Premios a las galerías, que abren sus puertas al 3D

ABIERTO VALÈNCIA 2020 | LAVAC
Apertura de las galerías valencianas
Entrega de premios y compra de obras
IVAM
Guillem de Castro 118, València
Del 25 de septiembre al 2 de octubre
Viernes 25 de septiembre de 2020

Son tiempos de pandemia y, aún así, el arte muestra su vigor con la apertura de la temporada por parte de las galerías valencianas. Decididas a combatir el coronavirus aireando sus estancias con los mejores artistas, las galerías de arte contemporáneo de la Comunidad Valenciana, reunidas en LAVAC, se hicieron eco de los premios con los que cada año las instituciones públicas (Generalitat y Ayuntamiento) y privadas (DKV, Fundación Hortensia Herrero, Gandía Blasco, Fundación Juan José Castellano Comenge y revista MAKMA) apoyan la labor de una salas que sirven de mediadoras entre la creación y su puesta en escena en los diferentes ámbitos del mercado.

Representantes de las instituciones que participan en Abierto València. Foto: Nacho López.

Rosa Santos, presidenta de LAVAC, puso el énfasis en la ampliación de fechas y la renovación de la marca corporativa que incide, precisamente, en esa unión de las galerías, para afrontar las inclemencias de una crisis que se manifiesta unas veces abiertamente económica y, en otras, mediante el azar de un virus que ha propiciado la aceleración de algunas tendencias. Por ejemplo, la de la digitalización de contenidos, para hacer frente a las dificultades de mostrarlos presencialmente, al menos mientras dure la pandemia, pero con vistas a ser un recurso complementario a la tradicional visita a las galerías.

“Se podrán visitar todas las exposiciones online”, resaltó Rosa Santos, al tiempo que destacaba como otra de las novedades el premio popular que concede Cervezas Alhambra, tras votación del público en la web de la marca cervecera. El IVAM, ahora bajo la dirección de Nuria Enguita, que se estrenó en Abierto València, fue un año más el marco donde tuvo lugar tanto la entrega de premios, como el desvelamiento de la compra de obras. “Aquí está el IVAM para lo que queráis”, proclamó Enguita, en un gesto que denotaba su voluntad de continuar apoyando a las galerías, en tanto entidades privadas conformadoras de un tejido cultural público.

La Galería Luis Adelantado logró el Premio a la Mejor Exposición de Abierto Valencia 2020. Foto: Nacho López.

José Luis Pérez Pont, director del Consorci de Musesus, en nombre de Carmen Amoraga, directora general de Cultura y Patrimonio, dio a conocer el ganador del ‘Premio a la Mejor Exposición’, que recayó en la Galería Luis Adelantado, por su “montaje elegante y profundo”. Glòria Tello, concejala de Cultura, entregó el de ‘Mejor Artista’ a Amanda Moreno, por su muestra en Espai Tactel. Ambos premios están dotados con 3.000€ (+IVA).

Amparo Moreno, junto a Ismael Chappaz, de Espai Tactel, alcanzó el Premio a la Mejor Artista de Abierto Valencia 2020. Foto: Nacho López.

Luego fueron comunicando sus respectivas compras las entidades privadas que participan en Abierto Valencia, entre ellas la revista MAKMA, que decidió comprar el proyecto de Álex Gambín, expuesto en la galería Tuesday to Friday y que lleva por título ‘El devenir de las estructuras’. Merche Medina, en nombre de la revista, explicó que la compra estaba fundamentada en “criterios semánticos y estilísticos”, por la “inquietante reflexión” de Gambín “en torno al logos de la construcción y de la destrucción, por el manejo del fuego como fuente de ruina y renovación, y por su travesía a través del dibujo en grafito y la animación en stop motion”.

galerías
Responsables de las galerías e institucionales de Abierto Valencia, en el IVAM. Foto: Nacho López.

La artista Amanda Moreno repitió suerte, al comprarle una obra DKV, que completó su adquisición con otra pieza de José Luis Cremades, también en este caso formando parte de la colectiva de la igualmente premiada galería Luis Adelantado. La Fundación Hortensia Herrero se decidió por la compra de obras de María Tinaut (Galería Rosa Santos), Anna Talens (Luis Adelantado) y dos más de Samuel Nieto (Shiras). Gandía Blasco optó por las obras de Lucía Blas (La Mercería), y Philip Gerald (Tuesday to Friday). Quien prefirió pronunciarse más adelante fue la Fundación Comenge, ya que por cuestiones a su voluntad no había podido ver todas las galerías.

Abierto València acabará el próximo 2 de octubre, día en el que se publicará el ganador del premio popular de Cervezas Alhambra, que recaerá en un artista de menos de 45 años y en la galería donde se expone su trabajo. Como apuntan desde LAVAC, lanzando un mensaje de optimismo voluntarioso, “con muchas restricciones de aforo, de movilidad y con todas las precauciones necesarias, gel hidroalcohólico, obligatoriedad del uso de la mascarilla y guardando la distancia de seguridad”, con todo eso y más, “pero el mundo del arte valenciano no puede parar”.

Obra de Álex Gambín, cuyo proyecto en la galería Tuesday to Friday fue objeto de compra por parte de MAKMA. Imagen cortesía de Abierto València.

MAKMA

«Tenemos una misión de divulgación artística»

#DesayunosMAKMA | Abierto València 2020
«Tenemos una misión de divulgación artística»
Con los galeristas Pablo Vindel (The Liminal), Amalio Vanaclocha (Galería Vangar) e Ignacio Borafull (La Mercería)
Entrevista de Salva Torres y Merche Medina
Jueves 24 de septiembre de 2020

La octava edición de Abierto València, organizada por LAVAC del 25 de septiembre al 2 de octubre de 2020, además de portar consigo un cambio de imagen que ha implementado el diseñador valenciano Antonio Ballesteros, renueva su compromiso anual con el cronograma cultural de la ciudad en un inicio de temporada extraordinariamente inusual como consecuencia de la COVID-19, que, aún cuando ha trastocado el desarrollo habitual del evento, no ha mermado la necesaria voluntad de reemprender todo aquello que la pandemia se ha llevado consigo durante los últimos meses en el universo del arte.

Por ello, desde MAKMA hemos querido contar con el testimonio de tres jóvenes galeristas que han incorporado, recientemente, sus respectivos proyectos al mapa del mercado del arte valenciano: Amalio Vanaclocha, director de la Galería Vangar –que participa en Abierto València con la artista María Marchirant y su proyecto ‘La bañera de la rusa’–; Ignacio Borafull, responsable de La Mercería –iniciando la temporada de LAVAC con ‘What Remains’, de Lucía Blas–; y Pablo Vindel, quien emprende, junto a Carmen Mariscal, la galería The Liminal, exhibiendo ‘Ofrecer la protección más adecuada’, propuesta de la artista francesa Anaïs Florin que se programa en paralelo a Abierto València, aguardando su participación para venideras ediciones.

En primer lugar, ¿cómo habéis sobrellevado el fulminante cese de la actividad durante el estado de alarma?

Pablo Vindel (PV): Ha sido tremendamente extraño. En The Liminal estábamos en pleno proceso de reforma y acondicionamiento del espacio. Con el corte, a mitad de marzo, nosotros lo hemos vivido con mucha incertidumbre.

Amalio Vanaclocha (AV): Nosotros llevamos año y medio y la verdad es que empezamos bien. Con el parón te entra el miedo de cuándo podrás abrir. Pasa un mes, dos y tienes que seguir pagando. Después del confinamiento he percibido ganas de salir a las galerías y se ha vuelto a la normalidad muy poco a poco. Tuvimos que anular o posponer exposiciones a 2021. No obstante, me mantengo optimista.

Ignacio Borafull (IB): He notado bastante bajón. La respuesta del Gobierno fue una buena ayuda: recibir el cese de actividad, dejar de pagar autónomos, etc. El trastoque a la programación fue muy gordo, ya que te elimina exposiciones, hay que posponer, cancelar… No sabes cuándo vas a poder programar y tienes mucha incertidumbre. Así que, en mi caso, decidí hacer una exposición para la reapertura y comenzar, después, con Abierto València.

Una de las consecuencias más significativas de la pandemia ha sido la necesidad de potenciar la vertiente online en detrimento de la presencialidad. ¿De qué modo afecta a vuestro trabajo cotidiano en la galería?

IB: Es algo que va a ser complementario y necesario, pero no va a sustituir completamente a la galería y el espacio físico y presencial. La obra se disfruta más en persona que en un medio digital.

AV: Me sigo resistiendo a que la galería sea un medio digital. La proximidad, el recorrido por la exposición, su contexto… Aunque sí me ha pasado que he gestionado ventas por redes sociales. Estas ventas permiten que el negocio siga funcionando, pero ojalá no se pierda nunca la experiencia de que la gente siga acudiendo al espacio y se establezcan lazos.

IB: En la galería tenemos una misión de divulgación cultural y artística y eso, quizá, se pierda en el medio digital. Somos espacios a los que nos encanta que la gente venga. El espacio abierto de cara al público es muy importante.

PV: No puede ser un sustitutivo, pero, en este caso, nosotros hemos creado un segundo espacio que solo existe virtualmente; y creo que de esa manera estás ofreciendo otra experiencia. La galería, además de ser un lugar de venta y encuentro, también la entiendo como un lugar de producción de arte, dinámicas, conocimiento y reflexión. En este sentido, pasar a un espacio virtual –que no es un sustitutivo, sino un proyecto en sí mismo– sí que puede ser que genere una nueva dinámica de trabajar.

Una de las obras de la expsoción en The Liminal ‘Ofrecer la protección más adecuada’, de Anaïs Florin. Fotografía cortesía de la galería.

¿Se ha transformado la idea primigenia con la que emprendísteis vuestras galerías?

AV: Mantengo la idea de dar a conocer artistas que no son conocidos en València. Dar a conocer y promocionar a artistas jóvenes y de media carrera, manteniendo, ante todo, la ilusión en el proyecto.

PV: Hay ciertos cambios. Nosotros incidimos mucho en la cuestión de que somos una galería productora de arte contemporáneo. Tenemos un programa de residencias artísticas y de talleres en torno al libro de artista que sirven a la gente para conectar con la galería y dinamizar el espacio, cuestiones que requieren contacto y presencia física, en un principio. Ahora estamos planteando estas residencias artísticas online, donde se generan dinámicas muy interesantes, incluso espacios de intimidad. Frente a ese escenario, creo que debemos tomar, en vez del daño colateral, el beneficio colateral.

¿Cómo convive vuestra programación expositiva con la naturaleza comercial de la galería?

IB: Quizás mi primera motivación no sea vender, sino crear un proyecto con el que me siento involucrado. Pienso que a raíz de hacer cosas interesantes vamos mejorando y, al final, quizás nos vaya a llevar a un beneficio económico. Si solamente nos centramos en el tema económico estamos perdiendo muchísima alma en el arte. La razón de abrir la galería es para hacer proyectos que, muchas veces, no he conseguido hacer sin tener este espacio.

AV: No hay que perder de vista que es un negocio. Cuando programo, incluso a mí me gusta, porque el artista tiene interiorizado ese mensaje. Podemos hacer algún proyecto que sea muy potente, pero podemos no vender nada. Siempre has de saber conjugar un poco las dos líneas. Eso sí, a los artistas les doy total libertad para trabajar en la galería.

‘Beina’, de María Marchirant, perteneciente a la exposición ‘La bañera de la rusa’. Fotografía cortesía de la Galería Vangar.

En consecuencia, ¿cómo planteáis vuestra selección y nómina de artistas?

PV: La selección (volviendo a la idea de incertidumbre) es un trabajo más allá del negocio, tremendamente vocacional, del artista y del galerista. Debes tener una afinidad, respeto y amor por el trabajo que estás representando. Además, somos una galería feminista y queer (la única manifiestamente con esta idiosincrasia). Feminista fundamentalmente, porque representamos a práctica y exclusivamente a mujeres (salvo algún artista queer que no se identifica como mujer).

IB: Intento trabajar con gente con la que me llevo y me puedo comunicar bien. Si tuviera a un artista que me fuera a vender mucho, pero con el que no me llevase bien, decidiría no trabajar con él.

AV: Una de las señas de identidad fue esta. Yo veía algunas malas relaciones entre artista y galerista. No puedo permitir que un artista de mi galería vaya hablando mal de mí por el trato que le doy o las condiciones que le ofrezco. Sí es cierto que su producción es importante, pero pesa más en la balanza el feeling que tenga con ese artista, propiciando que ambos rememos en este barco y veamos cómo mejora la galería y cómo crece el proyecto; es decir, que vaya madurando la galería al mismo ritmo que sus carreras.

IB: Llega mucha gente a presentarte portfolios, y no tenemos la capacidad de asumir tanto volumen de artistas. Queremos darle al artista el espacio y el tiempo que se merece. Por eso hay que comunicar muy bien las condiciones, las expectativas y darle un punto de realidad.

Pablo Vindel (The Liminal), Amalio Vanaclocha (Galería Vangar) e Ignacio Borafull (La Mercería). Foto: Merche Medina.

Y en cuanto a su desarrollo venal, ¿qué particularidades distinguen al mercado del arte en España respecto de otros países?

IB: Yo, que estudié fuera, advierto que a la formación en España le hace falta conocimiento del mercado, y debería incorporarse en la universidad de manera constante. Explicar, invitar a las galerías y a todo tipo de profesionales del resto del mundo artístico y cultural, que al final también son mercado. Hay que hacer esas distinciones, como en otros países. En Estados Unidos, por ejemplo, hay otra forma de funcionar: allí tienen claro que no es un tabú hablar de empresa y de industria. Al final, la cultura es un industria y es una parte importante del PIB. En España hay mucho miedo porque se piensa que cualquier cuadro va a ser carísimo.

AV: Tener una galería de arte es, desde el principio, algo muy vocacional. Tuve muy claro que quería tener una galería, pero sin tener ni idea de cómo funcionaba. Después [tras cursar Historia del Arte en la Universitat de València], me formé en un museo de Barcelona y sí que vi que el sector cultural, allí, está más profesionalizado y tienen un público muy fiel.

IB: En otros países el arte se ve de una manera menos elitista, al contrario que aquí, donde todavía queda un poso de pensamiento de que al arte no es para el público general. Yo abrí la galería para que todo el mundo pueda tener obra original de calidad y que, en realidad, no es muy cara y puede adquirir gente de toda capacidad económica.

PV: Todo pasa por la comunicación, la reorientación en la enseñanza y el ajuste de expectativas del público, de los artistas y de los propios galeristas. Yo trabajé en Chicago y es verdad que ese pudor no existía, pero tampoco en ningún otro trabajo. No sé si es una cuestión de que allí el sector cultural ha sabido sobrepasar ese umbral o es que el sector laboral, en general, habla de dinero sin ningún tipo de pudor.

Detalle de una de las piezas de la exposición ‘What Remains’, de Lucía Blas. Fotografía cortesía de La Mercería.

¿Qué expectativas os brinda, por tanto, un evento como Abierto València? ¿Influye decisivamente en la elección del proyecto con el que iniciar la temporada?

IB: Desde luego, da más visibilidad. Mediante las campañas publicitarias y los gallery walks llegas un público distinto del habitual. Se nota una afluencia mayor en Abierto València que durante el resto del año. Las rutas hacen que el público vaya en el mismo día a varias galerías, cuando, normalmente, acude a ver una sola exposición por día. Eso cambia, también, la manera de percibir el arte y la propia ciudad. Abierto València ayuda a la gente a percibirlo como un gestalt: el todo frente a la individualidad de cada uno.

AV: Apuesto porque el artista con el que abro Abierto València sea de aquí, como, en este caso, María Marchirán, con la que dar a conocer un proyecto en el que lleva trabajando mucho tiempo. En ese sentido, espero dar a conocer al artista y a la propia galería.

PV: No participamos de Abierto València, pero en próximas ediciones espero que sí. Creo que hay otra cuestión de la galería que creemos importante, que es aunar lo global y lo local. Realmente, se trata de generar un nexo fuerte entre ambos y una serie de dinámicas con las que experimentar.

Hemos apostado por artistas internacionales (salvo en un caso), pero lo hemos hecho con un sentido muy claro, y es que el programa de residencias, que implementamos como parte de la faceta productora de la galería, da la bienvenida a artistas locales, de forma que podemos generar esas sinergias con los artistas internacionales, que representamos y traemos para sus exposiciones. Así que, en paralelo con Abierto València, hemos apostado por una artista local de origen francés, Anaïs Floran, que trabaja y reside aquí –València es su tema de trabajo y creíamos que era una buena manera de conectar esas facetas–.

divulgación artística, Abierto València 2020
Los galerístas Pablo Vindel (The Liminal), Amalio Vanaclocha (Galería Vangar) e Ignacio Borafull (La Mercería). Foto: Merche Medina.

Merche Medina

“Se están tomando medidas estéticas a nivel cultural”

#DesayunosMakma
Con Jerónimo Cornelles, director artístico de Russafa Escènica
Entrevista de Merche Medina y Salva Torres
Russafa Escènica
Del 24 de septiembre al 4 de octubre
Martes 22 de septiembre de 2020

Es de una transparencia meridiana. Ahora que la corrección política lo inunda todo, hablar con Jerónimo Cornelles, director artístico de Russafa Escènica, es como abrir una ventana por la que entra un aire descontaminado. Lamenta que la burocracia administrativa, tan pronto sometida a la manga ancha de la nefanda corrupción, como a la no menos desesperante cautela rayana en la parálisis, esté frenando el impulso de muchas iniciativas culturales.

Como lamenta que tanta buena voluntad política no se traduzca en hechos palpables que alivien las penurias económicas del sector teatral. Agradece la implicación personal de muchos cargos, a falta de un mejor plan a medio y largo plazo. Y se muestra orgulloso de lo conseguido durante estos últimos diez años en Russafa Escènica, al haber servido de plataforma para muchos creadores del sector teatral valenciano. 

Todo ello en medio de un contexto de pandemia que ha dificultado aún más las cosas, porque, de repente, llegó el covid-19. “El sector de las artes escénicas está haciendo todo lo que tiene que hacer y más, a pesar de que hoy te digan A, mañana B o C y luego te vuelvan a decir A”, avanza Cornelles, quien subraya cómo “a nivel cultural no ha habido ni un solo rebrote”.

“Creo que quien no lo está haciendo del todo bien, con excepciones, es la Administración, porque a nivel político se están tomando medidas estéticas, de seguridad, suspendiendo alguna actuación cuando las evidencias te dicen que no hay ningún problema. Entiendo que no se puede cerrar un bar, porque es anti estético para la hostelería, o una compañía aérea, porque es anti estético para la política, pero culturalmente, sin embargo, resulta estético”, añade.

cultura, Jerónimo Cornelles, Russafa Escència,
Jerónimo Cornelles, sosteniendo el cartel de la décima edición de Russafa Escènica.

“Que la burocracia sea lenta ya no me vale”, continúa diciendo el director artístico de Russafa Escènica. “No puede ser que a fecha casi de octubre no se hayan resuelto las ayudas, en este caso de festivales. Nosotros estrenamos Russafa Escènica este jueves y no sabemos todavía qué ayudas vamos a tener. Entendemos que hay buena voluntad, pero no es suficiente. Ese es nuestro terror en estos momentos como festival”, resalta.

Dice que el festival tiene un compromiso de gasto de 220.000€, mientras que en las cuentas de Russafa Escènica “ahora mismo hay 3.200, con todas las cosas que hay que empezar a pagar. Esta es la realidad”. Y agrega: “No podemos pedir una póliza, porque no te la dan mientras no salga la resolución de ayuda definitiva. Pero es que no han salido ni siquiera las resoluciones provisionales, de manera que, aunque salieran mañana, debería pasar un mes para la definitiva. Es deprimente”.

En este sentido, se muestra crítico con esos responsables políticos que “te dicen que están haciendo cosas, pero es que les toca hacerlas, y ya no vale que la Administración es lenta, porque no vale. Hay gente con nombres y apellidos, dentro de esa Administración, que está haciendo las cosas bien, entonces no entiendo por qué otras personas no pueden hacer lo mismo. Es cierto que hay interés en que las cosas cambien y que puedes llamar y te cogen, pero cuando te dicen que no se puede hacer más de lo que hacen, pues, que hagan más, que todos lo estamos haciendo”, proclama.

Jerónimo Cornelles, en un momento de la entrevista.

Reconoce que las ayudas a festivales han subido de 10.000 a 15.000€, aunque enseguida lo matiza: “Qué bien, pero siguen siendo insuficientes. Y nuestra labor es decirlo, porque hay como un miedo a que la izquierda critique a la izquierda, pero es que la cultura en general está para poner en cuestión al poder, gobierne quien gobierne. Nuestro deber es exigirles más y el suyo, el de intentarlo”.

El covid-19 dice Cornelles que es un problema “si te pones enfermo, si no puedes ir a trabajar o si te quedas sin trabajo, pero para todo lo demás existen soluciones”. ¿Que no puede haber aforos completos?, “pues hacemos, como en Viveros, actuaciones para tres espectadores. Hay artistas que por el covid han pasado a hacer espectáculos para un solo espectador. Esto es una realidad y hay que convivir con ella, de manera que varías la programación”.

Incluso, este año, como el público igual no puede ir a los espacios, porque no se sabe todavía cómo evolucionará la pandemia, “pues hemos decidido grabarlo todo y colgarlo en una plataforma que se llama stagein.tv, que abrirá en octubre”, apunta Cornelles. “¿No es lo mismo? Claro que no, pero de la necesidad hay que hacer virtud. ¿No podemos hacer el festival en espacios no convencionales por medidas de seguridad? Pues llevamos las piezas a los teatros. Afecta, pero lidias con los problemas día a día, aunque resulta agotador”. Todos los años lo son, reconoce, “pero en esta ocasión lo ha sido especialmente. Llegamos sobrepasados a niveles máximos”, subraya.

Jerónimo Cornelles, tras una mampara de cristal con el cartel de la décima edición de Russafa Escènica.

El tema de la reducción del aforo admite que ha sido un grave problema. “Si nosotros contamos, como el pasado año, con alrededor de 10.000 espectadores, lo que supone unos ingresos por taquilla de 30.000 ó 40.000€, pues es mucho, y esa cantidad era para nosotros vital. Como las administraciones públicas nos dicen que suben las ayudas, para paliar ese problema, de manera que podamos seguir haciendo el festival, nos lanzamos a ello contando con esas ayudas. Pero, ¿y si mañana, porque hemos hecho mal los trámites, no nos dan la ayuda, qué va a pasar? Por eso estamos muy asustados, cuando deberíamos estar emocionados por el arranque de una nueva edición del festival”, argumenta.

Además de la novedad de las grabaciones de los espectáculos, Russafa Escènica también se ha encargado de poner autobuses para que la gente vaya a los teatros de forma segura y gratuita desde el propio barrio. Lo cual supone un coste de 4.000€ “y, ahora mismo, eso no lo podemos pagar”. Por eso dice que se les pasó por la cabeza la posibilidad de haber suspendido el festival, “pero resulta que hay diez compañías que estrenan obra aquí y, si no lo hacen, pues se quedan sin la ayuda pública.

Es cierto que la grabación ya se considera estreno, por eso hemos grabado y enlatado gran parte de las obras, por si el festival no se pudiera realizar”, destacando el hecho de que cada grabación ha supuesto un trabajo de entre seis y ocho horas, “más la edición, la subtitulación, subirlo a la plataforma y alojarlo”. “Todo eso está hecho y pendiente de pago. Pensamos que todo va a ir bien y que en diciembre se podrá pagar, pero la varita mágica no la tiene nadie”, apostilla.

Cartel de la obra ‘La sala de los trofeos’, de Eva Zapico, por cortesía de Russafa Escènica.

El tema del coronavirus sobrevuela en varios de los espectáculos programados: “Cómo no va a salir, aunque se hable del tema del deseo, que es el lema de este año”.

De hecho, por poner un ejemplo, en el Jardín Escénico que se presenta este sábado y domingo en el Centre del Carme, con guion de Maribel Bayona y el propio Cornelles, que a su vez lo dirige, los textos hablan del confinamiento. “Son monólogos, a partir de testimonios reales, con 60 entradas que ya no quedan”, destacando igualmente el Invernadero de Adrián Novella, que se hace en la Sala 7 del Rialto bajo el título de ‘Los de arriba’, “y que habla de un grupo de adolescentes que celebran una fiesta saltándose las medidas de seguridad”.

En la de obra de Javier Sahuquillo, ‘9’, que está basada en la obra ’12 hombres sin piedad’, “el jurado de la pieza va con pantallas”, y en ‘La sala de los trofeos’, de Eva Zapico, que estará en Rambleta, se habla de lo extraño y lo contagioso desde otro punto de vista más ideológico.

“La programación es muy potente. Y es que Russafa Escènica ha servido de plataforma a muchos creadores, cuando hace diez años culturalmente esto era un páramo. Nosotros siempre hemos querido que un mínimo del 50% del cartel del festival fuera para gente emergente, presentando lo primero que hacían”, señala Cornelles, que vuelve a la crítica por otra cuestión adyacente: “Estaba Russafa Escènica, estaba Cabanyal Íntim y de repente, y eso que me parece fenomenal, sale Cultura als barris, cuando la Administración ya tenía creada la cultura en los barrios».

«En lugar de hacer tu marca», prosigue, «para decir el partido político de turno que la ha hecho él y colgarse una medalla, reúne a quienes ya tenían organizada una cosa en cada barrio y gestiónalo, organízalo, porque ya tenéis el tejido hecho. ¿Era necesario? Igual sí, pero aprópiate de lo que ya estaba hecho y métenos en tu paraguas de Cultura als barris”.

Jerónimo Cornelles, con el cartel de la décima edición de Russafa Escènica.

Salva Torres

Una mirada escénica a la programación del TEM

Teatre El Musical (TEM) | Presentación de la nueva temporada
De septiembre a diciembre de 2020
Plaça del Rosari 3, València
Martes 15 de septiembre de 2020

“Hemos podido recuperar el 80% de la programación”. Con esta afirmación comenzaba Maite Ibáñez (concejala de Acción Cultural del Ayuntamiento de València) la presentación de la nueva programación del TEM, donde hacía hincapié, además, en la filosofía que a raíz de la presente pandemia ha tenido como máxima “no cancelar, sino aplazar” (en lo que a su competencias se refiere), incidiendo en la importancia de programar proyectos “conectados con el barrio”.

La concejala –que estuvo acompañada por Inma García, codirectora del Festival 10 Sentidos, por la coreógrafa y bailarina Ana Luján (premio Max en 2016 como mejor bailarina principal) y Anna Martí, de la compañía valenciana Crit Teatre–, a modo de preámbulo, hizo una mención de reconocimiento a Roldolf y Josep Lluís Sirera por su reciente galardón por ‘Dinamarca’ a mejor autoría teatral en la presente edición de los Premios Max de las Artes Escénicas, celebrado el pasado lunes 7 de septiembre en el Teatro Cervantes de Málaga, así como a su labor “apoyando nuevas compañías, sumando y fortaleciendo el tejido del teatro valenciano”.

Durante los próximos meses, el TEM acogerá piezas de Russafa Escénica, Mostra Viva del Mediterrani, Festival 10 Sentidos, Danza Valencia, Circuito Bucles, Música y flamenco y, además, la segunda edición de esFERa.

De este modo, el pasado sábado tuvo lugar el encuentro escénico ‘Íntims en Pausa’, de la coreógrafa y bailarina Ana Luján, (dentro del marco del festival Cabanyal Íntim), que hacía hincapié en su devoción por la coreógrafa y directora alemana, pionera de la danza contemporánea y precursora de la danza teatro, Pina Bausch. “Este barrio está en constante lucha por la mejora y la unión social desde la cultura”, asevera Luján.

‘Fase, Four Movements to the Music of Steve Reich’, de Anne Teresa Der Keersmaeker. Fotografía cortesía del Festival 10 Sentidos.

El Festival 10 Sentidos, que aborda su décima edición bajo el lema ‘Soñadores’, recalará en el TEM con la primera obra de Anne Teresa Der Keersmaeker, ‘Fase, Four Movements to the Music of Steve Reich’ (25 y 26 de septiembre). “El espectáculo es danza en relación a la música, danza que genera otra dimensión y que lleva representando ella misma desde 1982”, indica Inma García, codirectora del festival junto a Meritxell Barberá. “Un trabajo impecable, riguroso y de primer nivel” que “había legado en la gente joven y ellos hacen que la pieza siga viva”.

Russafa Escénica, con ‘Cruising’, de Alejandría Cinque, y ‘How to be a sexy heroine’, de María Tamarit, abre la propuesta cultural de octubre, dos piezas que conjugan la búsqueda de la identidad y la distintos enfoques sobre la sexualidad.

La programación continúa con Mostra Viva del Mediterrani, un lugar de encuentro con las culturas mediterráneas, el festival de arte, ciencia y tecnología Volumens y Escucha!Valencia, que da cabida a las artes efímeras, al sonido experimental y al performanceart.

Dirigida por Gena Baamonde, la compañía A Panadaría presenta ‘Elisa y Marcela’ el 23 de octubre, uno de sus montajes más recientes, donde las gallegas presentan una reconstrucción irreverente de un suceso real: “la historia del primer matrimonio de lesbianas documentado en España”.

‘Elisa y Marcela, dirigida por Gena Baamonde. Fotografía cortesía de la compañía A Panadaría.

Días mas tarde, el cantautor español Albert Pla y sus “canciones teatralizadas”, así como los músicos catalanes Els Amics de les Arts (“pop con pinceladas de música electrónica”) se subirán a las tablas del TEM el 31 y el 24 de octubre, respectivamente.

Noviembre comienza con el espectáculo de La Calórica, ‘Fairfly’, de Joan Yago y dirigida por Israel Solá, que evidencia la inquietud de cuatro amigos por llevar a cabo esa idea que no llegaron a materializar y que tuvieron años atrás, tras su despido laboral.

Circuito Bucles continúa merodeando propuestas inusuales para el TEM el 7 de noviembre. La coreógrafa Verónica Cendaya, después de vivir en primera persona la situación en los campos de refugiados situados en Grecia, decide mostrar sobre las tablas ‘C.O.S.’, donde nos intentará transmitir a través del cuerpo y el movimiento un lenguaje escénico como catalizador de la brutal realidad de estos lugares. Acto seguido, en ‘The Lamb’, Antonio de la Rosa y Mattia Russo, junto a Giuseppe Dagostino, integrantes del colectivo KOR’SIA, ponen el foco en una experiencia cegadora donde se entremezclan cielo, infierno y purgatorio, y los roles de víctima y verdugo son permutables “en este mundo, para despertar, necesitas cerrar los ojos por segunda vez”, aseveran.

Maite Ibáñez también se congratulaba en anunciar que el TEM albergará, el 14 de noviembre, dentro del Festival Danza València, el espectáculo homenaje íntimo al universo de Carmen Amaya, ‘Un cuerpo infinito”, de la bailarina y coreógrafa internacional Olga Pericet, reciente premio Max 2020 de las Artes Escénicas a mejor interprete femenina de danza para artistas flamencos.

‘La ciudad de escarcha’, de Crit Teatre. Fotografía cortesía de la compañía.

A finales de noviembre (27, 28 y 29), Bambalina Teatre presenta ‘Edipo’, que bajo la adaptación y la dirección de Jaume Policarpo, lleva a Jorge Valle, Águeda Llorca y Pau Gregori a deambular entre la interpretación actoral y el teatro de marioneta.

El TEM concluye el año con dos piezas dramáticas. Por un lado, ‘Aquest país no descobert que no deixa tornar de les seves fronteres els seus viatgers’, el 12 y 13 de diciembre, del dramaturgo Álex Rigola, quien manifiesta que “me propusieron hacer un espectáculo sobre la muerte y nos ha salido un espectáculo sobre el individualismo, el neoliberalismo, la familia, el existencialismo, la amistad…y la vida”.

Y los días 18 y 19, los valencianos Crit Teatre se suben al escenario con ‘La ciudad de escarcha’, una adaptación de la novela ‘Entrevisillos’, de la galardonada escritora salmantina Carmen Martín Gaite; un conmovedor espectáculo henchido de conflictos emocionales, en tanto que para la dramaturga y directora Anna Martí “el teatro es conflicto. Ves los conflictos del pasado y muchos espectadores se sienten vinculados a la escena”. Martí –que también actúa junto a Daniel Tormo, Maribel Bayona, Josep Valero y Rebeca Izquierdo– indica que la obra “es una versión teatral muy contemporánea”, que “potencia el humor de la novela”.

Para finalizar la programación, el TEM cerrará la temporada los días 29 y 30 de diciembre con el Festival Internacional de Circo de Valencia ‘Contorsions’.

TEM
Anna Marí (Crit Teatre), Ana Luján (Cabanyal Íntim), Maite Ibáñez (concejala de Acción Cultural del Ayuntamiento de València) e Inma García (Festival 10 Sentidos) durante la presentación de la programación del TEM. Foto: Merche Medina.

Merche Medina

Achero Mañas y el legado del cine de autor

#MAKMACine #MAKMAEntrevistas | Achero Mañas, Gala Amyach y Gerardo Herrero
‘Un mundo normal’, de Achero Mañas
Con Enrnesto Alterio, Gala Amyach, Ruth Díaz, Magüi Mira y Pau Durá
103′ | Tornasol Films, Last Will, Voramar Films, Crea SGR, 2020
Festival Antonio Ferrandis de Paterna
Cines Kinépolis València
Martes 15 de septiembre de 2020

Reorientado el horizonte hacia el oeste de las vastas canículas de asfalto, entre acordes de jazz y narcóticos, el novelista estadounidense Jack Kerouac –insigne y turbulento prócer de la generación beat– sentenciaba en su obra iniciática ‘En la carretera’ (‘On the Road’, 1957) que “La única gente que me interesa es la que está loca (…), por vivir, (…) por salvarse, (…) la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas”.

Lirismos de un viaje homérico por la ruta 66 (The Mother Road) que encuentran inmediato acomodo universal en las inquietudes de aquellos individuos que habitan, refulgentes, en la periferia, alejados del desnortado rumbo de lo ordinario. Un trayecto revelado, a la postre, en una responsabilidad contraída con la heterodoxia que palpita, incontenible, bajo el tórax de ciertos creadores en permanente búsqueda, cuya obra debe ser indubitable consecuencia del compromiso moral que timonea todas las fases del ingenio.

Y a buen seguro que tal deber gobierna el pulso creativo de uno de los autores limítrofes de nuestro celuloide, el cineasta Achero Mañas (Madrid, 1966), quien retorna a la gran pantalla con su cuarto largometraje, ‘Un mundo normal’ –tras la silente década transcurrida desde ‘Todo lo que tú quieras‘ (2010)–, acompañado por el experimentado elenco que conforman Enrnesto Alterio, Ruth Díaz, Magüi Mira y Pau Durá, al que se suma el debut de Gala Amyach, hija del director madrileño.

De este modo, ‘Un mundo normal’ –que cuenta, entre otros, con la participación de À Punt Media y el apoyo del ICAA y del IVC de la Generalitat Valenciana– transita tras los pasos de Ernesto (Ernesto Alterio) y su lúcida vesania de entregar al Mediterráneo el cadáver de su madre (Magüi Mira); un cáustico y libérrimo deseo último sobre el que elevar las vicisitudes de la odisea (tan legítimas como ilegales) en compañía de su hija (Gala Amyach), radiografiando la singular calología hopperiana del paisaje secundario y manchego, con inherentes acentos proposicionales de las road movies.

Un cosmos de personajes edificados sobre una normalidad transmutada en “una ironía, porque el discurso de la película habla de cómo sobreviven las singularidades dentro de los elementos comunes”, matiza Achero Mañas, en tanto que “el díalogo entre lo particular y lo común es algo que tiene que existir para haya conciliación. Tenemos que saber participar de nuestras singularidades y nuestras diferencias en relación con lo común”.

Para el cineasta Gerardo Herrero, productor del filme, «la película tiene muchas emociones, muchas historias por detrás, y lo que uno pretende siempre es que lo que hace sea bueno, otra cosa es que lo consiga. Intento hacer películas que estén bien, pero que tengan un público, que no sean tan de autor, cerradas solo a determinados cines y a los festivales. Esta película tiene humor, tiene drama, tiene vida».

Y para materializar en pantalla tales fundamentos, Achero Mañas, sirviéndose de las siempre fecundas experencias personales como génesis de la determinación, erige al personaje de Alterio –un escéptico dramaturgo distanciado (que no marginado) del oficio por sus onerosas convicciones profesionales– en un tipo afín (más que trasunto) con el que perfilar ciertas reflexiones sobre la industria audiovisual española.

Gala Amyach y Ernesto Alterio durante un instante de ‘Una vida normal’, de Achero Mañas. Fotografía cortesía de la productora.

A este respecto, refiere Máñas que “hay una situación en la industria actual muy difícil para los proyectos autorales. Las ayudas cinematográficas, desde el año 2015, se han industrializado”; una desequilibrante situación para los autores con voluntades independientes que propicia que “vivamos el mundo al revés”, puesto que “las televisiones privadas acceden a la ayuda pública y nos condicionan y nos fiscalizan el contenido, cuando tendría que ser justamente lo contrario. Si tú vas a participar de la ayuda pública, nosotros y lo público –que, según la ley, se debe a la diversidad cultural–, son aquellas las que deberían atender a esa diversidad si quieren acceder a la ayuda”.

Por su parte, Gerardo Herrero apunta que «el cine, técnicamente, está en un buen momento, hay mucha calidad técnica e interpretativa, lo cual es un poco la respuesta sociológica al hecho de que en las familias ya se acepta que los hijos puedan dedicarse a la actuación. Otra cosa es que no haya dinero suficiente para hacer las películas que haría falta hacer. Y tampoco hay tanto público que vaya a ver cine español».

En ese sentido, Herrero considera que «el cine español se ha profesionalizado mucho y, ahora, con las series también. Otra cosa es que los proyectos que salgan sean lo suficientemente interesantes. Por otro lado, la implicación creativa de las plataformas y las cadenas determinan mucho lo que puedes comprar. Antes había una ley de cine que hacía que no necesitaras de las cadenas de televisión y de las plataformas para hacer películas, y ahora eso es impensable».

Más aún cuando «la pandemia ha afectado a todos los sectores del cine: las salas de exhibición, donde la asistencia es de un 30% de lo que debería ser, lo cual es un poco absurdo porque es de las opciones más seguras de ocio y la gente». Sin embargo, advierte Gerardo Herrero, «los espectadores se han asustado, cuando no lo hacen al ir a bares, y (la COVID-19) también ha afectado a los rodajes, que están siendo más lentos, más caros –alrededor de un 9% por la implementación de las medidas de seguridad (mascarillas nuevas cada cuatro horas, pruebas de PCR y test rápidos cada semana)–, además de haber tenido que parar muchos rodajes durante la pandemia».

El cineasta y productor Gerardo Herrero durante un instante de la entrevista. Foto: Merche Medina.

«Se habla de sanidad, de automoción, de cualquier otra cosa, pero de cine y de la cultura en general apenas se habla, lo cual demuestra cómo es el país. No se dan cuenta que sin la cultura, un país no existe. Entiendo que la sanidad y la educación son lo más importante, pero lo tercero, igualado con la ciencia, es la cultura: son los cuatro pilares de un país», manifiesta Herrero.

En consecuencia, tales condiciones exarceban un escenario que, en ocasiones, imposibilita la puesta en marcha y evolución de los proyectos tras la rúbrica creativa; territorio sobre el descansa el motivo de la ausencia de Achero Mañas durante este tiempo: “Los proyectos determinados ya los tenía. Otra cosa es encontrar la forma como yo quería hacerlos”, advirtiendo que “no soy solo yo el que ha tardado tanto en volver a dirigir; hay muchos autores que no pueden hacer cine, que hemos dejado de ver en las pantallas”.

Una omisión que transmuta, ineludiblemente, el acervo audiovisual español y continental, en tanto que “hay una tradición europea de cine de autor, de cine de personajes de clase media, que se está abandonando y se está perdiendo”, por lo que Mañas exhorta a la ponderación y reincide en que “es importante que reflexionemos sobre lo que está pasando, sobre esas ayudas de 2015, y pensemeos qué legado cinematográfico vamos a querer dejar en este país”.

Un incógnito patrimonio futuro cuyo presente, que en generosa medida se encuentra supeditado al ámbito de las series de ficción, “está en manos de los estudios, que son quienes lo controlan todo”, por lo que los actuales cineastas “no tienen esa libertad que nosotros teníamos antes en el cine”. A este respecto, asevera Mañas, “las series”, aunque “están atendiendo más que las películas a las historias de la clase media de los personajes”, se nutren, salvo excepciones, de “contenidos muy comerciales y generalistas”.

Un conjunto de universalidades –“que los grandes estudios pretenden a través de los algoritmos”–, advierte, provenientes “de originalidades que han ocurrido anteriormente, que es, justamente, cuando ellos, del original y lo singular, de repente, lo universalizan”; por ello “los estudios están obligados a atreverse a hacer algo singular” –“’Merlí’ es una serie personal, cuidada, pero es pequeñita, no es de gran estudio, se ve la mano del autor, la mirada. Esos es bueno y ocurre pocas veces”, refiere como ejemplo–.

Una peculiar y decisiva apuesta por la mirada que Achero Mañas procura extender, igualmente, a su metodología de trabajo en la dirección actoral, puesto que, si en “el oficio del actor todos los elementos juegan en contra (actuar aquí, hace una realidad creíble, delante de toda esta gente en un contexto antinatural, ante un foco opresivo, frente a trocito de cámara y no frente a otro actor, caminar falsamente…)”, su habitual período de ensayo previo, matiza Gala Amyach, “ayuda muchísimo para luego entrar con otra actitud y comodidad al momento de tensión, de presión del rodaje. No llegas desnudo”.

De este modo, “habiéndose preparado los actores y estando cómodos con el material, poder jugar tranquilamente en escena, no tener que andar con la ansiedad y con la presión de no tener las cosas claras, permite hacer cosas nuevas y frescas, porque tienes una base muy sólida”, concluye Amyach. Estrategias fundamentales para Mañas, ya que, “para mí, el guion no es un cine en sí mismo, sino que es un medio y una herramienta de trabajo. No ha sido porque mi hija haya estado en el proyecto. Lo he hecho así en todos mis proyectos”.

Procedimientos previos que, tal vez, sean factibles de implementar en otro ámbitos del audiovisual: “Me encantaría hacer una serie. Tengo proyecto de serie, pero, por favor, que yo tenga la mirada y la libertad que necesito”.

Achero Mañas
La actriz Gala Amyach y el cineasta Achero Mañas tras la presentación de ‘Un mundo normal’. Foto: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón*

* Entrevista realizada por Salva Torres, Merche Medina y Jose Ramón Alarcón

Jürgen Schadeberg, canícula y conflicto

Fallece el fotógrafo alemán Jürgen Schadeberg a los 89 años
‘Jürgen Schadeberg, canícula y conflicto’
‘Realismo(s) & Playa’ | Revista Canibaal nº10
Octubre de 2018
Domingo 30 de agosto de 2020

Con motivo del fallecimiento del fotógrafo alemán Jürgen Schadeberg a los 89 años, MAKMA reproduce el reportaje que Jose Ramón Alarcón y Ximo Rochera –junto con Merche Medina– llevaron a cabo para el décimo (y último) número de la revista Canibaal –’Realismo(s) & Playa‘ (octubre de 2018)–.

Bajo la tórrida canícula de Barx –municipio montañoso de la comarca de la Safor, al sureste de la provincia de València– habita junto a su esposa Claudia (desde hace casi un lustro y por estocásticos motivos de amistad y errática búsqueda) una figura ineludible en el horizonte diacrónico de la historia de la fotografía, aquella que discurre bajo el convulso calor de la segunda mitad del siglo xx: Jürgen Schadeberg (Berlín, 1931).

La obra del octogenario fotógrafo alemán se ha ecumenizado como testimonio inmediato de cuantos acontecimientos acaecieron en Sudáfrica a partir de la década de los cincuenta –tras el acceso al poder del Partido Nacionalista de François Malan y la institucionalización del vergonzante sistema de segregación racial internacionalmente conocido como apartheid–, así como la ulterior y contemporánea República parlamentaria del África Austral en tiempos de liderazgo del Congreso Nacional Africano (CNA), abanderado por el eximio abogado y activista Nelson Rolihlahla Mandela.

Imagen de portada del reportaje publicado en ‘Realismo(s) & Playa’ (Canibaal nº10), en octubre de 2018. Foto: Merche Medina.

No en vano, su conspicua instantánea de un introspectivo presidente Madiba oteando a través de los barrotes de la que fue su celda en el penal de Robben Island es considerada una de las cincuenta fotografías icónicas del siglo pasado, razón de peso para que este extremo de su vastísima producción suela atraer sobre sí buena parte de los encomios y atenciones conferidos a su trabajo.

Sin embargo, no es únicamente esta veta de su longeva tarea la que, en principio, comanda las inquietudes del presente artículo. Con motivo de la primera edición del Festival del Libro SINDOKMA, organizado en València en noviembre de 2016 por la revista MAKMA, y gracias a la labor de Juan Pedro Font de Mora (director de la Librería Railowsky), Schadeberg tuvo ocasión de compartir con el público algunos de los acentos más significativos de su trayectoria vital y profesional, reportando a quienes suscribimos un motivo de atención que podría consumarse en forma de encuentro con el autor alemán cuando la ocasión y los proyectos respectivos volvieran a aproximarse.

De este modo, la decisión de articular el décimo número de la revista Canibaal en torno a los conceptos ‘realismo(s)’ y ‘playa’ tornaba conveniente y plausible la idea de retomar contacto y visitar la hacienda mediterránea del fotógrafo berlinés –paradigma de cuantas razones y semánticas puedan argüirse sobre el propósito de la revista en su (por el momento) último número– con el fin de transitar por el azaroso territorio de la memoria y descubrir algunos aspectos determinantes de su semblanza profesional.

«La suerte es ser el primero en llegar, el primero en narrar o mostrar»

Un autor como Schadeberg, cuya ilustración infante, en plenos albores de la Segunda Segunda Guerra Mundial, se gesta «a partir de las lecturas de Tolstói (León), Dostoievski (Fiódor), Chéjov (Antón) o Upton Sinclair» mientras es «testigo, cuando era muy pequeño, de la Noche de los Cristales Rotos» y que dispara su primera fotografía –tras la popular lente de una Instamatic– en un húmedo refugio antiaéreo berlinés (en 1942), a la par que, como declara nuestro autor, «tomé mi primera cerveza», parece haber sido nebulosamente destinado a solidificar testimonio, a documentar la existencia de todo lo que envuelve su fascinante y ubicuo horizonte vital, jalonado por acontecimientos que trascienden la mera y personal magnitud biográfica.

Página interior del reportaje publicado en ‘Realismo(s) & Playa’ (Canibaal nº10), en octubre de 2018.

«Era como estar sentado encima de una bomba, en el centro de la bomba; un momento de extraordinaria tensión»

Tras la senda del segundo matrimonio de su madre, que en Alemania «era una actriz de reparto y tenía amigos artistas a los que solía escucharles hablar», recala en el país sudafricano en 1950 –«Sudáfrica era terrorífica, una área de conflicto»–, en el que desarrollará su decisiva labor como fotógrafo documental (Leica M o Rolleiflex de formato medio en mano) y director artístico de la revista Drum (denominada en su inicios Africa Drum), icónico magazín de reportajes de investigación, vida urbana y hedonista de Sophia Town –popular suburbio negro de Johannesburgo–, perfumada con los influjos estéticos de la cultura negra norteamericana.

Schadeberg orienta su voluntad de retratar el pulso cotidiano de la excluida periferia y denunciar las insalubres condiciones laborales de buena parte de la mano de obra nativa en el cinturón minero del país sin obtener respaldo: «Fui a los periódicos y nadie quería saber nada. Envíe mis fotografías y nadie las quería publicar».

«Debes salir fuera a buscar la verdad, la historia verdadera»

Estos y otros vínculos e implicaciones del fotógrafo alemán con la comunidad negra determinan su forzosa salida del país y su retorno a un crispado Berlín encorsetado por el «Muro de la vergüenza» (Schandmauer). «En el Oeste había luces, color, entretenimiento… En el Berlín Este todo era gris».

En la Alemania Occidental de los años sesenta se erige en abrumado testigo fotográfico del resurgimiento clandestino de grupos nazis, cuyos overoles y cánticos uniforman una soterrada parte de la RFA que ningún medio alemán quiere mostrar; será la prensa extrajera (New Yorker o Paris Match) la que publique sus instantáneas.

«Tenía mucho que hacer fotografiando la vida cotidiana, la miseria, la tristeza, la alegría, la música»

Schadeberg renuncia a enrolarse como fotógrafo bélico en determinados conflictos como el de Vietnam. Cuestiona los turbios objetivos de determinados periodistas y fotógrafos por rubricar su presencia por encima de los acontecimientos, la inmoral sed de notoriedad a través de la imagen explícita –recuerda, entre otros, el (malinterpretado) caso del Pulitzer Kevin Carter– y sentencia que, amén de determinados casos en los que la implicación emocional debe prevalecer sobre la tarea profesional («no hagas una fotografía, condúcete por el instinto, ayuda a esa persona»), «para ser un buen fotógrafo debes ser neutral, no dejarte conducir por los prejuicios».

Página interior del reportaje publicado en ‘Realismo(s) & Playa’ (Canibaal nº10), en octubre de 2018. Fotos: Merche Medina.

«Debes estar envuelto desde la infancia en las artes para evolucionar en la educación visual, musical, pictórica»

Jürgen Schadeberg recala en España a finales de los años sesenta para alimentar diversas facetas de su diletantismo artístico. Procura, de este modo, cursar estudios de pintura, «para investigar la luz, el color, la composición, entender el lenguaje corporal. Quería estudiar y explorar las diferencias respecto de la fotografía».

Igualmente, señala, «intenté estudiar guitarra clásica, pero no podía tocar porque era ya demasiado mayor (25 años). Cuando era pequeño nunca estuve expuesto a la música. Sucede con todas las disciplinas artísticas».

«Las playas son interesantes e importantes, porque la gente va allí a relajarse, a disfrutar»

En esta época toma contacto y orienta su mirada hacia el paisaje vacacional que perfila los estíos de la Costa del Sol. Aupado por un contexto henchido de albricias, la onerosa carga vital del fotógrafo se libera y únicamente porta consigo el denso poso de la experiencia y la naturaleza técnica para fijar la mirada en otras latitudes de la idiosincrasia popular (tal y como ya había demostrado con maestría en sus instantáneas sobre el universo del jazz y los músicos y bailarines negros de los guetos sudafricanos).

En estas descriptivas series caniculares sobre el verano y la playa –territorio en el que confluye buena parte de su acervo profesional– fijamos la atención y solidificamos la bienvenida colaboración de Jürgen Schadeberg con Canibaal.

«Veo la realidad desde el punto de vista técnico de la fotografía, a través de un lenguaje natural ya inherente por el aprendizaje y la práctica»

Una práctica que ha ejercido y sigue desarrollando sobre ideas recurrentes, erigiendo al individuo, al rostro, al lenguaje corporal y a las costumbres como temas centrales de su obra, que gobiernan, definitivamente, la impronta de su estilo.

Algunos títulos recomendados

‘The Way I See It. A Memoir’ (2017).
‘España Then and Now’ (Pagina & J & C Schadeberg, 2015).
‘Jürgen Schadeberg’ (2008).
‘Jürgen Schadeberg: Photographies’ (2006).

Jürgen Schadeberg
El fotógrafo Jürgen Schadeberg en su domicilio de Barx (València). Foto: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón y Ximo Rochera

“Hemos ganado la confianza de los coleccionistas”

#MAKMAEntrevistas | MAKMA ISSUE #02
Merche Medina | Sara Joudi: “Hemos ganado la confianza de los coleccionistas”
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Lunes 17 de agosto de 2020

Con casi un lustro de andadura en el ámbito galerístico –sumado a su formación en arte antiguo y dibujo y su etapa de coleccionista de obra gráfica–, Sara Joudi capitanea con determinación Shiras Galería. Lo que comenzó siendo un proyecto surgido en un momento social y económico convulso, se ha ido solidificando con la destreza de su directora. Una nómina de artistas, exhaustivamente seleccionados por la óptica de Joudi, conviven en cuanto a edad, trayectoria y calidad en los dos espacios expositivos de la galería –Sala Principal y Sala Refugio–. Artistas de la talla de Miquel Navarro, Toño Barreiro, Juan Olivares, Sebastiá Nicolau, Rosa Torres, José Saborit, Nanda Botella, Horacio Silva o Juan Faubel conforman su nómina actual.

Desde su espacio, situado en el centro de la ciudad de València, Sara Joudi y su equipo reciben a visitantes, creadores, coleccionistas, curiosos y apasionados del arte, con quienes comparten sus proyectos, mientras sondean, investigan y preparan las propuestas expositivas que postular a una relevante selección de ferias nacionales e internacionales, puesto que, como nos refería en conversaciones precedentes, “hay que abrirse a otros mercados, darse a conocer y ampliar la red de contactos”.

En consecuencia, MAKMA entrevista a Sara Joudi con el fin de radiografiar alguna de sus principales inquietudes y conocer de primera mano sus criterios como profesional en el mercado del arte.

Páginas interiores del artículo publicado en MAKMA ISSUE #02, que incluyen la obra ‘Huángpǔ River I’, de Juan Olivares –’Beyond’ (Shiras Galería, 2019)–.

¿Qué balance podrías hacer de estos cuatro años de andadura?

Durante estos cuatro años se ha pretendido crear una línea artística adecuada y con rigor, que nos diferenciase como un referente de calidad en la ciudad. Asimismo, hemos ampliado nuestra cartera de artistas, favoreciendo la diversidad cultural y generacional, mediante la construcción de puentes de unión entre artistas consagrados y de vanguardia; además de la participación en certámenes nacionales e internacionales que den visibilidad a nuestras propuestas y amplíen el discurso universal del arte contemporáneo.

Finalmente, cabe destacar que durante este tiempo hemos podido ganar la confianza de los coleccionistas, fomentando a su vez el interés por el arte contemporáneo y la iniciación al coleccionismo.

¿En qué momento se encuentra la galería en la actualidad?

Han sido años de mucho esfuerzo y dedicación. Actualmente nos encontramos en un momento de desarrollo y de trabajo continuo. Tras nuestra participación en la feria Art París, creemos que es una buena oportunidad para abrirnos al mercado internacional y ampliar nuestra presencia en ferias de este calibre, dando así visibilidad a nuestros artistas, cuyos trabajos se han incluido recientemente a través de la galería en importantes colecciones como son: DKV, Repsol, Colección Kells, Colección Navacerrada, Fundación Castellano Comenge y la Colección de la Generalitat Valenciana, entre otras.

¿Cuáles son los criterios de selección de la nómina de artistas con los que trabajas? ¿Está emparentado con la morfología de la galería al contar esta con una Sala Principal y el Espai Refugi?

La línea artística de la galería en la Sala Principal va dirigida hacia los últimos trabajos de nuestros artistas consagrados y con proyección. Mientras, en el Espacio Refugio se albergan propuestas de artistas de vanguardia con nuevos proyectos realizados para el espacio. Esta combinación nos permite crear una propuesta expositiva más amplia.

¿Qué objetivos perfilas para la galería a medio y largo plazo?

Por el momento, nuestro objetivo primordial sigue siendo el de dar visibilidad a nuestros artistas a través de exposiciones en nuestro espacio, y participar en ferias nacionales e internacionales, etc. No obstante, de cara al futuro intentaremos crecer como galería y expandir nuestra visibilidad en ferias internacionales y trabajar para que las obras de nuestros artistas estén presentes en colecciones de museos e instituciones, tanto públicas como privadas.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

¿Cuál es el proyecto expositivo que presentas en Abierto Valencia, y que supone el inicio de la temporada 2019-20? ¿Por qué lo has seleccionado?

En Abierto Valencia vamos a presentar el nuevo trabajo de Christine Bauer y Herbert Egger, dos artistas austriacos de gran calibre con una notable participación en la Bienal de Venecia en 2017.

Este año mostrarán en Shiras Galería su proyecto ‘Global transit – Earth place’, donde pintura, escultura e instalación tomarán las salas.

Así pues, la Sala Principal contará con nuevos trabajos tanto pictóricos como escultóricos. Mientras, en el Espacio Refugio se mostrará una instalación creada específicamente por ambos para el espacio. La propuesta finalizará con el proyecto de la artista valenciana Carolina Valls, quien nos mostrará su último trabajo, ‘Flexia’, en el Show Room. Está unión y variedad de diálogos intergeneracionales dará lugar a una exposición única.

¿Qué opinión te merece la deriva del arte contemporáneo y su relación con las galerías en la actualidad?

En los últimos años las galerías de arte se han visto afectadas, al igual que otros sectores, por la crisis. No obstante, desde que se inició el proyecto de Shiras Galería, hace cuatro años, hemos podido aprender y comprobar cómo es el perfil del coleccionista, así como del comprador más esporádico, encontrándonos con gente cada vez más informada y exigente que con nuestra dedicación, asesoramiento, trabajo y calidad de nuestras propuestas nos ha permitido hacernos un hueco en el sector y mantenernos hasta el día de hoy.

Por otra parte, Shiras Galería es miembro del Consorcio de galerías de Arte Contemporáneo a nivel nacional, asociación que trabaja con los responsables políticos para conseguir una ley de mecenazgo, que sin duda necesita el sector, así como una significativa reducción del IVA cultural, en el que nos vemos afectados, especialmente, cuando participamos en ferias internacionales.

Además, cabe destacar la escasa participación de artistas y galerías españolas en multitud de eventos internacionales. Sin duda, es imprescindible el apoyo institucional a nuestra cultura y hacer que nuestros artistas tengan más visibilidad en el escenario internacional. Por lo que es de suma importancia que el sector cultural –artistas, galerías, instituciones, etc.– trabaje de forma coordinada y unidireccional en la misión de conseguir un ámbito cultural más sólido y favorable.

Coleccionistas, Sara Joudi, Shiras Galería,
Sara Joudi, directora de Shiras Galería.

Merche Medina

“El arte es conversación y los galeristas somos un filtro”

#MAKMAEntrevistas | MAKMA ISSUE #02
Merche Medina | Ana Serratosa: “El arte es conversación y los galeristas somos un filtro”
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Viernes 7 de agosto de 2020

Para la galerista Ana Serratosa su licenciatura en Historia del Arte no hizo más que dotar de argumentos la sensibilidad, el aprendizaje, la investigación, el entusiasmo y la inquietud por transmitir su apasionada relación con el arte a todo el que se acercase, directamente o de manera periférica, a su lado.

En los albores de los 90, junto a la artista plástica Marisa Casalduero (València, 1961-2013) y sus respectivos cónyuges, emprendía en València la Galería Bretón. Un espacio a pie de calle que plantearon de un modo convencional, al uso de las galerías de arte de la época. Inauguraban con el pintor y escritor Antón Patiño – miembro fundador del grupo Atlántica, renovador del arte gallego durante los años ochenta–, que, según confiesa Ana Serratosa, “fue un impacto para amigos y clientes”.

Desde la Galería Bretón también apostaron por jóvenes creadores como José Luís Albelda, seducidos por su figuración en las pinturas sobre tabla y su toque casi realista y mágico, que evidencia una evolución técnica superior en sus obras –actualmente Albelda es profesor de la UPV–, y otros de la talla del mallorquín Bernardí Roig.

galerista, Ana Serratosa,
Páginas iniciales del artículo publicado en MAKMA ISSUE #02.

“Al principio, trabajar con artistas conocidos es difícil. La galería abre la mente y trabaja para el futuro, y esto es satisfactorio porque vas viendo que la gente va entrando en las propuestas.

“Con Bretón acudíamos a ferias, como las de Estocolmo, Chicago, ARCO y Basilea. Vimos lo que se hacía en otros países y llevamos a artistas jóvenes fuera de València. Las ferias nos abrieron una ventana al exterior; entonces no existían las redes sociales”.

A mediados de los 90 y tras una crisis económica que asolaba a todo el país, la Galería Bretón cerraba sus puertas. No obstante, Ana Serratosa apostaba por abrir otro espacio, “pero no a pie de calle. Quería poder estar con el cliente y transmitirle qué es el arte contemporáneo, darle más profundidad a lo que es la parte teórica y lo que es el arte, no solo a la parte venal. Los que estamos vinculados al mundo del arte disfrutamos mucho con todo esto, así que por qué no hacer disfrutar a la gente que viene a visitarnos, dándoles conocimiento y ponernos de igual a igual”.

De este modo, la Galería Ana Serratosa se inauguró en el año 2000, cobrando forma en un penthouse de la calle Pascual y Genís de València. “Quería hacer algo distinto, venía de otra etapa que me había dado un bagaje de cómo funcionaba una galería, cómo relacionarse con los artistas y los galeristas”. Al situar la galería en un ático “me interesaba la relación de calidad con el arte, el artista y el cliente. El arte es conversación y los galeristas somos un filtro. Yo ya tenía un fondo importante de antes y, después, los artistas me cedían obra para hacer exposiciones, puesto que ya me conocían. Ahora me llaman artistas cada vez mas importantes”.

‘Decatrás’, de Pedro Castro Ortega, abrió la línea expositiva del nuevo espacio. Si bien Serratosa ya había apostado por el artista ciudadrealeño en su anterior etapa, en tanto que “algunos artistas y nosotros hemos crecido a la par”, confiesa. Con esta propuesta, la galerista pretendía hacer “un homenaje al mundo del arte –artistas, comisarios y coleccionistas–. Traje toda la obra vendida en aquellos diez años. Invité a los coleccionistas y luego Castro Ortega explicó qué había pasado con él en todo ese tiempo. Fue una exposición muy simbólica”.

Más tarde continuó solidificando el vínculo con autores con los que ya había trabajado, como el mencionado Bernardí Roig y su obra en blanco y negro de telas rasgadas, y otros internacionales.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

En paralelo a la trayectoria de la galería y con el fin de refrendar su criterio, en 2011 materializa Fondo Arte AS en una zona apartada del centro y del circuito habitual del gremio, próxima al cauce del río Turia, en cuya vaguada asienta en 2012, y de la mano del avilesino Javier Riera, ‘Alameda Llum’, el primero de sus proyectos artísticos al aire libre, mediante la instalación de once proyecciones que modificaron el espacio público, recurriendo a la intervención de la geometría en el paisaje.

Así, tras el impacto visual y social que esta propuesta supuso, Ana Serratosa formuló en 2014 ‘Eclosión en Valencia’, junto a la pareja de escultores alemanes Venske&Spänle y sus Smörfs, criaturas marmóreas que fueron diseminadas por la ciudad a comienzos de ese año. Algunos para quedarse.

Tiempo más tarde, Serratosa conoció a Bob Verschueren, artista belga de land art y académico de las Artes en Bruselas, quien tras una visita a València junto a su mujer y poeta Dominique Sintobin, queda impactado por el traslado del río fuera de la ciudad. De este modo, Verschueren investiga acerca del devenir histórico del Turia y crea un conjunto de instalaciones vinculadas con la huella del antiguo afluente, dando lugar a ‘Ecos de la Memoria’ –de noviembre de 2015 a febrero de 2016–.

Una vez finalizado este último proyecto, Ana Serratosa consideró que había concluido una fase y quiso hacer balance de ello junto a todos los actores que intervinieron en los tres proyectos emprendidos, convocándoles a un coloquio conjunto a modo de puesta en común y reflexión acerca de dichas acciones, en el que Marc Wellmann -–comisario de ‘Eclosión en Valencia‘ y actual director artístico del Berlin Kunstverein– apuntaba que “existen dos posicionamientos frente a la creación del proyecto: los proyectos permanentes y los efímeros crean una conciencia positiva al espectador. Hacen que el espectador esté alerta, observando el territorio, dándose cuenta de lo que hay en el lugar que habita, estableciendo conexiones entre ambos”.

Tras esta etapa, para Ana Serratosa continúan siendo de gran relevancia la formación, los viajes, las visitas a ferias nacionales e internacionales, la reflexión de sus acciones, así como la interacción con todos y cada uno de los agentes del mercado. Durante todo este tiempo, además de los mencionados, han complementado sus contenidos artistas como Jorge Pardo, Kara Walker, Kiki Smith, Carmen Calvo, Joana Vasconcelos, Carmen Jabaloyes y Helena Almeida, entre otros, siendo Carlos Franco –en cuya exposición ‘Pintura Fruta’ se exhibía una selección de los últimos trabajos del artista madrileño– y la creadora iraní Shirin Salehi, mediante ‘Dentro de un agua extraña, mi sombra’ –comisariada por la historiadora del arte Ana Martínez de Aguilar– sus más recientes apuestas expositivas durante la temporada 2018-19.

A la postre y tras este repaso por su trayectoria como galerista, Ana Serratosa concluye que “me gusta estar cerca del arte y crear cosas nuevas, dar a conocer lo que se está haciendo fuera y presentarlo de forma distinta. Tiene mucho aliciente y la gente también lo agradece”.

galerista, Ana Serratosa,
La galerista Ana Serratosa. Foto: Jose Ramón Alarcón.

Merche Medina

Editoras en tiempos convulsos (II)

#MAKMAEntrevistas | Editoras en tiempos convulsos (II)
Con las editoras Diana Acero (Carmot Press), Donatella Iannuzzi (Gallo Nero), Lidia López (Lastura Ediciones), Mayda Bustamante (Huso) y Ruth Llopis (Anantes)
Viernes 29 de mayo de 2020

Las redes sociales y el vasto y diverso ámbito de la comunicación digital han sido herramientas de reorientación empresarial –tan necesarias como contingentes debido a la incertidumbre– durante los dos meses y medio que han transcurrido desde el decreto de estado de alarma. En buena medida, ensayos y mecanismos complejos para un sector editorial independiente que precisa de la fisicidad y que cuida sobremanera todos los pasos del proceso, entre los que se cuenta el más importante de todos: el acceso a los lectores.

La superación de las primeras fases de desescalada trae consigo la tímida apertura de las librerías, bibliotecas y comedidos encuentros. Sin embargo ¿será posible concebir la opción de reactivar la economía editorial si únicamente se permitirán eventos culturales con un aforo reducido?

Sobre estas cuestiones iniciábamos, el pasado miércoles 20 de mayo, la primera entrega de ‘Editoras en tiempos convulsos‘, una serie de entrevistas con las que proseguimos recabando el testimonio de editoras que abanderan el actual e incierto horizonte de diversos sellos independientes.

Mujeres combatientes y carentes de corsés que han convertido las virtudes literarias en senda profesional, cuyo cauce y dinámica presentes se han visto gravemente afectados por las consecuencias sanitarias y económicas de la COVID-19, dibujando un impredecible escenario sobre el que reflexionar a partir de las siguientes cuestiones que les planteamos desde MAKMA.

1) ¿Qué ha supuesto para ti esta inesperada situación de alarma sanitaria y confinamiento?
2) ¿Cómo has afrontado a nivel profesional la presente situación?
3) ¿De qué modo vislumbras con inmediatez y a medio plazo el devenir editorial? ¿Qué cambios, a tu juicio, deberían implementarse?
4) ¿Qué títulos y/o novedades han visto afectadas sus presentaciones durante estos meses?
5) ¿Consideras que serán rentables las normas sanitarias que habrán de implementar ferias y festivales del libro durante el último tercio del año?

DIANA ACERO (CARMOT PRESS | MADRID)

1) Esta situación ha supuesto un retraso en el plan editorial mucho más allá de lo previsible. La editorial acababa de cambiar de distribuidora y tenía claro que llevaría tiempo, meses, volver a la normalidad. Ahora soy un poco pesimista y no creo que Carmot pueda alcanzar un ritmo editorial óptimo hasta el año que viene, pero este hecho, a la vez, tampoco me genera mucha inquietud. En el año 2018, a los pocos meses de arrancar con la editorial, ya sufrimos un revés de cambio (involuntario) de distribuidora y, al menos, sé lo que nos espera.

2) De la única manera que, creo, es posible salir de esta situación de la mejor manera posible: creando alianzas con otros editores. Me he volcado en que nos hagamos más fuertes juntos. Pienso que establecer estrategias conjuntas será la mejor manera de afrontar los retos que tenemos frente a nosotros.

3) El futuro inmediato lo veo muy oscuro. Las editoriales van a sufrir grandes devoluciones y se van a pedir pocas novedades. Además, creo que los lectores apostarán por editoriales reconocidas para sus compras, como una garantía de que la calidad de su adquisición es acorde a la inversión realizada. Pienso, aunque espero equivocarme, que muchas pequeñas editoriales o microeditoriales van a morir, sobre todo aquellas que viven de la novedad y tienen una inversión grande ya comprometida.

En cuanto a los cambios que deberían implementarse, en mi opinión, serían varios y en varias líneas. En lo que respecta a los editores, creo que deberíamos tomarnos esta situación con calma y no plantear novedades hasta después del verano. Dar espacio a los libreros, oxígeno a las distribuidoras y dedicar tiempo a los libros que salieron justo cuando se decretó el estado de alarma y al resto del catálogo.

4) En mi caso, dos títulos: ‘Payasa’, de Monica Drake, que justo salió la semana anterior al confinamiento y que no pudo llegar a todas las librerías –y cuya promoción en prensa se truncó–; y la segunda edición de ‘La cronología del agua’, de Lidia Yuknavitch, que tenía que haber llegado reimpreso en abril y del que ya había varios clubes de lectura montados y pedidos de librerías en marcha.

5) Creo que sí si la feria y el festival son pequeños en cuanto a asistencia de público; no lo tengo tan claro en citas como Sant Jordi o las diferentes ferias del libro. Me parece muy complicado que el público quiera asistir a eventos donde haya aglomeración de personas y donde el riesgo sanitario sea elevado. Se habrá de plantear muy bien para que las personas se sientan seguras y quieran ir a comprar libros a esas citas.

DONATELLA IANUZZI (GALLO NERO | MADRID)

1) He de decir que a nivel personal ha sido una experiencia reveladora. Llevo diez años dedicada en cuerpo y alma a la editorial y, aunque durante esos años he viajado mucho y he tenido vacaciones, la crisis sanitaria para mí ha supuesto un retorno a mi esencia, es decir, que por primera vez he logrado separarme en cuerpo y alma de la editorial. He podido reflexionar sobre la vida que he llevado y sobre cómo esta ha ido cambiado. Y me alegro de haber logrado esa separación. Ha sido la pausa profesional más feliz de mi vida.

2) El cierre de las librerías ha sido un golpe duro, pero al mismo tiempo ha dado pie, en mi caso, a una lúcida reflexión sobre el modelo de negocio al que estamos sometidos. Esa reflexión no se habría dado en medio del ritmo frenético que solíamos llevar. Respecto al caso de mi editorial en particular, tuve suerte porque no tuve libros atrapados en plena distribución, sí tenía dos libros impresos que no llegaron a distribuirse y eso ha sido una suerte, ya que voy a poder lanzarlos en junio como novedades.

3) El libro siempre está en crisis; es cierto que esta vez se trata de una crisis inédita, pero lo que seguirá no dejará de ser otra crisis económica parecida a otras que ya nos han castigado en el pasado. Mi mayor preocupación ahora reside en el hecho de que, a pesar de las crisis, nadie pone sobre la mesa unas medidas que permitan a la industria editorial navegar con el mar revuelto. Nos limitamos a esperar que pasen para volver a empezar con el mismo modelo y el mismo ritmo. El sector necesita una gran revolución si quiere sobrevivir en esos tiempos inciertos (llegarán otras crisis) y me refiero a la hiperproducción y al modelo colocación/devolución. Por otro lado, hasta que la cultura no llegue a ser una cuestión de Estado, como lo es en otros países, su autorregulación respecto al modelo nos llevará a un inmovilismo en el que los grupos de poder siempre impondrán sus reglas. El sector necesita una regulación institucional, y que su intervención no se limite a subvencionarnos.

4) Dos títulos no pudieron salir, pero saldrán en junio y, claro, si los libros previstos para marzo/abril salen en junio nos tocará mover todo el plan editorial. No tenemos claro todavía si lograremos publicar todos los títulos que teníamos contratados para 2020. Estamos a la espera de ver cómo reacciona el mercado y tomaremos decisiones en cuanto veamos las colocaciones de esos dos libros de junio. Lo último que queremos es publicar por publicar, así que si la crisis resta visibilidad a nuestros títulos, tenemos muy claro que las grandes apuestas las pasaremos a 2021. ‘Tokio. Pinceladas del alba’, de Michaël Ferrier (3 de junio); ‘Alois Nebel’ (novela gráfica), de Jaroslav Rudiš & Jaromír 99 (24 de junio).

5) Es complicado hacer un pronóstico, entiendo que hay que intentarlo y solo entonces sabremos… Hay muchos profesionales implicados en la organización de los eventos editoriales y hay mucho trabajo detrás como para que se tire por la borda. Hay que ser optimista y, aunque bajen las ventas, todo es mejor que nada y todo suma.

LIDIA LÓPEZ MIGUEL (LASTURA EDICIONES Y KAÓTICA LIBROS | MADRID)

1) Ha significado un cambio total en mi rutina y en mi vida. En el plano personal este confinamiento me ha pillado con una mudanza a casa de mi pareja recién hecha. Ha sido la primera mudanza de mi vida tras haber estado viviendo en otra provincia los últimos 13 años. Volver a Madrid y encerrarme ha sido prácticamente un todo en uno; así que lo he afrontado y lo afronto con cierta normalidad, porque tenía claro que con la mudanza habría un cambio en mis rutinas normales, fundamentalmente, porque he pasado de vivir sola mucho tiempo a vivir en pareja, pero que los cambios llegasen a este punto…, tampoco me lo imaginaba (ja, ja). Lo cierto es que me siento muy afortunada por haber podido vivir el confinamiento en mi actual situación personal, vivirlo enamorada y con la persona con la que quieres estar es tener muchísima suerte. Todo lo horrible e inenarrable se ha quedado de puertas para afuera; dentro, en la protección del hogar, hemos sacado tiempo para disfrutar de los juegos, la música, el cine, la comida, las risas y todo eso para lo que, a veces, el día a día de la normalidad no te dejaba hueco.

2) Soy de las que piensan que en toda crisis surgen oportunidades y, en este sentido, yo las he aprovechado de muy diferentes maneras. En primer lugar, hemos incorporado al equipo de Lastura Ediciones a Ana Orantes, una estupenda profesional que viene del mundo de las librerías y que ha realizado durante los últimos años una magnífica labor de distribución y marketing en una de las editoriales de poesía más conocidas en nuestro país. Que ahora vaya aplicar todos sus conocimientos en Lastura creo que va a suponer un gran salto en nuestra proyección. En segundo lugar, debo decir que este parón relativo (seguimos manteniendo el mismo ritmo de publicación) me ha permitido ponerme al día con esos asuntos pendientes que siempre se quedan colgando porque no son una urgencia del día a día. Son asuntos administrativos para los que nunca se saca tiempo y, bueno…, en este sentido he quitado algo de acumulación (¡no toda!). Y en tercer y último lugar, me ha servido, también, para conocer nuevas plataformas y medios de difusión que serán muy buenos para darles uso cuando todo esto pase. Sí, creo que me está sirviendo para superarme, y me quedo con eso.

3) Creo que estos meses van a suponer una reestructuración del mercado de la pequeña y mediana editorial. Muchas, lamentablemente, ya han cerrado y otras se están planteando hacerlo, especialmente aquellas cuyos dueños no se dedican de forma exclusiva al mundo editorial. Esto, que podría parecer algo bueno para las editoriales que tenemos intención de resistir el vendaval, no lo es en absoluto. Me duele ver la situación en la que se encuentran algunos compañeros de este cardumen. Por otra parte, el sector de las librerías se ha quedado muy tocado y hundido en algunos casos. Esto tampoco es bueno para los editores. En primer lugar, porque ya está empezando a haber muchos problemas para el cobro de facturas de las distribuidoras y eso nos ahoga la producción. Está habiendo, en este sentido, verdaderos problemas y, como ya se ha visto, las ayudas para el sector editorial son ínfimas y, desde luego, los pequeños estamos a kilómetros de olerlas.

Para sobrevivir tendremos que hacer muchos cambios tanto en la producción como en la distribución de las obras. Por el momento, tendremos que centrarnos en la venta de libros de manera exclusiva en las librerías y a través de nuestras plataformas propias, pero eso, bien sabemos, es un goteo que no renta, ni mucho menos, como lo hacen las ventas en las presentaciones de libros. Por eso estamos implementando muchas campañas online, como ‘Al habla con la editora’, que son directos en Instagram todos los jueves desde nuestra cuenta, y presentaciones de libros a través de distintas plataformas. También creemos que es importante apoyar a las librerías y, en este sentido, cuando alguna librería presenta online alguno de nuestros títulos, le hacemos llegar el 30% de la recaudación de esa obra obtenida a través de la venta en nuestra página web durante toda esa semana. Algo es algo. Todo con tal de que salgamos a flote todos juntos.

4) Muchos, muchísimos. Cuando se decretó el estado de alarma tuvimos que cancelar más de tres presentaciones semanales; esto sin incluir todas las presentaciones que se iban a llevar a cabo en las diferentes ferias del libro que teníamos comprometidas (Fira del Llibre de València, Feria del Libro de Sevilla, Feria del Libro de Bajadoz, Feria del Libro de Fuenlabrada, Feria del Libro de Rivas, Feria del Libro de Trujillo, Feria del Libro de Madrid…). Esto nos ha caído a los editores en el peor momento. Abril y mayo son nuestros mejores meses del año. Sin embargo, he de decir que en Lastura, aunque llevamos algo de retraso, estamos manteniendo el mismo calendario de publicaciones pactado con los autores –que en esta época del año, debido a las ferias, es algo superior con respecto al resto del año–. Cada mes ven la luz entre cinco y siete títulos nuevos editados de una manera tradicional (quiero recalcar esto, porque el esfuerzo económico que estamos realizando es titánico y, con total sinceridad, espero que se vea recompensado).

5) No quiero ser pesimista, pero lo veo bastante complicado. Si ya es complicado que alguien se acerque a tu caseta y abra un libro del que previamente no tiene referencias, pues con estas medidas lo será aún más. Habrá que ser muy imaginativos y, por nuestra parte, ya estamos buscando métodos para hacer llegar a los posibles lectores toda la información de las obras sin necesidad de abrirlas. También habrá que ser muy selectivos con lo que se pone encima del mostrador. Habitualmente, intentamos colocar el máximo número de títulos y ahora creo que habrá que cambiar radicalmente la estrategia. En cuanto a lo que se refiere a las organizaciones de las diferentes ferias y encuentros, espero que nos faciliten tanto las medidas de higiene necesarias como la venta de los libros. En este sentido, sería interesante que las organizaciones de las grandes ferias se comprometieran a comprar un determinado número de ejemplares a cada editorial para ayudarnos a superar esta caída. Hay que tener en cuenta que nosotras ya pagamos en su momento el precio de las casetas como si fuéramos a acudir a una feria con total normalidad. En consecuencia, espero compromiso y solidaridad real con quienes estamos haciendo el esfuerzo de resistir y seguimos con la intención de acudir a estas convocatorias ya de por sí siempre excesivamente caras para los editores.

MAYDA BUSTAMANTE (HUSO Y EDICIONES CUMBRES | MADRID)

1) Desolación y, al mismo tiempo, me ha sorprendido la capacidad de adaptación que al final me habita.

2) Con incertidumbre, pero no he dejado de trabajar (en algunos aspectos, incluso más).

3) La situación es muy compleja, sobre todo para las editoriales independientes y las librerías literarias. Son necesarios apoyos muy concretos al sector, si no muchos quedaremos en el camino.

4) Nosotros tenemos seis novedades que duermen en el almacén de nuestra distribuidora, en espera de que que la situación se normalice.’La voz de lo que fuimos’, de Juan Laborda; ‘Atrapadores de polvo’, de Lucie Faulerová; ‘Guernica’, de Liliana Díaz Mindurry; y ‘Que nadie muera sin amar el mar’, de María Luisa Balaguer –estos de Huso–. Y ‘Augusto Bournonville. Historia de una tradición’, de Ioshinobu Navarro Sanler; y ‘Diálogos con la danza’, de Alicia Alonso –de Ediciones cumbres–. Tuvimos que cancelar dos presentaciones para las cuales ya habíamos cursado invitaciones. Esta situación debe de ser la de muchos. ¿Y cómo soportarán las librerías la avalancha de novedades cuando sea posible la distribución? Habrá víctimas. Será inevitable.

5) Necesarias serán. Rentables, me temo que no.

RUTH LLOPIS (ANANTES | SEVILLA)

1) Un nuevo palo al sector. Por la fecha, ya teníamos inversiones de cara a la primavera que han supuesto más gastos extras e ingresos escasos.

2) Echando imaginación. Nos tenemos que volver a inventar para que todo siga igual.

3) Con esperanza, si no ya hubiese cerrado (je, je). Esta situación nos ha dado tiempo, y espero que la gente tome conciencia crítica de la situación y la aproveche en el futuro. Creo que se debería fomentar, desde las istancias educativas, el fomento de la lectura contemporánea y de autores próximos. Eso hará que el hecho de escribir/leer sea algo real al alcance de todos.

4) Teníamos muchas expectativas en ‘Diario de cabotaje’, de Rafael García Maldonado, que ha tenido una gran acogida de crítica, y ‘Casi todas mis letras del cante’, que se había planificado presentar con cantaores que interpretarían esas letras. Esos eventos no van a poder hacerse, de momento.

Además, siendo sevillanos, teníamos ‘Rimas’, una reedición prologada por una de las mayores expertas en Bécquer, Pilar Alcalá, que era nuestro pequeño homenaje en el año del 150 aniversario de la muerte del poeta.

5) Por definición, esas normas nunca pueden ser rentables. Nos ayudarán a paliar un poco la situación, porque sin ellas no habrá ventas. Todo dependerá de la comunidad científica y del tiempo en encontrar vacunas o tratamiento. Si la gente pierde las buenas costumbres sanitarias, habrá recaídas, y, si tiene miedo, no irá a los eventos. Es un equilibrio difícil, pero en este sector estamos acostumbrados a adaptarnos a lo que venga.

Lectora anónima durante la gripe española de 1918.

Merche Medina

La poética cotidianeidad de Rocío Rojas-Marcos

#MAKMAEntrevistas | Rocío Rojas-Marcos
‘Habitada por palabras’
Huerga & Fierro, 2020
24 de mayo de 2020

“Hay meses que duran años,
días tan tremendamente largos
que pierdo la cuenta de las horas”
(‘Mayo’ | Rocío Rojas-Marcos)

Vivimos un tiempo excepcional, impredecible y confuso, en el que algunas jornadas se nos hacen tan interminables como esos días de mayo de los que nos habla la escritora andaluza –profesora en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y en el International College of Seville– Rocío Rojas-Marcos (Sevilla, 1979) en su poemario ‘Habitada por palabras’ (Huerga & Fierro, 2020); un título con el que inicia una trayectoria poética que viene a sumarse a su itinerario como narradora de Tánger, ciudad que concentra buena parte de sus inquietudes.

Y así lo ha demostrado en ensayos como ‘Tánger: la ciudad Internacional’ (Almed, 2009), ‘Sanz de Soto y Buñuel: «La tercera España transfretana»’ (Khbar Bladna, 2012) o ‘Tánger, segunda patria’ (Almuzara, 2018), y en diversas colecciones de relatos como ‘Los conjurados de Tánger’ (Sures, 2019) –junto a destacados amantes de la ciudad marroquí como Javier Valenzuela, Alberto Gómez Font, Farid Othman-Bentría Ramos o Santiago de Luca, entre otros–.

‘Habitada por palabras’ es, además, una de las novedades de la editorial Huerga & Fierro que se han visto afectadas por las consecuencias de la COVID-19 –tal y como su editora, Charo Fierro, manifestaba en el artículo ‘Editoras en tiempos convulsos‘ (publicado en MAKMA el pasado día 20)–, puesto que el poemario iba a ser presentado durante la 79ª edición de la Feria del Libro de Madrid (pospuesta, finalmente, para el mes de octubre).

Por ello, nada mejor que acercarnos a ese lugar inédito en el que habitan las palabras de Rocío Rojas-Marcos a través de su propio testimonio.

Atendiendo a tu trayectoria, encaminada por otras sendas ajenas a la poesía, ¿cómo has desembocado en este género?

La realidad es que desde la adolescencia he escrito. Tal vez entonces no eran más que intentos, juego de experimentación, por ponerles un nombre. No conservo ninguno de esos poemas, recuerdo que contaba sílabas sin olvidarme de las sinalefas. Luego pasé años en los que leía más que escribía, hasta que ‘Habitada por palabras’ empezó a tomar forma. En 2012, entendí qué quería decir con estos poemas, dónde quería que fuésemos de la mano. Han pasado muchos años, pero creo que le han sentado bien al libro porque al leerlo se revela con una atemporalidad que es fundamental para la literatura. No es una escritura impulsiva ni empujada por acontecimientos, eso hace que no caduque, creo.

Encabezas el poemario con un cita de Henri Miller y concluyes con una referencia a Walter Benjamin. ¿Qué grado de influencia han tenido en la composición del poemario? ¿Tiene algún significado especial o decisivo con el que conducirte?

El motivo de cada una es bien distinto. La visión urbana de Benjamin me interesa mucho. Tal vez, aquí sí está un poco de esa yo de sendas ajenas a la poesía sobre la que me preguntabas. La simbiosis entre espacio –espacio urbano, especialmente– y literatura es lo que vengo estudiando desde hace años en la ciudad de Tánger. Me apasiona entender cómo el hombre construye no solo el espacio en el que vive, sino que también lo escribe. Se produce, por tanto, una doble creación de un mismo espacio. Ahí Benjamin tiene mucho que decirnos.

La cita de ‘Trópico de Cáncer’, de Miller, la metí cuando el libro estaba casi terminado. Un día, al leerla, entendí que eso era lo que yo estaba haciendo: “Lo esencial es querer cantar”, dice Miller, y yo pensé que eso era: que yo quería cantar. Y canto tan terriblemente mal que menos mal que puedo escribir; y ese es mi canto.

Igualmente, acontecen Pessoa, Ángel González, Ángeles Mora, Leopoldo María Panero y Paul Auster.

Sí, yo necesito lecturas. El poema ‘Necesidad’ está dedicado precisamente a eso. Es el reconocimiento de que, para escribir yo, necesitaba deshacerme de las palabras de los demás. También el título responde en cierto modo a lo mismo. Me gusta decir que quise copiarle a Cortázar el título de ‘Casa tomada’, adaptarlo, pues yo estoy habitada por palabras a las que no identifico en muchos casos y con las que me he acostumbrado a vivir. Lo que espero es no acabar como los hermanos del cuento, que no puedan conmigo. Yo no quiero irme y tirar la llave. Por eso me encanta leer a Panero, las palabras se apoderaron de él y de ahí surge su genialidad.

Pessoa creo que no necesita explicación, no hay poesía sin Pessoa. Ángel González es uno de los poetas españoles que más leo y releo, es uno de mis escritores de cabecera, si es que ese tipo de expresiones tan manidas pueden seguir diciéndose. Pero es que es la verdad. Entiendo versos suyos como si me los estuviese dictando.

Leer ‘Ficciones para una autobiografía’, de Ángeles Mora, fue para mí una sorpresa, casi un susto. Estaba leyendo lo que yo quería haber escrito. Tenía la sensación de que teníamos poemas que lidiaban con ideas tan parecidas que tuve que pensar fríamente y calcular que el manuscrito de ‘Habitada por palabras’ hacía ya meses que estaba en manos del editor cuando yo leí, por primera vez, a Mora; por tanto, yo no había parafraseado nada. Era como mirarme a un espejo.

Paul Auster tal vez es el escritor que menos encaja en esta secuencia, pero siempre ha sido uno de los novelistas que me han gustado, He leído todas su novelas y diarios. Me encanta como juega con la magia, el misterio de lo inesperado. Como si escribiese realismo mágico en Nueva York. Cuando publicó su poesía completa (está en edición bilingüe), descubrí a un escritor diferente, más racional; me interesó mucho. Esa línea es la que ha seguido en sus últimas publicaciones y la novela ‘4, 3, 2, 1’ es sublime. Una oda a la fuerza de lo insignificante en el devenir de la vida.

Rocío-Rojas Marcos recita para el Instituto Cervantes de Tánger el poema ‘Bulevar’, perteneciente a su poemario inédito ‘GMMTT’, inspirado en la ciudad de Tánger.

¿A qué responde que hayas estructurado el poemario en dos partes?

A la dicotomía entre interior y exterior. El poemario entero gira en torno a la vida compartida, al amor y el desamor, a la incertidumbre y la soledad. La primera parte es la vida interior, la que lucha la voz de los poemas desde las pareces de su casa, pero en la segunda parte aparece con más fuerza la ciudad, las calles se entremezclan con la vida. Surge un caos que no es tan controlado como el que se mantiene dentro de las pareces de una casa.

Los conceptos de soledad, huida, incomunicación, abandono y vacío están muy presentes a lo largo ‘Habitada por palabras’. ¿Sintetizan, en buena medida, el estado emocional de tu poemario?

Sí, sin duda. Quería reflexionar sobre los vaivenes de la vida, sobre la mentira de la linealidad del tiempo de nuestra vida y la sinuosidad real que compone nuestra existencia, pero creo que pudo conmigo la desazón en muchos de los poemas. Darme cuenta que somos, a pesar de las muescas. La última antología que acaba de publicar Margarit (Joan) la ha titulado ‘Sin el dolor no habríamos amado’; creo que es el verso perfecto que explica mi obra.

En tu poema ‘Diluidos’ se entrevé una cierta metáfora entre casa y cuerpo.

Sí, puede leerse así, sin duda. Esa es la dicotomía a la que antes me refería. La unión entre el yo de los poemas y su encierro en la casa donde existe y está, en cierto modo, protegido a pesar del frío, pues ese frío es interior.

¿Consideras que el tono general de los poemas dibuja una atmósfera austera en la que los escasos objetos mencionados adquieren un extraordinario valor simbólico?

Está también relacionado con lo anterior. Son objetos normales, vulgares. Hay lápices, sillas, horquillas, zapatos planos para andar cómoda. Una lista de objetos cotidianos, porque la vida es cotidianeidad y tiempo.

De volver al pasado / solo puedo decirte una cosa: / ya no me interesa”. El poema ‘Reinventarme’ encierra toda una declaración de intenciones. Sin embargo, ¿cómo gestionas todo lo pretérito?

Bueno, repitiendo lo que acabo de decir: la vida es cotidianeidad y tiempo y el tiempo pasa y no se detiene. Eso lo sabemos, por tanto, si queremos aprender a vivir tranquilos (no me atrevo a decir felices) hay que intentar no mirar mucho hacia atrás. Cualquier pasado no es verdad que fuese mejor, simplemente está pasado. La literatura enseña a vivir así, pero hay veces que cuesta entender en tu vida lo que aceptas en unas páginas. No tienes por qué quererlo.

Desde el marco de mi ventana / encuadrado por la madera, / pin…pon / el cielo es solo un trozo recortado”. ¿Qué mira ahora desde su ventana ‘El niño del cuarto’?

El niño del cuarto es la vida más allá de las pareces de la casa. El Pepito Grillo que nos ayuda a saber que el mundo está al otro lado de la ventana, aunque tengamos poco ángulo de visión. La ciudad, que es la vida en sociedad, sigue ahí. La verdad es que esto, precisamente ahora, parece rozar lo utópico, pero ojalá pronto otro niño en otro piso moleste a todos los vecinos y les recuerde que somos seres sociales y nos necesitamos.

La escritora Rocío Rojas-Marcos. Fotografía cortesía de la autora.

Merche Medina