Metro cuadrado. La fuerza gravitacional del movimiento

Metro Cuadrado
Grupo de danza 33 Volts
Teatre Carme
Carrer de Gregori Gea, 6. València

El Carme Teatre acoge en sus residencias las distintas investigaciones y actuaciones en torno a la danza y el movimiento. En este marco, entre los días 18 y 21 de octubre pudimos disfrutar de ‘Metro Cuadrado’. Una incisiva pieza que interpela al espectador para desplazarlo de los límites de su zona de confort y confrontarlo con la incomodidad de la realidad misma.

 Iván Colom ataviado con escafandra espacial representando Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

Iván Colom ataviado con escafandra espacial representando Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

El grupo de danza 33 Volts consiguió llenar la sala del Carme Teatre de luces y sombras, de cacofonías y sonidos melódicos que llevaban al espectador a una realidad paralela en la cual todo se regía por las delgadas líneas que componen un metro cuadrado. De tela o de fieltro, iluminado o bruno, el cuadrado se convirtió en el regente del espacio y del tiempo de la obra teatral.

Detalle del centro del escenario de la sala Carme Teatre. Fotografía de Alain Dacheux.

Detalle del centro del escenario de la sala Carme Teatre. Fotografía de Alain Dacheux.

Imbuidos por una atmósfera oscura y confusa el espectáculo comenzó desde la calma para pasar a estados de extremo dinamismo en el que los cuatro bailarines conjugaban sus desplazamientos al unísono, generando pulsaciones que fluctuaban entre la bradicardia y la arritmia más absoluta.

Los cuerpos combinados de sugerentes maneras, jugaban con la mente del espectador, quien en las construcciones corpóreas podía vislumbrar las anatomías de un ser monstruoso que avanzaba con ritmo severo hacia el cuadrado, epicentro del cosmos creado por 33 Volts para esta pieza. En torno a esta zona orbitaban los movimientos y desplazamientos de los bailarines, atraídos y a la vez repelidos por la gravedad que ejercía el cuadrilátero.

Iván Colom, Cristina Martí y Edwin Valentín representado Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

Iván Colom, Cristina Martí y Edwin Valentín representado Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

La apoteosis final llegó de la mano de la imagen proyectada que ponía el acento en el marcado carácter ecológico de la obra. ‘El lamento de Dido’ de Henry Purcell, impelía al espectador a transitar por sus emociones, mientras contemplaba los estragos del ser humano sobre La Tierra.

Bailarines del grupo de danza 33 Volts representando Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

Bailarines del grupo de danza 33 Volts representando Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

“Metro Cuadrado”, transforma danza y movimiento en el catalizador idóneo para experimentar con las emociones del individuo en su paso por  el espacio. La obra en definitiva, permite el deleite de la belleza ecléctica de un espectáculo en el que las Bellas Artes se funden para conformar una crítica reflexiva del espacio, el yo y el nosotros.

Cristina Martí bailarina de 33 Volts. Fotografía de Manu Ramírez.

Cristina Martí bailarina de 33 Volts. Fotografía de Manu Ramírez.

Andrés Herraiz Llavador

Rosana Antolí marca el ritmo

‘Rock it’ de Rosana Antolí
Galería Espai Tactel
C/ Denia 25-B. Ruzafa, Valencia
Inauguración: viernes 13 de enero a las 20:00h                                                                                             Hasta el 17 de febrero de 2017

Espai Tactel  presenta la obra de la artista Rosana Antolí (Alcoy, Alicante, 1981). Su práctica artística se basa en la intersección entre arte, coreografía y vida cotidiana. El carácter utópico es esencial en su práctica, y en consecuencia el fracaso de las acciones implicadas. Posee un BFA en la Universitat Politècnica de València, y MA en Performance and Sculpture en el Royal College of Art, Londres.

Rock It’ es la primera exposición individual en su galería valenciana después de haber expuesto en galerías y museos nacionales e internacionales. Ha realizado exposiciones individuales en la Fundació Joan Miró (Barcelona, 2016), LagerHaus62 (Zúrich, 2015), el Centro Cultural España Córdoba (Córdoba, Argentina, 2014), el Casal Solleric (Palma de Mallorca, 2013), el Instituto Juan Gil-Albert (Alicante, 2012) y el Centro de Arte Tomás y Valiente (Madrid, 2008).

Ha participado asimismo en numerosas muestras colectivas, entre ellas las celebradas en CAC Wifredo Lam (La Habana, 2016), CCEMx (México D. F., 2016), CCEN (Managua, 2016), Josée Bienvenu Gallery (Nueva York, 2016), Herbert Read Gallery (Canterbury, 2015), Museo ABC (Madrid, 2015), The Ryder Projects (Londres, 2015), Alserkal Avenue (Dubái, 2015), MUA (Alicante, 2015), Caryl Churchill Theatre (Londres, 2015), Fundación Cultural Providencia (Santiago de Chile, 2014), DA2 (Salamanca, 2014), Delft Museum (Delft, Holanda, 2014), Friktioner (Uppsala, Suecia, 2014), Local Projects (Nueva York, 2013), Volta (Basel, 2013), Buzzcut Festival (Glasgow, 2013), CCAI (Gijón, 2013).

Chaos dance. Rosana Antolí. Imagen cortesía Espai Tactel.

Chaos dance. Rosana Antolí. Imagen cortesía Espai Tactel.

David Armengol, crítico de arte y comisario independiente dedica las siguientes palabras con respecto a la muestra:

Rock It fue un gran hit de la música de baile en los ochenta, un tema pionero en el uso del turntablism – crear música mediante la alteración de la rotación del vinilo; es decir, avanzando y retrocediendo la temporalidad del sonido – y un vídeo musical de Godley & Cream premiado por la MTV en 1984 tanto por su concepto como por sus efectos especiales. Me fascinó su atmósfera caótica, así como el ansia enloquecida de los autómatas a medio hacer, supeditados a una repetición infinita que llega a anular el sentido de sus actos. Pero al margen de mi lectura, su reiterado visionado me permitió conectar Rock It con la práctica artística de Rosana Antolí, que de eso se trataba.”

“A mi entender, Rock It sintetiza tres de los intereses principales que definen su trabajo en la actualidad. En primer lugar, la coreografía de lo cotidiano; en este caso movimientos rutinarios (levantarse, comer, caminar, cocinar, bañarse…) saturados hasta convertirse en pura disfunción. A continuación, la teatralización de la realidad; un entorno identificable y reconocible (el hogar) que se desvirtúa mediante un devenir sobreexcitado y convulso. Por último, la alteración del ritmo (el scratch) como dispositivo sensible que nos aprisiona y a su vez nos libera de la experiencia repetitiva del espacio social.”

Una coreografía seductora

Entre-dos, de Hélène Crécent y Rafa de Corral
Serie de 10 dibujos creado en técnica mixta sobre papel Fabriano de 300 gramos
Taller Indusart
C / Clero, 6 bajo. Valencia

Entre-dos, serie de 10 dibujos creados mano a mano por Hélène Crécent y Rafa de Corral  para  Russafart 2016, lleva inscrita la tensión surgida de la fusión de los dos universos pictóricos tan diferentes de estos artistas. Crécent y De Corral han creado una coreografía seductora con las figuras abstractas y conceptuales más emblemáticas de sus respectivos universos pictóricos.

Entre-dos, de Hélène Crécent y Rafa de Corral. Imagen cortesía de sus autores.

Entre-dos, de Hélène Crécent y Rafa de Corral. Imagen cortesía de sus autores.

Figuras crepitantes

La pintura de Hélène Crécent está habitada, principalmente, por figuras abstractas: “manos llameantes”, “bolas enmarañadas”, -“de pelo”, matiza la artista-, “cuerpos contorsionados, sin rostro y sin sexo”, “bocas-vaginas dentadas”. Figuras dibujadas con mina de plomo sobre un fondo blanco y salpicadas con golpes de color rojo, verde, azul. Figuras de trazo curvo, inmediato, fogoso. Figuras crepitantes.

Entre-dos, de Hélène Crécent y Rafa de Corral. Imagen cortesía de sus autores.

Entre-dos, de Hélène Crécent y Rafa de Corral. Fotografía: Fernando Rincón.

Figuras ingrávidas

En cambio, en la obra de Rafa de Corral gravitan misteriosas piezas de rasgos arquitectónico-geométricos que brotan de una superficie acuosa, metálica o flotan sobre un espacio nuboso, etéreo.  Estas piezas, dibujadas con un trazo firme, recto y preciso, fluyen ingrávidas por el espacio conceptual futurista de la obra de Rafa de Corral. Figuras ingrávidas, densas piezas arquitectónico-geométricas, donde la levedad de la existencia se hace metáfora.

Cuatro piezas de 'Entre-dos', de Hélène Crécent y Rafa de Corral. Imagen cortesía de sus autores.

Cuatro piezas de ‘Entre-dos’, de Hélène Crécent y Rafa de Corral. Fotografía: Fernando Rincón.

Fusión

Entre-dos es el resultado de la fusión de estos dos mundos pictóricos                    “formalmente tan diferentes”, como considera Hélène Crécent. “Aún así -precisa la artista- pensamos que podría ser un reto pintar y exponer juntos”.

Una experiencia cuyo resultado, señala Rafa de Corral, “ha sido espectacular tanto desde un punto de vista formal como de fondo. En mi opinión se ha producido una simbiosis en un principio lúdica, pero si ahondas más en cada pieza sorprende la frescura y el contenido tan potente”.

Las figuras crepitantes -“manos llameantes” y “bolas enmarañadas”- y las figuras ingrávidas -las piezas arquitectónico-geométricas- componen, en estos diez dibujos, un juego rítmico y colorista de movimientos. Las figuras se desplazan marcando el compás pasional de un tango; se atraen y se repelen connotando la pasión seductora que emana entre lo femenino y masculino.

Los dibujos de “manos llameantes” y de “bolas enmarañadas” de Hélène Crécent denotan una feminidad que arde, que quema. Por lo contrario, las piezas arquitectónico-geométricas de Rafa de Corral emanan una masculinidad que intenta escindir el fuego femenino.

Entre-dos, de Hélène Crécent y Rafa de Corral. Imagen cortesía de sus autores.

Entre-dos, de Hélène Crécent y Rafa de Corral. Fotografía: Fernando Rincón.

Hélène Crécent describe el proceso creativo como “mágico y excitante”. Y añade: “El primer dibujo lo hicimos conjuntamente en la misma mesa de manera muy concentrada y espontánea a la vez. Entendimos que la fusión podía funcionar. Pero empezó a complicarse: la fuerza de mis “bolas de pelo” podían comerse la fuerza de los elementos arquitectónicos de Rafa. No se trataba de una lucha de poder. Non obstante, empezamos a competir, pero con amor, somos amigos”.

“Entonces, Rafa empezó a utilizar la mina de plomo, herramienta importante en mi obra, creando una superficie color plomo negra y brillante. Me impresionó y respondí con un personaje rojo. Luego, Rafa cambió su paleta por tonos fluorescentes pintados con spray. Él se adaptó y yo me tranquilicé, frente a la tensión creada, enrollándome o enroscándome en sus arquitecturas irreales, amenazantes y atractivas a la vez, como si fuera un juego sexual  pasional”, concluye Crécent.

Entre-dos, de Hélène Crécent y Rafa de Corral. Imagen cortesía de sus autores.

Entre-dos, de Hélène Crécent y Rafa de Corral. Imagen cortesía de sus autores.

Begoña Siles

Delineantes geometrías de Cristina Ghetti

‘Stripe generators’, de Cristina Ghetti
Galería Punto
Av. Barón de Carcer, 37. Valencia
Hasta el 30 de julio de 2016

Geometría, color y sobre todo mucho, mucho movimiento. El enunciado que da título a la exposición, ‘Stripe generators’ o generadores de franjas, resume el sentido práctico de la misma. Esa conciencia de oscilaciones continuas podemos ya percibirlas nada más abrir la puerta de la Galería Punto, cuando miramos hacia el suelo para saltar el breve escalón de entrada. Esas estrías negras en el suelo marcan ya la guía diagonal que la mirada debe seguir hasta el fondo, acompañadas de altos en el camino tildados de hileras coloridas.

Ghetti, aunque ha trabajado técnicas de escultura o video, homenajea a la tradicional técnica pictórica, la que le introdujo en el mundo del arte, con motivo de su regreso a Valencia. El punto de encuentro de esta última ocasión referida tuvo lugar también en la misma galería Punto, con la exposición ‘Maravillosa geometría’. Como se puede comprobar, Cristina Ghetti no ha perdido su esencia ni sus rayas características.

Una de las obras que forman parte de la exposición. Fotografía: María Ramis.

Una de las obras que forman parte de la exposición. Fotografía: María Ramis.

Quizá no tanto en la estética, pero sí en la fundamentación teórica, el trabajo de Cristina Ghetti recuerda al movimiento Madi, ese grupo argentino pionero en la abstracción geométrica del movimiento, que fue condenado por la crítica europea ya en 1948. El Madi fundamenta la oposición a lo estático, a lo cerrado, suponiendo y para romper con el marco regular del marco.

Es así que la obra de Ghetti dialoga con diversas partes del espacio, incluso aquellas en las que no se repara. La del comienzo, nada más entrar que se alarga hasta llegar a un puente, ese que deja el negro y blanco atrás, y que nos invita a llegar hacia el color, pasando por encima de las blancas molduras de la galería. Se nos interrumpe de nuevo la mirada con el rodapié de la pared. Pero continúa entre mezclando colores planos anaranjados en el fondo, con elementos tridimensionales, que cuestionan los parámetros de la pintura clásica. Destacan también las ondas que abanderan y se relacionan con la abstracción pura, esa que le sirve a la artista para potenciar su discurso.

Ghetti engloba, teniendo en cuenta la perspectiva histórica y la interpretación personal, los contrapuntos que sirvieron de comienzo al Op art con la exposición ‘Le mouvement’ allá por 1955. Un movimiento ilusorio, el producido por el espectador, la manipulación del ojo y el movimiento del objeto mismo. Es decir, aúna referentes como Vasarély, Soto, Bury, Agam o Calder. Por supuesto, a pesar de los referentes cada pieza tiene su propia personalidad, su característica intrínseca de la creación autorial de Ghetti, incluso, añadiría un último movimiento solamente intuido: el centrífugo, donde no existe referencia de rotación más allá de las ristras, donde todo se deja llevar por la falta de narración sustituida por el principio de la percepción.

Una de las obras que forman parte de la exposición. Fotografía: María Ramis.

Una de las obras que forman parte de la exposición. Fotografía: María Ramis.

María Ramis

La irreflexiva creatividad de Juanjo Hernández

Automatic Tales, de Juanjo Hernández
Casa de Cultura de El Campello
Plaça de la Constitució, 4. El Campello (Alicante)
Hasta el 11 de junio de 2016

A esta cita con la Casa de Cultura de El Campello, el artista, ilustrador y diseñador gráfico Juanjo Hernández (Alicante, 1961) acude con su ‘Automatic tales’, una serie de obras realizadas en diferentes formatos y técnicas en las que prima el gesto, la rapidez del movimiento, la inmediatez del dibujo realizado sin una idea preconcebida, sin un orden preestablecido, con absoluta libertad creativa, a través de la que Juanjo Hernández narra de manera irreflexiva diferentes escenas que se unen bajo un mismo soporte -como en las lonas de más de dos metros- en lo que el autor ha denominado Cuentos automáticos o Automatic Tales.

Obra de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

Obra de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

Siguiendo la trayectoria de este artista, podemos distinguir en sus obras muchas de las novedades del arte de la segunda mitad del siglo XX, como los soportes, técnicas o materiales utilizados por los grandes informalistas. Formas similares de ejecutar una idea a la que, en esta ocasión, se llega por percepción y convicción. Técnicas como el grattage o el driping utilizadas en sus obras nacen en torno a 1950, al igual que la pintura sígnica y gestual, que presta gran importancia a la velocidad de ejecución, al impulso personal, cinético e irreflexivo. Cuadros con signos que parecen indescifrables y que surgen de manera automática, recordando las caligrafías orientales, y que refuerzan la expresividad del creador y su libre proyección corporal sobre el soporte pictórico. Las obras se realizan directamente sobre el suelo, al igual que pinta Juanjo Hernández los grandes formatos.

Automatic Tales, de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

Automatic Tales, de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

Entre los movimientos incluidos por el crítico de arte Michel Tapié, en 1952, dentro del Art Autre, se encuentran el Informalismo, el tachismo, la pintura matérica, el espacialismo o el art brut surgidos tras las devastadoras consecuencias y el horror de la II Guerra Mundial, una época de crisis, de profunda transformación de la concepción del mundo, en la que el artista se vuelca en su interior para encontrar respuesta a todas sus preocupaciones, claves en la fuerza expresiva de estos movimientos, que encuentran su paralelismo en la serie Bombardeig, dedicada por Juanjo Hernández a uno de los episodios más tristes acaecidos en Alicante durante la Guerra Civil transmitido por su padre, que lo vivió en primera persona.

Obra de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

Obra de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

En esta exposición, el artista nos muestra obras grandes, pintadas sobre lonas, otras de menor formato realizadas sobre papel, en blanco y negro o color. Obras mayoritariamente figurativas, creadas entre 2010 y 2016 bajo la técnica de pintura automática, en las que predomina el dibujo, la velocidad de ejecución, el gesto espontáneo y la libertad de trazo. Obras divertidas, con un lenguaje llano, accesible, directo, con una iconografía que se nutre de elementos del mundo cotidiano, de imágenes procedentes de la fotografía, del cómic, de las revistas, la publicidad, el cine o la televisión y que entroncan con aspectos del Pop-art y de las primeras manifestaciones del graffiti como arte urbano.

Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello.

Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello.

Pilar Tébar
Comisaria y Vicepresidenta (Alicante) de la Associació Valenciana de Crítics d’Art –AVCA-

 

Los pensamientos a mano de Sorolla

Sorolla, apuntes en la arena
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 25 de mayo de 2016

“Es un género frágil”, apuntó Felipe Garín, director del Centro del Carmen, refiriéndose al dibujo. De ahí las dificultades para su exposición. Joaquín Sorolla, dibujante compulsivo, realizó miles. Y no ha sido hasta ahora, gracias a un arduo trabajo de conservación y catalogación por parte del propio Museo Sorolla, que ven la luz los 120 expuestos en el Centro del Carmen. Son una parte minúscula pero muy relevante de los más de 5000 catalogados.

¿Por qué relevante? Porque como explicó el propio Garín y la comisaria de la exposición Sorolla, apuntes en la arena, Consuelo Luca de Tena, directora a su vez del Museo Sorolla, muestran “los procedimientos de trabajo” del pintor valenciano. Algunos de esos dibujos aparecen ligados a otros cuadros del artista, pero en líneas generales permiten conocer la singularidad de lo que fueron simples esbozos u obras con carácter propio. “Es una exposición muy útil, muy amena para el público en general”, destacó Garín. Para Albert Girona, secretario autonómico de Cultura, la muestra se centra en la elaboración de los dibujos que realiza Sorolla “a orillas de nuestras playas con elementos casi etnográficos”.

'Bajo el toldo, playa de Zarautz', de Joaquín Sorolla. Centro del Carmen.

‘Bajo el toldo, playa de Zarautz’, de Joaquín Sorolla. Centro del Carmen.

La muestra se halla dividida en algunos de los aspectos que primaron en la obra de Joaquín Sorolla: la playa, el mar, las mujeres, las barcas, las velas, los bueyes o el trabajo en el mar. Famoso por atrapar como nadie la luz del mediterráneo en sus lienzos, la apuesta que llega al Centro del Carmen extiende esa percepción a sus frágiles dibujos. Dibujos en los que Felipe Garín confirmó la práctica ausencia del color. “Es poco frecuente. Todo lo más utiliza el clarión para reforzar algún aspecto del cuadro”.

El conjunto de dibujos, junto a algún cuadro grande y ciertas notas de color, no se había expuesto hasta la fecha, lo que supone un valor añadido a estos “apuntes en la arena” de Sorolla. De nuevo, la fragilidad atravesando la totalidad. Fragilidad del dibujo, cuyo papel corre el riesgo de la degradación temporal, y fragilidad de los apuntes tomados a pie de la inconstante arena. “Sorolla pensaba con las manos”, subrayó Garín. Y sus manos, como el pensamiento, no sabían de irregularidades o dificultades para expresar aquello que Sorolla miraba con gran pasión.

Madre con su hijo, de Joaquín Sorolla. Centro del Carmen.

Madre con su hijo, de Joaquín Sorolla. Centro del Carmen.

Además, esa impulsividad a la hora de dibujar, le venía condicionada por la propia naturaleza. En ella, ningún objeto, ninguna figura está quieta. Y aunque lo estuviera, como recordaba el pintor, cambiaba por la luz del sol que tampoco está nunca quieta. Así veía Sorolla el proceso creativo y así se recoge en sus dibujos, donde bastan unos trazos para iluminar la figura femenina, un ser casi mitológico para el artista valenciano, sus barcas o esas playas inmortales de su vasta producción.

“Sorolla dibujaba como el que respira y producía estos dibujos casi a diario”, puntualizó la comisaria de la exposición, en la que también estuvieron presentes Beatriz Alventosa, directora comercial de CaixaBank en la Comunitat Valenciana, e Isabel Salgado, directora de exposiciones de la Obra Social La Caixa, como entidad colaboradora junto al Consorcio de Museos de una muestra producida por la Fundación Museo Sorolla. Garín abundó en la presencia del dibujo, “un género que no ha gozado de la importancia que merece”. A ver si ahora, tratándose de un material inédito de Sorolla, la cosa cambia. “Detrás de esa aparente naturalidad que tenía [Sorolla] al pintar” hay “una amplia disciplina de estudio y de dibujo”, concluyó Luca de Tena. Sorolla, apuntes en la arena, viajará después del 29 de mayo a Girona y Tarragona, tras haber pasado ya por Madrid y Lleida.

Ver noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Figura en la arena, de Joaquín Sorolla. Centro del Carmen.

Figura en la arena, de Joaquín Sorolla. Centro del Carmen.

Salva Torres

¿Se puede abrazar el abismo?

Abrazar el abismo, de La Casa Amarilla
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Sábado 23 y domingo 24 de enero, 2016.

La danza vuelve al escenario de Sala Russafa con el estreno absoluto de la pieza Abrazar el abismo (23 y 24 enero), una propuesta marcadamente poética de la compañía valenciana La Casa Amarilla. Sobre el escenario, cuatro bailarinas recrean la dinámica entre el movimiento, la huella que deja y cómo ese espacio es reocupado por otra persona. Así, el abismo nunca es un vacío, sino todo lo contrario: un lugar en el que se almacenan vivencias, sentimientos y experiencias de los que ya pasaron por él.

Cartel del espectáculo 'Abrazar el abismo', de La Casa Amarilla. Sala Russafa.

Cartel del espectáculo ‘Abrazar el abismo’, de La Casa Amarilla. Sala Russafa.

Con dramaturgia del escritor y creador audiovisual Álvaro Moliner y música original de Edu Marín, Cristina Gómez dirige esta sensible pieza que interpreta junto a Ana Lola Cosín, Nuray Imankulieva y María Martí. A través de las coreografías, la ambientación sonora y una cuidada iluminación descubrimos cómo las historias no son más que una sucesión de huellas dejadas y retomadas por personajes que van llenando el vacío. La compañía valenciana, una de las más inquietas del panorama local, presenta un nuevo espectáculo manteniendo su línea de investigación en la que el cuerpo se convierte en una herramienta narrativa sin límites y cargada de emoción.

On, el funambulista. Imagen cortesía de Sala Russafa.

On, el funambulista. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Otra sensible propuesta llega de la mano de la compañía asturiana Luz, Micro y Punto, que estrena en Valencia On, el funambulista (única función el 24 de enero), un espectáculo que ha pasado por varias localidades de Asturias y Galicia, así como por Madrid, Cataluña y País Vasco, entre otros puntos de España. Una extensa gira que le ha llevado hasta Malta a esta joven formación, revelación en FETEN 2014, fundada por Patricia Toral y Chantal Franco. Se les une la compositora e intérprete Verónica R. Galán, autora de una banda sonora envolvente realizada con piano, acordeón y efectos sonoros conseguidos con un metalófono, cuyos pasajes musicales interpreta en directo.

Un retroproyector, imaginación, luz y sombra son las bases de un onírico espectáculo en el que el público se introduce en el interior de On, una marioneta funambulista, en busca constante de equilibrio. Una puesta en escena etérea, relajante, llena de color, fantasía y maestría que deja con la boca abierta a grandes y pequeños, permitiéndoles presenciar en directo cómo se montan cada una de las escenas que componen este viaje, con decorados hechos a mano a partir de materiales de un solo uso, para cada función. Una propuesta artesana para tocar, con los elementos más simples, lo más sencillamente humano.

Abrazar el abismo, de La Casa Amarilla. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Abrazar el abismo, de La Casa Amarilla. Imagen cortesía de Sala Russafa.

De Japón a Nueva York en Sala Russafa

Persona, de Odisseu de Laertes
Jueves 26 de noviembre, 2015
La maratón de NY, de Criadero de Morsas
Del 27 al 29 de noviembre, 2015
El Principito, de Silfo Teatro
Sábado 28 y domingo 29 de noviembre, 2015
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia

Dos de las capitales del mundo visitan el escenario de Sala Russafa esta semana, la primera es Japón, cuya danza tradicional Butoh, surgida a mediados del siglo XX es la inspiración del espectáculo Persona (26 nov), creado y dirigido por Odisseu de Laertes.

Una sensible propuesta en la que el pedagogo y músico experimental valenciano cuenta con el apoyo de Priscilla Vela, contrabajista de la Orquesta de la Comunidad Valenciana, y Voro García, reputado trompetista de jazz, para crear atmósferas sonoras en las que el coreógrafo y bailarín canadiense Raúl Huaman realiza una aproximación personal a este estilo de danza japonés.

Construyendo arquitecturas musicales y hermosos paisajes escénicos mediante la melodía, el movimiento y la iluminación, Persona invita al espectador a un estado de suspensión en el que resurgen memorias y reflexiones, disfrutando de la belleza que los ambientes y texturas que música y danza consiguen crear en escena.

La maratón de NY. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La maratón de NY, de Criadero de Morsas. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La maratón de NY

Dentro del ‘Ciclo Compañías Valencianas’ y en un formato radicalmente distinto, pero igualmente original, llega la segunda gran capital mundial al teatro del centro cultural de Ruzafa. Sala Russafa estrena en Valencia La maratón de NY (27-29 de nov), un montaje de la compañía madrileña Criadero de Morsas en la que sus dos protagonistas se pasan, literalmente toda la pieza corriendo.

Los alicantinos Chechu Moltó y Joaquín Mollá dan vida a dos amigos que quedan para entrenar porque quieren correr la maratón de Nueva York, aunque uno tiene este objetivo un poquito más claro que el otro… Entre sprints y zancadas, hablan de su día a día, se pican, discuten, se ayudan y, en definitiva, representan  esta carrera que es la vida en la que hay etapas que uno prefiere correr solo y otras, acompañado.

Jorge Muñoz dirige esta pieza del autor italiano Edoardo Erba, traducida a 17 idiomas y representada en teatros de Londres, Edimburgo, Nueva Zelanda, Sydnez, Bombai, Boston Budapest o Roma, entre otros. Tras su estreno en Alicante, dentro de su gira nacional llega a Valencia esta propuesta para la que, en colaboración con la Fundación Maratón Valencia Trinidad Alfonso, obtendrán un 20% de descuento en el precio de la entrada quienes muestren en taquilla su dorsal por haber participado en la carrera valenciana, celebrada el pasado 15 de noviembre.

El Principito. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El Principito, de Silfo Teatro. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El Principito

La compañía murciana Silfo Teatro estrena en la Comunitat una pieza que rinde homenaje a El Principito (28 y 29 de nov). En el escenario encontramos a Consuelo, la compañera del autor de este clásico de la literatura infantil. Mientras dibuja, va recuperando recuerdos de Antoine de Saint-Exupéry, quien finalmente se aparece  en escena.

Entre dibujos y relatos, ambos repasan todos los personajes y elementos iconográficos de este clásico en un montaje emotivo, que utiliza el papel para recrear a sus personajes y construir su escenografía. Una original propuesta para espectadores a partir de 6 años, que despierta su interés por El Principito y les introduce en el asteroide B612, donde reina este particular personaje lleno de inocencia y fantasía.

Persona. Sala Russafa.

Persona, de Odisseu de Laertes. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Inma Femenía: sensorial y cognitiva

Inma Femenía: Graded Metal
Área 72
C / Barón de Cárcer, 37. Valencia
Inauguración: viernes 15 de mayo, a las 20.00h
Hasta el 30 de julio, 2015

La coyuntura actual se encuentra marcada, por un lado, por el revisionismo del capitalismo tardío y del impacto de sus poderes en la esfera de lo social; y por otro, por la reconfiguración de los imaginarios y las estructuras de relaciones que instauran la noción de realidad en la llamada sociedad de la información.  Podría decirse que habitamos un intersticio histórico, mecánico, cognitivo, e incluso cosmogónico, en el constructo general de la civilización, plausible también en los lineamientos que determinan el carácter del individuo contemporáneo.

La artista Inma Femenía pertenece a la primera generación de la escisión electrónica, marcada por la fractura con las generaciones anteriores, que no crecieron con la presencia cotidiana de los entornos digitales. Esta ruptura es el punto de partida desde el cual Femenía aborda su práctica, vinculando las instancias analógicas y las digitales, las materiales y las intangibles, en un juego de territorialidad superpuesta donde los tiempos históricos del arte y la sociedad establecen un diálogo a partir de sus síntomas visibles.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Área 72.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Área 72.

Centrándose en la luz como leitmotiv, genera transferencias entre las lógicas formales de la percepción, incidiendo en el fenómeno óptico como suceso y como sujeto capaz de devenir objeto. Intentando superar las limitaciones de las leyes físicas que rigen el hecho lumínico, buscando la materialización, la tangibilidad, del instante de luz, en su obra materia, luz, tiempo, espacio y movimiento aparecen encriptados; un ilusionismo más relacionado con cierta crónica del espíritu del tiempo que con la estricta voluntad compositiva de las formas físicas.

Suplantar, restituir, decodificar, resignificar… En sus protocolos de materialización del espectro lumínico Femenía aborda por igual lo sensorial y lo cognitivo, remarcando además las analogías entre los distintos materiales y sus cargas simbólicas. Un espacio de relación crítica, reflexiva, entre los estados mentales y los sustratos físicos del destello incandescente. Una gestión consciente, pero también intuitiva, de la traducción de lenguajes –informáticos, físicos, visuales- que intervienen en la presencia de la luz como territorio de sentido, más allá del estadio perceptivo, en la actualidad.

Procurando desplazamientos constantes que rindan cuenta del condicionamiento y la contaminación que supone el estadio virtual en la esfera de lo real, ha abordado fenómenos como la transparencia, la aleatoriedad, el errorismo, el simulacro, la huella o el reflejo. Una investigación continua que rastrea, a través de la especulación estética, las transferencias dialécticas entre representación y sustantividad que se instauran con la disolución de fronteras entre el espacio físico y el virtual.

Obra de Inma Femenía en la exposición 'Graded Metal'. Cortesía de Área 72.

Obra de Inma Femenía en la exposición ‘Graded Metal’. Cortesía de Área 72.

Tras un recorrido que conjuga imagen fija y en movimiento, materiales rígidos, flexibles, opacos y translúcidos, soportes y fuentes electrónicos y mecánicos, Femenía ha abordado en los últimos meses las posibilidades de la superficie metálica, refractante, como receptáculo físico de sus señalamientos. De allí surge Graded Metal, en la que áreas específicas de la gama de colores degradados de softwares para tratamiento de imágenes son impresas digitalmente sobre láminas de metal que luego son moldeadas de forma artesanal (mejor de “forma manual”). El resultado es una serie de instantáneas cromáticas del cuerpo exterior, más bien la piel, del macroorganismo sistémico de la red (evitaría ésta referencia a la red), donde la combinación binaria de datos funciona como ente consitutivo, homologable a la unidad celular de la materia biológica.

Procurando transferencias entre la abstracción compositiva y las convenciones técnicas de la producción del color –entendida como despliegue cromático del haz luminoso-, en Graded Metal la autora combina con preciosismo el gesto sinuoso y la rigidez estructural. En un juego de pulsión entre la autonomía del material y el control de su conducta, perfila y depura correspondencias entre múltiple y único, fluido y estático, plano y volumétrico. Una estrategia que le permite recuperar también, cual desdoblamiento, espejismo o transmutación, la mineralidad inherente a los dispositivos de gestión de la información en la sociedad de redes.

El resultado es una secuencia de cuadros-escultura-objeto y una intervención específica en el espacio que funcionan como naturalezas muertas de la mise en scène contemporánea. Paisajismos escultóricos a partir de los paisajes virtuales que infundan el imaginario post-Internet que apuestan por trascender, a través de la noción de masa, la cosmética electrográfica.

Un delicado equilibrio que es también un balance semiótico y formal. Hablamos de la suspensión serena, condensada, en medio de la velocidad y lo efímero del dato, de la violencia implícita en las transformaciones sociales provocadas por el carácter expansivo, casi esteroide, de la dualidad analógico-digital; aquella cuya progresiva imbricación en el imaginario instaura los cimientos de un renovado régimen de lo real, en un incipiente e impredecible s. XXI.

Obras de Inma Femenía en 'Graded Metal'. Área 72.

Obras de Inma Femenía. ‘Graded Metal’. Área 72.

Alex Bahim

El cuerpo punto a punto de Pilar Redón

Cuerpo y Línea sobre plano, de Pilar Redón
Aula de Cultura La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4. Valencia
Hasta el 26 de marzo

“La línea (geométrica) es un ente invisible. Es la traza que deja el punto al moverse y es por lo tanto su producto. Surge del movimiento al destruirse el re-poso (total del punto)” Vasily Kandinsky

Haciendo desde el título un guiño agradecido al maestro Kandinsky, se presenta la obra de Pilar Redón. Nos vamos a encontrar con más de un centenar de imágenes evocadoras, realizadas punto por punto, con lápiz, sobre papel. Los cuerpos que han construido esos puntos, que Pilar ha ido ordenando en la superficie material llamada a re-cibir el contenido de la obra, el plano básico del que nos habla Kandinsky, son dibujos, sí, pero no son solo dibujos.

Obra de Pilar Redón en el Aula de Cultura La Llotgeta.

Obra de Pilar Redón en el Aula de Cultura La Llotgeta, (Valencia).

Son espacios de evocación que contienen historias maravillosas, de búsquedas y recorridos, de encuentros y descubrimientos, de inquietudes, de asombro y miedo a lo desconocido. Contienen la historia de un viaje, del viaje que esos puntos han hecho acompañando la mirada analítica y el pensamiento de Pilar, guiados por sus manos educadas en la proporción y el equilibrio, en la armonía y la composición.

Un viaje que ha ido fraguandose en distintos territorios, en espacios públicos y privados, en su estudio, en el Círculo de Bellas Artes, tras sesiones y sesiones de observación y reflexión, de práctica artística, desde la disciplina y la exigencia personal. Como si nos acercáramos a un libro de viajes, ilustrado por un explorador del S. XIX, descubriremos al entrar en el espacio de la exposición, cómo se han ido registrando minuciosamente los datos de ese viaje.

Obra de Pilar Redón en 'Cuerpo y Línea sobre plano'. Aula de Cultura La Llotgeta.

Obra de Pilar Redón en ‘Cuerpo y Línea sobre plano’. Aula de Cultura La Llotgeta, (Valencia).

Un observador atento será capaz de reconstruir, casi paso a paso, cada etapa del recorrido, cada luz y cada sombra. Las formas, las proporciones, los cuerpos imperfectos, tranquilos y orgullosos, que se saben el centro y quieren compartirlo. Y de esos cuerpos, sus rostros, sus miradas cómplices, su invitación a contemplarlos y la promesa de algo que trasciende la superficie de la forma.

Da la sensación que, al dejar de mirarlos, cambiarán la pose o desaparecerán difuminados. Una advertencia: no saldremos ilesos, nos van a afectar las sensaciones y el despliegue de la experiencia estética y, a partir de ahora, nuestra mirada sera más experta. Disfrutemos.

Obra de Pilar Redón. La Llotgeta.

Obra de Pilar Redón en la exposición ‘Cuerpo y Línea sobre plano’. Aula de Cultura La Llotgeta, (Valencia).

Amparo Carbonell Tatay