La ciudad a ojo de aguja

Valencia al detalle, de Tono Giménez y Tomás Gorria
Guía inusual de Valencia, que se presentará en octubre de 2016

Tono Giménez, que durante años ha ido fundamentando su colección fotográfica con múltiples detalles de la ciudad de Valencia, y Tomás Gorria, diseñador editorial y articulista, parecen haber seguido los pasos de Italo Calvino en Las ciudades invisibles. Como él, estos dos inquietos valencianos han trazado un mapa de su ciudad dibujado con aspectos minimalistas, sumamente delicados y que exige una percepción distinta a la habitual.

Tono Giménez (izda) y Tomás Gorria, autores de Valencia al detalle. Imagen cortesía de los autores.

Tono Giménez (izda) y Tomás Gorria, autores de ‘Valencia al detalle’. Imagen cortesía de los autores.

La Valencia al detalle que ambos viajeros interiores nos proponen está escrita “en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos”. Son palabras de Calvino, pero a buen seguro que las suscriben quienes a su vez ponen el acento en aldabas, bocallaves, canalones, escudos, puertas, rótulos, rejas, gárgolas, campanas y marquesinas.

“¿Podemos hablar de una Valencia inédita?”, se pregunta Gorria. Y su respuesta va en la dirección de esos detalles que, efectivamente, configuran una ciudad distinta, en la que “lo verdaderamente importante es casi invisible a los ojos, y en momentos como este, donde la vida transcurre tan deprisa”, explica el diseñador. La ciudad de Giménez y Gorria tiene mucho que ver con la sensación extraída de esas otras ciudades invisibles a las que alude Calvino: “Comprendí que debía liberarme de las imágenes que hasta entonces me habían anunciado las cosas que buscaba”.

Gárgola Catedral de Valencia.

Gárgola Catedral de Valencia.

Valencia al detalle pretende ser un libro para descubrir esas cosas que a simple vista pasan desapercibidas. Para ello se hace necesario rozar los cuellos de las camisas por delante o por detrás, de tanto alzar la mirada del suelo o penetrar en él en busca de altas gárgolas y canalones, y superficiales alcantarillas. Una mirada huidiza, ajena a la espectacularidad de Les Arts y al bullicio de Internet, y más próxima a la contemplación minuciosa.

Por ejemplo, de aldabas que invitan a golpear la puerta con la perplejidad de quien de pronto se da cuenta de su forma de anillo, de sus distintas cabezas (de perro, de diablo, del políticamente incorrecto moro). Aldabas, que no timbres, abriéndose paso entre una multitud de singulares puertas y casonas. Edificios majestuosos, como La Lonja, de cuyas paredes sobresalen figuras con gestos desvergonzados, y gárgolas que a veces sobrecogen. Detalles y más detalles que Gorria y Giménez, tanto monta, descubren en aras de quebrar esa imagen rutinaria de la Valencia turística.

Bocallave de las Torres de Serranos. Imagen cortesía de los autores.

Bocallave de las Torres de Serranos. Imagen cortesía de los autores.

La ciudad invisible que muestran ha necesitado el apoyo de 144 mecenas para que el proyecto vea definitivamente la luz en octubre, cuando será presentado el libro. La Administración bastante tiene con festivales de marca para fijarse en ciudad tan minúscula por fuera como grande por dentro. El crowdfunding o financiación colectiva vuelve a tener la “culpa” de que un proyecto modesto alcance la categoría de imperiosa necesidad. Porque Valencia, como dicen sus promotores, se merecía otra mirada.

Canalón de la Calle Pelayo. Imagen cortesía de los autores.

Canalón de la Calle Pelayo. Imagen cortesía de los autores.

Más allá del horroroso cableado que afea la ciudad y de la desidia que atesoran muchas calles, Valencia guarda pequeños tesoros que Tono Giménez y Tomás Gorria descubren. “Los rótulos que dan nombre a sus calles, las pequeñas esculturas de sus edificios góticos, las veletas que coronan sus cúpulas, pero también elementos menos conocidos como las tapas de las alcantarillas que han soportado millones de pisadas o los curiosos rostros de los canalones”. Todo eso y más conforma Valencia al detalle, que contará con una serie de rutas en las que diversos especialistas mostrarán a pie de calle algunas de esas joyas. “Es el posible despertar de un latente amor por lo justo, no sometido todavía a reglas, capaz de recomponer una ciudad más justa aún de lo que había sido antes de convertirse en recipiente de la injusticia”, por concluir de nuevo con Calvino.

Valencia al detalle.

Rótulo antiguo Café El Siglo, en la calle Paz, 1 de Valencia. Imagen cortesía de los autores.

Salva Torres

Sobre el escaso coleccionismo y otros silencios

A propósito de Evolución
Centro del Carmen de Valencia

‘Evolución’ es el título de la muestra que recientemente se clausuró en una de las salas de exposiciones del Centro del Carmen de Valencia. Esta importante selección de obras de la colección Aena consta de artistas españoles, portugueses e iberoamericanos, representativos del intervalo de tiempo que transcurrió entre el informalismo y el grupo El Paso, junto a lenguajes y creaciones más recientes de las artes plásticas.

Admirable el mérito de esta exposición de Aena que recorre el país para mostrar las más de 1700 obras de arte contemporáneo que integran este valioso conjunto artístico y, repito, admirable y valiente, cuando el coleccionismo contemporáneo sigue siendo escaso y, sobre todo, silencioso en España. La carencia de estudio y atención hacia estas colecciones nada tienen que ver con los estudios realizados hacia grandes colecciones formadas por la nobleza, la iglesia y las casas reales de siglos anteriores, pero las modas cambian, hay nuevos perfiles de coleccionistas, y los lugares geográficos que acogen estas colecciones son cada vez más exóticos y lejanos.

Sin ir más lejos, en pleno siglo XX y XXI importantes coleccionistas están surgiendo por Oriente Medio como es el caso de la casa Real de Catar, que aspira a situar su colección de arte entre las mejores del mundo, algo nada extraño cuando este pequeño Emirato disfruta de la mayor renta per cápita del planeta.

De todas formas, en los siglos XIX y XX el poder económico de las clases altas para algunos, coleccionistas-mecenas para otros, son impulsados a coleccionar junto a nuevos coleccionistas como la clase media o los ricos industriales. La colección Lladró es un claro ejemplo de nuevos ricos que han apostado por el arte, centrando sus adquisiciones mayoritariamente en pintura valenciana como Ignacio Pinazo, Juan Ribalta o Joaquín Sorolla entre otros,  junto a artistas significativos del arte español.

Pero los coleccionistas en su mayoría buscan y necesitan de la cooperación con instituciones que persigan fines culturales para asegurar la viabilidad y sostenibilidad de sus colecciones, como la de Patricia Phelps de Cisneros, una importante colección que mantiene fructíferas relaciones con el museo Reina Sofía en Madrid e instituciones como el Moma de Nueva York y parte del territorio de América del Norte y del Sur.

Vista general de la exposición Evolución en el Centro del Carmen.

Vista general de la exposición ‘Evolución’, de la colección Aena, en el Centro del Carmen.

La importante ex galerista Soledad Lorenzo tras cerrar las puertas de su espacio madrileño de la calle Orfila en 2012, nos recuerda la mala salud que el mundo de las galerías de arte está sufriendo por una crisis que ha golpeado fuertemente al mundo del arte y con ello las ya deterioradas ganas de coleccionar.

Estos galeristas con muchos años de trabajo y lucha a sus espaldas, poseen importantes colecciones que escasamente, y muy de vez en cuando, podemos conocerlas gracias a las instituciones de turno que las reciben ante la ocasión de exponer obras de artistas más desconocidos dentro de las listas de los museos, pero más conocidos y habituales en las programaciones expositivas de las galerías de arte. Por ello se agradece la valiosa labor de los museos públicos ofreciendo sus sedes, tras una donación, compra o convenio de colaboración, como respaldo a la actividad privada y como recientemente ha ocurrido con las exposiciones de las colecciones de arte contemporáneo de Soledad Lorenzo y Helga de Alvear.

Cada coleccionista merece un estudio diferenciado, y en cada caso podrían establecerse factores humanos, económicos, y sociales que aplicasen la trayectoria y composición actual de su colección.

Como es el caso de la familia Yera. El tesón y la voluntad de sus miembros ha servido para contribuir al conocimiento de la obra y pensamiento de estos y muchos más artistas como José Guerrero, José María Yturralde, Darío Villalba, Luis Feito, Equipo Crónica, Antonio Saura, Manuel Millares o Juan Genovés, dejando patente las corrientes pictóricas de mitad del siglo XX, como reflejo y valioso testimonio de una época española dentro del panorama artístico internacional, una labor que fue distinguida con el Premio Arco al Coleccionismo privado en el año 2012.

Con una personalidad más vocacional, Hans Rudolf Gerstenmaier de nacionalidad alemana decía que: “todos en nuestra niñez hemos empezado a coleccionar con sellos o cajas de cerillas o cualquier otra cosa”, pero el contacto permanente con la historia y la cultura que vivió en España desde joven, fueron la causa y el motivo suficiente para reunir en treinta años más de doscientas pinturas europeas de diversas escuelas y procedencias, donde destaca principalmente la pintura Flamenca del siglo XV al XVII.

Imagen de la exposición de la Colección Aena en el Centro del Carmen.

Imagen de la exposición ‘Evolución’, de la Colección Aena, en el Centro del Carmen.

Las pinturas religiosas, los retratos, los bodegones, los temas mitológicos o las naturalezas muertas se mezclan en esta colección a través de artistas como Anton Van Dyck, Pedro Pablo Rubens, Alexander Adriaenssen, Jan Brueghel De Velours, Juan Van Der Hamen y León, Hendrick Van Ballen, Christian Coclers, Andries Danielsz  y el padre e hijo, Gaspar Pedro y Pieter Verbruggen (el viejo y el joven). Obras de gran belleza y muy superiores a lo conocido hasta aquel momento, predominando la función decorativa destinada a los salones de palacios nobles de Italia y los Países Bajos.

Pero las peripecias hereditarias y los reveses económicos se suman a la crisis actual, lo cual ha provocado un escaso desarrollo y vacío difícil de remontar en cuanto a la apreciación y promoción del arte moderno desde el siglo XIX, primando en muchos casos otros intereses tanto o más que los puramente artísticos, un vía crucis que puede traer graves consecuencias sobre todo al futuro del coleccionismo, por ello destacamos las conocidas colecciones, Carmen Thyssen-Bornemisza, las colecciones de Arte de Telefónica, Iberdrola, la colección Frick o el de la Fundación Suñol, que nos recuerdan la buena salud de algunas colecciones privadas y la necesidad de que existan por el bien del mundo del arte.

El crítico Rafael Sánchez Mazas dijo de la obra de Vazquez Díaz en la colección Rafael Botí: “Ha sabido ser, cuanto más fino y luminoso, más fuerte y más sabiamente constructor. En él se ha dado una rara coincidencia: el progreso de la razón con la intuición pictórica”.

Antonio Barroso

La mirada de Madoz

Coloquios de Cultura Visual
Fundación Mainel
Plaza Porta de la Mar, 6. Valencia
Todos los viernes de noviembre, 2015, a las 19.30h

Las nuevas formas del coleccionismo de arte, la peculiar mirada del fotógrafo Chema Madoz y una retrospectiva de los últimos 100 años de cultura artística valenciana. Es el programa de los Coloquios de Cultura Visual, organizados por la Fundación Mainel, que se celebran todos los viernes de este mes de noviembre y reúnen a artistas, profesionales, estudiosos y amantes de la cultura visual, para reflexionar acerca del papel que ésta tiene en la sociedad actual.

Fotografía de Chema Madoz, invitado a los Coloquios de Cultura Visual de la Fundación Mainel.

Fotografía de Chema Madoz, invitado a los Coloquios de Cultura Visual de la Fundación Mainel.

En esta vigésima edición destaca la sesión del día 13 dedicada a Chema Madoz, uno de los fotógrafos más relevantes del panorama actual. La mirada de Madoz convierte los objetos cotidianos en algo extraordinario, creando un juego de metáforas que ha llevado a calificar su fotografía como poesía visual. Premio Nacional de Fotografía en el año 2000, Madoz (Madrid, 1958) ha realizado numerosas exposiciones individuales, tanto en España  como en el extranjero, y en su obra destacan los trabajos surrealistas en blanco y negro.

Capta imágenes extraídas de hábiles juegos de imaginación, en los que perspectivas y texturas crean un impactante efecto visual. En el encuentro de Valencia el fotógrafo madrileño conversará con el profesor Luis Vives-Ferrándiz sobre esta peculiar mirada del fotógrafo.

Fotografía de Chema Madoz, invitado a los Coloquios de Cultura Visual de la Fundación Mainel.

Fotografía de Chema Madoz, invitado a los Coloquios de Cultura Visual de la Fundación Mainel.

En la primera mesa, que tendrá lugar el viernes 6, intervendrán Rosina Gómez-Baeza y Alicia Ventura, expertas en arte y coleccionismo, quienes con el artista y galerista Mira Bernabeu tratarán desde un prisma profesional el papel de los nuevos mecenas y el nuevo coleccionismo en el arte contemporáneo.

El día 20 de noviembre, última sesión, se dedicará a hacer un viaje por los últimos 100 años de la cultura artística valenciana. El encargado de este recorrido es el historiador del arte José Francisco Yvars, quien fuera director del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM).

Cartel de los Coloquios de la Fundación Mainel.

Cartel de los Coloquios de la Fundación Mainel.

Los Coloquios de Cultura Visual es una de las actividades culturales más longevas y mantenidas en el tiempo de todas las que tienen lugar en Valencia. Comenzaron en 1997, año en el que se celebraron dos ediciones en el Colegio Mayor Universitario La Alameda. Tras la buena acogida de la iniciativa, la Fundación Mainel estableció los viernes de noviembre como la fecha a señalar en el calendario, y no ha faltado nunca a la cita.

Importantes nombres de las artes y de la docencia de nuestro país han dejado su huella en los Coloquios. Antonio López, Román de la Calle, Tomás Llorens, Felipe Garín, Venancio Blanco, Julio López, Horacio Silva, María Corral, Alberto Corazón, Kosme de Barañano, Eva Lootz, Isidro Ferrer o Jaime Rosales son sólo algunos de estos nombres. Todas las sesiones se celebran a las 19.30 horas en la sede de la Fundación Mainel y son de acceso libre hasta completar el aforo.

Fotografía de Chema Madoz, invitado a Fundación Mainel.

Fotografía de Chema Madoz, invitado a los Coloquios de Cultura Visual de la Fundación Mainel.

 

Fallece el coleccionista Martínez Guerricabeitia

Fallece Jesús Martínez Guerricabeitia
Martes 8 de septiembre de 2015

El empresario, coleccionista y mecenas Jesús Martínez Guerricabeitia ha fallecido en su domicilio de Valencia, según ha informado la Universitat de València, institución a la que donó una importante colección de arte contemporáneo. La capilla ardiente se instaló el mismo martes en La Nau, Paraninfo de la entidad, mientras que el funeral tendrá lugar el miércoles 9 de septiembre a las 13.00 horas en el Cementerio general.

Jesús Amor Martínez Guerricabeitia nació en la localidad valenciana de Villar del Arzobispo en 1922. Empresario, coleccionista y mecenas, recibió una primera educación de su padre, minero anarcosindicalista culto que le transmitió la curiosidad intelectual que le acompañó a lo largo de toda la vida.

Jesús Martínez Guerricabeitia. Foto: Europa Press.

Jesús Martínez Guerricabeitia. Foto: Europa Press.

Según ha destacado la UV, Martínez Guerricabeitia “pertenece a aquella generación marcada ineludiblemente por la guerra y el carácter represivo del régimen franquista que llevó a su hermano José a fundar la mítica editorial ‘Ruedo Ibérico’”. Sufrió la cárcel junto a su familia, debido a sus convicciones libertarias, una estancia en prisión traumática, pero que contribuyó a parte de su formación ya que allí recibió clases de profesores represaliados y mejoró sus conocimientos de inglés.

“Las últimas clases que recibiría, porque de la cárcel saldría convertido prematuramente en un adulto abocado a forjarse a sí mismo, sin posibilidad de seguir estudiando”, ha explicado la institución. Debido a la Guerra Civil y a la represión franquista posterior que sufrió toda la familia se abrió camino en el comercio de pieles, hasta que en 1951 emigraron a Colombia, donde se dedicó al comercio internacional. Regresó a Valencia en 1965, donde se estableció en el negocio de la exportación de calzado alicantino a EE.UU. A partir de ahí, desarrolló su inclinación coleccionista además de colaborar con diversas fuerzas cívicas.

Fruto de su labor de coleccionista, decidió donar su extensa biblioteca especializada en pensamiento político a la Biblioteca Valenciana y su colección de pintura de temática social a la UV. En reconocimiento a estos mecenazgos, ha sido distinguido por la UV (1997), la Asociación Valenciana de Críticos de Arte (1998), la Facultad de Bellas Artes (1999), el Consell Valencià de Cultura (2008), el Ayuntamiento de Valencia (2010) y el diario Levante-EMV (2013).

José Martín, biógrafo de Jesús Martínez Guerricabeitia, le describe como “una persona de rasgos admirables por la sorprendente recuperación del golpe que supuso para él y para su familia el fin de la guerra, por su capacidad de reponerse tras salir de la cárcel, las ganas de superarse y luchar por una vida mejor”.

En su biografía, editada en 2013, por la UV (dentro de la colección Paranimf) y la Conselleria d’Educació, Cultura i Esport, a través de la Biblioteca Valenciana, dejó patente que Martínez Guerricabeitia ha sido una persona “que ha sabido luchar con tenacidad y optimismo para sobreponerse a las dificultades hasta mejorar su estatus y poder volver a España, donde hizo realidad su amor por los libros, con la construcción de una amplia biblioteca, y por el arte, con una exquisita colección de pintura de temática social”.

Imagen de Jesús Martínez Guerricabeitia, de la portada del libro editado por la Universitat de València.

Imagen de Jesús Martínez Guerricabeitia, de la portada del libro sobre su figura editado por la Generalitat Valenciana y la Universitat de València.

Europa Press

Incubarte ya tiene mecenas

Incubarte 7
Festival Internacional de Arte de Valencia
Del 18 al 21 de junio

Fermax será el principal patrocinador de Incubarte7, la séptima edición del Festival Internacional de Arte de Valencia, que se celebrará del 18 al 21 de junio en espacios tan significativos de la ciudad como el MuVIM, Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad, o el Jardín Botánico. Transcurridos los tres días propios de Festival, las exposiciones que componen el certamen permanecerán abiertas al público durante un mes más.

Obra de Hakon Roisland. Cortesía de Incubarte 7.

Obra de Hakon Roisland. Festival Incubarte 7.

Incubarte tiene un carácter público, gratuito y festivo, y es para continuar con la posibilidad de ofrecer el acceso libre al mejor arte internacional a todos los ciudadanos, que el equipo del festival busca la colaboración de actores involucrados en el mundo del arte, como lleva haciendo Fermax desde hace ya algunos años.

Incubarte, como festival urbano, aúna artes plásticas y visuales en el centro mismo de la ciudad de Valencia, localizando los mejores espacios expositivos, y llevando a ellos las obras más novedosas e interesantes del panorama internacional, a través de su convocatoria de artistas, abierta a todo el mundo, y que edición tras edición ha ido creciendo exponencialmente, tanto en cantidad de las obras presentadas como en la calidad de las mismas.

Obra de Lola Bonet i Palop. Festival Incubarte 7.

Obra de Lola Bonet i Palop. Festival Incubarte 7.

Fermax, mediante este apoyo a Incubarte, Festival Internacional de Arte, afianza su estrategia como mecenas del arte urbano para transmitir sus valores de empresa: creatividad, diseño, innovación y personalidad. En declaraciones de los responsables de la marca: “El diseño ha funcionado también como factor fundamental para la internacionalización, pues no sólo ha supuesto una estrategia diferenciadora, sino que la búsqueda de lenguajes transculturales, capaces de traspasar fronteras, ha promovido dentro de la empresa la excelencia en el diseño. Y es el camino que toma Incubarte, con la participación de artistas internacionales que facilitan el intercambio de tendencias estilísticas de los diferentes países del mundo”.

Obra de Roland Maas. Festival Incubarte 7.

Obra de Roland Maas. Festival Incubarte 7.

Javier Marisco, director del festival, ha indicado la especial relevancia de que una marca valenciana, de prestigio internacional, se convierta en la principal patrocinadora de Incubarte 7, ya que es “vital la involucración de mecenas locales, para la supervivencia y desarrollo del arte en Valencia.”

Obra de Fernando Ramos. Imagen cortesía de Incubarte 7.

Obra de Fernanda Ramos. Festival Incubarte 7.