, la falta de visibilidad en torno a la creatividad femenina llevó a muchísimas artistas a asociarse en los conocidos “Salones Femeninos de Arte Actual” con el objetivo de mostrar y recuperar todo el trabajo desaparecido o borrado de las biografías de las artistas en las diferentes regiones del país, dándolas a conocer y ser valoradas dentro del contexto artístico general.

Ana Torralva y Javier Valenzuela. "Hemos abortado en el País Valenciano". Valencia Semanal, núm. 94, 4 - 11 de noviembre, 1979, pp.6 - 9. Fotografía de Lucía Cajo Ferrando.

Ana Torralva y Javier Valenzuela. «Hemos abortado en el País Valenciano». Valencia Semanal, núm. 94, 4 – 11 de noviembre, 1979, pp.6 – 9. Fotografía de Lucía Cajo Ferrando.

Una dura lucha de la igualdad de género que ni mucho menos acaba aquí. Tenemos y debemos luchar por nuestros derechos desde la igualdad de género, ser  valoradas en el trabajo que realizamos, cobrar el mismo salario que los hombres y no inferior, vestirse como se quiera sin estar sometidas a comentarios misóginos, desprendernos y eliminar el falso mito de canon de belleza, repartir de manera justa las actividades domésticas y sobre todo, de camino a casa ser libres y no valientes.

Isabel Oliver. Cosmética (serie La mujer), 1970 - 73. Acrílico sobre tela, 98 x 98 cm. Fotografía de Lucía Cajo Ferrando.

Isabel Oliver. Cosmética (serie La mujer), 1970 – 73. Acrílico sobre tela, 98 x 98 cm. Fotografía de Lucía Cajo Ferrando.

Lucía Cajo

El IVAM regresará del verano En Rebeldía

Programa de exposiciones
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
De septiembre a diciembre de 2017

El IVAM ha preparado para el próximo otoño un amplio programa de exposiciones en el que destacan una muestra que explora la problemática del mundo árabe desde el punto de vista de las mujeres artistas, un proyecto site specific de Nico Munuera dentro de la línea de producciones propias del IVAM y una exposición que revisará la serie Desapariciones del artista Ignasi Aballí. La agenda se completa con la exposición Please come back. ¿El mundo como prisión?, coorganizada por MAXXI-Museo nazionale delle arti del XXI secolo de Roma y producida por el IVAM para su presentación en Valencia.

Silence of Sheep, de Amal Kenawy. Imagen cortesía del IVAM.

Silence of Sheep, de Amal Kenawy. Imagen cortesía del IVAM.

La programación expositiva de otoño se abre el próximo 14 de septiembre con la muestra En Rebeldía. Narraciones femeninas en el mundo árabe que indaga en la producción artística surgida en los países árabes en las últimas décadas a través de las distintas perspectivas de artistas mujeres. La exposición reúne un centenar de trabajos de cerca de 30 artistas como Mona Hatoum, Amal Kenawy, Ahlam Shibli, Rula Halawani, Raedad Saadeh, Zineb Sedira, Ghada Amer o Leila Alaoui y aborda cuestiones como la presencia en las calles de las mujeres, la crítica a los clichés machistas, sus experiencias en el exilio, así como el impacto de la ocupación israelí de los territorios palestinos.

Praecisio, de Nico Munuera. Imagen cortesía del IVAM.

Praecisio, de Nico Munuera. Imagen cortesía del IVAM.

Nico Munuera (Lorca, 1974) será el protagonista de la siguiente muestra integrada dentro de la línea IVAM produeix, que se inaugurará el 19 de octubre. El artista afincado en Valencia prepara un site specific, un proyecto específicamente realizado para la galería 6 que lleva por título Praecisio, tomando como punto de partida la idea de límite físico y de cómo la concepción de éste influye en la capacidad de percepción.

En el capítulo de casos de estudio se revisará la producción del creador Ignasi Aballí (Barcelona, 1958) a través de su serie Desapariciones, formulada alrededor de la obra homónima de Georges Perec La Disparition (El secuestro), la cuarta novela editada del escritor francés publicada en 1969. Se trata de un relato de intriga donde se omite la letra «E», la más frecuente en el idioma francés. La exposición está conformada, entre otras obras, por veintitrés carteles que publicitan películas, cuyos guiones fueron escritos por Perec. Así, esos posters cinematográficos no solo nos conducirán a descubrir nuevas ausencias, poniendo en práctica la idea duchampiana del recuerdo de la presencia de algo ausente, sino que nos harán reflexionar sobre la producción de la imagen en nuestra sociedad. La cita, el 9 de noviembre.

El calendario expositivo del año 2017 finaliza el 28 de noviembre con la exposición Please come back. ¿El mundo como prisión?, que toma su título de una obra del colectivo artístico francés Claire Fontaine, una instalación con luz de neón con la frase ‘Vuelve, por favor’. La exposición centra su atención en el concepto de prisión, analizando tanto su dimensión física como su significado metafórico, especialmente en lo que se refiere a la sociedad contemporánea que, en las últimas décadas, ha experimentado una rápida, y a veces violenta, transformación. Esta muestra, compuesta de medio centenar de obras de una treintena de artistas, viaja al IVAM desde el Museo Nazionale Delle Arti del XXI Secolo de Roma, donde ha estado en cartel entre febrero y mayo de este año.

Demonstration, de Nadia Benchallal. Imagen cortesía del IVAM.

Demonstration, de Nadia Benchallal. Imagen cortesía del IVAM.

Lucía Peiró clausura el Festival Miradas de Mujeres

Lucía Peiró: Habitación cerrada de mi memoria
Jardín Botánico
C / Quart , 80. Valencia
Pasillo principal del jardín exterior
Viernes, 28 de marzo de 2014
Comienzo de la maniobra a las 17:30 h.

El Jardín Botánico de la Universitat de València acoge el cierre del Festival Miradas de Mujeres en la ciudad, un festival que este año ha contado con una gran participación artística e institucional. Donde lo que se ha pretendido es dar visibilidad al papel y al trabajo de las mujeres en las artes visuales, desde todos los ámbitos y facetas.

De la mano de la artista Lucía Peiró, quién presentará una nueva performance Habitación cerrada de mi memoria, una maniobra de larga duración (comenzará sobre las 17:30 h y finalizará sobre las 19:00 h)
Como toda performance, contiene un efecto de sorpresa que permite la interactuación entre la artista y el espectador, aquí una pista de lo que pretende transmitir Lucía Peiró en esta maniobra en directo:

Llorar o no llorar, esa es la cuestión
Pensar o no pensar, esa es la cuestión
Llamar o no llamar, esa es la cuestión
Ceder o no ceder, esa es la cuestión
Decir o no decir, esa es la cuestión
Juzgar o no juzgar, esa es la cuestión
Recordar o no recordar, esa es la cuestión
Sentir o no sentir, esa es la cuestión

Lucía es una artista plástica interdisciplinaria, a la que le interesan las intervenciones del espacio, los objetos y su propio cuerpo. Licenciada en Bellas Artes en la Facultad de San Carlos (Universidad Politécnica de Valencia), su obra se centra en el arte interdisciplinario y de acción, la poesía visual, las intervenciones y las maniobras artísticas, además de la pintura. También su trabajo ha pasado por festivales, Centros de Arte y Museos en España, Francia, Canadá, EEUU, Alemania y Finlandia.

Fotografía de una performance llevada a cabo por Lucía Peiró en el Jardín Botánico (2013). Imagen cortesía de la artista.

Fotografía de una performance llevada a cabo por Lucía Peiró en el Jardín Botánico (2013). Imagen cortesía de la artista.

Asalto! en el Festival Miradas de Mujeres

Festival Miradas de Mujeres: Asalto!
Espacio Trapezio
C/ Augusto Figueroa, 24. Madrid
Inauguración: 14 de marzo a las 20: 30 h.
Hasta el 20 de abril de 2014

Dentro del marco Festival Miradas de Mujeres se presenta la exposición Asalto!, comisariada por Lara A. Miranda. En la que siete artistas nacionales internacionales participan en esta muestra colectiva, que tiene como objetivo mostrar proyectos que abordan la temática del activismo feminista a través de la obra artística. Las obras que se exponen configuran un collage de soportes y medios que se adaptan a las necesidades expresivas de cada trabajo. Estos discursos feministas se ven representados a través del vídeo, de la fotografía, la ilustración o la palabra (cualquier medio artístico), en los que se trata la problemática vigentes como el aborto, la identidad de género, el origen de la feminidad, o la construcción social.

El proyecto nace de la necesidad de incluir de manera clara y decisiva el activismo feminista dentro del Festival Miradas de Mujeres. Es clave que en un evento artístico donde se busca visibilizar el trabajo de mujeres artistas, el activismo artístico se declare como lo que es: una forma de militancia política.

En esta exposición, se muestran trabajos que describen siete formas distintas de entender y expresar debates de género, conflictos identitarios, descripciones sociales sobre el papel de la mujer. Un trabajo colectivo que tiene la intención de acabar con la discriminación patriarcal dentro del arte contemporáneo. Las mujeres que participan con sus obras en este proyecto rompen con la determinación y los cánones de un circuito artístico liderado aún por hombres.

Las artistas partícipes son: Elvire Duvelle Charles, Fancine Bulbasaur, Yelena Mishko, Vegan Bunnies, Afi Oco (Rafaella Gnecco), Marguerite Stern, Sara Torres y Coco Capitán.

Elvire Duvelle Charles, "FEMEN: One year as an international movement" (2013). Imagen cortesía de la galería.

Elvire Duvelle Charles, «FEMEN: One year as an international movement» (2013). Imagen cortesía de la galería.

Miradas de Mujeres en la Galería Liebre

Festival Miradas de Mujeres: X
Galería Liebre
Doctor Fourquet, 30. Madrid
Inauguración: viernes 7 de marzo
Hasta el viernes 28 de marzo de 2014

“X” es un proyecto comisariado por Carlota Loveart dentro del Festival Miradas de Mujeres para la Galería Liebre. Cada viernes del mes de marzo, 3 de las 13 artistas que componen el proyecto “X” presentarán sus fotografías, esculturas, vídeos, instalaciones, y performances.

Estos trabajos de las artistas, convivirán con la exposición del artista Guillermo Peñaver, estarán entremezcladas con la obra expuesta, ofreciendo al espectador un juego de roles y guiños, con el que se pretende “enviar el mensaje” evitando la contaminación de la obra expuesta.

Así, y como pretende el Festival Miradas de Mujeres, se pretende dar visibilidad a las mujeres artistas dentro de la programación de las galerías, museos, e instituciones. Como señala Carlota. M. Abarca: “el Arte como provocador de sentimientos, el Arte como forma de llamar la atención, el Arte como denuncia, el Arte como cambio.”

Y (tirachinas) de Edurne Herrán. Imagen cortesía de la galería.

Y (tirachinas) de Edurne Herrán. Imagen cortesía de la galería.

Las artistas participantes son: Arantxa Boyero, Colectivo Bonus Extra, Edurne Herrán, Esther García Urquijo, Florencia Rojas, María Cañas, María Sanchez, Monica de Juan, Olalla Gómez, Raisa Maudit, Ruth Montiel Arias, Sandra Paula Fernández, y Sandra Torralba.

Soy la cocinera de tus mejores platos, de Florencia Rojas. Imagen cortesía de la galería.

Soy la cocinera de tus mejores platos, de Florencia Rojas. Imagen cortesía de la galería.

Esputum de Raisa Maudit.  Imagen cortesía de la galería.

Esputum de Raisa Maudit. Imagen cortesía de la galería.

femCode: arte, mujeres y tecnología

Festival Miradas de Mujeres. femCode: arte, mujeres y tecnología
Facultad de Bellas Artes de San Carlos
Camino de Vera s/n. Valencia
Inauguración 6 de marzo a las 11:00 h.
Hasta el 7 de marzo de 2014

La exposición femCode: arte+mujeres+tecnología se desplegará por distintos espacios y aulas de la Facultad de Bellas Artes de Valencia, ya que el germen de las obras surgió en esos espacios.

En los últimos 6 años, en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia, han sido muchas las mujeres artistas que se han formado y han desarrollado sus proyectos en el ámbito cultural utilizando diferentes recursos tecnológicos; trabajos vinculados a la producción de imágenes, instalaciones audiovisuales y/o interactivas, arte sonoro, etc. Complejos dispositivos que pueden servir para visualizar nuevas formas de hacer en la relación mujer, arte, tecnología y sociedad (MATS).

La propuesta “femCode: arte+mujeres+tecnología” consta de dos partes, una exposición en la Facultad de Bellas Artes de los proyectos realizados por estudiantes egresadas del Máster Artes Visuales y Multimedia, una muestra refleja la diversidad de acercamientos a la relación MATS.

La segunda parte es la edición de una web y un DVD monográfico sobre la relación MATS con entrevistas a las autoras, y un apartado de reflexión teórica realizado por profesores especialistas sobre el tema. Pensado como un proyecto multimedia interactivo, que promueve continuar indagando la trayectoria de estas mujeres y sus obras en la web.

Las artistas que participan son: Patricia Aragón, Ana Teresa Arciniegas, Magda Arques, Alejandra Bueno, Andrea Canepa, Azahara Cerezo, Vanessa Colareta, Mercedes Cuenca, Aurora Diago y Miriam Esteve, Izaskun Etxebarria, Sara Galán, Hanna Schultz, Cristina Ghetti, Blanca Giménez, Esther González, Nacarid López, Neus Lozano, Anna Katarina Martin, Lucía Montero Sánchez de las Matas, Yasmina Morán, Esperanza Moreno, Loli Moreno, Inés Parcero, Giorgia Partesotti, Iona Pergo, Giulia Perli, Julia Puyo, Laura R. Moscatel, Adriana Román, Carolina Vallejo.

La exposición está coordinada por Amparo Carbonell, Maribel Domènech, Trinidad García, María José Martínez de Pisón, Pepa L. Poquet y Marina Pastor.

Imagen de los proyectos de la exposición. Cortesía de la organización.

Imagen de los proyectos de la exposición. Cortesía de la organización.

Carmen Grau: El arte como forma de vida

Carmen Grau (Valencia, 1950) nos abre las puertas de su taller mostrándonos sus últimas experimentaciones plásticas. La viveza de sus grandes ojos verdes, su abundante pelo rojo rizado y su risa frecuente contagian vitalidad. Una pintora en continua evolución que se expresa a través de diferentes formatos. Artista comprometida, sus creaciones exhiben una fina ironía en un juego continuo con los materiales. Utilizando el conglomerado como soporte básico surgen propuestas plásticas que incorporan materiales reciclados y objetos encontrados al discurso narrativo. Gubia en mano extrae a la madera su esencia. Su obra se explica, se argumenta, se compone de vivencias, pero es la materia la que sugiere e inspira sus piezas. Profesora de pintura en la Facultad de Bellas Artes desde 1986, para ella la pintura es un oficio que se enseña, el arte es otra cosa. Pintora de reconocido prestigio − el IVAM adquirió su obra Tarot imaginario (1983)−, Carmen es una de las pocas mujeres cuya obra (La prisión, 1988) forma parte de la histórica Colección Martínez Guerricabeitia, que se caracteriza por el compromiso político de sus pinturas. Para Carmen el arte es algo más que una expresión plástica, como ella misma afirma “el arte es una forma de vida”.

Tarot imaginario. (Col. IVAM).22 piezas de 42x29 cts. 1983-84

Carmen Grau. Tarot imaginario. (Col. IVAM).22 piezas de 42×29 cts. 1983-84

¿Cuáles han sido tus últimos proyectos?

Proyectos… ¿de qué tipo? Mi última exposición en Obrapropia en realidad no era un proyecto, surgió de repente, hacía tiempo que no exponía en Valencia, lo preparamos en menos de un mes, me ofrecieron la posibilidad y lo hicimos. Proyecto actual en firme no… hay muchas ideas, varias colectivas en preparación aquí en Valencia. He expuesto muchas veces en colectivas, fuera de España ninguna individual. Expuse en Barcelona, Madrid y Bilbao; en Ulan Bator, Helsinki, Nueva York, Marrakech, Francia, Bélgica, siempre en colectivas, surgían contactos internacionales solicitando obras mías a través de la Galería Punto y Arte Xerea, entre otros.

Nos gustaría que nos contases cómo te iniciaste como artista.

No tengo idea de un momento concreto de inicio. Mi padre era ilustrador −el decano de los ilustradores en Valencia−, José Grau. Trabajaba para Inglaterra y otros lugares donde la ilustración estaba mejor retribuida. Antiguamente los ilustradores no tenían conciencia artística, era algo que se ejercía como medio de vida, sin una consideración de arte, casi infantil. Yo dibujaba desde que tengo recuerdo. Era la única de mis hermanos −dos gemelos y yo− a la que mi padre dejaba entrar al taller. Los gemelos no podían, era un espacio reservado. Mi padre murió en 1998, conoció mis exposiciones. En mi taller está su mesa de dibujo. Una buena mesa que encargó mi abuelo cuando él tenía 17 años y le dijo: seré dibujante. Por otro lado, mis series africanas deben mucho a mi tío, vivía en Guinea Ecuatorial, enviaba tejidos, hasta un mono, tenía especial cariño hacia mí. El bolso que aún cuelga en el taller fue regalo suyo, lo llevé a la Facultad durante mis años de estudiante, lo he dibujado innumerables veces.

Carmen Grau en su taller

Carmen Grau en su taller, con el bolso de su tío. Fotografía de Mª Ángeles Pérez-Martín

Muchos artistas consideran que la pintura por sí misma es generadora de pensamiento, que no existe una relación formal entre el pensamiento del artista y el hecho artístico ¿Qué opinas?

La obra es generadora de pensamiento, te hace ir más allá. Cuando creas el esfuerzo mental y físico te hace indagar, aprendes de la vida, del mundo. Había un profesor, don Víctor Gimeno, que decía: “el arte es todos los días”. Es un carrito que va por un camino recogiendo cosas, el carro anda, pero a la que te descuidas tienes que correr detrás de él, se va si no sigues creando. Por eso todos los días hay que ir al taller. Yo así lo hago. Para mí todo es secundario, todo excepto mi trabajo. La facultad es algo accidental, en principio fue transitorio y se ha convertido en continuo. Necesitaba asegurar el futuro, la inestabilidad del artista no se puede compaginar con una familia. Se dio la posibilidad de entrar como docente en una ampliación. Mi idea no era dar clase, aunque fueran solo dos o tres días suponía una distracción de mi trabajo, además yo no pensaba que tendría mucho que decir. Tras la solicitud me devolvieron la instancia desestimada, leer aquello sacó el samurái que llevo dentro y lo impugné. Nadie había impugnado, mucha gente se siente prisionera de las decisiones de otros, pasaron nueve meses, aporté nueva documentación más explícita y fui seleccionada, era 1986.

Tu trayectoria docente ¿piensas que ha ampliado tus horizontes en la investigación plástica? ¿Qué recursos plásticos aportas a tus alumnos?

La investigación plástica se da solo por el hecho de preparar una clase. Te hace estar más atenta. A mí no me interesa profundizar en otros derroteros creativos. Me gusta mi propio camino creativo. Como profesor debes dar lo mejor, debes estar informado. Por supuesto, eso repercute en tu obra, en tu conocimiento de la creación. La relación con los alumnos no es una alimentación, yo tengo mi propio sentido plástico creado, es una rueda que ya está en marcha. Entre los alumnos hay gente interesante como personas, algunos creativamente pueden serlo.

Comenta Horacio Silva que no echa de menos la docencia y que tantos estudiantes que no llegarán a ser artistas es algo desesperanzador, ¿qué piensas acerca de ello?

No echaré de menos la docencia. No está la carrera de Bellas Artes preparada para formar artistas. Antes casi el 95 % éramos pintores o queríamos serlo, un  2 o 3 % ya sabían que iban a dar clases, eran monjas o frailes, profesores de dibujo que ya tenían esa predeterminación; solo un pequeño porcentaje de chicos y chicas que no sabían lo que querían ser. Ahora el porcentaje se ha invertido, es facultad, ahora hay administrativos que les gusta dibujar, muchos estudian por obtener la titulación, no son pintores, en dibujo también se nota y en escultura.

La mayoría de tus obras tienen título. En tus dibujos aparecen personajes polémicos…

En cierto modo los títulos vienen de mi carácter comprometido. Mis temas son la mujer, el medio ambiente… el dibujo –en el que está trabajando actualmente− se inicia con músicos, aparecen personajes que me interesan, Michael Moore, Susan Sarandon, Hugo Chávez, Antich, falta Renau, se genera un caos. Estados Unidos no es un lugar al que me gustaría ir. Renau es un referente, realicé mi particular American Way of life en homenaje a Renau, aparecen citas, su “Hello Stupid”, todas iguales, la calavera. Es una obra del 84 de la que no me puedo deshacer. Realizada con fotocopias, algo que entonces era muy poco habitual, pero yo pensé que no iba a volver a dibujar lo que ya había trabajado otro.

Chillida comenta su sufrimiento creativo… ¿Qué proporción de sufrimiento e ironía hay en tus creaciones?

Creando se disfruta y también se sufre, pero está la satisfacción del resultado. No solo es diversión el trabajo; el esfuerzo, hasta el agotamiento físico se siente. Hay diversión, el montaje de personajes en un dibujo tiene cierta dosis de juego. Se hace con un objetivo claro, pero cuando te introduces dentro de un formato, cuando la técnica ya te ha agotado, pierde emoción el trabajo y, de repente, te entra el pánico, es algo cíclico, suele sucederle a muchos artistas.

Tú dominas el conglomerado…

Es mi material, siempre será mi soporte, le sigo viendo posibilidades, a veces solo como soporte, pero se hace presente en la obra. Ahora estoy haciendo collage con piel. Al llegar a esta casa había retales de piel, el antiguo dueño lo iba a tirar, a mí me había sugerido cosas, le dije ya lo tiraré yo si no le encuentro utilidad. Le fui dando vueltas hasta que me di cuenta de lo que debía hacer, el díptico azul de mi última exposición surgió de ahí. Necesitas aportar a lo que haces, cuando creas el material carece de lo que quieres, el arte es un enamoramiento que acaba apagándose si no se renuevan los estímulos.

En tus ensamblajes se ve una tendencia clara hacia la tridimensionalidad ¿se debe a una vocación escultórica?, ¿son estas piezas las que te llevaron a tu Taller narrativo?

Todo eso funciona. Los ensamblajes tienen incisiones de gubia, máscaras inacabadas. Trabajé en la serie de máscaras a finales de los ochenta. La escultura que hay en el Campus de la Universidad Politécnica de Valencia fue presentada en la exposición del Taller narrativo en el Almudín. Realicé en madera dos obras, en bronce no era posible entonces. El rector invitó a hacer algo para el Campus, le presenté las maquetas y fue aceptado, quiso una de las más grandes. Era el rector Justo Nieto, sincero y humano, escuchaba siempre sin evasivas, si era blanco, blanco, si era negro, negro.

Obras de Carmen Grau en su taller

Obras de Carmen Grau en su taller. Fotografía de Mª Ángeles Pérez-Martín

Un elemento común de tu obra son esos personajes de pequeño tamaño que se pierden en espacios vacíos evocando a los primitivos románticos ¿cómo surgieron en tu obra?

El personaje viene del rastro. A veces es romántico, pero a veces es malo, está en la picota, como los falleros, los quemo, otros están a punto de caer. Me encontré un futbolín muy antiguo, todavía conservo alguno de los muñecos, la varilla era aún de madera. Estaban en el suelo en el rastro, la vendedora me dijo: lléveselos todos, no se arrepentirá. Me los regaló porque se estaban rompiendo. Nada más verlo supe que encontraría algo, eran personajes, lo vi claro. En una primera etapa el personaje formaba parte de un todo repetitivo, entre ellos había uno señalado, a uno le pasaba algo, como la vida misma, el listillo, el que destaca.

Había uno que era el ecológico, un experimento. A mí me interesa el elemento plástico, dependiendo de la técnica surge algo propio, que ya lleva implícito, si lo que creo no es novedoso no me interesa. El ecológico surgió de un problema. Yo había detectado que en toda la historia del arte no aparecía el verde en pintura, nunca en una obra que no fuera un paisaje o bodegón. Es un color que da problema, siempre aparece como complementario si no es en paisaje. Nada me gustaba al componer. De repente puse verdes, vejiga, hiedra, esmeralda, verdes evidentes, con el blanco y el negro y su mezcla, los grises, y las figuritas del personaje como motivo. Ya apareció claramente. La obra fue premiada en Pego y la adquirió el Ayuntamiento.

CARMEN GRAU 5

Esculturas de Carmen Grau en su taller. Fotografía de Mª Ángeles Pérez-Martín

Tu obra La prisión en la colección de la Universitat de València incluye un texto poético, algo recurrente en otras de tus piezas ¿qué surge primero el texto o la materia?

Fue una compra de la Fundación Martínez Guerricabeitia, esa serie no ha salido a la luz, únicamente esta obra, en ella aparecen textos de poetas vascos. En una exposición celebrada en los ochenta en La Lonja, una colectiva, conocí a unos chicos vascos, yo ya tenía libros de Oteiza, hablé con ellos y me trajeron una antología de poetas vascos. A raíz de esa obra hice la serie, ya tenía la idea desde que leí los poemas de Oteiza. Había uno que describía una cárcel, cómo era, leí el texto y lo vi claramente, surgió la obra apenas en dos sesiones. Fue muy duro, es de las pocas obras que he concluido con esa rapidez. Cuando creo hay piezas que están cerca de lo que quieres, pero a veces el material se rebela y no acaba de quedar tu idea. Normalmente suele salir bastante cercano, mi proceso es lento, se pierde mucho por el camino, son muchas sesiones, pero este salió a la primera y al día siguiente lo acabé. Fuimos a Arco al día siguiente, acudimos unos cuatro años seguidos con Punto, una galería puntera en aquellos momentos. Luego, tras abandonar Punto en los noventa, fui con Arte Xerea durante tres años más. Arte Xerea fue un proyecto ilusionante, pero no acabó de afianzarse. Nunca tuve un catálogo, pero las ventas fueron numerosas.

Algunos pintores afirman que cuando tienen que abandonar su taller les supone una gran pérdida, un divorcio… una muerte… ¿hasta qué punto es fundamental el espacio creativo?

Yo he cambiado mucho de taller, pero lo puedo entender, te quedas mal. Añoro momentos puntuales, obras que hice en el piso donde vivíamos, de allí salieron cosas fantásticas. El espacio habitable estaba ocupado por la obra de los dos, Mariano hizo en el suelo murales, no teníamos ni paredes, aquello no era un estudio, y con un niño por ahí haciendo agujeros en las paredes. Esa época la recordamos con cariño, dentro de la precariedad era ilusionante. Luego nos trasladamos a un piso en la calle Orihuela solo taller, ya teníamos dos hijos. Después alquilamos otro arriba y me quedé yo en el taller, mi pintura ensucia más.

CARMEN GRAU portada

Carmen Grau en su taller. Fotografía de Mª Ángeles Pérez-Martín

¿Crees que el hecho de ser mujer ha condicionado tu proyección artística o ya es un tema superado?

No, no es un tema superado, sigue habiendo predominante artistas hombres en las galerías. Condiciona mucho en la vida, es una especie de engaño la igualdad, es una mentira, debemos seguir luchando por ello. Hay más mujeres de las que se hacen visibles. Estudian más chicas que chicos, pero hay de todo. Ahora es la animación lo que distrae, la pintura no tiene actualmente mucho seguimiento. No se imparte la docencia como debe ser. Si te impones vas por mal camino, no es un colegio, ni un instituto, Bellas Artes es otra cosa, aún no podemos explicarnos que sea una titulación, vienen porque quieren aprender a pintar. Yo enseño a alumnos de cuarto y quinto, pintar es un oficio, la creatividad es otra cosa. A veces los docentes no saben ver al artista. Es enseñar un oficio, hay que practicar, atender a las claves, no solo hay una técnica. Pintar es una manera de hacer visual algo que se puede hacer con una foto. Se puede dibujar con proyector, pero a mí me gusta equivocarme, ganarle al dibujo. Si un alumno decide usar el proyector no es mi problema, pero todos los grandes sabían dibujar, Lucien Freud, todos, sus bocetos estaban hechos a mano.

Hacerlo bien como docente es respetar la forma de hacer de cada uno, da igual que sea abstracción, academicismo, Pop Art, lo que hagan yo lo potencio. Da lo mismo lo que se trabaje, mi gusto personal lo dejo fuera del Campus, hacer discípulos sería un error. Siempre algún alumno sigue la estela, pero no necesariamente, eso no se impone. Estoy dirigiendo cuatro tesis, tengo un proyecto de investigación vigente, aunque a nivel institucional está detenido. Tuve subvención de la Generalitat, se hicieron muchas cosas, ahora sin recursos no se puede hacer nada, pero el proyecto está ahí durmiendo. Está la publicación de todos estos años de investigación preparada pero pendiente.

El IVAM tiene obra tuya ¿no es así? ¿Cómo ha sido tu relación con instituciones y galerías a lo largo de tu dilatada carrera?

Mala relación, no he tenido ayuda institucional. Mi obra la compró Carmen Alborch. Vinieron a mi estudio cuando estaba en Arte Xerea, Carmen era vecina mía de pequeña, nos conocemos de hace mucho tiempo, pero no era una amistad. El último año de su mandato −fue ministra en el 90− vino con Todolí a elegir una obra, se iban a llevar el Autorretrato barroco, pero al final se llevaron el Tarot. Me dijeron: ¿no has expuesto aún? Pues vas a exponer. Pero luego se marchó y el proyecto quedó en eso. Este verano se hizo una exposición en el IVAM de Jaime Siles con fondos propios sobre pintores que han pintado poesía. Allí estaba el Tarot (el mago es Borges), se ha expuesto únicamente ese fragmento de la obra en esta exposición, nunca nada más. No hay posibilidades de exponer allí, es algo sabido, siempre ha sucedido así, se ha privilegiado a algunos artistas y se han ignorado otros, desde el inicio ha sido catapulta política.

Eduardo Arroyo comenta que el estado del arte actual le aburre, que está muy burocratizado y que en todos los museos se ve lo mismo ¿qué piensas que se podría hacer para mejorar el empobrecimiento de la cultura en Valencia?

No hay empobrecimiento, hay cantera, pero si solo se potencia a unos cuantos la obra permanece en el estudio, no se hace visible. El arte −no solo en Valencia− no es “los que llevan el arte”, el arte es quien lo hace, es él mismo, no tiene edad, no tiene sexo, es bueno o es malo. Los que lo gestionan, los que parece que lo promocionan, casi todos los que han llevado el arte han sido ineptos, personas que solo han hecho su carrera. No se trata de promocionar solo a la gente joven, hay artistas consagrados a los que se ignora, no todo es emergente, yo sigo contenta, creando cosas nuevas. No hago las cosas pensando en los demás, es todo una mediocracia, no solo en Valencia. Yo no estoy en contra de nadie concreto, yo soy yo misma, más bien estoy en contra de todo, solo creo en las individualidades. Yo encuentro a gente humana y me fascina, pero las masas no las soporto. El arte no es un elemento de consumo, es una forma de vida.

CARMEN GRAU 7

Carmen Grau en su taller. Fotografía de Mª Ángeles Pérez-Martín

Mª Ángeles Pérez Martín