Rafael Amargo, del genio a la figura

Poeta en Nueva York, de Rafael Amargo, inspirado en la obra de García Lorca
Teatro Principal
C / Barcas, 15. Valencia
Del 6 al 8 de noviembre de 2015

Estudios recientes, como el anuario de la SGAE, revelan una caída del número de espectadores con relación a la danza. Lo cual a Rafael Amargo le afecta, pero menos. “Yo no paro de llenar los teatros”, dijo. Al Principal de Valencia llega con Poeta en Nueva York, inspirado en la obra de Federico García Lorca. Y lo hace avalado por el éxito de público durante sus últimas representaciones en Granada: “Más de 41.000 espectadores en 32 funciones”, subrayó orgulloso. ¿Qué la danza es el hermano pobre de las artes? Pues “valentía” como antídoto. Y más figuras.

“En la danza debería haber más nombres mediáticos, más figuras”. Y menos siglas. “NBE, Nuevo Teatro Español; pues muy bien, teatro vacío”, ironizó. “En vez de siglas, que haya nombres”, recalcó. El suyo es un ejemplo. Porque así, en plan figura, se muestra en el cartel de Poeta en Nueva York, obra que pasea desde hace 13 años por escenarios nacionales e internacionales con gran éxito de público. “A la gente hay que ir educándola poco a poco en la danza con buenos espectáculos”, subrayando su carácter de “público exquisito”.

Cartel de la obra Poeta en Nueva York, de Rafael Amargo. Teatro Principal de Valencia.

Cartel de la obra Poeta en Nueva York, de Rafael Amargo. Teatro Principal de Valencia.

Como exquisito es el Poeta en Nueva York con el que revive a Lorca. “A mí me pasó como a Lorca cuando fue a Nueva York, que al principio me costó adaptarme a la ciudad por su gran escala, me pareció impersonal y me causó miedo, pero luego la empecé a amar y ahora es como mi casa”. No caben medias tintas. “Nueva York o te gusta o ella no se mete en ti”, para concluir que se trata de “una ciudad muy cruel”, porque “si te va bien, te va muy bien, y si no te mata”. Gran parte de esa crueldad y de esa pasión desbordante se hallan en el espectáculo que durante los días 6, 7 y 8 de noviembre recala en el Teatro Principal.

Marisa Paredes, Cayetana Guillén Cuervo y Joan Crosas ponen sus voces al montaje escénico que cuenta con la colaboración especial de Edith Salazar y el audiovisual de Juan Estelrich. “El 50% de mi éxito se lo debo a él”. Las imágenes cinematográficas que acompañan el espectáculo, además del flamenco y el elenco de bailarines, han contribuido a ese Premio Max de las Artes Escénicas al mejor bailarín y el Mejor Espectáculo de la Década por votación de los lectores de El País Tentaciones. “Lleva 13 años representándose pero lo que funciona, mejor es no cambiarlo”, aunque se haya ido multiplicando “el cuerpo de baile y los artistas”.

El solo hecho de que se haya introducido el flamenco y el cine en Poeta en Nueva York ya es suficientemente novedoso. “Jamás se había hecho antes”, destacó Amargo, que reconoció haberse inspirado en el disco Omega de Enrique Morente y Lagartija Nick: “Es la Biblia para mí”. Un sonido rompedor que viene a calzar como un guante en el espectáculo que destripa las sensaciones de Lorca en aquel Nueva York previo al crack del 29. “La parte más cachonda y picante la escribió Lorca unos meses después en Cuba”, explicó el bailarín, que dijo sentir mucha pena por el modo en que se produjo la muerte del poeta granadino.

“Me gustaría saber dónde están sus restos, pero hablar de los muertos después de tanto tiempo creo que es provocar más dolor”. Por eso Rafael Amargo prefirió centrarse en lo que cercenó el asesinato de Lorca. “Si con 36 años dejó una obra tan majestuosa, lo que hubiera escrito de haber vivido un poco más sería la reostia”. Pero como “la mejor valentía es no quejarse”, ya sea por la muerte de Lorca o por el estado de la danza, el bailarín insistió en el espectáculo que ha triunfado por medio mundo y que ahora recala en Valencia. “Aquí el público siempre nos recibe muy bien; es un público que aplaude con locura, como si fueran las Fallas”. Poeta en Nueva York viajará después a Buenos Aires, de la mano del genio de Lorca y de la figura que reivindica para sí y para la danza Rafael Amargo.

Ver la noticia en El Mundo

Rafael Amargo en el Teatro Principal de Valencia. Fotografía: Jose Cuéllar.

Rafael Amargo en el Teatro Principal de Valencia. Fotografía: Jose Cuéllar.

Salva Torres

Lo que la igualdad (solo) no resuelve

IX edición 2015 del Certamen internacional de cortos por la igualdad
Presentación del DVD y proyección de los cortometrajes premiados
Mesa redonda con los directores
Sala Berlanga del IVAC-La Filmoteca
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Miércoles 14 de octubre, a las 20.00h

La IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad ha premiado cinco piezas audiovisuales de ficción de las 164 que se han presentado. Silencios (dirección y guión de Jesús Méndez), Diana en la red (dirección de Manuel Serrano y guión de Cristina Linares) y La petite fille (dirección y guión de Guillermo Alcalá-Santaella Lloréns) han sido las tres ganadoras. Superhéroes (dirección y guión de Natxo Alapont y Abdelatif Hwidar) ha obtenido una mención especial del jurado y Maeve (dirección y guión de Iván Albacete) ha sido reconocida por CulturArts IVAC por su especial interés cinematográfico.

Fotograma de La petit fille. IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad.

Fotograma de La petit fille, de Guillermo Alcalá-Santaella Lloréns. IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad.

Una edición cuya temática dominante ha girado en torno a “la violencia machista entre adolescentes y en el seno del hogar”, tal y como ha declarado Paqui Méndez, directora del certamen Cortos por la Igualdad.

Unas historias de violencia que reflejan la agresión sufrida por las mujeres reales en los países occidentales democráticos y modernos, en los cuales la paridad entre hombres y mujeres es una realidad en muchos ámbitos y la igualdad conseguida es bastante satisfactoria. Y en estas sociedades la violencia hacia las mujeres, y no cualquier violencia, sino la más brutal y dañina, aquella que conlleva el asesinato de la mujer en manos de su pareja sentimental, si no ha aumentado, no ha desaparecido; y ello a pesar de las medidas políticas, jurídicas y policiales adoptadas para erradicarla, para provocar la sensibilización social y para el apoyo a las víctimas.

Fotograma de Superhéroes. IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad.

Fotograma de Superhéroes, de Natxo Alapont y Abdelatif Hwidar. IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad.

“El número de chicas víctimas de violencia de género sigue creciendo. La edad de las víctimas sigue bajando”, con estas palabras impresas termina el corto Diana en la red.

Conmoción ante unos datos objetivos que traslucen trágicas historias de violencia sufridas por mujeres reales. Violencia hacia las mujeres que no cesa ante la perplejidad generalizada de la sociedad, la cual estaba convencida que una educación e instauración de la igualdad entre hombres y mujeres iba a erradicar la violencia sexual. Pero no ha sido así. Sólo hay que recordar los datos de asesinatos de mujeres en manos de sus parejas en los países nórdicos, en donde la igualdad entre los sexos ha llegado tan lejos y cuya gravedad es mayor que en España (8,55 mujeres asesinadas por cada millón, con respecto al 2,55 en España, según el I informe Internacional de violencia contra las mujeres, elaborado por el Centro Reina Sofía).

Estos datos comparativos no están citados a modo de consuelo, sería necio por nuestra parte, sino como referencia de la gravedad de esta violencia que está asentada como una lacra a nivel europeo y mundial.

Marisa Paredes en un fotograma de Silencios, de Jesús Méndez. IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad.

Marisa Paredes en un fotograma de Silencios, de Jesús Méndez. IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad.

La verdad de la ficción

La IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad, a través de la ficción, nos permite reflexionar y tomar conciencia sobre estas historias de violencia.

Silencios y Diana en la red son dos de los tres cortometrajes ganadores en esta edición. El primero narra la agresión verbal de un marido hacia su mujer; el segundo, el dominio agresivo de un adolescente hacia su novia.

En Silencios la violencia es un acto de maltrato verbal escuchado con un silencio doloroso por la madre del maltratador (papel interpretado maravillosamente por Marisa Paredes). Un silencio doloroso, el de esta madre, por impotente al no poder pronunciar palabra alguna para acallar la agresión humillante e injusta de su hijo hacia su mujer.

La narración de Silencios deja en evidencia de una manera muy sutil el saber de esta madre: que la violencia de su hijo proviene de esa fuerte ligazón amorosa entre madre e hijo arraigado a la infancia. Una ligazón que no se rompió a través de una palabra que pusiese cierto límite a todas las demandas pulsionales del hijo. Y, ahora, ya es demasiado tarde para que sea pronunciada y acalle los gritos injuriosos de su hijo.

Fotograma de 'Diana en la red'. IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad.

Fotograma de ‘Diana en la red’, de Manuel Serrano. IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad.

En Diana en red la historia de amor adolescente fluye para los protagonistas y para el espectador a través de los mensajes escritos y las fotografías colgadas en facebook. Una historia donde el protagonista masculino va imponiendo una relación marcada por la posesión, los celos y el dominio, al no aceptar la diferencia del personaje femenino.

Unos cortos estos, como los otros que forman parte de esta novena edición,  que dejan en evidencia cierta paradoja de nuestro pensamiento cognitivo posmoderno: que la igualdad entre hombres y mujeres no ha tenido como consecuencia la supresión de la violencia entre los sexos. El discurso psicoanalítico lleva años proclamándolo: “Cuanto más intentamos obviar o suprimir la diferencia sexual, las relaciones humanas se vuelven menos carnales -encuentros a través de la red- y más descarnadas -aumento de la violencia”.

Si queremos establecer relaciones menos descarnadas y más humanas entre los sexos, igual debemos pensar en conciliar la igualdad a nivel político, social, laboral y cultural, con la diferencia en el plano más íntimo y personal. Igualdad, sin duda, de derecho, pero recuperando aquellos relatos míticos-simbólicos que, en tanto vías de la experiencia pulsional del ser humano, permitan articular la diferencia entre lo masculino y lo femenino.

Fotograma de Maeve. IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad.

Fotograma de Maeve, de Iván Albacete. IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad.

Begoña Siles

Iguales pero menos

IX Edición de Cortos por la Igualdad
Sala Rialto
Filmoteca de CulturArts IVAC
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Miércoles 14 de octubre de 2015, a las 20.00h

En la lucha por la igualdad de géneros en Occidente se han obtenido bastantes victorias, pero quedan todavía muchos combates por librar. Erradicar por completo la violencia sexista, la discriminación salarial que padece la mujer y su dificultad para acceder a puestos de poder y responsabilidad. También liberarle del peso de las tareas domésticas y familiares que suele recaer sobre sus hombros.

Visibilizar ese tipo de situaciones  es el objetivo de Cortos por la Igualdad, un certamen de cortometrajes organizado por la Asociación por la Coeducación con apoyo de CulturArts y la Universitat de València.  Un DVD colectivo que reúne los cinco títulos ganadores se presenta el 14 de octubre, a las 20 horas, en el Rialto. La falta de apoyo a los directores noveles se pone de manifiesto en la gran cantidad de obras presentadas, casi 300 entre las que se seleccionaron 164 títulos.

Fotograma de Superhéroes. Imagen cortesía de Cortos por la Igualdad.

Fotograma de Superhéroes, de Natxo Alapont y Abdelatif Hwidar. Imagen cortesía de Cortos por la Igualdad.

Los tres cortometrajes ganadores de esta  IX edición de Cortos por la Igualdad son: Silencios, de Jesús Méndez; Diana en la red de Fundación Tus Ojos, con guión de  Cristina Linares; y La Petite fille, de Guillermo Alcalá-Santaella Lloréns. El jurado concedió una mención especial a Superhéroes, de Natxo Alapont y Abdelatif Hwidar y a Maeve, de Iván Albacete, un corto de animación premiado también por CulturArts por su interés cinematográfico.

La veterana actriz Marisa Paredes es la protagonista de Silencios que aborda el espinoso tema del maltrato y el silencio cómplice en torno a la víctima. “No puedo concebir el arte como algo neutro”, dice su director Jesús Méndez. “Mi manera de entender el cine es el compromiso social. Escribo sobre aquello que me incomoda o me molesta y había llegado el momento de indagar sobre la violencia de género, y el mundo que rodea a la víctima y al verdugo. Sobre el silencio que cohabita con el miedo y con el dolor. Había visto varios proyectos relacionado con la violencia de género, pero ninguno abordaba el entorno más próximo. Me interesaba mostrar las razones que llevan a un testigo a mirar hacia otro lado cuando presencia un acto violento. Para ello, dimos el punto de vista de la madre del agresor, puesto que entendíamos que el conflicto sería mucho más rico. Ya que los medios técnicos y económicos eran muy limitados, hicimos un ejercicio de estilo. Todo sucede en una única estancia, con tan solo una actriz”.

Implicar a Paredes fue sencillo. “Nos pusimos en contacto con su representante y le gustó el proyecto”, cuenta Méndez. “Ha sido un lujo trabajar con ella, tanto a nivel artístico como humano. Marisa ha sido todo generosidad y profesionalidad, hemos aprendido muchísimo de ella e hizo que todo el rodaje fluyera de una manera mágica”.

Fotograma de Maeve. Imagen cortesía de Cortos por la Igualdad.

Fotograma de Maeve, de Iván Albacete. Imagen cortesía de Cortos por la Igualdad.

Diana en la red plantea el tema de la violencia machista que sufren las adolescentes a través de las nuevas tecnologías y La Petite fille muestra la relación entre una abuela y su nieta que sueña con ser aviadora. Superhéroes es una original reflexión sobre la conciliación familiar y el valor que merece el trabajo femenino, y Maeve, con imágenes muy sugestivas, ahonda en cómo el machismo se transmite e implanta también en la mente de algunas mujeres.

Mujer y audiovisual

La selección de 2015  evidencia varias paradojas muy significativas, señalan los organizadores. “Por ejemplo, que el título de uno de los cortos, Superhéroes, cuando habla de una mujer use el masculino plural nos recuerda lo lejos que estamos de un lenguaje no sexista”, dice Paqui Méndez, directora del certamen.

“También es muy revelador que la mayoría de cortos están dirigidos por hombres, reflejo  de la falta de medidas de acción positivas que ayuden a paliar la enorme discriminación que padecen las mujeres del sector audiovisual. Los directores están mejor situados en la industria y por tanto más capacitados para ofrecer más productos y de mejor factura”.

Aunque cada vez son más las mujeres que se ponen detrás de la cámara, siguen siendo mayoritarios los hombres en las producciones audiovisuales, situación repetidamente denunciada por Cima (Asociación de Mujeres Cineastas y Medios Audiovisuales). Cima lucha por la igualdad de oportunidades en acceso a puestos de dirección y decisión, por una imagen no sesgada y más real de la mujer en los medios y por promover la presencia paritaria en las áreas públicas del sector.

Marisa Paredes en un fotograma de Silencios. Cortesía de Cortos por la Igualdad.

Marisa Paredes en un fotograma de Silencios, de Jesús Méndez. Cortesía de Cortos por la Igualdad.

Bel Carrasco