Fundación Cañada Blanch, un puente a la cultura

#MAKMACultura #MAKMAOpinión | MAKMA ISSUE #02
Laura Lozano | Fundación Cañada Blanch, un puente a la cultura
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Viernes 28 de agosto de 2020

Cuando me preguntan qué se organiza desde Fundación Cañada Blanch nunca sé por dónde empezar. Diálogos Cañada Blanch, Foro Económico, Letras del Mediterráneo o Encuentros Cañada Blanch son solo algunas de sus actividades. Su nexo común está claro: tratar de conectar con la sociedad para dotarla de conocimiento y lograr que esta sea capaz de decodificar su realidad más inmediata.

“Debemos formular preguntas que valga la pena responder. Una vez las tenemos, la tarea de Fundación Cañada Blanch es facilitar los medios para poder resolverlas”, así es como Juan Viña, presidente de Fundación Cañada Blanch, materializa el objetivo de esta entidad que se centra en el fomento de la cultura y la educación.

La reflexión encuentra su espacio en esta institución: a través de los Diálogos Cañada Blanch se acerca a las cuestiones actuales más relevantes sobre la realidad social, gracias a especialistas que dialogan y debaten en torno a ellas. Es el caso de José María Guibert, rector de la Universidad de Deusto, así como de Irma Jiménez, directora de Asuntos Corporativos de Hewlett Packard Enterprise, que han participado durante este año.

Páginas iniciales del artículo publicado en MAKMA ISSUE #02.

Los Encuentros Cañada Blanch también juegan un papel fundamental: personalidades como Isabel Coixet, directora de cine y Juan Diego Botto, actor, han formado parte de este ciclo de conferencias que acercan sus obras y trayectorias vitales a la sociedad para potenciar valores como la competitividad, el esfuerzo, la colaboración y la solidaridad. Cerca de 1.000 personas ya han formado parte de esta experiencia.

Este año, además, Fundación Cañada Blanch ha ido un paso más allá y ha consolidado sus Encuentros Cañada Blanch en el Sporting. El Sporting Club Russafa Carlos Moreno Mínguez, en colaboración con la revista MAKMA, ha servido como espacio de intercambio de ideas entre artistas para debatir sobre el futuro de la profesión. Para ello, Marta Pérez Ibáñez, historiadora e investigadora del arte, gestora cultural y miembro del Instituto de Arte Contemporáneo (IAC), ha sido la encargada de ofrecer soluciones sobre cómo emprender en este sector.

Javier Reverte, Carmen Posadas, Ignacio Peyró y Espido Freire han sido solo algunas de las personalidades que han decidido acudir a Fundación Cañada Blanch de la mano de Casa Mediterráneo. Letras del Mediterráneo se ha convertido en un altavoz que fomenta el debate y el pensamiento crítico entre los países de la orilla del Mediterráneo. Tomando un carácter más cosmopolita, la fundación se ha convertido en un puente que conecta culturas.

Fundación Cañada Blanch es consciente de la importancia de los festivales en nuestro país, ya que se ha convertido en otra vía para contribuir a la divulgación de la cultura. Por eso, colabora a través de ayudas directas en la organización de PhotOn Festival, que se celebra en València, y el Festival dels Horts, que se sirve de la huerta valenciana de Picanya como escenario.

La economía, otra de las bases

Otro de los pilares básicos de la fundación es la economía. Para ello, Fundación Cañada Blanch realiza dos acciones para dos perfiles totalmente diferenciados. El Foro Económico Cañada Blanch, que está dirigido al tejido empresarial y las instituciones públicas, y las Jornadas Economía y Empresa, coorganizadas con la Facultat d’Economia de la Universitat de València, donde se aproxima a la comunidad estudiantil. Las tendencias más globales son las que marcan la agenda en ambas citas.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

Relaciones hispano-británicas, clave

Tomando como ejemplo a Vicente Cañada Blanch, su fundador, y con el fin de mantener la vinculación con el Reino Unido, esta institución financia estancias del alumnado de la Universitat de València en London School of Economics and Political Science mediante el Centro Cañada Blanch en Londres. “Contribuir al desarrollo formativo del alumnado valenciano” es otra de las claves para Fundación Cañada Blanch desde su constitución.

Asimismo, se mantiene la conexión con Borriana, ciudad natal de Vicente Cañada Blanch, donde se conceden distintos premios a los mejores expedientes académicos de las instituciones educativas de dicha localidad.

Pero Fundación Cañada Blanch no podría realizar todas estas acciones de manera independiente. Para ello, cuenta con vínculos que ha forjado tanto con instituciones públicas como privadas. Es el caso de la Universitat de València a través de Centre Cultural La Nau, con el que desarrolla acciones como elPremio Colección Fundación Cañada Blanch, en colaboración con la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana (LaVAC) y el vicerrectorado de Cultura e Igualdad de la Universitat de València.

El seminario Aspen Institute-Cañada Blanch es otro de los ejemplos de colaboración de Fundación Cañada Blanch. Esta iniciativa, cuyo público va de los 25 a los 30 años, trata de encontrar personas que destacan por su capacidad de liderazgo y su proyección. Como partners, la entidad también cuenta con Berklee College of MusicValencia, así como el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana.

Por último, cabe destacar el Curso de Especialización en Turismo Cultural, que sigue eligiendo a esta entidad desde hace 17 ediciones. Todo ello con el apoyo de la Conselleria d’Educació, Cultura i Esport, la Agencia Valenciana del Turismo y la Federación Valenciana de Municipios y Provincias.

El futuro más cercano


Paula Sánchez, directora de la entidad, asegura que “pretende seguir aumentando las actividades que realiza la fundación, así como su implicación a nivel local y nacional. La directora, que va a cumplir dos años al frente de la entidad, cree que ‘”seguir creciendo es una oportunidad para beneficiar al conjunto de la sociedad y atraer el talento”, insiste.

Fundación Cañada Blanch
Ana Santos Aramburo (directora general de la Biblioteca Nacional), Antonio Ariño (vicerrector de Cultura y Deporte de la Universitat de València) y el poeta Antonio Orihuela durante los Diálogos Cañada Blanch en SINDOKMA Festival del Libro 2018.

Laura Lozano

Este artículo fue publicado en MAKMA ISSUE #02, revista especial en papel con motivo del sexto aniversario de MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, en junio de 2019.

Tomar medidas para vivir del arte

#MAKMAArtistas #MAKMAOpinión | MAKMA ISSUE #02
Marta Pérez Ibáñez | Tomar medidas para vivir del arte. La profesionalización del artista como vía para su supervivencia
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Martes 25 de agosto de 2020

La transformación del papel que el artista (aunque somos conscientes de la necesidad de que el lenguaje sea inclusivo y no sexista, optaremos por utilizar la forma masculina del término “artista” como forma neutra para economizar en el lenguaje, sin renunciar por ello a nuestro respeto por la igualdad entre géneros) ha jugado en el sistema del arte en España durante las últimas décadas ha sido rápida, profunda y ha tenido consecuencias evidentes, tanto para el sistema en sí mismo y sus mecanismos de desarrollo como para el surgimiento de nuevos agentes, herramientas y canales de conexión entre las diversas partes que lo componen.

La situación profesional y laboral de los creadores ha tendido siempre a la precariedad, situación que se ha visto agudizada por la crisis económica que se inició en 2008. Para definir con claridad cómo defender los derechos de este sector, cómo equipararlos al del resto de trabajadores y profesionales en nuestro país, y adecuar su reconocimiento social e institucional a la importancia de la producción artística en el desarrollo cultural español, ha sido imprescindible ahondar en la realidad del sector.

Páginas iniciales del artículo publicado en MAKMA ISSUE #02.

Para ello, desde 2013 –fecha en la que empezó a evidenciarse el cambio de paradigma que se apreciaba en el mercado español del arte y en su relación con el resto de agentes del sistema–, iniciamos una investigación que evolucionó desde las características de las nuevas galerías españolas nacidas durante la crisis, y continuó con el desarrollo de un profundo estudio sobre la situación económica y profesional de nuestros artistas –’La actividad económica de los/las artistas en España. Estudio y análisis’, Pérez Ibáñez, M. y López-Aparicio, I. (Fundación Antonio de Nebrija 2017). Segunda edición revisada y ampliada, publicada en 2018 por la Editorial Universidad de Granada–, que contribuyó a crear una conciencia social sobre la necesidad de optimizar la situación del sector, y aportó datos imprescindibles para la redacción del nuevo Estatuto del Artista, cuyo texto fue aprobado por unanimidad en el Congreso de los Diputados en 2018.

Durante la última década, el mercado laboral en España ha mostrado los signos de un profundo deterioro al que el sector de la producción artística no es ajeno. La actual situación laboral de los trabajadores culturales presenta claros signos de precariedad, y especialmente en el caso de los artistas plásticos y visuales, con altos niveles de autoempleo, baja retribución, inestabilidad y poca tasa de afiliación a los sistemas de seguridad social de los distintos países.

En los últimos años y debido a la crisis, deben ejercer un papel de autogestión, comunicación y promoción profesional, simultaneándolo con la producción artística, aun mostrando un alto nivel de aceptación de su situación y de su identidad como artista y una visión positiva de su trabajo, a pesar de la precariedad.

A este respecto, el libro de Remedios Zafra ‘El entusiasmo’, publicado en 2017 por Anagrama, abunda en la idea del artista y del trabajador cultural que, en un escenario de precariedad y desilusión, valora sin embargo la libertad y la creatividad como algo transformador, mientras la vocación y el placer por crear son instrumentalizados por un sistema que los avoca a la ansiedad y la frustración.

En países como España, la especial virulencia de la crisis provocó el cierre de numerosas galerías entre 2010 y 2012, con lo que la fuente de ingresos de muchos artistas procedente de la comercialización de la obra se vio seriamente perjudicada, compartiendo muchos rasgos del concepto de “precariado” que plantea Standing y el “biotopo artístico” de Pascal Gielen.

Además, la ausencia de un reconocimiento institucional de la figura profesional del artista o de un estatuto que regule su actividad, de un censo que cuantifique a los profesionales de este sector y sus condiciones laborales, la baja afiliación a asociaciones profesionales –única estructura de protección laboral–, más el deterioro general del sistema del arte, hacía imprescindible el mencionado estudio para aventurar modos de actuación y optimización de recursos a medio y largo plazo.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

Nuestra investigación, que contó con el aporte desinteresado de datos de más de 1.100 artistas en una encuesta exhaustiva, permitió analizar numerosos aspectos de la actividad artística en nuestro país, desde datos generales del colectivo, hasta aspectos específicos de su condición profesional y del rendimiento económico de su actividad, con especial interés en la relación actual entre los artistas y los distintos agentes del mercado del arte y los cambios sintomáticos apreciables en dicha relación.

Así, los datos cuantitativos resultantes del estudio, apoyados por un largo proceso de observación y contraste cualitativo de dichas conclusiones en continuo diálogo con artistas y otros agentes, nos llevaron a centrar nuestras conclusiones en los tres aspectos fundamentales que determinan la actual situación de los artistas en España respecto del sistema del arte, y que se pueden resumir así:

  1. La mayoría de los artistas españoles no puede mantener su actividad artística como principal fuente de ingresos, por lo que debe disponer de fuentes alternativas que le permitan subsistir: en ocasiones, dichos ingresos alternativos proceden de otras actividades asociadas a la creación, como la docencia artística, los ingresos por ayudas, subvenciones, honorarios de artista o trabajos de comunicación, comisariado, etc. No obstante, la actividad expositiva no ha cesado, por lo que son los artistas con sus propios recursos económicos, además de su tiempo, experiencia y creatividad, quienes mantienen la oferta artística que se expone en galerías y centros de arte, aun a pesar de no poder rentabilizar el trabajo realizado. La venta de obra, aunque sigue siendo la fuente principal de ingresos, demuestra no aportar a los artistas ingresos suficientes para mantenerse económicamente.
  2. Los artistas jóvenes presentan ciertas novedades en su relación con los distintos agentes del mercado y del sistema del arte: los nuevos modelos de negocio en las galerías de arte y en la forma de gestionar la comercialización de la obra, muestran que en efecto se puede detectar un cambio de paradigma significativo, con dinámicas diferentes orientadas a objetivos distintos, que requieren estrategias también distintas. En algunos casos, este cambio de gestión, utilizando nuevos canales de difusión y comunicación, muy relacionados con las nuevas tecnologías, parten de los artistas más jóvenes, aquellos que identificábamos como nacidos profesionalmente en la crisis.
  3. Existe un perfil de artista resiliente que ya desarrollaba satisfactoriamente su actividad en los años anteriores a la actual crisis y que, habiendo sufrido el menoscabo que supone el cierre de sus galerías de referencia y el descenso significativo en sus ingresos, ha sabido reconducir su carrera y sobrevive, por tanto, gracias a la actividad artística: es precisamente este grupo de artistas mayores de 40 años quienes, en gran medida, han demostrado que se pueden modificar las estrategias y los objetivos y reorientar las dinámicas para seguir manteniendo la actividad artística como fuente de ingresos. La necesaria adaptación a la complicada situación del mercado del arte en España hacen que la subsistencia del artista sea difícil, precaria, insegura e incierta. No obstante, como vemos, se mantienen constantes la actividad creadora y el compromiso.

Parece evidente, por tanto, que a fin de mantener la actividad artística como fuente de ingresos que permita la supervivencia del artista –algo a lo que todo creador, como profesional, tiene derecho– es necesario incorporar a dicha actividad aquellas que le acerquen a la situación del mercado y del sistema a mayor escala. La imagen del artista en su estudio, dedicado por completo a la creación, ha dejado paso a un perfil nuevo, más profesional, más global, más conectado con el mundo a través de las nuevas tecnologías; un artista que define su imagen de marca, que gestiona su carrera de forma mixta y mantiene abiertos todos los canales, que establece relaciones con aquellos agentes y en aquellas circunstancias que le son más propicias. Un artista, en suma, que se ha convertido en centro decisor y prescriptor, en un elemento fundamental en el sistema del arte.

arte, Marta Pérez Ibáñez
Marta Pérez Ibáñez durante su seminario ‘El artista y la autogestión: emprender en el mundo del arte’, impartido en el seno de los ‘Encuentros Cañada Blanch en el Sporting’ (junio de 2019). Foto: Jose Ramón Alarcón.

Marta Pérez Ibáñez

Este artículo fue publicado en MAKMA ISSUE #02, revista especial en papel con motivo del sexto aniversario de MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, en junio de 2019.

Antonio Banderas, vendaval en las pupilas

#MAKMACine #MAKMAOpinión | MAKMA ISSUE #02
Alberto Conejero | Antonio Banderas, vendaval en las pupilas
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Lunes 24 de agosto de 2020

Lo hemos visto en no pocas ocasiones: en España lo único peor que el fracaso es el éxito. En el solar patrio, se suele escupir en lo cimero (la expresión es de Luis Cernuda), recelar de los compatriotas que cumplen logros, cuando no exiliarlos e, incluso, aniquilarlos. De dónde nos vendrá esta desconfianza secular yo no lo sé, pero no es fácil aventurar que hunde sus raíces en el mismo sustrato del que brotaron el “muera la inteligencia” o el “que inventen ellos”.

Pero este no es, ni mucho menos, un mal privativo español. En todos lados cuecen las habas que acompañan al síndrome de Procusto, también llamado “de alta exposición” o de la “amapola alta”. Es justo decirlo. Pero en un país que gasta celosías y portillos, dimes y diretes, negruras goyescas e ingenio afilado, sabemos que siempre hay tela para cortar el traje de los hijos ilustres. Por fortuna, tanto del éxito como del fracaso se puede salir. Y mientras se está vivo, hay partida.

Páginas iniciales del artículo publicado en MAKMA ISSUE #02.

Antonio Banderas (antes de lo público, José Antonio Domínguez Bandera) se fraguó como intérprete en el teatro, allí en su Málaga natal. Poco tiempo después cogió el petate con dirección Madrid, en una de las primeras expediciones del, entonces, joven argonauta.

Lo demás es ya historia; una en la que el encuentro con el director manchego Pedro Almodóvar ha sido fundamental. Jalonaron los ochenta con cinco películas inolvidables y que son ya una referencia ineludible de nuestro cine reciente: ‘Laberinto de pasiones’ (1982), ‘Matador’ (1986), ‘La ley del deseo’ (1987), ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’ (1988) y ‘Átame’ (1989). Precisamente, la memoria de esa década de luces y sombras es uno de los pilares de ‘Dolor y gloria’, su octava colaboración –faltaban por citar ‘La piel que habito’ y ‘Los abrazos rotos’– y la película con la que acaba de ganar el premio a mejor actor en el Festival de Cannes.

Antes de este momento hay un tornadizo de vida. Una nueva expedición para el argonauta malagueño. Desbrozó las trojas hasta Hollywood, que luego transitaron compañeros como Javier Bardem o Penélope Cruz; allí protagonizó algunos proyectos luminosos y otros con más sombras; su biografía se entreveró con la de los habitantes del Olimpo del star-system (qué cosa); llegaron también el papel cuché, los musicales, las luces, vampiros y zorros, las sombras, los años con la brújula temblando, el convertir el nombre en franquicia, el dejar atrás la juventud y no querer desaparecer con ella; y llegó también el querer desdecirse, deshacerse, soltar los baúles demasiado cargados de uno mismo.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

Y en ese momento apareció, de nuevo, Pedro Almodóvar, con una película que tiene mucho de ajuste de cuentas, de expedición retrospectiva, de ir hasta el pasado para decirse las verdades del barquero. Porque el cuerpo duele, el corazón se escacharra y se hace presente lo inevitable; porque el tórax abierto tiene algo de caja de Pandora. En mi columna semanal para Aisge.es, ‘Línea de telón‘, escribí de la interpretación de Banderas: “Cuánto con tan poco, qué manera de contener un vendaval en las pupilas. De nuevo la elocuencia del silencio. Toda su interpretación tiene calambre de poema”.

Su premio ha sido recibido con gran alegría por muchísimos y muchísimas en nuestro país. Al final, se trata de sostener la vocación. El de actor es oficio de persistencia, de fe. Ahora Antonio Banderas está a punto de abrir teatro junto a Lluís Pasqual. En la historia de las artes escénicas de nuestro país, el ‘Eduardo II’ de Marlowe que hicieron juntos en 1983. Banderas se hizo cargo, en el último momento, del papel protagonista de Gaveston. Era la segunda colaboración de Banderas y Pasqual después de un papel secundario en ‘La hija del aire’, de Calderón de la Barca. Ahora vuelven a encontrarse a la vuelta de muchos caminos.

Dice Antonio Banderas que ha empezado a matar a “Antonio Banderas” con esta película, a ese fantasma de sí mismo al que la mucha fama y el tiempo dio sustancia. Por fortuna, debajo de esa nebulosa permanece Jose Antonio Domínguez Bandera, actor. Uno de nuestros enormes.

‘Antonio Banderas’, por Luis Frutos.

Alberto Conejero

Este artículo fue publicado en MAKMA ISSUE #02, revista especial en papel con motivo del sexto aniversario de MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, en junio de 2019.

ESAT: tras el desarrollo disruptivo de la imagen

#MAKMAExposiciones #MAKMAOpinión | MAKMA ISSUE #02
Jose Ramón Alarcón | ESAT: tras el desarrollo disruptivo de la imagen
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Viernes 21 de agosto de 2020

Tomando como premisa deontológica la supresión de los confines educativos y la correspondencia entre diversos campos del conocimiento mediante un solidificado equilibrio teórico-práctico, en el que convergen abstracción y empirismo, la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT), bajo la dirección de Jaime Torres, implementa, desde su fundación, un cosmos de titulaciones técnicas que auxilian al educando a encarar su deriva profesional ulterior con el sustento formativo de la ciencia instrumental, en tanto que “la más noble y por encima de todas las demás, la más útil, pues gracias a ella todos los cuerpos animados que tienen movimiento ejecutan sus acciones”, tal y como consta en la justificación definitoria de su acrónimo.

Tal es el ideario aplicado a una de sus carreras de referencia, Arte y Diseño, cuyo programa ‘HDN in Art & Design’ –vertebrado ordinalmente por la adquisición de conocimientos, su conversión en habilidades y la gestión y defensa de un proyecto profesional–, reporta competencias en Diseño Gráfico, Ilustración, Videoproducción y Diseño Web, con el fin último de capacitar al alumnado en campos como Identidad Corporativa, Diseño Editorial, Ilustración, Diseño Web, Aplicaciones Interactivas para todo tipo de dispositivos, Tipografía, Fotografía, Imagen de Síntesis, Videoproducción, Gráfica Audiovisual y Animación 2D y 3D.

Páginas iniciales del artículo publicado en MAKMA ISSUE #02.

Si la deriva de tales estudios se orienta hacia un norte pragmático cuyos fines desembocan en el mercado laboral, uno de los ámbitos sustanciales de sus postulados educativos recae, ineludiblemente, sobre el estudio de la imagen y su inexcusable relación con su uso, en tanto que esta ocupa una posición de preeminencia que exige ser abordada en base a un proceso de análisis con fines funcionales y, por tanto, que auxilien a la constitución definitiva de profesionales capacitados, igualmente, para “el estudio de la imagen en sí misma, la que se realiza con fines estéticos”, afirma Alberto Adsuara –director del Departamento de Audiovisuales–, para quien aquella debe entenderse como la suma de dos factores: función (comunicacional) y estética (disruptiva), “y es ello una de las características diferenciadoras de ESAT: su implicación con el desarrollo disruptivo de la imagen y su vinculación al ámbito expositivo”.

No en vano, la Escuela Superior de Arte y Tecnología, de la mano y orientación curatorial de Adsuara, ha ejecutado, durante el último lustro, diversos proyectos fotográficos y exposiciones, de entre los que cabe destacar la muestra ‘Miradas fotográficas’, exhibida en el Museo de Bellas Artes de València durante el primer trimestre de 2017, en la que alumnos del último curso de la titulación de Arte y Diseño formularon una mirada actual sobre 30 obras representativas de la colección permanente del museo, lo que permitió no solo propiciar un factor cronológico inédito –como es la exposición de obras de artistas tan jóvenes en las dependencias de la segunda pinacoteca más importante del país–, sino “mostrar lo clásico con una visión moderna y contemporánea”, indicaba el director de ESAT, Jaime Torres, y, a la par, “acercar a la juventud al pasado”, aseveraba su comisario, Alberto Adsuara.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

Igualmente, Las Naves–Centre d’ Innovació acogió, durante la primavera de 2018, la exposición colectiva ‘Revolutum’, que concitaba la obra de 12 profesores y 12 alumnos de la Escuela –“sin especificar en ningún momento quién es alumno y quién es profesor”, con el fin de profundizar en los vínculos e influjos gestados entre educante y educando, asentando “la demostración de esos productivos intercambios de talento que generan las relaciones directas en ESAT”.

Por su parte, ‘ESAT en Railowsky’ permitió contemplar, durante el mes de abril de presente año, el trabajo fotográfico de los alumnos de la asignatura Fotografía de Estudio, clases de teoría y práctica, impartida por Adsuara, bajo la premisa referencial de la obra del fotógrafo y director norteamericano David LaChapelle, mientras que sus alumnos de primer curso alimentan los contenidos de ‘ESAT asalta Ruzafa’ –cuyas exposiciones colectivas cumplen cinco ediciones– y los estudiantes de la asignatura Narración Audiovisual, amén de habilitarse para la realización de videos corporativos, participan en el Festival Internacional de Cortometrajes de Radio City, que el pasado mes de mayo de 2019 celebró su décimo novena edición.

En definitiva, una suma de acciones –cuya materialización prosigue durante el estío mediante ‘ESAT en el Convent’, una exposición de obras monumentales en los jardines del espacio de ocio cultural Convent Carmen– que ejemplifican la teoría de inversión universitaria de la Escuela Superior de Arte y Tecnología, que transita inductivamente de la praxis a la formación abstracta complementaria para la implementación de programas de investigación y desarrollo.

ESAT,
‘Ira’, de Reveca Gómez. ‘ESAT en el Convent’, 2019.

Jose Ramón Alarcón

Este artículo fue publicado en MAKMA ISSUE #02, revista especial en papel con motivo del sexto aniversario de MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, en junio de 2019.

“Si hubiera una Ley de Mecenazgo la gente colaboraría más”

#MAKMAEntrevistas | MAKMA ISSUE #02
Ismael Teira | Jorge Seguí: “Si hubiera una Ley de Mecenazgo al estilo americano la gente colaboraría más en estas cosas”
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Jueves 20 de agosto de 2020

Recientemente, la directora general de Industrias Culturales y Cooperación del Ministerio de Cultura ha manifestado “la necesidad de poner en valor la figura del mecenas y la filantropía en sí” a la vez que recomendaba hacerlo no solo por razones fiscales. Lo cierto es que, según los datos de la Agencia Tributaria, en España hay más de tres millones de mecenas y, sin embargo, el mecenazgo privado continúa siendo un terreno desconocido para gran parte de la ciudadanía.

Para poder comprender un poco mejor las pretensiones de la Ley de Mecenazgo en ciernes, entrevistamos al gestor Jorge Seguí, en activo desde 1974 y con una reconocida trayectoria profesional. Actualmente integra la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Gestores Administrativos de València, desde la que contribuyó a impulsar en el año 2000 un premio de pintura que alcanza esta temporada su undécima edición.

Páginas iniciales del artículo publicado en MAKMA ISSUE #02.

El último Premio de Pintura Gestores – que recayó en el también premiado con el IV Premio de Dibujo DKV/MAKMA, Manu Blázquez – está dotado con 7.000 euros. ¿Qué impulsa a un colectivo como el suyo a destinar tal cantidad para este fin?

Pretendíamos crear algún tipo de acción cultural que devolviera a la sociedad una parte de lo que ellos nos aportaban al confiar en nosotros como colectivo, y así decidimos convocar el Premio de Pintura. Nosotros en el Colegio disponemos de una partida de imagen corporativa, lo que se llama vulgarmente publicidad, un dinero para transmitir nuestra imagen.

¿Puede esto ser cuestionado por la Administración en algún momento determinado? Pues a lo mejor sí podría considerar que lo que hacemos no es imagen, y por lo tanto no es deducible en nuestra actividad. Nosotros como Colegio profesional no tenemos ánimo de lucro, pero lo idea es que este tipo de cuestiones no se le planteen a una empresa privada que pueda directamente aportar estos recursos económicos y que luego no se le cuestione la deducibilidad.

Una asignatura pendiente que tiene el Estado español es aprobar una verdadera Ley de Mecenazgo con desgravaciones fiscales justas. Es más, lo que debería haber es un deducción especial por invertir en esto. Si hubiera una ley de mecenazgo al estilo americano o de otros países como Suiza, Alemania, Francia o Reino Unido, dónde casi todo el mecenazgo es privado, pues yo creo que la gente colaboraría más en estas cosas.

Digamos que aquí existe una gran diferencia respecto a otros países europeos donde ya hay leyes de mecenazgo maduras. ¿Compensa llevar a cabo en España iniciativas filantrópicas, o suponen demasiado engorro?

Suponen, sobre todo, inseguridad jurídica, el miedo a que la Administración pueda cuestionarlas. Además, tampoco existe verdaderamente un incentivo fiscal que anime a poder hacer mecenazgo. Eso crea incertidumbre porque tú tienes que transmitirle a la Administración en caso de inspección, por ejemplo, que esa acción crea una transmisión de tu imagen de marca como un complemento o sustituto de la publicidad, que sí es un gasto deducible.

Si se invierte en gastos de este tipo lo acertado sería que se ofreciera una desgravación en los impuestos del 10 o el 20% de todas las cantidades aportadas para participar en obra social y cultural, y esto es lo que se está haciendo de forma rácana. Es decir, a lo mejor sí hay una deducción, pero no la permiten del todo, o con un límite, esto es muy propio aquí. Una entidad sin ánimo de lucro lo tiene más sencillo porque al no tener que pagar por beneficios, en realidad, lo que se gasta no se mira tanto con lupa, aunque te gastes el dinero en cosas de este tipo no le estás quitando a la Administración nada.

Lo que pasa es que aquí estamos más por la labor de que sea el Estado quién subvencione y todas las subvenciones públicas son muy difíciles de controlar porque al final, en ocasiones, benefician a colectivos que no hacen un buen uso del dinero.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

Aparte del componente fiscal, el humano también es muy significativo, de hecho la propia palabra filantropía se define como el amor a los semejantes obrando en bien de la comunidad

El ser humano tiene que hacer acciones que redunden en la sociedad, y lo mejor es construir una educación en la sociedad para estar predispuestos a la colaborar en estas cosas. Sin embargo, cuando esta labor la asume siempre la Administración se acaba creando la idea de que el Estado lo puede todo, lo tiene que hacer todo, y al ciudadano lo único le queda es simplemente un derecho a la pataleta y a exigir siempre a que sean los demás los que le arreglen sus problemas.

Realmente lo que interesa es que sea el mismo ser humano como individuo el que se plantee esta misma necesidad, eso es muy interesante. Así se crea una situación extraordinaria, porque dejando este deber en manos privadas se consigue crear en la misma ciudadanía una obligación innata, una responsabilidad propia que cada miembro de la sociedad asume como si eso fuera una cosa sin la cual no se puede vivir, que al final es necesaria para ellos mismos.

Quiero decir, al final lo que tienes que hacer es involucrar a la gente y que lo vea como algo natural e inherente al ser humano.

Se define como un ‘pequeño coleccionista’. ¿Qué le impulsa a serlo?

Sí, soy un pequeño coleccionista que adquiere alguna cosita. Muchas veces las galerías no explican bien qué debe hacer un verdadero coleccionista de arte, hay mucha gente desengañada del coleccionismo.

El coleccionista no necesariamente recurre al arte arte para invertir, si no que lo hace por una motivación personal de poseer algo que le gusta y que quiere disfrutar en casa. El fin último no es que aquello se revalorice, pero sí es verdad que al coleccionista que invierte en artistas jóvenes le interesa evidenciar que tiene ciertos conocimientos y que acierta a la hora de invertir apostando por un artista que, al final, llega a tener un cierto posicionamiento en el mundo del arte.

De algún modo, siempre tuve mucha vivencia con el mundo del arte, que ya venía de la relación con mi madre, aunque ella no tenía nada que ver con el mundo del arte pero era muy aficionada; yo también, dibujaba y todo esto, creo que eso se me ha quedado un poco ahí.

Ley de Mecenazgo,
De izquierda a derecha: Joaquín Giner, presidente del Colegio, Manu Blázquez, ganador del premio, y Jorge Seguí. Foto: José Luis Bort Izquierdo.

Ismael Teira

Este artículo fue publicado en MAKMA ISSUE #02, revista especial en papel con motivo del sexto aniversario de MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, en junio de 2019.

María Aranguren abre la nueva etapa del E CA

#MAKMExposiciones | MAKMA ISSUE #02
Salva Torres | María Aranguren abre la nueva etapa del E CA
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Miércoles 19 de agosto de 2020

“Ahora empieza una nueva época, tras dos años de la puesta en marcha del E CA” Espai d’Art Contemporani ‘El Castell’, de Riba-roja de Túria (València). Lo dice Paco Caparrós, alma mater del espacio, inaugurado en 2017 tras una profunda remodelación del antiguo castillo, y que ahora pretende impulsar el proyecto, una vez liberado del cargo municipal que ha ostentado durante la pasada legislatura.

“Han sido dos años muy positivos, de toma en contacto con el proyecto, con buenas exposiciones, pero que en la nueva etapa lo vamos a mejorar de forma decisiva, trabajando en profundidad cada uno de los proyectos expositivos que se presenten”, subraya quien se dedicará de pleno a dirigir tan emblemático espacio de la comarca valenciana del Camp de Túria.

Para empezar, el comité asesor, hasta la actualidad integrado por José Luis Cueto (vicerrector de Cultura de la Universitat Politècnica de València), Román de la Calle (catedrático de Estética), Rafael Alcón (presidente de la Fundación Bancaja), el artista José Sanleón, el coleccionista Carlos P. De Miguel, y el ex director de la galería Edgar Neville de Alfafar, Enric Gómez, se amplía con la entrada de Alicia Ventura, responsable de la colección DKV, y Maite Ibáñez, doctora en Historia del Arte de la Universitat de València.

María Aranguren, E CA,
Páginas iniciales del artículo publicado en MAKMA ISSUE #02.

“Será una etapa más sistemática, con exposiciones más acotadas en el tiempo y una programación mucho más concisa”, insiste Caparrós. Los artistas Toni Cucala, con quien se inauguró el E CA, Pepe Gimeno, José Morea, Enric Mestre y la colectiva ‘Al hilo de…la fotografía’, precisamente comisariada por Alicia Ventura, en la que participaron Mira Bernabeu, Juan Manuel Castro Prieto, Ángel Marcos, Ana Palacios y Gervasio Sánchez, son quienes han ido dando forma expositiva a ‘El Castell’ durante esta primera etapa.

La próxima arrancará con la muestra ‘Sonoridad interna: mundos paralelos en las pinturas de María Aranguren’, que comisaría la arquitecta Aurora Herrera, dándole “un sesgo muy interesante a la exposición”, puntualiza la propia artista, que recoge casi diez años de trabajo mediante un centenar de obras de diferentes tamaños. “Es un recorrido muy amplio de investigación con este material tan extraño para pintar. Lo más bonito es poder ver cómo ha ido evolucionando la obra, desde que empecé de forma divertida con trozos de plástico de obra de mi casa hasta la actualidad, toda una aventura”, señala.

La artista, que indica como punto de arranque una exposición de hace más de 10 años en la galería Color Elefante, del barrio valenciano de Russafa, se nutre de diversos materiales, aunque en este caso sintetizados en el policarbonato celular, en el que va insertando distintos elementos. Por citar una pieza de aquellos orígenes, titulada precisamente ‘Ruzafa’, en ella recogía muestras del propio suelo hidráulico de la galería, para conformar el mosaico de figuras geométricas que define su obra. Con esas y otras huellas, María Aranguren ha ido construyendo un universo en el que la geometría, lejos de racionalizar los sentimientos que a ella le sugieren los elementos adoptados, sensibiliza la razón de la que parte.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

“Pese al orden geométrico y la aparente frialdad que pudiera encerrar ese orden, a mí lo que me gusta es el acercamiento, más que la distancia”, comentaba en su momento una artista que “se ha mantenido siempre en una atmósfera de recogimiento y silencio”, según se recoge en un texto de sus anteriores proyectos. “Con un, aparente, mínimo repertorio de elementos visuales consigue transmitir un máximo de intensidad”, destaca dicho texto.

Y añade: “Su pintura se basa en la sugerencia de significados ocultos, cuyas huellas nos son transmitidas por medio de un exquisito tratamiento de superficies y materias”. De modo que las formas y geometrías de Aranguren están ahí como punto de partida o, como la propia autora explicó, para que, sobre ese orden, “se vayan sucediendo cosas más o menos íntimas”. Intimidad llena de sutilezas volcada, paradójicamente, sobre policarbonato celular. La nueva etapa del E CA arranca con esa tensión de fuerzas tan propio de la vida y del arte que la revela.

María Aranguren, E CA
‘XCIV’, de María Aranguren. Fotografía cortesía del E CA.

Salva Torres

Este artículo fue publicado en MAKMA ISSUE #02, revista especial en papel con motivo del sexto aniversario de MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, en junio de 2019.

De Manhattan a Ruzafa. ‘Artivismo drag’

#MAKMAArtistas #MAKMAOpinión | MAKMA ISSUE #02
Andrés Herraiz Llavador | De Manhattan a Ruzafa. Artivismo drag
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Viernes 7 de agosto de 2020

Drag queen, transformista, reina, travesti. Curiosa encrucijada de términos, en la cual se dan cita las acepciones y las mayúsculas, los peyorativos y los superlativos, en un galimatías conceptual en la que los prejuicios se convierten en el prisma desde el que nos aproximamos a la cultura drag.

El término, surgido de la mentalidad victoriana del siglo XIX, sirvió para designar a aquellos hombres que arrastraban sus flamantes vestidos para el divertimento de los asistentes a los espectáculos de variedades del momento. Inscritas en el devenir del tiempo, un sinfín de cabareteras, actrices, bailarinas y humoristas tras el telón han sentido a lo largo de los siglos el peso histórico-cultural de la perversa costumbre de reírse de aquello diferente, en este caso codificado a modo de hombre vestido de mujer.

La cultura drag, mercantilizada y fagocitada por el capitalismo imperante, atrae cada vez más a quienes, con curiosidad y asombro, se aproximan a ella. La irrupción del reality televisivo estadounidense conocido como ‘RuPaul’s Drag Race‘, en las televisiones y plataformas online de medio mundo, augura una cambio de paradigma, facilitando al gran público un acceso directo al fenómeno drag. Desde Manhattan a Ruzafa, la sensación televisiva de ‘RuPaul’s Drag Race’ llega a València para quedarse y convertirse en un referente para los neófitos que deseen aproximarse al travestismo más mainstream.

drag, Liz Dust,
Páginas iniciales del artículo publicado en MAKMA ISSUE #02.

Locales como ‘La Boba y el gato Rancio’ acogen cada lunes los capítulos de la nueva temporada de este audiovisual de telerrealidad competitiva organizado a partir de diferentes pruebas, monólogos, sesiones de fotos y actuaciones musicales, que garantizan que las finalistas pueden llegar a ser la Drag Superstar de Estados Unidos. La buena acogida del programa en la capital del Turia, sin duda, advierte de la necesidad de un cambio social en el cual se dé continuidad a la labor realizada por artistas y activistas que en las últimas décadas han luchado por dar visibilidad a la cultura drag.

De este modo, la transformación social iniciada en la década de los 90 cederá el testigo a agentes culturales como el Centre del Carme Cultura Contemporánea (CCCC) y a artistas como Graham Bell o Liz Dust, entre muchos otros y otras que, tanto dentro del arte como fuera de este, vienen promoviendo y acogiendo iniciativas que aspiran a posicionar lo queer dentro del panorama artístico valenciano.

Amparados por el artivismo, arte y activismo se dan la mano para dar primacía al mensaje político de la obra, el cual se torna explícito e insta al espectador a interactuar con esta. Ficción narrativa y escena teatral confluyen en la performatividad drag, donde el sujeto se ve imbuido por el lenguaje de lo travesti, en un discurso íntimo en el que “lo personal es político”.

Desde esta perspectiva artivista, la artista Liz Dust llevó a cabo el pasado año, con motivo de las vacaciones navideñas, una valiente iniciativa que consistía en un free tour performativo por los belenes de la ciudad de València. Este se suma a la larga lista de proyectos, performances e intervenciones que la drag queen ha desarrollado tanto en territorio valenciano como fuera de este.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

Sus propuestas ahondan en la deconstrucción artística y en la revisión de aquello que termina por mercantilizar y definir lo normativo o correcto. Estrechamente vinculada al mundo de la moda y de la performance, sus intervenciones sobre el arte orbitan en torno al concepto Da-Drag, término creado por la artista y que define “aquella situación absurda protagonizada, producida o experimentada por cualquier sujeto que hace uso de cualquier mecanismo, elemento estético u ornamental con el fin de alterar su apariencia física”.

En este sentido, el tándem terminológico conformado por el concepto de drag queen y el de dadaísmo dan forma a Da-Drag, una manera de transcender las ficciones propias con el fin de llevarlas al ámbito de lo absurdo. Haciendo uso de elementos propios del contexto en el que se encuentra, Liz Dust imbuye en el acto performativo un aprendizaje inherente a la resignificación de aquello que trasciendede la órbita personal a la dimensión de lo drag.

Arremetiendo contra la dictadura de los espacios y el dogma de “cada cosa en su lugar”, las drag queens vienen subvirtiendo los lugares en los que habitamos y transitamos desde hace décadas, confrontando al individuo con el espejo de la heteronorma.

La khátharsis aristotélica se abre camino en la teatralidad drag para apoderarse del espectador, que en el transcurso de la performance artística ve aflorar sus miedos, inseguridades y deseos, friccionando con la pluralidad de lo queer que, en tanto que movimiento posidentitario, redefine la identidad como algo líquido y en constante cambio.

En este proceso, el público transita entre la zona donde habitan sus prejuicios y temores para descubrir una realidad poliédrica a la que cada uno accedemos de manera individual.

A través de las políticas del cuerpo, artista y teatralidad conforman la retórica visual de lo diferente, de la otredad insumisa, aquella que incomoda y cuestiona la consabida dicotomía de género de la sociedad posmoderna.

Liz Dust. ‘Histeria’, de Anxs Jones. Imagen realizada para la campaña publicitaria de Hispalco 2018.

Andrés Herraiz Llavador

“Hemos ganado la confianza de los coleccionistas”

#MAKMAEntrevistas | MAKMA ISSUE #02
Merche Medina | Sara Joudi: “Hemos ganado la confianza de los coleccionistas”
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Lunes 17 de agosto de 2020

Con casi un lustro de andadura en el ámbito galerístico –sumado a su formación en arte antiguo y dibujo y su etapa de coleccionista de obra gráfica–, Sara Joudi capitanea con determinación Shiras Galería. Lo que comenzó siendo un proyecto surgido en un momento social y económico convulso, se ha ido solidificando con la destreza de su directora. Una nómina de artistas, exhaustivamente seleccionados por la óptica de Joudi, conviven en cuanto a edad, trayectoria y calidad en los dos espacios expositivos de la galería –Sala Principal y Sala Refugio–. Artistas de la talla de Miquel Navarro, Toño Barreiro, Juan Olivares, Sebastiá Nicolau, Rosa Torres, José Saborit, Nanda Botella, Horacio Silva o Juan Faubel conforman su nómina actual.

Desde su espacio, situado en el centro de la ciudad de València, Sara Joudi y su equipo reciben a visitantes, creadores, coleccionistas, curiosos y apasionados del arte, con quienes comparten sus proyectos, mientras sondean, investigan y preparan las propuestas expositivas que postular a una relevante selección de ferias nacionales e internacionales, puesto que, como nos refería en conversaciones precedentes, “hay que abrirse a otros mercados, darse a conocer y ampliar la red de contactos”.

En consecuencia, MAKMA entrevista a Sara Joudi con el fin de radiografiar alguna de sus principales inquietudes y conocer de primera mano sus criterios como profesional en el mercado del arte.

Páginas interiores del artículo publicado en MAKMA ISSUE #02, que incluyen la obra ‘Huángpǔ River I’, de Juan Olivares –’Beyond’ (Shiras Galería, 2019)–.

¿Qué balance podrías hacer de estos cuatro años de andadura?

Durante estos cuatro años se ha pretendido crear una línea artística adecuada y con rigor, que nos diferenciase como un referente de calidad en la ciudad. Asimismo, hemos ampliado nuestra cartera de artistas, favoreciendo la diversidad cultural y generacional, mediante la construcción de puentes de unión entre artistas consagrados y de vanguardia; además de la participación en certámenes nacionales e internacionales que den visibilidad a nuestras propuestas y amplíen el discurso universal del arte contemporáneo.

Finalmente, cabe destacar que durante este tiempo hemos podido ganar la confianza de los coleccionistas, fomentando a su vez el interés por el arte contemporáneo y la iniciación al coleccionismo.

¿En qué momento se encuentra la galería en la actualidad?

Han sido años de mucho esfuerzo y dedicación. Actualmente nos encontramos en un momento de desarrollo y de trabajo continuo. Tras nuestra participación en la feria Art París, creemos que es una buena oportunidad para abrirnos al mercado internacional y ampliar nuestra presencia en ferias de este calibre, dando así visibilidad a nuestros artistas, cuyos trabajos se han incluido recientemente a través de la galería en importantes colecciones como son: DKV, Repsol, Colección Kells, Colección Navacerrada, Fundación Castellano Comenge y la Colección de la Generalitat Valenciana, entre otras.

¿Cuáles son los criterios de selección de la nómina de artistas con los que trabajas? ¿Está emparentado con la morfología de la galería al contar esta con una Sala Principal y el Espai Refugi?

La línea artística de la galería en la Sala Principal va dirigida hacia los últimos trabajos de nuestros artistas consagrados y con proyección. Mientras, en el Espacio Refugio se albergan propuestas de artistas de vanguardia con nuevos proyectos realizados para el espacio. Esta combinación nos permite crear una propuesta expositiva más amplia.

¿Qué objetivos perfilas para la galería a medio y largo plazo?

Por el momento, nuestro objetivo primordial sigue siendo el de dar visibilidad a nuestros artistas a través de exposiciones en nuestro espacio, y participar en ferias nacionales e internacionales, etc. No obstante, de cara al futuro intentaremos crecer como galería y expandir nuestra visibilidad en ferias internacionales y trabajar para que las obras de nuestros artistas estén presentes en colecciones de museos e instituciones, tanto públicas como privadas.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

¿Cuál es el proyecto expositivo que presentas en Abierto Valencia, y que supone el inicio de la temporada 2019-20? ¿Por qué lo has seleccionado?

En Abierto Valencia vamos a presentar el nuevo trabajo de Christine Bauer y Herbert Egger, dos artistas austriacos de gran calibre con una notable participación en la Bienal de Venecia en 2017.

Este año mostrarán en Shiras Galería su proyecto ‘Global transit – Earth place’, donde pintura, escultura e instalación tomarán las salas.

Así pues, la Sala Principal contará con nuevos trabajos tanto pictóricos como escultóricos. Mientras, en el Espacio Refugio se mostrará una instalación creada específicamente por ambos para el espacio. La propuesta finalizará con el proyecto de la artista valenciana Carolina Valls, quien nos mostrará su último trabajo, ‘Flexia’, en el Show Room. Está unión y variedad de diálogos intergeneracionales dará lugar a una exposición única.

¿Qué opinión te merece la deriva del arte contemporáneo y su relación con las galerías en la actualidad?

En los últimos años las galerías de arte se han visto afectadas, al igual que otros sectores, por la crisis. No obstante, desde que se inició el proyecto de Shiras Galería, hace cuatro años, hemos podido aprender y comprobar cómo es el perfil del coleccionista, así como del comprador más esporádico, encontrándonos con gente cada vez más informada y exigente que con nuestra dedicación, asesoramiento, trabajo y calidad de nuestras propuestas nos ha permitido hacernos un hueco en el sector y mantenernos hasta el día de hoy.

Por otra parte, Shiras Galería es miembro del Consorcio de galerías de Arte Contemporáneo a nivel nacional, asociación que trabaja con los responsables políticos para conseguir una ley de mecenazgo, que sin duda necesita el sector, así como una significativa reducción del IVA cultural, en el que nos vemos afectados, especialmente, cuando participamos en ferias internacionales.

Además, cabe destacar la escasa participación de artistas y galerías españolas en multitud de eventos internacionales. Sin duda, es imprescindible el apoyo institucional a nuestra cultura y hacer que nuestros artistas tengan más visibilidad en el escenario internacional. Por lo que es de suma importancia que el sector cultural –artistas, galerías, instituciones, etc.– trabaje de forma coordinada y unidireccional en la misión de conseguir un ámbito cultural más sólido y favorable.

Coleccionistas, Sara Joudi, Shiras Galería,
Sara Joudi, directora de Shiras Galería.

Merche Medina

Femme Fatale

#MAKMACine #MAKMAOpinión | MAKMA ISSUE #02
Javier Valenzuela | Femme Fatale
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Domingo 16 de agosto de 2020

Kitty Collins no necesita la ayuda de El Sueco para plantarle cara al gánster Big Jim Colfax. Cuando Big Jim hace ademán de agredirla y El Sueco intenta interponerse caballerosamente, Kitty le dice al segundo que ella sabe ocuparse de sus propios asuntos, y, a continuación, le suelta al primero: “Si me pones la mano encima, no llegarás vivo a mañana”.

Kitty formula esta frase con firmeza, pero sin alzar la voz. Está hablando como una mujer dura, no como una mujer asustada o histérica. Su amenaza es muy creíble. Así que Big Jim emprende una retirada en toda regla antes los abochornados ojos de sus esbirros.

Kitty Collins, la protagonista de ‘The Killer (‘Forajidos’ en su versión española), fue el primer gran papel de Ava Gardner. La película, dirigida por Robert Siodmak, se estrenó en 1946 y, en su escena inicial, se basa en el homónimo relato corto de Hemingway. Burt Lancaster interpreta a El Sueco, un boxeador desafortunado que termina uniéndose a la pandilla criminal de Big Jim, encarnado por Albert Dekker.

Femme Fatale,
Páginas iniciales del artículo publicado en MAKMA ISSUE #02.

Guapísima, elegante, inteligente y amoral, Kitty Collins, la novia de Big Jim, es la única mujer en un rudo mundo de machotes. Sobrevive con puño de hierro en guante de seda. Y, por supuesto, no tarda en convertir al boxeador en otra de sus marionetas. Es una femme fatale.

El cine negro de 1940 y 1950 nos regaló un maravilloso ramillete de mujeres fatales: Hedy Lamarr en ‘Argel’; Lauren Bacall en ‘El sueño eterno’; Rita Hayworth en ‘Gilda’; Lana Turner en ‘El cartero siempre llama dos veces’; Veronica Lake en ‘La dalia azul’… Mis favoritas son Ava Gardner en ‘The Killers’ y Jane Greer en ‘Out of the past’ (‘Retorno al pasado’, de Jacques Tourner). Hay que ser muy lista para manejar a su antojo a los dos tipos curtidos que interpretan Burt Lancaster y Albert Dekker en ‘The Killers’, y Kirk Douglas y Robert Mitchum en ‘Out of the past’.

Sin mujeres fatales, estos y otros filmes de mediados del siglo XX no tendrían su incombustible glamur. Y es que a la femme fatale –una gran actriz que actúa en un universo machista y criminal– le sienta muy bien el blanco y negro, y aún mejor los muchos matices del gris. Se mueve a la perfección entre la bruma, la imprecisión y la duda. El brillo de su estrella es aún más perturbador si está cubierto por una gasa húmeda.

Oficialmente, la femme fatale hacía de malvada en aquellas películas. Era la mujer independiente, misteriosa, artera, subversiva, depredadora, explotadora de sus encantos… Justo lo contrario del ideal de castidad, laboriosidad y sumisión que se les exigía a las esposas y madres.

Pero Hollywood no era tonto. Conocía el gran atractivo que desprendían aquellas mujeres que defendían su libertad con uñas y dientes, que luchaban por sobrevivir, y hasta triunfar, en un universo calloso de detectives cínicos, gánsteres brutales, empresarios desalmados y políticos corruptos. Aquellas vampiresas sabían explotar el oscuro deseo masculino de ser convertido en un pelele por un pedazo de hembra.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

La femme fatale solía terminar mal en las películas, pagando por sus pecados, pero triunfaba en la memoria y los sueños de los espectadores.

Aunque fruto, sin duda, de la imaginación de los hombres, las mujeres fatales también pueden ser vistas paradójicamente como pioneras del combate por la libertad y la igualdad de su género. Así lo hizo Maruja Torres en el tintaLibre del verano de 2013: “Como siempre me ha gustado llevar la contraria, aquellas mujeres me marcaron para siempre, y para bien. Lo mismo para escribir que para existir. Claro que las mataban al final, pero ¿quién preferiría vivir de otra manera? ¿Con un delantal y en la cocina, preparándole el desayuno al nene?”

Encarnada por Kathleen Turner, Nicole Kidman, Kim Bassinger, Linda Fiorentino, Sharon Stone o Rebecca Romijn, la femme fatale ha reaparecido de vez en cuando en el cine en colores de las últimas décadas. Una de las últimas en añadirse a este Olimpo de diosas altamente peligrosas ha sido la francesa Eva Green, que hace de Ava Lord en ‘Sin City 2’. Esta película, basada en los cómics de Frank Miller y dirigida por Robert Rodríguez, se estrenó en Estados Unidos en 2014 con malos resultados de crítica y público, y, que yo sepa, jamás llegó a las salas españolas.

Ojos verdes como el pecado, labios rojos como el infierno, pechos rotundos como una cadena perpetua, Ava Lord, la chica mala de ‘Sin City 2’, es tan buena manipuladora de hombres como Kitty Collins. En esta historia embauca a tres al mismo tiempo: un millonario inocentón, un aventurero ducho y un policía aburrido. En un momento dado, uno de ellos le suelta con la mucha rabia que ha ido acumulando: “¡Estás desquiciada!”. Y ella le responde con toda la calma y naturalidad del mundo: “No, Dwight; loco sería aquel que me creyera”.

Ava Lord tiene razón. Sabemos, por supuesto, que la femme fatale nos miente, pero, para qué negarlo, nos encanta.

Ava Gardner en ‘The Killers’ (Robert Siodmak, 1946).

Javier Valenzuela

Identidad, lustros y memoria. 20 años de La Nau

#MAKMAOpinión | MAKMA ISSUE #02
Jose Ramón Alarcón | Identidad, lustros y memoria. 20 años de La Nau
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Sábado 15 de agosto de 2020

Tomando como lema referente “Razón crítica, cultura científica”, en tanto que norte hacia el que orientar la materialización de sus fundamentos constitutivos, “de origen ciudadano no vinculado al poder religioso ni real”, la Universidat de València y el Centre Cultural La Nau transitan durante 2019 portando consigo la singular efeméride de su respectiva gestación.

Si la UV conmemora sus 520 años de historia, desde que, en 1499, Els Jurats, o representantes de la ciudad, redactaron los estatutos primigenios de la nueva institución –siendo inaugurada en 1500 y atesorando, definitivamente, el rango de universidad entre 1501 y 1502, previa bula papal y privilegio real–, La Nau, amén de sede institucional del Rectorado y del Vicerrectorado de Cultura y Deporte –que comandan, en la actualidad, María Vicenta Mestre y Antonio Ariño, respectivamente–, cumple su vigésimo aniversario como espacio y centro cultural, tras las remodelaciones implementadas en 1999.

La Nau,
Páginas iniciales del artículo publicado en MAKMA ISSUE #02.

Dos décadas que han permitido al Centre Cultural La Nau erigirse en ineludible referencia académica, argumental, didáctica y expositiva de la ciudad, acogiendo y desarrollando un henchido cronograma de contenidos emparentados con las artes visuales, literarias, musicales, escénicas y cinematográficas, emprendidos desde la propia universidad o acogiendo iniciativas y proyectos de otras instituciones con las que mantiene una fértil relación –como el Ayuntamiento de València, el Instituto Valenciano de la Música o el Liceu de Barcelona, entre otras–, asociaciones –Capella de Ministrers, Victoria Musicae, la Sociedad Filarmónica de València, la Societat Coral El Micalet o el Cor de Cambra Lluís Vich, verbigracia–, así como empresas y gestores culturales independientes, que completan, de este modo, su ubérrimo calendario de contenidos.

Y debe ser sobre los vestigios de su devenir histórico y argumental sobre los que proseguir edificando el horizonte de sus propuestas. Por ello, el actual edificio neoclásico de Joaquín Martínez acoge la apertura de la Sala de Vigas, un nuevo espacio expositivo permanente en el ático de La Nau, erigido en Centro de la Memoria Arqueológica y Artística, en el que, además de exhibir una parte inédita de las colecciones de la Universitat de València, mostrar al público visitante ingente material recuperado y procedente de diversas excavaciones acometidas en su claustro de columnatas de orden toscano, así como piezas arqueológicas cedidas por el Ayuntamiento de València.

Un significativo aditamento morfológico que viene a sumarse a las novedades que rubrican y consagran el itinerario de sus cuatro lustros de existencia, partiendo de la identidad gráfica, dinámica y visual –con trazo manual, azules corporativos y magentas–, realizada por el ubicuo diseñador Boke Bazán, con la que afrontar estilísticamente sus “500+20 Anys” de historia.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

De este modo, el pasado mes de marzo tres inaguraciones simultáneas incoaban los actos conmemorativos, como fueron ‘Idea. Imagen-Universidad Reloaded’, una instalación interactiva del Laboratorio de Luz de la Universidad Politécnica de València, y ‘Lejos del canon. Veintitrés obras del Museo de Vilafamés’, comisariada por Rosalía Torrent y José Miguel Molines en la Sala Academia –que supone una celebración conjunta del medio siglo de existencia de ambas instituciones–, así como ‘Self made woman’, de la artista Concha Ros, con motivo del Día Internacional de la Mujer.

A ello deben sumarse algunas novedades, de entre las que destacan la creación de una plataforma propia que facilita la visualización online de sus colección cultural y científica (https://colecciones.uv.es), a modo de museo virtual, y la reciente creación del Aula de Còmic de la Universitat de València, dirigida por el profesor de la UV Álvaro Pons Moreno, cuyos contenidos pretenden reflexionar y divulgar el denominado noveno arte, mediante el desarrollo de actividades, encuentros con autores y mesas redondas, en colaboración con la Cátedra de Estudios del Cómic Fundación SM-Universitat de València, y erigiéndose en el segundo espacio universitario del país destinado al cómic.

Igualmente, deben sumarse a las actividades del presente año otras efemérides de relevancia, como la que deviene cardinalmente por parte de Mètode, Revista de Difusió de La Investigació de la UV, y que cobra forma en la muestra ‘Mètode: 100 números de ciencia’; y, sin duda, la colaboración de La Nau en el trigésimo aniversario del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), cuya exposición ‘Gentes y lugares. Gabriel Cualladó en la colección del IVAM’ (del 3 de octubre al 8 de dicimebre de 2019), comisariada por Álvaro de los Ángeles, se centra en la mirada pausada del fotógrafo oriundo de Massanassa.

‘Dona calidoscòpica’, de Concha Ros. ‘Self made woman’ (Centre Cultural La Nau, 2019).

Jose Ramón Alarcón