Remains: restos que permanecen

Remains, de Rebeca Zurru
Espai d’Art de El Cortes Inglés de Colón. Valencia
Hasta el 26 de febrero de 2017

«En el espejo, me veo donde no estoy, en un espacio irreal que se abre virtualmente detrás de la superficie, estoy allá, allá donde no estoy, especie de sombra que me devuelve mi propia visibilidad, que me permite mirarme allá donde estoy ausente: utopía del espejo»

Michel Foucault «Des espaces autres»

Existe un ecosistema singular en el que los límites se diluyen de  forma arbitraria. Donde la reflexión y la práctica artística poseen la habilidad de hacer que lo estático se torne permeable, provocando que las realidades circulen en planos paralelos e incluso divergentes a lo que viene establecido como norma. A su vez, provoca que se difumine la estructura del sistema que lo sustenta, así como el poder de quienes dicen ser sus defensores, logrando invertir el orden de las cosas y transgrediendo las relaciones socialmente legitimadas.

A medida que las colectividades se desarrollan, el individuo se ve envuelto en diferentes estadios de comprensión en torno a lo que implica el ejercicio del poder y en consecuencia, a la dominación asumida como deducción lógica en la evolución de las sociedades según temporalidades y lugares. Las formas de disciplina instauradas en lo social, político y cultural se ven como algo endémico y propio de un sistema de órdenes que seduce por lo fácilmente que se asienta, por cómo domestica a las masas y por esa espontaneidad dócil de los que nos inscribimos en esas dinámicas. Modelos peculiares que instrumentalizan y operan a diferentes niveles y que nosotros, como ‘usuarios’, percibimos tan sólo cuando la configuración inocua de la vida presentada necesita de alternativas en ese momento en el que el mundo se acelera.

Contraponer dos conceptos tan antagónicos como son la práctica artística y su libertad de acción y la dominación enlazada a la subordinación, nos marca una interesante relación dicotómica que no hace sino reflejar la realidad que nos constriñe diariamente de manera continuada, un eterno escenario de limitaciones donde esa supuesta imposibilidad de plenitud nos hace reflexionar sobre aquellos conceptos ‘ideales-tipo’ que han tratado la sociología y la filosofía una y otra vez.

Pieza de la exposición Remains. Imagen cortesía Centre Documentación d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle”.

Pieza de la exposición Remains. Imagen cortesía Centre Documentación d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle”.

Si aquellas sociedades de control se caracterizaron por una gestión de la visibilidad sesgada, ahora nos encontramos con la posibilidad de entablar diálogos cruzados y mostrar multitud de perspectivas tanto de los tiempos, como de los espacios y sujetos que habitan en las diferentes capas de significado, otorgando visibilidad a esas otras formas de vida y de gestión dentro de una época  que nos aporta los instrumentos para desarticular miradas obsoletas, desgastadas por su rigidez.

El arte como herramienta contemporánea posibilita preguntarnos acerca de las contradicciones que nos rodean, nos interpela sobre otras formas de vida para cuestionarnos sobre lo que el mundo real nos enseña. Aquello que se esconde tras ese espejismo de realidad implica observar de otras maneras, que nos acerquemos o alejemos entendiendo que el escenario exige ser visto y pensado de forma diferente, y que la deconstrucción no es sino un paso más para la emancipación.

Cuando uno se acerca a los trabajos de Rebeca Zurru observa trazos que nos hablan de desaparición pero también de visibilidad, como cuando la lectura entre líneas nos desvela las múltiples posibilidades pictóricas del vacío para que la mirada se detenga en la dificultad y en la complejidad como punto de partida. ‘Remains’ es reflejo de un avance y de un proceso de cambio en el que la artista interroga, no sin extrañeza al medio sobre la objetividad impuesta como filosofía de vida, una metáfora de aquellos restos que la enfermedad nos deja expresados a modo de manchas, trazos y líneas transformados en cicatrices pictóricas.

Rebeca Zurru, con representantes del Espai d'Art de El Corte Inglés y de la Universitat de Valencia.

Rebeca Zurru, con representantes del Espai d’Art de El Corte Inglés y de la Universitat de Valencia.

Durante el proceso busca transmutar el resultado final e interpela de manera estética a los elementos, dando lugar a una escena en la que las narraciones se suceden y los choques se dominan unos a otros en una colonización del espacio pictórico ajeno a la idea de sumisión.

Entendiendo la práctica artística y educativa como vehículo  que nos adentra en otras realidades, sus procesos se apoyan en un pensamiento disruptivo, crítico y transformador.

Como si de una partitura se tratase, los ritmos y lecturas se suceden generando una correspondencia entre espacio interior y subjetividad, donde lo personal entra a formar parte de lo que ella denomina metáfora de la descontextualización. Un lugar expositivo en el que  los discursos circulan en diversas direcciones y donde puede materializar los conceptos apropiándose del significado de las formas y colores para hacer suyas las superficies.

Por medio de su trabajo, Rebeca nos invita a mirar a través de otra lente, a reflexionar sobre diversos contextos para entender que el espejismo de realidad al que nos enfrentamos es sólo una apariencia, que el reto es otro. Ella nos demuestra que su escenario se independiza y que ahora por fin en este terreno, la dominación es algo ya del pasado.

Diana Guijarro

González Requena, del texto y el abismo

El texto y el abismo. Diálogos con González Requena
Maite Gobantes Bilbao
Sans Soleil Ediciones
Con Maite Gobantes, Jesús González Requena, Jorge Urrutia y José Miguel Marinas
FNAC de Callao
C / Preciados, 28. Madrid
Lunes 26 de enero, a las 19.30h

“Los textos configuran los espacios humanos. No es ni menos texto una película, una novela, que una fábrica o un sistema productivo. De hecho, en tanto que cualquiera de esas cosas funciona, son textos y producen efectos”. He ahí uno de los puntos de partida del análisis textual que viene practicando desde hace más de 30 años Jesús González Requena, al que Maite Gobantes, autora del conjunto de diálogos reunidos en ‘El texto y el abismo’, califica de “lúcido y atípico pensador contemporáneo”.

En poco más de 200 páginas, González Requena va dando muestras de esa lucidez explicando, o por utilizar un término más del gusto de su trabajo como analista, ‘deletreando’ los fértiles hallazgos de su larga trayectoria profesional. “La pregunta fundamental del análisis textual no es ¿qué significa este texto? La pregunta fundamental es ¿qué experiencia hago en este texto? ¿Cuál es mi manera subjetiva de vivir este texto? La experiencia es irrepetible y compromete al sujeto en su singularidad radical”.

Portada del libro 'El texto y el abismo. Diálogos con González Requena', de Maite Gobantes. Sans Soleil Ediciones.

Portada del libro ‘El texto y el abismo. Diálogos con González Requena’, de Maite Gobantes. Sans Soleil Ediciones.

Si el artista “es alguien que necesita desesperadamente crear formas para sobrevivir”, al igual que el lector o espectador lee o ve algo que “le puede afectar profundamente” y cuyas “formas simbólicas le ayudan a vivir”, González Requena se ‘limita’ a “elevar a la consciencia la experiencia que se ha tenido ya de ese texto”. Y añade: “No es que realmente el análisis aumente la emoción del texto, lo que aumenta es la consciencia de esa emoción”.

Los textos de los que se ha ocupado González Requena, tanto en sus clases como en el seminario que todos los viernes imparte en la Universidad Complutense de Madrid, al igual que en la revista Trama y Fondo, de cuya asociación es presidente, son de todo tipo: literarios, artísticos, televisivos y, sobre todo, cinematográficos. Análisis de esos textos alejados del “esquema marxista” que los entendía como ideología. “Entonces [años 80] creíamos que el arte era una cuestión ideológica y, por tanto, analizar un texto era cuestión de desvelar la ideología que contenía”.

Imagen de la serie televisiva 'Twin Peaks', analizada por Jesús González Requena y cuya referencia aparece en el libro 'El texto y el abismo', de Maite Gobantes.

Imagen de la serie televisiva ‘Twin Peaks’, analizada por Jesús González Requena y cuya referencia aparece en el libro ‘El texto y el abismo’, de Maite Gobantes.

A González Requena, la palabra ‘ficción’ no le gusta a la hora de definir los textos artísticos. “Cuando se piensa así se está presuponiendo implícitamente que hay un mundo estable, seguro y razonable al margen de los textos, con respecto al cual los textos serías ficciones, ideologías”. Nada que ver con su formulación del texto en tanto ‘artificio’ que no es sinónimo de mentira: “Es sinónimo de construcción humana”. “Lo que se llama grandes ficciones de la literatura no son ficciones, son verdad”, subraya.

En ‘El texto y el abismo’, González Requena lo que hace es precisamente destacar esa relación entre los textos, en tanto construyen espacios y a los sujetos que habitan esos espacios, y el abismo, en tanto reconocimiento del mundo como caos. “La palabra, en tanto que surca lo real, crea el espacio de lo humano”, dice. Siempre y cuando creamos en la materialidad de esas palabras, en su solidez. “El prototipo de intelectual de la deconstrucción se instala permanentemente en la burla, en la parodia de algo que en el fondo considera garantizado”.

Fotograma de 'Psicosis', de Alfred Hitchcock, película analizada en el seminario de Jesús González Requena en la Universidad Complutense de Madrid, referida en 'El texto y el abismo', de Maite Gobantes.

Fotograma de ‘Psicosis’, de Alfred Hitchcock, película analizada en el seminario de Jesús González Requena en la Universidad Complutense de Madrid, referida en ‘El texto y el abismo’, de Maite Gobantes.

De ahí que proliferen en la universidad discursos gastados. “La universidad se dedica ahora a obtener ayudas de investigación y a obtener puntuaciones fabricando artefactos que no lee nadie, que no discute nadie, que no interesan a nadie”. Por eso reivindica la autonomía de la universidad “como espacio del pensamiento lo más desideologizado posible. La afirmación del compromiso ideológico, al final, justifica todas las imposturas”, que relaciona con la “mascarada” del más burdo “compromiso con el poder”.

La filosofía, el psicoanálisis, la antropología y la semiótica son las herramientas con las que trabaja en su singular análisis textual. Materias que le permiten, una vez trabajadas en profundidad, emitir reflexiones de hondo calado acerca de la mal llamada violencia machista, del feminismo, de la universidad, de la caída de la función paterna y, en su lugar, la emergencia de una letal diosa arcaica, del marxismo, la deconstrucción o el cristianismo.

Fotograma de 'La taberna del irlandés', de John Ford, película que figura entre los futuribles análisis de González Requena, referida en 'El texto y el abismo', de Maite Gobantes.

Fotograma de ‘La taberna del irlandés’, de John Ford, película que figura entre los futuribles análisis de González Requena, referida en ‘El texto y el abismo’, de Maite Gobantes.

Para entender, por ejemplo, por qué en lugar de ‘violencia machista’ prefiere la expresión ‘crimen pasional’ se hace necesario penetrar en ‘El texto y el abismo’, de lo contrario vulneraríamos con dos frases su más hilvanada reflexión. Lo mismo cabe decir de sus críticas a la telebasura, el alicaído pensamiento universitario, cierto ecologismo, el nacionalismo furibundo o el denostado cristianismo frente a las idealizadas religiones orientales.

González Requena, pese a considerar que el mundo es puro caos, se considera un optimista. “¿Sabes lo que pasa? Ser optimista es creer que es posible hacer algo con el mundo”. Algo que tiene que ver con esos textos y esas palabras capaces de “surcar lo real”. Algo, no “todo”, que eso sí que es una “idea imaginaria”. Frente al todo o nada, algo. Algo tan productivo como los textos que él lleva analizando desde hace ya muchos años. «Yo sé que hay textos que me han tocado profundamente y por tanto sé que hay una verdad esencial en ellos y lo que hago es buscarla y hacerla aflorar. Ésa es mi manera de trabajar».

Jesús González Requena.

Jesús González Requena, con quien Maite Gobantes dialoga en el libro ‘El texto y el abismo’, de Sans Soleil Ediciones.

Salva Torres

Hell’O Monsters: Cover History

Hell’O Monsters: Cover History
Espai Tactel
C/ Dénia, 25-B. Valencia
Inauguración: 2 de mayo a las 20 h.
Hasta el 13 de junio de 2014

En las nuevas obras del colectivo belga Hell’O Monsters, personajes zoomorfos han evolucionado de los ejemplos tomados de El jardín de las delicias de El Bosco, la anterior y primera exposición en Espai Tactel, a seres donde esta presencia híbrida se antoja una mascarada y una actitud continuada. La necesidad de ser otros es un argumento que todos hemos hecho propio. La cuestión sería desvelar si esa necesidad no es, en definitiva, el único modo de ser nosotros mismos. En unas palabras que el filósofo Miguel Morey tomó prestadas de Michel Foucault indicaba: “(…) mostrar las determinaciones históricas de lo que somos es mostrar lo que hay que hacer. Porque somos más libres de lo que creemos, y no porque estemos menos determinados, sino porque hay muchas cosas con las que aún podemos romper –para hacer de la libertad un problema estratégico, para crear libertad. Para librarnos de nosotros mismos.” (Miguel Morey, “La cuestión del método”, Introducción al conjunto de textos titulado Tecnologías del yo, Michel Foucault, Barcelona, Paidós, 1990, p. 44.)

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, «Cover History». Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, «Cover History». Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

El colectivo, formado por Jérôme Meynen, François Dieltiens y Antoine Detaille, profundiza en sus intereses formales y conceptuales vinculados a la relación entre arte y artesanía, por un lado, y a la innegable dependencia del ser humano y cualquier ser vivo con el medio natural transformado y construido. La naturaleza y la construcción de un relato que la domestique y, posteriormente, la transforme. La capacidad de “librarnos de nosotros mismos”, como indicaba el profesor Morey, es una auténtica liberación de sí, es un poder no ser uno/a mismo/a y, de esta forma, ser otros. La composición de Hell’O Monsters en tanto que colectivo, dispone en bandeja la disolución del yo artista en tanto que figura unívoca e individual, la posibilidad de ser más de uno y de que el resultado obtenido no corresponda exactamente a ninguno de ellos, sino más bien a la suma de sus partes diferenciadas que adquiere, al mismo tiempo, una coherencia estilística inusitada.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, «Cover History». Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, «Cover History». Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

La dicotomía arte/artesanía no pretende revivir las ascuas de una rivalidad entre idea, actitud y técnica, como si aún pudiera defenderse lo uno sin lo otro o influyera en su lectura final hacerlo, sino que de lo que se trata aquí es de la utilización del saber hacer como herramienta principal de la obra artística. Ésta funciona de manera concisa y transparente precisamente por su ejecución técnica y deriva de la práctica del graffiti del propio grupo de artistas. Las obras se entremezclan en el espacio con elementos dibujados y pintados en los muros de las salas donde exponen, como una lectura amplificada del espacio y de su obra. Por un lado, las paredes se plantean como soporte donde incidir con dibujos, objetos, pinturas que repercuten en los propios dibujos enmarcados, en las pinturas realizadas sobre soportes exentos. Y las obras, a su vez, se integran en los muros con la normalidad con que vemos, por ejemplo, la coexistencia de arquitectura y graffiti en el espacio público. Esta combinación de factores, donde quedan desdibujados los límites, así como las funciones primigenias de las obras y su soporte mural, es lo que hace consistente el trabajo de los belgas y el motivo por el que sea interpretado como algo más que ilustración de unas ideas previas.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, «Cover History». Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, «Cover History». Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Cover History plantea algunas ideas al respecto de las apariencias y lo que subyace por debajo. En la exposición de hace ahora dos años, Two sticks and a cross are easily confused (Es fácil confundir dos palos con una cruz) el título remitía directamente a la importancia de la simbología en la pintura integrada dentro de la historia del arte, pero también al hecho fortuito y casual que se genera por el imaginario colectivo, en relación directa con la ideología y la religión. También el juego de palabras y el intercambio de símbolos construía la ironía. En este caso, la polisemia del título Cover History puede dirigirse al hecho mismo de encubrir alguna cosa, la Historia, al igual que refiere la mascarada que supone emplear una u otra máscara para determinadas situaciones personales, sociales o políticas. Elementos todos ellos similares entre sí, pero claramente diferenciados.

Álvaro de los Ángeles

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, «Cover History». Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, «Cover History». Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, «Cover History». Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, «Cover History». Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Revolución! «Un grito contra la resignación»

Revolución!, de Chema Cardeña
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Estreno: jueves 10 de octubre
Hasta el 10 de noviembre

“You say you want a revolution / We all want to change the world / But when you talk about destruction / Don’t you know that you can count me out” (Dices que quieres la revolución / Todos nosotros queremos cambiar el mundo / Pero cuando hablas de destrucción / Sabes que no puedes contar conmigo) (Revolution, The Beatles).

En ésas estamos. Queremos la revolución, sin duda cansados del injusto tratamiento adoptado tras la crisis económica por las clases dirigentes. La queremos para cambiar el rumbo errático al que nos conducen las torpes medidas gubernamentales. Pero nos preguntamos, con Michel Foucault, “no sólo si la revolución es posible, sino también si es deseable”. Deseable tras comprobar, igualmente, los efectos indeseados de tan explosivas revoluciones pasadas. 

Actores de Revolución! presentando el espectáculo en la Plaza San Valero de Russafa.

Actores de Revolución! presentando el espectáculo en la Plaza San Valero de Russafa.

Aprovechando el arranque de la tercera temporada teatral de la Sala Russafa, precisamente con el espectáculo Revolución!, dirigido por Chema Cardeña y coproducido por la propia sala y Arden, los actores salieron a la calle para presentarla antes de su estreno y, de paso, avivar el debate. “Es un grito contra la resignación”, afirma Cardeña. Un grito que viene a recordar algo fundamental: “El poder pertenece al pueblo y eso es algo que se nos olvida”. Como se nos olvida, subraya Cardeña, la Declaración de los Derechos del Hombre, cuya toma de conciencia figura también entre los propósitos de Revolución!

Actores de Revolución! durante la presentación del espectáculo en la Plaza San Valero de Russafa.

Actores de Revolución! durante la presentación del espectáculo en la Plaza San Valero de Russafa.

Un total de 18 intérpretes, entre actores y músicos, participan en la obra que hasta el 10 de noviembre permanecerá en la Sala Russafa. Actores que recrearán la Revolución Francesa y músicos que, mediante temas de Pink Floyd, David Bowie, Queen, Sex Pistols o el citado Revolution de The Beatles, darán el toque atemporal a una comedia que, tratando la convulsión vivida a finales del XVIII, no deja de reflejar el malestar popular que se vive hoy en día. “Quizá sería poco realista decir que estamos igual que en los días previos a la toma de la Bastilla, pero, medio en broma medio en serio, más de uno habla de volver a instaurar la guillotina”, explica Chema Cardeña.

María Antonieta (Rosa López), durante un momento de la presentación de Revolución! en la plaza San Valero de Russafa.

María Antonieta (Rosa López), durante un momento de la presentación de Revolución! en la plaza San Valero de Russafa.

Durante la presentación por las calles de Russafa, los actores de Revolución! ya lanzaron duros reproches a María Antonieta, interpretada por una Rosa López que devolvía impasible cada una de las críticas sentada en la terraza de un café de la Plaza San Valero. El pueblo, guillotina en mano, contra la Monarquía. En la Sala Russafa rodará la cabeza de María Antonieta, sembrando de terror lo que pretendía ser la causa por la libertad. “Fue el momento en que la Revolución se desintegró en la guerra, en la guerra civil en el interior y en las guerras extranjeras en el exterior, con lo cual el poder del pueblo, recientemente conquistado pero nunca debidamente consolidado, se deshizo en un caos de violencia”, tal y como recoge Hannah Arendt en su libro Sobre la revolución.

Actores de Revolución! durante la presentación del espectáculo en la plaza San Valero de Russafa.

Actores de Revolución! durante la presentación del espectáculo en la plaza San Valero de Russafa.

La propuesta escénica de Sala Russafa y Arden pretende precisamente eso: combinar comedia y reflexión, historia y música, ebullición pasada traída al presente más inmediato para que sopesemos los pros y contras de una revolución que conmueve. Como conmueve la voluntad de los responsables de Sala Russafa, Chema Cardeña, Juan Carlos Garés, David Campillos y Mª Ángeles Marchirant por sacar adelante propuestas culturales en tiempos tan aciagos. Pero ahí está no sólo Revolución!, con la que arrancan, sino las interesantes TV & Miseria de la II Transición, de Carmen Portaceli (5-8 de diciembre), la multipremiada Juana, la reina que no quiso reinar, de la compañía andaluza Histrión (22-24 de noviembre), o las valencianas Quijote, de Bambalina (14-17 de noviembre), Desalmados, de Ananda Dansa (28 de noviembre al 1 de diciembre) y Las rameras de Shakespeare, de Arden (19 de diciembre al 6 de enero). También habrá programación infantil, conciertos, presentaciones de libros y colaboración con festivales. ¡Viva la revolución teatral de Sala Russafa!

Un momento de la obra Revolución! Imagen cortesía de Sala Russafa

Un momento de la obra Revolución! Imagen cortesía de Sala Russafa

Salva Torres

Mayo del 68, espejo o espejismo

Carteles de una revolución. París alrededor del 68

Instituto Francés

C/ Moro Zeit, 6. Valencia

Hasta el 28 de junio

Ya han transcurrido 45 años de Mayo del 68. Y así pase el tiempo, aquella fecha vuelve con su fuerza revolucionaria soplando vientos racheados. ¿Es el espejo en el que pueden mirarse los movimientos de protesta en la actualidad? ¿O es un espejismo del que conviene ponerse a resguardo para no tener que volver a delirar? El Instituto Francés de Valencia acoge una exposición de carteles, reflejo impreso de aquel momento convulso en la sociedad próspera del París revolucionario. Un total de 18 carteles de la colección del poeta y editor Antonio Pérez, y de los archivos de la valenciana María Eugenia Benimeli, como “guiño francés a la España del 15-M”.

En esos carteles, que “todas la noches artistas, estudiantes y activistas creaban”, según reza en el texto explicativo de la exposición, para dejarnos la colección de imágenes que ahora se puede contemplar en la cafetería L’Atmosphère del Instituto Francés, en esos carteles están algunos de los emblemas y rostros más significativos de Mayo del 68. Entre los emblemas, la lucha feminista por la libre disposición del cuerpo, los estudiantes contra el orden o la reivindicación por la igualdad de los sexos. Entre los rostros aludidos, los de Sartre o Mao, teniendo como telón de fondo la guerra de Vietnam.

Carteles de una revolución. Instituto Francés de Valencia

Carteles de una revolución. Instituto Francés de Valencia

Carteles de una revolución. París alrededor del 68 se ofrece como espejo de aquella lucha por la libertad de expresión y contra la opresión capitalista. Una época “muy diferente a la actual, donde la juventud se ve atemorizada por el desempleo”, según el mismo texto, pero que guarda similitud por el malestar generado en torno a la trituradora del capitalismo más salvaje. Esas “imágenes amarillentas” se estudian de hecho, casi 50 años después, “como archivos de historia”.

Y la historia nos dice dos cosas, que Michel Foucault entreabría de la siguiente manera: “Me pregunto no sólo si la revolución es posible, sino también si es deseable”. Porque si bien por un lado Mayo del 68 mostraba “la profunda infelicidad generada por la prosperidad económica” (Edgar Morin dixit), por otro, manifestaba la profunda contradicción inherente al hecho de que quienes defendían esa libertad de expresión, tomaban por bandera a figuras como Mao, que en esos mismos instantes la pisoteaba en su país.

El director checo Milos Forman no entendía, cuando aterrizó en París para presentar su película Los amores de una rubia, que aquellos jóvenes franceses defendieran con sus proclamas el régimen comunista del que él huía atemorizado. Y es que la oposición al capitalismo salvaje, que ahora vemos reproducirse en plan monstruoso, llevó al abrazo de una ideología igual de cruenta por su actitud totalitaria. Quizás 45 años después, sigamos padeciendo la orfandad dejada por ambos sistemas de conversión del sujeto en mercancía o individuo alienado.

Los 18 carteles expuestos en L’Atmosphère del Instituto Francés tienen en todo caso la virtud de recuperar tamaña revuelta a los ojos del presente. Aquel espejo revela un mismo desencanto actual en torno al capitalismo sin rostro, que ahora prolifera sumergido en las aguas líquidas de tanta especulación financiera. El espejismo consiste en delirar soluciones a partir de ideologías tan herméticas como excluyentes.

Carteles de una revolución. Instituto Francés de Valencia

Carteles de una revolución. Instituto Francés de Valencia

 Salva Torres