La atemporalidad del Gallery Walk

Ruta 2. Gallery Walk. Abierto Valencia.                                                                       LaVac.                                                                                                                                                                                                             Mr. Pink, Espaivisor, Rosa Santos y Galería Punto.

Educar en el arte y en el patrimonio a través de museos, enseñanza reglada, asociaciones u organizaciones privadas son algunas de las premisas de Avalem -asociación sin ánimo de lucro organizadora de estas interesantes visitas a determinadas galerías de arte- con motivo del pasado “Abierto Valencia”. Pero el objetivo es ineludiblemente mediar entre la sociedad y la cultura, como muy bien reza en su manifiesto, materializado en la Gallery Walk.
Cabe destacar la importancia de esta iniciativa- esponsorizada por la Fundación Arco-, puesto que aún pervive la creencia de que las galerías de arte y otros espacios, contenedores de expresiones artísticas, siguen siendo lugar vetado y dirigido a una elite económica y cultual. Por ello es importante universalizar el acceso a los sentidos para el deleite de sus expresiones artísticas en estado puro.

Bajo la atenta recepción de Daniela Sirvent y Gema Gil –integrantes de Avalem- y ávidos de conocer la historia y detalles de la cotidianeidad de las galerías, comenzamos la ruta en Mr. Pink, que bajo el concepto “Espejismos” nos ofrece una exposición colectiva, con aportaciones de otras galerías, y la intención de conformar el panorama del arte en la actualidad ”y de la nueva hornada de espacios dedicados a promover el arte contemporáneo”.

De esta primera toma de contacto echamos de menos conocer algo más sobre la propia galería, su leitmotiv, orígenes, objetivos y, por qué no, alguna anécdota que nos permitiese establecer algún vínculo más inmediato. No obstante, su propuesta expositiva se antoja interesante y con entidad para visitarla de nuevo. Tal vez ahí nos conectemos.

Elementos expositivos y visitante de la galería Mr. Pink. Imagen de Merche Medina.

Elementos expositivos y visitante de la galería Mr. Pink. Imagen de Merche Medina.

Dando un pequeño paseo, nuestras anfitrionas nos condujeron –animada tertulia callejera mediante-  hacia el segundo punto de la ruta, Espaivisor, galería referente en Valencia desde 1982,  que bajo las directrices de Pep Benlloch ha ido progresando y enriqueciéndose hasta haberse posicionado como una de las galerías más interesantes del panorama internacional en su especialidad de vídeo y fotografía. Mira Bernabeu, artista de la galería, y Miriam Lozano ya participaban de sus avances, pero no fue hasta hace cinco años cuando ambos tomaron sus riendas. Actualmente alberga varios espacios a modo de contenedor de diversos conceptos, anaqueles para artistas emergentes o proyectos “site especific”.

Un concepto de galería 360º con un equipo joven, aunque experimentado, que suma a sus propuestas recientes “Ruina >Interveción>Archivo. Valencia 2005-2010”, donde las artistas Patricia Gómez y Mª Jesús González  tratan de rescatar la memoria de lugares inmersos en procesos de desaparición o abandono. “A través de la intervención en el interior de edificios deshabitados llevamos a cabo un trabajo de exploración fotográfico y estampación por arranque de grandes superficie con el objetivo de extraer un registro material que permita conservar las huellas y la memoria de lugares que van a dejar de existir”.

Gemma Gil, de Avalem, exponiendo algunas claves de Espaivisor. Imagen de Merche Medina.

Gemma Gil, de Avalem, exponiendo algunas claves de Espaivisor. Imagen de Merche Medina.

Imbuidos de experiencias, realidad y cercanía, caminamos por las aceras del barrio del Carmen en dirección a la galería Rosa Santos,  otrora denominada Post-Pos  -iniciativa surgida en los años ochenta y referente para una generación de jóvenes estudiantes de la Facultad de Bellas Artes de San Carlos-, un edificio rehabilitado abierto al público en 2003 y, como reza en su concepto de galería, un lugar especializado en “arte visual contemporáneo, mostrando especial interés por las últimas tendencias en pintura, escultura y dibujo, fotografía, vídeo e instalación”. Con esta premisa nos encontramos ante sus puertas, recibidos por la propia galerista, una mujer jovial, dinámica, accesible y afable que no duda en darnos la bienvenida personalmente, junto a su asistente, Johanna Caplliure, y el artista que actualmente expone en la galería, Alex Francés, quien se ofrece junto con Rosa Santos a enriquecer con su experiencia las explicaciones de nuestras anfitrionas.  Ascendiendo por la “columna vertebral” de la galería, materializada en unas escaleras que comunican todos los espacios, el artista nos invita a observar su exposición, planteada como una conversación entre materia y estructuras corporales, a través de técnicas y material artesanales.

Johanna Caplliure -asistente de la galería-, el artista Alex Francés y la galerista Rosa Santos. Imagen de Merche Medina.

Johanna Caplliure -asistente de la galería-, el artista Alex Francés y la galerista Rosa Santos. Imagen de Merche Medina.

Tras concluir la visita, a continuación nos encaminamos hacia Galería Punto, lugar emblemático y referente del arte contemporáneo desde su apertura allá por 1972 bajo la iniciativa de Miguel Agraït y Amparo Zaragozá quienes  apostaron por eximios creadores del panorama cultural internacional, siendo sus hijos Nacho y Miguel Agraït quienes han completado esta senda con artistas de vanguardia. En la actualidad la planta principal alberga “Insomne”,  una singular exposición de fotografía paisajística a cargo de Manuel Vilariño.

Igualmente cabe destacar  Área 72, iniciativa gestada por Amparo Agraït y Jorge López -nuevo director artístico-, quienes han rebautizado la planta inferior de la galería con el objetivo de visibilizar a artistas emergentes o consolidados peculiarizados por nacer a partir de ese año. Así lo confirman los trabajos de Julia Mariscal y Ángel Masip  quienes exhiben la presente “Mute Things”.

Nacho Agraït, de Galería Punto, conversando con los asistentes. Imagen de Merche Medina.

De este modo concluimos un recorrido que nos ha permitido acercarnos a los entresijos de diversas galerías bajo una perspectiva enriquecida por los testimonios de quienes las conforman como si de una performance al hilo del work in progress del arte se tratase.

Integrantes de Gallery Walk en Galería Punto. Imagen cortesía de Nacho López Ortiz.

Merche Medina

El balance de las galerías valencianas en ARCO

Galerías valencianas en ARCO, JustMad y ArtMadrid: del 19 al 23 de febrero
Balance expositivo

Entre la “patraña” del IVA y el continuo trajín de la gente, coleccionistas (medio millar en ARCO, según la organización), curiosos y público en general, las galerías valencianas que acudieron a las distintas ferias de Madrid no dieron abasto. A Mira Bernabeu, que tomó hace nueve años junto a Miriam Lozano el testigo de Pep Benlloch en Espai Visor, la sonrisa le delataba. El Museo Reina Sofía le había comprado la serie completa de 60 fotografías de Sergio Zevallos. “Estamos muy satisfechos”, dice ahora con más calma. Pasado el aluvión, prefiere no echar las campanas al vuelo. “No se puede hablar de señal de recuperación”. No al menos hasta que pasen “dos o tres años que confirmen este aire de mejora”.

Mira Bernabeu y Miriam Lozano, de Espai Visor, en Arco. Imagen cortesía de la galería.

Mira Bernabeu y Miriam Lozano, de Espai Visor, en Arco. Imagen cortesía de la galería.

A Mira Bernabeu se le ve cauto, quizás atemperado el éxito de Madrid por la realidad de Valencia. “Este año las ventas han estado equilibradas entre coleccionistas nacionales y extranjeros”. Eso sí, valencianos, ni uno. “Los coleccionistas valencianos compran sólo pintura en ARCO, lo cual es un poco provinciano”. Entre eso y que “no ha habido propuestas arriesgadas”, salvo la “pieza de cristal de Dan Graham”, y sí “un alza de lo tradicional”, Mira Bernabeu prefiere seguir a lo suyo, que es pensar ya en la próxima feria de arte en Colonia.

UN ARCO “SÓLIDO”

Entre el “ARCO del cambio” y el “ARCO muy digno” se mueven Olga Adelantado, de la galería Luis Adelantado, y Rosa Santos. La primera dice que los coleccionistas españoles “se han movido este año”; vamos, que han empezado a comprar de nuevo. En su caso, obras sobre todo de Darío Villalba, Luis Gordillo y el joven Rubén Guerrero. “Se ha criticado de ARCO que ha sido más tradicional, pero a mí me ha parecido más sólido”, remacha Olga. Rosa Santos se mostraba igualmente contenta: una de sus artistas, Andrea Canepa, había obtenido el Premio a la Joven Artista Revelación, lo cual ha supuesto la adquisición de obra para el Centro de Arte 2 de Mayo de Móstoles. DKV Seguros también compró obra de Greta Alfaro.

Obra de Andrea Canepa en el stand de la galería Rosa Santos en ARCO.

Obra de Andrea Canepa en el stand de la galería Rosa Santos en ARCO.

“Me han comprado los coleccionistas españoles que suelen hacerlo”, principalmente obra de Xisco Mensua y Chema López. Lo que a Rosa Santos le seguía causando extrañeza era el confuso asunto del IVA. “Nos ha afectado de manera negativa, porque mucha gente, incluidos periodistas, siguen pensando que aplicamos el 10%, incluso había gente que alucinaba cuando le hablábamos del 21%”. Graciela Devincenzi, de Alba Cabrera, presente en ArtMadrid con One Project del artista Rubén Fuentes, subraya que la mal explicada bajada del IVA hace quedar al galerista como “el malo de la película”. Al ser únicamente el artista quien puede aplicar ese 10% en la venta de su obra, a las galerías “incluso nos puentean”, sostiene Devincenzi, todavía recuperándose del inmenso trajín ferial.

Obra de Antonio Fernández Alvira en el stand de Espai Tactel en JustMad. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Antonio Fernández Alvira en el stand de Espai Tactel en JustMad. Imagen cortesía de Espai Tactel.

LA AUSENCIA DE CONSUELO CÍSCAR

Vicente García, de Vali30, vuelve de ArtMadrid con una “impresión buena”. La Casa de Cristal del Centro Cibeles fue testigo de largas colas para entrar. Hasta un total de 20.000 visitantes. Vicente García vendió sobre todo obra de Antonio Gadea, Manolo Páez y Equipo Crónica. Lo del IVA no le parece crucial. “Es importante en las subastas y, sin duda, en ARCO, porque allí la compra es institucional”. Más importancia le da al hecho de que Madrid sea una ciudad “mucho más abierta que Valencia”, donde todos los que pasan por allí se sienten “cómodos” y alejados del “localismo” que observa tanto en Valencia como en Barcelona.Ismael Chappaz, que junto a Juanma Menero lleva la galería Espai Tactel, ha vuelto de JustMad “muy bien para la época en que estamos”. Los primeros días no paraban de descolgar obra de su stand, vendiendo principalmente piezas de David Méndez Alonso, Antonio Fernández Alvira y Javier Palacios. Del IVA dice que es “un desastre” que no se resolverá hasta que no haya una Ley de Mecenazgo. Y le extrañó no ver a la directora del IVAM Consuelo Císcar, que estuvo presente la pasada edición, cuando directores como Manolo Borja-Villel, del Reina Sofía, visitan “todos los años” la feria.

Obra de Rubén Fuentes en el stand de Alba Cabrera en ArtMadrid. Imagen cortesía de la galería.

Obra de Rubén Fuentes en el stand de Alba Cabrera en ArtMadrid. Imagen cortesía de la galería.

“PEQUEÑA RECUPERACIÓN”

De “patraña” califica Juan Cárdenas, de Kir Royal, lo del IVA, aunque piensa que el problema de fondo del mundo del arte no es ése: “La mayoría de galerías no sale fuera, cuando lo importante sucede en Nueva York, Londres y ahora China, que tras abrirse al exterior es un país de oportunidades”. Él ha vendido en JustMad obra de Keke Vilabelda y Fernando Bayona. “Los coleccionistas se han animado, dejando atrás esa mala de conciencia por comprar en tiempos de crisis”. Nacho Agrait, de Punto, piensa que hay una “pequeña recuperación”, a pesar de la “confusión” creada por la bajada del IVA: “Ha sido un parche mal puesto”.

Vicente Benlliure, de la galería Benlliure, estuvo en ArtMadrid y vio “algo más de alegría que otros años”. No se vende como hace seis o siete, pero sí “mejor que hace dos años”. En su caso, obras sobre todo de Manolo Valdés, Carmen Calvo o Chillida. Trinidad Hernández, de la galería Del Palau, habla de “trampa” del IVA y se queda con los contactos adquiridos en ArtMadrid. Julián Romero, de Trentatres Gallery, que acudió al Just On Paper de JustMad con las artistas Henrike Scholten y Raquel Carrero, regresa igualmente ilusionado con su participación en la feria por los contactos logrados: Feria de Estrasburgo y Swab de Barcelona. Las galerías valencianas, incluidas PazyComedias (JustMad), Aural de Alicante y Cànem de Castellón (ARCO), regresan pues con buenas sensaciones, a pesar del viento desfavorable de la crisis ¿amainando? y el mareo de una pésimamente explicada bajada del IVA. Habrá que seguir remando.

Obra de Darío Villalba. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

Obra de Darío Villalba. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

Salva Torres

Espaivisor: «Hay que hacer la resistencia»

Entrevista con Mira Bernabeu y Miriam Lozano, directores de Espaivisor

En esta entrevista para MAKMA, Mira Bernabeu y Miriam Lozano exponen sus opiniones y puntos de vista acerca del sistema del arte, señalando algunas de las carencias institucionales que se dan en Valencia y los estímulos que definen el proyecto del nuevo Espaivisor.

Pep Benlloch fundó la galería Visor en 1982, que empezó siendo una galería de fotografía pura y dura, aunque con los años se fue abriendo a otros lenguajes fotográficos con artistas como Antoni Muntadas, Hamish Fulton o Daniel García Andujar. Fue, junto con la galería Spectrum, pionera en España por su dedicación exclusiva a la fotografía. En los noventa empezó a rechazar los proyectos de fotografía al uso y a especializarse en otros lenguajes de la imagen. Miriam Lozano y Mira Bernabeu continúan ese legado desde 2006, cuando tomaron el relevo, convirtiéndose en Espaivisor. En este tiempo han incorporando artistas que en ocasiones se alejan del medio fotográfico para emplear el vídeo, las nuevas tecnologías, el cine o proyectos sonoros. La transición fue para ellos una sorpresa, pues querían montar una galería, ya tenían visto el espacio y coincidió que Benlloch deseaba dejar Visor. No quería cerrarla, quería que siguiera, pero no en cualquier mano. Para ellos fue un regalo, literal, pues no pagaron nada por el traspaso. Durante varios años los siguió acompañando a las ferias para ponerlos en contacto con el sector. Ahora la galería tiene otro aire, se ha internacionalizado en lo que respecta a la selección de artistas y en su presencia en ferias de medio mundo. Pasaron de asistir a ARCO y DFoto a estar presentes en Miami o México entre otras ferias de alto nivel. Para ellos fue todo un ejercicio cargado de responsabilidad asumir el legado de Visor. Ahora cambian de localización en la ciudad de Valencia y amplían el espacio como síntoma de su voluntad de seguir creciendo. Han decidido hacer la resistencia en todos los sentidos.

Miriam Lozano y Mira Bernabeu en el nuevo Espaivisor. Foto: Miguel Lorenzo

Mira Bernabeu y Miriam Lozano en el nuevo Espaivisor, Valencia. Fotografía de Miguel Lorenzo.

¿Cómo ha sido vuestro paso de artistas a galeristas?

Ahora ya no se cuestiona tanto, pero al principio muchos cuestionaban nuestro papel. Lo primero que hice (M. Bernabeu) fue quitarme de la lista de artistas de la galería. Como Pep había creado una red de galerías donde yo colaboraba como artista, esas mismas galerías se ofrecieron para seguir colaborando. Lo de ser artista y galerista nos hizo encontrarnos con los prejuicios de que un artista se fuera a convertir en galerista tanto por parte de algunos artistas como de algunos galeristas. Los primeros años percibíamos ciertas extrañezas. Creemos que si eres artista tu papel como galerista se ve beneficiado, pues tienes la capacidad de meterte más a fondo en el trabajo con los artistas, enriqueciendo el proceso con otros aspectos además del económico. Se genera otro contacto con los artistas y también a la hora de explicar sus obras, pues hay una mayor conexión con los trabajos. Ahora estamos teniendo la oportunidad de invitar a participar en la galería a artistas que siempre hemos admirado y de ahí puedes sacar muchas conclusiones, como resultado del proceso de trabajo conceptual con ellos. Animamos a todos los artistas a que monten galerías. Por ejemplo Fernando illana, de la galería Trayecto, es un ejemplo de artista, diseñador y galerista o,  a nivel internacional, está el caso del artista Ernesto Neto. Nosotros también hemos sido artistas y otra cosa, pero gracias a la galería ahora todo nuestro mundo se centra en el terreno del arte tanto como artistas como galeristas. Por otra parte, al ser artistas no tenemos la necesidad de tener un director artístico para la galería, porque esa es la labor más bonita de tener una galería, seleccionar las obras y organizar las exposiciones en contacto con los artistas.

 

Desde vuestra posición, ¿qué opinión tenéis del funcionamiento del mundo del arte y del mercado del arte?

Nosotros, a nivel valenciano, no tenemos el respaldo del coleccionismo. Puede que sea porque hay coleccionistas que tiren mas hacia la pintura, aunque también puede ser por falta de compromiso con el mundo del arte real. Si eres un coleccionista preocupado por el arte antes o después deberías haber pasado por la galería Visor, tampoco somos tantas galerías. Sin embargo hay muchos coleccionistas o pseudocoleccionistas valencianos que nunca han pasado por la galería, pero no tenemos problema con ello porque nunca hemos hecho una programación pensando en el mercado valenciano, porque nunca lo hemos tenido. Es verdad que tenemos unos pocos coleccionistas valencianos que son muy fieles, pero en términos generales para nosotros el coleccionismo valenciano no existe. Siempre nos hemos centrado en el coleccionismo nacional y, principalmente, internacional. Esa mezcla de haber optado por artistas más internacionales lleva consigo que cuando sales a ferias en el exterior se te admite en esas ferias y los coleccionistas internacionales, que suelen estar más informados que los nacionales, admiten tus propuestas y todo ello contribuye a la difusión de los artistas.

En España el coleccionista privado no se ha enterado de los artistas que exponíamos y, en cambio, los museos e instituciones sí han dado valor a nuestras propuestas y han realizado adquisiciones.

Hablar del mundo del arte implica hablar de la situación que estamos viviendo, que es muy complicada para todos, para los artistas, las instituciones, los comisarios y hasta para los coleccionistas, pues en tiempos de crisis hay menos dinero y hay menos alegría para comprar. No tiene nada que ver el mundo del arte nacional con el internacional. El sistema del mundo del arte nacional falla desde la base, desde la manera en al que se dan clases en las facultades, la manera en la que se considera a un artista, hasta como se considera al crítico y al comisario. Falla la educación de la propia sociedad española, el sistema educativo y el sistema económico, lo que conduce a que en la Bienal de Venecia haya solo un artista español. El sistema del arte internacional es completamente distinto a todos los niveles, además de contar con un apoyo económico sustancial que hace que los artistas tengan otras posibilidades.

Si tuvierais la capacidad de introducir cambios en estos campos, ¿por donde empezaríais?

Habría que introducir varios cambios. Uno, que la enseñanza de bellas artes no fuera tan académica y no estuviera tan ligada al modelo universitario tradicional con asignaturas, etc. Van pasando los años y van cambiando los sistemas educativos pero nunca se llega a hacer una reestructuración real. Sería necesario que el 80% de los profesores salieran fuera y entren profesionales que acompañen a esos profesores y den una visión real del mundo del arte a todos esos posibles futuros artistas. Otra cosa que habría que cambiar inevitablemente es el apoyo institucional, pero no mediante grandes eventos como estamos acostumbrados, sino verdaderamente desde la base con becas y facilidades de talleres para artistas. Esas dos cosas habría que cambiarlas inmediatamente.

Mira Bernabeu y Miriam Lozano en el nuevo Espaivisor. Foto: MIguel Lorenzo

Mira Bernabeu y Miriam Lozano en el nuevo Espaivisor, Valencia. Fotografía de Miguel Lorenzo.

Se percibe un intenso movimiento recentralizador en la política estatal, que tiene sus efectos en la actividad cultural y artística. Muchas galerías y profesionales del arte se están viendo obligados a instalarse en Madrid como estrategia de subsistencia, mientras que vosotros optáis por un ambicioso proyecto de ampliación y reapertura de Espaivisor en Valencia. ¿Cuál es vuestro enfoque?

Estuvimos pensando marcharnos fuera de España. Nosotros nunca pensamos en ir a Madrid. La opción primera era quedarnos en Valencia por una cuestión de compromiso o irnos a Berlín o Londres. Nosotros hacemos muchas ferias internacionales, por lo que nos da igual estar en una ciudad o en otra.  Pero decidimos quedarnos en Valencia por razones personales y de resistencia. Vamos viendo cómo compañeros de profesión como Tomás March o Nacho Valle han tenido que cerrar sus galerías. En nuestro caso no hemos vendido nunca en Valencia, por lo que no hemos notado mucho la actual situación. Si todo el mundo se marcha, una persona que le interese el arte contemporáneo va a tener que irse a Madrid y eso puede ser una catástrofe. Es cierto que las grandes ciudades aglutinan una gran cantidad de artistas y actividad, pero eso no puede anular lo que se hace en las provincias. En España siempre ha habido una centralización madrileña, el dinero se mueve en Madrid, por lo que tienes más posibilidades de éxito en Madrid que en Valencia. El efecto Dr. Fourquet nos encanta, porque cuando vas a Madrid puedes ver un montón de galerías fácilmente después de visitar el Reina, pero no nos interesa.

También es verdad que esperamos que la situación económica y política de esta ciudad cambie, pues ahora no es el lugar más propicio para desarrollar un proyecto. Pero algún día cambiará y cuando la gente vuelva a venir a Valencia a ver exposiciones de nivel en las instituciones, que ahora no existen, se encuentren con algunas galerías de interés. Hay que hacer la resistencia.

¿Qué objetivos os habéis marcado para esta nueva etapa de Espaivisor?

Nuestro objetivo es mejorar nuestras condiciones de trabajo, tener un espacio más grande, tener una oficina más grande, tener un almacén dentro del propio espacio de la galería. Nuestro propósito es seguir la línea que hemos marcado en la galería durante estos años y seguir mejorando. Poco a poco hemos ido encontrando nuestra línea. Queremos seguir avanzando, este es un trabajo de largo recorrido. Lo complicado de ser artista y de ser galerista es mantenerse ahí con un nivel medio-alto durante muchos años. Este es un tipo de proyecto a muy largo plazo, pues es necesaria la confianza. Creemos que las galerías privadas estamos haciendo en Valencia una labor expositiva que las instituciones no están siendo capaces de llevar a cabo.

Espaivisor tiene una marcada línea de trabajo. ¿Se incorpora alguna novedad o artista a vuestro perfil?

Sí, hemos marcado tres espacios en la nueva galería. El espacio #1-galería, que está dividido en tres salas, es donde vamos a exponer a los artistas con los que trabajamos siempre y nuevas incorporaciones. El espacio #2-escaparate es una cristalera de grandes dimensiones donde no vamos a exponer nunca el artista que tenemos dentro, sino dando la oportunidad a las propuestas de jóvenes artistas. Un espacio #3-ventana de la colección invitada, que consiste en solicitarle a coleccionistas piezas de artistas que nos interesan pero no con la intención de venderlas sino de mostrarlas y de que se cree un diálogo con el otro escaparate y con la exposición de dentro. Inauguramos con Sanja Iveković, que ya expuso en la galería y ha tenido desde 2008 una gran visibilidad con exposiciones retrospectivas en el MOMA de Nueva York y en el MUDAM de Luxemburgo, entre otras, y participado en la última Documenta. A partir de ofrecerle la primera exposición a Sanja, y ella acceder, buscamos el trabajo de Inmaculada Salinas, que es una artista mucho más joven, que tiene mucho que ver con el trabajo de Sanja. Para la ventana de la colección invitada contamos con dos piezas de Helena Almeida. Es complicarse la vida, pero nos apetece que haya estas tres cosas a la vez. Nos ilusiona poder trabajar con jóvenes y darles apoyo, entrando en dialogo con los artistas y las exposiciones de dentro, generando una experiencia que creemos que puede ser buena para ellos. Se trata de la invitación para una colaboración puntual. En el caso de Inmaculada Salinas, presentamos una pieza nueva realizada para el escaparate.

Cualquier sector económico o empresarial mantiene cierta constancia en el diálogo con los responsables políticos de las instituciones públicas. Ahora que tanto se habla de los emprendedores, ¿qué apoyos o facilidades habéis recibido de la Generalitat Valenciana o del Ayuntamiento de Valencia para emprender este proyecto? ¿Existe algún plan de apoyo a las galerías de arte valencianas?

No, nada. Nosotros nunca hemos tenido el apoyo de las instituciones públicas valencianas. Había unas ayudas, que eran mínimas en comparación con las ayudas que recibían las galerías de otras comunidades autónomas en época de bonanza, pero incluso esa ayuda mínima desapareció. No hemos tenido ningún tipo de visita o de interés real por parte de las instituciones. Ahora hemos enviado cartas invitándoles a la inauguración del nuevo espacio, si lo desean serán bienvenidos.

Valencia se ha convertido en los últimos años en la representación pública de la corrupción política, a la vez que se producía un giro en las políticas culturales y se potenciaban los eventos espectaculares. ¿Qué efectos creéis que ha tenido esto en el ámbito cultural y artístico valenciano?

Devastador. Ha sido un efecto devastador. La situación política valenciana es el ejemplo de la corrupción a nivel nacional y los extranjeros también lo conocen, a causa de tantos programas e informaciones que han salido dando cobertura. En ocasiones tenemos que explicar que no todo el mundo en Valencia es así y que hay otra mucha gente haciendo un trabajo honesto y digno, al margen del que hacen algunos políticos.

¿Qué opinión tenéis de la actividad de las instituciones públicas valencianas en materia de arte contemporáneo?

Es un fallo desde la base. No se dan cuenta que hay que apoyar a los artistas desde el principio, pero no a través de grandes eventos sino pagándoles, por ejemplo, y organizándoles exposiciones. A las galerías el apoyo debe llegar mediante las adquisiciones. La relación que tienen los políticos y las instituciones con el mundo del arte contemporáneo es puntual, para hacerse una foto, y eso no es suficiente, tienen que preocuparse de verdad de la cultura en general.

En los últimos meses se ha avivado en Valencia el debate acerca de la necesidad de remunerar a los artistas por su trabajo, cuando son invitados por una institución pública. Incluso algún profesor de bellas artes, haciendo de comisario, ha defendido públicamente que esa remuneración no procede. ¿Qué opináis?

Creemos que los artistas merecen un mejor trato del que reciben de las instituciones públicas valencianas. En el caso que mencionas, hay dos cosas muy claras, esa persona debe tener una relación con el poder que le obliga a decir lo que las instituciones esperan y por otra parte debe tener un trabajo que le da una estabilidad económica que le permite decir que los artistas no deben cobrar. Seguro que esa persona sí ha cobrado, y no sé exactamente de quién se trata.

Miriam Lozano y Mira Bernabeu en el nuevo Espaivisor. Foto: Miguel Lorenzo

Mira Bernabeu y Miriam Lozano en el nuevo Espaivisor, Valencia. Fotografía de Miguel Lorenzo.

¿Qué tipo de influencia tuvo y qué influencia tiene un centro como el IVAM en la dinamización directa e indirecta del mercado del arte en la Comunitat Valenciana?

La situación de las grandes instituciones artísticas valencianas ha hecho que los profesionales del mundo del arte hayan decidido no venir a la ciudad de Valencia a ver exposiciones. Eso ha repercutido en todo el entramado artístico. Esa falta de interés en las programaciones públicas hace que los profesionales no vengan a la ciudad y por lo tanto no visiten las galerías. Al no visitar las galerías tampoco entran en contacto con los artistas y los críticos, por lo que toda la estructura se destruye. Llevamos viviendo en una isla desde hace muchos años. Nosotros estamos invitando a todo el mundo a que venga a visitarnos. Si hubiera una buena programación de exposiciones en los museos y en las salas públicas eso sería un buen estímulo, pero desde aquí no tienen contacto con otras instituciones ni con la prensa especializada.

¿Qué le pediríais a los medios de comunicación?

Los medios de comunicación de la ciudad nos parece que muestran una falta de rigurosidad increíble a la hora de apoyar el mundo del arte contemporáneo. No decimos que se apoye a las galerías, sino a la difusión y visibilidad de la obra de los artistas. En los diarios locales faltan páginas y páginas para cultura. Es demasiado habitual que se fusile la nota de prensa y se publique tal cual, sin que el periodista llegue a pasarse por la galería. Nosotros no somos de los que llaman a los medios para que saquen nuestras exposiciones y vamos a continuar en esa línea. Enviamos la información y creemos que es una obligación del periodista pasar a verlo. A nivel nacional tenemos un gravísimo problema, pues tenemos en Valencia una serie de corresponsales de los grades medios que no hacen su trabajo, que no se pasan nunca a ver las exposiciones. Podríamos entender que no les interese algunas exposiciones, pero ninguna… en ocho años. Es un poco extraño. Creemos que deberían sustituir a esos corresponsales por gente más joven, quizás con menos experiencia pero con más energía y entusiasmo, que de verdad impulsaran y proyectaran lo que sucede en la ciudad.

Lo que ya ni existe son los medios de comunicación de titularidad pública en la Comunitat Valenciana. Nunca hay una relación con la televisión pública de aquí. Nosotros hacemos exposiciones para que la gente las visite, no pensamos en vender, pero si no se favorece la relación con el entorno desde los medios de comunicación, pues ahí queda todo.

¿Qué papel creéis que juegan las galerías de arte en la vertebración cultural de la ciudad?

Un papel muy importante, sobre todo de difusión de artistas de la propia ciudad, pero también una función de educación y continuidad de exponer artistas que deberían mostrarse en las instituciones pero que actualmente solo se ven en las galerías. También echamos de menos la visita a la galería de alumnos de bellas artes para ver las exposiciones. Ahí hay un fallo, no se les educa para que vayan a ver exposiciones, no hay una cultura de ir a ver las galerías, eso lo echamos de menos, aunque muchos de esos profesores tampoco visitan exposiciones. Es curioso que muchas personas cuando viajan van a visitar museos y galerías, pero no lo hacen en su ciudad. Para todas esas personas que no hacen esa labor y se consideran artistas, les decimos que es un gran error, porque los artistas que consiguen forjarse una trayectoria son aquellos que van a ver exposiciones, tanto en su ciudad como cuando viajan.

Ningún museo ni centro de arte público en la Comunitat Valenciana cuenta en su dirección con un profesional seleccionado mediante un concurso. La designación política y el perfil partidista suele ser la norma ¿Cómo creéis que afecta eso al sector del arte?

Fatal. Siendo sinceros, pensamos que hasta que no haya un cambio político en esta comunidad no va a haber ningún movimiento dirigido a profesionalizar el mundo del arte en el ámbito público. Sabemos que habrá que esperar  a que haya un cambio de gobierno para que se produzcan esos otros cambios. Resistiremos!

Invitamos a todos a la inauguración del nuevo Espaivisor y a visitar la galería en cualquier otro momento.

Mira Bernabeu y Miriam Lozano en el nuevo Espaivisor, Valencia. Foto: Miguel Lorenzo

Mira Bernabeu y Miriam Lozano en el nuevo Espaivisor, Valencia. Fotografía de Miguel Lorenzo.

José Luis Pérez Pont