Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (VI)

#MAKMAEntrevistas | Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (VI)
Sábado 28 de marzo de 2020

«People say we got it made/ don’t they know we’re so afraid/ Isolation
We’re afraid to be alone/ everybody got to have a home/ Isolation
We’re afraid of everyone/ afraid of the sun/ Isolation»
(‘Isolation’, de John Lennon)

A finales de 1970, John Lennon irrumpía en solitario en la escena musical de la mano del álbum ‘John Lennon/Plasctic Ono Band’, cuya pista de cierre de las primeras cinco canciones lleva por título ‘Isolation’ (‘Aislamiento’), una sencilla y lírica composición en la que el ex-Beatle nos habla del miedo a la soledad, al mundo que nos espera ahí fuera.

Y, aquí y ahora, nos invade una cierta nostalgia cuando revisitamos películas, nos aventuramos por viejas lecturas, recuperamos un vinilo rayado o nos dejamos seducir por otras manifestaciones artísticas que nos hablan de un mundo lejano y exterior, como si hiciera lustros que no hubiéramos salido. Acaso como una realidad distópica de cuando fuimos humanos.

Por ello, desde MAKMA proseguimos invitando a difundir su testimonio –tras la primera, segunda, tercera, cuarta y quinta entrega de ‘Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus’–, a un diverso elenco de profesionales de las artes visuales, escénicas, literarias, musicales, cinematográficas, universitarias e institucionales, procurando respuesta a variadas cuestiones que nos ofrecen una interesante y lúcida reflexión acerca de cómo aquellas personas que vivimos y participamos de la cultura afrontamos desde el hogar la presente pandemia de coronavirus.

1) ¿Dónde y en qué situación te encuentras?
2) ¿Cómo te imaginas el escenario inmediato y cuáles serían, a tu juicio, las consecuencias a medio y largo plazo en lo social, cultural, económico y político?
3) Tras el decreto de estado de alarma, ¿de qué modo afrontas tu confinamiento? ¿Qué lecturas y/u otras actividades llevas a cabo?
4) Comentarios y conclusiones.

ANA ELENA PENA (ARTISTA Y ESCRITORA | VALÈNCIA)

1) En mi casa, con mi pareja y mi hija de 22 meses. Intentando trabajar en unas piezas nuevas de joyería en resina y en las correcciones de un libro que iba a salir en mayo, pero que hemos tenido que postergar.

2) Intento ser positiva, pero las consecuencias del confinamiento nos van a pasar factura emocional a todos (a unos más que a otros). Ya sabes que hay casas que no son hogares, sino ollas a presión. Yo estoy acostumbrada a la soledad, a trabajar en casa, pero ahora es imposible concentrarse al cien por cien. Nos salva un poco a todos el sentido del humor, pero acecha el miedo. Y luego está la incertidumbre…

Las consecuencias económicas y laborales creo que son lo más grave, aunque pienso que nos recuperaremos rápidamente en este aspecto y que valoraremos de una forma más positiva el contacto social real. Por soñar que no quede. A mí, de momento, me espera un mes o dos, o los que sean, horribles, de 0 ingresos y todo gastos. ¿Qué va a pasar con la cuota de autónomos? La tienda donde vendo mis cosas ha cerrado y tengo que seguir pagando el alquiler. Se han detenido las ventas de la tienda online, amén de que las librerías han cerrado. Mucha gente está en situaciones similares e incluso peores, así que prefiero quejarme lo justo. Lo importante ahora es que pongamos todos de nuestra parte para que se frene cuanto antes la epidemia, y que no haya más contagiados ni muertos o que al menos sea controlable. Por encima del dinero está la salud.

3) Con una niña pequeña en casa es casi imposible hacer nada más que estar pendiente de ella. Carlos y yo hacemos turnos de una hora para que uno esté con ella y el otro pueda trabajar, limpiar la casa, comprar comida o lo que sea. Ahora mismo estoy leyendo a ratos ‘Peyton Place’ y viendo ‘Fleabag’ y ‘Tiger King’. También estoy montando piezas para la tienda online, con resina, lentejuelas, piedras, tirando del material que tengo de momento a mano. Tengo un pequeño calendario en la cocina en el que tacho los días con sensación de victoria, como si fuera una presidiaria. Los noticieros son deprimentes, intento ver la tele lo justo para informarme. Hago algún vídeo casero, llamo a amigos y familiares y cosas así.

4) Que cada uno extraiga su propia lección de esto, como persona individual y como terrícola de a pie, como ser social. Es fundamental tener una actitud positiva. Ahora te digo esto porque estoy arriba de la montaña rusa, pero a lo mejor mañana estoy llorando desesperada. Lloro con cualquier cosa que me produzca la más mínima nostalgia o me remita a cuando todo era normal. Por ejemplo, escuchando ‘True Blue’, de Madonna, o viendo fotos del año pasado. Alterno la alegría y la esperanza con la tristeza y la duda. La falta de luz y el mal tiempo no ayudan en absoluto a mantener una actitud positiva, al menos a mí. Me deprime, pero, sobre todo, me apena tener a la niña encerrada, sin parques ni tobogán. Con frecuencia señala la puerta y dice: «Calle, calle», pero no se da cuenta de lo que está pasando. Es feliz, y eso me da fuerzas y alegría cuando empiezo a flaquear. La verdad es que empiezo a estar hasta el coño.

CHARO FIERRO (EDITORA EN HUERGA & FIERRO EDITORES | MADRID)

1) Estoy en Madrid, que es donde está Huerga & Fierro; en casa. Nos pasamos de vez en cuando por la oficina que está en la misma calle, a un minuto.

2) El escenario es de incredulidad, expectación y miedo. Ahora, y es lo más importante, toca cuidarnos; por nosotros y por los demás. Las consecuencias a medio y largo plazo pintan desoladoras en lo económico. En lo social habrá un antes y un después en nuestra forma de priorizar nuestras conductas. Políticamente, habrá otra forma de mirar a esa casta para que, de una vez por todas, se conciencien de que no (enfático) es su escaño el que tienen que defender, sino dejarse la piel por la gente que hizo que lo consiguieran.

3) Tras la confusión y la novedad, nos hemos puesto las pilas; hemos organizado las tareas de casa y la ocupación de los espacios comunes (vivimos en casa 6 personas, más un gran perro: Poison).
Las lecturas pendientes de manuscritos, informes sobre estos, revisión de los stocks de libros en almacén, etc., forman parte de mis tareas mañaneras. Por la tarde me permito terminar las lecturas que se estaban amontonando en mi estantería y ver películas y series, películas y series…, con los chicos.

4) Que no nos venza el desaliento. Toca ponernos el traje de faena; l@s editor@s independientes sabemos mucho de este traje: vivimos en la resistencia más absoluta.

CHELE ESTEVE SENDRA (PROFESORA DEL DEPARTAMENTO DE DIBUJO DE BB.AA. DE LA UNIVERSITAT POLITÈCNICA DE VALÈNCIA, CRÍTICA DE ARTE Y DISEÑADORA | VALÈNCIA)

1) En mi casa sola, encontrándome conmigo misma y descubriendo tanto los límites como la empatía entre las personas.

Mi pareja está al cuidado de su padre, de 92 años, y mi cuñado Pepe, con síndrome de Down –una persona con grandes capacidades y que ha entendido perfectamente que estamos en casa por un virus, que las Fallas las celebraremos en julio y que, de momento, no irá al centro ocupacional. Todo un ejemplo–.

2) Espero que esta situación nos sitúe en un plano de madurez personal, tanto económica como políticamente. Si así fuera todo fluiría, de lo contrario nos espera una difícil reconstrucción de lo que estamos perdiendo. Mucha incertidumbre.

Imagino, aunque no quisiera, a la mayoría de los partidos políticos sacando provecho para criticar lo que se hizo, lo que no, y cómo se debiera haber gestionado la crisis sanitaria. Este sería un momento perfecto para hacer tabula rasa y comenzar a dialogar y consensuar por el bien de los ciudadanos y no por el de los políticos o los bancos, por ejemplo.

3) Por suerte he establecido zonas donde realizar actividades: desayuno en la cocina, siempre escuchando la radio, trabajo en el estudio de mi casa, hago ejercicio en el salón, donde también como y ceno. Los días de (no)Fallas los he dedicado a trabajar a un ritmo relajado, a realizar mil tareas domésticas pendientes, a hablar con familia y amigos para que recordemos que estamos juntos en esto y demostrarles lo importantes que son para mí. Procuro que la semana sea ordenada, de trabajo, y que el fin de semana se note una diferencia. Por ejemplo, me preparo el aperitivo y escucho mis vinilos, que estaban olvidados en una caja. Hoy sonaba música de The Smiths.

Salgo de casa lo mínimo; eso sí, cada día me uno a las actividades de los balcones que creo hace que vivamos juntos una realidad terrible, pero compartida y comprendida por la vecindad. Ahora sí que estamos haciendo barrio. Triste que de una tragedia surjan estos sentimientos, pero bienvenidos sean si sirven para remover al ser humano y sacar lo mejor de todos.

Mi relación con la lectura es curiosa, leo artículos o temas por trabajo, por practicar idiomas o por placer. Por trabajo estoy con unos artículos para un congreso que debería tener lugar en la Sapienza Università di Roma, en junio. Con lo idiomas leo o veo series: ahora me tiene fascinada la serie ‘Bauhaus: a new era’, un gran homenaje a los 100 años del movimiento precursor de una pedagogía renovada y abierta que sentó precedentes en las enseñanzas artísticas y continúa vigente hasta nuestros días. Por placer estoy leyendo un libro titulado ‘Locos, ricos y asiáticos’, de Kevin Kwan, una historia divertida y fresca. Yo misma me defino como una mediterránea que le gusta bucear en el mar de la China, por mi estrecha relación con aquel país desde hace más de diez años. Voy variando y así se me hace más llevadero, aunque esto no es una novedad, lo hago siempre, soy infiel y ecléctica con las actividades y lecturas.

4) Me vienen a la cabeza muchas reflexiones: si vamos o no a vivir un cambio y se va a reescribir el significado de la globalización, de lo global y lo local, hacia un modelo más colaborativo en nuestro beneficio. Serían deseables unas fronteras que traspasen la solidaridad, no solo en una emergencia como el coronavirus, sino en las que teníamos olvidadas que no son pocas a nivel mundial. Recordemos que estamos solos cuando necesitamos cada vez mas a las otras personas.

Salta otra alarma hacia el modelo de vida que hemos llevado hasta ahora, donde consumo e individualismo son definitorios. No creo que seamos capaces de mirarnos al espejo como antes, y más después de esta situación. Tras esto deberíamos verificar nuestra fragilidad y vulnerabilidad, el absurdo del consumos masivo, pero, sobre todo, debiéramos poder oír la voz que callamos de una madre naturaleza finita y reconocer que con esta tregua la tierra a comenzado a sanar.

Me preocupa la alabanza al sistema sanitario español, no a los equipos de sanitarios que gozan de mi respeto y agradecimiento. Recordemos que los recortes han mermado este sector y la investigación, elementos prioritarios para alcanzar una plena sociedad de bienestar.

Y aquí mi llamada a todos los políticos liberales o nacionalistas, de izquierdas, centro o derecha, blancos, negro o amarillos: basta ya de trabajar para solucionar vuestras vidas y descended al mundo terrenal de los ciudadanos de a pie. Rebajad vuestros sueldos por decencia. Ahora vienen unos años de arrimar el hombro y vosotros sois los que deberías dar un paso adelante con este gesto. Fuera sueldos vitalicios de ministros, también las puertas giratorias y las jubilaciones no merecidas. En el plano económico nos enfrentamos a una recesión global que va a requerir de esfuerzos de todos, no lo olvidemos.

Estos meses se ha hablado de profecías: el físico y científico británico Stephen Hawking profetizó que el fin de la humanidad no comenzaría por una explosión nuclear, sino que apuntó a un virus como causante. En 2015, Bill Gates, magnate empresarial, informático y filántropo estadounidense, recordó en un discurso que el peligro mayor para la humanidad ya no es una guerra, sino una gran pandemia vírica, similar a la que estamos luchando hoy día.

Por favor, señores políticos, revisen los presupuestos en materias sanitaria y que se contemple un presupuesto mayor para la investigación científica.

Concluyo con una estrofa de la canción ‘Ma Solitude’, del cantautor Georges Moustaki, para recordad que nos podemos hacer los mejores amigos de la soledad que muchas veces puede llegar a deseada y necesaria:Non, je ne suis jamais seul / Avec ma solitude”.

CHEVI MARTÍNEZ (PROPIETARIO Y PROGRAMADOR DE JIMMY GLASS JAZZ | VALÈNCIA)

1) En casa, por supuesto, antes incluso del 14 de marzo. Intento no salir a la calle si no es imprescindible. No es un gran esfuerzo para mí; en casa estoy muy bien, no me aburro.

2) Esta situación afecta a todo el orden social, cultural, económico y político, entre otros. Es difícil predecir qué puede pasar. La sociedad, sobre todo la occidental, lleva muchos años sin grandes alteraciones de este tipo. Ha habido crisis económicas, terrorismo, etc., pero esta situación es diferente.

Actualmente, la mayoría de la gente no está acostumbrada a que le digan lo que tiene que hacer, a obligarse a ser responsable por el bien común, a pensar en lo prioritario.

La globalización es imparable. Está claro que los gobiernos tendrán que tomar decisiones para prevenir futuras situaciones de riesgo. Y no solo respecto a las enfermedades, sino a la degradación del planeta por parte del ser humano, un gravísimo problema que tiene la humanidad.

Creo que sufriremos con paciencia este momento, que cuando pueda ser volveremos a cierta normalidad y que tendremos que hacer un esfuerzo por recuperar nuestra actividad y nuestras circunstancias. Va a costar recuperarlo todo. Espero que la gente vuelva con ganas.

3) El confinamiento no altera gravemente mi régimen diurno porque estoy acostumbrado a trabajar durante todo el día en casa, programando conciertos, subiendo contenidos en la web, manteniendo contacto con músicos y agentes, diseñando carteles y todo lo relacionado con la visualización de la actividad del Jimmy Glass en los medios de comunicación. Mucho trabajo.

De hecho, ahora estoy más libre, ya que no hay actividad hasta no se sabe cuándo. Así que, como es fuerza mayor, tengo más momentos de relax para dedicarme a leer (estoy releyendo ‘Lincoln’, Gore Vidal), ver películas o series, cocinar tranquilamente y arreglar algunas cosas en casa. Comparto el espacio con Elena, mi mujer, por lo que no estoy solo, y todo entra dentro de la normalidad cotidiana.

Otra cosa es la noche. Acostumbrado a la intensa y emocionante actividad de los conciertos en Jimmy Glass, a la relación con amigos y músicos de todas las nacionalidades, me lo estoy tomando como unas vacaciones en lo social, que no está mal, aunque mantengo el contacto por otras vías. Supongo que según pase el tiempo empezaré a echarlo de menos en serio.

4) Confío en que esto no dure mucho, en que podamos recuperar la confianza en todo y no caigamos en el pesimismo. Hay que luchar, es ley de vida.

CRISTINA CHUMILLAS (GESTORA CULTURAL Y RESPONSABLE DEL DEPARTAMENTO ARTÍSTICO EN MY ARTIST LAB | VALÈNCIA)

1) Cuando llegó el aviso del Gobierno me encontraba en casa de mi pareja, aquí me quedé y aquí estoy. No imagino mejor compañero para vivir, lo que, a veces, parece una película.

2) Más que imaginar un futuro marcado por las consecuencias, deseo. Deseo que tengamos un futuro más solidario y que hayamos aprendido a que no somos intocables ni el centro del universo. Deseo que le devolvamos a la cultura aquello que nos ha cedido gratis durante este encierro en forma de consumo y así contribuyamos a la economía, cada cual dentro de sus posibilidades. Deseo que esto no se olvide y dentro de cuatro años lo tengamos presente en las urnas.

A nivel particular deseo seguir contribuyendo a que los proyectos de My Artist Lab sigan saliendo adelante y a que su departamento de arte crezca. También que aquellos planes de comisariado, gestión y expositivos en los que me encontraba participando, se desarrollen de una manera u otra, a su debido tiempo.

3) Tengo la suerte de tener buenas amigas libreras y visitarlas hace que siempre tenga libros y cómics pendientes de leer. Desde aquí, gracias, queridas, por tanto. Por otro lado, estar recluida en casa de mi pareja es como haberme encerrado en FNAC, así que no dejo de leer y ver películas.

4) ¡Quedaos en casa, por favor!

ENRIQUE BELENGUER (PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓN PARA LA ÉTICA EN LA EMPRESA ÉTNOR Y SOCIO FUNDADOR DE INMERCO MARKETING | VALÈNCIA)

1) En mi domicilio de València. Formo parte de ÉTNOR, una fundación para la promoción y divulgación de la ética en la empresa, en la que nos encontramos, periódicamente, académicos y empresarios interesados en este apasionante tema. Hemos suspendido todos los actos presenciales, mantenemos el contacto con nuestros miembros de forma virtual, a través de la web.

2) Podemos apreciar cómo la incertidumbre se ha apoderado de la realidad, ya de por si compleja y ambigua, y como la volatilidad viene a incrementar la confusión, evidenciando la insolvencia o la ausencia de valores, no solo bursátiles, claro.

La epidemia en la que nos sentimos inmersos se ha presentado de repente, como un temporal que pone a prueba la solidez de los principios, de los cimientos de esta sociedad que, en mayor o menor medida, entre todos hemos venido construyendo, en lo social, en lo económico, en lo sostenible. Pero también vemos, escuchamos, sentimos, desde este involuntario confinamiento, cómo emerge la parte más noble del hombre: surge la solidaridad con fuerza, el reconocimiento del verdadero valor de las cosas, de lo esencial, vaya.

Y esto, si queremos, no permite esa perspectiva de posibilidad, de esperanza, en ese nuevo escenario en donde las cosas no volverán a ser igual. La denominada cuarta revolución industrial nos brinda la tecnología para que, si queremos, dar un salto hacia ese mundo de respeto a la naturaleza, de disminución de la pobreza, de mayor conciencia de comunidad y justicia social.

3) Estoy releyendo ‘Memorias de Adriano’, de Margueritte Yourcenar, y a continuación me esperan ‘La melancolía en tiempos de incertidumbre’, de Joke J. Hermsen, ‘Cuando la sociedad es el tirano’, de Javier Marías, ‘Historia de la Imaginación’, de Juan Arnau, ‘Historia oculta de la Música’, de Luis Antonio Muñoz…

En cuanto a las actividades que me propongo llevar a cabo: ejercicio físico, leer y escribir, charlar con amigos, meditación, radio, música, series de TV y pelis. Y, de vez en cuando, algo más.

EVA MONZÓN (PSICÓLOGA Y ESCRITORA | VALÈNCIA)

1) Estoy en València, en casa, algo soso, lo confieso. Sé de casos donde les pilló el estado de alarma en situaciones difíciles: en medio del mar, de viaje, lejos para regresar; con lo que, en todo caso, la incertidumbre se suma a un exilio forzoso. Pero a mí, no; yo en casa, imaginado cómo sería este confinamiento si no estuviera en ella. Un modo como otro cualquiera de pasar el tiempo.

2) El escenario inmediato es fácil de imaginar: es tal cual está siendo ahora, la gente, el mundo, se ha unido para actuar juntos –cosa sorprendente y única–, respondiendo de un modo coherente, solidario y responsable en la mayoría de los casos. El mundo entero. Eso es algo grande. No sé hasta cuándo nos portaremos así de bien, supongo que hasta que pase el peligro y un poco más, como cuando un corredor llega a la meta pero no puede parar hasta que sobrepasa unos metros más.

Las consecuencias a medio y largo plazo serán duras, de ajustes, de pagar las facturas de la falta de facturas ahora. Dependerá de cómo lo gestionen los que están al mando, de cómo lo aceptemos los que los pusimos al mando. Se puede imaginar todo: desde el caos, hasta su contrario. Lo que creo que sucederá es que las aguas, tras varias turbulencias, volverán a su cauce, lo que no sé es el tiempo que necesitarán para aclararse del barro. La gente olvidamos pronto. Pero lo que sí tenemos es lo que se está haciendo. Lo que estamos haciendo.

3) La efectividad de acatar el estado de alarma se debe, creo, en gran parte a las redes sociales, a esa globalización y cercanía que nos ofrecen. Desde ellas se convocan muchos eventos, se manipula incluso –hay ejemplos recientes claros–, pero, en este caso, ha ayudado a entender el panorama de una manera rápida y eficaz. Internet ayuda, no solo a eso, sino a no encontrarnos solos, ni perdidos, a poder hablarnos, vernos, trabajar, mover el mundo aunque sea a distancia. Eso es grande. Sin Internet y lo que supone el confinamiento sería atroz, la soledad terrible y el caos económico mucho mayor de lo que es.

El confinamiento puede ser estupendo, pero puede ser un infierno, depende de con quién te haya tocado quedarte atrapado. Eso puede desesperar a cualquiera, no solo es no ver a quien quieras, sino ver a quien no quieres todas las horas del día, todos los días. Ahí hay un problema, una crisis grave, no solo global, sino particular. 

Yo, por mi parte, no lo llevo mal porque es como suelo vivir. En casa, con libros, creando palabras, dando clases online, contestando mails, viendo cine, codeándome con el arte, que no me suele fallar.

4) Creo que ya he comentado más de lo que se me preguntaba en las demás preguntas, tampoco es cuestión de que, como hay tiempo, o eso se supone, lo tengáis que usar leyéndome. Pero creo que estamos viviendo tiempos extraordinarios, ese proverbio chino entre aviso y maldición: “Que no vivas tiempos extraordinarios”. Y creo que, por ahora, lo estamos  haciendo bien, casi todos. Y espero que lo que vayamos haciendo nos permita, al tiempo, mirar atrás, cuando se haya terminado lo que ahora ignoramos cómo acabará, y digamos y digan: “Lo hicimos bien, lo hicieron bien”. 

Esta es la última entrada de mi blog Tiempos extraornidarios:

“Que no vivas tiempos extraordinarios”, es un proverbio chino, muy adecuado siempre, entre la maldición y el aviso. Y es justo lo que estamos haciendo: vivir una época extraña de la que no sabemos cómo terminará. Eso es lo que tiene vivirla, que no se sabe qué va a suceder, cómo acabará, qué decisiones han de ser las correctas. Es esa duda, esa incertidumbre, la que agrava la situación, esta y cualquiera, las que cuando luego se estudian, a toro pasado, son tan fáciles de ver.

Por eso es extraordinario, porque no se puede ver más allá de lo que se va viviendo desde ese nuevo ángulo, ese nuevo modo de vivir dado por unas circunstancias atípicas. Que pronto sea una historia para contar, ya vivida».

FRANCISCO BLANCO LATINO (MÚSICO Y DIRECTOR DEL COLECTIVO SEDAJAZZ, BIG BAND, LATIN ENSEMBLE, ORCHESTRA| VALÈNCIA)

1) Como la gran mayoría de mis compañeros, me he tenido que montar en casa el estudio para poder seguir ofreciendo clases online y realizar grabaciones para diferentes estrategias relacionadas con la promoción nuestro colectivo, para que los alumnos sigan involucrados en el estudio del jazz y, de paso, aprovechar nuevas fórmulas para tocar juntos online, luego lo publicamos y repartimos un poco de alegría en las redes; falta hace.

Preocupado por el futuro de Sedajazz, ya que es un colectivo que se mantiene del taller permanente e itinerante y de los bolos –de momento nos han caído 23 conciertos–. No recibimos subvención de instituciones a pesar de ser una plataforma con 29 años de historia, formando músicos y creando aficionados al jazz con miles de conciertos en su andadura –actualmente, hay mas de 100 músicos en cartera y en la escuela contamos con 25 profesores–. Únicamente nos llegan pequeñas ayudas para la producción discográfica por parte del IVC. Aunque sacar discos no es rentable es uno de los recursos para promocionar nuestros proyectos; ya hemos editado 92 discos.

2) El escenario ya estaba complicado para los músicos y, sobre todo, los que nos dedicamos al jazz, nuestro carácter creativo nos salva en el aspecto musical; creo que esta situación va a causar una gran evolución de muchos artistas por contar con más tiempo para desarrollar sus proyectos. El problema de nuestro gremio es que, sobre todo, dependemos de los conciertos y estos se han anulado o pospuesto supuestamente. En estos momentos queda todavía más patente la precariedad de nuestro estatus laboral. ¿De qué manera se va a proteger nuestro gremio? En anteriores crisis pudimos comprobar que la industria cultural es una de las primeras en sufrir las consecuencias. Ojalá que con la que se nos avecina no sea así, aunque mucho me temo que nos va a tocar salvar la situación entre todos. Los políticos van a tener que aprender de esta situación y proteger mas la sanidad publica y la cultura, aunque para mi parecer van unidas: cultura = salud.

3) Yo vivía entre mi casa y las alquerías de Sedajazz. Ahora me he traído instrumentos y medios para poder seguir toda la actividad desde casita. Entre las cosas que llevo a cabo, aparte de preparar clases y las tareas de dirección de Sedajazz, podría comentar que he puesto en orden mis libros, apuntes, discos, cedés… Estoy descubriendo joyas, escucho mas música, toco con mis hijas, grabo en audio y video para después unir los componentes de toda una big band u otros formatos orquestales, cocino, veo cine con la familia, redes sociales e intento no informarme demasiado de las noticias.

4) Es momento de pensar en positivo y espero que la solidaridad entre todos aflore en esta primavera que acaba de comenzar; creo que será una de las salidas de esta situación. Pensemos en los oficios mas vulnerables y desprotegidos, no es momento de egocentrismo.

ISABELA ALFARO (BAILARINA, DIRECTORA DE FRÁGILES DANZA, CIRCUITO BUCLES DANZA, DANSANT A LA MARINA Y DANSA TORRENT | VALÈNCIA)

1) El equipo que conformamos Frágiles Danza nos encontramos trabajando, como no podía ser de otra manera, desde nuestros respectivos hogares. Lamentablemente, las programaciones culturales de danza que teníamos previstas desarrollar para los meses de mayo y junio, con la colaboración de distintas entidades privadas y públicas, han quedado paralizadas por el estado de alarma en que nos encontramos. Actividades en las que teníamos previsto contratar catorce espectáculos de distintas compañías valencianas y nacionales, dando apoyo y visibilidad además a ocho colectivos y a diez escuelas de danza.

Como el resto de las actividades culturales y no culturales, las distintas programaciones se encuentran paralizadas a la espera del fin del confinamiento, pero también a la espera de la incertidumbre generada por la actual situación, así como de ver el futuro a corto plazo que le deparará a la industria cultural, en general, y a la actividad de danza, en particular.

En el sector de la danza, todo ello implica cancelaciones de giras, nuevas producciones y coproducciones, ensayos, clases y todo tipo de actividades que supongan contacto entre las personas hasta que se restablezca la seguridad sanitaria, lo que hará que se sature la programación una vez restablecida la situación y que empresas que hayan tenido que cesar su actividad tengan que empezar de cero, nuevamente. Las instituciones públicas ya han tomado nota de este hecho y están trabajando para que se restablezca la normalidad lo antes posible.

Por otro lado, desde Frágiles Danza continuamos trabajando en la programación de la octava edición del festival Circuito Bucles Danza que, de momento, sí mantiene su celebración, posiblemente, en el mes de noviembre. En este sentido, seguimos trabajando a diario para conformar una programación amplia y exigente. En definitiva, seguimos trabajando para dar apoyo, ahora más que nunca, a la danza como vehículo de avance de la sociedad actual. En esta situación, posiblemente, este arte servirá como plataforma de reflexión de lo que está sucediendo, así como a compañías, escuelas y artistas que conforman esta forma de arte.

2) Sin duda, creo que esta crisis va a ser un punto de inflexión en lo social, cultural, económico y político, de consecuencias inciertas, pero lo cierto es que dejará una profunda huella. Aún en este marco, las posibles consecuencias a medio y largo plazo esperemos no sean tan duras como nos imaginamos, todo dependerá del tiempo que dure esta crisis.

En lo social, quizá nos enseñe a valorar más lo que tenemos, tras este confinamiento, las relaciones sociales creo que se verán reforzadas, al menos en lo humano. Dentro de lo positivo, creo que este parón mundial nos está haciendo reflexionar como sociedad y, a la vez, como humanos. Antes vivíamos en una burbuja no reflexiva. La cultura además nos puede ayudar en esta reflexión conjunta.

En lo cultural, por desgracia, creo que va a afectar bastante a todos los agentes culturales. El encierro y el cierre de espacios, salas, así como las posibles medidas futuras de prohibir espectáculos en estos espacios o la limitación de aforo, si se mantienen a largo plazo, afectará profundamente a la ya maltrecha industria cultural; muy especialmente a la danza en directo…. Necesitará verdadero apoyo de los gobiernos, pero también de la sociedad. Estados como Alemania han incluido a la cultura entre los bienes de primera necesidad; de este modo, esta industria podrá acceder a la línea de liquidez ilimitada prevista por el Gobierno alemán. Deberíamos aprender de esto.

En lo económico, por lo que vamos conociendo, se avecina una posible e importante crisis económica que afectará, de nuevo, a una sociedad que aún no se había recuperado del todo de la de 2008. Aunque se esperan medidas más ágiles y fuertes que las tomadas en 2008, me temo que se va a tardar en recuperar la actividad actual, aunque esperemos que la recuperación sea más corta que la anterior. Esperemos que sea temporal. Sin duda, esto va a afectar a la industria cultural no online.

En lo político, la sociedad valorará las actuaciones de las distintas formaciones políticas, así como de los gobiernos. Creo que, pasado el tiempo, la sociedad deberá reflexionar de su actuación y, por consiguiente, tomará de forma democrática sus decisiones al respecto. En todo caso, creo que esta crisis debe hacer reflexionar también a los políticos en sus decisiones, en sus actuaciones, en su apoyo a las necesidades de primera magnitud y, sobre todo, en su cooperación entre distintas fuerzas y agentes sociales, culturales y económicos para salir adelante. Sin duda, el comportamiento político debe cambiar para ello.

3) Vivo en familia con mi pareja e hija; nuestro objetivo es estar alegres y tener energía positiva, compaginando principalmente los cuidados de nuestra hija con el trabajo desde casa, además de no olvidar las tareas domésticas diarias. En el tiempo libre cocino, que me encanta, hago yoga cuando Carla duerme y leo antes de dormir. Recomiendo ‘Sapiens. De animales a dioses: Una breve historia de la humanidad’, de Yuval Noah Harari.

4) En la Comunidad Valenciana el sector de las artes escénicas ya vivió un panorama desolador y se reinventó con éxito para paliar los efectos de la crisis de 2008. Una de las consecuencias fue el nacimiento de festivales privados, entre los que se encuentra el Festival Circuito Bucles, para dar un espacio y visibilidad a artistas y compañías del sector de las artes escénicas. Hoy en día estos festivales son referentes a nivel nacional.

En esta ocasión, ningún profesional de nuestro sector, como el resto de la ciudadanía, estaba preparado para este suceso, pero he decir que yo, como parte de la Asociación Valenciana de Empresas Productoras de Dansa (AVED), me siento respaldada sabiendo que trabajan por nuestros derechos y están en comunicación directa con todas las asociaciones del sector a nivel autonómico y nacional. Junto con otras asociaciones de las artes escénicas, están trabajando para combatir una posible y futura crisis económica dentro del sector de la cultura, presentando a la Generalitat Valenciana y al Ayuntamiento de València un documento con propuestas de medidas de urgencia que han recogido con respuesta inmediata y con un tono de colaboración real por parte de las instituciones.

JERÓNIMO CORNELLES (ACTOR, DRAMATURGO, DIRECTOR DE BRAMANT TEATRE Y DIRECTOR ARTÍSTICO DE RUSSAFA ESCÉNICA | VALÈNCIA)

1) En casa. Afortunadamente con mi pareja, ya que la soledad no elegida es algo que no llevo demasiado bien. Así que si de esta no nos separamos, igual hasta hay boda.

2) Sinceramente, me imagino un escenario terrorífico. No lo digo desde la desesperanza, lo digo desde la crudeza de las ya lastimadas artes escénicas de por si, que, tras esto, dudo mucho que el teatro, la danza, o el arte y cultura en general, pasen a ser la prioridad de ningún Gobierno. Evidentemente, y por sacar algo positivo, pienso que somos afortunados con el Gobierno actual, ya que con un Gobierno de derechas en el poder no imaginaría un escenario terrorífico, sino más bien apocalíptico.

3) Lo llevo bastante bien, suelo trabajar desde casa y es algo que me gusta; también tengo la suerte de vivir en una casa relativamente grande, con lo que puedo aislarme cuando me aburro de mí mismo, o incluso hacer algo de ejercicio, algo completamente nuevo para mí…

Lo que también siento es una gran pereza hacia actividades como leer, escribir, estudiar…, y a parte de las cosas básicas y necesarias, mucho del tiempo muerto lo paso cara a la televisión y viendo programas de entretenimiento que me dejen el cerebro frito.

4) Por favor, que los gestores y políticos trabajen desde ya en medidas eficaces para cuando salgamos de aquí. Que no se relajen y, en cuanto se levante esta cuarentena, saquen una batería eficiente y sencilla de propuestas para ayudar a las artes escénicas y todas las artes en general, centrada, además de en las empresas grandes y pequeñas, en los artistas y creadores.

Las buenas intenciones y pedir consenso al sector sobre cómo actuar siempre es bienvenido, pero necesitamos hechos concretos y acciones reales para el primer día que salgamos a la calle e intentemos volver a una normalidad que creo que ya no será como antes.

JOSÉ ANTONIO SOBRINO (PREMIO REY JAUME I PROTECCIÓN AL MEDIOAMBIENTE 2019, CATEDRÁTICO DE FÍSICA DE LA TIERRA EN LA UV | VALÈNCIA)

1) Me encuentro en casa desde hace unos días, cumpliendo con mi obligación de estar confinado. Soy afortunado porque puedo continuar con mi trabajo: teleconferencias, convertidas hoy en la habitual forma de contacto con los miembros de los proyectos de investigación que tenemos en marcha, escribiendo artículos, revisando cálculos y en plena organización de un congreso internacional que esperamos celebrar el próximo mes de septiembre. Todo sin dejar de pensar en el momento en el que nos encontramos, que, probablemente, supondrá un punto de inflexión en nuestras vidas.

2) No considero suficientes los datos publicados hasta el momento como para dar una respuesta mínimamente fiable y no sé si algún día lograremos disponer de una información veraz que nos muestre lo que ha pasado a nivel planetario. Habrá, sin duda, consecuencias incluso a corto plazo y en todos los órdenes; solo espero que vayan en la línea de proteger a los ciudadanos y poder alcanzar los 17 objetivos de desarrollo sostenible de la agenda 2030 de la ONU. Nos queda mucho todavía.

3) Mi vida profesional consiste en una sucesión voluntaria de estados de confinamiento y viajes (experimentos en el campo, conferencias en congresos, participación en cursos, reuniones de proyectos, etc.). Seguiré con mi actividad habitual y estaré al servicio de mi universidad para cualquier tarea que me soliciten. Echo de menos correr por el campo y lo estoy sustituyendo con ejercicios en casa.

4) Estamos en medio de una tragedia. Mi mayor deseo es que podamos vencerla lo antes posible con el menor número de víctimas.

Lamento profundamente haber asistido con impotencia a un relato insolidario que minusvaloraba el impacto del virus porque únicamente afectaba a ancianos y enfermos, lo que además se está demostrando que tampoco es cierto. Espero que saquemos lecciones de esta situación que ha costado vidas, y, aunque ahora es el momento de estar unidos para vencer a este virus, no debemos dejar caer en el olvido la necesaria inversión en investigación, en personal, en equipamiento, en tener empresas estratégicas que nos proporcionen la autonomía necesaria en un caso de pandemia y que, además, nos permitan ayudar a continentes como África, las equivocaciones de percepción de la situación, la histeria colectiva en los supermercados, etc.

JOSÉ LUIS PÉREZ PONT (CRÍTICO Y COMISARIO DE ARTE Y DIRECTOR DEL CONSORCI DE MUSEUS DE LA COMUNITAT VALENCIANA Y DEL CENTRE DEL CARME CULTURA CONTEMPORÀNIA)

1) Tras los primeros días en el Centre del Carme organizando el nuevo sistema de trabajo, estoy en casa teletrabajando. Con más intensidad de la previsible, pero ilusionado por la cantidad de contenidos culturales y educativos online que estamos siendo capaces de generar desde el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana. Prefiero siempre ver el vaso medio lleno, por lo que, a pesar de lo terrible de la situación que estamos viviendo, creo que también es una oportunidad para repensar cosas.

2) Se trata de un momento complicado en todos los órdenes, que afecta individualmente a las personas, limitando libertades públicas y derechos básicos, además del riesgo para la salud, pero a la vez golpea de forma conjunta a todo un sistema de mundo que debe ser analizado críticamente.
El alcance de las consecuencias de todo esto es imprevisible, pero, sin duda, se van a requerir numerosas medidas de apoyo para reequilibrar está situación, algunas de las cuales ya han comenzado a adoptarse a nivel estatal y autonómico.

En el ámbito cultural, a la debilidad estructural habitual se suma este parón que nos preocupa a todos. Por nuestra parte, desde el Consorci de Museus y el Centre del Carme estamos trabajando a toda velocidad, en el marco del programa ‘reaCtivem’, de la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana, para lanzar convocatorias públicas que contribuyan a reactivar el sector, haciendo valer la igualdad de oportunidades.

3) De momento, trabajando sin descanso para seguir gestionando la programación que ha de llegar cuando pase todo esto, posponiendo nuestra programación sin cancelar nada e ideando estrategias online para que el Consorci de Museus #CMCVaCasa siga prestando un servicio público de calidad, atendiendo las necesidades de la ciudadanía también en estas circunstancias (a pesar de lo reducido de nuestro equipo, de solo 12 personas).

Tengo varios libros en marcha, porque suelo leer varios a la vez, pero estos últimos días no he podido hacer más que trabajar. La prioridad en este momento es la que es.

4) Mi respeto y apoyo a todas las personas que están trabajando en la gestión y atención sanitaria de esta crisis, también a quienes se están viendo afectados en primera persona y a sus familias y seres queridos. Mi deseo es que podamos salir con éxito de esta encrucijada y que seamos capaces de saber qué hay exactamente detrás de todo esto. No me quiero poner conspiranoico, pero…

Ante todo, no perdamos el ánimo, la solidaridad y el optimismo. #AçòTambéPassarà

LUCÍA PEIRÓ (ARTISTA INTERDISCIPLINAR | VALÈNCIA)

1) En València, en casa, sola. Descubriendo el silencio de la ciudad y echando de menos a Nicolau, mi hijo.

2) Este es, ya de por sí, un escenario de ciencia ficción, ¿no? En este presente que vivimos nos encontramos en ciudades que no pueden ser paseadas, paisajes que no pueden ser disfrutados. Impera la recomendación de anular el contacto físico, se recuentan a diario los infectados y los fallecidos. Y todo esto acatando la obediencia. Quizás explotemos cuando la pandemia esté controlada, o antes, claro.

Seguro que todas pensamos en una nueva recesión económica, esta vez global, y que afectará principalmente a los más desfavorecidos, que siempre somos los mismos. Incluyo aquí a mi colectivo, el de los artistas, los poetas, los escritores, los diseñadores, los músicos. Parálisis cultural. Arranque de nuevo. Bucle. Nosotros seguiremos adelante, que, como siempre, podemos.

En este momento en el que cuenta más que nunca el tiempo, me recreo pensando que iniciaremos una nueva revuelta social, para replantear un nuevo modo de vida en el que no impere el capitalismo desaforado. Pensar en cómo queremos vivir en este planeta, a qué darle prioridad, cómo considerar a los demás y ponerlo en marcha es la clave. Participación política colectiva, es lo que espero.

3) Al principio con resignación por la situación, ahora conteniéndome, quizás por mi carácter. Lo estoy afrontando con trabajo, lo que llevo entre manos, lo que queda pendiente, los que voy a iniciar. Al anularse todas actividades culturales, mi participación en el Cicle Art d’ al CCCC queda pospuesta para noviembre, y tal vez cambie mi propuesta de acción. También deseando poder ir al MACBA, a la expo ‘Acció. Una història provisional dels 90’, que se inauguraba el 2 abril y en la que participo con la pieza ‘Observe atentamente mi envejecimiento’. Estoy finalizando un libro de artista sobre una de mis performances, ‘La habitación cerrada de mi memoria’. Releyendo bastante. ‘La utilidad de lo inútil’, de Nuccio Ordine, ‘El contrato social’, de Rousseau, y he comenzado ‘Zaj. Historia y valoración crítica’, un interesante libro de Llorenç Barber que recientemente publicó CENDEAC. Y poesía, siempre poesía: Marc Granell, Emily Dickinson, Wislawa Szymborska…

Y, lo más importante: conversaciones telefónicas diarias con la familia y cita virtual con los amigos, copa en mano (risas aseguradas).

4) ¡Uff!! Al anunciarse públicamente el estado de alarma me vino a la cabeza el pasaje mitológico de ‘La peste de Egina’. Miraba por mi balcón y las luces de las fallas, sin acompañamiento musical, me hipnotizaban. Después, pensé en todas las niñas y niños recorriendo espacios cerrados, trazando líneas. Ahora solo pienso en acciones mínimas, en observar lentamente el vapor de la olla, en tomar lentamente un café, desplazarme lentamente por mi casa sin calcular el tiempo. En dar importancia a las cosas que verdaderamente lo tienen. Creo que el tiempo es la clave. El tiempo y la política social.

MARTA PÉREZ IBÁÑEZ (INVESTIGADORA, DOCENTE Y PRESIDENTA DEL IAC | MADRID)

1) En casa, en Madrid, recluida como casi todo el mundo. Teletrabajando y sacando adelante proyectos que están en marcha, pero que en muchos casos están mutando debido a este extraño confinamiento que estamos viviendo. Y permanentemente en contacto con profesionales del sector, escuchando su situación, sus demandas y necesidades, ofreciendo datos, evaluando el impacto, y esperando que se tomen medidas eficaces.

2) El impacto que de momento se está apreciando en el sector es brutal, y nos estamos enfrentando a una situación sumamente anómala y sin precedentes, no sólo dentro del ecosistema del arte, sino a nivel global. El cierre de galerías, museos y centros de arte, el recorte de los presupuestos ya asignados y esperados, la cancelación de ayudas y subvenciones que eran imprescindibles para sacar proyectos adelante, la cancelación de ventas y encargos de obra de arte y un etcétera larguísimo, está provocando que desde todos los ámbitos de un sector, ya de por sí débil y precario, todo tipo de profesionales, instituciones, empresas, se estén planteando si serán capaces de continuar en su actividad si no se toman medidas urgentes y eficaces. De hecho, la repercusión que esta crisis tenga a medio y largo plazo dependerá de dichas medidas, y no solo desde las administraciones, sino desde toda la sociedad. Tenemos que replantearnos muchas cosas, todo nuestro sistema de valores, nuestro modo de vida, nuestra forma de relación entre nosotros y con la naturaleza, nuestro modelo productivo y de consumo. Habrá un antes y un después de esta crisis, y todos saldremos tocados.

3) Sigo investigando, escribiendo, leyendo, evaluando, retomando proyectos abandonados que ahora se ven desde otra perspectiva y replanteando otros que hablaban sobre una realidad que ya nunca será igual. Pero la mayor parte de mi tiempo lo estoy dedicando al IAC, a la asociación que presido, porque considero que es ahora cuando el compromiso tiene que hacerse evidente. Escuchar a los casi 500 socios, profesionales del sector del arte contemporáneo, entender cómo se está sintiendo esta crisis en sus actividades y ayudar a proponer medidas que mitiguen el impacto está siendo prioritario para mí en estos días. Estoy en diálogo permanente con los presidentes de las juntas territoriales para conocer la situación en cada comunidad, muchas de las cuales ya cuentan con planes de choque, que tienen que servir de ejemplo y análisis. El IAC tiene un compromiso de colaboración muy fuerte, y sé, sabemos, que colaborando entre todos se puede ser mucho más efectivo.

4) La cultura, el arte, son lo que permite cambiar procesos de comportamiento social e individual, algo imprescindible en estos momentos. La cultural nos hace más fuertes, solidarios, sostenibles, tanto individual como socialmente, y ahora más que nunca requiere que se tenga en cuenta como material sensible y como nuestro patrimonio fundamental. El futuro pasa por un replanteamiento general de nuestro modelo de vida, y esa regeneración vendrá de la mano de la educación y la cultura. Esta crisis está siendo tan drástica y repentina que no sé si estamos preparados, si somos conscientes. Ojalá el #quedateencasa nos sirva para reflexionar.

PAQUI MÉNDEZ (CINEASTA, PERIODISTA Y FEMINISTA | VALÈNCIA)

1) En mi casa, trabajando como siempre desde mi despacho. El único cambio es un silencio especial que me ayuda a concentrarme más fácilmente. Mi situación es algo peculiar, como la de otras tantas personas que se han visto sorprendidas por esta pandemia. Lo primero ha sido una cascada de cancelaciones desde la declaración del estado de alerta, de actos que estaban previstos realizarse durante el fin del mes de marzo y principios de abril; la actividad prevista se ha frenado en seco. Ahora bien, todo tiene una parte buena: me está sirviendo para deshacerme de cantidades ingentes de documentación acumulada durante años, fruto de multitud de trabajos varios, eso sí, relacionados en su mayoría con la cultura y el feminismo, mis dos actividades principales.

2) Yo me imagino un escenario muy repleto de actos, llegando a la saturación, actos que hoy están en stand-by y que están intentando encajarse en los futuros meses en un calendario imposible, en lo que a la vida social y cultural se refiere.

Con respecto a lo económico, estos días he pensado mucho en las personas que tienen trabajos precarios o ingresos inestables y me preocupa mucho cómo podrán capear el temporal. A mí, personalmente, no me afecta demasiado, puesto que tengo una nómina garantizada y fija que no se verá afectada, pero no por ello dejo de empatizar con todas las personas que no están ni estarán en esta situación.

Políticamente, a mí me gustaría pensar que va a servir para sacar algunas lecciones y cambiar las cosas. Creo que podemos sacar como lección que la política debería servir para poner en el centro los cuidados a las personas, ya hemos visto lo frágil que es nuestra salud y las infraestructuras que la sostienen. El acceso y la calidad de la educación y la sanidad a toda la población de un país son el mejor reflejo del funcionamiento democrático de ese territorio, pero también del bienestar de las personas que lo habitan. Ojalá esta pandemia sirva para no tener que plantearse disyuntivas tan crueles como “la economía o la salud”, como lo están haciendo algunas personas. Tendremos que seguir luchando por una sociedad más igualitaria, solidaria y empática, esto nos beneficiaría a toda población. Unir esfuerzos y caminar en un solo sentido para cubrir lo esencial para todo el mundo debería ser una enseñanza de este tiempo. Individuos con sus necesidades cubiertas, libres y con una vida plena, debería ser el norte.

3) Tengo que reconocer que lo llevo estupendamente bien, me ha servido para hacer cosas que tenía abandonadas: cuidado de plantas, muebles, arreglo de terraza, limpiezas extraordinarias de objetos acumulados, ordenar mis estanterías, copias de seguridad e, incluso, me ha servido para ordenar mis ideas y preparar proyectos. He podido disfrutar de un sinfín de actividades a las que nunca llegaba por el exceso de trabajo: lecturas de todo tipo, visionado de series (he descubierto algunas verdaderamente apasionantes), películas atrasadas y, algo muy placentero, contacto con amigas y amigos con los que hacía tiempo no podía tener una conversación tranquila y sosegada, aunque haya sido virtualmente. Me siento una privilegiada, tengo la suerte de contar con la ayuda de las redes sociales y la tecnología para poder realizar todas estas tareas y poder preparar nuevos proyectos.

4) Me gustaría mucho que esta situación nos hiciera reflexionar sobre ese ritmo trepidante que llevábamos como si no hubiera un mañana, que nos sirva para tomarnos la vida con más sosiego. También me gustaría que le sirviera, en este caso a la clase política, para ver las ventajas de unirnos ante las adversidades y no aprovechar las malas situaciones para sacar rédito político sin importarles el daño que causan a las personas a las que representan.

Cuando pasen estas circunstancias, deberíamos reorientar mejor nuestras prioridades, poniendo en el centro los cuidados y la vida de las personas, porque todas las personas vamos a necesitar ser cuidados y deberíamos tener derecho a una vida que valga la pena ser vivida de forma placentera.

PAULA SANZ CABALLERO (ARTISTA E ILUSTRADORA | VALÈNCIA)

1) Estoy en la Patacona, València, y me encuentro bien, por lo conforme, supongo.

2) Mi escenario inmediato es el de dar salida al cargamento de botes de garbanzos que hay en casa. Las consecuencias a largo plazo las veré… Las veré sin necesitad de augurios, vendrán solitas y de forma natural. Me encantaría, eso sí, que la gente dejara la costumbre tan española de tocar el brazo del otro al hablar. Igual en esto los astros se alinean a mi favor.

3) El confinamiento no lo afronto, porque no veo esto como una guerra, sino como algo que ya ha ocurrido en el pasado y que volverá a ocurrir. Acepto las cosas como vienen y les digo adiós si deciden irse.

Estoy leyendo ‘Decline and Fall’, de Evelyn Waugh; me esperan, si la cosa se alarga, ‘The Marriage Plot’, de Jeffrey Eugenides, y ’22/11/63′, de Stephen King. Además, zafarrancho de culebrones brasileños.

4) ¿Cuando todo esto mejore, seguiremos compartiendo la ensaladilla rusa en el mismo plato? ¿Cambiará el arte del tapeo?

RAFAEL MALUENDA (CINEASTA Y GESTOR CULTURAL | VALÈNCIA)

1) Me pilló –no diré que me sorprendió, como a nadie– el estado de alarma fuera de València, así que estoy en casa de mi novia –mejor que en la propia–, en el campo de Monóvar. Rodeado de naturaleza, libros, películas y música. En contacto con mis padres y hermanos, que viven todos entre Monóvar, Elda y Elche, si bien nos vemos sólo por videollamada, como es natural.

2) A día de hoy, ya resulta evidente el triste efecto directo del virus en nuestra sociedad, en familias próximas, con el golpe trágico de la separación y la muerte. A la vez, el impacto en el terreno laboral está afectando ya a infinidad de familias, que ven cómo deben hacer frente al aislamiento sin la posibilidad de ingresos –o padeciendo una reducción drástica–, luchando cada día con la amenaza de la incertidumbre y el acoso de las certidumbres. Los sectores culturales no son una excepción, con la suspensión de rodajes y espectáculos, con teatros, salas de cine, auditorios y museos cerrados, y editores en situación dramática. En lo político, en general y salvo excepciones (que no van por partidos, sino por personas), se echa en falta capacidad de liderazgo, no solo en España, sino también en Europa y en el resto del mundo. La perplejidad puede resultar paralizante, y la temeridad, dramática. Con todo, en la medida en que los seres humanos se retratan en las circunstancias más arriesgadas, mantengo la esperanza por la entrega de los profesionales que operan en primera línea, y por las iniciativas que van aflorando entre los ciudadanos. Una esperanza no basada en pensar que no nos llegarán ni el dolor ni las duras consecuencias de una nueva crisis económica, sino en que tendremos como sociedad la dignidad y la actitud para plantarles cara.

3) Procuro, desde el primer día, mantener una rutina diaria, dedicando la mañana y parte de la tarde a la escritura. A partir de las 19:00 es tiempo para la lectura, cena y –no siempre– película. Como de costumbre, llevo varios libros en danza, releyendo ensayos de Gaston Bachelard y de Junichiro Tanizaki (‘El agua y los sueños’ y ‘El elogio de la sombra’, respectivamente), y la poesía de José Iniesta. En ficción, vuelvo sobre el Jardiel de ‘Amor se escribe sin hache’ y el Azcona de ‘Pobre, paralítico y muerto’. Me espera, también, por primera vez, ‘La isla del padre’, de Fernando Marías. Y, desde luego, los Evangelios, de vigencia especialmente reveladora en estos momentos. En cuanto a cine, reviso a De Toth, Boetticher y siempre Berlanga, Ford y Lang; también la serie ‘Gigantes’, de Urbizu, y ansío empezar con ‘Chernobyl’ –no, ningún problema en verla en estas circunstancias; es más, creo que es un buen momento–. En cuanto a la música, de Beethoven a Saint Saens, Mahler, claro, y Rachmaninoff; mucho jazz, mucho Ellington, Ella Fitzgerald y Sammy Davis, Jr. Y siempre Elvis, claro.

No obstante, en los últimos cuatro días hemos hecho un paréntesis en esta rutina, dedicándonos a confeccionar mascarillas para hospitales, centros de salud y residencias, ante la alarma lanzada por los profesionales sanitarios por el desabastecimiento más elemental, organizándonos junto a una red de voluntarios que incluye, sobre todo, aparadoras y modistas, que entregan generosamente su tiempo desde el confinamiento en sus domicilios. Este pobre aprendiz aporta más voluntad que eficacia, pero ahí seguimos.

4) Pienso en el papel de la Catedral de Chartres en ‘F for Fake’, de Orson Welles: en medio de todo el divertido juego de plagios e imitaciones, de falsedades presentadas por el cineasta, parece que el relato se detiene para que emerja “Chartres: una celebración a la gloria de Dios y a la dignidad del hombre”. “Quizá –piensa Welles– este rico bosque de piedra, este canto épico, este magnífico grito coral de afirmación” permanecerá intacto cuando lo demás se haya desvanecido, para testificar los logros humanos.

Como Chartres, los clásicos. Los mitos. Todo aquello que, a través de los siglos, permanece vivo en el interior del ser humano, que es vigente. El arte –ya se sabe–, los relatos, en cualquiera de sus formas, nos revelan quiénes somos. El arte seguirá siendo capital para enfrentarnos a la verdad. Y también el humor. Mucho dependerá de nuestra actitud ante la vida, como siempre ha sido. O, al menos, eso creo yo…

VICENTE MARCO (ESCRITOR | VALÈNCIA)

1) En casa. No salgo nada y aprovecho para trabajar y descansar.

2) Creo que, en este momento, lo mejor es no imaginar nada ni pensar en el futuro. Hay que pensar en el presente inmediato, disfrutar minuto a minuto de lo que podíamos hacer y no hacíamos por culpa del deber hacer.

3) Sigo escribiendo, corrigiendo obras de otros escritores e impartiendo talleres de escritura (ahora online). Soy un poco más virtual. Todos somos más virtuales. Ahora estoy leyendo una magnífica novela inédita de Javier Sarti. Me encanta (Javier Sarti y esta novela), y he terminado ‘Insurrección’, de José Ovejero. También me ha gustado un montón.

4) Aprovechemos el tiempo para disfrutar.

Merche Medina

Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (V)

#MAKMAEntrevistas | Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (V)
Miércoles 25 de marzo de 2020

Durante estas jornadas de destierro compartido, deportados del trato físico de la socialización, parece volverse natural recuperar y redescubrir aquello que en otro tiempo formó parte de nuestras predilecciones. De entre ellas, he vuelto a encontrarme con la majestuosa voz de Mercedes “La Negra” Sosa, cuyas desgarradas canciones tanto nos hubieron acompañdo durante interminables tertulias universitarias (otros ritmos, distinta década).

Fue Sosa quien nos legó una clarividente sentencia que ahora se revela en presente radiografía: “La cultura es lo único que puede salvar un pueblo, lo único, porque la cultura permite ver la miseria y combatirla. La cultura permite distinguir lo que hay que cambiar y lo que se debe dejar, como la bondad de la gente, el compartir una empanada, un vino…”.

Y para permitirnos ver, combatir y compartir, desde MAKMA proseguimos invitando a difundir su testimonio –tras la primera, segunda, tercera y cuarta entrega de ‘Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus’–, a un diverso elenco de profesionales de las artes visuales, escénicas, literarias, musicales, cinematográficas, universitarias e institucionales, procurando respuesta a variadas cuestiones que nos ofrecen una interesante y lúcida reflexión acerca de cómo aquellas personas que vivimos y participamos de la cultura afrontamos desde el hogar la presente pandemia de coronavirus.

1) ¿Dónde y en qué situación te encuentras?
2) ¿Cómo te imaginas el escenario inmediato y cuáles serían, a tu juicio, las consecuencias a medio y largo plazo en lo social, cultural, económico y político?
3) Tras el decreto de estado de alarma, ¿de qué modo afrontas tu confinamiento? ¿Qué lecturas y/u otras actividades llevas a cabo?
4) Comentarios y conclusiones.

ALBERTO HALLER (EDITOR DE BARLIN LIBROS | VALÈNCIA)

1) Me encuentro en mi casa de Ruzafa, en compañía de mi compañero de piso. Ambos tenemos la suerte de tener trabajos que nos permiten teletrabajar sin problema, por lo que tenemos instaurada una rutina muy marcada que cumplimos a diario sin mayores contratiempos.

2) El escenario inmediato es el que llevamos experimentado ya hace varios días: la incertidumbre general. Nos enfrentamos a un problema sin precedentes, por lo que toda respuesta que podamos dar no dejará de ser del tipo ensayo-error, hasta dar con la fórmula. Eso, refiriéndome a la reorganización de todo el tejido sociocultural, claro. Las consecuencias son imprevisibles. Por lo pronto, ya estamos enfrentando una contracción brutal en cuanto a la capacidad de generar movimiento.

¿Qué derivará de todo esto? Pues depende. En primer lugar, de la duración de la situación de confinamiento. Sigue en el aire. Puede que no teóricamente, pero por desgracia sí de facto. Por otro lado, la acción de los poderes públicos va a ser decisiva. ¿Se tendrán en cuenta las especificidades propias del sector cultural como un todo, y luego de cada parcela específica dentro del mismo? Es difícil aventurarse a dar una respuesta demasiado concreta. Al menos de momento.

3) Mi confinamiento consiste, de momento, en trabajar, trabajar y trabajar. Adelantar trabajo, con un rutina bastante rígida en cuanto a horarios y tareas. En ese sentido, puede convertirse incluso en una oportunidad de tener un tiempo de pausa que el ajetreo propio del día a día impide. Para pensar y recalibrar ciertos aspectos de la editorial. En cuanto a mis lecturas, estoy con dos libros a la vez. Por un lado, la novela ‘El corazón de Inglaterra’, de Jpnathan Coe.; por otro, el maravilloso ensayo de Juan Arnau ‘Historia de la imaginación’.

4) El sector cutural en España es –está forzado a ser– bastante resiliente. La capacidad de adaptación a situaciones adversas es algo a lo que, por desgracia, estamos acostumbrados. No obstante, el alcance de la situación actual es completamente imposible de determinar. Las posibilidades van desde que nos hayemos frente a una crisis puntual que en unas pocas semanas podamos comenzar a dejar atrás, hasta la de que esta pandemia se agrave, se alargue y derive en una crisis sistémica que socave los cimientos de las cosas tal cual las hemos conocido hasta ahora. Y entre ese blanco y ese negro, miles de tonos de gris. Es por ello que, en mi opinión, la respuesta inmediata, ante la falta de respuestas concretas, debe ser seguir trabajando para poder remontar este mazazo en las mejores condiciones posibles una vez haya amainado la marea. En resumen, ponerse en lo mejor. Si finalmente el temporal alarga, deberemos comenzar a plantear respuestas de mayor contundencia y envergadura. Pero de momento, optimismo y trabajo. La incertidumbre no nos deja otra.

ANA BONMATÍ (DIRECTORA DE GESTIÓN CULTURAL DEL VICERRECTORADO DE CULTURA Y DEPORTE DE LA UNIVERSITAT DE VALÈNCIA | VALÈNCIA)

1) Me encuentro en mi piso de València, con mi marido. De momento, los dos nos encontramos bien, asintomáticos. La semana pasada se había declarado no lectiva; desde el lunes 23 de marzo estoy trabajando telemáticamente.

2) Sí, me puedo imaginar el escenario inmediato, pero de ahí no soy capaz de extraer consecuencias a medio y largo plazo. Kahneman hablaba de la normalidad cognitiva: en ciertas condiciones, las expectativas pasivas se convierten en activas. El primer brote en China nos parecía imposible, después Italia, llega a España y parece que sea normal.

El escenario inmediato lo veo con incertidumbre, estamos entrando en la semana decisiva en que se declaren los casos de contagio y en ese momento veremos si los recursos de los que dispone Sanidad son suficientes. Las consecuencias nunca van a ser favorables, los ERES y ERTES son palabras que me provocan escalofríos y no dejo de escucharlas. Las familias más desfavorecidas, los contratados precarios, las pequeñas empresas serán las más necesitadas de ayuda y no les debería faltar.

Veo a los sindicatos y patronal con dificultad de entendimiento y el colapso de la economía. Veo que la sociedad ante la catástrofe se crece y establece lazos de solidaridad que en otras circunstancias parecen inconcebibles; también veo casos de absoluta irresponsabilidad, pero son los menos.

Lo cultural, si te refieres al modo de vida, puede cambiar, ya ha cambiado, la globalización ha mostrado su peor cara. Lo cultural, como programa de actividades que se administra y diseña desde distintas áreas de competencia, está a la espera. Los políticos deben entenderse y respetarse; ante esta situación no les queda otra. Las personas son lo importante.

3) El confinamiento me ha pillado demasiado lejos de mi madre, está sola, y esta circunstancia es terrible para mí. Pero estar en casa siempre me ha parecido un privilegio. Me levanto en el horario habitual de trabajo y lleno las horas con todas las actividades que nunca tengo tiempo de hacer: tocar el piano, escalas y escalas, una opera de Donizetti que me regaló un amigo en el año 98, el libro de Toni Morrison, ‘Beloved’, y, como siempre, tener cerca a Josep Pla para no dejar de sonreír. Por las tardes, mi marido y yo hacemos yoga y una tabla de ejercicio. Y cocinar, por supuesto, cortar con atención finísimas láminas de calabacín.

4) Creo firmemente que la sensibilización del sistema de refuerzo a través del arte es una herramienta que nos ayuda a vivir más felices a lo largo de la vida. La educación debería proporcionar esta sensibilización. Disfrutar de la música, la lectura, la pintura…, son actividades que podemos hacer en soledad y sentirnos estupendamente.

BEGOÑA MARTÍNEZ (SOPRANO DEL CORO DE LA GENERALITAT VALENCIANA | VALÈNCIA)

1) Esto me ha pillado en casa, con mi familia. Lo habitual, vamos. No me suelo mover mucho. En Fallas nos íbamos, pero, lógicamente, renunciamos al viaje que íbamos a hacer a Estambul.

2) No me alcanza la imaginación para tanto. Además, con el bombardero de información desinformadora e intoxicante a que estamos sometidos, no sé a qué atenerme. Hoy he ido a comprar y me parecía todo una broma de mal gusto. Intento llevarlo lo mejor posible día a día. Las consecuencias económicas y, por lo tanto, sociales, me parece que serán de nuevo terribles para los mismos que llevan tiempo sufriendo. Mucho me temo que, después de todos los despidos, las contrataciones no serán las mismas ni en las mismas condiciones. Y la bajada del poder adquisitivo hará que se resienta el consumo de cultura. Vamos, lo de siempre.

3) Este confinamiento forzoso está, en mi caso, totalmente condicionado por mis hijos de 7 y 10 años. Intentamos hacer un poco de todo: ejercicio, leer, deberes, cocinar, bailar, tareas de la casa, jugar…, limitando lo más posible la tele y la tablet. En los ratos que puedo, leo y canto. Las redes y el montón de chistes y vídeos que recibo me están ocupando demasiado. Hoy ya he empezado a borrar sin mirar.

4) Terribles las escenas de egoísmo y falta de civismo de parte de los ciudadanos. Y respecto a las medidas tomadas por el Gobierno, espero que este brutal recorte de libertad sirva para algo.

CARLOS DOMINGO (ARTISTA Y DOCENTE EN EL DEPARTAMENTO DE PINTURA DE LA FBBAA DE LA UPV | VALÈNCIA)

1) Me encuentro en València; de momento todo bien por casa. Por suerte, nadie a mi alrededor con síntomas ni enfermedad.

2) Creo que las consecuencias de esta situación serán duras, espero que pasen lo antes posible, aunque no confío demasiado. El escenario es preocupante, la parte emocional la salvaremos, sin duda, los amigos, la familia, el arte…, estarán ahí para reconfortarnos. La cuestión económica será mucho más peliaguda. Es difícil valorar el impacto de un frenazo tan brusco en la actividad laboral y productiva. Espero que aquellos que tienen en su mano tomar decisiones a este respecto ejerzan su liderazgo con la firmeza y sensibilidad suficientes.

3) Por suerte, la tecnología está aquí para salvarnos del confinamiento. Ordenador, trabajar, pensar con calma, películas, series (recomiendo ‘Babylon Berlín’ y su hipnótica banda sonora de la primera temporada, ‘Zu Asche, Zu Staub’) y muchas risas televisivas con algunos cómicos muy divertidos que todos conocemos.

4) Tan solo dar las gracias a toda la gente que trabaja para que podamos sobrellevar esta situación con una rara normalidad.

CRISTINA DURÁN (AUTORA DE CÓMIC E ILUSTRADORA | BENETÚSSER, VALÈNCIA)

1) Estoy en casa con mi familia. Todo esto me ha pillado en una situación bastante especial. Desde noviembre pasado estoy de baja, en tratamiento por un cáncer de mama, así que en estos momentos soy población de alto riesgo respecto al COVID-19. Solo puedo salir para ir al hospital para seguir con la quimioterapia. A ello tenemos que sumar que nuestra hija mayor tiene paráisis cerebral y es dependiente, lo que supone que ella también es paciente de riesgo. En el piso de arriba viven mis suegros (ambos están cerca de los 80 años), así que, en la casa, fácil no lo tenemos: de 6 personas, 4 estamos en riesgo. Nos hemos tomado el confinamiento y las medidas muy en serio.

2) Creo que este escenario va para largo, varios meses, no va a ser nada fácil. Creo que todo esto supondrá un punto de inflexión para el mundo entero, para lo bueno y para lo malo. A nivel cultural y económico va a ser complicadísimo recuperarse, sobre todo para los que nos dedicamos a la cultura y además somos autónomos. Espero que las medidas que está tomando el gobierno surtan efecto y que se incrementen lo máximo posible.

A nivel político, espero que sirva para que se den cuenta de qué es lo realmente importante: reforzar los servicios públicos y dotarlos de más recursos, acabando con las privatizaciones. También sirve para reflexionar sobre el cambio climático. No hay más que ver las consecuencias positivas que ha tenido la reducción de emisiones de estos días, demostrando que está en nuestras manos buscar alternativas que protejan el planeta. A nivel social, ojalá sirva para que seamos conscientes del verdadero valor de lo que tenemos, de la importancia de tener cerca a tus seres queridos, de poder abrazarlos, de compartir, de celebrar, de ser solidarios, de frenar un poco y pararnos a mirar y a escuchar. Disminuir la velocidad, disfrutar de la vida sabiendo apreciar lo que tenemos.

3) Como comentaba, el estado de alarma ha llegado cuando yo ya estaba en casa, de reposo y sin poder trabajar, así que me ha llegado justo cuando ya había echado el freno. Estos últimos meses había empezado ya a leer libros que tenía pendientes (cómics, sobre todo) y a ver algunas series. Ahora, con el confinamiento, al estar nuestras dos hijas en casa, mis lecturas y actividades se han reducido bastante. Como comentaba, nuestra hija mayor es dependiente, así que el hecho de que no tenga colegio supone una complicación importante para nosotros. Es por ello que hemos tenido que reorganizarnos el día a día para que esté atendida y para que podamos dedicar tiempo también a su hermana. En general, necesito mucho descanso, así que mi pareja (ademas de teletrabajar) está encargándose de casi todo con ayuda de nuestra hija pequeña y de nuestros suegros. Por eso, los ratos que me encuentro mejor ya casi no me da tiempo a leer o hacer otras cosas, sino que se los dedico principalmente a mis hijas y a echar una mano en lo posible. Mi energía es muy limitada en estos momentos y tengo que distribuirla bien. Lo que sí hago es mantener el contacto constante (vía teléfono y WhatsApp) con la familia y amigos. También me gusta escuchar mucho la radio y seguir la actualidad por las redes (Twitter,sobre todo). Me gusta estar informada y buscar también programas que traten los temas con humor, para aliviar un poco.

4) Me llama la atención seguir escuchando frases como “solo afecta a los mayores” porque “esos mayores” son nuestros padres y nuestras madres y porque, además, somos muchos más los que por diferentes razones estamos en serio riesgo. No puedo entender a esas personas que no hacen caso y salen a la calle sin parar, buscando cualquier excusa y aprovechando para ir a segundas residencias o de vacaciones, sin darse cuenta de que pueden estar contagiando sin saberlo. Me parece de un egosimo mayúsculo y creo que no son conscientes de la gravedad de la situación y del peligro que sus actos entrañan. Tampoco entiendo (y me enfada bastante) la actitud de muchos de restar en lugar de sumar. Ya habrá tiempo más adelante para hacer críticas y valoraciones y aprender de ellas, pero, ahora mismo, la urgencia es la que es, no es el momento de ir sembrando odio y haciendo aún más grandes los conflictos y las diferencias.

Creo que este es un momento histórico y sí tengo la esperanza de que realmente servirá para algo. Por un lado, espero que sirva para demostrar el valor de la cultura (que tantas veces ha sido denostada y que ahora está siendo esencial para salvarnos del tedio) y de la importancia de la sanidad pública. Que sirva para revertir los recortes que se hicieron, para invertir en investigación, en educación, etc… En definitiva, dar prioridad al bienestar social, a las personas, por delante de los intereses económicos o políticos. Espero, además, que mucha gente entienda ahora por qué hay gente que arriesga su vida para salir de su país. Si aquí, teniendo todas las comodidades, casa, luz, agua, comida, Internet, etc…, ya están agobiados, quejándose y vaciando los supermercados, quizás ahora puedan imaginarse (aunque sea remotamente) lo que debe de ser no tener nada de todo eso y que, además, te estén matando o persiguiendo. Toda esta crisis debería servir para replanteranos todo y ver que, al fin y al cabo, todos somos personas, tenemos las mismas necesidades y deberíamos tener los mismos derechos.

EDUARDO GOLDMAN (ESCRITOR, PSICÓLOGO Y HUMORISTA | BUENOS AIRES, ARGENTINA)

1) Vivo en Buenos Aires y aquí estamos en condiciones de zafarrancho de combate. Fronteras cerradas, alcohol en gel y jabón como los bienes más preciados, gente en los supermercados vaciando las góndolas, colas en los bancos para evitar que se aglomeren dentro; en fin, todo patas para arriba y con la televisión a tono con el odioso coronavirus. Se acabaron los besos y los abrazos. El prójimo es un ser adorable, pero lo eludimos como si tuviera la peste. La paranoia dejó de ser un desorden de la personalidad para regir nuestras vidas.

2) En lo económico no quiero ni pensar. En lo político, quizás a los adversarios de siempre les prenda la costumbre de ponerse de acuerdo en algo y, Dios lo quiera, sigan así. En lo cultural, creo difícil que, instalada la desconfianza por el “semejante portador”, se diluya rápidamente luego de que Israel, Rusia o Estados Unidos inventen la bendita vacuna. En realidad, la aprensión hacia el prójimo en esta sociedad moderna, previa al virus, se verá justificada por este, y se acrecentará aún más. Será el paraíso de los egoístas, que incrementarán su individualismo con la excusa de proteger al otro.

3) ¿Qué cómo la paso yo con esta versión del arresto domiciliario? Evito los noticieros, miro películas y estoy por finalizar la corrección de mi quinta novela.

4) ¿Otros comentarios? Desconfío de mi vecino. Ayer estornudó.

ENDIKA BASAGUREN (ARTISTA | BILBAO)

1) Estoy en Bilbao, en casa estamos bien de salud, pero preocupados. Yo continúo con mi actividad laboral en la tienda y corremos riesgo de contagio, obviamente. Al tratarse de una papelería, entra dentro de los comercios que está permitido que abran. Estamos solamente cinco, ya que al resto han hecho un ERTE. Atendemos la web, pedidos de empresa y bellas artes. Pero al estar abierto también entra gente a comprar. Estoy con mascarilla, guantes, pelo recogido… Me ducho y lavo el pelo según llegó a casa y tiro todo a lavar por si el virus está pegado en cualquier parte. La verdad es que es una situación muy estresante. No abrazo o beso a mi mujer e hija por miedo a estar yo contagiado y contagiarles.

2) El escenario inmediato creo que no va a variar en cuanto al distanciamiento social y confinamiento. Aún va a se duro en ese sentido. Culturalmente, en lo que me toca más de cerca, a nivel expositivo está todo parado. Se retrasan fechas de exposiciones sin saber muy bien cuándo podrán realizarse… En cuanto a las exposiciones más institucionales, será un simple cambio de fecha, espero. Pero yo estoy acostumbrado a trabajar también con galerías emergentes y/o, alternativas y esto va a ser algo más complicado. Antes de esta crisis ya era complicado que una galería que no se encuentra en el top del circuito artístico se mantuviese. Las galerías potentes podrán seguir a flote, pero las pequeñas, seguramente, caerán debido a la crisis económica que esto va a suponer. En consecuencia también me va a afectar a mi como creador.

Espero que el Gobierno y la sociedad también sean conscientes de la importancia de la cultura (arte, cine, literatura, música…), que ayuda a que estos días estén siendo más llevaderos para los confinados. Espero que tenga una importancia tanto a nivel económico en ayuda al sector como en el plano educativo, ya que las humanidades son también las que están ayudando a nuestros hijos a soportar este encierro.

3) Cómo te comentaba, mi confinamiento es parcial. El tiempo que estoy en casa estoy con mi familia. Aprovecho a hacer actividades con mi hija… También estoy pintando muchísimo. Estoy aprovechando para realizar piezas para una expo que tenía en principio en noviembre, en Vigo, en la galería Apo’strophe.arte, y que está comisariada por Iñigo Rodríguez Román–. Esta obra hablaba precisamente sobre la máscara, sobre el miedo y cómo nos enfrentamos a él. En cierta medida, pintar me está resultando terapéutico, me ayuda a olvidar lo que ocurre mientras pinto. Y me ayuda a enfrentarme al miedo actual, que lo tengo.

4) Como leíste en mi post de Facebook…, deseando que llegue pronto el día en que podamos volver a tocarnos y sentirnos…. Sin miedo.

GABRIELA HILARIO (DISEÑADORA DE VESTUARIO, ESCENÓGRAFA Y ARTISTA TEXTIL | MADRID)

1) Me encuentro en Madrid. Soy diseñadora de vestuario y vine de Buenos Aires por trabajo. Consideró a España mi hogar; viví muchos años aquí. Actualmente, estoy en cuarentena como todos y trabajando desde casa.

2) El escenario inmediato lo imagino muy complejo hasta primeros de mayo. Espero que de ahí en adelante todo mejore; es mi deseo al menos. Pienso que las consecuencias a medio y largo plazo en lo cultural serán difíciles para varios ,aunque creo que no será igual para todos. Tengo la intuición de que, al mismo tiempo, habrá varias oportunidades en determinados sectores como en la industria cinematográfica y en los grandes espectáculos. La crisis económica será visible y tomara algún tiempo repuntar. Habrá muchos cambios en el modelo de trabajo actual, lo cual será beneficioso para la sociedad.

En lo político y lo social las consecuencias se verán en los cambios del modelo existente. De algún modo, lo que estamos viviendo funciona como un filtro, quedarán solo los que estén preparados para este cambio de conciencia. Los seres humanos tenemos que abrir los ojos y ser solidarios, respetar a los demás, generar la conciencia de unión para avanzar. En fin, son muchas las cosas que el mundo está pidiendo cambiar.

3) Mi confinamiento lo aprovecho al máximo. Sigo adelante con mis planes, trabajo por Internet, leo, estudio y me perfecciono en lo que necesito a través de la formación online, cultivo mi mente y mi cuerpo a través de la meditación, el ejercicio diario y la buena alimentación. Hago encuentro de amigas a través de Internet y compartimos nuestras ideas.

Y lo más importante es que todos los días me conecto conmigo, trato de encontrar “la paz” para no dejarme avasallar por las noticias y todos los mensajes del virus.

4) Sinceramente, siento que es una época difícil en la humanidad, pero pasará y nos dejará un gran aprendizaje necesario para que todos podamos ser felices de verdad. Solo hay que preparar nuestras mentes para lo nuevo, reinventarse y disfrutar de todo, sin perjudicar a nadie.

HORACIO SILVA (ARTISTA Y PROFESOR CATEDRÁTICO EN LA FBBAA DE LA UPV | VALÈNCIA)

1) Pues me encuentro, como casi todo el mundo –en mi caso, solo–, confinado en mi estudio-domicilio. Pendiente de los medios de comunicación y viendo con impotencia que diariamente aumentan casi exponencialmente los contagiados, los enfermos y los fallecidos, todo ello sumado a la angustia que supone no saber cuándo acabará este encierro que nos impide abrazar de nuevo a nuestros familiares y amigos.

2) Evidentemente, tarde o temprano, vamos a superar este amargo momento que nos está tocando vivir. Tenemos que darnos cuenta de que la fuerza está en la unidad de todos y la responsabilidad en cada uno de nosotros, y que solo así despertaremos pronto de esta pesadilla que estamos viviendo colectivamente. Es, creo yo, una de las lecciones más importantes que debemos aprender de este duro capitulo histórico que nos está dejando esta terrible enfermedad. Por todo ello, estoy seguro que, aunque en un principio vamos a sufrir las duras consecuencias de esta crisis, en nuestra sociedad habrán cambios y espero que para bien, sobre todo en lo político. Nuestra clase política tiene que ponerse las pilas. No puede caer tanta desgracia en saco roto.

3) En ese sentido, me siento un hombre bastante afortunado. Debido a mi profesión estoy muy acostumbrado a trabajar en la más absoluta soledad. Como sabrás, mis herramientas principales son los lápices, pinceles, los pigmentos, etc., pero mis motivaciones creativas van más allá del soporte bidimensional, se extiende a la fotografía y el video experimental. Por otra parte, hace algo más de dos meses finalizó mi última exposición y ahora es el momento de nuevos planteamientos pictóricos. También estoy inmerso en nuevos proyectos que, aunque no directamente como pintor, sí tienen que ver con el mundo artístico. Por lo tanto, este obligado encierro va a ser de todo menos aburrido.

4) Mi agradecimiento a toda la gente, especialmente al personal sanitario, que está trabajando intensamente, en muchos casos arriesgando su salud, para que todos podamos volver a respirar tranquilos.

JAVIER TOLENTINO (PERIODISTA, CRÍTICO DE CINE Y DIRECTOR DE ‘EL SÉPTIMO VICIO’ EN RADIO 3 DE RNE | MADRID)

1) Como todos mis compañeros de Radio 3, en nuestras respectivas casas. Se suspendió la programación de Radio 3 para sustituirla por playlists, con el fin de unirnos a todos los ciudadanos en este confinamiento. Estoy en mi domicilio de Madrid, intentando llevarlo como mejor puedo: leyendo, escuchando música, cocinando y dialogando con mi familia, algo que casi se nos había olvidado.

2) La verdad es que nadie sabemos nada de lo que pasará después de este tsunami. No sabemos ni siquiera si estaremos vivos. No sabemos cuándo acabará el confinamiento y cómo será la vida el día o los días después de todo esto. Puedo intuir o imaginar que los primeros días, cuando todo pase, será muy alegre y muy festivo, pero, como en una guerra, veremos cómo está la realidad, los daños colaterales y la capacidad que tengamos para reconstruir todo lo destruido. A todos nos ha pillado por sorpresa, por la espalda y era imposible prever este escenario. Me gustaría que después de todos estos meses o semanas, cuando regresemos a una vida normal, haya una reflexión de toda la sociedad y podamos construir una mejor sociedad, un mejor país reforzado por las instituciones públicas que se han ido desmantelando, y no solo el sistema sanitario, también el cultural y el educativo. Habrá que revisar, como sociedad, muchos temas que, hasta que no ha llegado lo que nos ha llegado, nunca habíamos reflexionado o pensado.

3) Bueno, esta respuesta ya la he dado. No soy nada sin cuarenta y cinco minutos diarios de correr y esto es lo que más me está costando… Por lo demás, recuperar la conversación con mi gente de casa, pequeñas tareas domésticas, lecturas, música, películas y también nada; no hacer nada es también maravilloso. Que no solemos cultivar eso, la nada.

4) Agradeceros que os hayáis acordado de mí, enviar un abrazo grande, infinito a todos los ciudadanos y, nada, que esperemos que esto pase pronto y podamos volver a pasear por la ciudad, por la playa, por el bosque y poder recuperar nuestros hábitos, como el placer de una cervecita fría, en una terracita del barrio de las Letras de Madrid….

JOAN FELIU FRANCH (PROFESOR EN EL DEPARTAMENTO DE HISTORIA, GEOGRAFÍA Y ARTE – HISTORIA DEL ARTE DE LA UJI, GESTOR DEL MACVAC Y DIRECTOR DE MARTE – FERIA DE ARTE CONTEMPORÁNEO DE CASTELLÓN)

Foto: Llúcia Fornals.

1) Estoy en casa, con buena salud, aunque arrastro un resfriado prepandémico. Mi trabajo en la universidad se puede realizar online y como gestor del MACVAC he organizado las tareas de los trabajadores del museo para que también las puedan hacer desde casa en la medida de lo posible. Soy consciente de que se nos va a acumular trabajo presencial para cuando esto termine, pero seguro que lo haremos con ganas renovadas.

2) Me resulta más difícil imaginar el corto plazo que el medio o largo. Supongo que seguiremos aguantando (mientras no pasemos de aplaudir en los balcones a cantar, que en mi caso puede provocar tentativas de homicidio), y seguiremos haciendo un máster intensivo en comunicación en redes de algo que pensábamos solo se podía hacer presencialmente. A medio y largo plazo, la cosa está en saber si seremos mejores personas habiendo pasado por esto, si los valores serán otros, si tras el miedo, la incertidumbre, lo desconocido, la soledad y otros muchos sentimientos que se van a ir acumulando intensamente (como les pasaba a los de ‘Gran Hermano’), la cultura será esa poderosa y necesaria herramienta para vivenciar emociones que muchos creemos que es. Ojalá el escenario futuro sea el de una nueva cultura del encuentro, mucho más democrática y accesible. En lo económico va a pasarlo mal muchísima gente, pero espero que sea puntual, y que la recuperación, que será rápida, no se deje a nadie detrás. Y en lo político, supongo que los valores de lo público serán comprendidos en mayor medida, pero igual que creo en la solidaridad de la gente, también creo en la mala memoria. Pero, en fin, soy muy malo profetizando, no me hagáis mucho caso.

3) Tengo previsto salir a trabajar un par de mañanas, más para revisar el MACVAC que otra cosa. El resto en casa, atendiendo mis clases online. Intentaré llevar un horario, volver a hacer taichí, terminar de leer ‘Filosofía para bufones’, de González Calero, intercalándolo con ‘Contra la postmodernidad’, de Ernesto Castro, y luego intentaré seguir algún consejo de visita virtual, noticias, etc., hasta que acabe agobiado y al final lo único que saque en claro serán unos cuantos kilos de más. El día de la liberación igual me encontráis en chándal a las seis de la mañana, sentado en el suelo ante la nevera abierta y riendo como el Joker.

4) Hacerse el interesante porque sí es uno de los mayores indicadores de la estupidez humana, así que prefiero no dar consejos ni concluir nada. Confio en la gente, espero que sepamos comportarnos como lo que somos, personas.

NILO CASARES (COMISARIO Y CRÍTICO DE ARTE | OLEIROS, A CORUÑA)

Foto: Amparo Blázquez.

1) Estoy en mi casa en Oleiros, A Coruña, recluido con mi mujer y su mascota, respetando la orden gubernamental.

2) Tengo poca imaginación para el futuro. Desde muy temprana edad abracé a Nietzsche, de quien adquirí la higiene del olvido; casi al instante desarrollé la capacidad de no imaginarme el futuro, algo que me ha librado de muchas crisis de ansiedad anticipatoria; si bien otro tipo de ansiedades y neurosis hacen que la vida nunca me aburra.

Sí temo que en el ámbito artístico tengamos más dificultades de las habituales; el cierre, por ejemplo, de las salas de exposiciones dificulta el sano recreo en el arte para disipar los encierros, y las tan cacareadas aperturas digitales de los museos y centros de arte, como las emisiones de ópera en abierto, por ejemplo, no sirven, porque tanto de las artes plásticas, cuanto de las escénicas, solo se puede tener experiencia directa y en vivo, de tú a tú. Otra cosa es la lectura, la actividad del recluso por excelencia, la escritura, o la escucha de música grabada, que podemos realizar en nuestros respectivos refugios.

3) Mi confinamiento lo llevo con comodidad desde donde me encuentro ahora. Si pienso en la que fue mi última casa en València, entre el Ayuntamiento y el Instituto Luis Vives, me da un pasmo. Estar en el centro de una ciudad bulliciosa sin poder salir, o solo para ir al Mercado Central a hacer los recados, sin pararme en ningún bar a tomarme un vino, me parece de pesadilla. Sin embargo, donde vivo ahora, recogido por la naturaleza, con todo lejos y nadie por la calle, se lleva mucho mejor, no tengo la impresión, que seguro tendría en València, de sobrevivir en una ciudad fantasma.

El confinamiento me pilló escribiendo y, me temo, tendré que dejar de hacerlo. Mi proceso de escritura es el de pensar, documentarme, leer, releer, dar más vueltas por mi biblioteca y pegarme con las estanterías porque no encuentro un libro que seguro tengo y no doy con él, volver a buscarlo, encontrar otro que también me sirve, rastrear por la Inet, pedirle al librero el libro que tengo y no encuentro u otro del que me he enterado, y muchas otras cosas que la situación actual me impiden realizar, porque me tiene sumido en un nerviosismo ajeno a mis rutinas diarias; así que me entretendré leyendo. Libros me sobran en casa y tengo empezados muchos. ¡Fíjate la coincidencia!, que siempre me ha parecido indicativa de algo: esta orden de confinamiento me pilló leyendo, entre otros libros, porque siempre leo varios a la vez o me aburro; me pilló, decía, revisando ‘La nueva Edad Media’ (de Eco, Colombo, Alberoni y Sacco, escrito en 1973 y publicado aquí en 1974), para el libro al que le llevo un tiempo dándole vueltas, y hete aquí que se nos viene encima otra peste llegada de Oriente.

Volverá a pasar lo mismo y reaccionaremos de la misma manera, sobre eso no me cabe duda, porque nihil sub sole novum.

4) Si antes de este encierro obligado por la situación sanitaria creía que vivimos tiempos neomedievales, hoy me siento en medio de un neofeudalismo de difícil digestión.

PILAR GIRÓ (COMISARIA Y DIRECTORA ARTÍSTICA DEL ESPAI CARMEN THYSSEN | SANT FELIU DE GUÍXOLS, GIRONA)

1) Me encuentro en mi domicilio habitual, estos días con mi hijo. Los dos, de momento, en buen estado de salud.

2) Es difícil imaginar cuáles serán las consecuencias de todo esto a largo plazo, pero parece evidente que necesitaremos un cambio de modelo en todos los ámbitos que propone la pregunta. Son muchos los frentes de reflexión que se abren ante esta crisis sanitaria. A medio plazo, dependerá de nuestra capacidad de respuesta individual y como sociedad. Esta pandemia pondrá a prueba la madurez democrática, tanto desde el punto de vista social como político, dejando de manifiesto cuál es nuestro verdadero compromiso con nosotros mismos y para con los demás: responsabilidad y sentido común. Las consecuencias económicas seguramente serán graves para todos los sectores. Ciertamente, esta crisis sanitaria ha puesto en primer plano las grandes debilidades de nuestra sociedad. El COVID-19 ha mostrado nuestro talón de Aquiles. Sí, somos vulnerables, somos humanos, no dioses o héroes. Espero que estos días nos sirvan para reflexionar sobre la medida de las cosas.

3) Escribo estas palabras tras nueve días de confinamiento y con el horizonte difuso. Por suerte, puedo trabajar desde casa, o sea que una parte importante del día está dedicado a ello: leer, pensar, escribir… En mi faceta de docente el reto será poder seguir el curso con el alumnado de secundaria.

Otra parte importante del confinamiento es la convivencia, con uno mismo y con los demás. Espero que lo más positivo de todo ello sea que cada una consiga despertar su vertiente más creativa y para ello el tedio es un buen aliado. Esa necesidad constante de llenar el tiempo y de proyectar el deseo a veces nos distancia de vivir y sentir el presente o, sencillamente, de algo tan simple e imprescindible como el hecho de ser conscientes de que respiramos.

Me preguntas también por las lecturas. Se me hace difícil una recomendación, pero por si os sirve, estos días aprovecho para releer la poesía de Joan Margarit.

4) Mis deseos: que todo esto acabe pronto y con el menor número de víctimas posible. Un enorme reconocimiento a todo el personal sanitario y a quienes hacen posible que no falte el abastecimiento básico. Son muchas las voces que afirman que es necesario un cambio de modelo; empecemos por aplicarlo en nosotros mismos y en nuestros hábitos cotidianos.

ROMÁN DE LA CALLE (PROFESOR HONORARIO DE LA UVEG, CRÍTICO DE ARTE Y ESCRITOR)

Foto: Salva Nebot.

1) Hemos dejado el campo (La Cañada), donde habitualmente solemos acudir, al aproximarse la bisagra primaveral, para regresar de inmediato, dado el caso, a la ciudad de València, pensando sobre todo en los servicios propios del contexto urbano, en un escenario que se nos presenta problemático y quizás dilatado en sus exigencias e imposiciones, teniendo siempre en cuenta la difícil coyuntura actual, que la pandemia del COVID-19 socialmente ha forzado.

El aislamiento doméstico, implantado cautelarmente, como recurso general, se convierte asimismo en una inusitada prueba personal/familiar. En nuestro caso, con un escenario de estricta pareja: una psicopedagoga y un filósofo, que acaban de celebrar (julio, 2019) sus cincuenta años de unión y convivencia. Afortunadamente, a pesar de la edad –lo que nos inscribe, en esta dramática coyuntura, en un contexto de riesgo–, nos encontramos bien y somos precavidos, en lo posible, con las normas decretadas y/o aconsejadas al respecto.

2) Todos estamos viviendo, de entrada, una especie de pesadilla colectiva, de ficción sobrevenida, pero efectivamente real, en su riesgo, intensidad y consecuencias. La escenografía internacional de la pandemia ha sido, en su inmediatez creciente e imparable, tan sorprendente, por su rapidez, como efectiva, por sus consecuencias encadenadas.

Sin embargo, todo lo sucedido no se me presenta, en mis reflexiones, como ajeno a las coordenadas de la extrema globalidad, implantada en nuestro modo de existencia presente, como también lo asumo en calidad de consecuencia, mediada, sin duda, del insostenible sistema capitalista, con sus prioridades y restricciones; así como de la reforzada acción neoliberal, claramente ciega para todo lo que no apunte hacia la acumulación especulativa, en favor del dominio y control de la producción, unilateralmente dirigida y usufructuada. Todo ello pasa, sin excesivos miramientos, por encima de la naturaleza y del minusvalorado medio ambiente, así como de los restringidos parámetros éticos, capaces de estructurar, en principio, la conducta humana. Son ellos los llamados a respetar los principios de equidad, de igualdad de género o de la diversidad identitaria, más allá de la aporofobia y de los drásticos y contagiosos cierres de fronteras, frente a las emigraciones, a los que quizás nos hemos acostumbrado, en buena medida, insensibilizados, por el silencio/soto voce de los medios y las argumentaciones sociológicas interesadas, quizás como un oportuno ensayo, previo, de cara a las posibles pandemias futuras.

¿De qué consecuencias, a medio y largo plazo, podemos hablar, tras las huellas y rastros políticos, económicos, sociales y culturales que hemos ido remedando, absorbiendo, dejando y reduplicando, en torno al sistema? Si la pandemia alcanza, en nuestras extensiones geográficas, los picos temidos y se desborda la situación hospitalaria, con la posible limitación de medios disponibles, ¿de qué trágicos efectos cabrá hablar? Es ahora cuando, quizás, las carencias investigadoras, los recortes históricos y las prioridades trasladadas a sospechosos dominios se hagan directa e insultantemente patentes.

3) Al anunciarse el confinamiento, estaba –y estoy– finalizando la edición de un libro colectivo, en el que han colaborado veinte personas del mundo universitario y cultural valenciano. Su título: ‘Entre la crisis, la resistencia y la creatividad. Los diez últimos años del arte valenciano contemporáneo (2008-2018)’. Mi idea, como editor, era presentarlo en la Fira del Llibre de València, que ha sido, de momento, también paralizada. Un volumen de casi 500 páginas donde se analiza, a fondo y por parcelas, la dura situación vivida por nuestra cultura, en ese demoledor periodo/década de hierro. Había, pues, que estudiarlo y no se había realizado ese esfuerzo colectivo hasta el momento. Más de dos años de trabajo compartido y muchas dificultades encadenadas, de las que ya se hablará. La paradoja es que, justamente antes de publicarse, ya entramos –con temor y temblor– en otra fase, incluso más dramáticamente paralizante y omnipresente. Estamos, respecto al libro, eligiendo la portada y, de verdad, ya estoy pensando en la aguda y tentadora necesidad de preparar un nuevo título, también colectivo (‘Reflexiones sobre la pandemia, desde la cultura rasgada’), esta vez con carácter de apuesta bifronte, entre el dietario vivaz y la opción prospectiva.

De hecho, en este retiro forzado y responsable en el que nos encontramos, apuesto a favor de que mis proyectos se ceñirán, básicamente, en avanzar/finalizar tareas pendientes, como artículos comprometidos para determinadas revistas especializadas, en revisar/complementar algún otro libro en colaboración, ya avanzado (‘Correspondencia Eusebio Sempere y Alfons Roig’), para la IAM; en pergeñar las claves de un comisariado comprometido para el IVAM (2021), en leer aquellos libros de los que me he propuesto hacer reseñas o que debo presentar públicamente (ya no sé cuándo…) y en plantear las claves de un par de conferencias apalabradas, pero ahora ya sometidas a una total indeterminación cronológica.

Esta es una situación global, tan novedosa, abrumadora y radicalizada –personal y socialmente– que cada día, al despertar, debo cerciorarme de su apabullante realidad, tras el sueño y sus imprescindibles evasiones.

También la música y la vertiente audiovisual (informativos, películas y redes sociales) ocupa, por necesidad, nuestro tiempo, pero en este caso siempre suele ser en duplicidad personalizada, con mi pareja, entre diálogos y abierta contrastación de pareceres.

4) En las situaciones límite –y esta lo es– suele aflorar siempre lo mejor y peor de nuestra especie. Por eso, tales contextos suelen ser elegidos, por su riqueza de matices y cuestiones contrastadas, para escenificaciones narrativas, teatrales o cinematográficas. Justo en tales marcos extremosos, las ejemplificaciones de las categorías estéticas hallan, incluso, sus más concretas especificaciones: lo bello/lo horrible, lo dramático/lo sublime, la sátira/el humor o la heroicidad/lo mezquino.

Todo un estudio tipológico podría gestionarse, sin duda, en este campo ilimitado de tensas posibilidades existenciales, que nos aguardan indefectiblemente.

Pero, a su vez, en medio de tanta enfermedad y dolor, como ya nos circunda, qué emocionante es ver la respuesta de gran parte de la ciudadanía: humor, imaginación, disciplina, respeto y generosidad. Y, sobre todo, el testimonio directo –lecciones inolvidables– de ejemplar solidaridad de tantos profesionales (e incluso voluntarios), en sus respectivos ámbitos de actuación, arriesgándose al contagio, asumiendo además (com-pasión) la desgracia, el sufrimiento (pasión) de los demás y la enfermedad de los otros…

¿Cuántos interrogantes existenciales nos quedan, de hecho, todavía entre las manos?

SARA MANSANET (GESTORA CULTURAL RESPONSABLE DEL AULA DE CINEMA DE LA UNIVERSITAT DE VALÈNCIA Y DIRECTORA DEL FESTIVAL LA CABINA)

1) Estoy en casa con mi familia e intentando entre todos hacer de este espacio un lugar lo más cómodo posible para todos los que lo habitamos: 2 adultos, 4 adolescentes y 3 gatos. ¡Casi nada!

2) Pienso que, probablemente, estamos viviendo como sociedad global uno de los momentos más complejos y decisivos de nuestra historia reciente. No soy capaz de prever las consecuencias a largo plazo, pero en lo más inmediato creo que nos enfrentamos a una prueba de autocontrol y fuerza de ánimo importantísima. Solo se me ocurre sobrellevarlo trabajando la mente de manera individual para estar lo más activa y lúcida posible de cara a lo que nos venga cuando retomemos nuestro ritmo habitual. Nada será igual cuando todo pase y tengo la esperanza de que seamos mejores con nosotros mismos y con nuestro entorno.

3) La verdad es que, cuando tienes por delante tantos días en los que estás obligada a estar en casa, de repente te das cuenta de todas las cosas que tienes pendientes: desde leer ese libro que acumula polvo en la mesilla de noche hasta acabar de coser los botones caídos y que siempre dejas para después.

Un libro que me dispongo a terminar ya es mi último regalo de Reyes: ‘Quiero escribirte esta noche una carta de amor’, de Ángeles Caso. Vendrán después muchos más; los más inmediatos son ‘Irlanda’, de Espido Freire, y ‘Poética de la ausencia’, de Isabel Cadenas Cañón (préstamo este último de mi querida Begoña Donat).

Quiero y debo tener la mente ocupada y fresca y, por mi propia logística familiar, tengo que organizar más que nunca cada día: horarios, ritmos y momentos para hacer algo de ejercicio, además de planificar el trabajo desde casa con el visionado de los mediometrajes que ya se están inscribiendo para La Cabina 2020 y la programación que me corresponde desarrollar en el Aula de Cinema. Creo que no me aburriré…

4) Es el momento de mirar nuestra casa con otros ojos: este espacio propio se ha convertido en el espacio único; quererlo es el reto. Y, como dice mi abuela, no estamos para dejar nada para después. En cuanto pueda salir lo voy a llevar a rajatabla.

¡Ánimo, cuidaos y cuidar a los vuestros!

Merche Medina

Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (IV)

#MAKMAEntrevistas | Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (IV)
Domingo 22 de marzo de 2020

Un considerable (y, a buen seguro, mayoritario) número de artistas, gestores y empresas culturales, medios de comunicación y otros agentes activos del entorno cultural sustentan un relevante porcentaje de su economía a través de convocatorias públicas, subvenciones y apoyo institucional.

Durante la pasada semana, los ministros de Cultura de España (José Manuel Rodríguez Uribes), Francia (Franck Riester) y Alemania (Monika Grütters) coincidían en considerar la cultura como un bien de primera necesidad y no un lujo del que prescindir en la presente crisis sanitaria (y económica), si bien Riester aseveraba que “el propio futuro de nuestro modelo cultural está en juego”.

Y si, efectivamente, se encuentran en juego aquellos paradigmas que han conducido la metodología de nuestro comportamiento, creación y consumo cultural, nada mejor que materializar una radiografía, inmediata y crucial, de nuestras insuficiencias.

En consecuencia –tras la primera, segunda y tercera entrega de ‘Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus’–, desde MAKMA proseguimos invitando a difundir su testimonio a un diverso elenco de profesionales de las artes visuales, escénicas, literarias, musicales, cinematográficas, universitarias e institucionales, procurando respuesta a variadas cuestiones que nos ofrecen una interesante y lúcida reflexión acerca de cómo aquellas personas que vivimos y participamos de la cultura afrontamos desde el hogar la presente pandemia de coronavirus.

1) ¿Dónde y en qué situación te encuentras?
2) ¿Cómo te imaginas el escenario inmediato y cuáles serían, a tu juicio, las consecuencias a medio y largo plazo en lo social, cultural, económico y político?
3) Tras el decreto de estado de alarma, ¿de qué modo afrontas tu confinamiento? ¿Qué lecturas y/u otras actividades llevas a cabo?
4) Comentarios y conclusiones.

AIDA CHAVES (PRODUCTORA CULTURAL Y CODIRECTORA DE HYBRID ART FAIR | MADRID)

1) En casa, con mi marido, desde que le enviaron a teletrabajar el pasado miércoles. Así que yo también cogí los bártulos del estudio. Uno está en un despachito que tenemos y para el otro hemos montado un despacho improvisado en el salón. La verdad es que tenemos suerte de contar con algo de espacio para cada uno. Estamos un poco que no sabemos muy bien aún qué pensar sobre los tiznes que ha tomado la situación en tan poco tiempo. Ambos tenemos familiares que son personas de riesgo y solo esperamos que todo vaya bien en ese sentido.

2) El coronavirus va a marcar un antes y un después en la historia, creo que eso está clarísimo ya. Como es normal, ahora mismo se está priorizando la vida humana antes que la economía y espero que eso también pueda suponer un replanteamiento acerca de cómo hemos acelerado y enfocado nuestros comportamientos como sociedad, globalmente, en los últimos años, donde todo ha girado en torno al consumo. Esto, evidentemente, no quita que seamos muy conscientes de que nos vamos a enfrentar a una muy dura primavera; ya está afectando económicamente a muchas personas y a much@s compañer@s del sector. Esto nos va a golpear fuerte en muchos sentidos.

3) De momento, lo estoy llevando bastante bien. Estuve trabajando en casa muchos años, así que desde hace tiempo tengo rutinas: horarios marcados para trabajar, descansar, hacer deporte… Estos días he retomado la lectura de ‘Los jugadores de whist’, de Vicenç Pagès Jordà, he vuelto a oír música que hacía un montón que no escuchaba, como Jeff Buckley, MS MR, Alt-J… También he empezado y acabado series como ‘Years and Years’ y ‘Castlevania’. Además, en mi caso, me ayudan mucho las videollamadas o birraskype que también llevo haciendo años con mis amigos repartidos por el mundo.

4) Vamos a salir adelante. Desde luego, vamos a tener que agudizar nuestro ingenio para no caer en la desesperación, por más que nos guste el cine, leer, jugar videojuegos, dibujar… Está claro que vamos a querer salir del espacio y la situación que se nos ha impuesto. Pero lo importante tiene que ser pensar en el bien común, que esta medida no es un capricho.

ÁLVARO PONS (DIRECTOR DE LA CÁTEDRA DE ESTUDIOS DEL CÓMIC FUNDACIÓN SM-UV Y DEL AULA DE CÓMIC DE LA UNIVERSITAT DE VALÈNCIA | VALÈNCIA)

1) En casa y confinado… ¡Supongo que en la misma situación que casi todo el planeta!

2) Es muy difícil prever nada en esta situación. Es completamente inédita, cambiante a cada minuto, lo que hace complicadísimo hacer predicciones. En ese sentido, soy muy comprensivo con la clase política que está afrontando este reto. Es algo nuevo para lo que nadie estaba preparado y, peor, cómo se puede resolver. Las soluciones son resultados de prueba y error continuo, por lo que el escenario inmediato es complejo de imaginar. A modo general, es evidente que esta crisis no es comparable a la de 2008: no estamos hablando de una crisis sistémica como aquella, sino de un paro del sistema, un cierre inédito. Evidentemente, el golpe para la economía será brutal, desconocido, pero creo que a parada de burro le seguirá arrancada de caballo, con fuerza. El problema es que cambiará todo: esa arrancada solo podrá ser impulsada por el sector público y el privado más potente, las multinacionales, que pueden aprovechar para fagocitar todo resquicio de competencia, lo que genera no pocas incógnitas.

En lo social, espero que aprendamos todos y descubramos la necesidad de soluciones que favorezcan el mantenimiento de la salud pública, el sentido que tienen conceptos como la renta básica…

En lo cultural es donde veo más problemas: hoy por hoy, el sector cultural español depende profundamente del impulso público –por lo menos en actividades– y es más que probable que, durante un tiempo, todo el esfuerzo inversor público vaya al sector social, desplazando las partidas culturales a ayudas sociales y económicas. Eso implica un auténtico páramo para lo público: estamos viendo cómo casi todas las iniciativas culturales, jornadas, festivales, ferias, etc…, se están retrasando al último trimestre, creando una posible sobresaturación de oferta que no creo que ni llegue a darse ante la pérdida de ayudas públicas, como he comentado antes. Evidentemente, el consumo cultural caerá y para la delicada situación del sector puede ser una puñalada certera. En el caso de actividades culturales, creo que lo más sensato será hacer borrón y cuenta nueva, asumir que el 2020 no ha existido, y empezar a pensar en el 2021. Para la industria cultural, será necesaria una profunda actuación, que tiene que ir de ayudas públicas a campañas para estimular el consumo cultural.

3) Con paciencia y resignación. ¡Intentando que mi hijo no se vuelva ni un loco enjaulado ni un hikikomori pegado a la consola! Afortunadamente, tengo lecturas para diez cuarentenas, pero quiero compaginarlo con aprovechar para terminar de escribir un libro y preparar los materiales online de los cursos que doy en la universidad.

4) Solo animar a la gente a quedarse en casa, ser sensata con las indicaciones y paciente y tolerante: nadie sabe cómo afrontar esta situación y hay que asumir que solo con buena voluntad entre todos y todas podremos pasarla. Y que, cuando acabe todo esto, recuerden que la cultura en todas sus formas (lectura, cómics, películas, música, series…) habrá hecho mucho más leve el confinamiento. Entonces será cuando devolverle a la cultura su generosidad con la misma generosidad.

AMALIO VANACLOCHA (DIRECTOR DE LA GALERÍA VANGAR | VALÈNCIA)

1) Afortunadamente, me encuentro bien. El viernes 13 de marzo fue el último día que estuve en la galería. Desde entonces, en mi casa, en València, cumpliendo con el confinamiento, al tanto de todos los acontecimientos que se van sucediendo y procurando salir lo menos posible.

2) No me gustaría aventurarme, creo que todavía es pronto para sacar conclusiones, pero ya está siendo un duro golpe a todos los niveles. Pienso que, como sociedad, saldremos reforzados de esta crisis. Espero que la situación se alargue lo menos posible y la recuperación sea rápida.

3) Ante todo, de una manera positiva. Alternando trabajo pendiente de la galería y actividades que, desde que inauguré Vangar, el día a día no me permitía. Lecturas como ‘Historias de Nueva York’, del periodista Enric González, o series como ‘Stranger Things’, serán algunas de ellas. Me gustaría, también, visitar algunas de las exposiciones virtuales que están ofreciendo varios museos. Continuaré, en la medida de lo posible, haciendo algo de ejercicio.

4) Mucho ánimo a todas aquellas personas que lo estén pasando mal. Esto también pasará.

ANA RAMÓN RUBIO (CINEASTA | VALÈNCIA)

1) Estoy bien. En nuestra casa, en València, con mi marido y mi perro. De momento, todo en orden.

2) El escenario inmediato, duro, bastante duro. Colas en los supermercados, cierto grado de racionamiento, figuras de autoridad por las calles… Es un escenario irreconocible y, probablemente, toda esta situación se alargue más de lo previsto, pero creo que todos tenemos que ser conscientes de la importancia que tienen nuestras acciones individuales en toda esta crisis y contribuir a que se estabilice lo antes posible.

A medio y largo plazo, creo que el mayor cambio va a ser social. La mayoría de los españoles nos hemos sentido privilegiados e intocables y ahora llega una pandemia que ha cambiado un poco la perspectiva. En parte servirá para que más personas entiendan mejor a quienes vienen a España huyendo de lo que nosotros ahora no tenemos, que es algo tan básico como libertad y seguridad, y también para volver a poner en el punto de mira algo que hay que cuidar ante todo, que es la sanidad pública.

Económicamente, es el sector servicios es el que verdaderamente va a pagar toda esta crisis y el que creo que tardará más en reponerse de ella. La parte buena, tanto para hostelería y turismo como para el ámbito cultural, es que creo que la gente va a salir a la calle con unas ganas increíbles de libertad, de volver a ir a conciertos, al cine, al teatro, a los bares, a viajar… Espero que haya sido un parón temporal, pero que volvamos a nuestras vidas con más ganas que nunca. Creo que, a largo plazo, las cosas volverán a su punto de partida.

3) Yo trabajo mucho en casa, especialmente cuando estoy escribiendo, con lo cual ya estoy acostumbrada a la rutina de lo que ahora estamos llamando “teletrabajo”, pero que para nosotros siempre ha sido “ser guionista”. Lo que me cuesta es el aspecto social: ver a mis amigos, a mi familia, o a cosas tan sencillas como salir a pasear. Normalmente, salgo a andar todos los días mínimo una hora para despejar la mente y ahora me cuesta más concentrarme y trabajar si no lo hago. Además, hay un olor a tristeza en las calles que no ayuda, pero me he propuesto aprovechar esta cuarentena para aprender a tocar la guitarra. Al fin y al cabo, estoy confinada con un músico y cinco guitarras.

4) He de decir que, aunque para mucha gente este es su día 8 de confinamiento, para mí es ya el día 12. Yo tomé la decisión voluntaria de aislarme definitivamente el 11 de marzo, y de semiaislarme otra semana antes. No fui ni a la manifestación del 8M, ni a ninguna mascletá, ni a ningún evento con más de 10 personas desde que todo esto empezó. Mis amigos me decían: “si no te apetece venir, dilo”. No se creían que no iba a los sitios por el COVID-19, pero en casa solemos ver ‘Cuarto Milenio’, que en febrero y principios de marzo era el único espacio en el que se miraba a China, y en el que se avisaba de la situación a la que íbamos a llegar en Europa.

ARÍSTIDES ROSELL (DISEÑADOR, DOCENTE, GALERISTA Y COORDINADOR DE RUSSAFART | VALÈNCIA)

1) Estoy en Russafa, en casa, hace días que no salgo… Aclaro, he salido a Imprevisual Galería para buscar el material de trabajo que necesito para recluirme voluntariamente forzado y trabajar telemáticamente desde el hogar (“Hogar, que no A-Hogar”). Al igual que la mayoría, nunca había vivido una situación similar, algo atípico en todos los sentidos. Muy difícil de digerir. Pero la salud es lo primero.

2) El escenario inmediato es imprevisible, no lo saben ni los que saben. La fuerza de la pandemia hace prever el peor de los escenarios. Las informaciones que llegan (el constante bombardeo informativo) crean un estado general que desconcierta al contexto social; a la vez, crea mucha alarma. A medio plazo, nuestros negocios están cerrados, sin fecha de vuelta a la normalidad. Las galerías, salas de exposiciones, museos, librerías y teatros, todos cerrados. Conciertos cancelados, ferias anuladas (ej.: Feria del Libro), festivales o eventos culturales de relevancia aplazados sin fecha, otros anulados, a lo que se suman las cuantiosas pérdidas económicas y, en consecuencia, la cultura a la cola de la recuperación. Es cierto que muchas iniciativas están en curso y se agradece; la creatividad florece en tiempos difíciles. Conciertos online, bibliotecas virtuales gratis, museos virtuales a nuestra disposición que generan nuevos puentes con la cultura. Ojalá permanezcan en el tiempo, pero, por favor, que no generen nuevas formas de precarización. A largo plazo, creo que saldremos reforzados de esta situación, pero antes habrá que valorar el coste social y económico que va a suponer este tiempo de confinamiento, crisis y salud.

3) En el confinamiento voluntariamente forzoso que estamos obligados a cumplir por orden y fuerza mayor, en pos de la salud individual y colectiva, intento conciliar la calma en todo momento. Disfrutando de la familia, realizando actividades conjuntas, juegos y adelantando trabajo. Las nuevas condiciones laborales han activado el teletrabajo colectivo al que muchos nos hemos sumado, en la docencia sobre todo. En el tiempo que me queda, intento actualizarme con lecturas pendientes, fundamentalmente poesía. Del mismo modo, seguimos trabajando para la próxima edición de Russafart 2020, prevista para el 5, 6 y 7 de junio. Somos optimistas y espero que para esas fechas todo habrá pasado y que los artistas del barrio de Russafa volvamos a abrir los talleres y espacios expositivos para su cita bienal con el público valenciano. Estaremos ansiosos de abrazarles sin temor, eso sí, para contagiarles de cultura.

4) Comentarios o preguntas sin respuestas, etc.: ¿Qué se oculta detrás de esta situación límite? Nueva crisis económica mundial, liderazgo económico, supremacía, no lo sabremos nunca. Con lo cual me quedo con lo más cercano. ¿Qué pasará con la cultura?, ¿qué medidas se tomarán desde la administración local, autonómica o estatal para paliar la crisis que se avecina? Gestionar una crisis sanitaria de tal magnitud y sin precedentes no es fácil, pero de ahí las fortalezas y debilidades de un sistema de gobierno democrático. Deben dar respuesta a todos los sectores que se han visto afectados con medidas que apoyen la reactivación económica y que permitan el reflote sin grandes consecuencias. Y, por desgracia, la cultura está al final de la cola. Espero que esta vez me equivoque o que todo haya sido un sueño.

CARLOS MADRID (DIRECTOR DE CINEMA JOVE – FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE VALÈNCIA | VALÈNCIA)

1) En casa, y teletrabajando en la medida de lo posible.

2) La pregunta es muy general…, pero supongo que una reordenación de prioridades, un aprendizaje, crecimiento en lo personal, otra gestión del tiempo, del aguante, de la paciencia…

Espero que mucha gente aproveche para ejercer un mayor consumo de cultura. Las nuevas tecnologías nos lo ponen muy fácil, así que no hay excusa para leer libros pendientes de nuestra estantería (o versiones que podemos encontrar en PDF o ePub), ver películas, escuchar discos, ver conciertos… Y tampoco debería ser un drama no ver a nuestros amigos presencialmente. El Skype o cualquier modo de videollamada nos viene de perlas. Lo fundamental es adaptarse, hacer una vida lo más normal posible y tener en mente que esto no será para siempre.

En lo político, por lo que observamos, es el momento de ver cómo actúan ciertas personas en momentos de crisis en los que conviene estar unidos. Simplemente, vamos a ver quiénes hacen un ejercicio de responsabilidad y quiénes no.

3) En mi caso, y de momento, puedo hacer la mayoría de gestiones laborales desde casa (en un par de meses, ya veremos…). Aprovechamos, además, para hacer arreglos domésticos pendientes, algo de ejercicio para que los músculos no se atrofien y ver mucho cine (en esto último tampoco cambia mucho la cosa…). Con respecto a lecturas, aprovechando el tiempo libre, estoy acabando el clásico ‘Mientras agonizo’, de Faulkner, y a punto de empezar ‘La vida instrucciones de uso, de Perec. En cuanto a cine, estamos viendo alguna película que se nos escapó el año pasado y que ya se encuentra en alguna plataforma (‘The Souvenir’, de Johanna Hogg, o ‘Martin Eden’, de Pietro Marcello, además de revisitar el clásico ‘La ventana indiscreta’, de Hitchcock, en solidaridad con el pobre James Stewart, confinado seis semanas en su casa y aburriéndose como una ostra…), y, recientemente, hemos visto la serie ‘Heridas abiertas’, protagonizada por la gran Amy Adams, y que recomiendo a todo el mundo.

4) En mi caso, el teletrabajo es una opción, pero para mucha gente no, y esta situación va a implicar un drama económico en poco tiempo. Solo espero que las prometidas ayudas a quien lo necesite se agilicen y podamos estar orgullosos (y tranquilos) de que nuestros impuestos sirvan para lo fundamental y ayuden a quien más sufre.

Por otro lado, lo de quedarse en casa no es opcional. Quien sale a pasear por desafío, chulería o por pensar que la cosa no va con él debería pensar en dar ejemplo a los demás; en que mucha gente lo ve desde sus casas y puede optar por despreocuparse y seguir su ejemplo. Es un ejercicio de responsabilidad que deberíamos seguir todos. No vale con pensar en que las medidas son exageradas o dejan de serlo; hay que pensar en el ejemplo que se da a los demás con nuestras acciones, en tener sentido común y quedarnos en casa.

CARLOS SALAZAR (ARQUITECTO | VALÈNCIA)

1) En casa, con teletrabajo.

2) Una crisis general en todos eso ámbitos de la cual costará salir.

3) Sobre todo, trabajo, y lecturas, música, películas, televisión, redes sociales y teléfono.

4) Cuando pase todo podremos sacar conclusiones y discutir. Ahora solo toca actuar.

CHEMA LÓPEZ (ARTISTA Y PROFESOR DEL DEPARTAMENTO DE PINTURA DE LA FBBAA DE LA UPV | VALÈNCIA)

1) Tras superar el pasado viernes (13 de marzo) la desagradable sensación de estar protagonizando ‘Years and years’, en estos momentos me encuentro muy tranquilo, en modo zen, consciente de que esto va para largo. Estoy en casa, con Marta y nuestro hijo Dani, por tanto, no puedo sentirme mejor acompañado. Lo que peor llevo es estar lejos de mis padres, que, como todos los mayores, son los que se encuentran en peor situación (no voy a entrar en detalles).

2) Las consecuencias son impredecibles; además, no sirve de nada plantear futuribles, las cosas nunca acontecen como imaginamos. Sin embargo, lo que más me preocupa, incluso más que la pandemia, es la inevitable crisis económica y que todo esto se convierta en excusa para un definitivo giro autoritario a nivel global, cosa que, por otra parte, ya se estaba produciendo.

3) Para pasar estos días estoy aprovechando para leer todos esos libros que vas acumulando y que nunca encuentras tiempo para leer. Además del surtido material para las clases (me ha gustado especialmente ‘El ojo y la navaja, el mundo como interfaz’, de Ingrid Guardiola), tengo pendiente una biografía de Otis Redding y acabar el magnífico número de la revista Concreta que Pedro G. Romero ha dirigido sobre gitanos y flamencos. Por otra parte, llevo entre manos tres novelas, ‘Enciclopedia B-S’, de Burucúa, ‘La batalla de Occidente’, de Vuillard, y lo último que han publicado de Lucia Berlin, con un título muy apropiado para estos días: ‘Bienvenida a casa’.

A nivel familiar hemos creado un pequeño cronograma de actividades, no muy rígido, una guía que sirva para crear rutinas a un niño de 11 años encerrado todo el día en casa. Además de las tareas del cole, lecturas varias, sesiones de clásicos del cine (‘Con faldas y a lo loco’, ‘Dos hombres y un destino’, ‘La lengua de las mariposas’, etc.), incluso unas tablas de gimnasia a las que desgraciadamente aún no he tenido tiempo de incorporarme.

4) Para terminar, sigo esperando ansioso y muy atento la anunciada donación de 65 millones a la sanidad pública por parte del rey emérito.

CONCHA ROS (ARTISTA Y PRESIDENTA DE LA DELEGACIÓN TERRITORIAL DE LA COMUNIDAD VALENCIANA Y MURCIA DEL IAC | VALÈNCIA)

1) Estoy en València, en mi casa, con mi hija Julia, mi perro Teo y mi canaria Roxy, que nos alegra las mañanas. Me encuentro en una situación envidiable, la verdad, si pienso en todas las personas que están teniendo que dar la cara para hacer frente al maldito virus…

2) No quiero ser ceniza, pero me temo que el escenario inmediato va a seguir siendo el que ahora mismo es, es decir, el de confinamiento, al menos durante un mes. Ya que estamos haciendo este esfuerzo, este parón tan brusco en nuestras enloquecidas rutinas diarias, deberíamos arremangarnos, mentalizarnos y “hacerlo bien”, eliminando, al menos en un gran porcentaje, la posibilidad de contagio.

Las consecuencias desde el punto de vista social las veremos a medio plazo, pero necesito ser optimista y pensar que esta barbaridad va a servir para espolear conciencias y parar la locura neoliberal en la que estamos (¿estábamos?) inmersas. En el plano cultural…, vislumbro, de nuevo, el desierto… Pero, como comentaba hoy con una amiga, la gente del arte y de la cultura en general tenemos un máster en resiliencia, así que aquí seguiremos cuando todo esto acabe. ¿Lo económico? Sin comentarios. Y respecto a lo político, en estos momentos tan críticos solo le pido a la clase política que trabaje codo con codo, como dice Drexler, para salir de esta distopía en la que nos hemos visto envueltos sin comerlo ni beberlo. ¡O, mejor dicho, sin besarlo ni abrazarlo!

3) Afronto el confinamiento con mucha serenidad, la verdad. En el fondo soy un poco rata de biblioteca y, además, esto me permite charlar más con mi hija, leer, ver cine, ordenar papeles de esos que se amontonan junto al ordenador y, sobre todo, dibujar. ¡Bisogna fare di necessità virtù!

4) Quiero hacer un alegato a favor de la cultura y la educación, dos cosas que para mí son la misma. Está resultando evidente, tras solo unos pocos días de confinamiento, lo importante que es para las personas tener “la cabeza bien amueblada” para poder sobrellevar esta situación, y lo mucho que en ello tiene que ver la presencia de la cultura en el currículo educativo. Saquemos conclusiones y, por encima de todo, pongamos el foco en la empatía y los cuidados.

Aprovechemos la ocasión y humanicémonos de nuevo, por favor.

EDUARDO GUILLOT (DIRECTOR ARTÍSTICO DE MOSTRA DE VALÈNCIA-CINEMA DEL MEDITERRANI | VALÈNCIA)

1) En casa con mi pareja, la mejor compañía posible, encerrados desde que se impuso el confinamiento. Y en permanente comunicación con mis padres, porque ambos viven solos y están en edad de riesgo.

2)
Es una pregunta amplísima, pero diría que las cosas van a cambiar bastante si la situación actual se prolonga. En ámbitos relacionados con la cultura, se están cancelando rodajes y todo tipo de actividades que no siempre se van a poder reubicar en el calendario, lo que afectará a un elevado número de trabajadores, especialmente a los freelance. De hecho, creo que el impacto va a ser más económico que sanitario. A largo plazo, y por cuestiones de agenda, me parece casi imposible que todo lo que se está suspendiendo pueda recuperarse. Y si se hace, la oferta cultural de otoño e invierno será de tal calibre que el consumidor no podrá abarcarla, con las consecuencias que eso puede acarrear. En muchos casos, sería más sensato dar 2020 por perdido (como se rumorea que va a hacer Cannes) y seguir trabajando de cara a 2021, recuperando lo que se pueda y haciendo borrón y cuenta nueva con lo que no. A otros niveles, me encantaría que esta crisis supusiera el colapso definitivo del podrido sistema capitalista, pero me temo que no tendremos esa suerte.

3) Hace poco que se abrió la convocatoria de recepción de películas para la Mostra 2020, que se celebrará en octubre, si todo va bien y la situación se ha normalizado para entonces, por lo que mi teletrabajo está consistiendo, básicamente, en ver cine sin parar. Tenemos ya más de 150 títulos inscritos, así que no tengo tiempo de aburrirme. Además, cuando quito la vista de la pantalla, estoy poniéndome al día con lecturas pendientes, como “Vivir abajo”, de Gustavo Faverón Patriau, o “GB84”, de David Peace.

IÑAKI TORRES (ESCRITOR | ALGORTA, GETXO)

1) En Algorta, de la playa al monte, por calles desiertas como en una novela de Ballard.

2) Cada vez más aislados, en medio de tanta comunicación. Nos gusta pensar que somos independientes, individualistas, cuando la realidad grita lo contrario, que todo está interrelacionado: cualquier interrupción crítica como esta hace que las piezas caigan en un efecto dominó. Estaría bien no perder de vista que todos somos necesarios y estamos mejor juntos, colaborando.

3) Como el aislamiento, sobre todo el forzado, nos habla de lo que estamos hechos, es una buena oportunidad para ver qué es eso: la hoja en blanco.

JOSÉ LUIS MORENO (DIRECTOR ADJUNTO DE AUDIOVISUALES Y CINEMATOGRAFÍA DEL IVC | VALÈNCIA)

1) Seguimos trabajando para que la maquinaria cultural administrativa no pare. En cuanto a salud bien, sin problemas.

2) Va a ser un escenario “apocalíptico”, que se suele decir. Vamos a tener que construir casi desde cero porque las consecuencias económicas para el sector cultural van a ser muy duras. A largo plazo nos recuperaremos, pero tendremos que hacer un sobreesfuerzo cuando pase esta cuarentena. Si todos aportamos, lo lograremos.

3) Será un confinamiento laboral, ya que seguimos trabajando en normativa y convocatorias que afectan al sector audiovisual y que deben publicarse en abril o mayo para no causar más perjuicio al sector.

Dedicaremos tiempo para hacer ejercicios dentro de casa para mantenernos en forma. Y aprovecharé para recuperar películas que nunca tengo tiempo de ver.

4) Mucho ánimo a todo el mundo. De esta saldremos. Ahora mismo hace falta apoyo y solidaridad, y luchar todos juntos contra esta epidemia que no esperábamos.

Mª ÁNGELES FAYOS (GESTORA DEL TEATRO OLYMPIA Y TEATRE TALIA Y PRESIDENTA DE AVETID | VALÈNCIA)

1) Actualmente en casa y conectada por WhatsApp, FaceTime e e-mail.

2) Se ha paralizado todo y es un mazazo económico sin precedentes, porque no solo se han cerrado los teatros, sino que todos los agentes culturales están parados. Va a costar mucho a nivel económico recuperarse. Pero a nivel social estoy gratamente sorprendida, no solo por cómo ha respondido el equipo humano que trabaja en Olympia Metropolitana, arrimando el hombro, sino por las espectadoras y espectadores que están pendientes de aplazamientos de las obras y con una paciencia infinita en las devoluciones. Va a haber un antes y un después del coronavirus.

3) Al principio es difícil parar, pero luego es muy bueno poder estar más tiempo con la familia y, como no estoy mucho en casa, aprovecharé para organizar y leer libros de un tirón, aparte de ver películas y series, sin ir directa al último episodio.

4) Aunque ahora todos estamos muy preocupados, es curioso que muchas propuestas de amigos son siempre culturales y eso indica la importancia que tiene para el ser humano respirar arte, música, teatro, danza… La cultura nos enseña a pensar y a mirar y ver, y la pandemia nos ha llevado a pensar sobre nosotros mismos y a mirarnos a los ojos, los unos a los otros. Debería hacernos más fuertes como sociedad y, si somos capaces de aprender, algo bueno podría quedar de este difícil período.

SILVIA MERCÉ CERVELLÓ (ARTISTA, DOCENTE Y SUBDIRECTORA DEL DEPARTAMENTO DE DIBUJO DE LA FBBA DE LA UMH DE ALTEA, ALICANTE | VALÈNCIA)

1) Vivo en València con mis dos adolescentes, Alejandro y Nacho, en un 2º piso con balcón a la calle, en el Ensanche, y nos quedamos los tres en casa hasta nueva orden.

La única privilegiada que baja por el barrio, dentro de los parámetros permitidos, soy yo. Surrealista, caótico, solidario, contundente y desconcertante es el poso que te deja acercarte a la farmacia o a por productos de necesidad. De puertas adentro, sin horario y a la espera de calendario, o como bien dice una famosa publicidad: “Bienvenidos a la República Bananera de mi Casa”.

2) Desde una mirada expectante, el escenario más inmediato que se nos plantea nos sumerge en una sensación de fragilidad y fuerza, a la vez que no sigue ningún hilo conductor establecido, más allá de una dinámica cambiante por su falta de precedentes, pero con una desbordante capacidad de unión, por aquello de que «la unión hace la fuerza»… Nos encontramos desnudos ante una marea de situaciones nuevas que nos viene grande.

A pesar de la crisis socioeconómica que apunta con fuerza, no dejan de venirme a la cabeza canciones como las que tanto hemos escuchado estos días: ‘Resistiré’, del Dúo Dinámico, o ‘Brindemos por la vida’, de Macaco…; o ‘Gracias a la vida’, que tan bien han interpretado Joan Báez y tantas otras voces.

Gracias al personal sanitario, a todas los que trabajan y reponen en establecimientos alimentarios, a los cuidadores, a quienes están detrás de todas las necesidades para que este planeta siga girando. GRACIAS.

3) Aprovecho para darle cuerpo a mi próxima propuesta artística: ‘Travesía/tránsito’, libros de viajes, como el muy recomendable ‘Viaje al Mekong’, de Javier y Gorka Nart (que terminé ayer), ‘Viajeros por el Conocimiento’, de Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, o lecturas de pensamiento artístico y novelas de escritoras favoritas, como la última de Amy Tan, ‘Recuerdos de un sueño’…

Lo compagino produciendo obra, viendo películas y alguna serie, y, por supuesto, conectándome al mundo del ocio, la cultura y las redes sociales por Internet y móvil. Pero de lo que más disfruto en este confinamiento es de compartir con Alejandro y Nacho opiniones que cruzamos entre comidas y ratitos de los que ellos escapan al mundo del wifi.

4) Amigos, familia y querido mundo: besos voladores y no dejéis de cumplir para hacernos fuertes y de tomar vitaminas para reforzar defensas…

Y… “Quédate en casa”. Nos conectamos esta tarde en los balcones para aplaudir a todos los que batallan en primera línea.

SUSO GIMÉNEZ (NEUMÓLOGO Y COMPOSITOR, GUITARRA ACÚSTICA Y VOCALISTA DE PETIT MAL | VALÈNCIA)

1) Con mi familia en nuestra casa de Burriana. Estamos bien, pero son días de desasosiego. Aunque las cosas por aquí aún no están muy mal, todo puede cambiar rápidamente y alterar nuestras vidas: mi mujer y yo somos médicos.

2) Viendo cómo evolucionan las cosas en Italia, en Madrid…, es difícil ser optimista a corto plazo. Se aproximan meses muy duros en lo profesional. Como neumólogo, tendré que atender en los próximos días a mucha gente que lo estará pasando muy mal y espero estar a la altura.

Las consecuencias de esto son imprevisibles.

En cuanto al futuro, sí que quiero tener cierto optimismo: echando la vista atrás, no hay que olvidar que tras la terrible pandemia de gripe de 1918 y de la Primera Guerra Mundial, con un sufrimiento inimaginable para la población, lograron sobreponerse, y lo que vino después fueron “Los felices años veinte”. Ojalá todo pase y logremos superarlo pronto.

3) El tiempo que no estamos trabajando lo pasamos, efectivamente, confinados en casa, con nuestros hijos, que aún son pequeños. De momento lo llevamos bien, pero me temo que aún quedan muchos días de estar en casa por delante.

Los pocos ratos que no estoy estudiando y formándome para lo que vendrá lo empleo en estar con mis hijos y, si me queda algo de tiempo, en tocar la guitarra intentando relajarme y hacer canciones nuevas. Ahora mismo, mientras escribo esto, estoy escuchando un maravilloso vinilo que adquirí en Discos Amsterdam hace unas semanas: ‘Cry’, de Cigarettes After Sex.

Mi libro de cabecera estos días está siendo ‘Fractura de tibia y peroné’, de Dani Cardona, que está consiguiendo abstraerme algunos ratos de la dura realidad, porque es realmente ameno y divertido.

4) Cada día que pasa queda menos para que esto acabe. Estoy deseoso de volver a la normalidad y de poder abrazar a mis padres, al resto de mi familia, a mis amigos…

Merche Medina

Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (III)

#MAKMAEntrevistas | Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (III)
Jueves 19 de marzo de 2020

Avanzan las jornadas de confinamiento y la paciencia se torna quebradiza. Nuestro preceptivo exilio interior parece habernos convertido en objeto de un confuso ensayo de laboratorio. El entorno doméstico, que habitualmente nos cobija, se torna ahora con un cariz inusual de arresto, exhortándonos a fabular con aquella remota vida del mundo exterior.

La paradoja nos acecha; algunos hemos creado siempre como individuos atomizados y la fisicidad de nuestro aislamiento nos hace desear desenvolvernos en comunidad. Tal vez no seamos más que un cadáver exquisito y este la fórmula extraordinaria para sobrevivir.

En consecuencia –tras la primera y segunda entrega de ‘Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus’–, desde MAKMA proseguimos invitando a difundir su testimonio a un diverso elenco de profesionales de las artes visuales, literarias, cinematográficas, universitarias e institucionales, procurando respuesta a variadas cuestiones que nos ofrecen una interesante y lúcida reflexión acerca de cómo aquellas personas que vivimos y participamos de la cultura afrontamos desde el hogar la presente pandemia de coronavirus.

1) ¿Dónde y en qué situación te encuentras?
2) ¿Cómo te imaginas el escenario inmediato y cuáles serían, a tu juicio, las consecuencias a medio y largo plazo en lo social, cultural, económico y político?
3) Tras el decreto de estado de alarma, ¿de qué modo afrontas tu confinamiento? ¿Qué lecturas y/u otras actividades llevas a cabo?
4) Comentarios y conclusiones.

ALEJANDRO MACHAROWSKI (PROFESOR Y RESPONSABLE DE RR.II. DE ESAT | VALÈNCIA)

1) Me encuentro en casa, València ciudad, aislado, según lo indicado por el Gobierno el pasado sábado. Aunque, observando lo que estaba sucediendo, me autoaislé el miércoles 11 por la tarde. Desde entonces, estoy trabajando desde casa. Estoy bien, adaptándome a la nueva situación.

2) Es una pregunta muy compleja para algo que recién empieza. Nunca hemos vivido algo así, podemos imaginar muchas cosas; sin embargo, la realidad siempre va más allá. No sabemos cómo acabará esto, ni lo que sucederá en este proceso de prevención del contagio del COVID-19. Entiendo que las personas estamos actuando como si estuviéramos ante una guerra bacteriológica (lo vemos en el supermercado), pero no estamos viviendo una guerra, sino la llegada de un nuevo virus que no tiene vacuna. De ahí que las autoridades sanitarias y los Gobiernos aíslen a su población para que el problema no se extienda de manera vertiginosa.

Evidentemente, habrá consecuencias en nuestro día a día, no somos conscientes de todo lo que conlleva la vida de una sociedad como la actual: sociedades complejas e hiperconectadas. Y no me refiero solamente a Internet, sino también, entre otras muchas cosas, al tráfico marítimo de contendedores que traen mercancía de todas partes del mundo. Podemos comprar espárragos cultivados en Indochina o propóleo de Afganistán, lugares muy alejados de nuestro territorio y, sin embargo, esos enormes barcos llegan al puerto de nuestras ciudades todas las semanas, la conexión es inevitable. Creo que después de esta crisis la globalización se revisará.

Por momentos, creo que estas medidas deberían tomarse ante el cambio climático; el aumento de la temperatura no es un virus, pero en algún momento habrá que regular la actividad humana para frenarlo, y de forma similar a las medidas que se han tomado contra el COVID-19. Detener o ralentizar la vida de una sociedad tiene consecuencias económicas y sociales negativas, es lógico, en un sistema económico como el nuestro en el que el dinero manda. Atacar su movimiento perjudica económicamente, lo material es el valor en el que se basa el sistema actual en el que vivimos; lo retroalimenta, lo sostiene. Las leyes del mercado, dicen. Esto conllevará cierre de locales, quiebre de pymes, agotamiento de los autónomos… Será muy duro.

En cuanto al escenario cultural, si bien está sufriendo una crisis acentuada en los últimos años con las políticas restrictivas a nivel nacional de los Gobiernos conservadores (2011-2015), después del virus seguirán existiendo, lógicamente, pero se verán afectadas. Tras la crisis por el virus, el Estado deberá velar por la cultura, como lo viene haciendo, garantizar este acceso. El sector cultural privado –sin la ley de mecenazgo, anunciada y prometida por el PP– lo tendrá más difícil, se tendrá que innovar para obtener nuevos recursos.

En lo político, es posible que la coalición del actual Gobierno a nivel nacional haga un buen trabajo y que no solo acabe sus cuatro años de mandato, sino que podría repetir. Si bien es cierto que esto último dependerá principalmente de la manera en que gestione esta crisis, así como sus consecuencias económicas y sociales. Pareciera que cuando gobierna la izquierda en España cayera una catástrofe que nace en alguna parte del mundo echando por tierra lo positivo. Si en 2008 fue Lehman Brothers, en 2020 se llama COVID-19. Es fundamental que el país avance y consolide los cambios que la sociedad demanda. En la Comunidad Valenciana espero que se continúe con el actual modelo de gestión, sensatez, sentido común y diálogo.

3) A nivel personal, estaré en contacto con mi familia, amigos y compañeros. Es importante conocer cómo estarán nuestros seres queridos en días que serán difíciles. En lo profesional, trabajaré desde casa en modo online, a través de videollamadas, chats, teléfono y redes sociales.

Mi ocio consistirá en escuchar música, ver películas o series de televisión. Las plataformas virtuales son variadas y completas, podríamos estar meses aislados con ellas. También tendré tiempo para informarme, leer y escribir. La investigación nunca termina.

4) Espero que la sociedad se recupere pronto de este enorme problema. La paralización de un país (o de un continente) no es algo de lo que podamos recobrarnos prontamente, nos llevará todo el año y marcará nuestras vidas. Pero soy positivo.

ANDRÉS HERRAIZ (INVESTIGADOR DEL DEPARTAMENTO DE HISTORIA DEL ARTE DE LA UNIVERSITAT DE VALÈNCIA | VALÈNCIA)

1) Estoy en mi casa, en València, circunscrito a mi mesa de trabajo y a los libros que desde hace meses aguardan ser leídos.

2) Considero que las consecuencias a corto plazo del estado de alarma sobre el que se ha puesto a la población española ya son visibles en supermercados y grandes superficies comerciales. El COVID-19 ha conseguido que los ciudadanos de a pie saquen sus peores galas, se vistan de histeria colectiva y releguen a un segundo plano los valores solidarios que frente a una situación de emergencia deberían surgir de manera espontánea.

Es muy bello ver cómo, imitando a los italianos, en algunos patios valencianos se escuchan dolçainas y se entona el cancionero fallero. No obstante, otra cara ha de ser expuesta a la luz, aquella que deja a ancianos y ancianas llorando frente a los estantes vacíos de los supermercados sin saber qué llevarse a la boca porque familias enteras han arrasado con las bandejas de carne y alimentos básicos. Considero que las consecuencias a medio y largo plazo han de partir de una toma de conciencia y una actitud empática, no solo con la médico o el enfermero, sino con nuestros vecinos y conocidos, aquellos con los que compartimos escalera, con los que nos cruzamos en la cotidianidad; para ellos hemos de tender nuestra mano solidaria en estos momentos donde parece que prima la máxima del “sálvese quien pueda”.

3) Estos días de aislamiento, con una tesis doctoral en curso, las lecturas que acompañarán mi confinamiento serán todas aquellas que a lo largo de este último año he ido relegando a un segundo plano. De este modo, autoras como Alison Moore o Isabel Speyart van Woerden acompañarán a los ya ajados libros de Warburg, Panofsky o Walter Mitchell.

4) Apaga la tele y enciende un libro.

BEGOÑA SILES (PROFESORA Y DIRECTORA DE LA CÁTEDRA LUIS GARCÍA BERLANGA DE LA UNIVERSIDAD CEU-CARDENAL HERRERA. CRÍTICA DE CINE Y ARTE | VALÈNCIA)

Fotografía: Pedro Hernández.

Viernes 13 de marzo de 2020. 15:45 horas. Declaración del estado de alarma por el Gobierno español. Confinamiento en casa. Las calles se han quedado vacías, el ruido de los viandantes, de los coches, se ha evaporado. Las palomas toman la aceras. Otros sonidos, antes imperceptibles, resuenan en este silencio de la ciudad. Un tono de poético patetismo cubre las calles, en el sentido de que conmueve profundamente hasta producir dolor y tristeza. La sombra del coronavirus pulula por ellas, dejando en evidencia no solo lo impredecible de las consecuencias –aunque para los expertos, catastróficas a nivel económico–, sino también la vulnerabilidad e incertidumbre del ser humano ante la existencia.

La sombra del coronavirus refracta la imagen de la muerte, a la vez que refleja el miedo a esa “dama negra” a la que todos estamos destinados a saludar –con la mano o sin ella–.

Si la certidumbre de la muerte ofrece el sentido de la vida, el arte –esa capacidad inútil para satisfacer las necesidades biológicas, pero imprescindible para sobrevivir a los infortunios de la vida– nos puede ayudar a hacer más llevaderos estos días de confinamiento. En la película ‘La lista de Schindler’, de Steven Spielberg, se habla de trabajadores “esenciales”, como aquellos que tienen un oficio que resulta “útil para la guerra”. Un judío que es músico pregunta: “¿Desde cuándo no es la música esencial?” La ministra de Cultura alemana, Monika Grütters, responde a esa cuenstión, en estos momentos de pandemia, anunciando un programa de ayudas específicas para el sector cultural, por entender que produce bienes de esencial necesidad. Apostemos, pues, por la literatura, la música y el cine. Un aplauso desde los balcones para los creadores.

BOKE BAZÁN (DISEÑADOR | VALÈNCIA)

1) En casa, con mi chica y bien de salud.

2) El Papa morirá por el coronavirus, así como el colegio cardenalicio al completo; esto permitirá que Christine Lagarde se haga con el poder en el Vaticano tras asesinar a más de un competidor. La perplejidad y descontrol de los católicos conllevará una revuelta sangrienta y posterior guerra contra los extraterrestres, veganos y el colectivo LGTBI. Iniciada en Roma y de alcance global, implicará tal hambruna que solo sobrevivirán los caníbales. Judíos y musulmanes se fusionarán en una sola iglesia para controlar el petróleo y las finanzas del mundo. Los no convertidos serán ejecutados, y la invasión de Europa se completará en 66 años. No habrá crisis económica; Rodrigo Rato dirigirá el FMI.

El Real Madrid, Mercadona y Felipe VI serán comprados por grupos inversores de China. Rosa Díez será presidenta del Gobierno de una España que, tras las sucesivas independencias, se reducirá a un territorio tan extenso como Andorra, donde no se pagarán impuestos por ser paraíso fiscal, con la peseta por divisa con la cara de Franco por un lado y la reina de Inglaterra por el otro.

Sánchez Dragó y Pérez Reverte, tras liderar el exterminio de los influencers, instagramers y youtubers, serán beatificados y enterrados junto a Dalí en el Valle de los Caídos. El coronavirus será vencido.

3) A base de heroína, ya que el hachís y la cocaína son drogas más sociales.

Aprovecharé para leer ‘Sabor a hiel’, de Ana Rosa Quintana, ver mucha TV y, entre una cosa y otra, haré el cambio de armarios.

4) Siempre se van los mejores.

CARMINA BURGUERA (DISEÑADORA Y FUNDADORA DE PILLOWS4LIFE | VALÈNCIA)

1) En València. Llevo una semana ya por casa. Pasé unos días acatarrada y eso me hizo reaccionar rápido, cerrando el estudio el lunes pasado (9 de marzo) a visitas y a colaboradores, por riesgo al contagio. ¡Afortunadamente, estoy bien!

2) Ante este fundido a negro, intento afrontarlo desde la serenidad, con preocupación y atención a partes iguales. Opto por instalarme en el optimismo, deseando que la realidad no sea tan lineal como nuestros razonamientos. Nos enfrentamos a contextos de incertidumbre, vamos a necesitar valor y aceptación para seguir adelante ante los incalculables costes, pues dependerá de cada uno de nosotros bastante más de lo que tendemos a creer. Ojalá el dolor dé paso a la reflexión de lo verdaderamente valioso.

3) Estoy entrenada en la flexibilidad y no me está costando demasiado adaptarme mentalmente al nuevo escenario. He trasladado trabajo a casa, el trabajo artesanal lo recomiendo especialmente en estas circunstancias, pues aísla la actividad mental, como la lectura o la música. No soy de rutinas, no me he planteado nada concreto: ¡sigo con todo junto y mezclado adelante! Lo que seguro voy a hacer es darme un baño de ensimismamiento. No me he aburrido nunca.

4) He de confesar, también, que me viene el recuerdo de lecturas lejanas como ‘El ensayo sobre la ceguera’, de Saramago, en forma de zarpazo. Y, por último, reconocer que sería extremo no poder comunicarme con mi hijo, familia y amigos, que es como un suelo de paz para el día a día.

JOSÉ LUIS GARCÍA-BERLANGA (CINEASTA | MADRID)

1) Entre el encierro familiar/casero y mi lugar de trabajo.

2) El escenario actual todavía lo veo oscuro para largo, las consecuencias van a ser terribles en lo social y para la economía. Será la última oleada tecnológica para expulsar a los mayores de la sociedad activa.

3) El encierro forzoso lo veo como el voluntario, leyendo mucho, sobre todo libros de historia que tengo acumulados, y buscando series y películas por las plataformas.

4) Estamos jodidos.

JUAN PEDRO FONT DE MORA (DIRECTOR DE LA LIBRERÍA RAILOWSKY | VALÈNCIA)

1) Estoy bien, en casa, con mi familia y teletrabajando.

2) Las consecuencias en mi sector, el cultural, son desastrosas. La mayoría somos microempresas con una economía muy justa. El cierre de uno o dos meses va a suponer un problema, en algunos casos, insalvable. Hemos tenido que aplazar la Fira del Llibre de València, que en muchos casos supone un 15-20 % de facturación anual. Railowsky realiza mucha promoción externa. Voy a dejar de ir a tres eventos en el próximo mes…

3) Objetivos: pues eso que nunca puedes hacer, como realizar un inventario exhaustivo de libros y fotografías. Ordenar y tirar trastos, avanzar con los trámites de la Fundación Railowsky. En definitiva, preparar el futuro, que seguro será mejor que el presente.

Lecturas: seguiré como siempre. Ahora estoy con un libro de relatos delicioso, duro, pero delicioso: ‘Estrómboli’, de Jon Bilbao, publicado por Impedimenta. Luego seguiré con otro. Es con lo único que no tengo problema, tengo libros para dar y vender (ja, ja, ja).

Cine: veré ‘El irlandés’, de Scorsese, en casa, en el sofá, con unas cervecitas y una papas. ¡¡¡Son tres horas!!!

MANEL COSTA ( POETA | VALÈNCIA)

1) En principio, la buena noticia es que todavía estoy y soy. En mi casa, con la salud en perfecto estado y jugando al dominó con ella.

2) La situación que ya estamos viviendo es muy seria en todos los aspectos, pero, desgraciadamente, presumo que las circunstancias van a agravarse, llegando a cotas desconocidas; sin embargo, sorprendentemente, con recuperación rápida. Aunque esta experiencia, a mi juicio, cambiará diversos ítems de cómo entender esta sociedad. Menos mal que los artistas, los poetas, los músicos, los creadores, en definitiva, estaremos ahí para hacer más soportable esta mierda de sociedad.

En lo social y cultural, me temo que no solo no va a mejorar, sino que es casi seguro que va a empeorar (si cabe), en beneficio de los dos siguientes asuntos.

El tema político y económico, al menos para mí, son dos cosas indescifrables e incognoscibles. Ahora bien, tengo claro una cosa, o el capitalismo desaforado que padecemos desaparece o la solución no la veo por ningún sitio. Y en lo político, tan solo recordar un adagio que escuché en mis años mozos y que me marcó políticamente para toda la vida: “Si un rico y un trabajador votan al mismo partido, uno de los dos se equivoca…, y ese no es el rico”.

3) Para mí ha sido una circunstancia favorable, pues tenía trabajo atrasado y me ha venido de puta madre. Escribir, leer, escribir, leer, escribir, leer…

4) Francamente, no sé cómo va a acabar esto, pero no creo que muy bien. Para mí, en cuanto a mi producción poética, artística, etc., no va a cambiar demasiado con referencia al pasado. Desde hace más de cuarenta años que he transitado por las periferias del arte y las letras, de modo que continuaré con mi devenir diario, sin demasiada preocupación y sin demasiado éxito, como debe ser.

MARTÍN FORÉS (ARTISTA | VALÈNCIA)

1) Estoy actualmente en València y superactivo, como siempre (¡¡la actividad va por dentro!!).

2) Esta pregunta supone un mogollón de preguntas (no es justo, cabroncetes). A ver, el escenario inmediato es de stand-by, pero confío plenamente en la capacidad creativa y fuerza regenadora mediterránea. Estamos en un mundo globalizado, pero no olvidemos nunca que somos puros mediterráneos en todos los aspectos. ¡¡Siempre optimista!! Lo económico es aparte, la moral prevalecerá.

3) Sé la putada que supone para mucha gente, pero en mi caso ha sido una bendición. ¡¡¡Por fin voy a aprender a dibujar!!! Jamás pude disponer de tanto tiempo libre para el aprendizaje, ¡¡y sin remordimientos!!

Algunos tenemos la suerte de poder trabajar aislados y solos. Estoy hasta nervioso por la cantidad de cosas que puedo hacer: leer, vinito, dibujar, vinito, cine, vinito, amor, vinito, familia, vinito, historia, vinito, amigos, vinito, ¡¡¡bocetando proyectos cómo loco!!!

4) A pesar de todo, no sabemos lo que tenemos. ¡¡¡Somos unos putos afortunados, coronavirus incluido!! He tabajado mucho en África.

NURIA ENGUITA (COMISARIA DE ARTE, EDITORA DE LA REVISTA CONCRETA Y DIRECTORA DE BOMBAS GENS CENTRE D’ART | VALÈNCIA)

1) Estoy en casa, en València.

2) El escenario inmediato me parece que va a durar bastante más de 15 días, por lo que necesitamos mucha paciencia y, como me mandaba el otro día un amigo (escritor) en un mensaje, lo recomendable es «leer y quererse bien». Las consecuencias ahora y más tarde me parece que van a ser muy duras, sobre todo para un gran número de personas con vidas y trabajos precarios. Dependerá de cuánto dure, de cuales sean las prioridades en la recuperación y de cómo se gestione la crisis a la que nos llevará esta parada en seco de la vida social, económica y cultural, este aislamiento, este cierre de fronteras, este estado de alarma que es también de excepción. Mientras tanto, intentamos sobrellevar la situación, cada una como mejor puede.

3) Estoy trabajando en casa, vía Skype, con el equipo de Bombas Gens. Cuando acabo mi jornada, preferentemente leo, hago una sesión de pilates y veo alguna película en Filmin o Netflix. Estoy leyendo el libro de Giuliana Bruno ‘Surfaces: Matters of Aesthetics, Materiality, and Media’, sobre la cuestión de las pantallas y las superficies y las relaciones entre el lienzo, la pantalla, la arquitectura y el cine, muy interesante en relación a nuestra exposición ‘Hiperespacios’ y el trabajo de Inma Femenía. Ese libro me ha llevado a repasar la filmografía de Wong Kar-Wai.

He acabado ya el libro de relatos recién editado de Paco Inclán, ‘Dadas las circunstancias’, otra joyita de este originalísimo escritor de relatos, donde un humor sutil y una ironía certera no esconden una inteligente melancolía. Tengo a medias el libro de Aixa de la Cruz, ‘Cambiar de idea’, una joven escritora que ya entiende la vida como conflicto y transformación. Y tengo reservado otros, entre ellos, uno cuyo título resuena demasiado, ‘El silencio de la cultura’, de Carmen Pardo, cultura silenciada durante el siglo pasado, en este caso por el consumismo y los mass media.

Y entre lecturas y trabajo, conversaciones con mi marido y con mi hijo, por teléfono o Skype con amigos y familiares, y buenas comidas.

4) Al igual que muchas otras instituciones culturales, el centro de arte que dirijo, Bombas Gens, continuará activo en el plano virtual durante el tiempo que tenga que estar con sus puertas físicas cerradas. Para ello, se adaptarán las publicaciones a esta nueva dinámica, apostando así por la tendencia #CulturaEnCasa, y ofreciendo a los usuarios una manera de seguir en contacto con el centro de arte mientras duren las medidas de confinamiento domiciliario.

OUKA LEELE (FOTÓGRAFA, PINTORA Y POETA | MADRID)

1) En mi casa. Disfrutando de la quietud y el silencio.

2) En Francia dejan salir para hacer deporte. Las medidas siempre han de contemplar no dañar. Yo espero que haya una transformación social. Confío en los humanos, que ante la adversidad sacan de su corazón todos sus tesoros, amor, solidaridad, creatividad, como ya se está viendo. Conmueve lo buenas que son las personas. Y creo que vamos a sacar diamantes de este pozo.

Estamos, por primera vez en muchísimo tiempo, viviendo algo excepcional que es tener tiempo de manera colectiva para parar y para mirarnos. Interiorizar y darnos cuenta de cuantísimas cosas son prescindibles.

3) Dibujar, tocar el piano, hacer ejercicio a diario, meditar varias veces al día. Leer muchos libros interesantes que llevo aparcando mucho tiempo.

Por mi parte, me ha sorprendido que mi propia necesidad de parar, de introspección, silencio, soledad…, haya coincidido con el momento social que vivimos. Creo que tenemos que ser muy fuertes y tener y mantener un estado de consciencia muy elevado, porque parece que se nos está exigiendo a toda la humanidad un cambio.

4) Creo que muchos nos estamos planteando un cambio en nuestras vidas, que hay un antes y un después, y que ya no vamos a ser los mismos. Nos estamos entrenando estoicamente para ser mejores, más humanos.

PACO ROCA (DIBUJANTE | VALÈNCIA)

1) Pues en pijama y trabajando. La verdad es que en eso no ha cambiado mucho mi rutina. Si hay que verle la parte positiva a esto es que hacía muchos años que no tenía la agenda tan despejada, y puedo centrarme en el trabajo.

2) Sin duda, tendrá unas graves repercusiones económicas. Y, como ocurre en todas las crisis, los que tienen mucho ganarán más y los demás pagaremos los costes de esto. Pero saldremos adelante una vez más.

3) Más de una vez había pensado en que me gustaría tener un botón para poner en pausa el mundo e intentar ponerme al día. Bueno, en cierta forma eso se ha cumplido para mí y para todos. Es un momento de buscarle la parte positiva y hacer esas cosas que tenías pendientes. Yo he puesto al día el correo, ordenado mi estudio, estoy trabajando sin interrupciones y pasando más tiempo con la familia. Esto lo digo los primeros días de la cuarentena, no sé si seguiré siendo tan optimista dentro de quince días.

PAPU SEBASTIÁN (CANTANTE, GUITARRISTA Y COMPOSITOR DE POLOCK | VALÈNCIA)

1) Me encuentro, por el momento, perfectamente. Eso sí, tras informarme más acerca de la situación y por su calado tan grave, novedoso y desconocido, decidí quedarme en casa desde el jueves (12 de marzo), junto con mi pareja, para estar lo mínimo posible expuesto y para tratar de que la situación se controle cuanto antes.

2) Las consecuencias, además de las económicas –que, entiendo, a día de hoy son incalculables e imposibles de recuperar–, las tendremos que ver con el tiempo. A mi juicio, creo que nos ha puesto en alerta a todos de lo frágiles que somos. Eso sí, el escenario más inmediato es seguir quedándonos en casa (#quedateencasa).

3) El confinamiento es una medida necesaria e imprescindible. Voy a tratar de llevarlo de la manera más amena posible. Estoy en casa junto a mi pareja, tratando de no alarmarnos demasiado, de ocupar nuestro tiempo con trabajo, libros, cocinando y haciendo bricolaje.

4) Se trata de una situación nueva y en la que, por momentos, pareces envuelto en una película de ciencia ficción, pero todo esto está sucediendo a nivel internacional. Tenemos que aportar todos nuestro granito de arena para no generar caos ni más alarma. También ser responsables, si no por uno mismo, por los demás.

SANTIAGO DE LUCA (ESCRITOR Y DIRECTOR DE LA REVISTA SURES | BUENOS AIRES, ARGENTINA)

1) Me encuentro en la ciudad de Santa Fe, en Argentina. Sigo, como siempre, dedicando las horas a las letras. Y, desde el vínculo que existe entre la literatura y la realidad, observo el escenario nuevo que genera la pandemia.

2) Entramos en un territorio desconocido, pero, como siempre, siento que la literatura ya nos permite imaginar diferentes escenarios. Es imposible no pensar en el libro ‘La peste’, de Albert Camus, donde se muestra cómo la peste hace aflorar lo peor y lo mejor de la naturaleza humana. En este sentido, la pandemia puede, también, ser una posibilidad para redefinir vínculos y prioridades, reconectar con cuestiones esenciales y desacelerarnos. Esto, claro, implicaría un cambio en la economía y en la cultura. Tal vez descubramos que podemos vivir de otra manera.

3) El confinamiento me encuentra intentado hacer –como lo hace durante la peste el personaje del doctor Rieux–, de la mejor manera, lo que sé hacer. Sigo leyendo, escribiendo, diseñando el próximo número de SureS, escribiendo cartas (género que tenía un poco olvidado). Tengo una pequeña biblioteca en Tánger y una grande aquí, que rediseño físicamente estos días. También, más que ver series nuevas, uso algo del tiempo para rever películas. Tengo el hábito de la relectura más que de la lectura. Pero no tenia este hábito tan arraigado en el cine; estos días lo estoy haciendo. Tal vez sea una de las consecuencias de la pausa a la que estamos todos obligados.

4) Rimbaud hablaba de una ardiente paciencia. No hay que estar fuera de la tempestad. El desafío es atravesarla con una ardiente serenidad y coraje. Lo demás no depende de nosotros.

VOLKAN DIYAROGLU (ARTISTA | VALÈNCIA)

1) Estoy en mi estudio, trabajando… Tengo mucho miedo. Mucho miedo de la reacción colectiva humana a los últimos acontecimientos. No entiendo de qué tiene la gente pánico. Si tenemos una única cosa cierta en este mundo es que vamos a morir todos. No entiendo, si vamos a morir todos, por qué seguimos comprando papel higiénico.

En el tema profesional me siento un poco perdido y jodido porque, hasta finales de junio, tengo dos exposiciones y la publicación de una monografía de varios volúmenes sobre mi trayectoria y, ahora mismo, todo esta en el aire….

Normalmente, el hecho de vivir era una cosa complicada ya, y ahora ni te cuento…

2) En lo inmediato veo mucho egoísmo humano. Veo muchos zombis paseando en los supermercados pegando virus entre ellos. Si no conociese bien al ser humano diría que, a largo plazo, lo que está pasando nos haría aprender a cooperar entre nosotros por el bien de todos, con o sin el virus. Eso no sucederá.

El poder económico y politico se aprovechará de la situación para controlarnos más y hacerse más imprescindible, casi seguro. Y nosotros seremos tontos, estaremos dormidos y nos dejaremos manipular.

En lo cultural, este país jugaba en tercera division y caerá a la liga amateur. En el mundo cultural veo mucho apocalipsis a corto plazo. A la larga, los artistas crearán mejores obras porque no tendrán tanto tiempo de hacer networking por ahí. Quizás se centren en lo que producen de una puñetera vez.

En lo económico, pocos ganarán mucho en la bolsa. Con lo que esta ocurriendo podríamos entender que, quizás, tantos viajes, tantos apartamentos y turismo barato, no eran tan necesarios. Podríamos entender que no somos tan grandes personas como pensamos. Somos frágiles. Todo no es dinero, dinero y dinero. Pero tampoco aprenderemos de eso.

3) Yo ya me aislaba en condiciones normales. A veces paso meses sin ver a un amigo. O sea, para mí, en este aspecto, no habrá mucho cambio. Y no sufriré por ello. En todos los casos no pienso hacer caso a la autoridad. No conozco fuerza que me pare a ir a trabajar a mi estudio. Voy solo, ando solo, vuelvo solo. Rutina habitual.

Y, si tengo el virus, quizás lea otra vez ‘Ser y tiempo’, de Heidegger –quería hacerlo desde hace meses y no dispongo del momento para repetir libros–. Pero solo si tengo el virus…

Lo que sé es que no veré ni Netflix ni HBO.

4) Menos networking y más trabajo, chicos…

Merche Medina

Tras la etnocéntrica diégesis del orientalismo

‘Orientalismos. La construcción del imaginario de Oriente Próximo y del norte de África (1800-1956)’
Institut Valenciá d’Art Modern (IVAM)
Guillem de Castro 118, València
Hasta el 21 de junio de 2020

“Oriente ha servido para que Europa (u Occidente) se defina en contraposición a su imagen, su idea, su personalidad y su experiencia. Sin embargo, Oriente no es puramente imaginario. Oriente es una parte integrante de la civilización y de la cultura material europea”
(Edward W. Said, ‘Orientalismo’)

Impelida por la densa y ahusada sombra teórica del crítico literario y ensayista palestino Eduard W. Said (1935-2003) y su conspicua y divulgada obra ‘Orientalismo’ (1978), el Institut Valenciá d’Art Modern (IVAM) acoge, hasta el 21 de junio de 2020, la exposición ‘Orientalismos. La construcción del imaginario de Oriente Próximo y del norte de África (1800-1956)’, una elefantiásica muestra que, a través de sus más de 600 obras e ítems –provenientes de colecciones privadas y museos como el Prado, el MNCARS, el Thyssen o el Centre Georges Pompiduo, entre otros– procura un florilegio aproximativo a los principales factores idiosincrásicos que hubieron caracterizado el horizonte artístico y proposicional del orientalismo, decimonónico y moderno, en calidad de género, tema y submateria de representación, desde los albores del siglo XIX hasta la independencia de Marruecos y Túnez (1956) –si bien el marco temporal podría haberse ampliado hasta la independencia de Argelia en 1962, ‘Orientalismos’ incluye, igualmente, algunas piezas contemporáneas, como las fotografías de la artista visual franco-marroquí Yto Barrada (fundadora de la Cinémathèque de Tanger)–.

Obra de Josep Tapiró i Baró presente en la exposición. Fotografía: Merche Medina.

Comisariada por Rogelio López Cuenca, Sergio Rubira y María Jesús Folch, la muestra formula un recorrido dirigido, a través de cinco salas, por el devenir cronológico de una “institución colectiva que se relaciona con Oriente, relación que consiste en hacer declaraciones sobre él, adoptar posturas con respecto a él, describirlo, enseñarlo, colonizarlo y decidir sobre él. (…) El orientalismo es un estilo occidental que pretende dominar, reestructurar y tener autoridad sobre Oriente”, tal y como define Edward W. Said en la introducción de su ensayo, atendiendo a una acepción del término, “más histórica y material” que las que manejan, desde los predios académicos, antropólogos, historiadores o filólogos, amén del “pensamiento que se basa en la distinción ontológica y epistemológica que establece entre Oriente y –la mayor parte de las veces– Occidente”.

Partiendo de las expediciones napoleónicas a Egipto a finales del siglo XVIII –y sus correspondientes y hagiográficos grabados–, se procura un trayecto unidireccional hacia la sedimentación de la mirada etnocéntrica y paternalista, que la aristocracia y la burguesía europeas hubieron implementado (y demandado), sobre el exótico costumbrismo, de razones estéticas románticas en su origen, que puebla el imaginario armonizante de geografías asiáticas y norteafricanas, en las que “la presencia de artistas occidentales (…) contribuyó a establecer y difundir unos itinerarios que, con los años, llegarían a ser destinos turísticos. Dichos lugares, situados a la orilla del mar Mediterráneo, fueron, básicamente, Grecia, Estambul, Tierra Santa, Egipto, Argelia, Marruecos y el sur de España”, tal y como refiere Jordi A. Carbonell Pallarés, profesor titular del Departamento de Historia e Historia del Arte de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, en su meticulosa monografía sobre el pintor catalán Josep Tapiró i Baró –artista singular y fundamental en el seno del orientalismo español en Marruecos, incluido en la exposición a través de dos piezas representativas de su etnográfico estilo–.

Selección de items que recoge las razones estéticas del orientalismo soviético. Fotografía: Merche Medina.

De este modo, ‘Orientalismos’ auxilia a perfilar la cimentación estereotipada, inducida por la reiteración y el folclorismo, que habita, verbigracia, en los dibujos, óleos y grabados de artistas españoles como Mariano Fortuny y Marsal y Bastida o Emilio Sala y Francés, entre otros, polarizados, en algunos casos, en torno de las motivaciones y referencias al sometimiento colonial de Marruecos tras la Guerra de África (1859–1869), amén de “fantasías, harenes habitados por odaliscas a disposición del que mira, árabes muertos o consumidores de hachís”, según se matiza en el texto curatorial de la exposición.

Igualmente, el frenesí orientalista, grácil y atmosférico de los influjos parisinos y las usanzas escénicas de los Ballets Russes; elementos que inciensan, a modo de perfumado preámbulo, el incipiente siglo XX, conducido a través de la obra de Alexander Benois o el patronaje de alfayates como Paul Poiret y el ecléctico modernismo de Mariano Fortuny y Madrazo; las inquietantes gelatinas de plata de la fotografía soviética a su paso por sus repúblicas musulmanas; la nostálgica naturaleza esencialista de los viajes tangerinos de Henri Matisse o Francisco Iturrino; la fascinante afectación simbólica de Tórtola Valencia, la prosodia farsi de Scheherezade y ‘Las mil y una noches’ o el sexualizado repertorio bíblico y cinematográfico de Salomé. Ubérrimo equilibrio entre la alta ilustración y la cultura popular, henchida de encíclicas publicitarias, representaciones gráficas, estampas, cartelismo y celuloide.

‘Art Arabe Espagne’ y el orientalismo español. Fotografía: Merche Medina.

Y el retorno último a la tan espuria como umbilical relación entre España y Marruecos, con los ensueños pintoresquistas, epígonos del casticismo patrio, que dibujan una extensión recusada por el relato europeo, en la que habitan complejos factores asociados a los rizomas islámicos compartidos (que constituyen un motivo expositivo en sí mismo), destacando la pinturas del protectorado de Mariano Bertuchi, las hiperbolizantes exigencias raciales de la Exposición Universal de París de 1900 o las voluntades homoeróticas de las criaturas de Gabriel Morcillo y José Cruz Herrera.

A la postre, una exhibción de los pecados, flaquezas y perversiones de las motivaciones ideológicas que han fijado un grotesco y extravagante gaudeamus diegético, erigiendo lo ignoto y quimérico en asible relato histórico henchido de exónimos peyorativos.

Y un servidor reporta epílogo recuperando unas declaraciones del túrbido, dipsómano y mirífico escritor magrebí Mohamed Chukri, en el seno de una higienizante entrevista con el escritor y fotógrafo Jordi Esteva, que estabiliza las semejantes responsabilidades que palpitan en la literatura orientalista y sus ramificaciones contemporáneas: “Lo que reprocho a casi todos esos extranjeros que vivieron tanto tiempo en Tánger es que nunca escribieron nada objetivo. Siempre trataron a los marroquíes de manera secundaria. No analizan la personalidad marroquí. Hablan de botones, simples camareros o de cuerpos que les proporcionan minutos de placer. Los marroquíes aparecen tan sólo para decorar. Esos escritores jamás se interesaron por la sociedad marroquí. La mayoría venían para descansar o para gozar de sus placeres”.

Fotograma de uno de los documentos audiovisuales que forman parte de la exposición. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

Los viajes cardinales de Calo Carratalá en Hybrid

‘Viajes y territorios. Los puntos cardinales en la pintura de Calo Carratalá’
Museo del Ruso de Alarcón (Cuenca) | Calo Carratalá
IV Hybrid Art Fair
Hotel Petit Palace Santa Bárbara
Habitación 216
Plaza de Santa Bárbara 10, Madrid
Del 28 de febrero al 1 de marzo de 2020

El Museo del Ruso de Alarcón (Cuenca) –dirigido por la galerista y comisaria de arte Marisa Giménez Soler–, en colaboración con los comisarios y gestores culturales Merche Medina y Jose Ramón Alarcón (Ecomunicam), participa con el artista Calo Carratalá (Torrent, València, 1959) en la cuarta edición de Hybrid Art Fair, que tendrá lugar en el Hotel Petit Palace Santa Bárbara, del viernes 28 de febrero al domingo 1 de marzo de 2020, durante la Semana del Arte de Madrid.

Bajo el título ‘Viajes y territorios. Los puntos cardinales en la pintura de Calo Carratalá’, la propuesta expositiva se adentra en los acentos principales que habitan en la obra del pintor valenciano, en cuyas series presentadas en Hybrid, ‘Noruega’, ‘Selvas’ y ‘Tanzania’, Carratalá secunda su modus operandi habitual, mediante obras gestadas en el estudio tras un metódico proceso que parte de la razón primera de su trabajo: el viaje.

“Cuando viajo fuera de España, mis estancias suelen durar en torno a un mes, que es el tiempo que me permite involucrarme dentro del paisaje, encontrar localizaciones, lidiar con cosas inesperadas que no me había planteado y que siempre surgen”. De este modo, “durante mis estancias realizo del natural los apuntes, los bocetos, las fotografías y, dependiendo de dónde esté, empleo óleos, acuarelas, lápices…”, subraya Calo.

‘Baobab’, obra en grafito de Calo Carratalá. Fotografía cortesía del Museo del Ruso de Alarcón.

Así, tras un tiempo necesario de distanciamiento, Carratalá recupera los vestigios del trayecto, proceso que “sigo de una manera natural; creo que es necesario asentar las sensaciones, madurarlas, revivendo el viaje de forma mental. Durante ese tiempo aprovecho para revisar documentación, libros sobre el lugar o para buscar más información. Me gusta que pase tiempo para revivir el viaje, para no quedarme solo con lo anecdótico. Creo que así adquiere más peso la experiencia”.

Marisa Giménez Soler considera que “la muestra permite al espectador adentrarse en las abruptas, desoladas e imponentes montañas nevadas de Noruega, las recónditas y exóticas selvas del Amazonas y los inspiradores paisajes de Tanzania, temáticas sobre las que, casi de una manera obsesiva, Carratalá vuelve uno y otra vez, demostrando una férrea inquietud por indagar en los íntimos caminos que unen arte y naturaleza”.

De este modo, ‘Viajes y Territorios. Los puntos cardinales en la pintura de Calo Carratalá’ erige el viaje, en palabras de Jose Ramón Alarcón, “como el elemento propedéutico y el colofón, la razón deontológica y la emoción primigenia. El viaje como el desideratum que depara la marcha, argumento definitivo de la volición que habrá de revelar el testimonio concluyente de las obras de pintor valenciano, que así lo refleja en sus series”. Ejercicios que, como manifiesta Carratalá, atesoran “algo de espiritual, de viaje introspectivo, de estar solo con uno mismo y de recuperar el tiempo, la experiencia de mirar y sentir”.

Detalle de la obra ‘Puerto de Benasque’, de Calo Carratalá. Fotografía cortesía del Museo del Ruso de Alarcón.

MAKMA

La materia cobriza de Silvia Lerín en Galería Cuatro

‘Copper skin’, de Silvia Lerín
Galería Cuatro
Nave 25, València
Del 12 de diciembre de 2019 al 20 de enero de 2020
Inauguración: jueves 12 de diciembre a las 19:30

La Galería Cuatro de València acoge, a partir del próximo jueves 12 de diciembre, ‘Copper skin’, de la artista valenciana Silvia Lerín, una exposición comisariada por José Lapasió –fundador, junto a Jorge Tarazona, del Equipo Relieve–, que podrá visitarse hasta el 20 de enero de 2020.

La artista Silvia Lerín con piel de cobre. Fotografía cortesía de Galería Cuatro.

‘Copper skin’ plantea su propuesta a partir de la búsqueda de “nuevos caminos en mi proceso de creación, a través de interactuar con los materiales”, afirma Lerín, quien complementa esta interacción mediante “el ensamblaje con objetos encontrados”, metodología que “me permite encontrar nuevas formas, a través de texturas, colores y volúmenes”, con sus pieles de cobre sobre tuberías, maderas y lienzos.

Un proyecto que ahonda en los motivos autobiográficos de sus últimos trabajos, tal y como recuerda su comisario, quien afirma, además, que nos encontramos frente a una exposición que invita a la reflexión” y que, en tanto que nutrida de conceptos simbólicos, “nos harán recapacitar sobre nuestros propios inicios”, en base a que “podemos encontrar un poco de nosotros mismos”.

‘Lienzo de cobre’, de Silvia Lerín. Fotografía cortesía de Galería Cuatro.

Un estrecho vínculo con el espectador de la obra de Lerín que José Lapasió justifica al definir el trabajo de la artista “como una pintura calcográfica del propio ser humano” desde sus orígines, exhortándonos a “la contemplación pausada de cada una de sus obras” –cuyo soporte fundamental (el lienzo), en muchos casos, se materializa con “matices escultóricos”–, “invitándonos a dialogar con su yo interior” como consecuencia de situarnos, a modo de testigos, frente al “universo interior de la propia artista”.

‘Copper skin’ supone la oportunidad de conocer con más detalles la interesantísima trayectoria artística de Silvia Lerín, cuya obra ha formado parte, recientemente, del VII Premio mardel Artes Visuales, en el Centre del Carme Cultura Contemporània, tras pasar por The Other Art Fair Brooklyn de Nueva York y Via Arts Prize 2019, organizada por la Embajada de Brasil en Londres, ciudad en la que ha establecido su residencia y estudio desde los últimos cinco años.

Merche Medina

“ARCO está pensado para vender, no para ver arte”

Desayunos MAKMA
Con Nacho Agrait (responsable de la Galería Punto) y los artistas Carlos Domingo y Mavi Escamilla, con motivo de la feria ARCO que se celebra en el pabellón IFEMA de Madrid del 27 de febrero al 3 de marzo de 2019
Entrevistados por Jose Ramón Alarcón, Vicente Chambó, Merche Medina y Salva Torres, del equipo de redacción de Makma
Restaurante Saona
Gran Vía Marqués del Turia, 46. Valencia
Viernes 22 de febrero de 2019

¿Cuál ha sido o es vuestra experiencia en la Feria ARCO?

Nacho Agrait: Mi primer contacto con ARCO se produjo en Colonia, en el Hotel Mondial, donde quedamos con Juana de Aizpuru y Polígrafa; en esa cena se fraguó ARCO, en la Feria de Colonia de 1979. Nosotros le dimos un apoyo y por eso estuvimos diez años en el comité. A mi padre [Miguel Agrait] le fastidió muchísimo que lo tiraran de ARCO, cuando le dieron el premio ese año, precisamente. Yo, reflexionando con el tiempo, pienso que, en ese caso, nos lo merecíamos. Habíamos bajado la guardia y estábamos haciendo cosas bastante comerciales: yo diría que estábamos muriendo de éxito. Y ahora, este año, no puedo plantearme ir por una razón, porque he tenido cambio de galería y no cumplo los requisitos de exposiciones y demás. Tengo muchísima ilusión por volver, porque he trabajado con mis padres, luego con mi hermano (que tenía un planteamiento completamente diferente, una especie de Benlliure), y más tarde con mi hermana.

Mavi Escamilla: En ARCO hay miedo a la competencia y el criterio de selección de las
galerías es arbitrario

N.A.: Eso ocurre en todas las ferias internacionales. Cuando mi padre estaba en el comité llegó a haber 18 galerías de Valencia y, además, eran buenas. Había mucha actividad. De repente, te quitan ese apoyo y muchas se hundieron. En Alemania está la asociación de galerías. Y la asociación, primero, tiene un porcentaje importante de su país. Aquí tenemos miedo a que los españoles tengan una potencia: es un miedo a la competencia. Es lo mismo que pasa, por ejemplo, con los taxistas y Uber.

M. E.: Hay galerías nuevas, tienen artistas nuevos que despuntan y no es que vayan a ponerte la zancadilla… No sé, hay cierto aburrimiento y desencanto.

De izquierda a derecha, Nacho Agrait, Carlos Domingo y Mavi Escamilla. Fotografía de Merche Medina.

De izquierda a derecha, Nacho Agrait, Carlos Domingo y Mavi Escamilla. Fotografía de Merche Medina.

N.A.: Aburrimiento, mayor que antes. Me preocupa que vas a varios stands y ves a los mismos artistas. Quizás falte algo de aire de libertad. Está claro que los críticos internacionales marcan el canon a seguir. Lo que más me gustó de la feria de Colonia, precisamente, es que el cliente era coleccionista de verdad. Pedía información, pero le gustaba algo y se lo llevaba. Aquí vamos mucho más al dictado. Necesitamos muchos asesores.

Carlos Domingo: Las ferias cumplen un poco ese papel de legitimación, de cara al cliente o al coleccionista.

Concurrir en ferias internacionales auxilió a forjar la idiosincrasia de galerías como Punto, en contraposición a la línea de trabajo de otras en aquellos momentos.

N.A.: Yo ahora voy a hacer más ferias internacionales, tras un ineludible parón. Lo que tengo que hacer es lo mismo y divertirme con lo que me gusta, que es esto. Que se den cuenta de que estás haciendo algo bueno. Un paso muy importante ha sido incorporar a Jorge López, que es un gran profesional. Cuando crees que estás en posesión de la verdad es cuando te estás equivocando.

C.D.: Mi experiencia en ARCO y en otras ferias siempre ha sido positiva, porque supone ventas, visibilidad. Yo tampoco le doy más trascendencia a las ferias de lo que son. El problema viene de que se le quiere dar a la feria un carácter museístico que no tiene. No es un sitio pensado para ver arte, sino para vender. Todos los problemas radican o provienen de esa primera falacia. Las galerías acuden para recuperar lo que han invertido, que es mucho.

Nacho Agrait en un momento del Desayuno Makma. Fotografía de Merche Medina.

Nacho Agrait en un momento del Desayuno Makma. Fotografía de Merche Medina.

N.A.: El mundo del arte es sumamente absurdo, porque cuando alguien ha vendido parece que sea comercial, en un sentido negativo.

C.D.: El arte tiene esas tres facetas: la social, la cultural y la mercantil.

N.A.: Hemos realizado proyectos en los que creo que el artista era el menos importante. Había un ejercicio filosófico de lucimiento personal del comisario o crítico.

Mavi Escamilla en un instante del Desayuno Makma.

Mavi Escamilla en un instante del Desayuno Makma. Fotografía de Merche Medina.

¿Tal vez por falta de comunicación entre quien ejerce la labor curatorial y el artista?

M.E.: Estuve muchos años yendo con My Name´s Lolita, con Cànem… Estuve como doce años. ¿Y las consecuencias de haber estado en ARCO? Pues yo no noté nada relevante: nunca vendí en ARCO. Contactos sí. La última vez que estuve fue con la movida de las barricas de Consuelo Císcar.

Antes, algunos galeristas decían que la feria te salvaba todo el año.

N.A.: Esos tiempos no van a volver.

C.D.: El grueso de la facturación lo hacen en las ferias. La cara negativa es que tienen mucha dependencia y es más complicado que te admitan en una feria, en las que puedes o te pueden permitir estar. La contrapartida es que cuando se focaliza la actividad y la venta en unas fechas concretas, en un lugar concreto, en este caso Madrid, luego la periferia, la actividad cultural y mercantil en la periferia, es un balancín que va en detrimento. Toda la actividad que se hace durante el año, las galerías programando, instituciones, la producción de los artistas, etc, se invisibiliza. Lo que se visibiliza esta semana tiene su cara más neutra, por ser suaves. Y los coleccionistas prefieren esperarse a esta semana.

Carlos Domingo. Fotografía de Merche Medina.

Carlos Domingo. Fotografía de Merche Medina.

En uno de nuestros desayunos Makma alguien dijo que en ARCO los artistas no pintaban nada.

C.D.: El artista pinta bastante poco en todo esto. En la construcción de la historia del arte, el artista siempre ha estado abajo.

Entonces, ¿no habría que darle la vuelta a eso?

M.E.: Estamos en la era del comisario.

N.A.: Como consecuencia de los proyectos presentes en las ferias, con menos cantidad de obras, los artistas son más visibles ahora que antes, cuando tenías un stand que llevabas quince artistas diferentes. La contrapartida es que mucha gente se queda fuera.

M.E.: Te hacen callar. Un ejemplo es cuando Eugenio Merino hizo lo de Franco y al año siguiente lo vetaron. Y T20, que montó también un stand polémico, al año siguiente también lo vetaron.

¿La polémica desde ese punto de vista en un gancho comercial más?

N.A.: De la feria sí. La mayoría de los medios se quedan con lo anecdótico. Eso es malísimo, porque crea una confusión tremenda.

M.E.: Siempre piensan que somos extravagantes, estafadores, absurdos. ¿Crees que alguien va a dedicar su vida para estafarte a ti?

Algunos artistas venden también esa imagen de provocadores, ¿no?

N.A.: La vida del artista es tan sumamente jodida que no va de nada. Para ellos es más difícil.

M.E.: Al artista se le debe juzgar por su trabajo, por su obra.

C.D.: Para juzgar ese trabajo hay que estar informado y eso es lo que falta. Se precisa información y, por supuesto, formación, con el fin de que la gente aprecie lo que está viendo.

M.E.: Es importante la credibilidad en quien emite la información.

N.A.: A mí lo que me interesa es el punto de vista del artista. La visión del artista es siempre la más directa.

De izquierda a derecha, Nacho Agrait, Carlos Domingo y Mavi Escamilla. Fotografía de Merche Medina.

¿Hay demasiados intermediarios en el mundo del arte? ¿Facilitan que se entienda al artista o lo dificultan?

C.D.: Hay muchas veces que se utiliza un hermetismo en el lenguaje que en realidad es un hermetismo del que está escribiendo, no vaya a ser que si dice muy claro lo que quiere decir se equivoque.

N.A.: Tenemos que abrirnos a toda la sociedad. Necesitas una formación para todo.

C.D.: La persona culta es la que es capaz de dominar todos los estadios. El que no, es un pedante.

M.E.: Yo lo que hago lo hago en mi estudio. El público no está presente en la creación.

C.D.: El trabajo tiene que ser sincero. Espero y quiero que sea aceptado, pero no está en el origen. Cuando se sitúa en el origen, falla.

¿Y ahora quién compra?

C.D.: Habría que diferenciar entre coleccionistas, compradores ocasionales y especuladores.

N.A.: Al especulador no le interesa lo que nosotros damos. Ahora está muy preocupado en meterse en Artprice. Y luego está el fenómeno super destructivo de las herencias. Los hijos que desechan la colección de su padre. La destruyen y tiran por tierra. Nosotros vamos a por el tipo de coleccionista que se implica y va buscando algo nuevo. Pintar es muy difícil. Se necesita una vida entera. No se puede despreciar. Hay que reflexionar.

M.E.: ¡Es que estáis de moda!, me han llegado a decir sobre las mujeres. Bueno, pues yo ahora inauguro una de mujeres en My Name´s Lolita.

N.A.: Se debía hacer justicia [con el papel de la mujer en la historia del arte]. Otras galerías se dedican a dar pelotazos, pero tienen los pies cortos. Y a las más jóvenes ya no les interesan los artistas anteriores.

C.D.: Pasas de emergente a sumergido.

De izquierda a derecha, Merche Medina, Salva Torres, Nacho Agrait, Carlos Domingo, Mavi Escamilla y Vicente Chambó. Fotografía de Jose Ramón Alarcón.

De izquierda a derecha, Merche Medina, Salva Torres, Nacho Agrait, Carlos Domingo, Mavi Escamilla y Vicente Chambó. Fotografía de Jose Ramón Alarcón.

¿Los galeristas lleváis la obra más comercial a ARCO?

N.A.: No es cierto. El comité no te lo permite nunca. Al final se trata de subsistir y el artista tiene que comer y pagar facturas. Comercial significa simplemente que lo vendes, que hay alguien que quiere pagar por ello. ¿Qué mal tiene eso?

C.D.: No solo el hecho de la venta. El hecho de que un artista tenga acceso al mercado de manera habitual tiene un retorno sobre la propia obra, porque se está confrontando constantemente con una realidad. Eso es fundamental. No es el artista que está en el estudio haciendo sus cosas que nadie ve, que nunca expone.

¿Se produce ahora más venta por Internet?

N.A.: Yo hice una página y fue un desastre. Lo borré todo. Y el problema encima de no haber vendido nada después. Hubo piezas de nuestra colección particular que creímos en ellas y salió. Son excepciones.

C.D.: Yo nunca.

M.E.: Una vez me preguntaron si podía hacer un cuadro en otro formato (risas).

N.A.: Tienes que estar en contacto directo con la obra.

C.D.: El trato tiene que ser directo. La web puede servir para discriminar a grandes rasgos y a partir de precios medios altos. Con obra gráfica o grabados puede ser. La compra es una experiencia. El coleccionista quiere conocer al artista, al galerista, etc.

N.A.: Se hacen proyectos y se mandan a determinados clientes. En los informes tienes absolutamente todo. No puedes esperar pasivamente a que vengan a la galería.

M.E.: Antes no se enseñaba nada acerca de la presentación de proyectos. En cualquier caso, hay vida más allá de las galerías. Vida de freelance. Yo he trabajado con galerías de forma puntual, con proyectos concretos.

C.D.: Sí que es cierto que sobre la visibilidad del artista, funcionar sin galería tiene un menoscabo de la legitimidad, pero te da una libertad.

De izquierda a derecha, Nacho Agrait, Mavi Escamilla y Carlos Domingo, una vez concluida la entrevista.

De izquierda a derecha, Nacho Agrait, Mavi Escamilla y Carlos Domingo, una vez concluida la entrevista.

El escritor y ensayista Félix de Azúa proclama que el arte ha muerto, puesto que los museos se han convertido en espacios para el turismo y el ocio.

M.E.: El arte no existe, existen los artistas.

N.A.: Yo no lo veo como un problema, es una forma de acercamiento. También el alquilar obras de arte para oficinas. Todo eso propicia enlaces futuros. Al principio se acudía a ARCO por esnobismo, y posteriormente se solidificaba el interés. Eran años de libertad máxima.

¿Qué pensáis de las ferias satélites que rodean a ARCO?

N.A.: Cumplen su función.

C.D.: Pueden tener su sitio, pero tienen más sentido si cuentan con una cierta
especialización. Entonces pueden coger peso.

N.A.: Sin los artistas no hay nada. Hay que colaborar todos juntos y luchar. A algunos artistas, antes ni se les pagaba. Hay otras galerías, en cambio, que se juegan su patrimonio y luchan con lo poco que tienen, porque creen en ello.

De izquierda a derecha, Carlos Domingo, Nacho Agrait y Mavi Escamilla. Fotografía de Jose Ramón Alarcón.

De izquierda a derecha, Carlos Domingo, Nacho Agrait y Mavi Escamilla. Fotografía de Jose Ramón Alarcón.

Diversas morfologías del collage en Hybrid

Museo del Ruso de Alarcón (Cuenca)
III Hybrid Art Fair & Festival
Hotel Petit Palace Santa Bárbara
Habitación 216
Plaza de Santa Bárbara 10, Madrid
Del 1 al 3 de marzo de 2019

El Museo del Ruso de Alarcón (Cuenca) –dirigido por la galerista y comisaria de arte Marisa Giménez Soler–, en colaboración con los comisarios y gestores culturales Merche Medina y Jose Ramón Alarcón (Ecomunicam), participa en la tercera edición de Hybrid Art Fair & Festival, que tendrá lugar en el Hotel Petit Palace Santa Bárbara, del 1 al 3 de marzo de 2019, durante la Semana del Arte de Madrid.

Hybrid. MAKMABajo el título ‘Técnicas híbridas // (re)soluciones uniformes’, los diferentes proyectos permiten configurar una aproximación a las diversas técnicas del collage, el grabado o la serigrafía, como vehículos y procedimientos de impresión y/o ejecución –nucleares o complementarios en la trayectoria de los cinco artistas– para el estudio que sustenta la relación estética, pragmática y semántica entre propósito y (re)solución, implementado por Iván Araujo, Jorge Carla, Fernando García del Real, Rosa Padilla y José Pla.

Iván Araujo (Madrid, 1971)

Sus fundamentos técnicos transitan la pintura, el grabado, el libro de artista y la escultura. Su obra gravita alrededor del objeto, símbolo, elemento vertebrador y semiótico, pieza elemental y última. Araujo hace guiños constantes al pasado artístico, a la naturaleza muerta como género, a la pintura metafísica y al eclecticismo de la Transvanguardia italiana, pasando por alegorías de la figura humana, objetos imposibles y arquitecturas citadinas. Sus maderas encontradas y ensambladas, en búsqueda de un equilibrio de formas, cortan el plano con una singular combinación de sutileza y descarnamiento.

Imagen de la obra 'Juego prohibido', de Iván Araujo. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

Imagen de la obra ‘Juego prohibido’, de Iván Araujo. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

Jorge Carla (Madrid, 1974)

De vocación temprana y carácter inquieto, se interesó inicialmente por la noción de art brut de Jean Dubuffet y todo aquello que tuviera que ver con la desmitificación del arte. Su rebeldía le acercó a la obra de Jean-Michel Basquiat o a la carga expresiva de Willem De Kooning, fascinado por los mismos fenómenos orbitales y recurrentes de la subcultura que se proyectan hasta nuestros días. Sus influencias también giran entre el informalismo, el arte povera, el neoexpresionismo y el pop y reflejos de Joaquín Torres García.

Imagen de una de las obras de Jorge Carla presentes en Hybrid. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

Imagen de una de las obras de Jorge Carla presentes en Hybrid. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

Fernando García del Real (Valencia, 1967)

Licenciado en Bellas Artes, en su obra utiliza los mismos principios del collage tradicional: ensamblar elementos aparentemente dispares para formar un todo unificado, pero sustituye las herramientas de trabajo, el ordenador y el software por las tijeras y el pegamento. Su obra es un fiel reflejo del esteta que siempre ha sido. Entiende el arte como un valor esencial y tiene un olfato especial para observar todo lo que le rodea, para buscar la belleza en cualquier rincón, desde el desconchado de una pared hasta un garabato en una hoja.

Imagen de la obra 'Chicken hair', de Fernando García del Real. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

Imagen de la obra ‘Chicken hair’, de Fernando García del Real. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

Rosa Padilla (Valencia 1949)

Licenciada en Bellas Artes, trabaja desde hace décadas en sus estudios de Moraira y Valencia, siempre cerca de ese mar que tanta influencia ejerce en ella. Posee una amplia trayectoria como artista, ha realizado multitud de exposiciones y su nombre está presente en importantes colecciones nacionales e internacionales. En su obra se reconocen influencias de sus admirados Kandinsky, Joaquín Michavila o Fernando Zóbel. En sus collages, imágenes rotundas se erigen frente a otras delicadas y sutiles, creando composiciones en las que alegría, color y belleza comparten espacio con retazos de rabia, dolor y melancolía.

Imagen de la obra 'El secreto', de Rosa Padilla. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

Imagen de la obra ‘El secreto’, de Rosa Padilla. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

José Pla (Valencia 1970)

Licenciado en Bellas Artes por la universidad Politécnica de Valencia, pintor, escenógrafo, ha expuesto en varias galerías como Lae.Sferazul, Galeria Edgar Neville, Color Elefante o Mr. Pink, entre otras. Ha participado también en exposiciones colectivas en los museos Vostell Malpartida o MuVIM y ha colaborado en proyectos con otros artistas. Recientemente ha trabajado junto a la ceramista Eugenia Boscá en distintos proyectos. En su obra se observan referencias al surrealismo, a la Bauhaus y al expresionismo, así como destellos de cine e imágenes del pop americano.

Imagen de la obra 'Ortega en Valencia', de José Pla. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

Imagen de la obra ‘Ortega en Valencia’, de José Pla. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

«Todos los artistas hacemos autorretrato»

‘Embody’, entrevista a Elvira Carrasco
Galería Mark Hachem
28 Place des Vosges, París
Del 18 al 28 de diciembre de 2018

La artista Elvira Carrasco, nacida en Cuenca pero afincada en Valencia, proviene de una familia donde la influencia cultural fue una constante desde que era pequeña. Decidió estudiar Historia del Arte pero en los últimos años su faceta artística ha resurgido y, a partir de su formación fotográfica en Londres, entró en la escena artística con su característico ‘Faces project’. Este proyecto llama la atención por lo versátil y colorido, así como por la aplicación del “conócete a ti mismo”. Su obra puede encontrarse en distintas galerías repartidas por la geografía española e internacional. En Valencia, sus obras puedes encontrarse en la Galería Maika de Valencia. Si bien Elvira produce su su obra principalmente en Valencia, tiene una gran repercusión en el extranjero, contando con el apoyo de galerías extranjeras como Mark Hachem, donde se expondrá su obra con motivo de la exposición ‘Embody’. Makma contacta con ella para acercarse un poco más a su producción.

Sé que probablemente es una pregunta que te hacen mucho pero ya que me gustaría empezar por tus estudios, ¿cómo influye a la hora de tomar referentes en tu producción el hecho de ser Historiadora del Arte?

Influye de manera muy contundente. Por supuesto, un rico y amplio conocimiento de la Historia del Arte, te ayuda a poder crear algo nuevo partiendo de tus predecesores e incluso contemporáneos. Me he dedicado durante, los años previos a “Faces Project”, a estudiar a fotógrafos creativos que me dieron una visión totalmente diferente de lo que para mí, hasta entonces, había sido la fotografía. Descubrí un mundo nuevo, lleno de posibilidades y quise, por supuesto, añadir mi granito de arena al mundo del arte con un proyecto innovador, que aportase algo distinto a lo ya conocido y realizado. Trabajé con varios proyectos hasta decantarme definitivamente por el actual y darle mayor protagonismo en mi carrera. Sin embargo, a pesar de estar más focalizada en fotógrafos en estos últimos años, cierto es que durante la carrera aprendí muchísimo sobre artistas, sus épocas, vivencias y producción; llamándome la atención numerosos de ellos, aunque no fue hasta que terminé mis estudios cuando me di cuenta de que yo quería formar parte de esta apasionante historia.

'Panacea'. Imagen cortesía de la artista.

‘Panacea’. Imagen cortesía de la artista.

En tu obra podemos ver como unes diversas técnicas (body painting, fotografía, dibujo…) para lograr un resultado final que, en realidad, aparenta ser muy improvisado…

En cada autorretrato doy una parte de mí. Ciertamente parece improvisado y, hay que darle rienda suelta a la improvisación, al nervio que te corre por el cuerpo a la hora de enfrentarte al “lienzo en blanco”, en este caso, mi rostro. Antes de comenzar cada obra, analizo y pienso qué colores quiero emplear, qué quiero transmitir a través de ellos y, no nos olvidemos, del papel tan importante que tiene la mirada en mis fotografías, te lleva a sentimientos y sensaciones placenteras o inquietantes. Juego con bocetos, anotaciones, composiciones de color. Pienso qué quiero conseguir y a dónde quiero llegar y después, el “nervio” o comúnmente llamado “genio creativo” hace su trabajo. No sé cómo explicar lo que se siente cuando vas a pintar o a crear algo, incluso a recitar un poema que sientes que te atraviesa el pecho… Es energía, vibración, miedo, angustia, frenesí y, el conjunto de todas esas emociones y sentimientos, ayudan a la ejecución de la obra.

Recientemente has empezado a trabajar la escultura en ‘Faces Project’, ¿cómo te estás enfrentando a este nuevo reto?

Pues con muchísima ilusión. Era algo que llevaba bastante tiempo pensando, dándole vueltas en mi cabeza para encontrar el mejor modo de conseguir esculturas para poder pintarlas como hago actualmente. Como suelo decir, son mis pequeñas joyas que produzco como complemento para seguir investigando “Faces Project” y materializar algo que, en mi rostro, acaba siendo fugaz. Además, esta técnica me permite también añadir complementos (ramas, huesos, collage…) a las figuras, lo cual me resulta extremadamente creativo y revitalizante.

Aunque la técnica cambie, el soporte siempre es el mismo: tu rostro. El uso del cuerpo y su experimentación en el arte está ligado muchas veces al concepto de identidad, ¿es este tu caso?

Considero que cuando un artista trabaja, ya sea consigo mismo o sobre un lienzo, está dándole al espectador (y por qué no, a sí mismo) un hilo del que tirar en cuanto a su personalidad se refiere. Todos los artistas hacemos autorretrato. Nuestras obras son parte de nosotros mismos, de nuestro interior y de nuestro propio mundo. Por supuesto que creo fielmente que los artistas nos cuestionamos cosas que para el resto del mundo seguramente pasen desapercibidas, tenemos dudas existenciales, cuestiones acerca de quiénes somos y por qué hacemos lo que hacemos para seguir vivos. El arte es un veneno que te ayuda a seguir hacia delante, es la mecha que enciende cada uno de nuestros días.

El autorretrato contemporáneo tiene muchas versiones. Por ejemplo, Cindy Sherman lo utilizó en su momento desde una perspectiva feminista, o Gillian Wearing con sus máscaras para mostrar la sociedad actual oculta; ¿te interesa explotar el autorretrato desde varias perspectivas?

Me interesa el autorretrato en todas sus versiones. Recuerdo que fui al IVAM de Valencia a ver la exposición que se hizo de Gillian Wearing y quedé realmente fascinada. Es una gran artista, me transportó a otro mundo, algo que grabo con gran ilusión dentro de mí. Incluso recuerdo la escultura de una de sus manos, también recuerdo los vídeos en los que la gente hablaba de sus miedos, inseguridades y preocupaciones, siempre dentro de una máscara que tapase su identidad. Creo que tanto Wearing como Sherman han abierto un gran debate en cuanto al autorretrato se refiere. Yo, sin embargo, podría hablar del autorretrato como soporte, como lienzo, dándole también valor a la obra de Yves Klein cuando utilizaba a esas mujeres llenas de pintura para sus creaciones. Lo tomo como el lienzo sobre el que expresaré con abstracción, forma y color, un mundo de posibilidades. Sin embargo, hay algo en lo que sí quiero hacer énfasis y es el uso de la mirada como referente, punto de encuentro entre el espectador y yo, de conexión mutua, como podría verse en los ojos de cualquier personaje de un museo, atravesando el lienzo.

'The Garden'. Imagen cortesía de la artista.

‘The Garden’. Imagen cortesía de la artista.

Hay algo de performático que, unido al concepto de lo efímero, hace que ‘Faces project’ pueda interpretarse desde lo multidisciplinar…

El proyecto abarca diferentes disciplinas artísticas. Se trata de una performance oculta al público, desde la soledad e intimidad de mi estudio, que se materializa en forma de fotografía. La pintura del rostro acaba formando parte del olvido, muy a mi pesar, y cambia de estado del propio cuerpo al soporte fotográfico. Sin embargo, todo este proceso, para mí, es un ritual, un momento en el que me encuentro sola conmigo misma, delante de diferentes pinturas, pigmentos y colores con los que realizaré un baile para conseguir mi objetivo final, el momento en el cual decido que la obra está preparada para ser fotografiada. A pesar de dicha soledad, sí que me planteo hacer performance delante de un público, algo que espero no tarde mucho en producirse.

¿Puedes adelantarnos algo de tus próximos proyectos?

Ahora mismo estoy ultimando detalles antes de empezar el nuevo año. 2019 viene cargado de viajes y nuevas exposiciones importantes para mi carrera, además de ferias de arte. Milán, Taiwán, Barcelona o Nueva York son algunas de las ciudades que puedo adelantar. En cuanto a ‘Faces Project’, sigo investigando cada día una nota nueva, sé que en mi cabeza todavía quedan miles de melodías por tocar y es eso lo que al final continúa moviendo mi motor.

¿Qué opinas sobre el panorama actual artístico?

El arte actual está colmado de sabiduría y experiencias. Los artistas más jóvenes nos movemos en los mundos de la tecnología y las redes sociales, lo cual nos permite exponer nuestro trabajo de forma eficiente. Miles y millones de personas estamos conectadas a través de aplicaciones en las que subimos nuestras creaciones para que un porcentaje elevado de gente pueda saber qué hacemos, cómo y por qué. El mundo está cada vez más globalizado, tendemos a unirnos cada vez más. Considero que, el estudio incansable de la Historia del Arte (desde sus inicios hasta hoy) llena de posibilidades una esfera que necesita artistas nuevos, apasionados y hábiles para llegar a las grandes galerías del mundo. Me considero afortunada por estar entrando en este bucle, tan importante a la vez que sufrido, en el que todo se convierte en una lucha constante del propio ser humano.

El giro constante del planeta nos lleva a los artistas a producir, pensar, viajar, distribuir y, poco a poco, crear una atmósfera reconocible y seria que pueda ser entendida por el público en general.

'Rock Gold'. Imagen cortesía de la artista.

‘Rock Gold’. Imagen cortesía de la artista.

Con esta reflexión sobre la hiperconexión actual y su ya inevitable incursión en gran cantidad de producciones artísticas, Elvira Carrasco presenta su personal proyecto ‘Faces project’ haciendo hincapié no solo en la parte técnica, sino en aquella que explora sus inquietudes, profundizando en la historia de la retratística y siempre con nuevos proyectos en mente. Para más información, se puede consultar su web www.elviracarrasco.com

María Ramis.