Salt de pàgina, libros de artista en la colección UPV

Salt de pàgina. Libros de artista en la colección UPV.
Sala de Exposiciones UPV. Edificio del Rectorado (3A)
Camino de Vera s/n
Valencia
Hasta el 5 de abril.

Acotar de forma estándar el concepto “Libro de artista”, es como correr el riesgo de poner cercos que demarquen milimétricamente a océanos y mares. Cuantos más movimientos artísticos se investigan, más dudas surgen a la hora de poner la primera empalizada, y aunque hay pocos rincones del siglo XX en que no fluya la relación, entre el artista, y el libro, la referencia de un linde imaginario para definirlo parece poco seria, teniendo en cuenta, que el ideal que empuja a la creación de libro de artista depende de los valores que mueven a dichos movimientos artísticos, contemplando a las primeras vanguardias, y demarcando a futuristas, dadaístas, constructivistas o surrealistas. A lo dicho, sumaría el agravante general de tratar por igual a la figura del editor industrial, -cuyo fin prioritario es lucrarse- con el editor creativo, cuya voluntad es hacer y dejar un legado en sus libros, comunicar sus inquietudes, generar debate, compartir proyectos de edición con otros artistas, y sobrevivir casi heroicamente en una sociedad que no valora ni tiene legislación adecuada en cultura y educación para aprovechar el talento que surge de ella. En estos paisajes, un ejemplo de virtud sazonado con buena dosis de vocación y conocimiento técnico, lo representa, Marta Pina (Murcia, 1981), fundadora de la editorial Pusilánime. Afincada en Valencia desde su etapa de formación en la Facultad de BBAA San Carlos. Pina, a la hora de concebir un ejemplar, invita a un artista para que realice su propuesta con total libertad de contenido y técnica dentro de unos parámetros de formato más o menos reducidos.

Salt de pàgina. Imagen parcial Sansón Carrasco.

Salt de pàgina. El libro de artista en la colección UPV. Sala del Rectorado. Imagen Sansón Carrasco.

El proyecto Pusilánime, es bien conocido por el comisario de la muestra, Antonio Alcaraz, que también fue profesor de Pina en la citada Facultad de BBAA San Carlos, y es que Salt de pàgina, llibres d’Artista en la Col.lecció de la Universitat Politècnica de València, arranca de un paisaje imaginario cuyo origen se remonta a los libros de los años 60 y llega hasta nuestros días. Con ello, la exposición ofrece la posibilidad de ver algunas propuestas extraordinariamente singulares, como es el caso de Chess Case, un conjunto de piezas editadas por la Galería Ronny Van de Velde (Berchem, Amberes, Bélgica, 1991), con motivo de la exposición de Marcel Duchamp en la citada galería. Dicho conjunto de piezas, representa una recreación de los museos portátiles de Duchamp que adoptan la forma de su conocida caja de ajedrez, con reproducciones de textos de André Bretón y otros objetos, entre los que se encuentran también una cinta de audio, fotografías, y cartas de Duchamp. Curiosamente, Chess Case, procede de la colección de Coen Merhoff, (Eindhoven), y fue sugerida para la colección UPV y proveída en 2010 por quién suscribe, hasta donde llegó en el asiento delantero de mi propio automovil.

Chess Case(Ronny Van de velde) by Marcel Duchamp. Imagen Sansón Carrasco.

Salt de pàgina. El libro de artista en la colección UPV. Sala del Rectorado. Chess Case(Ronny Van de velde) de Marcel Duchamp. Imagen Sansón Carrasco.

¿De qué se trata? ¿Es un catálogo, una publicación, una edición de lujo con tirada numerada y limitada, un libro objeto, libro creativo, una pieza para coleccionistas, o un libro de editor?

¿Dónde están los lindes para considerar qué es un libro de artista o no?

Guy Schraenen, se refiere así, en un proemio de la exposición D´une oeuvre à l´autre:19.  “Un libro de artista es un libro. Está hecho por un artista o es una publicación de un grupo de artistas. El artista es el responsable del contenido y del continente. El libro de artista no es un catálogo o un libro acerca del arte. No es una reproducción pero sí un trabajo original. Tiene que ser algo nuevo”.

Esther Riva Castleman, en su Century of Artists Books (New York: The Museum of Modern Art, 1994),  “…Los libros de artista son la obra del artista cuyo imaginario, más que estar sometido al texto, lo supera por traducirlo en un lenguaje que tiene más significados que las propias palabras puedan expresar solas”

Para Anne Moeglin-Delcroix, en su Esthétique du livre d´artiste 1960-1980 (Paris: Jean Michel Place/Bibliothèque National de France, 1997). “…El libro es, tanto históricamente como por su propia naturaleza, un medio concebido para dispensar prioridad al mensaje. Esa es una de las  razones fundamentales que avalan su aparición en el mundo del arte en la década de los 60: El rechazo al formalismo artístico (en aquel momento dominante en la práctica creativa y crítica) a favor de un arte cuyo fin era significar (para modificar hábitos de pensamiento) o intervenir en el mundo y en la vida real (para transformarlo). En resumen, el libro, por su verdadera naturaleza, me parece ser el medio idealista (visible) por excelencia. El soporte material no tiene que ser tenido en cuenta, excepto en la medida en que contribuye al contenido”

Salt de pàgina. El libro de artista en la colección UPV. Imagen Sansón Carrasco.

Salt de pàgina. El libro de artista en la colección UPV. Imagen Sansón Carrasco.

Para José Emilio Antón, El libro de artista es una obra de arte, concebida y realizada por un artista visual en su totalidad, una forma de expresión plástica surgida en la segunda mitad del siglo XX, más concretamente en 1963, cuando Edward Ruscha, realiza la primera edición de Twenty-six Gasoline Stations, y en 1966 Every building on the Sunset Strip. Ver https://www.makma.net/jose-emilio-anton/

En realidad, la referencia de la conocida caja de ajedrez de Duchamp en Salt de Pàgina, podría abrir debate de opinión sobre esta cuestión, pero además, refleja a la perfección el papel de un editor como el que ejerce la Galería Ronny Van de Velde, que en este caso, aglutina y sabe dar lectura a Duchamp asumiendo la responsabilidad de un editor nada convencional (aunque sin perder de vista la sostenibilidad de la propia Galería). Y precisamente, esa función de editor poco convencional es la que se echa de menos en instituciones culturales y museos públicos y privados a la hora de producir un catálogo. ¿Por qué no se cuenta con él? Un editor contemporáneo, al hilo de lo comentado anteriormente, no es un señor que busca ganar dinero a toda costa con sus publicaciones, eso es un industrial de la edición. Un editor comprometido es otra cosa, es un individuo capacitado para investigar, o para interiorizar un contenido artístico, experimental o literario y que se somete a un esfuerzo absoluto para con la obra a editar.

Así lo reconoció el propio Picasso cuando se le recordaba su paso como director artístico de la Revista quincenal Arte Joven (Madrid: 1901) y en su segunda época (Barcelona: 1909), en la que F. de Sorel escribió en su artículo de entrada sobre la dificultad de sacar adelante su proyecto de edición,

“Supliqué, casi mendigué la cooperación de amigos y desconocidos para llevar a cabo mi empresa al parecer tan difícil, pero los unos por miedo, otros por carecer de entusiasmo, juventud muerta que vive en perpetua noche, todos me negaban su concurso.”

Salt de pàgina. El libro de artista en la colección UPV. Sala del Rectorado. Imagen Sansón Carrasco.

Salt de pàgina. El libro de artista en la colección UPV. Sala del Rectorado. Imagen Sansón Carrasco.

En la mirada a otras piezas que van completando Sált de página, se hace necesario detenernos ante Every Building on the Susset Strip (1966), de Eduard Ruscha y anteriormente citada por Antón; Knock Out, Poemas visuales (1971), de Gregorio Berchenko; Le Cerveau (1973) de Guillermo Deisler; Documente-Documents-Documenti (1971), de Daniel Spoerri; Tal i Tant (1983) de Joan Brossa y Frederic Amat; la colección Lubok, fruto del encuentro del artista Christoph Ruckhäberle y el diseñador gráfico Thomas Siemon; y Edoi (1985), del doblemente citado José Emilio Antón.

Si no se me pasa por alto, Salt de página no cuenta con ningún libro de artista de los llamados libros no editados, reflexión que me trae a la memoria a Emilio Sdun en una entrevista que se puede ver en  https://www.makma.net/entrevista-a-emilio-sdun/, y para quien una gran parte de los libros de artista que se realizan en España son piezas únicas, frente a la idea germana de ediciones numeradas de pequeña tirada que él mismo producía en su Prensa Cicuta.

Salt de pàgina representa una parte determinada de la colección UPV, (hay que decir que el fondo de dicha colección en su totalidad asciende a cerca de 900 ejemplares, de los cuales, algunos más pueden verse de forma digital a través de un proyector en la exposición), y arranca en la referida década de los 60, en la que con la aparición del movimiento Fluxs, el libro se convierte en soporte y herramienta como forma de expresión y también en un método de documentar performances, propuestas plásticas y encuentros. No es fácil elegir entre el fondo los diferentes modelos representativos para configurar la exposición, acertar en prototipos de formatos de libro que van desde la poesía visual o experimental a los fotolibros o proyectos editoriales, y tal vez por ello, están acompañados por dispositivos táctiles que ayudan al visitante a su comprensión. En cualquier caso, las seleccionadas son piezas que dan muestra de la paulatina fuerza de lenguajes vinculados a las artes plásticas en el libro.

Para Alain de Botton, en La arquitectura de la Felicidad, (Barcelona: Lumen, 2008)  “La arquitectura y el diseño son algo intensamente personal. Los edificios tienen carácter, vicios y virtudes, miran al mundo con una cara casi humana”.

Y así son también las formas de los libros de artista, arquitecturas tan diferentes como los responsables de sus creaciones, sean editores, escritores, artistas, y especialmente, si lo son todo a la vez.

Cartela que abre la exposición Salt de pàgina. Imagen de Sansón Carrasco.

Cartela que abre la exposición Salt de pàgina. Imagen Sansón Carrasco.

Salt de pàgina, es pues, una selección variada muy representativa de libros de artista (sin lindes), una aproximación inexcusable para todo aquel que quiera indagar en lo que fue llegando después de aquellos ejemplares ilustrados de finales del siglo XIX y principio del XX, y que reclamaron el protagonismo de artistas como Picasso, Manet, Braque o Chagall, y en cuya historia, hay constantes que se repiten, por un lado, la democratización del arte a través de la publicación, y por otro, la idea de dar valor a las publicaciones y llegar a coleccionistas a través del libro como objeto y también como soporte sujeto a la creación.

 

Vicente Chambó.

David de las Heras: La ilustración como refugio

Refugio, de David de las Heras
Pepita Lumier
C / Segorbe, 7. Valencia
Hasta el 14 de noviembre de 2015

David de las Heras, bilbaíno afincado en Barcelona, está de paso en Valencia, adonde ha venido a exponer su serie de ilustraciones en torno a la idea del refugio. Lo hace en la galería Pepita Lumier. Y para hacerlo utiliza el singular, Refugio, tanto para dar título al conjunto expositivo, como para ofrecer toda una declaración de intenciones de su propuesta. Porque David de las Heras no piensa en un solo refugio para referirse a esa sensación de protección que confiere el término y, por supuesto, la materialidad misma del espacio que lo propicia. Piensa en muchos, pero todos ellos terminan resumiéndose en uno: el propio proceso creativo en torno a la ilustración.

Ilustración de David de las Heras. Pepita Lumier.

Ilustración de David de las Heras. Pepita Lumier.

De manera que lo que propone en Pepita Lumier es un recorrido por algunas de sus últimas obras. Recorrido que le lleva a identificar el refugio “con el hogar en tanto sentimiento”, dice, para redondearlo así: “La ilustración como metáfora de ese refugio”. Ilustraciones que en el caso de ‘Hertog y Nassau’ le lleva a relacionar su obra con esa otra idea de frontera. “Hertog y Nassau son dos ciudades que se hallan entre Bélgica y Holanda”. De manera que su demarcación fronteriza, explica el ilustrador, complica la idea de conocer su pertenencia a uno u otro país. “La misma ciudad con fronteras repartidas”, subraya.

De las Heras juega con ello, volviendo borroso el rostro que ilustra la obra ‘Hertog y Nassau’, al tiempo que otorga cierta duplicidad a la imagen. “Es como si fueran dos gemelos, que saben lo que es compartir espacio en el útero materno”. A David de las Heras esa idea le subyuga; ese sentimiento de pertenencia al que aluden las fronteras. Fronteras que el artista concluye “son relativas”. Lo que cuenta, siguiendo el hilo de Rilke que ubicaba la patria en la infancia, es “el lugar metafórico donde cobijarse”. Y David de las Heras lo encuentra en el interior mismo de su obra.

Obra de David de las Heras. Pepita Lumier.

Obra de David de las Heras en Pepita Lumier.

Una obra por la que tanto pronto transitan mujeres con flores en la cabeza, refiriéndose el artista a un verso de Gabriel García Márquez, como figuras sin esa misma cabeza de cuyo cuerpo vuelven a brotar flores, o su serie de cuerpos humanos con cabeza de pájaro (“forma parte del libro ‘¿Cómo se visten los pájaros?’ todavía por publicar”). Cuerpos metamorfoseados o gestando alguna transformación interna que convierten esos mismos refugios, a los que alude la exposición, como lugares cuando menos inquietantes. Espacios, pues, de cobijo, mas un cobijo inestable, nada seguro.

Obra de David de las Heras. Cortesía de Pepita Lumier.

Obra de David de las Heras. Cortesía de Pepita Lumier.

La joven que a caballo parece huir hacia algún sitio, y que sirve de tarjeta de presentación de la muestra, también ilustra lo que quiere transmitir el artista. “Es una alusión al viaje, al movimiento de búsqueda”. Una especie de transición, de refugio que no se encuentra en ningún lugar concreto (de nuevo la idea de frontera difusa), de cobijo que únicamente alcanza cierta condición fija en el acto mismo de ilustrar. También se suceden la alusiones artísticas: la mirilla de Duchamp, los objetos de Magritte. Todo ello para terminar dando forma a esa percepción quebradiza del Refugio como espacio metafórico del que únicamente puede dar cuenta quien sabe ilustrarlo, narrarlo, contarlo, como hace David de las Heras en Pepita Lumier.

Ilustración de David de las Heras. Pepita Lumier.

Ilustración de David de las Heras. Pepita Lumier.

Salva Torres

Open Natura se va a la Fundación Antonio Pérez

Desechos encontrados
Certamen Open Natura 2015
Fundación Antonio Pérez
C / Julián Romero, 20. Cuenca
Viernes 16 de octubre, a las 20.00h
Hasta el 29 de noviembre de 2015

La iniciativa Open Natura surge hace cuatro años desde la Galería Imprevisual, en Valencia (Russafa), de la mano de Arístides Rosell y José Juan Gimeno. Este año tiene como particularidad, el traslado de sus instalaciones artísticas, habitualmente en la naturaleza, a los espacios de la Fundación Antonio Pérez (Cuenca).

La exposición con el título Desechos Encontrados se inaugurará el 16 de octubre del 2015, a las 20 h. Las obras permanecerán expuestas hasta el 29 de noviembre para todas aquellas personas que quieran acercarse a disfrutar de esta extraordinaria fusión entre arte y el espacio que le rodea, Site-specific art.

Clorofila, de Inma Abarca. Open Natura 2015 en la Fundación Antonio Pérez. Imagen cortesía de la organización.

Clorofila, de Inma Abarca. Open Natura 2015 en la Fundación Antonio Pérez. Imagen cortesía de la organización.

En esta ocasión los artistas son retados por los extraordinarios patios y espacios de exposición de la Fundación Antonio Pérez. Artistas: Aracelí Carrión, Bichobola-Creativo, Dilena Díaz, Elena Martí, Ferrán Capilla, Inmaculada Abarca, Jordi Arnal, José Juan Gimeno, Mario Molins, Miguel Ángel Aranda, Vicent Marco y Arístides Rosell.

La filosofía de Open Natura, según su coordinador José Juan Gimeno: Open Natura arranca desde el respeto hacia el medio ambiente, pero afianza su intervención en la naturaleza de una forma fundamentalmente artística. Con el precepto de que la obra instalada dialogue con el paisaje o espacio que le rodea, su particularidad medioambiental y su contexto social.

Open Natura quiere invadir el espacio desde la individualidad artística, con una propuesta de grupo ecléctica y materiales variados, que en ningún caso perjudiquen el medio natural. Algunos de estos materiales, en ocasiones, se desintegran en el tiempo de exposición o, por el contrario, sus características crean un valor de descontextualización. Open Natura nace con el objeto de la creación fuera del atelier, vinculado a la galería Imprevisual y a la vocación altruista de los artistas participantes.

Las especiales características del Paraje Rural la Ermita en Paracuellos de la Vega, Cuenca, ha sido siempre el enclave idóneo, donde discurrieron sus tres primeras ediciones, albergando diferentes artistas de la geografía española y de fuera de nuestras fronteras. El momento estético de las instalaciones artísticas adquiere relevancia entre árboles, viento o lluvia, el contacto entre lo creado y la magnificencia de la naturaleza pone en claro si el trabajo es aceptado por el medio, cuando ocurre, la naturaleza acepta la obra integrándola para ella misma y la magia se apropia del lugar.

El huerto de la sabiduría, de Arístides Rosell. Open Natura 2015 en la Fundación Antonio Pérez. Imagen cortesía de la organización.

El huerto de la sabiduría, de Arístides Rosell. Open Natura 2015 en la Fundación Antonio Pérez. Imagen cortesía de la organización.

El proyecto monográfico, con el título Desechos Encontrados, retoma esta vez el ámbito del objeto reutilizado, donde lo residual y el desperdicio son reinterpretados por la vía del arte. Al reutilizar lo que parece inservible, los artistas participantes confieren otro valor a lo despreciado para recontextualizar el valor objetual del desecho en una nueva configuración artística. El objeto como desecho y su posterior intervención justifican el objetivo de dicho proyecto expositivo.

¿Qué es arte y qué no? La eterna controversia donde el significado de la obra de arte se desestructura según los criterios de quien critica, de quien cura, de quien dictamina las tendencias del mercado o de quien valoriza el objeto de arte. Siendo éste uno de los temas recurrentes en diferentes contextos donde la critica juega un papel decisivo para definir el concepto “arte”.

¿Puede un simple objeto ser una obra de arte? La duda fue aclarada cuando se acuñó por vez primera el término de “arte encontrado”, a partir de las intervenciones reveladoras de Marcel Duchamp, a principios del siglo XX. En francés “objet trouvé”, en inglés found art” o “ready-made”, éste se describe como el arte realizado mediante el uso de objetos que normalmente no se consideran artísticos, a menudo porque no tienen una funcionalidad artística.

Árbol de la vida, de Ferran Capilla. Certamen Open Natura 2015 en la Fundación Antonio Pérez. Imagen cortesía de la organización.

Árbol de la vida, de Ferran Capilla. Certamen Open Natura 2015 en la Fundación Antonio Pérez. Imagen cortesía de la organización.

Cuando este “arte encontrado” entra por primera vez a los cotos de las galerías y los museos, provoca una verdadera catarsis y encuentra enormes resistencias. Se trataba de una renovación conceptual que en el contexto de esa época era una impostura, una provocación “intolerable”. Concedía valor a lo que habitualmente no encontraba espacio en los ámbitos expositivos. Distinguía y dignificaba un objeto “sin ningún valor”. Y aunque despectivamente surgió un discurso crítico calificándolo de “no arte”, la realidad es que no se trata de una mera transposición o mudanza. Se trata de una relectura en la que interviene con intensidad la actitud creativa del artista. Lo modifica, lo utiliza para modelar nuevos discursos, y el “objeto encontrado” puede aparecer como sujeto, como actor en un contexto diferente o integrado en un conjunto donde se palpa de primera mano el trabajo artístico.

El paralelo que da título a la exposición Desechos encontrados, alude por similitud a la Fundación Antonio Pérez, que alberga la muestra. Su creador Antonio Pérez, precursor del Museo del objeto encontrado, constituye el referente insoslayable. La delgada línea que separa los conceptos tanto para el objeto como para el desecho en su sentido de búsqueda o de encuentro son los referentes para configurar esta muestra expositiva.

Obra de en Open Natura. Imagen cortesía de la organización.

Objeto inteligente, de Elena Martí. Certamen Open Natura 2015 en la Fundación Antonio Pérez. Imagen cortesía de la organización.

 

Michael Roy: En busca del placer perdido

The Spirit & The Flesh, de Michael Roy
Espai Tactel
C / Denia, 25. Valencia
Inauguración: viernes 26 de junio, a las 20.00h
Hasta el 7 de agosto, 2015

“Unos pasos crujen en la nieve. Una llamada seca. Es medianoche. Entran como una exhalación Victor, François y una girl morena y viva, a la que cada uno sujeta por un brazo. Sus grandes ojos están llenos de rabia.

Victor: –Te presentamos a Patricia, una amiga. Ha dado un escándalo en el café Brevoort. Y François y yo teníamos cosas que hablar.

François: –Le hemos dado a elegir entre dos sanciones. Un poco de aceite de ricino (…) o tú. Ella te ha preferido.”

Este episodio, con el que Henri-Pierre Roché abre su novela inacabada Victor, narra el momento de lo que será el inicio del triángulo amoroso formado por Victor –pseudónimo de Marcel Duchamp–, Patricia –Béatrice Wood, una chica joven de la “alta sociedad”, apasionada por el teatro– y el mismo Henri-Pierre Roché en la Nueva York de las vanguardias.

Obra de Michael Roy en 'The Spirit & The Flesh'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Michael Roy en ‘The Spirit & The Flesh’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Michael Roy presenta en Espai Tactel ‘The Spirit and the Flesh’, una exposición en la que reinterpreta la historia de autoficción escrita por Roché y construye un guión alternativo a través de la ampliación del relato, de la apropiación de la vida de los protagonistas y de sus obras.

Roy se posiciona como un réalisateur que, a partir de las memorias de Roché, deja entrever cómo era Duchamp en la intimidad de sus relaciones, pero también cómo lo era el mismo autor. Ambos, interesados por la búsqueda del placer, enamorados con frecuencia y amantes de cualquier mujer deseable que pasase a su alcance.

Obra de Michael Roy en la exposición 'The Spirit & The Flesh'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Michael Roy en la exposición ‘The Spirit & The Flesh’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Siguiendo a Jacques-Alain Miller, la causa del deseo o la misma condición de amor –lo que Freud llamó Liebsbedingung–, depende de la singular historia de cada sujeto, respondiendo a detalles aparentemente insignificantes del otro y que catalizan su desenlace.

En este sentido, en el triángulo formado por Duchamp-Wood-Roché nada pudo preverse, ninguno de sus protagonistas podía adivinar la causa de su doble atracción. Pero entonces, ¿cómo sobrellevar una triangulación amorosa? ¿Cuál es el código de esta forma de amor? Roché escribe sobre Victor (Duchamp): “Ante el capitalismo sentimental es preciso un determinado “comunismo” sentimental –¿Se merece uno la exclusividad? ¿Es buena para los dos? En algunos casos sí cuando es natural. En otros no”.

Obra de Michael Roy en la exposición 'The Spirit & The Flesh'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Michael Roy en la exposición ‘The Spirit & The Flesh’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

José Luis Giner Borrull

 

Del análisis al desgarro: vanguardias en el IVAM

Construyendo Nuevos Mundos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 10 de abril de 2016

José Miguel Cortés ha decidido, desde que se puso al frente del IVAM, airear sus fondos. Y como posee uno de los mejores, se trataba de dotarlos de coherencia argumental para exhibirlos a modo de brillante buque insignia del museo valenciano. Ahora le toca el turno a las vanguardias históricas, cuya selección de un millar de obras pertenecientes a la Colección del IVAM ocuparán durante todo un año las salas 3 y 4. Clasificada en torno a diez ejes temáticos, la exposición ‘Construyendo Nuevos Mundos. Las Vanguardias Históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)’ muestra las dos vías que las llamadas por Ramón Gaya “artes marciales de vanguardia” dibujaron en la primera mitad del siglo XX.

Obra de la serie Utopía y revolución en 'Construyendo Nuevos Mundos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)'.

Obra de la serie Utopía y revolución en ‘Construyendo Nuevos Mundos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)’.

Cortés, que junto a Josep Salvador es a su vez comisario de la exposición, subrayó que la muestra no se presenta de modo cronológico, sino de forma sincrónica uniendo las piezas mediante cierta trama argumental. De manera que lo que les une a Marcel Duchamp y Man Ray, con los que se abre el recorrido, Raoul Hausmann, André Kertész, Moholy-Nagy, El Lissitzky, John Heartfield o Josep Renau no es la temporalidad, sino la experiencia que proyectan sus visiones hermanas.

Carteles de la serie 'Utopia y revolución' en la exposición 'Construyendo Nuevos Mundos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)'.

Carteles de la serie ‘Utopia y revolución’ en la exposición ‘Construyendo Nuevos Mundos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)’.

Visiones que los comisarios de ‘Construyendo nuevos mundos’ dividen en dos: una más poética y onírica, y otra de orden más analítico, a las que acompañan otras creaciones relacionadas con el arte de propaganda o crítica social. Todo ello bajo epígrafes temáticos del tipo ‘Entre la experimentación y las sombras’, ‘Cuerpos soñados’, ‘La fascinación por las máquinas’, ‘Utopía y revolución’, o ‘El misterio de las formas’, hasta completar los diez capítulos argumentales que conforman el recorrido expositivo.

Tostadora (Alemania, 1930) de la colección Alfaro Hoffman en la exposición 'Construyendo Nuevos Mundos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)'.

Tostadora (Alemania, 1930) de la colección Alfaro Hoffman en la exposición ‘Construyendo Nuevos Mundos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)’.

Dos grandes vías o visiones, pues, de unas vanguardias artísticas que, como señala Jesús González Requena en ‘Occidente: lo transparente y lo siniestro’, tienen en común, a tenor de los mil manifiestos de sus diferentes movimientos, el rechazo de los discursos verosímiles, convencionales, en tanto faltos de autenticidad. De ahí el gesto de rebelión con el que los artistas vanguardistas construían su obra con radicalidad y vehemencia. En ese contexto de repulsa hacia el canon perfilado desde la Ilustración (de hecho el Romanticismo ya es un precedente de las vanguardias), los artistas seguirán esas direcciones apuntadas por Cortés y Salvador.

Cartel dadaísta en la exposición 'Construyendo Nuevos Mundos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)'.

Cartel dadaísta en la exposición ‘Construyendo Nuevos Mundos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)’.

En una, más analítica, los artistas afirman la “dimensión cognitiva de su tarea” (González Requena): poéticas de la deconstrucción entre las que pueden reconocerse al cubismo, el constructivismo, el funcionalismo, el informalismo y el arte conceptual, entre otros. En la otra, más pasional, frente al análisis se levantaría la expresión, de manera que la experiencia se enfrenta al orden sintáctico, al entendimiento científico y racional, como serían los casos del fauvismo, expresionismo, dadaísmo, surrealismo y cierto futurismo; poéticas éstas del desgarro.

Imagen del video 'El retorno de la razón', de Man Ray en 'Construyendo Nuevos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)'.

Imagen del video ‘El retorno de la razón’, de Man Ray en ‘Construyendo Nuevos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)’.

Dos visiones sustentadas entonces por un Yo analítico, “que se quiere protagonista racional tanto de su discurso como de la eficacia ulterior en la arena social” (de ahí la alineación de esta corriente con los movimientos de revolución social), y por un Yo desgarrado, heredero del “lacerado gesto romántico”, que rechaza toda pretensión de control y eficacia “para volcarse a la expresión dramática de su experiencia subjetiva”. Así es como van desfilando por la exposición ‘Construyendo Nuevos Mundos’, Duchamp, Ray, Marinetti, Richter, Kertész, Rodchenko, la Bauhaus alemana, Grosz, Delaunay, Arp, Masson, Renau, Torres-García u Óscar Domínguez, entre un largo etcétera de artistas vanguardistas de cuya intensa conciencia de escritura se hace eco la colección del IVAM.

Obra de Óscar Domínguez en la exposición 'Construyendo Mundos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945).

Obra de Óscar Domínguez en la exposición ‘Construyendo Mundos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945).

Salva Torres

Nauman, un caso digno de estudio en el IVAM

Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 28 de junio, 2015

Ludwig Wittgenstein, una de las influencias de Bruce Nauman, afirmó que “de lo que no se puede hablar mejor es callarse”. Se refería a todo aquello que escapa a los límites del lenguaje. Que es, precisamente, de lo que se hace cargo el artista norteamericano, al que el IVAM le dedica su Caso de Estudio. Un caso sin duda digno estudio, por cuanto recoge en su trabajo las huellas de lo que Luis Racionero llamó filosofías del underground. Filosofías que exploraron a principios de la segunda mitad del siglo XX alternativas a la mente racional, para que aflorara libre de ataduras la parte más inconsciente del sujeto.

Obras de Bruce Nauman. Imagen cortesía del IVAM.

Obras de Bruce Nauman. Imagen cortesía del IVAM.

‘Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman’ reúne 14 obras del artista de Indiana, diez de la Colección del IVAM y cuatro de Electronic Arts Intermix, junto a otras de Man Ray, Marcel Duchamp, Merce Cunningham, Georges Hugnet, Richard Serra, Steve Reich, John Cage y Samuel Beckett, la de este último abriendo la exposición con sus películas ‘Film’ y ‘Quadratt’. Y ya sean las propias de Nauman o las de quienes “ayudan a contextualizar su obra”, según explicó la comisaria María Jesús Folch, lo cierto es que toda ella diríase atravesada por el afloramiento de ese inconsciente rayano a la locura.

Obra de Nauman en 'Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman'. Imagen cortesía del IVAM.

Obra de Nauman en ‘Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman’. Imagen cortesía del IVAM.

A Nauman le interesa tanto explorar los límites del lenguaje, del cuerpo, de la identidad, que en la mayoría de casos termina emergiendo una conciencia tan lúcida como alucinógena. Ya sea ‘Deformando la boca’, mediante un insistente ‘Pellizco en el cuello’ o simplemente ‘Rebotando en la esquina’,  sus videos parecen ilustrar cierto brote psicótico. Brote manifiesto en la película de Beckett, ‘Film’, a modo de prólogo del resto de la exposición.

En todo caso, Nauman pretende confrontarnos al hecho del cuerpo, el espacio y el tiempo en los cuales se inscribe ese cuerpo que da título al ‘caso de estudio’, en tanto manifestación de algo singular. Frente al cuerpo disciplinado, ya sea para el trabajo o el consumismo alienantes, el artista procede a mostrarnos un cuerpo liberado de ciertas convenciones sociales, de manera que sea él mismo. Y lo consigue a base de forzarlo a repetir sin descanso una serie de gestos o movimientos que terminan confluyendo en su polo opuesto: del orden al desquiciamiento.

Obra de Bruce Nauman en el IVAM.

Obra de Bruce Nauman en el IVAM.

Lo mismo sucede cuando explora los límites de la percepción, manipulando ciertas acciones o sonidos de forma que la mirada y la escucha se vean forzadas a ver y oír de otras maneras. De nuevo Wittgenstein cuando dice: “Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo”. Nauman pretende que el sujeto amplíe esos límites, para que así aflore ese otro mundo diferente al que no tiene acceso por hallarse encerrado entre las cuatro paredes de su propio y estrecho lenguaje.

En ‘Good boy, bad boy’ y en ‘Flesh to White to black to flesh’ fuerza la confrontación de sonidos y la idea de máscara, haciendo que converjan a un tiempo la crítica social, desvelando ciertos engaños y ocultamientos, con la emergencia de una identidad confusa e igualmente alienada. El cuerpo, inscrito en un espacio y un tiempo al servicio de ese desvelamiento manipulador, comparece en la obra de Bruce Nauman como un cuerpo extrañado. Un cuerpo forzado a la repetición de ciertos gestos y acciones. Un cuerpo amenazado por aquello que vendría a liberarlo. Nauman es, sin duda, un caso digno de estudio.

Una de las imágenes de Nauman en la exposición 'Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman'. Cortesía del IVAM.

Una de las imágenes de Nauman en la exposición ‘Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman’. Cortesía del IVAM.

Salva Torres

Funeral digital en Festival Intramurs

Festival Intramurs
Gutenberg Discontinuity
Performance enterramiento de un archivo digital
Solimán López, Rubén Tortosa, Miguel Sánchez y Nilo Casares
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Viernes 7 de noviembre, a las 18.00h

La primera obra de que tenga noticia que entierra algo es ‘A bruit secret’ del papá Duchamp; para quien la desconozca, en ella se esconde un ruido dentro de un ovillo de cordón, bien protegido por sendas placas de un metal pobre, para evitar su visión (ya sabéis, el tío estaba contra lo retiniano, así que un ruido que no se puede ver nunca, lo saca de nuestra vista enterrándolo en un sandwich de latón y cuerda, ni lo puedo ver ni oír).

Otra obra cumbre de este pope, ‘Air de Paris’, lo enseña todo sin poder ser tocado ni olido, un desacato enorme, casi una broma, dentro de la tradición perfumista francesa, prosapia para la que las esencias son tacto y olor elevados. Estas dos obras, referencia de la producción contemporánea, muestran que a veces lo que se ve no está (como un seísmo) y otras lo que está ni se ve (cual cuerpo obsoleto). Y no lo hace de manera avanzada a su tiempo, sino como un chiste fácil que muchos idolatran.

Pieza de la performance del enterramiento de archivo digital Gutenberg Discontinuity. Imagen cortesía de ESAT.

Pieza de la performance del enterramiento de archivo digital Gutenberg Discontinuity. Imagen cortesía de ESAT.

Contra pronóstico, resulta que muchas de las obras actuales ni están ni se espera su aparición porque tienen una esencia digital para la que todavía muchos buscan un estatuto real. Las obras digitales empezaron no siendo nada para hoy estar por todas partes, razón por la que va siendo hora de darles muerte, digna o no, pero muerte.

¿Dónde sitúo el archivo digital?, ¿dónde se encuentra el origen de todo esto? Incluso cabe preguntarse acerca del emplazamiento de la matriz sobre la que inscribo esto que lees. Estas reflexiones son consubstanciales al arte digital, tal vez el que más se ha preguntado sobre sí mismo y el lugar en que se encuentra, porque sigue sin verlo claro.

Gutenberg Discontinuity, performance de enterramiento de archivo digital. Imagen cortesía de ESAT.

Gutenberg Discontinuity, performance de enterramiento de archivo digital. Imagen cortesía de ESAT.

Contra ese andar a tientas se aportan muchas soluciones que no es ninguna, porque el arte digital es de suyo, como todo lo humano, efímero; y con ese rasgo tan importante de lo humano que la maravilla de la modernidad había olvidado porque nos creímos testigos del absoluto, lo digital vuelve a ponernos al habla y nos enfrenta a una calavera con la que entablar esta serie irrepetible que es la secuencia Gutenberg Discontinuity.

La pieza está formada por 13 acciones performativas que dan sentido al concepto de enterramiento digital. En ellas, Solimán López entierra sistemáticamente diferentes equipos informáticos simbolizados por el concepto Torre o CPU. Estos equipos albergan en su interior un único archivo. Dicho archivo es la imagen tridimensional de un disco duro y la reseña de su ubicación en longitud-latitud.

Este archivo es reproducido mediante impresora 3D. El original, el dador de vida a ese objeto, queda enterrado. De este modo se evidencian conceptos como la reproducibilidad en el arte, la identidad digital, la vulnerabilidad contemporánea o la pérdida de valor.

Imagen de promoción de la performance de enterramiento de archivo digital 'Gutenberg Discontinuity'. Imagen cortesía de ESAT.

Imagen de promoción de la performance de enterramiento de archivo digital ‘Gutenberg Discontinuity’. Imagen cortesía de ESAT.

Nilo Casares

Cristina Garrido y Pep Vidal en Louis 21

The capitalist function of the ragpicker de Cristina Garrido
Beyond de Pep Vidal
Louis 21 “The Gallery”
C/ Fourquet, 1. Madrid
Inauguración: el 1 de febrero a las 12h
Hasta el 29 de marzo 2014

The capitalist function of the ragpicker de Cristina Garrido

El título de este proyecto (La función capitalista del trapero) alude a una frase que Theodor Adorno escribió en una carta dirigida a Walter Benjamin. Éste último encarna la idea del trapero de la memoria y, en París, capital del siglo XIX, apunta: “No voy a hurtar nada valioso ni me apropiaré de formulaciones ingeniosas. Pero los andrajos, el desecho: esos no los voy a inventariar sino justipreciarlos del único modo posible: usándolos”. Esta parece ser también la metodología de trabajo de Cristina Garrido, quien nos presenta hojas de sala de exposiciones pasadas, pósteres, bolsas de tiendas de museos y una carta de recomendación que no llegó a usarse. Todos ellos, elementos escogidos por su función y cualidad retórica, además de práctica. Herramientas para la promoción que contribuyen a crear el valor de una obra dentro del sistema del arte actual.

A la artista le interesa “la metamorfosis de valor –tanto comercial como utilitario– de ciertos objetos y espacios. Me detengo para observar los distintos factores que provocan las transformaciones perceptivas dentro y fuera del mundo del arte. En mi práctica, trabajo con aquello que tengo a mi alcance. Comienzo con el análisis del objeto que encuentro, tomo prestado o adquiero; a partir de este momento, busco la manera de subvertir y poner de manifiesto estos cambios de estatus, utilizando procesos como la intervención, la re-interpretación o la colección de los documentos escogidos”.

En este proyecto, encontramos obras recientes que desde diversos puntos de vista cuestionan el proceso de construcción del valor de una obra. Galerías e instituciones, entre otros, concurren al valorar las obras de un artista. En la exposición encontramos algunas hojas de salas convertidas ahora en dibujos. Se trata de textos acompañados del membrete empresarial del lugar donde se se han exhibido y cuyo prestigio acaba inevitablemente “enmarcando” lo que ahí se presenta. La información contenida en las hojas de sala suele tener un recorrido muy breve, se imprimen para leer y tirar, son explicaciones introductoras que casi nunca ofrecen un análisis crítico de lo que describen. El gesto de Cristina Garrido implica así un continuo desplazamiento del sentido del material que ha ido recogiendo en diversas galerías londinenses.

Asimismo, el poster adquirido en la página web de la galería Gagosian aparece ahora despojado de su función icónica, ya que la célebre Fuente de Duchamp se torna invisible, convertida en una pintura que iguala el fondo al primer plano. La pintura misma se apropia también de bolsas de plástico que contenían mercancía adquirida en Photographer´s Gallery o Koening Books, librerías vinculadas a instituciones artísticas como la Serpentine Gallery o Whitechapel. En este proceso de deconstrucción de estas herramientas de difusión y autopromoción, la artista no desvincula su práctica, sino que se incluye en este mismo proceso, presentando una carta de recomendación de una experiencia laboral no vinculada a su oficio artístico, aunque necesaria para su subsistencia económica. De esta manera, nos introduce también en la precariedad del sistema artístico, en un momento histórico donde el apoyo a la investigación se ve drásticamente reducido. Y reflexiona en concreto, por decirlo a la manera de Andrea Fraser, sobre el hecho de que también “nosotros somos la institución” y participamos -más o menos conscientes- de ella.

Entonces, el primer paso consiste justamente en cuestionar la propia metodología, antes de efectuar cualquier crítica. La artista reflexiona en todo momento sobre su práctica y el valor que adquiere en un determinado contexto. Como el trapero, Garrido procede coleccionando objetos efímeros que transforma en minuciosos ejercicios de pintura y dibujo, dando paso a los múltiples relatos que el espectador es invitado a componer, como última pero fundamental pieza del sistema del arte en el que se ve ahora catapultado al visitar la exposición The Capitalist Function of the Ragpicker.

Obra de la exposición

The Capitalist Function of the Ragpicker. Cristina Garrido. Cortesía de la galería Louis 21

Beyond de Pep Vidal

Pep Vidal trabaja con conceptos relativos a los cambios infinitesimales, aquellos pequeños cambios que se producen constantemente por todas partes. La cadena de modificaciones imperceptibles que continuamente acontecen es infinita y extremadamente caótica. Un cambio deja de ser infinitesimal justamente cuando se convierte en algo visible, cuando ya se ha verificado una variación sustancial. En ese instante, el sistema se modifica radicalmente o incluso llega a desaparecer.

Para el espacio THE WINDOW de la galería Louis 21, el artista propone Beyond, una instalación que consiste en un sistema parcialmente aislado; desde la calle el espectador observa, a primera vista, una ventana tapada con un vinilo negro y luego, al irse acercando, una pequeña luz que emerge desde un agujero no muy grande. Al asomarse descubre un microcosmos marino, un lugar desconocido y parcialmente oculto.

Parece que detrás de la ventana se abre un mundo de agua donde conviven elementos extraños. Independientemente de la reacciones del espectador, este sistema permanece ajeno a casi toda influencia externa.

Desde el agujero observamos lo que ocurre dentro de la ventana, un sistema compuesto por varios elementos, biológicos y artificiales, que interactúan entre ellos. La visión del espectador se descubre incierta; por la distancia que se crea y la densidad del agua, todo acaba confundiéndose.

Pep Vidal incorpora elementos que aunque se escapen a la mirada, influyen de manera sustancial a las condiciones del ambiente que se irá modificando continuamente a lo largo de toda la exposición. Como en el caso de los cambios infinitesimales, no sólo lo que es visible produce una variación. Dentro de este sistema marino se encuentran, entre otros elementos extraños, unas artemias que se mueven en una escenografía próxima a la ciencia ficción. Estos animales prehistóricos prácticamente no han evolucionado desde su aparición; mal se adaptan a nuevos medios y por este motivo viven en sistemas casi cerrados donde no hay posibilidad de interacción de individuos entre uno y otro sistema, y acaban sufriendo endemismo.

Beyond nos acerca a algo que descubrimos hallarse a una distancia diversa de lo que creíamos, donde el nado armónico de seres primitivos diseña siluetas aleatorias entre elementos desconcertantes, difíciles de reconocer. Finalmente, esta instalación de Pep Vidal nos desvela un universo donde los cambios no dejan de sucederse. Pequeños deslices que poco a poco nos conducen hacia un estadio de ensoñación despierta.

Beyond de Pep Vidal. Imagen cortesía de la galería Louis 21

Obra de la exposición Beyond de Pep Vidal. Imagen cortesía de la galería Louis 21