Origami sudafricano en Bus Station Space

‘GEOMETRI(CO)COTOLOGÍAS. Investigaciones geométricas en origami textil’, de Pierre Louis Geldenhuys
BUS STATION SPACE
Plaza Camilo Díaz Baliño 17, Santiago de Compostela
Del 1 de abril al 11 de mayo

‘GEOMETRI(CO)COTOLOGÍAS. Investigaciones geométricas en origami textil’, exposición polarizada en torno de la obra del artista Pierre Louis Geldenhuys, se allega a Santiago de Compostela de la mano de los comisarios de arte Merche Medina y Jose Ramon Alarcón (Ecomunicam) y la galería BUS STATION SPACE.

Imagen de la obra 'Juego de Dominó II', presente en la exposición. Fotografía cortesía del artista.

Imagen de la obra ‘Juego de Dominó II’, presente en la exposición. Fotografía cortesía del artista.

El artista implementa y desarrolla una novísima acepción del término “cocotología”, gestada a partir del neologismo ideado por el literato noventayochista  Miguel de Unamuno, generoso diletante de la papiroflexia y singular occidentalizador de los rudimentos del origami asiático. La muestra pretende asentarse como un estudio cocotológico de resoluciones geométricas a través de diferentes técnicas de origami textil desarrolladas por el creativo sudafricano, fundamentadas mediante sus conocimientos y trayectoria como diseñador de alta costura y escenógrafo, sirviéndose para ello de diversos tipos de tela -algodón, lino y seda-, en conjunción con firmes materiales como el alambre, la madera o el nácar.

La obra de Pierre Louis Geldenhuys se solidifica como consecuencia de un dilatado y perseverante proceso de investigación de las múltiples posibilidades del origami oriental, en la que se advierten tres etapas diferencias: una primera, en la que la técnica se incorpora a modo de ornamentaciones en sus diseños y vestidos de alta costura; un segundo período particularizado por el desarrollo de obras origámicas exentas, mediante el empleo del cosido de técnicas mixtas y la superposición de múltiples elementos geométricos; y una tercera fase -su última serie- en la que Pierre Louis confecciona su obra a partir de una única pieza de origami, encontrando en los teselados -formas repetitivas bi/tridimensionles que encajan entre sí, desprovistas de espacio entre los bordes- y los estudios kinéticos -investigación del movimiento en espiral- el vehículo idóneo para reflexionar en torno de la matemática aplicada a la representación geométrica.

Imagen de la obra 'Cuadrícula I', presente en la exposición. Fotografía cortesía del artista.

Imagen de la obra ‘Cuadrícula I’, presente en la exposición. Fotografía cortesía del artista.

‘GEOMETRI(CO)COTOLOGÍAS’ propone una combinación de piezas transparentes, opacas y retroiluminadas (con la incorporación de la fortaleza de pigmentos e intensas tonalidades propios de su país de origen, en sus más recientes creaciones) que permiten revelar al espectador sus complejas formulaciones técnicas, auxiliando a trascender las composiciones sobre el plano y reportando al engranaje de recursos empleados un inherente valor estético, que termina por sumarse a la formulación de reiteraciones métricas que habitan la superficie.

 

 

Un centenar de rostros literarios

El rostro de las letras
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 21 de febrero de 2016

Miguel de Unamuno, ante una fotografía de su juventud, dice asombrado: “Por nuestro cuerpo van desfilando diversos hombres, es un cementerio de almas”. Así lo recoge el documental de Arantxa Aguirre, precisamente titulado ‘Cementerio de almas’, que acompaña a la exposición El rostro de las letras en el Centro del Carmen. Publio López Mondéjar, comisario de la muestra, llegó a decir que después de ver casi 200 fotos de Pío Baroja le daban “ganas de darle un abrazo”. Así de vivos parecen ofrecerse esos retratos de ilustres de la literatura española, inmortalizados por no menos ilustres fotógrafos.

Lástima que nuestra clase política no esté a la altura de tantísimo talento. Así lo afirmó López Mondéjar, tras criticar a su vez el trato tan brutal de los poderes públicos hacia la cultura: “Los políticos no están a la altura de sus narradores”. Escuchando mudos esas palabras estaban allí retratados Unamuno, Ortega y Gasset, Pardo Bazán, Baroja, Rosalía de Castro, Azorín y Blasco Ibáñez, estos dos últimos menospreciados por lo que Felipe Garín, director del Centro del Carmen, entendió que era la ideología del 98 que prevaleció durante el franquismo: “No se les perdonó que fueran ricos”.

Fotografía de Miguel de Unamuno en la exposición El rostro de las letras, en el Centro del Carmen.

Fotografía de Cándido Ansede a Miguel de Unamuno en la exposición El rostro de las letras, en el Centro del Carmen.

El rostro de las letras. Escritores y fotógrafos en España desde el Romanticismo hasta la Generación de 1914, tal es el título completo de la amplia exposición, reúne, además de fotografías, libros, documentos y un audiovisual con registros sonoros y filmaciones de la época. Todo ello en el marco del “carácter narrativo” con el que López Mondéjar ha concebido la muestra. “Es fundamentalmente narrativa”, subrayó. Le gusta la fotografía más poética de Chema Madoz o Castroviejo, pero su opción ha sido la de “hacer memoria” de ese periodo histórico mediante fotografías de corte más novelesco.

Para ello echó mano de unas palabras de Baroja, ya que al igual que éste dijo que en la novela cabía de todo, “también en la fotografía cabe todo”. Cabe el documento de esas almas que parecen revivir en la Sala Dormitorio, cabe la técnica depurada de fotógrafos como Nicolás Muller, Santos Yubero, Catalá-Roca, Ramón Masats o Christian Franzen, cuyo retrato de Sorolla encabeza la exposición como si el pintor valenciano “nos estuviera mirando”. Plubio López Mondéjar no se cansó de subrayar ese carácter narrativo, en tanto relato vivo y fuente de memoria que revelaba “lo que fue el mundo de nuestros padres”.

Visfa de la exposición El rostro de las letras, en el Centro del Carmen.

Visfa de la exposición El rostro de las letras, en el Centro del Carmen.

La llegada de Blasco Ibáñez a Buenos Aires dijo el comisario que era una de las fotos que más le emocionaban. “Por donde pasaba Blasco dejaba el aire de su estatura personal”. Un aire que recorre toda la exposición, articulada en cinco ámbitos diferentes repletos de citas y testimonios esparcidos bajo los retratos y ambientes literarios de la época. Uno de esos testimonios, el de Carmen Baroja que el comisario recordó, venía a decir que no comprendía el afán de la gente por conocer a escritores y artistas.

El rostros de las letras viene a responder en parte a esa perplejidad mostrando, a través de todas esas imágenes, fruto de la colaboración entre la Comunidad de Madrid, Acción Cultural Española, la Real Academia Española y el Consorcio de Museos, la huella de quienes conformaron la cultura de casi un siglo. El “ingente trabajo de investigación” de Plubio López Mondéjar, seleccionando todo ese material de un fondo de 6.000 retratos, ha obrado el milagro de tan “exitosa” exposición, que después de Valencia recalará en Alcalá de Henares, Santander y Pontevedra. Todo ello gracias al apoyo de las instituciones organizadoras y a pesar de la baja estatura cultural de la clase política. Con todo, el comisario subrayó la figura de Juan Ramón Jiménez, “una persona dignísima de la que tenemos mucho que aprender”. Y de Blasco Ibáñez, “despreciado por los progres”, y a quien López Mondéjar dijo haber empezado a respetar.

Imagen de la exposición Rostros literarios en el Centro del Carmen.

Imagen del video de la exposición Rostros literarios en el Centro del Carmen.

Salva Torres

Un origami matemático y textil

‘Pierre Louis. Cocotología de la Haute Couture’, de Pierre Louis Geldenhuys
Asociación cultural de arte ACUDA
Joan Peset Aleixandre 16, Godella
Inaguración: viernes 10 de abril a las 20h
Del 10 de abril al 22 de mayo

La asociación cultural de arte ACUDA acoge en su sede de Godella -del 10 de abril al 22 de mayo-  la exposición ‘Pierre Louis. Cocotología de la Haute Couture’, del artista y modisto sudafricano Pierre Louis Geldenhuys, bajo la dirección conceptual de los comisarios Merche Medina y Jose Ramón Alarcón (Ecomunicam).

Imagen de 'Espina Dorsal'. Fotografía de Lilia Koutsoukou.

Imagen de ‘Espina Dorsal’. Fotografía de Lilia Koutsoukou.

Pierre Louis implementa y desarrolla una novísima acepción del término “cocotología”, gestada a partir del neologismo ideado por el literato noventayochista don Miguel de Unamuno, generoso diletante de la papiroflexia y singular occidentalizador de los rudimentos del origami asiático. El modisto, fruto de su devenir en el ámbito de la alta costura, procura una relación de fuerzas armónicas entre ambos microcosmos (diseño de moda y origami) con el objetivo último de asentar una particularísima investigación acerca de la geometría con tela y, por ende, reflexionar sobre el origami matemático.

Imagen de traje origámico, en seda de Dupion. Fotografía de Lilia Koutsoukou.

Imagen de traje origámico, en seda de Dupion. Fotografía de Lilia Koutsoukou.

Pierre Louis Geldenhuys despliega un léxico de materiales y resoluciones plásticas que vivifican las texturas, gasas y telas, encerrando, a la par, una erudita y elegante voluntad entomológica de investigación de formas y estructuras, subórdenes y filogenias, en pos de su objetivo último.

Imagen de la pieza 'Estudio Geométrico 1'. Fotografía de Lilia Koutsoukou.

Imagen de la pieza ‘Estudio Geométrico 1’. Fotografía de Lilia Koutsoukou.

El ingenio mecánico de Petit Pierre

Petit Pierre, de Carles Alfaro a partir del texto de Suzanne Lebeau
Teatre Talia
C / Caballeros, 31. Valencia
Del 4 al 15 de diciembre

Carles Alfaro se llevó una grata sorpresa cuando Bambalina Teatre le llamó para hacerse cargo de Petit Pierre. Llevaba ocho años sin hacer nada en Valencia. “No porque no quisiera, sino por falta de ofertas”. El que fuera director del emblemático Moma Teatre, cerrado en 2003 por el progresivo enflaquecimiento de ayudas institucionales, regresa con una obra que bien pudiera ser metáfora de la propia situación por la que atraviesa la cultura en este país. En medio de la vorágine bélica que sacude el siglo XX, Petit Pierre, o más exactamente Pierre Avezard (1909-1992), sobrevivió a las burlas que le procuraba su cuerpo deforme, para crear durante 40 solitarios años un sobresaliente ingenio mecánico. “Hay científicos que siguen sin explicarse cómo lo hizo con sus nulos conocimientos y dando soluciones a cosas que no estaban inventadas”.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en 'Petit Pierre', de Carles Alberola. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en ‘Petit Pierre’, de Carles Alfaro. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Carles Alfaro dirige este sorprendente Petit Pierre, interpretado por Adriana Ozores y Jaume Policarpo. Y lo hace para poner en pie una obra que cuenta “la historia del siglo XX”, por un hombre cuyas limitaciones le preservaron, paradójicamente, “de la conciencia de sufrimiento ajeno y de la absurdez humana”. Para ello, buscó refugio en su establo, rodeado de vacas, en medio del bosque y fue creando, pieza a pieza, un grandioso carrusel mecánico hoy visitado por miles de personas. “¿Era un artista, un genio?”, se pregunta Alfaro. “Probablemente, más genio que artista; alguien que tiene la mirada del niño y que, como el artista del arte povera, recoge elementos estériles para darles una nueva utilidad”.

“CULTURARTS ES UN INVENTO EMPRESARIAL PARA HACER EREs”

Petit Pierre estará en el Teatre Talia del 4 al 15 de diciembre. Carles Alfaro se sube así de nuevo a un escenario valenciano, tras cerrar Espai Moma. “Aquel cierre se produjo porque era mejor hacerlo que subsistir, por falta de ayudas, bajando el listón del proyecto artístico. Y el tiempo nos ha dado la razón”. Tras aquel cierre vinieron otros, siempre a rebufo de la ausencia de racionalidad en materia cultural. “Ni de los tiempos de vacas gordas hemos heredado nada”. La crisis no es más que un triste epílogo a esta novela corta. “CulturArts es un invento empresarial para hacer EREs. No hay una política racional en el que se optimicen los proyectos artísticos, de los que no se habla para nada”. Y aquí Alfaro entona cierta mea culpa: “Siempre hemos hablado del reparto del pastel, dejando de lado lo principal que son los proyectos y la creación de un tejido cultural de base”.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en 'Petit Pierre', de Carles Alberola. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en ‘Petit Pierre’, de Carles Alfaro. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Y volvemos a la metáfora que supone Petit Pierre, “un hombre aislado, autista, en medio de la mayor de las vorágines”. Este ser nacido en una zona rural a 200 kilómetros del sur de París, de familia analfabeta, y que a Carles Alfaro le recuerda a Kaspar Hauser, “aunque no en circunstancias y origen”, fue creando infinidad de figuras articuladas con alambres que encontraba. Así fue como, poco a poco, levantó el gran tiovivo de 200 figuras accionado con un simple pedal de bicicleta. Años más tarde, incorporó un motor para que tamaño carrusel se convirtiera en un verdadero parque temático en medio del bosque.

Jaume Policarpo encarna al alma gemela de Petit Pierre, mientras Adriana Ozores, todavía despojándose del aire malvado de la Doña Carmen de Gran Hotel, traduce en palabras el mundo inescrutable de Pierre Avezard. Su carrusel de vida, en medio de la devastación bélica, tendrá en el Talia otra puesta en escena. “No tenía sentido reproducir el mecanismo”, dice Alfaro. Lo que sí hace es “esencializar al límite de lo posible la metáfora del movimiento cinético”, mediante una “plataforma circular que va girando” y a cuyo alrededor se suceden los acontecimientos que jalonan “la Historia con mayúsculas y la historia con minúsculas de Petit Pierre”.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en 'Petit Pierre', de Carles Alberola. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en ‘Petit Pierre’, de Carles Alfaro. Imagen cortesía de Teatre Talia.

No es teatro infantil, por mucho carrusel que haya, sino teatro para adultos. Y en esto Carles Alfaro sigue al pie de la letra el espíritu de Suzanne Lebeau, autora del texto que recrea la vida de este singular hombre deforme. Dice la escritora canadiense: “Hay que sumergirse en los años de nuestra propia infancia y acordarse de que a los cinco años la araña en la pared tenía una carga como la pinta Kafka en La metamorfosis”. La increíble historia de Petit Pierre se merecía esa mirada, que Alfaro califica de “naif” y que viene a romper con la “razón especulativa” de los adultos. “Su obra tiende a expresar el alma”. Y ya a punto de irnos, Carles Alfaro remacha: “Es un acto de amor”.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en 'Petit Pierre', de Carles Alberola. Imagen cortesía de Teatre Talía.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en ‘Petit Pierre’, de Carles Alfaro. Imagen cortesía de Teatre Talía.

Salva Torres

Espacio 40: renovarse o morir

Espacio 40

Algunos de los grandes

Valencia

C / Puerto Rico, 40

Hasta principios de mayo

Por Salva Torres

Si el progreso, como decía Unamuno, consiste en renovarse, entonces Espacio 40 nace a lomos de esa consigna. Del sentimiento trágico de la vida, ensayo del ilustre filósofo bilbaíno, también podría estar en el germen del proyecto impulsado por Rosa Go, Chiruca Santiago y José Antonio Ruiz. Las dos primeras formaron parte de la ya extinta Nadir, de cuyas cenizas renace este “proyecto nuevo, multidisciplinar y con hambre de renovación”.

Nuevo, porque Rosa y Chiruca quieren dar carpetazo a su anterior etapa al frente de Nadir. Multidisciplinar, porque, entre otras cosas, contarán con parte del espacio dedicado a las catas y degustación de vinos, de lo que se encargará José Antonio Ruiz. Y con hambre de renovación, porque la “época y coyuntura” así lo exigen. Espacio 40 será todo eso y mucho más: un lugar donde se expondrá obra de  artistas consagrados y de nuevos valores emergentes; donde se harán intercambios y colaboraciones con entidades culturales de otras ciudades del mundo, y donde las iniciativas plásticas e intelectuales estarán a la orden del día.

Y, para empezar, nada mejor que hacerlo a hombros de gigantes. Algunos de los grandes es el título de la exposición con la que arrancan. Bastará citar sus nombres para entenderlo: Alexander Calder, Sonia Delauny, Man Ray (al que dedicarán una próxima individual), Antonio Saura, Antoni Tàpies, Luis Gordillo, Equipo Crónica, Josep Guinovart, Eduardo Arroyo, Carmen Calvo, Anzo, Soledad Sevilla, Manolo Valdés y Eduardo Chillida.

La obra de todos esos gigantes ocupará hasta principios de mayo gran parte del nuevo Espacio 40, ubicado en dicho número de la calle Puerto Rico en el barrio valenciano de Russafa. Rosa y Chiruca se han trasladado al Montmartre valenciano donde los artistas se arraciman, para sumar energías. A rebufo del halo que despiden algunos de esos grandes artistas inaugurales, y de los caldos chilenos de José Antonio Ruiz, Espacio 40 abre sus puertas de par en par contagiado por la consigna de Unamuno, que fraguó finalmente en el célebre “renovarse o morir”. Y muerta la galería Nadir, tocaba la renovación a la que aspira este nuevo Espacio 40.