AECID, Javier Duero y las malas prácticas profesionales

INDEX ROMA: La AECID, Javier Duero y las malas prácticas profesionales

Las asociaciones de artistas firmantes de este comunicado quieren hacer pública su más enérgica protesta por el pésimo trato y la falta de respeto profesional que la AECID, Agencia Española de Cooperación Internacional para el desarrollo, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, ha dispensado a los artistas visuales durante el proceso de producción de la exposición “INDEX Roma” que reúne los trabajos de los becarios residentes en la Real Academia de España en Roma (2014-2015) y que tendrá lugar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando del 27 de febrero al 17 de Abril de 2016. Trato absolutamente irrespetuoso y falto de profesionalidad que ha forzado a los artistas asociados Greta Alfaro y Joan Morey a renunciar a su participación en dicha exposición en aras de la defensa de las buenas prácticas y de un trato profesional justo y respetuoso.

Nos parece gravísimo que una administración pública con la responsabilidad expresa de promocionar el arte español incumpla las obligaciones básicas, los estándares éticos y las normas y acuerdos interprofesionales que –establecidos consensuadamente por el sector de las artes visuales– rigen las correctas y equilibradas relaciones entre los distintos agentes del sector. Acuerdos y normas que progresivamente han supuesto una mejora de las condiciones de trabajo de los artistas y, por consiguiente, también un reforzamiento del tejido creativo nacional y de la producción cultural española.

La AECID ha delegado en el comisario Javier Duero y en su empresa de mediación cultural Pista 34 el comisariado, la producción y la gestión de las exposiciones que los becarios de la Academia de España en Roma realizan tanto en Roma como en Madrid. Así como la responsabilidad de replantear globalmente el proyecto institucional que representa la Academia de España en Roma. La ausencia de una convocatoria pública para la realización de este encargo nos impide conocer con precisión la naturaleza de la relación entre la AECID y Javier Duero. Es decir, la duración temporal del encargo, las responsabilidades que se asignan, etc. Sin embargo es obvio que su doble función de comisario y gestor del proyecto le otorga una responsabilidad innegable en el desaguisado que nos ocupa. Es necesario señalar, antes de entrar en detalle, que en aras de la transparencia pública y la democratización de la cultura sería deseable que el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación incorporara convocatorias públicas abiertas para la designación de los comisarios a los que encomienda trabajos de semejante relevancia.

Academia de España en Roma

En Junio de 2015 se llevó a cabo en la Academia de España en Roma la primera de las exposiciones previstas para dar a conocer el trabajo de los becarios. Esta muestra anunciaba ya el escaso interés por llevar a cabo un proyecto expositivo de calidad. Por ejemplo, se desatendió el aspecto cultural de la muestra en beneficio de la organización de una macrofiesta en los jardines de la Academia (a cargo de una empresa privada italiana). La máxima prueba de desatención al proyecto expositivo es el robo de una de las obras expuestas. Y como consecuencia de esa desaparición, el descubrimiento de la ausencia de contratación de un seguro para las obras. Negligencia inexcusable en un proyecto de semejantes características. Aún a día de hoy, siete meses después del robo de la pieza, la AECID, eludiendo sus responsabilidades, no ha contestado al burofax de la artista autora de la obra sustraída en el que reclama alguna solución.

Como compensación a los defectos que experimentó el proyecto expositivo en Roma se adquirió el compromiso de abordar mejoras en la presentación del proyecto en Madrid, sin embargo las buenas intenciones fueron de nuevo disolviéndose en el incumplimiento de las prácticas profesionales imprescindibles para estos casos.

Pasamos a continuación a enumerar algunos de los incumplimientos del Manual de buenas prácticas que durante todo este proceso de negociación la AECID ha pretendido firmemente llevar a cabo, y que solo una larga y compleja negociación ha conseguido limar parcialmente:

  • Ausencia de contrato con los artistas.
  • Inexistencia de hoja de préstamo de las piezas.
  • Negativa a contratar póliza de seguro, – algo extremadamente grave, sobre todo tras el robo de una obra en Roma -.
  • Negativa a correr con los gastos del viaje, estancia y dietas para la supervisión del montaje a los artistas que residen fuera de Madrid. Hay que recordar que se trata de una convocatoria a nivel nacional e internacional y esto supone una discriminación seria para los becarios que no residen en Madrid.
  • Negativa a pagar el transporte de las piezas que no procedan de Roma, aunque formen parte de los proyectos creados allí.
  • Negativa a pagar los transportes de devolución de obra a los lugares de residencia de los autores.
  • Publicidad de la exposición con imágenes de obras sin consultar con los autores, sin mencionar la autoría, y sin aportar ningún dato acerca de las mismas.
  • Presiones ante la decisión de renunciar a la participación en la exposición.
  • Negligencia en la retirada de los nombres de los artistas que han renunciado a la exposición.

Tanto incumplimiento dio lugar a un proceso de negociación que ha sido también profundamente incorrecto, en el que privadamente se ofrecía a unos lo que a otros se negaba, y que ha incluido la puesta en cuestión públicamente de la profesionalidad de algunos artistas por parte de los intermediarios. Un proceso que, más que proponer soluciones, parecía destinado a enfrentar a unos becarios con otros, responsabilizar de los problemas a los propios artistas y eludir responsabilidades por parte de la institución y sus mediadores. Una negociación llena de falsas promesas y posteriores desmentidos. Así por ejemplo, se ha argumentado la negativa a pagar el desplazamiento de los artistas primero en función de la realización de unas actividades externas que finalmente no se llevarán a cabo y después en las dificultades normativas que tiene la AECID para pagar viajes dentro del territorio nacional.

Ante la posibilidad de un plante por parte de la mayoría de los becarios del ámbito de las artes visuales y cuando ya había comenzado el montaje de la exposición, la directora de Relaciones Culturales y Científicas de la AECID dirigió una carta con carácter de ultimátum a todos los becarios emplazándolos a contestar en el mismo día con el cumplimiento de algunas reivindicaciones mínimas para cada uno. Finalmente la exposición se llevará a cabo cumpliendo algunos de los puntos exigidos pero con la ausencia de dos artistas. Y sin respuesta todavía por parte de la AECID respecto a la obra robada en Roma. Ésta no nos parece una solución idónea.

Que la AECID presione a los artistas para que acepten condiciones inaceptables es gravísimo, pero no lo es menos que finalmente premie a algunos de ellos con la concesión de esas exigencias como una generosa dádiva otorgada arbitraria y excepcionalmente, como un premio ejemplarizante que apacigüe voluntades. El respeto profesional a los artistas no puede tratarse como una concesión caprichosa y eventual, y menos manejarse para enfrentar a unos con otros. Todo este proyecto depende del dinero y el poder público y es deber de aquellos a los que se ha encomendado su administración hacer un uso correcto y ético de él. En el modo, en la manera de administrar ambos, dinero y poder, reside una responsabilidad enorme. Las asociaciones de artistas que firman este comunicado desean sinceramente que la visibilización de este conflicto contribuya a que se entienda públicamente la necesidad del respeto al trabajo de los artistas.

AVVAC (Artistes visuals València Alacant i Castelló)

PAC (Plataforma d’artistes Catalunya)

¿”Dedazo” cultural en la Diputación de Alicante?

Tras las pasadas elecciones municipales y autonómicas se ha producido una renovación en los representantes políticos al frente de las instituciones públicas, que supone no solo la necesidad de emprender modelos de gobierno supeditados a procesos de negociación y acuerdo, sino también otra filosofía en la gestión de los recursos públicos.

El Conseller d’Educació, Cultura i Esport de la Generalitat Valenciana, Vicent Marzà, ha tomado la iniciativa de convocar reuniones sectoriales con representantes de la cultura valenciana. Ha optado primero por conocer de primera mano las necesidades y propuestas del sector cultural, para después trabajar en la elaboración de un plan estratégico cultural para la Comunitat Valenciana. Un gesto que no se había dado en los últimos veinte años. Veamos cómo evoluciona.

El Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Alicante, Daniel Simón, se encuentra sumido en un ciclo similar, necesario para evaluar con mayor precisión las posibilidades y las potencialidades de la cultura en una ciudad en la que ha sido tan despreciada y desatendida por el anterior equipo municipal de gobierno. Seguiremos atentos estos procesos, también inéditos, para sumar lo que se pueda, proponer alternativas o poner en cuestión lo que proceda.

Sin duda la participación, la transparencia y la igualdad de oportunidades deben guiar las hojas de ruta con las que diseñar la nueva política cultural, pensando no solo en los próximos cuatro años, para poder proyectar modelos de actuación que ejerzan una acción social transformadora, que progresivamente dote a la ciudadanía de elementos de maduración democrática y capacidad crítica.

Auditorio de la Diputación de Alicante.

Auditorio de la Diputación de Alicante.

Las informaciones de los últimos días en relación a la Diputación de Alicante resultan, sin embargo, un tanto preocupantes. Pues si bien todavía no se conoce el nombre de quien haya de asumir la responsabilidad en materia de cultura en el organismo provincial, ya ha comenzado a aparecer en prensa un cambalache de nombres posibles para ocupar la dirección de sus espacios culturales. Puede que se deba solo a la avidez de los medios por llenar páginas, o quizás sea porque realmente desde la Diputación de Alicante se está pensando en cubrir la dirección de las instituciones culturales de la provincia mediante nombramientos de confianza, replicando una vez más el denostado sistema del “dedazo”. Los tiempos han cambiado y es muy importante que el Partido Popular y Ciudadanos, conforme a su acuerdo de transparencia, no sucumban a la tentación de agitar el dedo, como si de una varita mágica se tratara, para obrar el milagro de convertir en directores a sus agentes culturales de confianza. Esa posibilidad ya no encuentra acomodo en el proceso de afianzamiento democrático de la sociedad española, y además topará con una dura respuesta del sector cultural alicantino. Insisto, los tiempos han cambiado. Nuestros gobernantes deben convocar concursos públicos abiertos, con unas bases adecuadas, en diálogo con el sector y mediante jurados de la más absoluta independencia, para seleccionar a los profesionales que deban asumir la responsabilidad de dirigir y gestionar los centros culturales de la Diputación de Alicante, como el Adda, Marq, Mubag o Instituto Gil-Albert.

Museo Arqueológico de Alicante.

Museo Arqueológico de Alicante.

Durante los últimos años, y particularmente desde 2007 que el Ministerio de Cultura del Gobierno de España y las principales asociaciones profesionales del sector artístico suscribieron un Manual de Buenas Prácticas, se ha implantado de un modo progresivo pero imparable un modelo de gestión pública de la cultura que pasa por la despolitización de los nombramientos y la profesionalización de la gestión de los recursos culturales, junto a la no injerencia partidista (sea cual sea el partido que gobierne). Es importante que los responsables de la Diputación de Alicante comiencen, a no tardar, sus contactos formales con las organizaciones profesionales de la cultura, para evidenciar el nuevo talante que debe regir este periodo constitucional de consensos y engrasar sus relaciones con la sociedad civil. En materia de arte, la asociación de Artistas Visuales de Valencia, Alicante y Castellón junto a la Asociación Valenciana de Críticos de Arte –ambas con una relevante implantación en Alicante-, han desarrollado durante los últimos años una intensa actividad reflexiva y propositiva que sin duda será una referencia de utilidad a los nuevos responsables de la Diputación de Alicante.

Museo de Bellas Artes Gravina, Alicante.

Museo de Bellas Artes Gravina, Alicante.

No deja de ser lamentable que debamos celebrar que los responsables de la política cultural tomen la iniciativa de hablar con los profesionales del ramo, pero el nivel de maltrato al sector cultural en estas tierras ha sido de tal magnitud que es necesario un giro de ciento ochenta grados. Por favor, estemos a la altura de las circunstancias: diálogo, concursos, respeto e igualdad de oportunidades.

Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert.

Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert.

José Luis Pérez Pont

Des-cerebrados

Las desafortunadas declaraciones aparecidas en el artículo publicado por el periódico Las Provincias el pasado día 1 de abril, bajo el título “Comisarios, los cerebros del arte” han generado un profundo descontento en el sector profesional artístico valenciano.  Los principales representantes del sector profesional de las artes visuales valenciano: la Asociación Valenciana de Críticos de Arte (AVCA) y la Asociación de Artistas Visuales de Valencia, Alicante y Castellón (AVVAC), han elaborado un comunicado-réplica a algunas de las ofensivas declaraciones que aparecen en dicho artículo, que reproducimos íntegramente en MAKMA:

RÉPLICA DE AVVAC Y AVCA A LAS DECLARACIONES APARECIDAS EN EL ARTÍCULO “COMISARIOS, LOS CEREBROS DEL ARTE”

Desde la Asociación Valenciana de Críticos de Arte [AVCA] y la Asociación de Artistas Visuales de Valencia, Alicante y Castellón [AVVAC], nos vemos obligados a responder a algunos de los comentarios que aparecen en el artículo firmado por Carmen Velasco y publicado por el periódico Las Provincias el pasado día 1 de abril, bajo el título ‘Comisarios, los cerebros del arte’. Estos comentarios no hacen sino poner en evidencia un notable desconocimiento de las más elementales nociones de las Buenas Prácticas Profesionales reconocidas para con los y las artistas, comisarios y curadores por todo el sector profesional de las artes visuales, así como la falta de respeto hacia el ejercicio del y la artista visual o de quién ejerce la crítica-comisariado de arte contemporáneo.

El enfoque que se da en el artículo a la relación comisariado-artista se caracteriza por una perspectiva desigual donde se perfila una total subordinación de la figura del artista a la del comisario. El punto culminante de este enfoque llega con la declaración de Juan Lagardera en la que afirma que “Estoy en contra de pagar a los artistas porque éstos se benefician directamente de la acción de ser expuestos en un espacio público. Si se paga, se adultera uno de los procesos más democráticos y libres que existe en el mundo del arte que es la irrupción del mercado”. Resulta sorprendente que a estas alturas un comisario que ha percibido dinero público en múltiples ocasiones por su trabajo niegue este derecho a las y los artistas, basándose en el supuesto beneficio de la visibilidad del que, en todo caso, también él participa. Además, con dicha afirmación también demuestra ignorar la estrecha relación que existe entre mercado, galerías, museos públicos y productores culturales, un entramado indisociable en el que no existen compartimentos estancos.

Este trasnochado punto de vista únicamente revela el nulo conocimiento del funcionamiento del mundo del Arte por parte del mencionado comisario, pues demuestra que no sólo desconoce el Manual de Buenas Prácticas Profesionales en las Artes Visuales, aprobado y consensuado por el Ministerio de Cultura y por todo el sector del Arte en el año 2008, sino que ignora que el propio IVAM firmó su adhesión a dicho Manual el pasado 10 de diciembre, en un comunicado público que se encuentra disponible en la web del Museo, comprometiéndose, entre otras cosas, a pagar a los y las artistas siempre que participen en una exposición, práctica que todos los Centros de Arte de excelencia del país vienen realizando desde hace años. Incluso el propio Defensor del Pueblo, Síndic de Greuges, instó hace meses a la Consellería de Turisme, Cultura i Esport a comprometerse con la firma de un contrato en toda relación entre artista y espacio de arte público, en el cual entre varios conceptos debía necesariamente figurar los honorarios del artista. Ante la inexistencia de un contrato y honorarios nos encontramos ante un claro caso de discriminación laboral, abuso profesional y deterioro del tejido artístico.

También se hace obligado recordar que la tarea que llevan a cabo los y las artistas constituye una labor de investigación, en muchas ocasiones inmaterial, que escapa a las leyes de mercado. Afirmar que “es el mercado quien debe aceptar o no a un artista” supone ningunear la labor no sólo de los y las artistas sino de quiénes ejercen la crítica y el comisariado, desplazándoles en su labor profesional en favor de los caprichos de quien puede permitirse el lujo de adquirir obras de arte. Y acudir a la falacia de que el mercado es democrático y libre es insostenible. Es por ello que el apoyo con dinero público a críticos, artistas y comisarios debe existir, puesto que es el medio para proveer a la sociedad un acceso democrático y libre a la cultura, del mismo modo que no dudamos en pagar a los y las empleadas públicas de la cultura en museos y universidades. Considerar que el o la artista es el único agente que no debe ser remunerado por su trabajo en una exposición pagada con dinero público es algo que, a día de hoy, nadie con sentido común y conocimiento del funcionamiento de un proyecto expositivo se atreve a defender.

Estos razonamientos, sumados al hecho de no encontrar a ninguna mujer comisaria en el grupo de entrevistados y a la sorpresa que nos causa la consideración de las y los artistas como incapaces de dirigir un proyecto expositivo, producir conocimiento y experiencias estéticas bien coordinadas o participar de las políticas culturales, nos mueven a mostrar nuestro firme rechazo ante este tipo de planteamientos que, a todas luces, se encuentran en vías de extinción.

Imagen publicada por Las Provincias para ilustrar su artículo "Comisarios, los cerebros del arte".

Imagen publicada por Las Provincias para ilustrar su artículo “Comisarios, los cerebros del arte”.

NOTA: La imagen de cabecera corresponde a la inauguración de la exposición “Dueñas del arte”, con su comisario Juan Lagardera y la concejala de cultura del Ayuntamiento de Valencia, Mª Irene Beneyto. AVCA y AVVAC denunciaron en un comunicado la gestión de ese proyecto.

España reclama buenas prácticas al IVAM

El sector del arte español ha realizado un movimiento conjunto de posicionamiento acerca del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), lanzando un comunicado en el que se reivindica la necesidad de que el nuevo director aplique el Manual de Buenas Prácticas al funcionamiento integral de la institución, a la vez que se defiende su independencia, se reclama la despolitización del Consejo Rector y la auditoría externa de las cuentas de la etapa de Consuelo Ciscar.

Este es el contenido íntegro del comunicado, suscrito por diecisiete de las principales asociaciones estatales y autonómicas de las artes visuales en España, que representa a la práctica totalidad del sector:

“Ya son muchos los años que los profesionales de las artes visuales en la Comunidad Valenciana y del Estado español, tanto desde las asociaciones como fuera de ellas, vienen advirtiendo sobre la deriva del IVAM, que pese a haber comenzado su andadura como un  centro museístico de referencia a nivel nacional e internacional, con una cuidada atención a sus políticas expositivas y líneas de investigación, pasó a ser el ejemplo que todos conocemos de incoherencia museológica, nepotismo administrativo y opacidad contable.

La situación en la que nos encontramos en este momento merece una especial atención, puesto que se percibe una cierta voluntad de regeneración institucional que parece estar introduciendo aires de cambio en el IVAM. Sin embargo, para que toda esta serie de movimientos no quede únicamente en una puesta en escena sin trascendencia efectiva, las asociaciones representativas del sector que suscriben este comunicado entendemos que hay tres puntos básicos que en este momento deben ser atendidos, para que podamos hablar de una verdadera voluntad de cambio.

En primer lugar, como ya se ha hecho mención en anteriores ocasiones, la composición del Consejo Rector está lejos de ser la deseable en una Institución museística que pretenda actuar con rigor teórico-práctico, articulando un proyecto de una cierta continuidad temporal, ya que la gran mayoría de sus integrantes son políticos profesionales, miembros del actual partido en el poder. Esto supone una clara merma no sólo de las potencialidades museológicas y museográficas del IVAM (al no tratarse de expertos en la materia), sino también del carácter democrático de un museo que es público (al no existir representantes de la sociedad civil), sufragado con el dinero de todos, y que debe permanecer ajeno a los intereses de cualquier partido. El documento 0 del sector de las artes sobre Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte estipula que la composición del patronato de un museo debe ser de entre un 20% y un 33% de representantes de la administración titular, entre un 20% y un 33% de representantes de la sociedad civil (asociaciones, colectivos, etc.) y entre un 33% y un 50% de científicos y expertos en arte. A día de hoy este balance de porcentajes se incumple de manera desproporcionada.

Este proceso de despolitización tiene que ser inminente, y puede realizarse sin otro mecanismo que la pura voluntad política, puesto que el año pasado vimos cómo el Consejo Rector era transformado de plano para asumir la forma actual, sin que ello haya generado ningún impedimento administrativo. Entendemos, por tanto, que con la misma celeridad que se llevó a cabo ese proceso, puede ser revertido, por lo que los representantes del sector exigimos una inmediata reformulación del Consejo Rector, para que los miembros no pertenezcan en su mayoría a la Administración titular, sino que esta mayoría la constituyan los expertos en Arte o en gestión de museos de reconocida trayectoria, y haya una igual proporción de los representantes de la Administración titular y de los de la sociedad civil.

En segundo lugar, la independencia del director del IVAM es una cuestión que se ha puesto de relieve en los últimos días, con las polémicas levantadas a tenor de las injerencias del Consejo Rector en las decisiones del nuevo director del IVAM, José Miguel García Cortés. La independencia del director, “que se plasma en la programación de exposiciones y actividades culturales, atendiendo a criterios estrictos de profesionalidad” según una carta que el pasado día 27 de noviembre enviaron los propios trabajadores del IVAM a la Consejera de Cultura, es una demanda conjunta del sector de las artes visuales, que debe ser respetada para garantizar la coherencia en la propuesta museística de la dirección del IVAM. El Consejo Rector debe ser un órgano con el cual la dirección del IVAM trabaje conjuntamente, en un proceso de mutuo entendimiento, en base a ofertar una programación que cumpla no sólo con unos elevados estándares de calidad sino también con la función pública de incidir en la calidad de vida de los ciudadanos, a través de las capacidades expresivas de la práctica o consumo cultural y de la vertebración simbólica del territorio en el que se inserta el museo.

Recordamos aquí que es finalidad primera del IVAM “desarrollar la política cultural de la Generalitat en cuanto concierne al conocimiento, tutela, fomento y difusión del arte moderno”. Ello implica la generación de instrumentos y el desarrollo de programas que incentiven estos fines en todos los niveles de la estructura social. El IVAM es un Instituto, no un museo, y la dirección del mismo debe de ser permeable a la participación, diálogo y comunicación con la ciudadanía y los profesionales. Es necesario que la dirección del IVAM asuma los postulados de las buenas prácticas profesionales que en su día acordó el sector junto al Ministerio de Cultura como garantía de buen funcionamiento del mismo.

En tercer lugar, debido a los antecedentes de la anterior directora del IVAM, que salió de la dirección de Consorcio de Museos dejando un déficit de aproximadamente 14 millones de euros, y debido a que los informes aportados por el IVAM son insuficientes, se impone con urgencia una auditoría externa de las cuentas del IVAM cuyo resultado se haga público sin maquillajes, para saber en qué estado se encuentran actualmente y, si procede, que la justicia actúe como corresponda. Es de crucial importancia someter las cuentas del IVAM a una auditoría externa para que la actual dirección no se vea entorpecida por las consecuencias de una mala gestión anterior. La opacidad del IVAM en estas cuestiones llama la atención cuando se compara con regiones como el País Vasco, donde ya en 2003 se aprobó una Ley de Museos en la que se obliga a informar anualmente del precio de las obras adquiridas con dinero público.

Debido a lo anteriormente expuesto, entendemos que estas tres demandas deben ser atendidas, no sólo por constituir una reclamación conjunta del grueso de la sociedad civil, representada por diversas asociaciones y colectivos profesionales, sino por la necesidad de entender lo público únicamente desde la perspectiva de transparencia, participación y responsabilidad política que caracteriza a la auténtica democracia. La sociedad reclama un IVAM en el que el cambio no se limite a una serie de declaraciones bienintencionadas, sino que cumpla con rigor las funciones públicas para las que fue creado.”

SUSCRIBEN:

Arte Madrid. Asociación de Galerías de Arte Madrileñas

Art Barcelona. Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de Barcelona

Associació d’Artistes Visuals de Catalunya (AAVC)

Associació d’Artistes Visuals de les Illes Balears (AAVIB)

Associació Catalana de Crítics d’Art (ACCA)

Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España (ADACE)

Asociación Nacional de Investigadores en Artes Visuales (ANIAV)

Artistas Visuales Asociados de Madrid (AVAM)

Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA)

Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC)

Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales (CCCAV)

Consorcio de Galerías Españolas de Arte Contemporáneo (CGEAC)

Instituto de Arte Contemporáneo (IAC)

Mujeres en las Artes Visuales (MAV)

Sociedad Española de Estética y Teoría de las Artes (SEyTA)

Unión de Asociaciones de Artistas Visuales (UAAV)

Unión de Artistas Visuales de Andalucía (uavA)

 

“Paz Olmos ocupa un cargo que no entiendo”

Ester Alba Pagán (Valencia, 1974), decana de la Facultat de Geografia i Història de la Universitat de València, aborda en esta tercera y última parte de la entrevista la situación en la que se encuentra el Museo de Bellas Artes de Valencia, con una directora sin formación en la materia, sin perfil investigador ni experiencia en el mundo de los museos.

El nombramiento de Paz Olmos en julio de 2011 provocó la protesta unánime de los especialistas dentro y fuera de Valencia, colocando a la Comunitat Valenciana más cerca de los estándares de una república bananera. Destituida como Directora General de Patrimonio, fue recolocada por el Gobierno de Camps al frente de la que es considerada la segunda pinacoteca española, tras el Museo del Prado.

Las anomalías en el nombramiento obligaron a la Consellería de Cultura a dar marcha atrás, hasta cortar un traje a la medida que permitiera a Olmos ocupar por un periodo limitado de tiempo la dirección del Museo de Bellas Artes de Valencia. Esa etapa comienza a llegar a su fin, por lo que hacemos una revisión del estado en el que se encuentra el museo, de la mano de Ester Alba.

Museo de Bellas Artes de Valencia.

Museo de Bellas Artes de Valencia.

En el ámbito de la cultura,  ¿todos los males se pueden achacar a los recortes?

Estamos asistiendo a recortes en el mundo de la cultura y creo que hemos de analizar si ello ha sido beneficioso o no y analizar los resultados, que no eran los esperados. Las políticas deben ir dirigidas a todo lo contrario, a hacer una apuesta fuerte por la cultura. En un territorio como el nuestro, y esto sería extensible a todo el Mediterráneo, ¿que es lo que tenemos? Tenemos cultura, tenemos pasado, tenemos historia,  patrimonio y somos los primeros que no sabemos valorarlo, falta conciencia social. La cultura debe ser entendida como parte de un sistema y modelo económico fundamental que permita un desarrollo del territorio y de nuestra sociedad, capaz de hacernos salir de la crisis,  pues ya hemos observado a dónde nos ha conducido la economía basada en el pelotazo. Somos el segundo país europeo, por detrás de Italia, en importancia patrimonial, por lo que además de explotar el ya más que exprimido turismo de sol y playa  debemos incentivar el turismo cultural de calidad,  se viene también a ver otras cosas, y somos nosotros los primeros en denigrar, en no dar a conocer, en no respetar nuestro legado cultural, nuestra historia, nuestro patrimonio, nuestro pasado, hemos de cambiar eso. Este tipo de propuestas deben ir más allá de la rentabilización de la cultura entendida únicamente como turismo cultural, debe propiciarse en un sentido muy amplio, mediante un conjunto de actuaciones interrelacionadas que la sitúan como motor de cambio y desarrollo de la ciudad; la preservación del patrimonio cultural y la integración entre tradición (historia y patrimonio) y creación e innovación; el fomento del acceso a las nuevas tecnologías o a nuevas formas de creación, producción y consumo cultural y la promoción de las producciones culturales locales, industriales o artesanales, facilitando su comercialización; el desarrollo paralelo de la cultura y el turismo, haciendo accesible física e intelectualmente la primera para los visitantes, y la interrelación entre cultura y comunicación y entre cultura y calidad de vida. Un buen modelo es el de los distritos culturales (como Firenze, Dublin) en los que se da la conjunción de los intereses sociales, culturales y económicos que requiere la presencia en la ciudad de un grupo considerable de actividades y pequeñas empresas económicas (PYMES) que explotan la dimensión económica del patrimonio y que se relacionan entre sí. El cambio es fundamental que la imagen de la ciudad, o de un ámbito rural, será, así, percibida como un capital simbólico del cual los elementos más importantes son los pertenecientes al patrimonio y que el sistema conformado por los recursos patrimoniales y los agentes que intervienen en él sea capaz de generar empleo y riqueza siguiendo un modelo de desarrollo local basado en la cultura.

¿Hay fluidez en la relación entre los museos valencianos  y el mundo universitario?

Creo que hay una descomunión entre el mundo del museo y la propia sociedad. Encontrar las claves del porqué sucede esto es complicado. También es verdad que el mundo del museo, en la ciudad de Valencia en concreto, vive de espaldas a la Universidad. Universidad y Museo son como dos mundos distintos. No significa que nosotros tengamos que estar dentro del museo, evidentemente no, pero el problema es que no hay sinergia, no colaboramos, no incentivamos proyectos de investigación conjuntos, nosotros sí que insertamos y tenemos a muchos profesionales que vienen a las aulas a dar charlas y conferencias a nuestros alumnos de grado y master, pero al revés no se produce, es decir no hay un feedback constante entre el museo y la universidad. Este feedback también falta entre los museos valencianos y la sociedad. Se ha perdido un poco la consideración del museo, el volver a ilusionar a la gente, el volver a interesar a las personas, lo digo por ejemplo pensando en el Museo de Bellas Artes de Valencia, no valen recetas mágicas, la cuestión es de un trabajo diario, de una buena programación, de realizar un plan director, el manual de buenas prácticas y  realizar un ejercicio de transparencia, que no se pueda poner en cuestión ninguna de las actividades realizadas por ninguno de nuestros museos. De alguna manera, la sociedad valenciana ha de apreciar nuestros museos como algo suyo, verse reflejada en ellos para así apreciarlos. Estoy muy de acuerdo en el hecho de que se aprecia un desinterés, una falta de valoración hacia los museos valencianos. Por ello una de nuestras mayores preocupaciones es la necesidad de profesionalizar las direcciones de los museos, con expertos en las colecciones y conocedores en profundidad del mundo del arte, y a estos los formamos en la universidad.

Ester Alba 5 MAKMA Hasta ahora ninguno de los directores del IVAM, ni de ningún otro museo o centro valenciano, ha llegado al cargo mediante un concurso público, a excepción del Museo González Martí (dependiente del Ministerio de Cultura), que sí está por oposición. ¿Qué mensaje lanza eso a los profesionales del arte que se forman?

Mi labor como profesora, como docente en Historia del Arte, en museología y museografía, cuando tratamos el organigrama, los distintos modelos de organización de un museo –porque un organigrama dice mucho de cómo es un museo-, abordamos el asunto de la dirección del museo. Siempre pongo el ejemplo de González Martí que es uno de los ejemplos más loables. Su director, que es un profesional en la materia, ha alcanzado ese puesto de una manera absolutamente independiente y autónoma, esto le permite trabajar con libertad con criterio científico, aunque tiene limitaciones presupuestarias, pero por lo menos el criterio científico es adecuado y para mí es el ejemplo modélico. A partir de ahí, hay modelos distintos, dispares, criterios diversos, unos mejores que otros, pero bajo mi punto de vista hay que defender un modelo democrático, participativo y donde el acceso sea mediante concurso. Evidentemente, en el mundo del museo lo que sería deseable es la homogeneización de ese modelo. Para mí sería lo más adecuado. No sé si alguna vez llegaremos a conseguir que en el caso de los museos, en los distintos museos valencianos, se alcance esa lógica de actuación o de gestión, y no lo sé si se hará gobierne quien gobierne, pues en otras épocas hemos vivido ejemplos similares, gobernando otros partidos. Mucho hemos de cambiar, esto es una cuestión más de decisión política que de lo que deseamos los profesionales. No puedo ni quiero olvidar que lo deseable sería aplicar el Manual de buenas prácticas para las artes contemporáneas que concilió el consenso del sector de las bellas artes y eso, desde mi punto de vista, es mucho camino andado.

El Museo de Bellas Artes de Valencia se ha nutrido habitualmente de profesores de la Facultad de Historia de la Universitat de València para ocupar la dirección del centro. ¿Qué opinas de la decisión política que ha llevado a Paz Olmos a dirigir ese museo?

Mi opinión es la que comparte mi departamento, la que comparte mi facultad y la que comparte la Universidad. Es cierto que han sido habitualmente profesores de Historia del Arte, Carmen Gracia, luego estuvo Fernando Benito, los que han ocupado el cargo de dirección del Museo de Bellas Artes, creo que son personas que han prestigiado mucho el museo, han dirigido el museo con un criterio científico. Son personas que han sido nombradas en algún momento determinado, aunque lo deseable es que hubiesen ocupado ese cargo a través de un concurso de oposición. Pero he de reconocer que ambos implantaron una gestión científica ha sido muy valiosa para el museo, el de Bellas Artes era un museo provincial, con una excelente colección, pero que no gozaba de la categoría que debía tener. Creo que la gestión de Fernando Benito fue muy importante a la hora de poner en valor todo lo que es el arte medieval, y sobre todo el barroco, que era su ámbito de investigación. En la actualidad, el nombramiento de la actual directora corresponde a una decisión política, ella está ocupando allí un cargo que no acabo de entender. Me produce cierta sorpresa porque no entiendo muy bien los cambios que está introduciendo desde el punto de vista de la estructura del discurso expositivo. Es cierto que la exhibición planificada por Benito quizás se podía mejorar, podía tener algunos elementos con los que podríamos estar de acuerdo o no, pero era un proyecto expositivo coherente que mostraba perfectamente el valor de la pintura valenciana a lo largo de la historia, con los grandes hitos artísticos: la pintura medieval, del barroco y del XIX. Parte de la colección, aquella que no pertenece a la Academia de San Carlos o es fruto de donaciones, se reúne en el proceso de desamortización, cuando se exclaustran los bienes religiosos y salieron a subasta no solamente las tierras y edificios, sino también las obras de arte. Será la junta de museos, luego la comisión provincial, la que se ocupa de recoger las obras más valiosas de esos conventos que sufren la exclaustración y así la obra pasa al museo. De ahí que tengamos esa maravillosa pinacoteca que cuenta con cuadros absolutamente maravillosos de primera fila y de un valor inestimable desde el punto de vista artístico, de las mejores escuelas de época medieval, y de las mejores escuelas de época barroca. Pero tampoco creo que se deba responsabilizar a la actual directora de la situación que ha alcanzado el Museo de Bellas Artes, puesto que al no ser una profesional, decide bajo otros criterios.

Museo de Bellas Artes de Valencia.

Museo de Bellas Artes de Valencia.

¿En qué situación se encuentra hoy el Museo?

El discurso coherente expositivo que diseñó, creo que muy adecuadamente, Fernando Benito, hoy no lo encuentro en el Museo de Bellas Artes, no entiendo los cambios que se han realizado ni a qué obedecen y esto se ha plasmado en el ejemplo del cartel con el que uno identifica el museo: ¿Goya? y ¿Sorolla? ¿Son los definidores de la colección del museo? ¿Cuántos goyas tiene el Museo? ¿Es para atraer al público? Para que luego quede desencantado de lo que se va a encontrar si viene esperando encontrar obras de Goya. Es cierto que el museo de Bellas Artes tiene muchísimo potencial y obra muy valiosa oculta en los almacenes. Especialmente la pintura del XIX y XX que en el museo no ha tenido nunca ni el aprecio ni la valoración que merecía, pero esa es mi opinión.

Eso no significa que ahora nos tengamos que ir a Goya y a Sorolla y confrontarlo al barroco y lo medieval. Bajo mi punto de vista, creo que hubo un momento en el que había una oportunidad muy buena que se abandonó, que ha estado siempre latente, que es seguir el modelo de museo de Bellas Artes que se sigue en Alemania, estoy pensando en Munich por ejemplo, o en algunas ciudades italianas. Hablo de realizar un necesario museo del siglo XIX, que se pensó en el Carmen, pero no cuajó. En Europa existe la diferenciación de museo o galerías dedicados al “arte antica” y los museo o galería de arte moderno, distinguiendo o diferenciando un museo que recoja lo medieval, el renacimiento hasta el barroco y otro que recoja XIX y principios del XX, teniendo en cuenta el valor del arte del siglo XIX valenciano, una de las escuelas más valiosas, significativas y emblemáticas de su momento. Pero, el XIX no es sólo Sorolla, Sorolla es un magnifico artista, pero ya está bien de Sorolla, uno empieza a cansarse del discurso sorollista, que al final acaba denostando a un artista excepcional, porque evidentemente la obra de Sorolla es magnífica,  pero junto a Sorolla en el XIX había otros artistas tan buenos y tan valiosos como él. Y no hablo solamente de finales del XIX, pues a principios del XIX encontramos a Asensi Julià, discípulo de Goya, toda la obra de Vicente López Portaña y sus discípulos; a mediados del XIX hallamos a Ferrandis, Domingo Marques, Benlliure, Muñoz Degrain. Es decir, Sorolla y todo lo que significa la época de Sorolla no se entiende de una manera aislada, hay que mostrarlo junto con el resto de sus compañeros que trabajaron en la misma época y aquellos que lo precedieron. Hay que contextualizar histórica y culturalmente el XIX, dejar de estar marcado por el discurso sorollesco, artistas como Antonio Fillol, con lo excepcional que es, con esa carga de crítica social a la sociedad del XIX, con obras realmente maravillosas, ¿dónde está? Eso falta por hacer, y no hay conciencia de ello, y entonces al final acabas escuchando proyectos embrionarios que levantan suspicacias inmediatas… pero si el almacén del Museo de Bellas Artes está lleno de obras maravillosas que jamás han visto la luz, que no han salido de allí, y con las que se podría montar perfectamente un museo del XIX, una oportunidad perdida, esa es una tarea que queda por hacer.

Los criterios que pesan ahora en la exposición permanente del museo a mi no me gustan, pero es que yo creo que no le gusta prácticamente a nadie de los que nos dedicamos a la historia del arte. Pero, tampoco nos han preguntado, a lo mejor le hubiéramos echado un mano y además encantados, no nos hubiera costado nada, pues en realidad a nosotros lo que nos gusta es el arte y si hay una oportunidad de mejorar las cosas pues ¿cómo no vamos a colaborar? Es lo que estábamos comentando, el mundo del museo vive de espaldas a la Universidad, nadie nos pregunta, nadie cuenta con nosotros, cuentan fuera, pero aquí no, y eso no deja de llamar la atención.

(Transcripción: Ana Flores Díaz)

José Luis Pérez Pont

En la primera parte de esta entrevista abordamos con Ester Alba su campo de trabajo más directo, el de la educación y la universidad. Desde su experiencia docente, pero también desde su responsabilidad institucional, nos indica la repercusión fatal que algunas políticas educativas y económicas del Gobierno español y de la Generalitat Valenciana están teniendo en la práctica, así como su preocupación por el futuro de los estudiantes y los peligros que amenazan la autonomía universitaria y su modelo de gobernanza. LEER MÁS…

En la segunda parte, Ester Alba aborda su actual relación con el IVAM, como miembro de su Consejo Rector, y expone la necesidad de que los museos cuenten con una dirección científica, a la que se acceda mediante un proceso transparente de concurso público, para garantizar la idoneidad profesional del perfil de los candidatos, “como en el resto del mundo civilizado”. LEER MÁS…

Ester Alba Pagán. Foto Adela Talavera.

Ester Alba Pagán. Foto Adela Talavera.

25 años: el ocaso del IVAM

El Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) celebra sus 25 años de existencia. Una existencia que ha vivido un deterioro agresivo en su mala gestión. Si otrora fue el ejemplo a seguir por otros museos nacionales e internacionales aun con escasos medios económicos, hoy día es el modelo que ejemplifica el declive cultural de una ciudad.

En sus orígenes el IVAM se constituyó como algo más que un museo, como un Instituto; que de acuerdo a sus objetivos fundacionales debe impulsar y dinamizar todo el sector del arte contemporáneo. Y que además, como tal, hoy día debería mantener este correlato con el tejido de profesionales que trabajan en la ciudad y a los que se ha dado la espalda. Desde el año 2000, el IVAM entró en una degradación que, a lo largo de una década, ha sido cada vez más notable.

IVAM cuando los museos hacen "crack"

En la actualidad, se evidencia en demasía como el Instituto ha perdido completamente aquella relevancia en el contexto artístico y su programación incumple gran parte de las funciones de sus estatutos fundacionales. En opinión de una mayoría de profesionales, desde el año 2000 las muestras que se presentan en el IVAM están directamente relacionadas con los caprichos y compromisos de sus directores, sin seguir las directrices de difundir y dar a conocer las propuestas que configuraron el arte del siglo XX y las que están sentando las bases del XXI.

Desde las asociaciones que firmamos este comunicado queremos también poner de relieve que los parámetros de profesionalidad en la gestión, en los modelos de relación con los agentes implicados (proveedores, artistas, comisarios, prensa, etc..) y en los sistemas de evaluación y control de los objetivos y del gasto, no cumplen los mínimos criterios deontológicos deseables. Existe, además, una ausencia total de profesionalización en los procedimientos empleados por la dirección del centro y que en un sinfín de ocasiones hemos denunciado públicamente.

Por todo ello, exigimos transparencia. Transparencia en las cuentas del museo y en las adquisiciones de obra para su colección, en la contratación de servicios externos, así como en las cuestiones relacionadas con las donaciones. Del mismo modo, pedimos, en un momento como el actual, que su directora dimita o sea destituida de su cargo si no explica de manera pormenorizada aquellos asuntos en los que la independencia entre el dinero público y sus intereses privados se ha visto comprometida e incumplida. Y principalmente, consideramos que su sustitución al frente de la dirección del IVAM es ya imprescindible, mediante un procedimiento de acuerdo al Manual de Buenas Prácticas (que otras autonomías gobernadas por el PP ya han asumido y aplicado a sus políticas culturales), que garantice la selección no politizada de un profesional con el perfil adecuado. A través del concurso público se pretende aplicar la máxima de una democracia cultural en la que el rigor y la regularidad acompañe las bases de nuestro sector como parte del aparato democrático.

Consuelo Ciscar, directora del IVAM (2004-2014). Foto: Miguel Lorenzo

Consuelo Ciscar, directora del IVAM (2004-2014). Foto: Miguel Lorenzo

El prestigio o desprestigio de una institución, se incorpora y afecta a la acción de quien gobierna. La trayectoria histórica del IVAM y su constitución como elemento central del programa público de cultura exigen la consistencia de un proyecto, que por su calidad cuente con un elevado grado de consenso.

Solicitamos, al máximo responsable cultural de nuestra comunidad, el Presidente Alberto Fabra, que tome cartas en este asunto donde, una vez más, la labor de los profesionales del sector de la cultura y el arte moderno y contemporáneo se ha visto ninguneada y maltratada, a la vez que los intereses culturales, económicos y turísticos valencianos han resultado gravemente dañados. Algo que, una vez más reiteramos, vamos detectando desde largo tiempo. Los profesionales reivindicamos un IVAM vivo, activo, en el que podamos trabajar, investigar, proponer y para el que deseamos una integración total en la participación del crecimiento cultural de la ciudad de Valencia.

Por último, solo podemos hacer un llamamiento a nuestros políticos para que con su ayuda podamos devolver el rigor y el respeto a esta institución, contribuyendo con ello a iniciar un nuevo ciclo capaz de reactivar el importante papel que el IVAM está llamado a desarrollar.

Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC)

Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA)