Mery Sales evoca a Hannah Arendt

El incendio y la palabra, de Mery Sales
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 17 de enero de 2016

El título de la exposición es harto elocuente: ‘El incendio y la palabra’. Si al principio fue el verbo quien con su palabra introdujo sentido en el caótico mundo, ahora es Mery Sales quien trata de hacer lo propio en La Nau siguiendo el rastro de la filósofa alemana Hannah Arendt. Apoyándose en muchas de sus reflexiones, la artista se esfuerza por contener el incendio que se propaga por el mundo, utilizando el cortafuegos de las palabras. En su caso, palabras en forma de textos plásticos de gran intensidad evocadora.

Imagen de la exposición 'El incendio y la palabra', de Mery Sales, en La Nau de la Universitat de Valéncia.

Imagen de la exposición ‘El incendio y la palabra’, de Mery Sales, en La Nau de la Universitat de Valéncia.

El mar bravío y en ocasiones enrojecido, alusiones al franquismo y al movimiento 15M, sujetos anónimos que luchan por sustantivarse en pugna con el colectivo, y el rostro y la boca en múltiples detalles junto a las palabras de la propia Hannah Arendt, integran el conjunto expositivo. Lo real de la naturaleza, estallando o a punto de hacerlo, enfrenta a esa otra naturaleza, la humana, consigo misma, en un ejercicio de tensión que a Mery Sales, como a la misma Arendt, les provoca múltiples interrogantes.

“Lo que el sentido común y la gente normal se niega a creer es que todo es posible” (‘Los orígenes del totalitarismo’). Esta cita, al pie de la obra ‘Arde el Reichstag’, indaga en la extrañeza que la propia Mery Sales no deja de revelar en ‘El incendio y la palabra’. Porque, sin duda, todo es posible: la realización de aquello que abre una vía de esperanza allí donde no cabía ninguna, pero también la manifestación de un horror inimaginable. A este último, Arendt denominó con acierto “la banalidad del mal”. Un mal perpetrado no por desalmados y criminales, sino por personas anodinas que cumplen metódicamente con su trabajo de exterminio.

Obra de Mery Sales en 'el incendio y la palabra'. La Nau de la Universitat de València.

Obra de Mery Sales en ‘el incendio y la palabra’. La Nau de la Universitat de València.

El asunto de la libertad, ejercida con valentía, y el de la violencia, letal cuando forma parte de un programa político, ocuparon un lugar central en las reflexiones de Hannah Arendt. Mery Sales, en conversación con Fina Birulés, especialista en la pensadora alemana, habla de la filósofa como una “avisadora” de incendios o “vigía de su tiempo”. Avisadora o vigía de cuanto amenaza con destruir el esfuerzo de las  palabras por habitar el mundo.

El reto, explica Mery Sales, “residía en cómo pintar políticamente”. Porque si el arte está allí donde cesan las evidencias, al pintar políticamente se corre el riesgo de caer en el panfleto. Por eso las citas que acompañan a ‘El incendio y la palabra’ no deben ser tomadas al pie de la letra, sino al modo de señales luminosas que guían al espectador en medio de la tormenta desatada por las inquietudes artísticas. Inquietudes que Sales cifra en ese “pensar sin barandillas”. Una de las obras, de hecho, se titula así: ‘Sin barandillas’, por encima de las cuales vuelan unos papeles al aire. Y aquí vuelve sobre Arendt para decir: “Atrévete a pensar por ti mismo, párate, ten el coraje de equivocarte”.

Obra de Mery Sales en la exposición 'El incendio y la palabra'. La Nau de la Universitat de València.

Obra de Mery Sales en la exposición ‘El incendio y la palabra’. La Nau de la Universitat de València.

Esa lucha entre la palabra que busca a tientas, que trata de comprender lo incomprensible, y el incendio que amenaza con destruirlo todo, está en el germen del trabajo que Mery Sales expone en La Nau, pero también del que atraviesa el conjunto de su obra. Hannah Arendt lo explica así: “Comprender no significa justificar lo injustificable…la carga que nuestro siglo [refiriéndose al pasado siglo XX] ha colocado sobre nosotros, y no negar su existencia ni someterse mansamente a su peso”.

Por eso Mery Sales tan pronto muestra el mar revuelto de las pasiones como las manos que se aferran a un altavoz. Lo real a punto de desestabilizarnos y el coraje de las palabras que intentan, como brazadas desesperadas, encontrar el equilibrio. También hay en su obra cierta denuncia a la impostura política. Impostura cuyos trazos leves no llegan a emborronar lo que después de todo prima en ‘El incendio y la palabra’ y de lo que Arendt se hace eco al pie de la serie ‘Hervideros’: “Alzar desde lo profundo es la tarea de la poesía y de todo el arte”. En esa tarea insiste una y otra vez Mery Sales.

Noticia en El Mundo Comunidad Valenciana:

PREWEB27DI – Valencia – VALENCIA – pag 30

Imagen de la exposición 'El incendio y la palabra', de Mery Sales, en La Nau de la Universitat de València.

Imagen de la exposición ‘El incendio y la palabra’, de Mery Sales, en La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

El incendio y la palabra de Mery Sales

Centre Cultural La Nau
Universitat, 2
Valencia
Hasta el 17 de enero de 2016

El origen de “El incendio y la palabra” germinó cuando Mery Sales (Valencia, 1970) descubrió a Hannah Arendt (Hannover, Alemania 1906-Nueva York, EEUU 1975). Sucedió mientras investigaba a Richter para su tesis doctoral. Entre otras cosas -por citar algo perceptible-, con éste último tiene en común el uso del borroneado sobre la imagen en la pintura, y cuando un artista capta el lenguaje de su obra en otro artista que le precede en el tiempo puede hacer dos cosas, mirar para otro lado o seguir el camino de la investigación. Y así, investigando y enlazando información de Gerhard Richter (Dresde, Alemania-1932) dio con Arendt, cuya vida y obra ha inspirado el proyecto.

Detalle de "El incendio y la palabra" de Mery Sales. Imagen Vicente Chambó.

Detalle de “El incendio y la palabra” de Mery Sales. Imagen Vicente Chambó.

“De Arendt hay mucho de lo que poder hablar y debatir” -dice Mery Sales- “Y espero que la exposición contribuya a recuperar su legado”.

Argumentos no le faltan a Sales, pues la vida de Arendt transcurre entre avatares de esa etapa histórica dramática y contradictoria que le tocó vivir. Explotada, discutida, cuestionada y también criticada, su obra es una de las más brillantes y ricas que se puede encontrar en el plano de la política y la filosofía práctica del s. XX. Tras huir de la persecución y privación de los derechos a los judíos, Arendt buscó refugio en EEUU. Corría la primera mitad de la década de los años treinta y durante un tiempo sobrevivió sin identidad oficial, ya que el régimen nazi le retiró la nacionalidad.

"El coro", de Mery Sales. De "El incendio y la palabra. Imagen Vicente Chambó.

“El coro”, de Mery Sales. De “El incendio y la palabra”. Imagen Vicente Chambó.

En referencia a huídas, exilios y supervivencia, Hannah Arendt hizo una compativa infrecuente de una -entre millones- de las tragedias de de su tiempo. Walter Benjamin se suicidó en la frontera franco-española el 26 de septiembre de 1940. Había llegado hasta allí mermado de salud para dirigirse hasta Nueva York, pero esa noche se cerró la frontera y las autoridades españolas no dieron el visto bueno a los visados. Al recibir la noticia, Benjamin se encontraba en Port-Bou y se suicidó. El día siguiente la frontera se abrió y todos pudieron pasar al otro lado. Arendt señala que Benjamin llegó a destiempo: unas horas antes o unas horas después hubieran cambiado la historia. A Richter le podía haber ocurrido lo mismo, pero las constelaciones le fueron propicias pues cinco meses después de que emprendiera el exilio el día 13 de agosto de 1961, la frontera entre las dos Alemanias fue clausurada con el muro de Berlín y los viajes de un lado al otro prohibidos.

Detalles de "El incendio y la palabra", de Mery Sales. Imagen Vicente Chambó.

Detalles de “El incendio y la palabra”, de Mery Sales. Imagen Vicente Chambó.

Las diferentes suertes de Benjamin y Richter no son más que un ejemplo excepcional en el tiempo que vivió Arendt, y la magnitud de lo que devino de aquellos lodos, es revisado, interpretado y adaptado a la actualidad con una mirada crítica por Sales.

“Es la exposición más comprometida que he realizado hasta la fecha” –confiesa Sales con humildad- y sin duda lo es a nivel social y político, aunque es de justicia añadir que con el oficio de pintar y en la forma de vivir como artista, Mery Sales siempre ha estado comprometida, algo conocido en su entorno y fuera de él.

“Para amar el mundo nos tenemos que conciliar con él, lo más difícil es amar el mundo tal y como es, con todo el mal y el sufrimiento que hay en él, sin crítica ni rechazo despectivo, con inquebrantable voluntad de afrontar y comprender lo que es” –continúa Sales- recordando a Arendt en su concepto de Amor Mundi, o amor aplicado a la vida.

Y desde su estudiado concepto de amor de San Agustín, su incursión en la banalidad del mal o la correspondencia mantenida con Karl Jaspers todo conduce a que la aplicación del amor al mundo era algo más que retórica. La propia historia de amor y perdón mantenida con su profesor de filosofía Martin Heidegger, criticado por su encumbramiento en la etapa del régimen Nazi por antisemita, y con quien mantuvo una apasionante historia de la que se conservan cartas escritas hasta un año antes de la muerte de ambos en 1975 y 1976 respectivamente así lo demuestran. El romance se había iniciado cuando Heidegger tenía 35 años y estaba casado, y ella era judía y tenía 17.

Ante el "Muro de la violencia". Parte de "El incendio y la palabra" de Mery Sales. Imagen Vicente Chambó.

Ante el “Muro de la violencia”. Parte de “El incendio y la palabra” de Mery Sales. Imagen Vicente Chambó.

En cuanto a lo didáctico, y siguiendo el precepto “No hay exposición sin reflexión”, el recorrido artístico va de la mano de un complemento narrativo en forma de frases y textos breves escogidos con mucha sensibilidad. De la parte productiva surge la gracia estética que identifica a Mery Sales, aunque no es lo que aparenta, “Es importante que la pintura sea amable para atraer la atención del espectador y que un contenido duro pueda enganchar al público y siga mirando” -afirma Mery Sales-. Por otro lado, la condición de docente y artista se concreta en una combinación beneficiosa de la que sale favorecido el espectador.

Y continuando con la verdadera base del proyecto, la referida estética propia de Sales enlaza y es coherente con una evolución sinceramente atractiva, en la que a pesar de lo aparente, la tiranía de la belleza y la necesidad de someter a debate la esclavitud del aspecto físico y su relación con la frivolidad y el vacío interior están presentes, y como eco de sus propias palabras al respecto, citaremos un par de ejemplos: el llamado “Muro de la violencia”, -en el que destacan diversas obras relacionadas con el mal a través de acontecimientos trágicos- y la pieza que ocupa el final de la exposición, un óleo apaisado de grandes dimensiones que representa un fragmento hermoso del mar. El cuadro, de un atractivo que roza lo hechicero, sugiere lo inquietante que puede llegar a ser el mar en medio de un temporal, una alegoría al mal y una advertencia, la perversidad puede presentarse disfrazada y ser cruel como “el mirar a otro lado”.

Hacia 1934, Martin Heidegger hace un canto a los valores del nazismo en su discurso de toma de posesión como rector en la Universidad de Friburgo, lo que debió ser demoledor para Hannah Arendt, perseguida por la Gestapo coincidiendo con esas fechas sin que su ex amante hiciera nada por evitarlo. Tan solo dos años antes, en una carta de 1932, Heidegger había negado con indignación la menor participación en la exclusión de judíos de sus seminarios.

Detalle de "El incendio y la palabra" de Mery Sales. Imagen Vicente Chambó.

Detalle de “El incendio y la palabra” de Mery Sales. Imagen Vicente Chambó.

Sobre el formato circular y la distribución estratégica de algunas de las piezas que componen el citado “Muro de la violencia”, -Sales apunta- “Las curvas no tratan de cerrar, sino de condensar”.

¿Y quién mejor que la propia artista -que ha concebido la obra ex profeso– para organizar el orden y el discurso de la misma?

Seguramente, a la mayoría de visitantes les pasará por alto que la comisaria de la exposición es la propia Mery Sales. La aleación resultante, autora-comisaria-docente, se cataliza para proclamar la importancia de la educación y la formación como vehículos para mejorar la sociedad.

Detalle de "El incendio y la palabra", de Mery Sales. Imagen Vicente Chambó.

Detalle de “El incendio y la palabra”, de Mery Sales. Imagen Vicente Chambó.

En cuanto al cuidado de la exposición, no cabe discusión cuando se trata de una muestra colectiva o una retrospectiva de autor desaparecido, donde en el proceso de investigación y elaboración teórica es fundamental el papel del comisario, pero hay margen de debate cuando las condiciones del proyecto son particularmente personales. En este caso, la exposición es la tercera del Patronato Martínez Guerricabeitia cuyo comisario es el propio creador, las anteriores a cargo de Chema López y de Mavi Escamilla en el año en curso, ambos dos, polifacéticos, compatibles y de capacidad para cuidar de su proyecto. Respecto a este tema, artistas como Aurora Valero hace años que han hecho declaraciones críticas (sin dar nombres) respecto a algunos “comisarios estrella” por acaparar el protagonismo que le corresponde al artista, y máxime cuando éste es el autor del proyecto, vive, sigue en activo y tiene capacidad. Como es el caso de Mery Sales, que confiesa respetar la figura del comisario, a la vez que se hace respetar en esta faceta. Es evidente.

Y volviendo a la vertiente didáctica del proyecto, –Sales- se siente reconocida en su personaje, “Arendt también tiene mensajes para gente alejada del arte contemporáneo, y la exposición pretende ser didáctica por su propio recorrido,  facilitando así el mensaje a través de talleres y visitas guiadas organizadas a su alrededor” –confiesa-.

Hannah Arendt en una imagen del documental. "El incendio y la palabra" de Mery Sales. Imagen Vicente Chambó.

Hannah Arendt en una imagen del documental. “El incendio y la palabra” de Mery Sales. Imagen Vicente Chambó.

El recorrido de la exposición se completa con 40 óleos sobre lino o sobre tabla iniciado con un retrato de Hanna Arendt y finalizado con la citada representación del mal, pero antes, en el aludido “Muro de la violencia” se relacionan secuencias terribles que evocan lo mejor o peor de cada personaje o motivo, como es el caso de la imagen del asesinado profesor Broseta, del hundimiento del Prestige, o de Hitler, entre otros. En definitiva, composiciones destinadas a hacer crítica e historia y que reivindican la pintura tradicional como lenguaje artístico. El aspecto visual está reforzado con los citados textos que van situando al espectador, y se complementa con un documental de la vida de Hannah Arendt. Por la generosidad con que Mery Sales ha entregado su pintura al proyecto, bien podríamos pensar en un ejercicio real de amor mundi.

Vicente Chambó

 

Shiras, nuevo escaparate del arte valenciano

Galería Shiras
C / Vilaragut, 3. Valencia
Próxima apertura: 15 de octubre de 2015

Con un plantel de artistas “diverso y estimulante”, por utilizar las palabras de José Saborit, uno de sus integrantes, arrancará en octubre Shiras. La nueva galería, ubicada en la céntrica calle de Vilaragut, junto al Hotel Astoria, pretende ser un nuevo escaparate del arte valenciano. Luis Fernández, otro de los artistas del plantel, ve con este nacimiento la recuperación de “un concepto de galería que se está perdiendo”, a causa de lo que él entiende como “abuso del mercadeo”. Shyras viene a poner en valor la obra de artistas valencianos de consolidada trayectoria, con otros más noveles.

Nuria Rodriguez charla con Javier Chapa (a su izquierda Ana Vernia), en la galería Shiras, todavía en obras. Imagen cortesía de Shiras.

Nuria Rodriguez charla con Javier Chapa (a su izquierda Ana Vernia), en la galería Shiras, todavía en obras. Imagen cortesía de Shiras.

Reunidos en el Astoria, antes de visitar la galería todavía en obras, la gran mayoría de los artistas que forma parte del nuevo proyecto intercambió impresiones y parabienes. De nuevo Saborit: “No hay nada tan estimulante como un nacimiento”. Y agregó: “Estamos todos queriendo salir de una etapa en la que se plegaron velas”. A rebufo de ese aire nuevo, Sara Joudi, responsable de Shiras junto a Antonio Barroso, no paraba de animar a unos y a otros con el fin de estrechar lazos en pos de la aventura recién iniciada.

La travesía empezará el 15 de octubre con una exposición colectiva de Rafael Calduch, Javier Chapa, José Luis García Ibáñez, Silvia Lerín, Joel Mestre, Nuria Rodríguez, José Saborit y Horacio Silva. Daniel Schweitzer será el artista novel que arrancará a su vez el proyecto destinado a los más jóvenes. Lo hará en el ‘Espacio Refugio’ con que cuenta la galería en su planta inferior, donde también se tiene previsto la realización de talleres y diversas proyecciones audiovisuales.

Entrada a la galería Shiras, en la calle Vilaragut de Valencia.

Entrada a la galería Shiras, en la calle Vilaragut de Valencia.

Luego vendrá otra exposición colectiva en Navidad, todavía por concretar en cuanto a los artistas intervinientes. Ana Vernia será la encargada, allá por febrero, de inaugurar las muestras individuales de una galería que pretende ir abriéndose paso en las ferias nacionales e internacionales. Porque lo que tienen claro Sara Joudi y Antonio Barroso es que los artistas por ellos representados deben de tener proyección más allá del ámbito local.

El plantel de artistas que tuvo su primera toma de contacto ayer en el espacio en obras de la nueva galería son: Rafael Calduch, Victoria Cano, Javier Chapa, Raúl Dap, Alejandra de la Torre, Luis Fernández, José Luis García Ibáñez, Fernando Jiménez, Roberto López, Alexandra Martorell, Joel Mestre, Nuria Rodríguez, José Saborit, Mery Sales, Daniel Schweitzer, Horacio Silva, Gerardo Stübing y Ana Vernia. Artistas de diferentes disciplinas, temáticas y formas de ver la vida, en suma, de “todos los colores y edades” (Mestre), que se mostraron ilusionados con la aparición de Shiras en el marco de unas galerías valencianas a punto de cerrar temporada y pensando ya en el Abierto Valencia del mes de septiembre.

Aspecto de la galería Shiras, todavía en obras.

Aspecto de la galería Shiras, todavía en obras.

Horacio Silva, que inaugura exposición en el Centro del Carmen, se sumó al carácter festivo del nacimiento, adoptando eso sí las cautelas propias del alumbramiento que, como recordó Saborit, necesita de “toda nuestra energía”, gracias a la cual “todo es posible”.

Shiras, cuyo nombre evoca las raíces sirias de Sara Joudi, nace con esa vocación mediterránea de compartir sentimientos y experiencias a través del arte. No confundir, en todo caso, con la uva syrah utilizada para crear el vino shiraz. Tampoco con la ciudad iraní Shiraz. Y, mucho menos, con la cadena de televisión árabe Al-Yazira, tal y como recordó entre bromas Calduch. Shiras, cuyo logotipo juega con las dos ‘eses’ del nombre, ya estará presente en la Feria Marte de Castellón que se celebra en septiembre. Será el preludio de su puesta de largo en octubre.

Sara Joudi, responsable de Shiras, junto a Rafael Calduch, Roberto López y Horacio Silva. Imagen cortesía de Shiras.

Sara Joudi, responsable de Shiras, junto a Rafael Calduch, Roberto López y Horacio Silva. Imagen cortesía de Shiras.

Salva Torres

Café Malvarrosa: fin de ciclo

Café Malvarrosa (2010-2015)
C / Historiador Diago, 20. Valencia

Café Malvarrosa Espai Paral.lel ha sido un proyecto que, para su desarrollo, se adecuó como sede el local de la calle Historiador Diago, en Valencia, un espacio pensado para conciliar las letras con las artes y con la amistad, desde el que, en estos cinco años, hemos programado exposiciones, presentaciones de libros, lecturas de poesía y de relatos, y muchas otras actividades relacionadas con la cultura y con el ocio.

Tarjeta del Quinto Aniversario de Café Malvarrosa.

Tarjeta del Quinto Aniversario de Café Malvarrosa.

Desde mayo de 2010 se han realizado exposiciones individuales de G. Peyró Roggen, J. Giménez de Haro, Javier Chapa, Gabriel Alonso, Julio Bosque, Enric Alfons, Juan Cuéllar, Calo Carratalá, Mery Sales, Jordi Teixidor, Joël Mestre, Juanjo Tornero, Rosa Gimeno, Antoni Domènech, Fernando Cordón, Dis Berlin, Joan Verdú, Marta Marco Mallent, Toshiyuki Iwasaki, Enrique Carrazoni, Manolo Gil Labrandero, la exposición ‘Salva Álvaro & Ximo Amigó. Dos hombres y un destino’, y las colectivas “’Música de papel’, “Un poema un quadre’, “Fons d’Art (1/5))’, “25 Anys de la Fotogalería Railowsky. La Col.lecció’, “Salón de primavera (1) y (2): Lorena Beferull, Dadi Dreucol, Toni Signes / Victoria Iranzo, Chiara Sgaramella, y ‘Crimea (Cazadoras Asociados)’.

Han leído sus poemas José Luis Parra, Juan Pablo Zapater, Susana Benet, José Mas, Luis Colombini, Antonio Cabrera, José Luis Martínez, Blas Muñoz Pizarro, Vicente Gallego, Begonya Pozo, Vicent Berenguer, Juan José Romero Cortés, Raúl Alonso, Ana Noguera, Carlos Marzal, Xelo Candel, Ricardo Virtanen, Vicent Alonso, Rafael Correcher, Anastasia Kontratevidi, Marian Lledó, Marta R. Sobrecueva, Teresa Espasa, Rafael Soler, Lola Mascarell, José Saborit, Miguel Romaguera, Pilar Blanco, José Luis Falcó, Francisco Ferrer Lerín, Francisco Benedito, Vicente Picó Galache, Teresa Pascual, Arturo Tendero, Juan Ramón Barat, José Luis Morante, José Iniesta, Wences Ventura, Víktor Gómez, Juan Noyes Kuehn, Antonio Praena, Gregorio Muelas, José Antonio Olmedo, Rafael Coloma, Estel Julià, Juli Capilla, Pilar Verdú, María Barceló, Carlos Alcorta, Miguel Ángel Curiel y Alejandro Lorente.

Fachada del Café Malvarrosa, en Historiador Diago. Imagen del 'face' de Café Malvarrosa Espai Paral.lel.

Fachada del Café Malvarrosa, en Historiador Diago. Imagen del ‘face’ de Café Malvarrosa Espai Paral.lel.

Tan destacada programación de lecturas poéticas ha sido posible gracias, en los primeros tiempos de este proyecto, al querido amigo y admirado poeta José Luis Parra, y a la generosa complicidad de Juan Pablo Zapater, quien ha propuesto y presentado magistralmente la mayoría de estos actos.

Han leído sus relatos y presentado sus libros Abelardo Muñoz, Pepe Cervera, Vicente Marco, Miguel Sanfeliu, César Gavela, Miguel Mas, Jesús García Cívico, Ginés S. Cutillas, y en el Ciclo ‘En Clave Narrativa. Los relatos del Malva’, organizado por C.L.A.V.E. y Café Malvarrosa (con una excelente coordinación de Juan Luis Bedins, estimado colaborador en muchas de nuestras actividades) han participado Pepe Cervera, Miguel Sanfeliu, Amparo Andrés Machí, Raúl Borrás, César Gavela, Marian Torrejón, Luis Auñón Muelas, Manuel Giménez González, Rosario Raro, Miguel Torija, Irene Estrada, Luis Sánchez, Rafael Camarasa, Jesús Zomeño, Marta R. Sobrecueva y Rafael Soler.

Se han presentado libros de las editoriales Los Sentidos, Renacimiento, Tusquets, Menoscuarto, Calambur, Pre-Textos, Denes, Nau Llibres, La Mansarda, Contrabando, Opticks, etc., y la revista de poesía La Galla Ciencia.

Además de los citados anteriormente, han intervenido en los actos organizados otros escritores (Marc Granell, Fernando Delgado, Alfons Cervera), artistas (Yturralde, Pamen Pereira), galeristas (Rafael Ortíz, Tomás March), críticos y editores.

Una vida dibujando, de Juanjo Tornero.

Una vida dibujando, de Juanjo Tornero. Cortesía de Café Malvarrosa.

Otras actividades realizadas han sido la presentación de ‘ARTIFARITI ’10’ (Encuentros Internacionales de arte en territorios liberados del Sáhara Occidental), la mesa redonda ‘De Galerías’, las proyecciones del documental ‘Café Malvarrosa’ o del largometraje de animación ‘El viaje de Chihiro’ de Miyazaki (con motivo de la presentación de la Guía para ver y analizar El viaje de Chihiro, de Raúl Fortes), los homenajes ‘En recuerdo de Parra’, la presentación de los libros ‘Hasta más ver’, de José Luis Jover, ‘Entropía’, de José María Yturralde, ‘La moneda’, de Curro Canavese y ‘Una vida dibujando’, de Juanjo Tornero, del documental ‘Tan lejos de Dios’ y de las antologías de poesía mexicana de la frontera, de Uberto Stabile…las presentaciones del fanzine Arròs Negre, etc.

Nuestro local ha sido la sede del encuentro semanal de jugadores de Go (Club de Go Malvarrosa), por el que han pasado destacados jugadores de este milenario juego de estrategia de origen oriental. Hemos asistido a partidas entre campeones, lecciones magistrales, y sesiones más pedagógicas, abiertas a todos los interesados en el juego. Estos encuentros han sido el germen de la recientemente creada Asociación Valenciana de Go.

También la Asociación ‘La Vaca Multicolor’ organizó un ciclo de lecturas sobre diversos autores (Leopoldo Mª Panero, Charles Bukowski, Chuang-Tzu, Eduardo Galeano, Joan Margarit, Jorge Reichmann, Maram Al-Masri, Wislawa Szymborsca, etc.). Y otras asociaciones, de escritores, de artistas, de cinéfilos, han realizado reuniones y actividades en el Café Malvarrosa (C.L.A.V.E., Cazadoras Asociados, Afectados de Filmosis…).

En nuestras vitrinas hemos mantenido una importante selección de libros de las editoriales Pre-Textos, Renacimiento, Los Sentidos, Media Vaca, Campgràfic, etc.; y cómics y fanzines (en colaboración con Futurama).

Café Malvarrosa Espai Paral.lel ha editado dos entregas de la colección de poesía “Poema a poema’, la caja de grabados “Gravat a gravat’, la escultura-múltiple ‘En el aire’, de Julio Bosque, las cajas/catálogo ‘Retratos furtivos en el Malva’, de Gabriel Alonso, y ‘Dos hombres y un destino’, de Salva Álvaro y de Ximo Amigó, y dípticos, carteles, etc.

Desde Café Malvarrosa Espai Paral.lel, con el apoyo decidido de Carmen Monteagudo, José L. Falcó y Wences Ventura, se ha creado la editorial Leteradura (mayo 2013), que ha publicado los libros: ‘La Coleccionista’, de Juan Pablo Zapater, ‘Casa de los estudiantes de Asia’, de Wences Ventura, y ‘30 Niñas’, de Francisco Ferrer Lerín.

Ha llegado el momento, cinco años después, de dar por concluido este proyecto. Con la celebración de nuestro Quinto Aniversario, el 20 de mayo, finalizamos la programación de actividades en el local de Historiador Diago, y a finales de mes … bajaremos la persiana.

Muchas gracias a todos quienes habéis hecho posible que Café Malvarrosa Espai Paral.lel haya sido, durante estos años, un referente de la cultura y de la amistad.

Toni Moll (izquierda) y Víctor Segrelles, según Gabriel Alonso en su 'Relatos furtivos en el Malva'.

Toni Moll (izquierda) y Víctor Segrelles, según Gabriel Alonso en su ‘Relatos furtivos en el Malva’.

Toni Moll, Víctor Segrelles

 

Ciutat Vella Oberta: más de 100.000 entradas

Balance de Ciutat Vella Oberta: Festival de Artes Plásticas y Visuales
Días 8, 9 y 10 de noviembre
Reportaje gráfico: Eva Máñez

Más 200 artistas de todo el mundo, 43 espacios expositivos y 34 talleres abiertos al público dinamizaron durante los pasados días 8, 9 y 10 de noviembre Ciutat Vella, todo ellos dispuestos a “poner en valor el centro histórico con mayor concentración de comercios de Europa”, según destacó durante su presentación Julia Martínez, gerente de la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo de Valencia. ¡Y vaya si lo hicieron! Las calles del céntrico barrio se llenaron de ciudadanos y turistas que colmaron y rebasaron las expectativas del grupo organizador.

Ciutat Vella Oberta, que en esto ha seguido los pasos de Russafart o Cabanyal Portes Obertes, otras dos sobresalientes actividades artísticas nacidas en sendos barrios emblemáticos de Valencia, recibió la visita de miles de personas. Los talleres y estudios de artistas no dieron abasto, como tampoco lo dio la página web diseñada para el evento y las redes sociales que superaron las 100.000 entradas. Los comercios de Ciutat Vella también notaron el impacto de tamaña actividad artística, foco de exposiciones de pintura y fotografía, proyecciones de cine, talleres infantiles, cuentacuentos, recitales de poesía, performances, actuaciones musicales, visitas guiadas, intervenciones en la calle, diseño, moda, gastronomía y una sorprendente ruta erótica comandada por Carles Recio.

Sin ayudas públicas, pero con un enorme entusiasmo, Ciutat Vella Oberta se puso en marcha gracias a la voluntad de artistas y ciudadanos y al apoyo económico, principalmente, de la Escuela Superior de Arte y Tecnología de Valencia (ESAT). La Fundación Inspirarte, Ibercaja y galerías como Cuatro, Espai Visor, Kessler-Battaglia y Punto, además de La Nau, Rector Peset, Ca Revolta, Carme Teatre e Inestable, se sumaron a la iniciativa para dejar constancia de que hay vida más allá del declive institucional. Y como muestra fehaciente del éxito de Ciutat Vella Oberta, les dejamos estas imágenes firmadas por Eva Máñez. Continuará…

Ciutat Vella Oberta. Fotografía: Eva Máñez

Ciutat Vella Oberta. Reportaje fotográfico de Eva Máñez.

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7/11/2013. Inauguració Festival de les arts Ciutat Vella oberta

7/11/2013. Inauguració Festival de les arts Ciutat Vella oberta

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Ciutat Vella, ciutat oberta

Ciutat Vella Oberta
Distintos espacios del Casco Viejo de Valencia
Del 8 al 10 de noviembre

¿Se acuerdan de Roma, città aperta, la película de 1945 dirigida por Roberto Rossellini? En ella, un grupo de partisanos se hace cargo de la resistencia en medio de la ocupación nazi. Sería exagerado comparar aquel contexto bélico con el actual democrático. Exagerado, porque entonces la resistencia se pagaba con la vida, y ahora es la vida, amenazada por la indomable crisis económica, la que está dando pie a focos de resistencia ciudadana que buscan revitalizarla, antes de que la falta masiva de pagos funda sus plomos. Es lo que ha hecho un colectivo de artistas: montar un festival multidisciplinar para que el casco viejo de Valencia recupere el alma perdida.

Obra de Antonio Barroso para Ciutat Vella Oberta. Imagen cortesía de la organización.

Obra de Antonio Barroso para Ciutat Vella Oberta. Imagen cortesía de la organización.

“Es una idea latente desde hace 20 años”, reconoce Manuel Garrido, uno de los artistas resistentes que forman parte del colectivo impulsor de Ciutat Vella Oberta. Ha tenido que llegar la furibunda crisis, para que ese proyecto latente vea la luz del día. Lo hace como respuesta al silencio administrativo, más preocupado en capear el temporal que en remar para que esto no se hunda. De manera que ahí están los cerca de 300 artistas de todo el mundo, los 43 espacios expositivos y los 34 talleres abiertos al público, dispuestos a “poner en valor el centro histórico con mayor concentración de comercios de Europa”, según destaca Julia Martínez, gerente de la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo de Valencia.

TravellingArt para el festival Ciutat Vella Oberta. Imagen cortesía de la organización.

TravellingArt para el festival Ciutat Vella Oberta. Imagen cortesía de la organización.

En el fondo, Ciutat Vella Oberta sigue los pasos de Russafart o Cabanyal Portes Obertes, otras dos sobresalientes actividades artísticas nacidas en sendos barrios emblemáticos de Valencia. “Tenemos buena sintonía con ellos”, afirma Chele Esteve, coordinadora del evento. Gracias al protagonismo de artistas y diferentes profesionales de la cultura y el comercio, este festival multidisciplinar dinamizará las calles del casco viejo valenciano hasta el domingo. Habrá mucho y de todo, desde exposiciones de pintura y fotografía hasta proyecciones de cine, pasando por talleres infantiles, cuentacuentos, recitales de poesía, performances, actuaciones musicales, visitas guiadas, intervenciones en la calle, diseño, moda, gastronomía e incluso una ruta erótica comandada por Carles Recio, que rendirá homenaje a Bienvenida Pérez colocando una placa conmemorativa en su casa de la Calle Alta.

Obra de Rafa Martínez Primo para Ciutat Vella Oberta. Imagen cortesía de la organización.

Obra de Rafa Martínez Primo para Ciutat Vella Oberta. Imagen cortesía de la organización.

Sin ayudas públicas (“ni las hemos pedido porque es casi imposible lograrlas”), Ciutat Vella Oberta se pone en marcha gracias a la voluntad de artistas y ciudadanos (“patrocinio de base”), y al apoyo económico, principalmente, de la Escuela Superior de Arte y Tecnología de Valencia (ESAT). Alberto Adsuara, en representación de la escuela, destaca la importancia de un festival “sin ánimo de lucro” y hecho por personas de a pie, porque iniciativas como ésta “si no parten del ciudadano, ya parece que no parten de nadie”. Dos proyectos de ex alumnos de ESAT, el ajedrez portátil de Rubén López y el videojuego Ninpo de Ismael Castellanos, Andrea Montesa y Óscar Navarro, podrán verse en el Espacio Plató de la escuela.

Cubess, ajedrez portátil obra de Rubén López para Ciutat Vella Oberta. Imagen cortesía de ESAT.

Cubess, ajedrez portátil obra de Rubén López para Ciutat Vella Oberta. Imagen cortesía de ESAT.

La Fundación Inspirarte concederá una beca de residencia para artistas en Ifitry (Marruecos) e Ibercaja acogerá una exposición colectiva que se prolongará hasta diciembre. Galerías como Cuatro, Espai Visor, Kessler-Battaglia y Punto, además de La Nau, Rector Peset, Ca Revolta, Carme Teatre e Inestable, figuran entre los espacios expositivos participantes. Artistas como Consuelo Chambó, Juanma Pérez, Ana Vernia, Mery Sales, Concha Ros, Cristina Peris o Victoria Cano abrirán sus estudios al público, en una clara muestra del espíritu que anima a Ciutat Vella Oberta: revitalizar un  barrio que “muchos jóvenes desconocen de día” y que, de esta forma, permitirá “el descubrimiento de rincones singulares”, afirma con rotundidad Julia Martínez.

Ninpo, videojuego de Andrea Montesa, Ismael Castellanos y Óscar Navarro para Ciutat Vella Oberta. Imagen cortesía de ESAT.

Ninpo, videojuego de Andrea Montesa, Ismael Castellanos y Óscar Navarro para Ciutat Vella Oberta. Imagen cortesía de ESAT.

Las cinco rutas previstas en su mapa desplegable, cada una con su color, el naranja para las exposiciones colectivas, el amarillo para las actividades infantiles, el rosa para los estudios y talleres, el verde para el arte de acción y el rojo para el domingo erótico, convierten el casco viejo de Valencia en un nuevo barrio abierto a la participación ciudadana. Un espacio de resistencia y difusión cultural que convertirá Ciutat Vella en otro interesante laboratorio de ideas y creatividad promovido desde la base. A falta de los anunciados tiempos mejores, ya aparecen de verdad en los barrios brotes verdes.

Fotografía de Consuelo Chambó para Ciutat Vella Oberta. Imagen cortesía de la autora.

Fotografía de Consuelo Chambó para Ciutat Vella Oberta. Imagen cortesía de la autora.

Salva Torres

Los monstruos que todos llevamos dentro

Monstruo. Historias, promesas y derivas. Fundación Chirivella Soriano
Palau de Joan de Valeriola
C / Valeriola, 13. Valencia
Hasta el 8 de septiembre

Hay dos posiciones del espectador que se enfrenta a una exposición sobre monstruos. Una, la neurótica, consiste en defenderse de ella, atribuyendo tamaña monstruosidad al genio creativo, de manera que todo cuanto allí se despliega, aún excitando su imaginación, finalmente no va con él. La otra, llamémosla romántica, se definiría por su adhesión a unas imágenes que le conmueven y de las que se nutre para explicar la sinrazón del mundo que le rodea. En ambas, el monstruo objeto de la exposición queda reducido a simple categoría, ya sea ésta conservadora o provocativa.

Relámpago de agua, obra de Chema López, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Relámpago de agua, obra de Chema López, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

El monstruo, en tanto expresión radical de nuestra condición humana amenazada de muerte, es otra cosa. Diríamos, incluso, que es la cosa en sí. O lo que es lo mismo: aquello que se resiste precisamente a una rápida catalogación. Cuando el monstruo comparece, ya sea en forma de extraña figura externa o inclasificable sensación interior, conviene prestarle la debida atención porque, en el fondo, moviliza con su inexplicable presencia las tensiones que nos constituyen. Entremos, pues, con cautela y singular disposición de ánimo a la exposición de la Fundación Chirivella Soriano que, bajo el título de Monstruo. Historia, promesas y derivas, se muestra estos días en el Palau de Joan de Valeriola de Valencia.

L'home del martell, obra de Martín Caballero, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

L’home del martell, obra de Martín Caballero, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Sin título y, entre paréntesis, locura, es como Marina Núñez denomina su aproximación a esos monstruos. Y lo hace a través de unos ojos desorbitados, cuya mirada desencajada y sin freno aparente nos coloca en el centro mismo de la monstruosidad aludida. Freud, al hablar de las zonas erógenas, otorgó el máximo protagonismo al ojo, por encima de los genitales, al ser la mirada foco principal de entrada de múltiples sensaciones, en ocasiones devastadoras. La pulsión escópica como fuente de goce siniestro. Queremos verlo todo, sin límite alguno, dado que el límite se asocia con las peores prácticas represoras de un pasado autoritario que aborrecemos. Pero la mirada, una vez abiertas de par en par las compuertas de lo visible, da pie a su vez a la proliferación de monstruosas imágenes por exceso de una luz que quema.

Detalle de la obra de Mery Sales, Mujer elefante III, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas.

Detalle de la obra de Mery Sales, Mujer elefante III, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas.

En el fondo, lo monstruoso tiene que ver con ello: con esa dificultad para regular el flujo de energía que en tropel nos habita. A veces comparece en forma de tirano, cuyas formas excesivas provocan pánico, o mediante las igualmente desatadas fuerzas de la naturaleza. También lo hace a través de nuestra propia demanda interna, fuente de ansiedad y de idéntica voluntad desmedida. Se ve en la obra de Marina Núñez, ya sea en esa locura que procede del ojo mismo, de su incontenible visión, o en esos rostros deformados por efecto o, mejor, defecto de una mirada incapaz de gestionar su propia percepción.

Sn título (monstruas), video monocanal de Marina Núñez, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Sn título (monstruas), video monocanal de Marina Núñez, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

En esta misma línea del ojo exacerbado, también del ojo cariacontecido tras contemplar las consecuencias de su propia falta de límites, se halla la obra de Chema López (Relámpago de agua), de Javier Palacios (Ausencia), de Enrique Marty (El intruso o su serie Amnesia), de Curro González (El durmiente), de José Luis Fajardo (El mirón de la noche), o de Santiago Ydáñez. Y del ojo, al cuerpo, objeto igualmente de misteriosas transformaciones fruto de esa incontenible pulsión que nos habita. Los ejemplos se suceden: la Mujer elefante de Mery Sales, el Oh! pobre niño gordo de Luciana Novo, el Enano de Rosa Martínez Artero, el No sé por qué de Carmen Calvo, el Hecho un Monstruo de Pepe Yagües, L’home del martell de Martín Caballero, el Antropomorfo de Luis Gordillo, la Arcada de grandeza de José Hernández, De ir y venir de Miguel borrego, o El colgado de Rómulo Royo.

Obra de Santiago Ydáñez, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Obra de Santiago Ydáñez, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Completan la monstruosidad, lógicamente los Insomnios de Rafael Tejedor, el extraño cepillado de José Paredes, el descoyuntamiento de Alfonso Fraile, la abstracción de Josep Guinovart el barrido de Joan Aguado, la Identidad secreta de Dadi Dreucol, la mirada elefantiásica de Daniel Coves, el Retrato de Antonio Saura, la dama kafkiana de Antonio Camaró, el rostro grotesco de Julián Pacheco, el Jocker de Chema Cobo, los deformados personajes de Jorge Carla, los fantasmas de Daniel Jordán, la mecánica de Juana Francés, o el Hombre lobo de Cristina Lama.

Elefant man, obra de Daniel Coves, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas.

Elefant man, obra de Daniel Coves, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas.

Monstruo. Historias, promesas y derivas es una exposición singular para acercarnos al temor que, en tanto seres contradictorios, limitados por los dictados culturales y a su vez impelidos a desprendernos de sus ataduras, nos constituye. Más allá del extenso catálogo de monstruosidades que la Fundación Chirivella Soriano muestra en el Palau de Joan de Valeriola, lo que la exposición refleja, y de la cual deberíamos empaparnos, es la tensión de una humanidad en constante pugna con su propia energía autodestructiva.

Sin título (locura), obra de Marina Núñez, en la exposición Mostruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Sin título (locura), obra de Marina Núñez, en la exposición Mostruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Salva Torres

Paisaje, naturaleza y ecologismo

El árbol de la vida. Naturaleza y espacios rituales
Jardín Botánico de Valencia
Inauguración: 12 de junio, 20 h
Hasta el 8 de septiembre de 2013

La exposición El árbol de la vida. Naturaleza y espacios rituales tiene como motivo establecer un diálogo entre el ente arbóreo y la práctica artística e incluye a un nutrido y significativo grupo de autores que trabajan desde la conciencia ecologista. Consta de una muestra en la sala expositiva interior centrada en obra fotográfica, pintura, dibujo, instalación y escultura. Y de una exhibición en los exteriores del Jardín Botánico que implica a una serie de artistas que trabajan el tema de arte y naturaleza, desde obra escultórica en madera y otros materiales vegetales, reciclaje, intervenciones de land art, Yarn Bombing, hasta actividades performativas. De esta manera se abordará la entidad arbórea desde diferentes técnicas plásticas y temáticas, donde tendrá lugar una visión del árbol como elemento referencial, icono simbólico y poético, la mirada crítica hacia la extinción de los bosques, los incendios forestales y la pérdida de determinadas especies, así como la imbricación entre ciencia y arte a través de la dendrocronología, los mandalas y los diseños morfológicos naturales. La propuesta se completará con actividades artísticas participativas el sábado día 22 de junio a las 11:00 horas. Con la exposición, con el árbol como eje central, se pretende destacar la belleza natural de la diversidad vegetal y establecer la relación originaria del arte como ritualización de la Naturaleza.

Artistas: Ignacio Abella, Carmen García Gordillo, Mery Sales, Myriam Negre, Kaiko, Cristina Gil, Ana Donat, Josep Albert, Karina Vagradova, Victoria Cano, Josep Pedrós i Ginestar, Lucia Peiró, Ximo Ortega Garrido, Susana Sánchez Marfil, Daniel Orea, Jose Plumed.

Montserrat Hormigos, comisaria

El Carmen: ¡Figúrate!

Centro del Carmen

La presencia y la figura

Valencia

Hasta abril de 2013

Para hablar de La presencia y la figura, título de la exposición del Centro del Carmen, su comisario José Saborit echa mano de este verso de San Juan de la Cruz: “Descubre tu presencia, y máteme tu vista y hermosura; mira que la dolencia de amor, que no se cura sino con la presencia y la figura”. Pues bien: haríamos mal en confundir presencia y figura. La presencia para el místico es el fondo que ningún objeto imaginario puede tapar. De ahí su carácter letal (“máteme tu vista”). La figura, como mal menor, acudiría al rescate (cura) de esa mirada angustiada. Pero no se detiene aquí el poema: San Juan de la Cruz, contra la tendencia actual de mostrar un fondo siniestro, termina proponiendo una palabra simbólica que transforme esa presencia letal en experiencia sublime.

Para darse cuenta de ello se hace necesario una lectura atenta del poema. Como atención reclama el propio Saborit para su exposición, en la que 95 obras de 29 artistas valencianos se exhiben para una mirada paciente. Sin negar las “ventajas y facilidades” que proporcionan las nuevas tecnologías, José Saborit propone con La presencia y la figura otra cosa. Frente a “la rapidez, la sustitución y el relevo” inherente al universo tecnológico, “la espera, la lentitud, la duración o la permanencia” que ofrece la pintura. Y para demostrarlo, ahí está el casi centenar de obras de una exposición dividida en tres apartados: retratos, figuras y paisajes.  Seleccionamos a Chema López, Gabriel Alonso y Mery Sales para que nos introduzcan en cada uno de ellos.

RETRATOS: CHEMA LÓPEZ

“Reivindicar la pintura en cuanto medio, además del contenido” es, para Chema López, el objeto de la exposición en su conjunto. Ciñéndose a los retratos que aparecen en la Sala 1 del Centro del Carmen, el artista dice: “Son rostros desde diferentes puntos de vista”. El suyo es “fantasmal”. No oculta la técnica, pero los retratados por Chema López son figuras trazadas bajo una “atmósfera de efecto fantasmal”.

En La Danza. Black Rolling Head, el efecto fantasmal proviene de la “figura anónima de una niña bailando”. Y en Gospel Show (La fe y el crédito), parte de una foto de grupo de la Junta Directiva del BBVA para que sobre sus cabezas caiga una “lluvia de ranas apocalíptica”, ya sea a modo de ¿fenómeno natural? o directa provocación del propio poder. Se trata, en cualquier de los casos, de “crear un ambiente a partir de los rostros”. Y más rostros: Irene Grau, Javier Palacios, Sergio Luna, Alberto Gálvez, Tania Blanco, Daniel Coves, Robert Garay y Andrea Garay.

FIGURAS: GABRIEL ALONSO

“Están las figuras del toreo, del cine, del deporte, y la presencia a la que alude la exposición que son los cuadros que hay que ver poniéndote delante de ellos, para disfrutarlos”. Gabriel Alonso diferencia entre “el eco, la resonancia” que proporcionan aquellas imágenes, y el “hecho físico” de la pintura contemplada “directamente, no mediatizada”.

La suya es “pintura de relato”, donde impera la narración y cierto mensaje, como en La América soñada o Lady Yellow. “Hablamos de figuras como seres vivos, frente a la huella y el ser inanimado”. Por eso entiende como pertinentes los tres apartados de La presencia y la figura. “Por un lado el ser y, por otro, los espacios por donde se mueve el ser”. Más figuras: Nuria Rodríguez, Rosa Artero, Jesús Herrera, Abel Segura, Ismael Fuentes y Daniel Jordán.

PAISAJES: MERY SALES

“Me gusta la referencia a San Juan de la Cruz porque en estos cuadros se hace necesario presenciar la obra para ver su valor”. Mery Sales apuesta por la pintura como forma “reposada” de contemplar una obra, frente al “consumo rápido”. “Hay que acudir a los sitios y destinar tiempo a ello”, añade. De los tres aspectos que a su vez incluye el paisaje (urbano, vegetal y metafísico), Sales se inclina “por lo abstracto, aunque sea realista”, en tanto “metáfora de lo invisible”.

No pretende representar el paisaje, sino “un estado emocional”, aquel que tiene siempre que ver “con las personas y sus conflictos”. De manera que en el “espacio poético” de sus Cosmos, el espectador puede hallar esa “perspectiva de acercamiento entre las personas”. Proximidad que Mery Sales trenza y hace fluir como “corriente luminosa”, cuya “lucidez” permite “mejorar el entorno en el que vivimos”. Más paisajes: Ana Sansano, Alejandro Marco, Eva Borrás, Inés Navarro, Jesús Rivera, Marcelo Fuentes, Lorena Beferull, José Albelda, Daniel Pareja, Rafael Carralero, José Luis Urbán y Ernesto Casero.

¿SIN REMUNERACIÓN?

Los 29 artistas de La presencia y la figura no han cobrado por su trabajo. Es algo tan habitual en el mundo de la cultura que merece, una vez más, un toque de atención. “Hay que variar estas prácticas”, dice Chema López, porque muchos entienden “que te lo pasas bien, que te autopromocionas”. Mery Sales no comprende que se pague al montador, al transportista, al diseñador del catálogo, “y al artista no”. Gabriel Alonso, remuneración aparte, señala la importancia que ha de tener el objeto artístico “más allá de la exposición, de su almacenamiento”. Y que conste, subrayan todos ellos, que la crítica “no va contra nadie”, sino contra la práctica general que “resulta ofensiva”. José Saborit entiende la polémica, siempre y cuando sea una denuncia extensible y no una crítica particular.

Salva Torres

mery sales