“ARCO está pensado para vender, no para ver arte”

Desayunos MAKMA
Con Nacho Agrait (responsable de la Galería Punto) y los artistas Carlos Domingo y Mavi Escamilla, con motivo de la feria ARCO que se celebra en el pabellón IFEMA de Madrid del 27 de febrero al 3 de marzo de 2019
Entrevistados por Jose Ramón Alarcón, Vicente Chambó, Merche Medina y Salva Torres, del equipo de redacción de Makma
Restaurante Saona
Gran Vía Marqués del Turia, 46. Valencia
Viernes 22 de febrero de 2019

¿Cuál ha sido o es vuestra experiencia en la Feria ARCO?

Nacho Agrait: Mi primer contacto con ARCO se produjo en Colonia, en el Hotel Mondial, donde quedamos con Juana de Aizpuru y Polígrafa; en esa cena se fraguó ARCO, en la Feria de Colonia de 1979. Nosotros le dimos un apoyo y por eso estuvimos diez años en el comité. A mi padre [Miguel Agrait] le fastidió muchísimo que lo tiraran de ARCO, cuando le dieron el premio ese año, precisamente. Yo, reflexionando con el tiempo, pienso que, en ese caso, nos lo merecíamos. Habíamos bajado la guardia y estábamos haciendo cosas bastante comerciales: yo diría que estábamos muriendo de éxito. Y ahora, este año, no puedo plantearme ir por una razón, porque he tenido cambio de galería y no cumplo los requisitos de exposiciones y demás. Tengo muchísima ilusión por volver, porque he trabajado con mis padres, luego con mi hermano (que tenía un planteamiento completamente diferente, una especie de Benlliure), y más tarde con mi hermana.

Mavi Escamilla: En ARCO hay miedo a la competencia y el criterio de selección de las
galerías es arbitrario

N.A.: Eso ocurre en todas las ferias internacionales. Cuando mi padre estaba en el comité llegó a haber 18 galerías de Valencia y, además, eran buenas. Había mucha actividad. De repente, te quitan ese apoyo y muchas se hundieron. En Alemania está la asociación de galerías. Y la asociación, primero, tiene un porcentaje importante de su país. Aquí tenemos miedo a que los españoles tengan una potencia: es un miedo a la competencia. Es lo mismo que pasa, por ejemplo, con los taxistas y Uber.

M. E.: Hay galerías nuevas, tienen artistas nuevos que despuntan y no es que vayan a ponerte la zancadilla… No sé, hay cierto aburrimiento y desencanto.

De izquierda a derecha, Nacho Agrait, Carlos Domingo y Mavi Escamilla. Fotografía de Merche Medina.

De izquierda a derecha, Nacho Agrait, Carlos Domingo y Mavi Escamilla. Fotografía de Merche Medina.

N.A.: Aburrimiento, mayor que antes. Me preocupa que vas a varios stands y ves a los mismos artistas. Quizás falte algo de aire de libertad. Está claro que los críticos internacionales marcan el canon a seguir. Lo que más me gustó de la feria de Colonia, precisamente, es que el cliente era coleccionista de verdad. Pedía información, pero le gustaba algo y se lo llevaba. Aquí vamos mucho más al dictado. Necesitamos muchos asesores.

Carlos Domingo: Las ferias cumplen un poco ese papel de legitimación, de cara al cliente o al coleccionista.

Concurrir en ferias internacionales auxilió a forjar la idiosincrasia de galerías como Punto, en contraposición a la línea de trabajo de otras en aquellos momentos.

N.A.: Yo ahora voy a hacer más ferias internacionales, tras un ineludible parón. Lo que tengo que hacer es lo mismo y divertirme con lo que me gusta, que es esto. Que se den cuenta de que estás haciendo algo bueno. Un paso muy importante ha sido incorporar a Jorge López, que es un gran profesional. Cuando crees que estás en posesión de la verdad es cuando te estás equivocando.

C.D.: Mi experiencia en ARCO y en otras ferias siempre ha sido positiva, porque supone ventas, visibilidad. Yo tampoco le doy más trascendencia a las ferias de lo que son. El problema viene de que se le quiere dar a la feria un carácter museístico que no tiene. No es un sitio pensado para ver arte, sino para vender. Todos los problemas radican o provienen de esa primera falacia. Las galerías acuden para recuperar lo que han invertido, que es mucho.

Nacho Agrait en un momento del Desayuno Makma. Fotografía de Merche Medina.

Nacho Agrait en un momento del Desayuno Makma. Fotografía de Merche Medina.

N.A.: El mundo del arte es sumamente absurdo, porque cuando alguien ha vendido parece que sea comercial, en un sentido negativo.

C.D.: El arte tiene esas tres facetas: la social, la cultural y la mercantil.

N.A.: Hemos realizado proyectos en los que creo que el artista era el menos importante. Había un ejercicio filosófico de lucimiento personal del comisario o crítico.

Mavi Escamilla en un instante del Desayuno Makma.

Mavi Escamilla en un instante del Desayuno Makma. Fotografía de Merche Medina.

¿Tal vez por falta de comunicación entre quien ejerce la labor curatorial y el artista?

M.E.: Estuve muchos años yendo con My Name´s Lolita, con Cànem… Estuve como doce años. ¿Y las consecuencias de haber estado en ARCO? Pues yo no noté nada relevante: nunca vendí en ARCO. Contactos sí. La última vez que estuve fue con la movida de las barricas de Consuelo Císcar.

Antes, algunos galeristas decían que la feria te salvaba todo el año.

N.A.: Esos tiempos no van a volver.

C.D.: El grueso de la facturación lo hacen en las ferias. La cara negativa es que tienen mucha dependencia y es más complicado que te admitan en una feria, en las que puedes o te pueden permitir estar. La contrapartida es que cuando se focaliza la actividad y la venta en unas fechas concretas, en un lugar concreto, en este caso Madrid, luego la periferia, la actividad cultural y mercantil en la periferia, es un balancín que va en detrimento. Toda la actividad que se hace durante el año, las galerías programando, instituciones, la producción de los artistas, etc, se invisibiliza. Lo que se visibiliza esta semana tiene su cara más neutra, por ser suaves. Y los coleccionistas prefieren esperarse a esta semana.

Carlos Domingo. Fotografía de Merche Medina.

Carlos Domingo. Fotografía de Merche Medina.

En uno de nuestros desayunos Makma alguien dijo que en ARCO los artistas no pintaban nada.

C.D.: El artista pinta bastante poco en todo esto. En la construcción de la historia del arte, el artista siempre ha estado abajo.

Entonces, ¿no habría que darle la vuelta a eso?

M.E.: Estamos en la era del comisario.

N.A.: Como consecuencia de los proyectos presentes en las ferias, con menos cantidad de obras, los artistas son más visibles ahora que antes, cuando tenías un stand que llevabas quince artistas diferentes. La contrapartida es que mucha gente se queda fuera.

M.E.: Te hacen callar. Un ejemplo es cuando Eugenio Merino hizo lo de Franco y al año siguiente lo vetaron. Y T20, que montó también un stand polémico, al año siguiente también lo vetaron.

¿La polémica desde ese punto de vista en un gancho comercial más?

N.A.: De la feria sí. La mayoría de los medios se quedan con lo anecdótico. Eso es malísimo, porque crea una confusión tremenda.

M.E.: Siempre piensan que somos extravagantes, estafadores, absurdos. ¿Crees que alguien va a dedicar su vida para estafarte a ti?

Algunos artistas venden también esa imagen de provocadores, ¿no?

N.A.: La vida del artista es tan sumamente jodida que no va de nada. Para ellos es más difícil.

M.E.: Al artista se le debe juzgar por su trabajo, por su obra.

C.D.: Para juzgar ese trabajo hay que estar informado y eso es lo que falta. Se precisa información y, por supuesto, formación, con el fin de que la gente aprecie lo que está viendo.

M.E.: Es importante la credibilidad en quien emite la información.

N.A.: A mí lo que me interesa es el punto de vista del artista. La visión del artista es siempre la más directa.

De izquierda a derecha, Nacho Agrait, Carlos Domingo y Mavi Escamilla. Fotografía de Merche Medina.

¿Hay demasiados intermediarios en el mundo del arte? ¿Facilitan que se entienda al artista o lo dificultan?

C.D.: Hay muchas veces que se utiliza un hermetismo en el lenguaje que en realidad es un hermetismo del que está escribiendo, no vaya a ser que si dice muy claro lo que quiere decir se equivoque.

N.A.: Tenemos que abrirnos a toda la sociedad. Necesitas una formación para todo.

C.D.: La persona culta es la que es capaz de dominar todos los estadios. El que no, es un pedante.

M.E.: Yo lo que hago lo hago en mi estudio. El público no está presente en la creación.

C.D.: El trabajo tiene que ser sincero. Espero y quiero que sea aceptado, pero no está en el origen. Cuando se sitúa en el origen, falla.

¿Y ahora quién compra?

C.D.: Habría que diferenciar entre coleccionistas, compradores ocasionales y especuladores.

N.A.: Al especulador no le interesa lo que nosotros damos. Ahora está muy preocupado en meterse en Artprice. Y luego está el fenómeno super destructivo de las herencias. Los hijos que desechan la colección de su padre. La destruyen y tiran por tierra. Nosotros vamos a por el tipo de coleccionista que se implica y va buscando algo nuevo. Pintar es muy difícil. Se necesita una vida entera. No se puede despreciar. Hay que reflexionar.

M.E.: ¡Es que estáis de moda!, me han llegado a decir sobre las mujeres. Bueno, pues yo ahora inauguro una de mujeres en My Name´s Lolita.

N.A.: Se debía hacer justicia [con el papel de la mujer en la historia del arte]. Otras galerías se dedican a dar pelotazos, pero tienen los pies cortos. Y a las más jóvenes ya no les interesan los artistas anteriores.

C.D.: Pasas de emergente a sumergido.

De izquierda a derecha, Merche Medina, Salva Torres, Nacho Agrait, Carlos Domingo, Mavi Escamilla y Vicente Chambó. Fotografía de Jose Ramón Alarcón.

De izquierda a derecha, Merche Medina, Salva Torres, Nacho Agrait, Carlos Domingo, Mavi Escamilla y Vicente Chambó. Fotografía de Jose Ramón Alarcón.

¿Los galeristas lleváis la obra más comercial a ARCO?

N.A.: No es cierto. El comité no te lo permite nunca. Al final se trata de subsistir y el artista tiene que comer y pagar facturas. Comercial significa simplemente que lo vendes, que hay alguien que quiere pagar por ello. ¿Qué mal tiene eso?

C.D.: No solo el hecho de la venta. El hecho de que un artista tenga acceso al mercado de manera habitual tiene un retorno sobre la propia obra, porque se está confrontando constantemente con una realidad. Eso es fundamental. No es el artista que está en el estudio haciendo sus cosas que nadie ve, que nunca expone.

¿Se produce ahora más venta por Internet?

N.A.: Yo hice una página y fue un desastre. Lo borré todo. Y el problema encima de no haber vendido nada después. Hubo piezas de nuestra colección particular que creímos en ellas y salió. Son excepciones.

C.D.: Yo nunca.

M.E.: Una vez me preguntaron si podía hacer un cuadro en otro formato (risas).

N.A.: Tienes que estar en contacto directo con la obra.

C.D.: El trato tiene que ser directo. La web puede servir para discriminar a grandes rasgos y a partir de precios medios altos. Con obra gráfica o grabados puede ser. La compra es una experiencia. El coleccionista quiere conocer al artista, al galerista, etc.

N.A.: Se hacen proyectos y se mandan a determinados clientes. En los informes tienes absolutamente todo. No puedes esperar pasivamente a que vengan a la galería.

M.E.: Antes no se enseñaba nada acerca de la presentación de proyectos. En cualquier caso, hay vida más allá de las galerías. Vida de freelance. Yo he trabajado con galerías de forma puntual, con proyectos concretos.

C.D.: Sí que es cierto que sobre la visibilidad del artista, funcionar sin galería tiene un menoscabo de la legitimidad, pero te da una libertad.

De izquierda a derecha, Nacho Agrait, Mavi Escamilla y Carlos Domingo, una vez concluida la entrevista.

De izquierda a derecha, Nacho Agrait, Mavi Escamilla y Carlos Domingo, una vez concluida la entrevista.

El escritor y ensayista Félix de Azúa proclama que el arte ha muerto, puesto que los museos se han convertido en espacios para el turismo y el ocio.

M.E.: El arte no existe, existen los artistas.

N.A.: Yo no lo veo como un problema, es una forma de acercamiento. También el alquilar obras de arte para oficinas. Todo eso propicia enlaces futuros. Al principio se acudía a ARCO por esnobismo, y posteriormente se solidificaba el interés. Eran años de libertad máxima.

¿Qué pensáis de las ferias satélites que rodean a ARCO?

N.A.: Cumplen su función.

C.D.: Pueden tener su sitio, pero tienen más sentido si cuentan con una cierta
especialización. Entonces pueden coger peso.

N.A.: Sin los artistas no hay nada. Hay que colaborar todos juntos y luchar. A algunos artistas, antes ni se les pagaba. Hay otras galerías, en cambio, que se juegan su patrimonio y luchan con lo poco que tienen, porque creen en ello.

De izquierda a derecha, Carlos Domingo, Nacho Agrait y Mavi Escamilla. Fotografía de Jose Ramón Alarcón.

De izquierda a derecha, Carlos Domingo, Nacho Agrait y Mavi Escamilla. Fotografía de Jose Ramón Alarcón.

Diversas morfologías del collage en Hybrid

Museo del Ruso de Alarcón (Cuenca)
III Hybrid Art Fair & Festival
Hotel Petit Palace Santa Bárbara
Habitación 216
Plaza de Santa Bárbara 10, Madrid
Del 1 al 3 de marzo de 2019

El Museo del Ruso de Alarcón (Cuenca) –dirigido por la galerista y comisaria de arte Marisa Giménez Soler–, en colaboración con los comisarios y gestores culturales Merche Medina y Jose Ramón Alarcón (Ecomunicam), participa en la tercera edición de Hybrid Art Fair & Festival, que tendrá lugar en el Hotel Petit Palace Santa Bárbara, del 1 al 3 de marzo de 2019, durante la Semana del Arte de Madrid.

Hybrid. MAKMABajo el título ‘Técnicas híbridas // (re)soluciones uniformes’, los diferentes proyectos permiten configurar una aproximación a las diversas técnicas del collage, el grabado o la serigrafía, como vehículos y procedimientos de impresión y/o ejecución –nucleares o complementarios en la trayectoria de los cinco artistas– para el estudio que sustenta la relación estética, pragmática y semántica entre propósito y (re)solución, implementado por Iván Araujo, Jorge Carla, Fernando García del Real, Rosa Padilla y José Pla.

Iván Araujo (Madrid, 1971)

Sus fundamentos técnicos transitan la pintura, el grabado, el libro de artista y la escultura. Su obra gravita alrededor del objeto, símbolo, elemento vertebrador y semiótico, pieza elemental y última. Araujo hace guiños constantes al pasado artístico, a la naturaleza muerta como género, a la pintura metafísica y al eclecticismo de la Transvanguardia italiana, pasando por alegorías de la figura humana, objetos imposibles y arquitecturas citadinas. Sus maderas encontradas y ensambladas, en búsqueda de un equilibrio de formas, cortan el plano con una singular combinación de sutileza y descarnamiento.

Imagen de la obra 'Juego prohibido', de Iván Araujo. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

Imagen de la obra ‘Juego prohibido’, de Iván Araujo. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

Jorge Carla (Madrid, 1974)

De vocación temprana y carácter inquieto, se interesó inicialmente por la noción de art brut de Jean Dubuffet y todo aquello que tuviera que ver con la desmitificación del arte. Su rebeldía le acercó a la obra de Jean-Michel Basquiat o a la carga expresiva de Willem De Kooning, fascinado por los mismos fenómenos orbitales y recurrentes de la subcultura que se proyectan hasta nuestros días. Sus influencias también giran entre el informalismo, el arte povera, el neoexpresionismo y el pop y reflejos de Joaquín Torres García.

Imagen de una de las obras de Jorge Carla presentes en Hybrid. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

Imagen de una de las obras de Jorge Carla presentes en Hybrid. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

Fernando García del Real (Valencia, 1967)

Licenciado en Bellas Artes, en su obra utiliza los mismos principios del collage tradicional: ensamblar elementos aparentemente dispares para formar un todo unificado, pero sustituye las herramientas de trabajo, el ordenador y el software por las tijeras y el pegamento. Su obra es un fiel reflejo del esteta que siempre ha sido. Entiende el arte como un valor esencial y tiene un olfato especial para observar todo lo que le rodea, para buscar la belleza en cualquier rincón, desde el desconchado de una pared hasta un garabato en una hoja.

Imagen de la obra 'Chicken hair', de Fernando García del Real. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

Imagen de la obra ‘Chicken hair’, de Fernando García del Real. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

Rosa Padilla (Valencia 1949)

Licenciada en Bellas Artes, trabaja desde hace décadas en sus estudios de Moraira y Valencia, siempre cerca de ese mar que tanta influencia ejerce en ella. Posee una amplia trayectoria como artista, ha realizado multitud de exposiciones y su nombre está presente en importantes colecciones nacionales e internacionales. En su obra se reconocen influencias de sus admirados Kandinsky, Joaquín Michavila o Fernando Zóbel. En sus collages, imágenes rotundas se erigen frente a otras delicadas y sutiles, creando composiciones en las que alegría, color y belleza comparten espacio con retazos de rabia, dolor y melancolía.

Imagen de la obra 'El secreto', de Rosa Padilla. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

Imagen de la obra ‘El secreto’, de Rosa Padilla. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

José Pla (Valencia 1970)

Licenciado en Bellas Artes por la universidad Politécnica de Valencia, pintor, escenógrafo, ha expuesto en varias galerías como Lae.Sferazul, Galeria Edgar Neville, Color Elefante o Mr. Pink, entre otras. Ha participado también en exposiciones colectivas en los museos Vostell Malpartida o MuVIM y ha colaborado en proyectos con otros artistas. Recientemente ha trabajado junto a la ceramista Eugenia Boscá en distintos proyectos. En su obra se observan referencias al surrealismo, a la Bauhaus y al expresionismo, así como destellos de cine e imágenes del pop americano.

Imagen de la obra 'Ortega en Valencia', de José Pla. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

Imagen de la obra ‘Ortega en Valencia’, de José Pla. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

“Todos los artistas hacemos autorretrato”

‘Embody’, entrevista a Elvira Carrasco
Galería Mark Hachem
28 Place des Vosges, París
Del 18 al 28 de diciembre de 2018

La artista Elvira Carrasco, nacida en Cuenca pero afincada en Valencia, proviene de una familia donde la influencia cultural fue una constante desde que era pequeña. Decidió estudiar Historia del Arte pero en los últimos años su faceta artística ha resurgido y, a partir de su formación fotográfica en Londres, entró en la escena artística con su característico ‘Faces project’. Este proyecto llama la atención por lo versátil y colorido, así como por la aplicación del “conócete a ti mismo”. Su obra puede encontrarse en distintas galerías repartidas por la geografía española e internacional. En Valencia, sus obras puedes encontrarse en la Galería Maika de Valencia. Si bien Elvira produce su su obra principalmente en Valencia, tiene una gran repercusión en el extranjero, contando con el apoyo de galerías extranjeras como Mark Hachem, donde se expondrá su obra con motivo de la exposición ‘Embody’. Makma contacta con ella para acercarse un poco más a su producción.

Sé que probablemente es una pregunta que te hacen mucho pero ya que me gustaría empezar por tus estudios, ¿cómo influye a la hora de tomar referentes en tu producción el hecho de ser Historiadora del Arte?

Influye de manera muy contundente. Por supuesto, un rico y amplio conocimiento de la Historia del Arte, te ayuda a poder crear algo nuevo partiendo de tus predecesores e incluso contemporáneos. Me he dedicado durante, los años previos a “Faces Project”, a estudiar a fotógrafos creativos que me dieron una visión totalmente diferente de lo que para mí, hasta entonces, había sido la fotografía. Descubrí un mundo nuevo, lleno de posibilidades y quise, por supuesto, añadir mi granito de arena al mundo del arte con un proyecto innovador, que aportase algo distinto a lo ya conocido y realizado. Trabajé con varios proyectos hasta decantarme definitivamente por el actual y darle mayor protagonismo en mi carrera. Sin embargo, a pesar de estar más focalizada en fotógrafos en estos últimos años, cierto es que durante la carrera aprendí muchísimo sobre artistas, sus épocas, vivencias y producción; llamándome la atención numerosos de ellos, aunque no fue hasta que terminé mis estudios cuando me di cuenta de que yo quería formar parte de esta apasionante historia.

'Panacea'. Imagen cortesía de la artista.

‘Panacea’. Imagen cortesía de la artista.

En tu obra podemos ver como unes diversas técnicas (body painting, fotografía, dibujo…) para lograr un resultado final que, en realidad, aparenta ser muy improvisado…

En cada autorretrato doy una parte de mí. Ciertamente parece improvisado y, hay que darle rienda suelta a la improvisación, al nervio que te corre por el cuerpo a la hora de enfrentarte al “lienzo en blanco”, en este caso, mi rostro. Antes de comenzar cada obra, analizo y pienso qué colores quiero emplear, qué quiero transmitir a través de ellos y, no nos olvidemos, del papel tan importante que tiene la mirada en mis fotografías, te lleva a sentimientos y sensaciones placenteras o inquietantes. Juego con bocetos, anotaciones, composiciones de color. Pienso qué quiero conseguir y a dónde quiero llegar y después, el “nervio” o comúnmente llamado “genio creativo” hace su trabajo. No sé cómo explicar lo que se siente cuando vas a pintar o a crear algo, incluso a recitar un poema que sientes que te atraviesa el pecho… Es energía, vibración, miedo, angustia, frenesí y, el conjunto de todas esas emociones y sentimientos, ayudan a la ejecución de la obra.

Recientemente has empezado a trabajar la escultura en ‘Faces Project’, ¿cómo te estás enfrentando a este nuevo reto?

Pues con muchísima ilusión. Era algo que llevaba bastante tiempo pensando, dándole vueltas en mi cabeza para encontrar el mejor modo de conseguir esculturas para poder pintarlas como hago actualmente. Como suelo decir, son mis pequeñas joyas que produzco como complemento para seguir investigando “Faces Project” y materializar algo que, en mi rostro, acaba siendo fugaz. Además, esta técnica me permite también añadir complementos (ramas, huesos, collage…) a las figuras, lo cual me resulta extremadamente creativo y revitalizante.

Aunque la técnica cambie, el soporte siempre es el mismo: tu rostro. El uso del cuerpo y su experimentación en el arte está ligado muchas veces al concepto de identidad, ¿es este tu caso?

Considero que cuando un artista trabaja, ya sea consigo mismo o sobre un lienzo, está dándole al espectador (y por qué no, a sí mismo) un hilo del que tirar en cuanto a su personalidad se refiere. Todos los artistas hacemos autorretrato. Nuestras obras son parte de nosotros mismos, de nuestro interior y de nuestro propio mundo. Por supuesto que creo fielmente que los artistas nos cuestionamos cosas que para el resto del mundo seguramente pasen desapercibidas, tenemos dudas existenciales, cuestiones acerca de quiénes somos y por qué hacemos lo que hacemos para seguir vivos. El arte es un veneno que te ayuda a seguir hacia delante, es la mecha que enciende cada uno de nuestros días.

El autorretrato contemporáneo tiene muchas versiones. Por ejemplo, Cindy Sherman lo utilizó en su momento desde una perspectiva feminista, o Gillian Wearing con sus máscaras para mostrar la sociedad actual oculta; ¿te interesa explotar el autorretrato desde varias perspectivas?

Me interesa el autorretrato en todas sus versiones. Recuerdo que fui al IVAM de Valencia a ver la exposición que se hizo de Gillian Wearing y quedé realmente fascinada. Es una gran artista, me transportó a otro mundo, algo que grabo con gran ilusión dentro de mí. Incluso recuerdo la escultura de una de sus manos, también recuerdo los vídeos en los que la gente hablaba de sus miedos, inseguridades y preocupaciones, siempre dentro de una máscara que tapase su identidad. Creo que tanto Wearing como Sherman han abierto un gran debate en cuanto al autorretrato se refiere. Yo, sin embargo, podría hablar del autorretrato como soporte, como lienzo, dándole también valor a la obra de Yves Klein cuando utilizaba a esas mujeres llenas de pintura para sus creaciones. Lo tomo como el lienzo sobre el que expresaré con abstracción, forma y color, un mundo de posibilidades. Sin embargo, hay algo en lo que sí quiero hacer énfasis y es el uso de la mirada como referente, punto de encuentro entre el espectador y yo, de conexión mutua, como podría verse en los ojos de cualquier personaje de un museo, atravesando el lienzo.

'The Garden'. Imagen cortesía de la artista.

‘The Garden’. Imagen cortesía de la artista.

Hay algo de performático que, unido al concepto de lo efímero, hace que ‘Faces project’ pueda interpretarse desde lo multidisciplinar…

El proyecto abarca diferentes disciplinas artísticas. Se trata de una performance oculta al público, desde la soledad e intimidad de mi estudio, que se materializa en forma de fotografía. La pintura del rostro acaba formando parte del olvido, muy a mi pesar, y cambia de estado del propio cuerpo al soporte fotográfico. Sin embargo, todo este proceso, para mí, es un ritual, un momento en el que me encuentro sola conmigo misma, delante de diferentes pinturas, pigmentos y colores con los que realizaré un baile para conseguir mi objetivo final, el momento en el cual decido que la obra está preparada para ser fotografiada. A pesar de dicha soledad, sí que me planteo hacer performance delante de un público, algo que espero no tarde mucho en producirse.

¿Puedes adelantarnos algo de tus próximos proyectos?

Ahora mismo estoy ultimando detalles antes de empezar el nuevo año. 2019 viene cargado de viajes y nuevas exposiciones importantes para mi carrera, además de ferias de arte. Milán, Taiwán, Barcelona o Nueva York son algunas de las ciudades que puedo adelantar. En cuanto a ‘Faces Project’, sigo investigando cada día una nota nueva, sé que en mi cabeza todavía quedan miles de melodías por tocar y es eso lo que al final continúa moviendo mi motor.

¿Qué opinas sobre el panorama actual artístico?

El arte actual está colmado de sabiduría y experiencias. Los artistas más jóvenes nos movemos en los mundos de la tecnología y las redes sociales, lo cual nos permite exponer nuestro trabajo de forma eficiente. Miles y millones de personas estamos conectadas a través de aplicaciones en las que subimos nuestras creaciones para que un porcentaje elevado de gente pueda saber qué hacemos, cómo y por qué. El mundo está cada vez más globalizado, tendemos a unirnos cada vez más. Considero que, el estudio incansable de la Historia del Arte (desde sus inicios hasta hoy) llena de posibilidades una esfera que necesita artistas nuevos, apasionados y hábiles para llegar a las grandes galerías del mundo. Me considero afortunada por estar entrando en este bucle, tan importante a la vez que sufrido, en el que todo se convierte en una lucha constante del propio ser humano.

El giro constante del planeta nos lleva a los artistas a producir, pensar, viajar, distribuir y, poco a poco, crear una atmósfera reconocible y seria que pueda ser entendida por el público en general.

'Rock Gold'. Imagen cortesía de la artista.

‘Rock Gold’. Imagen cortesía de la artista.

Con esta reflexión sobre la hiperconexión actual y su ya inevitable incursión en gran cantidad de producciones artísticas, Elvira Carrasco presenta su personal proyecto ‘Faces project’ haciendo hincapié no solo en la parte técnica, sino en aquella que explora sus inquietudes, profundizando en la historia de la retratística y siempre con nuevos proyectos en mente. Para más información, se puede consultar su web www.elviracarrasco.com

María Ramis.

Exquisitos y heterodoxos en el 56 FICX

‘En busca del Óscar’ (Octavio Guerra, 2018), ‘Cassandro The Exotico!’ (Marie Losier, 2018) y ‘Qué tal Pascual’ (Bárbara Brailovsky, 2018)
Competición Internacional Rellumes
56 Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón (FICX)
Hasta el 24 de noviembre de 2018

“Hazme una máscara y una pared que me aparten de tus espías,
de esos ojos filosos y esmaltados, de esas garras patéticas
de ultraje y rebelión en los orfanatos de mi cara”
(‘Hazme una máscara’, Dylan Thomas)

Heteróclitos, inusitados, desusados, acrisolados y conceptivos, feraces y ubérrimos, ópimos y exquisitos, turbios o vítreos, yermos o fructuosos, distinguidos y decadentes, propios, raros, extravagantes y singulares.

Desde las precursoras escenas de ‘Eminescu-Veronica-Creanga’ (Octav Minar, 1914), la evolución del documental biográfico ha transitado por inquietantes carreteras secundarias al calor de lúbricos cineastas cuyos fascinantes (y, en ocasiones, estocásticos, perturbadores y enlodados) intereses han contribuido a colmar de personajes –sugestivas celebridades o embriagantes indocumentados– el exuberante devenir de las cinematografías periféricas.

Libérrima y parcialmente rescato del légamo a seres como las Edith Beale (madre e hija, tía y prima, a la par, de Jacqueline Kennedy Onassis), confinadas en la ruinosa hacienda de ‘Grey Gardens’ (Albert y David Maysles, 1975); el elegíaco fin de raza de los Panero en ‘El desencanto’ (Jaime Chávarri, 1976) y su ulterior y valetudinario ‘Después de tantos años’ (Ricardo Franco, 1994); la razón trágica, cristiana y cantillanera de José Pérez Ocaña en ‘Ocaña, retrato intermitente’ (Ventura Pons, 1978); la inefable sombra en cut-up de William Burroughs en ‘Burrgoughs: The Movie’ (Howard Brookner, 1983); el empolvado lupanar autobiográfico de Ramona Coronado en ‘Mónica del Raval’ (Francesc Betriu, 2009) o el hechizante hermetismo estepario del mirífico Harry Dean Stanton en ‘Harry Dean Stanton: Partly Fiction’ (Sophie Huber, 2012), solo por citar algunas confesas y aseadas debilidades.

Por ello, celebro con incontenibles albricias haberme precipitado en la presente edición del FICX por la cotidianidad escarpada de tres sujetos de rumbos vitales tan asimétricos como mesmerizantes, cuyos derroteros rivalizan en la sección internacional Rellumes (Destellos) del festival gijonés.

De este modo, el director canario Octavio Guerra escolta el concurso profesional del escritor bonaerense, crítico de cine y presidente de AEPRECI Óscar Peyrou en ‘En busca del Óscar’, mientras que la cineasta y comisaria francesa Marie Losier acompaña la biografía fronteriza del luchador paseño y queer Saúl Armendáriz Cassandro en ‘Cassandro The Exotico!’ y ‘Qué tal Pascual’ –mediometraje largo de Bárbara Brailovsky para el Máster en Teoría y Práctica del Documental Creativo de la UAB– rubrica el retrato del octogenario fígaro barcelonés Pascual Iranzo.

Si uno acicala sus argumentos con el perfume pseucocientífico de la morfopsicología, no cabe duda posible acerca de la excepcionalidad que portan consigo Peyrou, Cassandro e Iranzo, seres amanecidos en la pantalla con el porte de una fisiognomía tan arquetípica como heterodoxa:

Noble estatura, encarnada gorra de beísbol, camisas hawaianas y atuendo de lino estival, córneas y pupilas prominentes y lentes de alto índice, sempiterno estío, palabra lacónica y reticente, verbo abúlico y sucinto; principios que confieren al paso una inexorable impresión de vulnerabilidad y cáustica inapetencia (Óscar Peyrou).

Compacto tallaje, atlético torso, pómulos botulínicos y rostro cosmético, cabello cardado y áureo, prosodia mestiza y creencias sincréticas, chewing gum de fresas desérticas y ácidas, refrescos de cola con grosellas y poliuretano; aditamentos para un primer diagnóstico de figura tumefacta y camp (Cassandro).

Anatomía enjuta y talle encopetado, nariz prominente, cejas impetuosas, ojos acerados y anteojos mayúsculos, pelambre encoletado, verbo petulante y vanidad insolente, trago largo de maltas fermentadas y cítricos; ademanes opulentos y armonías consuetudinarias (Pascual Iranzo)

En consecuencia, Octavio Guerra, Marie Losier y Bárbara Brailovsky atesoran el afanoso reto de escudriñar tras la ceremoniosa máscara que, adherida, administra el pulso de sus personajes, con el propósito de permitirnos otear el envés, consumar la etopeya que toma refugio tras los overoles y completar el retrato digno de sus flaquezas.

Más allá de las iridiscentes y controvertidas críticas cinematográficas de Peyrou –cuya metodología de trabajo ha sido motivo de excelsa reflexión en estos predios por parte de Jesús García Cívico en el artículo ¿Es posible hablar de las películas que no se han visto?–, ‘En busca del Óscar’ desvela a un individuo abreviado por la biografía, encamastrado de emigración, viudedad, cinefilia y silencio. Octavio Guerra y Víctor Montoya (director de fotografía) apuestan por una plausible ataraxia estilística, cuyo perenne equilibrio permite que sean su protagonista y sus diversos interlocutores quienes acentúen la métrica de la estupefacta hilaridad (protagónica) y las tribulaciones (tan comedidas como suficientes para evitar el remedo).

Provista de los ornamentos perforados y la textura amateur del 16mm, ‘Cassandro The Exotico!’ secunda el auge de la memoria y la decadencia gimnástica y emocional de Saúl Armendáriz, erigido en prócer de los exóticos –luchadores profesionales enmascarados con ademanes afeminados e hiperbólicos–. Marie Losier aporta las virgulillas estéticas a la semblanza locuaz de Cassandro, acérrimo y vigoroso adalid sobreviviente de narcóticos sótanos y hostigamientos, eclosionando de entre púlpitos domésticos, camastros de hotel, barbacoas costumbristas y cicatrices existenciales.

Por su parte, Bárbara Brailovsky y Gustavo A. Mejía (director de fotografía) se sitúan con esteticismo entre la facunda máscara y los espejos del ínclito peluquero Pascual Iranzo, atentos a los combinados del barman Ginés Pérez Navarro –en la contrastada barra del Belvedere– o a las prosaicas y jocosas reuniones de amigos en la costa de Blanes. Un filme que supera sin mácula las expectativas de un primer proyecto cinematográfico.

Guerra, Losier y Brailovsky ofrecen aventajados motivos para permanecer atentos a sus ulteriores propuestas. Peyrou, Cassandro e Iranzo han manifestado el carácter para alojarse en la memoria, tras haber sido razón.

Un instante del rodaje de 'Cassandro The Exótico!', de Marie Losier. Fotografía cortesía del FICX.

Un instante del rodaje de ‘Cassandro The Exótico!’, de Marie Losier. Fotografía cortesía del FICX.

Jose Ramón Alarcón

 

El fulgor de la palabra de Juan Diego en el FICX

Encuentro con Juan Diego
Premio Nacho Martínez 2018
56 Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón (FICX)
16 de noviembre de 2018

El 56 Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón (FICX) ha incoado su cronograma de la mano y la palabra de Juan Diego (Sevilla, 1942), con motivo de la concesión del Premio Nacho Martínez 2018 al actor bormujero, en cuyo encuentro con prensa y público ha procurado, en compañía de Alejandro Díaz Castaño –director del festival–, focalizar la atención en algunos de los principales acentos que han singularizado su dilatada trayectoria biográfica y profesional.

“En Sevilla, cuando yo no era”

Tal y como ha recordado, desde una sobresaliente pronta edad, Juan Diego hubo descubierto “el poder de la palabra”, fruto de la tercerita de Pemán y las crónicas taurinas del diario ABC que aventuraba a leer a uno de sus tíos, afectado de cataratas; “sentía que crecía a medida que leía”, eclosionando, de este modo, el fértil fulgor de la oralidad, fuente de poder y de impostura, “principio y forma esencial de comunicar” a través “del silencio de los demás que se produce al escuchar”.

El director el FICX, Alejandro Díaz Castaño, y Juan Diego, durante el encuentro con prensa y público, con motivo del Premio Nacho Martínez 2018. Fotografía: Merche Medina.

El director el FICX, Alejandro Díaz Castaño, y Juan Diego, durante el encuentro con prensa y público, con motivo del Premio Nacho Martínez 2018. Fotografía: Merche Medina.

De este modo, el Sergio Maldonado de ‘El viaje a ninguna parte’ (Fernando Fernán Gómez, 1986), o el Saturnino de ‘Jarrapellejos’ (Antonio Giménez-Rico, 1988), orientaba el horizonte de sus primeras y trémulas inquietudes hacia el territorio de la escena: “en teatro, el público y la crítica te examinan, te evalúan. Eso te obliga a estar muy pendiente del trabajo que realizas”. Un oficio refrendado a través del teatro universitario sevillano, que le brinda la oportunidad de adentrase en los overoles vagabundos y existencialistas de Vladimir y Estragon en ‘Esperando a Godot’, de Samuel Beckett.

De un modo ineludible, abandona provincias y recala en los estudios diurnos de Televisión Española y merodea la estival academia vespertina y nocturna del Gijón: “a finales de agosto íbamos al Café Gijón, porque era cuando solían hacerse las contrataciones para las compañías de teatro”, tal vez en perpetua y estocástica búsqueda, en tanto que “la suerte es un elemento fundamental. La suerte es un aliado”, que determina para Juan Diego, aséptica e implacablemente, el devenir profesional, cuya melanítica periferia conduce al actor a plantearse “¿por qué unos triunfan y otros no?”.

Tal vez deba tratarse de una suerte sustentada por una primera y ortodoxa metodología de trabajo, fundamentada en la lectura y memorización de aquellas representaciones a las que acudía como avezado espectador, en tanto que “seguía las funciones como si fueran un máster de interpretación. Más allá de concentrarme en entender lo que decían, que ya no necesitaba, me fijaba en la técnica interpretativa”.

Repaso audiovisual de la trayectoria de Juan Diego durante la gala inaugural del 56 FICX. Fotografía: Merche Medina.

Repaso audiovisual de la trayectoria de Juan Diego durante la gala inaugural del 56 FICX. Fotografía: Merche Medina.

“El conocimiento de la sonoridad interna del castellano”

Y, de nuevo, “en Sevilla, cuando yo no era”, las lecturas y revelaciones metafóricas, la desolación mística, crítica y poética de ‘Noche oscura del alma’, “leída entre naranjos”, la lacerante prosodia interna de Juan de la Cruz, que rubrica su trayectoria académica y retorna, décadas ulteriores, a las celdas toledanas y cinematográficas, refrendado por la determinación del cineasta Carlos Saura: “vuelve a ti un golpe tan determinante en tu existencia”.

Hitos y líricos destellos de un laureado itinerario profesional que ha transitado por diversos latifundios, como el turbio y excelso cortijo fílmico de ‘Los santos inocentes’ (Mario Camus, 1984) o el pregolpista protectorado magrebí descarnado por un aflautado Francisco Franco en ‘Dragon Rapide’ (Jaime Camino, 1986).

Merecido reconocimiento holístico para un abanderado, entre otras lides, de la determinante huelga de actores de 1975 (que logró dignificar la jornada laboral del colectivo), cuya voz, perfumada de magisterio, nicotina y salbutamol, prosigue adherida, contumaz y diligente, a la raíces de la escena y las diversas ramificaciones de la interpretación.

Juan Diego, durante un instante del encuentro con la prensa y público en el 56 FICX. Fotografía: Merche Medina.

Juan Diego, durante un instante del encuentro con la prensa y público en el 56 FICX. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

“Me expreso a través de los artistas”

Desayunos Makma en la cafetería del IVAM
Con Begoña Martínez, directora de la Galería Aural de Alicante
Abierto Valencia. Fiesta de apertura de las galerías valencianas
Viernes 21 de septiembre de 2018
Entrevista realizada por Jose Ramón Alarcón, Vicente Chambó, Merche Medina y Salva Torres, del equipo de redacción de Makma

Begoña Martínez participa todos los años en Abierto Valencia, la fiesta de apertura de la temporada expositiva que se realizó los pasados días 21 y 22 de septiembre, viniendo desde Alicante, donde tiene su Galería Aural, con el fin de dar visibilidad a su espacio y a los artistas que trabajan con ella. Lo hace convencida de lo que hace, aunque por lo bajini muestre alguna que otra contrariedad por su propia invisibilidad dentro del colectivo de las galerías de LaVAC, la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana. Apenas lo deja caer, para centrarse en lo que de verdad le apasiona: el arte y los artistas que lo ejecutan.

Sabedora de que cualquier coleccionista “se va a comprar a Madrid, a Berlín o a cualquier parte del mundo”, sugiere que Abierto Valencia debería apostar firmemente por atraerlos. Sobre todo, tras comprobar que, por ejemplo en Alicante, “desde los años 80, no hay un programa de compras por parte de las instituciones públicas. Entonces, ¡hay un vacío tan grande! El propio Ayuntamiento ha abandonado la colección que estaba haciendo de arte joven”. Y apostilla: “¡Son 30 años de vacío!”

Begoña Martínez, responsable de la Galería Aural de Alicante, en un momento de la entrevista. Foto: Merche Medina.

Begoña Martínez, responsable de la Galería Aural de Alicante, en un momento de la entrevista. Foto: Merche Medina.

Viene a  Abierto Valencia, cuyo nombre ya indica la centralidad de un evento que acoge a todas las galerías de la Comunidad Valenciana, porque le interesa: “Estar aquí me da visibilidad, aunque no opte a los premios”. Según dice, no opta a ellos porque donde expone en Valencia, la galería el Tossal del Ayuntamiento, no le permite montar una exposición como lo haría en su propio espacio de Alicante. “Y tampoco puedes entrar en los Premios Adquisición que otorgan Gandía Blasco, DKV y la Fundación Hortensia Herrero, porque depende de lo que esas empresas quieran comprar, según sus criterios, en los que entiendo que mis obras no entran”.

A rebufo de esta impresión, y al margen de su lógica utilidad para aquellas galerías premiadas, insiste en modificar el trazado de Abierto Valencia: “Yo antes que en los premios, gastaría dinero en traer coleccionistas y prensa de fuera, porque los premios generan competencia. Traer coleccionistas y periodistas nacionales e internacionales redunda en beneficio de todos, porque eso sí que te da visibilidad. Y con 5.000 euros puedes hacer mucho en esa dirección. Además, eso no solo da visibilidad a las galerías, sino a la ciudad”.

También es de la opinión, compartida por responsables de otras galerías valencianas, que las instituciones públicas lo suficiente en dar visibilidad a Abierto Valencia mediante publicidad en las calles, “porque piensan que esto es un evento de las galerías, cuando es algo que hace tejido de ciudad”.

Begoña Martínez, responsable de la Galería Aural de Alicante, en un momento de la entrevista. Foto: Merche Medina.

Begoña Martínez, responsable de la Galería Aural de Alicante, en un momento de la entrevista. Foto: Merche Medina.

La propuesta con la que se presentó en el Tossal reunía a un grupo de artistas bajo el denominador común de la Autorreferencialidad y otros narcisismos. Anna Bella Geiger, Luis Gordillo, Concha Jérez (que al final no pudo estar en la inauguración por problemas familiares), Fernando Sinaga, Pep Agut, José Maldonado, Armando Miguélez y Ángeles Agrela conformaba el rico plantel de artistas de la exposición. “En realidad, esta es la propuesta con la que cierro la temporada pasada, porque yo abro ahora en octubre arranco con obra actual de Luis Gordillo, al tiempo que lo hace el MACA (Museo de Arte Contemporáneo de Alicante) con obra de los años 70 del propio  Gordillo. Hemos unido fuerzas para empujar Alicante”.

Begoña Martínez explica que suele hacer una colectiva cada dos años. “En este caso es sobre la idea de cómo los artistas trabajan la autorrepresentación. Las galerías tenemos el deber de dar visibilidad a los artistas y de que el público los conozca. Yo con los artistas tengo una relación amistosa, de crear equipo. Además yo soy especialista en artistas difíciles. Aunque he de decir que una característica común de los artistas con los que trabajo es que todos aman el arte. Y el arte está por encima de las personas, de los problemas entre ellos, de los conflictos”.

Profundizando en el tema de la exposición colectiva que trajo al Tossal, afirma que hay una idea común relacionada con el hecho de qué es ser artista. “Pep Agut, por ejemplo, habla del artista atado a su mesa, en la que el objeto es creado y ya tiene vida propia. La idea de la muerte también está muy presente en cada uno de los artistas. Temas que encuentras comunes, eligiendo las piezas que mejor casan con ellos. En casi todas las colectivas busco los artistas que me gustan y qué temas podrían funcionar, las similitudes y conexiones. Y luego hablo con ellos para trabajar juntos las piezas que mejor funcionan a partir de esa idea común”.

Begoña Martínez, responsable de la Galería Aural, en un momento de los Desayunos Makma. Foto: Merche Medina.

Begoña Martínez, responsable de la Galería Aural, en un momento de los Desayunos Makma. Foto: Merche Medina.

De Armando Miguélez dice que habla “de cómo se siente él en el mundo, porque no ha parado de viajar. Tiene un sentimiento de desarraigo, pero no lo percibe como algo negativo, sino positivo. Él cuando está mucho tiempo en un sitio necesita de la experiencia del no lugar. Y son temas que me interesan a mí también, porque al fin y al cabo es una forma de expresarme a través de los propios artistas. Son discursos, por ello, que me interesa que se visibilicen, porque entiendo que el arte es conocimiento y pensamiento por encima de todo. Yo como galería soy lógicamente el vehículo para sacar las obras a colecciones. Si no hay coleccionismo no se pueden ver las obras luego en los museos. Y esa es mi finalidad”.

Otro ejemplo que pone es el de Fernando Sinaga, que lo que hace es “trabajar los infrarrojos”. Y lo explica un poco más: “Dibuja su cuerpo por el calor y eso es algo tan etéreo: una huella calórica que dibuja su silueta”. Mientras que en el caso de José Maldonado señala que tiene que ver “con el cuestionamiento de la propia representación del arte, hacerse desaparecer a sí mismo: se auto borra”.

Begoña Martínez, responsable de la Galería Aural, en un momento de los Desayunos Makma. Foto: Merche Medina.

Begoña Martínez, responsable de la Galería Aural, en un momento de los Desayunos Makma. Foto: Merche Medina.

Esa temática de la identidad, el autorretrato y la autorreferencialidad, le lleva a Begoña Martínez a indagar o explorar ciertas ideas: “Estamos ahora en el mundo del selfie, del estallido del yo, pero del yo transformado, porque es de pura pose. Por eso hablo también del autorretrato y la autorrepresentación, que no son lo mismo, porque en el selfie no hay intención de retratarse a sí mismo, como el de utilizar su cuerpo para hablar de determinadas cuestiones”.

Y de ahí a uno de los conflictos por antonomasia, el de las identidades colectivas de los pueblos, no hay más que un paso: “El conocimiento de los otros nos hace más flexibles y esa flexibilidad a su vez nos hace seguir aprendiendo. Si nos cerramos a lo que sabemos, no nos desarrollamos como personas. Estamos en el mundo de la globalización, lo que provoca que se acentúen los nacionalismos en el momento en que se homogeniza todo.  Por eso tenemos tanto miedo al inmigrante, a ser invadido por algo extraño”. Extrañeza que ella, como buena galerista, prefiere afrontar desde el terreno mucho más fértil del arte como espacio de una interrogación radical acerca de lo que somos. El 27 de octubre, ya de nuevo en la Galería Aural de Alicante, lo seguirá haciendo Begoña Martínez ahora de la mano de Luis Gordillo.

Begoña Martínez, responsable de la Galería Aural, delante del cartel de Abierto Valencia. Foto: Merche Medina.

Begoña Martínez, responsable de la Galería Aural, delante del cartel de Abierto Valencia. Foto: Merche Medina.

Salva Torres

Treinta y tres para ir abriendo boca

‘Art Contemporary de la Generalitat Valenciana / Primers moments’
Centre del Carme
Museo 2, Valencia
Hasta el 23 de Septiembre de 2018

Por el momento, solo en el Centre del Carme, pero próximamente en otras partes del territorio valenciano, se puede contemplar la exposición ‘Art Contemporani de la Generalitat Valenciana / Primers moments’, un interesante recorrido marcado más por la intuición del espectador que por pautas museológicas, que le llevará a hacerse una idea general del panorama del arte contemporáneo dentro del territorio valenciano. Un recorrido por los debates más actuales y aquellos que más acucian a los artistas más activos del panorama. Un primer acercamiento expositivo a esas primeras 33 obras que fueron seleccionadas para formar parte de la primera Colección de Arte Contemporáneo de la Generalitat Valenciana.

En la selección de obras no se tuvo en cuenta pautas generacionales ni tampoco una restricción por temáticas, pero una serie de líneas de trabajo fueron abriéndose camino, acabando por dar orden a estas primeras obras. A pesar de las controversias que pueda generar las fundamentaciones políticas asociadas a los comienzos de una colección como esta (siempre las hay, pues el arte actual es político, como lo son sus acciones derivadas), queda patente que la Generalitat Valenciana se ha lanzado a atesorar el principio de una más que probable colección de arte contemporáneo que, esperemos, se vaya consolidando. De momento, ya han confirmado que la segunda selección de artistas está en marcha.

La mirada al pasado, feminismos, las fricciones entre lo cotidiano y lo tecnológico, la cultura de la sostenibilidad y un claro binomio entre individuo y sociedad son discursos que pueden leerse en las obras; muchas van más allá y otras juegan, intercambian y deliberan sobre varios de estos conceptos. Han hecho falta más de 3 salas del Centre del Carme para acoger todas las obras. Un primer vistazo a la Sala Refectori parece dirigirnos hacia el trabajo del color, con la obra seleccionada de Jöel Mestre, huellas compositivas en 3 “pecios” enfocados a la personal geometría del artista. El recién fallecido escultor Sebastià Miralles es representado en la muestra a través de una escultura que pone la mirada en el sur, una perspectiva actual y que da pie a los pensadores exiliados que Ana Teresa Ortega ha querido plasmar en sus fotomontajes, resaltando la capacidad que tuvieron para hablar desde el “margen”. La política social siempre presente en las reflexiones actuales desde diferentes perspectivas.

El conocido dúo Bleda y Rosa continúan esa línea de juego, añadiendo el factor tiempo y memoria, haciendo hincapié en el territorio y en su capacidad histórica. Una memoria que se construye colectivamente en la obra de Mira Bernábeu y que incita a plantearse diferentes formas de crear arte. El estudio formal de Amparo Tormo es una constante en su dilatada carrera y una muestra de su consolidado trabajo, sintético y penetrante. La ‘Madriguera’, de Xavier Arenós, inunda el espacio y nos acerca un poco a Lissitzky, reformulándolo y dando forma a todo aquello que fue reprimido.

Sala del Refectorio, donde se pueden ver las obras de Mery Sales, Maribel Domènech y Xavier Arenós. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Sala del Refectorio, donde se pueden ver las obras de Mery Sales, Maribel Domènech y Xavier Arenós. Imagen cortesía del Centre del Carme.

La forma de trabajar de Anna Talens se ve reflejada en ‘Horizonte Diagonal’, donde la contemplación se va tejiendo en forma de hilo de oro. Aquí la luz resulta imprescindible. La idea de tejer pasa, a partir de la obra de Talens, a tener casi un papel protagonista. En Teresa Lanceta puede observarse su capacidad por no querer aceptar la línea discutida desde siempre entre arte y artesanía; Lanceta compone y refórmula la técnica desde una perspectiva antropológica. Más social que antropológica, la casa tejida de Maribel Domènech cuelga casi etérea y se aferra a palabras de aluminio en la pared: ‘resistencia’, ‘rabia’, ‘incerteza’… Teresa Cebrián también trabaja la palabra y tiene un hueco en la colección –aunque ‘El bolsón de las palabras’, pieza seleccionada, puede contemplarse en la Sala Ferreres, al formar parte de otra exposición, ‘El largo viaje’–. Para finalizar el recorrido del Refectori, Mery Sales rinde homenaje a Hannah Arendt, cuya otrora voz acallada consigue aquí un verdadero protagonismo. Paloma Navares compone ’Cantos rodados a la memoria’ de manera elegante y personal; el color proyectado se transforma en sus valores que han quedado impresos en el frágil material.

Queda patente la fuerza de la memoria personal en muchas de las obras, pero quizá, conforme nos adentramos en la obra de Olga Diego, esa sensación vaya en aumento. La gran instalación encierra, más allá de lo personal, un sentido poético que dialoga con la transmisión de lo cotidiano del lienzo de Jorge Julve. Julve ha creado un marco de profundidades que se identifican con la discrepancia entre lo privado y lo público, lo íntimo y lo manifiesto. Adentrándose en un nuevo lenguaje de interpretación del paisaje, Damià Jordà presenta la primera pieza de video, ‘Aquestes coses que fem avui dia’, una sucesión de imágenes en movimiento donde la narrativa y la voz en off adquieren vital importancia. La siguiente obra rompe quizá con la estética contemporánea clásica, una fórmula matemática –la de objetos en suspensión– ha sido reformulada por Rosana Antolí en una instalación performática que aúna a la perfección el carácter multidisciplinar de su obra: dibujo, mínimal, Steve Reich y, sobre todo, mucho estudio del movimiento.

En el siguiente recodo, el espectador es obligado casi a tropezar con la obra de Xavier Monsalvat; ‘Be careful what you with for…’ es una premonición, un alto en el recorrido parar detenerse en el detalle. El uso de la cerámica, de la ilustración y la clara referencia a la vanguardia han hecho que el reconocible trabajo de Monsalvatje encuentre un hueco en los primeros momentos de esta colección. Un sonido casi inaudible nos saca de la contemplación de la pieza de Monsalvatje para llevarnos a la instalación de Moisés Mañas, donde continúa la dualidad entre arte e industria. Mañas crea una gran estructura con vida y sonido propios, una gran parábola casi imposible, pero certera. Esa industria fruto de la acción humana es lo que nos lleva, a continuación, a los dibujos de Ernesto Casero. Animales inexistentes se muestran bajo una rúbrica también desfasada; ‘A darwinian point of view’ llama la atención por lo directo y por lo real: la destrucción humana arrojada sobre lo natural.

Sala Carlos Pérez, donde se pueden ver las obras de Xavier Monsalvatje, Moisés Mañas y Ernesto Casero. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Sala Carlos Pérez, donde se pueden ver las obras de Xavier Monsalvatje, Moisés Mañas y Ernesto Casero. Imagen cortesía del Centre del Carme.

En la parte de arriba, en las Salas 1 y 2 del Centre del Carme, Tania Blanco invita a pasear por recientes movimientos sociales, un recuerdo que inmortaliza, enmarcándolo y cuestionando, así, los canales comunicativos y, con ellos, el sistema democrático actual. También con una dialéctica coetánea, Agustín Serisuelo nos acerca más al territorio transformando la manera de ver el paisaje, no como género, sino de una forma situacional; su instalación habla de espacios y de lugares periféricos inconscientemente deshabitados. Si Blanco utiliza la memoria reciente para transportar al espectador, el dúo Art al Quadrat, como ya han hecho en otras ocasiones, se apropian de ese pasado casi reciente y lo sitúan en la sala. Su ‘Limbo económico’ es un discurso múltiple entorno al dinero, a los ahorros y a las autoinversiones. Con una mirada más poética, Mar Arza también genera su pieza entorno al capital, pero lo transforma desde dentro. En esta ocasión, el principal capital pasa a ser la palabra.

Para disfrutar de la obra de Pilar Beltrán se hace necesario acercarse a ella y girar las bobinas fotográficas, trabajando el concepto de viaje desde el principio hasta el final. Una reflexión sobre ese tiempo gastado, un paseo por el no-lugar. Muy cerca, Fermín Jiménez Landa inunda la sala con dos grandes –y tambaleantes– piezas, conjunto que ha titulado ‘Ecuestre’ y donde la ausencia es quizá la lectura más importante, oculta, pero evidente al mismo tiempo. Xisco Mensua genera con sus acuarelas un políptico con instantes históricos decisivos en la historia y los presenta en conjunto, formando una paradoja que se ha repetido siempre; la palabra Run enmarca unas escenas donde el tiempo corre en contra del objetivo.

A mitad de camino entre dos series, Aurelio Ayela presenta un gran formato colaborativo y, al mismo tiempo, una reflexión sobre el signo, sobre el lenguaje. Dota a la obra de una violencia a veces no implícita que recae sobre los recortes del papel y, sobre todo, por la escenificación recreada. Decir “Gracias” se convierte aquí en un juego de tensiones. Cercano a él, y continuando con la estética geométrica, Nelo Vinuesa expone ‘Atlas’, una nueva mirada muy especial a la forma en la que el artista considera el paisaje. Una vuelta de tuerca a cómo observamos nuestro entorno, encriptado y desconocido. Con esa base observacional también encontramos la obra de Hugo Martínez-Tormo, que en la línea de lo que ya conocemos, se apropia de un material que está tratando de reutilizar y obliga a mirar (durante largo rato), generando una sensación casi incómoda. El punto de atención se coloca sobre el desperdicio y sobre cómo se crea una situación paradigmática que casi llega a regir nuestras vidas.

'Spectrum Screensaver', instalación Inma Femenía dentro de la exposición 'Art Contemporani de la Generalitat Valenciana/ Primers Moments'. Imagen cortesía del Centre del Carme.

‘Spectrum Screensaver’, instalación Inma Femenía dentro de la exposición ‘Art Contemporani de la Generalitat Valenciana/ Primers Moments’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Jesús Rivera aporta en este punto lo antagónico, ya que hace uso de lo artificial para crear un paisaje idílico, inexistente. Un trabajo que parte de la base teórica de la ciencia ficción, transformando iconografías y cuya sensación tangible, tan bien recreada, se torna humo al tomar distancia con la obra. Ángel Masip encauza otra mirada hacia el entorno; ‘Cataclismo’ es, como ya se intuye por el nombre, una manera de acercarnos al caos, una explosión y, al mismo tiempo, una experiencia casi espiritual de entender nuestro momento. Cierra la muestra Inma Femenía, cuyas obras, también ampliamente conocidas, tienen aquí un momento culminante. Dentro del contexto actual de los mass media, Femenía se apropia de la tecnología, de la luz y lanza una última pregunta directa: “De todo lo que has visto, ¿sabrías decir qué es real?”.

En resumen, estos ‘Primers Moments’ no dejan indiferente. A fuerza de recorrer la trayectoria de estos 33 artistas se pueden establecer unos parámetros de semejanza, guiados, sobre todo, por la transmisión de la experiencia personal y derivados, al mismo tiempo, de la observación del entorno: el físico, el mental y el social. Al final y al cabo, estos ‘Primers Moments’ conforman una generación de artistas, no en el sentido de generación por tener una edad cercana, sino una generación unida por una situación donde la actividad del artista se enmarca en la precariedad al mismo tiempo que en el auge de las prácticas culturales, todo ello dentro de un territorio tan singular como es el valenciano. Un contexto capaz y lógico para unos resultados que hablan por si solos.

Muestra de la exposición con las obras de Art al Quadrat, Fermín Jiménez Landa y Mar Arza. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Muestra de la exposición con las obras de Art al Quadrat, Fermín Jiménez Landa y Mar Arza. Imagen cortesía del Centre del Carme.

María Ramis

La memoria quebrantada

Memoria: El bombardeo del 25 de mayo de 1938 del Mercado Central de Alicante
Entrevista a Alex Guillén y Sergio Lombarte
Centro Cultural Las Cigarreras, Alicante

“La memoria es como un don maravilloso y una maldición implacable”, dijo Aharon Appelfeld, novelista israelí que en esta frase ya sentencia el potencial y la relación entre memoria, identidad e historia. La productora Letra & Frame presentó el pasado viernes 25 de mayo en el Centro Cultural Las Cigarreras de Alicante, ‘Memoria’, un corto documental que reconstruye el terrible suceso que este año cumple 80 años. Se trata de recuperar en un retrato audiovisual la Guerra Civil en Alicante a través de una combinación de testimonios y material gráfico de la época.

Entrevistamos a Alex Guillén director y escritor de ‘Memoria’, y a Sergio Lombarte, director de fotografía, edición y posproducción de este proyecto.

¿Qué motiva a Letra & Frame a llevar a cabo este documental? ¿Cuál es el objetivo?

Alex Guillén (AG): Nosotros, en nuestra productora Letra & Frame, tenemos un lema, que es el de contar historias. Y nos pareció que esta tenía que contarse y no caer en el olvido por todo el impacto que tuvo en la ciudad y en su historia. No obstante, estamos hablando de un bombardeo en el que murieron 300 personas que fueron enterradas en su mayoría en una fosa común. Y cuya memoria por distintos acontencimientos que pasaron se diluyó en el tiempo convirtiéndose en un rumor o una leyenda que pocos conocían a ciencia cierta.

Sergio Lombarte (SL): Son muy pocas las personas de nuestra generación, o incluso de la de nuestros padres, que saben que esto ocurrió. Mi familia lleva en Alicante más de 20 años y no habían oído hablar de bombardeos durante la guerra civil hasta que comenzamos este proyecto.

En el documental aparecen diferentes personas, desde una testigo hasta un periodista. ¿Qué os llevo a centraros en esos testimonios?

(AG): La brevedad del formato que hemos escogido nos obligaba a seleccionar pocos perfiles muy concretos que tuvieran un conocimiento profundo del tema. Y que al mismo tiempo, se complementaran entre sí para cohesionar la narración. De esta forma seleccionamos un periodista experto en la historia de Alicante que nos aportó imparcialidad, un historiador y arqueólogo que nos dio datos precios, un investigador experto en el tema que nos brindó análisis…Y una testigo que nos ofreció su memoria y que es la auténtica protagonista del relato.

Una de las escenas del documental. Imagen cortesía Letra & Frame.

Magdalena Oca, testigo que aparece en el documental. Imagen cortesía Letra & Frame.

¿Por qué este formato de documental corto?

(AG): Nuestra productora apuesta por el reportaje o documental corto porque creemos que es un format que gracias a su duración es capaz de enseñar y entretener sin aburrir. Y en los tiempos que vivimos donde todo es rápido y va a la velocidad de la luz, tenemos que adaptarnos a la realidad audiovisual del mundo.

(SL:)  No obstante, Hemos querido darle una estética cinematográfica que suma mediante un juego estético más dramatismo y permite que el espectador se sumerja en el relato.

¿Cómo ha sido el proceso de montaje?

(SL): Para un proyecto de esta embergadura son necesarias muchas horas de dedicación. Nuestra pasión por el formato documental, así como la carga histórica del mismo han sido nuestro principal combustible. Como director de fotografía, me he volcado por conseguir una estética que acompañe a la narrativa. Del mismo modo que la producción y guion realizados por Alex sin duda fueron sublimes y factores clave para desarrollar este documental.

(AG): Ha sido un proyecto exhaustivo realizado en tiempo record, pues en apenas tres meses lo hemos completado. Al ser un proyecto independiente no se ha contado con financiación externa, pero aun así, nada nos ha frenado a la hora de llevarlo a término. La implicación de Mister Barceló , Kurtys Flow y Rebecca Wasser también ha sido un factor determinante para que todo saliera según lo previsto.

Una de las escenas del documental, Mercado Central de Alicante. Imagen cortesía Letra & Frame.

Una de las escenas del documental, Mercado Central de Alicante. Imagen cortesía Letra & Frame.

‘Memoria’ ha implicado varias disciplinas artísticas y a varios agentes culturales de la ciudad, ¿era algo premeditado o han ido surgiendo necesidades?

(AG): Desde el primer momento Sergio quiso darle un efoque muy artístico al proyecto, no quedándose meramente en la realización de un documental: Estudiamos los planos, el color y el resultado que queríamos, apostando por una línea gris que acompañara la tristeza de la historia y al mismo tiempo la objetividad y la neutralidad. Esta no es una historia que acabe bien. En cuanto a las colaboraciones, fueron surgiendo de manera espontánea conforme fuimos desarrollando el proyecto hasta que creamos nuestro pequeño universo.

(SL): Conforme avanzaba el documental vimos claro que teníamos que crear un proyecto transmedia, que fusionara varias disciplinas. El primer paso fue plantearnos una fusión de reportaje y documental, con una visión cinematográfica. La primera colaboración externa fue la composición de la canción 25 de Mayo, escrita e interpretada por Mister Barceló y producida por Kurtys Flow. La canción la reservamos para los créditos del documental, dándole a las víctimas una despedida digna. Además realizamos un videoclip para esa misma canción que siguiese la misma estética que el documental. También decidimos contar con la colaboración de Rebecca Wasser, artista alicantina autora de ‘Ecos’, el óleo que cierra el documental. Su cuadro aporta un valor que no podíamos conseguir de otra manera consiguiendo combinar producciones audiovisuales con música y pintura.

Queríais desde el principio que ‘Memoria’ fuera un proyecto independiente, ¿en todos los sentidos?

(AG): Sí al 100 %. La idea desde el primer momento ha sido realizar una producción  didáctica, amena, neutral y objetiva.

(SL:) Pura historia basada en testimonios de testigos y expertos.

‘Memoria’ está publicado en la web de Letra & Frame y se puede disfrutar aquí. Próximamente se irá proyectando en colegios o en eventos. La programación se puede consultar en el siguiente enlace: letrayframe.com.

Maria Ramis

La retórica carniforme de Julio César en 10 Sentidos

‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’, de Romeo Castellucci
Festival 10 Sentidos
Monasterio de San Miguel de los Reyes
Avenida de la Constitución 284, Valencia
Miércoles 16 y jueves 17 de mayo de 2018

“Amigos, romanos, compatriotas, escuchadme: vengo a sepultar a César, no a loarlo”

Aproximarse a la figura del conspicuo dictador de la Antigua Roma, Gaius Iulius Caesar, requiere transitar, de un modo inexcusable, por los vestigios preludiares del drama shakesperiano ‘La tragedia de Julio César’, rescoldo literario de ineludibles vigencias a partir de las que procurar un ejercicio de revisitación como el que rubrica el multidisciplinar dramaturgo cesenati Romeo Castellucci.

Dos décadas después de su estreno, este heterodoxo Giulio Cesare prosigue su internacional singladura escénica y recala su magistratura enl monasterio jerónimo y renacentista de San Miguel de los Reyes –actual sede la Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu–, erigido en justificado adalid programático de la presente edición del Festival 10 Sentidos, mediante una adaptación de pezzi staccati (fragmentos de repuesto) que sintetiza la configuración original ideada por Castellucci.

Imagen del elenco actoral de  'Giulio Cesare. Pezzi Staccati', de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

Imagen del elenco actoral de ‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’, de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

“No tengo ni el ingenio, ni las palabras, ni la capacidad, ni los gestos, ni la elocuencia, ni el poder de revolucionar la sangre de los hombres”

Y, sin embargo, henchida de visajes y prédicas, de potestad y vigor, de virtuosas y epatantes facultades cobra forma trágica esta lacerante oda escénica que clama insurrecta y literalmente por la palabra hecha músculo y herida, el verbo convertido en carne.

De este modo, ‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’ se sirve de cámaras endoscópicas, movimientos sonoros, hiperbolizados ademanes, litúrgicos sacrificios y alocuciones laringectomizadas para exhumar los orígenes de la prosodia, vislumbrar la morfología laringítica del lenguaje y desentrañar la retórica carniforme que habita en lo corruptible.

Frente al retablo de José Cavaller y bajo el cimborrio cupular se concitan los conspiradores Flavio y Marulo, vertebrados por el aparato fonador de ‘…vskji’ (¿Jerzy Grotowski? ¿Konstantín Stanislavski?) –encarnado por Sergio Giuseppe Scarlatella–, el inapelable destino de un decadente Julio César –eminente y sobrecogedor Gianni Plazzi– y el discurso fúnebre de Marco Antonio el Triunviro –traqueostómicamente oralizado por Maurizio Cerasoli–, amén de un ingenio lumínico cuyo quebrantador funcionamiento, a modo de garrote, reporta obscuridad y epílogo a la representación.

Carmen Amoraga, Directora General de Cultura y Patrimonio, y el director escénico Silvano Voltolina, en compañía de Meritxell Barberá e Inma García, directoras del Festival 10 Sentidos, durante la presentación de 'Giulio Cesare. Pezzi Staccati', de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

Carmen Amoraga, Directora General de Cultura y Patrimonio, y el director escénico Silvano Voltolina, en compañía de Meritxell Barberá e Inma García, directoras del Festival 10 Sentidos, durante la presentación de ‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’, de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

Durante la presentación a los medios, Silvano Voltolina, ayudante de dirección y responsable escénico de la presente adaptación para el Festival 10 Sentidos, hubo manifestado que ‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’ “funciona como una cirugía, con el fin de contemplar qué es lo que sigue vivo” del cuerpo de la pieza original y aquello que atesorase “una mayor carga de significado para el público y para los propios actores”, atendiendo a su línea artística de trabajo; “en este caso, nosotros recuperamos cuatro fragmentos esenciales de la representación completa”, como son “el comienzo y el más poderoso monólogo (quizás de la historia del teatro), como es el monólogo de Antonio (Marco) frente al cuerpo de César (Julio), unido al sacrifico de Julio César e, igualmente, el final de la representación original, con el funcionamiento de este garrote”.

Por su parte, el corpus arquitéctonico y acústico del interior de la iglesia del Monasterio de San Miguel de los Reyes se incorpora a la presente compostura como un elemento decisivo para la acción; por ello, para Voltolina “la idea es intervenir lo menos posible en el espacio en el que se va a representar la obra. La pieza no va con escenografía, sino que su función es hacer uso del lugar”.

Un lugar visibilizado, en tanto que “este tipo de propuestas ponen este espacio a disposición de la ciudadanía y les da la oportunidad de disfrutar de algo que les pertenece”, apuntó Carmen Amoraga, Directora General de Cultura y Patrimonio, en explícita sintonía con el horizonte conceptual de ‘Invisibles’, lema de la séptima edición del Festival 10 Sentidos.

Un instante de la escenificación de 'Giulio Cesare. Pezzi Staccati', de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

Un instante de la escenificación de ‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’, de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

 

 

“10 Sentidos es un festival de participación”

Desayunos Makma en Cafetería La Nau (Centre Cultural La Nau)
‘Invisibles’. Festival 10 Sentidos
Diversas sedes de Valencia
Del 3 al 20 de mayo de 2018
Con Meritxell Barberá e Inma García, directoras del festival
Entrevista realizada por Merche Medina, Salva Torres y Jose Ramón Alarcón, del equipo de redacción de Makma

El Festival 10 Sentidos incoa, a partir del viernes 3 de mayo de 2018, el corpus de su séptima edición, cuya venidera agenda programática se formula bajo el lema ‘Invisibles’. Con tal motivo, desde Desayunos Makma conversamos con Mertixell Barberá e Inma García –responsables de su dirección artística y técnica, respectivamente– con el fin de reflexionar acerca del presente concepto vertebrador y, en consecuencia, desgranar los hitos más relevantes su contenido.

Festival 10 Sentidos. Makma

INVISIBLES

“Los nadies: los hijos de nadie,
los dueños de nada”
(‘Los Nadies’, Eduardo Galeano)

Tomando como referencia los versos del periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano, ‘Invisibles’ focaliza la atención sobre el velado y turbio horizonte de la exclusión social, cuyas razones deben encontrarse en inicuas y hostiles divergencias económicas y etnográficas, “por condición sexual o de raza”, por motivos físicos, psicológicos o etopéyicos.

Atendiendo a las premisas con las que se enarbolaron los encuentros anteriores, Mertixell Barberá considera que, en cierto modo, “invisibles es un concepto mucho más amplio. Cada año el lema ha ido hacia un colectivo concreto”; es por ello que “podría resumir los lemas de todas la ediciones hasta ahora e, incluso, los futuribles, porque, al fin y al cabo, siempre tratamos de visibilizar a través de propuestas artísticas una cuestión que afecta al avance de cualquier comunidad”. En ‘Invisibles’ se encuentra “toda esa parte teórica y social, los aspectos y nuestras caras invisibles, incluso en el sentido estético” del término, apunta Inma García.

Tal y como reza en su tríptico programático, “están ahí, pero no los vemos. Las prisas, los horarios rígidos y los convencionalismos nos impiden detenernos y valorar su presencia. No es cómodo verlos y por eso lo evitamos. Y si no se ven no existen. No forman parte de eso que llamamos sistema o no ocupan un lugar suficientemente reconocible en nuestra sociedad”.

ACTIVIDADES

Si las dos ediciones precedentes –’A lo caos’ y ‘PorMayores’–, amén de consumar su especificidad argumental, consolidaron una apuesta morfológica por la multiplicidad de sedes, en 2018 no solo se consuma, sino que se incorporan nuevos espacios –como la Biblioteca Valenciana, en el Monasterio de San Miguel de los Reyes, verbigracia– y el festival retorna, a la par, al germen arquitectónico de sus cuatro primeras celebraciones, el Centre del Carme, sumándose a IVAM, MUVIM, Espai Rambleta, Espacio Inestable, Centre Cultural La Nau, Palau de les Arts, La Filmoteca Valenciana, la Galería Pepita Lumier o la Plaza del Ayuntamiento, entre otros.

Imagen del espectáculo ‘Giulio Cesare, Pezzi Staccati’, de Roemo Castellucci. Fotografía cortesía de Festival 10 Sentidos.

Imagen del espectáculo ‘Giulio Cesare, Pezzi Staccati’, de Roemo Castellucci. Fotografía cortesía de Festival 10 Sentidos.

ROMEO CASTELUCCI

De este modo, serán más de medio centenar las actividades que nutrirán el cronograma del Festival 10 Sentidos, de entre las que destaca, como cabeza de cartel, el artista y dramaturgo italiano Romeo Castellucci, quien retoma y porta al festival uno de sus más ínclitos y convulsos espectáculos, ‘Giulio Cesare, Pezzi Staccati’ –en la Biblioteca de San Miguel de los Reyes (16/17 de mayo)–, inspirado en el texto trágico de William Shakespeare; una pieza de honda y heterodoxa “visibilización de la voz”, acerca de la que Inma García señala que “es tan radical en muchas cosas que es preferible no desvelar nada”.

CONSTANZA MACRAS

Uno de las representaciones más relevantes, ‘Hillbrowfication’ –en Espai Rambleta (19 de mayo)-, porta la rúbrica de la coreógrafa argentina Constanza Macras y su compañía interdisciplinar DorkyPark, quien trabaja y reside en Berlín desde hace varias décadas. Sin duda, un objetivo cumplido para 10 Sentidos, si bien “llevamos años intentando traerla”, señala Barberá.

Constanza, quien habitualmente “trabaja con un colectivo concreto de personas amateur para reflejar algún aspecto social”, procura reflexionar, con ‘Hillbrowfication’, en torno de la violencia y la xenofobia, a través de la puesta en escena de una veintena de niños y jóvenes –de entre los 5 y los 22 años– del Hillbrow Theatre Project de Johannesburgo, un centro cultural gestado “para intentar que los niños pasaran en él el mayor tiempo posible cuando no estuvieran en la escuela, e intentar estar el menor tiempo en la calle”, matiza Mertixell Barberá, quien sintetiza que “hablan de una ciudad invisible que no existe y les gustaría que fuera su ciudad; una ciudad del futuro donde no haya delincuencia, ni violencia, ni droga”; una singular distopía en la que una invasión alienígena procura una metamorfosis del orden social orientado por las habilidades de cada individuo para bailar.

LA SUBTERRÁNEA

A través de la propuesta escénica ‘Ser Visibles’ – en Espacio Inestable (8 de mayo), la formación La SubTerránea comanda un proyecto de trabajo con diversos colectivos invisibles de la ciudad. “Cada año pedimos a un director de escena que trabaje con colectivos que tengan que ver con el lema del festival y que cree una pieza ex profeso en work in progress, para presentearse en el contexto” de 10 Sentidos, indica Barberá.

‘Ser Visibles’ se encontrará vertebrada por ex prostitutas, mujeres que fueron víctimas de violencia de género, adolescentes transexuales e inmigrantas refugiados. “Ahora mismo son diecisiete personas (creo que llegaremos a las veinte), pero el proceso está siendo brutal, porque entre la compañía y nosotrs estamos generando entrevistas con colectivos, con personas de manera independiente”, señala Inma García.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, junto con Jose Ramón Alarcón y Salva Torres, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, junto con Jose Ramón Alarcón y Salva Torres, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

SONIA GÓMEZ

La coreógrafa catalana Sonia Gómez, mediante ‘Dancers. Proyecto de Transmisión’ y ‘Bailarina’ – en el Centre del Carme (6 de mayo)–, postula una muestra de su trabajo “en los límites de la performance, no tanto danza ni teatro, con conceptos muy autobiográficos’, recuerda Meritxell.

Si en ‘Bailarina’ se desarrolla “un solo con pautas de movimiento muy básicas, para generar el concepto espacial”, con ‘Dancers’ la performer “contacta con varias bailarinas locales para que se aprendan su solo dos días antes, a modo de transmisión de su trabajo”, recalca Inma. En 10 Sentidos  este proceso de transmisión se vincula con un grupo diletante formado por mujeres de la limpieza.

MARCO CANEVACCI

De entre las diversas proposiciones e intervenciones artísticas debe destacarse ‘Plastique Fantastique’ –en el claustro renacentista del Centre del Carme (a partir del 3 de mayo)–, del reconocido artista del arte efímero Marco Canevacci, quien “instalará una burbuja gigante transparente, jugando con los conceptos de visibilidad/invisibilidad”, perfila Inma García, con el fin de “generar un espacio de arquitectura efímera en el que ocurran cosas”, avanza Barberá, como el concierto inaugural ‘Spectre [LIVE]’, del artista sonoro Edu Comelles, o el citado proyecto de Sonia Gómez.

DIMITRI DE PERROT

El artista suizo Dimitri de Perrot postulará la instalación sonora con fotografías ‘Dreams & Nightmares’ – en el MuVIM ( a partir del 4 de mayo)–, con la que reflexionar acerca de “lo que queda a nivel sonoro y visual cuando los refugiados pasan por determinados lugares y, posteriormente, abandona”, indica Meritxell Barberá; un oscuro espacio de tránsito por el que conducirse mediante “sonidos, imágenes y sensaciones”.

PLAZA DEL AYUNTAMIENTO

Como ya se ha erigido en habitual, la explanada de la plaza del consistorio acogerá, el sábado 12 de mayo, una dilatada jornada de actividades, a modo de popular y citadina muestra de acción de los principales preceptos del presente año, contando con la participación de Danza Mobile, la compañía de teatro catalana Kamchàtka, el site-specific de Eduardo Guerrero y la “invisibilidad de los artistas callejeros”, o las instalaciones artísticas de Edu Comelles –y su recreación visual y sonora del antiguo diseño de la Plaza del Ayuntamiento proyectada por el arquitecto Javier Goerlich– y Juan Gonzáles, quien en ‘Offine’ visibiliza mediante la fotografía a grupo de personas sin techo y sus respectivas fórmulas de interacción y comunicación, invisibilizadas económica y tecnológicamente.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

CERTAMEN COREOGRÁFICO

Uno de los estribos ineludibles que conforman el cronograma del festival se polariza en torno de su Certamen Coreográfico –en Espai Rambleta (9/10 de mayo)–, para cuya presente edición han recibido casi 300 propuestas nacionales e internacionales. Sin duda, “cada vez nos cuesta más hacer esa selección (de finalistas). Son 10 píldoras de lo que es el mapa internacional de la coreografía más emergente”, si bien “cada vez son más los profesionales que se están llevando y programando piezas que ven aquí”, destaca Barberá.

El Festival 10 Sentidos se completa, además, con la rúbrica de autores y compañías de inquietantes propuestas y discursos contraventores, como Kor’sia, Platform-K & les Ballets C de la B o Stopgap Dance Company, entre otros; la incursión en ‘#Territorio Chirbes. Este hombre tiene en su cabeza un mundo’, espectáculo e instalación escénica a cargo del dramaturgo valenciano Toni Tordera en el Centre del Carme, al igual que la ‘València Invisible’ de Laura Clos y Núria Vila; la cáustica discursiva de Telmo Irureta en el MuVIM; el Ciclo de Cine Invisibles en la Filmoteca Valenciana; la ruta ‘Libros Visibles en las librerías valencianas’; conferencias como ‘La ilustración y la novela gráfica como herramientas de visibilización’, a cargo de Cristina Durán y M. Ángel Giner Bou en Galería Pepita Lumier o las confluencias de ‘Arte y Acció Social’ en el Centre Cultural La Nau, con las que “generar un encuentro con expertos que trabajan en la materia ‘Arte y Solidaridad’ y la conversación expositiva con cinco colectivos, vía convocatoria, que cuentan sus respectivos proyectos artísticos”, manifiestan ambas.

Un vasta y fértil nómina de creadores y materias que auxilian a solidificar su norte reflexivo, en tanto que “el Festival 10 Sentidos siempre va a buscar esa idea de visibilizar la denuncia social, asociado a cómo a través del arte posiblemente no se cambiará el mundo, pero sí propone los debates y la reflexión necesaria para que al final se planteen y se debatan los problemas que sí afectan al avance de una comunidad y a nuestra sociedad”, delibera Meritxell Barberá.

“No sólo es un festival de exhibición, es un festival de participación. Desde lo inicios dijimos que esto tiene que servir para algo, no solo para mostrar cosas, sino para que la gente sea un espectador activo, participativo y se integre en los proyectos”, asevera Inma García.

Sin duda, legítimas ratificaciones para un 10 Sentidos que cuenta, así mismo, con un compromiso renovado por parte de Caixa Popular que asegura su pervivencia durante los próximos tres años. “Estamos convencidas de que el festival tiene mucha vida, porque es diferente, tiene su propia identidad y, además, con el que cada vez nos sentimos más comprometidas”, concluyen.

Más información en Festival10Sentidos.com

Meritxell Barberá e Inma García, directoras del Festival 10 Sentidos, instantes previos a la conversación en #DesayunosMakma. Fotografía: Merche Medina.

Meritxell Barberá e Inma García, directoras del Festival 10 Sentidos, instantes previos a la conversación en #DesayunosMakma. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón